La UE activa este jueves una directiva para controlar el gas radón en las viviendas

El radón se acumula en sótanos y bajos de las casas, por lo que es necesario tomar medidas de ventilación | PIXABAY

El norte de la provincia de Córdoba está salpicado de zonas con una alta exposición al gas radón, un componente considerado cancerígeno y para el que busca mecanismos de control en las viviendas una directiva de la UE que entra este jueves en vigor.

El gas radón es resultado de la desintegración de minerales radioactivos contenidos en rocas ígneas o metamórficas, como el granito o las pizarras.

Según el Consejo de Seguridad Nuclear, el norte de la provincia de Córdoba se encuentra entre las zonas con una mayor incidencia de este gas, pero alejado en comparación con áreas como el sur de Galicia, zonas de Madrid, Salamanca, Ávila, Toledo, Cáceres o Jaén en la Península, y Gran Canaria en el archipiélago atlántico.

El radón se acumula en sótanos y bajos de las casas, por lo que es necesario tomar medidas como “ventilar bien, abrir ventanas o medidas arquitectónicas como aislar el suelo o sellar la casa”, señala un comunicado el Colegio Oficial de Geólogos. En ocasiones se introducen equipos de ventilación que de forma continuada extraen el aire procedente del suelo y lo expulsan. En cantidades altas (por encima de 300 becquerelios por metro cúbico) y si se inhala durante suficiente tiempo, el radón puede resultar cancerígeno.

Fallecimientos

Las exposiciones al gas Radón llegan a causar 1.500 muertes al año. Así lo calcularon este miércoles en rueda de prensa organizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) para alertar de que este gas es un problema de salud pública “pendiente de resolver”. En la conferencia se explicó que las exposiciones a este gas radiactivo comienzan a tener riesgos cuando en las viviendas se llegan a niveles los superiores a 300 Bq/m, ha advertido Zaera.

Por último, aunque el radón supone un riesgo serio para la salud, el Colegio de Geólogos sostiene que no hay que alarmar a la población, aunque sí es importante informar acerca de los riesgos, siendo obligación de instituciones como el Consejo de Seguridad Nuclear facilitar todos los datos a nivel local y proporcionar a los Ayuntamientos los mapas de emisiones de radón de los suelos edificables.

El radón tiene un periodo de desintegración de 3,8 horas. “El problema son los sitios cerrados, donde se produce una acumulación que podría resultar dañina para la salud”, finaliza el Colegio de Geólogos.

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