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    <title><![CDATA[Cordópolis - El insurrecto]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - El insurrecto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Amanece (a Carlos Cano y Enrique Morente)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/amanece-carlos-cano-enrique-morente_1_7154565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25a5f564-cea6-4fdb-9221-8ae08b9d8753_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>DecadenciaTo el mundo me da de laoPorque me ve en decadencia.Pero yo me he echao la cuentaque el mundo no se acaba hoypuede dar otra vuelta.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Morente. Sacromonte)</em>
    </p><p class="article-text">
        La voz de Enrique Morente son&oacute; en el parto musical de Carlos Cano y la de Carlos en la muerte de Morente. As&iacute; ten&iacute;a que ser. Y en el d&iacute;a de su entierro, una Estrella cedi&oacute; su cuerpo para que lo usaran sus almas hermanas como una caja de resonancia de carne y hueso. A trav&eacute;s de la garganta de su hija, Morente se despidi&oacute; cantando que <em>Granada vive en s&iacute; misma tan prisionera, que s&oacute;lo tiene salida por las estrellas</em>. Y en un instante que dur&oacute; mil a&ntilde;os, Carlos y Enrique se abrazaron para caminar juntos por &uacute;ltima vez y para siempre por Granada. La ciudad que mata a sus hijos de soledad para recordarlos despu&eacute;s con tristeza. Igual que su hermana, C&oacute;rdoba. Igual que su madre, Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;D&oacute;nde estoy? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Hace fr&iacute;o. Tengo miedo. &iexcl;Piedad de m&iacute;! &iquest;Es que un topo se comi&oacute; el sol, o es que el mundo se congel&oacute;? &iexcl;No! Diez mil palomas dicen que no. </em>As&iacute; cantaron Enrique Morente y Carlos Cano al despertar de Andaluc&iacute;a en <em>Anochece (A duras Penas, 1975).</em>&nbsp;Acababa de morir el dictador. Diez mil palomas volaron libres para te&ntilde;ir el cielo de blanco. Las voces de Carlos y Enrique volaron libres y verdes para arroparlas hacia el camino de la esperanza. Y amaneci&oacute; la noche <em>Verde, blanca y verde</em>. El pueblo tom&oacute; al despertar un pedazo de cielo y lo colg&oacute; del balc&oacute;n. La tierra parec&iacute;a un espejo. Y toda Espa&ntilde;a se dio cuenta que Andaluc&iacute;a no iba a tolerar que construyeran un Estado asim&eacute;trico sin su permiso. Y as&iacute; fue. Pero yo no siento un &aacute;tomo de nostalgia por ello. Era un ni&ntilde;o. Sin memoria y sin conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Soy hijo de la generaci&oacute;n que se encarg&oacute; de malgastar la libertad que Carlos y Enrique hab&iacute;an conquistado. Soy hijo de la postmodernidad que volvi&oacute; a vestir el cielo de negro. Inconsciente. Ignorante, que es peor. Abominamos de Carlos y Enrique como de la peste. Eran el pasado. Y ma&ntilde;ana no exist&iacute;a. Ahora tengo 48 a&ntilde;os. Escucho flamenco. Y cada vez que me llaman al m&oacute;vil suena la <em>Verde, blanca y verde</em>, para aliviarme la culpa compensando tanto tiempo de desconsideraci&oacute;n y sordera. Pero no siento nostalgia: siento memoria y conciencia. Justicia. S&eacute; que en m&iacute; habita la memoria colectiva de lo que otros vivieron. Y s&eacute; que debo dejarme la piel por reconstruirla, conscientemente, para proyectarla &iacute;ntegra en el futuro. Como hicieron ellos por m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es tiempo de memoria, conciencia y justicia. No de nostalgia. Editan antolog&iacute;as de Carlos y Enrique mientras de los balcones andaluces cuelgan banderas rojas y amarillas en el juego perverso de la polaridad Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a. Emiten especiales de Carlos y Enrique mientras los andaluces cerramos las listas de empleo, pobreza y educaci&oacute;n. Proclaman al Flamenco patrimonio de la humanidad y los andaluces desconocemos el verdadero origen de su nombre. Luchamos para alcanzar autonom&iacute;a pol&iacute;tica y la empleamos para salvar el nacional-catolicismo espa&ntilde;ol permitiendo que prostituyan nuestra identidad en pel&iacute;culas que recuerdan a lo peor del franquismo &hellip; Me niego a admitir que su lucha no sirvi&oacute; para nada. Un 19 de diciembre le fall&oacute; a Carlos el coraz&oacute;n. Un 13 de diciembre, a Morente le fall&oacute; la garganta. Que no nos falle a los andaluces el coraz&oacute;n y la garganta. Por memoria, conciencia, justicia. Y cantemos: <em>&ldquo;Si tos un&iacute;os y el pueblo atrev&iacute;o decimos &iexcl;basta! no habr&aacute; otra vez&rdquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/amanece-carlos-cano-enrique-morente_1_7154565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Dec 2017 00:05:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amanece (a Carlos Cano y Enrique Morente)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precedente andaluz del 4D: horizonte y barricada.]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/precedente-andaluz-4d-horizonte-barricada_1_7152211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8596362d-10d7-4481-a3eb-f268d833d2e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; esta Tribuna en 2013, hace ya cuatro a&ntilde;os, con el t&iacute;tulo &ldquo;4D: Nuestro derecho a decidir&rdquo;. Y, sin embargo, parece que lo hubiera hecho esta ma&ntilde;ana. Soy de los muchos que no queremos que se asocie la imagen de Andaluc&iacute;a con el &iexcl;A por ellos!, ni con quienes apoyaron a Rajoy en su investidura, ni con quienes lo hacen ahora con la aplicaci&oacute;n del art. 155 CE que certifica el fracaso de la pol&iacute;tica. Soy de los muchos andaluces y andaluzas que piensan que este conflicto se ten&iacute;a que haber resuelto con pol&iacute;tica hace mucho tiempo, y de los que no pierden la esperanza en que todav&iacute;a pueda resolverse mediante un di&aacute;logo que permita un refer&eacute;ndum en Catalunya. Constato la realidad de la existencia de una gran parte del pueblo catal&aacute;n que se ha desafectado del Estado espa&ntilde;ol y de otra gran parte que entiende que la soluci&oacute;n no puede ser la ausencia de alternativas. Pertenezco a los muchos ciudadanos que llevan reclamando desde hace a&ntilde;os un proceso constituyente para acomodar la Constituci&oacute;n a los tiempos que corren. La mejor forma de conservar una vivienda no es mantenerla intacta hasta caer en ruinas. Creo que es el momento de encontrarnos en lo que nos une y no anclarnos en lo que nos separa. Y para ello, el precedente andaluz del 4D debe servir de horizonte y a nosotros de barricada.&nbsp;Horizonte, porque demuestra que la movilizaci&oacute;n ciudadana es la que condiciona la redacci&oacute;n de la ley. Y barricada, porque cualquier reforma integral que se realice no puede mutilar nuestros derechos adquiridos como pueblo.
    </p><p class="article-text">
        (La fotograf&iacute;a es de uno de los carteles institucionales de la Junta de Andaluc&iacute;a en la que queda patente que el objeto del refer&eacute;ndum era la consecuci&oacute;n de la autonom&iacute;a plena. Votamos para ser como las que m&aacute;s en el Estado. Y as&iacute; lo ped&iacute;a la propia Junta de Andaluc&iacute;a que ahora lo niega).
    </p><p class="article-text">
        <strong>4D: Nuestro derecho a decidir</strong>
    </p><p class="article-text">
        Era un ni&ntilde;o en 1977. Y todo lo miraba con los ojos de un ni&ntilde;o. Inocentes por nuevos. Las calles y las horas eran infinitas como las sensaciones reci&eacute;n estrenadas. Quiz&aacute; ese d&iacute;a estuvieran llenas de banderas andaluzas. Pero yo no ten&iacute;a la m&aacute;s m&iacute;nima conciencia pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de la admiraci&oacute;n por mi abuelo libertario. Es probable que aquel 4 de diciembre me sintiera libre y mayor escogiendo un libro de su diminuta biblioteca. A m&iacute; me parec&iacute;a enorme. Como &eacute;l. Entonces no ten&iacute;amos biblioteca p&uacute;blica en el pueblo. Y los pocos libros de mis padres y amigos, incluida la gu&iacute;a de tel&eacute;fonos, s&oacute;lo serv&iacute;an para decorar las estanter&iacute;as del mueble-bar. Pudo haber sido aquel 4 de diciembre cuando mi abuelo abri&oacute; con llave los cajones de abajo. All&iacute; guardaba con celo un diccionario y otros ejemplares forrados con hule de colores. La clandestinidad obedec&iacute;a a su origen emocional: los hab&iacute;a le&iacute;do en el penal del Puerto de Santa Mar&iacute;a. Toma el que quieras, me dijo. Y fue entonces cuando de verdad me supe libre y mayor. Capaz de todo. Porque me permiti&oacute; elegir entre lo visible y lo revelado, entre lo permitido y lo prohibido, entre lo asequible y lo deseado. Hab&iacute;a conquistado mi derecho a decidir.
    </p><p class="article-text">
        Andaluc&iacute;a lo exigi&oacute; y conquist&oacute; en la calle aquel 4 de diciembre. Es importante recordar que en 1977 no hab&iacute;a Constituci&oacute;n. Un lobby de poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico estaba dise&ntilde;ando el modelo democr&aacute;tico, social y territorial del Estado. A nadie escapaba que Catalu&ntilde;a y Euskadi ser&iacute;an reconocidas de manera diferenciada en el futuro texto constitucional. Andaluc&iacute;a no quer&iacute;a ser menos. Y se moviliz&oacute; para ser como la que m&aacute;s. Sirva como ejemplo este p&aacute;rrafo tomado del ABC de 6 de febrero de 1977: <em>&ldquo;Ser&aacute; un error como lo fue hace 40 a&ntilde;os, pensar que a pistoletazos o con prohibiciones se elimina la identidad regional de los pueblos de Espa&ntilde;a. Hoy no es ayer, y el ma&ntilde;ana -verde, blanco y verde- est&aacute; llegando&rdquo;.</em> Aquel ma&ntilde;ana lleg&oacute; el 4 de diciembre. Y no s&oacute;lo en Andaluc&iacute;a. Las manifestaciones en Madrid y especialmente en Catalu&ntilde;a convirtieron la causa andaluza en un problema de Estado. Andaluc&iacute;a se postulaba como sujeto pol&iacute;tico reivindicando el mismo reconocimiento que las comunidades con mayor autonom&iacute;a. Pero aquel lobby constituyente nos dio la espalda. Y tuvo que ser Manuel Clavero quien incrustara el dur&iacute;simo art. 151 en la Constituci&oacute;n para aliviar la injusticia. S&oacute;lo Andaluc&iacute;a hizo uso de aquel art&iacute;culo infernal que permit&iacute;a a los pueblos decidir y hacer historia. En consecuencia, aquel 4 de diciembre es el precedente m&aacute;s importante y actual del &ldquo;derecho a decidir&rdquo; que se debate en Catalu&ntilde;a. En la forma y en el fondo. El pueblo andaluz exigi&oacute; decidir y el Estado se vio forzado a permitir una v&iacute;a constitucional que lo hiciera posible. Y haciendo uso del mismo, a pesar de los escollos legales y pol&iacute;ticos, Andaluc&iacute;a se sinti&oacute; y se supo libre y mayor. Capaz de todo.
    </p><p class="article-text">
        Lamento que aquel titular de ABC siga vigente: ni los pistoletazos ni las prohibiciones servir&aacute;n para eliminar las identidades culturales de los pueblos del Estado. Suspendiendo la autonom&iacute;a catalana o inhabilitando al presidente de la Generalitat, s&oacute;lo conseguir&aacute;n cebar electoralmente los nacionalismos catal&aacute;n y espa&ntilde;ol. Tal vez sea eso lo que busquen si Rouco Varela y Susana D&iacute;az coinciden en defender la unidad de Espa&ntilde;a. La soluci&oacute;n pasa por normalizar el leg&iacute;timo derecho de los ciudadanos y de los pueblos a elegir libremente su destino. Y eso no se consigue con estados de sitio que lo proh&iacute;ban, sino con reformas constitucionales que lo permitan. A diferencia de la Constituci&oacute;n de 1931 que habilitaba un refer&eacute;ndum derogatorio para revocar una ley aprobada en las Cortes, la actual de 1978 naci&oacute; con el miedo en el cuerpo a la democracia participativa. S&oacute;lo habr&aacute; refer&eacute;ndum, aunque no sea vinculante, cuando lo quiera el Gobierno central. As&iacute; es imposible. Y por eso entiendo que el Parlamento catal&aacute;n se vea forzado a disfrazar las palabras, llamarlo consulta, basarse en el padr&oacute;n, abrir la votaci&oacute;n a mayores de 16 a&ntilde;os y no llamar a la democracia por su nombre con tal de ejercerla. Dec&iacute;a Francesc Maci&agrave; en 1934 que <em>&ldquo;desde el momento en que un pueblo siente y quiere su voluntad y lo expresa de una manera terminante, ya aquel pueblo no tiene por qu&eacute; esperar a que unas Cortes se la den, sino que tiene derecho a proceder seguidamente a ir formando su estructura administrativa&rdquo;. </em>Y tambi&eacute;n lo entiendo. Como si nada hubi&eacute;ramos aprendido despu&eacute;s de una guerra civil, una dictadura y m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de democracia.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras tanto, Andaluc&iacute;a no entiende lo que ocurre porque enterr&oacute; la memoria de la fecha m&aacute;s sublime de su historia pol&iacute;tica. Conmemorar el 4 de diciembre no es un ejercicio de nostalgia sino de justicia y verdad. Porque si fu&eacute;semos conscientes de lo que hicimos, volver&iacute;amos a sentirnos libres y mayores. Capaces de todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/precedente-andaluz-4d-horizonte-barricada_1_7152211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Oct 2017 11:02:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El precedente andaluz del 4D: horizonte y barricada.]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Andalucía en peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/andalucia-peligro_1_7154548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1339993-b16b-4552-b665-f78d4c10b03c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        En 1974, Carlos Castilla del Pino public&oacute; un art&iacute;culo denominado &ldquo;Andaluc&iacute;a no existe&rdquo;. En &eacute;l, afirmaba que &ldquo;Andaluc&iacute;a tendr&aacute; que hacer sus reivindicaciones econ&oacute;micas, administrativas y educacionales&rdquo; pero que ello no ser&iacute;a por causa ni el origen de una conciencia de pueblo &ldquo;que la diferencie y la autoidentifique&rdquo;. Justo al a&ntilde;o siguiente, Enrique Tierno Galv&aacute;n public&oacute; su conocido &iquest;Qu&eacute; es ser agn&oacute;stico? en el que utilizaba como l&oacute;gica argumental que un ateo necesita un concepto de Dios para negarlo. Entonces entend&iacute; a Castilla del Pino. Negaba una concreta noci&oacute;n de Andaluc&iacute;a. Y al hacerlo, afirmaba su existencia. Justo lo que vuelve a pasar ahora.
    </p><p class="article-text">
        Los contextos sociopol&iacute;ticos de la aquella transici&oacute;n, como la de la segunda rep&uacute;blica, se parecen demasiado. En la segunda rep&uacute;blica, el gobierno provisional no fue capaz de derribar los pilares que sosten&iacute;an y sostienen el nacionalcatolicismo espa&ntilde;ol, a pesar de los incuestionables avances que se consiguieron para parecer un Estado moderno. Pero lo cierto es que el miedo a una reacci&oacute;n de las oligarqu&iacute;as del poder tradicional, condicion&oacute; en exceso la prudencia y la moderaci&oacute;n en muchas de las medidas que se requer&iacute;an. De ah&iacute; los pronunciamientos unilaterales de Catalunya ante la insuficiencia de un modelo territorial que tem&iacute;a denominarse &ldquo;Federal&rdquo; huyendo de los ecos de la primera rep&uacute;blica. O incluso la candidatura del Frente Popular para dar voz a cu&aacute;ntas personas creyeron que el r&eacute;gimen constitucional republicano traer&aacute; consigo un verdadero cambio de paradigma, m&aacute;s all&aacute; del simple modelo de gobierno. Todo termin&oacute; con un golpe de Estado, el genocidio franquista y el miedo clavado en el ADN de quienes nos gobernar&iacute;an en la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tras la muerte del dictador, unas oligarqu&iacute;as de poder (econ&oacute;mico, religioso y territorial) predise&ntilde;aron el nuevo modelo de Estado, con notables avances que nadie puede ni debe cuestionar, pero sin tocar en esencia los pilares del nacionalcatolicismo representados en el escudo de Espa&ntilde;a: &ldquo;Cruz, Corona y Reinos&rdquo;. La Cruz se garantiz&oacute; conservando los privilegios de la Iglesia bajo un Estado confesional encubierto y los acuerdos con el Vaticano; la Corona, manteniendo el heredero elegido por el dictador; y la configuraci&oacute;n territorial del Estado, sentando a Catalu&ntilde;a y Euskadi en la mesa de los &ldquo;padres de la Patria&rdquo;. La necesidad de paz social y el ansia de democracia eran suficientes motivos para que fueran pocos y marginales quienes cuestionaran el futuro modelo constitucional. Pero nadie pod&iacute;a prever que fuera Andaluc&iacute;a quien lo hiciera a&ntilde;icos generando una aut&eacute;ntica cuesti&oacute;n de Estado con las manifestaciones millonarias del 4 de diciembre de 1977 y el asesinato de Manuel Jos&eacute; Garc&iacute;a Caparr&oacute;s. Andaluc&iacute;a exigi&oacute; su derecho a decidir para ser como las que m&aacute;s en el Estado. Y forz&oacute; la inclusi&oacute;n del infame 151 que s&oacute;lo el pueblo andaluz ejerci&oacute; para alcanzar su autonom&iacute;a plena.
