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    <title><![CDATA[Cordópolis - Blogópolis]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Blogópolis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo sobrevivir y prosperar ante la situación actual?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/mi-educacion-financiera/sobrevivir-prosperar-situacion-actual_132_13126817.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/057d54a7-33f2-4f7a-86f2-48907eb22b47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo sobrevivir y prosperar ante la situación actual?"></p><p class="article-text">
        Volvemos a vivir una &ldquo;situaci&oacute;n&rdquo; in&eacute;dita, la subida del precio del petr&oacute;leo y del gas est&aacute;n provocando la subida de los precios de la mayor&iacute;a de los productos que consumimos en el d&iacute;a a d&iacute;a, est&aacute; situaci&oacute;n no mejorar&aacute; a corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta coyuntura,&nbsp;ya no solo se busca &ldquo;ahorrar&rdquo; sino que surge el objetivo de &ldquo;sobrevivir&rdquo; e intentar prosperar en nuestras finanzas personales.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a y la inflaci&oacute;n est&aacute;n cambiando las reglas del juego, hoy contamos con unas &ldquo;herramientas&rdquo; que, bien usadas, nos ayudar&aacute;n en nuestro objetivo.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo ser&aacute;, ahorrar y sobrevivir ante el alza de la inflaci&oacute;n en un Mundo en &ldquo;guerra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los modelos de IA nos pueden ayudar, son una herramienta que utiliza modelos de comportamiento &ldquo;personalizados&rdquo;, analizando nuestros patrones de &ldquo;compra&rdquo; en tiempo real.
    </p><p class="article-text">
        Este an&aacute;lisis nos permitir&iacute;a recibir &ldquo;consejos&rdquo; antes de tomar una &ldquo;decisi&oacute;n&rdquo; de compra o inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La clave, recibir &ldquo;consejos&rdquo; que se adapten a nuestra situaci&oacute;n y objetivos personales reales, siendo conscientes del entorno que nos rodea a nivel global.
    </p><p class="article-text">
        Pero no deber&iacute;amos solo &ldquo;confiar&rdquo; en todo lo que nos recomienda la IA, recuerda que suele tener sus &ldquo;alucinaciones&rdquo;, refuerza sus &ldquo;consejos&rdquo; con tu formaci&oacute;n y puntualmente con&nbsp;un profesional.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y c&oacute;mo combatir a la inflaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente, volvamos a ver en la eurozona la &ldquo;estanflaci&oacute;n&rdquo;, es decir, subida la de la inflaci&oacute;n con bajo crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Las previsiones de inflaci&oacute;n para este 2026 en la eurozona, entre un 2,60% y un 5,9%, estando hoy en el entorno del 3%.
    </p><p class="article-text">
        Complicado batir a la inflaci&oacute;n para no perder &ldquo;poder adquisitivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ahorrador, escarmentado por sus inversiones en p&eacute;rdidas, busca dep&oacute;sitos a plazo fijo o cuentas corrientes retribuidas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no ser&aacute;n retribuidas a un tipo de inter&eacute;s que se aproxime a la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tendremos que seguir &ldquo;invirtiendo&rdquo; para conseguir no perder poder adquisitivo en inversiones tradicionales o alternativas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/mi-educacion-financiera/sobrevivir-prosperar-situacion-actual_132_13126817.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 18:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo sobrevivir y prosperar ante la situación actual?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los genocidas no quieren testigos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/genocidas-no-quieren-testigos_132_13125277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3439da33-912c-47af-b1c9-fb22d137ef73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los genocidas no quieren testigos"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando el periodismo desaparece de una guerra, no hay ojos para contarla</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Catalina Gómez Ángel</span>
                                        <span>—</span> Corresponsal en Irán
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2025 concluy&oacute; con <strong>67 periodistas asesinados</strong>. No fue un mal a&ntilde;o. Tampoco bueno. Si tenemos en cuenta, claro, que ya hayamos normalizado que ejercer una funci&oacute;n de inter&eacute;s p&uacute;blico te acabe costando la vida. El a&ntilde;o 2024, por ejemplo, murieron 66. Y en 2018 fueron liquidados 96. Nada que ver, no obstante, con los <strong>142 que fallecieron</strong> en 2012 mientras nos escrib&iacute;an sus cr&oacute;nicas desde el campo de batalla.
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas no mueren. Son asesinados. Con esta dram&aacute;tica obviedad comienza el <a href="https://rsf-es.org/balance-2025-el-odio-y-la-impunidad-hacen-de-2025-un-ano-mortifero-para-los-periodistas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">balance anual</a> de <strong>Reporteros sin Fronteras</strong> que usted puede descolgar tranquilamente de su p&aacute;gina web mientras se sopla un verm&uacute; leyendo el pifostio que est&aacute;n montando <strong>dos supremacistas blancos</strong> en Oriente Medio. Uno de ellos, por cierto, es el responsable de la mitad de los periodistas asesinados en todo el planeta durante 2025. Que no es un dato menor, oiga.
    </p><p class="article-text">
        Si contamos desde octubre de 2023, el n&uacute;mero de reporteros fulminados por Israel asciende a <strong>220 solo en Gaza</strong>. En efecto, los periodistas no mueren. Son asesinados. Cuando vas a perpetrar un genocidio no conviene tener testigos de tus cr&iacute;menes. Aunque luego te pases a la Corte Penal Internacional por el arco del triunfo. Mucho m&aacute;s cuando dispones de artilugios de alta precisi&oacute;n para <strong>cazar las piezas</strong> que quieres cazar a mil, dos mil o cinco mil kil&oacute;metros de distancia.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera podr&iacute;a pensar que el derecho a la informaci&oacute;n est&aacute; en riesgo por la acci&oacute;n criminal de <strong>bandas organizadas.</strong> Pero f&iacute;jese qu&eacute; cosas. La mayor amenaza a la libertad de prensa hoy d&iacute;a proviene de un socio preferente que viaja en traje de corbata y se codea con todos los l&iacute;deres del <strong>mundo desarrollado.</strong> Defender la civilizaci&oacute;n en la jungla salvaje de Oriente Medio exige duros sacrificios. Por ejemplo, aniquilar a centenares de reporteros que meten sus sucias narices en limpiar de terroristas tierra sagrada.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del Ej&eacute;rcito israel&iacute;, el principal verdugo de periodistas son los c&aacute;rteles de M&eacute;xico, seg&uacute;n el informe de RsF. Y en el honroso tercer lugar se sit&uacute;an los <strong>soldados de Putin,</strong> otro amigo de la paz, la concordia y el respeto a los derechos humanos. El a&ntilde;o 2025 termin&oacute; con <strong>503 periodistas encarcelados.</strong> China encabeza este indigno ranking con 121 reporteros entre rejas. Le sigue Rusia, con 48, y Birmania, con 47. Ir&aacute;n, por cierto, mantiene otros 21 periodistas en prisi&oacute;n. Veinte se encuentran secuestrados y <strong>135 desaparecidos </strong>en este negro balance anual que retrata un mundo deprimente.
    </p><p class="article-text">
        Ayer se cumplieron 23 a&ntilde;os desde el asesinato de <strong>Julio Anguita Parrado</strong> en la guerra de Irak. En su memoria se entreg&oacute; el XIX Premio Internacional de Periodismo que recay&oacute; en <strong>Catalina G&oacute;mez &Aacute;ngel.</strong> La reportera colombiana no pudo venir a recogerlo personalmente porque se encuentra en Teher&aacute;n contando al mundo la operaci&oacute;n de derribo que ejecutan coordinadamente dos de los ej&eacute;rcitos m&aacute;s <strong>destructivos del planeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un v&iacute;deo con sus palabras fue proyectado en el sal&oacute;n de actos del Centro de Visitantes de la Mezquita Catedral de C&oacute;rdoba ante el silencio sepulcral de un centenar de personas. &ldquo;Cuando el periodismo desaparece de una guerra, <strong>no hay ojos para contarla&rdquo;</strong>, declar&oacute; desde la capital de Ir&aacute;n. En efecto. Dicho de otra manera. Cuando el periodismo sale por la puerta, la impunidad entra por la ventana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/genocidas-no-quieren-testigos_132_13125277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los genocidas no quieren testigos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Plena entrada en vigor de la ley que regula el desperdicio alimentario]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/plena-entrada-vigor-ley-regula-desperdicio-alimentario_132_13123933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75293df6-df60-4c2e-af80-2f435ba3f83a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Plena entrada en vigor de la ley que regula el desperdicio alimentario"></p><p class="article-text">
        En este mes de abril de 2026 se produce la plena entrada en vigor de la ley 1/2025, de prevenci&oacute;n de las p&eacute;rdidas y el desperdicio alimentario, que afecta a todos los agentes de la cadena alimentaria. Aunque la ley entr&oacute; en vigor en el momento de su publicaci&oacute;n en el BOE en abril de 2025, conten&iacute;a una disposici&oacute;n final vig&eacute;sima que establec&iacute;a que las obligaciones generales contenidas en el art. 6 entrar&iacute;an en vigor al cabo de un a&ntilde;o. A partir de ahora, todos los agentes de la cadena alimentaria (salvo las microempresas y las peque&ntilde;as explotaciones agrarias) tienen que cumplir esas obligaciones (respetar la jerarqu&iacute;a de prioridades de la ley, tener un plan de prevenci&oacute;n del desperdicio, establecer acuerdos de donaci&oacute;n de excedentes a entidades sociales, entre otras cosas).
