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    <title><![CDATA[Cordópolis - Tiempos liquidos]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Tiempos liquidos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Táchese lo que no proceda]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/tachese-no-proceda_132_8640786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f07b02e4-f84f-4cc4-a29a-fd1b80e7230b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Táchese lo que no proceda"></p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os trabaj&eacute; con alguien que, ante todo, era (y es) una muy buena persona, quiz&aacute;s demasiado. Ten&iacute;a un cargo de alta responsabilidad en una importante organizaci&oacute;n de la ciudad y sus superiores quer&iacute;an que siguiera un proceso de coaching para mejorar su productividad y recuperar un rendimiento que en los &uacute;ltimos meses se hab&iacute;a diluido hasta l&iacute;mites preocupantes.
    </p><p class="article-text">
        Encontr&eacute; una persona que desde su juventud estaba marcado por una personalidad extremadamente servicial, siempre pendiente de todo y de todos, al lado de cualquiera que necesitara que le echara una mano. Esa mentalidad de servicio le llevaba a dejar en muchas ocasiones sus funciones para echarle una mano a sus compa&ntilde;eros, para acabar el trabajo que a otros no les daba tiempo y echar siempre esa hora extra tan necesaria&hellip; pero tan extenuante. Creo que de bueno, muchos lo tomaban por tonto, por el jarrillo de mano al que siempre se puede recurrir para apagar fuegos y disimular los marrones que surgen cada d&iacute;a en cualquier trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El resultado era un hombre agotado f&iacute;sica y mentalmente, casi hasta ha enfermedad, hundido en una mesa siempre llena de documentos que se iban acumulando mientras las de sus compa&ntilde;eros permanec&iacute;an limpias y ordenadas, y a quien aquello le estaba costando no s&oacute;lo la salud, sino tambi&eacute;n su vida familiar.
    </p><p class="article-text">
        Bastaron un par de conversaciones para entender que ese af&aacute;n de servicio, construido sobre una experiencia vital en la que siempre tuvo que atender a los dem&aacute;s para ganarse la vida, estaba jugando en su contra. Al final era una cuesti&oacute;n de estar para todo el mundo&hellip; menos para uno mismo. Era incapaz de decirle que no a nadie, siempre estaba ah&iacute; para cualquiera que requiriera su ayuda, y eso aumentaba su bonhom&iacute;a, pero le estaba consumiendo personal, y tambi&eacute;n profesionalmente.
    </p><p class="article-text">
        Pronto tom&oacute; conciencia de que eso estaba acabando con &eacute;l y pod&iacute;a costarle muy caro. Adem&aacute;s, ten&iacute;a efectos secundarios y un impacto en su entorno, porque estar siempre a disposici&oacute;n de los dem&aacute;s hac&iacute;a que sus compa&ntilde;eros eludieran responsabilidades conscientes de que siempre iban a tener ah&iacute; un salvavidas. Eso estaba genial a corto plazo, pero al medio y largo imped&iacute;a el desarrollo profesional de un equipo que siempre quedaba a merced de su l&iacute;der. El problema era que esa cabeza visible se estaba agotando.
    </p><p class="article-text">
        Cuando mi cliente (hoy dir&iacute;a mi amigo) entendi&oacute; que primero ten&iacute;a que pensar en s&iacute; mismo y que eso no significaba ning&uacute;n rasgo de ego&iacute;smo dio un primer paso que fue clave. Poco a poco, con peque&ntilde;os pasos, aument&oacute; su autoestima, la hizo sana y asumi&oacute; que lo mejor que pod&iacute;a hacer por su equipo era dejar que crecieran, que cometieran errores y que estos alimentaran su aprendizaje y desarrollo a medio plazo. Quiz&aacute;s era lo mejor que pod&iacute;a hacer por ellos. No salvarles el culo d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para ello tuvo que aprender a decir que no, a descartar opciones y a tomar decisiones inicialmente complicadas, pero operativas a futuro. Un no que no era rotundo, sino condicionado. Muchas veces es un &ldquo;no, por ahora&rdquo;, porque en este momento no puedo o porque dejar lo que estoy haciendo para ayudarte a ti puede ser pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        No solemos estar acostumbrados a decir que no. Quiz&aacute;s sea por la tradici&oacute;n judeocristiana de ayuda al pr&oacute;jimo, quiz&aacute;s por educaci&oacute;n, quiz&aacute;s porque pensamos que est&aacute; mal visto y que es casi una obligaci&oacute;n ayudar al otro por encima de la atenci&oacute;n a uno mismo. Decimos que s&iacute; por miedo a caer mal, al qu&eacute; dir&aacute;n, a parecer unos bordes o maleducados&hellip; Y todo tiene su impacto.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s estamos ante uno de los puntos b&aacute;sicos en la toma de decisiones, una de las habilidades blandas m&aacute;s importantes y demandadas en cualquier profesional. Decidir viene del lat&iacute;n <em>decidere</em>, que significa &ldquo;cortar&rdquo; o &ldquo;separar&rdquo;, y es que al fin y al cabo, cuando decides est&aacute;s descartando otras posibles opciones hasta quedarte con la que crees que es mejor. La putada es que nunca sabes si la decisi&oacute;n que has tomado es la acertada. Eso s&oacute;lo lo sabemos a toro pasado.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, cuando estamos enfocados en un objetivo y tenemos multitud de opciones en el camino, puede que lo m&aacute;s importante no sea a qu&eacute; le decimos que s&iacute;, sino a todo lo que tenemos que decirle que no y que puede distraernos o separarnos de nuestra meta. Es decir, no es tan importante lo que elegimos como todo aquello que descartamos. Porque generalmente, una sola elecci&oacute;n supone el descarte de muchas alternativas, y puede que el &eacute;xito no dependa de la opci&oacute;n tomada, sino de todas las eliminadas.
    </p><p class="article-text">
        Puede que una de las mayores lecciones que tengamos que aprender sea entonces no aprender a elegir, sino aprender a descartar, a tachar lo que no procede, lo que no est&aacute; alineado con nuestros objetivos y lo que nos distrae o aleja de eso que hemos declarado como destino deseado. Quiz&aacute;s de eso va la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/tachese-no-proceda_132_8640786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jan 2022 05:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Táchese lo que no proceda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sanz]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/sanz_132_8553205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0383e643-fc2c-418e-9206-55bf8505b45d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sanz"></p><p class="article-text">
        Nos encontramos por primera vez hace unos 30 a&ntilde;os en el patio verde de Salesianos. Yo arbitraba uno de mis primeros partidos y &eacute;l ya hab&iacute;a cogido el camino de los banquillos amparado por el a&ntilde;orado Kiko Pastor. Luego nos seguimos de lejos hasta que a los dos nos lleg&oacute; a la vez nuestra primera experiencia profesional, algo que iba a volver a ponernos en contacto. Yo, con 25 a&ntilde;os, cumpl&iacute; el sue&ntilde;o de ser periodista y, adem&aacute;s, dedic&aacute;ndome a lo que m&aacute;s me gustaba en el mundo: el baloncesto. &Eacute;l, con 23, se convert&iacute;a en el entrenador m&aacute;s joven de Espa&ntilde;a y en un fen&oacute;meno por s&iacute; solo. 
    </p><p class="article-text">
        Era a&uacute;n un ni&ntilde;ato imberbe e insolente cuando desde la banda de Vista Alegre resucit&oacute; el baloncesto en C&oacute;rdoba, llev&aacute;ndolo a un punto que hoy parece una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n o un drama de &eacute;poca. Embutido en su traje gris plata, el ni&ntilde;o mand&oacute; en un mundo de hombres convirti&eacute;ndose en el estandarte de un movimiento de minor&iacute;as que lleg&oacute; a llenar el Palacio de los Deportes y a so&ntilde;ar (de lejos) con la ACB. El Cajasur pas&oacute; de ser el club de Andr&eacute;s L&oacute;pez o el equipo de Joe Alonso para convertirse en la banda de Rafa Sanz, y el p&uacute;blico lo adoraba. &Eacute;l solo consigui&oacute; que la gente (poca) dejara de ir a Vista Alegre a ver c&oacute;mo perd&iacute;a el equipo <em>del ciego</em> (madre m&iacute;a, con lo que lo critiqu&eacute; &ndash;yo y todo el mundo- en su d&iacute;a y hoy parecer&iacute;a Florentino P&eacute;rez&hellip;) a ver c&oacute;mo pod&iacute;a ganar el equipo de Sanz. 
    </p><p class="article-text">
        Porque cada partido era una peque&ntilde;a locura, una moneda al aire que pod&iacute;a caer de cualquier lado, una aventura hacia lo desconocido en que un equipo generalmente inferior se lanzaba a tumba abierta hacia el abismo con la esperanza de que saliera cara. &ldquo;Los p&iacute;vots cuestan dinero, y nosotros no tenemos, as&iacute; que tenemos que jugar a otra cosa&rdquo;, dec&iacute;a entonces y la gente se echaba las manos a la cabeza. Con esa premisa, Rafa se invent&oacute; hace 20 a&ntilde;os eso que ahora se llama <em>small ball</em>, el juego basado en jugadores peque&ntilde;os y tomando como referencia el lanzamiento de tres puntos, abriendo la pista y jugando a campo abierto con la esperanza de que el rival se asfixie y tire la toalla. Lo que ahora hacen los Warriors, pero con &Oacute;scar Gonz&aacute;lez, Joe Alonso y Manolo Camacho de ejecutores. Ay, que nostalgia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces se mostr&oacute; impulsivo, visceral&hellip; e irredento. El ni&ntilde;o no se callaba ni debajo del agua y dec&iacute;a las cosas claras, hirieran a quien hirieran. Se enfrent&oacute; a todos y se convirti&oacute; en alguien inc&oacute;modo. Hasta en alguno de esos prontos tuvimos alg&uacute;n encontronazo que s&oacute;lo se entiende hoy desde la pasi&oacute;n y la inexperiencia, esa enfermedad que s&oacute;lo se quita con el tiempo pero que evita caretas, falsas poses y apariencias ambiguas. Bendita frescura de la juventud, que hace que seamos transparentes&hellip; e intr&eacute;pidos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora Rafa es un padre de familia de 45 a&ntilde;os que alejado de los banquillos profesionales pon&iacute;a su talento al servicio de la FAB, trabajando en las categor&iacute;as de formaci&oacute;n, matando en gusanillo del banquillo al tiempo que pod&iacute;a conciliar su vida personal, llevando a Marta al colegio, a los entrenamientos&hellip; y de repente llega la llamada. &ldquo;&iquest;Te vienes a entrenar al colista de la liga portuguesa?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La Acad&eacute;mica de Coimbra es &uacute;ltimo en una competici&oacute;n de 12 equipos. Hab&iacute;a perdido sus ocho partidos por una media de m&aacute;s de 20 puntos, y las dos &uacute;ltimas derrotas hab&iacute;an sido por 47 y 35 puntos. Y va Sanz y dice que s&iacute;. Con dos cojones. Por la ma&ntilde;ana estaba en su mesa de la Avenida Guerrita y por la noche llevando la primera sesi&oacute;n en Portugal, porque de un sitio del que la mayor&iacute;a huir&iacute;a como de la peste, Rafa ve una oportunidad, el escenario para otra aventura &eacute;pica en la que se plantea salvar a un equipo que hoy est&aacute; desahuciado.
    </p><p class="article-text">
        En su debut no pudo cambiar la din&aacute;mica de los resultados y perdi&oacute; por 76-82 contra el CAB Madeira, pero ya consigui&oacute; algo de lo que ese equipo se hab&iacute;a olvidado: competir. S&oacute;lo con eso ya cambi&oacute; la conversaci&oacute;n, el estado emocional y las sensaciones de una plantilla que este domingo (escribo antes de saber el resultado) se la jug&oacute; en la primera final ante el Vitoria de Guimaraes, su rival por todo lo alto. La empresa es simple: Sanz tiene 15 partidos para ser el mejor de los peores, el 10 de 12, el art&iacute;fice de algo que, a d&iacute;a de hoy, es una entelequia cuando no un milagro. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si alguien puede hacerlo es Rafa, porque no deja indiferente y deja huella all&aacute; donde va. Que pregunten en Orense, donde estuvo unos meses que le bastaron para dejar en pelotas a todo el club, o en Canarias, donde pas&oacute; nueve a&ntilde;os entre Tenerife y La Palma y hoy todav&iacute;a se acuerdan de &eacute;l. Tanto que esta semana le llamaron desde el <a href="https://diariodeavisos.elespanol.com/2021/12/rafa-sanz-renuncie-a-un-contrato-indefinido-por-venir-a-portugal-pero-entrenar-era-una-necesidad-vital/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diario de Avisos</a> para preguntarle por esta nueva odisea. &ldquo;Hay una mezcla de aventura y locura&rdquo;, admit&iacute;a el t&eacute;cnico cordob&eacute;s, &ldquo;pero para m&iacute; entrenar es una droga. Renunci&eacute; a un contrato indefinido por venir a Portugal, porque entrenar era una necesidad vital&rdquo;. &ldquo;N<span class="highlight" style="--color:white;">o s&eacute; si me arrepentir&eacute; de haber dejado un trabajo y mi casa, pero mi pasi&oacute;n por entrenar ha podido con todo eso&rdquo;, reconoce alguien que ha llegado a esa edad en la que es mejor pedir perd&oacute;n que permiso, en la que arrepentirse por lo que no hiciste ya no est&aacute; permitido. Sencillamente, porque no sabes si habr&aacute; muchas m&aacute;s oportunidades.</span>
    </p><p class="article-text">
        Somos casi de la misma quinta y nos parecemos mucho, tanto como puedes parecerte t&uacute; si andas por los cuarenta y tantos y sigues teniendo m&aacute;s dudas que certezas. Porque por pura experiencia vital nos ha tocado pasar por momentos dulces, otros cr&iacute;ticos y otros en los que hemos tenido que tomar decisiones dif&iacute;ciles, inaceptables a corto plazo y s&oacute;lo comprensibles desde una visi&oacute;n (y una decidida apuesta) a fondo perdido. Por eso Rafa Sanz siempre estar&aacute; en mi banquillo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/sanz_132_8553205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Dec 2021 03:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quieres tener razón o resultados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/quieres-razon-resultados_132_8533908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b2b60f2-e3fe-4ac6-8d2a-d7e7ef2e0e15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quieres tener razón o resultados?"></p><p class="article-text">
        &iquest;Recuerdas a Paco Mart&iacute;nez Soria en <em>Don Erre que Erre</em>? El viejo cabezota enfrascado en tener permanentemente la raz&oacute;n, con esa pelea con el cajero del banco por una deuda de pesetas ya forma parte de nuestra memoria colectiva e incluso ha dejado al personaje como ep&iacute;tome de la tozudez hasta el extremo.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que ha salido este tema y de una u otra forma ya la hemos comentado en otros art&iacute;culos del blog, pero creo que ha llegado el momento de enfrentarnos a esta disyuntiva directamente, sin ambages y de cara: &iquest;qu&eacute; quieres en tu vida, tener la raz&oacute;n o tener resultados?
    </p><p class="article-text">
        Probablemente los m&aacute;s dr&aacute;sticos dir&aacute;n que las dos, porque eso de tener la raz&oacute;n mola mucho, y si adem&aacute;s con ella obtienes lo que quieres, mucho mejor. Pero llega un momento en el que hay que elegir entre la obcecaci&oacute;n y la ceguera o el m&aacute;s puro pragmatismo.
    </p><p class="article-text">
        Hay incluso quien puede confundir el hecho de querer tener la raz&oacute;n a toda costa con el encabezonamiento puro y duro, o incluso con un mal entendido romanticismo en el que se lleven las convicciones propias hasta las &uacute;ltimas consecuencias. Pero incluso en esos casos, en los que tener la raz&oacute;n se considera casi una cuesti&oacute;n de orgullo, cabe hacerse una &uacute;ltima pregunta: &iquest;y de qu&eacute; me sirve?