    </p><p class="article-text">
        Hoy vuelven a reproducirse los mismos esquemas, pero de manera m&aacute;s sibilina: la Iglesia cat&oacute;lica se ha visto reforzada con el mayor empoderamiento patrimonial de su historia, y hemos pasado de tener dos reyes a cuatro sin consultar a la ciudadan&iacute;a. S&oacute;lo queda por resolver la nueva configuraci&oacute;n territorial del Estado, cada vez m&aacute;s compleja debido a la tensi&oacute;n generada en Catalunya. Dejemos claro que en Espa&ntilde;a coexisten hasta cinco modelos superpuestos a la vez: el Estado de la Diputaciones, de los Fueros (derechos civiles propios), de las Diputaciones Forales (haciendas propias), Nacionalidades Hist&oacute;ricas (Catalunya, Euskadi, Galicia y Andaluc&iacute;a), m&aacute;s el resto de Comunidades Aut&oacute;nomas. La soluci&oacute;n m&aacute;s sensata y posible pasar&iacute;a por concretarlo en un modelo federal donde los distintos sujetos pol&iacute;ticos tengan clara la distribuci&oacute;n de sus competencias y la financiaci&oacute;n para acometerlas. Andaluc&iacute;a ser&iacute;a uno de ellos por derecho propio. Y es aqu&iacute; donde comienzan los peligros.
    </p><p class="article-text">
        El discurso empleado por Susana D&iacute;az para desbancar a Pedro S&aacute;nchez pasaba, entre otros argumentos, por la defensa de la &ldquo;unidad de Espa&ntilde;a&rdquo;. En verdad, de su homogeneidad. Apenas exist&iacute;an diferencias con el Partido Popular al que permiti&oacute; gobernar. Despu&eacute;s de la debacle de las primarias, entre otras razones debido a ese discurso derechizante y espa&ntilde;olista, arremeti&oacute; con dureza contra el mismo Pedro S&aacute;nchez cuando omiti&oacute; Andaluc&iacute;a en la lista de nacionalidades hist&oacute;ricas. Y, poco despu&eacute;s, volvi&oacute; a desmarcarse de la direcci&oacute;n &ldquo;federal&rdquo; de su partido en relaci&oacute;n a Catalunya, demostrando que el PSOE andaluz es el mejor aliado del discurso reaccionario del PP y Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        La conducta cu&aacute;ntica de Susana D&iacute;az confirma la hip&oacute;tesis de Castilla del Pino. Andaluc&iacute;a no existe cuando hay que defender la &ldquo;unidad de Espa&ntilde;a&rdquo;, aunque me tenga que poner de parte de mis enemigos pol&iacute;ticos externos. Pero Andaluc&iacute;a existe si puede resultar agraviada en un nuevo dise&ntilde;o del Estado, aunque me tenga que poner en contra de mis compa&ntilde;eros de partido. Susana D&iacute;az pidi&oacute; a Pedro S&aacute;nchez que no le obligara a elegir entre sus dos lealtades: Andaluc&iacute;a y el PSOE. Pero no dijo por cu&aacute;l se decantar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;se es el verdadero problema. La falsa identificaci&oacute;n de Andaluc&iacute;a con la Junta, producto casi inevitable de estos 40 a&ntilde;os de gobierno. O de la crisis territorial con un fracaso del modelo auton&oacute;mico. A pesar de las apariencias, ninguna de las dos ecuaciones son ciertas. En los a&ntilde;os m&aacute;s duros de la crisis econ&oacute;mica, fueron precisamente las autonom&iacute;as las que soportaron el coste m&aacute;s elevado por asumir las competencias de empleo, salud, educaci&oacute;n o vivienda. Mientras las diputaciones provinciales cerraban sus ejercicios con super&aacute;vits y el gobierno central salvaba a los bancos con nuestro dinero que jam&aacute;s recuperaremos, las autonom&iacute;as intentaban salvar a las personas endeud&aacute;ndose hasta lo imposible.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea urgente y necesario un cambio de modelo territorial que termine con este solapamiento de Estados dentro del Estado. Y es en este contexto donde Andaluc&iacute;a corre el peligro de perder la posici&oacute;n pol&iacute;tica que alcanz&oacute; por derecho propio. Por la sencilla raz&oacute;n de que parece no existir en la tensi&oacute;n medi&aacute;tica Espa&ntilde;a versus Catalunya. Hasta el punto de que hoy es m&aacute;s probable que millones de andaluces se lancen a la calle para defender la &ldquo;unidad de Espa&ntilde;a&rdquo; frente a la independencia catalana, que para defendernos a nosotros mismos ante una posible reforma constitucional. Porque la aspiraci&oacute;n de muchos andaluces es ser un facha pobre antes que creer en una reivindicaci&oacute;n social que vertebre al pueblo andaluz. Equivocadamente, creen que la culpa de su situaci&oacute;n es de la autonom&iacute;as (y &nbsp;no de quienes la gestionaron) y esperan la salvaci&oacute;n del gobierno central (corrupto hasta la tu&eacute;tanos) porque levanta la misma bandera que sus &iacute;dolos deportivos.
    </p><p class="article-text">
        Llegar&aacute; octubre. Noviembre. Diciembre... Y Catalunya seguir&aacute; ah&iacute;. Pero tambi&eacute;n Andaluc&iacute;a. Y millones de andaluzas y andaluces que s&iacute; queremos volver a ser lo que fuimos porque nunca hemos dejado de serlo. Porque Andaluc&iacute;a existe, especialmente para quienes in&uacute;tilmente se esfuerzan en negarla. &Eacute;se es el peligro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/andalucia-peligro_1_7154548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Sep 2017 10:39:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andalucía en peligro]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Reivindicación de la alegría]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/reivindicacion-alegria_1_7152213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e6106b7-2047-4b15-8672-a4e00ba18a40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>Defender la alegr&iacute;a como un derecho (Benedetti)</em>
    </p><p class="article-text">
        No se pueden imaginar lo feliz y agradecido que estoy. Porque viv&iacute; en La Fuensanta, porque quiero al barrio, y porque amo a C&oacute;rdoba como se ama a una madre. Incondicionalmente. Con todas sus virtudes y defectos. S&oacute;lo que, en el caso de C&oacute;rdoba, su defecto es su virtud.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba es una ciudad con los ojos en la espalda. Que camina despacio hacia adelante porque no deja de mirar hacia atr&aacute;s. Ensimismada en lo que fue. Pero que se enfrenta valiente con quien se atreve a enterrar su memoria. Por eso C&oacute;rdoba conserva intacto el sonido milenario y enigm&aacute;tico de su nombre, asumido por todas las civilizaciones que hicimos nuestras, demostrando que el coraz&oacute;n y la garganta son los yacimientos m&aacute;s dif&iacute;ciles de expoliar. Y por eso el pueblo de C&oacute;rdoba, ha defendido y defender&aacute; los s&iacute;mbolos que custodian la luz de su pasado y que como un faro deben orientar su futuro: nuestra Mezquita-Catedral, San Rafael o la Fuensanta. Vuestro barrio que es el m&iacute;o. Porque <strong>en estos tres s&iacute;mbolos populares nos reconocemos todas las cordobesas y cordobeses, seamos creyentes o no, cualquiera que sea nuestra ideolog&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra Mezquita-Catedral, San Rafael y la Fuensanta, forman el tri&aacute;ngulo m&aacute;gico que mejor explica el alma de C&oacute;rdoba que hace suyo toda lo que toca. Por qu&eacute; somos as&iacute;. Por qu&eacute; bajo nuestra aparente melancol&iacute;a se esconde una forma de rebeld&iacute;a &iacute;ntima, pac&iacute;fica, inteligente e inmortal. Como nuestro r&iacute;o Guadalquivir. El &uacute;nico de la pen&iacute;nsula que pierde su nombre por donde pasa. Miranda de Ebro, Aranda de Duero&hellip; Nosotros, sin embargo, decimos Almod&oacute;var del R&iacute;o, Villa del R&iacute;o&hellip; &iquest;Pero qu&eacute; r&iacute;o? Omitieron su nombre para que a fuerza de no pronunciarlo olvid&aacute;semos que fue el R&iacute;o Grande de Al &Aacute;ndalus. Pero no lo consiguieron. Porque el Guadalquivir resisti&oacute; callado con la grandeza humilde del que da sin esperar recibir. Igual que cada uno de vosotros y vosotras cuando se levanta temprano para abrir la panader&iacute;a, comprar fruta y pescado en la lonja, preparar el desayuno a vuestros hijos, cambiar las s&aacute;banas para que la cama huela a limpio, o besar a su pareja para desearle suerte y que esa ma&ntilde;ana por fin encuentre trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Gracias por ser nuestros h&eacute;roes invisibles y an&oacute;nimos. Los que de verdad hac&eacute;is posible la vida y la alegr&iacute;a a nuestro alrededor. Gracias. No hay palabra m&aacute;s hermosa, ni m&aacute;s deber en la vida que la alegr&iacute;a y el agradecimiento. Justo <strong>lo que celebramos en La Vel&aacute;: una reivindicaci&oacute;n popular de la alegr&iacute;a para dar las gracias a quienes nos hac&eacute;is felices a diario.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sobre la piel de agua del Guadalquivir, el puente romano. Otro s&iacute;mbolo de C&oacute;rdoba y de lo que somos. El cord&oacute;n umbilical entre oriente y occidente. La &uacute;ltima frontera del Mediterr&aacute;neo, hoy convertido en una fosa com&uacute;n para refugiantes. Yo los llamo as&iacute; porque una persona refugiada es la que encuentra refugio. Ni siquiera hay palabra para quien lo busca. Y lo que no tiene nombre, no existe. C&oacute;rdoba es tierra de refugiantes y refugiados. Todos tenemos familiares que se fueron con el nombre de C&oacute;rdoba tatuado en la lengua. Especialmente, en barrios solidarios como el vuestro que me acogi&oacute; como si hubiera nacido en el Pocito. Quien m&aacute;s comparte es quien m&aacute;s padeci&oacute; necesidad. El que m&aacute;s abraza, quien m&aacute;s se sinti&oacute; desolado. Y si alguien que pas&oacute; necesidad y se sinti&oacute; desolado rechaza al otro, se niega a s&iacute; mismo. Nosotros no somos as&iacute;. <strong>Desde este barrio de emigrantes y emigrados, desde esta ciudad que es puente de civilizaciones, seguiremos demostrando al mundo entero que somos lo que siempre hemos sido: gente de bien con la casa y el coraz&oacute;n abiertos de par en par</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Al otro lado del Guadalquivir, tambi&eacute;n resiste en silencio nuestra Mezquita, ejemplo universal de paz y convivencia, levantada por otro &ldquo;refugiante&rdquo; al que C&oacute;rdoba dio refugio para hacerlo nuestro. <strong>C&oacute;rdoba y nuestra Mezquita son hermanas siamesas cosidas por el coraz&oacute;n. No podr&iacute;a existir la una sin la otra</strong>. S&oacute;lo alguien que no ame a C&oacute;rdoba se atrever&iacute;a a separarlas.
    </p><p class="article-text">
        Y justo en mitad del puente romano, se encuentra una de las met&aacute;foras m&aacute;s hermosas y elocuentes del ser cordob&eacute;s: a un lado, San Rafael, el patr&oacute;n elegido por el pueblo; al otro, un artefacto de piedra con los santos oficiales, respetados pero indiferentes para la mayor&iacute;a. Mirando al nacimiento del r&iacute;o, se yergue San Rafael al descubierto, cargado de vida, siempre con velas encendidas y flores. Mirando a la desembocadura, un bloque desnudo, muerto, alumbrado artificialmente, protegi&eacute;ndose con un candado y un cristal. Uno es querido por el pueblo. El otro, simplemente tolerado.
    </p><p class="article-text">
        Porque <strong>C&oacute;rdoba no rechaza, elige. No niega, prefiere. Incluye, no excluye. C&oacute;rdoba es integradora, no integrista. Y su alma es abrazante, no abrasiva. Une, no divide. </strong>Como los s&iacute;mbolos que nos representan. Por eso el pueblo acepta que la Mezquita contenga una Catedral en su interior, pero no entiende a quienes la desprecian hasta el extremo de quererle quitar su nombre.
    </p><p class="article-text">
        Y por la misma raz&oacute;n, quiso que fuera San Rafael el verdadero custodio del verdadero pueblo de C&oacute;rdoba. El &ldquo;arc&aacute;ngel aljamiado&rdquo; como lo llam&oacute; Federico Garc&iacute;a Lorca. &nbsp;Desde mi escrupuloso respeto a los creyentes, yo quiero creer que despu&eacute;s de la conquista la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n andalus&iacute; de C&oacute;rdoba prefiri&oacute; cambiar de dios antes que cambiar de casa. Lo hicieron para sobrevivir sin olvidar. Porque su aut&eacute;ntica religi&oacute;n era la vida. Y su patria, la familia. Eso explica que el pueblo buscase amparo en las diosas madre de sus lugares sagrados de siempre, como la Fuensanta, y en uno de los arc&aacute;ngeles que compart&iacute;an todos los cordobeses cualquiera que fuera su religi&oacute;n: San Rafael. El sanador. El&nbsp;Israfil&nbsp;que anunciar&aacute; el juicio final para unos y otros. Con el cuerno jud&iacute;o en la mano derecha y el pez cristiano en la izquierda.&nbsp;Como dec&iacute;a Federico, &ldquo;los que quieren flores de vino y los que saltos de media luna. Un solo pez en el agua que a los dos C&oacute;rdobas junta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuestra Mezquita, San Rafael y la Fuensanta pertenecen al pueblo porque son el pueblo mismo. De quienes sienten devoci&oacute;n divina y de quienes reivindican la alegr&iacute;a desde su convicci&oacute;n pagana.</strong> Constituyen nuestra memoria porque somos memoria. Lo &uacute;nico que nos podr&iacute;an amputar para dejar de ser quienes somos. Podemos perder cualquier parte de nuestro cuerpo sin perder un &aacute;tomo de nuestra identidad. Pero quien pierde la memoria deja de ser quien era, como un enfermo de Alzheimer que no se reconoce frente al espejo.
    </p><p class="article-text">
        Hace 20 a&ntilde;os que me vine a vivir al barrio. Acababa de regresar de Colombia. Y el destino quiso que en el primer paseo de la mano de quien hoy es mi esposa y madre de nuestros hijos, descubriera una placa junto a la Iglesia Campo Madre de Dios que dec&iacute;a:&ldquo;Aqu&iacute; naci&oacute; en una choza el fundador de Santa Fe de Bogot&aacute;, Gonzalo Xim&eacute;nez de Quesada&rdquo;.&nbsp;La capital de Colombia la fund&oacute; un cordob&eacute;s que naci&oacute; en una choza en la Fuensanta. Otro m&aacute;s en la lista de nuestros ilustres ignorados.
    </p><p class="article-text">
        Cuentan que march&oacute; a las Am&eacute;ricas para remontar el r&iacute;o Magdalena junto a un pu&ntilde;ado de piconeros cordobeses en busca de &ldquo;El Dorado&rdquo;. No lo consiguieron. Unos se quedaron en Am&eacute;rica para siempre. Pero otros regresaron a su C&oacute;rdoba nombrada y no ser&iacute;a de extra&ntilde;ar que fuera alguno de ellos quien nos trajera el caim&aacute;n en lugar del oro. Qu&eacute; bonito ser&iacute;a que en el mismo lugar donde naci&oacute; aquel aventurero se abriera una Casa para albergar a todas las C&oacute;rdobas de Am&eacute;rica y del mundo, la &ldquo;Casa de las C&oacute;rdobas&rdquo; como propuso el Consejo de Distrito, y en ese empe&ntilde;o me consta que se afana. Adem&aacute;s de una oportunidad para el barrio en todos los sentidos, la Fuensanta ser&iacute;a la puerta del Atl&aacute;ntico y C&oacute;rdoba reforzar&iacute;a su universalidad a&ntilde;adiendo el &uacute;nico eslab&oacute;n que le falta. Y lo har&iacute;a de la mano de sus vecinos y vecinas. Como debe ser.
    </p><p class="article-text">
        Gonzalo Xim&eacute;nez de Quesada relat&oacute; que, durante la batalla, los guerreros ind&iacute;genas llevaban a sus espaldas las momias de sus antepasados. Luchaban con su memoria a cuestas porque sab&iacute;an que sin ella no eran nada. Y prefer&iacute;an morir con ella encima antes que perderla. La memoria es lo que nos dejaron nuestras abuelas para transmitirla a nuestros nietos. Es lo que sobrevive a nuestra ausencia. La memoria es el caim&aacute;n. Y las campanitas de barro. Y el Pocito. Y la Vel&aacute;.&nbsp;Y esta plaza que no es de nadie porque nos pertenece a todos y todas. Miguel Hern&aacute;ndez preguntaba a los andaluces de Ja&eacute;n: &ldquo;Decidme en el alma qui&eacute;n levant&oacute; esos olivos&rdquo;. Y yo os pregunto: Vecinas y vecinos de la Fuensanta, decidme en el alma qui&eacute;n levant&oacute; esta plaza. Yo os lo dir&eacute;: Vosotros. Vosotras. Porque esta plaza es vuestra. Siempre lo fue.
    </p><p class="article-text">
        Es de Antonio que jugaba con sus amigos con una pelota de trapo usando las rebecas como porter&iacute;as. De Mar&iacute;a que dibujaba con tiza n&uacute;meros en el suelo a los que atinar con la tanga. De Luisa y Rafael que paseaban por ella cuando eran novios mientras com&iacute;an altramuces, antes de estrenar a escondidas los labios con un beso tan torpe como eterno. De Juan que la cruza medio dormido cada ma&ntilde;ana y agotado cada noche despu&eacute;s de abrir y cerrar el bar.
    </p><p class="article-text">
        De Laura que dej&oacute; de ir a la plaza porque la asesin&oacute; su pareja. Este barrio tiene nombre de mujer y pertenece a todas las mujeres de la Fuensanta que se levantaron dignamente para que no haya m&aacute;s Lauras, ni m&aacute;s mujeres v&iacute;ctimas de la violencia machista. De Ana que ya no puede bajar las escaleras y pasa las horas pegada a la ventana esperando una ayuda que le permita a la comunidad poner un ascensor y volver a pasear en silla de ruedas. De Rosa que tiene un hijo con una enfermedad rara y se niega a perder la esperanza mientras la vida se le escapa como arena entre los dedos correteando alrededor del Pocito. De Manolo que cada noche pide a Dios poder encontrar y enterrar a su padre al que fusilaron en la tapia del cementerio de San Rafael. De Rosario que se le fue una hija a Irlanda y otra a Mallorca, las dos con carrera y las dos para buscarse el pan, mientras todav&iacute;a las recuerda ni&ntilde;as por la Vel&aacute; comiendo algod&oacute;n de az&uacute;car. De Miguel que se dej&oacute; media vida en un taller y lleva cinco a&ntilde;os en paro, sentado en la misma paerilla donde se tomaba una cerveza con sus compa&ntilde;eros. De Paco que march&oacute; del pueblo para venirse al barrio y sembr&oacute; con los vecinos un huerto solidario para que comiera la gente que s&oacute;lo ten&iacute;a aire para echarse a la boca. Ahora su pueblo es la Fuensanta y aquel huerto un solar fantasma que compr&oacute; una promotora en quiebra para no construir nada.