    </p><p class="article-text">
        Esta ley quiso dar respuesta a un problema en torno al cual ha ido creciendo la preocupaci&oacute;n en los &uacute;ltimos diez o doce a&ntilde;os, a partir de los datos que ha ido poniendo de relieve la FAO: un tercio de los alimentos que se producen para consumo humano se pierde o desperdicia a lo largo de la cadena alimentaria. Adem&aacute;s de los costes econ&oacute;micos y sociales, esto tiene unos impactos ecol&oacute;gicos brutales, en t&eacute;rminos de emisiones asociadas de gases de efecto invernadero (casi un 10% del total), de degradaci&oacute;n de suelos, de consumo de agua dulce, de desperdicio de fertilizantes, semillas, energ&iacute;a y otros recursos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a se estima que alrededor del 40% del desperdicio alimentario se produce en el eslab&oacute;n del consumo final, principalmente en nuestras casas. La realidad que ha constatado <a href="https://enraizaderechos.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enra&iacute;za Derechos</a> en diferentes estudios e investigaciones que ha realizado, es que muchas personas -la mayor&iacute;a- no son conscientes de su propio desperdicio y mucho menos de los impactos ambientales que tienen. Por eso, desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, venimos trabajando en la sensibilizaci&oacute;n y concienciaci&oacute;n sobre esta problem&aacute;tica. Una de las iniciativas ha sido la creaci&oacute;n de un portal web que aporta informaci&oacute;n y herramientas para aquellas personas que se quieren comprometer en la reducci&oacute;n del desperdicio alimentario: <a href="https://yonodesperdicio.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yonodesperdicio</a>.
    </p><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba hemos hecho exposiciones, hemos dado formaciones, hemos colaborado con <a href="https://www.maristascordoba.com/poniendo-freno-al-desperdicio-alimentario/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">centros educativos</a>, con otras organizaciones, como EcoC&oacute;rdoba o <a href="https://ideas.coop/desperdicio-alimentario-charla/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IDEAS</a>, con la <a href="https://www.uloyola.es/blog/doctorado/el-programa-de-doctorado-en-desarrollo-inclusivo-y-sostenible-celebra-junto-con-la-universidad-zamorano-de-honduras-un-evento-sobre-desperdicio-alimentario" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Universidad Loyola</a>, con SADECO, con el <a href="https://enraizaderechos.org/noticias/hablamos-de-desperdicio-alimentario-en-cordoba-dentro-de-un-proyecto-transfronterizo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FAMSI</a>&hellip; Con la plena entrada en vigor de la ley, seguimos abiertos a ampliar estas colaboraciones y a acompa&ntilde;ar a los agentes de la cadena alimentaria que quieran ponerse al d&iacute;a con las obligaciones que les tocan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Medina Rey, Enraíza Derechos Córdoba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/plena-entrada-vigor-ley-regula-desperdicio-alimentario_132_13123933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 17:58:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Plena entrada en vigor de la ley que regula el desperdicio alimentario]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está la Córdoba auténtica? Turismo, patrimonio e identidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/cordoba-autentica-turismo-patrimonio-e-identidad_132_13124008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77e65648-46a8-49d4-8a27-8fe040a0dfc4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde está la Córdoba auténtica? Turismo, patrimonio e identidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Durante mis pr&aacute;cticas como estudiante de turismo en el Casco Hist&oacute;rico de C&oacute;rdoba escuch&eacute; una pregunta repetirse una y otra vez: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde puedo encontrar un tablao flamenco aut&eacute;ntico? &iquest;D&oacute;nde comen los cordobeses? &iquest;Qu&eacute; lugares tienen la verdadera esencia de C&oacute;rdoba?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas reflejan un inter&eacute;s creciente por conocer una ciudad m&aacute;s genuina, m&aacute;s all&aacute; de los recorridos tur&iacute;sticos habituales. Sin embargo, las opciones m&aacute;s visibles suelen ser tablaos pensados para el visitante, con una est&eacute;tica artificial y precios elevados, o restaurantes del centro con men&uacute;s en varios idiomas, m&aacute;s orientados al turismo que a las costumbres locales.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta realidad surge una cuesti&oacute;n inevitable: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; realmente la esencia de C&oacute;rdoba? Y, m&aacute;s importante a&uacute;n, &iquest;c&oacute;mo conservarla si la ciudad se transforma cada vez m&aacute;s para responder &uacute;nicamente al turismo?
    </p><p class="article-text">
        La creciente orientaci&oacute;n tur&iacute;stica del casco hist&oacute;rico no solo cambia su oferta, sino tambi&eacute;n la vida de quienes lo habitan. Poco a poco, el car&aacute;cter residencial se va perdiendo: vecinos que se marchan, viviendas convertidas en alojamientos tur&iacute;sticos y negocios tradicionales que desaparecen para dar paso a tiendas pensadas para el visitante. Todo ello pone en riesgo la identidad de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba es uno de los grandes destinos culturales de Espa&ntilde;a, con un patrimonio excepcional que va mucho m&aacute;s all&aacute; de sus monumentos. No solo hablamos de la Mezquita-Catedral o Medina Azahara, sino tambi&eacute;n de sus tradiciones, su vida cotidiana, sus barrios y su gente. Esa es la verdadera riqueza que da sentido a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El turismo ha tra&iacute;do beneficios evidentes, como la generaci&oacute;n de empleo o la restauraci&oacute;n de edificios hist&oacute;ricos. Pero tambi&eacute;n plantea retos. En determinados momentos del a&ntilde;o, el casco hist&oacute;rico se satura, dificultando la vida diaria de los residentes. El aumento de los alquileres y la transformaci&oacute;n del comercio local son consecuencias cada vez m&aacute;s visibles.
    </p><p class="article-text">
        Las fiestas populares tampoco han sido ajenas a este cambio. Celebraciones como las Cruces de Mayo, que nacieron como encuentros vecinales, se han convertido en eventos multitudinarios donde, en ocasiones, se pierde su sentido original. Cuando la fiesta se adapta &uacute;nicamente al turismo, corre el riesgo de perder su esencia.
    </p><p class="article-text">
        El reto no est&aacute; en rechazar el turismo, sino en gestionarlo con equilibrio. Apostar por un modelo que respete la identidad local, que valore la cultura y que piense tambi&eacute;n en quienes viven la ciudad cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba es admirada en todo el mundo por su patrimonio y su historia, pero su verdadera esencia est&aacute; en su gente y en su forma de vida. Conservarla no es solo proteger sus
    </p><p class="article-text">
        monumentos, sino tambi&eacute;n cuidar lo que la hace &uacute;nica. Solo as&iacute; podr&aacute; seguir siendo una ciudad aut&eacute;ntica, habitable y viva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Isabel Ortiz Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/cordoba-autentica-turismo-patrimonio-e-identidad_132_13124008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 17:58:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde está la Córdoba auténtica? Turismo, patrimonio e identidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿$180M de facturación con solo dos empleados y la IA?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/180m-facturacion-empleados-ia_132_13120132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed9bbd4-1d88-403e-b219-37c31ac0cc68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿$180M de facturación con solo dos empleados y la IA?"></p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as le&iacute; un art&iacute;culo sobre una <em>startup</em> llamada Medvi que, supuestamente, factura 180 millones de d&oacute;lares con solo dos empleados gracias a la IA. M&aacute;s all&aacute; de los datos (que seguramente est&aacute;n inflados, incompletos o, quiz&aacute;, mal interpretados)&nbsp;lo interesante, al menos para m&iacute;, no es si son dos, diez o cien personas, que tambi&eacute;n lo ser&iacute;a, sino qu&eacute; est&aacute; cambiando realmente en el negocio. Porque el titular f&aacute;cil es ese: &ldquo;la IA permite crear empresas gigantes con muy pocas personas&rdquo;. Pero ese no es el cambio; eso es ruido goloso, pero ruido.
