<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Cordópolis - pederastia]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/temas/pederastia/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - pederastia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://cordopolis.eldiario.es/rss/category/tag/1044410" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Dentro de una oficina de atención a víctimas de abusos de la Iglesia: “Llegan muy dañadas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/oficina-atencion-victimas-abusos-iglesia-llegan-danadas_1_12911922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2c8c3df-e2b8-4c53-963f-d379f0caee41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dentro de una oficina de atención a víctimas de abusos de la Iglesia: “Llegan muy dañadas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Cordópolis' conoce el trabajo que realiza desde 2019 este organismo en la Diócesis de Córdoba, con 25 casos de abusos registrados y una labor directa con las víctimas, protocolos de prevención y también de actuación con los agresores</p></div><p class="article-text">
        Tras el <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-e-iglesia-firman-acuerdo-historico-reparacion-victimas-pederastia_1_12891486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acuerdo alcanzado recientemente entre el Gobierno y la Iglesia para la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de la pederastia</a>, vuelve a ponerse el foco en c&oacute;mo quienes sufrieron estas agresiones pueden verse escuchados, atendidos, reparados e indemnizados por ello. <em>Cord&oacute;polis</em> ha accedido a conocer c&oacute;mo funciona la Oficina de Atenci&oacute;n a las V&iacute;ctimas de estos abusos en la Di&oacute;cesis de C&oacute;rdoba que, desde 2019, aborda desde el &aacute;mbito de la Iglesia los casos detectados en su seno.
    </p><p class="article-text">
        Esta oficina se cre&oacute; el 21 de mayo de 2019 y, junto a ello, se estableci&oacute; un <a href="https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/publicado-el-protocolo-de-prevencion-frente-abusos-sexuales-en-la-diocesis-de-cordoba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protocolo de prevenci&oacute;n y actuaci&oacute;n frente a abusos sexuales a menores y personas vulnerables, con un c&oacute;digo de buenas pr&aacute;cticas para ambientes sanos y seguros en la Iglesia</a>. &ldquo;La Iglesia ha reconocido sus errores, hay cosas que no se han hecho bien, pero nos ponemos al servicio de esas v&iacute;ctimas para intentar sanarlas&rdquo;, explica a este peri&oacute;dico la directora de la Oficina, Mar&iacute;a Yered Rodr&iacute;guez. &ldquo;El objetivo es acompa&ntilde;ar a las v&iacute;ctimas y prevenir&rdquo;, resume sobre la acci&oacute;n de este organismo.
    </p><p class="article-text">
        Desde su apertura en 2019, la Di&oacute;cesis de C&oacute;rdoba ha registrado 25 casos de abusos en su &aacute;mbito, si bien ha llegado a atender a 35 v&iacute;ctimas. Esa diferencia se debe a que la oficina comunica los casos producidos estrictamente en su&nbsp;&aacute;mbito diocesano, si bien ha atendido en un primer momento otros casos que se han dirigido a ella pero que han ocurrido dentro de instituciones o congregaciones en la provincia cordobesa que tienen sus propios &oacute;rganos de tramitaci&oacute;n. En esos casos, la&nbsp;oficina ha actuado como&nbsp;intermediaria, atendiendo, recogiendo documentaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y trasladando las denuncias a las instancias correspondientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todos esos casos, quienes sufrieron los abusos por miembros de la Iglesia en la provincia de C&oacute;rdoba eran menores cuando ocurrieron, los vivieron durante su infancia, la mayor&iacute;a en los a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los 70. Las v&iacute;ctimas que han puesto sus casos en conocimiento de esta oficina lo han hecho desde su apertura en 2019, despu&eacute;s de que el Papa Francisco celebrara en el Vaticano una cumbre sobre los abusos y la protecci&oacute;n de los menores, estableciendo a partir de entonces unas normas vinculantes para actuar en estos casos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.diocesisdecordoba.es/media/2019/05/Carta-Apost%C3%B3lica-Motu-proprio-del-Papa-Francisco-Vos-estis-lux-mundi.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El documento fundamental fue la carta apost&oacute;lica&nbsp;'Vos estis lux mundi', </a>publicada el 9 de mayo de 2019, que crea las oficinas de protecci&oacute;n de las v&iacute;ctimas y sus protocolos de actuaci&oacute;n. La Di&oacute;cesis de C&oacute;rdoba &ldquo;fue vanguardista&rdquo;&nbsp;al poner la oficina en funcionamiento apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s de dicha publicaci&oacute;n, recuerda su directora. El &uacute;ltimo de los casos de abusos que ha tratado lleg&oacute; a esta oficina hace unos dos a&ntilde;os, aunque la mayor&iacute;a lo hicieron al principio de su puesta en marcha.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x287y148.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x287y148.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x287y148.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x287y148.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x287y148.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x287y148.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f89399cd-408c-4d85-93ea-ac80c9356b10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x287y148.jpg"
                    alt="Protocolo de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores y personas vulnerables en la Iglesia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Protocolo de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores y personas vulnerables en la Iglesia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Escucha, reconocimiento y reparaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Con el protocolo establecido, el trabajo en estas dependencias de la Di&oacute;cesis se ha basado &ldquo;en primer lugar, en las&nbsp;v&iacute;ctimas, ayud&aacute;ndolas en su proceso de sanaci&oacute;n y reparaci&oacute;n&rdquo;. En todos estos casos, han podido ver c&oacute;mo a quienes sufrieron estos abusos &ldquo;les cuesta mucho sacarlo&nbsp;a la luz y cada v&iacute;ctima tiene su tiempo&rdquo;. Por ello, es relevante que el sistema acordado ahora entre el Gobierno y la Iglesia permite que casos ya prescritos o donde el victimario ha fallecido reciban&nbsp;reconocimiento y reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una v&iacute;ctima ha llegado a estas dependencias, lo primero ha sido&nbsp;escucharla, para que la persona &ldquo;se exprese tranquilamente&nbsp;y pueda contar todo lo que nos tenga que contar&rdquo;, describe Mar&iacute;a Yered Rodr&iacute;guez. Se le ofrece un acompa&ntilde;amiento integral -espiritual, psicol&oacute;gico y legal-, asesor&aacute;ndola en las v&iacute;as can&oacute;nica y civil. &ldquo;Le decimos: estamos aqu&iacute; para acompa&ntilde;arte, nosotros no juzgamos, es decir, la oficina no es la encargada de juzgar ni de investigar absolutamente nada, de eso se encarga la Vicar&iacute;a Judicial&nbsp;(...) Nosotros estamos para acompa&ntilde;ar a la v&iacute;ctima, escucharla y estar con ella. Los acompa&ntilde;amos durante todo el proceso, incluso m&aacute;s all&aacute;, porque el compromiso que tenemos es la sanaci&oacute;n completa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo, Rodr&iacute;guez ha visto la realidad de las v&iacute;ctimas de abusos en la Iglesia en C&oacute;rdoba: &ldquo;Son gente que llega muy da&ntilde;ada, en muchos sentidos, porque un abuso afecta a todas las esferas de tu vida&rdquo;, constata. Pero de sus respuestas, destaca que &ldquo;lo que m&aacute;s les ayuda a sanar es que les escuches&rdquo;. Cuenta que en los testimonios de quienes sufrieron los abusos, aunque se hable de indemnizaciones econ&oacute;micas, destaca que &ldquo;el acompa&ntilde;amiento humano es lo que realmente las sana&rdquo;. &ldquo;Ellos se van muy a gusto con el hecho de que les hayas escuchado y les hayas dado una respuesta, que vean que su problema te importa y les des ese acompa&ntilde;amiento. Es lo que m&aacute;s llena, que puedan salir de aqu&iacute; con esa luz y esa tranquilidad, por lo menos que le hayamos ayudado a paliar el dolor que han tenido, aunque sea un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, asegura que la Iglesia mantiene el compromiso de poner a la&nbsp;v&iacute;ctima en el centro.&nbsp;Algo que se constata tambi&eacute;n en el reciente acuerdo con el Gobierno para la reparaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas de abusos. Se crea una&nbsp;nueva v&iacute;a de denuncia&nbsp;con un mediador para quienes no quieran acudir directamente a la Iglesia, incluye un acompa&ntilde;amiento que va m&aacute;s all&aacute; de lo econ&oacute;mico&nbsp;y permite reparar casos prescritos o de victimarios fallecidos. El fin, dice Rodr&iacute;guez, es &ldquo;erradicar esta lacra de toda la sociedad&rdquo;. &ldquo;El acuerdo con el Gobierno es un paso positivo para seguir contribuyendo a la sanaci&oacute;n y a erradicar los abusos en la sociedad&rdquo;, reitera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/af52e053-fcf5-46ac-b1f4-a7e363f6d008_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista con María Yered Rodríguez, directora de la Oficina de Atención a Víctimas de abusos en la Diócesis"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista con María Yered Rodríguez, directora de la Oficina de Atención a Víctimas de abusos en la Diócesis                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Prevenir casos, detecci&oacute;n precoz y apartar a los autores</h2><p class="article-text">