    </p><p class="article-text">
        La plaza tambi&eacute;n es de &Aacute;ngeles que dej&oacute; de comer para pagar su hipoteca y, aunque no se lo dijo a nadie, todas las vecinas lo sab&iacute;an y le ayudaban con ropa usada, papel higi&eacute;nico, una garrafa de aceite o echando un pu&ntilde;ado m&aacute;s de garbanzos. Y de Jes&uacute;s y Jos&eacute; Antonio, a los que quisieron desahuciar despu&eacute;s de haber rehabilitado con sus manos un piso que no quer&iacute;an ni las ratas. Dieron vida a lo que estaba muerto. Era su vivienda porque era su vida.
    </p><p class="article-text">
        Vivienda es el gerundio en femenino del verbo vivir. Lo m&aacute;s parecido al vientre materno. Porque sin vida no hay vivienda. Y defender la vivienda es defender la vida. A los barrios les ocurre lo mismo. Un barrio no son sus casas sino su gente. La que comparte alegr&iacute;as y sinsabores. La que se une para solucionar sus problemas. La que construye valores c&iacute;vicos desde sus pe&ntilde;as y asociaciones. La que defiende causas justas. La que reclama. La que critica. No son simples habitantes, sino pueblo comprometido. Como vosotras y vosotros. Por eso os digo que si una plaza es vida y pertenece a quien la vive, no lo dud&eacute;is. Esta plaza es vuestra. Y la Vel&aacute;, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Yo soy de Almod&oacute;var del R&iacute;o y me siento orgulloso de ser de pueblo. Tengo el mismo defecto que Miguel Hern&aacute;ndez, Mar&iacute;a Zambrano, Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez, la Ni&ntilde;a de los Peines o Federico Garc&iacute;a Lorca&hellip; Somos de pueblo. O de los admirados pregoneros que me precedieron, Matilde Cabello, Pilar Sanabria o Pepe Ciclo. Somos de pueblo. Pero tambi&eacute;n soy de la Fuensanta y me siento orgulloso de ser del barrio y de barrio. Porque esta identidad no me la dio la sangre ni la tierra, sino la voluntad libre de ser de donde quiero ser. Si como dec&iacute;a Blas Infante Andaluc&iacute;a es mi ciudad, los pueblos son los barrios de Andaluc&iacute;a. Y, con la misma l&oacute;gica, los barrios son los pueblos de C&oacute;rdoba. Pero en la Fuensanta, precisamente aqu&iacute;, se hermanan ambas identidades: porque somos barrio y pueblo. Y nos sentimos orgullosos de ello.
    </p><p class="article-text">
        Somos barrio y pueblo porque nos duele el dolor cercano de nuestros vecinos y vecinas. Somos barrio y pueblo porque no hemos perdido la confianza en quien nos deja a deber en un papel de estraza, que ya pagar&aacute; cuando pueda. Somos barrio y pueblo porque preferimos comprar el pan y el vino a quien nos llama por nuestro nombre, nos pregunta por nuestra vida y nos conoce mejor que nosotros mismos. Somos barrio y pueblo porque queremos llevar a nuestros hijos al colegio del barrio, porque queremos que jueguen en el equipo del barrio, porque queremos que crezcan, aprendan, se enamoren y vivan en La Fuensanta, para que sus hijos vayan al mismo colegio y jueguen en el mismo equipo.Somos barrio y pueblo porque creemos en la fuerza de los d&eacute;biles. Somos barrio y pueblo porque no estamos en el centro geogr&aacute;fico de C&oacute;rdoba, sino en su centro emocional, en el coraz&oacute;n, rojo y a la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo de C&oacute;rdoba es sabio. Aguanta. Calla. Guarda la verdad lengua adentro. Pero cuando se la muerde, despu&eacute;s sabe d&oacute;nde escupir su dolor. Al pueblo de C&oacute;rdoba le duele que le roben su grandeza. Que le nieguen el nombre a su Mezquita como hicieron con su r&iacute;o. Que unos pocos se apropien de sus s&iacute;mbolos que eligieron libres y que nos representan a todos y todas, no importa al dios que recen o al partido que voten. C&oacute;rdoba aprendi&oacute; a aceptar humildemente que le despellejaran el cuerpo. Pero no aceptar&aacute; que le arrebaten su alma integradora, abierta, pac&iacute;fica y solidaria. Y si alg&uacute;n d&iacute;a estuviera en peligro, sin duda, las barricadas estar&aacute;n en la Fuensanta
    </p><p class="article-text">
        <strong>Preg&oacute;n de la Vel&aacute; de la Fuensanta, 7 de septiembre de 2017</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/reivindicacion-alegria_1_7152213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Sep 2017 01:00:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reivindicación de la alegría]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fe ciega (en Trump o el obispo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/fe-ciega-trump-obispo_1_7154545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e2ef845-7827-4010-8dad-bcdcd13601de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Poco antes de morir, Zygmunt Bauman dec&iacute;a sobre Donald Trump que era &ldquo;con mucho, el m&aacute;s popular de los candidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos, un hombre con un largo historial (en aumento constante, adem&aacute;s) de siniestra ret&oacute;rica de odio racial y religioso, de <em>invectivas</em> formuladas en forma de <em>nosotros contra ellos </em>y de negativas a denunciar el lenguaje lleno de odio de algunos de sus partidarios&rdquo; y coincid&iacute;a con la calificaci&oacute;n de Enma Roller, articulista de opini&oacute;n de <em>The New York Times</em>, como &ldquo;el candidato perfecto para esta era viral nuestra&rdquo;. Ten&iacute;a tanta raz&oacute;n que acab&oacute; ganando las elecciones. Pero no gan&oacute; la calle, sino las casas. No gan&oacute; las conciencias, sino las inconsciencias. No gan&oacute; la racionalidad, sino la fe.
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de incertidumbre, en tiempos de miedo, la gente se refugia en las certezas y en la manada. Y quienes lo saben, utilizan los p&uacute;lpitos y los altares para sembrar dudas y p&aacute;nico. La gasolina de la que se alimenta el poder. Poco importa que sea pol&iacute;tico, econ&oacute;mico o religioso. La misma cosa a fin de cuentas. La sociedad se animaliza y acata lo que dice quien la protege, generando una verdad paralela que nadie se atreve a cuestionar. Aunque sea una mentira evidente, si proviene de quien defiende el nosotros, ser&aacute; que los otros mienten.
    </p><p class="article-text">
        No hace mucho que el Obispo de C&oacute;rdoba dijo en una homil&iacute;a que &ldquo;ning&uacute;n partido representa a los cristianos: todos han claudicado&rdquo;. Recuerdo que entonces pregunt&eacute; que cu&aacute;ntos cristianos se sienten representados por un personaje as&iacute;. Y un feligr&eacute;s me respondi&oacute; que estaba equivocado, que no entend&iacute;a, porque el Obispo no era su representante sino su pastor. Y ten&iacute;a raz&oacute;n. Yo estaba equivocado. Yo no entend&iacute;a. Porque mi l&oacute;gica es humana, democr&aacute;tica y racional. Pero la suya era divina, disciplinaria e irracional. En ning&uacute;n momento cuestionar&aacute; si lo que dice su pastor es verdad o mentira, conveniente o inconveniente, porque no es que tenga libertad de sumisi&oacute;n sino que sencillamente es sumiso porque no tiene libertad. Cuando el Obispo de C&oacute;rdoba habla no se dirige a la sociedad entera, no le importa que cient&iacute;ficos desmoten sus barbaridades, ni siquiera le importa mentir descaradamente cuando afirma que nunca tuvo la intenci&oacute;n de cambiar el nombre a la Mezquita. Nos equivocamos. El Obispo de C&oacute;rdoba es el pastor y sus ovejas obedecen. Son los otros quienes est&aacute;n descarriados. Son los otros quienes mienten. Son los otros los enemigos. Porque son los otros. Ahora entiendo lo que se esconde detr&aacute;s de la letan&iacute;a &ldquo;por la se&ntilde;al de la santa cruz, de nuestros enemigos l&iacute;branos se&ntilde;or, Dios nuestro&rdquo;. Y me estremece. A&uacute;n m&aacute;s, cuando nuestros ministros juran su cargo para dejar claro que se someten a la ley divina por encima de las leyes humanas. Que no son representantes sino ovejas. Por m&aacute;s que el Obispo de C&oacute;rdoba diga a los suyos que les han traicionado.
    </p><p class="article-text">
        Estoy cansado de repetir que no odio a nadie. Estoy cansado de repetir mi respeto a todas las confesiones. Pero no importa. Es el otro quien me odia y quien no me respeta porque no asumo su fe ciega. Porque no formo parte de su nosotros. Precisamente yo que no lo considero otro porque no entiendo que deban existir muros entre las personas, no importa cual sea su identidad pol&iacute;tica, religiosa o sexual. Pero estamos perdiendo la batalla. Analizando las ra&iacute;ces del odio, Zygmunt Bauman cita a un psic&oacute;logo de la Universidad de Hawai que ha descubierto que los momentos que con m&aacute;s ansia se desean compartir de forma viral son aquellos que &ldquo;vienen directamente del inconsciente&rdquo; como el odio, el miedo o la ira. Y es eso lo que comparten las &ldquo;almas solitarias&rdquo; que se ponen ante la pantalla de un m&oacute;vil, una tablet o un port&aacute;til, d&oacute;nde solo hay unos otros &ldquo;virales presentes&rdquo;. Si queremos ganar esta batalla cultural de la que depende nuestro futuro, debemos hacer viral la democracia y el respeto a los derechos humanos para romper los muros con los que intentan separarnos. No somos manada, sino seres libres. No queremos caridad, sino justicia. No tenemos m&aacute;s dogma que la duda. Y s&oacute;lo tememos a los que temen a la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/fe-ciega-trump-obispo_1_7154545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jan 2017 11:23:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fe ciega (en Trump o el obispo)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El paseo de la vergüenza (sobre el dinero negro de la Mezquita)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/paseo-vergueenza-dinero-negro-mezquita_1_7154549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6d43ea3-1db2-4a1a-9251-a2f1cf02f7a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al af&aacute;n de dinero, que es una idolatr&iacute;a, tendr&aacute; herencia en el reino de Cristo y de Dios&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(Carta del ap&oacute;stol san Pablo a los Efesios 4,32&ndash;5,8)</em>
    </p><p class="article-text">
        Vaya a las taquillas de la Mezquita de C&oacute;rdoba y pida una entrada. Si la llama Mezquita es probable que le corrijan y le digan que son entradas para la Catedral porque eso que pretende ver no es una Mezquita. Y quiz&aacute; no le falte raz&oacute;n ante la invasi&oacute;n de crucifijos que han mutilado el bosque de columnas de nuestra joya andalus&iacute;, en la en&eacute;sima muestra de fundamentalismo excluyente del obispo y de la pasividad cobarde de la Administraci&oacute;n p&uacute;blica que se lo permite. Es posible que quiera pagar con tarjeta y le responder&aacute;n que es imposible, que s&oacute;lo admiten dinero en efectivo a modo de donativo (aunque en la entrada no aparezca esa palabra). Por supuesto, no se le ocurra pensar que al tratarse de una aportaci&oacute;n voluntaria podr&iacute;a negarse a entregarla, porque entonces le contestar&aacute;n que es imposible acceder al monumento sin entrada. Quiz&aacute; entonces solicite factura o recibo de lo que haya pagado, bien porque se trata de un gasto que deba justificar o porque quiera desgravarlo en su IRPF igual que hace con las aportaciones a su ONG. Y le responder&aacute;n que tampoco, que tienen prohibido emitir cualquier tipo de documento que acredite el desembolso que ha hecho por su entrada. Por &uacute;ltimo, si en un arrebato de cordura pregunta por qu&eacute;, s&oacute;lo obtendr&aacute; silencio.
    </p><p class="article-text">
        Todo el dinero que ingresa el obispo por el negocio de la Mezquita de C&oacute;rdoba no aparece en apunte contable alguno, ni est&aacute; depositado en Registro oficial, ni se conoce por otra v&iacute;a que no sea el dogma de fe. Y lo que es peor: cada noche debe cruzar de acera para llevarlo a la sede episcopal, a saber si en bolsas de basura del mismo color del dinero que contiene y de las sotanas que lo contabilizan.&nbsp;Con el traslado de las taquillas al obispado, adem&aacute;s de la evidente maniobra con la que intenta pavonear su dominio y manipular el discurso hist&oacute;rico del monumento, evitar&aacute; el paseo de la verg&uuml;enza. Ya no har&aacute; falta: la caja se queda en casa.
    </p><p class="article-text">
        No soy cat&oacute;lico ni me adscribo a confesi&oacute;n alguna. Pero por encima de todo, no soy anticat&oacute;lico ni estoy en contra de ninguna expresi&oacute;n religiosa. Respeto a quien respeta. Y comparto la esencia espiritual anclada en el amor al pr&oacute;jimo y en el desapego que rezuma la mayor&iacute;a de las cosmovisiones. Sin embargo, no estamos hablando de moral sino de &eacute;tica. La moral es privada y la &eacute;tica es p&uacute;blica. El Estado debe garantizar que cada ciudadano sea invulnerable en sus creencias de pellejo adentro. Pero piel afuera, el &uacute;nico libro sagrado se llama Constituci&oacute;n y nadie puede escapar al deber de declarar y tributar en funci&oacute;n de sus ingresos, la verdadera condici&oacute;n que nos inviste como ciudadanos iguales ante la ley. Quiz&aacute; Dios sea m&aacute;s misericordioso que justo, pero la &eacute;tica democr&aacute;tica exige justicia social como garant&iacute;a para los cuidados esenciales de quienes m&aacute;s lo necesitan, dejando la misericordia a la moral de cada uno.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo un desalmado o un inconsciente se atrever&iacute;an a cuestionar la enorme labor humanitaria que llevan a cabo las distintas instituciones de la Iglesia Cat&oacute;lica. Desde la admiraci&oacute;n por quienes se dejan la piel a cambio de nada, gracias por hacer lo que la Iglesia debe hacer conforme a sus propios fines cristianos. Igual que admiro a quienes tambi&eacute;n lo hacen desde otras trincheras, sean religiosas o no. Con una enorme salvedad: estas organizaciones declaran sus ingresos cumpliendo con sus obligaciones democr&aacute;ticas. La Iglesia Cat&oacute;lica, no. Y eso ocurre porque el propio Estado se lo consiente, convirti&eacute;ndola en un para&iacute;so fiscal dentro de s&iacute; mismo. Una especie de mu&ntilde;eca rusa que le priva de todo el dinero que no aporta a las arcas p&uacute;blicas y que debemos suplir el resto de los mortales, confirmando que su Reino no es de este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n aprobada la Constituci&oacute;n, la primera medida del Estado fue firmar el 3 de enero de 1979 un Acuerdo con el Vaticano sobre Asuntos Econ&oacute;micos que establec&iacute;a para la Iglesia la &ldquo;<em>exenci&oacute;n total y permanente de los impuestos reales o de producto, sobre la renta y sobre el patrimonio</em>&rdquo;. Una norma que chocaba frontalmente con la propia Constituci&oacute;n y m&aacute;s tarde con el modelo fiscal impuesto desde Europa, hasta el extremo de generar una queja en 1989 de la Comisi&oacute;n Europea exigiendo su derogaci&oacute;n. A nadie escapa que la Mezquita-Catedral de C&oacute;rdoba, adem&aacute;s de un lugar de culto (apenas alcanza un 20% del tiempo), es especialmente una m&aacute;quina de generar dinero como consecuencia de su explotaci&oacute;n comercial, aproximadamente unos 13 millones de euros al a&ntilde;o, contando las visitas nocturnas. As&iacute; pues, parece de sentido com&uacute;n que una actividad de esta &iacute;ndole est&eacute; sujeta a los impuestos de IVA y sociedades, adem&aacute;s de cumplir con los deberes contables y de transparencia. El tema es complejo y farragoso, pero en resumen, las leyes espa&ntilde;olas eximen a la Iglesia Cat&oacute;lica de tributar por estas actividades empresariales. Pero que no deban pagar &ldquo;legalmente&rdquo; por sus millonarios ingresos, no significa que no est&eacute;n obligadas a declarar cu&aacute;nto ganan y a qu&eacute; lo dedican, igual que cualquier ciudadano. Carece por completo de justificaci&oacute;n en democracia que exijamos transparencia econ&oacute;mica a la corona, partidos, sindicatos o instituciones p&uacute;blicas, y no hagamos lo propio con la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica que tambi&eacute;n percibe dinero del Estado, e ingentes cantidades de los particulares como &ldquo;donativos&rdquo; sin declarar en entradas y sobres del mismo tama&ntilde;o que los de B&aacute;rcenas. Dios me libre de cuestionar la legalidad de estas donaciones en bodas, bautizos y comuniones. Pero exijo como ciudadano que su contabilidad sea fiscalizada con el mismo rigor que a cualquier persona f&iacute;sica o jur&iacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        El mism&iacute;simo Papa Francisco, que m&aacute;s de una vez ha condenado con dureza la corrupci&oacute;n y el pago con dinero negro, advert&iacute;a a las instituciones cat&oacute;licas que quieran convertir los conventos en hoteles o albergues para ganar dinero, &ldquo;<em>paguen sus impuestos porque en caso contrario el negocio no es limpio</em>&rdquo;. Su mensaje es coherente con la actitud del Jes&uacute;s de los tobillos sucios que dec&iacute;a &ldquo;No pod&eacute;is servir a Dios y al dinero&rdquo; (Evangelio seg&uacute;n san Lucas 16, 9-15). Pero a a&ntilde;os luz del obispo de C&oacute;rdoba que, con la complicidad de los poderes p&uacute;blicos, se apropia de la Mezquita y pone las taquillas en su casa para evitar el paseo de la verg&uuml;enza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/paseo-vergueenza-dinero-negro-mezquita_1_7154549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Oct 2016 13:18:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El paseo de la vergüenza (sobre el dinero negro de la Mezquita)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Sierra huérfana de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/sierra-huerfana-cordoba_1_7154550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/244d3c57-814f-4b64-9ce0-fd94097b3d40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Somos cuerpo y alma. Y la Tierra, tambi&eacute;n. El cuerpo es la piel del planeta. Y su alma, la Humanidad que lo habita y sus culturas. De ah&iacute; que las reivindicaciones de ecolog&iacute;a y memoria sean inseparables. No pueden existir la una sin la otra. Tan grave es la extinci&oacute;n de una especie como de una lengua milenaria.
