Con ganas de volver a resurgir sobre el tapiz

.

Como si fuera volver a empezar, aunque con el camino ya allanado. La mayoría de los deportes tuvieron que parar en seco después de que el Covid-19 llegara destrozando la vida diaria de los ciudadanos. Por ello, la actividad deportiva ha tenido que reinventarse para volver más fuerte que nunca. Sin embargo, este retorno ha sido más duro de lo esperado para un sector en concreto. Los deportes más minoritarios se han visto envueltos en una problemática difícil de resolver debido a los altos gastos que supone convivir con una pandemia. La gimnasia rítmica tiene muchas complicaciones a la hora de practicarla, ya que su actividad requiere contacto con otras personas o elementos decorativos y el Club Liceo de Córdoba se ha visto realmente perjudicado por esta situación. Su fundadora Marisol Lozano admite que el futuro se prevé complicado, pero el optimismo debe ser fundamental en este tiempo. "Esto nos hará más fuertes y tenemos un gran equipo de personas que son muy profesionales y que lo están dando todo para sacar el club adelante", explica la dirigente a CORDÓPOLIS.

Aunque el club haya vuelto a los entrenamientos, la actividad no sigue como antes. Sin embargo, los gimnastas deben estar en movimiento para las competiciones futuras que se avecinan. "Comenzamos en junio con los grupos de competición y ahora en septiembre se han incorporado los grupos de escuela. Estamos entrenando de cara a afrontar las competiciones programadas en el calendario de la Federación Andaluza de Gimnasia y la Real Federación Española de Gimnasia", explica una fundadora que admite que sus socios siguieron con la actividad durante el parón obligado por el Covid-19. "En el confinamiento tuvieron clases online, pero no con normalidad dadas las circunstancias", aunque ahora "seguimos las recomendaciones de las autoridades sanitarias, el protocolo de la Federación Andaluza, el de la instalación donde entrenamos y el nuestro propio", todo ello para "ofrecer la máxima seguridad a nuestros gimnastas, técnicos y con el fin de que las familias estén tranquilas", apunta Marisol Lozano.

Por otro lado, la situación que ha traído consigo el coronavirus ha hecho que los deportistas se sientan más incómodos y no puedan practicar su trabajo u hobby de la mejor forma posible, aunque no ha sido el caso en el Club Liceo. "La vuelta a los entrenamientos presenciales, el ver a sus compañeros, a las técnicos... es motivante y tienen, sobre todo, muchas ganas de comenzar a competir", pero no todo son buenas noticias, debido a que "hemos sufrido algunas bajas, aunque tenemos la esperanza de que poco a poco se vayan incorporando", afirma la fundadora. Entretanto, las labores de higiene, y más en este deporte, se han vuelto más que necesarias, sin embargo suponen otro gasto extra. "Resulta un esfuerzo económico importante, pero es nuestra prioridad absoluta, comenzando por la limpieza a fondo de los tapices por una empresa especializada y diariamente todas las medidas que adoptamos antes, durante y al finalizar los entrenamientos", asevera Lozano.

Los resultados de las integrantes del Club Liceo previos a la pandemia fueron bastante buenos, por lo que el parón no le ha venido nada bien a la entidad en cuanto a competición se refiere. "Aunque durante la primera parte de la temporada no hemos tenido ocasión de realizar ninguna competición, tenemos dos gimnastas en un programa de seguimiento de la Federación Andaluza de Gimnasia", explica una Marisol que mira al futuro a corto plazo con bastante positividad. "Esto nos hará más fuertes y tenemos un gran equipo de personas que son muy profesionales y que lo están dando todo para sacar el club adelante", además de que "no podemos olvidarnos de nuestras gimnastas y sus familias que han estado apoyándonos en todo momento y eso es de agradecer", admite. Asimismo, el club sigue preparándose para citas venideras. "Estamos entrenando para los meses que restan hasta final de año para afrontar las competiciones oficiales programadas", apunta.

Sin embargo, aún hay cosas por mejorar, ya que las entidades que se dedican a deportes más minoritarios se encuentran con problemas económicos serios y más en los tiempos actuales. "El deporte cordobés necesita más apoyo de todas las instituciones y más ahora que estamos atravesando estos momentos tan difíciles", aunque no solo es este inconveniente, puesto que "otro problema que tenemos los deportes minoritarios es la falta de patrocinadores", admite una Marisol que muestra su gratitud ante las ayudas que le han llegado al club. "Estamos agradecidos del apoyo del Instituto Municipal de Deportes de Córdoba", pues "ha convocado las subvenciones y esperemos que pronto se resuelvan", pero no es la única, ya que "también agradecemos a la Diputación de Córdoba que haya seguido adelante con las actividades que teníamos programadas y a la Junta de Andalucía convocando también sus subvenciones", todo esto con el fin de "aportar un granito de arena que nos hará más llevadera esta situación", explica Lozano. Una situación extraordinaria que necesita medidas urgentes para que la gimnasia rítmica vuelva a resurgir en Córdoba.

Deportes minoritarios antes y después del Covid-19

La esgrima y el "espíritu cansado" de los deportes minoritarios

La inquietud del bádminton ante un futuro incierto

El Kodokan (judo), cuna de campeones en un tiempo complejo

La dura realidad del tenis de mesa

El rugby y el "apretarse el cinturón" en tiempos de pandemia

El hockey ante la necesidad de subsistir

El béisbol, un deporte con historia en Benamejí

El boxeo, ante un asalto decisivo

El Salesianos y su voleibol de futuro

Una dura y tensa subida para las Tortugas Cojas (mountain bike)

El Club de Arqueros Córdoba-Villafranca, con esperanza en medio de la tormenta

Etiquetas
Publicado el
20 de septiembre de 2020 - 08:20 h