    </p><p class="article-text">
        Te voy a poner un ejemplo. La mayor&iacute;a de due&ntilde;os de negocios que cierran cada d&iacute;a no s&oacute;lo en Espa&ntilde;a, sino en todo el mundo, lo hacen pensando que su idea era buena y que todo se debe a un c&uacute;mulo de circunstancias o conspiraciones externas. Imagina un bar que se ha gastado una pasta en la decoraci&oacute;n, que tiene una carta interesante, una cocina atrevida, un dise&ntilde;o atractivo&hellip; pero ni un solo cliente. Puede que mientras echa la persiana, sumido en un mar de deudas y sobre todo de decepciones personales y profesionales, el propietario siga mascullando cosas como &ldquo;la gente no ha entendido mi concepto&rdquo; o &ldquo;este barrio no estaba preparado para una propuesta como esta&rdquo;. Y puede que tenga raz&oacute;n&hellip; pero no sirve de nada, porque el resultado es que todo se ha ido al garete por no ajustarse a lo que buscaba esa gente que decidi&oacute; no entrar a su local.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos pone sobre la pista de algo que tambi&eacute;n hemos comentado aqu&iacute; hasta la extenuaci&oacute;n: el foco. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; puesto tu foco? o, en otras palabras, &iquest;con qu&eacute; est&aacute;s comprometido? &iquest;Hacia d&oacute;nde est&aacute;n dirigidas tus acciones? Porque de verdad, si quieres tener la raz&oacute;n, felicidades, ya lo has conseguido y da igual lo que pase o lo que nadie te diga. Para ti la perra gorda. Ya te buscar&aacute;s todas las vueltas para demostrar que estabas en lo correcto. No habr&aacute; nada ni nadie que te cambie de opini&oacute;n. Est&aacute;s dispuesto a morir por tener la raz&oacute;n, y eso significa estar listo para dejar cad&aacute;veres por el camino, incluso el propio. Por eso cuando alguien quiere tener la raz&oacute;n a toda costa es mejor quitarse de su camino, porque estar&aacute; dispuesto a llevarse a quien sea por delante con tal de imponer su criterio y sus estrategias aunque el resultado sea absolutamente decepcionante. Mejor morir a mi manera que ganar a la de otro.
    </p><p class="article-text">
        Y si tienes alguna duda, f&iacute;jate en los resultados que est&aacute;s obteniendo. Y si son tangibles y cuantificables, mucho mejor, porque las matem&aacute;ticas son muy tozudas. No hay quien las enga&ntilde;e. Puedes defender con vehemencia la idoneidad de tus acciones, lo acertado de tus estrategias, lo ideal de tus compa&ntilde;&iacute;as y relaciones&hellip; Todo eso est&aacute; muy bien, pero &iquest;te est&aacute;n sirviendo para algo? &iquest;Te est&aacute;n dando los resultados que deseas? &iquest;Te est&aacute;n acercando a tus objetivos? Quiz&aacute;s ante la frialdad de los n&uacute;meros y la tozudez de la realidad todo cobre otro sentido. Puede que s&oacute;lo as&iacute; entiendas y, con una gran dosis de humildad, est&eacute;s dispuesto a modificar tus estrategias y entender que &ldquo;a tu manera&rdquo; no vas a llegar a ning&uacute;n sitio&hellip; O s&iacute;, pero no al que t&uacute; quieres o declaras.
    </p><p class="article-text">
        Y si no, pues no te preocupes, formar&aacute;s parte de ese amplio segmento de la poblaci&oacute;n enganchado a la gran droga de tener la raz&oacute;n, algo adictivo y que te llevar&aacute; a proteger tus creencias, opiniones y verdades a toda costa. El m&eacute;dico brit&aacute;nico David Owen ya lo denomin&oacute; hace tiempo como el S&iacute;ndrome de Hubris, un trastorno que lleva a las personas (especialmente a los l&iacute;deres) a olvidarse del qu&eacute; para enfocarse en el c&oacute;mo, defendiendo su opini&oacute;n hasta las &uacute;ltimas consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Owen, &ldquo;los peligros de querer tener siempre la raz&oacute;n pueden ir desde el aislamiento, hasta vivir en el error en muchos aspectos de la vida, no aprender de los errores que se cometen, enojo por parte de quienes te rodean, el sentimiento de nunca ser o tener lo suficiente y un descontento generalizado con uno mismo&rdquo;. Para la mayor&iacute;a de especialistas se trata de un problema de personalidad transitorio, pero t&uacute; y yo conocemos gente que incluso sobre su tumba seguir&aacute; defendiendo que tiene la raz&oacute;n&hellip; aunque no le sirva para escaparse del hoyo. &iquest;Y t&uacute;, quieres ser de esos o prefieres buscar el placer de un resultado &oacute;ptimo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/quieres-razon-resultados_132_8533908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Nov 2021 05:00:53 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ching]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/ching_132_8512105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d648461-94d1-40cf-8f16-d6baf2946d93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ching"></p><p class="article-text">
        En el momento en que Dr&aacute;cula ve por primera vez a la exuberante Ericka Van Helsing, al viejo vampiro se le pone cara de tonto, empieza a balbucear sonidos ininteligibles, mariposas revolotean por su est&oacute;mago y los ojos se le hacen chiribitas. Eran las mismas sensaciones que experiment&oacute; cientos de a&ntilde;os atr&aacute;s cuando conoci&oacute; al que hasta entonces hab&iacute;a sido el &uacute;nico amor de su vida, la madre de Mavis. La propia hija lo vivi&oacute; a&ntilde;os atr&aacute;s cuando se cruz&oacute; con Jhonny, ese algo que te sucede cuando crees que has encontrado a la persona que el destino te ten&iacute;a reservada. Hay quien lo llama flechazo, los millenials lo llaman el <em>crush</em>, pero en Hotel Transylvania tiene un nombre particular: el <em>ching</em>.
    </p><p class="article-text">
        Perd&oacute;n por la referencia, pero a estas alturas no me pidan grandes citas intelectuales. Cuando las ni&ntilde;as se apoderan del mando a distancia, toca sacar conclusiones de lo que hay&hellip; y no son pocas.
    </p><p class="article-text">
        El <em>ching</em>&nbsp;es el enamoramiento, eso sobre lo que tanto se ha escrito a lo largo de la historia y que sigue siendo un gran misterio, porque nadie sabe cu&aacute;ndo va a llegar ni por qu&eacute;. Podr&iacute;amos decir que una persona se enamora de alguien o de algo cuando la experiencia sensorial es plenamente placentera. Es decir, me enamoro de alguien de la que me gusta lo que oigo (su voz, su conversaci&oacute;n&hellip;), su aspecto (lo que percibo por la vista), su olor, su tacto, lo que me hace sentir, lo que puedo hacer junto o con ella&hellip; De hecho, puedes darte cuenta de que cuando se rompe el amor es porque ya no te gusta o lo que escuchas, o lo que ves o lo que sientes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A cuento de qu&eacute; viene todo esto? Bueno, pues como he comentado por aqu&iacute; <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/maslow-rodica_132_8467542.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace un par de semanas</a>, estamos en pleno proceso de selecci&oacute;n de personal, buscando a las personas adecuadas que nos acompa&ntilde;en en nuestro crecimiento. Para m&iacute; es una situaci&oacute;n emocionante, porque es la primera vez que me veo con la posibilidad de generar empleo y darle una oportunidad a alguien que la merezca y la necesite, gente joven con talento y deseos por demostrar cosas. Te mentir&iacute;a si no te dijera que estoy hasta nervioso, ilusionado y con ganas de encontrar a esas personas que puedan contagiarse m&iacute;nimamente de todo lo que puedo ver n&iacute;tidamente en sus futuros.
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos hecho la primera criba con el an&aacute;lisis y selecci&oacute;n de los CV, y nos han encantado los perfiles de algunas chicas a las que vemos claramente encajando en nuestros planes. S&iacute;, son chicas y no me hace falta utilizar el lenguaje inclusivo. Son las mejores que nos han llegado, j&oacute;venes, tremendamente preparadas, con idiomas y con mucha vida y kil&oacute;metros en las maletas a pesar de su juventud. Quiz&aacute;s les falta experiencia, pero eso nos ha faltado a todos. S&oacute;lo se quita con los a&ntilde;os. Me gusta ver en ellas m&aacute;s all&aacute; de lo que dice el papel, mirarlas con perspectiva y ver hasta d&oacute;nde pueden llegar, hasta d&oacute;nde pueden crecer&hellip; y si es con nosotros, mejor.
    </p><p class="article-text">
        El problema ha venido cuando al llamarlas para concertar una entrevista personal, lo que hemos recibido al otro lado del tel&eacute;fono ha sido una respuesta que por el tono, por la forma o por el fondo ha roto (o al menos, minimizado) ese <em>ching</em>&nbsp;que hab&iacute;a generado la primera impresi&oacute;n. Sinceramente, me cuesta entender c&oacute;mo alguien de 25 a&ntilde;os responde a una posible propuesta laboral con la misma pasi&oacute;n que cuando llama el de Vodafone un s&aacute;bado a las tres de la tarde. Porque ahora, m&aacute;s all&aacute; de los datos del curriculum, me asaltan las dudas: &iquest;Esta es la pasi&oacute;n con la que quiere el puesto? &iquest;Estas son las ganas que va a poner? Dicho de otra manera, me preocupa que la ilusi&oacute;n sea mayor en el empleador que en el posible empleado.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo cuando me llamaron para mi primer trabajo, como casi se me saltaron las l&aacute;grimas y apenas pude responder. De eso hace un cuarto de siglo y las cosas no estaban mucho mejor que ahora. Por eso me cuesta creer que alguien con 25 a&ntilde;os y reci&eacute;n salido al mercado laboral ya est&eacute; tan hastiado y quemado de entrevistas sin fruto y ofertas de mierda (que seguro que las hay). Seguro que mucho de lo que ha encontrado es una basura y que a pesar de la edad ya se habr&aacute; llevado muchos desenga&ntilde;os, pero todav&iacute;a no pueden permitirse el lujo de tirar la toalla. Sencillamente, no tiene derecho.
    </p><p class="article-text">
        Me siento plenamente identificado con uno de los proyectos en los que estamos inmersos, <a href="http://www.fetra-erasmus.site" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FETRA</a>, en el que tratamos de dotar a los responsables de PYMES (mi caso, por ejemplo) con las competencias necesarias para desarrollar y detectar las habilidades blandas en sus potenciales trabajadores durante un proceso de selecci&oacute;n. Motivaci&oacute;n, capacidad para tomar decisiones, entusiasmo, liderazgo, trabajo en equipo, perseverancia&hellip; Esas son algunas de las destrezas que buscamos en nuestros compa&ntilde;eros de viaje, en las personas que queremos a nuestro lado para crecer.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero me lo voy a llevar al otro lado, al de la buscadora de empleo, a esa persona cansada de llevarse chascos, asqueada por muchas decepciones y puede que pensando a estas alturas que no hay nada que merezca la pena. De verdad, me pongo en tu pellejo, porque yo he estado ah&iacute;. Nadie me lo tiene que contar. Pero cuando se abre una oportunidad tienes que pensar que quiz&aacute;s s&oacute;lo tengas una ocasi&oacute;n para enamorar a alguien que, por lo que sea, se ha fijado en ti. Es tu momento de lucir, de seducir y demostrar que no contratarte puede ser uno de los mayores errores que cometa esa empresa. Debes destacar, mostrar tus talentos y competencias, qu&eacute; sabes hacer y c&oacute;mo puedes ayudar a esa compa&ntilde;&iacute;a, mostrando por qu&eacute; deben contratarte a ti y no a otra, porque seguro que hay m&aacute;s en la cola. Como m&iacute;nimo, debes estar igual de enamorada de la posibilidad de ser la elegida que yo lo estoy ante la opci&oacute;n de contratarte. Porque el <em>ching</em>&nbsp;s&oacute;lo es <em>ching</em>&nbsp;si es correspondido. Si no es una puta mierda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/ching_132_8512105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 06:17:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El ching]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sofía]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/sofia_132_8489139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/964ebc4f-e7f8-4b1b-b0dd-bae404cc7048_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sofía"></p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a es la capital de Bulgaria, una ciudad que merece una visita de un par de d&iacute;as, pero tampoco es para volverse locos. All&iacute; se mezclan las reminiscencias de la arquitectura comunista con un pu&ntilde;ado de iglesias interesantes y la imponente catedral ortodoxa de Aleksander Nevski. Cuentan que los viejos todav&iacute;a se acuerdan con cierta nostalgia del comunismo, que conden&oacute; al pa&iacute;s a una pobreza que todav&iacute;a se observa en las calles en cuanto sales del centro o en los tranv&iacute;as que piden a gritos la jubilaci&oacute;n. Donde hab&iacute;a una estatua de Lenin han puesto ahora una de la diosa de la sabidur&iacute;a, que da nombre a la ciudad, y a pocos metros de ella, en el restaurante Happy te atienden camareras minifalderas, justo a la entrada del Bulevar Vitosha, la t&iacute;pica calle comercial que puedes encontrarte en cualquier ciudad de esta Europa globalizada.
    </p><p class="article-text">
        Sof&iacute;a tambi&eacute;n es una ciudad llena de b&uacute;lgaros, que para eso es la capital, unos chavalotes toscos en los rasgos y a veces tambi&eacute;n en las formas. S&oacute;lo te hacen falta un par de d&iacute;as entre ellos para darte cuenta de que Bulgaria es un pa&iacute;s en el que el Covid no existe, donde todo el mundo pasa ol&iacute;mpicamente de las m&aacute;s m&iacute;nimas medidas de seguridad, donde no se vacunan porque no les da la gana, donde te miran por la calle por llevar mascarilla como si fueras un extraterrestre, y donde incluso se improvisan manifestaciones callejeras cuando el gobierno trata de implementar alg&uacute;n tipo de restricci&oacute;n. En este sentido, Bulgaria es, b&aacute;sicamente, el chocho de la Bernarda.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que a m&iacute; me toc&oacute; ir a Sof&iacute;a hace tres semanas por trabajo y all&iacute; pill&eacute; el bicho, que luego he contagiado solidaria y democr&aacute;ticamente a toda mi familia. Despu&eacute;s de un a&ntilde;o y medio de precauciones, de llevar las medidas de seguridad hasta el extremo y de evitar cualquier contagio innecesario limitando nuestra vida social a la m&iacute;nima expresi&oacute;n, fui a pillarlo en un sitio en el que los propios ignoran todo eso que aqu&iacute; hemos convertido en rutinario y en el que, adem&aacute;s, les importa una mierda que t&uacute; lo pilles.
    </p><p class="article-text">
        Bulgaria forma parte de eso que <em>El Mundo</em> ha denominado esta semana <a href="https://www.elmundo.es/internacional/2021/11/06/61842a1efc6c83ba728b45a0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el tel&oacute;n de acero de la vacunaci&oacute;n</a>, la r&eacute;mora postcomunista de sociedades donde siguen instaladas supersticiones, desconfianzas y corruptelas varias que calan en la poblaci&oacute;n hasta pasarse por el forro cualquier norma. All&iacute; el problema no es que los gobiernos planteen o no restricciones. El problema es que a la poblaci&oacute;n se la pela.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;El resultado? Tasas de vacunaci&oacute;n por debajo del 30% (en Bulgaria s&oacute;lo llega al 22.7%, el m&aacute;s bajo de la UE) y una nula percepci&oacute;n de conciencia c&iacute;vica y social. Una malentendida expresi&oacute;n de la libertad individual que termina jodiendo al vecino y que s&oacute;lo alcanza su sentido cuando te toca&hellip; a ti. Supongo que el hecho de que yo, mi mujer y mis dos hijas peque&ntilde;as pillaran el Covid se la traer&aacute; floja a los &iacute;nclitos sofiotas, pero la bomba ha terminado por estallarles en las manos. 
    </p><p class="article-text">
        Ya es casualidad, pero el caso es que desde que vine de Bulgaria, el pa&iacute;s lleva dos semanas batiendo tristes r&eacute;cords de contagios y muertos, con las UCI al 95% de su capacidad y el <a href="https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2021-11-11/bulgaria-coronavirus-pide-ue-preparar-envio-medicos-oxigeno-colapso-uci_3322312/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ministro de Sanidad pidiendo a los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes de la EU</a> que se preparen para enviar m&eacute;dicos y ox&iacute;geno ante el m&aacute;s que presumible colapso de un sistema que hasta ahora permanec&iacute;a c&oacute;modamente instalado en el negacionismo.