    </p><p class="article-text">
        No soy cristiano, ni jud&iacute;o, ni musulm&aacute;n, ni ateo, ni agn&oacute;stico..., porque soy un poco de todo para saberme nadie. Mi religi&oacute;n consiste en respetar la espiritualidad del otro que respeta la m&iacute;a. Siempre me llam&oacute; la atenci&oacute;n que las tres grandes religiones monote&iacute;stas coincidan en un mismo libro a modo radiograf&iacute;a de la condici&oacute;n humana. Y me duele que cada una la interprete a su manera tomando como fundamento el castigo divino. Yo no lo creo as&iacute;. Para m&iacute;, Ad&aacute;n y Eva no ten&iacute;an m&aacute;s opci&oacute;n que desobedecer a Dios para afirmar su humanidad como seres libres, a diferencia del resto de los animales. A continuaci&oacute;n, nos retrata miserables hasta el extremo de matarnos entre hermanos. Luego nos advierte que ante una cat&aacute;strofe natural la &uacute;nica salida consiste en salvar la diversidad ecol&oacute;gica, una pareja por especie incluida la humana. Y con la Torre de Babel proclama nuestra diversidad cultural y la necesidad de entendernos desde el respeto a la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        El mundo se divide entre quienes protegen esta diversidad (biol&oacute;gica, cultural, social y pol&iacute;tica) como un tesoro y quienes la combaten como un problema. Yo me encuentro entre los primeros. Y creo con firmeza que militar en esta trinchera es tan necesario y urgente como revolucionario y comprometido.&nbsp;Parad&oacute;jicamente, en el otro bando suelen estar quienes utilizan este libro sagrado como arma arrojadiza sin advertir que se trata de uno de los manifiestos m&aacute;s humanistas y ecologistas que conozco. No es una cuesti&oacute;n balad&iacute; sino la clave sociopol&iacute;tica del siglo XXI. Frente al discurso de una civilizaci&oacute;n superior fundada en la primac&iacute;a del ser humano occidental y de una moral concreta, debe levantarse un pensamiento hegem&oacute;nico que defienda la diversidad cultural para aspirar a ser iguales en derechos en cualquier parte del planeta. Y eso s&oacute;lo se consigue venciendo en las trincheras m&aacute;s peque&ntilde;as donde ecolog&iacute;a y memoria se den la mano. Sirva como ejemplo, la Sierra Morena de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        Me parece inconcebible que uno de los suelos m&aacute;s antiguos de la Tierra sea un par&eacute;ntesis entre las Sierras de Hornachuelos y Carde&ntilde;a-Montoro, adem&aacute;s de la &uacute;nica pieza hu&eacute;rfana de protecci&oacute;n en la cadena que contin&uacute;a con la Sierra Norte de Sevilla y la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Y me parece a&uacute;n m&aacute;s sorprendente cuando nos hallamos ante uno de los lugares de memoria milenaria de la pen&iacute;nsula. Minas tartesias, puertos b&eacute;ticos o cuna del eremitismo paleocristiano, la faja de la Sierra de C&oacute;rdoba a&uacute;n conserva las huellas de sufismo andalus&iacute; de Ibn Masarra, sin duda, uno de los pensadores m&aacute;s grandes de nuestra historia. Plagada de torres y rosales de nombres esot&eacute;ricos que quedaron abandonadas al crearse las Ermitas, desde el nordeste al suroeste nos encontramos con una de las reservas de mayor diversidad ecol&oacute;gica de Europa.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba, Villafranca, Adamuz, Obejo, Villaharta, Pozoblanco, Villanueva de C&oacute;rdoba, Villaviciosa, Espiel, Villanueva del Rey, Almod&oacute;var del R&iacute;o, Posadas y Palma del R&iacute;o, merecen que su cuerpo y su alma sean protegidas con el mismo rango que las sierras hermanas con las que comparten identidad ecol&oacute;gica y cultural. El movimiento ciudadano que ha retomado esta reivindicaci&oacute;n hist&oacute;rica a&ntilde;ade argumentos s&oacute;lidos de protecci&oacute;n medioambiental, impacto econ&oacute;mico para la zona y desarrollo sostenible. Quien alega (o calla) razones urban&iacute;sticas para impedir o retrasar que la Sierra de C&oacute;rdoba no sea protegida como merece, pertenece al bando de los que defienden egoistamente sus intereses sin pensar en lo poco que dejar&aacute;n a generaciones futuras. De un modelo econ&oacute;mico y cultural que nos destruye a una velocidad de v&eacute;rtigo. Muchos de ellos, valedores a ultranza de ese libro sagrado que ignoran y desprecian con sus actos cotidianos. Los mismos que democr&aacute;ticamente prefirieron salvar a Barrab&aacute;s porque era uno de los suyos.
    </p><p class="article-text">
        En el siglo que vivimos, tras la devastaci&oacute;n y bestializaci&oacute;n del anterior, la Sierra de C&oacute;rdoba debe ser sagrada. Pero no ser&aacute; ning&uacute;n Dios quien la proteja, sino la administraci&oacute;n p&uacute;blica declar&aacute;ndola Parque Natural como as&iacute; se le ha exigido por la ciudadan&iacute;a. El &uacute;nico Dios en democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/sierra-huerfana-cordoba_1_7154550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Sep 2016 12:51:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Sierra huérfana de Córdoba]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién fue el miliciano de Robert Capa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/miliciano-robert-capa_1_7154551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa8ec2f6-d809-4f8f-8ee2-d567881c1fe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>A la familia Vigueras, luchadores incansables por la memoria.</em>
    </p><p class="article-text">
        La realidad se descompone en dos dimensiones: lo que existe y lo que podr&iacute;a existir. Tan verdad son mis manos como lo que har&iacute;a con ellas. Tan verdad soy yo como lo que estoy so&ntilde;ando. La legendaria fotograf&iacute;a de Robert Capa, <em>Muerte de un miliciano</em>, es real. Aunque pudiera ser falsa la muerte, la identidad del miliciano o el presunto lugar en que se produjo. Y es real porque nadie nos robar&aacute; jam&aacute;s la caravana de sensaciones que nos eriz&oacute; las venas al contemplarla. Los iconos son falsificaciones por definici&oacute;n. Desde la imagen de un santo al cromo de un futbolista. Y se equivoca quien pretende encasillar un s&iacute;mbolo en los m&aacute;rgenes de la realidad tangible. Su misi&oacute;n es evocarla. Y en la medida que lo consigue, se hace realidad. Toda verdad es simb&oacute;lica. Por m&aacute;s que a muchos nos joda que se edifique sobre mentiras cuando hay verdades de sobra.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que el profesor Jos&eacute; Manuel Susperregui desminti&oacute; cuatro supuestas verdades sobre la instant&aacute;nea de Robert Capa: es un posado y no la primera fotograf&iacute;a period&iacute;stica de una muerte en directo; el modelo no fue el miliciano muerto Federico Borrell Garc&iacute;a, El Taino, sino un desconocido vivo; se tom&oacute; en Espejo (Llano de Bandas) y no en Cerro Muriano; y la hizo con la Rolleiflex de su compa&ntilde;era Gerda Taro y no con su m&iacute;tica c&aacute;mara Leica. Dando por ciertas sus investigaciones, el emblema de los testimonios gr&aacute;ficos de la guerra civil ser&iacute;a una burda mentira. Como su nombre. Antes de ser exiliado por la nazis en Par&iacute;s, se llamaba Endre Friedmann. Entonces tuvo una causa justificada para cambiar su identidad. Pero, &iquest;qu&eacute; necesidad hab&iacute;a de mentir en esta fotograf&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Enviado a los 22 a&ntilde;os junto a Gerda Taro para cubrir la guerra civil por la revista francesa <em>Vu</em>, la instant&aacute;nea&nbsp;fue publicada el 23 de noviembre de 1936 dentro del reportaje gr&aacute;fico &ldquo;<em>La guerra civil en Espa&ntilde;a: c&oacute;mo cayeron, c&oacute;mo huyeron</em>&rdquo;. Justo debajo aparec&iacute;a otra foto similar de un miliciano abatido del que apenas nadie se preocup&oacute; entonces ni ahora. Todo cambia &nbsp;el 12 de julio de 1937 cuando aparece en&nbsp;<em>Life </em>con este pie de foto: &ldquo;<em>La c&aacute;mara de Robert Capa captura a un soldado espa&ntilde;ol en el instante en que es derribado por un balazo en la cabeza en el frente de C&oacute;rdoba</em>&rdquo;. Pasa de ser una fotograf&iacute;a m&aacute;s a convertirse en un mito. &iquest;En que l&iacute;o se meti&oacute; Robert Capa para no contar la verdad desde el principio o no desmentir la farsa despu&eacute;s? Y qu&eacute; m&aacute;s da cuando la verdad es otra. La verdad es el s&iacute;mbolo. Y si parece abatido es porque lo fue. Y si no tiene nombre es porque pudo ser cualquiera. Y si no consta el lugar es porque pudo ocurrir en cualquier sitio. La verdad es que en ese instante congelado habitan los cientos de miles de milicianos que s&iacute; murieron en la guerra y que yacen an&oacute;nimos en las cunetas de cualquier parte mientras sus familiares, las v&iacute;ctimas vivas, seguimos esperando justicia, verdad y reparaci&oacute;n. 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel segundo eterno.
    </p><p class="article-text">
        La tragedia hibernada en esa imagen es una alegor&iacute;a de la masacre que se convierte por ello en la masacre misma y en el espejo de todas las masacres. El icono se ha hecho m&aacute;s real que la realidad misma. Y a&uacute;n as&iacute;, no ser&eacute; yo quien lo justifique. Me duele que pueda ser mentira. Y no por la mentira misma sino por la injusta plaga de dudas que los enemigos de la memoria siembran sobre latifundios de horror tan cierto. Me duele en las cepas del alma porque tengo a familiares en las cunetas que no protagonizaron fotograf&iacute;a alguna. Dec&iacute;a George Orwell que ver lo que tenemos delante de nuestras narices requiere una lucha constante. Mucho m&aacute;s esfuerzo requiere ver la verdad enterrada y sacarla a la luz. De ah&iacute; la urgencia en la aprobaci&oacute;n de una ley de memoria hist&oacute;rica que haga verdadera justicia a los vivos permitiendo enterrar dignamente a sus muertos. Porque la verdad sin memoria es mentira. Y la memoria sin verdad es olvido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/miliciano-robert-capa_1_7154551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Sep 2016 12:05:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién fue el miliciano de Robert Capa?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tasa o la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/tasa-vida_1_7154559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2bb804b-3cac-453c-aade-6ced8644b3d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        El gobierno nos ha estado disparando con postas durante cuatro a&ntilde;os. Manos arriba. Un atraco contra nuestros derechos y libertades. Pero lo ha hecho con la habilidad de utilizar el escudo como arma. A golpe de ley. Presumiendo defender la Constituci&oacute;n a la que acuchilla. Desde su llegada al poder, Rajoy ha dinamitado normas fundamentales, pilares del Estado de Derecho, provocando microderogaciones de la Constituci&oacute;n como picaduras en un paraguas. Y nos han calado hasta los huesos. La reforma laboral, educativa, hipotecaria, fiscal, penal... Nos disparan a bocajarro. Siempre a los mismos. Hasta hacernos sangrar por todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Una de ellas fue la Ley de Tasas Judiciales. Un engendro legislativo y un atentado contra el derecho a la tutela judicial efectiva. Por supuesto que da&ntilde;a a los abogados y procuradores. Sin embargo, por encima de sus intereses corporativos, han emprendido una lucha altruista y democr&aacute;tica para demostrar que el importe y el modo de imponer las tasas, atenta contra los m&aacute;s d&eacute;biles y vulnerables al impedir el acceso universal a la justicia.
    </p><p class="article-text">
        El autor intelectual de este monstruo jur&iacute;dico fue Gallard&oacute;n. Sin duda, el Dr. Moreau del Derecho. No s&oacute;lo por su ansia en manufacturar quimeras contra los m&aacute;s elementales valores democr&aacute;ticos, sino por carecer de la m&aacute;s m&iacute;nima sensibilidad ante sus tr&aacute;gicas consecuencias. La Ley de Tasas establec&iacute;a cantidades fijas y exorbitantes para recurrir, 800 euros en Audiencia y 1200 al Tribunal Supremo, no importando la capacidad econ&oacute;mica del litigante. Una derogaci&oacute;n descarada del principio constitucional que impide discriminar a las personas por la raza, religi&oacute;n, ideolog&iacute;a o el dinero que tenga en el bolsillo. La f&oacute;rmula condena a la indefensi&oacute;n especialmente a las clases medias y favorece con descaro a las empresas y aseguradoras. Un ejemplo m&aacute;s de esta brecha social que nos ha convertido en un pan de molde del que s&oacute;lo quedan los extremos.
    </p><p class="article-text">
        En derecho, como en la vida, hay que ser impecable en la forma e implacable en el fondo. Por eso esta abominable ley de tasas merece ser encerrada en un museo de cera. Gallard&oacute;n &nbsp;pas&oacute; por encima de todos los protocolos formales: no tuvo en cuenta los informes preceptivos en su tramitaci&oacute;n; emple&oacute; la f&oacute;rmula del Decreto-Ley para llevarla a cabo con nocturnidad y alevos&iacute;a; no escuch&oacute; a los afectados, profesionales, consumidores, peque&ntilde;as y medianas empresas, aut&oacute;nomos... Todos en contra, menos la banca. Casualmente, a la &uacute;nica que s&iacute; sent&oacute; a la mesa negociadora.
    </p><p class="article-text">
        Pero de todas las artima&ntilde;as jur&iacute;dicas que escond&iacute;a esta ley, hay dos que se clavaban en los ojos : que sea Hacienda quien decida el importe y las consecuencias del impago de las tasas; y que el dinero recaudado no se destine a sufragar la justicia gratuita. Que se prive a la Administraci&oacute;n de Justicia de la competencia para decidir sobre el acceso a la justicia, parece una broma de mal gusto. Pero es tan verdad como intolerable. No es que te apremien por impago de las tasas, sino que directamente Hacienda impide que puedas acudir a los tribunales. A mi juicio, un atropello a los derechos humanos. Y siendo muy grave en el fondo, resulta esperp&eacute;ntica la forma en la que se ha permitido la usurpaci&oacute;n de la Administraci&oacute;n Tributaria en el mism&iacute;simo Poder Judicial.
    </p><p class="article-text">
        Prefiero mil veces la verdad desnuda a esta mentira disfrazada. Si de verdad quieren derogar el tiempo para llevarnos al Estado franquista, que lo hagan con descaro y destruyan de una vez el azulejo del zagu&aacute;n constitucional. Ese que dice que Espa&ntilde;a se constituye en un Estado social y democr&aacute;tico de Derecho. Y coloquen otro en su lugar que rece as&iacute;: &ldquo;Espa&ntilde;a se constituye en un Estado de Derechas&rdquo;. Esta vez, ha sido el Constitucional el que ha derogado lo que evidentemente era inconstitucional. Ha derogado la tasa y nos ha dado la vida. Esperamos que no sea la &uacute;ltima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/tasa-vida_1_7154559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jul 2016 13:03:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La tasa o la vida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro palos para Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/cuatro-palos-andalucia_1_7154552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d34f055b-9309-4b9d-b6f9-92eb361efde2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>A la memoria de Jos&eacute; Antonio Carmona, joven militante del SAT</em>
    </p><p class="article-text">
        La vida es un juego: no eliges las cartas, pero s&oacute;lo t&uacute; decides qu&eacute; hacer con ellas. Y el juego de la vida se contiene en los naipes de la llamada &ldquo;baraja espa&ntilde;ola&rdquo;. Naipe proviene de la ra&iacute;z en &aacute;rabe <em>nafs</em> que significa &ldquo;vida&rdquo;. Etimol&oacute;gicamente, quiere decir respiraci&oacute;n. El aliento divino sobre todas las cosas. El <em>nafs </em>de un ser humano es su alma, su personalidad, su vida misma. Respiro, luego existo. Baraja tambi&eacute;n proviene del &aacute;rabe <em>baraka</em>: la magia que habita en aquellas cosas que fecundan la vida. Sentir el aliento divino en ellas no depende del azar: es el azar lo que depende de ti. La palabra vida en hebreo (<em>haim</em>) se escribe con una letra similar a la &ldquo;n&rdquo;. Y <em>mazal</em> significa suerte, como el mazo que esconde encriptada nuestra alma jud&iacute;a, musulmana y cristiana.
    </p><p class="article-text">
        La baraja hispana se divide en cuatro palos como las estaciones del a&ntilde;o. Cada palo suma 91 puntos que por cuatro equivalen a los 364 d&iacute;as del almanaque menos uno. Quiz&aacute;, el &uacute;nico d&iacute;a que se viva de verdad. La tradici&oacute;n popular tiende a reducir el mazo a 40 naipes como los d&iacute;as de vigilia y ramad&aacute;n. Hay <em>baraka</em> en el caballo y en los n&uacute;meros impares y primos, sin duda los m&aacute;s importantes de la baraja. Como el as. La carta que simboliza la unidad es la m&aacute;s valiosa con 11 puntos. Multiplicados por las 9 restantes del palo resultan los 99 nombres de Dios para musulmanes y jud&iacute;os. Cada palo representa los cuatro poderes terrenales que nos gobiernan: el econ&oacute;mico (oros), el religioso (copas o c&aacute;lices), militar (espadas), y pol&iacute;tico (bastos). En ese orden seg&uacute;n los cortes en el marco y que sirven para distinguir el palo sin tener que descubrir la jugada. Las cartas que quedan en el mazo se roban. Como hacen los poderes con nosotros. Cuatro palos, cuatro expolios. Especialmente en Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>Oros.</em> No voy a olvidar ni perdonar el expolio que consentimos con la deuda hist&oacute;rica. Aqu&eacute;lla cl&aacute;usula que se incluy&oacute; en nuestro primer estatuto de autonom&iacute;a para cobrar de m&aacute;s hasta alcanzar la media en los servicios sociales b&aacute;sicos que ten&iacute;amos de menos. La traici&oacute;n fue doble. A pesar de nuestro evidente avance en infraestructura, seguimos a la cola en educaci&oacute;n, sanidad y desempleo. Y no s&oacute;lo se cuantific&oacute; aquella deuda para liquidarla de una vez, como si ya estuvi&eacute;semos a la par con el resto, sino que de manera desvergonzada se nos pag&oacute; con suelo la mitad de lo que se nos deb&iacute;a en plena crisis inmobiliaria. Nunca lleg&oacute; el dinero que nos hace falta y el poco que ten&iacute;amos se nos va. Un an&aacute;lisis objetivo demuestra que la entrada en Europa sirvi&oacute; para expoliar nuestras fortalezas con el fin de desmantelar nuestro sistema productivo y sustituirlo por el ladrillo, los servicios, y de nuevo la emigraci&oacute;n. Mientras tanto, tambi&eacute;n expoliaron nuestro m&uacute;sculo financiero: Cajasur se fue a Euskadi, Cajasol a Catalu&ntilde;a... Y lo que facturamos en Andaluc&iacute;a se contabiliza fiscalmente en sus sedes sociales en Madrid, a pesar de generar casi la cuarta parte del PIB real del Estado.
