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    <title><![CDATA[Cordópolis - Anna Freixas]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/anna-freixas/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Anna Freixas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pelillos a la mar (el sobaco según Carla Simón)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/pelillos-mar-sobaco-carla-simon_132_12639670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b1d7840-dc36-4fec-8c0d-44cf16b8c13e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pelillos a la mar (el sobaco según Carla Simón)"></p><p class="article-text">
        He de decir que fui a ver la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Carla Sim&oacute;n &#8213;<em>Romer&iacute;a&#8213; </em>con unas expectativas que no se vieron colmadas. Pero no es sobre esto acerca de lo que quiero hablar hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la pel&iacute;cula algunas cosas me han interesado mucho. Adem&aacute;s de la belleza de sus im&aacute;genes, me ha parecido muy importante que por fin l@shij@s de las v&iacute;ctimas del SIDA y de las drogas hablen y muestren su desolaci&oacute;n y su dolor por haber crecido sin poder disfrutar del amor y el conocimiento de sus madres y padres y, adem&aacute;s, haberlo hecho en un silencio vergonzante.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, voy a lo que iba. En la pel&iacute;cula la protagonista, una joven de 18/20 a&ntilde;os, y tambi&eacute;n otra de sus actrices, muestran sin empacho sus sobacos sin depilar. No se trata de una coincidencia y de unos planos sin importancia, claro que no. Sobre todo en un pa&iacute;s como el nuestro en el que las ni&ntilde;as y las mujeres vivimos obsesionadas con los pelos, tratando de exterminar cualquier asomo de ellos: por supuesto en los sobacos, pero tambi&eacute;n en las cejas, el bigote, las piernas, los brazos y en estos &uacute;ltimos tiempos, tambi&eacute;n en las ingles. Prueba fehaciente de ello es que cuando estoy en el vestuario de la piscina, donde se da un espacio de desnudez y familiaridad corporal, compruebo que las j&oacute;venes han dejado su felpudo reducido al tama&ntilde;o de un cepillo de dientes infantil. No como la actriz georgiana EkaChavleishvili que en <em>Blackbird, blackberry </em>(2023) &#8213;una pel&iacute;cula interesante, por cierto, que se puede ver en <em>Filmin&#8213;</em>nos muestra su magn&iacute;fico&nbsp;y tupido bosque.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los de <em>Romer&iacute;a </em>no son unos planos inocentes y eso me gusta. La directora ha querido romper una lanza a favor de la libertad femenina de mostrar nuestros cuerpos sin torturas. Dejar claro a las j&oacute;venes que las mujeres podemos ser naturalmente peludas sin que se junte el cielo con la tierra, haciendo as&iacute; el mundo un poco m&aacute;s grande para las ni&ntilde;as y las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, mientras estas ideas danzan por mi cabeza me tropiezo con la noticia de que el tenista Carlos Alcaraz, al alzar uno de sus trofeos recientes, mostr&oacute; sus sobacos lisos como el culito de un beb&eacute;. Ay di&oacute;s, pens&eacute;, a este paso jam&aacute;s vamos a levantar cabeza.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No os dec&iacute;an, cuando erais chicas, esto de que <em>donde hay pelo hay alegr&iacute;a?</em> Pues eso, pong&aacute;moslo en pr&aacute;ctica, peludas m&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/pelillos-mar-sobaco-carla-simon_132_12639670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Sep 2025 18:23:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pelillos a la mar (el sobaco según Carla Simón)]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Me gusta pagar impuestos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/gusta-pagar-impuestos_132_12537153.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea1be945-8ec1-46b3-89f3-a5c9b5d81a36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Me gusta pagar impuestos"></p><p class="article-text">
        A m&iacute; me gusta pagar los impuestos que me corresponden. Me hacen libre, una vieja libre.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, veo a mi alrededor a personas que viven con el objetivo de pagar lo menos posible a Hacienda, a la que consideran una mano negra fagocitadora de nuestro dinero y no el medio a trav&eacute;s del cual contribuimos a mantener el Estado de Bienestar, la Sanidad, la Educaci&oacute;n, las carreteras y otros elementos de nuestro confort cotidiano. Personas para las que la idea de conseguir saltarse algunos impuestos les produce un placer enorme. Emplean una gran cantidad de energ&iacute;a en conseguirlo. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, pretenden llevar a cabo determinadas operaciones inmobiliarias con el objetivo que su prole ahorre impuestos cuando ell@s mueran y sean nuestros leg&iacute;tim@s hereder@s. Es decir, si nosotras en vida les trasmitimos nuestras propiedades, todo eso que se ahorran cuando llegue el momento en que les corresponda ser hereder@s. Claro que, tambi&eacute;n, mientras tanto no te mueres, pueden aprovechar para vender la casa y dejarte en la calle. No ser&aacute;s la primera.
    </p><p class="article-text">
        Me explican que es frecuente que, al morir los abuelos, los nietos traten de convencer a sus padres -leg&iacute;timos herederos- de que inscriban las propiedades que van a heredar directamente a ellos. Todo ello con el argumento de que estos ya tienen una edad y no les queda mucho tiempo para disfrutar de esos bienes que, sin embargo, pueden ser de gran utilidad para la generaci&oacute;n m&aacute;s joven y, por supuesto, con el fin de ahorrarse los impuestos de una transmisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Inocentes. Presuponer que a partir de los 70 u 80 a&ntilde;os ya no podemos disfrutar teniendo una situaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s desahogada es una estupidez propia de quien no se ha enterado de que, de acuerdo con las estad&iacute;sticas, a los 70 a&ntilde;os es muy probable que nos quede todav&iacute;a un cuarto de siglo de vida en buenas condiciones. Tiempo estupendo para gastar y disfrutar una herencia m&aacute;s o menos merecida. Me quedo de una pieza con el argumentario de esos j&oacute;venes que se creen con tantos derechos. Cierto es que les hemos dado tanto, sin pedir nada a cambio, que han terminado por creer que lo merecen.
    </p><p class="article-text">
        La misma (i)l&oacute;gica se produce cuando algunas mujeres se divorcian o enviudan (extra&ntilde;a palabra) y se empe&ntilde;an en que las propiedades se pongan a nombre de los hij@s. A veces, esto, en los divorcios, se hace b&aacute;sicamente para evitar que la pareja pueda, en un momento determinado, disponer de su parte de los bienes, lo cual resultar&iacute;a en un detrimento del capital a heredar por l@s hij@s. Me parece una manera de desplumar a una de las partes, no vaya a ser que finalmente nuestra adorada prole se encuentre un buen d&iacute;a sin esa parte del capital. Una estrategia frecuentemente femenina, poco elegante y de consecuencias peligrosas, como he dicho anteriormente.
    </p><p class="article-text">
        Una mujer me cuenta que cuando muri&oacute; su marido, tambi&eacute;n con la idea de ahorrar a su prole impuestos de transmisi&oacute;n cuando ella falleciera, puso su piso a nombre de estos hijos, quedando ella como usufructuaria del piso en el que ha vivido sola y feliz durante bastantes a&ntilde;os. Todo en orden hasta que hete aqu&iacute; que una sus polluelas, a la saz&oacute;n gallina talluda, se vio en un momento complicado de la vida y, como era leg&iacute;tima propietaria de una parte de ese piso, sin mediar palabra ni aceptar argumentos en contra, se instal&oacute; en &eacute;l. Adi&oacute;s libertad, adi&oacute;s independencia, adi&oacute;s vida propia y privada y bienvenidos gastos de todo tipo, discusiones y continuas concesiones.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pagar impuestos nos da libertad y nos permite vivir una vejez digna y a nuestro gusto. Nos proporciona unos derechos por los que hemos trabajado duramente durante muchos a&ntilde;os y que podemos ver conculcados de buenas a primeras. Hay ahorros que cuestan muy caros en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, emocionales y de justicia y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Transmitir las propiedades en vida es un p&eacute;simo programa. Jam&aacute;s lo hag&aacute;is.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/gusta-pagar-impuestos_132_12537153.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 18:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Me gusta pagar impuestos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Gisèle Dignidad, nuestra mujer del año 2024]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/gisele-dignidad-mujer-ano-2024_132_11952837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b6c1837-ff64-4b19-bce2-c7d51fbe89f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gisèle Dignidad, nuestra mujer del año 2024"></p><p class="article-text">
        Cumplo con mi palabra y contin&uacute;o y termino con el tema de Gis&egrave;le Dignidad que inici&eacute; con el post <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/actos-terribles-consecuencias-claro-si_132_11675706.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Los actos terribles tienen consecuencias. Claro que s&iacute;</em></a><em>&nbsp;</em>de 23 de septiembre y continu&eacute; el 16 de octubre con el que titul&eacute; <a href="https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/dominacion-vergonzante_132_11738157.html." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La dominaci&oacute;n vergonzante</em></a><em>. </em>Hoy quiero conversar sobre la grandeza de Gis&egrave;le Dignidad.
    </p><p class="article-text">
        La inspiraci&oacute;n me ha venido porque estos d&iacute;as atr&aacute;s hemos podido ver un montaje en el que aparec&iacute;a la foto de Gis&egrave;le Dignidad en la portada de la revista <em>Times</em>&nbsp;como si hubiera sido nombrada <em>mujer del a&ntilde;o 2024. </em>Se trataba de un buen deseo en el que se sustitu&iacute;a la imagen de Trump, el innombrable, a quien le han otorgado dicho galard&oacute;n, por la de esta mujer de quien hace medio a&ntilde;o no sab&iacute;amos nada. Pero no, la revista <em>Times</em>&nbsp;no ha considerado que Gis&egrave;le Dignidad merezca este honor. Nos tenemos que conformar con que la <em>BBC</em>&nbsp;la identifique como una de las 100 mujeres m&aacute;s influyentes de 2024 y que el <em>Financial Times</em>&nbsp;la haya incluido como una de las 25 m&aacute;s reconocidas del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, sin embargo, y a muchas de las personas de buena catadura moral nos parece que este t&iacute;tulo lo ha ganado con creces Gis&egrave;le Dignidad. Su nombre pasar&aacute; a la historia de la lucha de las mujeres por la justicia, la dignidad y la libertad de todas y cada una de las que sufren abusos, violaciones y violencias sobre su cuerpo y su esp&iacute;ritu por parte de unos seres que se otorgan a s&iacute; mismos la posibilidad de llevarlos a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Gis&egrave;le Dignidad ha iluminado muchas parcelas del espacio silenciado de las relaciones entre hombres y mujeres. Ha mostrado la verdadera cara de la miseria moral y se&ntilde;alado que quien comete una infamia es quien debe sentir verg&uuml;enza. Ha invertido el lugar en el que hasta el momento la sociedad hab&iacute;a situado la humillaci&oacute;n, la ignominia. Gracias a su fortaleza las mujeres de todas las edades que han sido objeto de violaciones obscenas, y tambi&eacute;n quienes no las han sufrido, o eso creen, podr&aacute;n a partir de ahora andar con la cabeza bien alta. Con su integridad y valent&iacute;a ha indicado a la sociedad hacia d&oacute;nde debe dirigir su enfado, su rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Nos ha recordado la magnitud del pacto de la fratria. El yerno de Gis&egrave;le Dignidad lo dijo con una frase contundente: <em>no puedes imaginarte lo inimaginable</em>. Tampoco Gis&egrave;le, en la peor de sus frecuentes pesadillas, pod&iacute;a haber imaginado, antes del d&iacute;a 2 de noviembre de 2020 en que el comisario de polic&iacute;a le comunic&oacute; que desde hac&iacute;a m&aacute;s de diez a&ntilde;os era drogada por su marido y violada por m&aacute;s de setenta hombres diferentes, que su adorado esposo fuera un perverso moral y un depredador sexual.
