28S, IVE y los derechos de las mujeres

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OPINIÓN

ASAMBLEA DE MUJERES DE CÓRDOBA YERBABUENA

El 28 de septiembre es el día de Acción Global por la despenalización del aborto. El acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (desde ahora IVE) forma parte de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, cuyo reconocimiento ha sido fruto del trabajo incansable del Movimiento Feminista (asociativo e institucional). Resaltan, sobre todo, las aportaciones realizadas por mujeres, hoy todavía invisibles en los libros de texto, a pesar de ser responsables de hacer visibles los derechos de las mujeres en los textos internacionales. En la IV Conferencia de Beijing, en su Plataforma de Acción se expuso que: “Los derechos humanos de las mujeres incluyen el derecho a controlar y decidir libre y responsablemente sobre su sexualidad, incluida la salud sexual y reproductiva, libres de presiones, discriminación y violencia”. Los países han reconocido estos derechos de las mujeres de maneras muy distintas.

La Resolución del Parlamento Europeo, de 14 de diciembre de 2017, sobre El Salvador, se refiere a las mujeres procesadas por sufrir un aborto espontáneo, claro ejemplo de lo mucho que queda por hacer en cuanto a derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en diferentes ámbitos y países. En El Salvador el aborto se penalizó en 1998 en todas las circunstancias y, además, en 1999 se aprobó una enmienda constitucional por la que se reconoce el embrión como ser humano desde el “momento de la concepción”. Desde el año 2000, son al menos 120 mujeres las que han sido procesadas solo en El Salvador por aborto u homicidio; 23 han sido condenadas por aborto, y todas cumplen penas extremadamente largas, pese a no ser delincuentes con arreglo a las normas internacionales. La mayoría son mujeres jóvenes, pobres, con formación limitada y procedentes de comunidades remotas. La Resolución del Parlamento Europeo recuerda que se está vulnerando lo dispuesto en el art. 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional que, no lo olvidemos, ha sido ratificado por El Salvador el 3 de marzo de 2016. Este texto define el embarazo forzado como un crimen de lesa humanidad y una forma de violencia de género contra las mujeres, constituyendo una violación grave de los derechos humanos y la dignidad de las mujeres y las niñas. También rechaza, entre otras cuestiones, las penas o encarcelamientos de mujeres y niñas que han sufrido abortos espontáneos. Estas situaciones reales, traen a la memoria distopías televisivas como “El cuento de la criada” que nos acercan a la realidad lo que solo nos parecía una lejana ficción y nos recuerdan la importancia de educar, cada día, en derechos humanos que, también, son derechos de las mujeres.

En el caso de España, las mujeres hemos trabajado, a lo largo de la historia, por obtener una regulación sobre la IVE desde la complicidad, por encima de partidismos y creencias. De hecho, el primer dato positivo a resaltar es el consenso conseguido con la Ley Orgánica 2/2010 sobre salud sexual y reproductiva e IVE, así como la articulación conseguida para evitar su cambio, porque socialmente está aceptado, de forma mayoritaria, su contenido. También resulta alentador que, desde 2013, haya descendido el número de IVE, constatando que la penalización no es la forma de impedir las IVE.

Aun así, quedan pendientes cuestiones relevantes en la consecución de los derechos sexuales y reproductivos: revisar las reformas realizadas en 2015 respecto a la restricción de la autonomía en mujeres entre 16 y 17; plantear una política clara y efectiva respecto a la labor preventiva en salud sexual y reproductiva; elaborar una asignatura de educación sexual integral en los centros atendiendo a las necesidades actuales y dentro de la enseñanza obligatoria; la IVE integrada en la red sanitaria pública. Son problemas, todos ellos urgentes, que dilatan tiempos, que siempre afectan más a quien menos tiene. Incluidas las clínicas externalizadas que hacen más de lo que pueden.

Los derechos son temas tan complejos como caros, en lo económico y en lo político. La mayoría de las mujeres entendimos que no se pueden abordar desde la dilemática (de bueno o malo), sino desde la más compleja óptica de la problemática (sin soluciones estandarizadas), contemplando las situaciones de mujeres diversas y no de arquetipos que no se corresponden con la realidad. Lo realmente efectivo es respetar la libertad de conciencia, atender a las circunstancias reales con derechos y recursos económicos, el acompañamiento a las mujeres en todo momento, y lo demás es demagogia que solo sirve para escalar hacia el poder.

En nuestro país, todas las regulaciones sobre IVE tienen como promotoras a mujeres: Federica Montseny, Bibiana Aído, el Movimiento Feminista, Católicas por el Derecho a Decidir, distintas mujeres, de distintas formaciones políticas y religiones que participaron, votaron o se abstuvieron, con una idea común: el pecado no era susceptible de convertirse en materia penal en un Estado laico. Así, los derechos sexuales y reproductivos salieron de la esfera de las obligaciones de una moral patriarcal y pasaron a la esfera del libre albedrío de la ciudadanía: LA LEY NO OBLIGA A NINGUNA MUJER A HACER NADA QUE NO QUIERA.

El 28 de septiembre recordamos que no estamos solas, ni las que deciden llevar adelante un embarazo, ni las que deciden interrumpirlo. Somos ciudadanas que no queremos piquetes, porque vivimos en un Estado laico. La pregunta es, ¿la actual IVE ofrece la seguridad necesaria para proteger a todas las mujeres, sin importar su ideología o creencia?

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