Aunque es pronto para trazar un diagnóstico de los efectos del confinamiento a nivel social, una buena muestra de los efectos extremos de las medidas que ha habido que tomar para contener el avance del coronavirus están en la población institucionalizada, es decir, aquella que ha vivido la pandemia en un centro de mayores o una residencia, aislado durante semanas a veces, no ya de sus familiares, sino de sus compañeros y amigos.