    </p><p class="article-text">
        Su valent&iacute;a ha dejado claro que la violaci&oacute;n es un acto consciente, no algo que se hace sin querer, como quien no quiere la cosa. Que violar conlleva la firme resoluci&oacute;n de tomar por las bravas lo que se sabe a ciencia cierta que una mujer no consentir&iacute;a jam&aacute;s. Y, en este caso concreto, exig&iacute;a, adem&aacute;s, una preparaci&oacute;n estrat&eacute;gica, la aceptaci&oacute;n de unas normas estrictas dictadas por el marido, un secretismo y la carencia absoluta de piedad.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, espero que el enorme debate social que ha generado este caso cale en la conciencia colectiva y tenga un recorrido legal, de manera que el consentimiento, el acuerdo entre las partes, se sit&uacute;e en el centro de la cuesti&oacute;n, dejando claro que es este el constituyente sustancial de la ceremonia sexual. Algo que implica una negociaci&oacute;n, nunca un cheque en blanco.
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Gis&egrave;le, nuestra mujer del a&ntilde;o 2024.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/gisele-dignidad-mujer-ano-2024_132_11952837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jan 2025 18:49:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gisèle Dignidad, nuestra mujer del año 2024]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde están las mujeres republicanas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/mujeres-republicanas_132_11927619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/536a2054-5814-4828-9172-ec613d0efd9a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde están las mujeres republicanas?"></p><p class="article-text">
        No salgo de mi asombro. Ma&ntilde;ana de domingo en tiempo navide&ntilde;o. Zascandileo por la casa, feliz de no tener que preparar ning&uacute;n exceso hipercal&oacute;rico. Clic-clic. Entra un<em> whatsapp</em>. Miro con curiosidad. Se trata de un autodenominado <em>Calendario Republicano 2025</em>. Bienvenido. Semejante t&iacute;tulo promete un ejercicio de memoria y reconocimiento. Pincho el <em>link</em> y empiezo a pasar los meses. Las p&aacute;ginas dedicadas a cada mes est&aacute;n ilustradas con dibujos, poemas, citas y, cu&aacute;l es mi sorpresa, cuando compruebo que ni una sola de las personas citadas, nombradas, dibujadas, es una mujer. 
    </p><p class="article-text">
        Encuentro a Rafael Alberti, Antonio Gala, Le&oacute;n Felipe, Luis Cernuda, Blas de Otero, Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo, Antonio Machado, Miguel Hern&aacute;ndez, Gabriel Celaya, Antonio Gala, Federico Garc&iacute;a Lorca, Miguel de Unamuno y P&iacute;o Baroja, personas m&aacute;s o menos contempor&aacute;neas de nuestro pa&iacute;s, dedicadas a las letras. Algunas relacionadas con la Rep&uacute;blica, otras no. Me sorprende que tambi&eacute;n se haya considerado de inter&eacute;s republicano retrotraernos al siglo XVI e incluir a otros pr&oacute;ceres de las letras patrias, como Francisco de Quevedo o Miguel de Cervantes. En el terreno literario tambi&eacute;n ha habido memoria para incluir a escritores e incluso cantautores que no son de nuestro pa&iacute;s, como Bertold Brecht, Georges Brassens, Jos&eacute; Saramago, Mario Benedetti, Paul &Eacute;luard y Pablo Neruda. El calendario republicano que se nos ofrece incluye algunas p&iacute;ldoras literarias, citas de textos que pertenecen a pol&iacute;ticos renombrados como Juan Negr&iacute;n y Federico Engels y, no os lo perd&aacute;is, alguien se ha acordado de incluir palabras de Marcelino Camacho. No digo m&aacute;s. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni una sola mujer es nombrada, citada, se&ntilde;alada. Parece claro que las palabras de las mujeres, sean en forma de poema, de texto literario o de cita pol&iacute;tica no merecen ser recordadas porque, al parecer, no construyeron la Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la cosa no queda aqu&iacute;. Cuando nos asomamos al interior del calendario y contabilizamos las efem&eacute;rides que se destacan en cada uno de los doce meses, vemos que de los 42 hechos que se se&ntilde;alan para la memoria republicana s&oacute;lo se nombra a tres mujeres con nombre y apellidos: Mariana Pineda, Rosa Luxemburgo y Dolores Ib&aacute;rruri. En el mes de marzo se cita al colectivo de las 129 mujeres muertas el 8 de marzo en Nueva York. En total se cita a 38 hombres y 4 mujeres (3 con nombre y un colectivo). 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, mirado en su totalidad este llamado <em>Calendario Republicano</em> no ofrece ni un solo texto de alguna de las muchas e importantes mujeres que construyeron la Rep&uacute;blica, en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica, del pensamiento, de la literatura y el arte: Clara Campoamor, Victoria Kent, Federica Montseny, Mar&iacute;a Zambrano, M. Teresa Le&oacute;n, Margarita Nelken, Manuela Ballester, Luc&iacute;a S&aacute;nchez Saornil, Concha M&eacute;ndez, Mar&iacute;a de Maeztu, entre otras muchas. Tampoco considera de inter&eacute;s incluirlas en el recuerdo de los diversos meses del a&ntilde;o 2025. A pesar de que la obra y acci&oacute;n de estas pensadoras, artistas, pol&iacute;ticas y escritoras han transformado la vida de las mujeres de nuestro pa&iacute;s, bastante m&aacute;s que la de los <em>ellos</em> que ocupan las p&aacute;ginas del citado calendario republicano, a cuyos autores dedico esta peque&ntilde;a lista, para su iluminaci&oacute;n futura.
    </p><p class="article-text">
        Cuando escribimos suele ser una buena pr&aacute;ctica dar a leer el texto o la propuesta a otras personas que, desde diversos lugares del pensamiento, pueden iluminarnos acerca de los aciertos y d&eacute;ficits de nuestro trabajo. Una pr&aacute;ctica de humildad que nos evita disgustos.
    </p><p class="article-text">
        Vivan en nuestro coraz&oacute;n las mujeres de la Rep&uacute;blica que nos dieron el voto, el divorcio, la escuela y la mayor&iacute;a de edad.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Vivan!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/mujeres-republicanas_132_11927619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2024 19:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde están las mujeres republicanas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dominación vergonzante]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/dominacion-vergonzante_132_11738157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53167003-b725-4d2b-89a8-7616f400f12b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dominación vergonzante"></p><p class="article-text">
        Aunque parece que la prensa est&aacute; algo m&aacute;s desinteresada del tema de Gisele Dignidad, de vez en cuando siguen apareciendo informaciones que desvelan detalles iluminadores de la perversidad sin l&iacute;mites.&nbsp;Se trata de un goteo de noticias que nos permiten atar cabos e ir relacionando situaciones que todas tienen un denominador com&uacute;n: la sexualidad miserable de algunos hombres basada en el abuso sin paliativos que constituye la llamada sumisi&oacute;n qu&iacute;mica, mejor nombrada como la &lsquo;dominaci&oacute;n vergonzante&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        He estado pensando mucho acerca de la violencia sexual que se ejerce sobre mujeres y ni&ntilde;as que est&aacute;n dormidas, drogadas, sometidas qu&iacute;micamente, por lo que no pueden defenderse, no pueden reaccionar y tampoco sustraerse a este abuso sin paliativos sobre su cuerpo. Voy a poner algunos ejemplos para que vayamos nombrando lo que no debemos pasar por alto.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el caso de Gisele Dignidad nos ha puesto delante de los ojos un tema de enorme importancia. La violaci&oacute;n durante a&ntilde;os de una mujer, con la venia de su marido que la drogaba para que sus compinches pudieran hacer barbaridades con su cuerpo inerte. Un asunto que afecta a nuestras hijas, hermanas, amigas, nietas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es el &uacute;nico caso y, por lo tanto, no es la excepci&oacute;n. No. Voy a hacer un peque&ntilde;o repaso. Hace un tiempo, no mucho, le&iacute; una novela de Miriam Toews, <em>Ellas hablan</em>, publicada en 2020 por Sexto Piso &#8213;llevada al cine por Sarah Polley en 2023&#8213; en la que se narra un hecho real ocurrido en una comunidad menonita en la que numerosas mujeres y ni&ntilde;as eran violadas sistem&aacute;ticamente mientras dorm&iacute;an. Me pareci&oacute; un horror sin l&iacute;mites y supongo que tambi&eacute;n a quienes hab&eacute;is le&iacute;do la novela o visto la pel&iacute;cula. Ocurri&oacute;, no es ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s hechos horribles: hace unos d&iacute;as leo en El Pa&iacute;s el caso del juicio que se est&aacute; llevando a cabo contra un cirujano franc&eacute;s llamado Jo&euml;l Le Schournee que entre 1989 y 2014 abus&oacute; impunemente de 299 pacientes en diferentes hospitales. Eran ni&ntilde;as y ni&ntilde;os con una edad media de s&oacute;lo 11 a&ntilde;os (s&iacute;, has le&iacute;do bien, s&oacute;lo 11 a&ntilde;os). Este ser ten&iacute;a documentadas una por una todas sus fechor&iacute;as con dibujos, notas y relatos manuscritos. La mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas lo fueron estando anestesiadas o en proceso de despertar o simplemente sedadas y no fueron conscientes de estos hechos hasta que la polic&iacute;a se puso en contacto con ellas. Tomad nota de que a este criminal lo hab&iacute;an denunciado en 2006 pero los servicios hospitalarios no tomaron ninguna medida, ocultando los delitos como si no hubieran ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cosa no queda por ah&iacute;, fuera de nuestras fronteras. No, en casa tambi&eacute;n tenemos problemas de esta &iacute;ndole. No olvid&eacute;is el delito potencial &#8213;y real&#8213; que constituye el hecho de que cuando salen de copas las mujeres est&aacute;n constantemente bajo la amenaza, el miedo y la inseguridad de que alg&uacute;n desalmado les eche droga en la bebida, momento a partir del cual dejan de ser due&ntilde;as de su cuerpo y sus deseos. Las comisar&iacute;as est&aacute;n plagadas de denuncias al respecto, aunque pocas salen adelante. Tambi&eacute;n es esto sexo sin consentimiento y bajo sumisi&oacute;n qu&iacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Todo va de lo mismo &#8213;Gisele Dignidad, las mujeres de la comunidad menonita, las j&oacute;venes a quienes se droga en situaciones festivas y aparentemente placenteras, las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os franceses v&iacute;ctimas del cirujano sin alma&#8213; va de la dificultad para aceptar la libertad de las mujeres para decir no. Estos individuos perversos saben perfectamente que esa sexualidad que pretenden no la conseguir&aacute;n dado que sobrepasa todos los l&iacute;mites de la decencia, de la igualdad, del respeto, de la justicia. Saben que las mujeres jam&aacute;s la van a aceptar y por lo tanto se documentan y preparan para el delito. Planean sus fechor&iacute;as en la clandestinidad y se apoyan en el compadreo. Parece que eso del consentimiento no es un asunto que vaya con ellos. Menuda pesadez tener que acordar hasta d&oacute;nde, qu&eacute;, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, cu&aacute;nto, de qu&eacute; manera, sobre todo cuando lo pueden conseguir por las bravas, disponiendo incluso de clases particulares para no cometer errores con la dosis, no vaya a ser que la v&iacute;ctima se despierte en mitad de la violaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; problema tienen algunos hombres con la sexualidad que necesitan someter a las mujeres y anular su capacidad de decisi&oacute;n? &iquest;Tan fuerte es el deseo de dominio sin l&iacute;mites que prefieren cometer un delito a negociar? La igualdad parece que no ha llegado a la mente de algunos hombres ni a la cama de quienes desean tener relaciones con seres inertes, no interactuantes.