    </p><p class="article-text">
        El cambio real es otro, m&aacute;s estrat&eacute;gico, m&aacute;s complejo. Ahora, una empresa puede capturar mucho valor sin poseer la cadena de valor , y&nbsp;aqu&iacute; es donde la IA deja de ser una herramienta y pasa a ser&nbsp;una capa estructural. Pero para que eso ocurra hay una condici&oacute;n previa que muchas veces se pasa por alto: entender qu&eacute; es la IA y c&oacute;mo aplicarla al negocio. Porque la IA no es solo automatizaci&oacute;n ni solo eficiencia, es una capa cognitiva que permite operar, decidir y optimizar de forma distinta, y solo cuando entiendes eso puedes construir algo como Medvi.
    </p><p class="article-text">
        Si analizas el caso con calma&nbsp;Medvi no hace nada especialmente m&aacute;gico. No fabrica el producto, no tiene m&eacute;dicos propios, no tiene farmacia, no controla la operaci&oacute;n, ya&nbsp;todo eso est&aacute; externalizado. Entonces, &iquest;qu&eacute; hace? Controla la distribuci&oacute;n, la experiencia y, sobre todo, la relaci&oacute;n con el usuario. Y la IA aparece justo ah&iacute;, no como sustituto del negocio, sino como el sistema que permite escalar esa capa optimizando la adquisici&oacute;n, mejorando la&nbsp;conversi&oacute;n, automatiza interacciones&nbsp;y acelera decisiones. Es decir, convierte esa capa en un sistema, por llamarlo de alguna forma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto puede recordar a modelos como Amazon, pero hay una diferencia clave. Amazon no fabrica la mayor&iacute;a de lo que vende, pero s&iacute; controla la cadena log&iacute;stica los pagos, infraestructura, <em>marketplace</em>. Es un modelo basado en integraci&oacute;n, pero Medvi, no. Medvi es lo contrario, ya que&nbsp;desintegra la cadena . No posee las piezas, &ldquo;solo las conecta. Y eso cambia completamente el tipo de empresa que est&aacute;s construyendo, pero tambi&eacute;n cambia algo m&aacute;s importante, que es el tipo de ventaja competitiva. Amazon es dif&iacute;cil de copiar porque controla la infraestructura, pero Medvi, en cambio, es mucho m&aacute;s f&aacute;cil de replicar porque no tiene activos cr&iacute;ticos propios. Su ventaja no est&aacute; en lo que posee, sino en c&oacute;mo conecta y optimiza, y eso dibuja un escenario distinto, con negocios m&aacute;s r&aacute;pidos y flexibles, pero tambi&eacute;n m&aacute;s f&aacute;ciles de replicar.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; vuelve a aparecer la IA, pero ahora en su papel m&aacute;s importante. Porque este tipo de modelo solo es viable si tienes una capa que aprende, ajusta y optimiza continuamente. Sin esa capa, esto no escala. Con ella, se convierte en un sistema adaptable, ya que la&nbsp;IA no elimina la complejidad del negocio, la gestiona, no sustituye la operaci&oacute;n, la coordina y&nbsp;no crea el modelo, pero permite que funcione.
    </p><p class="article-text">
        Antes, el valor estaba en construir toda la cadena (producto, operaci&oacute;n, distribuci&oacute;n) ahora, sin embargo, el valor se est&aacute; concentrando en otro punto, en&nbsp;la capa que conecta todo eso con el cliente y la optimiza en tiempo real. Esto cambia completamente las reglas del juego. Puedes crear un negocio relevante sin poseer los activos ni encargarte directamente de la ejecuci&oacute;n, y aun as&iacute; apropiarte del valor, pero esa misma l&oacute;gica funciona para cualquiera, y ah&iacute; surge la tensi&oacute;n: modelos m&aacute;s &aacute;giles y veloces, s&iacute;, pero tambi&eacute;n m&aacute;s expuestos y con menor capacidad de defensa.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, reducir la IA a una herramienta de productividad es quedarse muy corto,&nbsp;es hacer m&aacute;s con menos, es entender c&oacute;mo funciona, aplicarla correctamente y, a partir de ah&iacute;, redise&ntilde;ar el negocio. Y esto conecta con algo que estamos viendo en muchos sectores, tambi&eacute;n en los medios por ejemplos.&nbsp;Durante a&ntilde;os, el valor estaba en producir contenido. Hoy, cada vez m&aacute;s, el valor est&aacute; en qui&eacute;n distribuye, qui&eacute;n tiene la relaci&oacute;n, qui&eacute;n controla el acceso y qui&eacute;n sabe optimizar todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Medvi no demuestra que la IA sustituya empresas demuestra algo mucho m&aacute;s inc&oacute;modo y es que muchas empresas estaban construidas en la parte correcta de la cadena para un contexto que ya no existe. Y aqu&iacute; est&aacute; la pregunta de verdad, al menos para m&iacute;, que no&nbsp;es si puedes o debes&nbsp;usar IA, es si sabes entenderla y aplicarla en el lugar adecuado del negocio. Porque en este nuevo escenario no gana quien produce mejor, gana quien dise&ntilde;a mejor el sistema, y, ah&iacute;, la IA deja de ser una herramienta para convertirse en ventaja competitiva.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/180m-facturacion-empleados-ia_132_13120132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 18:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿$180M de facturación con solo dos empleados y la IA?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La Grazia': elogio de la ligereza]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/grazia-elogio-ligereza_132_13120146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef9c1b76-13d1-4cdf-a922-637d3d680d97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La Grazia&#039;: elogio de la ligereza"></p><p class="article-text">
        Pocos cineastas como Sorrentino consiguen en la actualidad que sus pel&iacute;culas sean est&eacute;ticamente deslumbrantes y, al mismo tiempo, parezcan construidas sobre cientos de capas, esas que el espectador, como si convirtiera en un arque&oacute;logo, ha de ir descubriendo con la cabeza llena de interrogantes. Pocos adem&aacute;s como &eacute;l han sabido asumir la mejor herencia de la cinematograf&iacute;a italiana y traducirla en un lenguaje propio, ya inconfundible, mediante el cual es capaz de diseccionar con bistur&iacute; preciso el alma de un pa&iacute;s, el suyo que es tambi&eacute;n un poco el m&iacute;o, en el que la historia, el arte y los dioses atraviesan los cuerpos y configuran un espacio, que es tambi&eacute;n temporal, en el que pareciera habitar todo lo mejor pero tambi&eacute;n todo lo peor. Ah&iacute; est&aacute; <em>La gran belleza</em> como m&aacute;xima expresi&oacute;n de ese retrato siempre inacabado de todo un mundo. De ah&iacute; el delito que deber&iacute;a suponer ver sus pel&iacute;culas dobladas. Mucho m&aacute;s acertado en sus obras m&aacute;s estrictamente pol&iacute;ticas &ndash;<em>Il divo, Silvio (y los otros)</em>&ndash; y en las que tira sin pudor de su memoria &ndash;<em>Fue la mano de Dios</em>&ndash;<em>,</em> que cuando deja sin control su ego de macho italiano que mira a las mujeres desde una atalaya que las empeque&ntilde;ece y hasta cosifica  &ndash;<em>La juventud, Parthenope</em> &ndash; , Sorrentino, aun en sus obras m&aacute;s fallidas, consigue arrastrarnos a unos imaginarios que nos certifican el valor del cine no solo para recrear met&aacute;foras sino tambi&eacute;n, y sobre todo, para dejar al descubierto muchos de los recovecos de los seres tan imperfectos que somos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltima pel&iacute;cula, el director napolitano vuelve a sus momentos de mayor inspiraci&oacute;n y nos ofrece un relato que nos invita a adentrarnos en una enorme casa por la que vamos abriendo puertas que nos llevan a habitaciones en las que las preguntas parecen haber sustituido a las ventanas. La historia de los &uacute;ltimos d&iacute;as del presidente de la Rep&uacute;blica italiana, Mariano&nbsp;de Santis, un prestigioso jurista que se enfrente al dilema de ratificar una ley sobre la eutanasia, al tiempo que ha de valorar la concesi&oacute;n de dos indultos en el ejercicio del derecho de gracia que le concede la