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    <title><![CDATA[Cordópolis - Cordópolis]]></title>
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    <description><![CDATA[Cordópolis - Cordópolis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright eldiario.es]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cordópolis - Cordópolis]]></title>
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      <title><![CDATA[La soledad de una tragedia en el césped]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-entre-lineas/soledad-tragedia-cesped_132_13635260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8688eeab-0d29-486a-9258-0a589a206835_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La soledad de una tragedia en el césped"></p><p class="article-text">
        Me acuerdo hace unos a&ntilde;os, cuando el C&oacute;rdoba y el Castell&oacute;n compart&iacute;an categor&iacute;a en Primera RFEF, que esos duelos eran incluso m&aacute;s fren&eacute;ticos que los que hay actualmente. Iv&aacute;n Ania estaba tambi&eacute;n en el banquillo, y Dick Schreuder en el orellut. Por aquel entonces, en los blanquiverdes estaban jugadores como Kike M&aacute;rquez, Carlos Mar&iacute;n o Antonio Casas, sumados a los que contin&uacute;an a d&iacute;a de hoy como Carracedo, Isma Ruiz o Albarr&aacute;n. Aunque uno de los mayores temores cuando se enfrentaban ambos equipos era Jes&uacute;s de Miguel, que este 3 de noviembre ha perdido la vida. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel curso, Jes&uacute;s de Miguel acab&oacute; con 16 goles, siendo el pichichi por delante de Roberto Fern&aacute;ndez, ese jugador que a d&iacute;a de hoy es internacional con Espa&ntilde;a y juega en el Espanyol. Todo ello con 27 a&ntilde;os y con una trayectoria por delante en el f&uacute;tbol profesional. Sin embargo, y despu&eacute;s de tres temporadas, recal&oacute; en el Tenerife cuando descendi&oacute; a Primera RFEF y lo ayud&oacute; a volver a Segunda Divisi&oacute;n tras marcar once goles. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o no estaba teniendo el protagonismo necesario. Solo hab&iacute;a jugado 67 minutos hasta el pasado lunes, cuando se enfrentaban Andorra y Tenerife. En dicho encuentro sali&oacute; en el minuto 59, con un 2-0 en el marcador y pr&aacute;cticamente con todo resuelto. Sin embargo, dos goles del conjunto visitante igualaron las tornas y hubo emoci&oacute;n en el choque. Hasta que ya en el descuento, Jes&uacute;s de Miguel iba en solitario por el centro del campo para marcar a placer lo que era algo habitual en &eacute;l, pero Jes&uacute;s Owono sali&oacute; a por el bal&oacute;n con demasiada brusquedad, golpeando al delantero en el pecho. Esto hizo que el delantero tuviese una parada cardiorrespiratoria que horas despu&eacute;s le caus&oacute; la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Es una tragedia. No hay otro adjetivo. La bulla que hab&iacute;a en el Heliodoro Rodr&iacute;guez L&oacute;pez pas&oacute; al silencio cuando todos los aficionados abandonaron su localidad. Se pod&iacute;a respirar un aura muy parecida a lo que pas&oacute; con Dragisa Gudelj en El Arc&aacute;ngel, pero el final, por desgracia, fue distinto. Ese shock emocional en los hinchas, la cara de no saber lo que estaba pasando en los jugadores y la informaci&oacute;n a cuenta gotas. Esa sensaci&oacute;n de que algo terrible hab&iacute;a pasado. Esa soledad que todo el mundo escucha en ese momento. 
    </p><p class="article-text">
        Porque s&iacute;. A veces la soledad y el miedo se pueden escuchar. La voz encogida de H&eacute;ctor Ruiz en los micr&oacute;fonos de LaLiga mientras comentaba el partido. O los sollozos de varios aficionados cuando aquella ambulancia abandonaba el Heliodoro Rodr&iacute;guez L&oacute;pez. Una tragedia que nadie merece vivir, y menos en un contexto donde la rivalidad y la deportividad deber&iacute;an existir por encima de todo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora se est&aacute; hablando de las consecuencias que puede traer esto. Si por la v&iacute;a de lo penal, si Jes&uacute;s Owono no merece jugar ning&uacute;n partido m&aacute;s... Pero la pregunta no es esa. Hay que preguntarse realmente c&oacute;mo est&aacute; esa persona. Empezando porque en el f&uacute;tbol no se deber&iacute;a recomendar desde bien chiquitos que tanto los defensas como los porteros salgan con la rodilla por delante y abriendo los codos -y se hace desde benjamines para &ldquo;salvaguardar&rdquo; la integridad de ellos mismos (no se preocupa por el otro)- el portero del Andorra no hace bien en salir hasta el centro del campo con esa fuerza y viendo como Jes&uacute;s de Miguel ni siquiera ve el bal&oacute;n. Pero, &iquest;de verdad se piensa que Owono querr&aacute; volver a jugar un partido de f&uacute;tbol?
    </p><p class="article-text">
        La sanci&oacute;n debe ser ejemplar. Y m&aacute;s viendo el contexto y las consecuencias que ha tenido todo esto. Ya sea por la v&iacute;a penal o deportiva. Pero la soledad que tiene que estar viviendo Owono en estos momentos, cargando con la culpa de que una persona ha fallecido por una jugada en un partido de f&uacute;tbol, tambi&eacute;n debe ser recalcada. 
    </p><p class="article-text">
        Lo peor de todo esto es lo que deja Jes&uacute;s de Miguel aqu&iacute; con tan solo 30 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, parte de la sociedad espa&ntilde;ola se ha vuelto a vestir de luto por un suceso que ha conmocionado a todos. Era un guerrero del f&uacute;tbol. La soledad de su familia estar&aacute; presente durante el resto de su vida, y el f&uacute;tbol espa&ntilde;ol lo recordar&aacute; siempre. En C&oacute;rdoba lo sufrimos por su gran talento y se le homenajear&aacute; este s&aacute;bado -si no se suspende la jornada- como se merece. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-entre-lineas/soledad-tragedia-cesped_132_13635260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2026 19:03:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La soledad de una tragedia en el césped]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una reflexión ante las elecciones generales]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/reflexion-elecciones-generales_132_13634897.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/422320b6-57d4-473a-a1bf-e1fe5be1c08b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una reflexión ante las elecciones generales"></p><p class="article-text">
        Hola, amigas y amigos:
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a compartir con vosotros/as una reflexi&oacute;n personal ante un momento pol&iacute;tico y social que considero especialmente importante. No pretendo convencer a nadie a trav&eacute;s de mis ideas, sino invitaros a pensar, a reflexionar y, sobre todo, a no olvidar de d&oacute;nde venimos, qu&eacute; derechos hemos conquistado y qu&eacute; sociedad queremos dejar a las generaciones que vienen detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos tiempos de incertidumbre, de enfrentamiento y de una creciente polarizaci&oacute;n social. Asistimos al avance de posiciones pol&iacute;ticas que cuestionan derechos que cre&iacute;amos consolidados, mientras el debate pol&iacute;tico se llena de insultos, desinformaci&oacute;n y mensajes que buscan enfrentar a unos ciudadanos con otros. Ante esta situaci&oacute;n, creo que quienes defendemos los valores de la izquierda tenemos una responsabilidad: no resignarnos, no mirar hacia otro lado y no olvidar que los derechos sociales y las libertades nunca han sido regalos de nadie. Han sido fruto de a&ntilde;os de lucha, sacrificio y esfuerzo colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Mi primera preocupaci&oacute;n es el avance de la derecha y de la extrema derecha. Me preocupa que puedan alcanzar el poder y poner en riesgo derechos y conquistas sociales que tanto ha costado conseguir. Podr&iacute;an cambiar la Constituci&oacute;n si consigue los esca&ntilde;os suficientes. No debemos olvidar que muchas de las garant&iacute;as de las que disfrutamos hoy son el resultado de las reivindicaciones de nuestros abuelos y abuelas, de nuestros padres y madres, de los movimientos obreros y de tantas personas que lucharon por una sociedad m&aacute;s justa, m&aacute;s libre y m&aacute;s igualitaria. Lo hicieron porque comprendieron que los problemas individuales tambi&eacute;n tienen causas colectivas y que una sociedad no puede considerarse verdaderamente justa mientras una parte de su poblaci&oacute;n queda atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso me pregunto: &iquest;somos realmente conscientes de lo que podemos perder si dejamos de defender lo que tanto ha costado conseguir? Ya estamos viendo hechos inaceptables, sin todav&iacute;a hayan gobernado. Imaginaros los que pueden hacer si gobiernan con mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Mi segunda reflexi&oacute;n tiene que ver con la situaci&oacute;n de las fuerzas pol&iacute;ticas de izquierda y con su dificultad para alcanzar acuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que muchas personas nos sentimos decepcionadas cuando vemos que las diferencias entre partidos progresistas terminan debilitando un proyecto com&uacute;n. Es comprensible que exista enfado, frustraci&oacute;n y cansancio. Tambi&eacute;n es leg&iacute;timo exigir responsabilidad, coherencia y capacidad de di&aacute;logo a quienes nos representan. Esto nos diferencia de la derecha que no admite ninguna cr&iacute;tica (d&iacute;gaselo a Isabel D&iacute;az Ayuso y a Santiago Abascal).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, creo que debemos preguntarnos si tiene sentido que nuestra decepci&oacute;n termine convirti&eacute;ndose en desmovilizaci&oacute;n, abstenci&oacute;n o enfrentamiento entre quienes compartimos, al menos, un mismo ideal. En seguir empe&ntilde;ados/as solo en buscar culpables y seguir haciendo una cr&iacute;tica destructiva, no nos lleva a ning&uacute;n lugar, tenemos que pasar p&aacute;gina y seguir avanzando, porque la derecha no se detiene.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a detenerme en una frase que escuchamos con frecuencia: &laquo;Todos los partidos son iguales&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entiendo que muchas personas hayan llegado a esa conclusi&oacute;n. Las promesas incumplidas, los casos de corrupci&oacute;n, las disputas partidistas y la distancia que a veces existe entre las instituciones y los problemas cotidianos de la ciudadan&iacute;a han contribuido a generar desencanto.
    </p><p class="article-text">
        Pero creo que afirmar que todos los partidos son iguales es una generalizaci&oacute;n que nos impide analizar las diferencias entre sus propuestas, sus prioridades, sus proyectos y sus decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Desde mi punto de vista, es importante valorar las medidas relacionadas con el incremento del salario m&iacute;nimo interprofesional, la reforma laboral, el ingreso m&iacute;nimo vital, la ley de igualdad, la revalorizaci&oacute;n de las pensiones, el bono social el&eacute;ctrico y las pol&iacute;ticas de vivienda, el impuesto extraordinario a los beneficios energ&eacute;ticos (empresas energ&eacute;ticas), la negaci&oacute;n a participar en la guerra de oriente medio y el enfrentamiento a la pol&iacute;tica destructora de Donald Trump entre otras actuaciones que han formado parte de la agenda social de los gobiernos progresistas en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que deber&iacute;amos hacernos no es &uacute;nicamente si estamos satisfechos con quienes gobiernan, sino tambi&eacute;n qu&eacute; alternativas se proponen, qu&eacute; derechos se pretende ampliar o restringir y cu&aacute;les ser&iacute;an las consecuencias de cada modelo pol&iacute;tico para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay una pintada que me llamo mucho la atenci&oacute;n. &ldquo;Qu&eacute; f&aacute;cil es ser fascista en una democracia. Y que dif&iacute;cil ser dem&oacute;crata en una dictadura&rdquo;. Hemos visto estos &uacute;ltimos d&iacute;as como la ultraderecha se ha crecido, a trav&eacute;s del odio, la violencia, el insulto, el menosprecio a las personas que no piensan como ellos/as y con la superioridad que te miran. No podemos consentir que gobiernen este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Otro asunto que considero fundamental es nuestra conciencia de clase.
    </p><p class="article-text">
        El desarrollo econ&oacute;mico, la estabilidad laboral o la posibilidad de acceder a determinados bienes y servicios nos llevan a pensar que los problemas de la clase trabajadora ya no tienen que ver con nosotros. Esta sociedad del bienestar nos ha ido acomodando y hacernos creernos que pertenecemos a la clase media renunciando u olvidarnos de que pertenecemos a la clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Tener una vivienda, un empleo estable, un veh&iacute;culo pagado o unos ingresos que nos permiten vivir con cierta tranquilidad son circunstancias que debemos valorar. Sin embargo, no deber&iacute;an hacernos olvidar de d&oacute;nde venimos. Y sobre todo pensar que todos los logros conseguidos ha sido gracias a la lucha de la clase trabajadora. Las vacaciones pagadas, la reducci&oacute;n de la jornada laboral, la protecci&oacute;n frente al desempleo, las pensiones y tantas otras conquistas no surgieron espont&aacute;neamente. Fueron reivindicadas por personas que comprendieron que, cuando los trabajadores se organizan y defienden intereses comunes, pueden transformar su realidad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso defiendo que las respuestas a los problemas sociales deben ser colectivas y no exclusivamente individuales.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en ese hermano/a que trabaja y, aun as&iacute;, no consigue llegar a final de mes. En ese compa&ntilde;ero/a que vive pendiente del alquiler y apenas puede ahorrar. En ese amigo/a que ha renunciado a viajar, salir a tomar algo o disfrutar de peque&ntilde;as cosas porque la hipoteca, los suministros y los gastos cotidianos absorben pr&aacute;cticamente todos sus ingresos. &iquest;Qu&eacute; clase de hermano/a, compa&ntilde;ero/a o amigo/a soy, que no ayudo a que mejoren sus condiciones sociales- econ&oacute;micas?
    </p><p class="article-text">
        Pienso tambi&eacute;n en los/as j&oacute;venes que no encuentran empleos estables, en las familias que tienen dificultades para acceder a una vivienda y en las personas mayores que necesitan que sus pensiones les permitan vivir con dignidad, personas que entran en depresi&oacute;n por la tardanza en la operaci&oacute;n que tienen pendiente. Son personas cercanas, personas con las que compartimos conversaciones, trabajo, amistades y vida cotidiana. Sus problemas no son ajenos a nosotros, aunque nuestra situaci&oacute;n personal sea, en este momento, m&aacute;s favorable.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad no consiste &uacute;nicamente en sentir l&aacute;stima por quienes atraviesan dificultades. Consiste en reconocer que sus problemas merecen una respuesta justa y que una sociedad democr&aacute;tica debe organizarse para que nadie quede abandonado a su suerte. No podemos construir una sociedad justa desde el individualismo, la indiferencia o la idea de que cada persona debe resolver por s&iacute; sola sus dificultades.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, creo que debemos preguntarnos qu&eacute; podemos hacer nosotros.
    </p><p class="article-text">
        No basta con lamentarnos por la situaci&oacute;n pol&iacute;tica ni con criticar a nuestros representantes desde la distancia. Tampoco basta con compartir mensajes en las redes sociales o indignarnos durante unos d&iacute;as ante una noticia.
    </p><p class="article-text">
        Podemos informarnos mejor, contrastar lo que leemos, cuestionar los bulos y evitar que la desinformaci&oacute;n determine nuestras decisiones. Podemos defender los servicios p&uacute;blicos, apoyar iniciativas solidarias y exigir responsabilidades a quienes nos representan.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, podemos ejercer nuestro derecho al voto de manera consciente e informada.
    </p><p class="article-text">
        Desde mis convicciones personales, considero que los valores de la izquierda &mdash;la igualdad, la justicia social, la solidaridad, la defensa de los servicios p&uacute;blicos y la protecci&oacute;n de los derechos laborales&mdash; ofrecen razones importantes para apoyar opciones pol&iacute;ticas progresistas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Queremos una sociedad en la que la educaci&oacute;n, la sanidad, la vivienda digna, el trabajo y la protecci&oacute;n social sean objetivos colectivos que debemos seguir construyendo?
    </p><p class="article-text">
        Yo tengo clara mi respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Quiero una sociedad m&aacute;s justa, m&aacute;s igualitaria y m&aacute;s solidaria. Una sociedad en la que el &eacute;xito de una persona no se construya sobre el fracaso de otra y en la que nadie tenga que renunciar a una vida digna por haber nacido en una familia con menos recursos.
    </p><p class="article-text">
        Y creo que esa sociedad no se construye desde la indiferencia, el enfrentamiento entre quienes menos tienen o la renuncia a participar. Se construye mediante el compromiso, la organizaci&oacute;n, la solidaridad y la defensa firme de los derechos democr&aacute;ticos y sociales.
    </p><p class="article-text">
        La solidaridad no es una palabra vac&iacute;a. La igualdad no es un privilegio. Los derechos sociales no son un regalo. Son conquistas colectivas que debemos proteger y seguir ampliando.
    </p><p class="article-text">
        Y, desde mi manera de entender la pol&iacute;tica y la sociedad, creo que merece la pena seguir luchando por ellas. D&eacute;jate de tonter&iacute;as y VOTA. VOTA A LA IZQUIERDA.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo a todas y a todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Aguilar Villalba, Blogópolis Opinión]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/reflexion-elecciones-generales_132_13634897.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2026 19:03:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una reflexión ante las elecciones generales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inteligencia se abarata: El verdadero negocio será saber qué hacer con ella]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/inteligencia-abarata-verdadero-negocio-sera_132_13632841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7fb32307-c7fb-4fb9-b74b-a1ff302969de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inteligencia se abarata: El verdadero negocio será saber qué hacer con ella"></p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de SAP de sustituir modelos avanzados de IA por otros m&aacute;s econ&oacute;micos revela algo mucho m&aacute;s importante que una estrategia de ahorro, estamos empezando a comprender que el valor de la IA no est&aacute; en la tecnolog&iacute;a que utilizamos, sino en lo que somos capaces de hacer con ella.
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos asistido a una carrera tecnol&oacute;gica extraordinaria. OpenAI, Google, Anthropic, Meta y otras compa&ntilde;&iacute;as compiten por desarrollar modelos cada vez m&aacute;s potentes, capaces de razonar mejor, resolver problemas m&aacute;s complejos y ejecutar tareas que hasta hace poco parec&iacute;an exclusivamente humanas. Y, casi sin darnos cuenta, hemos trasladado esa misma competici&oacute;n a las empresas. Queremos utilizar el modelo m&aacute;s avanzado, incorporar los &uacute;ltimos agentes, automatizar m&aacute;s procesos y disponer de la tecnolog&iacute;a m&aacute;s sofisticada.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;es realmente eso lo que necesitamos?
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, SAP anunciaba una decisi&oacute;n que merece bastante m&aacute;s atenci&oacute;n de la que aparentemente ha recibido. La multinacional alemana est&aacute; sustituyendo modelos de IA costosos por alternativas m&aacute;s econ&oacute;micas cuando estas ofrecen resultados suficientemente buenos. Trabaja con m&aacute;s de 70 modelos y espera conseguir mejoras de eficiencia relacionadas con la IA superiores a los 2.000 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de esta decisi&oacute;n de SAP es que confirma algo sobre lo que llevamos meses reflexionando y escribiendo, &nbsp;el verdadero cambio no consiste en utilizar IA, sino en comprenderla y saber aplicarla. Hemos insistido en que la IA no es simplemente una herramienta m&aacute;s, sino una nueva capacidad productiva, cognitiva y organizativa, y que su valor no depende de disponer de la tecnolog&iacute;a m&aacute;s avanzada, sino del criterio con el que la incorporamos a nuestras empresas. SAP nos ofrece ahora un ejemplo pr&aacute;ctico de esta idea. No se trata de utilizar m&aacute;s IA, sino de utilizarla mejor.
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, parece una decisi&oacute;n financiera bastante razonable. &iquest;Para qu&eacute; utilizar un modelo extraordinariamente potente si otro mucho m&aacute;s barato puede resolver el mismo problema?
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, detr&aacute;s de esta decisi&oacute;n se esconde una transformaci&oacute;n mucho m&aacute;s profunda, ya que la IA est&aacute; dejando de ser &uacute;nicamente una capacidad tecnol&oacute;gica para convertirse en un recurso productivo que las empresas deber&aacute;n aprender a gestionar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El error de confundir inteligencia con valor</strong></h2><p class="article-text">
        Imaginemos una empresa que incorpora el modelo de IA m&aacute;s avanzado del mercado para responder correos electr&oacute;nicos, clasificar documentos, preparar informes comerciales o analizar facturas. Probablemente conseguir&aacute; resultados satisfactorios, incluso podr&iacute;a ahorrar tiempo y reducir determinados costes, pero eso no significa que est&eacute; utilizando bien la IA
    </p><p class="article-text">
        De hecho, podr&iacute;a estar haciendo exactamente lo contrario, es decir, emplear una capacidad extraordinaria para resolver problemas que requieren una capacidad relativamente sencilla.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a algo parecido a contratar a un equipo de ingenieros altamente especializados para realizar tareas administrativas rutinarias. Seguramente las har&iacute;an perfectamente, pero nadie considerar&iacute;a que esa es la mejor manera de organizar una empresa. Pues la IA estamos cometiendo con frecuencia ese mismo error, y existe otro todav&iacute;a m&aacute;s important; seguimos utilizando una tecnolog&iacute;a radicalmente nueva para reproducir, casi sin cuestionarlos, los procesos de siempre.
    </p><p class="article-text">
        Automatizamos informes que quiz&aacute; nadie necesita, aceleramos reuniones que podr&iacute;an desaparecer, producimos m&aacute;s documentos de los que somos capaces de leer y desarrollamos agentes para ejecutar procedimientos que tal vez deber&iacute;amos redise&ntilde;ar, por tanto, hacemos m&aacute;s r&aacute;pido lo que ya hac&iacute;amos, sin preguntarnos si deber&iacute;amos seguir haci&eacute;ndolo. Eso puede mejorar la productividad, pero no necesariamente transforma una organizaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La econom&iacute;a de la inteligencia</strong></h2><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de SAP introduce una l&oacute;gica empresarial que, en mi opini&oacute;n, ser&aacute; determinante durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. No todas las tareas necesitan la misma inteligencia.lgunas pueden resolverse con modelos peque&ntilde;os y econ&oacute;micos, otras requieren capacidades intermedias y determinadas decisiones complejas necesitan modelos avanzados, diferentes fuentes de informaci&oacute;n, sistemas de validaci&oacute;n y supervisi&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n deja de ser qu&eacute; modelo es el mejor y pasa a ser qu&eacute; combinaci&oacute;n de inteligencia, datos, procesos y personas produce el mejor resultado al menor coste razonable.
    </p><p class="article-text">
        Estamos entrando en lo que podr&iacute;amos denominar la econom&iacute;a de la inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, las empresas han aprendido a gestionar recursos financieros, tecnol&oacute;gicos, energ&eacute;ticos y humanos. Bien , pues hora tendr&aacute;n que aprender a gestionar tambi&eacute;n su capacidad de razonamiento artificial.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nta inteligencia necesitamos para cada tarea? &iquest;Cu&aacute;nto cuesta? &iquest;Qu&eacute; calidad ofrece? &iquest;Qu&eacute; decisiones puede tomar? &iquest;Cu&aacute;ndo debe intervenir una persona? &iquest;Qu&eacute; valor econ&oacute;mico genera?
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas ser&aacute;n mucho m&aacute;s importantes que conocer el nombre del &uacute;ltimo modelo lanzado al mercado, y aqu&iacute; aparece una oportunidad para las empresas que comprendan que su ventaja competitiva no estar&aacute; necesariamente en desarrollar la inteligencia, sino en saber aplicarla, porque, si todos podemos acceder a modelos similares, lo que nos diferenciar&aacute; ser&aacute; c&oacute;mo los utilizamos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El verdadero salto no consiste en ahorrar tiempo</strong></h2><p class="article-text">
        Hay una cuesti&oacute;n que considero todav&iacute;a m&aacute;s relevante. Cuando hablamos de productividad de la IA, solemos pensar en las horas que podemos ahorrar.
    </p><p class="article-text">
        Si una tarea que antes requer&iacute;a diez horas ahora puede resolverse en una, hemos conseguido una mejora evidente, pero seguimos midiendo la tecnolog&iacute;a con los par&aacute;metros del modelo empresarial anterior. La IA permite algo bastante m&aacute;s interesante. Pensemos en una empresa que analiza sus resultados comerciales una vez al mes. Sus responsables revisan ventas, m&aacute;rgenes, clientes, desviaciones y previsiones y partir de esa informaci&oacute;n, intentan comprender qu&eacute; est&aacute; sucediendo y tomar decisiones. Con IA podr&iacute;an elaborar ese mismo informe en unos minutos. Eso es productividad.
    </p><p class="article-text">
        Pero imaginemos otra organizaci&oacute;n en la que diferentes agentes analizan continuamente la evoluci&oacute;n de los clientes, los cambios del mercado, los comportamientos comerciales, los costes, la competencia y las oportunidades de negocio. No esperan a que alguien solicite un informe, identifican anomal&iacute;as, relacionan variables, formulan hip&oacute;tesis y descubren oportunidades que nadie hab&iacute;a pensado en buscar. Los directivos dejan de decidir constantemente qu&eacute; merece ser analizado y empiezan a concentrarse en qu&eacute; hacer con aquello que la inteligencia descubre. <strong>Eso ya no es simplemente productividad, es una nueva capacidad empresarial.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n del coste de la inteligencia no solo permite hacer m&aacute;s barato lo que antes resultaba caro, permite empezar a hacer cosas que antes eran econ&oacute;micamente inviables. Analizar miles de hip&oacute;tesis, explorar escenarios alternativos, revisar permanentemente relaciones entre datos o identificar se&ntilde;ales d&eacute;biles del mercado eran actividades que exig&iacute;an enormes recursos humanos y econ&oacute;micos. Pues bien, hora empiezan a estar al alcance de organizaciones mucho m&aacute;s peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        La inteligencia deja de utilizarse exclusivamente cuando alguien decide que la necesita y puede convertirse en una capacidad permanente de la empresa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El mal uso de la IA puede salirnos muy caro</strong></h2><p class="article-text">
        Existe una paradoja que conviene tener presente.Podemos reducir extraordinariamente el coste de ejecutar una tarea y, al mismo tiempo, construir organizaciones m&aacute;s caras, complejas e ineficientes.
    </p><p class="article-text">
        Basta con desplegar agentes innecesarios, multiplicar consultas sin utilidad, utilizar modelos sobredimensionados, automatizar procesos mal dise&ntilde;ados o generar informaci&oacute;n que nadie utiliza.
    </p><p class="article-text">
        El resultado ser&aacute; una empresa que consume mucha inteligencia artificial, pero que no necesariamente toma mejores decisiones ni crea m&aacute;s valor, y esto nos obliga a cambiar la forma de evaluar nuestras inversiones tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos medir el &eacute;xito de la IA por el n&uacute;mero de agentes desplegados, las licencias contratadas, los tokens consumidos o las horas aparentemente ahorradas , sino medirlo por su capacidad para mejorar los resultados, ampliar las posibilidades de la organizaci&oacute;n y desarrollar ventajas competitivas.
    </p><p class="article-text">
        La IA no deber&iacute;a convertirse en una nueva partida de gasto tecnol&oacute;gico que intentamos justificar mediante peque&ntilde;os ahorros operativos, la IA cuestiona c&oacute;mo dise&ntilde;amos, organizamos y gestionamos nuestras empresas.
    </p><h2 class="article-text"><strong>De empresas que utilizan IA a empresas dise&ntilde;adas para la IA</strong></h2><p class="article-text">
        Este ,quiz&aacute; este sea el cambio m&aacute;s dif&iacute;cil de comprender. Una empresa tradicional que incorpora IA sigue siendo, esencialmente, la misma organizaci&oacute;n, aunque disponga de herramientas m&aacute;s avanzadas. Una empresa dise&ntilde;ada para aprovechar la IA puede funcionar de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Sus personas, agentes, datos, procesos y sistemas tecnol&oacute;gicos no operan como elementos independientes. Forman parte de una arquitectura com&uacute;n capaz de comprender lo que sucede, razonar sobre ello, descubrir relaciones, anticipar escenarios y aprender de los resultados. En ese modelo, las personas no desaparecen, cambia su papel.
    </p><p class="article-text">
        Su valor se concentra cada vez m&aacute;s en establecer objetivos, aportar criterio, interpretar contextos, asumir responsabilidades y decidir qu&eacute; hacer con las posibilidades que la inteligencia pone a su alcance.
    </p><p class="article-text">
        Y tampoco significa que todas las decisiones deban automatizarse. Precisamente porque la inteligencia ser&aacute; m&aacute;s accesible, necesitaremos mejores mecanismos para determinar cu&aacute;ndo confiar en ella, cu&aacute;ndo contrastarla y cu&aacute;ndo debe decidir una persona.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n no es sustituir inteligencia humana por IA, es dise&ntilde;aro redise&ntilde;ar organizaciones capaces de combinar ambas para desarrollar capacidades que ninguna de ellas tendr&iacute;a por separado.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La pregunta que deber&iacute;amos hacernos</strong></h2><p class="article-text">
        La noticia de SAP puede parecer una simple decisi&oacute;n sobre proveedores tecnol&oacute;gicos, pero, en mi opini&oacute;n, creo que anticipa una discusi&oacute;n mucho m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os hemos preguntado qu&eacute; pod&iacute;a hacer la IA, despu&eacute;s empezamos a preguntarnos cu&aacute;nto trabajo pod&iacute;a ahorrarnos, ahora deber&iacute;amos comenzar a preguntarnos algo diferente: <strong>&iquest;qu&eacute; podr&iacute;amos llegar a hacer si disponer de inteligencia dejara de ser una limitaci&oacute;n econ&oacute;mica y organizativa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque, a medida que razonar, analizar y descubrir se vuelvan m&aacute;s baratos, la escasez dejar&aacute; de estar exclusivamente en nuestra capacidad para producir inteligencia.
    </p><p class="article-text">
        Estar&aacute; en nuestra capacidad para darle sentido, organizarla y convertirla en valor, y ah&iacute; es donde las empresas empezar&aacute;n a diferenciarse de verdad.
    </p><p class="article-text">
        La pr&oacute;xima gran ventaja competitiva no ser&aacute; tener acceso a la mejor inteligencia artificial, ser&aacute; saber qu&eacute; hacer con una inteligencia cada vez m&aacute;s abundante y accesible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/inteligencia-abarata-verdadero-negocio-sera_132_13632841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2026 08:11:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La inteligencia se abarata: El verdadero negocio será saber qué hacer con ella]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a dos directores de cine comprometidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/adios-directores-cine-comprometidos_132_13630507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e20555f7-fc5c-43e8-8fbc-fc2b62143b83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x680y88.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a dos directores de cine comprometidos"></p><p class="article-text">
        Con pocos d&iacute;as de diferencia han fallecido dos directores de cine singulares, el chileno Patricio Guzm&aacute;n y nuestro Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a S&aacute;nchez. Ambos tuvieron una relaci&oacute;n especial con nuestra ciudad.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os setenta del pasado siglo se celebraba en C&oacute;rdoba el Festival de Cine Hist&oacute;rico y en la edici&oacute;n de 1977 se program&oacute; el documental <em>La Batalla de Chile</em> y estuvo presente Patricio Guzm&aacute;n que la hab&iacute;a dirigido. Se proyect&oacute; en el viejo Gran Teatro habilitado ocasionalmente para celebrar el Festival. La obra, que la rod&oacute; en el golpe de Estado del general Pinochet, describe con un tremendo realismo la crueldad con que se emplearon los militares. Rod&oacute; en las calles con una c&aacute;mara Arriflex improvisando tomas seg&uacute;n transcurr&iacute;an las persecuciones y matanzas. En un momento determinado se vio obligado a ocultar la c&aacute;mara en una alcantarilla para que no se la incautaran y huir de los militares.