    </p><p class="article-text">
        Hablando con mi primo Ram&oacute;n, anonadado, est&aacute;bamos de acuerdo en que urge que los ellos se planteen un debate colectivo sobre el tema, pongan nombre a este modo de actuar y se planteen acciones directas que pongan en evidencia estos delitos de manera que no den cobertura a estos bandidos.
    </p><p class="article-text">
        Una revisi&oacute;n a fondo acerca de la sexualidad masculina y el deseo. A fondo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/dominacion-vergonzante_132_11738157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2024 17:48:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dominación vergonzante]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los actos terribles tienen consecuencias. Claro que sí]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/actos-terribles-consecuencias-claro-si_132_11675706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6340a37d-dc28-4017-a636-14ab04363744_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los actos terribles tienen consecuencias. Claro que sí"></p><p class="article-text">
        As&iacute; es la vida, no siempre uno sale de rositas. A pesar de que, acostumbrados a cometer impunemente cualquier barrabasada, algunos puedan creer que estas son las reglas del juego. Pues no.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto imbuida del pasmo continuado con que voy conociendo los detalles del juicio que se est&aacute; celebrando en Avignon por la violaci&oacute;n organizada y sistem&aacute;tica de Gisele Dignidad (en un acto de justicia, le he cambiado el apellido). Un juicio que nos muestra la profunda maldad del pacto patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        Voy a destacar algunos apuntes, de la infinidad de planos que se pueden analizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, Gisele Dignidad ha decidido que sea un juicio p&uacute;blico en el que ella se muestra a cara descubierta, mientras que los diversos miserables se ocultan tras mascarillas o se tapan el rostro como pueden. Gisele Dignidad ha llevado a cabo un acto pol&iacute;tico en el que por encima de sus intereses y su dolor personal ha primado el bien com&uacute;n: que la sociedad conozca la magnitud de la vileza y la desverg&uuml;enza de estos hombres, de manera que otras mujeres puedan poner nombre a lo que les ocurre y/o librarse de vivir algo parecido. Reconocerse como v&iacute;ctimas, no como culpables.
    </p><p class="article-text">
        Con este acto pol&iacute;tico ha se&ntilde;alado la identidad de los malhechores, ha permitido que la sociedad los muestre y los nombre como violadores, agresores, depredadores. Ha pretendido que la verg&uuml;enza no recaiga sobre ella sino sobre estos individuos, de manera que ellos sientan la verg&uuml;enza de la acusaci&oacute;n social, que sean juzgados por sus actos y se arrepientan de ellos. Que asuman las consecuencias de su perversidad, de su crueldad y de su bajeza moral.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, de los cincuenta y pico individuos s&oacute;lo tres han pedido perd&oacute;n. Algo incre&iacute;ble que en s&iacute; mismo da cuenta de su catadura. No s&oacute;lo no se disculpan, sino que, por el contrario, se sacan de la chistera todo tipo de argumentaciones exculpatorias a cu&aacute;l m&aacute;s miserable. Muchas de ellas muestran un desarrollo del criterio y pensamiento moral que no supera los siete a&ntilde;os. Por ejemplo, que el marido daba permiso, que sufrieron violencias f&iacute;sicas y sexuales en la infancia, que cre&iacute;an que era un juego. Me escalofr&iacute;a la profundidad del pacto de la masculinidad rampante que permite que algunos hombres crean que un marido puede dar permiso u otorgar el consentimiento en nombre de la mujer. &iquest;En qu&eacute; etapa del pleistoceno viven estos hombres?
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s, ni uno solo de ellos, del centenar que a lo largo de diez a&ntilde;os participaron en esta ceremonia de violaci&oacute;n organizada (hab&iacute;a que llegar duchado, no utilizar perfume, no hacer ruido, am&eacute;n de otros requisitos para poder actuar en semejante atrocidad) sinti&oacute; nunca ni la m&aacute;s m&iacute;nima desaz&oacute;n interior que le llevara a pensar que esto era un delito y denunciarlo. Ni los que aceptaron la invitaci&oacute;n, ni los que la rechazaron: ninguno denunci&oacute; jam&aacute;s. Ni uno solo. Menuda catadura moral. Una muestra fehaciente de la profundidad del pacto patriarcal de una masculinidad deleznable.
    </p><p class="article-text">
        Encima de malvados y violadores estos sujetos evidenciaron tener una sexualidad realmente cutre. Porque, &iquest;se puede disfrutar una relaci&oacute;n sexual con un cuerpo inerte, que no responde a ning&uacute;n est&iacute;mulo, que no interact&uacute;a, que no participa: tener sexo con un saco de patatas? &iquest;Qu&eacute; placer se obtiene en esta situaci&oacute;n, si no es la de la fantas&iacute;a del dominio, de la sumisi&oacute;n absoluta, del poder sin l&iacute;mites? Pues parece que a algunos les resulta de lo m&aacute;s estimulante porque repitieron hasta seis veces.
    </p><p class="article-text">
        Otros asuntos de importancia sobre los que reflexionar&eacute; en otra ocasi&oacute;n tienen que ver con la relaci&oacute;n de la clase m&eacute;dica con los malestares de las mujeres despu&eacute;s de la menopausia, porque &iquest;c&oacute;mo es posible que la m&eacute;dica o el m&eacute;dico de cabecera de Gisele Dignidad no detectara en ninguna anal&iacute;tica semejante contaminaci&oacute;n qu&iacute;mica de su cuerpo y, por el contrario, tuviera la osad&iacute;a de diagnosticarla de Alzheimer, a fin de explicar las lagunas de memoria de que se quejaba la paciente? Tambi&eacute;n habr&iacute;a que reflexionar sobre la piel fina de estos hombres que se muestran indignados por el se&ntilde;alamiento social del que son objeto. &iquest;Encima se sienten con derecho a tales remilgos?
    </p><p class="article-text">
        Continuar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        UN MONSTRUO Y DECENAS DE CANALLAS, rezaba un r&oacute;tulo de tv.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, decenas y decenas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/actos-terribles-consecuencias-claro-si_132_11675706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2024 18:10:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los actos terribles tienen consecuencias. Claro que sí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pátina de la vejez]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/patina-vejez_132_10917241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1c2e3c4-63bb-49b5-82ce-82670b125fe6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pátina de la vejez"></p><p class="article-text">
        <em>Sugerencias para un aut&eacute;ntico cuidado de madres y padres mayores, dedicadas a las hijas e hijos que muestran un empe&ntilde;o encomiable en lo que ellos entienden por cuidar de sus padres y madres</em>
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos a&ntilde;os mi vida est&aacute; repleta de seres queridos que se sit&uacute;an m&aacute;s all&aacute; de los ochenta, superan los noventa o est&aacute;n cercanos a los cien a&ntilde;os. Personas interesantes, con las que mantengo conversaciones estimulantes. Mujeres y hombres que se resisten a la desaparici&oacute;n decretada por la sociedad edadista y que ah&iacute; siguen, tratando de permanecer de forma significativa en este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es de esto de lo que quiero hablar ahora mismo, sino de un asunto que hace tiempo que me preocupa de verdad y que ese s&iacute; merece la atenci&oacute;n delicada y dedicada de la prole que con su esmero podr&iacute;a cubrir aspectos que algunas vejeces ya no pueden resolver con eficacia. Voy a poner algunos ejemplos que facilitar&aacute;n la comprensi&oacute;n de este asunto que es muy delicado, desde luego.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a una edad avanzada es muy probable que nuestros sentidos m&aacute;s sociales &#8213;vista y o&iacute;do&#8213; no tengan la agudeza de anta&ntilde;o, que nos desplacemos con menor agilidad que antes porque los andadores de que actualmente disponemos son bastante torpes o simplemente estemos en otro planeta una buena parte del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones suelen estar en el origen de lo que yo entiendo por la <em>p&aacute;tina de la vejez </em>que se evidencia en ropas que tienen manchas de diversos or&iacute;genes, pedacitos de galleta o restos de ceniza del cigarrillo furtivo, bolitas ancestrales, botones ausentes; en u&ntilde;as necesitadas de un buen arreglo o cejas a lo Breznev; en verrugas que claman por una visita a la dermat&oacute;loga, pelos en barba y bigote y otras peque&ntilde;as se&ntilde;ales de que ya no somos quien &eacute;ramos y que si tuvi&eacute;ramos buena vista y las excelentes condiciones personales que ten&iacute;amos tiempo atr&aacute;s nunca hubi&eacute;ramos querido mostrar. El polvo, las manchas, los dientes, los pelos, el olor, para m&iacute; son m&aacute;s importantes que la aburrida comida conveniente o las pastillas.
    </p><p class="article-text">
        Gustar gusta, a todas las edades; incluso cuando no somos capaces de llevar las riendas de nuestra vida. Porque en la mayor&iacute;a de los casos no se trata de que hayamos tirado la toalla, no, es la larga vida o la loter&iacute;a desafortunada la que nos ha puesto un poco m&aacute;s all&aacute;. Porque si tu vista no te permite ver d&oacute;nde est&aacute; el bot&oacute;n del ascensor, tampoco puedes ver el polvo que se acumula en esos objetos tan bonitos que tienes en casa, ni las manchas y los pelos aqu&iacute; y all&aacute;. Lo veo a mi alrededor y vosotr@s tambi&eacute;n, a poco que pong&aacute;is la mirada atenta, Y me pregunto si las personas que cuidan no ven lo que yo, o si est&aacute;n tan preocupadas por la administraci&oacute;n del <em>pastillamen</em> y la fabricaci&oacute;n de comidas poco sugerentes sin esto y sin aquello que no detectan lo que ocurre alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        En estos casos echo en falta la atenci&oacute;n silenciosa y eficaz de alguien que desde otro lugar vaya supliendo las carencias y facilitando una imagen de dignidad que tod@s deseamos poder ofrecer en la vejez. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo cu&aacute;nto me gust&oacute; ver hace ya unos a&ntilde;os a la madre de mi amiga Leonor perfectamente cuidada, como si hubiera quedado a tomar el t&eacute; con sus amigas, cuando ella ya no pod&iacute;a hacerlo por s&iacute; misma. Era evidente que hab&iacute;a una mirada que deseaba preservar la dignidad de esa mujer.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute;, en estos detalles que pasan desapercibidos, deber&iacute;amos emplear ese enorme y desmedido af&aacute;n de cuidado que mostramos prohibiendo esto y lo otro a nuestros progenitores, (&iexcl;no vaya a ser que se rompan la cadera!), para ofrecer una imagen de la vejez que produzca deseo de acercamiento y buen rollo.