    </p><p class="article-text">
        <em>Copas</em>. Alg&uacute;n d&iacute;a conoceremos la magnitud del expolio patrimonial que est&aacute; llevando a cabo la Iglesia Cat&oacute;lica. Aunque la movilizaci&oacute;n ciudadana consigui&oacute; derogar el art&iacute;culo que les permiti&oacute; inmatricular la mism&iacute;sima Mezquita de C&oacute;rdoba, se cuentan por miles los bienes de toda &iacute;ndole que ahora parecen privados por la sola palabra de un obispo en pleno Estado aconfesional. El problema es que muchos de estos bienes ya se pueden enajenar a terceros y su venta ser&iacute;a irrevocable. Y adem&aacute;s, la mayor&iacute;a genera enormes cantidades de dinero que no declaran, ni tributan. Resulta inconcebible que se pueda sentar en el banquillo a la familia real o las divinidades futbol&iacute;sticas, y ni siquiera la Iglesia presente a Hacienda declaraci&oacute;n alguna por sus millonarios ingresos. Todos agradecemos su caridad y las buenas acciones de su buena gente, acordes con el mensaje del Jes&uacute;s de los tobillos sucios. Pero en un Estado democr&aacute;tico, la ciudadan&iacute;a no quiere caridad sino justicia fiscal para que pueda existir justicia social. Gracias al dinero de todos se sostiene el sistema para todos y todas. Sea el Rey o un Obispo, a efectos tributarios y democr&aacute;ticos, tienen el mismo rango que t&uacute; y que yo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Espadas</em>. Somos la Comunidad aut&oacute;noma que m&aacute;s sufre el expolio territorial con la excusa militarista. La hist&oacute;rica de Gibraltar (ahora agravada por el Brexit) y las hist&eacute;ricas de las bases yankis. Para colmo, asistimos abochornados a la visita de Obama a su suelo extranjero en Andaluc&iacute;a, en una reproducci&oacute;n dolorosa del Bienvenido Mr. Marshall. S&oacute;lo que esta vez, ni siquiera nos traen leche en polvo sino mala leche.
    </p><p class="article-text">
        <em>Bastos.</em> La cadena de expolios pol&iacute;ticos es interminable. Desde aquella degradante inconstitucionalidad del R&iacute;o Guadalquivir o la ley de la Funci&oacute;n social de la vivienda, al permanente uso electoral de Andaluc&iacute;a como una colonia. El expolio m&aacute;s reciente ha sido del Parque de Do&ntilde;ana para conducto de gas y la ampliaci&oacute;n del estercolero nuclear de El Cabril. Una verg&uuml;enza que la gente ignora y que la mayor&iacute;a consiente. Como la amenaza de la reestructuraci&oacute;n del Estado. Ahora m&aacute;s vigente que nunca. Las derechas siempre jugaron a entenderse en privado escondiendo los ases en la manga. Se acusan en p&uacute;blico mientras se pasan las d&aacute;divas debajo de la mesa. No me cabe la menor duda de que el apoyo m&aacute;s o menos directo de Coalici&oacute;n Canaria y PNV a la legislatura del PP, de nuevo generar&aacute; tensiones internas dentro de la burgues&iacute;a catalana, fracasada electoralmente a nivel estatal y encriptada con ERC en el gobierno auton&oacute;mico. Para evitar el agravio, exigir&aacute;n el precio a cambio de la paz social. Y lo cobrar&aacute;n mientras nos dan bastos en Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Envidar es poner la vida en cada apuesta. Sin duda, siempre es tiempo de envidar. Y oponerse a estos expolios para no perder la partida. Porque somos nosotros quienes nos la jugamos. Y no ellos quienes juegan con nosotros. Aunque lo parezca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/cuatro-palos-andalucia_1_7154552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jul 2016 12:19:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro palos para Andalucía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salvemos La Carbonería: No a los desahucios culturales]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/salvemos-carboneria-no-desahucios-culturales_1_7154555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06ff49c0-1e19-4c4d-8a10-3d716fc8800e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Todas las guerras son culturales. En sus causas y en sus consecuencias. Eso que llamamos intereses ocultos no es m&aacute;s que la traducci&oacute;n econ&oacute;mica de un modelo cultural que debe eliminar cualquier relato que lo ponga en peligro. Siempre hubo y habr&aacute; batallas cruentas que lo impongan a fuerza de aniquilar a cuchillo las gargantas y los pu&ntilde;os de sus disidentes. Ahora todo es m&aacute;s sutil, sin perder un &aacute;tomo de perversidad. Y la hegemon&iacute;a del modelo cultural se consigue con bombardeos continuos de informaci&oacute;n y ruido medi&aacute;tico. La metralla se sustituye con mantras utilitaristas que invocan el miedo al otro. Hasta que el paradigma vencedor se asume como un dogma de salvaci&oacute;n frente a la cultura del enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Estamos inmersos hasta el cuello en una guerra cultural. Difusa. Muy compleja. Con enemigos por todas partes. Pero todos tienden hacia un mismo fin: eliminar la disidencia y la diversidad, la masa cr&iacute;tica y la independencia, la cultura en libertad. Los fanatismos religiosos y econ&oacute;micos, desde el yihadismo al fascismo, comparten id&eacute;nticos relatos machistas, hom&oacute;fobos, xen&oacute;fobos y racistas. Se necesitan entre s&iacute; como los par&aacute;sitos que son. De ah&iacute; la necesidad urgente de reivindicar espacios de encuentro donde la cultura sea medio y fin en s&iacute; misma, desde el respeto a la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de estos lugares de resistencia nacieron para respirar libertad durante el absolutismo o las dictaduras. Uno de ellos fue La Carboner&iacute;a de Sevilla. Un paradigma de cultura independiente que supo convertir en realidad la ecuaci&oacute;n juanrramoniana &ldquo;Ra&iacute;ces y alas&rdquo;: pero que las ra&iacute;ces vuelen y las alas enraicen. Un faro de luz en mitad de la noche de la medina sevillana. Me refiero a la noche oscura del alma. A esa que impone su cultura sin cultura. La que niega la disidencia por equivocada. La Carboner&iacute;a est&aacute; siendo v&iacute;ctima del capitalismo y el simplismo m&aacute;s salvaje, los dos pilares sobre los que se sostiene este modelo cultural dominante que abomina de la cultura. Sin embargo, no es el &uacute;nico espacio perseguido sino el primero de ellos. De ah&iacute; la trascendencia de su salvaci&oacute;n. Dec&iacute;a hace poco Emilio Lled&oacute; que un pueblo inculto est&aacute; condenado a la miseria y que sin memoria no hay futuro. Ambas aseveraciones inundan las salas de La Carboner&iacute;a. Justificar este desahucio cultural en una legislaci&oacute;n procesal que no permite oponer la naturaleza abusiva de sus cl&aacute;usulas, igual que en los desahucios de vivienda, es una aberraci&oacute;n &eacute;tica y una injusticia que s&oacute;lo favorece a estos intereses ocultos que se esconden tras las guerras. S&oacute;lo que esta vez no vamos a permitir que venzan. Porque detr&aacute;s de La Carboner&iacute;a caer&aacute;n otros teatros, ateneos, centros culturales, salas de conciertos o de exposiciones. Un atentado contra la disidencia y la libertad con la que vencimos a la dictadura y que regresa como un fantasma.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.change.org/p/hotel-de-los-mercaderes-paren-el-desahucio-de-la-carboner%C3%ADa-de-sevilla?recruiter=19313426&amp;utm_source=petitions_show_components_action_panel_wrapper&amp;utm_medium=copylink" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Firma en Change para Salvar La Carboner&iacute;a</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/salvemos-carboneria-no-desahucios-culturales_1_7154555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2016 10:17:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salvemos La Carbonería: No a los desahucios culturales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morena de verde luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/morena-verde-luna_1_7154556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/594feb0a-929c-4b92-a404-14c9165e4a2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>A mi hermano Mariano Ib&aacute;&ntilde;ez Heredia,&nbsp;</em><em>en el D&iacute;a Internacional del Pueblo Gitano</em>
    </p><p class="article-text">
         La naci&oacute;n gitana constituye la reserva &eacute;tnica de la tercera Espa&ntilde;a. Al igual que moriscos y jud&iacute;os, el pueblo gitano tambi&eacute;n sufri&oacute; persecuci&oacute;n por distinto. El racismo de Estado. Con la misma crudeza. Pero a diferencia de aquellos, jam&aacute;s reivindic&oacute; un Estado pol&iacute;tico. Ni un trozo de tierra. Ni un espacio po&eacute;tico. S&oacute;lo libertad. Su &uacute;nica patria. Entre el cielo y el suelo de cualquier parte.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo gitano es una naci&oacute;n humana. &Eacute;tnica. Dispersa. Y de piel generalmente m&aacute;s oscura. Morena de verde luna, como dir&iacute;a Lorca. Sin lugar a dudas, una de las claves (junto a la desconfianza hacia el errante) para entender el porqu&eacute; de una represi&oacute;n tan descarnada como injusta. Las &oacute;rdenes de asimilaci&oacute;n est&eacute;tica contra jud&iacute;os y moriscos provocaron un efecto&nbsp;<em>boomerang </em>en los inquisidores: ya no sab&iacute;an distinguir a los perseguidos de sus verdugos. Los dos eran iguales. Vestidos y desnudos. Los gitanos, no. En 1216 se orden&oacute; customizar a los jud&iacute;os para diferenciarlos de la manada: que se colocaran una escarapela en las ropas, que no se afeitaran las barbas, que se apilaran en las mismas calles, que comieran juntos en grupo&hellip; Ese mandato sobraba por in&uacute;til contra el gitano. Sencillamente, era distinto. De ah&iacute; que su persecuci&oacute;n, a diferencia de jud&iacute;os y moriscos, no se practicara con la lengua sino con los ojos. Y a la naci&oacute;n gitana no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que redoblar su nomadismo para resistir.
    </p><p class="article-text">
        El Estado-Iglesia emple&oacute; la cruz como una espada contra los gitanos. Y a pesar de todo, la siguen amando. Imagino que ven en ella un espejo del sufrimiento que la propia cruz les hizo sentir. Porque la causa contra el gitano no fue religiosa. No pod&iacute;a serlo. Eran creyentes. Quiz&aacute; m&aacute;s que sus propios perseguidores. Pero la pureza de sangre veterocristiana, esencial para comprender el exterminio de moriscos y jud&iacute;os, les cay&oacute; a plomo. Y esta vez, por fuera. El racismo por excelencia. De pellejo, no de alma. No pod&iacute;an ser limpios con la piel distinta.
    </p><p class="article-text">
        A los Reyes Cat&oacute;licos les cabe el nefando honor de haber dictado tambi&eacute;n la primera amenaza de expulsi&oacute;n contra los &ldquo;egipcianos&rdquo; espa&ntilde;oles (tan egipcianos que incluso algunos gitanos muy conocidos se apellidan como el lugar donde se alzan las pir&aacute;mides de El Cairo). Ocurri&oacute; en 1499. El mismo a&ntilde;o que ordenaron la conversi&oacute;n forzada de los moriscos. Y en ambos casos invocaron id&eacute;ntico argumento: una cruzada por la limpieza de sangre. Con relaci&oacute;n a los gitanos, los Reyes Cat&oacute;licos se limitaron a seguir la corriente xen&oacute;foba que atraves&oacute; como un&nbsp;<em>tsunami</em> el continente de un extremo a otro, salvo Ruman&iacute;a. Ya no quedaba sitio en Europa donde pudiera esconderse un gitano. Incre&iacute;blemente, acusado de hereje. Sirva como ejemplo la Dieta alemana de Spira que justo el a&ntilde;o anterior hab&iacute;a ordenado el destierro de los gitanos de la Renania y del Palatinado acusados de &ldquo;traidores a los pa&iacute;ses cristianos&rdquo;. Aquella Pragm&aacute;tica firmada en Medina del Campo por los Reyes Cat&oacute;licos, establec&iacute;a una cadena de penas cumulativas para el gitano cada vez que fuera ajusticiado: azotes y destierro para la primera; corte de orejas y destierro para la segunda; y esclavitud vitalicia a favor de quien lo hallase vagando, sin oficio. Y sin orejas.
    </p><p class="article-text">
        En 1539, Carlos I concede al gitano que quiera huir un plazo de sesenta d&iacute;as de gracia. Al d&iacute;a siguiente, a galeras. No responde a la casualidad que exista tan importante poblaci&oacute;n gitana en la costa gaditana, si tenemos en cuenta que el Puerto de Santa Mar&iacute;a fue la base naval para las galeras reales del imperio. Tampoco es casualidad que el cante flamenco de las minas suene a pena negra. A ra&iacute;z de una petici&oacute;n de los due&ntilde;os de las canteras de mercurio en Almad&eacute;n, el rey comenz&oacute; a mandar presos de galeras a las vetas mineras de Espa&ntilde;a. El escritor Mateo Alem&aacute;n retrat&oacute; las vejaciones animales que padecieron aquellos mineros. No dijo que fueran gitanos. Este retrato hiperrealista lo condens&oacute; en una <em>informaci&oacute;n secreta</em> en calidad de supervisor. Un texto que lo convirti&oacute; en maldito como a tantos heterodoxos espa&ntilde;oles que se atreven a decir la verdad. Que se limitan a escribir lo que ven sus ojos. Antes y ahora. El c&iacute;rculo se cierra siglos m&aacute;s tarde, cuando Dem&oacute;filo recopila cantes que afloran la raza de aquellos mineros: &ldquo;<em>los gitanillos del Puerto/ fueron los m&aacute;s desgraciaos/ que a las minas del azogue/ se los llevan sentenciaos/ los gitanillos del Puerto/ fueron los m&aacute;s desgraciaos/ que se pueden comparar/ con los que est&aacute;n enterraos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los nazis acabaron con medio mill&oacute;n de gitanos. Y no dudaron en utilizar la estrategia inquisitorial como fuente de su inspiraci&oacute;n asesina. Por ejemplo, copiaron la separaci&oacute;n de machos y hembras con el fin de extinguir la raza, ordenada contra los gitanos por Felipe II en 1594. A imitaci&oacute;n de los decretos de expulsi&oacute;n de moriscos y jud&iacute;os, las Cortes de Madrid deciden en 1619 no dar al gitano m&aacute;s opciones que el exilio o la muerte. Ese mismo a&ntilde;o, Felipe III les conmina a residir en villas con m&aacute;s de mil personas como mecanismo de control y erradicaci&oacute;n del nomadismo. Eso explica la concentraci&oacute;n gitana en los arrabales de las ciudades espa&ntilde;olas y andaluzas, en especial Sevilla y Granada, Triana y Sacromonte. En un intento banal y est&uacute;pido de asimilismo, el monarca tambi&eacute;n les fuerza a vestirse a la castellana, a omitir sus nombres y a no usar su lengua. Los trat&oacute; como a moriscos. Quiz&aacute; porque la naci&oacute;n gitana cobij&oacute; a los conversos de m&aacute;s costosa adaptaci&oacute;n. A Blas Infante no se le escap&oacute; este detalle, y en sus escritos nocturnos e in&eacute;ditos se dedic&oacute; a comparar el &aacute;rabe morisco con el cal&oacute; de los gitanos. Carlos II concluy&oacute; el hermanamiento entre la naci&oacute;n morisca y gitana al obligarles a trabajar s&oacute;lo y exclusivamente como jornaleros. Unos y otros, moriscos y gitanos, compartieron la misma causa y las mismas consecuencias. Y unos y otros crearon en simbiosis la obra maestra del arte popular hispano: el flamenco. S&oacute;lo que ya no quedaban moriscos visibles. Pero gitanos, s&iacute;. Siempre.
    </p><p class="article-text">
        La represi&oacute;n legal, los insultos, las vejaciones y la propaganda antigitana continuaron hasta la primera rep&uacute;blica. Fracasados todos los intentos de expulsi&oacute;n, la Iglesia-Estado se obsesion&oacute; en controlarlos, tenerlos ubicados, sedentarios, fijos. Los &ldquo;castellanos&rdquo; (el &ldquo;otro&rdquo; para el pueblo gitano) que ayudasen a un gitano tambi&eacute;n ser&iacute;an torturados y encarcelados. Confiscaron todos sus bienes. De ah&iacute; que el gitano lleve consigo todo su patrimonio colgado del cuello. En verdad, el poder s&oacute;lo pretend&iacute;a vaciarles el alma, obligarles a que dejaran de ser lo que son. No hay mayor castigo para un gitano que encerrarlo entre cuatro paredes y cambiarle las estrellas por un techo.
    </p><p class="article-text">
        Felipe V elev&oacute; la crueldad hacia el gitano a un infierno que Dante no pudo imaginar. La negaci&oacute;n de su condici&oacute;n humana. Les cerr&oacute; las puertas de los juzgados (como v&iacute;ctima, testigo y culpable), y permiti&oacute; su caza como a perros dentro de las Iglesias. El m&aacute;s criminal de los asesinos, el parricida violador e incestuoso de un reci&eacute;n nacido, ten&iacute;a m&aacute;s derecho que un gitano a ser protegido por el catolicismo. Como si el gitano no fuera creyente. Qu&eacute; pa&iacute;s de locos. A moriscos y jud&iacute;os les obligaron a entrar en la Iglesia por infieles, y a los gitanos los sacaron de ella por gitanos. Y Carlos III, para poner fin a este exterminio racista, sentenci&oacute; que el gitano no existe.