    </p><p class="article-text">
        Por la noche la recogi&oacute; y guard&oacute; las grabaciones en casa de un t&iacute;o suyo. No obstante fue detenido y llevado al Estadio Nacional de Chile, junto con otros miles de ciudadanos, algunos de ellos artistas como Victor Jara. Patricio tuvo m&aacute;s suerte y no le partieron las manos ni lo fusilaron, como hicieron con el cantante. Lo liberaron quince d&iacute;as despu&eacute;s. Consigui&oacute; salir del pa&iacute;s con las grabaciones que hab&iacute;a rodado y editar uno de los mejores documentales que se han hecho en la historia del cine.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio de que se iba a proyectar <em>La Batalla de Chile</em>, despert&oacute; un enorme inter&eacute;s entre los cordobeses, especialmente entre los dem&oacute;cratas de izquierdas. El Gran Teatro experiment&oacute; un lleno absoluto y cuando termin&oacute; la proyecci&oacute;n apareci&oacute; en el escenario Patricio Guzm&aacute;n que fue recibido con un atronador aplauso y al grito de &iexcl;Chile! &iexcl;Chile! En su exposici&oacute;n explic&oacute; las vicisitudes de su rodaje y la crueldad con la que la dictadura militar somet&iacute;a al pueblo. Durante su estancia en la ciudad mantuve con &eacute;l algunas conversaciones, junto con representantes de la izquierda cordobesa, &eacute;l militaba entonces en el Partido Socialista chileno. En su despedida me coment&oacute; que se llevaba una muy grata impresi&oacute;n de C&oacute;rdoba y de los cordobeses.
    </p><p class="article-text">
        <em>La batalla de Chile</em> recibi&oacute; numerosos premios, como una de las 10 mejores pel&iacute;culas de Latinoam&eacute;rica, Festival de Benalm&aacute;dena, de Bruselas, Grenoble y varios m&aacute;s. Quien haya visto la pel&iacute;cula convendr&aacute; en que es un documento impresionante con un realismo raras veces llevado al cine.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a S&aacute;nchez ha sido uno de los mejores directores de pel&iacute;culas de comedia del cine espa&ntilde;ol. Ha criticado con humor e iron&iacute;a muchas de las circunstancias en las que se desarrollaba la vida de los espa&ntilde;oles. A veces creando situaciones esperp&eacute;nticas, fuera de la normalidad y a trav&eacute;s del humor retrataba las crudas situaciones en las que pon&iacute;a a sus personajes.
    </p><p class="article-text">
        Gan&oacute; el Oso de Oro en el Festival de Berl&iacute;n por su pel&iacute;cula <em>Las Truchas </em>(1978), en la que narra la ca&oacute;tica situaci&oacute;n que se produce en la celebraci&oacute;n de un banquete. En <em>La corte del Fara&oacute;n</em> (1985) hace una divertida y acerada cr&iacute;tica de la censura franquista a una obra de teatro suspendida por la autoridad gubernamental franquista (por desgracia, en plena democracia el Gobierno de Castilla y Le&oacute;n del PP y Vox acaba de prohibir la obra de teatro <em>Federico. No hay olvido, ni sue&ntilde;o: carne viva</em>, que se iba a representar en Valladolid. La causa esgrimida ha sido su car&aacute;cter ideol&oacute;gico. Al parecer el fascismo que practica la censura no es una ideolog&iacute;a. Es muy preocupante la involuci&oacute;n que podemos volver a sufrir, ya la est&aacute;n empezando a poner en pr&aacute;ctica en los lugares donde gobiernan. La censura es una p&eacute;rdida de las libertades que hemos conseguido con la democracia y que este ejemplo demuestra que est&aacute; en peligro).
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis hizo m&aacute;s de treinta pel&iacute;culas y cont&oacute; en muchas de ellas con Rafael Azcona como guionista, con el que coincid&iacute;a en la s&aacute;tira y en la cr&iacute;tica humor&iacute;stica. Su vinculaci&oacute;n con C&oacute;rdoba surge por el rodaje en nuestra ciudad de la pel&iacute;cula <em>Pasodoble</em> (1988), con la colaboraci&oacute;n en el guion de Azcona. Otra acerada cr&iacute;tica humor&iacute;stica a los desahucios y los ocupas y con un extraordinario reparto encabezado por Fernando Rey, Juan Diego y Antonio Resines. Se rod&oacute; en las calles de la ciudad y en el Palacio de Viana.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Ayuntamiento facilitamos todos los permisos necesarios y el apoyo de los servicios municipales para que se pudiera llevar a cabo sin contratiempos el rodaje de las secuencias que requer&iacute;an usar las calles y plazas. En una ocasi&oacute;n asist&iacute; al rodaje de una secuencia por invitaci&oacute;n expresa de Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a S&aacute;nchez, incluida la comida que tuvo lugar despu&eacute;s. Su conversaci&oacute;n era muy divertida, siempre cargada de iron&iacute;a, como sus pel&iacute;culas. Como se&ntilde;al de distinci&oacute;n hacia la ciudad se program&oacute; la gala del estreno de la pel&iacute;cula en el Gran Teatro, ya restaurado, con la presencia de algunos actores y de su director, al que present&eacute; desde el escenario una vez terminada la proyecci&oacute;n y mantuvo una animada y divertida charla, como era su estilo, con el p&uacute;blico que llen&oacute; el teatro.
    </p><p class="article-text">
        Ambos fueron directores comprometidos y en sus obras expusieron la denuncia contra el autoritarismo y sus consecuencias, Patricio Guzm&aacute;n con el realismo descarnado de la crueldad con la que se ejerci&oacute; y Jos&eacute; Luis Garc&iacute;a S&aacute;nchez con su caracter&iacute;stico estilo sarc&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos la suerte de que los dos pisaron el escenario de nuestro Gran Teatro y recibieron el aplaudido reconocimiento de los cordobeses.
    </p><p class="article-text">
        Que la tierra les sea leve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Herminio Trigo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/adios-directores-cine-comprometidos_132_13630507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Nov 2026 19:15:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós a dos directores de cine comprometidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Billetes a cinco euros]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/billetes-cinco-euros_132_13627411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b3ea8f2-2c12-4711-9245-eaaaf352f64b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Billetes a cinco euros"></p><p class="article-text">
        Todos celebramos cuando buscamos un viaje a largo plazo (a veces para el d&iacute;a siguiente) a Madrid, Zaragoza o Barcelona en tren y nos sale una tarifa absurdamente barata. Cinco, nueve, 18 euros por una plaza que antes de la llegada de las operadoras privadas no costaba menos de 55 euros. Y la ida y vuelta a Madrid desde C&oacute;rdoba rondaba, cuando no superaba, los 100 euros.
    </p><p class="article-text">
        Desde que el AVE lleg&oacute; a C&oacute;rdoba, en 1992, pag&aacute;bamos sin rechistar por ese servicio. Entend&iacute;amos que fuese caro. Hab&iacute;a, de hecho, una campa&ntilde;a en autob&uacute;s dise&ntilde;ada especialmente para los que no pod&iacute;an gastarse ese dinero. Ahora, con esos precios tan baratos, entiendo que esa empresa de autobuses habr&aacute; quebrado. 
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre con todos los productos que de repente son baratos el consumidor no suele pensar en el porqu&eacute;. Lo compra y ya est&aacute;. &iquest;Un billete a nueve euros por ir a Madrid? Pues lo compro y si no puedo ir, tampoco pasa nada. Pero siempre hay letra peque&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Las tres compa&ntilde;&iacute;as que operan la alta velocidad en Espa&ntilde;a pugnan por conseguir clientes. Hay demanda. Cada vez m&aacute;s. Pero como siempre la lucha que se acaba haciendo es por precio. Es la manera m&aacute;s r&aacute;pida de llenar un tren. Billetes a nueve, 18 euros. Y los viajeros pagamos gustosamente ese precio por un servicio que antes nos pod&iacute;a costar hasta diez veces m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que hacerse muchas preguntas. &iquest;Qu&eacute; es lo que estamos pagando exactamente? &iquest;Es rentable para una compa&ntilde;&iacute;a llenar un tren con esos precios? &iquest;De d&oacute;nde se recorta para alcanzar el umbral de rentabilidad? &iquest;Es sostenible ese modelo?
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de trenes de alta velocidad, no de Cercan&iacute;as, tranv&iacute;as o metros. El Iryo del accidente de Urda sali&oacute; de Atocha a las 7:55 de la ma&ntilde;ana. El AVE a las 8:00. Son cinco minutos de diferencia. Son trenes que f&aacute;cilmente alcanzan los 300 kil&oacute;metros por hora. A esa velocidad, si el primer tren tiene un fallo y frena bruscamente, &iquest;tiene tiempo el segundo para pararse de una manera segura?
    </p><p class="article-text">
        No soy experto en trenes ni en seguridad ferroviaria. Y ojal&aacute; no dise&ntilde;ar nunca una parrilla de horarios que sobre el papel se me hace imposible de gestionar. Pero m&aacute;s all&aacute; de los sistemas de frenado autom&aacute;tico, de los cantones, los ordenadores de los a&ntilde;os noventa, del sistema Ertms o de la calidad de las v&iacute;as habr&iacute;a que preguntarse si de verdad es viable fletar trenes de alta velocidad cada cinco minutos. Y pagar por ello menos de lo que cuesta un taxi en C&oacute;rdoba que te lleve del centro a La Torrecilla.
    </p><p class="article-text">
        No podemos dejar la seguridad ferroviaria en manos del libre mercado, de esa mano invisible que dice que lo regula todo. O en ese sistema que tan felices nos hace de precios flexibles: ofertar billetes baratos para llenar un servicio que, oh sorpresa, los vende car&iacute;simos cuando de repente la oferta sobrepasa a la demanda. Al capitalismo hay que domarlo por el bien de la sociedad. Por el bien com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/billetes-cinco-euros_132_13627411.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 18:56:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Billetes a cinco euros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/en-azafate/miedo_132_13629465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b404ca2d-1431-4c76-8e5a-db406fe58865_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El miedo"></p><p class="article-text">
        En este d&iacute;a 1 de noviembre en el que recordamos a nuestros muertos &iquest;qui&eacute;n no tiene miedo a la muerte? Pocas fechas hay en el calendario que evoquen con tanta fuerza el miedo m&aacute;s antiguo del ser humano: el miedo a la muerte y a lo que desconocemos de ella. Y no digamos cuando llega de repente, inopinadamente y de forma tan evitable como injusta. Las muertes de esta semana son el claro ejemplo de ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si ser&aacute;n estas fechas, la era de escorpio que ya ha llegado y con ella un nuevo cumplea&ntilde;os, o las duras vivencias ajenas que he o&iacute;do esta semana en mi trabajo y en la tele. El caso es que no he parado de reflexionar estos d&iacute;as sobre la inquietante levedad del ser y ese poderoso sentimiento que puede condicionar de manera relevante toda nuestra vida: el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Y creo haber llegado a la conclusi&oacute;n de que hay dos tipos de miedo, aunque muchas maneras de afrontarlos. Est&aacute; el miedo infundado, ese que carece de una causa objetiva que lo provoque. Ese miedo que est&aacute; solo en tu cabeza y hasta puede que en tu pecho, sintiendo incluso como lo oprime. No hay motivo, pero sientes miedo a situaciones y cosas, convirti&eacute;ndose ese sentimiento recurrente en casi una forma de vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el miedo fundado. El que siente razonablemente el com&uacute;n de los mortales, el hombre medio y sensato, ante determinadas situaciones y est&iacute;mulos externos. Muy pocas personas no sentir&iacute;an miedo si un encapuchado te asalta por la noche en un callej&oacute;n oscuro, pu&ntilde;al en mano. Solo un loco se quedar&iacute;a tan fresco ante algo as&iacute;. Miedo fundado ante una enfermedad, sin saber lo que te espera; miedo cuando te quedas en el paro y no sabes si tendr&aacute;s para comer; el miedo que siente el torero ante el toro y el miedo que sentimos ante los muchos toros reales que lidiamos en la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos miedos son leg&iacute;timos y dir&iacute;a que hasta sanos, porque son el resorte que nos hace crecer en cada uno de esos envites. Al final, no podemos olvidar que no somos el resultado de nuestros &eacute;xitos, sino el producto resiliente de los fracasos que superamos en la vida, con el impagable aprendizaje que vamos sumando en cada uno de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los otros miedos, los infundados, nada nos aportan. Cuando el miedo est&aacute; solo en tu cabeza, sin una causa real que lo provoque, el &uacute;nico enemigo a vencer eres t&uacute;. Miedo a enamorarse, miedo al fracaso, miedo a subir en ascensor, o miedo a volar en avioneta. Miedo a vivir. Como le&iacute; hace poco, casi de manera providencial, &ldquo;<em>vivir es sentir dolor &hellip; y vivir con miedo al dolor es negarse a vivir&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Todos los que vivimos en este Sur maravilloso, todos los que tanto nos hemos vanagloriado de nuestra pionera l&iacute;nea de alta velocidad, todos los que hemos disfrutado de tantos viajes en tren con puntualidad germ&aacute;nica y velocidad de rayo, sin un solo movimiento, ahora sentimos miedo a volver a pisar esos vagones. Todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un miedo aterrador. Lo que no s&eacute;, o no estoy muy segura de saberlo, es si este miedo que ya siento de comprar el pr&oacute;ximo billete de AVE para viajar en uno de esos vagones a Madrid por la ma&ntilde;ana y volver en otro vag&oacute;n por la tarde, es un miedo que est&aacute; solo en mi cabeza, o un miedo real y lamentablemente mucho m&aacute;s que fundado &hellip; &iquest;Qu&eacute; opinan ustedes?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magdalena Entrenas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/en-azafate/miedo_132_13629465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 18:56:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El miedo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vagón del silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/vagon-silencio_132_13629549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff255693-a111-4374-9987-92c586bd8144_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x397y318.jpg" width="1200" height="675" alt="Vagón del silencio"></p><p class="article-text">
        I.- El silencio es la falta de ruido. Lo dice el diccionario. Tambi&eacute;n es la abstenci&oacute;n de hablar.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, Renfe empez&oacute; a ofertar unos billetes de AVE asegurando el silencio en uno de los coches (o vagones) de sus l&iacute;neas: el llamado &ldquo;Vag&oacute;n del silencio&rdquo;. Como todo derecho ten&iacute;a el env&eacute;s de las obligaciones: no usar m&oacute;viles ni pantallas con sonido, no realizar ni recibir llamadas, no comer crackets ni gusanitos ni chips, no cantar en voz alta, no llevar perros ni ni&ntilde;os menores de 14 a&ntilde;os, evitar la aerofagia, no roncar, posiblemente&hellip; Hacer menos ruido que en un cuadro de Edward Hooper, qu&eacute; se yo. La intenci&oacute;n era buena, pero todo era muy laxo.
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil discernir si el silencio precede a la tormenta o si el estallido de la tormenta provoca el silencio posterior. Dicen que los estorninos abandonan las ramas de los &aacute;rboles si sienten (que tambi&eacute;n es escuchar) un sismo inminente. Otros animales se desperezan y buscan tierra si huelen (que es una sinestesia de o&iacute;r) a tsunami. 
    </p><p class="article-text">
        No es posible la m&uacute;sica sin el silencio. Lo sabemos por Sibelius, Rachmaninov, Mile Davies y por la mano derecha levantada de Keith Richards antes de bajarla despu&eacute;s sobre su Fender y tocar &ldquo;Satisfaction&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que el compositor John Cage solicit&oacute; a las autoridades acad&eacute;micas de Harvard que le permitiesen acceder a la c&aacute;mara anecoica de la Universidad para escuchar el silencio. Para experimentar qu&eacute; se siente. 
    </p><p class="article-text">
        Una c&aacute;mara anecoica (o anecoide) &nbsp;es una sala dise&ntilde;ada para absorber en su totalidad las reflexiones producidas por&nbsp;ondas ac&uacute;sticas&nbsp;o&nbsp;electromagn&eacute;ticas en cualquiera de las superficies que la conforman (suelo, techo y paredes laterales). 
    </p><p class="article-text">
        John Cage sali&oacute; de la c&aacute;mara anecoica y declar&oacute; que, tras un rato, percibi&oacute;  dos sonidos, uno grave y otro agudo.
    </p><p class="article-text">
        Un t&eacute;cnico le aclar&oacute; que el agudo es el sistema nervioso y el sonido grave es la circulaci&oacute;n de la sangre. Y Cage entendi&oacute; que todo ese ruido lo generaba &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        II.- La tarde del accidente ferroviario de Urda me fui a la Filmoteca de Andaluc&iacute;a a ver una pel&iacute;cula de Jim Jarmush que trata sobre la familia.
    </p><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n &ldquo;Familia&rdquo; es posiblemente el mayor semillero de silencios de nuestra sociedad. Y, parad&oacute;jicamente, puede provocar mucho ruido en una cena. Los pabellones improvisados, las ruedas de prensa, los helic&oacute;pteros, las ambulancias, los micr&oacute;fonos cerca del careto, los chalecos reflectantes, los vasos de caldo caliente, las mantas plateadas, las teles (sin volumen) en el bar, los ruiditos del tel&eacute;fono m&oacute;vil&hellip; Todo se antojaba ensordecedor y yo me fui al cine (sonoro, en este caso).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Father, mother, sister, brother&rdquo; es el t&iacute;tulo de la peli que vi. Exacto como el mostrador de una buena charcuter&iacute;a atendida sin ruido.
    </p><p class="article-text">
        Lo del &ldquo;Vag&oacute;n del silencio&rdquo; naci&oacute;, como tantas cosas, con una buena intenci&oacute;n. Pero no acab&oacute; de funcionar.
    </p><p class="article-text">
        Las buenas intenciones son solo pastillas efervescentes que se disuelven en la melancol&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Fernández Palomo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/vagon-silencio_132_13629549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 18:56:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vagón del silencio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El kilómetro cero de otra España]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tenden-ciosa/kilometro-cero-espana_132_13628992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed9693cc-f4f5-4245-9c5e-c9eb294b798c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El kilómetro cero de otra España"></p><p class="article-text">
        Un miedo sordo, subterr&aacute;neo, como de mar de fondo&hellip; ahoga&hellip; Tapo mis o&iacute;dos. Bajo los ojos. Respiro. Rechazo este oleaje de miedos y de v&eacute;rtigo. Se ciernen espesas nieblas fr&iacute;as de opacidad. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n los &aacute;nimos? &iquest;Se puede, se debe preguntar? Consternaci&oacute;n. Dolor. Luto. Fragilidad. Vectores hacia la peligrosa desregulaci&oacute;n y la &ldquo;prioridad nacional&rdquo;. Desconfianza y trauma ante servicios p&uacute;blicos que fueron mod&eacute;licos. Abismo entre bloques pol&iacute;ticos. Contrastes: gentes que, de nuevo, son ejemplo de solidaridad sin reserva, entreg&aacute;ndose en el rescate del semejante herido; gentes (a todxs un poco nos ocurre) arrastradas al aislamiento, solas con su pantalla; gentes que se vuelven ultras, aunque les perjudique y empeore lo social; gentes que se movilizan y confirman que la colectividad, unida, visible, es un medio masivo de poder y transformaci&oacute;n, antes, ahora, siempre; gentes que no quieren saber nada de nada.
    </p><p class="article-text">
        Porque, bien sentido, bien mirado, en estos d&iacute;as hay decepci&oacute;n, desafecci&oacute;n, desprecio a las c&uacute;pulas, y miedo. M&aacute;s miedo y por m&aacute;s cosas. Mientras tanto, aqu&iacute;, cabe preguntarse: &iquest;cu&aacute;nta gente es capaz de dialogar racional y respetuosamente?, y &iquest;qui&eacute;nes, y desde qu&eacute; lugares, est&aacute;n y seguir&aacute;n cebando la polarizaci&oacute;n y los disturbios violentos? No quiero exagerar. Tampoco minorar. Ni evadirme.
    </p><p class="article-text">
        Preguntas alrededor del cansancio y del miedo. &iquest;Por qu&eacute; se nos quedan los pies varados en el barro? &iquest;Por qu&eacute; los anta&ntilde;o mejores trenes de Europa han sido trenes de muerte en menos de nueve meses? &iquest;Por qu&eacute; Maricarmen Abascal falleci&oacute; injusta e inhumanamente expulsada de su casa? &iquest;Qui&eacute;n ha roto el ascensor social? &iquest;Qu&eacute; mueve a la internacional ultra a ser precursora de nuevos fascismos, a desacreditar la democracia desde dentro? Y &iquest;c&oacute;mo se le permite? &iquest;Por qu&eacute;, con rostro impert&eacute;rrito y est&uacute;pida resignaci&oacute;n, se asiste a toda clase de desmoronamientos y desmantelamientos de lo p&uacute;blico? &iquest;Ser&aacute; porque cre&iacute;mos que &eacute;ramos inmunes y ricos sin serlo, que lo com&uacute;n y lo regulado por buenas leyes era innecesario? &iquest;Por qu&eacute; funciona ese infundio de que la da&ntilde;ina espera sanitaria, la discriminaci&oacute;n, la censura&hellip; no iban a tocarnos? Aunque nada m&aacute;s lejos de la realidad: el sistema tiene truco y es injusto para la mayor&iacute;a no privilegiada. As&iacute;, en sangrante ejemplo, el esfuerzo, el aplaudido talento joven, el trabajo devorador de tiempo para vivir (eso, si se tiene empleo habitualmente), el sacrificio, las magras ayudas envueltas en burocracia, no bastan para acceder a una vivienda digna asequible, entre otras cosas que deber&iacute;an funcionar y no lo hacen.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el sistema tiene que resetearse, refundarse, qu&eacute; s&eacute; yo c&oacute;mo llamarlo, a partir de an&aacute;lisis y acuerdos de altura -aunque suene grandilocuente-. Tenemos que sentarnos, hablar desde los datos y los presupuestos y tejer pactos con lealtad y compromiso democr&aacute;ticos, m&aacute;s all&aacute; y por encima de las saludables, obligadas citas electorales.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre, a todas las escalas, en este momento de la Historia, nos obliga. E insisto: es terror&iacute;fico que un tren haya circulado 17 minutos hacia el choque mortal en Urda (Toledo), y que haya sucedido tan pr&oacute;ximo, menos de un a&ntilde;o, al tambi&eacute;n grav&iacute;simo siniestro de Adamuz. Tenemos en las entra&ntilde;as un temor indignado o depresivo o todo junto que nadie debe gestionar por nosotrxs, menos a&uacute;n rentabilizarlo, manipularlo, incendiarlo, radicalizarlo.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco apagarlo o ensordecerlo, porque nuestro miedo tiene y ha tenido una causa, y estar&aacute; presente como un aguij&oacute;n hasta que se haya esclarecido y corregido cuanto lo provoc&oacute;. En nuestro miedo, mantenido a raya para que no nos haga la vida imposible, debemos mandar cada unx. En el m&iacute;o mando yo, que no me lo usen para servir de marioneta.
    </p><p class="article-text">
        En suma, el miedo y su ant&oacute;nimo son una mina, tambi&eacute;n para reflexionar y escribir ensayo, como bien lo acaban de demostrar Mariana Enriquez en su obra <em>Conversaci&oacute;n con la oscuridad. Teor&iacute;as, intenciones y escritura del miedo</em>; Cynthia Men&eacute;ndez, retratando la valiente lucha obrera en los astilleros de Vigo, en <em>Son coma glaciares os barcos de aceiro / Son glaciares los barcos de acero</em>; Marta Peirano, con <em>El enemigo conoce el sistema</em> y <em>El peque&ntilde;o libro rojo del activista en la red</em>; Bibiana Candia, en su novela <em>Lar</em>, acerca de las cigarreras gallegas que, en el XIX, montaron una huelga para defender sus empleos amenazados por la mecanizaci&oacute;n y lucharon subidas a los tejados, vencido el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Miedo. En general, nadie quiere sentir miedo, pues no es de valientes, no es de seres s&oacute;lidamente instalados en la c&uacute;spide, no es el feedback que agrada que nos devuelva el entorno. Pero, queramos o no, pocos sentimientos o estados poseen la fuerza del miedo: bien porque encadena y paraliza, bien porque, constatado su perjuicio y el hecho de que no es invencible sino superable, se convierte en el revulsivo definitivo para el logro de la tranquilidad y los niveles controlados de cortisol que supone haber salido del laberinto, haber vencido al Minotauro, haber escapado de una plantaci&oacute;n esclavista de Alabama antes de la abolici&oacute;n hist&oacute;rica, haber denunciado y escapado de una de red de prostituci&oacute;n pese a las d&eacute;biles de redes de apoyo que suele a recibir la persona herida por la trata proxeneta, de haberle, en fin, ganado el pulso al miedo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se orillan el miedo, el decaimiento, el derrotismo, la socorrida v&iacute;a de la desconexi&oacute;n de la realidad punzante? &iquest;Cu&aacute;l es la vacuna contra la temeridad de apostar por una reacci&oacute;n de huida hacia atr&aacute;s o hacia Guatepeor, hacia la ca&iacute;da en los brazos y en las fauces de quienes rapidito recortan de lo necesario sin piedad ni cerebro? De apostar por quienes se conducen con absoluta falta de empat&iacute;a, por quienes cuestionan derechos humanos y constitucionales hace tiempo reconocidos y asentados o reci&eacute;n conquistados, o de quienes trampean a base de propuestas superficiales, de las que nada transforman porque se parecen a campa&ntilde;as para captar clientes, o de cacareados prop&oacute;sitos de enmienda luego incumplidos.
    </p><p class="article-text">
        2026 est&aacute; removiendo definitivamente inercias y cimientos. Lo de nuestro pa&iacute;s no solo requiere las elecciones que se van a celebrar dentro de poco. Lo que nos ocurre y lo que padecemos precisa algo a&uacute;n mejor y m&aacute;s fecundo y m&aacute;s transformador que los Pactos de la Moncloa de 1977, de hace casi 50 a&ntilde;os, pues urge un marco de acuerdos de altura para los tiempos de hoy, que recoja el esp&iacute;ritu y las aspiraciones de la generaci&oacute;n Z y que enlace a las distintas capas de una sociedad espa&ntilde;ola plural y diversa en una solidaridad y una corresponsabilidad intergeneracionales. Podr&iacute;a llamarse algo as&iacute; como los Pactos de Sol, los Acuerdos del kil&oacute;metro cero o como el pueblo quisiera llamarlo, con tal de expresar el comienzo de una realidad de construcci&oacute;n pol&iacute;tica colectiva solvente -recogiendo el br&iacute;o y la autenticidad de movimientos como los del 15-M, la acampada de Sol, los estudiantes de Serbia-, una realidad pol&iacute;tica revitalizada a la que no se le consuma la luz del compromiso ni las ilusiones, blindada contra la adulteraci&oacute;n, que fortalezca y desarrolle nuestra democracia y que recabe apoyos por su buena senda y sus consecuciones. Hay que ser pr&aacute;cticos y eficaces, solucionar desde la equidad, nunca defraudar. Lo saben el alcalde de Nueva York, los estudiantes serbios, la juventud india.
    </p><p class="article-text">
        Lo de nuestro pa&iacute;s, lo de Europa, lo del mundo inestabilizado por poderes autoritarios, belicistas, machistas, racistas, groseros y m&aacute;s cosas horribles, tiene arreglo y se llama fortalecimiento democr&aacute;tico. M&aacute;s y m&aacute;s democracia. Democracia sin miedo a ver, a contar y a cambiar la realidad, con criterios t&eacute;cnicos, evaluables, consensuados, de medio y largo plazo, con la perspectiva del bien com&uacute;n, de lo factible y de lo sostenible; es decir, nada parecido a salir del paso hasta las pr&oacute;ximas elecciones, ni a poner los recursos p&uacute;blicos al servicio de grandes corporaciones, multinacionales, grupos de presi&oacute;n, fondos depredadores, etc. Democracia sin miedo a hacer auditor&iacute;as de lo que falla y de que por qu&eacute; falla y c&oacute;mo solucionarlo y con qu&eacute; coste. Y democracia, en fin, sin miedo a derribar privilegios y decir a las fortunas obscenas que se acab&oacute; la acumulaci&oacute;n. Esa era su fiesta -metaf&oacute;ricamente dicho, me vayan a demandar si no lo explico- y tambi&eacute;n su atraco sobre nuestros recursos, nuestros derechos, nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        Miedo no, sino pactos y m&aacute;s democracia hacia el kil&oacute;metro cero de otra Espa&ntilde;a, de otra Europa, de otro mundo posibles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tenden-ciosa/kilometro-cero-espana_132_13628992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Oct 2026 10:29:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El kilómetro cero de otra España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[opinión,Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Matemáticas de combate e IA: cuando la guerra se decide antes del disparo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-dique/matematicas-combate-e-ia-guerra-decide-disparo_132_13628125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b6f643d-848d-4fd9-aa35-18f7d8c3d895_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Matemáticas de combate e IA: cuando la guerra se decide antes del disparo | FREEPICK"></p><p class="article-text">
        La guerra siempre ha tenido matem&aacute;ticas: trayectorias bal&iacute;sticas, rutas de suministro, c&aacute;lculos de combustible, c&oacute;digos cifrados o mapas de posiciones. La diferencia de nuestro tiempo es que esas matem&aacute;ticas ya no se limitan a describir el campo de batalla. Aspiran a anticiparlo, ordenarlo y, cada vez con m&aacute;s frecuencia, a recomendar qu&eacute; hacer con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La IA procesa en segundos vol&uacute;menes de informaci&oacute;n que antes requer&iacute;an equipos enteros para trabajar sobre im&aacute;genes de sat&eacute;lite, videos de drones, comunicaciones interceptadas, datos meteorol&oacute;gicos, movimientos de poblaci&oacute;n, actividad digital o fuentes abiertas. Bajo la promesa de la precisi&oacute;n, estos sistemas identifican patrones, priorizan alertas y sugieren amenazas. Pero una cuesti&oacute;n permanece inc&oacute;modamente abierta &iquest;Qui&eacute;n decide qu&eacute; patr&oacute;n es peligroso, qu&eacute; vida puede ser considerada un &ldquo;riesgo&rdquo; y qu&eacute; error es asumible?
    </p><p class="article-text">
        Desde una mirada progresista, el debate no consiste en estar a favor o en contra de la tecnolog&iacute;a. Consiste en decidir al servicio de qu&eacute; proyecto pol&iacute;tico se utiliza. La IA puede servir para prevenir conflictos, localizar personas desaparecidas, retirar minas, reforzar la ayuda humanitaria o detectar campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n puede servir para acelerar una l&oacute;gica de vigilancia, convertir poblaciones enteras en perfiles sospechosos y rebajar el tiempo- y la responsabilidad- que separa un dato de un ataque.
    </p><h2 class="article-text">Del mapa al algoritmo: la promesa de preverlo todo</h2><p class="article-text">
        Un mapa cl&aacute;sico mostraba el terreno. Un sistema algor&iacute;tmico pretende mostrarlo, predecir lo que ocurrir&aacute; y ofrecer una respuesta antes de que el ser humano haya podido valorar plenamente sus consecuencias. Esa es la promesa de la guerra basada en datos, reducir la incertidumbre a trav&eacute;s de modelos predictivos.
    </p><p class="article-text">
        Hay usos que pueden salvar vidas. Analizar im&aacute;genes para localizar infraestructuras da&ntilde;adas, anticipar desplazamientos forzados, dise&ntilde;ar corredores humanitarios o advertir de riesgos para la poblaci&oacute;n civil son aplicaciones con un evidente potencial protector. La cuesti&oacute;n es que la misma infraestructura tecnol&oacute;gica puede cumplir una funci&oacute;n radicalmente distinta cuando se incorpora a la selecci&oacute;n de objetivos, a la vigilancia masiva o a la gesti&oacute;n automatizada de listas de sospechosos.
    </p><p class="article-text">
        El problema aparece cuando la velocidad se confunde con verdad. En los conflictos, el tiempo para verificar puede considerarse un obst&aacute;culo operativo; sin embargo, verificar es una garant&iacute;a democr&aacute;tica y humanitaria. Una anomal&iacute;a detectada por un sistema no equivale a una amenaza. Un tel&eacute;fono conectado, un veh&iacute;culo detenido, una ruta frecuente o una red de contactos no convierten (o al menos no deber&iacute;a) autom&aacute;ticamente a una persona en objetivo leg&iacute;timo. La correlaci&oacute;n no es culpabilidad; la probabilidad no es una sentencia.