    </p><p class="article-text">
        Porque en estos peque&ntilde;os detalles reside el meollo del rechazo hacia la vejez. Y, por supuesto, la clave de la dignidad, del respeto, del cuidado, del amor.
    </p><p class="article-text">
        Yo prefiero llegar a la meta con una imagen digna que con todas las pastillas ingeridas. Tomad nota.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/patina-vejez_132_10917241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Feb 2024 19:42:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pátina de la vejez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por favor, siéntate]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/favor-sientate_132_10856340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8478741d-5ac1-43e3-a477-96bfa1ea001a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x559y85.jpg" width="1200" height="675" alt="Por favor, siéntate"></p><p class="article-text">
        Llevo a&ntilde;os y a&ntilde;os observando algo que cada vez me molesta m&aacute;s; no s&eacute; si a vosotr@s os pasa lo mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Nos hartamos de hablar acerca de lo mal educadas que nos parecen las gentes j&oacute;venes, que si esto, que si lo otro y, sin embargo, cuando se comportan de manera cort&eacute;s, respetuosa y considerada, levant&aacute;ndose del asiento en el autob&uacute;s, en el metro o en cualquier espacio p&uacute;blico donde van c&oacute;modamente sumergidas en su tel&eacute;fono <em>listillo</em> y nos invitan a que ocupemos su asiento, decimos que no. <em>No!, no!, no hace falta!</em> decimos orgullosamente y seguimos ah&iacute; de pie, balance&aacute;ndonos peligrosamente, agarradas a las barras, porque nosotr@s somos j&oacute;venes y <em>no me ha mirado bien</em>. Siempre creemos que no somos suficientemente viej@s para merecer este buen trato.
    </p><p class="article-text">
        Ese joven, esa joven, ha tomado la decisi&oacute;n de abandonar su c&oacute;moda posici&oacute;n porque nos ha visto mayores que ellas y piensa que posiblemente viajaremos mejor sentadas. Con esta conducta sienten que devuelven los cuidados que reciben de las personas mayores de su alrededor, en una cadena de atenciones a la que pueden contribuir con ese gesto sencillo. Lo hacen poniendo en pr&aacute;ctica lo que le han ense&ntilde;ado en casa, en la escuela, en la pandilla. Piensan que est&aacute;n haciendo lo correcto.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta peculiar relaci&oacute;n de p&aacute;nico con la edad no queda ah&iacute; solo. Hay montones de situaciones en las que asoma la <em>patita</em>: en nuestro lenguaje <em>qu&eacute; bien est&aacute;s, no pareces la edad que tienes</em>, en nuestra desesperada b&uacute;squeda de la apariencia juvenil y en tantas otras situaciones. Pero hay una que me parece pr&oacute;xima a la del autob&uacute;s y es cuando nos llaman <em>se&ntilde;ora </em>y un escalofr&iacute;o recorre nuestro cuerpo pensando que ese t&eacute;rmino implica que nos ven viejas. Cuando, en realidad, es una muestra de que nos est&aacute;n tratando en igualdad con los hombres a quienes nadie se le ocurrir&iacute;a llamar <em>se&ntilde;oritos</em>. Un ejercicio de ciudadan&iacute;a donde no somos nombradas en funci&oacute;n de nuestro estado civil o nuestra edad y recibimos un tratamiento neutro que nos libera de todo estigma. 
    </p><p class="article-text">
        Con nuestra conducta edadista, nosotr@s <em>forever young,</em> estamos desalentando unas conductas c&iacute;vicas en las que reside la semilla de otras posibles buenas pr&aacute;cticas que con el paso de los a&ntilde;os vamos a reclamar con enfado y santa ira. Entonces diremos que hay qu&eacute; ver lo poco educada que es la gente y se&ntilde;alaremos la falta de pol&iacute;ticas ciudadanas de atenci&oacute;n y cuidado de las personas mayores. Pero no nos acordaremos de que con nuestra conducta empestilladamente juvenil hemos estado durante a&ntilde;os invitando a la ceguera de la edad. 
    </p><p class="article-text">
        No veo nada mejor, ni m&aacute;s educativo socialmente, ni m&aacute;s generoso y amable, ni m&aacute;s natural y deseable, que aceptar con amabilidad esta invitaci&oacute;n, con una sonrisa de agradecimiento y sabiendo que en este acto social estamos colaborando a la creaci&oacute;n y mantenimiento de una sociedad de personas que nos vemos unas a otras, que nos evaluamos y cuidamos, que nos sentimos parte de una comunidad de todas las edades en la que circula el bienestar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, por favor, si&eacute;ntate y sonr&iacute;e.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/favor-sientate_132_10856340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jan 2024 05:00:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por favor, siéntate]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Billete de ida y vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/billete-ida-vuelta_132_10704687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cdbe6a2-01ce-44dc-b6e9-bbd1a68337c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Billete de ida y vuelta"></p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba, junio de 1981 &#8213; Barcelona, noviembre de 2023.
    </p><p class="article-text">
        42 a&ntilde;os separan estos dos momentos cruciales de mi existencia. Un amplio par&eacute;ntesis en el que he vivido los a&ntilde;os m&aacute;s significativos de mi vida personal, profesional, activista y ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        A principios de 1981 le anunci&eacute; a mi padre que ten&iacute;a la firme resoluci&oacute;n de trasladarme a vivir a C&oacute;rdoba donde, despu&eacute;s de una lucha m&aacute;s que tit&aacute;nica, hab&iacute;a conseguido un contrato en la Universidad y, sobre todo, iba a iniciar un proyecto de vida ilusionante. La verdad es que no le hizo ninguna gracia, aunque, en su puro estilo Freixas, me hizo sus consideraciones personales sin dramatizar, argumentando que a su parecer se trataba de una apuesta demasiado arriesgada.
    </p><p class="article-text">
        El motivo de mi traslado era, &uacute;nica y exclusivamente, mi relaci&oacute;n con una persona que &eacute;l consideraba que en poco tiempo iba a ser alguien demasiado mayor &#8213;<em>dentro de diez a&ntilde;os vivir&aacute;s con un viejo&#8213;</em>. Tambi&eacute;n le importaba el hecho de que dejaba atr&aacute;s mi trabajo en la Universidad de Barcelona, una familia con lazos potentes y respetuosos, un bonito piso en el Putxet &#8213;<em>por fuera una selva, por dentro un bazar</em>, en palabras de mi amigo Alfonso&#8213; y un mundo de relaciones &#8213;la mayor&iacute;a de las cuales &eacute;l desconoc&iacute;a por completo y esas s&iacute; no le hubieran hecho ninguna gracia&#8213; con la gente de la Barcelona moderna y libre de los a&ntilde;os 70, todav&iacute;a lejos de la maldici&oacute;n de los a&ntilde;os 80 que nos devolvi&oacute; a todos al redil.
    </p><p class="article-text">
        Estas cuatro d&eacute;cadas han pasado como un cicl&oacute;n y, ahora, cuando estoy haciendo los movimientos necesarios para volver a Barcelona, mi ciudad natal, revivo con una enorme intensidad los pasos que di en ese momento y muchos de los acontecimientos, hechos y situaciones que he vivido en este largo periodo de tiempo. Los veo como si estuviera sentada en el sof&aacute; visionando una pel&iacute;cula. Algo enormemente emocionante y revelador.
    </p><p class="article-text">
        La profec&iacute;a paterna no se cumpli&oacute;. Mi pareja vivi&oacute; 40 a&ntilde;os conmigo, creador e intenso hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a. Poco antes de irse, me pregunt&oacute; qu&eacute; iba a hacer cuando &eacute;l no estuviera, algo para lo que no ten&iacute;a respuesta porque, en ese momento, era lo que menos me importaba, la verdad. Tampoco la tuve m&aacute;s adelante, cuando esta era una de las preguntas recurrentes que me hac&iacute;an algunas personas, interesadas en conocer si pensaba volver a mi ciudad de origen. Mi piso &#8213;<em>Manhattan puro,</em> en palabras de mi amiga Marta&#8213;, mis enmara&ntilde;adas redes de amistad, mi compromiso ciudadano y feminista, y mi atareado d&iacute;a a d&iacute;a tratando de poner orden al legado de un artista poli&eacute;drico me ten&iacute;an absorta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un d&iacute;a de este mes de marzo <em>me cay&oacute; la ficha</em>, como dir&iacute;a Clara Coria, y despu&eacute;s de recordarme a m&iacute; misma que ten&iacute;a ya 76 a&ntilde;os, vi con claridad meridiana que era, <em>ahora o nunca</em>, el tiempo de volver a Barcelona. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese momento, empiezo a sentir un hurac&aacute;n interior en el que intervienen la ilusi&oacute;n de retomar los rituales familiares y las antiguas amistades nunca abandonadas pero, sobre todo, la felicidad de vivir cerca de nuestro &uacute;nico hijo y al <em>la&iacute;to </em>del mar. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando me entra la pena pienso que si en estas cuatro d&eacute;cadas he sabido mantener mis amistades barcelonesas &#8213;a pesar de haber hecho una tesis doctoral, dos oposiciones, criado un hijo y convivido con un ser intenso y m&aacute;gico&#8213;, c&oacute;mo no voy a conseguir, ahora que dispongo de m&aacute;s sabidur&iacute;a y tiempo propio, conservar mis potentes v&iacute;nculos en C&oacute;rdoba, en la era de internet y con una variedad de trenes que en 4:30 horas me transportan de una ciudad a otra. Es este un reto potente y com&uacute;n, amig@s.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, este est&aacute; siendo un momento incre&iacute;ble de balance y agradecimiento. Una oportunidad de poner en valor las m&uacute;ltiples alianzas construidas en este tiempo. Recojo emocionada las palabras sinceras, tiernas, impactantes, de personas que aprovechando la coyuntura me dicen cosas que s&oacute;lo se expresan en momentos cruciales como este. Palabras que viajar&aacute;n conmigo, a cualquier lugar que vaya.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Gracias!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/billete-ida-vuelta_132_10704687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Nov 2023 05:00:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Billete de ida y vuelta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canción triste del Bulevar del Gran Capitán]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/cancion-triste-bulevar-gran-capitan_132_10609699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee0b71c1-a58a-46fc-acf9-c8488c720c5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canción triste del Bulevar del Gran Capitán"></p><p class="article-text">
        A un mes de mi pr&oacute;xima partida a Barcelona estoy haciendo mi particular despedida de C&oacute;rdoba, ciudad en la que he vivido intensamente durante 42 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as quise hacer un recorrido por algunas de las huellas de Juan Serrano en la ciudad, aprovechando la visita de un arquitecto barcelon&eacute;s que estaba interesado en conocer la obra art&iacute;stica y arquitect&oacute;nica de Juan.
