Acompañamiento y escucha contra la soledad no deseada en personas mayores

Programa de prevención de soledad no deseada en el Centro Cívico de Fátima

Eliminar situaciones de soledad no deseada entre personas mayores y trabajar con ellas el apoyo social y comunitario, desde la escucha y el acompañamiento. Con ese objetivo, acaba de iniciarse en Córdoba un proyecto piloto que trata de detectar situaciones de aislamiento y desarrollar medidas que combatan la soledad, de manera personal y grupal en el entorno.

Bajo el nombre de Programa Corralas y desarrollado por la asociación Proviviendas con subvención de la Junta de Andalucía, este plan piloto acaba de iniciarse en febrero en Córdoba, en paralelo a acciones similares en Granada y Sevilla. En la capital cordobesa, el programa se desarrolla en el distrito Levante de la capital, el de mayor concentración de población mayor de 55 años, alrededor de unas 30.000 personas, según explica a este periódico la responsable del proyecto en Córdoba, Irene Guillén.

“El objetivo es luchar contra la soledad no deseada y situaciones de aislamiento social”, cuenta para señalar que el programa incluye un abordaje de estas situaciones tanto “a nivel individual como grupal y comunitario”, en el entorno de cada persona. La actividad del Programa Corralas ya ha echado a andar en el centro cívico Levante y el centro cívico Lepanto -en días alternos en cada uno de ellos-, donde ya se trabaja con los primeros usuarios.

“Trabajamos para detectar situaciones de soledad y es la propia persona quien decide y codiseña el plan de actuación que podemos llevar a cabo en su caso”, explica Guillén. Así, las circunstancias personales, familiares y del entorno de cada usuario serán las que determinen las medidas que se pueden tomar. Por eso, se incide fundamentalmente en “la escucha y el acompañamiento”, para conocer la situación de esa persona.

Dentro del Programa Corralas se incluyen medidas de “acompañamiento social, como puede ser la ayuda en gestiones y trámites, o la aproximación a los recursos disponibles. Que las personas mayores conozcan y puedan acceder a los recursos disponibles en su entorno, en su barrio es fundamental. Y muchas veces no los conocen y no llegan hasta ellos”, incide Guillén.

Los usuarios llegan hasta este programa piloto desde el propio centro cívico o bien desde otros organismos. Ya han establecido contacto con la delegación de Mayores y los centros de mayores, también existe contacto con Cáritas y Cruz Roja, y se mantiene relación también con los centros de salud de Levante y Lepanto, para la derivación de los casos de soledad en personas mayores que se detecten. Asimismo, “estamos a la espera de contactar con los Servicios Sociales, que son quienes primero identifican este tipo de situaciones”.

El proceso que se trabaja con las personas mayores en aislamiento para por “erradicar los factores de riesgo, que pueden ser muy diversos, para que se encuentren solas”, y que van desde la falta de familiares, la falta de un entorno social y la desconexión con su entorno.

No hay un perfil determinado para las personas que se encuentran en esta situación porque “hay personas que no cuentan con familiares y otras que sí los tienen pero se sienten solos. Sentirse solo es un sentimiento”, destaca la especialista. Por eso, se trata de trabajar con quienes apenas tienen contacto “con la familia, con los vecinos o amigos y no tienen una participación en la vida comunitaria”, en el barrio y la ciudad.

El horizonte de este proyecto pasa por ver pasos y medidas efectivas en la situación de los usuarios, “aumentar la autonomía de la persona, sus habilidades sociales y, en definitiva, potenciar un envejecimiento activo y saludable. Se trata de incrementar la participación social y que la persona vuelva a conectar con el barrio”.

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