El cuarteto del 'Tomate': lección de crítica magistral

Cuarteto 'No hay que ser cabrón' | TONI BLANCO
La comparsa 'Los don nadie' trae la fuerza, el deleite y la dulzura gracias al 'punteao' de Rubén Corvillo, que tiene ya cuatro Púas de Oro del Carnaval de Córdoba

Las críticas, en algunas ocasiones, no sientan bien. Pero en Carnaval todo es diferente. O no. La tablas del teatro se convierten en estas fechas en la voz del pueblo para criticar todo aquello que lo merezca.

Y el cuarteto del Tomate, 'No hay que ser cabrón', dio una clase magistral de crítica sobre el respeto y edulcorada con los chascarrillos propios del Carnaval. Sumergidos en el tipo del jurado del concurso, los integrantes de la agrupación reconocieron ante el respetable que “si este año no pasamos de preliminares, nos retiramos”. O no. Y con la excusa de ser los dueños del cortijo sacaron su aguijón a diestro y siniestro.

Lo dejaron claro. A su manera. Este jurado puntúa por amistad y gracia. Y no le importa reconocerlo. “¿Chirigota que no hace gracia pero que hay amistad? Pa la final. ¿Comparsa que desafina? Pa la final”. Algún que otro nombre sonó entre su repertorio. Aviso a navegantes. Seguro que sus creadores se quedaron con la copla. Pero no se lo tomen a mal, estamos en Carnaval. Un jurado deslenguado que tachó de “cantera de Atapuerca” la chirigota de Antonio Cobos Comisario, el mismo que más tarde entregó un premio a José Cobos Pepón, “ejemplo de los cuartetos de Córdoba”. Y El Taleguilla también tuvo lo suyo. Aunque más que una crítica, un consejo de antiguos amigos. Las ventajas de que el jurado cordobés ya no lo pueda sentenciar. “Ten cuidao Rafalín que a ese tío le cabe tela”. Y Ángel Subiela revolviéndose en su butacón.

El cuarto pase de preliminares lo arrancó la chirigota 'Mamá, tranquila que yo te aviso'. Los de Andrés Losada presentaron ante el Gran Teatro a ese individuo cuarentón que aún encuentra el calor en los bajos de su madre. Ya lo dijeron ellos: “Mami, no me dejes solo”. La supervivencia tupperiana y un trote cochinero “que ya lo quisiera la cuadrilla de la Macarena”. Ay si los escucharan desde Sevilla.

La comparsa 'Los don nadie' trajo la fuerza, el deleite y la dulzura sobre la guitarra. Un punteao de Rubén Corvillo que bien vale ya cuatro Púas de Oro del Carnaval de Córdoba. Los de Peñarroya se convirtieron en espantapájaros que pidieron al Carnaval los latidos que a ellos les faltan. La vida de un carnavalero. Unos espantapájaros que, aunque sin corazón, saben del amor, del dolor y del maltrato. “Suelta y camina libre. El amor cuando se corrompe es un veneno. Bebe libertad”. Unos don nadie que pusieron al público en su lugar, “lo importante”, dejando a un lado la guerra entre comparsistas. Pero unos espantapájaros que, pese a estar anclados en la tierra, saben que en la Luna están la bandera de Estados Unidos, el balón de Sergio Ramos y las gafas de Rajoy.

La chirigota 'Tú te fuiste pa la tumba' le dio la noche al Córdoba CF. Quién le iba a decir que tras su derrota ante el Valladolid le culparían de la muerte de Manuel. Sí, aquel cordobesista que Antonio Cobos Comisario y Pepe Martínez trajeron al Gran Teatro en 2015. Manuel no pudo soportar los ocho goles que el Barcelona le endosó al Córdoba y “ocho infartos sufrió”.  Y así lo hizo saber su mujer, quien no estaba muy disgustada. “Aunque lo mataste, yo siempre estaré entre tu afición”. El cordobesismo no tiene límites. Y como por Manuel ya nada se puede hacer, “estas viejas” dedicaron su segundo pasodoble a las madres, aquéllas “de las que nadie sabe su apellido, las que nos parieron. Ellas son las cenicientas”.

'Un bonito mundo de color' concursó por vez primera en el Carnaval pero, pese a ello, cantó que “este fiesta no es más que un premio y entre todas las están hundiendo”. Y, “aunque no salga en febrero, esta chirigota no se vende por dinero”. Los de Rafael Morán incluyeron en su repertorio un pasodoble que sonó a oda a Córdoba, pero que desembocó en una crítica a sus dirigentes políticos. “Córdoba no se merece como estamos”. La chirigota '3-C', Los Batallitas de Pozoblanco, se sumó también a rendir homenaje a la radio y, a través de sus ondas, dio las gracias por llegar a las casas, condenó el terrorismo “en nombre de guerra santa” y crítico el mal periodismo.

La comparsa 'Filigrana' mostró un repertorio donde el amor y la veneración a la mujer fueron los ejes de sus coplas y la chirigota 'Si saben cómo me pongo' puso sobre el escenario la típica cena de Navidad. El tipo le permitió una crítica voraz “al aparentar, porque sólo nos mueve el postureo” y dedicó un segundo pasodoble “a mi madre y amiga” fallecida por un cáncer. La sesión la cerró la chirigota 'Los del pellejo arrugao' que, en pleno enero, invitaron al público a ir a la playa en Carnaval, un agrupación que le cantó al maltrato y la dura realidad que están viviendo actualmente los niños refugiados.

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