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; interesante empezar por un espacio emblem&aacute;tico de nuestra ciudad y me dirig&iacute; hacia el bulevar del Gran Capit&aacute;n, remodelado por &eacute;l a principios de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado, siendo en aquel momento arquitecto municipal y responsable de la Oficina del Casco Hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Una remodelaci&oacute;n, por cierto, hecha con l&aacute;piz fino y moderno que en aquel momento fue incomprendida por algun@s cordobes@s, anclados en las farolas de hierro forjado y otros detalles similares propios de la est&eacute;tica del siglo XIX. Personajes que mostraron su contrariedad de forma contundente, aunque posteriormente, cuando viajaron por Europa, acordaron que el bulevar que ellos denostaban pod&iacute;a competir con el dise&ntilde;o de las calles de algunas capitales europeas. M&aacute;s vale tarde que nunca, o como el mismo Juan dijo a uno de ellos, <em>ya era hora que viajaras.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hace tiempo que no os hab&eacute;is detenido a mirar en qu&eacute; estado de abandono est&aacute; este Bulevar, las farolas laterales y centrales, los bancos con respaldo <em>t&uacute; y yo</em>&nbsp;y los sin respaldo, los bolardos, la fuente, el templete, los quioscos, los alcorques? Todos y cada uno de estos elementos fueron dise&ntilde;ados por Juan Serrano y producidos expresamente para el Bulevar (incluidas las desaparecidas papeleras que por lo que s&eacute; fueron rescatadas por el buen ojo del ayuntamiento de un pueblo de la provincia que ahora mismo no recuerdo).
    </p><p class="article-text">
        Hablemos de los dos tipos de farolas. Las laterales, con forma de arpa, inspiradas en las de Gaud&iacute; del Paseo de Gracia de Barcelona, fueron dise&ntilde;adas por Juan Serrano a modo de homenaje. Son unas farolas majestuosas, poderosas, aunque actualmente est&aacute;n oscurecidas por capas y capas de polvo a&ntilde;ejo, llenas de pegatinas y grafittis. No me he podido fijar si al menos iluminan o les faltan tambi&eacute;n bombillas. Todo es posible.
    </p><p class="article-text">
        Las farolas centrales, de un dise&ntilde;o ligero, alegre y elegante, est&aacute;n a&uacute;n peor, si es posible comparar lo abandonado y sucio, con lo sucio y abandonado. Estas farolas est&aacute;n compuestas por tres brazos en una armoniosa disposici&oacute;n geom&eacute;trica, cada uno de los cuales tiene como luminaria una media esfera. Actualmente est&aacute;n rebozadas de excrementos, dado que la desidia municipal las ha convertido en palomares. Algunas farolas conservan sus tres brazos, pero resulta impresionante constatar que muchas de ellas est&aacute;n mutiladas y ni siquiera los tienen. &iquest;D&oacute;nde estar&aacute;n las luminarias y los brazos de acero, por cierto?
    </p><p class="article-text">
        Sigamos paseando.
    </p><p class="article-text">
        Los bancos de granito est&aacute;n desplazados de su posici&oacute;n original, rotos, machacados por los monopatines y tambi&eacute;n dan una imagen deplorable de descuido.
    </p><p class="article-text">
        Faltan bolardos, otros est&aacute;n torcidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; me dec&iacute;s del &uacute;nico quiosco que queda de los varios que dise&ntilde;&oacute; Juan Serrano y fueron instalados en el Bulevar? Me refiero al quiosco de las palomitas, situado frente a la oficina de Cajasur, que siendo como era una pieza de alegre dise&ntilde;o moderno, es actualmente el dep&oacute;sito de los enseres de las personas que duermen en la calle. <em>Al menos sirve para algo</em>, pensar&iacute;a Juan. Aplastado por la suciedad, es una muestra m&aacute;s del poco respeto con que los servicios municipales de conservaci&oacute;n tratan a la obra p&uacute;blica y a la ciudadan&iacute;a y, adem&aacute;s, en este caso, a la memoria en la ciudad de uno de sus artistas reconocidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es esta la mejor manera con que C&oacute;rdoba puede recibir y mostrarse ante su propia ciudadan&iacute;a y ante las hordas de turistas que fotograf&iacute;an la ciudad?
    </p><p class="article-text">
        Un canci&oacute;n realmente triste, Gran Capit&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/cancion-triste-bulevar-gran-capitan_132_10609699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Oct 2023 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canción triste del Bulevar del Gran Capitán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En caso de duda, las viejas, siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/caso-duda-viejas_132_10518559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1da6624c-c42e-4e55-a0c3-45b879a7be54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En caso de duda, las viejas, siempre"></p><p class="article-text">
        Hablemos del tema de las ciudades amigables. Con este t&eacute;rmino nos referimos a aquellas ciudades que se han parado a reflexionar acerca de la diversidad de necesidades de las personas que la habitan, por supuesto, pero fundamentalmente aquellas que llevan a cabo pol&iacute;ticas activas a favor de las personas mayores. Urbes en las que se proyecta para hacer m&aacute;s amable el d&iacute;a a d&iacute;a de este enorme sector de la ciudadan&iacute;a. Yo me pregunto &iquest;c&oacute;mo lo entendemos en una ciudad como la nuestra en la que cuando salimos a la calle la hostilidad es la norma y el deambular cotidiano de los seres con diversidad de necesidades se convierte en una yinkana?
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad es un lugar donde compartimos la vida personas de diferentes y m&uacute;ltiples condiciones. Esta es una evidencia que no necesita demostraci&oacute;n. Por esta raz&oacute;n se deber&iacute;a tener una mirada caleidosc&oacute;pica hacia los habitantes diversos de manera que todos y todas, con y sin diversidades, vivamos en ella lo mejor posible.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad moderna, un colectivo numeroso y significativo lo constituimos la poblaci&oacute;n mayor, mujeres y hombres de m&aacute;s de 70 a&ntilde;os que la habitamos en el sentido m&aacute;s pleno de la palabra, nos desplazamos por ella y participamos de la vida cultural, social, l&uacute;dica, econ&oacute;mica, de forma bastante activa. La urbe est&aacute; habitada por hombres y mujeres mayores que consumen &#8213;seguramente mucho m&aacute;s que otros sectores de la poblaci&oacute;n&#8213; que leen, van al cine, al teatro y a las conferencias y que ocupan los restaurantes y bares. Est&aacute;n llenas de viejas y viejos que arrastran carros de compra, carritos de criaturas o andadores propios, pero tropiezan con los malditos adoquines disuasorios y tienen que sortear las alteraciones del acerado descuidado. Personas fr&aacute;giles que no encuentran una sombra en su recorrido y menos a&uacute;n un banco sombreado donde sentarse a descansar en una ciudad como la nuestra en la que el calor insoportable es la norma de junio a septiembre.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en las peque&ntilde;as hostilidades que nos tienen preparadas las normativas de manera que cuando vamos a tomar el autob&uacute;s nos encontramos con que el conductor no espera los treinta segundos necesarios para que andador y vieja lleguen a la puerta de acceso, que se cierra en sus narices. Ante semejante agravio &#8213;escenificado en diversas situaciones: cuando el autob&uacute;s no espera a que llegues aunque te vea corriendo; cuando no te abre porque acaba de cerrar y eso le han dicho que haga&#8213; me pregunto &iquest;son m&aacute;s importantes las normas que las personas?
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad amigable con la vejez facilita el ascenso y descenso del autob&uacute;s no s&oacute;lo en las paradas <em>oficiales</em>, sino tambi&eacute;n en otros momentos en que una viejales solicita subir o bajar, por el mero hecho de que se encuentra m&aacute;s cerca de la puerta de su casa o porque es ah&iacute;, justamente, donde necesita apearse o subir. &iquest;No deber&iacute;a ser esta una buena pr&aacute;ctica sobre la que deber&iacute;a reflexionar y actuar en consecuencia Aucorsa?
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad amable con las personas mayores deber&iacute;a disponer de un equipo de personas &uacute;nicamente dedicadas a pensar en c&oacute;mo facilitar la vida de esta numerosa poblaci&oacute;n, con ganas de marcha ciudadana, que, sin embargo, se encuentra con numerosos obst&aacute;culos y peque&ntilde;as pu&ntilde;etas que amargan su salida a la calle y en consecuencia su vida de ciudadan@s. 
    </p><p class="article-text">
        En caso de duda, siempre a favor de l@s viej@s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/caso-duda-viejas_132_10518559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Sep 2023 01:45:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En caso de duda, las viejas, siempre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nonagenario]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/nonagenario_132_9977750.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b88aef67-4d74-4bc9-92d2-c1c2ecc28f7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nonagenario"></p><p class="article-text">
        A m&iacute; que el se&ntilde;or Ram&oacute;n Tamames se acerque a las ascuas de VOX para rememorar tiempos pasados y disfrutar de unos minutos de visibilidad pol&iacute;tica y medi&aacute;tica, me parece de bastante mal gusto y claramente pat&eacute;tico, pero es solo una opini&oacute;n personal. Algo muy similar a lo que sent&iacute; cuando la se&ntilde;ora Lidia Falc&oacute;n particip&oacute; en un mitin de esa misma formaci&oacute;n en San Fernando (C&aacute;diz) en marzo de 2022.
    </p><p class="article-text">
        Ambos, a&ntilde;orando anteriores tiempos de gloria, hacen caso omiso a la ideolog&iacute;a, las creencias y los valores que esta gente defiende, que se sit&uacute;an en las ant&iacute;podas de lo que en otros tiempos ellos mismos sostuvieron. Este par de personajes, al que en otro tiempo mir&eacute; con respeto, me producen pena y rabia y sobre todo me dejan perpleja y enfadada.
    </p><p class="article-text">
        Esta parrafada tiene por objetivo enmarcar un asunto que me ha llamado la atenci&oacute;n en mi calidad de detectora de edadismos (de discriminaciones por edad).
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si os hab&eacute;is percatado de que, en los medios de comunicaci&oacute;n, cada vez que han citado esta &uacute;ltima ocurrencia de Ram&oacute;n Tamames, han a&ntilde;adido la palabra &lsquo;nonagenario&rsquo;, utilizando este t&eacute;rmino claramente con mala fe, tratando de desacreditar la capacidad mental de una persona por el hecho exclusivo de que es mayor/mayor. Es cierto que uno y otra acumulan una buena cantidad de decenas de a&ntilde;os (aunque, por cierto, ninguno de los dos ha cumplido a&uacute;n los noventa).
    </p><p class="article-text">
        A mi parecer, utilizar la edad avanzada como arma arrojadiza para descalificar y tratar de convencer a la gente de que cuando se llega a determinada edad inevitablemente se chochea, me parece una estrategia de muy baja categor&iacute;a moral e intelectual. Entre otras razones porque no es cierto en absoluto. La edad no es en s&iacute; misma causa de demencia, aunque pueda haber un cierto n&uacute;mero de personas ancianas que tengan dificultades de memoria o conexi&oacute;n y a otras, por el contrario, les cueste desplazarse con agilidad, o responder con rapidez a situaciones estresantes. Las cosas van repartidas.
    </p><p class="article-text">
        Algunos pol&iacute;ticos roban, desvar&iacute;an y/o mienten y sin embargo no leo en ning&uacute;n lugar <em>el se&ntilde;or tal, cincuent&oacute;n, se ha subido el sueldo de forma desorbitada e indecente, </em>tratando de desautorizar sus actos en funci&oacute;n de la crisis androp&aacute;usica.