    </p><p class="article-text">
        Bulgaria, Ruman&iacute;a, Armenia, Ucrania, Bielorrusia, los pa&iacute;ses b&aacute;lticos, Polonia en menor medida&hellip; No es casualidad que los antiguos reg&iacute;menes comunistas lideren la triste recuperaci&oacute;n del coronavirus en Europa, pero no est&aacute;n solos. Pa&iacute;ses m&aacute;s <em>civilizados</em> y acostumbrados a dar lecciones de superioridad moral como Reino Unido, Alemania, Pa&iacute;ses Bajos o Austria, todos por debajo del 75% de vacunados, tambi&eacute;n est&aacute;n empezando a sufrir lo que antes o despu&eacute;s de Navidad ser&aacute; la sexta ola, una tendencia imparable de la que, por ahora, la otrora an&aacute;rquica Espa&ntilde;a sale mejor parada gracias a una tasa que supera al 90% de vacunas en adultos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vacunarse es algo ego&iacute;sta&rdquo;, dijo hace un par de d&iacute;as Rafa Nadal, alguien con la cabeza muy bien amueblada a quien siempre da gusto escuchar incluso cuando suelta la raqueta. Que un d&iacute;a se dijera que hab&iacute;a que <a href="https://www.elmundo.es/opinion/2016/05/08/572e291a468aeb57128b459c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nadalizar Espa&ntilde;a</a> es s&oacute;lo un ejemplo de su trascendencia y quiz&aacute;s de su impacto en el pa&iacute;s, pero por desgracia lo mejorcito que ha salido de Bulgaria es el cabronazo de Stoichkov. As&iacute; les va&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/sofia_132_8489139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Nov 2021 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sofía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre Maslow y Rodica]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/maslow-rodica_132_8467542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2b47396-ab50-4fd2-9a84-fbb58ff54ba1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre Maslow y Rodica"></p><p class="article-text">
        De Maslow ya he hablado aqu&iacute; varias veces y m&aacute;s o menos todo el mundo lo conoce. Nacido en 1908, el psic&oacute;logo americano pas&oacute; a la historia por desarrollar su teor&iacute;a de las necesidades humanas. Divididas entre necesidades de carencia y necesidades de ser, Maslow iba ascendiendo desde las puramente fisiol&oacute;gicas hasta las m&aacute;s elevadas, entre las que se encontraban la autorrealizaci&oacute;n y, por &uacute;ltimo, la contribuci&oacute;n. Es decir, hacer las cosas por el puro placer del crecimiento personal y en su &uacute;ltima instancia, cuando ya no necesito para para m&iacute; mismo, hacer las cosas por los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Rodica es una se&ntilde;ora rumana que ya no cumplir&aacute; los 60, as&iacute; que se cri&oacute; en la dura etapa comunista. De esa educaci&oacute;n hered&oacute; la rectitud, el cumplimiento escrupuloso de los plazos, la obligaci&oacute;n del trabajo bien hecho y una obsesi&oacute;n milim&eacute;trica porque el trabajo se haga de acuerdo a lo establecido. No se sale ni una l&iacute;nea y no permite que nadie que trabaja con ella lo haga. A veces lo hacer con unas formas duras, demasiado directas, casi hirientes, pero enormemente efectivas y claras. Es nuestra socia en varios proyectos internacionales y al final te acabas acostumbrando. Ella es as&iacute;: o la amas o la odias.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas trabajando en Europa, Rodica se las sabe todas, as&iacute; que si tienes que pedir opini&oacute;n, ella es una de las voces que tienes que escuchar. Hace un par de semanas le coment&eacute; que est&aacute;bamos muy contentos porque las cosas nos est&aacute;n yendo muy bien, que estamos creciendo y que afortunadamente vamos a necesitar m&aacute;s personal para cubrir todos los compromisos que se nos avecinan. Y ella, que ya ha pasado por ah&iacute; y que tiene el culo <em>pelao</em>, me dijo algo que me dej&oacute; d&aacute;ndole vueltas al asunto: &ldquo;S&iacute;, pero lo m&aacute;s importante eres t&uacute; y tu familia. Eso es lo primero. Todos los dem&aacute;s vienen y van, y adem&aacute;s nadie te va a dar las gracias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, dar trabajo es una de las experiencias m&aacute;s satisfactorias que hemos podido experimentar tras estos dos a&ntilde;os de aventura emprendedora. Siempre quisimos tener la posibilidad de darle una oportunidad a gente joven, con talento y que puede encontrar en nosotros una salida, una opci&oacute;n para iniciar o desarrollar su carrera en un entorno internacional y con amplias posibilidades de crecimiento. Eso enlaza con la necesidad de contribuci&oacute;n de la que hablaba Maslow, el crear para los dem&aacute;s una vez que las necesidades propias ya est&aacute;n cubiertas. Crecer es una consecuencia del trabajo bien hecho, y seguramente un premio a lo que estamos consiguiendo, pero tambi&eacute;n es un desaf&iacute;o que da v&eacute;rtigo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y nadie te lo va a agradecer&rdquo;. Las palabras de Rodica retumban en mi cabeza cada vez que echo un vistazo a los curriculum y nos planteamos elegir entre los candidatos a esa persona que pase a formar parte de nuestra peque&ntilde;a PYME y, por tanto, casi de nuestra vida. Precisamente en uno de nuestros proyectos, FETRA (<a href="http://www.fetra-erasmus.site" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://www.fetra-erasmus.site</a>) trabajamos sobre ese a veces doloroso momento en el que una peque&ntilde;a empresa se ve obligada a contratar para crecer. Es un momento de alegr&iacute;a, pero tambi&eacute;n uno de los m&aacute;s dif&iacute;ciles y determinantes para el emprendedor que, en la mayor&iacute;a de ocasiones, tiene pocas o nulas nociones de Recursos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n elegir? &iquest;Qu&eacute; perfil? &iquest;Encajar&aacute; en nuestra empresa? &iquest;Acertar&eacute;? Las preguntas son m&uacute;ltiples y recurrentes, porque para una PYME elegir a uno de sus nuevos integrantes no es lo mismo que para una gran multinacional, donde las personas pueden ir y venir como elementos intercambiables de una maquinaria que pr&aacute;cticamente va sola. Para una empresita como la nuestra, casi familiar, nacida entre amigos, a&ntilde;adir un elemento externo supone un impacto del 20% o el 25% de la fuerza de trabajo, y mucho m&aacute;s. Necesitamos encontrar no s&oacute;lo a alguien v&aacute;lido y con las competencias necesarias, sino que encaje en nuestra filosof&iacute;a, en nuestra forma de trabajar y, al fin y al cabo, en eso que en management se llama <em>la cultura de la empresa</em>. Un dilema al fin y al cabo, &ldquo;y nadie te lo agradecer&aacute;&rdquo;, sigue retumbando Rodica&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s tampoco haya que esperar que nadie te d&eacute; las gracias por ofrecerle un trabajo y pactar unas condiciones en las que t&uacute; le pagas a final de mes a cambio de unos cometidos. Es un mero acuerdo laboral, fr&iacute;o y as&eacute;ptico. Pero no se igual desde las dos partes. Y s&oacute;lo ahora me doy cuenta de eso.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que por un lado est&aacute; Maslow dici&eacute;ndome que cubra mis necesidades m&aacute;ximas contribuyendo de alguna forma a la sociedad; y por otro Rodica dici&eacute;ndome que eso est&aacute; muy bien, pero que primero mire por mi culo porque nadie va a venir de la calle a hacerlo por m&iacute;. &iquest;A qui&eacute;n le hago caso?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/maslow-rodica_132_8467542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Nov 2021 05:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre Maslow y Rodica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Odio las matemáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/odio-matematicas_132_8404311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a41666f0-3948-4a30-922f-ecb1c5e482bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Odio las matemáticas"></p><p class="article-text">
        S&iacute;, yo tambi&eacute;n odiaba las matem&aacute;ticas. No se me daban bien, me perd&iacute;a entre tantos conceptos abstractos, y cuando llegaron las derivadas y las integrales en 2&ordm; de BUP mi &uacute;nico objetivo durante todo el curso fue sacar un cinco y quit&aacute;rmelas de encima antes de entrar en mi peque&ntilde;o para&iacute;so de las letras puras. Desde entonces no he vuelto a ver un n&uacute;mero&hellip; O eso cre&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Porque las matem&aacute;ticas, aunque sea en su concepto m&aacute;s b&aacute;sico, nos acompa&ntilde;an durante toda la vida y pueden llegar a tener un impacto enorme en c&oacute;mo nos relacionamos con la realidad. Los n&uacute;meros est&aacute;n presentes en nuestra forma de entender tiempo, el espacio o el dinero,&nbsp;y son necesarios para entender conceptos tan sencillos como los porcentajes, dividir entre partes&hellip; As&iacute; es desde que empezamos a contar con los dedos cuando somos peque&ntilde;os hasta que nos hacemos ancianos y empezamos a tener dificultades para hacer los c&aacute;lculos m&aacute;s sencillos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por eso, porque est&aacute;n presentes en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, porque en muchos casos se basan en conceptos abstractos y porque se han ganado una fama que las acompa&ntilde;as desde tiempos inmemoriales, las matem&aacute;ticas son una de las pocas asignaturas que generan ansiedad en los alumnos, una aversi&oacute;n que en muchas ocasiones va m&aacute;s all&aacute; de las aulas y nos acompa&ntilde;a de por vida. Dicho de otra manera, somos muchos los que no queremos ver un n&uacute;mero ni en pintura.
    </p><p class="article-text">
        De eso va uno de los proyectos internacionales en los que estamos trabajando junto al Colegio S&eacute;neca, sobre la ansiedad matem&aacute;tica y las dificultades en su aprendizaje. Una de las primeras cosas que descubrimos es que el problema con las mates van mucho m&aacute;s all&aacute; de una mera man&iacute;a con una asignatura que puede atravesarse m&aacute;s o menos, sino que es algo que afecta a la autoestima de los alumnos, que se atranca hasta convertirse en un problema may&uacute;sculo y que llega a afectar incluso a las familias de los alumnos. Y todo por la fama de una asignatura que desde que los griegos desarrollaron la aritm&eacute;tica se ha convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza de los estudiantes de cualquier &eacute;poca y lugar, un hueso que se hereda de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n para desesperaci&oacute;n de alumnos de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las matem&aacute;ticas no son dif&iacute;ciles. Son muy bonitas&rdquo;, dice con vehemencia Ester Mol&eacute;n, la coordinadora del &Aacute;rea de Matem&aacute;ticas del S&eacute;neca y una feroz defensora de la utilidad y la belleza de las mates, una ciencia exacta que tiene una peculiaridad respecto a otras asignaturas: no se conoce el resultado.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando te preguntan algo en Historia, Lengua o Ciencias ya sabes que la respuesta estaba en los libros o en los apuntes, y es tan sencillo como o que lo sabes o no lo sabes. No hay m&aacute;s. En matem&aacute;ticas no es as&iacute;, ya que un problema esconde una soluci&oacute;n oculta tras un desarrollo o la aplicaci&oacute;n de una f&oacute;rmula. Es algo que no se puede aprender de memoria, por lo que siempre deja un espacio a la&hellip; incertidumbre. Y aqu&iacute; pueden empezar los problemas.
    </p><p class="article-text">
        Porque una de las mayores dificultades de las matem&aacute;ticas es que su dificultad tiene un impacto emocional en el alumno, algo que pocas asignaturas generan. Otras se te pueden dar mejor o peor, pero ser&aacute; dif&iacute;cil escuchar de otras &aacute;reas eso de &ldquo;odio las matem&aacute;ticas&rdquo;, &ldquo;me dan miedo&rdquo; o incluso &ldquo;me dan asco&rdquo;. En efecto, las matem&aacute;ticas son un est&iacute;mulo capaz de generar en el individuo emociones que Plutchik llamaba &ldquo;de alejamiento&rdquo;, como el miedo, el enfado o la aversi&oacute;n, reacciones que nos sirven para escapar de aquello que consideramos un peligro para nuestra vida. Esa huida, metiendo la cabeza en un agujero como un avestruz, es una de las tres cl&aacute;sicas reacciones ante un elemento adverso (las otras son la pelea y la par&aacute;lisis) y puede servirnos para eludir el problema&hellip; pero no para solventarlo. Y eso, en cuanto a las matem&aacute;ticas, puede traducirse en un suspenso. Y entonces la bola se hace a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        Porque para nuestro cerebro, todo lo que es desconocido es peligroso. Nos saca de nuestra zona de seguridad, de lo cotidiano, de lo conocido, y levanta barreras con se&ntilde;ales de alarma que nos previenen de factores extra&ntilde;os y qui&eacute;n sabe si nocivos. Eso hace que desconfiemos y que nos defendamos con emociones que nos previenen del peligro. Eso empieza a suceder desde la infancia, y el monstruo tiende a hacerse m&aacute;s y m&aacute;s grande. Por eso los profesores de matem&aacute;ticas tienen la necesidad de matar al bicho cuando todav&iacute;a es peque&ntilde;o, evitando que la duda del peque&ntilde;o se convierta en miedo o en una mala relaci&oacute;n con un &aacute;rea que, con el tiempo, llegue a desembocar en un &ldquo;odio las matem&aacute;ticas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/odio-matematicas_132_8404311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Oct 2021 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Odio las matemáticas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dejad que las mujeres elijan]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/dejad-mujeres-elijan_132_8384892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8247725c-5ee3-4fff-8596-2f5e1bf2b9ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_1031291.jpg" width="1066" height="600" alt="Dejad que las mujeres elijan"></p><p class="article-text">
        Hace unas semanas estaba tomando caf&eacute; con Antonia Nieto e Inma P&eacute;rez, dos de las caras visibles del Foro de Empresarias y Profesionales de C&oacute;rdoba (FEPC). En la conversaci&oacute;n sali&oacute; el concepto de <em>job shadowing</em>, un anglicismo que viene a definir un tipo de pr&aacute;cticas en empresa que consiste en ser la sombra de uno de sus trabajadores para ver c&oacute;mo desempe&ntilde;a su trabajo, c&oacute;mo es su agenda, cu&aacute;l es su toma de decisiones y, al fin y cabo, experimentar qu&eacute; vive y siente durante su jornada laboral, e incluso m&aacute;s all&aacute;. &ldquo;Pues como alguien quisiera hacerle sombra a Inma dimit&iacute;a a los dos d&iacute;as, porque no iba a aguantar el ritmo&rdquo;, dijo entre risas Antonia, definiendo en unas pocas palabras el torbellino creativo de la presidenta del FEPC y su fren&eacute;tico ritmo de vida&hellip; y trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Puedo atestiguarlo. Pasar media hora con Inma puede llegar a ser desesperante, porque ni su agenda, ni su tel&eacute;fono pero sobre su cabeza le permiten tener la atenci&oacute;n puesta mucho tiempo en el mismo sitio. Quiz&aacute;s ese sea tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu de la organizaci&oacute;n que preside y que desde hace algo m&aacute;s de un lustro aglutina a m&aacute;s de 200 mujeres empresarias cordobesas de todos los &aacute;mbitos y sectores productivos.
    </p><p class="article-text">
        Porque ser mujer y empresaria hoy sigue siendo una profesi&oacute;n de riesgo, un permanente desaf&iacute;o a sesgos culturales y estereotipos sociales que ponen piedras en el camino al cada vez mayor n&uacute;mero de mujeres que deciden emprender su propio negocio.
    </p><p class="article-text">
        Hoy hay 650.000 mujeres emprendedoras en Espa&ntilde;a, una cifra que sigue lejos de la paridad con los hombres. De cada 10 negocios que se abren en nuestro pa&iacute;s, s&oacute;lo cuatro est&aacute;n dirigidos por mujeres, profesionales que tienen que equilibrar la vida personal con la profesional, cargando en la mayor&iacute;a de los casos con la responsabilidad de la familia, la crianza de los hijos, el cuidado de los mayores, gestionar la maternidad&hellip; y todo ello luchando adem&aacute;s con un techo de cristal expl&iacute;cito pero existente, que sigue frenando muchas carreras brillantes y limitando proyectos dise&ntilde;ados para el &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos valientes, luchadoras y muy trabajadoras&rdquo;, dijo hace unos meses Inma P&eacute;rez en una entrevista, una percepci&oacute;n a nivel local que desde INDEPCIE hemos podido comprobar en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os gracias a un proyecto de cooperaci&oacute;n internacional con un nombre de lo m&aacute;s esclarecedor: Let Women Choose&iexcl; (<a href="https://letwomenchooseerasmusplus.wordpress.com/project-results/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dejad que las mujeres elijan</a>). Junto con socios de Italia, Grecia, Estonia, Lituania y Portugal hemos comprobado los muchos puntos en com&uacute;n que tienen las mujeres emprendedoras en toda Europa, con sus diferencias sociales, econ&oacute;micas y culturales, pero con las mismas dificultades y ambiciones.
