Pepe Álvarez y Unai Sordo prepararán en Córdoba la marcha del 3 de noviembre para reclamar la subida salarial

El secretario General de UGT, Pepe Álvarez, y el secretario general de CCOO, Unai Sordo.

Los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, respectivamente, asistirán el próximo martes en Córdoba a la asamblea de delegados que ambos sindicatos celebrarán de manera conjunta para preparar la movilización del próximo 3 de noviembre en Madrid, bajo el lema de Salario o conflicto. Esta crisis no la paga la gente trabajadora.

Según han informado ambos sindicatos en un comunicado conjunto, en el encuentro, que tendrá lugar en el Palacio de Congresos de Córdoba, con la presencia de unos 500 representantes de las dos organizaciones sindicales, también intervendrán sus homólogas en Andalucía, Carmen Castilla (UGT) y Nuria López (CCOO).

El objetivo de esta asamblea es abordar la estrategia sindical que se pondrá en marcha para exigir “el desbloqueo de la negociación colectiva y una subida de los salarios que minimice el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo de los trabajadores”.

Esta asamblea se celebrará “tras la ruptura de las negociaciones del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC)”, después de que CCOO y UGT acordaron trasladar a la negociación de los convenios las demandas sindicales en el AENC: “subidas salariales de al menos el 3,5 por ciento para este año, del 2,5 para 2023 y del dos por ciento para 2024, ”incluyendo cláusulas de revisión salarial que garanticen el poder adquisitivo, para hacer frente a la desbocada subida de los precios, cercana al nueve por ciento“, que en los alimentos se sitúa en el once por ciento, que es ”la tasa más alta desde 1985“.

Estas demandas, según han lamentado UGT y CCOO, “no se están viendo cubiertas por la cerrazón de la patronal”, y los sindicatos volverán a “llevar a la calle el próximo 3 de noviembre” sus reivindicaciones, “cuando se celebrará una gran movilización en Madrid”.

Así, se reclamará “la necesidad de salvaguardar la capacidad adquisitiva de la población trabajadora, aumentando los salarios para que las familias puedan hacer frente a la espiral inflacionista, corrigiendo así la bajada del consumo, que ya se está produciendo, y manteniendo la creación de empleo y riqueza”.

Según los sindicatos, las empresas están trasladando el aumento de costes, derivado del incremento del precio de sus materias primas, especialmente de las energéticas, al precio final que pagan las personas consumidoras, encareciendo de manera generalizada la cesta de la compra y provocando una nueva devaluación de los salarios“, y el resultado es que ”los indicadores de pobreza que hemos conocido recientemente ya advierten de un incremento en el número de hogares que tienen dificultad para llegar a final de mes o para afrontar imprevistos“.

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