    </p><p class="article-text">
        La edad es un artefacto que hay que utilizar con mucho cuidado. Especialmente cuando nos referimos a la gente mayor, incluso cuando queremos destacar algo positivo. Porque cuando yo digo que mi amiga &Aacute;ngeles con 96 a&ntilde;os, vive sola, se desplaza por Madrid en autob&uacute;s y ha hecho nuevas amigas en lo &uacute;ltimos a&ntilde;os, puede ocurrir que este &eacute;nfasis invite a pensar que lo normal, lo habitual, lo esperable, es que a esa edad estuviera chocheando en su sill&oacute;n de orejas. En este caso estoy destacando algo extraordinario, altamente infrecuente y, por lo tanto, se convierte en la excepci&oacute;n que confirma la regla. Cuando exaltamos como excepcional algo que puede ser normal y que de hecho en este momento es cada vez m&aacute;s frecuente en una parte de la poblaci&oacute;n y lo situamos en el lugar de lo inusual, perpetuamos la creencia de que la vejez es el lugar de la p&eacute;rdida inexorable de capacidades. Pues no.
    </p><p class="article-text">
        La perversi&oacute;n de nuestros estereotipos no tiene l&iacute;mites.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/nonagenario_132_9977750.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Feb 2023 05:11:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nonagenario]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viejas pensionistas: ¡Estamos de enhorabuena!]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/viejas-pensionistas-enhorabuena_132_9770265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d43dfac-c3da-428d-b57c-634439abfa88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viejas pensionistas: ¡Estamos de enhorabuena!"></p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, en mis presentaciones y conferencias, cuando abordo el tema de la pobreza de las viejas, aprovecho para hacer un repasito acerca de las causas y caracter&iacute;sticas de esta realidad, para que no se nos olvide de qu&eacute; polvos vienen estos lodos. Por ejemplo, que las mujeres de todas las edades somos las pobres del planeta, sin paliativos (a pesar de la compensaci&oacute;n que aportan las Koplowitz). Y que esto es as&iacute; porque en edades tempranas acometemos proyectos de vida en los que el dinero est&aacute; en un plano secundario, primando otros valores importantes que, sin embargo, no cotizan para el futuro. Tambi&eacute;n, porque en alguna parte de nuestro cerebro subyace la idea de que Dios (o qui&eacute;n sea) proveer&aacute;; pero cuando llega el momento ni uno ni otro est&aacute;n ah&iacute; para sustentarnos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de hacer estas consideraciones, suelo afirmar con plena convicci&oacute;n que el Estado deber&iacute;a dar una pensi&oacute;n digna a todas las mujeres, por el mero hecho de serlo y de haber sostenido el mundo con generosidad y abnegaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esta sugerencia, que tambi&eacute;n planteo en <em>Yo, vieja</em>, la hago con poca esperanza de que se haga realidad, un poco a ese modo m&iacute;o de <em>agitadora de mentes </em>en el que me suelo situar. Con una perseverancia que raya en el dislate. Haciendo espacio deliberado a la utop&iacute;a como semilla de una posibilidad futura. Convencida de que sin utop&iacute;a no hay ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Y cu&aacute;l no fue mi sorpresa cuando, hace un par de d&iacute;as, o&iacute; por la radio que en el proyecto de ley que se est&aacute; dise&ntilde;ando acerca de las pensiones se incluye una paga compensatoria para las mujeres, con el fin de paliar la gran diferencia que actualmente se da entre las pensiones promedio percibidas por los hombres y por las mujeres. Tal cual.
    </p><p class="article-text">
        Alucin&eacute;. No daba cr&eacute;dito a lo que estaba oyendo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ese d&iacute;a estaba convencida de que mis planteamientos iban a quedar en el terreno de los deseos inalcanzables. De repente comprob&eacute; que en el ministerio de la cosa de las pensiones hab&iacute;a una mente que se hab&iacute;a parado a pensar en las viejas. En sus trayectorias de renuncia, de cuidados sin recompensa, unidireccionales. En las consecuencias que semejante entrega tiene en la vida de las mujeres cuando llegan a viejas. Y este alguien cree que el Estado puede y debe compensar tama&ntilde;a injusticia, haciendo que su mano derecha no sepa lo que hace la mano izquierda. Inimaginable. Reconozco que es una de las alegr&iacute;as que me ha dado la pol&iacute;tica &uacute;ltimamente; realmente la &uacute;nica, porque lo dem&aacute;s son todo disgustos.
    </p><p class="article-text">
        En ese Ministerio hay alguien que sabe que un pa&iacute;s con una poblaci&oacute;n de viejas con pensiones justas, con dinerito para vivir medio bien, es un pa&iacute;s con viejas felices, contentas, menos demandantes, m&aacute;s sanas, activas y divertidas.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de justicia, no de caridad. Enhorabuena, viejas pensionistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/viejas-pensionistas-enhorabuena_132_9770265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Dec 2022 05:01:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viejas pensionistas: ¡Estamos de enhorabuena!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amnésicos emocionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/amnesicos-emocionales_132_9700613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71e4ee85-9c4a-447c-b8d7-81b8d3cd9335_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Amnésicos emocionales"></p><p class="article-text">
        Hace unos meses le&iacute; en la prensa una noticia que me conmovi&oacute; profundamente, aunque lo cierto es que no era nueva, pero en su momento la dej&eacute; pasar sin prestarle la atenci&oacute;n que merece.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de algo que se produce en nuestro pa&iacute;s desde hace ya unos a&ntilde;os con algunas personas ancianas que son llevadas al hospital por su familia, por cualquier motivo m&eacute;dico, pero cuando les dan el alta ning&uacute;n familiar acude a recogerlas. No estamos hablando de un hecho puntual y anecd&oacute;tico, no. Hasta tal punto llega el problema que en alg&uacute;n hospital de las Islas Canarias han habilitado una planta para acoger a estas personas. Me parece algo escalofriante que merece una reflexi&oacute;n social y pol&iacute;tica que vaya a la ra&iacute;z de semejante realidad y la aborde en toda su complejidad.
    </p><p class="article-text">
        Pienso que esta pr&aacute;ctica no es m&aacute;s que la punta de un iceberg que definir&iacute;a como la <em>amnesia afectiva</em>&nbsp;que muestran algunos seres humanos cuando se trata del cuidado o de la mirada atenta hacia la generaci&oacute;n precedente. Pienso en esos hijos y algunas hijas que apenas recuerdan que tienen madre, que no llevan incorporada en la ficha emocional el deber &eacute;tico de ayudar, sostener y ofrecer una atenci&oacute;n protectora hacia quienes durante a&ntilde;os y a&ntilde;os cuidaron con desvelo de ellos. Seres que no se sienten interpelados por un deber de reciprocidad y que muestran una infinita capacidad de ignorar y olvidar. Que consideran que cumplen con su deber con una r&aacute;pida <em>visita de m&eacute;dico </em>de apenas media hora de vez en cuando o que, en el mejor de los casos, delegan los cuidados en otra persona (habitualmente una mujer). Una operaci&oacute;n comercial que no tiene en cuenta el valor central de los v&iacute;nculos.
    </p><p class="article-text">
        Y a pesar de todo ello, con esa carencia en el alma, consiguen levantarse, ir a trabajar, salir con los amigos e incluso abrazar y besar a sus criaturas, ignorando que la justicia po&eacute;tica existe y que unas personitas que han crecido bajo un modelo cuidador y emp&aacute;tico ser&aacute;n capaces de repetirlo cuando llegue el momento porque lo tendr&aacute;n en su memoria afectiva y devolver&aacute;n esa atenci&oacute;n y desvelo recibidos. Sin embargo &#8213;y de acuerdo con esta misma l&oacute;gica de aprendizaje&#8213;, cuando lo que han visto es el desapego como norma, tienen muchos n&uacute;meros de reproducirlo, dentro de unos pocos a&ntilde;os. La vida pasa veloz.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que no pretendo cargar sobre las espaldas de las familias repletas de dificultades y carencias, una responsabilidad tan abrumadora y a veces inabarcable. El Estado, las Autonom&iacute;as, las ciudades deben proveer de un sistema de cuidados y asistencia, de alojamiento, dignos y respetuosos, al que las familias puedan recurrir en busca de los recursos y apoyos necesarios para no sucumbir a la tentaci&oacute;n del abandono por no poder atender frentes tan diversos e intensos haciendo todo tipo de malabarismos. En esto estamos de acuerdo, aunque todo ello no nos libera del imperativo moral de sentir desvelo por el bienestar y el sostenimiento de la vida de quienes anteriormente lo hicieron sin chistar.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad emp&aacute;tica, cuidadora y generosa propicia una corriente de cuidados y una tradici&oacute;n de responsabilidad &eacute;tica que nos beneficia a todos, sin excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Amn&eacute;sicos afectivos, despertad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/amnesicos-emocionales_132_9700613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Nov 2022 05:00:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amnésicos emocionales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una vejez digna y libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/vejez-digna-libre_132_9089347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b04913d-f35f-4154-bb68-8fd150766ce1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una vejez digna y libre"></p><p class="article-text">
        Nos solemos quejar de que no encontramos en la literatura y en el cine representaciones de seres mayores con quienes identificarnos, mujeres que viven vidas que podr&iacute;an ser las nuestras o a las que no nos importar&iacute;a parecernos, ahora o en el futuro. Tenemos toda la raz&oacute;n. Lo m&aacute;s frecuente es que las personas viejas que aparecen en el cine o en las novelas est&eacute;n llenas de tics asociados a la vejez: estereotipadas, grises, torpes, poco atractivas e interesantes. A poco que nos despistemos nos topamos con im&aacute;genes de mujeres mayores sacrificadas y modositas que no nos inspiran ni atraen. O, por el contrario, nos las tenemos que ver con unas personas id&iacute;licamente felices, estilosas, deportivas, guapas, en pareja heterosexual, tiposas que, desde luego, no responden a la realidad de lo que es tener m&aacute;s de setenta a&ntilde;os, artrosis y celulitis, que suele ser lo habitual. Qu&eacute; dif&iacute;cil es desprenderse de los estereotipos sin caer en la mentira idealizada.
    </p><p class="article-text">
        Esta introducci&oacute;n viene a cuento de mi reciente lectura del &uacute;ltimo libro de mi amiga Gemma Lienas &#8213;<em>La vida privada de Carmina Massot</em>&#8213; que me ha parecido una muestra m&aacute;s que loable de buen hacer en el terreno de la literatura acerca de la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una novela &aacute;gil, que tiene su puntito de misterio e intriga, pero que me ha fascinado por la sabidur&iacute;a con que Gemma va desgranando importantes temas asociados a la &uacute;ltima etapa de la vida con un realismo admirable, si pasarse ni quedarse corta, mostrando el d&iacute;a a d&iacute;a de una mujer de ochenta y tantos que vive sola, que tiene un pasado, un presente y un futuro a muy corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Carmina Massot, una vieja desprogramada de los tics de la vejez demandante, es un personaje independiente, que lleva las riendas de su vida, sin hacer concesiones a la autocomplacencia y con las antenas dispuestas a detectar las conductas de cuidado que esconden una p&aacute;tina de conmiseraci&oacute;n. Conductas sobreprotectoras que anulan la voluntad de la persona cuidada, en nombre del amor.
    </p><p class="article-text">
        Carmina es una vieja sensata, libre, que sabe ir dosificando la ayuda que necesita en cada momento, en funci&oacute;n de sus necesidades reales. Cada cosa en su momento. Claro que, para que esto sea factible en la realidad se requiere de una Administraci&oacute;n &aacute;gil que responda al acto cuando surge la necesidad, no ese lento elefante actual que tarda tanto en moverse y responder a una demanda que cuando por fin se pone en marcha, lo m&aacute;s probable es que te hayas muerto. Una Administraci&oacute;n con falta de diligencia y atino crea una clientela demandante.
