El bufete cordobés responsable de la victoria judicial de los grandes olvidados de los ERE

El abogado Pepe Rebollo Puig | ALEX GALLEGOS

“En estas sentencias los olvidados son los absueltos, porque a la gente le gusta el morbo de las condenas”. El primer disparo cae nada más aceptar la felicitación pertinente por una victoria judicial inapelable, la de un despacho cordobés que sale de un macroproceso como el de los ERE con dos de las únicas tres sentencias absolutorias dictadas por el tribunal.

Al otro lado del teléfono está José Rebollo Puig, Pepe, y su sobrino de mismo nombre, compañero de fatigas en los más de nueve años que ha durado la causa judicial del mayor caso de corrupción habido en España y que este martes trazó un punto y aparte para todos los acusados. Y con un final feliz -condicionado a posibles recursos- para dos de ellos: el exinterventor de la Junta, Manuel Gómez -quien ordenó que se realizara un informe que advertía de posibles irregularidades-, y el ex secretario general de Hacienda, Antonio Estepa, que pusieron su defensa en manos de “los pepes”.

“Nadie se acuerda de los años de angustia que han pasado. Hoy estaban verdaderamente eufóricos. Han llorado y todo. También nosotros, porque teníamos una gran tensión. Han sido muchos años de trabajo. El año del juicio ha sido muy duro, pero ha ido todo bien afortunadamente”, afirma en declaraciones a CORDÓPOLIS Rebollo, que mantiene que “lo más difícil para un abogado es defender a un inocente”.

Con los 1.800 folios de la sentencia sobre la mesa, sin apenas tiempo para haberla leído, en el despacho de Rebollo Asociados se celebra el final de un proceso extenuante, con una fase de instrucción que califican de “excesiva y muy desagradable” y con un juicio que resultó ser “muy duro”. No solo por la extremada pesadez de las cuestiones que en él se dirimían, sino porque su celebración coincidió con que el abogado cordobés estaba afrontando una enfermedad que le obligaba a redoblar esfuerzos para viajar a Sevilla.

No detuvo en ningún momento el proceso por ello, a pesar de que pudo haber solicitado un receso que habría dilatado todavía más la macrocausa. Entre sus colegas, la figura de Pepe Rebollo Puig fue creciendo por su actitud durante el juicio, de modo que, en los alegatos finales, uno de los letrados, Adolfo Cuéllar, pronunció en sala: “Me enorgullece haber podido compartir estrado con el compañero Don José Rebollo Puig, que creo que nos está dando a todos los compañeros y a todos los abogados aquí presentes una lección de dignidad y de lo que es un abogado en defensa de unos intereses ajenos”. No fue el único que dejó constancia de ello.

Sobre el auto judicial: “Es una sentencia de una extrema dureza”

Y eso que la defensa planteada por este bufete chocaba con la estrategia de muchos de sus colegas, que se basaba precisamente en acusar al interventor para intentar absolver de culpa a los acusados. “Nos hemos defendido muchas veces casi más de las propias defensas que de la propia acusación”, se reía Rebollo este martes recordando un proceso “muy técnico” en el que la sentencia ha seguido “el hilo conductor” planteado por su bufete, a la hora de tratar de “demostrar absolutamente que el comportamiento de nuestros clientes, particularmente el de Manuel Gómez, ha sido conforme a derecho”.

Sobre el resto del auto, Rebollo prefiere ser cauto, aunque acierta a señalar que es “una sentencia de una extrema dureza”. De hecho, 19 de los 21 ex altos cargos de la Junta de Andalucía enjuiciados han sido condenados y la victoria judicial del despacho estaba en la exoneración vía sentencia del exinterventor general, del mismo modo que hace un año ya celebraron la absolución de Antonio Estepa, al que durante el juicio se le retiraron las acusaciones.

“Si no llega a ser porque es la vida de una persona lo que ha estado ahí danzando, el caso de Estepa sería hasta una broma. Porque se formuló una acusación contra él y se ha celebrado un juicio en el que absolutamente nadie ha hablado de Antonio Estepa”, recuerda este martes el letrado, que indica que el que fuera el secretario de Hacienda ha vivido el calvario de la presunción de culpabilidad, con sus bienes embargados y sin posibilidad de llevar una vida normal.

A ellos dos, más que nada, considera los auténticos ganadores del proceso, aunque no se olvida de mencionar en las felicitaciones a las letradas Elizabeth Alcalá, María Eugenia Quintana y Amalia Rebollo -ésta última en fase incipiente-, y a la secretaria Carmen Ruiz, cuyo concurso considera esencial a la hora de montar la estrategia de defensa de Gómez y Estepa, el segundo macroproceso en el que participa este bufete familiar después del Caso Malaya.

Rebollo Puig se despide entonces plegando velas con naturalidad: “El día ha sido larguísimo. Yo lo he empezado con un TAC y sigo aquí liado con la sentencia”. Seguramente, este martes se ha ido a la cama con gran parte del texto judicial aprendido.

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