Hallan un extenso conjunto megalítico con dólmenes y un menhir en Belalcázar

Imagen distribuida por Turdulia.

Miembros de la Asociación Turdulia han hallado un extenso e importante conjunto megalítico en Belalcázar compuesto por al menos diez dólmenes, dos chrómlechs, dos túmulos y un menhir, cuya posible datación puede situarse entre el Neolítico final y el Calcolítico (3.500 antes de Cristo - 2.200 antes de Cristo), según han informado a través de sus redes sociales.

Sobre este hallazgo no existía referencia bibliográfica alguna hasta la fecha. “Consideramos que se trata de un hallazgo de especial interés arqueológico por la gran extensión de terreno que ocupa y por el importante número de estructuras megalíticas de origen prehistórico que reúne, algunas de ellas en excelente estado de conservación”, señalan.

El conjunto megalítico Belalcázar I (“al que de momento denominaremos así al no poder dar más detalles sobre su localización –con tal de preservar su conservación y no interferir en su posterior estudio–”) tiene gran cantidad de restos de mampostería esparcidos por todo el entorno que, dada su extensión, hacen sospechar de un asentamiento sólido y continuado en el tiempo.

Geográficamente, el área donde se hallan los restos megalíticos se sitúa dentro de la penillanura de Los Pedroches, en las estribaciones de Sierra Morena y dentro del término municipal de Belalcázar. Según Turdulia, la morfología de la zona viene definida por la presencia de colinas suaves, redondeadas y con abundantes afloramientos graníticos y pizarrosos, lo que permite un fácil acceso a materiales de construcción.

Hidrográficamente, este terreno se asienta en la cuenca del Guadiana, siendo bañado por uno de los arroyos que vierte sus aguas en el río Zújar, el afluente más caudaloso de la margen derecha del Guadiana. Pese a su acusado régimen estacional –con veranos secos y calurosos e inviernos suaves pero más lluviosos–, su cercanía a los mismos le asegura el suficiente suministro de agua durante la mayor parte del año, así como lo convierte en un lugar propicio para la caza y la siembra. La vegetación actual en esta zona es escasa dada la fuerte presión de la cabaña ganadera existente que impide su proliferación, encontrándose caracterizada primordialmente por el bajo matorral, aunque reducido este a la mínima expresión en el área de nuestro interés.

En lo que respecta a las vías de comunicación, esta zona se encuentra en un enclave privilegiado, caracterizado por ser uno de los pasos naturales entre la meseta y el sur de la Península Ibérica, lo que ha permitido en el transcurso de los tiempos el contacto entre pueblos y facilitado el comercio y el intercambio de costumbres.

El conjunto megalítico se encuentra localizado a lo largo y ancho de un pequeño monte, “en cuyo cénit se yergue majestuoso e imponente un menhir de más de dos metros que descansa junto a lo que parece otro similar en posición supina. De ellos salen a izquierda y derecha diferentes ortostatos de menor tamaño dispuestos en dos líneas paralelas que parecen responder a un esquema circular, y que conforman un gran chrómlech. Esta formación, sin duda, preside y domina el recinto, en lo que parece ser su lugar más solemne”, describe Turdulia.

A continuación, unos metros más allá, pero manteniéndonos aún en la parte más elevada de la loma, “encontramos en línea recta dos grandes dólmenes formados por ortostatos graníticos de diferentes tamaños, pero en cuya cabecera se encuentra uno de mucho mayor tamaño que destaca sobre los demás y que, a modo de menhir, delimita la cabecera de la cámara”.

Alejándonos de esta zona preferente hacia los laterales y cayendo por la ladera a cotas de inferior elevación, se suceden a lo ancho y largo de la loma ́, en diversos estados de conservación, rodeados por una importante cantidad de material lítico disgregado por el área, origen de otras posibles construcciones y/o dólmenes, en lo que bien parece constituir una ́ cuyos miembros de mayor importancia reposaban en las zonas más elevadas y cercanas al menhir y el chrómlech situados en la cima.

Continuando en la línea recta que delimitan las construcciones principales, y bajando a las cercanías del arroyo que circunda el recinto, nos encontramos con un y 75 de circunferencia, muy bien delimitado por gran cantidad de litios de todos los tamaños y que descansa sobre una superficie plana en cuyo interior no se encuentra ningún signo de construcción ni sepultura aparente. Junto al mismo se ha encontrado una piedra de moler de gran tamaño, lo que demostraría el carácter agricultor de la población ahí asentada.

Actualmente, el conjunto megalítico Belalcázar I se encuentra en proceso de solicitud para su declaración como Bien de Interés Cultural (con categoría de “zona arqueológica”, de resultar posible), para así asegurar su total protección y conservación.

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