    </p><p class="article-text">
        Es fascinante comprobar c&oacute;mo Carmina Massot controla su vida en sus diferentes &aacute;mbitos: ejerce su autocuidado, pide cuando lo necesita y rechaza lo que considera innecesario, detecta lo que coarta su libertad y exige que se tenga con ella un comportamiento ajustado a sus deseos. Tiene un pasado por lo que hace genealog&iacute;a y memoria, transmitiendo a sus j&oacute;venes sobrinas sus recuerdos, ofreciendo un modelo de libertad, compromiso y diversidad afectiva.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se produce en un mundo real. No es una vieja con una vida imposible, irreal, de esas viejas estupendas que esqu&iacute;an y tienen dentaduras perfectas, no, Carmina es una vieja con dificultades para desplazarse, como corresponde en gran medida a su edad, pero es sobre todo una mujer que vive una vejez digna y libre.
    </p><p class="article-text">
        Una vieja que exige justicia, no caridad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/vejez-digna-libre_132_9089347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2022 04:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una vejez digna y libre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio del post-it]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/elogio-post-it_132_8761406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e91d69c-dc0f-4722-aa5c-9487867b266c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elogio del post-it"></p><p class="article-text">
        Hablemos del post-it, ese papelito amarillo aparentemente inocente con el que tratamos de acordarnos de alg&uacute;n asunto o de advertir algo a otra persona. Como ver&eacute;is, tiene usos insospechados en la vida de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez record&eacute;is a Thelma &#8213;una mujer treinta&ntilde;era&#8213; dej&aacute;ndole a su machista esposo una notita en el cristal del horno anunci&aacute;ndole que se iba de viaje con Louise, su amiga unos a&ntilde;os mayor (<em>Thelma y Louise</em>, Ridley Scott). Esto ocurri&oacute; en 1991; pero un par de a&ntilde;os antes, en 1989, ya hab&iacute;amos tenido la oportunidad de constatar que Shirley (<em>Shirley Valentine</em>, Lewis Gilbert), una mujer de mediana edad con un marido hiperaburrido y una vida de esposa y madre que vaya tela, utilizaba el mismo procedimiento expeditivo &#8213;tambi&eacute;n en el cristal del horno&#8213; para comunicarle al marido-plasta que se iba a Grecia, acompa&ntilde;ando a su vecina a quien le hab&iacute;a tocado un viaje para dos personas.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado treinta a&ntilde;os de estas pel&iacute;culas, pero los problemas de fluidez en la comunicaci&oacute;n, al parecer, siguen ah&iacute;. Viendo <em>La vida era eso</em>, de David Mart&iacute;n de los Santos (2020), descubro que el post-it es la misma opci&oacute;n que elige Mar&iacute;a para informar a su esposo &#8213;menos casposo que los anteriores, pero aun as&iacute; bastante previsible y enquistado&#8213; que a sus m&aacute;s de setenta a&ntilde;os va a emprender un viaje solitario e incierto. Eso s&iacute;, Mar&iacute;a est&aacute; m&aacute;s evolucionada y en el papelito de marras le recuerda que en su ausencia riegue las plantas.
    </p><p class="article-text">
        Tres mujeres que identifican su deseo y toman la firme resoluci&oacute;n &#8213;en palabras de Jaime Gil de Biedma&#8213; de seguirlo, contra todo e incluso contra ellas mismas y sus miedos. El post-it se convierte en la llave de su libertad, dada la imposibilidad de una comunicaci&oacute;n que les permita negociar con sus parejas.
    </p><p class="article-text">
        Hay mujeres que utilizan los post-it para interpelar a los seres insolidarios con los que comparten la vida &#8213;hartas de desga&ntilde;itarse, de tratar de negociar, de suplicar, de exigir, de sugerir, de enfadarse&#8213;, para que cada cual haga la parte al&iacute;cuota que le pertenece del trabajo dom&eacute;stico. Con la paciencia <em>ad limitum, </em>deciden dejar de desgastarse y siembran la casa con un rastro de papelillos que recuerdan, se&ntilde;alan, identifican y muestran lo que nadie ve. A ver si los in&uacute;tiles funcionales se dan por aludidos.
    </p><p class="article-text">
        Hay otros muchos usos posibles. Hace ya bastantes a&ntilde;os, un grupo de mujeres fabricaron unas pegatinas que dec&iacute;an: <em>Esto ofende a las mujeres</em>, y las iban colocando en los anuncios callejeros y en cualquier imagen o situaci&oacute;n en la que no se respetaba la dignidad de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        En el terreno de la convivencia ciudadana, todas y todos tenemos que sufrir la falta de sentido c&iacute;vico de esos seres mal educados que miran hacia otro lado, haci&eacute;ndose los despistados, cuando sus perros depositan en mitad de la calle su mierda. En mi barrio, donde las cagadas de los perros campan por sus respetos, algunas mujeres sabias sembraron de letreros la calle, interpelando a los propietarios inc&iacute;vicos.
    </p><p class="article-text">
        Un post-it vale m&aacute;s que mil cabreos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/elogio-post-it_132_8761406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Feb 2022 05:05:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elogio del post-it]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mona de feria]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/mona-feria_132_8666742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1355a0d0-1dbc-4a72-a2a7-33ab1aaeb6f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Mona de feria"></p><p class="article-text">
        A partir del momento en que mi libro <em>Yo, vieja</em>&nbsp;comenz&oacute; a convertirse en una noticia nacional he recibido un n&uacute;mero insospechado de invitaciones diversas, la mayor&iacute;a para hacer entrevistas y encuentros en los que compartir ideas y sentimientos en torno al libro y su llamamiento a vivir una vejez afirmativa y libre. Algo que deber&iacute;a ser obvio resulta, sin embargo, tan inesperado e improbable que merece ocupar espacio en muchos medios de comunicaci&oacute;n. Lo cual es, ciertamente, una noticia excelente, y m&aacute;s si a partir de ah&iacute; resulta que ser vieja o viejo se transforma en un lujo disfrut&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De las m&aacute;s de ochenta entrevistas que llevo hechas hasta el momento, he acumulado una lista de an&eacute;cdotas divertidas. Debo reconocer que la gran mayor&iacute;a de ellas dan fe del excelente trabajo de las y los periodistas. Algunas conversaciones las he disfrutado enormemente; otras me han ofrecido la oportunidad de mirar dentro de m&iacute;; en algunas incluso he trabado amistad con mi interlocutora <em>millenial </em>con criatura. Pero tambi&eacute;n en alguna otra ocasi&oacute;n he tenido que soportar a seres imposibles que han hecho de la entrevista una tortura; a periodistas atareadas que en su vida precarizada no han tenido tiempo para leer el libro; a seres que me preguntan &#8213;afligidos&#8213;<em>cu&aacute;ndo comenzaste a sentirte vieja</em>, y a quienes ni siquiera han le&iacute;do con detenimiento el subt&iacute;tulo del libro y lo transforman en algo que tergiversa por completo su sentido. De todo hay en esta larga lista de la que celebro, sobre todo, la felicidad de tener la oportunidad de reflexionar en com&uacute;n, haciendo del tema de la vejez un placer comunicativo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me han llovido invitaciones para participar en eventos, encuentros, jornadas y foros de lo m&aacute;s dispares, casi todos m&aacute;s que interesantes y en los que participo con entusiasmo, disfrutando del gusto de compartir y aprender.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en ciertas ocasiones he sido convocada a eventos con t&iacute;tulos en principio atractivos, a los que se supone que reclaman tu presencia por tener conocimientos probados. Pero, &iexcl;ah! craso error. Cuando tratas de averiguar el contenido del espacio descubres que no es por tu formaci&oacute;n o tus saberes que requieren tu presencia, sino porque, coyunturalmente, tu nombre suena. Y entonces te sientes mona de feria.
    </p><p class="article-text">
        Puede que estas invitaciones resulten atractivas a algunas personas a quienes place codearse con lo m&aacute;s granado de la cultura en un entorno sofisticado y glamuroso, que ans&iacute;an sus minutos de gloria y disfrutar de un tiempo de visibilidad p&uacute;blica.&nbsp;Sin embargo, estas situaciones despiertan en m&iacute; un rastro de inseguridad, temor y verg&uuml;enza que me retrotrae a tiempos de juventud cuando empec&eacute; a relacionarme con personas que pol&iacute;tica e ideol&oacute;gicamente se alejaban del caldo de cultivo de mi entorno familiar, abierto, ciertamente, pero propio de <em>une jeune fille rang&eacute;e.</em>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, sonre&iacute;r a diestro y siniestro es agotador, para una vieja como yo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/mona-feria_132_8666742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jan 2022 05:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mona de feria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El zarpazo silencioso de Renfe]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/zarpazo-silencioso-renfe_132_8534058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0fd073b8-98f6-42af-b431-3ee120402760_16-9-discover-aspect-ratio_default_1035739.jpg" width="326" height="184" alt="El zarpazo silencioso de Renfe"></p><p class="article-text">
        Cuando hace unos d&iacute;as fui a la estaci&oacute;n a sacar un billete para C&aacute;diz, el amable taquillero me puso al d&iacute;a de las novedades.
    </p><p class="article-text">
        Descubr&iacute; que Renfe hab&iacute;a aprovechado el tiempo de pandemia y sequedad viajera para ponerse las pilas y poner a los ociosos de turno a inventar novedades con las que justificar el sueldo.
    </p><p class="article-text">
        Imagino que se produjo una reuni&oacute;n de lluvia de ideas de los personajillos con alto nivel de decisi&oacute;n en la que se plante&oacute; c&oacute;mo se pod&iacute;an compensar las p&eacute;rdidas de la pandemia y las que se avecinan con el fin del monopolio, que van a exigir precios competitivos y por lo tanto disminuci&oacute;n de ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Si hay que bajar los precios en la l&iacute;nea Barcelona-Madrid porque la competencia ha puesto unas tarifas de derribo, hay que ponerse a pensar d&oacute;nde se puede exprimir para compensar. Quedan, por ahora, las l&iacute;neas en las que se sigue siendo monopolio, en las que la clientela, s&iacute; o s&iacute;, tiene que comprar estos billetes. Claro, no queda nada bonito subir estas tarifas, pero s&iacute; se pueden hacer algunos malabarismos enmascarados de modernidad y atenci&oacute;n al cliente que proporcionan ping&uuml;es beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Veamos.