    </p><h2 class="article-text">Los datos no son neutrales: el riesgo de automatizar el prejuicio</h2><p class="article-text">
        La IA suele presentarse como m&aacute;s objetiva que el juicio humano. Sin embargo, ning&uacute;n algoritmo nace neutral. Se entrena con datos producidos por instituciones, empresas, ej&eacute;rcitos y servicios de inteligencia; datos que contienen prioridades pol&iacute;ticas, lagunas, estigmas y desigualdades acumuladas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una comunidad ha sido vigilada de forma desproporcionada durante a&ntilde;os, deja m&aacute;s registros que otras. M&aacute;s controles, m&aacute;s incidentes documentados, m&aacute;s mapas de riesgo, m&aacute;s indicadores de sospecha. Un modelo puede interpretar esa acumulaci&oacute;n como prueba de peligrosidad, cuando es tambi&eacute;n la huella de una vigilancia desigual. El sesgo deja entonces de presentarse como prejuicio y adopta el lenguaje aparentemente incontestable de la t&eacute;cnica.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica conecta con la datificaci&oacute;n del cuerpo. Las personas dejan de ser sujetos con derechos, historias y contextos para convertirse en perfiles, puntuaciones, patrones de movilidad o coincidencias estad&iacute;sticas. En una guerra, esa reducci&oacute;n es especialmente grave. El enemigo no necesita ser conocido, basta con que sea calculable. Y cuando una poblaci&oacute;n es tratada como una masa de datos sospechosos, la distinci&oacute;n entre protecci&oacute;n y castigo colectivo empieza a desdibujarse.
    </p><h2 class="article-text">No basta con un humano que pulse el bot&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El debate p&uacute;blico suele centrarse en las armas aut&oacute;nomas, como si el problema comenzara cuando una m&aacute;quina dispara. Pero la automatizaci&oacute;n act&uacute;a mucho antes, en la selecci&oacute;n de informaci&oacute;n, en la clasificaci&oacute;n de perfiles, en la prioridad de las alertas y en la recomendaci&oacute;n de los objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Puede haber una persona al final de la cadena, pero esa presencia no garantiza una decisi&oacute;n humana significativa. Si el sistema ofrece una recomendaci&oacute;n con apariencia de certeza, si el tiempo es m&iacute;nimo y si cuestionar al algoritmo parece una demora o una debilidad, el operador corre el riesgo de limitarse a ratificar una decisi&oacute;n ya preparada.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no basta con afirmar que hay un &ldquo;humano en el circuito&rdquo;. Hace falta control humano real, acceso a la informaci&oacute;n que fundamenta la recomendaci&oacute;n, tiempo para contrastar el contexto, capacidad efectiva de detener la acci&oacute;n y responsabilidad identificable en toda la cadena. Qui&eacute;n dise&ntilde;a el modelo, qui&eacute;n suministra los datos, qui&eacute;n lo integra en una operaci&oacute;n y qui&eacute;n autoriza su uso deben responder por sus consecuencias.
    </p><h2 class="article-text">La guerra informativa tambi&eacute;n se calcula</h2><p class="article-text">
        Las matem&aacute;ticas de combate no operan &uacute;nicamente en el territorio. Tambi&eacute;n combaten en el espacio informativo. Las plataformas permiten segmentar audiencias, medir respuestas emocionales, probar mensajes y amplificar contenidos dise&ntilde;ados para alimentar el miedo, el resentimiento o la deshumanizaci&oacute;n del adversario.
    </p><p class="article-text">
        La desinformaci&oacute;n no necesita convencer a todo el mundo. A menudo le basta con dividir, saturar y erosionar la confianza. Si una sociedad deja de creer en los medios, en las instituciones o en la posibilidad misma de conocer los hechos, queda m&aacute;s expuesta a aceptar discursos de excepci&oacute;n y respuestas autoritarias. Las redes coordinadas, los contenidos sint&eacute;ticos y la manipulaci&oacute;n audiovisual abaratan esa operaci&oacute;n y hacen m&aacute;s dif&iacute;cil distinguir entre un testimonio, una pieza propagand&iacute;stica y un montaje.
    </p><p class="article-text">
        La batalla por el relato puede preceder a la violencia f&iacute;sica. Antes de atacar, se construye el marco que vuelve aceptable el ataque. Antes de restringir derechos, se fabrica la sensaci&oacute;n de amenaza permanente. La IA no crea por s&iacute; sola esa l&oacute;gica, pero puede amplificarla a una escala in&eacute;dita.
    </p><h2 class="article-text">Seguridad no es vigilancia ilimitada</h2><p class="article-text">
        Una pol&iacute;tica progresista de seguridad debe negarse a elegir entre derechos y protecci&oacute;n. La seguridad democr&aacute;tica no se construye convirtiendo a poblaciones vulnerables en un archivo de sospechas ni aceptando que la opacidad sea el precio inevitable de la eficacia.
    </p><p class="article-text">
        La tecnolog&iacute;a militar y de vigilancia necesita l&iacute;mites claros: respeto estricto al derecho internacional humanitario, prohibici&oacute;n de decisiones letales sin control humano significativo, auditor&iacute;as independientes, evaluaci&oacute;n de impacto en derechos humanos y v&iacute;as reales de investigaci&oacute;n y reparaci&oacute;n cuando se produzcan da&ntilde;os. Tambi&eacute;n exige transparencia sobre qu&eacute; empresas desarrollan estas herramientas, qu&eacute; contratos p&uacute;blicos las financian y qu&eacute; mecanismos existen para auditar sus resultados.
    </p><p class="article-text">
        No es un asunto t&eacute;cnico reservado a ej&eacute;rcitos, gobiernos o grandes corporaciones. Es un asunto democr&aacute;tico. Las decisiones sobre qu&eacute; sistemas se despliegan, qu&eacute; datos se recogen y a qui&eacute;n se considera una amenaza afectan directamente a libertades, vidas y derechos. Por eso deben ser debatidas y sometidas a escrutinio p&uacute;blico.
    </p><h2 class="article-text">La innovaci&oacute;n al servicio de la vida</h2><p class="article-text">
        El progreso no consiste en acortar el tiempo entre detectar y destruir. Consiste en ampliar la capacidad colectiva para proteger, reparar y prevenir. La inversi&oacute;n p&uacute;blica en IA deber&iacute;a priorizar el desminado, la gesti&oacute;n de emergencias, la anticipaci&oacute;n de cat&aacute;strofes, la identificaci&oacute;n de campa&ntilde;as de odio, la protecci&oacute;n de infraestructuras civiles y la mejora de la coordinaci&oacute;n humanitaria.
    </p><p class="article-text">
        Esta orientaci&oacute;n tambi&eacute;n obliga a regular el poder de las empresas tecnol&oacute;gicas. No pueden presentarse como proveedores neutrales mientras dise&ntilde;an herramientas que determinan qu&eacute; se vigila, qu&eacute; se clasifica y qu&eacute; se vuelve accionable. La responsabilidad debe alcanzar a quienes convierten la infraestructura digital en una pieza de la maquinaria b&eacute;lica.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar la inteligencia humana</h2><p class="article-text">
        Las matem&aacute;ticas pueden estimar probabilidades, pero no determinar el valor de una vida. Pueden ordenar datos, pero no comprender por s&iacute; solas el contexto de una comunidad, la dignidad de una persona o el significado pol&iacute;tico de una decisi&oacute;n. Pueden acelerar una respuesta, pero no responder por sus consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la guerra se decide antes del disparo, la obligaci&oacute;n no es construir sistemas cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos, sino impedir que la precisi&oacute;n t&eacute;cnica se convierta en coartada para la deshumanizaci&oacute;n. Una pol&iacute;tica progresista de IA no debe medir su &eacute;xito por la velocidad con la que identifica un objetivo, sino por su capacidad para proteger vidas, limitar la arbitrariedad y evitar que la desigualdad se convierta en una variable automatizada en la guerra. 
    </p><p class="article-text">
        El mayor riesgo no es que las m&aacute;quinas desarrollen voluntad propia. Es que las personas, las instituciones y las democracias renuncien a ejercer la suya.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Gracia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-dique/matematicas-combate-e-ia-guerra-decide-disparo_132_13628125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2026 19:04:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Matemáticas de combate e IA: cuando la guerra se decide antes del disparo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Resistencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-la-desinquieta/resistencia_132_13627648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afd2858e-513c-4b1f-a1ff-a96e5f94c39c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Resistencia"></p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si nos fu&eacute;ramos transformando poco a poco, casi sin darnos cuenta, en un pa&iacute;s &mdash;incluso en un mundo&mdash; de hombres y mujeres distra&iacute;dos, de ni&ntilde;os, j&oacute;venes y viejos inatentos, de personas permanentemente enfocadas a la pantalla m&aacute;s cercana que var&iacute;a con rapidez, sin apenas atender a nada m&aacute;s de su entorno? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si perdi&eacute;ramos la capacidad de reflexionar, de juzgar lo que percibimos, si nuestra comprensi&oacute;n y nuestra capacidad de comunicarnos se volviera cada d&iacute;a m&aacute;s simple y nuestro lenguaje m&aacute;s rudimentario hasta casi desaparecer?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas preguntas tan tenebrosas surgen al leer los resultados del &uacute;ltimo informe PISA, un estudio que mide las competencias acad&eacute;micas de 760.000 adolescentes de los pa&iacute;ses considerados m&aacute;s desarrollados del mundo. Espa&ntilde;a, en la que fueron examinados ha obtenido el peor resultado desde que, en el a&ntilde;o 2000, se iniciaron las valoraciones. El descenso, tanto mundial como espa&ntilde;ol, es m&aacute;s profundo en comprensi&oacute;n lectora, matem&aacute;ticas y ciencias.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; es tan preocupante la ca&iacute;da de la comprensi&oacute;n lectora? Esta funci&oacute;n, entender lo que leemos, es la puerta de entrada al aprendizaje de cualquier otra materia. Si esa puerta permanece cerrada, la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, ya sea de matem&aacute;ticas o de geograf&iacute;a, puede ser dif&iacute;cil, incluso imposible. En el informe tambi&eacute;n se dice que los alumnos estudiados son menos capaces, o est&aacute;n menos motivados, a detenerse en textos largos; son menos curiosos y han perdido inter&eacute;s por la lectura, sobre todo en papel. Prefieren leer en pantallas, que permite cambiar de un tema a otro y evitar esforzarse en mantener la atenci&oacute;n en temas m&aacute;s dif&iacute;ciles o en completar tareas.
    </p><p class="article-text">
        Para mi alivio, encontr&eacute; art&iacute;culos que, desde el &aacute;mbito acad&eacute;mico, critican la forma de medir resultados del sistema PISA y, por un momento, pens&eacute; que mis miedos eran exagerados, pero entonces, pocos d&iacute;as despu&eacute;s, y desde el mundo de la cultura, el escrito argentino Alberto Manguel, al inaugurar la Feria Internacional del Libro (FIL) de Monterrey, se&ntilde;al&oacute; que la lectura nos ayuda a percibir a los otros y la falta de comprensi&oacute;n lectora puede afectar no solo al mundo literario, sino a toda la sociedad, dado que la falta de imaginaci&oacute;n, de reflexi&oacute;n y de comunicaci&oacute;n que conlleva, nos impedir&aacute; convertirnos en buenos ciudadanos.&nbsp;El alivio se esfum&oacute; de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n me ha recordado el mundo que Ray Bradbury describe en su novela dist&oacute;pica <em>Fahrenheit 451</em>. En ella traza una sociedad en la que est&aacute; prohibido leer y los bomberos son los encargados de perseguir libros y bibliotecas para quemarlos. La gente apenas se comunica, se estimula escuchando a trav&eacute;s de dispositivos que nos recuerdan a nuestros auriculares, o viendo enormes pantallas de televisi&oacute;n que pueden tapizar habitaciones de una casa y con las que act&uacute;an en algo parecido a los actuales <em>realities</em>. Se ha perdido la capacidad de observar el entorno, de valorar la belleza, de emocionarse ante el dolor de otros y su conducta es cada vez m&aacute;s impulsiva y violenta, ya sea contra otros o contra s&iacute; mismos. Las personas no parecen tener una idea de lo que es la ciudadan&iacute;a, como dir&iacute;a Manguel, y sin ning&uacute;n sentimiento de colectividad, se someten con una obediencia acr&iacute;tica al control f&eacute;rreo de todo lo que el poder &mdash;an&oacute;nimo, oculto, del que solo visibilizamos consignas&mdash; exige. &iquest;Estaremos llegando a ello?
    </p><p class="article-text">
        El camino hacia ese estado es ahora m&aacute;s sutil: no est&aacute; prohibido ni perseguido leer, no se queman piras de libros en las plazas ni se destruyen bibliotecas, simplemente se inunda el entorno de est&iacute;mulos que provocan ruido, aunque sea un ruido silencioso, y se facilita tanto la distracci&oacute;n a trav&eacute;s de lo inmediato y superficial que nos olvidamos del silencio, de la lentitud necesaria para observar, calibrar y disfrutar, o no, de lo percibido.&nbsp;As&iacute;, es f&aacute;cil pasar por alto tanto peligros potenciales como la observaci&oacute;n de la belleza porque &iquest;qui&eacute;n puede admirar un paisaje o escuchar a Bach con prisas?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos entrando en un c&iacute;rculo diab&oacute;lico de p&eacute;rdida de atenci&oacute;n que impide aprender conocimientos nuevos y reflexionar sobre lo que percibimos? La consecuencia ser&iacute;a volvernos cr&eacute;dulos, enga&ntilde;ables, objetivo de timos y de lo que ahora llamamos <em>fakes</em>. &iquest;Y si estamos en ese c&iacute;rculo, c&oacute;mo salir de &eacute;l?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo se me ocurre una respuesta: leyendo. En <em>Fahrenheit 451</em>, ante la imposibilidad de leer, las personas que constitu&iacute;an la resistencia, memorizaban cada una un libro, o una parte de un libro, que merec&iacute;a conservarse, se convert&iacute;an en vagabundos para escapar del control policial y esperaban el momento para salir a la luz y transmitir el libro guardado en su mente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que he decidido unirme a la resistencia y empezar por un libro. De acuerdo, ahora leer no est&aacute; prohibido, pero se perder&aacute; por desuso o llegar&aacute;n &mdash;est&aacute;n llegando&mdash; los que quieren suprimir los libros que incomodan. Tiene que ser un texto que emocione, porque sin emoci&oacute;n no hay memoria, un texto como <em>La Odisea</em>, que nos ha legado en qu&eacute; consiste el viaje del h&eacute;roe y su lucha contra los grandes poderes y las miserias cotidianas, contra los elementos externos y contra las penurias internas y al leerlo me uno a todos los que lo han hecho y pido yo tambi&eacute;n: &laquo;H&aacute;blame, &iquest;oh, Musa!, de ese ingenioso h&eacute;roe que viaj&oacute; de aqu&iacute; para all&aacute; despu&eacute;s de saquear la famosa ciudad de Troya&raquo;. Y si lo leo en voz alta, la emoci&oacute;n aumenta. Puedo oler el mar, o&iacute;r su enfado y su calma, ver c&oacute;mo los dedos rosados de la aurora descorren el velo de la noche y empieza el d&iacute;a. Noto el calor de las hecatombes de los pueblos y el frescor de la brisa al navegar. Pru&eacute;benlo. Despu&eacute;s no podr&aacute;n olvidarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-la-desinquieta/resistencia_132_13627648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2026 13:54:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Resistencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nacionalización sefardí]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/nacionalizacion-sefardi_132_13625474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/039da865-75c8-4603-9477-0f9742e48e3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nacionalización sefardí"></p><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la pol&eacute;mica generada por la conocida como ley de nietos, me pic&oacute; la curiosidad por saber si esto de darle el carn&eacute; de espa&ntilde;ol a una persona por alg&uacute;n motivo o reparo hist&oacute;rico es nuevo, o ya se ha hecho m&aacute;s veces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que se conoce como la ley de nietos es en realidad una parte de la ley 52/2007 (Ley de memoria hist&oacute;rica) impulsada por Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero y que pretend&iacute;a devolver la nacionalidad a descendientes de personas que la hubieran perdido por causas de exilio en la guerra civil o posterior dictadura. Probablemente estas personas ser&iacute;an los nietos de los exiliados y de ah&iacute; el nombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero donde me salt&oacute; la sorpresa es descubrir que esta ley tiene precedentes y similares posteriores. En este caso ser&iacute;an jud&iacute;os espa&ntilde;oles, conocidos como sefard&iacute;es, expulsados de Espa&ntilde;a por los reyes cat&oacute;licos all&aacute; por finales del siglo XV.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El precedente se produjo en el a&ntilde;o 1924 cuando, viendo el panorama que se les planteaba a los jud&iacute;os en buena parte de Europa, el por entonces dictador Migel Primo de Rivera, nacionaliz&oacute; y probablemente salv&oacute; de pogromos y holocaustos a unos 5.000 jud&iacute;os descendientes de aquellos serfard&iacute;es. Por muy dictador que fuese Miguel, creo que es un gesto que es de elogiar.
    </p><p class="article-text">
        Se ve que esto tuvo que salir en alg&uacute;n consejo de ministros del gobierno de Mariano Rajoy, que esa nacionalizaci&oacute;n supo a poco, y que por alg&uacute;n motivo hab&iacute;a que volver a nacionalizar jud&iacute;os en Espa&ntilde;a. En 2015 se aprob&oacute; la Ley 12/2015, conocida como Ley de sefard&iacute;es, que permitida nacionalizar a descendientes de estos sefard&iacute;es con un examen b&aacute;sico de espa&ntilde;ol, un certificado de antecedentes penales, y otro que certificase su descendencia de aquellos sefard&iacute;es expulsados hace 5 siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, a mi tambi&eacute;n me gustar&iacute;a saber qu&eacute; m&eacute;todo cient&iacute;fico o de investigaci&oacute;n se us&oacute; para certificar esta descendencia y linaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta ley pretendi&oacute; nacionalizar a unos 700.000 jud&iacute;os, pero en la pr&aacute;ctica, llegaron a unos 60.000. Digo yo, que despu&eacute;s de llevar fuera m&aacute;s de 500 a&ntilde;os, aquellos descendientes ya habr&iacute;an echado ra&iacute;ces en alg&uacute;n otro sitio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la ley de nietos, en 2022 el gobierno de coalici&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez aprob&oacute; la Ley 20/2022 de Memoria Democr&aacute;tica que ampli&oacute; los supuestos y provoc&oacute; una demanda masiva de solicitudes. Unas 600.000. Y se ha montado el pollo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; motivo podr&iacute;a tener un gobierno de nacionalizar personas con v&iacute;nculos espa&ntilde;oles que no sea fabricar votantes? En fin...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/nacionalizacion-sefardi_132_13625474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2026 19:05:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nacionalización sefardí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si es negro, no puede ser español]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/si-negro-no-espanol_132_13617702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b7aa613-6ad5-44f5-a3da-af4c3a151aca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x454y633.jpg" width="1200" height="675" alt="Si es negro, no puede ser español"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un marrón menos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Patriota españolísimo</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana del 22 de octubre un veh&iacute;culo militar atropell&oacute; a un soldado en la base de Cerro Muriano. El suceso tuvo lugar entre las 9.30 y las 10.00 horas en circunstancias sujetas a investigaci&oacute;n. El escueto despacho distribuido por el Cuartel General del Ej&eacute;rciito de Tierra inform&oacute; de que agentes de la Guardia Civil se presentaron en el lugar del siniestro cuando el soldado yac&iacute;a cad&aacute;ver.
    </p><p class="article-text">
        Se llamaba Sergio Ajenjo Cordero, ten&iacute;a 22 a&ntilde;os y prestaba sus servicios en la Compa&ntilde;&iacute;a de Transmisiones desde 2025. Horas despu&eacute;s el perfil del Ej&eacute;rcito de Tierra comparti&oacute; un breve comunicado en la red social X lamentando el fatal accidente y trasladando el p&eacute;same a la familia, sus seres queridos y los compa&ntilde;eros de la unidad.
    </p><p class="article-text">
        El breve obituario ven&iacute;a acompa&ntilde;ado de una fotograf&iacute;a del soldado vestido de militar sobre una bandera espa&ntilde;ola con el escudo constitucional bordado en el centro. Hasta ah&iacute; todo normal. Minutos despu&eacute;s el perfil del Ej&eacute;rcito se aneg&oacute; de comentarios vejatorios y ofensas humillantes dirigidas al joven fallecido. &iquest;Qu&eacute; diablos estaba pasando?
    </p><p class="article-text">
        Sergio Ajenjo Cordero era negro.
    </p><p class="article-text">
        Por razones de salud p&uacute;blica reproducimos (en su literalidad) algunos de los adjetivos que acompa&ntilde;aban la necrol&oacute;gica. Atentos. &ldquo;Un marr&oacute;n menos&rdquo; / &ldquo;Estamos hasta la polla del remplazo&rdquo; / &ldquo;Lo que tiene que hacer las fuerzas armadas espa&ntilde;olas es dejar de multiculturizarse contratando mercenarios extranjeros, y emplear espa&ntilde;oles aut&oacute;ctonos&rdquo; / &ldquo;normal conduce al reves&rdquo; / &ldquo;los negros est&aacute;n hasta en el ejercito.. ya lo q nos faltaba&rdquo; / &ldquo;&iquest;Y que co&ntilde;o pasa si la gente se&ntilde;ala que es negro? A lo mejor para los izmierdistas degenerados es normal tener un ejercito lleno de no espa&ntilde;oles&rdquo; / &ldquo;Y llegar&aacute; el lendakari negro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;ol&iacute;simos comentarios fueron recogidos en su perfil por <a href="https://x.com/RafalcorS/status/2113550702110707957" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@RafalcorS</a>. Tanto patriotismo destilaban las cientos de condolencias que el Ej&eacute;rcito tuvo que retirar instantes despu&eacute;s la fotograf&iacute;a del soldado (negro) y la bandera nacional con su escudo constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Esta es, por lo visto, la Espa&ntilde;a que se nos viene encima. Buena suerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/si-negro-no-espanol_132_13617702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2026 07:25:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si es negro, no puede ser español]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fragilidad del tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/fragilidad-tiempo_132_13619425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c445a0c9-84ba-4fd6-b4c1-7a185b9f1f00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fragilidad del tiempo"></p><p class="article-text">
        A veces damos por sentadas demasiadas cosas: la amistad, el amor, la presencia de ciertas personas en nuestra vida, e incluso la propia vida. Y quiz&aacute; lo hacemos porque las hemos conocido durante mucho tiempo, porque hemos crecido con ellas o porque hemos aprendido a asociar su existencia con la nuestra. Y as&iacute;, casi sin darnos cuenta, convertimos la costumbre en una certeza y la continuidad en una promesa. Pensamos que, porque algo ha formado parte de nuestro pasado y sigue formando parte de nuestro presente, necesariamente estar&aacute; tambi&eacute;n en nuestro futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la vida no nos debe esa continuidad. El tiempo, en su fragilidad, rompe con esa idea de eternidad que tantas veces construimos para sentirnos a salvo. Nos recuerda que nada est&aacute; verdaderamente garantizado, que las circunstancias cambian, que las personas toman caminos distintos y que incluso aquello que un d&iacute;a nos pareci&oacute; inamovible puede terminar convirti&eacute;ndose en un recuerdo. Porque todo cuanto existe est&aacute; sujeto al tiempo, y el tiempo no hace excepciones. 
    </p><p class="article-text">
        El sentimiento de amar nunca desaparece del todo. Muy probablemente sigamos queriendo a alguien mucho despu&eacute;s de haber dejado de hablar con esa persona, mucho despu&eacute;s de que sus mensajes dejen de aparecer en nuestra pantalla o de que su voz deje de acompa&ntilde;ar nuestros d&iacute;as. Y es que hay sentimientos que sobreviven a las circunstancias, pero&hellip; las personas somos finitas, las conversaciones, las llamadas, los abrazos, las oportunidades de decir algo que llev&aacute;bamos tiempo guardando tambi&eacute;n lo son. 
    </p><p class="article-text">
        Y quiz&aacute; sea precisamente ah&iacute; donde reside una de las grandes contradicciones de la existencia: somos capaces de imaginar un futuro infinito, de hacer planes como si dispusi&eacute;ramos de todo el tiempo del mundo y de posponer conversaciones; y, mientras tanto, la vida sucede, simplemente avanza, incluso cuando nosotros seguimos convencidos de que a&uacute;n tenemos tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso necesitamos aprender a desprendernos de esa falsa sensaci&oacute;n de control con la que intentamos ordenar la vida. Queremos saber qu&eacute; va a pasar, cu&aacute;nto durar&aacute; lo que tenemos, qui&eacute;n se quedar&aacute; a nuestro lado y qu&eacute; ser&aacute; de aquello que hoy nos hace felices. Nos cuesta aceptar que hay preguntas que no tienen respuesta y situaciones que, por mucho que nos empe&ntilde;emos, no dependen de nosotros. Queremos controlar el tiempo, anticiparnos a las consecuencias de cada acto, evitar que las cosas cambien. Pero &iquest;Desde cu&aacute;ndo nos pertenece aquello que intentamos retener? 
    </p><p class="article-text">
        Hay algo profundamente estoico en aceptar que no todo est&aacute; en nuestras manos. No podemos controlar el curso de los acontecimientos, las despedidas que no esper&aacute;bamos, ni la duraci&oacute;n de aquello que amamos. Tampoco podemos regresar al pasado para corregir una palabra, tomar una decisi&oacute;n distinta o aprovechar una oportunidad que dejamos escapar. Lo &uacute;nico verdaderamente nuestro es la manera en que respondemos a lo que sucede, la actitud con la que afrontamos lo inevitable y el uso que hacemos del tiempo que todav&iacute;a tenemos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero aceptar esto no significa resignarse, dejar de luchar por lo que queremos o renunciar a nuestros sue&ntilde;os. Ser&iacute;a absurdo interpretar la aceptaci&oacute;n como una invitaci&oacute;n a vivir sin rumbo, sin aspiraciones o sin prop&oacute;sito; porque los sue&ntilde;os tambi&eacute;n forman parte de la vida y son una manera de imaginar lo que todav&iacute;a no existe, de encontrar motivos para caminar hacia ello. Necesitamos proyectos, deseos y &ldquo;ojal&aacute;s&rdquo; porque la vida tambi&eacute;n se construye con esa esperanza que nos empuja hacia delante. 
    </p><p class="article-text">
        No hay nada malo en desear que el pasado hubiera tomado otro rumbo. Lo peligroso es reducir nuestra existencia a todo aquello que no ocurri&oacute;, o por el contrario a lo que ocurri&oacute; y desear&iacute;amos cambiar con todas nuestras fuerzas. La vida que pudo haber sido siempre tendr&aacute; algo de tentador, porque en nuestra imaginaci&oacute;n no conoce las dificultades de la realidad. En ella, las conversaciones terminan como nos habr&iacute;a gustado, las personas siguen a nuestro lado siempre, las promesas encuentran la forma de cumplirse, y las historias encuentran el desenlace que hab&iacute;amos preparado para ellas. Pero esa vida no existi&oacute;. La nuestra, con sus aciertos, sus errores, sus encuentros y sus p&eacute;rdidas, es la &uacute;nica que verdaderamente hemos tenido. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no podamos decidir cu&aacute;nto durar&aacute; una amistad, quiz&aacute; nunca consigamos desprendernos por completo de la nostalgia. Somos humanos, y una parte de nosotros siempre mirar&aacute; hacia atr&aacute;s, pero no tenemos por qu&eacute; construir all&iacute; nuestra vida. Nuestro tiempo es demasiado limitado como para entreg&aacute;rselo, sin medida, a aquello que nos roba la paz; y aceptar esta finitud de la vida y del tiempo no deber&iacute;a volvernos m&aacute;s temerosos, sino m&aacute;s conscientes. Hay una diferencia enorme entre vivir con miedo a la p&eacute;rdida y vivir con conciencia de ella: el miedo nos lleva a aferrarnos, la conciencia, en cambio, nos invita a estar presentes y valorar lo que tenemos. 
    </p><p class="article-text">
        Porque el tiempo es finito, pero eso no significa que nuestra vida tenga que estar gobernada por la urgencia, el miedo o el arrepentimiento. Significa que merece la pena elegir con cuidado a qu&eacute; entregamos nuestros d&iacute;as. Y quiz&aacute; honrar la vida no consiste en conseguir que nada cambie, que nadie se marche o que todo salga como so&ntilde;amos, sino en haber sabido amar lo que tuvimos, aceptar lo que perdimos y seguir encontrando razones para amar lo que todav&iacute;a tenemos. Este es nuestro regalo y por eso se le llama PRESENTE.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paola Prieto García, Blogópolis Opinión]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/fragilidad-tiempo_132_13619425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 18:59:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fragilidad del tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hijos del Wi-Fi, nietos del ego: manual contra el adanismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-punky-con-chaqueta/hijos-wi-fi-nietos-ego-manual-adanismo_132_13618560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4856fc03-2f50-4af6-99b8-3c82db05eafe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hijos del Wi-Fi, nietos del ego: manual contra el adanismo"></p><p class="article-text">
        Tercera semana ordenando neuronas en voz alta.
    </p><p class="article-text">
        Antes de entrar en faena, hazme caso y ponte en los auriculares <em>Count Your Blessings</em> de mi amad&iacute;sima Mattiel. Son exactamente tres minutos y diecis&eacute;is segundos de puro nervio y actitud. En la portada del disco que contiene este trallazo aparece ella subida de pie sobre un caballo, desafiante y en equilibrio imposible, y es que eso es ella: pura presencia sin pedir disculpas.
    </p><p class="article-text">
        En la canci&oacute;n, con esa voz que parece venir de otro siglo, te escupe que cuentes tus bendiciones y mires lo que tienes delante sin perder el norte. Porque, a veces, conviene recordar algo tan sencillo como que buena parte de lo que hoy disfrutamos estaba aqu&iacute; mucho antes de que lleg&aacute;ramos nosotros. Alguien abri&oacute; camino, alguien se dej&oacute; la piel y alguien pens&oacute; en cosas que ahora damos por hechas. No reconocerlo es vivir con una venda en los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute;, como tantas veces que me refugio en mi cuarto de pensar los domingos para poner discos y clavar la vista en el techo pasando revista a la semana, me acuerdo de los Adanes.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, los adanes, esos tipos que parecen convencidos de que el mundo ech&oacute; a andar la misma ma&ntilde;ana en que ellos abrieron los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamamos adanismo, la creencia de que todo lo relevante comienza contigo. Una especie de amnesia hist&oacute;rica ali&ntilde;ada con ego. Ortega y Gasset ya apuntaba maneras en 1910 con aquello de &laquo;como Ad&aacute;n en el Para&iacute;so&raquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, Juli&aacute;n Mar&iacute;as volver&iacute;a sobre esa actitud para se&ntilde;alar a quienes viven de espaldas a la herencia recibida, como si antes de ellos no hubiera habido nadie pensando, creando o intentando cambiar las cosas. Una mezcla de amnesia hist&oacute;rica y ego desbocado que, por desgracia, sigue cotizando al alza.
    </p><p class="article-text">
        El adanista tiene algo de adolescente convencido de haber descubierto el mundo por su cuenta. Me recuerda a esos chavales que, cuando empiezan a entender de qu&eacute; va el sexo y descubren que sus padres tambi&eacute;n lo practicaban, necesitan creer que aquello ocurri&oacute; una sola vez, por accidente y exclusivamente para traerlos al mundo. Hay descubrimientos que cuestan m&aacute;s de digerir que otros.
    </p><p class="article-text">
        Pues con la cultura, las ideas y la pol&iacute;tica pasa algo parecido. El adanismo de nuestros d&iacute;as lleva Wi-Fi, presume de modernidad y tiene el ombligo como centro de operaciones. Lo peor no es que ignore lo que hubo antes, sino la seguridad con la que proclama que acaba de inventarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        El adanismo actual es hijo del Wi-Fi, nieto del ego y primo hermano del s&iacute;ndrome del impostor, pero vestido con chuler&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Descubres una idea y das por hecho que a nadie se le hab&iacute;a ocurrido. Aprendes a manejar una herramienta y ya hablas como si la hubieras inventado t&uacute;. Publicas cuatro lugares comunes en una red social y te vienes arriba, convencido de estar iluminando a la humanidad. Ni se te pasa por la cabeza que esa misma reflexi&oacute;n quiz&aacute; apareciera en un blog de 2004, en una conferencia de 2010 o en aquella conversaci&oacute;n con tu abuelo en la cocina a la que no prestaste la menor atenci&oacute;n porque te parec&iacute;a un boomer.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa posici&oacute;n, cualquiera que lleve cuarenta a&ntilde;os trabajando en algo puede convertirse en un f&oacute;sil al que conviene explicarle c&oacute;mo funciona el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Lo grave no es pensar que inventaste la rueda. Lo jodido es que ni siquiera te hayas preguntado si antes hubo ruedas.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; nos va.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; el reci&eacute;n llegado, que ha le&iacute;do dos libros a toda prisa y ya pretende darle lecciones al profesor que lleva media vida estudiando. El escritor, que todav&iacute;a no ha escrito nada digno de ese nombre y se permite despreciar a quienes han construido una obra. El pol&iacute;tico, que habla de justicia social como si su partido acabara de patentarla. Y el opinador de turno que, incapaz de sostener una discusi&oacute;n con argumentos, despacha al discrepante con una etiqueta y da el debate por zanjado.