        La Oficina tambi&eacute;n atiende a otro &aacute;mbito de actuaci&oacute;n, que se refiere a la prevenci&oacute;n para que no vuelvan a ocurrir casos de abusos o estos se detecten cuanto antes. &ldquo;Se realiza una labor para que la Iglesia sea un espacio sano y seguro para menores y personas vulnerables&rdquo;. Y eso incluye formaci&oacute;n para detectar esos abusos precozmente. &ldquo;Estamos haciendo mucha labor para que se sepa qu&eacute; es un abuso, las consecuencias que tiene y que sepamos detectarlo y pararlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, en la Di&oacute;cesis de C&oacute;rdoba se han formado a m&aacute;s de 150 agentes de pastoral, como catequistas, profesores y cualquier persona que dentro de la Iglesia tiene contacto con menores. &ldquo;Tratamos de formarlos para que sepan qu&eacute; es un abuso, qu&eacute; es lo que se debe hacer o evitar y, vamos m&aacute;s all&aacute;, tambi&eacute;n se le da formaci&oacute;n a menores con un programa para que sepan qu&eacute; est&aacute; bien y qu&eacute; no est&aacute; bien, y sepan a qui&eacute;n acudir y c&oacute;mo protegerse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, junto a ello, la Di&oacute;cesis tambi&eacute;n trabaja con los autores de los abusos. &ldquo;Por supuesto, van a estar en un lugar de la Iglesia donde no tengan ning&uacute;n contacto con menores o personas vulnerables. Ni van a volver al sitio donde estaban y se han cometido los abusos, ni tampoco van a estar en contacto con menores o personas vulnerables&rdquo;, asegura la directora de la Oficina sobre la acci&oacute;n de la Iglesia con estas personas.
    </p><p class="article-text">
        Pero, desde otra perspectiva, tambi&eacute;n se trabaja en la&nbsp;&ldquo;rehabilitaci&oacute;n de los victimarios&nbsp;para su reinserci&oacute;n social, que es el fin del ordenamiento jur&iacute;dico del estado espa&ntilde;ol. Y, tambi&eacute;n, en&nbsp;la salvaci&oacute;n de su alma&nbsp;que ser&iacute;a el fin del ordenamiento jur&iacute;dico can&oacute;nico, para que no se vuelvan&nbsp;a producir nuevas situaciones de abuso&rdquo;. Dentro de la Iglesia, &ldquo;se considera que tambi&eacute;n son hijos de Dios y se les invita a seguir un&nbsp;camino de redenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un camino que pasa por reconocer sus abusos, comprometi&eacute;ndose a cumplir sus responsabilidades jur&iacute;dicas tanto en el &aacute;mbito civil como can&oacute;nico. En este punto, la Di&oacute;cesis sigue pactos institucionales de la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola que incluyen tratamientos psicol&oacute;gicos o psiqui&aacute;tricos&nbsp;personalizados, que se ofrecen a los abusadores y estos siguen, siempre que presten su consentimiento, comprometi&eacute;ndose a ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, desde la Oficina de Atenci&oacute;n a V&iacute;ctimas de la Iglesia reiteran su intenci&oacute;n de acabar con los abusos en su seno y lanzan un mensaje dirigido tambi&eacute;n a otros &aacute;mbitos: &ldquo;Que se erradiquen los abusos en toda la sociedad, porque esto es algo que nos afecta a todos, no solamente a la Iglesia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Reina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/oficina-atencion-victimas-abusos-iglesia-llegan-danadas_1_12911922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 18:56:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b2c8c3df-e2b8-4c53-963f-d379f0caee41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="471153" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b2c8c3df-e2b8-4c53-963f-d379f0caee41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="471153" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dentro de una oficina de atención a víctimas de abusos de la Iglesia: “Llegan muy dañadas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b2c8c3df-e2b8-4c53-963f-d379f0caee41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Iglesia,abusos,pederastia,sociedad,Diócesis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["En la pederastia ha habido complicidad entre la Iglesia y la justicia"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/pederastia-habido-complicidad-iglesia-justicia_1_10945344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/955daa60-b727-44a8-8e8a-f13b9c5af3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;En la pederastia ha habido complicidad entre la Iglesia y la justicia&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El prestigioso teólogo Juan José Tamayo presenta en Córdoba su último libro contra los abusos eclesiásticos y propone eliminar el celibato, modificar los seminarios y democratizar la institución católica </p></div><p class="article-text">
        La pederastia es el esc&aacute;ndalo de la Iglesia cat&oacute;lica que le ha generado m&aacute;s descr&eacute;dito y el que constituye la &ldquo;mayor perversi&oacute;n del mundo de lo sagrado&rdquo;. As&iacute; lo concibe el reputado te&oacute;logo Juan Jos&eacute; Tamayo, titular de una inabarcable producci&oacute;n ensay&iacute;stica especializada y una de las voces cr&iacute;ticas m&aacute;s l&uacute;cidas sobre la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica y su enorme poder terrenal. Para Tamayo, la publicaci&oacute;n de <em>Pederastia. &iquest;Pecado sin penitencia?</em> es el resultado de un &ldquo;compromiso &eacute;tico&rdquo; y diez a&ntilde;os de trabajo met&oacute;dico y reflexivo, parte del cual ha ido macerando en sus colaboraciones en diversos medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El director de la c&aacute;tedra de Teolog&iacute;a y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III acaba de presentar el libro en C&oacute;rdoba, junto a Octavio Salazar y Marina P&eacute;rez. Y se muestra particularmente expeditivo con la Iglesia cat&oacute;lica. &ldquo;Hasta ahora, la pederastia ha sido un pecado sin penitencia&rdquo;, asegura parafraseando el subt&iacute;tulo de la obra. Ni los obispos ni el Vaticano han movido en los &uacute;ltimos ochenta a&ntilde;os un dedo para sancionar y castigar un &ldquo;crimen vil que atenta contra las dignidad de los seres humanos y, sobre todo, de aquellas personas m&aacute;s vulnerables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera han practicado lo que estipula el derecho can&oacute;nico, lamenta Tamayo, que prev&eacute; la expulsi&oacute;n del orden sacerdotal de quienes abusan de menores. &ldquo;Se han limitado a cambiarlos de lugar, de di&oacute;cesis o de pa&iacute;s, y de esa manera se han convertido en c&oacute;mplices, encubridores y negacionistas del delito&rdquo;, deplora sin pa&ntilde;os calientes. Tamayo desgrana sus aceradas amonestaciones con aplomo y sin titubeos. Detr&aacute;s de sus argumentaciones, hay a&ntilde;os de estudio e investigaci&oacute;n. No en vano este es el libro n&uacute;mero 91 de su extensa trayectoria intelectual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los jerarcas católicos se han convertido en cómplices y encubridores del delito</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; la Iglesia ha escondido la pederastia durante d&eacute;cadas? &ldquo;Para preservar su buen nombre&rdquo;, se&ntilde;ala el autor. &ldquo;Sin ser conscientes&rdquo;, reflexiona Tamayo, &ldquo;de que lo que hac&iacute;an era pervertir m&aacute;s la situaci&oacute;n y deteriorar la imagen de las comunidades cristianas&rdquo;. En su opini&oacute;n, no se trata de un fen&oacute;meno epis&oacute;dico, sino estructural, pese a que la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica se ha esforzado durante a&ntilde;os en reducirlo a un pu&ntilde;ado de casos, que no representan, en modo alguno, a la instituci&oacute;n. De hecho, la Iglesia ha cifrado la incidencia de la pederastia clerical en 806 casos, cuando los dos informes publicados este a&ntilde;o elevan la cifra muy considerablemente.
