El Ayuntamiento encarga las obras para arreglar la Cuesta del Reventón en cuatro meses

Un ciclista en la Cuesta del Reventón

El Ayuntamiento de Córdoba, a través de la Gerencia Municipal de Urbanismo, acaba de encargar la obra de uno de los senderos más singulares de la ciudad de Córdoba: la Cuesta del Reventón. Y lo hace después de rehacer el proyecto original en cierta medida por las protestas de colectivos senderistas y ambientalistas.

Urbanismo ha adjudicado la obra a la empresa Sercli Paisajismo y Construcción S. L. por 164.000 euros y un plazo de cuatro meses de obra. Los trabajos arrancarán, probablemente, en el plazo de un mes, cuando se firme el acta de replanteo. El objetivo es restaurar esta antigua senda que en tramos usa la antigua calzada romana de subida a Sierra Morena.

En mayo del año pasado, cuando se anunció la intención de arreglar la Cuesta del Reventón, se recogieron centenares de firmas ya que se temía por un proyecto con “bordillos” y “zahorra” que desnaturalizara el camino. Pero nada más lejos de la realidad. Este periódico ha tenido acceso al plan, redactado por el Servicio de Proyectos de la Gerencia de Urbanismo, en el que el objetivo pasa, precisamente, por que la Cuesta del Reventón se parezca a lo que fue en su día.

El proyecto hace una descripción técnica del estado actual de la Cuesta del Reventón. El constante paso de senderistas y ciclistas ha provocado un importante deterioro en unos elementos muy populares: los pasos bajos que hay en varios puntos para las escorrentías de las lluvias. Cuando la Junta restauró hace años el camino construyó unas tajeas de piedra que hacían que el agua escurriera. Esos sistemas están hoy tan deteriorados que apenas si cumplen su función. Por eso, en muchos puntos, es el propio camino el que se ha convertido en escorrentía y es por eso que está sufriendo una enorme erosión.

El plan pasa por restaurar con piedra de la zona estas tajeas, para que recuperen su función original. Estos pasos bajos, además, serán reconstruidos en muchos puntos y en otros se ampliarán, para lograr una eficacia mucho mayor a la hora de recoger las aguas de lluvia y evitar que hagan arroyo en el propio camino.

Por otra parte, también se prevé un tratamiento en el propio camino. Así, se rellenarán las cárcavas con material granular, tipo balasto. El objetivo es que cuando llueva ese material no sea arrastrado, como sí que ocurriría con arena o zahorra. Después de que se rellenen las cárcavas, “se procederá a compactar con material de menor granulometría hasta alcanzar los niveles deseados de transitabilidad, en el recorrido del sendero con anchos variables (1,5 a 3 metros) en función de las posibilidades del mismo. No se pretende la total ocultación de la roca aflorante pues sería necesario gran cantidad de aporte de material, que esta primera actuación no contempla por su limitado presupuesto”, señala el proyecto.

Además, se ha previsto adecentar el acceso. Al principio del sendero se habilitará una zona para que los coches puedan dar la vuelta pero no aparcar. El objetivo es evitar los entaponamientos que se producen en ocasiones. 

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