    </p><p class="article-text">
        Todos tienen algo en com&uacute;n: confunden no conocer una cosa con que esa cosa no exista.
    </p><p class="article-text">
        El mundo no necesita m&aacute;s fundadores de humo, ni m&aacute;s iluminados empe&ntilde;ados en inaugurar lo que ya exist&iacute;a. Necesita gente capaz de conocer el legado, separar lo aprovechable de lo que merece quedarse atr&aacute;s y hacer algo decente con todo ello. Gente que sepa de qu&eacute; barro viene antes de ponerse a repartir lecciones sobre c&oacute;mo moldearlo.
    </p><p class="article-text">
        Tener referentes no te convierte en un imitador, del mismo modo que ignorarlos no te convierte en un genio.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que no, colega: no eres el primero. Y tranquilo, que tampoco pasa nada. No hace falta descubrir Am&eacute;rica cada martes para tener algo interesante que aportar.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, procura no ser el &uacute;ltimo en enterarte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. D.</strong> Si necesitas una cura de humildad, date una vuelta por una librer&iacute;a o rescata alg&uacute;n libro olvidado de la estanter&iacute;a. A veces, basta con abrir un volumen publicado hace cien a&ntilde;os para descubrir que esa gran preocupaci&oacute;n que te quita el sue&ntilde;o, o esa idea que cre&iacute;as revolucionaria, ya le hab&iacute;a dado unas cuantas vueltas alguien que ni siquiera sab&iacute;a que t&uacute; ibas a existir. Y puede que, adem&aacute;s, lo explicara bastante mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Tejerina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-punky-con-chaqueta/hijos-wi-fi-nietos-ego-manual-adanismo_132_13618560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2026 18:59:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hijos del Wi-Fi, nietos del ego: manual contra el adanismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando las máquinas empiecen a comprar, ¿a quién tendrán que vender las empresas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/maquinas-empiecen-comprar-tendran-vender-empresas_132_13614526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e8256e4-23ba-42fd-ae08-b1c81afb1e46_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando las máquinas empiecen a comprar, ¿a quién tendrán que vender las empresas?"></p><p class="article-text">
        Me gusta buscar referencias en libros y pel&iacute;culas, especialmente en aquellos que tienen ya unos cuantos a&ntilde;os. Siempre he pensado que la imaginaci&oacute;n humana es una de las mejores herramientas que tenemos para anticipar el futuro. A veces, lo que un escritor imagin&oacute; hace d&eacute;cadas termina pareci&eacute;ndose sorprendentemente a la realidad, aunque en su momento pudiera resultar una fantas&iacute;a dif&iacute;cil de creer.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas me encontr&eacute; con<em> Autofac,</em> un relato que Philip K. Dick public&oacute; en 1955. En &eacute;l imaginaba un mundo en el que unas f&aacute;bricas completamente automatizadas continuaban produciendo y distribuyendo bienes sin necesidad de intervenci&oacute;n humana. Lo m&aacute;s interesante no era la tecnolog&iacute;a que describ&iacute;a, sino lo que ocurr&iacute;a cuando las personas intentaban recuperar el control de un sistema que segu&iacute;a funcionando seg&uacute;n su propia l&oacute;gica, al margen de sus decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado 71 a&ntilde;os desde su publicaci&oacute;n y, aunque estamos muy lejos de aquella sociedad imaginada por Dick, algunas noticias empiezan a recordarnos que determinadas ideas de la ciencia ficci&oacute;n no eran tan descabelladas.
    </p><p class="article-text">
        El pasado 20 de octubre, Visa anunci&oacute; junto a BILL y Billtrust la puesta en marcha de un proyecto piloto que permite a agentes de IA realizar pagos entre empresas sin necesidad de intervenci&oacute;n humana en cada operaci&oacute;n. Las transacciones est&aacute;n previamente autorizadas, pero el sistema ya funciona con pagos reales.
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer una noticia m&aacute;s sobre automatizaci&oacute;n financiera, pero creo que su importancia va bastante m&aacute;s all&aacute; porque lo que empieza a cambiar no es &uacute;nicamente la forma en que pagamos, sino qui&eacute;n participa en las decisiones que hacen posible una operaci&oacute;n comercial.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos por un momento en c&oacute;mo compramos actualmente. Tenemos una necesidad, buscamos informaci&oacute;n, consultamos varias alternativas, comparamos precios, valoramos opiniones y finalmente tomamos una decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A veces dedicamos unos minutos y otras varias semanas, dependiendo de lo que vayamos a comprar. Es un comportamiento tan habitual que apenas nos detenemos a pensar en la enorme actividad econ&oacute;mica que existe alrededor de cada uno de esos pasos.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, las empresas han construido sus estrategias comerciales y de marketing para influir en ese recorrido. Invierten en publicidad para que las conozcamos, trabajan su posicionamiento para aparecer cuando buscamos, desarrollan marcas para generar confianza y dise&ntilde;an experiencias para convencernos de que su producto es la mejor opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora imaginemos que buena parte de ese proceso deja de hacerlo directamente el consumidor.
    </p><p class="article-text">
        Le decimos a nuestro agente de IA que necesitamos cambiar de coche, contratar un seguro o reservar unas vacaciones. Le explicamos nuestras preferencias, nuestro presupuesto y aquello que consideramos importante. El agente busca, compara, analiza las condiciones y nos presenta las alternativas que considera m&aacute;s adecuadas. Incluso podr&iacute;a terminar realizando la compra si le hemos autorizado para ello.
    </p><p class="article-text">
        No estamos hablando de un escenario completamente imaginario. Un estudio reciente de Boston Consulting Group se&ntilde;ala que el 68 % de los distribuidores encuestados espera que el comercio mediante agentes de IA tenga un impacto significativo o transformador en los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os Y hay otro dato que me parece especialmente revelador, el 91 % considera preocupante la posibilidad de perder la relaci&oacute;n directa con sus clientes.
    </p><p class="article-text">
        Conviene aclarar que todav&iacute;a estamos en una fase inicial. La mayor&iacute;a de los consumidores no est&aacute; dispuesta a dejar que una m&aacute;quina compre libremente en su nombre, y existen cuestiones de confianza, responsabilidad y seguridad que deber&aacute;n resolverse, pero una cosa es delegar completamente una compra y otra muy distinta empezar a delegar la b&uacute;squeda, la comparaci&oacute;n o la recomendaci&oacute;n. Y es precisamente ah&iacute; donde el cambio puede comenzar a tener consecuencias importantes y, en mi opini&oacute;n, en un breve espacio de tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Si nuestro agente se encarga de buscar y seleccionar productos, &iquest;qu&eacute; ocurrir&aacute; con las empresas que hasta ahora compet&iacute;an por captar nuestra atenci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Esta pregunta afecta a buena parte del modelo econ&oacute;mico de Internet. Los buscadores, las plataformas de comercio electr&oacute;nico, los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales han desarrollado negocios multimillonarios alrededor de nuestra atenci&oacute;n y de nuestra capacidad para tomar decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Las marcas pagan por aparecer, por ser recordadas y por conseguir que las elijamos frente a sus competidores. Bien, pero un agente de IA no tiene por qu&eacute; comportarse como nosotros. No necesita recorrer diez p&aacute;ginas, visualizar veinte anuncios ni recordar una campa&ntilde;a publicitaria para comparar diferentes alternativas. Puede analizar simult&aacute;neamente cientos de productos, condiciones y proveedores, aunque eso no significa que sus decisiones sean necesariamente objetivas o est&eacute;n libres de influencias comerciales.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece una cuesti&oacute;n que considero fundamental. Las empresas podr&iacute;an empezar a competir no solo por convencer a las personas, sino tambi&eacute;n por conseguir que los sistemas de IA las identifiquen, las comprendan y las incluyan entre sus recomendaciones.
    </p><p class="article-text">
        Una marca seguir&aacute; siendo importante, porque la confianza, la reputaci&oacute;n y las preferencias personales no desaparecen por utilizar IA, pero su valor podr&iacute;a expresarse de otra manera. Una empresa que haya invertido durante a&ntilde;os en notoriedad publicitaria tendr&aacute; que preguntarse c&oacute;mo consigue trasladar esa ventaja a un entorno donde buena parte de las decisiones de selecci&oacute;n se producen dentro de un sistema inteligente.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cambiar&aacute; el papel de la informaci&oacute;n. La disponibilidad de datos fiables sobre productos, precios, condiciones, reputaci&oacute;n y servicio puede convertirse en un factor competitivo todav&iacute;a m&aacute;s importante. Y las empresas deber&aacute;n preocuparse no solo por c&oacute;mo aparecen en Google o en las redes sociales, sino por c&oacute;mo son interpretadas y recomendadas por los agentes que utilizan sus potenciales clientes.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista comercial, las consecuencias pueden ser todav&iacute;a mayores. Si una parte de las compras comienza a gestionarse entre agentes, las relaciones entre compradores y vendedores podr&iacute;an transformarse.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos un agente empresarial encargado de negociar suministros, comparar proveedores o renovar contratos. Pues bien, podr&iacute;a analizar continuamente el mercado, detectar mejores condiciones y proponer cambios sin esperar a que una persona inicie cada proceso. Eso , inevitablemente, obligar&iacute;a a revisar muchas de las estrategias comerciales que hoy damos por supuestas.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, tambi&eacute;n surgir&aacute;n nuevos intermediarios. Solo hay que ver la historia y el desarrollo de Internet para darse cuenta que eso ocurrir&aacute;. Las empresas que desarrollen los agentes, las plataformas que les proporcionen informaci&oacute;n y los sistemas que faciliten las transacciones podr&iacute;an adquirir una enorme influencia sobre qu&eacute; productos se recomiendan y cu&aacute;les quedan fuera.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo no es &uacute;nicamente que las marcas pierdan contacto con sus clientes, sino que esa relaci&oacute;n termine dependiendo de un n&uacute;mero reducido de plataformas tecnol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Como ya sabemos, no ser&iacute;a la primera vez que ocurre algo parecido. Internet promet&iacute;a una relaci&oacute;n directa entre empresas y consumidores, pero buena parte de esa relaci&oacute;n termin&oacute; intermediada por buscadores, redes sociales y grandes plataformas. La IA podr&iacute;a, y en mi opini&oacute;n podr&aacute; volver a modificar ese equilibrio y concentrar todav&iacute;a m&aacute;s poder en quienes controlen los sistemas que intervienen en nuestras decisiones. Aqu&iacute; se desarrolla una paradoja que merece la pena considerar. Una tecnolog&iacute;a que promete ayudarnos a tomar mejores decisiones y reducir nuestra dependencia de intermediarios podr&iacute;a terminar creando otros nuevos, con una capacidad de influencia incluso mayor que la de los actuales.
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n creo que ser&iacute;a un error interpretar el comercio mediante agentes como una simple evoluci&oacute;n del comercio electr&oacute;nico. Lo que empieza a plantearse es una transformaci&oacute;n de los mecanismos mediante los cuales se descubren productos, se comparan alternativas y se toman decisiones econ&oacute;micas, y, por extensi&oacute;n, una transformaci&oacute;n de las reglas con las que las empresas compiten y generan negocio.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a tardaremos en conocer su verdadero alcance. No todos los sectores evolucionar&aacute;n al mismo ritmo ni todas las personas estar&aacute;n dispuestas a delegar las mismas decisiones, eso est&aacute; claro, pero las empresas deber&iacute;an empezar a hacerse una pregunta que hasta hace poco habr&iacute;a resultado extra&ntilde;a: &iquest;c&oacute;mo conseguiremos vender nuestros productos cuando quien los busque, compare y seleccione no sea directamente nuestro cliente, sino su IA?
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; Philip K. Dick no estuviera tan lejos al imaginar sistemas econ&oacute;micos capaces de funcionar con una intervenci&oacute;n humana cada vez menor. La diferencia es que ahora no hablamos &uacute;nicamente de m&aacute;quinas que fabrican y distribuyen productos, sino de sistemas inteligentes que empiezan a participar en las decisiones que determinan qu&eacute; se compra, a qui&eacute;n y en qu&eacute; condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas hemos construido una econom&iacute;a digital alrededor de la atenci&oacute;n de las personas, puede que estemos empezando a construir otra en la que una parte creciente de las decisiones se tome con ayuda de las m&aacute;quinas.
    </p><p class="article-text">
        Y eso no significa &uacute;nicamente cambiar la manera de vender, es m&aacute;s complicado, es empezar a cambiar la manera de competir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/maquinas-empiecen-comprar-tendran-vender-empresas_132_13614526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2026 08:51:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando las máquinas empiecen a comprar, ¿a quién tendrán que vender las empresas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aceituneros altivos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/aceituneros-altivos_132_13611000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55e0e452-6928-4e00-9679-1cd026a4933d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aceituneros altivos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los olivareros no encuentran jornaleros suficientes para recoger la aceituna</p></div><p class="article-text">
        Este lunes, nuestro compa&ntilde;ero Jes&uacute;s Ventura escrib&iacute;a que los olivareros no encuentran jornaleros suficientes para recoger la aceituna. El debate estall&oacute; en redes sociales, especialmente en X, propiedad de Elon Musk y con un algoritmo muy escorado a la derecha m&aacute;s extrema y a los mensajes xen&oacute;fobos. La noticia ha sido retuiteada hasta el infinito y m&aacute;s all&aacute;, y comentada sin parar. &iquest;C&oacute;mo es posible que en una regi&oacute;n donde hay tanto paro no se encuentre a trabajadores para la aceituna?
    </p><p class="article-text">
        En este 2026, con la IA coloniz&aacute;ndolo todo, los debates en redes rara vez son profundos y se suelen basar en la primera idea que a uno se le pasa por la cabeza. Pero a esta situaci&oacute;n hemos llegado a trav&eacute;s de una realidad que, como casi siempre, es mucho m&aacute;s compleja que una reacci&oacute;n emocional a un tuit.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado casi un siglo de aquel poema de Miguel Hern&aacute;ndez, aquellos &ldquo;andaluces de Ja&eacute;n, aceituneros altivos&rdquo;, pero la esencia del poema sigue sobre la mesa. El olivar sigue siendo el gran motor econ&oacute;mico de Ja&eacute;n y de gran parte de la provincia de C&oacute;rdoba (se estima que puede alcanzar un tercio del PIB del territorio, ah&iacute; es nada). Desde Roma y su monte Testachio, construido con los restos de las vasijas rotas de aceite de oliva que la metr&oacute;polis importaba desde la B&eacute;tica, hasta la actualidad la realidad econ&oacute;mica no ha cambiado demasiado. El sur de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica sigue siendo el lugar id&oacute;neo para cultivar olivos y producir un aceite que es esencial no solo en la cocina mediterr&aacute;nea sino en una infinidad de recursos asociados a nuestro d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero el trabajo se ha mecanizado, como en todo el campo. Y salvo el olivar de sierra (que habr&iacute;a que proteger de manera urgente si no queremos un abandono masivo y que nuestros montes ardan de abandono cada verano) la manera en la que se coge la aceituna ha cambiado radicalmente en un par de d&eacute;cadas. Antes se necesitaba una cuadrilla de diez personas y una semana para recoger la aceituna de una finca. Esas mismas personas, con tractores y maquinaria, pueden recoger esa misma finca en tan solo una ma&ntilde;ana. 
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco los olivares se han vaciado de los jornaleros de Miguel Hern&aacute;ndez que amamantaron los olivos. La inmensa mayor&iacute;a de aquellos jornaleros aut&eacute;nticos se ha jubilado. Y la mayor parte de sus hijos ha optado por un trabajo mejor. No conozco a ninguno de esos ni&ntilde;os que cuando se le preguntaban en el colegio sobre qu&eacute; quer&iacute;an ser de mayores dijeran que lo mismo que sus padres: jornaleros. Nadie quer&iacute;a pasar por las fatigas de sus progenitores. De sus espaldas quebradas, sus pulmones inflamados, sus brazos rotos y su agotamiento extremo. Y mucho menos hacerlo por un sueldo escaso, por un trabajo que duraba un invierno y luego hab&iacute;a que buscarse la vida, y por jornadas que no se cobraban si el d&iacute;a sal&iacute;a muy lluvioso.
    </p><p class="article-text">
        Nadie que no se ha criado dando palos a un olivo puede entender que es mejor cualquier otro trabajo. Cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        De una manera bastante clasista, pensamos que ser&aacute; la emigraci&oacute;n la que rellene el hueco que han dejado nuestros jornaleros jubilados y agotados. Pero solo ser&aacute;n aquellos que no tengan otra cosa los que opten por un trabajo que aunque mecanizado sigue siendo muy duro.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el principal problema sigue estando en los precios. Hoy d&iacute;a es muy dif&iacute;cil exigirle a un olivarero (recuerden que en Andaluc&iacute;a hay miles de peque&ntilde;os propietarios) que pague muy bien si no le salen las cuentas. Un estudio de AEMO estima que con los precios actuales m&aacute;s de la mitad del olivar que se va a recoger este a&ntilde;o no es rentable. Sin m&aacute;rgenes no gana el olivarero. Mucho menos a&uacute;n el olivarero.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos el ejemplo de Francia y su vendimia. Es un trabajo al que acuden los pocos jornaleros que sobreviven en C&oacute;rdoba. Les pagan muy bien. Pero es que los viticultores franceses producen una uva que, en origen, tambi&eacute;n se paga muy bien.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Andaluces de Ja&eacute;n / aceituneros altivos, /decidme en el alma: &iquest;qui&eacute;n / amamant&oacute; los olivos? / Vuestra sangre, vuestra vida, /no la del explotador / que se enriqueci&oacute; en la herida / generosa del sudor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hay que perder el foco. El explotador es el especulador, la gran comercializadora dispuesta a ganar much&iacute;simo dinero a costa del sudor de los olivareros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/aceituneros-altivos_132_13611000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 18:00:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aceituneros altivos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi Maricarmen (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/en-azafate/maricarmen-ii_132_13612118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61e11bdd-3773-430f-b2da-03eb6a259a9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi Maricarmen (II)"></p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la ley de arrendamientos de 1964, lleg&oacute; el famoso decreto Boyer, tan socialista como liberalizador del mercado de la vivienda. En 1985 se puso fin a la duraci&oacute;n indefinida de los contratos y a las rentas sin posibilidad de subida. Pero la irretroactividad de ese decreto mantuvo intocables los contratos anteriores. Los llamados de renta antigua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el devenir del tiempo se cre&oacute; una situaci&oacute;n manifiestamente injusta, tanto por un extremo, como por el otro. Ni era de recibo la voracidad del decreto, dado que el inquilino iba a la calle a gusto del arrendador y las rentas se hab&iacute;an disparado, ni era justo que los contratos de renta antigua siguieran renov&aacute;ndose sin l&iacute;mite y sin actualizaci&oacute;n de las rentas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para poner orden y equilibrio en un panorama tan insostenible, lleg&oacute; la muy necesaria ley de arrendamientos urbanos en 1994. A los contratos se les fij&oacute; una duraci&oacute;n m&iacute;nima de cinco a&ntilde;os, prorrogables tres m&aacute;s y se acord&oacute; la actualizaci&oacute;n de las rentas con el IPC.&nbsp;&nbsp;Inquilinos protegidos. Y, para los contratos de renta antigua, se fij&oacute; un r&eacute;gimen progresivo (en 10 a&ntilde;os) de actualizaci&oacute;n de esas rentas congeladas, limit&aacute;ndose las posibles subrogaciones del contrato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1994, aquella pareja de inquilinos j&oacute;venes y estupendos que ya les cont&eacute; hab&iacute;an estrenado un piso de mis padres en r&eacute;gimen de alquiler en 1976, hab&iacute;an tenido ya un hijo, comprado coche nuevo y mejorado ostensiblemente su econom&iacute;a, pero segu&iacute;an pagando exactamente la misma renta que pagaban el primer a&ntilde;o. S&iacute;, como lo oyen, en 18 a&ntilde;os que hab&iacute;an pasado, con una econom&iacute;a espa&ntilde;ola muy distinta, la renta que segu&iacute;an cobrando mis padres era la misma, 5.000 pesetas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos ventajistas inquilinos se opusieron a la actualizaci&oacute;n de la renta prevista en la nueva ley de 1994. Les dijeron a mis padres que no cumpl&iacute;an los requisitos, que sus ingresos estaban por debajo del m&iacute;nimo, que ella no trabajaba y bla, bla ... Y mis padres se lo tragaron y decidieron no llevarlos a los tribunales. S&iacute;, cr&eacute;anme, hay propietarios a los que desahuciar a una familia no les resulta plato de gusto y les dir&iacute;a que ni siquiera una opci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os m&aacute;s tarde falleci&oacute; el inquilino y la esposa se subrog&oacute; en el contrato. Y, de nuevo, la negativa a que la renta tuviera una subida decente, m&aacute;s all&aacute; del IPC. Mis padres otra vez lo dejaron pasar porque, si no lo hab&iacute;an hecho antes, &iexcl;c&oacute;mo iban a echar ahora a la &ldquo;pobre viuda&rdquo;! Luego llego la muerte de mi padre y mi madre, ya mayor, no quiso pleito y, ahora, tras la muerte de mi madre, mi hermano y yo resulta que nos hemos convertido en propietarios de un piso estupendo, los que ya ni se construyen, que nos cuesta el dinero, dado que percibimos la fant&aacute;stica y singular renta de noventa y nueve euros con cero seis c&eacute;ntimos. S&iacute;, como lo oyen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De 1976 a 2026, aquella &ldquo;renta antigua&rdquo; (yo dir&iacute;a que pleistoc&eacute;nica) ha pasado de 30 euros en 1976, a 99 euros a los 50 a&ntilde;os&hellip; &iquest;Qu&eacute; les parece?&nbsp;Mi hermano siempre fue mejor persona que yo y quiere dejar estar el asunto hasta que nuestra inquilina fallezca. A m&iacute;, lo confieso, cada vez que veo el ingreso mensual de los 99 euros me salen alas de fondo buitre.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; estamos: ella neg&aacute;ndose a cualquier propuesta, incluida la que le garantiza quedarse en el piso hasta que fallezca, a cambio de pagar siquiera 300 euros al mes que nos compensen las p&eacute;rdidas y yo conteniendo cada d&iacute;a mis alas leonadas para no ejercitar el desahucio, aun teniendo cauce legal para ello &hellip; &iquest;Qu&eacute; har&iacute;an ustedes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero ir a la huelga. Reivindico que el dinero p&uacute;blico no corra como la espuma, si antes no le han dado una vivienda p&uacute;blica a mi Mari carmen. A todas las Mari carmen. A m&iacute; no me corresponde.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Magdalena Entrenas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/en-azafate/maricarmen-ii_132_13612118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 18:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi Maricarmen (II)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contar el tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/contar-tiempo_132_13612226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45593e97-fd2e-45b1-bcb8-7e5c656aa7d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contar el tiempo"></p><p class="article-text">
        Las personas cuentan el paso del tiempo como quieren o como pueden. Cada uno envejece a su manera. Puede hacerlo contando todos y cada uno de los a&ntilde;os que van pasando o contando solo los a&ntilde;os felices. Tambi&eacute;n puede contar solo los tristes pero el resumen de su vida ser&aacute; radicalmente diferente.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien cuenta el paso del tiempo por los Mundiales de f&uacute;tbol que recuerda, Juegos Ol&iacute;mpicos o, incluso, por las Ligas ganadas. De hecho, muchos de nosotros nos damos cuenta de que envejecemos mirando los cromos de f&uacute;tbol: antes cab&iacute;a la posibilidad de que ese futbolista del cromo fuera nuestro t&iacute;o con bigote; ahora ese cromo puede ser la foto de nuestro sobrino con brackets.
    </p><p class="article-text">
        Otros lo cuentan por el n&uacute;mero de Papas que han conocido. Aunque las cosas de la Iglesia tienen otro tiempo y su reino no es de este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las ausencias tambi&eacute;n cuentan el tiempo. Envejeces cuando en la agenda de tu m&oacute;vil empiezan a proliferar n&uacute;meros de nombres que ya no te van a coger la llamada (si tienes el valor de hacerla).
    </p><p class="article-text">
        Hay enamorados que cuentan el tiempo solo por las vacaciones compartidas y, cuando se les pregunta cu&aacute;nto tiempo llevan juntos, contestan &ldquo;quince Semanas Santas&rdquo; o &ldquo;desde aquel Septiembre en Marruecos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las gafas almacenadas en un caj&oacute;n tambi&eacute;n cuentan el tiempo. De hecho, las primeras lentes progresivas son un antes y un despu&eacute;s, una cesura, pon&eacute;rselas supone un rito de tr&aacute;nsito de un tiempo a otro.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; la llegada de la f&oacute;rmula &ldquo;+achaques-vicios&rdquo; que se puede resumir en el verso de Pablo Milan&eacute;s parafraseado despu&eacute;s por Calamaro: donde Pablo dice: &ldquo;el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos&rdquo;, Andr&eacute;s matiza: &ldquo;el tiempo pasa, nos vamos metiendo menos&rdquo;. Los dos versos funcionan igual.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el tiempo pasa. Menos mal, supongo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Fernández Palomo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/contar-tiempo_132_13612226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Oct 2026 18:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contar el tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Chupitos y tribunales” por los Cines de Verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/chupitos-tribunales-cines-verano_132_13610787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/426113e4-c2ca-4d4e-954c-4f74badbcb6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Chupitos y tribunales” por los Cines de Verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Cines de Verano atan su futuro a una batalla administrativa que amenaza con convertir uno de los pilares culturales de Córdoba en un vodevil judicial tan pornográfico como lastimoso</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Chupitos y tribunales&rdquo; no es el t&iacute;tulo de la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Jim Jarmusch. Ni una adaptaci&oacute;n del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Pev2i1f1DWg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tema de los Fabulosos Cadillacs</a>. Ni el nombre de un c&oacute;ctel en el bar que hay frente a los juzgados. 
    </p><p class="article-text">
        Es un buen t&iacute;tulo para el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del sainete en el que han convertido el futuro de los Cines de Verano. La perspectiva de un trago agridulce, en la barra de cualquier taberna cordobesa, para celebrar de manera contenida <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/junta-comunica-propietario-fuenseca-delicias-olimpia-ejercitara-derecho-retracto_1_13599688.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el anuncio de la Junta de Andaluc&iacute;a</a>, antes de que el largo invierno de recursos y tribunales nos d&eacute; de bruces con la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Porque no hay alternativa a la judicializaci&oacute;n. No hay otro escenario posible cuando el propio alcalde afirma que &ldquo;<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/alcalde-cordoba-prepara-litigar-cines-verano-no-prisa_1_13600150.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no tiene prisa</a>&rdquo; y casi invita a Antonio Amil a acudir a los tribunales. Y m&aacute;xime cuando, sin pretenderlo, en sus declaraciones abre la puerta a que el proceso judicial que &eacute;l mismo vaticina no prospere del lado de lo p&uacute;blico: &ldquo;... creemos sinceramente que hay muchas posibilidades de &eacute;xito en los tribunales&rdquo;. Lo que, traducido a lenguaje popular, significa: &ldquo;Hay serias posibilidades de fracaso&rdquo;. El capit&aacute;n de un naufragio retransmitido en directo. 
    </p><p class="article-text">
        Una secuela l&oacute;gica para quien afirmaba hace apenas unos meses que no le interesaban los cines de verano. El director y productor de un montaje neoliberal que, en &uacute;ltima instancia, es el principal responsable de que los cines hayan estado cerrados este verano y de que lo sigan estando durante el a&ntilde;o 2027. Y puede que m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La cartelera de cine estival de las pr&oacute;ximas temporadas estar&aacute; opacada por los tribunales, las elecciones, el cambio de gobierno, la opereta jur&iacute;dica de unos y otros, el chantaje emocional y el atrincheramiento padronal de Antonio Amil&hellip; Un espect&aacute;culo bochornoso de cine gore. Una peli de bajo presupuesto, con sangre de tomate y un escenario que se cae a pedazos, por donde desfilan unos actores sin ning&uacute;n rubor ni atisbo alguno del s&iacute;ndrome del impostor. Todo ello a pesar de estar jugando con las cartas, la memoria y las cosas del comer &ndash;cultural, intelectual, espiritual&ndash; de todo el cordobesismo. El presente y futuro de una ciudad p&aacute;ramo, de piscinas y procesiones, que arde durante el verano interminable que acecha.
    </p><p class="article-text">
        En referencia a los Cines de Verano (as&iacute;, en may&uacute;scula), el anuncio del ejercicio del derecho de retracto de la Junta de Andaluc&iacute;a en favor del Ayuntamiento de C&oacute;rdoba tiene poco de cinematogr&aacute;fico, de espectacular. No deber&iacute;a levantar mucha euforia. Es tan s&oacute;lo el paso previo a la pornogr&aacute;fica judicializaci&oacute;n de algo que tendr&iacute;a que haberse resuelto desde el rigor y el inter&eacute;s general. Con sigilo, astucia y altura de miras.
    </p><p class="article-text">
        En su lugar, el recorrido err&aacute;tico del gobierno municipal merece una ovaci&oacute;n por la imprevisibilidad de un guion lleno de sobresaltos. Jalonado de giros m&aacute;s propios de una sitcom que de un gobierno municipal conformado por perfiles de alta cualificaci&oacute;n y abnegados guardianes de lo p&uacute;blico. Que ha dejado un reguero de actuaciones para el recuerdo y frases c&eacute;lebres. Del abyecto &ldquo;<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/miguel-angel-torrico-ayuntamiento-cordoba-no-le-interesa-mantener-actividad-cine-verano_1_13313766.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no nos interesan los cines de verano</a>&rdquo;, <a href="https://www.diariocordoba.com/cordoba-ciudad/2026/05/25/historicos-cines-fuenseca-delicias-olimpia-130651049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pasando por el rechazo del derecho de tanteo y retracto en dos ocasiones</a>, hasta terminar por solicitar que la Junta nos salve los muebles con este ejercicio de funambulismo sobre la bocina.
    </p><p class="article-text">
        Un itinerario pedregoso de enmiendas y arrepentimientos forzados por la organizaci&oacute;n ciudadana &ndash;con la complicidad de numerosas e insignes personalidades de la cultura&ndash;, que una vez m&aacute;s se ha visto obligada a organizarse y remangarse para recordar a los poderes p&uacute;blicos cu&aacute;l es su funci&oacute;n. Hasta tal punto de desidia de tener incluso que recurrir a la ampliaci&oacute;n del plazo establecido por ley para pujar por los tres espacios. 