    </p><p class="article-text">
        Tamayo apunta directamente a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica como responsable de una cadena de delitos de enorme gravedad. Pero no &uacute;nicamente. Tambi&eacute;n extiende el manto de la responsabilidad a otras instituciones del Estado. &ldquo;Yo sospecho que hay una complicidad entre la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica y la administraci&oacute;n de justicia&rdquo;, sostiene el te&oacute;logo, en relaci&oacute;n a las escas&iacute;simas sentencias incriminatorias contra sacerdotes pederastas y prelados encubridores. &ldquo;Y esto viene del franquismo&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;De forma que ni la Iglesia ha penalizado el pecado ni la justicia ha condenado el delito. Sigue habiendo un temor reverencial a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n pone en la diana de sus reproches al Gobierno. &ldquo;Ninguno ha hecho lo que estaba en su mano hasta ahora&rdquo;, afirma. &ldquo;Todos los gobiernos desde la transici&oacute;n han sido rehenes de la Iglesia cat&oacute;lica: los de centro, los de derechas y, lo que es m&aacute;s grave, tambi&eacute;n los de izquierdas. Si es que ha habido alguno de izquierda&rdquo;, remarca con fina sorna. En primer lugar, porque, a su juicio, todos los ejecutivos han mantenido en vigor los acuerdos con la Santa Sede, en cuyas prerrogativas permite a la Iglesia cat&oacute;lica negar la entrega de las informaciones secretas de los archivos diocesanos. Lo que blinda, de facto, la impunidad de cl&eacute;rigos presuntamente vinculados con comportamientos abusivos. S&iacute; valora, en cambio, el compromiso p&uacute;blico demostrado por Pedro S&aacute;nchez con cualquier investigaci&oacute;n abierta para esclarecer el fen&oacute;meno de la pederastia eclesi&aacute;stica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b017e6ec-74a2-470d-b480-60a44cee08d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Juan José Tamayo, autor de &#039;Pederastia. ¿Pecado sin penitencia?&#039;"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Juan José Tamayo, autor de &#039;Pederastia. ¿Pecado sin penitencia?&#039;                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De hecho, en opini&oacute;n de Tamayo, el informe elaborado por el Defensor del Pueblo va en esa l&iacute;nea. &ldquo;Responde a lo que las v&iacute;ctimas ven&iacute;an exigiendo desde hace muchos a&ntilde;os: ser atendidas, ser escuchadas y ser correspondidas. Y da respuesta a una situaci&oacute;n de sufrimiento global que durante mucho tiempo se ha mantenido cubierto por un injusto silencio&rdquo;. El profesor era esc&eacute;ptico sobre el verdadero alcance del informe impulsado por &Aacute;ngel Gabilondo. Pero su desconfianza se desvaneci&oacute; en cuanto conoci&oacute; las conclusiones del dictamen.
    </p><p class="article-text">
        El documento del Defensor admite la trascendencia del fen&oacute;meno y califica los abusos sexuales en la Iglesia cat&oacute;lica como un &ldquo;grave problema social y de salud p&uacute;blica&rdquo;. &ldquo;La instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica ha tenido un innegable poder en Espa&ntilde;a y una autoridad moral sobre la sociedad. Y ah&iacute; es donde est&aacute; la gran contradicci&oacute;n. Las v&iacute;ctimas se han sentido defraudadas por la confianza que hab&iacute;an depositado previamente en los victimarios&rdquo;, aduce.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe del Defensor del Pueblo, el 1,13% de la poblaci&oacute;n adulta declara haber sufrido una agresi&oacute;n sexual en el &aacute;mbito religioso cat&oacute;lico. La cifra ha sido extra&iacute;da de una encuesta realizada por la consultora GAD3. La extrapolaci&oacute;n de esos datos ofrece un n&uacute;mero sobrecogedor de v&iacute;ctimas en Espa&ntilde;a: 440.000 personas. &ldquo;Lo que supera con creces las cifras que conoc&iacute;amos de otras iglesias, como la francesa&rdquo;, puntualiza Tamayo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todos los gobiernos desde la transición han sido rehenes de la Iglesia católica. También los de izquierda</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El m&eacute;todo estad&iacute;stico empleado por el Defensor fue inmediatamente desacreditado por la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola. Tamayo, en cambio, sostiene que es perfectamente aceptable. &ldquo;&iquest;Es un m&eacute;todo arbitrario? &iquest;Anticient&iacute;fico? Yo creo que no&rdquo;, asegura. Este tipo de sondeos se usan tambi&eacute;n, argumenta el te&oacute;logo, para la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA) y otras prospecciones demosc&oacute;picas.
    </p><p class="article-text">
        La Iglesia cat&oacute;lica encarg&oacute; su propio dictamen al despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo, aunque, por razones no suficientemente explicadas, sus conclusiones fueron silenciadas. &ldquo;Contrasta la solemnidad del encargo de la Conferencia Episcopal, con todos los medios de comunicaci&oacute;n presentes, con la sobriedad con que fue despu&eacute;s recibido, cuando se guard&oacute; en un caj&oacute;n&rdquo;, revela Tamayo. El profesor de la Carlos III cree que las conclusiones de Cremades disgustaron a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, sobre todo en relaci&oacute;n a la cuantificaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas. El despacho de abogados cifr&oacute; en 2.056 las personas abusadas, aunque admiti&oacute; que se trataba solo de la punta del iceberg.
    </p><p class="article-text">
        Ni el Papa Francisco se escapa de su mirada anal&iacute;tica, pese a que valora su compromiso con la erradicaci&oacute;n de la pederastia. &ldquo;Ha llamado a algunas v&iacute;ctimas, les ha pedido que denunciaran ante la justicia civil y ha establecido tolerancia cero&rdquo;, reconoce. Pero no pasa por alto el silencio mostrado por el pont&iacute;fice en la reuni&oacute;n que mantuvo en octubre con los prelados espa&ntilde;oles en el Vaticano. &ldquo;Ni siquiera les tir&oacute; de las orejas a los obispos&rdquo;, lamenta Tamayo, quien cree que un sector de la Iglesia peninsular es claramente &ldquo;antiFrancisco&rdquo; y &ldquo;no sigue sus orientaciones en ninguno de los campos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que desjerarquizar, despatriarcalizar, desclericalizar y democratizar la Iglesia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para el autor del libro, el problema esencial de la pederastia eclesi&aacute;stica es el &ldquo;poder basado en la masculinidad sagrada&rdquo;. &ldquo;Los obispos se ven como varones representantes de Dios y, por tanto, sienten legitimados todos sus comportamientos por muy destructivos que sean de la dignidad de las personas&rdquo;. Al fin y al cabo, agrega Tamayo, son ellos mismos los que luego se absuelven de sus pecados. &ldquo;El poder de las masculinidades sagradas se impone sobre las mentes, las almas, las conciencias y, lo que es m&aacute;s grave, sobre los cuerpos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de un an&aacute;lisis exhaustivo sobre el fen&oacute;meno del abuso clerical, Juan Jos&eacute; Tamayo ofrece propuestas concretas para superar la pederastia. &ldquo;Desjerarquizar, despatriarcalizar, desclericalizar y democratizar la Iglesia, en primer lugar. Adem&aacute;s de eliminar el celibato obligatorio y suprimir los seminarios donde los candidatos al sacerdocio est&aacute;n segregados de la familia y la sociedad&rdquo;. A los jerarcas de la Iglesia, seg&uacute;n Tamayo, les ha faltado compasi&oacute;n, acompa&ntilde;amiento, arrepentimiento, reparaci&oacute;n, sinceridad y colaboraci&oacute;n con la justicia para esclarecer un esc&aacute;ndalo de proporciones b&iacute;blicas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/pederastia-habido-complicidad-iglesia-justicia_1_10945344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Feb 2024 19:26:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/955daa60-b727-44a8-8e8a-f13b9c5af3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="182804" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/955daa60-b727-44a8-8e8a-f13b9c5af3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="182804" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["En la pederastia ha habido complicidad entre la Iglesia y la justicia"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/955daa60-b727-44a8-8e8a-f13b9c5af3d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,pederastia,Iglesia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José María Valls, psiquiatra: "Los abusos de la Iglesia provocan un daño espantoso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/jose-maria-valls-psiquiatra-abusos-iglesia-provocan-dano-espantoso_128_10656911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59e00aca-f33e-40ee-a5d5-90bfcff2d827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José María Valls, psiquiatra: &quot;Los abusos de la Iglesia provocan un daño espantoso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De su consulta han salido tres expedientes que integran el voluminoso informe del Defensor del Pueblo sobre la pederastia en la Iglesia católica. "¿400.000 víctimas? Me parece una cifra escasa", afirma el también secretario de la Fundación Castilla del Pino</p></div><p class="article-text">
        Cuando Jos&eacute; Mar&iacute;a Valls (La Rambla, 1950) empez&oacute; a dar sus primeros pasos en el mundo de la psiquiatr&iacute;a, los enfermos mentales malviv&iacute;an arrumbados en almacenes inmundos. El manicomio de las Oller&iacute;as era una nave sembrada de paja con los pacientes atados a la pared. Valls se form&oacute; profesionalmente bajo el magisterio de uno de los psiquiatras fundamentales de nuestro tiempo: Carlos Castilla del Pino. Y, junto a &eacute;l, protagoniz&oacute; una de las revoluciones decisivas de la psiquiatr&iacute;a moderna. Se clausuraron los frenop&aacute;ticos y, por primera vez, los enfermos mentales eran tratados como seres humanos dotados de derechos inalienables. 