Constituci&oacute;n, es un ejercicio de malabarismo en torno a la figura de un hombre viejo y prestigioso que se enfrenta al peso de los recuerdos y al desfiladero que supone llegar a una edad que, sobre todo para nosotros, constituye el punto y final de una trayectoria volcada en manuales, presencia p&uacute;blica e importancia y reconocimiento. Hay mucho en <em>La Grazia</em> de mirada l&uacute;cida sobre el envejecimiento de los hombres, socializados para desempe&ntilde;ar un papel que nos ha supuesto desde siempre renuncias y hasta castraciones de muchas dimensiones de lo humano, hasta el punto de que como le sucede el protagonista, apodado &ldquo;hormig&oacute;n armado&rdquo;, acabamos siendo prisioneros de un traje, el de la masculinidad, que nos obliga a ir por la vida con una pesad&iacute;sima mochila sobre las espaldas. En este sentido, el contraste con las figuras de la hija y de la querida y fiel amiga con la que comparte tantos momentos, ambas, sin embargo, marcadas por esa mirada tan accesoria que Sorrentino siempre tiene de las mujeres en su cine,&nbsp;nos evidencia que estamos ante un hombre en crisis, la cual no solo tiene que ver con el paso del tiempo sino tambi&eacute;n con su propia identidad construida. Una crisis que, por tanto, va m&aacute;s all&aacute; de la que en un plano moral le genera la reflexi&oacute;n sobre el final de la vida, el derecho a morir y, en definitiva, sobre la <em>due&ntilde;idad </em>de nuestros d&iacute;as, esa pregunta que se repite en la pel&iacute;cula&nbsp;y que, como tambi&eacute;n suele pasar en el cine del italiano, conecta con la presencia de la religi&oacute;n como eje que nos sostiene o que, por el contrario, nos incomoda. En este sentido, son impagables los di&aacute;logos que el presidente tiene con un Papa africano, as&iacute; como toda esa est&eacute;tica, que tambi&eacute;n se nutre de una maravillosa banda sonora, tan cercana a <em>The Young Pope</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Grazia</em> no solo es impecable desde el punto de vista formal &ndash;esos recurrentes planos construidos desde la simetr&iacute;a, esos momentos on&iacute;ricos,&nbsp;esas coreograf&iacute;as y hasta esa c&aacute;mara lenta prodigiosa en la escena de la visita del presidente portugu&eacute;s, por no hablar de una galer&iacute;a impagable de personajes secundarios interpretados por actores y actrices cuyos rostros son un libro abierto&ndash; sino que nos plantea tantos dilemas &eacute;ticos, y por supuesto tambi&eacute;n jur&iacute;dicos, que har&iacute;a falta casi un tratado entero para desentra&ntilde;ar todo lo que el sabio Sorrentino nos plantea en algo m&aacute;s de dos horas de metraje. Por supuesto, todo lo relativo a los derechos relacionados con el morir, pero tambi&eacute;n la importancia de los procedimientos normativos como cauce para la deliberaci&oacute;n o las turbulencias de una verdad que se nos antoja imposible por m&aacute;s que un juez trate de llegar a ella v&iacute;a sentencia. Y, adem&aacute;s, como trasfondo tal vez m&aacute;s discutible, pero sin duda provocador de parte de la belleza de esta pel&iacute;cula, la percepci&oacute;n del amor como la respuesta que da sentido incluso &eacute;tico a nuestra existencia.&nbsp;El amor de Mariano por su desaparecida Aurora, pero tambi&eacute;n el de la esposa que acaba con la vida de su marido maltratador o el de unos hijos que acaban de alguna forma convertidos en padre y madre de su padre. Solo un actor con el talento y la fuerza &eacute;pica de su mirada y de su porte, como lo es Toni Servillo, podr&iacute;a haber encarnado, con una elegancia y profundidad desarmantes, todas esas capas de cebolla que <em>La Grazia</em> nos invita a ir retirando con lentitud, en el recorrido impudoroso de un personaje que, como el emperador del cuento, acaba desnudo ante nuestra mirada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gracia, se sentencia en un momento de la pel&iacute;cula, no es sino la belleza de la duda. Tal vez la revelaci&oacute;n de que somos nosotros los due&ntilde;os de nuestros d&iacute;as y que eso, con el permiso de dios, nos lleva a siempre, irremediablemente, a un lugar dubitativo y expectante. De esta manera, y como entiendo que Sorrentino nos acaba queriendo decir casi como moraleja de su pel&iacute;cula, el secreto, porque no hay otro secreto, es vivir con m&aacute;s ligereza, flotar, renunciar al centro de gravedad permanente, ser n&oacute;madas y desabrocharnos el &uacute;ltimo bot&oacute;n de la camisa, ese que los hombres durante tantas d&eacute;cadas hemos apretado bien con el nudo de una corbata. Ligereza que tambi&eacute;n reclama otro tiempo, sin prisas, con la calma de quien mira y quien piensa, de quien escucha o de quien incluso aprende a saborear el silencio como un pasaporte hacia el coraje que a menudo la vida nos exige.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Salazar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/grazia-elogio-ligereza_132_13120146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 18:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La Grazia': elogio de la ligereza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vaya semanita]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/semanita_132_13119447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ce1c331-9854-4af0-86b0-e660411fd111_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vaya semanita"></p><p class="article-text">
        La semana ha sido dura y llena de est&iacute;mulos, como siempre en estas fechas; pero hemos vuelto a sobrevivir a ella. Es esa semana en la que se cambian los relojes, los trasteros, los altillos, las costumbres, los afanes y hasta, qui&eacute;n sabe, los amores. Es una semana en la que puedes cambiar de vocaci&oacute;n y decidir suspender &ldquo;letras&rdquo; para dedicarte a las &ldquo;ciencias&rdquo; porque has visto un documental muy chulo en la tele. Cosas de primavera que siempre pasan.
    </p><p class="article-text">
        El pasado jueves, santo d&iacute;a, un cohete grand&iacute;simo lleno de combustible en contenedores grand&iacute;simos se alzaba grand&iacute;simo desde la Florida al cielo para hacer un viaje grand&iacute;simo. Iba a la Luna, creo.
    </p><p class="article-text">
        Los astronautas (que son norteamericanos, de Estados Unidos y Canad&aacute;, esos pa&iacute;ses tan j&oacute;venes y lozanos que no tienen detr&aacute;s ni La Odisea, ni Ricardo III, ni el Quijote) llevaban consigo la protecci&oacute;n de la Virgen de Luna Coronada, patrona de Pozoblanco y Villanueva de C&oacute;rdoba, el pueblo de mis padres. Saber eso me hizo bien, no me pregunten por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al suelo, a ras de tierra, &iacute;dolos lujosamente ornamentados representaban el dolor y la muerte de un tipo que lleva haciendo lo mismo desde hace m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Yo no sab&iacute;a a d&oacute;nde mirar, lo reconozco. Sent&iacute; que todo era importante, que todo era susceptible de ser tenido en cuenta: mirar arriba al cielo azul&iacute;simo por si la Artemis II (o su c&aacute;psula Orion) dibujaban una estela o buscar el perd&oacute;n (por no s&eacute; cuantas cosas por las que debo pedir perd&oacute;n) intentando ver detr&aacute;s de la valla los capirotes de los penitentes que se supone que desfilan (&iquest;?) para pedir perd&oacute;n. Porque el paso no se ve (si no pagas, creo).
    </p><p class="article-text">
        Todo raro, tal vez porque raro es vivir: esa elecci&oacute;n que nadie puede tomar por s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        F&iacute;jense: hoy resucita Jes&uacute;s y esta noche un Dacia Sandero, a&uacute;n sin pagar del todo, se estrella volviendo de una playa hortera en una rotonda de La Barrosa por apurar el domingo y no &ldquo;encender las largas&rdquo; a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Las cosas pasan.