    </p><p class="article-text">
        Poco que celebrar ante la noticia. M&aacute;s all&aacute; de la posibilidad de suturar la sangr&iacute;a econ&oacute;mica abierta en las arcas municipales por los Srs. Bellido y Torrico. Que rechazaron para lo p&uacute;blico un pelotazo inmobiliario que jam&aacute;s hubieran desde&ntilde;ado desde lo privado. <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/intervencion-lola-flores-cines-verano_132_13390751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un butr&oacute;n patrimonial para el Ayuntamiento </a>que ha dejado para septiembre, ya metidos en un octubre oto&ntilde;al, la asignatura cultural m&aacute;s importante de la legislatura. Ojal&aacute;, al menos, aprobemos este examen, aunque sea copiando de la chuleta.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto: Chupitos y tribunales. La balada torcida que la ciudadan&iacute;a ha forzado a bailar a los tipos duros que desde los despachos marcan el devenir de C&oacute;rdoba. Y ya se sabe que los tipos duros no bailan. Ni tampoco van a los Cines de Verano si no es para <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/autocine-verano_132_12217817.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aparcar</a>, especular o cerrarlos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Díaz Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/chupitos-tribunales-cines-verano_132_13610787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Oct 2026 18:04:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Chupitos y tribunales” por los Cines de Verano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Somos ya IA?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/ia_132_13604111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92ecd7da-d9e6-4d3c-bb7b-0646092c9bec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x515y142.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Somos ya IA?"></p><p class="article-text">
        En el imaginario general creo que seguimos manteniendo la idea de que, si alg&uacute;n d&iacute;a la IA se revela y quiere subyugar a la humanidad, ser&aacute; a trav&eacute;s de robots asesinos estilo Terminator.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso puede que pase alg&uacute;n d&iacute;a si los niveles de insurrecci&oacute;n de la humanidad llegan a alg&uacute;n punto inaceptable para los due&ntilde;os de estos artefactos, pero eso ser&aacute; material para otro art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mi sensaci&oacute;n es que estos due&ntilde;os ya han comenzado esa conquista de una forma mucho m&aacute;s sucinta. A trav&eacute;s de nuestro cerebro. M&aacute;s estilo a la pel&iacute;cula &ldquo;La invasi&oacute;n de los ultracuerpos&rdquo; que a &ldquo;Terminator&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; necesito robots si ya tengo humanos que pueden actuar como tal? Encima cobrando, un chat a 21&euro;/mes, y a cultivarlos, que poco a poco ya se robotizar&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mucha gente ya no solo escribe como ChatGPT o Claude, sino que tambi&eacute;n ya hablan como ellos. Razonan como ellos. Deciden c&oacute;mo ellos. Y hacen lo que ellos les dicen.
    </p><p class="article-text">
        Cuando recibo y leo correos, documentos, veo a gente hablar por la tele o YouTube (cuyos guiones ya en su mayor&iacute;a escriben IAs), hablo con gente en mi d&iacute;a a d&iacute;a, pienso; &iquest;Qu&eacute; parte de esto ha salido del cerebro humano, y qu&eacute; del artificial invasor?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;T&uacute; qu&eacute; piensas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/ia_132_13604111.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 17:59:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Somos ya IA?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Ahorrar, invertir pagando menos impuestos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/mi-educacion-financiera/ahorrar-invertir-pagando-impuestos_132_13603224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95b0b0af-fb44-43a4-bfaf-35d1f2640509_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Ahorrar, invertir pagando menos impuestos?"></p><p class="article-text">
        Para poder avanzar financieramente, hay que invertir y antes, hay que ahorrar.
    </p><p class="article-text">
        Sin ahorro no podr&aacute;s invertir, si no inviertes no podr&aacute;s avanzar.
    </p><p class="article-text">
        Debemos estar atentos a la aparici&oacute;n, esperemos que, en breve, de las llamadas Cuentas de Ahorro en Inversi&oacute;n Financia Europa.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, ya aparec&iacute;an en el Real Decreto-ley 26/2026 del 30 de septiembre, posteriormente derogado.
    </p><p class="article-text">
        A la espera de su aprobaci&oacute;n definitiva y de que las entidades bancarias empiecen a comercializarlas, s&iacute; es conveniente ir conociendo algunas de sus caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        La idea es permitir que una persona f&iacute;sica pueda invertir mediante una cuenta espec&iacute;fica y beneficiarse de un tratamiento fiscal diferido, las ganancias generadas dentro de la cuenta no tributar&iacute;an inmediatamente por cada venta, tributar&iacute;an cuando se produjera una disposici&oacute;n de dinero de la cuenta, similar al funcionamiento de los fondos de inversi&oacute;n, pero no igual.
    </p><p class="article-text">
        El l&iacute;mite previsto m&aacute;ximo de aportaciones dinerarias estar&iacute;a en un m&aacute;ximo de 150.000 euros por contribuyente.
    </p><p class="article-text">
        Estar&iacute;a limitada a ciertos activos financieros en los que s&iacute; podr&iacute;as invertir, no todo vale.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;an ser acciones cotizadas de sociedades de la UE/EEE que cumplieran los requisitos, determinados fondos de inversi&oacute;n y ETF que cumplieran los requisitos legales y otros instrumentos financieros que la propia Ley 6/2023 calificaba como elegibles.
    </p><p class="article-text">
        La gran ventaja fiscal, las ganancias y p&eacute;rdidas producidas dentro de la cuenta quedar&iacute;an diferidas hasta que se realizase una disposici&oacute;n de la Cuenta, lo que puede permitir comprar y vender dentro de la Cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si se permanece en la Cuenta m&aacute;s de 5 a&ntilde;os, habr&iacute;a una exenci&oacute;n de los primeros 10.000 euros de ganancia y una reducci&oacute;n del 20 % sobre el resto, con los requisitos previstos.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, se pagar&iacute;an menos impuestos, ya que el objetivo no es especular, sino ahorrar invertir a medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        En principio pinta bien, habr&aacute; que estar muy atentos a su definitiva aprobaci&oacute;n y a las ofertas bancarias.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda, toda inversi&oacute;n conlleva un riesgo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/mi-educacion-financiera/ahorrar-invertir-pagando-impuestos_132_13603224.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 17:59:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Ahorrar, invertir pagando menos impuestos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teoría de los pollos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/teoria-pollos_132_13600226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a318657-d7d7-4061-98df-2d07a95a4a8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Teoría de los pollos"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El municipio con mayor renta de Córdoba</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Instituto Nacional de Estadística</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si yo tengo dos pollos y usted no tiene ninguno, el principio estad&iacute;stico sostiene que tenemos uno cada uno. Aunque, en realidad, usted se tenga que comer los mocos y yo reviente como un globo de Nivea. Ese es el mismo principio que asegura que en San Sebasti&aacute;n de los Ballesteros, un peque&ntilde;o municipio de apenas 865 vecinos censados, atan los perros con longaniza.
    </p><p class="article-text">
        El Atlas de Renta del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica certifica que este pueblecito a 35 minutos de C&oacute;rdoba capital es el m&aacute;s rico de la provincia. En cada hogar entra cada a&ntilde;o <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/pueblo-cordoba-vuelve-superar-capital-municipio-mayor-renta-media-provincia_1_13597073.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">48.821 euros</a>, si contamos los ingresos por trabajo, las pensiones, las prestaciones p&uacute;blicas, las rentas del capital inmobiliario, los intereses de cuentas bancarias, los dividendos de acciones, los fondos de inversi&oacute;n y el sursum corda.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;: yo puedo haber ingresado 97.642 casta&ntilde;as pilongas y usted cero patatero. Que las estad&iacute;sticas, amigo contribuyente, las carga el diablo. Sea como fuere, no tenemos la remota idea de por qu&eacute; diablos en esa localidad perdida de la Campi&ntilde;a la renta media de cada hogar supera en m&aacute;s de 2.000 eurazos a la mism&iacute;sima capital. Seguramente que habr&aacute; alg&uacute;n ciudadano que se zampe cinco pollos mientras que su vecino apenas le llegue para un lebrillo de papas a lo pobre.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la renta por hogar de C&oacute;rdoba supera con creces el salario medio anual de un cordob&eacute;s, que apenas rebasa los 19.500 euros brutos, seg&uacute;n datos del Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas. Y, a su vez, sobrepasa en casi 4.000 euros el sueldo m&aacute;s habitual, que apenas llega a los 15.800 del ala.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que la mayor&iacute;a de los cordobeses se meten en el bolsillo 1.316 euros cada mes. Una casta&ntilde;a pilonga que da para muy pocos pollos al a&ntilde;o aunque ayude a cuadrar el principio estad&iacute;stico seg&uacute;n el cual todos los vecinos de San Sebasti&aacute;n de los Ballesteros atan los perros con longaniza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/teoria-pollos_132_13600226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2026 04:01:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teoría de los pollos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A Ernesto Caballero]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/ernesto-caballero_132_13599359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef310036-8000-41c1-ade0-ef884a98df88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x406y273.jpg" width="1200" height="675" alt="A Ernesto Caballero"></p><p class="article-text">
        He tardado mucho en escribir unas palabras para Ernesto. Quiz&aacute;s fuera por la enorme grandeza de su figura, o quiz&aacute;s por saber que no puedo estar a la altura de las hermosas palabras de despedida que su hijo Juli&aacute;n le dedic&oacute; en su entierro, haciendo que lo personal fuera pol&iacute;tico una vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como dijo su hijo, sobre todas las cosas, fue una buena persona. Bueno con su familia y bueno con sus semejantes. Bueno y muy justo, pues fue su sentido de la justicia lo que le hizo trabajar por traer la democracia a este pa&iacute;s, sin servirse nunca del odio, arriesgando su propia vida, siendo perseguido, encarcelado e incluso torturado por no delatar a quienes trabajaron con &eacute;l por ese mismo fin.
    </p><p class="article-text">
        Ernesto Caballero fue la encarnaci&oacute;n del comunismo cordob&eacute;s, el que hizo diferente esta provincia y la trajo a ser uno de los principales bastiones del PCE. Sin embargo, su humildad comunista hizo que, al contrario de otras figuras, quedara situado en un segundo plano, sin alharacas, ni grandes homenajes, sin que est&eacute; presente en estados de wasap o redes, no por falta de grandes mensajes, sino porque huyendo del personalismo, lo m&aacute;s importante fue siempre el Partido.
    </p><p class="article-text">
        Fue la encarnaci&oacute;n de ese comunismo que sabe que lo importante es lo colectivo y que por ello mismo lleva en su esencia la disciplina, esa palabra tan denostada que es la base del trabajo en equipo y de la unidad de objetivos, la que determina la ausencia de egos para situar por encima de todo la decisi&oacute;n comunitaria, la que huye de razones personales para razonar entre todas y todos, la que nos ense&ntilde;a que el error de uno puede enmendarse con el acierto colectivo. Supo siempre que lo importante no era &eacute;l, su familia o su barrio, sino la humanidad entera, y de eso sab&iacute;a mucho tambi&eacute;n Teodora, su mujer, que sobrellev&oacute; largos a&ntilde;os de ausencia con la mirada puesta en lo que estaba en juego, m&aacute;s que en su inter&eacute;s personal o familiar.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de preparaci&oacute;n de huelga general y elecciones generales hay que tener presentes a ambos frente a tantos y tantas que se erigen en salvadores de la izquierda, sin correr riesgos, sin mover un dedo por levantar a las masas, sin hacer lo imposible por unificar listas o haciendo precisamente lo imposible por salvaguardar siglas. No en vano aprendi&oacute; Ernesto, de la mano de Marcelino Camacho con quien comparti&oacute; celda, la diferencia entre lo urgente y lo necesario.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa conciencia y disciplina pudo ser Secretario Provincial del Partido Comunista durante 30 a&ntilde;os, en la clandestinidad y fuera de ella, y fue fundador de Izquierda Unida Convocatoria por Andaluc&iacute;a, Diputado auton&oacute;mico, Diputado en el Congreso, sindicalista, dirigente vecinal y activista en mil causas.
    </p><p class="article-text">
        Esta buena persona me convenci&oacute; para ser Secretaria Provincial del Partido Comunista y me ense&ntilde;&oacute; a serlo. No dud&eacute; nunca en consultarle y contar con su experiencia y &eacute;l, con muchos reparos y modestia (no quer&iacute;a, seg&uacute;n dec&iacute;a, ocupar espacios que no le correspond&iacute;an), no dej&oacute; de compartir conmigo sus opiniones sobre c&oacute;mo actuar en cada momento.
    </p><p class="article-text">
        Siempre estuvo acertado, pues ten&iacute;a el conocimiento de la historia pol&iacute;tica de esta ciudad y esta provincia, conoc&iacute;a sus gentes y sus dirigentes, sab&iacute;a c&oacute;mo se gestaron sus instituciones y de d&oacute;nde proven&iacute;a cada cual y hab&iacute;a participado en todos y cada uno de los pasos democr&aacute;ticos hasta llegar donde estamos.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l y gente como &eacute;l, le debemos que esta ciudad fuera un modelo de participaci&oacute;n ciudadana, y Ayuntamientos que no se conformaron con una democracia formal poniendo en pr&aacute;ctica una Constituci&oacute;n social que proclamaba la intervenci&oacute;n econ&oacute;mica y el servicio p&uacute;blico y que, en esa l&iacute;nea, crearon empresas municipales de bienes y servicios b&aacute;sicos, del agua, de la vivienda, de los saneamientos, de los cementerios y del transporte, haciendo que pertenecieran a todos, hicieron un urbanismo de la gente frente a las grandes empresas inmobiliarias, y construyeron una ciudad para sus habitantes evitando la especulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello sorprenden las ausencias en su entierro. Miro al pasado y veo el respeto que desde todo el arco pol&iacute;tico se ha tenido siempre por las grandes figuras que han fundado la democracia en este pa&iacute;s, incluso desde la derecha. Pero desgraciadamente veo que hay un grado inmenso de incultura en nuestros gobernantes actuales, que no se han dignado a cursar ni unas simples palabras de p&eacute;same. Resulta imperdonable en la izquierda, e inaudito en la derecha, aunque no se puede esperar m&aacute;s de un Alcalde al que no se le ha visto ni ir al entierro de sus compa&ntilde;eros de corporaci&oacute;n. O quiz&aacute;s no sea tan asombroso en una derecha cada vez m&aacute;s embrutecida y ultra, que busca la dictadura m&aacute;s que la democracia por la que luch&oacute; Ernesto.
    </p><p class="article-text">
        Recordar a Ernesto es recordar el horror de un golpe de estado, en qu&eacute; lado se sit&uacute;a cada cual en la historia, acabar con el blanqueo de los genocidios y las dictaduras, con los eufemismos y la hipocres&iacute;a y tener conciencia de clase ahora que tanta falta hace. Por eso mismo sigue resultando tan peligroso, que mejor, tratan de olvidarlo. Afortunadamente, tus camaradas no vamos a consentir el olvido.
    </p><p class="article-text">
        Para cerrar este peque&ntilde;o homenaje quiero volver a sus memorias (recogidas en dos magn&iacute;ficos libros &ldquo;Vivir con memoria&rdquo; y &ldquo;La Democracia inconclusa&rdquo; que cualquier dirigente pol&iacute;tico deber&iacute;a leer) y recordar al ni&ntilde;o que ten&iacute;a miedo al lobo y, sin embargo, cumpl&iacute;a con su deber de pastor para, desde la m&aacute;s tierna infancia, contribuir al sustento de su familia; y recordar al adulto que se enfrent&oacute; a todos sus miedos, a los lobos m&aacute;s terribles, para procurarnos a todos y todas un futuro mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alba Doblas Miranda / Secretaria Provincial del PCA Córdoba, Blogópolis Opinión]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/ernesto-caballero_132_13599359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 17:53:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A Ernesto Caballero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desvelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/audiencia-publica/desvelos_132_13599337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a9ad13a-2c57-451a-8078-438bf433ea4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desvelos"></p><p class="article-text">
        Imagine &mdash;querido lector, querida lectora&mdash; que un velo le cubriera por completo impidi&eacute;ndole ver qu&eacute; se va a encontrar una vez que se alce: no sabe si ser&aacute; hombre o mujer, morena o rubio; desconoce el color de sus ojos y el tono de su piel; ignora el c&oacute;digo postal del lugar en el que le ha tocado vivir; y nada prev&eacute; acerca de su fuerza, sus habilidades, su inteligencia o sus posibles limitaciones y carencias.
    </p><p class="article-text">
        En 1971 se public&oacute; <em>Teor&iacute;a de la justicia, </em>una obra que marcar&iacute;a el discurso de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica durante d&eacute;cadas. Escrita por <strong>John Rawls</strong>, en ella se entiende la justicia como la principal virtud p&uacute;blica de una sociedad, el pilar sobre el que se construya una <em>buena vida buena. </em>Para el profesor de Harvard, los principios que organicen la sociedad deben garantizar que todos sus miembros, sin excepci&oacute;n, tengan iguales libertades b&aacute;sicas y una igualdad equitativa de oportunidades. Partiendo de esas dos exigencias, las desigualdades sociales y econ&oacute;micas &mdash;que no pocas veces dependen m&aacute;s del puro azar de lo que creemos&mdash; solo ser&iacute;an admisibles si redundan en el mayor beneficio posible de los miembros menos favorecidos de la sociedad, conforme al llamado &ldquo;principio de diferencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, pagar m&aacute;s a determinados profesionales podr&iacute;a estar justificado si ese incentivo resulta necesario para que desempe&ntilde;en un trabajo cuya realizaci&oacute;n mejora la situaci&oacute;n de los menos favorecidos. Adem&aacute;s, en un sistema fiscal progresivo como el que establece nuestra Constituci&oacute;n, quienes perciben mayores ingresos contribuyen en mayor proporci&oacute;n a financiar prestaciones y servicios p&uacute;blicos que pueden beneficiar especialmente a quienes m&aacute;s lo necesitan. 
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, para justificar estos principios de justicia, Rawls plantea un experimento mental, una situaci&oacute;n hipot&eacute;tica en la que personas razonables deben decidir en qu&eacute; sociedad les gustar&iacute;a vivir, imaginando su arquitectura social y jur&iacute;dica partiendo, eso s&iacute;, de una &ldquo;posici&oacute;n original&rdquo; en la que se encuentran bajo el &ldquo;velo de la ignorancia&rdquo;: es decir, desconocen qu&eacute; lugar ocupar&aacute;n en la sociedad, su riqueza, sus capacidades o sus creencias. Esa inicial falta de informaci&oacute;n, sumada a la incertidumbre acerca de ad&oacute;nde podr&iacute;a conducirles la loter&iacute;a gen&eacute;tica o la suerte social, terminar&iacute;a favoreciendo tanto la elecci&oacute;n de principios imparciales que todos pudieran aceptar, fuese cual fuese la casilla de salida que les tocara en suerte, como el rechazo de aquellas reglas ego&iacute;stas pensadas solo para favorecer una determinada posici&oacute;n particular.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, parecer&iacute;a razonable apostar por becas para el estudio porque uno podr&iacute;a nacer con capacidad y voluntad de aprender pero en el seno de una familia sin recursos; resultar&iacute;a igualmente justo implantar un sistema de salud p&uacute;blico suficientemente protector, ya que no es descabellado pensar que, al alzarse el velo de la ignorancia, uno pudiera haber nacido con una determinada propensi&oacute;n gen&eacute;tica a sufrir un c&aacute;ncer; tampoco parece reprochable imaginar una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres, ya que, bajo ese velo, nadie sabr&iacute;a de antemano cu&aacute;l podr&iacute;a ser su identidad de g&eacute;nero; por &uacute;ltimo, &iquest;acaso no se antoja igualmente l&oacute;gico que no haya casas sin gente y gente sin casas?
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de Rawls, enmarcada en lo que se ha dado en llamar &ldquo;liberalismo igualitario&rdquo; &mdash;lo que, muy sumariamente, podr&iacute;amos resumir en libertad e igualdad, si bien, y a la luz del principio de la diferencia, podr&iacute;amos sumar la fraternidad&mdash;, ha sido objeto de innumerables an&aacute;lisis, ataques, alabanzas y reformulaciones, pero sigue ofreciendo un razonable punto de partida acerca de c&oacute;mo organizar una sociedad justa: igualdad de libertades y derechos, igualdad de oportunidades, una red de apoyo para los momentos de infortunio de la vida o unas instituciones que eviten que el origen social determine nuestras oportunidades. Esta propuesta resulta m&aacute;s necesaria que nunca en estos momentos tan preocupantes en los que todo lo que cre&iacute;amos incuestionable corre el riesgo de saltar por los aires. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la obra rawlsiana tiene la virtud de hacernos reparar en que las ventajas gen&eacute;ticas o sociales con las que nacemos no constituyen, por s&iacute; solas, un m&eacute;rito moral, toda vez que son netamente azarosas y no dependen de nosotros. De ah&iacute; que el mero hecho de haberlas recibido ni justifique mayores recompensas ni sea motivo para reclamar halagos: no hay m&aacute;s que fortuna y accidente en haber nacido con &ldquo;genes de oro&rdquo; o haber crecido en un hogar con &ldquo;cucharas de plata&rdquo;, por emplear la expresiva imagen del pensador canadiense <strong>Hillel Steiner</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, imaginar &mdash;recurriendo al m&iacute;tico velo de la ignorancia&mdash; que podr&iacute;amos haber corrido distinta suerte y que, en tal caso, preferir&iacute;amos una sociedad m&aacute;s decente y emp&aacute;tica con nuestra mala fortuna nos deber&iacute;a conmover y colocarnos junto a quienes han resultado m&aacute;s desaventajados en esa loter&iacute;a gen&eacute;tica y social que es venir a este diablo mundo. Se trata, en definitiva, de apostar por pol&iacute;ticas <em>con rostro humano</em>, para que, m&aacute;s all&aacute; de experimentos mentales, las injusticias nos duelan y, sobre todo, le quiten el sue&ntilde;o a los que pretenden aprovecharse de nuestros desvelos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Vilaplana]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/audiencia-publica/desvelos_132_13599337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2026 17:53:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desvelos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En memoria de Ernesto Caballero]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/memoria-ernesto-caballero_132_13597999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73489cb9-296f-4b5b-bbd2-7b8639701b08_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x391y209.jpg" width="1200" height="675" alt="En memoria de Ernesto Caballero"></p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os la lectura de la novela <em>Soldados de Salamina</em>, de Javier Cercas, me emocion&oacute; y me hizo pensar en el abandono y el olvido en que los dem&oacute;cratas espa&ntilde;oles hab&iacute;amos dejado a tantos h&eacute;roes an&oacute;nimos, hombres y mujeres, que dedicaron su vida, en los tiempos oscuros del franquismo, a luchar por recuperar las libertades. Acabamos de perder a uno de ellos: Ernesto Caballero Castillo, el pol&iacute;tico cordob&eacute;s m&aacute;s influyente y decisivo en el final de la dictadura, en la Transici&oacute;n y en el desarrollo de la democracia. Su bonhom&iacute;a, su solidez moral y el respeto profundo que sent&iacute;a por los dem&aacute;s contribuyeron a que la sociedad cordobesa de esa &eacute;poca aceptara el juego democr&aacute;tico bastante antes de la muerte del dictador.
    </p><p class="article-text">
        Lo conoc&iacute; a mi llegada a C&oacute;rdoba en el oto&ntilde;o de 1974, cuando ya era secretario general del Partido Comunista en la clandestinidad. Enseguida me encomend&oacute; tareas ligadas a la formaci&oacute;n y a la propaganda; en los a&ntilde;os de mi militancia en diferentes responsabilidades org&aacute;nicas, sin ning&uacute;n cargo p&uacute;blico, jam&aacute;s perd&iacute; mi confianza en su rectitud. En este momento se me agolpan los recuerdos y las an&eacute;cdotas, las largu&iacute;simas horas de reuniones, su paciencia para escucharnos, sus an&aacute;lisis siempre ponderados e inteligentes. Nunca dej&eacute; de sentirme un privilegiado por tener su aprecio, por compartir los proyectos y las esperanzas de un futuro mejor para nuestro pa&iacute;s. Recuerdo haber dicho que Castilla del Pino representaba lo que deb&iacute;amos saber y Ernesto lo que deb&iacute;amos ser.
    </p><p class="article-text">
        He pensado muchas veces en c&oacute;mo lleg&oacute; a ser una persona tan excepcional y limpia, libre de resentimientos y de cuentas pendientes. En las p&aacute;ginas del primer volumen de sus memorias, me impresion&oacute; la contenida recreaci&oacute;n de su infancia, las vivencias de aquel ni&ntilde;o que creci&oacute; en un entorno de pobreza y soledad, tan carente de figuras reales de apego, recogido por familiares, conocidos, rara vez por su madre entre detenciones, siempre hambriento, que recordaba c&oacute;mo, siendo zagal de un vaquero en la sierra, en un arranque de ternura se hab&iacute;a abrazado a un potrillo reci&eacute;n nacido.
    </p><p class="article-text">
        No conoci&oacute; a su padre vivo, al que vio por primera vez tirado en la plaza del pueblo, acribillado a balazos, y no se reencontr&oacute; con su madre hasta los catorce a&ntilde;os, en el barrio chabolista que era entonces El Naranjo. Esa falta de apego seguramente se compens&oacute; con el respeto con el que era tratado por todos, incluida la Guardia Civil, por la identidad de su padre, Juli&aacute;n. Quiero pensar que, para &eacute;l, ingresar en el Partido Comunista era mantener la identidad, la fuerza y el respeto de su familia.
    </p><p class="article-text">
        No puedo hablar de Ernesto sin mencionar a Teodora, la mujer con la que se cas&oacute; tres veces &mdash;como dec&iacute;a de broma al contar los avatares por los que pas&oacute; su relaci&oacute;n&mdash;, y que lo acompa&ntilde;&oacute; toda su vida. Basta una an&eacute;cdota para calibrar la entereza y la valent&iacute;a de esta mujer: en una ocasi&oacute;n en que su entonces novio se vio obligado de pronto a marcharse del cine en que estaban, sin explicaci&oacute;n, sin pens&aacute;rselo dos veces, se fue a buscarlo a Par&iacute;s en la creencia de que lo encontrar&iacute;a all&iacute;. Ernesto lo contaba divertido porque, en realidad, estaba en M&aacute;laga clandestinamente.
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos algunos desacuerdos, pero nunca lo sent&iacute; distante. Recuerdo que cuando el liderazgo de Carrillo tocaba a su fin, algunos militantes de C&oacute;rdoba y de otros sitios que ven&iacute;an a contactarnos (como Javier P&eacute;rez Royo o Carlos Alonso Zaldivar) iniciamos una corriente renovadora que, de alguna forma, planteaba una escisi&oacute;n. Nos reun&iacute;amos donde pod&iacute;amos; cuando Ernesto lo supo, se enfad&oacute; porque no nos reun&iacute;amos en la sede, de modo que conspir&aacute;bamos oficialmente en el despacho contiguo al suyo. Naturalmente, nadie abandon&oacute; el Partido.
    </p><p class="article-text">
        Con una historia tan dura y con su firmeza ideol&oacute;gica, Ernesto ten&iacute;a todas las posibilidades de ser un estalinista de libro; sin embargo fue una persona respetuosa con todos, profundamente dem&oacute;crata y abierto a la juventud y las nuevas ideas. No era culto, pero s&iacute; una de las personas m&aacute;s sabias que he conocido. La fidelidad al Partido era para &eacute;l un compromiso con una idea, con un proyecto, que estaba por encima de las personas concretas que en un momento u otro pudieran dirigirlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, para explicarnos algunas de sus reacciones, algunos amigos no pod&iacute;amos dejar de pensar que exist&iacute;a algo m&iacute;stico, cuasi religioso en su mundo de creencias. Era incomprensible para nosotros, por ejemplo, la prudencia y la ausencia de cr&iacute;tica ante personajes como Ignacio Gallego o Julio Anguita, que lo traicionaron para intentar descabalgarlo de la direcci&oacute;n (y les gan&oacute; por arrolladora mayor&iacute;a en la conferencia provincial de la &eacute;poca) o ante un alcalde que, propuesto por Ernesto y con un equipo elegido por &eacute;l, lo obligara a reunirse, junto con Filomeno Aparicio, en un bar para tratar asuntos municipales (&laquo;Comit&eacute; de Enlace&raquo; lo llam&aacute;bamos). Sin embargo, jam&aacute;s se pronunci&oacute; contra ellos porque cre&iacute;a que podr&iacute;a da&ntilde;ar la imagen del Partido.
    </p><p class="article-text">
        La conquista de la democracia de la que disfrutamos ha sido posible gracias a personas como Ernesto Caballero, que se jugaron la vida sin pedir nada a cambio, sin reclamar compensaciones de ning&uacute;n tipo. Tenemos el deber de guardar su legado y su memoria para siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Valls Blanco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/memoria-ernesto-caballero_132_13597999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 18:02:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En memoria de Ernesto Caballero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Directivos: 10 reglas para liderar empresas inteligentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/directivos-10-reglas-liderar-empresas-inteligentes_132_13596079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20049729-4f28-43b3-ab4a-aa9ecfff15c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Directivos: 10 reglas para liderar empresas inteligentes"></p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as le&iacute; en NoticiasTrabajo que el 60 % de las empresas espa&ntilde;olas que utilizan IA sigue en fase experimental y apenas un 6 % ha alcanzado un uso significativo. Me llam&oacute;&nbsp;al atenci&oacute;n.&nbsp;Busqu&eacute; otros estudios y encontr&eacute; una situaci&oacute;n similar: seg&uacute;n Deloitte, solo el 34 % de las organizaciones utiliza la IA para transformar profundamente su negocio, mientras que PwC se&ntilde;ala que el 56 % todav&iacute;a no ha conseguido aumentar ingresos ni reducir costes.
    </p><p class="article-text">
        Las causas son diversas, desde la falta de estrategia hasta la resistencia a cambiar procesos y modelos de gesti&oacute;n. Esta situaci&oacute;n ya le hemos comentado en este Blog multitud de veces.&nbsp;Sin embargo, todas apuntan a una cuesti&oacute;n fundamental,&nbsp;la capacidad de liderazgo. McKinsey ya advert&iacute;a en 2025 de que los directivos avanzaban m&aacute;s lentamente que sus empleados en la adopci&oacute;n de la IA.
    </p><p class="article-text">
        Y esto me llev&oacute; a una reflexi&oacute;n, si la IA est&aacute; haciendo posibles empresas capaces de analizar, aprender, decidir y actuar de nuevas maneras, &iquest;no necesitamos tambi&eacute;n directivos con nuevas competencias para dirigirlas?
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; surge la pregunta que quiero abordar hoy: &iquest;cu&aacute;les son las diez competencias que necesitar&aacute; un directivo para triunfar en la era de la IA <strong>? </strong>Podr&iacute;amos llamarlos <strong>directivos impulsados por IA</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No me refiero a directivos que utilizan ChatGPT para redactar correos, preparar presentaciones o resumir documentos, tampoco a profesionales que necesariamente deban dominar la programaci&oacute;n o conocer en profundidad los modelos de IA. No.&nbsp;Me refiero a directivos capaces de comprender las nuevas posibilidades de esta tecnolog&iacute;a y utilizarlas para transformar la manera de pensar, organizar y gestionar sus empresas.
    </p><h2 class="article-text">Las nuevas competencias del directivo impulsado por IA</h2><p class="article-text">
        La primera es la <strong>visi&oacute;n estrat&eacute;gica</strong>. Comprender c&oacute;mo la IA puede modificar el modelo de negocio, la propuesta de valor y la posici&oacute;n competitiva de la empresa, no solo&nbsp;limitarse a identificar tareas que puedan automatizarse, sino descubrir nuevas oportunidades de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        La segunda es la <strong>capacidad de dise&ntilde;ar organizaciones inteligentes</strong>. Aprender a estructurar el trabajo alrededor de capacidades y procesos, no exclusivamente de departamentos y funciones. Entender c&oacute;mo combinar personas, IA, agentes y datos para conseguir resultados que antes no eran posibles.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es el <strong>redise&ntilde;o de procesos y modelos operativos</strong>. No basta con incorporar herramientas a las actividades existentes. Hay que saber identificar qu&eacute; procesos deben transformarse, cu&aacute;les pueden automatizarse y d&oacute;nde tiene sentido incorporar sistemas capaces de actuar con distintos grados de autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La cuarta es la <strong>direcci&oacute;n de equipos h&iacute;bridos</strong>. Los directivos tendr&aacute;n que aprender a coordinar personas y agentes inteligentes que participan en un mismo proceso, asignando responsabilidades, estableciendo objetivos y definiendo mecanismos de supervisi&oacute;n. Gestionar esta combinaci&oacute;n exigir&aacute; nuevas formas de organizaci&oacute;n y control.
    </p><p class="article-text">
        La quinta es la <strong>toma de decisiones basada en inteligencia continua</strong>. Hasta ahora, buena parte de las decisiones empresariales ha dependido de informes y an&aacute;lisis elaborados cuando alguien los solicitaba. La IA permite desarrollar sistemas que observan permanentemente el negocio, detectan anomal&iacute;as, identifican relaciones y descubren oportunidades. El papel del directivo evoluciona,&nbsp;ya no consiste &uacute;nicamente en decidir qu&eacute; merece ser analizado, sino tambi&eacute;n en determinar qu&eacute; hacer con aquello que la inteligencia descubre.