    </p><p class="article-text">
        A sus 73 a&ntilde;os, a&uacute;n se sumerge cada d&iacute;a en las profundidades cerebrales de sus pacientes en la consulta de Gran Capit&aacute;n. La psicoterapia y los f&aacute;rmacos han transformado radicalmente una disciplina que siempre ha navegado en las turbulentas aguas del estigma. Son las 9.30 de la ma&ntilde;ana. Una hora inmejorable para conversar sobre la culpa, la verg&uuml;enza y los circuitos neuronales.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=ko5z6jMWMJ21bizCcb2" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> Su familia viene de Catalu&ntilde;a en el siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> Muy a principios del XIX. Vino un grupo de catalanes a instalarse en Montilla porque se constituye en un centro de comercio de vino y aceite con Catalu&ntilde;a. Y parece que mi bisabuelo monta una agencia de transportes en forma de burros y mulos. Se casa con una prima y monta una tienda de coloniales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El manicomio de las Ollerías era una nave con paja en el suelo y los enfermos atados a la pared</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Su familia hace el camino inverso que los andaluces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eso le sienta fatal a los catalanes. Cuando les digo que yo soy hijo de inmigrante catal&aacute;n, no se lo creen. Creen que Dios les dio el para&iacute;so terrenal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y c&oacute;mo se lleva el apellido Valls en la C&oacute;rdoba rural? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo nac&iacute; en La Rambla y me sent&iacute;a muy contento porque era el &uacute;nico que se llamaba as&iacute;. Nunca he tenido en absoluto ning&uacute;n problema por llamarme Valls. Entre otras cosas, porque nunca he sabido ni pronunciarlo. No me he sentido catal&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de esa ascendencia lejana como pod&iacute;a ser de los vikingos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/21b32091-35fb-40ee-8c1c-bbf57e4da9c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls en su consulta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls en su consulta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Su familia no ten&iacute;a contacto con Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No hemos tenido nunca contacto. Yo s&eacute; que proven&iacute;an de Igualada porque lo contaban mis t&iacute;as mayores. Realmente la familia que me daba identidad eran los S&aacute;nchez de Puerta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Siempre se ha sentido andaluz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Hubo un tiempo en que quer&iacute;a ser franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y ese extra&ntilde;o deseo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Fue el salir de la adolescencia. Sent&iacute; que hab&iacute;a gente distinta que lo pasaba bien y que no andaba comprimida como nosotros. Decid&iacute; que lo m&iacute;o era ser franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Para escapar de la Espa&ntilde;a franquista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fuimos los primeros de España en dejar el manicomio a un lado </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y estudi&oacute; en los Salesianos, la &ldquo;tortura organizada&rdquo;, seg&uacute;n sus propias palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. Hoy d&iacute;a deber&iacute;an estar todos en la c&aacute;rcel. Eran la antieducaci&oacute;n. Un r&eacute;gimen de terror, de castigos, de palizas y, peor a&uacute;n, de abusos. Yo me escap&eacute;. Tuve la suerte de ser sobrino del rector del seminario que iba a verme. Y supongo que me libr&eacute; del pecado. Eran muy mala gente. Al mejor de todos, cuando lo volv&iacute; a ver seis a&ntilde;os despu&eacute;s, no pude saludarlo porque le quer&iacute;a pegar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> No sali&oacute; feliz de los Salesianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. Me puse muy feliz al salir. Llegu&eacute; a C&aacute;diz a estudiar. Recuerdo el primer paseo y no sab&iacute;a que hab&iacute;a ciudades as&iacute;. La gente joven andaba por la calle, entrabas a un bar y te miraban. Aqu&iacute; las chicas no miraban a los chicos ni de broma. Aquello fue como entrar ya en el para&iacute;so. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Por cierto, acaba de publicarse un informe del Defensor del Pueblo con unas cifras tremendas de abusos sexuales: 400.000 casos en toda Espa&ntilde;a. &iquest;Le cuadran las cifras?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Me parecen muy escasas. No habr&aacute;n podido entrevistar a todos aquellos ni&ntilde;os. Ni siquiera aunque est&eacute;n vivos hoy d&iacute;a pueden hablar de ello. Yo he mandado tres informes de pacientes a esa comisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Usted? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Como psiquiatra me lo pidieron los pacientes y yo los anim&eacute; a que lo hicieran. Son pacientes de cincuenta y tantos o sesenta a&ntilde;os. No hab&iacute;an hablado nunca de eso. Y solo cuando se enfrentaron a ello de verdad, se dieron cuenta de que les hab&iacute;a jodido la vida. Los abusos es un tema asolador. Destrozan la vida. Lo m&aacute;s llamativo es la sexualidad, pero mucho m&aacute;s grave es la afectividad. El problema de much&iacute;simas de las personas sometidas a abusos es que pueden tener enamoramientos explosivos, siempre con car&aacute;cter de maltratado. Es como si el sexo desapareciera. Es un da&ntilde;o espantoso. Y, si no le produce una psicosis directa, lo deja en tal inestabilidad que cualquier r&aacute;faga de viento los desmantela.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d7808ff3-27e8-4294-b8dc-0cdc4050b858_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls en su consulta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls en su consulta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Por qu&eacute; ha habido tanta impunidad en una sociedad moderna y democr&aacute;tica con los abusos de la Iglesia cat&oacute;lica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No con la Iglesia solamente. Ha habido un ocultamiento sistem&aacute;tico por parte de las familias. El abuso exige una cierta complicidad por parte del peque&ntilde;o, que juega un juego que no entiende. Y lo juega con personas de apego. No con uno que pase por la calle. Lo juega con el t&iacute;o, con la t&iacute;a, con el abuelo, con el amigo &iacute;ntimo, con el cura. Con gente que es importante para el n&uacute;cleo familiar. Y el juego se convierte en el infierno cuando tienen su propia sexualidad adulta. Cuando tienen su propio deseo, se encuentran que les es muy dif&iacute;cil desprenderse de la imagen del abusador. 