    </p><p class="article-text">
        Ll&aacute;menle santa a la semana, si quieren.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Fernández Palomo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/semanita_132_13119447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 18:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vaya semanita]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Altas capacidades': la igualdad de oportunidades era esto]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/altas-capacidades-igualdad-oportunidades_132_13117968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0d355e1-3884-42a1-876a-020b31dc86f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Altas capacidades&#039;: la igualdad de oportunidades era esto"></p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No hay mayor dominio que aquel en el que el esclavo no sabe que lo es&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Josep Mar&iacute;a Esquirol, La escuela del alma</em>
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las razones que nos explican el estado de des&aacute;nimo y frustraci&oacute;n de unas j&oacute;venes generaciones que son conscientes de que van a vivir peor que sus progenitores y que han empezado a descubrir la ficticio de unas promesas que est&aacute;n lejos de cumplir sus expectativas de bienestar y no digamos de felicidad. Todo ello mientras que, en paralelo, el orden liberal y los espacios digitales confluyen en ofrecernos como espejo un &ldquo;optimismo cruel&rdquo; que no es otro que el que deriva de entender que todo puede ser objeto de mercadeo, incluidos nuestros cuerpos y nuestros deseos, y que, por tanto, el triunfo individual tiene mucho que ver con nuestra capacidad para saber movernos en medio de la selva. Frente a estas potencias, los horizontes democr&aacute;ticos se diluyen en una galopante crisis de confianza y las herramientas que pensamos como equilibradoras de oportunidades se desvanecen ante unas reglas del juego basadas en la ley del m&aacute;s fuerte.&nbsp;De esta manera, hemos acabado descubriendo que todo lo que promet&iacute;a la igualdad de oportunidades no es m&aacute;s que un se&ntilde;uelo que&nbsp;a duras penas esconde la irrefrenable desigualdad que est&aacute; ligada no solo a nuestro estatus socioecon&oacute;mico sino tambi&eacute;n a los poderes, en muchos casos meramente simb&oacute;licos y relacionales, que nos otorga la pertenencia a una clase social, es decir, a un grupo que no solo comparte estatus, sino, tambi&eacute;n, redes, complicidades y normas no escritas que se basan, capitalismo mediante, en la lucha feroz por expulsar a las afueras a quienes entendemos que, lejos de empujarnos, nos restan opciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima pel&iacute;cula de V&iacute;ctor Garc&iacute;a Le&oacute;n, que es sin duda digno sucesor del mordaz cineasta que es su padre, Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a S&aacute;nchez, y de la voz siempre comprometida de su madre Rosa Le&oacute;n, nos ofrece justamente un retrato certero e inteligente de un mundo, el nuestro, en el que,&nbsp;bajo la fantas&iacute;a formal de la igualdad democr&aacute;tica, no dejamos de incrementar las distancias entre los amos del mundo y quienes, a duras penas, tratan de imitarlos y de, en el mejor de los casos, aspirar a subir ese pelda&ntilde;o que tan elevado es hoy para quienes no parten de las mismas condiciones que la minor&iacute;a triunfadora. Si bien durante d&eacute;cadas se nos vendi&oacute; la idea, ciertamente ilustrada e ilusionante, de que la educaci&oacute;n podr&iacute;a ser la v&iacute;a para ascender socialmente y superar las limitaciones para quienes no hab&iacute;an tenido la suerte de nacer en un contexto privilegiado, hoy d&iacute;a, y tal como nos demuestra <em>Altas capacidades</em>, esa ilusi&oacute;n ha pasado a mejor vida en un contexto en el que la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n privada es la se&ntilde;al m&aacute;s evidente de que hay sujetos que van a empezar la carrera con rotundas ventajas con respecto a quienes no pueden permitirse m&aacute;s que el amparo de la hoy cada vez m&aacute;s deteriorada y deficitaria ense&ntilde;anza p&uacute;blica. La peripecia del matrimonio protagonista de la pel&iacute;cula, interpretado por unos estupendos Mari&aacute;n &Aacute;lvarez e Israel Elejalde, tan mediocres e insatisfechos en su ubicaci&oacute;n de clase media venida a menos, es el relato amargo de c&oacute;mo las sociedades democr&aacute;ticas del siglo XXI traicionan a diario los valores que, constitucionalmente hablando, entendimos que podr&iacute;an corregir los desequilibrios sociales y ponerle freno a los excesos de todos esos poderes que se reproducen y amplifican al margen del Derecho. Con un guion afilad&iacute;simo del director y de otro tipo de lucidez demostrada, Borja Cobeaga,&nbsp;y con algunas escenas memorables, como las del cumplea&ntilde;os de la hija de Domingo (Juan Diego Botto),&nbsp;<em>Altas capacidades</em> es una de esas buenas comedias que, llev&aacute;ndonos a la sonrisa, nos muestra, como si fuera un espejo en el que es inevitable que muchos nos reflejemos, todo el fango en el que a diario pretendemos ser no tanto lo que somos sino lo que entendemos que, de acuerdo con el sistema, nos va a llevar al &eacute;xito. Un recorrido para el que son esenciales las redes de poder y los pactos masculinos, y en el que es l&oacute;gico que triunfen sujetos como el que Juan Diego Botto interpreta con una solvencia exquisita, esa que nos permite verlo como un ser odioso, pese a todo lo mucho que lo admiramos en la vida real como tipo tierno y solidario.
    </p><p class="article-text">
        Si bien la pel&iacute;cula derrapa en alg&uacute;n momento del final con alguna vuelta de tuerca que desmerece del resto, <em>Altas capacidades</em> es un magn&iacute;fico ejemplo de c&oacute;mo la buena comedia es cine pol&iacute;tico con may&uacute;sculas y, en ocasiones, la mejor manera de mostrarnos c&oacute;mo somos. Un retrato ante el que no salimos muy bien parados y que, m&aacute;s all&aacute; de las risas y de hasta la ternura que podemos sentir por unos protagonistas tan infelices y en el fondo tan desgraciados, nos da una bofetada de realidad: esa en la que, me temo, estamos educando a muchos monstruos como el hijo de Alicia y Santiago,&nbsp;ese Fer que, como buena esponja, pronto aprende que la meritocracia no es m&aacute;s que un disfraz que a duras penas protege al d&eacute;bil y precario. Un escenario que, en el fondo, reclama los modos y maneras de los vaqueros que, como tantas veces vimos de ni&ntilde;os en la pantalla, se convert&iacute;an en h&eacute;roes pistola en mano y solos ante el peligro.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Salazar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/altas-capacidades-igualdad-oportunidades_132_13117968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 10:41:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Altas capacidades': la igualdad de oportunidades era esto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Invulnerables]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/invulnerables_132_13116583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4199d3f-c61f-4c56-a2f9-1e005e73d351_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140004.jpg" width="1871" height="1052" alt="Invulnerables"></p><p class="article-text">
        Donald Trump dijo all&aacute; por 2016 que &ldquo;podr&iacute;a pegarle un tiro a alguien en mitad de la quinta avenida y que no perder&iacute;a ni un voto&rdquo;. En ese a&ntilde;o pens&eacute; que eso era una completa majader&iacute;a, hoy, pienso que seguramente ser&iacute;a verdad y que hay una &eacute;lite, tanto de personas como de entidades, que son completamente invulnerables no solo al juicio pol&iacute;tico, sino tambi&eacute;n a la ley.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una democracia en la que su rey (em&eacute;rito), de joven, le vol&oacute; la tapa de los sesos a su hermano peque&ntilde;o y poco despu&eacute;s le hicieron rey. DE ah&iacute; para abajo, imaginaos: presidentes de gobierno, altos funcionarios, ministros&hellip; Hasta personajes p&uacute;blicos, poderosos y adorados que despu&eacute;s de cometer una atrocidad te sueltan un&nbsp;&ldquo;nadie te va a creer, soy el puto xyz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que realmente me pregunto es qu&eacute; te confiere esa invulnerabilidad. Donald Trump tambi&eacute;n dio la clave en la misma frase apostillando &ldquo;as&iacute; de leales son mis seguidores&rdquo;.&nbsp;Creo que su principal protecci&oacute;n, es la propia disonancia cognitiva que nos produce el hecho de que alguien por quien hemos apostado, nos cae bien, o nos gusta su m&uacute;sica; no puede hacer nada malo, porque siendo as&iacute;, yo ser&iacute;a un subnormal que apuesta o le gustan los malos y eso no puede ser.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este &iacute;ntimo pensamiento les proporciona legiones de &ldquo;seguidores&rdquo;, borregos y voceros, que los a&uacute;pan y les van a perdonar todo. Tambi&eacute;n les protege su relaci&oacute;n y manejo de poder, desde pedirle a un juez/ pol&iacute;tico/ obispo/ funcionario/ periodista que se est&eacute; quieto, o que haga algo; a hacerlo &eacute;l mismo si tiene la capacidad directa.