    </p><p class="article-text">
        Las emprendedoras se enfrentan a un mercado cambiante que trata de recuperarse de los efectos del Covid. Estos han afectado a&uacute;n m&aacute;s a las mujeres, el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de la cadena productiva en la econom&iacute;a europea, pero lejos de lamentarse han respondido como mejor saben: con trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El FEPC es un ejemplo de dinamismo, de respuestas inmediatas ante los desaf&iacute;os y retos de una situaci&oacute;n que solo se resuelve con formaci&oacute;n, imaginaci&oacute;n y calidad en el producto o servicio ofertado. Digitalizaci&oacute;n, aprendizaje continuo, sinergias, trabajo conjunto, instalaci&oacute;n del networking y las referencias cruzadas como estilo de vida&hellip; As&iacute; responden las empresarias cordobesas a una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, porque est&aacute;n acostumbradas a que nunca nadie lo haya puesto f&aacute;cil. La expo y el propio concepto Marca Mujer es un ejemplo, pero pueden verlas cada mes en sus desayunos de trabajo, en sus caravanas por la provincia buscando y asesorando a las emprendedoras de cada rinc&oacute;n, o en las formaciones que regularmente organizan para actualizarse y armarse de herramientas para luchar en un mundo convulso.
    </p><p class="article-text">
        Durante estos dos a&ntilde;os adentr&aacute;ndonos y conviviendo con el emprendimiento femenino en toda Europa hemos escuchado a mujeres hablando de problemas, dificultades y obst&aacute;culos, pero sobre todo, de soluciones. En todos los pa&iacute;ses se echa de menos m&aacute;s apoyo institucional, porque aunque existe desde los gobiernos nacionales hasta los ayuntamientos m&aacute;s peque&ntilde;os y es un buen punto de partida, no es la soluci&oacute;n. Mujeres de todo el continente instaron a sus compa&ntilde;eras a ser valientes y a sacar toda su fuerza en una situaci&oacute;n que requiere lo mejor de ellas. &ldquo;Es el momento de ver lo que las mujeres pueden hacer por s&iacute; mismas, el momento de aprender y reciclarse, de adaptarse a las nuevas tecnolog&iacute;as, de crear negocios en l&iacute;nea y de buscar soluciones alternativas a los nuevos problemas&rdquo;, pudimos escuchar en alguno de los foros que organizamos en nuestros pa&iacute;ses, y quiz&aacute;s por ah&iacute; vayan los tiros.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, s&oacute;lo quiz&aacute;s, haya llegado el momento de dejad que las mujeres elijan. Let Women Choose!
    </p><p class="article-text">
        https://letwomenchooseerasmusplus.files.wordpress.com/2021/10/es-let-women-choose-publication.pdf
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/dejad-mujeres-elijan_132_8384892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Oct 2021 02:30:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dejad que las mujeres elijan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tener miedo o vivir 'cagao']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/miedo-vivir-cagao_132_8362732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/629d74da-1b2e-4dab-aec9-93cba5608f2a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tener miedo o vivir &#039;cagao&#039;"></p><p class="article-text">
        Durante unos a&ntilde;os tuve la oportunidad de trabajar mucho en Linares, la localidad que una tasa de 32.5% tiene el dudoso honor de ser la ciudad de Espa&ntilde;a con el mayor &iacute;ndice de paro. Desde hace a&ntilde;os Linares vive sumida en una depresi&oacute;n econ&oacute;mica y social recordando sus tiempos de gloria, lo que fue y ya no es, una sensaci&oacute;n que est&aacute; en la calle y en cada conversaci&oacute;n con uno de sus vecinos. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso que en el siglo XIX, gracias a la pujanza del carb&oacute;n, la localidad jiennense vivi&oacute; una edad dorada siendo la primera ciudad de Espa&ntilde;a que tuvo alumbrado p&uacute;blico, en unos a&ntilde;os en los que <span class="highlight" style="--color:white;">su metal cotizaba en la bolsa de Londres, hab&iacute;a casinos, cines, ferrocarril, delegaci&oacute;n del Banco de Espa&ntilde;a, m&aacute;s de 50 publicaciones, las primeras ondas de radio y delegaciones diplom&aacute;ticas de Francia, Alemania, B&eacute;lgica y Gran Breta&ntilde;a. Todo eso fue decayendo hasta que en 1991 cerr&oacute; la &uacute;ltima mina. Fue el principio del fin.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A Linares todav&iacute;a le quedaba una bala: Santana. La hist&oacute;rica f&aacute;brica de autom&oacute;viles era el otro sost&eacute;n econ&oacute;mico de la ciudad, pero apenas tres a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1994, empez&oacute; a sonar el rumor del desmantelamiento de la empresa, que culmin&oacute; en el cierre definitivo de 2011. Y desde entonces, nada. De hecho, cada vez que alguien trata de explicarte el motivo de la situaci&oacute;n actual del pueblo, raro es que la conversaci&oacute;n no empiece por &ldquo;desde que cerraron las minas&rdquo; o &ldquo;cuando cerraron la Santana&rdquo;. Ya&hellip; el problema es que de eso hace 30 a&ntilde;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Un d&iacute;a le cont&eacute; esta historia a un amigo y me dijo que eso era poco comparado con lo que pasa en Per&uacute;, donde hoy te siguen explicando la pobreza del pa&iacute;s ech&aacute;ndole la culpa a los espa&ntilde;oles que se llevaron el oro hace cinco siglos. S&oacute;lo es cuesti&oacute;n de echar la vista atr&aacute;s hasta que encuentras un culpable a quien responsabilizar de tu situaci&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque no me cabe duda de que esos sucesos, en su momento, fueron traum&aacute;ticos y afectaron no s&oacute;lo a personas individuales, sino a poblaciones enteras que como grupos humanos se sintieron heridos y consternados. En esos d&iacute;as, en ese tramo de tiempo necesario para aceptar el golpe, esas personas pudieron sentir miedo, enfado, ira, abandono, angustia, hartazgo&hellip; y todo es natural, porque tuvo un impacto directo en sus vidas. Lo que no tiene sentido es que hoy siga siendo la explicaci&oacute;n recurrente para explicar lo que pasa a&ntilde;os e incluso d&eacute;cadas despu&eacute;s. Eso ya no cuela.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esa es la diferencia entre una emoci&oacute;n y un estado emocional. </span>A menudo me pregunta (y pregunto en mis formaciones) <strong>qu&eacute; es una emoci&oacute;n</strong>. La mayor&iacute;a de respuestas buscan un lado sentimental, algunas incluso afectivo, personal, cercano a lo rom&aacute;ntico. Seguramente ninguna de ellas est&aacute; mal, aunque la definici&oacute;n m&aacute;s o menos aceptada es mucho m&aacute;s fr&iacute;a y as&eacute;ptica. Una emoci&oacute;n no deja de ser <strong>la respuesta bioqu&iacute;mica y fisiol&oacute;gica que nuestro cuerpo experimenta ante un est&iacute;mulo externo</strong>, ante los que estamos bombardeados a lo largo del d&iacute;a. Por tanto, una emoci&oacute;n es algo puntual, inmediato, natural, instintivo y humano, por lo que muchos expertos se&ntilde;alan que no se puede gestionar (pues sucede, y ya est&aacute;), pero s&iacute; regular de forma que esa respuesta est&eacute; lo m&aacute;s alineada posible con nuestros objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la toma de decisiones permanentes bajo una emoci&oacute;n pasajera puede traernos muchos problemas, tanto a corto como a medio plazo. Pero lo que realmente afecta a nuestras vidas en el largo plazo no son esas emociones puntuales y que (por muy dolorosas o fuertes que sean) acabar&aacute;n pasando y dando paso a otra. Lo que nos afecta en el tiempo son los estados emocionales, que son emociones sostenidas en el tiempo en base a una interpretaci&oacute;n que hacemos del resultado. Probablemente, cuando en Linares cerraron la &uacute;ltima mina, el pueblo se hundi&oacute; en una sensaci&oacute;n de &ldquo;hasta aqu&iacute; hemos llegado&rdquo;, algo que se instal&oacute; en las conversaciones y en la memoria colectiva, pasando de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, hasta para los que no lo vivieron en primera persona. Esa tristeza inicial del momento, el primer impacto, se ha convertido en una depresi&oacute;n a largo plazo, en una apat&iacute;a que desafortunadamente sigue teniendo sus efectos tres d&eacute;cadas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lo viv&iacute; en primera persona cuando en mi trabajo hicieron un dur&iacute;simo ERE hace 10 a&ntilde;os. Hoy, la mayor&iacute;a de esos compa&ntilde;eros que se fueron llorando, tristes y sumidos en un mar de incertidumbre est&aacute;n mucho mejor que entonces, porque ante la amenaza del paro han desarrollado sus carreras, incluso con nuevas competencias que los hacen mejores profesionales, m&aacute;s vers&aacute;tiles y con mucha m&aacute;s experiencia. Pero tambi&eacute;n hay otros que una d&eacute;cada despu&eacute;s siguen llorando por las esquinas y lamentando ese d&iacute;a en que una decisi&oacute;n m&aacute;s o menos arbitraria los dej&oacute; en la calle. 
    </p><p class="article-text">
        A unos y otros podr&iacute;a hacerles un mont&oacute;n de preguntas: &iquest;Qu&eacute; hiciste a partir de entonces? &iquest;C&oacute;mo fue tu conversaci&oacute;n? &iquest;De qu&eacute; y con qui&eacute;n empezaste a hablar? &iquest;Buscaste c&oacute;mplices de tu situaci&oacute;n y aliados que te ayudaran a salir de ella? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo necesitas para superarlo? &iquest;C&oacute;mo fueron tus h&aacute;bitos? &iquest;Cu&aacute;nto ejercicio hac&iacute;as? &iquest;C&oacute;mo cuidaste de tus relaciones? &iquest;De qui&eacute;n te rodeaste? &iquest;En qu&eacute; pensabas? &iquest;C&oacute;mo fue tu humor? Y as&iacute; podr&iacute;amos seguir hasta explicar en un peque&ntilde;o tratado qu&eacute; hicieron los que superaron esa situaci&oacute;n y, por el contrario, que perfecta estrategia de desastre armaron los que siguen sin superarla.
    </p><p class="article-text">
        Como ver&aacute;s, en todos esos casos el resultado final no depende la emoci&oacute;n inicial, primigenia, sino del desarrollo en el tiempo de un estado emocional duradero y persistente que es el que explica el &eacute;xito o el fracaso. Dicho de otra forma, una cosa es <strong>tener miedo</strong> (algo completamente natural y l&oacute;gico en algunas situaciones) y otra vivir con miedo, <strong>ser un </strong><em><strong>cagao</strong></em><strong> permanente</strong>, lo que afectar&aacute; no s&oacute;lo a tus decisiones a corto plazo, sino tambi&eacute;n a medio y largo, explicando as&iacute; buena parte de tus resultados. Puedes <strong>estar triste</strong> como respuesta ante algo que te ha acontecido, y todo el mundo lo entender&aacute;. Lo que pocos podr&aacute;n entender es que te aferres a esa tristeza de por vida y pases a <strong>ser un triste</strong>, ese tipo de personaje amargado y con ganas de joderle la vida a la gente que t&uacute; y yo conocemos y del que queremos huir como de la peste.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que pas&oacute;, lo que te sucedi&oacute;, incluso lo que fuiste en su momento, fue fruto de las circunstancias de ese instante. No tiene por qu&eacute; volver a pasar ni tiene que condicionarte en una direcci&oacute;n un&iacute;voca. Pero eso ya es cosa tuya.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;El miedo es una emoci&oacute;n, pero la cobard&iacute;a es un comportamiento. Entre ambas se encuentra la capacidad del ser humano de elegir ser valiente, su aut&eacute;ntica naturaleza&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jos&eacute; Antonio Marina (fil&oacute;sofo)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/miedo-vivir-cagao_132_8362732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Oct 2021 02:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tener miedo o vivir 'cagao']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La libertad de elegir]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/libertad-elegir_132_8339446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0b9b6a6-6907-457c-8f37-74a36adcbdd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La libertad de elegir"></p><p class="article-text">
        A todos nos pasan cosas al cabo del d&iacute;a, y si te das cuenta, sobre la mayor&iacute;a tenemos muy poca capacidad de actuaci&oacute;n. Es lo que tiene ser humano. Desde que te levantas por la ma&ntilde;ana est&aacute;s expuesto a situaciones que muchas veces no ves venir, o algunas s&iacute;, y que de una forma u otra impactan en tu vida. Ya puestos a poner etiquetas, podemos decir que algunas de esas cosas que nos pasan son &ldquo;buenas&rdquo; y otras &ldquo;malas&rdquo;, y as&iacute; todos nos entendemos. Puedes levantarte con dolor de cabeza, recibir una buena noticia (o mala), comprobar c&oacute;mo te han rallado el coche durante la noche, conocer a alguien interesante&hellip; En esa peque&ntilde;a aventura de cada d&iacute;a estamos expuestos a que nos pasen muchas cosas que tendr&aacute;n un efecto en nuestra vida. Los vamos a llamar est&iacute;mulos.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, lo que nos pasa nos afecta. En este mundillo del coaching y el desarrollo personal encontrar&aacute;s mucho vendedor de humo que te dir&aacute; aquello de &ldquo;&iexcl;t&uacute; eres due&ntilde;o de tu vida!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;tienes tu destino en tus manos!&rdquo; o &ldquo;&iexcl;no importa lo que pase fuera!&rdquo;. Mejor si es a gritos y con mucho histrionismo para completar la escena. Pues no. Queramos o no, nos pongamos como nos pongamos, lo que nos pasa tiene un enorme peso en nuestra vida, no le demos m&aacute;s vueltas. Ortega y Gasset ya dijo aquello de &ldquo;yo soy yo y mis circunstancias&rdquo;. &iexcl;Claro que s&iacute;! Nuestra existencia se escribe en base a nuestras acciones, pero tambi&eacute;n a lo que nos pasa, sobre todo porque la mayor&iacute;a de veces no sabemos ni por d&oacute;nde nos viene. Es decir, lo que nos sucede importa, y mucho&hellip; aunque no es determinante.
    </p><p class="article-text">
        Porque tendemos a pensar que lo que nos pasa condiciona inequ&iacute;vocamente nuestra emoci&oacute;n. Es decir, yo estoy as&iacute; por lo que me ha pasado. Ese pensamiento es muy liberador, porque nos descarga de responsabilidad y lo deja todo en manos de factores externos. As&iacute; podemos explicar nuestro estado de &aacute;nimo simplemente en base a lo que nos acontece en el d&iacute;a a d&iacute;a, lo que simplifica mucho las cosas porque de paso puede incluso dotar de s&oacute;lidos argumentos nuestras acciones, nuestras decisiones y hasta lo que pase al cabo del d&iacute;a. Y a m&iacute;, que me registren, porque total, no he tenido nada que ver.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, eso es muy liberador, pero llevado al extremo nos quita cualquier peso en la toma de decisiones y nos deja en un papel de simples espectadores de lo que nos pasa, sentados mientras nuestra vida se escribe en base a factores ex&oacute;genos ante los que no tenemos ninguna capacidad de actuaci&oacute;n. Total, los dados de esta partida ya est&aacute;n echados&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero en su delicioso libro <em>El hombre en busca de sentido</em>, Viktor Frankl habl&oacute; sobre <strong>la libertad de elegir</strong>. Jud&iacute;o y austriaco, a Frankl (uno de los psic&oacute;logos m&aacute;s prestigiosos en la Viena de los 30) le pill&oacute; de lleno la explosi&oacute;n del nazismo. El odio antisemita le despoj&oacute; de todo: primero de su carrera, de su profesi&oacute;n; luego, ya en Auschwitz, de su familia y hasta de su identidad como ser humano. Durante los a&ntilde;os que pas&oacute; en el campo de exterminio, Frankl decidi&oacute; estudiarse a s&iacute; mismo y a sus compa&ntilde;eros de drama, analizando c&oacute;mo respond&iacute;an ante la crueldad, el hambre, el fr&iacute;o y la arbitrariedad de una muerte m&aacute;s que probable. All&iacute;, en el escenario m&aacute;s dantesco que puede imaginarse, el doctor entendi&oacute; que incluso en esas circunstancias, expuesto a los est&iacute;mulos m&aacute;s duros, al ser humano le queda en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito una brizna de esperanza con la que dar sentido a su vida. Es la libertad de elegir c&oacute;mo responder a las condiciones externas, es el desarrollo de un poder que nadie (ni los nazis) pueden quitarte, algo que nos hace grandes, pero que la vez nos aporta una enorme responsabilidad: ser capaces de darle una interpretaci&oacute;n a lo que nos pasa.
    </p><p class="article-text">
        Frankl escribi&oacute; que el reparto de cigarrillos se hac&iacute;a los lunes. Siete, uno para cada d&iacute;a de la semana. Hab&iacute;a quien interpretaba que ese era el fin, y se fumaba los siete el lunes consciente de que no llegar&iacute;a al martes. Por el contrario, hab&iacute;a quien buscaba una inspiraci&oacute;n para seguir adelante y racionaba el tabaco con la esperanza (no siempre cumplida) de llegar al pr&oacute;ximo lunes con vida. Es cuesti&oacute;n de elegir e interpretar lo que est&aacute; pasando.