    </p><p class="article-text">
        La sexta es la <strong>capacidad de gestionar nuevas formas de creaci&oacute;n de valor</strong>. El ahorro de tiempo y la reducci&oacute;n de costes seguir&aacute;n siendo importantes, pero habr&aacute; que incorporar otros indicadores, como&nbsp;nuevas oportunidades comerciales, capacidad de an&aacute;lisis, calidad de las decisiones, escalabilidad y generaci&oacute;n de ingresos. La IA no solo permite hacer m&aacute;s eficiente una empresa, tambi&eacute;n puede ampliar aquello que es capaz de ofrecer al mercado.
    </p><p class="article-text">
        La s&eacute;ptima es el <strong>liderazgo del cambio y del talento</strong>. Transformar una organizaci&oacute;n significa modificar responsabilidades, desarrollar nuevas competencias y gestionar la incertidumbre. El directivo deber&aacute; conseguir que las personas participen en esa evoluci&oacute;n, comprendan su papel y aprendan a trabajar con sistemas inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        La octava es la <strong>gesti&oacute;n del conocimiento y los datos</strong>. No necesita convertirse en un especialista tecnol&oacute;gico, pero s&iacute; comprender que la calidad de las decisiones de la IA depende de la informaci&oacute;n disponible, de c&oacute;mo se conecta y de c&oacute;mo se organiza el conocimiento empresarial.
    </p><p class="article-text">
        La novena es la <strong>gobernanza de la autonom&iacute;a</strong>. A medida que los agentes puedan ejecutar actividades y tomar determinadas decisiones, ser&aacute; imprescindible establecer l&iacute;mites, mecanismos de supervisi&oacute;n, criterios de seguridad y responsabilidades claras. Delegar capacidad de ejecuci&oacute;n no significa delegar la responsabilidad empresarial.
    </p><p class="article-text">
        Y la d&eacute;cima es la <strong>capacidad de aprendizaje y adaptaci&oacute;n permanente</strong>. La velocidad de evoluci&oacute;n de la IA obliga a abandonar la idea de que la transformaci&oacute;n es un proyecto con principio y final. Las empresas necesitar&aacute;n revisar continuamente sus capacidades, procesos y modelos de negocio, y sus directivos deber&aacute;n aprender a gestionar esa evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si observamos estas diez competencias, encontramos algo muy inter&eacute;sate, la mayor&iacute;a no son tecnol&oacute;gicas. Son capacidades de estrategia, organizaci&oacute;n, gesti&oacute;n y liderazgo, reinterpretadas para un entorno en el que la IA modifica las posibilidades de actuaci&oacute;n de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas hemos preparado directivos para administrar recursos, coordinar personas, organizar departamentos, controlar presupuestos y mejorar resultados. Bien, todas esas funciones seguir&aacute;n siendo necesarias, pero ya no ser&aacute;n suficientes. No se trata de sustituir la experiencia directiva tradicional, sino de ampliarla con una comprensi&oacute;n diferente de c&oacute;mo puede funcionar una organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta es, precisamente, la transformaci&oacute;n que llevamos meses defendiendo, pasar de empresas que utilizan herramientas de IA a empresas inteligentes, donde la IA forma parte de la propia arquitectura del negocio y de su modelo de gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y eso exige una evoluci&oacute;n equivalente de quienes tienen la responsabilidad de dirigirlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el problema no sea que estemos formando poco a los trabajadores en inteligencia artificial, sino que estamos prestando insuficiente atenci&oacute;n a la preparaci&oacute;n de sus directivos para gestionar organizaciones radicalmente diferentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/directivos-10-reglas-liderar-empresas-inteligentes_132_13596079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Oct 2026 07:37:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Directivos: 10 reglas para liderar empresas inteligentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinero a pedir de boca]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/dinero-pedir-boca_132_13594247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ad42ef0-3e54-437d-acf1-c31b896b518c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dinero a pedir de boca"></p><p class="article-text">
        Como era mi primera vez y hab&iacute;an aplicado anestesia local y ten&iacute;a dormida la parte inferior de mi rostro, creo, decid&iacute; pensar en cosas para distraerme. Pens&eacute; en el dinero. El dinero, digamos, en la cultura popular.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que mentalmente tarare&eacute; &ldquo;Money&rdquo;, de Pink Floyd y me acord&eacute; tambi&eacute;n del musical ese en el que cantan &ldquo;money makes the world go around, go around&hellip;&rdquo; y de Liza Minelli. Incluso me acord&eacute; del poemario &ldquo;Dinero&rdquo;, de Pablo Garc&iacute;a Casado: &ldquo;No es un ambiguo sentimiento de angustia, es dinero&rdquo;. Y tambi&eacute;n de Franco Battiato cuando en una de sus eternas canciones suspira por levantar una bandera blanca &ldquo;ante los hijos de su majestad, el Dinero&rdquo;. O del Arcipestre de Hita cantado por Paco Ib&aacute;&ntilde;ez: &ldquo;si tienes dinero tendr&aacute;s consolaci&oacute;n, placeres y alegr&iacute;as y del Papa raci&oacute;n, comprar&aacute;s Para&iacute;so, ganaras la salvaci&oacute;n; donde hay mucho dinero hay mucha bendici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dos horas y cuarto me tuvieron en la camilla de la cl&iacute;nica odontol&oacute;gica. Semidrogado, semidespierto. El cirujano maxilofacial (antes conocido como &ldquo;el dentista&rdquo;) me nombr&oacute; en todo momento por mi nombre: &ldquo;qu&eacute; tal, Juanjo&rdquo;; &ldquo;esto te molestar&aacute; un poco, Juanjo&rdquo;; &ldquo;c&oacute;mo lo llevas, Juanjo&rdquo;; &ldquo;se nota que llevas tiempo sin venir, Juanjo&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los dentistas parecen conocer el nombre de todas las personas que habitan la Tierra. Solo en el Pent&aacute;gono son mejores en onom&aacute;stica porque tambi&eacute;n conocen el nombre de todos los dentistas de la Tierra. Eso es El Poder.
    </p><p class="article-text">
        Yo abr&iacute;a los ojos de vez en cuando y ve&iacute;a el foco y las lupas en los ojos del doctor que se comportaba como un espele&oacute;logo en la cueva de mi boca. Escuchaba un mont&oacute;n de ruidos industriales en mi cavidad fonadora&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Me distraje acord&aacute;ndome de una entrevista que le&iacute; de Tom Waits, el actor y m&uacute;sico californiano. Cuando por fin produjo su primer disco y contrat&oacute; a los m&uacute;sicos que quiso, dijo: &ldquo;quiero que en el estudio mis m&uacute;sicos toquen como si necesitaran ese dinero para ir al dentista&rdquo;. Sonre&iacute; al acordarme. Pero por dentro. Es dif&iacute;cil sonre&iacute;r hac&iacute;a fuera con tanta bulla en la boca.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Raspado completo y dos extracciones complejas.&rdquo; &iexcl;Complejas! fue la misi&oacute;n que realizaron el zapador, cirujano, espele&oacute;logo y su equipo, seg&uacute;n el informe con el que me fui de la cl&iacute;nica, que ten&iacute;a una cifra debajo tambi&eacute;n y una firma.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, en una conversaci&oacute;n cruzada, y sin venir mucho a cuento, una amiga dijo la frase: &ldquo;la tranquilidad la da el dinero&rdquo;. A todos los presentes nos pareci&oacute; que era un gran, aunque un poco gamberro, eslogan para una compa&ntilde;&iacute;a de seguros o para una empresa de alarma, hasta para una cl&iacute;nica dental... qu&eacute; va, demasiado obvio.
    </p><p class="article-text">
        Estaba hablando de un divorcio.
    </p><p class="article-text">
        Poderoso caballero...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Fernández Palomo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/dinero-pedir-boca_132_13594247.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 18:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dinero a pedir de boca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La invitación': los orgasmos de Penélope]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/invitacion-orgasmos-penelope_132_13593892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa66750a-0bc9-42a4-90a8-6f4d60a38dd3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1001y310.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La invitación&#039;: los orgasmos de Penélope"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Uno siempre debería estar enamorado. Esa es la razón por la que uno nunca debería casarse", Oscar Wilde</p></div><p class="article-text">
        Pese a vivir unos tiempos pornogr&aacute;ficos, en el sentido m&aacute;s amplio del t&eacute;rmino, de negocios v&iacute;a Only Fans y de una incesante sexualizaci&oacute;n de las mujeres &ndash; y cada vez m&aacute;s, tambi&eacute;n, de los hombres -, tengo la sensaci&oacute;n de que, aunque pueda parecer parad&oacute;jico, no son buenos tiempos para el sexo. Por lo que observo hay una creciente insatisfacci&oacute;n, un descenso incluso de determinados placeres compartidos entre los m&aacute;s j&oacute;venes y, lo que es peor, una cierta moralina conservadora y reaccionaria que impregna con frecuencia el discurso p&uacute;blico. En el cine, por ejemplo, y a diferencia de lo que fue m&aacute;s habitual hace unos a&ntilde;os, apenas se habla de sexo y mucho menos lo vemos como parte central de los relatos, salvo en contadas propuestas m&aacute;s minoritarias y, ahora, qui&eacute;n nos lo iba a decir, transgresoras. Simplemente porque es capaz de romper con esta tendencia tan aburrida y hasta &ntilde;o&ntilde;a bienvenida sea <em>La invitaci&oacute;n</em>, una pel&iacute;cula en la que su directora, aun siendo bastante fiel a la original <em>Sentimental</em> de Cesc Gay, consigue situar en el centro de la narraci&oacute;n esa v&iacute;a de comunicaci&oacute;n y placer que es el sexo, para, a partir de ella, ahondar tambi&eacute;n en algunos de esos fantasmas y carencias que van minando las relaciones de pareja. Oliva Wilde, adem&aacute;s, y en clara sinton&iacute;a con sus pel&iacute;culas anteriores como directora (<em>Superempollonas; No te preocupes, querida</em>), aprovecha para vindicar los deseos femeninos, la voz de las mujeres en materia de placeres y fantas&iacute;as, en un momento en el que, m&aacute;s all&aacute; del consentimiento, los hombres, en general, atravesamos una profunda crisis derivada de no saber muy bien c&oacute;mo ubicarnos en un mundo en el que ellas, al fin, est&aacute;n cambiando las reglas del juego.
    </p><p class="article-text">
        Sin despreciar los valores del original, que recordemos ha sido una de las pel&iacute;culas &ndash; basada a su vez en una obra de teatro- que m&aacute;s versiones ha tenido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, creo que Olivia Wilde perfecciona el original por c&oacute;mo maneja la c&aacute;mara, por c&oacute;mo encuadra a los personajes &ndash; esos juegos con los espejos &ndash; y por c&oacute;mo adem&aacute;s, gracias al formato en el que est&aacute; rodada, dota de esos tonos agridulces a una narraci&oacute;n que empieza siendo una comedia muy inteligente para derivar en un drama en el que supongo que muchos espectadores, si son honestos consigo mismos, acabar&aacute;n reconoci&eacute;ndose. Todo ello acompa&ntilde;ado de una m&uacute;sica que por momentos crea tensi&oacute;n y que, en otras ocasiones, subraya, gracias a canciones muy oportunas, los estados f&iacute;sicos y emocionales de los protagonistas. Adem&aacute;s, creo que uno de los grandes aciertos de <em>La invitaci&oacute;n </em>es que tambi&eacute;n nos ubica la historia en un contexto determinado, tal y como anuncian los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito que parecen sacados de una pel&iacute;cula del mejor Woody Allen, un director que sin duda nos viene a la cabeza al ver esta historia de dos parejas vecinas pero al que, hoy por hoy, gana por goleada una Olivia Wilde que es capaz de mirar mucho m&aacute;s all&aacute; del ombligo androc&eacute;ntrico del neoyorkino.
    </p><p class="article-text">
        Una pel&iacute;cula de este tipo, tan teatral aunque est&aacute; filmada con una potencia que le permite superar lo que podr&iacute;a ser un lastre en la pantalla, necesita de unos actores y unas actrices capaces de sostener registros tan distintos como la agilidad de la comedia o la densidad de los oscuros pasadizos por los que transitan personajes que, como sucede en el caso de Joe y &Aacute;ngela, no se han atrevido a enfrentarse al porqu&eacute; de su infelicidad. Y si la misma Olivia Wilde y Edward Norton est&aacute;n m&aacute;s que correctos, por encima de ellos sobresalen un inmenso Seth Rogen, capaz de darle todos los matices a un personaje que pasa de la comedia en el sentido m&aacute;s f&iacute;sico a la angustia de los silencios, y sobre todo una Pen&eacute;lope Cruz que, una vez m&aacute;s, y van no s&eacute; cu&aacute;ntas, transmite una fuerza que hace de su composici&oacute;n una de las firmes candidatas a todos los premios de la temporada. Su Pina, de origen espa&ntilde;ol, es una mezcla sabia de poder&iacute;o y fragilidad, de autoridad y timidez, de sensualidad y v&eacute;rtigo. Matices y movimientos que la madrile&ntilde;a hace suyos con una naturalidad apabullante y con ese magnetismo en la pantalla que solo consiguen las m&aacute;s grandes. El juego, adem&aacute;s, de su ingl&eacute;s y del espa&ntilde;ol que a veces utiliza con su pareja, redondea una interpretaci&oacute;n inteligente y brillante, que adem&aacute;s pareciera que Cruz borda sin esfuerzo alguno. Verla en pantalla es una gozada, como tambi&eacute;n lo es disfrutar de un personaje femenino que habla de orgasmos y que los reivindica como una cuesti&oacute;n de placer y autonom&iacute;a. Una mujer que elige y decide y que tiene autoridad frente a los hombres. Todos estos elementos, por cierto, exigen un visionado en versi&oacute;n original, porque me temo que la doblada no solo ser&aacute; un delito, como es habitual, sino que nos privar&aacute; de estas exquisiteces actorales.
    </p><p class="article-text">
        <em>La invitaci&oacute;n, </em>que ten&iacute;a todas las papeletas para ser una pel&iacute;cula peque&ntilde;ita, de esas que pasan desapercibidas, tiene, sin embargo, muchos elementos que la hacen reivindicable en este tiempo de angustias varias, tambi&eacute;n en lo que tiene que ver con el mundo de la pareja, de los v&iacute;nculos y de tantas frustraciones ante la <em>happycracia</em> que nos vende el ecosistema digital. Un contexto en el que, una vez m&aacute;s, y como podemos comprobar en los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito, Oscar Wilde vuelve a acertar en su diagn&oacute;stico, demostrando que el texto de Cesc Gay no hace sino transitar por los eternos dilemas de los amores, los cuerpos y los espacios que compartimos. Una realidad ante la que seguimos sin saber disfrutar de los mecanismos salvajes de la imaginaci&oacute;n, tal vez demasiado empe&ntilde;ados en ajustarnos a unos marcos que nos otorgan una cierta seguridad. De ah&iacute; que no me extra&ntilde;e que en estos momentos de crisis e incertidumbre, todas nos volvamos un pel&iacute;n nost&aacute;lgicas y reaccionarias, cuando tal vez lo que necesitar&iacute;amos es una Pina en nuestra vida y una invitaci&oacute;n a saltarnos las reglas para, a partir de ah&iacute;, perder el miedo a mirarnos delante del espejo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Salazar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/invitacion-orgasmos-penelope_132_13593892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 18:01:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['La invitación': los orgasmos de Penélope]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[John Adams y la democracia americana]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/los-astros-y-los-dias/john-adams-democracia-americana_132_13592329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e41cc422-12f2-49b7-9c43-07627a61f13c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x124y96.jpg" width="1200" height="675" alt="John Adams y la democracia americana"></p><p class="article-text">
        No son pocos los norteamericanos que a&uacute;n creen que la historia de los EE.UU. est&aacute; bendecida por la Providencia. Esta dimensi&oacute;n religiosa, que impregna gran parte de la vida americana, la llevan en su cultura desde que los &ldquo;peregrinos&rdquo; del <em>Mayflower </em>llegaron el 11 de noviembre de 1620 a <em>Cape Cod</em> y crearon la colonia de Plymouth en la costa de Massachusetts. Pero, sobre todo, desde que los &ldquo;puritanos&rdquo; arribaron diez a&ntilde;os despu&eacute;s a la bah&iacute;a de Boston algo m&aacute;s al norte.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en una &eacute;poca, como la de mediados del s. XIX, a&uacute;n no liberada de la superstici&oacute;n y todav&iacute;a en los albores de la ciencia y la raz&oacute;n, muchos ciudadanos de los EE.UU. interpretaron como una se&ntilde;al divina que la muerte de dos de sus m&aacute;s ilustres pol&iacute;ticos (Adams y Jefferson) se produjera justo el mismo d&iacute;a (4 de julio de 1826) y justo medio siglo despu&eacute;s de la firma de la Declaraci&oacute;n de Independencia (1776) en la que ambos fueron importantes protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        John Adams muri&oacute; en Quincy (Massachusetts) a los 91 a&ntilde;os, y Thomas Jefferson en Monticello (Virginia) a los 83 a&ntilde;os. Era, sin duda, la coincidencia de una fecha tan cargada de simbolismo (el 4 de julio), que no es extra&ntilde;o que muchos vieran en ella indicios de tipo religioso.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Adams y Jefferson, amigos y rivales</strong></h2><p class="article-text">
        Adams y Jefferson tuvieron un papel destacado en la redacci&oacute;n de la citada Declaraci&oacute;n y los dos la firmaron el 4 de julio de 1776 junto a Franklin y el resto de delegados de las Trece Colonias reunidos en Filadelfia. Tambi&eacute;n participaron en la redacci&oacute;n de la Constituci&oacute;n americana (1787), y ambos ser&iacute;an, adem&aacute;s, el segundo (Adams, 1797-1801) y el tercer presidente (Jefferson 1801-1809) de los EE.UU. tras George Washington.
    </p><p class="article-text">
        Dada su dilatada vida, ambos pol&iacute;ticos fueron tambi&eacute;n testigos privilegiados de los sucesos que condujeron a la creaci&oacute;n de la nueva rep&uacute;blica americana, una vez que Inglaterra acept&oacute; la independencia por el Tratado de Par&iacute;s (1783), en el que Adams tuvo un innegable protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        Los dos ocuparon, adem&aacute;s, altos cargos de responsabilidad en la pol&iacute;tica de su pa&iacute;s antes de acceder a la presidencia (embajadores, vicepresidentes y secretarios de estado), y ambos desempe&ntilde;aron un destacado papel en la construcci&oacute;n de la estructura institucional americana y el sistema de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Amigos, pero rivales pol&iacute;ticos, Adams y Jefferson encarnaron, asimismo, las dos facciones (federalista y dem&oacute;crata) que, tras la retirada del presidente Washington en 1797, fracturar&iacute;an el mapa pol&iacute;tico de los EE.UU. como precedentes de los futuros partidos &ldquo;republicano&rdquo; y &ldquo;dem&oacute;crata&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Federalistas </strong><em><strong>versus</strong></em><strong> dem&oacute;cratas</strong></h2><p class="article-text">
        Ambas facciones propon&iacute;an dos proyectos diferentes para la nueva rep&uacute;blica. Los &ldquo;federalistas&rdquo; (encarnados en la figura de Adams, pero principalmente en la m&aacute;s combativa de Hamilton) preconizaban un sistema federal en torno a un gobierno centralizado con capacidad para recaudar impuestos, emitir deuda p&uacute;blica, crear una banca nacional, reclutar un ej&eacute;rcito, construir una flota y dirigir la pol&iacute;tica exterior. Eran, adem&aacute;s, partidarios de mantenerse al margen de los conflictos europeos para dedicarse a los asuntos de la nueva rep&uacute;blica, sin inmiscuirse, por tanto, en las guerras entre Inglaterra y la Francia revolucionaria. Apostaban tambi&eacute;n por tener buenas relaciones con la antigua metr&oacute;polis, de la que elogiaban la estabilidad de sus instituciones, desconfiando, sobre todo Adams, de la deriva autoritaria que estaba teniendo la revoluci&oacute;n francesa.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, los &ldquo;dem&oacute;cratas&rdquo; (encarnados en Jefferson y Madison) abogaban por un sistema menos centralizado (confederal) que respetara la autonom&iacute;a de los diversos estados. Eran tambi&eacute;n f&eacute;rreos guardianes de los ideales <em>republicanistas</em> (la libertad como no dominaci&oacute;n) y de la esencia fundacional de la nueva rep&uacute;blica (creada en torno a las trece colonias, celosas cada una de ellas de su propia independencia). Por eso, los &ldquo;dem&oacute;cratas&rdquo; se opon&iacute;an a todo lo que pudiera interferir las normas internas de los estados, incluyendo el espinoso tema de la esclavitud a pesar de su relevancia y de la cr&iacute;tica que despertaba en amplios sectores de la sociedad americana. En materia de pol&iacute;tica exterior, y a diferencia de los &ldquo;federalistas&rdquo;, eran fervientes admiradores de la revoluci&oacute;n francesa y beligerantes con todo lo brit&aacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        De ese modo, quedaron constituidos los dos grandes pilares del sistema pol&iacute;tico americano que con sus variantes ha llegado a nuestros d&iacute;as. Las bases de ambos pilares fueron, por tanto, construidas (a veces, a su pesar, como le ocurr&iacute;a a Adams, siempre opuesto al faccionalismo) por aquellos pol&iacute;ticos que protagonizaron los primeros a&ntilde;os de la rep&uacute;blica de los EE.UU. (en especial, Jefferson y Hamilton, verdaderos adalides de ambas facciones).
    </p><p class="article-text">
        De la vida pol&iacute;tica y familiar de John Adams, as&iacute; como de sus relaciones con Jefferson, trata la excelente biograf&iacute;a escrita por el prestigioso historiador David McCullough, dos veces premiado con el <em>Pulitzer</em> y el <em>National Book Award</em> y reconocido con la <em>Medalla Presidencial de la Libertad</em> (la m&aacute;s alta distinci&oacute;n que se le concede a un ciudadano en los Estados Unidos).
    </p><h2 class="article-text"><strong>De la abogac&iacute;a a la pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        A diferencia de Jefferson, de familia terrateniente esclavista, Adams proced&iacute;a de una familia modesta, originaria de los primeros colonos, como muchas otras que formaban la sociedad bostoniana de mediados del s. XVIII. Su padre era peque&ntilde;o granjero y artesano zapatero en el municipio de Braintree, cerca de Boston, y ejerc&iacute;a de di&aacute;cono en la iglesia puritana local.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus or&iacute;genes modestos, John Adams era una persona de amplia cultura y buen conocedor de la literatura griega y del derecho romano, adem&aacute;s de gran lector de la Biblia. Ejerci&oacute; la abogac&iacute;a, adquiriendo un gran prestigio en los tribunales de Boston por su sagacidad y capacidades oratorias y por su independencia de criterio a la hora de defender a los encausados. Tal era su confianza en el imperio de la ley, que asumi&oacute; la defensa de los soldados brit&aacute;nicos acusados de la llamada &ldquo;masacre de Boston&rdquo; del 5 de marzo de 1770, en contra del criterio de sus vecinos y conciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Detestaba, adem&aacute;s, el uso de la violencia con fines pol&iacute;ticos y por eso se opuso a los m&eacute;todos del grupo activista &ldquo;hijos de la libertad&rdquo; creado por sus propios amigos de Boston, como su primo Samuel Adams, John Hancock y el doctor Warren. Ese grupo de activistas organizar&iacute;an el llamado &ldquo;mot&iacute;n del t&eacute;&rdquo; del 16 de diciembre de 1773.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su innata moderaci&oacute;n, Adams fue virando a posiciones m&aacute;s radicales al comprobar el desprecio con que la monarqu&iacute;a brit&aacute;nica trataba las demandas de los colonos, y sobre todo al ser testigo de la represi&oacute;n emprendida por el ej&eacute;rcito ingl&eacute;s durante las batallas de Lexington y Concorde en 1775 y el posterior asedio y ocupaci&oacute;n de Boston. Ello le hizo unirse de un modo definitivo al movimiento independentista, aportando su experiencia como hombre de leyes.
    </p><p class="article-text">
        Era tal su prestigio, que fue elegido delegado por Massachusetts en el primer congreso de las Trece Colonias celebrado en la ciudad de Filadelfia en los meses de septiembre y octubre de 1774. All&iacute;, John Adams tuvo una destacada participaci&oacute;n a la hora de cohesionar a los delegados en torno a un objetivo com&uacute;n, desempe&ntilde;ando un relevante papel en la redacci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n de Independencia, aunque dej&oacute; que fuera Jefferson (por su condici&oacute;n de virginiano) quien escribiera el texto que se someter&iacute;a a debate y votaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, fue Adams quien propuso el nombramiento del entonces coronel retirado George Washington como general del incipiente ej&eacute;rcito americano que ten&iacute;a que hacer frente al poderoso ej&eacute;rcito brit&aacute;nico en la guerra desencadenada a ra&iacute;z de dicha Declaraci&oacute;n. Fue tambi&eacute;n &eacute;l, Adams, quien se ocup&oacute; del abastecimiento de las tropas, en contacto con el ya general Washington.
    </p><p class="article-text">
        Finalizada la guerra, Adams fue el encargado de negociar con el gobierno ingl&eacute;s el ya citado Tratado de Par&iacute;s (1787) que reconoc&iacute;a la independencia de las antiguas colonias, y ser&iacute;a tambi&eacute;n el primer embajador de la nueva rep&uacute;blica ante la antigua metr&oacute;polis. Se ocup&oacute;, adem&aacute;s, de conseguir para la causa americana cr&eacute;ditos de los banqueros europeos (sobre todo, holandeses).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los avatares de la pol&iacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        De regreso a EE.UU. participar&iacute;a de modo activo en la redacci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de Massachusetts (1784) que sirvi&oacute; de modelo a la Constituci&oacute;n americana (1787). Ser&iacute;a dos veces vicepresidente con George Washington (1789-1797) (lo que conllevaba asumir la presidencia del Senado), siendo elegido presidente en 1797, con Jefferson en la vicepresidencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus cuatro a&ntilde;os de mandato, Adams mantuvo con firmeza la neutralidad de la nueva rep&uacute;blica en las guerras entre Inglaterra y la Francia revolucionaria, resistiendo la presi&oacute;n de los muchos <em>afrancesados</em> americanos, incluso dentro de las filas federalistas, que quer&iacute;an la implicaci&oacute;n directa en el conflicto b&eacute;lico europeo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, tuvo que hacer frente a los primeros intentos de secesi&oacute;n de alg&uacute;n estado, firmando leyes, como la de Sedici&oacute;n, que afect&oacute; a su reputaci&oacute;n y a sus convicciones democr&aacute;ticas. Aunque defensor de la paz y de la independencia respecto de otros pa&iacute;ses, fue tambi&eacute;n el art&iacute;fice de poner las bases de una armada capaz de defender los intereses americanos en los oc&eacute;anos.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otros presidentes, no lograr&iacute;a ser reelegido al perder las elecciones de 1800 frente a Jefferson por estrecho margen de votos, una disputa electoral que provocar&iacute;a la ruptura de su larga amistad. Persona de profundas convicciones religiosas, aunque liberal en materia teol&oacute;gica (como buen <em>unitarista</em> que era), Adams desconfiaba de las grandes ideas sobre la bondad y perfecci&oacute;n de los seres humanos, dado el conocimiento que hab&iacute;a adquirido en su etapa de abogado sobre la debilidad y miserias de la naturaleza humana.
    </p><p class="article-text">
        Fue siempre esc&eacute;ptico sobre el uso del poder, lo que le llev&oacute; a proponer la inclusi&oacute;n de contrapesos y equilibrios en los sistemas pol&iacute;ticos, siendo por ello tachado de conservador. Ese pragmatismo le llev&oacute; a Adams a elogiar la estabilidad del sistema brit&aacute;nico y a criticar el caos provocado por la revoluci&oacute;n francesa. En coherencia con ello, y en contraposici&oacute;n con Jefferson, abog&oacute; siempre por un poder federal fuerte frente a una autonom&iacute;a de los estados que ve&iacute;a con recelo (siendo &eacute;ste un elemento clave del partido &ldquo;federalista&rdquo; que ayud&oacute; a crear, aunque con escaso entusiasmo).
    </p><h2 class="article-text"><strong>Retiro en Quincy</strong></h2><p class="article-text">
        Retirado de la vida p&uacute;blica en 1801, se dedic&oacute; a cuidar de su granja de Peacefield en Quincy (en el condado de Boston) y a una intensa vida familiar con su inseparable Abigail (esposa y principal consejera) no exenta de los sinsabores de la p&eacute;rdida de dos de sus hijos (Abby y Charles). Adem&aacute;s, desarroll&oacute; una intensa actividad como columnista en diarios de Boston.
    </p><p class="article-text">
        Desde su retiro, observ&oacute; con preocupaci&oacute;n la creciente divisi&oacute;n de la vida pol&iacute;tica americana por las disputas entre partidos y dentro de cada partido (como la que se produjo entre su hijo John Quincy y su correligionario Andrew Jackson, ambos candidatos presidenciales en las elecciones de 1824 por el partido &ldquo;dem&oacute;crata&rdquo;). Adams tambi&eacute;n previ&oacute; el potencial disruptivo del tema de la esclavitud, que &eacute;l denostaba no s&oacute;lo en t&eacute;rminos morales, sino tambi&eacute;n pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la mediaci&oacute;n de su amigo Benjamin Rush (m&eacute;dico, padre de la psiquiatr&iacute;a americana), Adams y Jefferson (dos polos opuestos de la revoluci&oacute;n americana, en palabras del propio Rush) pudieron recomponer su amistad, desarrollando una intensa relaci&oacute;n epistolar en sus &uacute;ltimos quince a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Eran, en efecto, muy diferentes en cuanto a sus posiciones pol&iacute;ticas y or&iacute;genes familiares y tambi&eacute;n en su constituci&oacute;n f&iacute;sica. Adams era de modesta extracci&oacute;n social, austero en su vida privada y de corta estatura, de apenas 1,70 m.; y Jefferson, de origen aristocr&aacute;tico, hacendado esclavista, pr&oacute;digo en su vida personal, alto y esbelto, de casi 1,90 m de altura. Pero ambos se reconoc&iacute;an un aprecio mutuo, reflej&aacute;ndose en ellos las muy distintas singularidades que conflu&iacute;an en la revoluci&oacute;n americana (norte-sur, burgues&iacute;a-aristocracia agraria, federalismo-confederalismo).
    </p><p class="article-text">
        Como he se&ntilde;alado, el azar quiso que ambos murieran el mismo d&iacute;a 4 de julio de 1826, justo al cumplirse el primer cincuentenario de la firma de la Declaraci&oacute;n de Independencia. &ldquo;&iquest;Vive Jefferson?&rdquo; parece que fueron las &uacute;ltimas palabras de Adams en el lecho de muerte sin saber que su rival pol&iacute;tico acababa de morir unas horas antes en su casa de Monticello en Virginia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Moyano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/los-astros-y-los-dias/john-adams-democracia-americana_132_13592329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 18:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[John Adams y la democracia americana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El castillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/castillo_132_13592455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cec728d-b839-4c12-91c3-5f4a05dba8c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El castillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mabel Lozano: “España es un país de puteros”</p></div><p class="article-text">
        Si hay una serie realista, en la que los jueces act&uacute;an como los de verdad, los polic&iacute;as son como los que nos rodean y los bajos fondos tan s&oacute;rdidos y cutres como de verdad son, es <em>El Castillo</em>. La serie de Isabel Pe&ntilde;a y Eduardo Casanova, basada en los libros de Mabel Lozano a la que entrevistamos en este peri&oacute;dico hace tres a&ntilde;os, es sin lugar a dudas el retrato de una realidad que ocurre ah&iacute; al lado, junto a las carreteras y autov&iacute;as por las que circulamos, o en las calles m&aacute;s oscuras de nuestros pol&iacute;gonos industriales. 