    </p><p class="article-text">
        Yo recuerdo hace muchos a&ntilde;os una pobre chica. Era una luchadora impresionante y espero que le haya ido bien. Una hija de prostituta que estaba metida en un orfanato. Y el padre era tan buena persona que iba a por ella los fines de semana. Se la llevaba a una pensi&oacute;n y se acostaba con ella. Y esta chica estuvo as&iacute; a&ntilde;os. Consider&aacute;ndose feliz de que haciendo aquello ten&iacute;a feliz a su padre y ten&iacute;a asegurada de que viniera a verla y le comprara caramelos. Cuando esa chica se va a casar, se le impuso la imagen de un viejo con el pelo blanco, que era evidente un trasunto del padre, cada vez que el novio intentaba tener relaciones con ella. Le cost&oacute; comprenderlo y pudo superarlo, aunque le hab&iacute;a jodido la vida. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;El pecado marc&oacute; vuestra generaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> De rigor es decir que mucho y mal. Pero ten&iacute;a su parte buena. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pecar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La enfermedad mental de hoy es la crisis de angustia y de pánico</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Era un est&iacute;mulo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Fumarse un cigarro, masturbarse, mirarle los calcetines a alguien que pasaba por all&iacute; era una experiencia que yo no he vuelto a tener. Sin el pecado, se acab&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Para muchos, el pecado represent&oacute; una castraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Era espantoso. La Iglesia ten&iacute;a mucho poder sobre la juventud de clase media y alta. La clase baja no iba a colegios de la Iglesia. Y muchos a ning&uacute;n colegio. A esos la Iglesia no les llegaba. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo act&uacute;a el pecado en el cerebro?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Est&aacute; muy estudiado. Los sentimientos de verg&uuml;enza y de culpa eran, junto con la necesidad de autoestima, las tres patas de nuestra integraci&oacute;n social. Nos integramos imitando a los que est&aacute;n en frente. Es el sentimiento de la verg&uuml;enza el que nos hace hacer lo que vemos sin que sea algo para nosotros comprensible, ni siquiera explicable, sino que las cosas son lo que tienen que ser. Entre los 12 y los 14 a&ntilde;os esa norma del otro se hace propia. En ese momento el ni&ntilde;o est&aacute; construyendo su propio c&oacute;digo de circulaci&oacute;n. Ya no mira al otro para saber por d&oacute;nde va sino que se mira a s&iacute; mismo. Esa es la culpa. Cuando cometes un pecado de un c&oacute;digo que es tuyo te traicionas a ti mismo y es deparador de culpa. Un sentimiento que puede llegar a ser depresivo. Aunque hay que decir que la culpa se maneja mejor que la verg&uuml;enza. En la verg&uuml;enza t&uacute; no has saltado ninguna regla propia. Has saltado una regla del otro. Te destruye en el sentido de que te deja inerme, sin respuesta posible. Tu identidad entera se queda vac&iacute;a. Por eso, los t&iacute;midos se quedan bloqueados con esa facilidad. Porque la verg&uuml;enza los deja paralizados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/394582ec-1386-48e1-ba9c-9d65b87222ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Nos hemos liberado ya del pecado en nuestra generaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La Iglesia est&aacute; perdiendo mucho poder. Mucho. No es f&aacute;cil entender lo que era la Iglesia cuando yo era chico. Yo conoc&iacute; el Concilio Vaticano II y a P&iacute;o XII. Era una Iglesia omnipresente. La aristocracia siempre ha considerado a la Iglesia como su Iglesia. La clase media no. Ha sido siempre v&iacute;ctima feroz de ese tipo de normas. Yo recuerdo las novenas, los quinquenios, los triduos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Hemos perdido el miedo al m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>El problema de la Iglesia es que se le ha pasado el arroz. Lo que ha empezado a hacerle perder el poder es la conducta sexual. Toda Iglesia, por muchos dioses que tenga, est&aacute; encaminada a regular la relaci&oacute;n sexual y el control de la mujer. Despu&eacute;s ya se le viste de ropaje para que aquello parezca que es divino. &iquest;D&oacute;nde pierde la Iglesia su poder? En el feminismo y en la sexualidad. Eso es lo que ha estado socavando permanentemente a la religi&oacute;n. Adem&aacute;s han tenido el error de meterse en pol&iacute;tica. De intentar que sus valores se confundan con los de la burgues&iacute;a o la aristocracia. Hay una especie de s&iacute;ndrome de Estocolmo. Piden el voto al PP, por ejemplo, para la ley del aborto. T&uacute; puedes ser una espa&ntilde;ola que no aborta, y que no har&aacute; nunca uso de esa ley, pero no te tienes que convertir en el Torquemada de toda aquella gente que quiere abortar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La religi&oacute;n es un delirio colectivo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿400.000 víctimas de pederastia en la Iglesia católica? Me parece una cifra escasa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; es la religi&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Un meme. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Un meme? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Suena raro, pero el que invent&oacute; la palabra meme es un soci&oacute;logo que se llama Dawkins y es genetista. Se invent&oacute; esa palabra por su parecido con &lsquo;gene&rsquo;, en ingl&eacute;s, que significa gen. Y la invent&oacute; para identificar determinadas ideas, entre las que est&aacute; la idea de Dios, que son contagiosas. Porque encajan en la soluci&oacute;n de vinculaciones que te estabilizan y, sin darte cuenta, las metes dentro de ti sin que sean sometidas a cr&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>A usted, Freud lo salv&oacute; del desamor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Me dej&oacute; una novia pu&ntilde;etera. Maldita sea. S&iacute;, s&iacute;. Lo pas&eacute; fatal y le&iacute;a a Freud, y despu&eacute;s a Marx, para liberar mi alma. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/653bed81-7b6b-41c8-aace-e34dfc644b3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls durante la entrevista"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls durante la entrevista                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y c&oacute;mo le salv&oacute;? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Yo estaba muy mal y no me entend&iacute;a. Te estoy hablando de los 18 a&ntilde;os. Lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a ser era psiquiatra. Me parec&iacute;a una especialidad entrometida. Y cay&oacute; en mis manos los libritos de Alianza Editorial de Freud que fueron publicando en aquella fecha. Y, de repente, fue como ver que las cosas pod&iacute;an tener un sentido muy distinto y que, en la medida en que te eran accesibles, tampoco eran para tanto. En el momento que t&uacute; pones el problema encima de la mesa, el problema se queda en una patata chuchurr&iacute;a. Ning&uacute;n problema soporta una observaci&oacute;n desde fuera. Solamente si lo incubas en tu cabeza con todos tus miedos la patata se va hinchando y termina como una calabaza. Pero sac&aacute;ndolo fuera es un altramuz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y estudi&oacute; psiquiatr&iacute;a para comprenderse mejor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. Me interes&oacute; mucho el tema y me hice alumno interno de psiquiatr&iacute;a. Era el &uacute;nico, lo cual tambi&eacute;n daba un cierto prestigio. Y, poco a poco, fui profundizando m&aacute;s. Me he hecho muchas terapias de entrenamiento. Cinco a&ntilde;os de psicoan&aacute;lisis y otros cuatro de psicoterapias de grupo y alternativas. Aparte de 35 a&ntilde;os con Castilla del Pino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Eso s&iacute; que tiene m&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>[Risas] Estoy a ver si me dan algo, ahora que se reparten medallas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En los a&ntilde;os 70 precisamente se incorpor&oacute; al equipo de Castilla del Pino. &iquest;Qu&eacute; significaba Castilla del Pino en la psiquiatr&iacute;a de entonces?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eso es imposible explic&aacute;rselo a los psiquiatras que no estaban all&iacute;. La psiquiatr&iacute;a de entonces no es imaginable. No hab&iacute;a asistencia p&uacute;blica. Hab&iacute;a neuropsiquiatras de zona que eran m&eacute;dicos especialistas en neurolog&iacute;a y en psiquiatr&iacute;a. Y eran siete para C&oacute;rdoba y provincia. O sea, un neur&oacute;logo y psiquiatra para unos 100.000 habitantes. Y el manicomio original que estaba en Oller&iacute;as era horrible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo he mandado tres informes de abusos al dosier del Defensor del Pueblo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Un almac&eacute;n de enfermos mentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eran naves con paja en el suelo y con enfermos atados a las paredes. Se barr&iacute;a la paja cada quince d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Usted vio aquello?