    </p><p class="article-text">
        Porque curiosamente, el est&iacute;mulo es el mismo para todos, es objetivo, as&eacute;ptico. Lo que hace que genere una emoci&oacute;n u otra no es la circunstancia en s&iacute; misma, sino la interpretaci&oacute;n que hacemos de ella. &iquest;Quieres un ejemplo? Imagina que hoy recibes la noticia de que vas a ser madre/padre. A partir de ah&iacute;, las reacciones pueden ir en todos los sentidos, desde la euforia, la alegr&iacute;a moderada, el shock, el miedo, el enfado, la contrariedad&hellip; &iquest;Te lo esperas? &iquest;Lo est&aacute;s buscando? &iquest;Entra en tus planes? &iquest;Te rompe tus planteamientos? &iquest;No lo deseas? Cada uno/a de vosotros lo procesar&aacute; de una manera u otra, pero si te das cuenta la reacci&oacute;n no depende de la noticia en s&iacute; misma, sino del significado que le has dado, del efecto que en este preciso momento tiene en tu vida, porque cada uno tiene sus propias circunstancias vitales, que dir&iacute;a Ortega. Y en todo caso, tienes la libertad de elegir qu&eacute; significado le das, e incluso puede que de primeras le des uno y luego otro distinto. Eso s&iacute; depende de ti.
    </p><p class="article-text">
        Estos tres pasos (est&iacute;mulo-significado-emoci&oacute;n) son la base del ciclo emocional. Las dos siguientes fases son la consecuencia. Porque en base a la emoci&oacute;n que experimentemos y desarrollemos, seremos capaces de generar acciones y tomar decisiones en un sentido m&aacute;s o menos operativo. Y estas tendr&aacute;n como consecuencia resultados que estar&aacute;n m&aacute;s o menos alineados con nuestros objetivos, con el tipo de vida que queremos. Por tanto, si echamos una mirada atr&aacute;s, entenderemos que en &uacute;ltima instancia nuestros resultados est&aacute;n muy condicionados por la emoci&oacute;n sobre la que se han construido, el verdadero germen de nuestras decisiones y acciones finales.
    </p><p class="article-text">
        Y t&uacute;, &iquest;bajo qu&eacute; emoci&oacute;n act&uacute;as?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito. Siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino”</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Proverbio antiguo</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/libertad-elegir_132_8339446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Sep 2021 04:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La libertad de elegir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor de una experiencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/experiencia_132_8317814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a8edcc6-0f06-474a-88be-0b706d25114c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El valor de una experiencia"></p><p class="article-text">
        Un agradable paseo por el muelle del puerto y los peces nadando bajo el amenazante vuelo rasante de las gaviotas. Cae la tarde y los &uacute;ltimos rayos de sol aprietan y dan con fuerza en las mejillas. No viene mal una gorra e incluso buscar la sombra mientras esperamos sentados a que venga el barco. Una vez montados, la brisa golpea nuestros rostros e incluso alguna gota de agua salpica sobre las caras mientras los pasajeros r&iacute;en animados entre conversaciones intrascendentes. La tarde cae y el sol empieza a esconderse en el horizonte, al fondo del mar, mientras colores rosas y naranjas empiezan a apoderarse del cielo anunciando el crep&uacute;sculo. El suave ruido del motor deja escuchar de fondo a las grullas y a los flamencos, que vuelan en bandadas con el fondo del olor a mar, ese mar que casi se puede tocar con las manos para refrescar la ca&iacute;da de la tarde. Y de repente, el silencio. El motor para en mitad de la r&iacute;a para que podamos escuchar la calma del &oacute;bito en medio de la marisma y disfrutar de un espect&aacute;culo que no necesita banda sonora.
    </p><p class="article-text">
        Cuando arrancamos de nuevo llega el turno de las gambas blancas y el vino de El Condado. Son peque&ntilde;as, pero tersas, prietas y llenas de sabor, desde que se chupa el coral de la cabeza hasta que se disfruta de su cuerpo menudo pero delicioso. El vino es fr&iacute;o, con roc&iacute;o cayendo ligeramente del vaso, algo amargo al primer toque en boca pero suave y afrutado de fondo, refrescante, incluso un punto chispeante si te pilla con el est&oacute;mago vac&iacute;o y te tomas la primera copa con m&aacute;s ganas de la cuenta. Las ni&ntilde;as r&iacute;en, la gente disfruta, y los que hasta hace unos minutos eran desconocidos comienzan a entablar conversaciones distendidas, hablando de esto y de aquello. Es la magia del vino, porque como dijeron los cl&aacute;sicos, en el vino est&aacute; la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos reci&eacute;n ca&iacute;da la noche. Suena de fondo la m&uacute;sica de Manu Carrasco en el camino de vuelta. Breves pero c&aacute;lidos aplausos despiden al que por una hora ha sido nuestro capit&aacute;n de barco, pero tambi&eacute;n nuestro gu&iacute;a y quien con sus palabras nos ha ilustrado sobre el d&iacute;a a d&iacute;a de un pueblo marinero, sobre sus gentes y su trabajo. Hace fresco y no viene mal una manguita larga. La brisa se ha convertido en un ligero viento que incluso eriza la piel e invita a buscar el refugio de uno de los restaurantes del puerto donde la cena nos espera con la sensaci&oacute;n de haber vivido toda una sencilla pero enorme experiencia.
    </p><p class="article-text">
        En tres p&aacute;rrafos he tratado de explicar algo que vivimos hace unas semanas en Punta del Moral, el pueblo onubense donde el gran Salvador Guti&eacute;rrez Sol&iacute;s ubic&oacute; el arranque de su novela <em>El lenguaje de las mareas</em>. Si te das cuenta, lo he hecho utilizando referencias sensoriales que apuntan en las cinco direcciones, al tacto, el o&iacute;do, el gusto, la vista y el olfato, de forma que quiz&aacute;s te hayas podido hacer una idea aproximada de c&oacute;mo fue esa excursi&oacute;n por la r&iacute;a Carreras, bordeando Isla Cristina. Puede incluso que con un poco de imaginaci&oacute;n hayas sido capaz de trasladarte a ese rinc&oacute;n de la costa de Huelva, y quiz&aacute;s haya despertado en ti la curiosidad por hacer esa excursi&oacute;n alg&uacute;n d&iacute;a. Y eso es porque he intentado transmitirte con la mayor veracidad una experiencia, porque si una imagen vale m&aacute;s que mil palabras, una experiencia vale m&aacute;s que mil im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la vida est&aacute; hecha de experiencias, y esta no es una frasecilla de sobre de az&uacute;car, sino una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo construimos (experimentamos) y c&oacute;mo reconstruimos (recordamos) nuestra realidad, nuestro mundo y nuestra existencia, al fin y al cabo. No nos acordamos de las cosas, sino de lo que hicimos con ellas o de lo que representaron para nosotros en un momento dado. Con el tiempo no recordamos algo que tuvimos o compramos, sino esas vivencias, excursiones, viajes y las an&eacute;cdotas que provocaron, y que a&ntilde;os despu&eacute;s podemos rememorar &ldquo;como si estuviera pasando hoy mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Exactamente. Es que lo estamos reviviendo y reconstruyendo como si estuvi&eacute;ramos en presente, aunque hayan pasado d&eacute;cadas. El truco es que nuestro cerebro no entiende de tiempos verbales, sino de experiencias vividas en el momento (es decir, s&oacute;lo una vez) o reconstruidas tiempo despu&eacute;s en base a la recuperaci&oacute;n de inputs sensoriales que se retrotraen a nuestra memoria. Es decir, hoy nos podemos acordar perfectamente de conversaciones que escuchamos, perfumes que olimos, del sabor de comidas que catamos o de lo que sentimos en un determinado lugar. Eso son las experiencias, y son para toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esa estrategia se esconde lo que el PNL se llama Modelo VAK o de los sistemas representacionales. Las personas procesamos el mundo mediante los sentidos, y cada uno lo hace de una manera diferente. Aunque todos utilizamos los cinco sentidos, unos somos m&aacute;s proclives a ser predominantemente visuales (es decir, procesamos m&aacute;s la informaci&oacute;n mediante lo que vemos y por la imagen que queremos transmitir a los dem&aacute;s); otros tendemos a lo auditivo (lo que escuchamos o lo que decimos) y otros son kinest&eacute;sicos, es decir, que se decantan por las sensaciones, por los olores, por el gusto y el tacto.
    </p><p class="article-text">
        En base a este modelo, las experiencias son una de las armas m&aacute;s utilizadas habitualmente en marketing para generar deseo e incentivar una venta, porque nos hacen construir en nuestro cerebro un momento que queremos vivir, y que aunque todav&iacute;a no se ha dado nosotros ya somos capaces de imaginar con todo detalle.
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute;s tambi&eacute;n por eso una experiencia es uno de los mejores regalos que podemos hacernos, mucho m&aacute;s que algo f&iacute;sico y ef&iacute;mero. Porque las experiencias son eternas, gratis, y est&aacute;n a nuestra disposici&oacute;n para poder ser reconstruidas una y otra vez, d&iacute;a tras d&iacute;a. Como ese paseo en barco por la marisma de Huelva que estoy deseando volver a repetir&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/experiencia_132_8317814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Sep 2021 05:42:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El valor de una experiencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juro odio eterno]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/juro-odio-eterno_132_8220440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7edf5050-04c9-44bd-91d6-2d88f6298408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juro odio eterno"></p><p class="article-text">
        Shanae Edwards era una joven australiana que un d&iacute;a decidi&oacute; hacer el petate y viajar por el mundo, hasta que hace un par de a&ntilde;os se asent&oacute; en Georgia donde trabajaba como profesora de ingl&eacute;s. Hace un par de semanas decidi&oacute; hacer senderismo por un monte cercano a la capital Tiflis, y nunca regres&oacute;. D&iacute;as despu&eacute;s su cuerpo fue encontrado, muerto y con signos de haber sido violada. Su pareja, Moudy El Sayed, se&ntilde;al&oacute; en el Daily Mail que a partir de ahora &ldquo;mi vida tiene una misi&oacute;n: matar a la persona que le quit&oacute; la vida. No me importa cu&aacute;nto tiempo tarde localizar al asesino ni si tengo que pasar el resto de mis d&iacute;as entre rejas. Se har&aacute; justicia y el culpable sufrir&aacute; lo mismo que ella sufri&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, eso es odio, una de las emociones m&aacute;s potentes que podemos sentir los seres humanos y uno de los grandes motores de la acci&oacute;n en individuos, naciones y pueblos a lo largo de toda la historia, as&iacute; que es cuesti&oacute;n que no nos pase desapercibida.
    </p><p class="article-text">
        El odio es un sentimiento de profunda antipat&iacute;a, disgusto, aversi&oacute;n, enemistad o repulsi&oacute;n hacia una persona, cosa o fen&oacute;meno, as&iacute; como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo. El odio es pues un gran generador de venganza, como hemos visto en el ejemplo previo, y se describe con frecuencia como lo contrario del amor.
    </p><p class="article-text">
        Freud ya dijo hace d&eacute;cadas que el odio &ldquo;es un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad&rdquo;, as&iacute; que debemos tenerlo en cuenta como uno de los grandes interruptores de la puesta en acci&oacute;n. Es bastante simple: la mayor&iacute;a de personas queremos ser felices, pero muchas veces no sabemos c&oacute;mo. Por el contrario, s&iacute; solemos tener claro qu&eacute; es lo que nos hace infelices, cu&aacute;l es el enemigo de nuestra felicidad. Una vez que lo identificamos, lo localizamos e incluso podemos ponerle nombre y cara, el odio lo tiene todo listo para aparecer.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, como en el caso del novio de la profesora australiana, hemos visto que el odio surge como continuaci&oacute;n o exposici&oacute;n a una potencia mayor de la tristeza. La tristeza es la emoci&oacute;n de la p&eacute;rdida de algo o de alguien significativo en nuestra vida. Si localizamos al causante de esa p&eacute;rdida, ya tenemos un enemigo, alguien a quien odiar. A mayor v&iacute;nculo o apego con la cosa o persona perdida, mayor nivel de odio. Por eso el chico asumi&oacute; que a partir de ahora su vida s&oacute;lo ten&iacute;a un sentido: destruir (literalmente) la causa de su infelicidad, como si acabando con el causante pudiera paliar al menos en parte el dolor inicial.
    </p><p class="article-text">
        El odio siempre ha tenido mala prensa, sobre todo porque la tradici&oacute;n ha querido colgarle al amor la etiqueta de gran generador de acci&oacute;n, del sentido a nuestras vidas y del causante de nuestras mayores gestas. Si una emoci&oacute;n es al fin y al cabo un movimiento interior que se muestra al exterior en forma de acciones que buscan un resultado operativo, descartar al odio como uno de los resortes m&aacute;s efectivos a corto y medio plazo ser&iacute;a un error.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Juro odio eterno a Roma&rdquo;, le dijo An&iacute;bal a su padre declarando el leit motiv de su vida, un est&iacute;mulo suficientemente fuerte para mantenerle motivado y generando estrategias alternativas hasta el fin de sus d&iacute;as. Visto desde esa perspectiva, el odio no parece una mala respuesta a la hora de plantearse objetivos, siempre que sean mesurados y no afecten negativamente a nadie. Simplemente es una cuesti&oacute;n de gesti&oacute;n y perspectiva.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Semir Zeki, del Laboratorio Wellcome de Neurobiolog&iacute;a de la Universidad de Londres, ha estudiado la bioqu&iacute;mica del odio hasta descubrir que las regiones cerebrales que son activadas por el odio son las mismas que se iluminan cuando una persona experimenta sentimientos de amor rom&aacute;ntico. &ldquo;No es sorprendente, ya que&nbsp;ambas pasiones pueden conllevar actos irracionales y agresivos&rdquo;, dice Zeki, para quien la diferencia fundamental entre el amor y el odio radica en que el amor parece inhibir parte de las zonas donde se procesan las ideas racionales y el odio las hiperactiva. Tanto el odio como el amor son pasiones que nos consumen totalmente. Pero en el amor rom&aacute;ntico, el amante pocas veces es cr&iacute;tico o juzga a la persona amada, en el contexto del odio, el que odia utiliza su criterio y es calculador para hacer da&ntilde;o, herir o vengarse de la persona odiada. El pragmatismo al poder.
    </p><p class="article-text">
        No perdamos de vista que las emociones tienen una funci&oacute;n adaptativa, pues son las&nbsp;encargadas de preparar a nuestro organismo para que movilice la energ&iacute;a que necesitamos para responder ante los cambios que ocurren a nuestro alrededor. En este sentido, un estudio de la Universidad de Lovaina (B&eacute;lgica) trat&oacute; de descubrir cu&aacute;les son las emociones que m&aacute;s nos impactan y m&aacute;s tiempo se sostienen. Mientras que la mayor&iacute;a son meros destellos puntuales que vienen y van, la m&aacute;s duradera fue la tristeza, capaz de perdurar hasta 120 horas. Lo curioso es que la segunda, por delante de las otras emociones b&aacute;sicas es&hellip; el odio, que es capaz de incrustarse en nuestro cerebro durante unas 60 horas, m&aacute;s que la alegr&iacute;a, el entusiasmo, la ira, el miedo o cualquier otra que inicialmente pod&iacute;amos creer m&aacute;s permanente.
