Calidad del aire “muy desfavorable” en Córdoba por el polvo en suspensión

Polvo en suspensión sobre Córdoba

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La calidad del aire en la ciudad de Córdoba es “muy desfavorable”, según el último informe de la Junta de Andalucía. En concreto, se han detectado concentraciones muy altas de partículas PM10, procedentes principalmente de una gran intrusión de polvo en suspensión procedente del norte de África.

Los peores valores los han registrado las estaciones cordobesas de Lepanto y la Asomadilla. Este miércoles, había una media de 120 microgramos de partículas por cada metro cúbico de aire. La última directiva europea señala que los valores admisibles para la población no deben sobrepasar los 50 microgramos durante 24 horas, algo que ocurrió durante toda la jornada de este miércoles sin que se activar alerta alguna. La Unión Europea considera que una estación no debe superar el umbral de 50 microgramos de partículas por cada metro cúbico de aire al día. Si se supera esa cifra durante 35 días al año, hay que tomar medidas. Si se hace durante una jornada, hay que avisar a la población.

Las partículas PM10 pueden provocar efectos adversos sobre la salud en especial en el sistema respiratorio. De hecho, se señala que una exposición a este tipo de partículas en suspensión puede provocar infartos, asma, función pulmonar reducida o irritación de las vías respiratorias, entre otros.

En la tercera estación de la ciudad, localizada en el parque de la Asomadilla, la situación de la calidad del aire era “desfavorable”. En el rango de medición aún queda un nivel más, el de “extremadamente desfavorable”, una situación que no se ha alcanzado en la ciudad recientemente.

Durante los días con calima es recomendable evitar la realización de ejercicio físico de moderada intensidad así como cualquier actividad exterior, especialmente en los pacientes con patologías crónicas respiratorias, según ha indicado el jefe de servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud CórdobaLuis Manuel Entrenas.

El doctor Entrenas ha explicado que la calima está constituida por polvo del desierto en suspensión y su capacidad de daño en el pulmón depende de su densidad. Los seres humanos necesitamos respirar de manera continua, por lo que todo lo que haya en la atmósfera “va a entrar en contacto con nuestro medio interno”. Así las patologías respiratorias crónicas, como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son susceptibles de agravarse con la calima, ha resaltado.

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