    </p><p class="article-text">
        Si hasta ahora quienes hab&iacute;amos conseguido cumplir 60 a&ntilde;os y tener la Tarjeta Dorada, los d&iacute;as entre semana ten&iacute;amos un 40% de descuento y de viernes a domingo y los festivos nacionales el 25%, ahora Renfe ha unificado este descuento al 25% todos los d&iacute;as de la semana (un importante mont&oacute;n de millones de billetes a los que sigilosamente se les ha aumentado un 15%), encareciendo sibilinamente los billetes de las personas con menor poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no veo que nadie diga ni m&uacute;. Pero la cosa no queda ah&iacute;. Si quieres elegir asiento tienes que aflojar 6&euro;. Adem&aacute;s, los billetes normales, los de siempre, los que pide el 95% de la gente, no se pueden anular, cambiar de fecha y ni siquiera de hora, porque pierdes el importe completo. Lo digo por experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Con el pretexto de que Renfe se iba a modernizar con un sistema de tarifas similar al de las l&iacute;neas a&eacute;reas, en abril presentaron estas novedades, pero ocultaron esos peque&ntilde;os detalles-zarpazo que afectan a la gente corriente, a ti, a m&iacute;, a nosotros, que somos quienes les sostenemos. Para ello utilizaron un lenguaje que parec&iacute;a que nos hac&iacute;an un enorme favor, del que ten&iacute;amos que estar agradecid@s.
    </p><p class="article-text">
        La cosa no queda aqu&iacute;. Hasta hace unos meses se pod&iacute;a viajar de Valencia a Sevilla y C&oacute;rdoba, pasando por Cuenca, por un precio razonable y una duraci&oacute;n del viaje de poco m&aacute;s de tres horas. Esta l&iacute;nea de AVE, c&oacute;moda y facilitadora para un gran n&uacute;mero de personas que se desplazan de Levante a Andaluc&iacute;a y viceversa, desapareci&oacute; de un plumazo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, ahora hay que ir a Madrid y de ah&iacute; a Valencia. De manera que un viaje de 75&euro; y tres horas de duraci&oacute;n se ha convertido en uno de 150&euro; y cinco horas de duraci&oacute;n. Todo esto siempre que no intentes elegir asiento y pensar en tener cierta flexibilidad para poder realizar alg&uacute;n cambio, porque esos 75&euro; de hace un tiempo se convertir&aacute;n en cerca de 200&euro; (y dos horas m&aacute;s de viaje, recuerda). Como pod&eacute;is comprobar, Renfe vela por nosotr@s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A alguien m&aacute;s le arde la sangre?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/zarpazo-silencioso-renfe_132_8534058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Nov 2021 05:05:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El zarpazo silencioso de Renfe]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ET, prepárame una infusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/et-preparame-infusion_132_8266917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de8f1446-e630-4fe9-93f0-95cb0800775b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ET, prepárame una infusión"></p><p class="article-text">
        Le&iacute; hace un tiempo que el Ayuntamiento de Barcelona estaba poniendo a prueba en casa de alg&uacute;n@s ancian@s que viven sol@s unas robots que, seg&uacute;n afirman, tienen como funci&oacute;n cuidarles. Al principio me qued&eacute; un poco pasmada aunque, pens&aacute;ndolo bien, me parece un tema interesante y poli&eacute;drico.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace bastantes a&ntilde;os sabemos que la relaci&oacute;n con los animales es beneficiosa en la vida de los seres humanos y especialmente para el bienestar de las personas mayores. En el mundo de las mascotas, parece claro que los perros son los preferidos, porque suelen ser amigables y pacientes (una cualidad majestuosa, frente a la impaciencia con que habitualmente se trata a la vejez). El solo hecho de tenerlos cerca, poder cuidarlos e interactuar juguetonamente con ellos, supone un enorme est&iacute;mulo para l@s ancian@s que no suelen recibir de quienes les rodean la misma respuesta desprejuiciada, amorosa y agradecida que les dan los animales.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser Einstein (o su sabia y olvidada esposa, Mileva Mari&#263;) para comprenderlo. Esto es as&iacute; simple y llanamente porque en los animales pueden depositar el cari&ntilde;o, la intimidad, la dedicaci&oacute;n, la comunicaci&oacute;n de la que est&aacute;n habitualmente privados en una sociedad que los considera seres sin inter&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        En nuestra sociedad, las personas mayores se ven obligadas a vivir en un tiempo vac&iacute;o, disponiendo de muy poca interacci&oacute;n con otros seres humanos que las consideren valiosas; ancianas y ancianos a quienes se les ofrecen espor&aacute;dicas migajas de afecto, cuando no directamente un trato marcado por la desidia y la indiferencia. Aunque tambi&eacute;n puede ocurrir lo contrario: esa relaci&oacute;n aparentemente amable, afectuosa, pero vac&iacute;a de verdadero inter&eacute;s y total ausencia de reconocimiento de su pasado. 
    </p><p class="article-text">
        En Filmin se puede ver un documental maravilloso sobre la intensa vida del neur&oacute;logo Oliver Sacks, quien tuvo la luminosa convicci&oacute;n de que las personas que se encuentran en un estado incluso vegetativo est&aacute;n, sin embargo, ah&iacute; y son capaces de responder y transformarse cuando alguien con verdadero inter&eacute;s, respeto y reconocimiento de su identidad, de su pasado, las invita a participar en la vida.
    </p><p class="article-text">
        Con semejante panorama, me parece que las robots pueden ofrecer una compa&ntilde;&iacute;a de la que se carece. Me dir&eacute;is &mdash;escandalizadas&mdash; que donde se ponga una persona de carne y hueso que se quiten todos los robots del mundo. Pues no s&eacute; qu&eacute; deciros. Depender&aacute; de qu&eacute; persona, &iquest;verdad, queridas y querid@s viej@s solitari@s con hijas e hijos que a duras penas recuerdan que tienen madre y padre?
    </p><p class="article-text">
        Tampoco tiene que ser blanco o negro; o robot o persona. Cada uno tiene, sin duda, su funci&oacute;n complementaria. Con una buena robot podemos jugar, ver documentales, escuchar m&uacute;sica y tambi&eacute;n la radio, pedirle que vaya cambiando canales de acuerdo con nuestros deseos: <em>quita esta emisora, llama a mi amiga, pon las noticias, quiero ver a Wyoming. Ap&aacute;gate y d&eacute;jame so&ntilde;ar</em>. Mientras llega el momento de relacionarnos con alguien de carne y hueso que suministra afecto, estimula el recuerdo, informa de lo que ocurre alrededor, en la familia, en el vecindario, en la ciudad, en la cultura. 
    </p><p class="article-text">
        Nada sustituye, desde luego, a una persona que cuida con esmero e inventa cotidianamente una soluci&oacute;n ingeniosa para los nuevos l&iacute;mites que van apareciendo poco a poco. Que lo hace desde el respeto, que minimiza el miedo a la dependencia, facilita lo cotidiano, hace sencillo lo que se nos antoja complicado. Alguien que no todo el mundo tiene la suerte de tener cerca, pero que cuando est&aacute; ah&iacute; de verdad es una fuente de bien vivir y mejor morir. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, una robot sagaz puede entretenernos y mantenernos en el mundo<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>E.T., prefiero el roiboos con poco az&uacute;car, por favor.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> En internet pod&eacute;is encontrar un corto animado al respecto: <a href="https://youtu.be/Y0_BRyU_ye8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://youtu.be/Y0_BRyU_ye8</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/et-preparame-infusion_132_8266917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 04:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ET, prepárame una infusión]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Adiós besos, adiós]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/adios-besos-adios_132_8158900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93c1205e-4635-4451-9c43-74008751739e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós besos, adiós"></p><p class="article-text">
        Cuando desde la tertulia de <em>Las Frescas, una habitaci&oacute;n propia</em>&nbsp;estuvimos haciendo un listado de pr&aacute;cticas frescas que dese&aacute;bamos proponer &mdash;una relaci&oacute;n de conductas que quer&iacute;amos llevar a cabo con frescura y desparpajo con el fin de cambiar hechos y situaciones sociales habituales que nos fastidian&mdash; la primera que me vino a la cabeza era la necesidad urgente de oponernos a los besos que, s&iacute; o s&iacute;, recibimos las mujeres de estas latitudes en cuanto <em>los ellos</em>&nbsp;nos saludan, incluso si es la primera vez que nos ven y desconocen por completo nuestras filias y fobias. Sendos besos, muac, muac, sudores h&uacute;medos incorporados, un traj&iacute;n de bacterias, virus y olores, am&eacute;n del picotazo de la barba. Aydi&oacute;s, lo que hemos sufrido.
    </p><p class="article-text">
        Esta extra&ntilde;a conducta social la hemos tenido que soportar las mujeres, por el solo hecho de serlo y, por lo tanto, como supuestas merecedoras de cercan&iacute;a, intimidad y proximidad, sin haberlas pedido. Una muestra patriarcal de aparente caballerosidad que mujeres y hombres hemos perpetuado a trav&eacute;s de los siglos, sin habernos parado a reflexionar ni un minuto sobre su conveniencia y significado y, desde luego, sin tener en cuenta que en ella no se respetan ni tienen en consideraci&oacute;n nuestros deseos y la distancia de seguridad que todas las personas merecemos. Es cierto que muchas mujeres consideran que es una forma agradable de relaci&oacute;n, aunque tambi&eacute;n otras muchas la viven como una aproximaci&oacute;n no autorizada. Ellos, en cambio, en su vida de relaci&oacute;n liquidan el asunto con un apret&oacute;n de manos, unas palmaditas cofrades en la espalda y unas palabritas de masculinidad c&oacute;mplice. Todo lo necesario para reafirmar la hombr&iacute;a que, curiosamente, se torna deferente y caballerosa cuando se trata de saludar al sexo femenino.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a de agradecer que esta fuera una de las costumbres de las que la pandemia nos librara. Por el momento, la mascarilla y las normas de distancia interpersonal han venido a darnos una tregua, por lo que parece que el estampado facial est&aacute; pasando a mejor vida. Hasta que poco a poco, beso aqu&iacute; beso all&aacute;, consiga ir ganando terreno en las mejillas femeninas y volvamos a las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Antes de todo esto hab&iacute;a iniciado yo una campa&ntilde;a en mi interior en la que trataba de encontrar el camino para librarme de los sendos. Me sirvi&oacute; de gran iluminaci&oacute;n la conducta de un conocido, alem&aacute;n de pura cepa, que se acerc&oacute; a saludar a mi compa&ntilde;ero y a m&iacute; extendiendo la mano desde lejos, de manera que no cupiera la tentaci&oacute;n del beso. <em>Voil&agrave;</em>, me dije, este ser&aacute; mi proceder. Pensado y puesto en pr&aacute;ctica. Todav&iacute;a recuerdo la cara de sorpresa de quien recibi&oacute; mi primera sesi&oacute;n de mano extendida desde una distancia suficiente para que le diera tiempo a darse cuenta de qu&eacute; es lo que yo esperaba que hiciera &mdash;o mejor dicho, que no hiciera&mdash;. Aunque tengo que reconocer que, terminada la sesi&oacute;n, el desconocido &mdash;que ya se consideraba conocido&mdash; acab&oacute; por endi&ntilde;arme sendos besos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses he comprobado con alegr&iacute;a que diversos medios de comunicaci&oacute;n y sobre todo en las redes sociales muchas voces femeninas se han hecho eco de este deseo. Son numerosos los hilos de Twiter que reclaman que los dos besos estampados en nuestras mejillas por desconocidos pasen a la historia y que, digo yo, de paso sean considerados una falta de respeto a la distancia y el espacio personal seguros que las mujeres tenemos derecho a disfrutar.
    </p><p class="article-text">
        En un par de besos nos despachan 80 millones de bacterias. No digo m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Freixas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/con-canas-y-tan-fresca/adios-besos-adios_132_8158900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jul 2021 05:50:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós besos, adiós]]></media:title>
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