    </p><p class="article-text">
        La periodista Carme Chaparro escribi&oacute; en 2018 <em>La qu&iacute;mica del odio</em>, una novela en la que sentenci&oacute; que <strong>&ldquo;El odio es un animal hermoso, imposible de encerrar, con sed de sangre. El odio se despereza, se extiende y te atrapa. Se alimenta de tu rabia. Y al final vuelves a odiar. Porque es f&aacute;cil. Porque lo necesitas&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Asumiendo que nuestra felicidad se ver&aacute; truncada en un momento u otro y que encontraremos la fuente de nuestra infelicidad daremos por hecho que vamos a odiar, antes o despu&eacute;s. Quiz&aacute;s a partir de aqu&iacute; lo interesante sea aprender a odiar, odiar bien, odiar a nuestro favor y tratando de hacer el menor da&ntilde;o posible. No lo menosprecies. Puede serte de gran ayuda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/juro-odio-eterno_132_8220440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Aug 2021 03:00:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carita]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/carita_132_8204198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0cf20f2-4a7f-46ea-8677-91d40fd9300d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carita"></p><p class="article-text">
        Stoichkov era un hijoputa, pero era el hijoputa al que todos quer&iacute;amos en nuestro equipo. Para los madridistas, ese Barcelona de principios de los 90 no era el de la clase de Laudrup, la genialidad de Romario o los <em>pepinazos</em>&nbsp;de Koeman. El que nos hac&iacute;a da&ntilde;o era el cabr&oacute;n de Stoichkov, un t&iacute;o que te pisaba, te escup&iacute;a, se re&iacute;a de ti, te marcaba dos goles y luego te dec&iacute;a de todo en tu puta cara. S&iacute;, pero con su carisma y su coraje le pon&iacute;a el necesario punto de mala leche a un equipo que jugaba con frac y que algunas veces necesitaba bajar al barro, ser canchero y barriobajero cuando fuera necesario.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros eso lo tuvimos dos d&eacute;cadas antes con Juanito, madridismo puro y raza con sus saltos de alegr&iacute;a contra el Borussia, otro tipo genial que lo mismo levantaba al estadio con su clase que le pisaba la cabeza a Matthaus. Para los blancos un &iacute;dolo. Para todos los dem&aacute;s, un demonio detestable.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto despu&eacute;s de ver algunas decepciones espa&ntilde;olas en los Juegos. Muchas. Las que m&aacute;s me tocan, las de los dos equipos de baloncesto. Los chicos cayeron ante Estados Unidos sin plantear batalla en la segunda fase, y las chicas lo hicieron en un cara o cruz ante Francia. Perder o ganar es casi lo de menos, porque est&aacute; expuesto a muchos detalles que se escapan al control, pero s&iacute; encontr&eacute; puntos en com&uacute;n: las caritas.
    </p><p class="article-text">
        Porque de ellas podemos aprender la relaci&oacute;n entre un estado emocional y un resultado, y ya puestos, c&oacute;mo generar y sostener estados emocionales operativos en busca de los resultados deseados. B&aacute;sicamente, una emoci&oacute;n se sostiene en tres pilares: <strong>el lenguaje, la fisonom&iacute;a y el enfoque</strong>. Es decir, mi emoci&oacute;n se basa en mis palabras (c&oacute;mo y de qu&eacute; hablo), mi foco (qu&eacute; es lo que quiero conseguir y c&oacute;mo lo afronto) y mi corporalidad (que se refleja en mi lenguaje corporal y mis rasgos faciales).
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima es especialmente clara y perceptible desde fuera, porque no hace falta ser experto en lenguaje no verbal para identificar el estado emocional de alguien simplemente viendo c&oacute;mo camina, c&oacute;mo se mueve, c&oacute;mo maneja su cuerpo o con echar un vistazo al careto que trae. La cara es el espejo del alma, s&iacute;, y nuestro cuerpo es un libro abierto que delata la emoci&oacute;n que estamos experimentando, y puestos en un contexto determinado, podemos entender si es la m&aacute;s adecuada y operativa para conseguir los resultados que nos marcamos.
    </p><p class="article-text">
        Recuperando a Gasol, Pau nunca ha sido un t&iacute;o especialmente expresivo, y en Estados Unidos le colgaron desde bien pronto la etiqueta de <em>soft</em>, que en Espa&ntilde;a adem&aacute;s de por &ldquo;blando&rdquo; podr&iacute;amos traducir por mingafr&iacute;a. Hace seis a&ntilde;os, en su monumental actuaci&oacute;n ante Francia en el Eurobasket de Lille, se quit&oacute; ese mantra con su foto de &ldquo;cara de loco&rdquo;. Su carrera quedar&aacute; ligada a un palmar&eacute;s fant&aacute;stico y a una imagen con la que sac&oacute; todo el genio y el car&aacute;cter que parec&iacute;an aletargados y disimulados por su clase y calidad. Porque una cosa no est&aacute; re&ntilde;ida con la otra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pau Gasol                            </span>
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        Nuestro cerebro y el resto de nuestro cuerpo se mandan mensajes y se cruzan informaci&oacute;n. Una espalda encorvada, unos hombros hundidos hacia adentro, la cabeza gacha, el caminar pausado, lento, con pasos cortos, casi arrastrando los pies&hellip; Todos sabemos que ese lenguaje corporal no es el de un ganador, ni el de alguien que aspira a lo m&aacute;ximo. Entre otras cosas porque as&iacute; las costillas empujan a los pulmones, lo que dificulta la respiraci&oacute;n e impide que llegue la necesaria cantidad de ox&iacute;geno al cerebro. Y as&iacute; no podemos pensar bien ni encontrar las alternativas necesarias para lograr los objetivos planteados.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, todos sabemos cu&aacute;l es la fisonom&iacute;a de un ganador: s&iacute;, todo lo opuesto. Y ah&iacute; tambi&eacute;n juega la cara, porque nuestros rasgos faciales reflejan mensajes de nuestro cerebro, pero tambi&eacute;n los refuerzan y hacen que esa emoci&oacute;n (la que sea) encuentre la coherencia necesaria para sostenerse y acabar provocando resultados a medio y corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Has visto alguna vez la <em>haka</em>&nbsp;de los <em>all blacks</em>&nbsp;de Nueva Zelanda? La danza tribal maor&iacute; es intimidante, incluso violenta en su versi&oacute;n Kapa o Pango, pero es la mejor forma que el equipo de rugby m&aacute;s famoso del mundo encuentra para entrar plenamente concentrado a los partidos, y de paso acojonar a sus rivales, que saben a lo que se enfrentan desde antes de que comience el choque.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tampoco es obligatoria esa versi&oacute;n tan agresiva. <em>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; todos los jugones sonr&iacute;en, McGrady?&rdquo;</em>, dec&iacute;a Andr&eacute;s Montes, porque la sonrisa es otra forma de conectar nuestra cara con nuestro cerebro, aline&aacute;ndolos en base a unas metas declaradas. Los jugones no tienen cara de miedo, de acojonados, de superados por las circunstancias. Y en estas dos semanas hemos visto demasiadas caras de deportistas espa&ntilde;oles literalmente cagados, superados y sin saber d&oacute;nde meterse justo en el momento que han estado esperando durante cinco a&ntilde;os. Sencillamente, con esas caritas no se pod&iacute;a ir a ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        Ll&aacute;malo como quieras. Mirada asesina, el ojo del tigre, ojos ensangrentados&hellip; o una sonrisa que desdramatice la situaci&oacute;n y le mande al rival el mensaje de que lo tienes todo controlado. Da igual, utiliza la que mejor te venga. Eso nadie lo sabe mejor que t&uacute;. Pero es interesante que empieces a entender que tu cerebro, tus emociones y tu cuerpo est&aacute;n &iacute;ntimamente conectados con los resultados que est&aacute;s obteniendo. &iquest;Son los que t&uacute; quieres? Fenomenal. &iquest;No lo son? Pues comienza a mirarte al espejo y cambiar esa cara. Puede que solo sea un primer paso, pero por algo hay que empezar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/carita_132_8204198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Aug 2021 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La carita]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La intención positiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/intencion-positiva_132_8189637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f4d9f93-10e7-4846-95bd-2b2bac2cccb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La intención positiva"></p><p class="article-text">
        Fumar para parecer m&aacute;s sociables, beber para pasarlo bien y evadirnos, llorar para llamar la atenci&oacute;n&hellip; Si te das cuenta, la gran mayor&iacute;a de las acciones y comportamientos que de una forma deliberada o autom&aacute;tica ejecutamos a lo largo de nuestra vida tienen una deliberada intenci&oacute;n. Desarrollamos determinadas estrategias porque buscamos un objetivo, y si vemos que adem&aacute;s nos dan resultado, incidimos en ellas. Relacionamos esa conducta con un contexto y con un resultado, de forma que la hacemos nuestra para conseguir nuestros fines.
    </p><p class="article-text">
        Esas conductas se definen en PNL con uno de sus m&aacute;s conocidos axiomas: <strong>toda actuaci&oacute;n tiene una intenci&oacute;n positiva</strong>, porque al fin y al cabo responde a una necesidad del individuo que en muchos casos tiene que ver con la autoestima, la autopercepci&oacute;n y su forma de relacionarse interpersonalmente.
    </p><p class="article-text">
        Lo curioso es que con el paso del tiempo, esos comportamientos (que en su momento fueron espor&aacute;dicos y que terminaron convirti&eacute;ndose en h&aacute;bitos e incluso en parte de nuestro comportamiento) puede que dejen de dar resultado, o que incluso tengan un efecto completamente contario y nocivo. Dicho de otra manera, la intenci&oacute;n inicial era positiva, pero el resultado es nefasto. Quiz&aacute;s el coste en salud de un cigarrillo es mayor que el de la sociabilidad, y una copa (o un porro, una raya, una pastilla&hellip;) nos jode m&aacute;s que nos divierte. Pero nosotros seguimos, dale que dale, insistiendo en una estrategia que nos funcion&oacute; durante mucho tiempo. &iquest;Qu&eacute; ha pasado? &iquest;Por qu&eacute; sigo incidiendo aunque ahora no me sirve? Porque no han cambiado las personas, pero s&iacute; el contexto.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva a darle una vuelta de tuerca a la primera presuposici&oacute;n, y es que <strong>cualquier conducta es (o puede ser) funcional en un contexto determinado</strong>, lo que tambi&eacute;n implica que puede dejar de serlo si el contexto var&iacute;a. Evidentemente, cuando esto sucede y los resultados no son los deseados, lo ideal (incluso lo normal) ser&iacute;a generar conductas alternativas que en base a la experiencia y los resultados obtenidos nos hagan valorar si son m&aacute;s funcionales y operativas. Lo l&oacute;gico ser&iacute;a un movimiento de adaptaci&oacute;n a una nueva realidad, pero para eso necesitamos algo muy importante: recursos.
    </p><p class="article-text">
        Eso podr&iacute;a explicarnos una pregunta bastante habitual, porque si en el fondo toda actuaci&oacute;n tiene una intenci&oacute;n positiva, &iquest;por qu&eacute; insistimos en ella cuando tiene un efecto negativo? Sencillamente, porque no sabemos hacerlo de otra manera ni tenemos los recursos (f&iacute;sicos, intelectuales o humanos) para desarrollar otra estrategia. Esto vendr&iacute;a a explicar que <strong>cada persona hace siempre las cosas lo mejor que puede en base de los recursos de que dispone... </strong>aunque en muchos casos no sea suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Bebemos porque no nos lo sabemos pasar bien de otra manera, y hasta que no aprendamos o encontramos esa otra f&oacute;rmula, seguiremos tirando de la copa. Si para relajarnos necesitamos tener un cigarro en la mano, encenderemos el siguiente con la colilla del &uacute;ltimo en un ciclo sin fin&hellip; a menos que desarrollemos otra estrategia que nos sirva como alternativa. Es una simple cuesti&oacute;n de recursos, y como aprender es un acto que implica la molestia de salir de nuestra incompetencia consciente (s&eacute; que no s&eacute;, pero tampoco hay nada que me estimule a aprender) puede seguir ah&iacute; instalado ad aeternum, utilizando la vieja estrategia que ya he interiorizado y que en su momento (en su contexto) me sirvi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; empieza lo complicado, porque para revertir esa situaci&oacute;n, lo primero que necesitamos es tomar consciencia de que hay algo que hacemos que no nos est&aacute; sirviendo, algo que tenemos tan arraigado que nos califica, que nos etiqueta y nos define como personas. Puede que sea el momento en que el comportamiento se ha comido a la persona. Entonces ya no nos llamaremos Pepe, Paco o Lola, sino <em>&ldquo;el fumador&rdquo;, &ldquo;el bebedor&rdquo; o &ldquo;el llor&oacute;n&rdquo;</em>, y para esto &uacute;ltimo no hace falta ser un beb&eacute;. Si no nos damos cuenta de qu&eacute; estamos haciendo (conducta), para qu&eacute; (intenci&oacute;n) y qu&eacute; resultado o efecto nos est&aacute; generando, ser&aacute; dif&iacute;cil desarrollar otra actuaci&oacute;n alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Y a partir de ah&iacute;, el eterno aprendiz tendr&aacute; que aprender, encontrar recursos y conductas alternativas y formas de ejecutarlas. S&oacute;lo as&iacute; podremos generar otra forma de actuar con la misma intenci&oacute;n positiva, pero buscando siempre el resultado m&aacute;s funcional.
    </p><p class="article-text">
        Y t&uacute;, &iquest;te has pillado alguna vez buscando una intenci&oacute;n positiva con una estrategia absolutamente err&oacute;nea? &iquest;Tienes alguna forma de actual que persiga algo que te sacie a corto plazo pero que te condene en el largo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/intencion-positiva_132_8189637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Aug 2021 05:23:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La intención positiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo importante es competir… ¿o no?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/importante-competir-no_132_8167987.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/982a1be2-b95d-4d53-917a-052badf883af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo importante es competir… ¿o no?"></p><p class="article-text">
        Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1988, y reci&eacute;n terminados los Juegos de Se&uacute;l comenzaba el ciclo ol&iacute;mpico que deb&iacute;a terminar en Barcelona. Espa&ntilde;a, que acaba de lograr s&oacute;lo cuatro medallas (lo normal hasta entonces) iniciaba la preparaci&oacute;n de una cita en la que ten&iacute;a que exponerse al mundo como un pa&iacute;s moderno, avanzado y potente. El deporte refleja la capacidad socioecon&oacute;mica de las naciones, y la nuestra hace 30 a&ntilde;os estaba muy lejos de las grandes potencias, mucho m&aacute;s que hoy.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de ser anfitrionas a&ntilde;ad&iacute;a un <em>marr&oacute;n</em> adicional: el derecho a participar en todas las competiciones, incluso en aquellas en las que no tuviera ninguna tradici&oacute;n. Uno de esos deportes era el hockey femenino, que con s&oacute;lo 450 licencias ofrec&iacute;a dudas m&aacute;s que razonables acerca de su presencia en los Juegos. Aun as&iacute;, el COE acept&oacute; el desaf&iacute;o e inscribi&oacute; al equipo con m&aacute;s dudas que certezas.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro a&ntilde;os antes de Barcelona, en una de las primeras concentraciones, el seleccionador Ram&oacute;n Brasa reuni&oacute; a las 25 jugadoras de la lista previa en una sala y les dibuj&oacute; tres escenarios de lo que pod&iacute;a ser su participaci&oacute;n en los Juegos:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Llegar, desfilar y pasarlo bien, disfrutando del ambiente de los Juegos y la Villa Ol&iacute;mpica. Esfuerzo m&iacute;nimo y nulas aspiraciones. Lo normal ser&iacute;a caer eliminadas en la fase previa, pero total, nadie esperaba nada de ellas.&nbsp;</li>
                                    <li>Luchar por hacer un papel digno, tal vez pasar la primera fase y pelear del quinto al octavo puesto. Eso requerir&aacute; un mayor esfuerzo y dedicaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Ir a por todas, entrar en semifinales y, a partir de ah&iacute;, luchar por el oro. Eso requiere un plan de entrenamiento extremo, compromiso total y un sacrificio absoluto por el equipo y por el objetivo.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Brasa dej&oacute; a sus jugadoras unos minutos a solas y cuando volvi&oacute; a entrar en la sala todas apostaron por la tercera opci&oacute;n, aunque sab&iacute;an que eso iba a suponer &ldquo;un trabajo inhumano&rdquo;, como reconoci&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s la capitana Mercedes Coghen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &ldquo;sacrificio absoluto&rdquo; el seleccionador quer&iacute;a decir dejarlo &ldquo;todo&rdquo; para vivir en un r&eacute;gimen de concentraci&oacute;n permanente en Tarrasa con triples entrenamientos diarios. Eso supon&iacute;a dejar la familia, el trabajo, los estudios o cualquier v&iacute;nculo que pudiera afectar a la concentraci&oacute;n. S&oacute;lo hab&iacute;a un objetivo. No hab&iacute;a plan B. Y nadie garantizaba el &eacute;xito, que aquello fuera a salir bien.