    </p><p class="article-text">
        Esta misma semana, y para la sorpresa de un periodista que lleva cubriendo informaci&oacute;n de tribunales m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/tribunales/jueza-cierra-club-cordoba-investiga-red-prostituia-mujeres-24-horas-dia_1_13589298.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una jueza de C&oacute;rdoba ha decidido</a>, tras la petici&oacute;n de la Fiscal&iacute;a, cerrar uno de esos espacios popularmente llamados puticlubs. Pero que cualquiera que haya rascado un poco en su forma de funcionar sabe que son lugares en los que se explota sexualmente a las mujeres, por mucho que algunas llegaran de manera voluntaria, lugares cutres sobre los que se ha romantizado mucho pero que no deber&iacute;an tener cabida en estos tiempos. Ni incluso legalizando la mal llamada &ldquo;profesi&oacute;n m&aacute;s antigua del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que ejerc&iacute;an en ese local se han quedado, dicen, en la calle. Viv&iacute;an y trabajaban en ese edificio cochambroso. La Polic&iacute;a asegura que eran forzadas a prostituirse los siete d&iacute;as de la semana. Y que muchas hab&iacute;an llegado a Espa&ntilde;a enga&ntilde;adas. A estas alturas, y con lo que ya hemos visto en los cientos de sumarios contra estos clubes, que la Polic&iacute;a haga estas afirmaciones con esa contundencia ofrecen una presunci&oacute;n de veracidad. Y sabiendo, tambi&eacute;n, como de todos los delitos del C&oacute;digo Penal este es precisamente uno de los que m&aacute;s dudas ofrece siempre a investigadores, jueces y fiscales.
    </p><p class="article-text">
        He estado en alguna redada contra estos clubs. Muchos, macroclubs, de los que pon&iacute;an a diario la publicidad m&aacute;s cara de los peri&oacute;dicos, de los que invitaban a la gente importante u organizaban las fiestas m&aacute;s espectaculares. He llegado a leer a lectores enviar fotos sobre su verano y asegurar que lo hab&iacute;an pasado en la piscina de ese club, donde se estaba muy fresquito. Sin rubor ni verg&uuml;enza alguno. Y s&iacute;, jam&aacute;s se ha condenado a nadie por lo que ha pasado all&iacute;. Solo hubo una sanci&oacute;n contra el derecho de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        La serie, en la que Ra&uacute;l Castillo interpreta un papel impresionante, refleja ese poder que ejerce el que tiene dinero sobre la que es pobre. Que al final es de lo que va esto. La b&uacute;squeda desesperada de dinero, casi siempre para sobrevivir, es la que hace que muchas mujeres opten por la prostituci&oacute;n. Y eso tiene un nombre y no es bueno.
    </p><p class="article-text">
        Vean El Castillo. Es lo que pasa ah&iacute; al lado. O a donde van muchos de los hombres que nos rodean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/castillo_132_13592455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 18:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El castillo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Flor del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tenden-ciosa/flor-mundo_132_13593368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e116e7c-2da5-4c5d-985b-2a9afc19a645_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x734y255.jpg" width="1200" height="675" alt="Flor del mundo"></p><p class="article-text">
        Recuerdo la ma&ntilde;ana en que a mis ojos y o&iacute;dos se revel&oacute; la semilla oriental de Flora. En el palacio de Orive, espacio municipal cercano a los jardines del mismo nombre, el se&ntilde;or Jianping Fu, ciudadano chino, delicado a la par que entusiasta emprendedor, presidente del grupo Zizai Hotels, adem&aacute;s de intensamente enamorado de C&oacute;rdoba y del para&iacute;so floral de sus patios, anunciaba ante los medios de comunicaci&oacute;n su prop&oacute;sito de instituir en la ciudad, contando -obviamente- con el respaldo, visto bueno, colaboraci&oacute;n, participaci&oacute;n, etc. de la sociedad civil y de las instituciones, un festival de arte floral que aspiraba a ser el mejor del mundo y a ser catalogado, para entendernos, como los premios &Oacute;scar de las flores.
    </p><p class="article-text">
        En 2026 cumple su en&eacute;sima edici&oacute;n. Vuelve a superarse en lo superable y a mantenerse en lo que funciona y es tan perfecto como los p&eacute;talos de una flor de jara, el violeta inimitable de los lirios, el cuero de una hoja de magnolio, la ingenier&iacute;a constructiva del bamb&uacute; o la secreta fragancia del musgo. El tema de este a&ntilde;o es lo ef&iacute;mero, esa tensi&oacute;n que nos apega a la vida, esa fragilidad temporal que, liberada del v&eacute;rtigo, nutre la alquimia del instante eterno. La semilla arraig&oacute; en tierra buena sobre exquisitas manos creativas, gestoras, cooperadoras, sabias en la savia vegetal y la arquitectura del paisaje art&iacute;stico de vanguardia.
    </p><p class="article-text">
        La cultura de las flores y de las plantas transforma patios institucionales en espacios de bot&aacute;nica y creaci&oacute;n contempor&aacute;nea, sostenibilidad ambiental y arte sonoro, abiertos, cual corolas generosas, a Flora, la diosa encarnada que derrama dones, encuentros con las artes y transpiraci&oacute;n de convivencia y tierna humanidad, como un espejo distinto, fortalecedor y oto&ntilde;al de la Fiesta de los patios cordobeses, que posee el t&iacute;tulo UNESCO de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adoro cuanto Flora representa: la audacia creativa, la fidelidad a la ra&iacute;z local compatible con el ambicioso internacionalismo, el trabajo bien hecho, la inclusi&oacute;n de colectivos y del propio territorio, la diversidad de actividades, la n&oacute;mina creciente que aporta al festival. Y para redondear los milhojas de dulc&iacute;simo n&eacute;ctar, Flora nos trae visiones humanistas sobre c&oacute;mo ajardinar nuestra mente y serenar -imagino- nuestro esp&iacute;ritu; Flora mini, para la infancia que es feliz haciendo con las manos junto a otras personitas; y, entre otras cosas, junto a la imperdible Guerrilla floral, el p&oacute;dcast en directo de mis preferid&iacute;simas Hijas de Felipe, siempre iluminando el barroco y las vidas conventuales femeninas desde una perspectiva que crea adicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho. Predestinada a Flora siempre estuvo C&oacute;rdoba: lo supe al contemplar su semilla y revelarse en la imaginaci&oacute;n c&oacute;mo la poes&iacute;a y la flor van de la mano, y c&oacute;mo en los territorios expandidos de la literatura las flores del Grupo C&aacute;ntico atardecen en Sandua, perfuman los juncos del Guadalquivir ardiente y umbr&iacute;o de los veranos y trazan el arm&oacute;nico e igualitario <em>Corimbo</em> de Ricardo Molina. El antiguo muchacho que sigue siendo Pablo, Pablo Garc&iacute;a Baena, contempla Viana o el Patio de los Naranjos y la flor y nata de una m&iacute;stica de la vida ef&iacute;mera anudada a la garganta deslizan alg&uacute;n verso inicial de arroyos claros o lagunas de quietud meditativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La chavaler&iacute;a se arremolina en torno Flora. La diosa esparce sus dones. Y toda edad encuentra su rosa p&uacute;rpura en desvelos hilvanada o la margarita por deshojar ante un destino o su reposo bajo las palmeras y la luna-hoz recolectora de sue&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Flora estaba escrita. G&oacute;ngora, s&iacute;, era un visionario. L&eacute;ase el &ldquo;Soneto a C&oacute;rdoba&rdquo;, en su m&aacute;rmol junto a la Puerta del Puente, su final premonitorio, acaso vigente, aut&eacute;ntico, estos d&iacute;as, sobre el papel deseado y mejor de ser: &ldquo;Oh, flor de Espa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>flower power</em> debe dar lo m&aacute;ximo de s&iacute; desde esta C&oacute;rdoba para el mundo.&nbsp;<em>Corduba, flos mundi</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/tenden-ciosa/flor-mundo_132_13593368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Oct 2026 07:17:16 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Córdoba, un siglo de lucha obrera por la vivienda]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/cordoba-siglo-lucha-obrera-vivienda_132_13590658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5bcb2486-f751-415c-a3a4-b70b702f61b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Córdoba, un siglo de lucha obrera por la vivienda"></p><p class="article-text">
        El desahucio, muerte y memoria de Maricarmen han generado una oleada de movilizaciones, cuyo summum es la convocatoria de una huelga general para el d&iacute;a 11 de noviembre (sin contar el adelanto electoral producto tambi&eacute;n de este mismo contexto). Puede llamar la atenci&oacute;n en estas movilizaciones el haberse escuchado el lema &ldquo;&iexcl;Viva la lucha de la clase obrera!&rdquo; que sol&iacute;a, como la propia huelga, estar vinculada a las reivindicaciones laborales. Sin embargo, ello no nos debe sorprender, ya que los obreros, los trabajadores, los asalariados -como queramos llamarlos- no s&oacute;lo trabajan, sino que viven m&aacute;s all&aacute; del trabajo, y su existencia contin&uacute;a despu&eacute;s del tajo o la oficina. En esa vida m&aacute;s all&aacute; del curro est&aacute; tener una casa. Adem&aacute;s toda esa vida m&aacute;s all&aacute; de lo laboral est&aacute; condicionada precisamente por las condiciones laborales (sueldo, jornada, precaridad, etc.)
    </p><p class="article-text">
        Junto a las necesidades biol&oacute;gicas, como la alimentaci&oacute;n, el tener un techo donde resguardarse de las inclemencias es una constante a lo largo de la historia desde los cavern&iacute;colas (atendiendo a la etimolog&iacute;a) hasta la actualidad. Por ello, cuando el capitalismo se implant&oacute; como modo de producci&oacute;n imperante, la vivienda pas&oacute; a ser (como todo en este sistema) una simple mercanc&iacute;a. He aqu&iacute; la cuesti&oacute;n fundamental que conecta el asunto de la vivienda con la contradicci&oacute;n capital-trabajo. La necesidad de tener un techo va a pasar a tener consideraci&oacute;n de mercancia. En tanto que esencial para la vida la necesidad de un techo tiene la tendencia a la subida del precio porque la demanda no baja, por ser esencial para el ser humano, pero dificilmente alcanzable en propiedad para la clase trabajadora. Ser una necesidad vital es lo que la termin&oacute; convirtiendo a la vivienda en un derecho humano. Esta contradicci&oacute;n vincula la lucha de clases con el derecho a la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        En la historia de nuestro pa&iacute;s tenemos la famosa huelga de inquilinos de 1931 impulsada por la CNT. Tambi&eacute;n en <em>El &uacute;nico camino</em>, memorias de Dolores Ib&aacute;rruri, narra como en 1936, siendo diputada del PCE, fue reclamada por unos trabajadores a los que estaban desahuciando de sus viviendas en la primavera de 1936. <em>Pasionaria</em> explica como se organizaron los inquilinos y empezaron a reintroducir los muebles en la viviendas ante unos guardias de asalto at&oacute;nitos por la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra ciudad la lucha por la vivienda y la conciencia de clase van intimamente unidos. En las semanas posteriores a la batalla de Alcolea (septiembre de 1868)&nbsp;empiezan a constituirse las primeras sociedades obreras. La mayor&iacute;a, impulsadas por republicanismo local, se trataran de sociedades de socorros mutuos por oficios. Sin embargo, el 21 de febrero de 1869 tenemos constancia de la creaci&oacute;n de la Sociedad cooperativa de artesanos para la construcci&oacute;n de casas obreras. De esta sociedad tendr&aacute; lugar su primera reuni&oacute;n en la calle Sol (actual Agust&iacute;n Moreno). Por la prensa de la &eacute;poca sabemos en agosto de aquel a&ntilde;o estaba a la espera de la cesi&oacute;n de terrenos por parte del Ayuntamiento en el Campo de la Merced para contruir dichas casas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concentración contra la especulación inmobiliaria el 4 de junio de 2006.                            </span>
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        El actual movimiento de reivindicaciones de inquilinas tal vez encuentre mayores similitudes con dos episodios ocurridos en C&oacute;rdoba durante el trienio bolchevique. <em>Diario de C&oacute;rdoba</em> en su n&uacute;mero del 16 de mayo de 1919 inclu&iacute;a una informaci&oacute;n, con t&iacute;tulo &ldquo;Protesta&rdquo;, que dec&iacute;a &ldquo;Una comisi&oacute;n de vecinas del Campo de la Verdad ha entregado en el Gobierno Civil un escrito manifestando que algunos propietarios y subarrendadores de casas de vecinos se niegan a facilitar albergue a los que tienen hijos. Adem&aacute;s se lamentan de la subida de los alquileres&rdquo;. Aquel 15M de 1919 transcurr&iacute;a una gran agitaci&oacute;n obrera en nuestra provincia, en la que se declarar&iacute;a el estado de guerra antes de acabar aquel mes.&nbsp;Las mujeres de aquel barrio eran combativas, ya que casi dos d&eacute;cadas atr&aacute;s las vecinas del Sur hab&iacute;an protagonizado dos motines de consumos.
    </p><p class="article-text">
        Diez meses m&aacute;s tarde, el 31 de marzo de 1920, el periodido<em> La Voz</em>, fundado en ese a&ntilde;o, publicaba un art&iacute;culo llamado &ldquo;El problema de la vivienda&rdquo; firmado por un tal &ldquo;El vecino del bajo&rdquo;. En este art&iacute;culo se daba cuenta de un movimiento que se estaba dado en Madrid y otras ciudades sobre el precio de los alquileres. A raiz de este art&iacute;culo, el propio peri&oacute;dico impuls&oacute; esta iniciativa que se concretar&iacute;a en un acto celebrado el 12 de abril en los Salones Ram&iacute;rez (sitos en el actual Bulevar del Gran Capit&aacute;n). En aquel acto intervinieron diversos obreros, entre ellos quien ostentaba la presidencia del Centro Obrero. El objetivo de aquel acto era la constituci&oacute;n de la llamada Asociaci&oacute;n de Vecinos, que pretend&iacute;a denunciar la situaci&oacute;n de la vivienda.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual hunde sus raices, en larga duraci&oacute;n, en el franquismo. Mientras en la Europa occidental posterior a 1945 se desarroll&oacute; el pacto social de posguerra,&nbsp;que se concretaba en el Estado social y democr&aacute;tico, el Estado del bienestar y la sociedad de consumo, el r&eacute;gimen franquista incapaz (en unos casos) y carente de voluntad (en otros) opt&oacute; por convertir el acceso a la vivienda en propiedad como suced&aacute;neo de un pactos social. Esto fue expresado el lema del Ministro de Vivienda, el &ldquo;azul&rdquo; Arrese de hacer pasar a Espa&ntilde;a de &ldquo;un pa&iacute;s de proletarios a un pa&iacute;s de propietarios&rdquo;. Aquella pol&iacute;tica en nuestra ciudad queda mostrada en las grandes promociones que en los a&ntilde;os sesenta y setenta tuvieron lugar desde el Sector Sur hasta Levante, pasando por Fuensanta. Aquella pol&iacute;tica franquista se inocul&oacute; en la sociedad espa&ntilde;ola. No en vano la vivienda se convirti&oacute; en un pilar fundamental de la econom&iacute;a del pa&iacute;s, tanto en sus aspectos macro como en la econom&iacute;a familiar. Las familias de clase obrera ten&iacute;a en la propiedad de una vivienda la seguridad frente al futuro y la garant&iacute;a poder acceder a la sociedad de consumo. El desarrollo del&ldquo;Estado del bienestar subvecionado&rdquo;, surgido en la d&eacute;cada de los ochenta, as&iacute; como en el &ldquo;Cap&iacute;talismo popular inmobiliario&rdquo; de la segunda mitad de los noventas y primeros a&ntilde;os dosmiles no entraron en contradicci&oacute;n con el papel de la vivienda sino que, al contrario, lo reforzaron con el &ldquo;boom del ladrillo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os hubo voces cr&iacute;ticas. As&iacute; entre 2005 a 2007 la JOC ya desarroll&oacute; una campa&ntilde;a bajo el lema &ldquo;Derecho a Techo&rdquo;. Por esas mismas fechas en 2006 se gener&oacute; un movimiento, enminentemente juvenil, llamado &ldquo;V de Vivienda&rdquo;, en clara a alusi&oacute;n a la pel&iacute;cula <em>V de Vendetta</em> (2005). En aquel contexto de denuncia contra la expeculaci&oacute;n se produjo en C&oacute;rdoba una concentraci&oacute;n el d&iacute;a 4 de junio de 2006 en las Tendillas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el estallido de la crisis econ&oacute;mica en 2008 puso la cuesti&oacute;n de las hipotecas como elemento central. La gran recesi&oacute;n estaba suponiendo a familias trabajadoras (o incluso de la clase media aspiracional) la imposibilidad de poder hacer frente a sus hipotecas por haberse quedado en paro. En Barcelona surgi&oacute; la Plataforma de Afectados por las Hipotecas. Su equivalente cordob&eacute;s ser&aacute; la Plataforma Stop Desahucios 15M, cuya primera acci&oacute;n fue una performance en el interior de un banco en julio de 2011. En aquel lustro indignado (2010-2015)&nbsp;la presencia de Stop Desahucios&nbsp;fue una constante, si bien ser&aacute; el a&ntilde;o 2013 d&oacute;nde esta plataforma sea la verdadera protagonista. Dos son los momentos destacables. En pleno debate parlamentario de la ILP sobre la daci&oacute;n en pago, Stop Desahucios convoc&oacute; el 16 de febrero de 2013 una manifestaci&oacute;n, con 15.000 asistentes seg&uacute;n los convocantes, bajo el lema &ldquo;Rescatan al banquero desahucian al obrero. Daci&oacute;n en pago &iexcl;Ya! No es una crisis es una estafa&rdquo;, sobre la pancarta iba un retrato de Fran Lema, afectado de hipoteca, miembro de la plataforma que se hab&iacute;a suicidado d&iacute;as antes. Desahucios y muerte van de la mano con cierta frecuencia.
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            <span class="title">
                Manifestación por la vivienda                            </span>
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        El otro hito de aquel a&ntilde;o ser&aacute; la marcha&nbsp;a pie que realizar&iacute;an un grupo de seis activistas, mujeres y hombres, desde C&oacute;rdoba a Bruselas entre el 1 de julio al 25 de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Entonces eran las hipotecas, hoy en d&iacute;a son las subidas de alquileres. Entre medias los fondos buitres han ido haciendo su negocio con los inmuebles para alquilar, pero en donde molestan los inquilinos habituales.
    </p><p class="article-text">
        El desahucio de Maricarmen gener&oacute; protestas, como una nueva acampada en Sol. Su r&eacute;plica cordobesa fue la concentraci&oacute;n en la plaza de la Constituci&oacute;n, con la consiguiente acampada el pasado 28 de septiembre. Dias despu&eacute;s, el 4 de octubre, 6000 personas (seg&uacute;n polic&iacute;a local) recorrimos las calles de C&oacute;rdoba en el marco de las protesta por el rechazo por parte del poder legislativo, por los votos en contra de las derechas (espa&ntilde;ol&iacute;smas y separatistas, todas juntas), a los llamados &ldquo;decretos Maricarmen&rdquo;. En estas movilizaciones el discurso de clase, representado -como dijimos al principio por el lema &ldquo;Viva la lucha de la clase obrera&rdquo;- est&aacute; muy presente, hasta el punto de convocar los sindicatos laborales una huelga general a requerimiento del Sindicato de Inquilinas.
    </p><p class="article-text">
        Nos resultaba interesante situar el vinculo de las movilizaciones de la clase trabajadora entorno a las viviendas, que conectan en el mismo hilo de lucha a aquellas mujeres obreras del Campo de la Verdad en 1919 con las Inquilinas de este nuestro 2026.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Peña - Profesor de Geografía e Historia en el IES Averroes, Blogópolis Opinión]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/cordoba-siglo-lucha-obrera-vivienda_132_13590658.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Oct 2026 18:01:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Córdoba, un siglo de lucha obrera por la vivienda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Criminalizando la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/criminalizando-pobreza_132_13589077.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0dbf840-949e-4baf-adb0-357314bf1245_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Criminalizando la pobreza"></p><p class="article-text">
        Hay un clich&eacute; mental que mucha gente hace de manera autom&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si alguien tiene menos que yo, entonces es muy probable que quiera aprovecharse de m&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n tiene su cara opuesta. &ldquo;Si alguien tiene m&aacute;s que yo, seguramente puedo aprovecharme de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si un inmigrante viene en patera, sin dinero, claramente viene a comerse nuestra comida, quitarnos el trabajo, privarnos de nuestra casa, fornicar con nuestras mujeres, y ponerse malo todos los d&iacute;as para copar todos nuestros servicios p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si, por el contrario, llega en jet privado, le ponemos la alfombra roja, porque viene a generar riqueza, a darnos su dinero porque tiene mucho, aunque si lo piensas dos veces, es bastante m&aacute;s probable que acabe haciendo todo lo que le hemos atribuido al anterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si ma&ntilde;ana llegase una nave extraterrestre a la tierra y esta fuese fea y cochambrosa, los recibir&iacute;amos a balazos. Si la nave estuviera forrada en oro y diamantes; banda y alfombra roja. Ya tienen dinero. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;an querer de nosotros?
    </p><p class="article-text">
        Hasta hay lenguaje y terminolog&iacute;as diferentes para ricos y para pobres, para referirse a lo mismo. Un pobre pide pr&eacute;stamos, un rico &ldquo;acude al mercado de la deuda&rdquo;. Un pobre roba, un rico defrauda. Un pobre quiebra empresas, un rico &ldquo;entra en default&rdquo;. Un pobre se droga, un rico se pega una fiesta. El pobre okupa viviendas, el rico las expropia.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos denostar y hasta criminalizar al pobre, o como m&iacute;nimo verlo en otro plano para as&iacute; salvarnos nosotros. Si est&aacute;s en una situaci&oacute;n de pobreza es porque te lo mereces y, algo habr&aacute;s hecho mal. Yo estoy bien porque hago lo correcto, t&uacute; est&aacute;s mal porque no lo haces.
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo mental que nos viene de serie, se usa continuamente para manipularnos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es ingenier&iacute;a social sofisticada. B&aacute;sicamente, el truco consiste en que al pobre se le hace pensar que es rico. Da igual el m&eacute;todo, dej&aacute;ndole barata una polera de Lacoste, o d&aacute;ndole una hipoteca a 45 a&ntilde;os para que se crea que posee una vivienda. Desde ese momento cambia de bando. Los que no tienen polera o no tienen hipoteca pasan a ser los pobres, y por tanto, una amenaza. Por mucho que los de tu bando te suban el inter&eacute;s de la hipoteca o te digan que ahora necesita el cintur&oacute;n a juego por 65 pavos. Estos no te roban. La amenaza, el criminal siempre ser&aacute; el que est&aacute; por debajo de ti.
    </p><p class="article-text">
        Ahora estamos en un momento espl&eacute;ndido para ver esto. Maricarmen ol&iacute;a a pobre, por eso los m&aacute;s canallas la criminalizaron. Que si no pagaba lo que debiera, que si se lo gastaba en el bingo. Que ten&iacute;a la cara muy dura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los que est&aacute;n acampados protestando &mdash; algo muy de pobre &mdash; por el derecho a la vivienda; que si el cuchillo de cortar el pan es un arma blanca peligrosa, los adoquines para sujetar las cuerdas de las tiendas, armas arrojadizas, que si tienen v&iacute;nculos con organizaciones terroristas... Y lo que vendr&aacute;, mi apuesta es un saco de 40 kilos de coca&iacute;na en una tienda. Al tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Valora, con toda la honestidad que puedas, en qu&eacute; equipo est&aacute;s jugando, porque tal vez, los que piensas que son tus amigos, son tus enemigos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ventana-de-overton/criminalizando-pobreza_132_13589077.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2026 17:59:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Criminalizando la pobreza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El increíble minimundo del Frente Estrecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/increible-minimundo-frente-estrecho_132_13581418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8b865a86-7b45-4b6e-8ae8-aa8df2fdb6ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x385y391.jpg" width="1200" height="675" alt="El increíble minimundo del Frente Estrecho"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La unidad del Frente Amplio es imprescindible para frenar a las derechas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Martina Velarde</span>
                                        <span>—</span> Secretaria general en Andalucía de Podemos Implosionar Todavía Más 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el incre&iacute;ble minimundo del Frente Estrecho nada es lo que parece. Si usted observa, por ejemplo, el entrecomillado de la se&ntilde;ora Velarde que traemos a esta p&aacute;gina, parecer&iacute;a que est&aacute; llamando a la unidad de los microsat&eacute;lites que navegan atomizados por el infracosmos de ombligolandia.
    </p><p class="article-text">
        Pero no.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; diciendo justamente lo contrario de lo que sus labios invitan a creer. Cada vez que un minimiembro del Frente Estrecho pronuncia la palabra unidad, en realidad, est&aacute; apretando el gatillo de su egorrevolver para descerrajar un disparo desintegrador del micromundo menguante.
    </p><p class="article-text">
        Lo acabamos de ver en la maniobra inmoladora del se&ntilde;or Rufi&aacute;n. Despleg&oacute; una bandera descomunal con las letras de la unidad a todo color y resulta que dej&oacute; una bomba lapa para pulverizar el Frente Estrecho con la connivencia del comando Iglesias y sus mariachis.
    </p><p class="article-text">
        Exactamente lo mismo que la nanomarca de Menos Madrid, que trabaja incansablemente en estrechar el Frente Estrecho todo lo que estrechamente pueda ser posible a base de golpes de egolatr&iacute;a y vanidoscopia.
    </p><p class="article-text">
        Hemos tra&iacute;do a esta pieza la minifrase de la se&ntilde;ora Velarde, como podr&iacute;amos haber mostrado la del se&ntilde;or Valero, la postulante G&oacute;mez, el voluntarista Ma&iacute;llo, la centr&iacute;fuga Rodr&iacute;guez o cualquiera de los protones implosivos del incre&iacute;ble minimundo del Frente Estrecho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/analisis-morfoilogico/increible-minimundo-frente-estrecho_132_13581418.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El increíble minimundo del Frente Estrecho]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Katiuskas amarillas contra las trincheras]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-punky-con-chaqueta/katiuskas-amarillas-trincheras_132_13582767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13c1eb9d-7e3a-4810-8f5a-7ab343158a2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2017y2009.jpg" width="1200" height="675" alt="Katiuskas amarillas contra las trincheras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Segunda semana ordenando neuronas en voz alta</p></div><p class="article-text">
        Me encanta Micah P. Hinson, un tipo peculiar de Memphis que un d&iacute;a termin&oacute; viviendo en el extrarradio madrile&ntilde;o sin dominar el idioma. Conoc&iacute; a Micah por casualidad en un festival de tantos y literalmente me explot&oacute; el cerebro este cantautor y guitarrista de americana y de indie. Desde entonces, cuando el ruido exterior se vuelve insoportable y mi cabeza no frena, me meto en mi cuarto de pensar y pongo en bucle Micah P. Hinson and the Gospel of Progress. Este yanki at&iacute;pico es ya casi de mi sangre por todo lo que me ha sacudido por dentro.
    </p><p class="article-text">
        Y ha sido precisamente hoy, haci&eacute;ndole rodar por en&eacute;sima vez al cubo, cuando me ha entrado el impulso irrefrenable de escribir sobre tres cosas que no tienen que ver o quiz&aacute;s si: el barro, las botas katiuskas y los libros. Un combo infantil que deber&iacute;a ser obligatorio para capear esta adultez a veces tan pesada, tan intensita.
    </p><p class="article-text">
        Con el disco sonando de fondo, el barro, las botas katiuskas y los libros solo pod&iacute;a irme de cabeza a una estanter&iacute;a a manosear un libro de la enorme Gloria Fuertes. Y, claro, me ha dado por escribir sobre ella. Hab&iacute;a que traer a esta mesa a una embajadora suprema del punk (aunque ella no lo supiera).
    </p><p class="article-text">
        Mi amor por ella, sin yo entenderlo del todo entonces, surgi&oacute; hace muchos a&ntilde;os, de peque&ntilde;o, cuando apareci&oacute; en casa un libro de tapas gastadas, supongo que regalado por alguien con muy buen ojo, titulado <em>La momia tiene catarro</em>. Aquellas p&aacute;ginas me abrieron una puerta a un lugar del que ya no quise salir. Porque mucho antes de que el Do It Yourself (hazlo por ti mismo) tuviera nombre en ingl&eacute;s o se vendiera en manuales de modernidad, hubo una mujer en Espa&ntilde;a que lo encarn&oacute; sin rodeos, sin cresta y con una corbata bien anudada.
    </p><p class="article-text">
        Y es que Gloria Fuertes no escrib&iacute;a para ni&ntilde;os. Escrib&iacute;a para quien quisiera entender.
    </p><p class="article-text">
        Y quien no, que pasara de largo.
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Madrid, en 1917, en el barrio de Lavapi&eacute;s, entre costuras, hambre y demasiadas realidades. Su padre era conserje, su madre costurera. Ella, tercera de seis hermanos, aprendi&oacute; pronto que la vida no iba a regalarle nada. Y aun as&iacute;, ella le regal&oacute; a la vida poes&iacute;a, rebeld&iacute;a, ternura y risa.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo suyo no fue solo escribir: fue resistir con un l&aacute;piz entre los dientes.
    </p><p class="article-text">
        A los 5 a&ntilde;os escribi&oacute; su primer poema. A los 14, el primero serio. A los 15 muri&oacute; su madre y empez&oacute; a trabajar. Fue mujer, fue pobre, fue lesbiana y fue poeta en una Espa&ntilde;a que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer con ninguna de esas cosas. La marginaron por todas partes. Y aun as&iacute;, no se call&oacute; nunca.
    </p><p class="article-text">
        Fue autodidacta, lectora voraz, obrera de la palabra. En los a&ntilde;os m&aacute;s grises del franquismo, cuando a las mujeres se las quer&iacute;a en la cocina y con la boca cerrada, ella ya montaba en vespino, vest&iacute;a con corbata y pantalones y hablaba claro de igualdad, de ecolog&iacute;a, de feminismo, de antimilitarismo y de libertad. Y no en abstracto. No con met&aacute;foras vac&iacute;as para gustar a los acad&eacute;micos. Lo dec&iacute;a directo. Cortito. Y al cuello.
    </p><p class="article-text">
        Porque su poes&iacute;a no era para exhibirse en una vitrina. Era para lanzarla como piedra envuelta en papel de regalo del Corte Ingl&eacute;s. Ella escrib&iacute;a como hablaba, y hablaba como viv&iacute;a. Sin dobleces. Con ternura salvaje. Con rimas como bofetadas dulces.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, se hizo famosa en los 70 por la televisi&oacute;n, por <em>Un globo, dos globos, tres globos</em>, por sus cuentos, por su voz ronca y sus versos sencillos. Pero que no se equivoque nadie: Gloria no fue una escritora infantil. Fue una poeta gigante que decidi&oacute; hablarle tambi&eacute;n a los ni&ntilde;os, quiz&aacute;s porque los adultos ya ven&iacute;an demasiado contaminados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En vista de lo visto me desvisto, me desnudo a m&iacute; misma y me mantengo, me encanta este tener lo que no tengo&rdquo;, escribi&oacute; una vez. En esa sola frase estaba todo: la risa, el dolor, la lucidez, la met&aacute;fora y el zarpazo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, su figura resurge. Por suerte. Porque su poes&iacute;a es urgente.
    </p><p class="article-text">
        Porque nos sigue recordando que se puede ser tierna sin ser blanda.
    </p><p class="article-text">
        Que se puede ser sencilla sin ser simple. Que se puede ser poeta sin pedir permiso.
    </p><p class="article-text">
        Gloria Fuertes fue punk con coletas, sabia sin c&aacute;tedra, poeta sin pedestal.
    </p><p class="article-text">
        Muri&oacute; en 1998, pero no se fue.
    </p><p class="article-text">
        Se qued&oacute; en cada ni&ntilde;o que no encaja.
    </p><p class="article-text">
        En cada mujer que no calla.
    </p><p class="article-text">
        En cada verso que no rima, pero golpea.
    </p><p class="article-text">
        Porque ella no so&ntilde;&oacute; con escribir. Escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y con eso ya lo cambi&oacute; todo.