    </p><p class="article-text">
        Esta invulnerabilidad, amplificada por su inevitable reba&ntilde;o de seguidores, es la base de atropellos p&uacute;blicos que van desde una agresi&oacute;n sexual, hasta magnicidios y genocidios. Y aqu&iacute; no pasa nada. Tenemos que darnos cuenta que esto no va a favor de nadie m&aacute;s que del propio perpetrador, y que el resto de la sociedad debe ejercer activamente&nbsp;el poder personal, soberano, colectivo y absoluto de decir, hasta aqu&iacute; hemos llegado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/invulnerables_132_13116583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Apr 2026 17:54:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Invulnerables]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vía Crucis]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/via-crucis_132_13112142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3133e1c1-cc82-4a19-b7f9-85e8a9b26aaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vía Crucis"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que tener poca vergüenza</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Feligresa anónima</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Imag&iacute;nese que vive en pleno coraz&oacute;n del casco hist&oacute;rico de C&oacute;rdoba. En uno de esos rincones incomparables forjados de cal blanca, callejones angostos y silencio. Es usted una persona afortunada. No todo el mundo tiene la suerte de habitar la historia con may&uacute;sculas. A un palmo del r&iacute;o Guadalquivir y la gran Mezquita Aljama donde meditaba pl&aacute;cidamente Averroes y susurraba Ziryab canciones de Oriente.
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nese que son las ocho y media de la tarde de un precioso d&iacute;a de primavera. Tiene una cena a las nueve y sale de casa con tiempo de sobra para evitar sobresaltos. Enfila la calle Don Rodrigo en direcci&oacute;n a la Plaza del Potro y cuando alcanza la calle Lucano observa una muralla humana que tapona la Cruz del Rastro. 
    </p><p class="article-text">
        Es Domingo de Ramos.
    </p><p class="article-text">
        Por encima de la multitud se atisban los capirotes y un rumor de trompetas que remonta la calle de la Feria. Entonces atraviesa la Plaza del Potro y toma Romero Barros para intentar cruzar a la Medina antes de que la procesi&oacute;n alcance ese punto. Imposible. Otra pared humana impide el paso a cal y canto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora retrocede en direcci&oacute;n a la Plaza del Potro y cruza la calle Enrique Romero de Torres para desembocar en la Ribera. Acelera el paso mientras ve correr los minutos uno tras otro. El Paseo de la Ribera es ya un r&iacute;o de gente pero lo suficientemente ancho como para circular con cierto desahogo.
    </p><p class="article-text">
        En la Cruz del Rastro hay un atasco monumental. De proporciones b&iacute;blicas, podr&iacute;amos decir en toda l&oacute;gica. Es mejor seguir adelante, ya por Ronda de Isasa, para tomar el primer callej&oacute;n a la derecha que le permita acceder a la calle Cardenal Gonz&aacute;lez, que es la frontera infranqueable que ingenuamente se propone traspasar. Sube los escalones de Pozo de Cueto y llega a la calle Cara. Un revuelo de transe&uacute;ntes recorren la traves&iacute;a como hormigas en busca de salida. No es usted el &uacute;nico tarambana atrapado en el laberinto de Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        Deja la calle Amparo a la derecha y avanza hacia Cardenal Gonz&aacute;lez. Negativo. Decenas de feligreses tapian la salida con cemento armado y ladrillo visto. Decide entonces probar por el siguiente callej&oacute;n. Contin&uacute;a por la calle Cara paralela a Cardenal Gonz&aacute;lez y dobla a la derecha con la esperanza de que la cola de la procesi&oacute;n est&eacute; a punto de desbloquear el paso. Est&aacute; usted so&ntilde;ando. Otra cancela humana cierra el barrio con siete candados.
    </p><p class="article-text">
        La Semana Santa andaluza es un bello fen&oacute;meno cultural que exhibe una vitalidad fuera de toda duda. Un oc&eacute;ano de humanidad desborda las calles del casco hist&oacute;rico para celebrar la primavera y compadecer la pasi&oacute;n de Cristo. Y usted no tiene nada que objetar. Los fieles y los turistas tienen derecho a disfrutar de una tradici&oacute;n de siglos que se renueva cada a&ntilde;o con un vigor envidiable. Naturalmente.
    </p><p class="article-text">
        Pero usted tambi&eacute;n tiene derecho a llegar a la cena. Y, si es posible, antes del desayuno. Sigue por la calle Cara hasta la calle Alh&oacute;ndiga. Es la &uacute;ltima oportunidad de cruzar Cardenal Gonz&aacute;lez antes de tirar la toalla, admitir que vive secuestrado en su propio barrio y regresar a la ratonera que adquiri&oacute; hace veinte a&ntilde;os con la convicci&oacute;n de que estaba comprando un lugar apacible en el para&iacute;so. Pero se equivoca. Otro tap&oacute;n humano atasca la &uacute;ltima salida hacia la Medina. Una de dos: o se abre camino entre la multitud o dice adi&oacute;s a la comida.
    </p><p class="article-text">
        Por razones dif&iacute;ciles de descifrar, opta por penetrar en el cemento armado. Con toda la prudencia del mundo, se va colando por los resquicios de la muchedumbre. La resistencia de la muralla humana es numantina. Los feligreses aprietan la cadera para hacerse fuertes en la posici&oacute;n que han conquistado pacientemente desde hace dos horas. Quiz&aacute;s tres. Pero usted sigue adelante asediado por un aluvi&oacute;n de miradas mort&iacute;feras que atraviesan el acero inoxidable.
    </p><p class="article-text">
        No sabe c&oacute;mo pero ya est&aacute; en mitad de Cardenal Gonz&aacute;lez. Los nazarenos lo observan con cara de guardas jurado y comprende que debe quitarse de en medio cuanto antes. Est&aacute; a un palmo de la calle Alfayatas y poder cantar victoria. Ya solo le queda el &uacute;ltimo obst&aacute;culo. Levanta la vista y se topa con una pared de ojos mir&aacute;ndole fijamente. Todo indica que nadie va a mover un m&uacute;sculo para facilitarle el paso. En efecto. Y sigue adelante. Con dos bemoles. Todos lo quieren estrangular mientras se apartan a desgana a medida que conquista cent&iacute;metro a cent&iacute;metro el espacio. Y es entonces cuando una joven que tienes a un palmo de tu cara exclama: &ldquo;Hay que tener poca verg&uuml;enza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comparado con el V&iacute;a Crucis que sufri&oacute; Jes&uacute;s de Nazaret en sus &uacute;ltimas horas es justo admitir que el padecimiento de un vecino del casco hist&oacute;rico en Semana Santa es infinitamente menor. De eso no tenemos la menor duda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/via-crucis_132_13112142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 04:00:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vía Crucis]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Apretarse el Cinturón Verde]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/apretarse-cinturon-verde_132_13111672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d557a8cc-51ef-437c-aaed-ec866c1ecb7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apretarse el Cinturón Verde"></p><p class="article-text">
        Hay proyectos que nacen con vocaci&oacute;n de s&iacute;mbolo. El Cintur&oacute;n Verde de C&oacute;rdoba es uno de ellos. Ya es una realidad, a falta de saber si habr&aacute; inauguraci&oacute;n oficial. Se presenta como una infraestructura llamada a convertirse en referencia para el ocio saludable y la movilidad no motorizada. Un itinerario de unos 20 kil&oacute;metros que serpentea por la periferia, conectando algunas v&iacute;as ya preexistentes con otras de nueva creaci&oacute;n a trav&eacute;s de espacios naturales en un recorrido, sin duda, atractivo. Sobre el papel, la idea es impecable.