    </p><p class="article-text">
        El resto es historia. Contra todo pron&oacute;stico, Espa&ntilde;a gan&oacute; la medalla de oro venciendo 2-1 a Alemania en la final con un gol de Eli Maragall. &ldquo;No fue casualidad. Esa jugada la hab&iacute;amos ensayado 1.000 veces&rdquo;, dijo la catalana, y el n&uacute;mero no era una exageraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XIX, el Bar&oacute;n Pierre de Coubertain resucit&oacute; el esp&iacute;ritu ol&iacute;mpico con su famosa frase &ldquo;lo importante es participar&rdquo;. Pero participar no basta Pierre, al menos hoy no es suficiente. No lo es en los Juegos ni tampoco en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Me enerva ver a deportistas (ya ha pasado en estos Juegos) que despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os de &iacute;mprobos esfuerzos para clasificarse llegan a la competici&oacute;n de sus vidas y hacen el rid&iacute;culo, cayendo en primeras rondas con p&eacute;simos resultados o perdiendo ante rivales muy inferiores en principio. &ldquo;Me llevo la experiencia&rdquo; o &ldquo;he hecho lo que he podido&rdquo; son algunas de las retah&iacute;las de excusas que se escuchan tras cagadas que dejan en nada todo lo hecho hasta entonces. El d&iacute;a en que te lo juegas todo, participar no es suficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque quiz&aacute;s lo importante en la vida no es participar, sino competir. Etimol&oacute;gicamente, <em>competere</em> significa &ldquo;luchar por conseguir un premio&rdquo;, y el diccionario de la RAE apunta que es &ldquo;una contienda entre varias personas, aspirando unas y otras con empe&ntilde;o a una misma cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nadie te pide que ganes, pero tampoco que te limites a hacer acto de presencia. Competir es el camino, hacer todo lo posible por conseguir un objetivo, dejarte el alma y hasta la &uacute;ltima gota de sudor. Para competir no es necesario ni un rival; basta contigo mismo, con ese que sale en el espejo cuando te levantas por la ma&ntilde;ana, con el que muchas veces es tu peor enemigo. Competir es el pasaporte para la paz interior, para poder volver a mirarte de nuevo al espejo con la tranquilidad del deber cumplido, con la satisfacci&oacute;n y la tranquilidad de que lo diste todo en el intento. Y todo ello, independientemente del resultado.
    </p><p class="article-text">
        Al que lo da todo no se le puede exigir m&aacute;s, pero no hay remordimiento mayor que fallar y saber que te qued&oacute; algo en el tintero, que no diste tu mejor versi&oacute;n o, como me pasa a m&iacute; cada lunes, que no trato de escribir mi mejor art&iacute;culo (con menor o mayor fortuna).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo importante no es participar, pero puede que tampoco sea ganar a toda costa. Puede que lo importante sea competir y vaciarse en el intento, aprovechar las ocasiones y no fallar el d&iacute;a en que todos los focos te apuntan. S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute;s caminar con la cabeza alta sabiendo que hiciste todo lo posible por superarte&hellip; Y ya si eso, ganar tiene que ser la leche&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/importante-competir-no_132_8167987.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jul 2021 03:00:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Admiración]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/admiracion_132_8147325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e9af83b-f3a7-4b56-9789-af55b0a6a4f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Admiración"></p><p class="article-text">
        Admiramos a deportistas, a cantantes, a actores, a profesionales de cualquier &aacute;mbito o a personas an&oacute;nimas que nos merecen un aprecio especial por su talento, por su carisma o por lo que sea. Admiramos a nuestros &iacute;dolos, a aquellos a los que nos gustar&iacute;a parecernos, porque los consideramos grandes, extraordinarios e inalcanzables.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, en una de sus acepciones, la RAE dice que admirar es &ldquo;tener en singular estimaci&oacute;n a alguien o algo, juzg&aacute;ndolos sobresaalientes y extraordinarios&rdquo;, mientras que en otra a&ntilde;ade que esa consideraci&oacute;n puede llegar a &ldquo;causar sorpresa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, admiramos lo extraordinario, lo que se sale de lo normal, aquello que vemos con extra&ntilde;eza y que nos parece lejano. Es dif&iacute;cil admirar lo cotidiano, porque precisamente esa cercan&iacute;a hace que se considere algo usual y apenas digno de menci&oacute;n. As&iacute; nos perdemos grandes cosas que pasan todos los d&iacute;as, peque&ntilde;as o grandes haza&ntilde;as de gente an&oacute;nima que pasan desapercibidas entre la rutina, como si los milagros diarios no fueran tan milagros.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que tendemos que admirar lo que nos llama la atenci&oacute;n, lo que se sale de lo normal y nos sorprende por inesperado y escaso. En el mundo de la normalidad, lo que sorprende es la excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que si nos vamos a la etimolog&iacute;a, admirar viene del lat&iacute;n, con el sufijo <em>ad-</em> y el verbo <em>mirare</em>, es decir, &ldquo;mirar hacia&rdquo; o &ldquo;mirar en la distancia&rdquo;. Por eso la admiraci&oacute;n nos la produce algo o alguien a quien vemos lejos, que nos parece inalcanzable hasta el punto de asombrarnos y convertirse en una referencia externa, en un modelo de comportamiento, pero quiz&aacute;s demasiado alejado para ser una referencia cercana en el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s admirar a alguien no tenga tanto que ver con verlo como es hoy, sino con el camino que ha recorrido y en lo que se ha convertido. Nos gustar&iacute;a parecernos a la gente a la que admiramos, pero en la mayor&iacute;a de los casos nos parece una misi&oacute;n imposible porque est&aacute;n muy lejos, en otra galaxia, en otra realidad paralela a nuestra lucha cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El <em>coaching</em> tiene que mucho que ver con la admiraci&oacute;n&hellip; de uno mismo. Cuando un individuo o una organizaci&oacute;n se plantea un objetivo, lo declara y empieza a dise&ntilde;ar estrategias para maquinar un plan de acci&oacute;n, empezamos a tratarlo y desafiarlo desde ah&iacute;, desde donde ha dicho que quiere llegar, desde lo que ha declarado que quiere lograr. Supone un enorme reto, porque hoy no est&aacute; ah&iacute;, ni de co&ntilde;a, pero si un d&iacute;a quiere conseguirlo tiene que empezar a comportarse como tal, a cambiar sus h&aacute;bitos, sus rutinas, su lenguaje e incluso sus creencias y su forma de pensar.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra forma, admirar a alguien es verlo en su m&aacute;xima expresi&oacute;n, hasta d&oacute;nde puede llegar con el desarrollo de todo su talento y sus competencias. Es mirarlo en la distancia, verlo m&aacute;s grande de lo que es hoy, aunque quiz&aacute;s ni &eacute;l mismo se lo imagine.
    </p><p class="article-text">
        Admiro a quien veo grande hoy, pero con enormes posibilidades de crecer y ser a&uacute;n m&aacute;s grande ma&ntilde;ana. A quien veo con todo su potencial en pleno desarrollo y a&uacute;n por explotar, a quien declara que quiere cambiar y empieza a dar grandes o peque&ntilde;os pasos para ello. Admiro a quien puedo ver en la distancia, hacia un destino que hoy le pilla lejos, pero que exprimir&aacute; todas las virtudes que hoy atesora aqu&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde viene el problema? &ldquo;Creo m&aacute;s en vosotros que todos ustedes juntos&rdquo;, le dijo hace poco un entrenador a su equipo en un tiempo muerto, frustrado porque sus jugadores, un grupo de veintea&ntilde;eros con mucha carrera por delante, no cre&iacute;an que pod&iacute;an llegar m&aacute;s lejos de lo que la clasificaci&oacute;n les estaba diciendo en ese momento. Esa es la dificultad, tratar de que el otro vea en s&iacute; mismo el potencial que otros ven desde fuera.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que el d&iacute;a a d&iacute;a nos agota, nos niebla y hasta nos ciega. Vamos apagando fuegos y mirando al suelo para no pisar charcos o baches, como el caballo de los picadores. Eso nos da suficiente para echar el d&iacute;a, pero nos impide levantar la vista y admirar, literalmente, mirad hacia adelante, en la distancia. Por eso nos cuesta tanto admirarnos a nosotros mismos, vernos lejos, m&aacute;s grandes y diferentes. Y mientras no seamos capaces de ver algo en lo que convertirnos, no daremos el primer paso porque, sencillamente, entenderemos que es un viaje a ninguna parte, sin destino.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s ahora que llegan las vacaciones, que acaba un a&ntilde;o dif&iacute;cil y en el que bastante hemos tenido con pelear por sobrevivir, llegue el momento de pararnos cinco minutos y mirar hacia adelante, en la distancia, para vernos a nosotros mismos, para admirarnos y darnos cuenta de hacia d&oacute;nde podemos ir&hellip; si nos atrevemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/admiracion_132_8147325.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jul 2021 03:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Admiración]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Media Inglesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/media-inglesa_132_8125755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/068bfdf7-0bd5-4374-8e83-a81c4a5155a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Media Inglesa"></p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente me he enganchado a un canal de Youtube que se llama La Media Inglesa, donde de una forma desenfadada no exenta de buenos contenidos se habla de f&uacute;tbol ingl&eacute;s en espa&ntilde;ol. Puede que no deje de ser la idea de unos frikis del f&uacute;tbol internacional, probablemente el nicho de mercado no pasar&iacute;a cualquier an&aacute;lisis previo y en principio resulta complicado que sea un proyecto econ&oacute;micamente rentable. Una idea bonita y rom&aacute;ntica, pero predispuesta al desastre econ&oacute;mico. Otro bello sue&ntilde;o que mandar directamente a la basura.
    </p><p class="article-text">
        Hoy La Media Inglesa tiene cerca de 300.000 subscriptores en todo el mundo y gracias a un modelo de membres&iacute;a es ciertamente autosostenible con cinco personas trabajando a tiempo completo. &ldquo;No ganamos una fortuna, pero podemos vivir de esto&rdquo;, dice su creador, Ilie Oleart, que a sus 46 a&ntilde;os puede ser un ejemplo de los tumbos y bandazos que hemos tenido que pegar muchos de los que estamos en esa edad hasta que al fin hemos encontrado nuestro sitio.
    </p><p class="article-text">
        Tras estudiar Derecho, su pasi&oacute;n por el f&uacute;tbol le llev&oacute; a trabajar como agente de jugadores en Par&iacute;s antes de irse cinco a&ntilde;os a M&eacute;xico&hellip; como director general de un equipo de Segunda Divisi&oacute;n. Sus aventuras entre narcos dar&iacute;an para escribir un libro, pero el caso es que hace diez a&ntilde;os volvi&oacute; a Espa&ntilde;a por motivos personales y con 36 tacos se plante&oacute;: &iquest;Qu&eacute; hago ahora con mi vida? Como siempre le hab&iacute;an apasionado el f&uacute;tbol y el periodismo, y mientras hac&iacute;a un MBA y se sacaba el t&iacute;tulo de entrenador nacional, se plante&oacute; crear un producto propio con rigor, pero sobre todo con humor y desdramatizando algo tan banal como el deporte. As&iacute; naci&oacute; hace una d&eacute;cada La Media Inglesa.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un sesudo an&aacute;lisis de mercado, una declaraci&oacute;n de misi&oacute;n, visi&oacute;n y prop&oacute;sito, una DAFO y todo lo que se puede hacer bien antes de sacar un producto al mercado, Oleart comenz&oacute; una odisea que hoy no es s&oacute;lo rentable, sino que tambi&eacute;n es una referencia del mejor periodismo que se est&aacute; haciendo en espa&ntilde;ol desde las plataformas digitales. Se puede decir que La Media Inglesa es un ejemplo, un modelo de &eacute;xito y un patr&oacute;n a seguir por todos aquellos que quieren empezar en el proceloso mundo de Youtube, Twitch, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, es verdad, pero pocos saben que hasta 2018 no generamos ni un solo euro&rdquo;, dice Oleart en cualquiera de las entrevistas en las que humildemente explica la g&eacute;nesis de un canal de referencia para los amantes del f&uacute;tbol ingl&eacute;s (y tambi&eacute;n para aquellos a los que no les interesa lo m&aacute;s m&iacute;nimo, pero que encuentran contenidos atractivos e interesantes). En efecto, y como tantas otras, la historia de &eacute;xito de Ilie est&aacute; escrita tras a&ntilde;os de trabajo, de jornadas de 15 horas sin ganar ni un duro, de empleos compatibilizados (uno da de comer, el otro te quita la vida) y de muchos d&iacute;as en los que te planteas si aquello tiene sentido.
    </p><p class="article-text">
        Me siento muy identificado con Oleart, por edad, por una carrera profesional llena de giros y por mi perfil angl&oacute;filo, que en los 90 me llev&oacute; a estudiar una carrera de la que cre&iacute;a que no iba a sacar nada y a enamorarme del United de Cantona y Giggs, del teatro de los sue&ntilde;os y de una Premier League que empezaba a ser lo que es hoy. Hoy todos le alaban, le llaman para entrevistarle, para que cuente su experiencia, habr&aacute; quien le envidie y quien diga que ha tenido suerte, pero pocos saben que hasta llegar ah&iacute; las pas&oacute; putas, como tantos otros que picaron piedra hasta dejarse las manos antes de llegar donde est&aacute;n hoy.
    </p><p class="article-text">
        Desde la atalaya de los a&ntilde;os, incluso ahora que est&aacute; rodeado de veintea&ntilde;eros en su equipo, Oleart me reconoci&oacute; que &ldquo;vivimos en una sociedad en la que creo que se est&aacute;n transmitiendo muchos mensajes equivocados a los j&oacute;venes: &rdquo;Busca algo que te guste y no tendr&aacute;s que trabajar nunca m&aacute;s&ldquo; o &rdquo;el &eacute;xito no depende de las horas que trabajes&hellip;&ldquo;. &rdquo;En mi experiencia, hay que trabajar con inteligencia. Pero si quieres sacar algo adelante, te tienes que dejar la vida y estar dispuesto a hacer sacrificios&ldquo;, explica alguien que ha tragado barro a espuertas y que hoy se sigue tragando alg&uacute;n que otro West Brom-Burnley por trabajo, aunque no le apetezca lo m&aacute;s m&iacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        La Media Inglesa sembr&oacute; durante mucho tiempo para ganar ma&ntilde;ana, con la visi&oacute;n decidida de hacia d&oacute;nde quer&iacute;a llegar, pero con la flexibilidad necesaria para cambiar aquello que no funcionaba sobre un plan inicial, por muy bien elaborado que estuviera. Puede que sea como la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola, que quiz&aacute;s debi&oacute; estar jugando ayer la final de la Eurocopa pero que perdi&oacute; ante Italia uno de esos partidos que ense&ntilde;an m&aacute;s que muchas victorias. Puede que las l&aacute;grimas de Pedri sean el mal necesario para la alegr&iacute;a del futuro, cuando el canario y el equipo aprendan todo lo que les hace falta y entiendan que esto no es tan f&aacute;cil como muchas veces nos cuentan. Puede, al fin y al cabo, que tengamos que aprender a invertir en nosotros mismos, en nuestros proyectos y en nuestros sue&ntilde;os aceptando que el resultado no ser&aacute; inmediato y que la derrota forma parte del aprendizaje de la vida, aunque eso a mucho millenial sin media hostia le cueste la primera frustraci&oacute;n de su vida, un ataque de ansiedad, una llamada a mam&aacute; y una visita al psic&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Hace 50 a&ntilde;os, el psic&oacute;logo Walter Mischel desarroll&oacute; en la Universidad de Stanford el famoso experimento de la esponjita, ese en el que varios ni&ntilde;os son puestos a prueba para ver si se comen la golosina o son capaces de aguantar ante la promesa de un premio mayor. El seguimiento del experimento indic&oacute; que aqu&eacute;llos que fueron capaces de diferir la gratificaci&oacute;n fueron descritos como &ldquo;significativamente m&aacute;s competentes&rdquo;. En la &eacute;poca del &eacute;xito instant&aacute;neo, del esfuerzo m&iacute;nimo y la recompensa inmediata, muchos de esos ni&ntilde;os ser&iacute;an considerados gilipollas y nerds, sufrir&iacute;an bullying y les dar&iacute;an collejas en el recreo antes de ser apaleados en las redes sociales. Pero menos mal que gente como Ilie apost&oacute; por no comerse la esponjita.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Yo entrenaba 4 a&ntilde;os para correr solo 9 segundos. Hay personas que por no ver resultados en 2 meses, se rinden y lo dejan&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Usain Bolt
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/media-inglesa_132_8125755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jul 2021 02:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Media Inglesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mañana]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/manana_129_8103819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48dc4666-3244-482a-bff9-45a215b1a27a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mañana"></p><p class="article-text">
        <em>&iquest;D&oacute;nde estabas el d&iacute;a que nos quitaron lo de la Capitalidad? </em>Para una generaci&oacute;n de cordobeses ese va a ser uno de los momentos de nuestra vida, de esos de los que nos acordaremos para siempre, como el d&iacute;a que toc&oacute; la loter&iacute;a del Deza o el gol de Uli D&aacute;vila.