    </p><p class="article-text">
        Todo en balde. El gitano ama a Cristo tanto que lo cree gitano. Y a&uacute;n as&iacute; los persiguieron en una cruzada esquizofr&eacute;nica en nombre de la misma cruz que adoraban y padec&iacute;an. No eran musulmanes. Ni jud&iacute;os. Ni protestantes. Ni herejes. Eran cristianos de otra raza. Algo intolerable en una Espa&ntilde;a integrista que censuraba a sus hijos seg&uacute;n el color de su sangre o de su piel. El gitano radicaliz&oacute; su esencia n&oacute;mada, libre y racial en se&ntilde;al de resistencia. Lo condenaron a ser lo que es. Y ha ganado la batalla. <em>&iexcl;Oh pena de los gitanos! &iexcl;Pena limpia y siempre sola! &iexcl;Oh pena de cauce oculto y madrugada remota!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Fotograf&iacute;a &ldquo;Watched Gypsy&rdquo; (Autor: Mariano Ib&aacute;&ntilde;ez).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/morena-verde-luna_1_7154556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Apr 2016 16:52:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Morena de verde luna]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una andaluza mató al Rector]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/andaluza-mato-rector_1_7154557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df20e706-acdf-41f2-b603-ab889afed842_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Yo, una andaluza enana, asexuada, perezosa y analfabeta, mat&eacute; al rector de la Universidad. Soy la andaluza moda, que no media. Una simple cuesti&oacute;n estad&iacute;stica. Andaluc&iacute;a termin&oacute; 2014 con 8.402.305 habitantes, de los cuales 4.148.701 son hombres y 4.253.604 mujeres. As&iacute; que soy mujer. Cierto que hay 1.566.791 andaluces m&aacute;s que viven en las otras 16 comunidades aut&oacute;nomas espa&ntilde;olas, m&aacute;s los millones de emigrantes por Europa y el mundo (s&oacute;lo 249.859 salieron de Andaluc&iacute;a en 2014). Vamos a dejarlo en que somos diez millones de andaluces, y algunos m&aacute;s porque &uacute;ltimamente los andaluces nacemos donde nos da la gana, y algunos menos porque hay andaluces que ni lo parecen ni lo son. Para no complicarnos la vida, dividimos por mitad la cifra de 8.402.305, lo que da 4.201.157 y medio. Ahora tomamos la tabla de poblaci&oacute;n por municipios y sumamos de mayor a menor hasta encontrarme. Y as&iacute; resulta que vivo en Linares, soy mujer y tengo 42 a&ntilde;os. Tras consultar en los registros del INE el nombre y los apellidos m&aacute;s frecuentes en la provincia de Ja&eacute;n en 1972, deduzco que me llamo Carmen Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, estoy casada, tengo una ni&ntilde;a de 5 a&ntilde;os, y mi biograf&iacute;a carece de todo inter&eacute;s, comenzando porque soy ingeniera qu&iacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, mi hija ya lee y escribe, pero es analfabeta como todos los ni&ntilde;os andaluces (Ana Mato dixit) y c&oacute;mo yo misma, que aunque sea ingeniera, lo que soy de verdad es&nbsp; una flamenca, en el sentido de la RAE<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a>, es decir de buenas carnes, cutis terso y bien coloreado. La palabra flamenca,&nbsp; &ndash;no vayan a pensar ustedes mal&ndash;&nbsp; no viene del &aacute;rabe-morisco que hablaban los andaluces y gitanos que lo cantaban (Falah-mencub), sino del neerland&eacute;s <em>flaming </em>como la sabia y muy espa&ntilde;ola Academia establece, dado que los holandeses se pasan el d&iacute;a vestidos de faralaes y cantando por soleares. El caso es que las flamencas andaluzas somos chulas e insolentes. Peor, yo en concreto soy una enana asexuada que gorgotea y baila (Gabriel Celaya<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a>) mientras que &ldquo;los vascos luchan con el hierro, con lo terco, con el cansancio y la rabia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, hablando de enanos tambi&eacute;n soy incoherente y an&aacute;rquica; una persona destruida, poco hecha. Vivo en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Soy una desarraigada, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada, constituyo la muestra de menor valor social y espiritual de Espa&ntilde;a. Y lo peor: si los andaluces, por la fuerza del n&uacute;mero &ndash;a fuerza de reproducirnos, se entiende (&iquest;no hab&iacute;amos quedado en que &eacute;ramos asexuados?)&ndash; lleg&aacute;semos a dominar, sin haber superado nuestra propia perplejidad, destruir&iacute;amos Catalu&ntilde;a<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, practico el jolgorio diario, me tumbo al sol, no trabajo y me encantan los toros, aunque no haya ido en mi vida a una corrida. Soy bandolera y contrabandista, cuando entro a un supermercado, las viejas agarran el bolso. Sobre todo las viejas castellanas porque como escribi&oacute; el brit&aacute;nico Richard Ford: &ldquo;<em>los castellanos m&aacute;s graves, hijos m&aacute;s verdaderos de los godos, desprecian a los andaluces como medio moros, o bien se r&iacute;en de ellos como meros payasos y bufones y cierto es que son algo holgazanes, insinceros, veleidosos y poco dignos (&hellip;). De todos los espa&ntilde;oles los andaluces son los m&aacute;s dados a la jactancia, se jactan sobre todo de su valor y de su fortuna. El andaluz termina crey&eacute;ndose su propia mentira y de aqu&iacute; que siempre est&eacute; contento consigo mismo</em>&rdquo;. &nbsp;Si buscas en google &ldquo;funcionario andaluz 6 a&ntilde;os&rdquo;, se inunda de noticias de un empelado p&uacute;blico gaditano que se pas&oacute; todo ese tiempo cobrando sin trabajar. No de los miles y miles de funcionarios andaluces que hacen justo lo contrario. Porque yo, Carmen Garc&iacute;a, tambi&eacute;n me levanto a las siete de la ma&ntilde;ana a pesar de ser &ldquo;una insincera, veleidosa y poco digna&rdquo;. Ahora bien, como me creo mi propia mentira, siempre estoy contenta conmigo misma.
    </p><p class="article-text">
        Me bautizaron, hice la primera comuni&oacute;n, me cas&eacute; por la Iglesia y fui a ver al papa Juan Pablo II cuando estuvo en Granada, pero no se enga&ntilde;en conmigo que como dice Ford, soy medio mora. Pocas veces esto se dice sin rodeos. Pero hay excepciones muy notables. Como la del fascista espa&ntilde;ol On&eacute;simo Redondo (traductor de Hitler al castellano y te&oacute;rico del exterminio seg&uacute;n el historiador Paul Preston), que habl&oacute; en 1933 de la &ldquo;lozan&iacute;a de primitivismo en las provincias del Sur, donde la sangre mora perdura en el subsuelo de la raza&rdquo; (citado por Paul Preston, p. 86-87).
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; el problema: Andaluc&iacute;a tiene demasiado de musulmana, jud&iacute;a y gitana, lo cual entra&ntilde;a un verdadero problema de encaje en Espa&ntilde;a. Si tenemos en cuenta que la identidad espa&ntilde;ola vino a ser definida como racial y religiosa, es decir, como castellana, antisemita y antimusulmana. Ser espa&ntilde;ol es no ser ni moro ni jud&iacute;o, dice Am&eacute;rico Castro. Ni gitano o gitana, a&ntilde;adimos.
    </p><p class="article-text">
        Soy incivilizada, porque no soy tan espa&ntilde;ola como debiera. Y adem&aacute;s hablo fatal, aunque digan los ling&uuml;istas que aqu&iacute; hablamos el &ldquo;castellano norma&rdquo; de los quinientos millones de hispanoparlantes. Hasta el punto de que una tal Montse Nebreda viene a C&oacute;rdoba y no nos entiende y eso que es espa&ntilde;olista y de derechas, que si fuera de la ERC gerundense ni te cuento. F&iacute;jaos si hablamos mal que cuando a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez le dieron el premio Nobel realiz&oacute; un entrevista para la BBC y Franco mand&oacute; que lo doblaran. &iquest;Hablaba en ingl&eacute;s? No, mucho peor. Hablaba en andaluz. Como Lorca. &iquest;Y c&oacute;mo va ser premio nobel un tipo que habla as&iacute; de mal?
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s de mal hablamos a voces, dicen que eso es para que quede claro que no le rezamos al dios equivocado, otra vez con lo del Islam y el juda&iacute;smo.&nbsp; Espa&ntilde;a hace bien en controlarnos aqu&iacute; falta civilizaci&oacute;n. Vinieron los moros y ya se sabe lo que hicieron. Bueno, La Alhambra y la Mezquita, el sistema de regad&iacute;o, la ciencia y yo que soy qu&iacute;mica, pues eso la qu&iacute;mica. Pero Espa&ntilde;a hace bien en desconfiar. Es verdad que de viaje de novios fui a Par&iacute;s y all&iacute; me di cuenta de que para todo el mundo Espa&ntilde;a es Andaluc&iacute;a. Hab&iacute;a una exposici&oacute;n sobre la generaci&oacute;n del 27 &ndash;todos andaluces&ndash; pero all&iacute; dec&iacute;a que eran todos espa&ntilde;oles, la edad de plata de la lengua espa&ntilde;ola. Pero claro seguidores de G&oacute;ngora que era jud&iacute;o y cordob&eacute;s, c&oacute;mo Maim&oacute;nides. La oscura C&oacute;rdoba -llena de burkas y yihadistas que destruyeron la bas&iacute;lica para alzar la mezquita. Es verdad que los cuatro grandes hijos de C&oacute;rdoba rezaban a dioses distintos: S&eacute;neca, Osio,&nbsp; Averroes y Maim&oacute;nides.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que Espa&ntilde;a se viste de Andaluc&iacute;a y a lo mejor,&nbsp; sin nosotros, sin Picasso o Garc&iacute;a Lorca, tendr&iacute;a la importancia cultural de Lituania. Aunque ah&iacute; estar&iacute;a siempre&nbsp; Quevedo &iexcl;Donde se ponga Quevedo! Porque claro Miguel de Cervantes igual era morisco y Santa Teresa de &Aacute;vila tan jud&iacute;a conversa, tan marrana o heredera del sufismo andalus&iacute; como San Juan de la Cruz.
    </p><p class="article-text">
        Y me guardo lo m&aacute;s gordo para el final: yo estudi&eacute; en la Universidad de Granada y all&iacute; me contaron esta historia: cuando los fascistas toman la ciudad en julio del 36 fusilan al rector que era un joven catedr&aacute;tico de griego y arrojan su cuerpo al barranco de V&iacute;znar. Cuando su amigo Unamuno supo de la noticia, maldijo a los andaluces por haber fusilado a su disc&iacute;pulo. Le sali&oacute; del alma. Sin pensarlo. No maldijo a la guerra, ni al fascismo con el que colaboraba, los pistoleros que matan al rector eran sobre todo andaluces. Igual que yo. La l&oacute;gica es aplastante. Andaluc&iacute;a mata a un rector, los vascos est&aacute;n luchando con bravura contra el fascismo (bueno, menos Unamuno y los requet&eacute;s) y los andaluces estamos bailando y de jolgorio como enanos asexuados.
    </p><p class="article-text">
        Por hablar s&oacute;lo de muertes, se estima en m&aacute;s de 55.000 las personas desaparecidas en fosas comunes a manos del r&eacute;gimen franquista entre 1936 y 1951. Andaluc&iacute;a fue el territorio con m&aacute;s ejecuciones y asesinatos (casi un tercio de los muertos de Espa&ntilde;a), sin ser el m&aacute;s ampliamente poblado durante la guerra civil. Fue una cosa meditada en la retaguardia, en los cuarteles de Franco y de terratenientes como Queipo de Llano.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n es sencilla: como escribi&oacute; Carlos Castilla del Pino en 1974, &ldquo;Andaluc&iacute;a no existe&rdquo;. As&iacute; se explica que cuando hacen pel&iacute;culas como ocho apellidos vascos o catalanes nos busquen como paradigma de buen espa&ntilde;ol. Y precisamente por eso, desde Andaluc&iacute;a, vamos a salvar la igualdad y la unidad de Espa&ntilde;a, inundando las calles con banderas rojigualdas como ya hicimos el cuatro de diciembre de 1977 y el 28 de febrero de 1980. Menos mal que s&iacute; existe la Junta de Andaluc&iacute;a y la virreina de la colonia para recordarnos que no lo hicimos para exigir justicia social y ser como las que m&aacute;s, como dicen los radicales de izquierda, sino que conseguimos la autonom&iacute;a para pedir desde Sevilla que nuestros problemas nos los solucionen desde Madrid. Gracias por salvarnos.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo es el comienzo de un texto com&uacute;n ideado por Jos&eacute; Luis Serrano, Rub&eacute;n P&eacute;rez y yo mismo)
    </p><p class="article-text">
        La imagen est&aacute; tomada de la siguiente web:&nbsp;https://www.pinterest.com/mjesusmojonzapa/julio-romero-de-torres/
    </p><p class="article-text">
        _____________________________
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">1</a> Voz flamenco, ca. (Del neerl. flaming). 1. adj. Natural de Flandes. U. t. c. s. 2. adj. Perteneciente o relativo a esta regi&oacute;n hist&oacute;rica de Europa. 3. adj. Se dice de ciertas manifestaciones socioculturales asociadas generalmente al pueblo gitano, con especial arraigo en Andaluc&iacute;a. Cante, aire flamenco. 4. adj. coloq. Chulo, insolente. U. t. c. s. Ponerse flamenco. 5. adj. coloq. Dicho de una persona, especialmente de una mujer: De buenas carnes, cutis terso y bien coloreado. U. t. c. s. 6. adj. P. Rico. Delgado, flaco. 7. m. Idioma flamenco. 8. m. Cante y baile flamenco. 9. m. Ave de pico, cuello y patas muy largos, plumaje blanco en cuello, pecho y abdomen, y rojo intenso en cabeza, cola, dorso de las alas, pies y parte superior del pico.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a> Gabriel Celaya, el insigne poeta social de la Espa&ntilde;a antifranquista, escribi&oacute; un poema titulado &ldquo;Andaluces, enanos asexuados&rdquo; bastante significativo: &ldquo;Nosotros, vascos, luchando/ con el hierro, con lo terco, con el cansancio y la rabia/ y all&aacute; en el Sur los flamencos, /los enanos asexuados que gorgotean y bailan (&hellip;)&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">3</a> &ldquo;El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre an&aacute;rquico. Es un hombre destruido, es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de comunidad. De entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de Espa&ntilde;a. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y an&aacute;rquico. Si por la fuerza del n&uacute;mero llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruir&iacute;a Catalu&ntilde;a&rdquo;. Jordi Pujol&nbsp; i Soley -- <em>La immigraci&oacute;, problema i esperan&ccedil;a de Catalunya </em>-- 1976, Editorial Nova Terra
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/andaluza-mato-rector_1_7154557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2016 11:55:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una andaluza mató al Rector]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El príncipe de Granada]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/principe-granada_1_7154558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c33431b-c70c-4632-a496-50ffe3c650b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Corre un viento helado que viene de Granada. Ha muerto Jos&eacute; Luis Serrano. Un hombre de luz. Un faro. Un vig&iacute;a. Un andaluz universal. Mi hermano.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Luis Serrano fue un hombre de luz. Y de ah&iacute; proven&iacute;a su poderosa fragilidad. Nada hay m&aacute;s fr&aacute;gil que la llama de una cerilla. Ni m&aacute;s poderosa en una noche oscura. Capaz de incendiar las alas de una mariposa y extinguirse con un soplo de viento. As&iacute; era el pr&iacute;ncipe de Granada. Un cipr&eacute;s humano que se derrumbaba con apenas sentir dentro un &aacute;tomo de dolor ajeno, como si le talaran el alma por los tobillos. Y a la vez, un faro que nos imantaba con las estrellas que le desbordaban por los ojos cuando evocaba su matria: Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Con la misma languidez que respiran las luces, Jos&eacute; Luis sol&iacute;a contar la an&eacute;cdota de la confesi&oacute;n de un jornalero antes de morir. Molesto por la indiferencia que mostraba a las oraciones, el cura le pregunt&oacute; si era creyente. Y aquel hombre bueno le contest&oacute;: &ldquo;yo soy andaluz&rdquo;.&nbsp;Jos&eacute; Luis no se cans&oacute; de repetir que la &ldquo;patria es un territorio simb&oacute;lico donde cada uno debe poner sus santos y sus v&iacute;rgenes particulares como en un altar&rdquo;. Su matria era Andaluc&iacute;a. Y su religi&oacute;n. Tanto que lleg&oacute; a somatizarla. Hablaba y caminaba con la lentitud y la gravedad de un pueblo milenario. En su garganta albergaba toda nuestra memoria resiliente hecha de sangre y sal, de abrazos y esperanza. Sin ella, no somos nada. No se puede ser universal sin ser de ninguna parte. Garc&iacute;a M&aacute;rquez fue universal sin salir de las ci&eacute;nagas de Macondo; Orhan Pamuk, de Estambul; Paul Auster, de Brooklyn... Y Jos&eacute; Luis, de los siete cielos de la Torre de Comares en la Alhambra.
    </p><p class="article-text">
        Ser andaluz es ser universal. Y a la inversa. Son dos identidades indisolubles. Por eso su bandera republicana era verde y blanca. Y su estrella, ten&iacute;a ocho puntas. Ambas las iz&oacute; utilizando su cuerpo como m&aacute;stil y su frente como atalaya. Para que todo el mundo lo viera. Aquel joven que custodi&oacute; la arbonaida el 4 de diciembre en Granada, la levant&oacute; en el mismo Parlamento de Andaluc&iacute;a cuando los tambores nos llamaban a la epopeya. Supo estar a la altura de la historia porque la historia estaba a su altura. Sab&iacute;a y sent&iacute;a que una voz s&oacute;lo es andaluza cuando contiene la fuerza de los d&eacute;biles. Y hab&iacute;a llegado el momento de inundar el aire con su aliento. Pero no le dejaron. Un maldito c&aacute;ncer lo conden&oacute; a la fragilidad de lo ef&iacute;mero para alcanzar el poder de lo eterno. Como si el destino inderogable de los hombres de luz fuese morir antes de tiempo para no morir nunca.