    </p><p class="article-text">
        El origen del proyecto se remonta a 2001, un plazo de ejecuci&oacute;n m&aacute;s similar al tiempo geol&oacute;gico que al de una ciudad. Dos d&eacute;cadas y media despu&eacute;s, la iniciativa ha tomado forma a base de grandes movimientos de tierra, pasarelas elevadas, talanqueras y caminos abiertos en la espesura. La intervenci&oacute;n ha salvado retos de gran envergadura en todos los aspectos y ha construido una narrativa muy reconocible: madera, carteler&iacute;a amable y una est&eacute;tica impecable para asimilarla al discurso institucional de sostenibilidad.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto, impulsado por la Junta de Andaluc&iacute;a, ha supuesto una inversi&oacute;n de 4,1 millones de euros y se ha realizado en varias fases, la &uacute;ltima de las cuales deber&iacute;a haber finalizado en junio de 2025. Incluye largos tramos de pasarelas, dos llamativos puentes colgantes, varios t&uacute;neles y numerosos tramos pavimentados. Una infraestructura que rezuma verde y modernez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un tramo en la Cuesta del Reventón.                            </span>
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        Pero, vista en perspectiva, la realidad invita a una pregunta m&aacute;s profunda: &iquest;para qu&eacute; sirve un &ldquo;cintur&oacute;n verde&rdquo; cuando la ciudad que pretende rodear sigue atrapada en un modelo de movilidad arcaico y monopolizado por el coche privado? Una movilidad inmovilista, y valga el ox&iacute;moron.
    </p><p class="article-text">
        No es por la inversi&oacute;n, ya que 4 millones es una nimiedad en comparaci&oacute;n, verbigracia, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/gala-ronda-norte-ii_132_12442750.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con los 35 millones que costar&aacute; apenas 1 km de Ronda Norte</a>. Pero s&iacute; genera ciertas reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, intenta reproducir un discurso de moda que se importa de otras ciudades hasta el punto de utilizar una terminolog&iacute;a impostada, ya que solo transcurre por la parte norte de la ciudad. Por ello, ser&iacute;a m&aacute;s apropiado hablar de un &ldquo;Arco Verde&rdquo;. Adem&aacute;s, y sobre todo, mientras se construye una gran infraestructura pensada para el ocio de fin de semana, C&oacute;rdoba sigue sin resolver c&oacute;mo se mueve de lunes a viernes, ni c&oacute;mo accede al propio ocio verde. Tras d&eacute;cadas de promesas, planes y estudios, es la pol&iacute;tica del petr&oacute;leo la que sigue imperando.
    </p><h2 class="article-text">Cuesti&oacute;n de fe</h2><p class="article-text">
        En este marco, se puede argumentar que incorporar el Cintur&oacute;n Verde a la ret&oacute;rica de la movilidad sostenible de la ciudad vendr&iacute;a a ser algo parecido a afirmar que el Camino de Santiago funciona como infraestructura para el transporte de pasajeros: o sea, una mera cuesti&oacute;n de fe. Porque, en la pr&aacute;ctica, el Cintur&oacute;n Verde no resuelve desplazamientos cotidianos. No conecta barrios entre s&iacute;, ni atraviesa los puntos cr&iacute;ticos donde la movilidad urbana colapsa cada ma&ntilde;ana. No sirve para ir al trabajo, al instituto o al centro de salud. Une la nada con la nada y es, en esencia, un espacio recreativo. Algo que en teor&iacute;a no es negativo, siempre y cuando no se intente disfrazar de mes&iacute;as verde o se use para tapar otras verg&uuml;enzas negras.
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                Cartel ilegible.                            </span>
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        Una infraestructura para el mero paseo que suma adem&aacute;s problemas de accesibilidad, en un recorrido para nada inclusivo. Personas con movilidad reducida, familias con o sin carritos o usuarios con bicicletas encuentran serias dificultades para utilizarlo. Por hablar solo de estas &uacute;ltimas, los incautos ciclistas que intenten acceder por ciertos sectores pueden encontrarse en una situaci&oacute;n muy comprometida, o incluso peligrosa, especialmente si van acompa&ntilde;ados de menores o personas poco duchas sobre dos ruedas. Y, ojo, esto no es una exageraci&oacute;n. El resultado es parad&oacute;jico: la promesa de una infraestructura que se presenta como aliada de la movilidad activa, abierta e integradora, pero que se diluye a medida que se avanza sobre ella y excluye en la pr&aacute;ctica a una parte importante de sus potenciales usuarios.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, esto no es una opini&oacute;n o una cr&iacute;tica f&aacute;cil, puesto que es algo que se deduce de su propia configuraci&oacute;n. El recorrido incluye m&aacute;s de quinientos escalones, tramos con desniveles imposibles y sectores de notable dificultad t&eacute;cnica. 
    </p><h2 class="article-text">Paradojas, aspectos t&eacute;cnicos y amenazas</h2><p class="article-text">
        A lo largo del trazado encontramos, adem&aacute;s, incongruencias de bulto. Como cuando atraviesa en varias ocasiones el camino de servidumbre del Canal del Guadalmellato, una infraestructura que miles de cordobeses utilizan a diario desde hace casi un siglo y que sigue atrapada en la alegalidad del limbo administrativo. La paradoja es evidente: se construyen nuevos caminos mientras otros, ya existentes y plenamente funcionales, permanecen bloqueados o abandonados.
    </p><p class="article-text">
        Este contraste se repite en otros &aacute;mbitos. Para una administraci&oacute;n, parece m&aacute;s sencillo abrir nuevos trazados a golpe de retroexcavadora que hacer <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/desalambrar-culpa-ayuntamiento-dejacion-funciones-no-actuar-cierre-caminos-publicos_1_9600479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cumplir sentencias para garantizar el acceso p&uacute;blico a caminos hist&oacute;ricos cerrados ilegalmente. </a>O coordinarse entre instituciones para desbloquear proyectos estrat&eacute;gicos como<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/reclaman-prometida-via-verde-cerro-muriano-conocer-si-hay-proyecto-impida_1_13054782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la V&iacute;a Verde a Cerro Muriano</a>, o sacar de la ilegalidad el paseo diario por la hist&oacute;rica acequia. En t&eacute;rminos de burocracia, sale m&aacute;s rentable construir que gestionar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pasarela de madera.                            </span>
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        A ello se suma un problema t&eacute;cnico dif&iacute;cil de ignorar: varios tramos superan el 10% de pendiente, llegando hasta casi el 20 % en otros, y est&aacute;n resueltos con zahorra y otros materiales deleznables. En estas condiciones, la seguridad y el mantenimiento se ven comprometidos, una obviedad que se ha pasado por alto. A partir de cierta inclinaci&oacute;n, el agua arrastra el firme, aparecen surcos y el deterioro se acelera. De hecho, ya hay grandes reguerones y surcos en algunos tramos que comprometen la seguridad, antes siquiera de que la infraestructura haya sido recepcionada. 
    </p><p class="article-text">
        Destacar tambi&eacute;n c&oacute;mo la madera se ha convertido en el material estrella del proyecto: pasarelas, suelos, barandillas, escaleras. A simple vista se presenta como una opci&oacute;n sostenible, pero su comportamiento en el tiempo contar&aacute; otra historia. En un clima como el de C&oacute;rdoba, este tipo de elementos tiene una vida &uacute;til limitada. Muchas no llegar&aacute;n al lustro. La exposici&oacute;n al sol, los cambios t&eacute;rmicos y la humedad acelerar&aacute;n su degradaci&oacute;n, obligando a reparaciones y sustituciones peri&oacute;dicas. Algunas ya tambalean bajo los pies.
    </p><p class="article-text">
        Resulta ir&oacute;nico invertir en una est&eacute;tica &ldquo;natural&rdquo; que, en realidad, es profundamente dependiente de una inversi&oacute;n y mantenimiento continuos no contemplados en el presupuesto, que compromete irremediablemente personal, nuevos materiales y recursos p&uacute;blicos a corto plazo. De lo contrario, estar&aacute; abocada al abandono. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del matiz de priorizar la instalaci&oacute;n de &ldquo;&aacute;rboles muertos&rdquo; en forma de pasarelas por lugares salvajes. Talar &aacute;rboles para instalar estructuras que simulan naturalidad. Sierra Morena no es un parque periurbano que podamos esquilmar indefinidamente, y esta es la sensaci&oacute;n que se traslada con esta intervenci&oacute;n. El verde de este cintur&oacute;n es menos verde que el de antes de su construcci&oacute;n. Es un verde escenogr&aacute;fico, de postal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Escaleras.                            </span>
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        Ni siquiera la ejecuci&oacute;n parece estar exenta de problemas. Las fases I y II ya presentan grandes desperfectos y zonas muy desdibujadas antes de la finalizaci&oacute;n completa de las obras. Algunos tramos, por su escasa adaptaci&oacute;n al terreno, anticipan un deterioro inminente. Cuando se inaugure habremos de enfrentarnos a la realidad de una infraestructura nueva que ya empieza a mostrar signos de envejecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello configura una infraestructura que, lejos de integrarse en una estrategia coherente, funciona como una pieza aislada. Un anillo que rodea una ciudad que sigue sin transformarse. Y es aqu&iacute; donde el discurso ambiental empieza a resquebrajarse.