    </p><p class="article-text">
        A la mayor&iacute;a aquello le pillaba muy lejos, pero el caso es que la camiseta azul hizo que por una vez todos nos uni&eacute;ramos por una causa com&uacute;n. Ten&iacute;amos la impresi&oacute;n de que aquello iba a ser bueno para la ciudad, inmersa en una crisis feroz y con la autoestima por los suelos. La cultura parec&iacute;a una gran excusa, un escenario ideal para que culturetas y cazasubvenciones de distinto pelaje hicieran su agosto a costa de algo aparentemente beneficioso para todos.
    </p><p class="article-text">
        Pero <em>nos lo quitaron</em>, porque todo apuntaba a que <em>nos lo iban a dar</em>. De hecho, se incrust&oacute; en el lenguaje popular que lo de la Capitalidad <em>nos lo ten&iacute;an que dar</em> porque nos hac&iacute;a mucha falta, no porque lo mereci&eacute;ramos, porque el proyecto fuera indudablemente mejor que los dem&aacute;s o, sencillamente, porque la candidatura tuviese todo lo necesario para ganar la votaci&oacute;n. Un detalle de c&oacute;mo un uso perverso del lenguaje se pone al servicio de cualquier causa.
    </p><p class="article-text">
        De eso ha hecho diez a&ntilde;os, y todav&iacute;a nos estamos lamiendo las heridas de lo que pudo ser y no fue, de nuestro gran <em>what if</em>, que dir&iacute;an los americanos. Ayer mismo, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cultura/sueno-capitalidad-cultural-decada-lona_130_8097860.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Velasco escribi&oacute; aqu&iacute; un excelente art&iacute;culo</a> en el que recordaba todo lo que pas&oacute; en aquellos a&ntilde;os previos, pero especialmente en aquellas horas previas a la elecci&oacute;n, momentos de cuitas y favores en los que todo se coci&oacute; a favor de San Sebasti&aacute;n. Y desde entonces, nada.
    </p><p class="article-text">
        Es reconfortante mirar atr&aacute;s y rememorar nuestros fracasos, porque nos generan calma y nos aportan certezas y argumentos para explicar lo que nos pas&oacute; y, en cierta forma, lo que nos sigue pasando. Nuestros malos resultados del pasado calman nuestras conciencias, sirven para buscar enemigos y encontrar culpables, para seguir hablando de ellos y encontrar c&oacute;mplices que nos acompa&ntilde;en en una conversaci&oacute;n lastimera y victimista. Es reconfortante, pero in&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        No es raro que nos pregunten qu&eacute; diferencias existen entre la psicolog&iacute;a y el coaching. Desde el absoluto respecto a una profesi&oacute;n y un &aacute;mbito que a la mayor&iacute;a de coaches nos pilla muy lejos, solemos dar dos respuestas que nos sirven para salir del embrollo:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La primera es que el coaching trata a personas sanas, sin problemas ni patolog&iacute;as mentales, en cuyo caso deben ser derivados a un profesional.</li>
                                    <li>La segunda es que el coaching busca la mejora de resultados desde un estado actual a un estado deseado. Es decir, desde algo que pasa hoy que no te gusta que est&eacute; pasando a algo que te gustar&iacute;a que pasara ma&ntilde;ana. Nunca tomamos como punto de partida lo que pas&oacute; ayer. Sencillamente, no nos interesa.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? Porque mantener el foco en el pasado significa vivir en la post-ocupaci&oacute;n, es decir, vivir anclado en algo que ya sucedi&oacute; y que no va a cambiar. S&iacute; puede que vuelva, porque la experiencia seguir&aacute; anclada eternamente en nuestro recuerdo y regresar&aacute; a la mente de forma recurrente, pero sin posibilidad a que nada var&iacute;e.
    </p><p class="article-text">
        A nivel emocional, quedarnos anclados en algo que no pas&oacute; y que nos hizo da&ntilde;o genera emociones poco operativas. Si nos quedamos enganchados con alguien a quien consideramos responsable o culpable de nuestro mal resultado (un Gaulhofer de la vida) generaremos rencor y resentimiento; y si lo hacemos hacia nosotros mismos nos quedaremos anclados en la culpa, algo que nos remover&aacute; las entra&ntilde;as para siempre y que no nos permitir&aacute; enfocarnos en la soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso en coaching todo comienza con una toma de conciencia de nuestro estado actual. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando hoy que no nos gusta que pase? No merece la pena hurgar en qu&eacute; pas&oacute; ayer o qu&eacute; ha pasado para que estemos donde estamos. Una caza de brujas de culpables ser&iacute;a de lo m&aacute;s estimulante, pero completamente inoperativa si lo que queremos es fijarnos objetivos, marcarnos metas y comenzar a recorrer el camino hacia la persona o la ciudad que queremos ser. &iquest;Qu&eacute; nos gustar&iacute;a que pasara que no est&aacute; pasando hoy? &iquest;Qu&eacute; queremos que pase? Y a partir de ah&iacute;, comenzar a trabajar, a dar pasos, a cambiar cosas y dise&ntilde;ar nuevas estrategias distintas a las desarrolladas hasta ahora, porque por muy buenas que parecieran no nos han llevado donde quer&iacute;amos. Si no, no estar&iacute;amos ahora pensando en lo que pudo ser y no fue.
    </p><p class="article-text">
        Si hoy seguimos llorando por lo que pas&oacute; en 2011 y lo que pudo suceder en 2016, ser&aacute; imposible pensar en que queremos que pase en 2022, porque el &uacute;nico d&iacute;a que nos queda por vivir es ma&ntilde;ana. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/manana_129_8103819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 02:30:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mañana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arrepentimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/arrepentimiento_132_8080082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1571cff5-a7f8-43ce-8e9a-25425ad57687_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arrepentimiento"></p><p class="article-text">
        Hace unos meses, en una entrevista en La Sexta (medio nada sospechoso), Arturo P&eacute;rez Reverte (para el pensamiento &uacute;nico, este s&iacute; es sospechoso) dijo sentirse &ldquo;fascinado&rdquo; por Pedro S&aacute;nchez, al que calific&oacute; como &ldquo;un personaje t&aacute;cito, propio de los pol&iacute;ticos renacentistas&rdquo;, aquellos que se escond&iacute;an tras El Pr&iacute;ncipe y que dejaron para la historia eso de que el fin justifica los medios. Siguen contando hoy que la inspiraci&oacute;n para Maquiavelo fue Fernando el Cat&oacute;lico, aunque hoy tendr&iacute;a fuentes para escribir otro par de tomos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? El autor de Alatriste (y muchos otros m&aacute;s) argument&oacute; su admiraci&oacute;n &ldquo;por un personaje maravilloso al que todo le importa un huevo de pato, es inmune a la hemeroteca, es ambicioso, sin escr&uacute;pulos, valiente, un killer que ha matado a todos, y a los que no ha matado los va a matar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El presidente tambi&eacute;n es inmune a la etimolog&iacute;a, quiz&aacute;s porque le da igual el origen y significado de las palabras, o porque en ese deseo progresista de adecuar el lenguaje a una ideolog&iacute;a sesgada est&aacute; dispuesto a cambiar su sentido, creando esa neolengua de la que ya advirti&oacute; Orwell.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana ha acumulado en apenas unos d&iacute;as la anunciada firma de los indultos a los golpistas catalanes y la celebraci&oacute;n del D&iacute;a de Recuerdo a las v&iacute;ctimas del terrorismo, un acto al que faltaron&hellip; las v&iacute;ctimas, que dijeron sentirse &ldquo;ninguneadas&rdquo; por la pol&iacute;tica de acercamiento de presos etarras al Pa&iacute;s Vasco. En ambos casos prima por encima de todo el inter&eacute;s particular del gobierno por contentar a sus socios y otro concepto: el desprecio a la palabra arrepentimiento.
    </p><p class="article-text">
        El indulto es algo que est&aacute; perfectamente definido en nuestro ordenamiento legal, aunque necesita dos condiciones: el arrepentimiento y la declaraci&oacute;n de no volver a incurrir en el delito. &ldquo;Ho tornarem a fer&rdquo;, el mantra que repiten los Jordis y dem&aacute;s fauna supremacista no parece lo m&aacute;s alienado con esos preceptos, pero todo cabe (o le cabe) en el universo paralelo de un ejecutivo en el que la ley no es obst&aacute;culo para sus fines. Maquiavelo al poder.
    </p><p class="article-text">
        Maite Araluce es la presidenta de la Asociaci&oacute;n de V&iacute;ctimas del Terrorismo, que durante los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os se encarga de mantener la memoria y la decencia, para que no caiga en el olvido el sacrificio de 900 personas asesinadas en una guerra sucia que al final no ha servido para nada, como todas las guerras. Ayer, en el d&iacute;a que decidi&oacute; no unirse a una celebraci&oacute;n hueca y s&oacute;lo cargada de infamia y propaganda, la se&ntilde;ora reconoci&oacute; que no ten&iacute;a &ldquo;ning&uacute;n problema porque los etarras est&eacute;n lo m&aacute;s cerca de su casa&rdquo;, pero la pol&iacute;tica de dispersi&oacute;n indica que para ello son necesarias la colaboraci&oacute;n con la justicia y el arrepentimiento. Los m&aacute;s de 50 etarras beneficiados por las tragaderas de Marlaska no han hecho ni lo uno ni lo otro, pero ya est&aacute;n m&aacute;s cerca de los batzokis y, no tengas duda, de la calle.
    </p><p class="article-text">
        La etimolog&iacute;a de la palabra, que se hunde en el lat&iacute;n poenitere apunta a la culpa o pesar que una persona siente por algo que ha hecho, dicho o dejado de hacer. Por tanto, quien se arrepiente cambia de opini&oacute;n o deja de ser consecuente con un determinado compromiso. Ese es el camino de la contrici&oacute;n, del prop&oacute;sito de enmienda, de la aceptaci&oacute;n del error y el deseo de revertir el da&ntilde;o causado. Otros autores van m&aacute;s all&aacute; y van directamente al t&eacute;rmino griego metanoeo, usado en la &eacute;poca de Pericles para referirse al arrepentimiento como, literalmente, &ldquo;un cambio de mente&rdquo;, de perspectiva y evaluaci&oacute;n sobre lo hecho y sus efectos. Eso implica una comprensi&oacute;n de la culpa, el reconocimiento del error y la declaraci&oacute;n de un cambio de conducta, de actitud y orientaci&oacute;n como indicios del arrepentimiento verdadero.
    </p><p class="article-text">
        Arrepentirse&hellip; Ese sufijo reflexivo es una pista en s&iacute; mismo, porque indica eso que los cl&aacute;sicos llamaban tan bellamente voz media, es decir, una acci&oacute;n que sucede en el interior del individuo sin necesidad de ning&uacute;n impacto o efecto exterior. Arrepentidos los quiere el Se&ntilde;or, pero es normal que a un gobierno tan progre, anticlerical y guay como el nuestro lo que quiera Dios se la pele.
    </p><p class="article-text">
        Maldita hemeroteca y maldita etimolog&iacute;a. Contra la primera est&aacute; la propaganda de los medios afines, y contra la segunda la incultura. Como elemento com&uacute;n ante ambas, la idiotez, el borreguismo y la alienaci&oacute;n de una sociedad adormecida y narcotizada en la que lo anormal es lo cotidiano. As&iacute; s&iacute; nos quieren.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/arrepentimiento_132_8080082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jun 2021 01:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arrepentimiento]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mejor sin mascarilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/mejor-mascarilla_132_8058190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90845a58-4192-4ade-887c-6182e98d7c9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mejor sin mascarilla"></p><p class="article-text">
        La cortina de humo es una pel&iacute;cula de 1997 que desnuda la pol&iacute;tica como una gran mentira, como un espect&aacute;culo que entretiene y, sobre todo, distrae al iluso votante cambi&aacute;ndole el foco de lo que es esencial a lo que es anecd&oacute;tico, de la paja al grano. &iquest;Qu&eacute; tengo un problema interno? Pues me invento una guerra en Albania para los medios afines pongan su maquinaria a trabajar, cambiando el tema del d&iacute;a y reorientando ficticiamente la conversaci&oacute;n de eso que se llama &ldquo;la opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;. As&iacute; de f&aacute;cil.
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        Nada nuevo bajos el sol 25 a&ntilde;os despu&eacute;s. El problema es que como Espa&ntilde;a tiene una nula actividad internacional, no podemos inventarnos ninguna guerra con la que distraer sobre lo que pasa dentro. La actividad exterior del gobierno de S&aacute;nchez en el &uacute;ltimo mes se ha limitado a dejar que Marruecos nos chulee, 27 segundos de peripat&eacute;tica cumbre bilateral con Biden y un chapurreo en coreano. Y con eso no nos da. Ni un especial de La Sexta ni cien editoriales de El Pa&iacute;s son capaces de arreglarlo, as&iacute; que aqu&iacute; tambi&eacute;n nos hemos apuntado a lo de las cortinas de humo. M&aacute;s bien, a las mascarillas de humo.
    </p><p class="article-text">
        El viernes nos podemos quitar la mascarilla porque lo dice &eacute;l, el mismo que se invent&oacute; un comit&eacute; de expertos y que ha decidido darnos ese gusto ahora, como pod&iacute;a haber sido hace un mes o dentro de dos semanas. &iquest;Por qu&eacute; ahora? Para distraer, no le des m&aacute;s vueltas, para lanzar su particular cortina de humo antes de firmar los indultos a los responsables del golpe de Estado en Catalu&ntilde;a. Dice mi amigo Sebasti&aacute;n que para eso es mejor tener la boca al aire y ventilar las tragaderas, y puede que no le falte raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras sacamos el careto al aire, nos llegar&aacute;n los mensajes de la magnanimidad, del entendimiento, de la generosidad, del di&aacute;logo y la altura de miras, una falacia que s&oacute;lo servir&aacute; para mantener en su sitio a alguien a quien s&oacute;lo la historia y la perspectiva del tiempo juzgar&aacute; como una de las mayores calamidades que le han pasado a nuestro pa&iacute;s. El Estado al servicio del inter&eacute;s personal.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras asistiremos al espect&aacute;culo de Ferreras, &Eacute;vole y compa&ntilde;&iacute;a vendiendo motos y lanzando humo para distraer con lo superfluo y esconder lo mollar. Mientras tanto, t&uacute; y yo estamos pagando la gasolina al precio m&aacute;s alto de los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os y la luz m&aacute;s cara de nuestra historia. Pero de eso no-in-te-re-sa que se hable. Viene bien hasta la cagada de la selecci&oacute;n en la Eurocopa, la pol&eacute;mica con Luis Enrique y los pitos a Morata. Lo que sea con tal de distraer, de entretener al populacho.
    </p><p class="article-text">
        Hace un par de semanas, Alfonso Alba se cuestionaba aqu&iacute; mismo que segu&iacute;a &ldquo;sin entender que el Gobierno m&aacute;s progresista de la historia est&eacute; tomando una de las decisiones que m&aacute;s afectan a los que menos tienen&rdquo;. La respuesta es sencilla, pero dura y dif&iacute;cil de aceptar: porque de progresista no tiene nada.
    </p><p class="article-text">
        Os la han colado, chavales. Entiendo que entre una masa de progres de sal&oacute;n y batucadas varias existe un amplio sector de la poblaci&oacute;n con un sentido concepto de la izquierda y de lo que ellos llaman progresismo, gente con la que se puede hablar y que no est&aacute; cegada por la superioridad moral y la poca verg&uuml;enza de Carmen Calvo o de Adriana Lastra. Seguro que hay mucha gente que con su mejor intenci&oacute;n y voluntad se crey&oacute; todo lo que les contaron y pens&oacute; que definitivamente este gobierno de coalici&oacute;n, con Podemos haciendo fuerza dentro, ser&iacute;a lo que ellos esperaban. Pues no, y mientras antes abr&aacute;is los ojos, antes se os quitar&aacute; la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Todo en este gobierno es un puro disfraz, una farsa, un decorado de cart&oacute;n piedra, una m&aacute;scara de Fidela, un fuego de artificio, esa herramienta barata que compras en el chino de la esquina y que rompe a las primeras de cambio. El gobierno del pueblo te la est&aacute; colando hasta el corvej&oacute;n y pasa de ti ol&iacute;mpicamente, y por eso te va a dejar que te quites la mascarilla de la boca, quiz&aacute;s para que te la pongas en los ojos y no veas todo lo que est&aacute; pasando. Humo&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Carlos León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tiempos-liquidos/mejor-mascarilla_132_8058190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jun 2021 05:58:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mejor sin mascarilla]]></media:title>
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