    </p><p class="article-text">
        Granada es la hermana p&oacute;stuma de C&oacute;rdoba. Hijas de la misma matria. Granada vio la luz cuando C&oacute;rdoba perdi&oacute; la suya. Y ahora es Granada quien se ha quedado a oscuras. Y fr&iacute;a. Porque ha muerto su pr&iacute;ncipe. Pero no su luz. Ahora es nuestra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/principe-granada_1_7154558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2016 12:20:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El príncipe de Granada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los andaluces no tenemos apellidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/andaluces-no-apellidos_1_7154560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ef8efd8-5d61-4fba-b4b5-19b92a626626_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>Ojal&aacute; Espa&ntilde;a se pareciese m&aacute;s a Andaluc&iacute;a y fuese capaz de evitar las espinas, &nbsp;</em><em>desdramatizar los conflictos y confiar en el poder seductor de las palabras.</em>
    </p><p class="article-text">
         <em>Concha Caballero. A tu memoria.</em>
    </p><p class="article-text">
         Hace dos a&ntilde;os, mi hijo me pidi&oacute; que le preguntase sobre un tema de historia del que se examinaba a la ma&ntilde;ana siguiente. Estudiaba cuarto de primaria y la lecci&oacute;n versaba sobre la Edad Media en Espa&ntilde;a. Tom&eacute; el libro en mis manos, asentimos con la cabeza en se&ntilde;al de estar preparados, y se puso a recitarlo con precisi&oacute;n milim&eacute;trica: &ldquo;<em>La Edad Media comienza con la ca&iacute;da del Imperio Romano y termina con el descubrimiento de Am&eacute;rica. Durante la Edad Media la sociedad se divid&iacute;a en tres estamentos: la nobleza, compuesta por Reyes y caballeros; el clero, integrado por las &oacute;rdenes y cargos de la Iglesia; y el pueblo llano, por campesinos y artesanos</em>&rdquo;. El texto se ilustraba con un castillo, un monasterio y una plaza con una cruz rodeada de casas de piedra, m&aacute;s una representaci&oacute;n de los personajes citados. Concluy&oacute; feliz y me pregunt&oacute;: <em>&iquest;Lo he hecho bien? </em>
    </p><p class="article-text">
         No contest&eacute; al pronto. Permanec&iacute; en silencio justo el tiempo que separa la respuesta correcta de la oportuna. El dilema parec&iacute;a sostenerse eternamente en la comisura de sus labios. Apenas un segundo que se desvaneci&oacute; al mudar la sonrisa por un gesto de preocupaci&oacute;n. Entonces no tuve m&aacute;s remedio que contestarle compasivamente: <em>T&uacute;, s&iacute;. Pero el libro, no</em>.
    </p><p class="article-text">
         No s&eacute; quien dijo eso del que busca la verdad merece el castigo de encontrarla. Mi hijo no la estaba buscando, pero no yo no pod&iacute;a cometer el doble castigo de ocult&aacute;rsela. Le coment&eacute; que Am&eacute;rica no fue descubierta sino conquistada. Que ya exist&iacute;a antes de la colonizaci&oacute;n. Y aunque era muy peque&ntilde;o, entendi&oacute; lo perverso que puede llegar a ser el uso de las palabras para llamar a la verdad con otros nombres. Despu&eacute;s lo sent&eacute; en la ribera de la cama, como si estuviera a punto de zambullirse en unas aguas limpias que s&oacute;lo nosotros quer&iacute;amos ver. Y le expliqu&eacute; que esa Edad Media de la que habla un libro editado para ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de Andaluc&iacute;a, no fue nuestra Edad Media. Podr&iacute;a ser la de Par&iacute;s o Londres, pero no la de C&oacute;rdoba. Aqu&iacute;, donde vivimos, adem&aacute;s de nobles hab&iacute;a Emires, Califas, Cad&iacute;es... junto al clero moz&aacute;rabe, coexist&iacute;an rabinos jud&iacute;os con ulemas musulmanes, todos andalus&iacute;es; que tambi&eacute;n eran pueblo los cient&iacute;ficos, los m&eacute;dicos, los poetas, los arquitectos, los m&uacute;sicos... y que en todos los estamentos, siempre, deb&iacute;as nombrar a las mujeres de luz.
    </p><p class="article-text">
         En la p&aacute;gina siguiente, el libro dec&iacute;a que la llegada de las riquezas americanas permiti&oacute; en la Edad Moderna el florecimiento de las artes, de la ciencia y la construcci&oacute;n de palacios en Europa. Entonces le coment&eacute; que la Alhambra de Granada, Medina Azahara o la Mezquita de C&oacute;rdoba, estaban en Europa y ya hab&iacute;an sido construidas con anterioridad en nuestra Edad Media. Como ejemplo de los muchos cient&iacute;ficos andalus&iacute;es, le habl&eacute; de Ibn Firn&aacute;s, inventor de la clepsidra y el primero en volar sobre unas alas desde la Arruzafa, mucho antes de que lo descubriera Leonardo Da Vinci. Apenas le mencion&eacute; la influencia en el pensamiento de Averroes, Maim&oacute;nides o Ibn Arab&iacute;... Todo para que supiera que el primer renacimiento europeo no esper&oacute; a la Edad Moderna sino que tuvo lugar durante la Edad Media en el lugar donde vivimos.
    </p><p class="article-text">
         De entre todas las pu&ntilde;aladas a nuestra memoria, quiz&aacute; la que m&aacute;s me doli&oacute; fue comprobar que p&aacute;ginas adelante dedicaba apenas un p&aacute;rrafo a la peculiaridad andalus&iacute; utilizando esta expresi&oacute;n: &ldquo;ellos, los musulmanes&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo explicaba a mi hijo qui&eacute;nes &eacute;ramos nosotros?
    </p><p class="article-text">
         Para la historia de Espa&ntilde;a, Andaluc&iacute;a no existe. Pero cuando necesitan un paradigma del espa&ntilde;ol frente a catalanes o vascos, en lugar de colocar a un cristiano viejo heredero de la Edad Media castellano-leonesa, parasitan de los andaluces mientras nos callamos ignorantes e indolentemente. Curiosa paradoja que tiene su traducci&oacute;n m&aacute;s sangrante en la orfandad pol&iacute;tica tras las &uacute;ltimas elecciones. Entiendo que PP, PSOE y Ciudadanos se partan el pecho en defender el nacionalismo espa&ntilde;ol camuflado en el trampantojo del miedo al secesionismo. Pero resulta incomprensible que la &uacute;nica formaci&oacute;n que se adaptaba electoralmente a la diversidad del Estado, no lo hiciera en Andaluc&iacute;a. Podemos obtuvo sus mejores resultados en Catalu&ntilde;a, Galicia, Euskadi y Valencia (que no tiene rango de comunidad hist&oacute;rica). Es cierto que todo es m&aacute;s complejo y est&aacute; plagado de matices que merecen un art&iacute;culo en exclusiva. Que existieron voces desde Podemos Andaluc&iacute;a que intentaron hasta el final que se presentara con una f&oacute;rmula y un discurso propio. Pero lo cierto es que no fue as&iacute; y que Andaluc&iacute;a se comport&oacute; electoralmente como un alumno disciplinado que recit&oacute; de memoria la versi&oacute;n de la historia que nos imponen desde Madrid. Esa que ignora que Andaluc&iacute;a es la &uacute;nica comunidad aut&oacute;noma que consigui&oacute; el rango de nacionalidad hist&oacute;rica por s&iacute; misma. Y la que volver&aacute; a ser ignorada en una m&aacute;s que probable reforma constitucional por incomparecencia en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
         Mi hijo hizo el examen. Contest&oacute; todo lo que el libro dec&iacute;a, a&ntilde;adiendo lo que aprendi&oacute; la noche de antes. Sac&oacute; un sobresaliente. Y el profesor le dio las gracias porque comprendi&oacute; la raz&oacute;n de la figura y del nombre del puente que atraviesa cada d&iacute;a con su coche para ir al colegio.
    </p><p class="article-text">
         (La fotograf&iacute;a que ilustra este art&iacute;culo corresponde al autor Antonio M&aacute;rmol. Gracias)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/andaluces-no-apellidos_1_7154560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2016 12:23:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los andaluces no tenemos apellidos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Refugiantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/refugiantes_1_7154561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ac04047-6a3f-4195-a6ba-907a91668a46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        No hay palabra para designar a la persona que busca refugio. Y lo que carece de nombre, no existe. Refugiado es quien lo encuentra. Y mientras eso ocurre, no es nada. No es nadie. Y los nadie, como dec&iacute;a Galeano, no son titulares de derechos. Humanos sin derechos humanos. Ciudadanos sin ciudadan&iacute;a ni m&aacute;s patria que sus zapatos. Hoy es el d&iacute;a internacional del migrante. Del que se marcha de donde no quiere a d&oacute;nde no quiere contra su voluntad. Por hambre de pan o de libertad. Del migrante a secas, aunque muera ahogado en la fosa com&uacute;n de las costas europeas. Del migrante sin prefijos y sin prejuicios. Quien lo llama inmigrante le estaba clavando un estigma. El mismo que no ve en su propios ojos.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada que me produzca m&aacute;s dolor que sentirme destinatario de una mirada enferma. O ser testigo de otros que la sufren. El amante que besa apasionado y s&oacute;lo siente carne y saliva en los labios ajenos. El amigo que abraza con fuerza y siente que le oprime el otro para hacerle da&ntilde;o. El pol&iacute;tico que se siente perseguido en los gestos de quienes no militamos en sus filas. Quien siente rechazo al velo de una mujer musulmana y es incapaz de ver la cabeza tapada de una monja. O a la inversa.
    </p><p class="article-text">
        Anne Freud llam&oacute; &ldquo;proyecci&oacute;n&rdquo; a este mecanismo de defensa del yo angustiado. Quien siente vulnerada su personalidad, proyecta en el otro sus propios impulsos y deseos inaceptables para ocult&aacute;rselos inconscientemente a si mismo. Por la misma raz&oacute;n, quienes sienten vulnerada su identidad colectiva creen ver en los otros la hostilidad y el odio que en verdad proyectan hacia ellos. Cuando les enferma la mirada, es imposible conseguir convencerlos de lo contrario. No pueden mirar de otra forma.
    </p><p class="article-text">
        Hace cinco a&ntilde;os, se vendieron m&aacute;s de un mill&oacute;n de ejemplares del libro &ldquo;Alemania se disuelve&rdquo;, del socialdem&oacute;crata y exconsejero del Bundesbank, Theo Sarrazin. A pesar del origen isl&aacute;mico de su apellido, el autor defiende que los cuatro millones de musulmanes residentes en Alemania no quieren integrarse en la sociedad germana. Le enferem&oacute; la mirada y los se&ntilde;al&oacute; con el dedo. Porque son f&aacute;ciles de se&ntilde;alar: son distintos. Visiblemente distintos. Y los acusa de romper la homogeneidad cultural de la sociedad contempor&aacute;nea. Hace cinco a&ntilde;os, Francia expuls&oacute; impunemente a los gitanos. No por rumanos, sino por visiblemente distintos. Como hiciera Angela Merkel con la Mezquita de Colonia, hace cinco a&ntilde;os Suiza rechaz&oacute; en refer&eacute;ndum los minaretes porque compiten con los campanarios de las Iglesias. Por entonces, el Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen cumpl&iacute;a 25 a&ntilde;os con perspectivas al alza en consonancia con el aumento en las cuotas de poder de los partidos xen&oacute;fobos en Holanda, Suecia, Dinamarca, Hungr&iacute;a, Austria&hellip; Cinco a&ntilde;os antes, Saramago publicaba su &ldquo;Ensayo sobre la ceguera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>El multiculturalismo ha fracasado totalmente en Alemania&rdquo;</em>. Eso dijo Angela Merkel ante las Juventudes democristianas, el 16 de octubre de 2010 en Postdam. La misma que ha liderado en Europa la necesidad de acoger a quienes buscan refugio, mientras a su alrededor se levantan muros y alambradas. Comparto el diagn&oacute;stico. Pero no su mirada enferma. El multiculturalismo consiste en la mera coexistencia de distintos. Cada uno en su sitio que nunca es el com&uacute;n de los dos. Como una c&oacute;moda distribuida en compartimentos estancos. El multiculturalismo se funda en la tolerancia, no en el reconocimiento. Nadie se coloca en el lugar del otro para eliminar el propio concepto de otro. Sencillamente, lo trata como a un jarr&oacute;n de porcelana que se mira pero no se toca.
    </p><p class="article-text">
        El interculturalismo, por el contrario, es una c&oacute;moda con los cajones sin fondo. La ropa se mezcla en una combinaci&oacute;n caleidosc&oacute;pica que fomenta visiones nuevas. Y necesita del reconocimiento al otro para que el concepto de otro deje de existir. No hay otros porque todos somos otros. Recuerdo al jugador alem&aacute;n &Ouml;zil, de origen turco, marcar un gol con el Real Madrid a las pocas semanas de estas declaraciones de Merkel. Para celebrarlo esboz&oacute; ante las c&aacute;maras una media luna con los dedos pulgar e &iacute;ndice de su mano derecha. &Ouml;zil habla alem&aacute;n. Juega con la selecci&oacute;n alemana. Es musulm&aacute;n. Y se siente diverso. Capaz de habitar en dos culturas distintas sin necesidad de renunciar a ninguna. Cuando se le impide ejercer o sentir esa dualidad, enferman las miradas de unos y otros. Por eso coincido con Merkel en que el multiculturalismo ha fracasado. El interculturalismo, no.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, el interculturalismo no ha pasado de ser una pol&iacute;tica coyuntural que ninguna o rara vez han utilizado los Estados-Naci&oacute;n para resolver cuestiones concretas. Ninguno lo ha utilizado como planteamiento estructural. Y mucho menos como ideolog&iacute;a. Como una mirada terap&eacute;utica. Curativa. Y la raz&oacute;n es obvia: su virtualidad pr&aacute;ctica negar&iacute;a los pilares fundacionales de los propios Estados-Naci&oacute;n. Su manufacturada identidad cultural como unidad embrionaria de la unidad pol&iacute;tica y no a la inversa. Por ejemplo, &iquest;qu&eacute; significa ser espa&ntilde;ol? Desde un planteamiento estrictamente jur&iacute;dico, tener la &ldquo;nacionalidad&rdquo; espa&ntilde;ola. &nbsp;De manera que podr&iacute;a ser espa&ntilde;ol un ciudadano de Euskadi y terrorista. O un ciudadano musulm&aacute;n hijo de madre espa&ntilde;ola y padre japon&eacute;s. O un colombiano nacionalizado y exguerrillero. O un saharaui nacido durante la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola&hellip; La condici&oacute;n religiosa, sexual o ideol&oacute;gica para nada condiciona o modifica el v&iacute;nculo pol&iacute;tico con el Estado, siempre que en su DNI aparezca la expresi&oacute;n: &ldquo;nacionalidad espa&ntilde;ola&rdquo;. Haya nacido en Espa&ntilde;a o no, de padres espa&ntilde;oles o no, sea cat&oacute;lico o no, heterosexual o no, o se exprese habitualmente en otra lengua distinta al castellano.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso de la primera era globalizadora ha supuesto que millones de ciudadanos europeos, incluso con el v&iacute;nculo pol&iacute;tico acreditado de pertenencia a un Estado miembro de la UE, hayan tomado como valor cultural propio el consumismo globalizado sin renunciar (o afianzando) sus diferencias civilizatorias. Se sienten europeos y musulmanes. Por igual. Justo ahora que Europa ha tomado la decisi&oacute;n de convertir ambos conceptos en agua y aceite. De ah&iacute; la necesidad urgente de reivindicar pol&iacute;ticamente la memoria, especialmente la que pueda servir como paradigma interculturalista. Y no es casualidad que donde habita esa memoria hayamos dado cobijo a &ldquo;refugiantes&rdquo;. As&iacute; llamar&eacute; a quienes, como nosotros, buscan refugio. Porque tambi&eacute;n lo fuimos y lo seguimos siendo. Sin m&aacute;s inter&eacute;s que mantener intacta y sana nuestra mirada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
          &ldquo;El velo&rdquo; es un cortometraje sobre la mirada enferma hacia las personas migrantes, desplazadas o que buscan refugio. Realizada por Yaumate Films, se estrenar&aacute; el pr&oacute;ximo 29 de diciembre en el Festival &ldquo;Cortos de Vista&rdquo; de Nerja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/refugiantes_1_7154561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Dec 2015 11:07:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Refugiantes]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[¿De qué color son las banderas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/color-son-banderas_1_7154563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1339993-b16b-4552-b665-f78d4c10b03c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No pong&aacute;is vuestro esfuerzo -ni el m&aacute;s m&iacute;nimo- </em><em>m&aacute;s que en lo permanente&rdquo; </em>
    </p><p class="article-text">
         <em>Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez</em>
    </p><p class="article-text">
         &iquest;De qu&eacute; color son las banderas?, pregunt&eacute; tal d&iacute;a como hoy a unos j&oacute;venes andaluces que estudiaban bachillerato. La &eacute;lite de nuestra sociedad. Futuros universitarios. Y todos respondieron: rojas y amarillas.
    </p><p class="article-text">
         Hoy es 4 de diciembre. Inicio de campa&ntilde;a electoral. La primera vez desde el 4 de diciembre de 1977 que Andaluc&iacute;a no se presenta a las elecciones. Hoy es 4 de diciembre. V&iacute;spera del D&iacute;a de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola que muchos partidos celebran y a la vez aspiran reformar. Y Andaluc&iacute;a no estar&aacute; presente en el hemiciclo de forma diferenciada. Hoy es 4 de diciembre. V&iacute;spera del puente de la Inmaculada. Am&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
         La distancia emocional y pol&iacute;tica con aquel otro 4 de diciembre de 1977 es sideral. Aquel d&iacute;a las calles parec&iacute;an un espejo del cielo. Estaban inundadas de hombres y mujeres de luz. De estrellas humanas. Hoy apenas quedan rescoldos de nostalgia. Cenizas. Nada se parece a entonces. La cultura y la pol&iacute;tica, la reivindicaci&oacute;n social y andaluza, se respiraba en todas partes. Ser andaluz y defender la autonom&iacute;a era vanguardia. Un se&ntilde;a de modernidad. Desde Antonio Gala a Triana, de Carlos Cano a Salvador T&aacute;vora. Hoy parece un espejismo. En un contexto mundial sembrado de islamofobia, resulta casi suicida defender una de nuestras m&eacute;dulas identitarias. Los tres s&iacute;mbolos m&aacute;s luminosos del tri&aacute;ngulo m&iacute;tico andaluz se corresponden con tres joyas tan andalus&iacute;es como universales: Alhambra, Giralda y Mezquita de C&oacute;rdoba. Cuidado al nombrarlas. Poca diferencia hay en &nbsp;el contexto interno del Estado. En la polarizaci&oacute;n Espa&ntilde;a-Catalu&ntilde;a, Andaluc&iacute;a no existe. Es la m&aacute;s espa&ntilde;ola de Espa&ntilde;a. Basta comprobar el papel que nos han asignado en los ocho apellidos catalanes y vascos: los andaluces no somos porque somos Espa&ntilde;a. Pod&iacute;an haber escogido a un madrile&ntilde;o o a un burgal&eacute;s o a un soriano. Pero no. Nadie lo habr&iacute;a entendido. Quien represente a Espa&ntilde;a debe jugar el mismo rol que Lolita Sevilla en Bienvenido Mister Marshall. Y ahora, precisamente ahora, sobrevienen unas elecciones que pueden marcar un nuevo rumbo para el Estado. Y Andaluc&iacute;a, como tal, ni siquiera se presenta.