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Estaba estudiando la carrera y pude entrar solo en la puerta. Aquello lo derribaron. Y a Ruiz Maya le han puesto una calle y todo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Ruiz Maya fue represaliado de la Guerra Civil aqu&iacute; en C&oacute;rdoba. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>A su padre lo fusilaron porque era concejal o algo del PSOE, minutos antes de que &eacute;l se afiliara a la Falange. Nadie le pregunt&oacute; si era miedo, verg&uuml;enza o mala leche. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0d540e45-c641-42c5-92e5-4aca118d75bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Instinto de supervivencia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No es la &uacute;nica manera de sobrevivir. Querer sobrevivir no significa meterse a Falange para reprimir a todo Cristo viviente. A ese hombre le pusieron en sus manos construir el gran psiqui&aacute;trico moderno. Y mand&oacute; a su yerno a Inglaterra para estudiar psiquiatr&iacute;a comunitaria. El hospital psiqui&aacute;trico que vieron all&iacute; era una especie de ciudad cerrada donde a ciertas horas del d&iacute;a los enfermos hablaban unos con otros. Con esa idea hicieron aqu&iacute; un hospital que, en principio, estaba bien. Con el inconveniente de que aquello lo llevaban tres m&eacute;dicos, dos ATS y uno no iba porque solo estaba para dar &lsquo;electroshock&rsquo;. La Diputaci&oacute;n de C&oacute;rdoba, a finales de los 70, nos pide al grupo de Castilla y a m&iacute; que nos hagamos cargo de aquello. Hicimos un estudio sobre psiquiatr&iacute;a comunitaria, pero de otra manera. Es decir, con los enfermos en la calle y que fueran tratados en la medida que se pudiera de forma ambulatoria. Los que ten&iacute;an apoyo familiar, estupendo. E ir creando pisos protegidos, residencias y estructuras que no los aislara de la comunidad. Dividimos el psiqui&aacute;trico en dos: la puerta y el almac&eacute;n. Y el almac&eacute;n se lo dejamos a ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Ellos qui&eacute;nes? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Los que estaban antes. Y la puerta la administramos los que llegamos. Yo estuve all&iacute; los primeros cinco a&ntilde;os. Ni un solo enfermo de los que lleg&oacute; pas&oacute; al otro lado de la puerta. Todos fueron tratados, mejorados y devueltos a la comunidad donde ya Castilla llevaba el dispensario y era el que los ubicaba en su car&aacute;cter ambulatorio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Eso fue una revoluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, porque realmente sirvi&oacute; de modelo a toda Espa&ntilde;a. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Iglesia ha perdido su poder en el feminismo y la sexualidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Castilla fue clave en la clausura de los manicomios y la humanizaci&oacute;n del enfermo mental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, pero Castilla no fue activista en la clausura de los manicomios. Los &lsquo;castillistas&rsquo; fueron m&aacute;s los revolucionarios. A &eacute;l le interesaba m&aacute;s la psicopatolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Vuestra nueva manera de entender el manicomio se expandi&oacute; a toda Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Hab&iacute;a habido intentos en Oviedo y otros lugares de abrir las puertas para que el enfermo tuviera m&aacute;s f&aacute;cil entrar y salir del manicomio. Fuimos los primeros en dejar al manicomio en un lado y centrar la asistencia en el dispensario. Y, si hay un encierro agudo, no tiene que ser en el manicomio, sino en el hospital. Se abrieron las primeras unidades de agudo hospitalarias y se empezaron a trabajar en centros de d&iacute;a. La Junta de Andaluc&iacute;a hizo un gran esfuerzo. Nos pele&aacute;bamos todos los d&iacute;as con verdadero fragor pero yo reconozco que fue una gesti&oacute;n muy meritoria. Invirtieron dinero y ganas y dejaron trabajar a los profesionales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Castilla dijo: &ldquo;Lo poco sabio que soy se lo debo a los pacientes&rdquo;. &iquest;Y usted? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Por supuesto. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/17e8e476-c5cd-46e8-9b51-46004f6051c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; ha aprendido de los pacientes? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Pr&aacute;cticamente todo, porque lo que no ves en el paciente no te sirve. Para m&iacute;, es la pila que me mueve. Hoy he venido para ac&aacute; con fiebre. Y cuando paso el primer paciente se me quita todo. Ni me acuerdo de que estoy enfermo. Est&aacute;s en un mundo apasionante que es la historia de alguien. Me dan ganas de vivir. Aunque lo que veo son dramas espantosos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Freud habl&oacute; de dos tareas imposibles: educar y curar. &iquest;A qu&eacute; diablos se dedica aqu&iacute; en la consulta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Nos vamos a meter en el n&uacute;cleo duro del 'deconocimiento'. Realmente todav&iacute;a no hay ning&uacute;n marcador biol&oacute;gico para ninguna enfermedad mental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; significa eso exactamente? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No hay ninguna radiograf&iacute;a. Ninguna imagen. Ning&uacute;n an&aacute;lisis. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todavía no hay un marcador biológico para determinar la enfermedad mental</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>No hay ning&uacute;n soporte fisiol&oacute;gico que determine qu&eacute; es una enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No hay un predictor biol&oacute;gico. Si tienes fiebre pues habr&aacute; infecci&oacute;n. En psiquiatr&iacute;a no tenemos eso. Es m&aacute;s: cuando aparece eso, con s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos, resulta que la enfermedad no es psiqui&aacute;trica, sino que es una enfermedad neurol&oacute;gica o som&aacute;tica con complicaciones psiqui&aacute;tricas. Todos nos emborrachamos alguna vez. Y el alcohol hace determinadas modificaciones cerebrales que se pueden acompa&ntilde;ar de delirio de grandeza, de amor universal o de coma et&iacute;lico. Es decir, destapa una serie de conductas que no puedes ponerlas en relaci&oacute;n con el alcohol directamente. El alcohol no provoca a todo el mundo que ame al primero que pasa por ah&iacute;. A alguna gente le pasa y a otra no. Luego el problema no est&aacute; en el alcohol. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el problema? Entonces, si no sabemos d&oacute;nde est&aacute; el problema, &iquest;es o no es una enfermedad? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Pero hay patolog&iacute;as mentales, por ejemplo la depresi&oacute;n, que tienen un reflejo bioqu&iacute;mico en el cerebro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Todo tiene reflejo bioqu&iacute;mico porque si no ser&iacute;a sobrenatural. Evidentemente yo bebo porque tengo sed. Movilizo toda una serie de circuitos para coger el vaso de agua. Todo es cerebral. Llevo diez a&ntilde;os organizando cursos de neurociencia y conducta en la Men&eacute;ndez Pelayo. Y ha pasado gente muy relevante de todos los &aacute;mbitos. Pero, al final, todos reconocen lo mismo. Con la neurociencia t&uacute; puedes ver d&oacute;nde pasan las cosas en el cerebro. El cerebro es el &oacute;rgano de la relaci&oacute;n. Se considera que tiene ese enorme tama&ntilde;o para el peso del cuerpo por lo complicado que es vivir con la gente. La vida social es la vida m&aacute;s complicada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1adccde5-59be-4bf6-9c4a-47750acb44e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>La complejidad de nuestro cerebro viene terminada por la complejidad de nuestras relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eso dicen los neurocient&iacute;ficos. Una de las causas evolutivas que ha llevado a que tengamos un cerebro tan caro y tan grande. Ten en cuenta que el cerebro consume el 25% de nuestro az&uacute;car y de nuestro ox&iacute;geno. Y el 25% es mucho para un kilo, que es lo que pesa el cerebro. Y adem&aacute;s el cerebro no para. No es verdad que el cerebro se duerma y se apague. El cerebro funciona de otra manera pero sigue funcionando durmiendo, cuando apenas disminuye el consumo un 5%. Es el &oacute;rgano para que nos relacionemos con el medio f&iacute;sico y, sobre todo, con el medio social. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La neurociencia va a marcar el futuro de la psiquiatr&iacute;a? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. La neurociencia va a marcar el futuro de la neurolog&iacute;a. El futuro de la psiquiatr&iacute;a lo debe marcar la antropolog&iacute;a. Poder entender c&oacute;mo nos relacionamos es un problema de antropolog&iacute;a cultural. La cultura nos determina de una manera muy importante. Determina qu&eacute; sentimos, si nos enamoramos o si enamorarse est&aacute; feo. Si nos cabreamos o cu&aacute;ndo hay que cabrearse. Determina sentimientos que en un pa&iacute;s existen y en otro no. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo tiene un reflejo bioquímico en el cerebro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l es la enfermedad mental de nuestro tiempo? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En este momento la crisis de angustia y la crisis de p&aacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Por qu&eacute;? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Le doy las tres versiones. Es una enfermedad que aparece muy tarde. No hay descripciones hasta finales del siglo XIX. Concretamente, 1883, con un art&iacute;culo de Freud en el que describe lo que &eacute;l llama neurosis de angustia. Las rasgos cl&iacute;nicos de las crisis de p&aacute;nico que describe Freud est&aacute;n hoy en el DSM-5 pr&aacute;cticamente copiados. Por lo tanto, ha definido un modo de ajuste cerebral de adaptaci&oacute;n, que responde a una estructura, al menos en el mundo occidental, y que no estaba descrita antes. Hay un experto que dec&iacute;a que si realmente la enfermedad mental es consecuencia de la dificultad para adaptarse a una situaci&oacute;n afectiva, social, econ&oacute;mica, &iquest;a qu&eacute; demonios responde la crisis de p&aacute;nico? Y fue muy agudo: es la dificultad para adaptarnos a las sociedades con pocos peligros. Nos hemos criado en sociedades donde ten&iacute;as que estar continuamente alerta y en el momento en que esa alerta no es necesaria el cerebro no se adapta bien. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y la inventa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En efecto, inventa alertas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78cb9094-d1cf-462a-a27b-6a50c59f7407_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En Oriente Medio no hay crisis de p&aacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pero al de Oriente Medio lo traes aqu&iacute;, se levanta por la ma&ntilde;ana y no hay ninguna bomba, sale a la calle y ve a la gente normal, y al muy poco tiempo empieza a tener crisis de angustia. Yo he visto varios casos de las pateras. Chicos que han llegado de la miseria y de situaciones muy dram&aacute;ticas. Y cuando, por fin, han conseguido estudiar una FP, un trabajo estable, una novia espa&ntilde;ola y tienen el cielo en sus manos, vienen aqu&iacute; porque la angustia no los deja vivir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El cerebro necesita siempre el abismo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No siempre. Pero vivir tranquilo exige un entrenamiento. Para irte a la guerra te meten en un campo a pegar tiros y en un mes ya te han preparado. Para salir de la guerra te tienes que ir a un monje budista. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la ansiedad? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> A veces nada. Yo sospecho que no es una enfermedad mental. Creo que es una enfermedad psicosom&aacute;tica, porque el problema ya pas&oacute;. Cuando t&uacute; tienes los s&iacute;ntomas, ya no hay ning&uacute;n problema. Como las agujetas. La angustia es una conducta adaptativa. Como el dolor. Son emociones negativas para evitar riesgos. El dolor est&aacute; vinculado m&aacute;s al da&ntilde;o f&iacute;sico, la angustia m&aacute;s al da&ntilde;o en la relaci&oacute;n. En el cerebro se expresan en el mismo sitio. Es normal tener angustia y es bueno tenerla. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Detrás de la ansiedad, a veces, no hay nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Bueno? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Es que tener dolor es bueno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Te avisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Te avisa. Hay algunas enfermedades que no tienen sensaciones dolorosas. Y claro: est&aacute;s lleno de heridas, de fracturas, de golpes, porque has perdido esa defensa. Nada de lo que pasa en la llamada enfermedad mental es ajeno a lo que pasa en la llamada salud mental. La tuberculosis es ajena a la vida sin tuberculosis. Hay un bicho desde fuera que ha venido. En la vida mental eso no ocurre. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;F&aacute;rmacos o psicoterapia? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Para m&iacute;, hay una gran contradicci&oacute;n en la base. Hay quien dice que no sabemos lo que es la depresi&oacute;n. Entonces, &iquest;para qu&eacute; damos antidepresivos? No sabemos lo que es la artrosis, &iquest;para qu&eacute; damos antiinflamatorios? Bueno, pero parece que le mejora un poco. Frente a esa visi&oacute;n, lo que s&iacute; es cierto es que la industria farmacol&oacute;gica y el gran negocio que ha supuesto la aparici&oacute;n de estos f&aacute;rmacos han distorsionado la psiquiatr&iacute;a tremendamente. Han obligado a clasificaciones de enfermedades mentales pr&aacute;cticamente sin psicopatolog&iacute;a. Han intentado quitar todo lo posible para que as&iacute; podemos llegar al cerebro y ver qu&eacute; s&iacute;ntomas son expresi&oacute;n directa del cerebro y no interferencias culturales. Estamos en el momento en el que eso est&aacute; haciendo aguas. Y yo estoy muy contento. Claro est&aacute;. Pero considero que los f&aacute;rmacos ahora mismo no son sustituibles aunque no son imprescindibles.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/efc485cb-10cd-4fd1-a72e-f18b43b472fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y la psicoterapia?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Psicoterapias se han hecho de todas leches. Pero hay muchas psicoterapias que son equivalentes a los f&aacute;rmacos. Las cognitivo conductuales. &iquest;Esas terapias se enteran de a qui&eacute;n tienen delante? No. &iquest;Les importa la vida del que tienen enfrente? No. &iquest;Qu&eacute; es lo que hacen? Se me viene un pensamiento de que Cristo tiene el pelo largo y me mira. Bueno, pues vamos a ver c&oacute;mo evitamos el pensamiento. Hacemos una serie de maniobras y, en gran medida, desaparecen esos pensamientos. &iquest;A eso se le puede llamar curar?
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Usted es m&aacute;s partidario del psicoan&aacute;lisis. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Tampoco. El psicoan&aacute;lisis es una fuente de iluminaci&oacute;n pero se lo cargaron las compa&ntilde;&iacute;as de seguros americanas. Pagabas el seguro de asistencia psiqui&aacute;trica y la psicoterapia psicoanal&iacute;tica es para toda una vida. Puedes estar a&ntilde;os y a&ntilde;os persiguiendo mariposas en tu cabeza. Y entonces las compa&ntilde;&iacute;as de seguro americanas dijeron que no pagaban m&aacute;s que seis meses. De ah&iacute; surgi&oacute; toda una serie de corrientes de psicoterapias abreviadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La felicidad es la capacidad adaptativa del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Yo creo que s&iacute;. Adaptativa de una forma productiva. En el sentido de que te sientas due&ntilde;o de esa adaptaci&oacute;n y seas capaz de amar, de trabajar y de educar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La felicidad es la capacidad adaptativa del ser humano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y para qu&eacute; sirve el amor? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Desde el punto de vista evolutivo, parece que para crear ni&ntilde;os. Por otra parte, somos animales sociales y la estructuraci&oacute;n del grupo social est&aacute; muy vinculada a la intensidad del afecto. Hay un antrop&oacute;logo muy interesante que se llama Dunbar. Estudiaba qu&eacute; grupos sociales ten&iacute;an los chimpanc&eacute;s. Y se le ocurri&oacute; la idea, que result&oacute; ser genial, de relacionar el n&uacute;mero de monos con la superficie del cerebro. Y descubri&oacute; que hab&iacute;a una proporci&oacute;n. Buscando esa proporci&oacute;n en la superficie del cerebro humano dictamin&oacute; que el hombre es capaz de tener ciento cincuenta relaciones a la vez. Y ha ido determinando c&iacute;rculos de quince, de los m&aacute;s pr&oacute;ximos a los m&aacute;s distantes. Lo que mantiene cohesionados esos c&iacute;rculos es la sociabilidad. Y la sociabilidad es una consecuencia del amor. No puedes tener sociabilidad con gente que no quieres. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y tiene que ver con el instinto de supervivencia? Socialmente tenemos m&aacute;s probabilidades de sobrevivir que de forma individual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>De momento, es as&iacute; como se interpreta. Toda la evoluci&oacute;n est&aacute; interpretada en base a la supervivencia de la especie, en primer lugar, y del individuo, en segundo lugar. El altruismo es una conducta valiosa que est&aacute; muy homenajeada por el grupo. Y que alguien sufra para que el grupo pueda salir adelante es lo que hace pensar que estamos programados para que la supervivencia del grupo est&eacute; por encima de la nuestra. Y cuando eso no ocurre suelen ser expulsados del grupo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b0bab61-a8b7-498a-9820-36353b401947_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El psiquiatra José María Valls "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Las nuevas tecnolog&iacute;as cambiar&aacute;n nuestro cerebro?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Por supuesto. Lo cambian los helados y las bicicletas. S&oacute;crates mont&oacute; un pollo cuando salieron los libros. Hasta S&oacute;crates, los libros eran de transmisi&oacute;n oral. Y mont&oacute; un pollo fenomenal porque era el fin de la humanidad, que iba a perder la memoria. Los coches han cambiado nuestro cerebro much&iacute;simo. Hacemos operaciones con los coches que no nos imagin&aacute;bamos que las pudiera hacer el cerebro. Cuando inventaron el tren, hubo en Inglaterra una asociaci&oacute;n cient&iacute;fica que tuvo reuniones muy serias para dictaminar cu&aacute;l es la m&aacute;xima velocidad que puede soportar el ser humano. Llegaron a la conclusi&oacute;n de que 45 kil&oacute;metros por hora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; dice el horror de Gaza del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pues que eso es lo m&aacute;s humano que ha conocido nuestra especie. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de pánico es la dificultad de adaptarnos a sociedades con pocos peligros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Matarse. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;M&aacute;s que amar?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Hay un problema que caracteriza al hombre frente al Neardental y otras especies de hom&iacute;nidos: la capacidad de simbolizaci&oacute;n. Arsuaga defiende que la gran diferencia entre Croma&ntilde;&oacute;n y Neardental es que el primero es capaz de idealizar. De tener bandera. De tener entierros. De tener religi&oacute;n. Patria y religi&oacute;n. Y eso fue un gran avance evolutivo porque dio cohesi&oacute;n al grupo. Y permiti&oacute; la aparici&oacute;n de grupos m&aacute;s grandes. Pero ahora ya est&aacute; sobrando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Simbolizamos demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, claro. &iquest;Por qu&eacute; se est&aacute;n matando los israel&iacute;es y los palestinos? Porque hace cinco o seis mil a&ntilde;os, que vaya usted a saber, Dios le dio Israel al pueblo de Abraham que estaba en Irak. Y, de repente, se levant&oacute; un d&iacute;a y &iexcl;co&ntilde;o&iexcl; que me ha dicho Dios que hay una &ldquo;tierra de miel y trigo&rdquo; all&iacute;. Y fueron y se cargaron a los cananitas. Eso est&aacute; ah&iacute; cinco mil a&ntilde;os despu&eacute;s. Y con los palestinos no nos queremos enterar de que Mahoma se subi&oacute; en una yegua blanca que fue a parar al lado del templo de los jud&iacute;os. Y a Cristo lo mataron y resucit&oacute; justo en el mismo sitio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Qu&eacute; casuallidad. Las tres religiones monote&iacute;stas se disputan el mismo lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pues s&iacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/jose-maria-valls-psiquiatra-abusos-iglesia-provocan-dano-espantoso_128_10656911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Nov 2023 23:05:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/59e00aca-f33e-40ee-a5d5-90bfcff2d827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="248599" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/59e00aca-f33e-40ee-a5d5-90bfcff2d827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="248599" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[José María Valls, psiquiatra: "Los abusos de la Iglesia provocan un daño espantoso"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/59e00aca-f33e-40ee-a5d5-90bfcff2d827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[José María Valls,psiquiatra,pederastia,Iglesia,Córdoba,N&B]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una investigación destapa un nuevo caso de pederastia en la Iglesia en Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/investigacion-destapa-nuevo-caso-pederastia-iglesia-cordoba_1_9800050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8aee4078-1671-403c-af5f-bb72e26fc3ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una investigación destapa un nuevo caso de pederastia en la Iglesia en Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un tercer informe elaborado por 'El País' suma un caso a los ocho ya conocidos en la provincia cordobesa</p><p class="subtitle">Hemeroteca - El Papa ordena a la Iglesia investigar dos casos de abusos denunciados en Córdoba</p></div><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n iniciada por el peri&oacute;dico <em>El Pa&iacute;s</em> en 2018 sobre la pederastia en Espa&ntilde;a ha arrojado ahora un tercer informe con medio centenar de nuevos casos, entre los que se encuentra uno nuevo en C&oacute;rdoba, que se suma a los ocho anteriormente denunciados en esta provincia.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="https://elpais.com/sociedad/2022-12-16/un-tercer-informe-de-pederastia-en-el-clero-con-50-nuevos-casos-eleva-a-500-los-clerigos-acusados-en-un-solo-ano.html?outputType=amp" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha publicado dicho peri&oacute;dico</a>, el informe ha sido puesto en conocimiento de la Conferencia Episcopal y del Defensor del Pueblo. En total, en &eacute;l se recopilan 79 testimonios que apuntan a en total a 70 sacerdotes, religiosos y seglares de instituciones religiosas acus&aacute;ndolos de abusos. Los nuevos casos suman un total de 103 v&iacute;ctimas de estos abusos.
    </p><p class="article-text">
        En este nuevo informe -en el que aparece un caso m&aacute;s en C&oacute;rdoba-, se desgranan los distintos tipos de abusos, que van &ldquo;desde tocamientos por encima de la ropa hasta violaciones continuadas en el tiempo&rdquo;, seg&uacute;n denuncian. Las edades de las v&iacute;ctimas oscilan entre los 4 y los 17 a&ntilde;os, siendo en la mayor&iacute;a de los casos (un 96,68%), varones. De los casos descubiertos ahora gracias a nuevos testimonios, el m&aacute;s antiguo data de 1955 y el m&aacute;s reciente, de 2002.
    </p><h3 class="article-text">Casos de abusos denunciados en C&oacute;rdoba</h3><p class="article-text">
        En la provincia de C&oacute;rdoba ha habido casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes que han sido juzgados y que han acabado en condenas. En el a&ntilde;o 2003, un sacerdote que ejerc&iacute;a en Pe&ntilde;arroya-Pueblonuevo fue condenado a 11 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por abusar de ocho menores de entre ocho y 11 a&ntilde;os. Este sacerdote no fue apartado de la iglesia, sino que acab&oacute; trabajando en el Archivo de la Di&oacute;cesis,&nbsp;<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/heridas-cura-pederasta-penarroya-reabren_1_7036341.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como public&oacute; este medio en el a&ntilde;o 2014</a>.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/iglesia-estudia-secularizacion-cura-condenado-abusos-sexuales_1_7116528.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otro cura fue condenado a cinco a&ntilde;os y un d&iacute;a de c&aacute;rcel por abusar de una ni&ntilde;a en la iglesia de Villanueva del Duque</a>. Este sacerdote ten&iacute;a antecedentes penales por haber militado en una organizaci&oacute;n de ultraderecha en Catalu&ntilde;a. El sacerdote sigui&oacute; dando misa hasta que la sentencia fue ratificada. El Obispado apart&oacute; inicialmente al cura de su iglesia original, pero no del sacerdocio.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima condena fue la de un fraile, de la orden franciscana, que era profesor.&nbsp;<a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/tribunales/condenan-20-anos-carcel-profesor-colegio-cordoba-acusado-abusar-sexualmente-cuatro-alumnas-menores_1_8112671.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Este fraile impart&iacute;a clases de Religi&oacute;n y fue condenado a 20 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por abusar</a>&nbsp;de cuatro de sus alumnas, que eran menores de edad. Los hechos habr&iacute;an ocurrido entre los a&ntilde;os 2012 y 2014.
    </p><h3 class="article-text">500 casos de abusos notificados a la Conferencia Episcopal y el Defensor del Pueblo</h3><p class="article-text">
        Desde que <em>El Pa&iacute;s</em> iniciara su investigaci&oacute;n, el total de casos recopilados, investigados y entregados para su conocimiento a la Conferencia Episcopal, al Vaticano y al Defensor del Pueblo llega a sumar 500 en el plazo de un a&ntilde;o. Este tercer informe presentado ahora se suma a los notificados hace justo un a&ntilde;o, en diciembre de 2021, y al elaborado hace seis meses, en junio de 2022.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de este a&ntilde;o, el Congreso de los Diputados aprob&oacute; una iniciativa para investigar los casos de pederastia dentro de la Iglesia, que desemboco&oacute; en la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n del Defensor del Pueblo, que ya lleva recogidos varios cientos de testimonios. Por su parte, la Iglesia encarg&oacute; en febrero una auditor&iacute;a interna sobre este asunto a un despacho de abogados, con m&aacute;s de medio millar de casos admitidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Reina, Redacción Cordópolis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/investigacion-destapa-nuevo-caso-pederastia-iglesia-cordoba_1_9800050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 04:46:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8aee4078-1671-403c-af5f-bb72e26fc3ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="108880" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8aee4078-1671-403c-af5f-bb72e26fc3ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="108880" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una investigación destapa un nuevo caso de pederastia en la Iglesia en Córdoba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8aee4078-1671-403c-af5f-bb72e26fc3ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Iglesia,pederastia,abusos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