    </p><p class="article-text">
        Y tal vez por eso leer a la Fuertes hoy no es parapetarse en una trinchera, sino mandarla a tomar viento fresco. La trinchera es c&oacute;moda, huele a rancio y te da la ilusi&oacute;n cobarde de estar a salvo mientras le tiras barro al de enfrente. Nos urge una militancia del entendimiento que nos desmonte el numerito. Toca apagar de un zarpazo la voracidad sorda de las pantallas, mandar a la mierda el insulto f&aacute;cil de teclado y romper esta adicci&oacute;n enfermiza a querer tener raz&oacute;n a costa de dinamitar al que piensa distinto. Nos hemos vuelto unos adultos solemnes, rabiosos, aburridos y absurdamente previsibles.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un buen momento para invitar a pensar y a parar un segundo a tanto presidente, diputado, alcalde, concejal y dem&aacute;s puestos de lo p&uacute;blico. A toda esa gente a la que le hemos dado las llaves del barco. Que se miren al espejo antes de entrar al pleno y se hagan la pregunta sin anestesia: &iquest;est&aacute;n haciendo realmente lo que deben hacer por las personas, lo que los despachos de sus partidos les mandan hacer, o lo que de verdad, en el fondo de su conciencia, creen que deber&iacute;an hacer? Hablemos. Dej&eacute;monos de argumentarios enlatados y hablemos de verdad. Yo pago los caf&eacute;s si quieren.
    </p><p class="article-text">
        Porque el verdadero pelotazo, la patada al tablero m&aacute;s salvaje, es regresar de golpe al patio de recreo. Volver a ese espacio sin dogmas ni banderas donde jug&aacute;bamos a las canicas, al bal&oacute;n o al escondite con quien se pusiera a tiro, sin pedirle credenciales ni preguntar de qu&eacute; pie cojeaba. A esa &eacute;poca en la que la &uacute;nica urgencia real era levantar construcciones imposibles con nuestras propias manos y con el barro de un charco, agachados, codo con codo, calzando unas botas katiuskas amarillas. Sin pedir permiso, sin manuales de instrucciones y sin miedo a mancharnos hasta las cejas.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a tocar tierra. Volvamos a mirar al de al lado a los ojos, mandando a paseo el cinismo y la sospecha previa. Quememos el arsenal de prejuicios y recuperemos esa sabidur&iacute;a encendida de Gloria: esa forma peleona, directa, tierna y absolutamente libre de pasar de sus reglas. Porque ah&iacute;, con las manos manchadas de barro del de verdad y lejos de la histeria colectiva de la red, es donde les reventamos el juego. Y donde, sin darnos ni cuenta, nos volvemos a salvar.
    </p><p class="article-text">
        PD: Si te has quedado con ganas de bucear en su trinchera, por enorme suerte, atino y talento, la editorial Blackie Books public&oacute; un libro maravilloso sobre ella: <em>El libro de Gloria Fuertes. Antolog&iacute;a de poemas y vida</em>. Hazte un favor y cons&iacute;guelo en una librer&iacute;a de barrio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Tejerina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-punky-con-chaqueta/katiuskas-amarillas-trincheras_132_13582767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 18:01:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Katiuskas amarillas contra las trincheras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El síndrome de Funes: empresas que lo saben todo y no saben qué importa]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/sindrome-funes-empresas-no-importa_132_13580828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29c7d268-4ee4-463c-985c-e3ec83a6ab4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x605y200.jpg" width="1200" height="675" alt="El síndrome de Funes: empresas que lo saben todo y no saben qué importa"></p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as le&iacute; un art&iacute;culo sobre un estudio de McKinsey acerca del impacto de la IA&nbsp;en las empresas. A partir de ah&iacute; empec&eacute; a buscar informaci&oacute;n, navegar por diferentes investigaciones y, como hago cada vez m&aacute;s, conversar con ChatGPT sobre algunas de las ideas que iba encontrando. La verdad, no s&eacute; exactamente en qu&eacute; momento del recorrido terminamos hablando de Jorge Luis Borges y de Funes el memorioso, pero cuanto m&aacute;s pensaba en ello, m&aacute;s relaci&oacute;n encontraba entre aquel cuento publicado hace m&aacute;s de ochenta a&ntilde;os y algunas de las cosas que estamos haciendo hoy con la IA.
    </p><p class="article-text">
        Ireneo Funes pose&iacute;a una capacidad extraordinaria,&nbsp;no pod&iacute;a olvidar, recordaba cada detalle de cuanto hab&iacute;a visto. Cada hoja de un &aacute;rbol, cada nube, cada momento, cada diferencia. Su memoria parec&iacute;a pr&aacute;cticamente infinita. Pero Borges introduce una paradoja fascinante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente porque era capaz de recordar cada detalle, Funes ten&iacute;a dificultades para abstraer, generalizar y separar lo importante de lo accesorio, y lo resumi&oacute; en una frase extraordinaria: &ldquo;Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer y quiz&aacute; estemos empezando a construir empresas que se parecen demasiado a Funes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nunca hab&iacute;amos tenido tanta capacidad para observar lo que ocurre dentro y fuera de una organizaci&oacute;n. Podemos analizar permanentemente clientes, competidores, mercados, precios, campa&ntilde;as, conversaciones, ventas, comportamientos, tendencias, noticias, regulaci&oacute;n, etc. Cruzamos millones de datos, detectamos patrones, generamos hip&oacute;tesis y producimos&nbsp;informes pr&aacute;cticamente sin l&iacute;mite, y esa capacidad seguir&aacute; creciendo, y, adem&aacute;s, cada vez cuesta menos.
    </p><p class="article-text">
        Epoch AI estima que, desde 2023, el coste de alcanzar determinados niveles de rendimiento mediante modelos de inteligencia artificial ha ca&iacute;do aproximadamente un 47% cada trimestre. Por tanto, probablemente analizaremos much&iacute;simo m&aacute;s, y, quiz&aacute;s, ese puede ser precisamente el problema.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, analizar algo ten&iacute;a un coste evidente,&nbsp;Necesit&aacute;bamos personas, tiempo y dinero, y esa&nbsp;limitaci&oacute;n nos obligaba a seleccionar,&nbsp;&iquest;Qu&eacute; mercados estudiamos? &iquest;Qu&eacute; clientes analizamos? &iquest;Qu&eacute; informaci&oacute;n llega al director general, por tanto, la&nbsp;&ldquo;escasez&rdquo; actuaba como filtro, pero amigos, la&nbsp;IA empieza a eliminar ese filtro?
    </p><p class="article-text">
        Ahora podemos analizar cien mercados en lugar de cinco, seguir permanentemente a miles de competidores, generar decenas de escenarios, examinar cada interacci&oacute;n con nuestros clientes y as&iacute;... Y as&iacute; hasta el infinitivo y mucho m&aacute;s (quienes tengan ciertos a&ntilde;os recordaran esta frase y quien la difund&iacute;a)
    </p><p class="article-text">
        Pero poder analizarlo todo no significa que todo merezca ser analizado,&nbsp;y mucho menos que todo merezca nuestra atenci&oacute;n. As&iacute;, tal cual, simplificando ese puede convertirse en uno de los grandes problemas de gesti&oacute;n de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora hemos pensado que el desaf&iacute;o era conseguir suficiente informaci&oacute;n para tomar buenas decisiones, pero, &iquest;y si estamos entrando en la situaci&oacute;n contraria? Tener tanta informaci&oacute;n, tantos an&aacute;lisis y tantas posibles explicaciones que resulte cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil distinguir lo verdaderamente importante. Una IA&nbsp;puede encontrar miles de correlaciones, detectar cientos de anomal&iacute;as,&nbsp;etc. Existe una diferencia enorme entre detectar algo y comprender su importancia.&nbsp;Quiz&aacute; ese sea uno de los cambios m&aacute;s profundos que traer&aacute; la IA a la gesti&oacute;n empresarial. Como sab&eacute;is, el valor puede desplazarse, por ejemplo, si obtener informaci&oacute;n era caro, disponer de informaci&oacute;n generaba ventaja, si analizarla era caro, disponer de buenos analistas generaba ventaja, pero si informaci&oacute;n y an&aacute;lisis empiezan a ser extraordinariamente abundantes, la ventaja puede empezar a estar en otra parte, en saber qu&eacute; ignorar. Que&nbsp;tres cosas, entre los miles que nuestra IA puede mostrarnos cada ma&ntilde;ana, pueden cambiar realmente nuestro negocio. As&iacute;, a simple vista, eso modifica incluso la forma en la que deber&iacute;amos dise&ntilde;ar los sistemas de IA dentro de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; no necesitemos sistemas que nos cuenten todo lo que saben, m&aacute;s bien sistemas capaces de reducir complejidad, establecer prioridades, explicar por qu&eacute; algo importa y reconocer cu&aacute;ndo no tienen suficiente informaci&oacute;n para hacerlo. La inteligencia no consistir&aacute; &uacute;nicamente en descubrir m&aacute;s cosas, tambi&eacute;n es saber cu&aacute;les merecen llegar hasta nosotros. Al final,&nbsp;el objetivo de una empresa no es comprender absolutamente todo lo que ocurre a su alrededor, sino entender lo suficientemente bien aquello que puede cambiar sus decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Funes pod&iacute;a recordarlo todo, y&nbsp;precisamente ah&iacute; estaba su problema.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros estamos empezando a construir organizaciones capaces de observar, almacenar y analizar cantidades de informaci&oacute;n que hasta hace muy poco resultaban inimaginable.&nbsp;La IA puede hacerlas extraordinariamente poderosas, de hecho las hace, pero tambi&eacute;n puede convertirlas en algo parecido al personaje de Borges,&nbsp;empresas que lo saben pr&aacute;cticamente todo y, sin embargo, no saben qu&eacute; importa. Quiz&aacute; por eso, en la era de la IA, una de las capacidades m&aacute;s valiosas no sea saber m&aacute;s, sino saber qu&eacute; merece la pena saber.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blog/medios-ia-y-negocio-aprender-del-cambio/sindrome-funes-empresas-no-importa_132_13580828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2026 07:43:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El síndrome de Funes: empresas que lo saben todo y no saben qué importa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[250 euros para familias vulnerables, 2.000 para altos cargos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/250-euros-familias-vulnerables-2-000-altos-cargos_132_13578933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9a36c27-54b1-4f3a-8945-28b8e9eff7cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x749y400.jpg" width="1200" height="675" alt="250 euros para familias vulnerables, 2.000 para altos cargos"></p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de alquiler de vivienda del gobierno andaluz de PP y Vox es en la actualidad una de las pol&iacute;ticas que mayor desigualdad social generan en Andaluc&iacute;a. Mientras que un alto cargo de la Junta de Andaluc&iacute;a que viva a 70 kil&oacute;metros de distancia de la sede f&iacute;sica del puesto de designaci&oacute;n percibe hasta 2.000 &euro; al mes en concepto de alquiler, por el contrario un joven de entre 18 y 35 a&ntilde;os o una familia vulnerable perciben hasta 250 &euro; al mes por el mismo concepto. El gobierno de Moreno Bonilla en 2026 destinar&aacute; 19.494.000 &euro; para la financiaci&oacute;n del bono de alquiler entre la ciudadan&iacute;a andaluza &mdash;para el que disfrutar&aacute;n unos 5.700 beneficiarios si las cifras son parecidas a las del a&ntilde;o 2025&mdash;, toda vez que destinar&aacute; en torno a 2.112.000 &euro; al alquiler de vivienda entre unos 80 altos cargos del gobierno andaluz.
    </p><p class="article-text">
        Esta pol&iacute;tica, adem&aacute;s de resultar obscena, por suponer un privilegio moralmente cuestionable cuando decenas de miles de familias viven con gran dificultad econ&oacute;mica para hacer frente a los altos costes de alquiler de la vivienda, tiene un alto impacto en la generaci&oacute;n de desigualdad social en la poblaci&oacute;n andaluza. Lo es porque el gobierno de Moreno Bonilla bonifica a j&oacute;venes de entre 18 y 35 a&ntilde;os solo cuando sus ingresos sean menores de 25.200 &euro; anuales y a familias vulnerables con ingresos inferiores a los 33.600 &euro;, adem&aacute;s de limitar el coste de alquiler al que pueden acceder, no pudiendo superar los 600 o los 900 &euro; mensuales para viviendas completas y 300 y 380 &euro; por habitaci&oacute;n, seg&uacute;n los grupos de municipios del Plan Vive.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la pol&iacute;tica de indemnizaci&oacute;n de alquiler de vivienda para altos cargos del gobierno andaluz de PP y Vox &mdash;que igualmente paga toda la ciudadan&iacute;a andaluza con sus impuestos&mdash; indemniza el alquiler hasta 2.000 &euro; al mes, con independencia de la renta o las propiedades de las que disfruten estos altos cargos. Esto significa que un alto cargo de la Junta, cuyas tablas salariales se sit&uacute;an entre los 67.312,42 &euro; de un delegado territorial del gobierno andaluz, los 80.221,68 &euro; de un director general, los 83.448,96 &euro; de un Secretario General, los 83.448,96 &euro; de un Viceconsejero o los 88.059,44 &euro; de un Consejero (sin incluir trienios y otro tipo de complementos), puedan disfrutar de otros 24.000 &euro; al a&ntilde;o en concepto de alquiler de vivienda, y m&aacute;s all&aacute; de otro tipo de privilegios a su disposici&oacute;n (dietas de manutenci&oacute;n, dispositivos m&oacute;viles, veh&iacute;culos oficiales, etc.).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, una unidad familiar que cuente con unos ingresos anuales de 25.000 &euro; y que tenga que afrontar un alquiler de 8.400 &euro; al a&ntilde;o (700 euros mensuales), la ayuda para el alquiler proporcionada por el bono de la Junta de Andaluc&iacute;a ser&iacute;a de unos 3.000 euros. La desproporci&oacute;n es extraordinaria, pues para un alto cargo que ingresa 88.059,44 &euro; la ayuda al alquiler es de 24.000 &euro;, mientras que para las unidades familiares que ingresan 25.000 &euro; la ayuda al alquiler es de 3.000 &euro;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todos los altos cargos disfrutan de esta prebenda en igual grado. Tal como est&aacute; publicado en la P&aacute;gina de Transparencia de la Junta de Andaluc&iacute;a, entre los grandes beneficiarios de esta indemnizaci&oacute;n por alquiler de vivienda entre los altos cargos de la Junta de Andaluc&iacute;a destacan Carlos Arturo Bernal Bergua, Carolina Espa&ntilde;a Reina y Loles L&oacute;pez, los tres consejeros del gobierno de Moreno Bonilla. Disfrutando solo estos tres cargos de unos ingresos cada uno de ellos de 88.059,44 &euro; m&aacute;s complementos, perciben 24.000 euros de indemnizaci&oacute;n de alquiler cada uno de ellos. Algo que es obsceno cuando, seg&uacute;n las declaraciones de inter&eacute;s patrimonial presentadas en el Parlamento de Andaluc&iacute;a, tanto la Consejera Carolina Espa&ntilde;a Reina como la Consejera Loles L&oacute;pez ya disponen de varias viviendas en propiedad cada una de ellas, adem&aacute;s de acciones financieras y otros bienes. Con respecto a Carlos Arturo Bernal Bergua, pese a que la legislaci&oacute;n obliga a hacer p&uacute;blica en la ficha de diputado sus bienes patrimoniales, esta informaci&oacute;n no est&aacute; publicada.
    </p><p class="article-text">
        Es cuanto menos rese&ntilde;able que en declaraci&oacute;n ante la prensa la misma Consejera de Econom&iacute;a y Hacienda que disfruta de esta prebenda de 2.000 &euro; al mes para pagar su piso de alquiler en Sevilla, Carolina Espa&ntilde;a, aun disfrutando de dos viviendas, dijera, <a href="https://www.juntadeandalucia.es/organismos/economiahaciendayfondoseuropeos/servicios/actualidad/noticias/detalle/623101.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en relaci&oacute;n a los presupuestos del gobierno de 2026</a>, que &ldquo;estos son los presupuestos de la gente, de los andaluces&rdquo; y que &ldquo;hoy podemos decir que cada vez dedicamos m&aacute;s recursos a mejorar la vida de los andaluces&rdquo;. Cabr&iacute;a entender que mejorar los recursos de ella misma, pues disfruta de m&aacute;s recursos p&uacute;blicos que el resto de andaluces para pagar el alquiler de su vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la pol&iacute;tica de indemnizaciones y ayudas por alquiler del gobierno de Moreno Bonilla tambi&eacute;n representa un trato desigual para con el conjunto del personal de la Junta de Andaluc&iacute;a. No en vano, si un profesor o profesora interinas andaluzas, o personal sanitario que sea llamado de la bolsa de sustituci&oacute;n, que, por razones residenciales y escolares en su familia, tenga que desplazarse a diario al trabajo desde la ciudad que reside a otra diferente para ocupar el puesto, o alquilar un alojamiento temporal para estar cerca de su puesto laboral en un centro educativo u hospital, no disfruta de absolutamente ning&uacute;n tipo de indemnizaci&oacute;n en concepto de alquiler ni de desplazamiento, lo que detrae en forma de costes parte de los ingresos percibidos y deteriora su capacidad adquisitiva.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, s&iacute; se puede afirmar de manera categor&iacute;a que la pol&iacute;tica de alquiler de vivienda del gobierno andaluz del Partido Popular y Vox beneficia obscenamente a sus altos cargos y trata con perjuicio y agravio al conjunto de la ciudadan&iacute;a andaluza, m&aacute;s a&uacute;n cuanto m&aacute;s vulnerable y joven, e incluso al resto del personal de la administraci&oacute;n andaluza, siendo fuente de desigualdad social desde su gesti&oacute;n, de forma consciente y deliberada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>David Moscoso</strong> es Catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a de la Universidad de C&oacute;rdoba
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Moscoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-blog-del-lector/250-euros-familias-vulnerables-2-000-altos-cargos_132_13578933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 17:54:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[250 euros para familias vulnerables, 2.000 para altos cargos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Torre Pacheco a Ceuta: la datificación del cuerpo como arma de guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-dique/torre-pacheco-ceuta-datificacion-cuerpo-arma-guerra_132_13578938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/113671b2-8090-4a80-b135-601c753c6a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Torre Pacheco a Ceuta: la datificación del cuerpo como arma de guerra"></p><p class="article-text">
        Hay episodios que no se entiende &uacute;nicamente por lo que ocurre en la calle, en una frontera o en una pantalla. Se entienden tambi&eacute;n por el modo en que determinados cuerpos son le&iacute;dos, clasificados y convertidos en una amenaza. Torre Pacheco y Ceuta, aunque responden a contextos distintos, muestran un mismo mecanismo, como es la transformaci&oacute;n de personas concretas en perfiles sospechosos, donde vecinos, j&oacute;venes o migrantes han dejado de ser personas, y se han convertido en cifras, etiquetas u objetos de vigilancia.
    </p><p class="article-text">
        No es una novedad que sectores de la extrema derecha conviertan la inseguridad en herramienta pol&iacute;tica. Lo novedoso es la velocidad y la precisi&oacute;n con la que hoy pueden hacerlo. Cada v&iacute;deo descontextualizado, cada bulo difundido en un canal de mensajer&iacute;a, cada imagen repetida hasta el agotamiento o cada etiqueta convertida en tendencia alimentan una arquitectura de sospecha. El cuerpo deja de ser una biograf&iacute;a y pasa a ser un dato, donde la edad, el origen, la religi&oacute;n, el barrio, la vestimenta o el acento, mezclados sin rigor, se venden como &ldquo;prueba&rdquo; de peligrosidad.
    </p><h2 class="article-text">Del vecino al perfil</h2><p class="article-text">
        La datificaci&oacute;n del cuerpo consiste precisamente en eso, en reducir a una persona a informaci&oacute;n susceptible de ser clasificada, vigilada, compartida y explotada pol&iacute;ticamente, no se trata s&oacute;lo de las bases de datos institucionales o de las tecnolog&iacute;as de reconocimiento; tambi&eacute;n act&uacute;an las bases de datos informales que construyen las redes sociales. Capturas de pantalla, v&iacute;deos cortos, mapas improvisados, listados, rostros se&ntilde;alados y comentarios que identifican a alguien como &ldquo;uno de ellos&rdquo; producen una frontera simb&oacute;lica incluso all&iacute; donde no la hab&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En Torre Pacheco, la tensi&oacute;n social y la circulaci&oacute;n de mensajes racistas evidenciaron c&oacute;mo un hecho concreto puede ser empleado para construir un relato totalizador. El problema deja de ser un delito, una agresi&oacute;n o una responsabilidad, convirti&eacute;ndose, a ojos de quienes agitan el miedo, en la confirmaci&oacute;n de que existe un grupo entero que debe ser controlado, expulsado o castigado. La excepci&oacute;n se vuelve identidad; la sospecha, una forma de pertenencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa operaci&oacute;n tiene consecuencias materiales. Cuando una comunidad es presentada como un bloque homog&eacute;neo y amenazante, aumentan la exposici&oacute;n al se&ntilde;alamiento de quienes padecen discriminaci&oacute;n. La v&iacute;ctima potencial deja de acudir a denunciar porque anticipa que su palabra valdr&aacute; menos que el prejuicio acumulado sobre su cuerpo. As&iacute;, la infradenuncia no es un efecto colateral, es una victoria de ese sistema de estigmatizaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Ceuta: el espect&aacute;culo televisado</h2><p class="article-text">
        Ceuta representa, un espacio donde el cuerpo del migrante ha sido le&iacute;do durante a&ntilde;os como instrumento de presi&oacute;n, crisis de seguridad o amenaza demogr&aacute;fica. La frontera no se limita a separar territorios, organiza jerarqu&iacute;as entre vidas que merecen protecci&oacute;n y vidas que pueden ser reducidas a flujo, avalancha o problema de orden p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este marco, las im&aacute;genes de personas llegando, esperando o siendo contenidas adquieren una enorme potencia pol&iacute;tica. Se recortan, se viralizan y se insertan en narrativas sobre &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo;, &ldquo;colapso&rdquo; o &ldquo;sustituci&oacute;n&rdquo;. El resultado es una deshumanizaci&oacute;n de doble capa. Primero, porque invisibiliza las trayectorias personales, las causas del desplazamiento y los derechos de quienes aparecen en la imagen. Despu&eacute;s, porque esos cuerpos se convierten en combustible para una batalla cultural que busca movilizar el miedo, hostilidad y castigo.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de &ldquo;invasi&oacute;n&rdquo; no describe, dirige. Activa una l&oacute;gica b&eacute;lica en la que el otro deja de ser persona y pasa a ser enemigo. Y cuando el cuerpo es enmarcado como enemigo, la vigilancia extrema, la expulsi&oacute;n sumaria, la humillaci&oacute;n o la violencia encuentran mayor tolerancia social. El lenguaje prepara el terreno para la pol&iacute;tica; la pol&iacute;tica prepara el terreno para el da&ntilde;o.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La guerra de los datos y de las emociones</h2><p class="article-text">
        La datificaci&oacute;n contempor&aacute;nea no funciona s&oacute;lo mediante n&uacute;meros. Funciona a trav&eacute;s de emociones cuantificadas como clics, compartidos, comentarios, reacciones y reproducciones. Las plataformas premian aquello que provoca indignaci&oacute;n inmediata y las redes de odio han aprendido a explotar esa econom&iacute;a de la atenci&oacute;n. Una escena aislada puede convertirse en un relato nacional antes de que existan datos contrastados, donde una cuenta an&oacute;nima puede instalar sospechas que despu&eacute;s replican perfiles con mayor audiencia.
    </p><p class="article-text">
        Este es el punto de encuentro entre Torre Pacheco y Ceuta. En ambos casos, el cuerpo racializado se convierte en pantalla sobre la que se proyectan frustraciones econ&oacute;micas, miedos identitarios y estrategias de rentabilidad pol&iacute;tica. No importa tanto qui&eacute;n es la persona retratada como la funci&oacute;n que se le asigna en el relato, ya sea este invasor, delincuente, amenaza cultural o enemigo interno. La etiqueta simplifica una realidad y ofrece un culpable f&aacute;cilmente identificable.
    </p><p class="article-text">
        La guerra, en ese sentido, no siempre requiere armas convencionales. Puede desplegarse mediante campa&ntilde;as coordinadas de desinformaci&oacute;n, acoso digital, se&ntilde;alamiento comunitario y producci&oacute;n de p&aacute;nico moral. Esta estrategia de la extrema derecha apunta qui&eacute;n pertenece al grupo dominante o se&ntilde;alado, qui&eacute;n merece ser escuchado o qu&eacute; cuerpos pueden ser tratados como sospechosos de entrada.
    </p><h2 class="article-text">Recuperar el cuerpo, recuperar la democracia</h2><p class="article-text">
        Frente a esa maquinaria, la respuesta no puede limitarse a desmentir bulos uno por uno, aunque sea imprescindible hacerlo. Adem&aacute;s, hace falta disputar el marco. Recuperar el cuerpo como sujeto de derechos, historia y dignidad; no como expediente, estad&iacute;stica o amenaza prefabricada. Eso exige instituciones m&aacute;s transparentes, pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no confundan seguridad con exclusi&oacute;n, protocolos eficaces contra odio y una ciudadan&iacute;a capaz de reconocer cu&aacute;ndo una imagen est&aacute; siendo utilizada para fabricar un enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n exige una mirada cr&iacute;tica sobre las plataformas. La moderaci&oacute;n no puede ser una coartada opaca ni una respuesta exclusivamente reactiva. Debe acompa&ntilde;arse de alfabetizaci&oacute;n digital, apoyo a las victimas y responsabilidades claras para quienes monetizan la violencia simb&oacute;lica. No es neutral amplificar sin contexto discursos que convierten a colectivos enteros en objetivos.
    </p><p class="article-text">
        De Torre Pacheco a Ceuta se dibuja una misma advertencia, cuando el cuerpo se convierte en dato y el dato en prejuicio, la democracia se debilita. Porque una sociedad que acepta que algunos cuerpos sean le&iacute;dos s&oacute;lo como riego terminan aceptando que sus derechos sean condicionales. Y cuando los derechos se vuelven condicionales para unos, dejan de ser plenamente garantizados para todos.
    </p><p class="article-text">
        La batalla decisiva no es s&oacute;lo territorial ni tecnol&oacute;gica. Es profundamente humana, impedir que el miedo convierta al vecino en enemigo y que una vida, reducida a una etiqueta, pueda ser tratada como material de guerra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Gracia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-dique/torre-pacheco-ceuta-datificacion-cuerpo-arma-guerra_132_13578938.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2026 17:54:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Torre Pacheco a Ceuta: la datificación del cuerpo como arma de guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El detector de mala gente]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/detector-mala-gente_132_13575125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4a98442-6fbf-4fe6-9d8b-4e9d1ea49ad1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1002y542.jpg" width="1200" height="675" alt="El detector de mala gente"></p><p class="article-text">
        Es imposible no conmoverse por lo que le ha pasado a Maricarmen Abascal: morirse en un hospital despu&eacute;s de que la desahuciaran de la casa en la que hab&iacute;a vivido casi toda su vida. O de la mujer que se ha suicidado cuando la han echado de su vivienda. O el drama terrible que viven miles (&iquest;millones?) de espa&ntilde;oles que no pueden acceder a una vivienda digna sin hipotecar directamente su vida. O el de trabajadores con su buen sueldo que se ven obligados a compartir habitaci&oacute;n o vivir en el coche por que el salario no les llega para pagarse algo en condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Si eres de los que ha comprado el discurso de que Maricarmen era una actriz, de que la ha matado la izquierda o de los que incluso celebras que casos como el suyo pase, eres mala gente. Lo siento, pero en casos como este no hay matiz alguno que valga. Tengas la ideolog&iacute;a que tengas, pienses lo que pienses, nadie con buenos sentimientos se puede alegrar de lo que le ha ocurrido. 
    </p><p class="article-text">
        El caso Maricarmen est&aacute; llamado a cambiar un pa&iacute;s. Como ya ocurri&oacute; con Ana Orantes y la violencia machista. O con la Manada y la violencia sexual. Maricarmen representa todo lo violento que puede llegar a ser el mercado inmobiliario, donde nadie est&aacute; a salvo. Y esta es la gran lecci&oacute;n. Ni teniendo un buen sueldo ning&uacute;n inquilino est&aacute; libre de que de la noche a la ma&ntilde;ana le pongan un alquiler inasumible, astron&oacute;mico, y que tarde o temprano acabe lanzado de su casa.
    </p><p class="article-text">
        Lanzamiento, frente a desahucio, creo que es la palabra m&aacute;s correcta para el drama de Maricarmen y de las miles de personas que son arrojadas a la calle. Son lanzadas, por mandamiento judicial. Por algunos magistrados (jueza en este caso) que ve una resoluci&oacute;n de la ONU y la convierte en papel higi&eacute;nico. Por personas que carecen de empat&iacute;a alguna, que piensan que ese drama no va con ellos.
    </p><p class="article-text">
        De todos los mercados, en los que impera la ley del m&aacute;s fuerte por la cada vez mayor falta de regulaci&oacute;n, el inmobiliario es el m&aacute;s voraz. El que hace negocio con la vida de la gente, con sus sue&ntilde;os y con sus recuerdos. Al que le da cero pena lo que ocurra con &ldquo;el bicho&rdquo; al que hay que largar por que es un freno para la &ldquo;rentabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No soy especialmente optimista con el futuro, pero pienso que el caso de Maricarmen ser&aacute; un antes y un despu&eacute;s para un mercado desalmado y que volver&aacute;n las pol&iacute;ticas que propondr&aacute;n que hay que regularlo. Y es que no, la mano invisible no funciona. Nunca lo ha hecho. Y dejar a los buitres que hagan lo que quieran siempre va a ser malo. Cada vez querr&aacute;n m&aacute;s carro&ntilde;a, por que son insaciables. Pero al menos ya sabemos qui&eacute;nes son los buitres y los animales que los defienden.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-ultima-oportunidad/detector-mala-gente_132_13575125.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 19:20:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El detector de mala gente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Otoño y la Hispanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/otono-hispanidad_132_13577729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51dbeef4-5b8f-484e-af68-f779bc274131_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Otoño y la Hispanidad"></p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que no se acababa nunca el verano. Ese es el sue&ntilde;o de todo ni&ntilde;o. Ahora parece que ese sue&ntilde;o por fin se cumple. Pero, cuidado con los sue&ntilde;os. Con los sue&ntilde;os de los ni&ntilde;os. Cuidado tambi&eacute;n con los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El verano ha sido un incendio interminable que ni lo ha sofocado el equinoccio. Las llamas asolaron los pinares y hasta el mar sigue despidiendo el fuego fatuo de los cad&aacute;veres.
    </p><p class="article-text">
        No cre&aacute;is en ning&uacute;n tr&aacute;nsito. Llega el oto&ntilde;o antes a los calendarios que a las cosechas. Todo es un continuum.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si la fruta sigue en los &aacute;rboles o en un contenedor refrigerado en el atasco de un estrecho entre mares, entre tierras, entre guerras.
    </p><p class="article-text">
        Ya no queda ni espacio para la melancol&iacute;a en los oto&ntilde;os de nuestro tiempo. Los cisnes de Coole a los que cantaba Yeats flotan bocabajo cerca del espig&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El D&iacute;a de Acci&oacute;n de Gracias ser&aacute; abolido, no se indultar&aacute; ning&uacute;n pavo y Halloween ser&aacute; cada vez un peor chiste.
    </p><p class="article-text">
        Acab&oacute; el verano y querr&aacute;s ir al gimnasio en coche para ponerte a caminar sobre una cinta. As&iacute; es tu condici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Decidiste ahora ir al dentista como una tarea en el oto&ntilde;o de tus d&iacute;as. Te recibir&aacute;n con un esc&aacute;ner maxilofacial y en la pantalla ver&aacute;s el futuro; es decir, tu rostro deforme y descarnado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora saca la bandera de Espa&ntilde;a al balc&oacute;n, como recomienda tu alcalde, y celebra tu decrepitud y la de tu patria porque eso es el oto&ntilde;o: la ca&iacute;da, lo ya caduco.
    </p><p class="article-text">
        Col&oacute;n descubri&oacute; Am&eacute;rica en oto&ntilde;o y se jodi&oacute; todo. Podr&iacute;a haberlo hecho en primavera, pero opt&oacute;, como navegante, por otra opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Antes sab&iacute;amos que los hijos que nacen en oto&ntilde;o hab&iacute;an sido concebidos por parejas vestidas con franela bajo las mantas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora ni siquiera eso es una certeza.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, el descubrimiento de Am&eacute;rica es una semana en un resort de la Rivera Maya con una pulserita en la mano que sostiene un daikiri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luna de miel y de ron (todo incluido). La Hispanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Fernández Palomo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/comicalla/otono-hispanidad_132_13577729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Oct 2026 19:20:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Otoño y la Hispanidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[otoño]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
