Crónica

Hambre desatada

Jugadores del Córdoba celebrando un gol

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Las dinámicas positivas traen jornadas positivas. Y no hay nadie en todo el fútbol español que viva en una ola más ascendente que la del Córdoba. Números de récord y un juego sólido y efectivo que han alzado al cuadro califal a lo más alto de su grupo en la Segunda RFEF. Es por ello que cada fin de semana va tomando otra vez ese carácter festivo de antaño, y más aún en estos días, donde se respira doble ilusión en la antesala de la disputa de la final de la Copa RFEF. Y tal que así se respiraba en el ambiente horas antes del duelo ante el Cacereño, otro de los grandes enfrentamientos al jugar primero contra segundo. Sin duda, piedra de toque muy compleja para los de Germán Crespo. Pero no parece haber reto difícil para este equipo.  

La dificultad de la contienda se palpó desde el arranque, pues fue el conjunto extremeño el que salió dispuesto a sorprender los esquemas locales. Y en gran parte lo consiguió. Una salida efervescente del bando visitante propició que el juego corriera en su mayor parte a cargo de éstos. Es más, la primera ocasión clara la tuvo el Cacereño, en un robo de Kamal, quien se plantó solo ante Carlos Marín, hoy por vez primera titular en liga, aunque el disparo del jugador salió muy flojo y fácil para el arquero. 

Por su parte, sería en el 20 de juego cuando llegaría la primera oportunidad de los cordobesistas. La misma se produjo tras un centro medido de Ekaitz, aunque el remate de De las Cuevas se marchó lamiendo el poste izquierdo de la meta defendida por Fran Martínez. Era un partido de los de correr mucho y trabajar el doble. Y lo cierto es que la verticalidad era casi nula en ambos bandos, ya que prácticamente todo se jugaba en la zona media del campo. Además, era innegable que el plantel extremeño estaba proponiendo un juego más efectivo, con las líneas muy juntas y sabiendo salir bien de la presión cordobesa.

Pero es que este equipo también se crece en la adversidad, y posiblemente estaba pasando por uno de sus peores momentos de lo que va de curso cuando se sacó un as de la manga. Un robo de Ekaitz en la frontal acabó servido para que Simo la pusiera al área pequeña donde Willy, tras revolverse bien ante un central cacereño, la puso directa a la escuadra. A veces se crece por inercia y otras por puro trabajo. Hoy era uno de esos segundos días. 

El gol permitió que se generaran una serie de errores forzados en el bando visitante, los cuales no hacían mas que incentivar el ánimo de la hinchada cordobesista, al tiempo que sembraban las dudas entre los pupilos de Julio Cobos. Y a partir de ahí apenas hubo un equipo sobre el tapiz de El Arcángel. Los blanquiverdes acumularon oportunidades de gol, no muchas con peligro real, y fueron momentos donde el protagonismo lo comenzó a tomar el colegiado, decretando incluso una expulsión por roja directa en el banquillo califal. Es más, tan aparatoso fue el desenlace del primer tiempo, que De las Cuevas tuvo que retirarse dolorido tras un golpe en la cabeza. Entre intentos sin premio y numerosas acciones al borde de lo legal se llegó al tiempo de asueto. Apenas 1-0 en el electrónico, aunque la situación parecía estar cada vez más controlada por los cordobeses.

Tanto que la ambición se materializó de lleno en la vuelta de vestuarios. Antonio Casas quería imponer su ley y de una extraordinaria acción suya brotó el segundo gol. En efecto, una jugada individual del ariete acabó en un disparo claro para Simo, aunque éste se encontró con el portero, y en segunda jugada, el extremo fue quien la puso para el delantero de La Rambla, el cual acertó dentro de las mallas tras un potente golpeo ajustado al poste. Más ganas y aliño a un partido que se reanudaba al ritmo que la afición pedía. Y que iba a seguir solicitando. Y es que las rotaciones mantuvieron la llama del partido encendida. Y si no que se lo digan a Fuentes, que en el primer acercamiento que dispuso recibió un pase medido del propio Casas, y con el que se plantó solo ante el meta para hacer el tercero de la tarde. 

El fútbol transcurría sobre el césped al ritmo que quería el Córdoba, y la fiesta se celebrada en la grada. Hasta final hubo tiempo para el disfrute, pues Willy hizo su particular doblete y Luismi consiguió poner la guinda en el tiempo de descuento con el 5-0. Una afición feliz de ver a su equipo jugar y ganar. No hay más secretos que eso para definir lo que es el fútbol. Donde sea y cuando sea. Once contra once y un objetivo común: el gol. Maneras de un líder intratable. De los que creen y hacen soñar. De los prometen, pero sobre todo, de los que cumplen. El hambre sigue desatada en El Arcángel.

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Publicado el
14 de noviembre de 2021 - 19:04 h
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