El 'No a la guerra' resuena en Las Tendillas ante la invasión de Ucrania

Concentración de ucranianos residentes en Córdoba

La comunidad ucraniana que vive en Córdoba y su provincia se ha dado cita este domingo en la Plaza de Las Tendillas de la capital para mostrar su repulsa ante el ataque ruso a su país y, arropados también por cordobeses, han elevado su grito por la paz y contra la guerra.

“No a la guerra”, “Paz”, “Viva Ucrania” o Putin asesino“ han sido algunos de los lemas coreados por los centenares de personas que han llenado buena parte de Las Tendillas. Emoción y aplausos se han sumado con los colores azul y amarillo de la bandera de Ucrania, mientras entonaban el himno nacional recordando a sus familiares y amigos que viven a miles de kilómetros la invasión de su país por parte de Rusia.

“Nos sentimos impotentes, no podemos hacer prácticamente nada desde aquí”, decía Katia Moskalensko, mientras narraba a los medios de comunicación la situación que viven sus conocidos en el país: “La gente tiene miedo de quedarse pero también de coger el coche e intentar salir. ¿Cómo cojo a mis dos niños y los monto en el coche para salir? me decía una amiga”, explica.

Porque hay parte de los ucranianos que se mantienen, decididos, en sus ciudades: “No hay nadie que vaya a venir a decirnos que nos tenemos que ir de nuestra casa”, cuentan.

Esos son quienes resisten en Ucrania, como el abuelo y otros familiares de Orest Berezavyy, un chico de apenas 20 años que vive en Palma del Río y que confiesa que perdió el control cuando el jueves a las 7:00 de la mañana se enteró de que un misil había caído “a 60 kilómetros de la casa de mi abuelo”.

“Muchas personas no quieren salir, es nuestra tierra y siempre la hemos defendido”, cuenta mientras explica que “continuamente hablamos con la familia, estamos en contacto con ellos y seguimos por televisión la situación”, dice, entre la desesperación y la impotencia.

Apoyo de los cordobeses

Agradecidos a la presencia también de cordobeses en la concentración en Las Tendillas, decenas de ucranianos que residen en Córdoba han recogido en este acto medicamentos para enviarlos a la frontera y mostrar así también su ayuda, aunque sea a kilómetros de distancia. También están enviando dinero.

“Estamos en una situación muy difícil. Allí la gente está luchando como puede, defendiéndose”, asegura Galia. “Es nuestra patria, es nuestra tierra y allí están nuestros amigos y familiares. Duermen vestidos, por si tienen que salir corriendo de casa y refugiarse en el metro”, dice emocionada.

Los aplausos irrumpen en la concentración, el canto del himno de nuevo, también. Globos y banderas con los colores azul y amarillo ponen color a una situación de la que claramente ven un culpable: “Putin asesino”, claman. “No parará”, temen. Este domingo, unidos desde Córdoba, han encontrado las fuerzas para mostrar su repulsa ante los bombardeos que sufre su país y sus gentes.

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