    </p><p class="article-text">
         Parece claro que el bipartidismo no ser&aacute; num&eacute;ricamente lo que fue. Tampoco el resultado del resto de marcas estatales. Pero s&iacute; sabemos con certeza que la distribuci&oacute;n electoral otorgar&aacute; representaci&oacute;n diferenciada en todos los territorios perif&eacute;ricos a la Castilla de toda la vida. Con Andaluc&iacute;a dentro. Las consecuencias pueden ser de una extrema gravedad para nosotros. Si el reparto de esca&ntilde;os produce un efecto similar al parlamento andaluz, puede incluso que todo cambie para que no cambie nada. M&aacute;s de lo mismo. De no ser as&iacute;, quiz&aacute; se produzca una reforma constitucional. Parece que todos los que tienen capacidad real de &ldquo;cambio&rdquo; han renunciado a un proceso constituyente. Una reforma mantiene por definici&oacute;n las estructuras para que el edificio no se derrumbe. Para remendar un pantal&oacute;n necesito el mismo hilo y la misma tela, a no ser que descaradamente le ponga un parche. Esa podr&iacute;a ser la soluci&oacute;n m&aacute;s h&aacute;bil y de menor coste pol&iacute;tico para aliviar la tensi&oacute;n Espa&ntilde;a-Catalu&ntilde;a: su inclusi&oacute;n junto a Navarra y Euskadi en la lista de nacionalidades con hacienda propia. Si se decide ir m&aacute;s all&aacute;, tengan por seguro que Galicia, Valencia e incluso Canarias alzar&aacute;n su voz en el futuro dise&ntilde;o del Estado por tener grupo parlamentario propio. Pero Andaluc&iacute;a, no. Porque no est&aacute;. Ni se le espera. Y eso supone derogar nuestro patrimonio constitucional y la dignidad que como pueblo reivindicamos en las calles tal d&iacute;a como hoy.
    </p><p class="article-text">
         Muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as saldr&aacute;n del colegio con la bandera espa&ntilde;ola en la cara. Pero hoy no celebramos la misma Constituci&oacute;n que quieren reformar. Hoy es 4 de diciembre. El d&iacute;a de las banderas en blanco y negro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/color-son-banderas_1_7154563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 13:09:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿De qué color son las banderas?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Laica no es un perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/laica-no-perro_1_7154564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las fronteras son tajos de navaja cuando separan lo inseparable. Abren heridas. Y aunque parezcan curadas, la memoria del da&ntilde;o permanece en la cicatriz y en la molestia que vaticina las tormentas. Hay fronteras est&uacute;pidas para ilegalizar a seres humanos. Unas hechas con muros. Otras con alambre. Todas adornadas con cristales rotos o cuchillas para eternizar en la carne la cicatriz que caduca en los pasaportes. Pero hay fronteras necesarias. Sin cuchillas. Ni heridas. Ni m&aacute;s muros que los prejuicios de quienes se niegan a derribarlos. Me refiero a la frontera legal y c&iacute;vica que debiera separar el Estado de cualquier confesi&oacute;n religiosa.
    </p><p class="article-text">
        Apenas una vocal separa las palabras confusi&oacute;n y confesi&oacute;n. Equivalente a miles y miles de a&ntilde;os. Y a miles y miles de toneladas de sangre. Apenas un d&iacute;a y la misma distancia simb&oacute;lica separan la Inmaculada de la propuesta para el 9 de diciembre como d&iacute;a internacional del laicismo y libertad de conciencia. No es casualidad la elecci&oacute;n de esta fecha. Como explica Europa Laica, fue un 9 de diciembre de 1905 cuando se proclam&oacute; la&nbsp;ley francesa de &ldquo;Separaci&oacute;n del Estado de las religiones&rdquo;. No fue la primera, ni siquiera en Espa&ntilde;a, pero s&iacute; la m&aacute;s trascendente por mantener su vigencia intacta. Tambi&eacute;n un 9 de diciembre de 1931 se proclam&oacute; la Constituci&oacute;n de la II Rep&uacute;blica, quiz&aacute; la norma mundial que con mayor nitidez bisel&oacute; las diferencias entre las confesiones y el Estado. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Ha ca&iacute;do una dictadura integrista. La constituci&oacute;n actual, una norma formalmente laica, consagra la libertad de conciencia y la acofensionalidad del Estado. Y todav&iacute;a siguen nombrando v&iacute;rgenes como alcaldesas perpetuas. Y tratando como a malditos a quienes enarbolamos la bandera de la ley y del sentido com&uacute;n para cuestionarlo.
    </p><p class="article-text">
        El pleno del Ayuntamiento de Carmona aprob&oacute; con los votos favorables de los grupos municipales de PP y PSOE, el nombramiento de la Virgen de Gracia como Alcaldesa Perpetua con car&aacute;cter honor&iacute;fico de la localidad. La alcaldesa de C&oacute;rdoba entreg&oacute; a la Virgen de la Esperanza la medalla de la ciudad. Un gobierno socialista design&oacute; a la Virgen de la Inmaculada como alcadesa perpetua de la L&iacute;nea de la Concepci&oacute;n. Pr&aacute;cticamente, todas las capitales andaluzas tienen la suya: C&oacute;rdoba, Nuestra Se&ntilde;ora del Socorro (1934); Huelva, Nuestra Se&ntilde;ora de la Cinta (1956); Sevilla, la Virgen de los Reyes, tambi&eacute;n Medalla de la Ciudad; C&aacute;diz, la Virgen del Rosario (1967); Ja&eacute;n, la Virgen de la Capilla (1967); y la Virgen del Mar en Almer&iacute;a (2012). Granada tambi&eacute;n concedi&oacute; a la Virgen de las Angustias la Medalla de la Ciudad. S&oacute;lo se salva M&aacute;laga. Y si nos referimos a pueblos andaluces, la lista es interminable. Por ce&ntilde;irnos a C&oacute;rdoba y s&oacute;lo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Pe&ntilde;arroya-Pueblonuevo, El Viso y Puente Genil ya tienen nueva alcadesa eterna.
    </p><p class="article-text">
        Gobiernos de todos los colores y advocaciones marianas. Normal que as&iacute; sea. La espiritualidad est&aacute; clavada en los tu&eacute;tanos de Andaluc&iacute;a. El culto a las diosas madre, a los betilos, a las venus sedentes, negras, Isis o Astart&eacute;, reconvertidas en v&iacute;rgenes con nombres paganos y apariciones coincidentes en el tiempo con los decretos de persecuci&oacute;n a moriscos, marranos y gitanos, constituyen una de las pruebas m&aacute;s contundentes de nuestro polite&iacute;smo milenario y del fracaso de la expulsi&oacute;n. Cofrad&iacute;as y Semana Santa, candelarias, ferias, romer&iacute;as, zambombas o cruces de mayo, incrustadas en fechas milenarias y paganas, acompa&ntilde;adas del consumo exagerado de cerdo y vino como exaltaciones populares de islamofobia y antisemitismo, son habit&aacute;culos inescindibles del alma andaluza. Incluso entiendo que el respeto no se traduzca en indiferencia o negaci&oacute;n por los poderes p&uacute;blicos. Lo que no podemos ni debemos permitir como ciudadanos es la confusi&oacute;n. El Estado es una armaz&oacute;n fr&iacute;o y transparente que nos cubre y protege. Carece de ideolog&iacute;a y religi&oacute;n oficial. Y esa es la &uacute;nica garant&iacute;a para que cada uno tenga la ideolog&iacute;a y religi&oacute;n que quiera.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces acuesto a mis hijos ley&eacute;ndoles un libro que se llama &ldquo;religiones explicadas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as&rdquo;. En casa tenemos textos y s&iacute;mbolos de muchas religiones. Mis hijos conviven con ellos en completa armon&iacute;a y normalidad. Sin embargo, ninguno va a clase de religi&oacute;n. Y los dos carecen de una alternativa digna. Para ser exactos, no tienen alternativa. Una verg&uuml;enza acad&eacute;mica que s&oacute;lo padecen los alumnos y alumnas que la escogen. Soy tan profundamente espiritual y respetuoso con las creencias ajenas como radicalmente laicista. Porque no son t&eacute;rminos opuestos sino parasitarios, dependientes, compatibles. El laicismo es el mar que permite que todas las confesiones, creencias y no creencias puedan navegar en calma. Al Estado le corresponde velar porque as&iacute; sea. Y debe ser una ley org&aacute;nica quien sit&uacute;e la frontera entre las libertades individuales y la neutralidad de los poderes p&uacute;blicos. Un alcalde tambi&eacute;n es ciudadano. Tiene derecho a que sus creencias sean tan respetadas como su ideolog&iacute;a pol&iacute;tica. Por supuesto que puede acudir a un acto religioso. Incluso como cargo p&uacute;blico pero nunca ejerciendo esa condici&oacute;n. Porque lo que no puede ni debe es confundir el cielo con la tierra y tomar la parte por el todo. No se trata de asestar un tajo de navaja. Ni abrir heridas. Hablamos sencillamente de venerar a la Constituci&oacute;n en el altar laico m&aacute;s elevado para que desde all&iacute; cualquiera de sus feligreses pueda rezar o no rezar a su dios, a su virgen o a ninguno. Laica no es un perro. Y no muerde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/laica-no-perro_1_7154564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Nov 2015 10:41:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Laica no es un perro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mezquita tiene nombre de mujer]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/mezquita-nombre-mujer_1_7154566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dedb917a-dd35-422b-af12-701e7a6f5aa0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        El 7 de noviembre no tendr&eacute; el alma dividida, sino duplicada. El mismo d&iacute;a, mujeres y hombres ocupar&aacute;n las calles que nos pertenecen para poner los derechos de las mujeres y de la Mezquita de C&oacute;rdoba en pie de igualdad. Dec&iacute;a mi admirada Emily Dickinson que&nbsp;&ldquo;ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie&rdquo;. Se refiere a las mujeres a las que el imaginario machista ubic&oacute; de rodillas en se&ntilde;al de sumisi&oacute;n, limpiando los suelos o recogiendo aceitunas. Las mismas que cosific&oacute; como un mueble que pod&iacute;a vender o destruir a su antojo. El terrorismo machista es el &uacute;nico que no deja de maltratar y asesinar en Espa&ntilde;a, a a&ntilde;os luz de los otros imaginarios de miedo que nos intentan vender desde los medios de comunicaci&oacute;n. Y ya basta.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo activista e intelectual no ha dejado de ponerse en pie para derribar los muros de cristal que ha intentado ocultarlas. Y gracias a ellas, repito, a ellas y s&oacute;lo a ellas, muchos de nosotros hemos aprendido a ver lo evidente. Por eso estaremos a su lado el 7 de Noviembre en la hist&oacute;rica marcha de Madrid. Y el 25 de Noviembre en el D&iacute;a Internacional contra la Violencia Machista. Y siempre. Porque la desigualdad material y estructural derivada del imaginario machista es como un virus que todav&iacute;a lo contamina todo.
    </p><p class="article-text">
        El mismo 7 de Noviembre, colectivos ciudadanos de C&oacute;rdoba ocupar&aacute;n los aleda&ntilde;os de la Mezquita de C&oacute;rdoba para defender su nombre y su memoria que otros hombres quieren ocultar. Porque son hombres quienes se han apropiado de ella y porque ella tiene nombre de mujer. Todo el mundo se sorprende ante la magnitud del esc&aacute;ndalo menos quienes lo provocan y lo consienten. Sencillamente, porque no lo ven. El mismo mal que el machismo. La mujer que tienen delante se les muestra invisible. Como la Mezquita en la que rezan y cobran entradas, en la que se arrodillan y registran como marca comercial, en la que se postran y reniegan.
    </p><p class="article-text">
        La gente celebrar&aacute; que hace 31 a&ntilde;os que fue declarada Patrimonio Mundial por Unesco. Ya lo hicimos el a&ntilde;o pasado, cantando el himno de Medina Azahara, a pesar de que el gobierno municipal se neg&oacute; a permitirlo en una de las decisiones m&aacute;s infames de su historia. Mientras Luis de la Cerda se dej&oacute; la vida para defender la Mezquita, Nieto se ha dejado el cargo defendiendo al Obispo. Hasta el extremo de negar a los ciudadanos que sonara un chelo para celebrar el hecho m&aacute;s importante de C&oacute;rdoba en su historia reciente.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a&nbsp;Evelyn Cunningham, las mujeres suponen el &uacute;nico colectivo oprimido de nuestra sociedad que conviven en asociaci&oacute;n &iacute;ntima con sus propios opresores. Exactamente igual que la Mezquita. Y ambas reivindicaciones no se realizan contra nadie sino por s&iacute; mismas. Esa es la grandeza que nos ha ense&ntilde;ado el activismo feminista del que tanto he aprendido. Nada se consigue a solas y todo el poder reside en nosotras. S&oacute;lo nos toca darnos cuenta para que todos los dem&aacute;s reconozcan lo evidente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/mezquita-nombre-mujer_1_7154566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2015 14:32:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mezquita tiene nombre de mujer]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Miguel Hernández vive en tus ojos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/miguel-hernandez-vive-ojos_1_7154571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Miguel Hern&aacute;ndez muri&oacute; como vivi&oacute;: con los ojos abiertos. Sin hacer da&ntilde;o a nadie. Yo lo admiro. Quiz&aacute; sea una de las personas que m&aacute;s me hayan herido en vida. Y por ambas virtudes: por su incapacidad natural para da&ntilde;ar al pr&oacute;jimo (aunque el pr&oacute;jimo se sienta da&ntilde;ado); y por su extraordinaria lucidez para ver m&aacute;s all&aacute; de lo visible. El poeta miliciano se defini&oacute; a s&iacute; mismo como mecan&oacute;grafo en su c&eacute;dula personal. Y no lo hizo, a diferencia de muchos otros, parapet&aacute;ndose tras una identidad falsa por instinto de supervivencia. No. Miguel Hern&aacute;ndez habr&iacute;a sido incapaz de traicionarse a s&iacute; mismo. Por sencillo. Ingenuo. Humilde. Miguel se sab&iacute;a poeta y miliciano de pellejo adentro. Pero se mor&iacute;a de pudor s&oacute;lo de pensar que otros llamaban profesiones a su pasi&oacute;n literaria y a su responsabilidad pol&iacute;tica. Yo antes era cabrero y ahora soy mecan&oacute;grafo. Lo que me da de comer. Eso dec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A punto de acabar la guerra, Miguel Hern&aacute;ndez busc&oacute; el camino para escapar de la represi&oacute;n y salvar la vida. Y termin&oacute; hosped&aacute;ndose en los Reales Alc&aacute;zares de Sevilla durante la primavera de 1939. Su trabajo como mecan&oacute;grafo en la enciclopedia taurina de Coss&iacute;o le brind&oacute; la amistad de Romero Murube, por entonces alcaide de la fortaleza palacio. La estancia fue m&aacute;s corta de lo previsto. La ma&ntilde;ana del 24 de abril apareci&oacute; el mism&iacute;simo Franco por los jardines. S&uacute;bitamente. Romero Murube y Miguel Hern&aacute;ndez se toparon con &eacute;l y su s&eacute;quito a escasos metros de distancia. El alcaide se separ&oacute; del poeta para acercarse al caudillo, guardar el protocolo y salvarle la vida. Franco no se sujetaba a m&aacute;s protocolo que sus cojones y se acerc&oacute; a Miguel para examinarlo como si fuera una especie ex&oacute;tica al borde de la extinci&oacute;n. Sus p&oacute;mulos afilados por el hambre. Su tez negra y curtida por el sol. Sus manos encalladas. Su complexi&oacute;n enjuta pero varonil, embutida en la chaqueta que le regal&oacute; Vicente Aleixandre. Franco no pregunt&oacute; qui&eacute;n era. Tampoco lo reconoci&oacute;. Ni se extra&ntilde;&oacute; que aquel disfraz de ser humano no se dignara a saludarle. Lo hizo &eacute;l con esa voz achiquillada que tanto miedo provoc&oacute; tras la guerra. Qui&eacute;n es usted, pregunt&oacute;. Soy Miguel Hern&aacute;ndez. Mecan&oacute;grafo. Y no minti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La vida es eterna en cinco minutos. En aquellos eternos cinco minutos, Franco demostr&oacute; importarle la intelectualidad antifascista tanto como una espinilla en el culo. Si no es quien dec&iacute;a ser, otros lo matar&iacute;an en su nombre. Y si lo era, otros lo matar&iacute;an en su nombre. En aquellos eternos cinco minutos, Miguel Hern&aacute;ndez pudo haber matado al dictador y cambiar el curso de la historia. Y no habr&iacute;a dejado de ser el poeta m&aacute;rtir que fue. Pero seguro que habr&iacute;a sido infiel a quien verdaderamente era. Pasados aquellos eternos cincos minutos, Franco gan&oacute; la guerra pero perdi&oacute; la historia. Y Miguel, gan&oacute; la historia pero perdi&oacute; la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Hoy se cumplen 105 a&ntilde;os de su nacimiento y apenas quedan estatuas del dictador ni calles que lleven su nombre. Pero las hay. Mientras quede una, quedar&aacute;n demasiadas. Las huellas de la dictadura, como las manchas de la sangre, deben borrarse de una vez y para siempre. Por el contrario, no hay pueblo que no lleve una calle con su nombre de poeta, miliciano y mecan&oacute;grafo. Ni ni&ntilde;os a los que no les huela los sue&ntilde;os a cebolla. Ni corazones inundados con rayos que no cesan. Ni gargantas que no agiten vientos del pueblo. Miguel Hern&aacute;ndez lo sabe porque nos est&aacute; viendo. Porque muri&oacute; como vivi&oacute;: con los ojos abiertos. Y no pudieron cerr&aacute;rselos al enterrarlo. Ni antes. Ni ahora. Ni nunca. &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Manuel Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/el-insurrecto/miguel-hernandez-vive-ojos_1_7154571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2015 08:38:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Miguel Hernández vive en tus ojos]]></media:title>
    </item>
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