    </p><h2 class="article-text">Dato mata relato</h2><p class="article-text">
        El discurso oficial insiste en la educaci&oacute;n ambiental y el turismo sostenible. Pero la educaci&oacute;n ambiental no se aprende solo caminando entre encinas, es un asunto mucho m&aacute;s serio y complejo. Y el turismo sostenible dif&iacute;cilmente se sostiene si el visitante necesita un veh&iacute;culo privado para moverse porque las alternativas son, en la pr&aacute;ctica, inexistentes.
    </p><p class="article-text">
        La met&aacute;fora es casi demasiado evidente: se invierte en el borde, pero se deja el nudo sin desatar. El problema no es el Cintur&oacute;n Verde en s&iacute;. Bienvenido todo lo que sume espacios naturales, ocio saludable y contacto con el entorno. El asunto no reside en el discurso, sino en la gram&aacute;tica profunda: hacer un collage, cicatrizar &aacute;reas v&iacute;rgenes para recuperar v&iacute;as pecuarias arrebatadas por la expansi&oacute;n de la ciudad, mientras los caminos p&uacute;blicos cerrados ilegalmente o proyectos menos invasivos (Canal del Guadalmellato o V&iacute;a Verde) siguen en el caj&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vado.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El Cintur&oacute;n Verde podr&iacute;a ser mucho m&aacute;s. Podr&iacute;a integrarse en una red de corredores verdes urbanos, conectarse con una infraestructura ciclista &uacute;til y apoyarse en un transporte p&uacute;blico robusto. Podr&iacute;a ser una pieza clave de una transformaci&oacute;n profunda. Pero tal y como se plantea, corre el riesgo de quedarse en una atracci&oacute;n de feria muy divertida, una fotograf&iacute;a verde que rodea una ciudad inm&oacute;vil.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; el temor que refleja el t&iacute;tulo, porque con este cintur&oacute;n que apuesta por una sostenibilidad verde de marca blanca, sin decisiones inc&oacute;modas, sin redistribuci&oacute;n real del espacio urbano, a la larga nos obligar&aacute; a &ldquo;apretarnos el cintur&oacute;n verde&rdquo; en otras medidas estrat&eacute;gicas, imprescindibles y urgentes para mejorar la movilidad, la salud y la habitabilidad presente y futura de nuestra ciudad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tramo roto en el Reventón.                            </span>
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                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/apretarse-cinturon-verde_132_13111672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 18:08:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apretarse el Cinturón Verde]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[IA ¿Un sexto sentido o un nuevo sentido?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/ia-sexto-sentido-nuevo-sentido_132_13103148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7554845d-b5d9-448a-8426-9fddf85fc247_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="IA ¿Un sexto sentido o un nuevo sentido?"></p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os hemos explicado la tecnolog&iacute;a como una extensi&oacute;n del ser humano.
    </p><p class="article-text">
        El coche ampl&iacute;a nuestra capacidad de desplazamiento, el m&oacute;vil ampl&iacute;a nuestra capacidad de comunicaci&oacute;n o Internet ampl&iacute;a nuestra capacidad de acceso al conocimiento. Siempre ha sido as&iacute;, la tecnolog&iacute;a como herramienta que potencia lo que ya hacemos. Todas ampliaban lo que hac&iacute;amos pero ninguna compet&iacute;a con c&oacute;mo pensamos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando hablamos de inteligencia artificial, me surge una pregunta que, desde mi punto de vista y mi visi&oacute;n, tiene toda la l&oacute;gica: &iquest;es un sexto sentido o estamos ante algo distinto? La respuesta, para m&iacute;, actualmente, es clara: no es ni lo uno ni lo otro. Y ah&iacute; est&aacute; el matiz importante.
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos percibimos el mundo a trav&eacute;s de los sentidos, ya que vemos, o&iacute;mos, tocamos, olemos, saboreamos. Esa es nuestra conexi&oacute;n directa con la realidad. Pero la IA no percibe, no ve, no oye, no siente. Entonces, &iquest;qu&eacute; hace? Es capaz de interpretar y ah&iacute; empieza el cambio de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, la interpretaci&oacute;n de la realidad era un espacio exclusivamente humano. Pod&iacute;amos tener m&aacute;s o menos informaci&oacute;n, analizar mejor o peor, pero el significado de lo que ocurre era nuestro. Eso est&aacute; cambiando. La IA no viene a darte m&aacute;s ojos, al menos por ahora, viene a decirte qu&eacute; significan los datos que ya tienes, y entra en una capa distinta: la del significado.
    </p><p class="article-text">
        Y eso tiene una consecuencia enorme porque cuando alguien interpreta influye en la decisi&oacute;n y, por definici&oacute;n, cuando influye en la decisi&oacute;n empieza a competir con el criterio. Este es el punto clave. No estamos ante una herramienta m&aacute;s, estamos ante el primer sistema que propone, sugiere, prioriza o descarta antes de que t&uacute; decidas.
    </p><p class="article-text">
        La IA no decide por ti, a&uacute;n no, pero empieza a hacer algo igual de relevante: condiciona desde d&oacute;nde decides, te da opciones, ordena escenarios, sugiere caminos y eso es &ldquo;poder&rdquo;. Porque el criterio no es solo elegir, es elegir dentro de un marco concreto, y si el marco lo construye otro, tu decisi&oacute;n deja de ser completamente tuya. &iquest;Tiene l&oacute;gica, no?
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; aparece el riesgo real, algo que puede dar miedito. No es que la IA piense por nosotros, es que nos acostumbremos a pensar desde lo que la IA nos propone, que dejemos de cuestionar, dejemos de explorar fuera de ese marco, que confundamos lo probable con lo adecuado. Y aqu&iacute;, en mi opini&oacute;n, es donde muchas organizaciones se van a equivocar. Van a utilizar la IA para optimizar decisiones sin darse cuenta de que est&aacute;n estandarizando el criterio.
    </p><p class="article-text">
        Todos con las mismas herramientas, todos con los mismos datos, todos con las mismas recomendaciones, y el resultado ser&aacute; decisiones cada vez m&aacute;s eficientes y cada vez m&aacute;s parecidas.
    </p><p class="article-text">
        No todas las empresas tienen los mismos datos, ni formulan las mismas preguntas, y, por tanto, no obtendr&aacute;n exactamente los mismos resultados. Pero el problema no es ese. El problema es que, aun siendo distintos, tender&aacute;n a parecerse. Porque la IA no iguala los datos&hellip; iguala la forma de interpretarlos.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese contexto, la ventaja cambia de sitio y ya no est&aacute; en acceder a la informaci&oacute;n, ni siquiera en procesarla, est&aacute; en c&oacute;mo decides frente a lo que la IA te propone. El famoso criterio.
    </p><p class="article-text">
        La IA puede generar mil opciones, pero no sabe cu&aacute;l merece existir, no sabe qu&eacute; encaja en tu visi&oacute;n, qu&eacute; conecta con tu cliente, qu&eacute; tiene sentido en tu contexto. Eso sigue siendo humano.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; es donde, curiosamente, conecta con <em>El sexto sentido</em>.
    </p><p class="article-text">
         En la pel&iacute;cula, el protagonista ve pero no interpreta correctamente lo que est&aacute; viendo. La realidad est&aacute; delante de &eacute;l, pero el significado se le escapa.
    </p><p class="article-text">
         Y eso es exactamente lo que empieza a ocurrir ahora: no es que no veamos, es que alguien empieza a decirnos qu&eacute; estamos viendo<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la pregunta no es: &iquest;es la IA un nuevo sentido? Es otra: &iquest;vas a seguir usando el tuyo? El riesgo no es que la IA te sustituya, es que empiece a definir el marco desde el que decides. Y eso es mucho definir.
    </p><p class="article-text">
        Y como en la pel&iacute;cula, el mayor peligro no es no ver la realidad es no darte cuenta de que la est&aacute;s interpretando desde un marco que no es el tuyo. Y eso s&iacute; cambia el juego.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/ia-sexto-sentido-nuevo-sentido_132_13103148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 17:54:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[IA ¿Un sexto sentido o un nuevo sentido?]]></media:title>
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