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    <title><![CDATA[Cordópolis - dictadura]]></title>
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    <description><![CDATA[Cordópolis - dictadura]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Córdoba que lloró y celebró la muerte de Franco: “Teníamos una botella de champán fría para cuando lo anunciaran”]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-lloro-celebro-muerte-franco-teniamos-botella-champan-fria-anunciaran_1_12780285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69954315-4089-4cf3-8200-3ac7c5491da0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1160y178.jpg" width="1200" height="675" alt="La Córdoba que lloró y celebró la muerte de Franco: “Teníamos una botella de champán fría para cuando lo anunciaran”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Herminio Trigo, Manuel García Parody y Cristina Bendala recuerdan cómo vivieron el 20 de noviembre de 1975 y los días posteriores a la muerte del dictador en una Córdoba y en una Andalucía donde hubo tanto llantos como sonrisas</p></div><p class="article-text">
        Los d&iacute;as previos a la muerte del dictador Francisco Franco, el historiador cordob&eacute;s Manuel Garc&iacute;a Parody, entonces profesor en Sevilla, andaba muy pendiente del delicad&iacute;simo estado de salud del caudillo. Pero, claro, no era una tarea f&aacute;cil escudri&ntilde;ar la gravedad del enfermo a trav&eacute;s de los partes m&eacute;dicos oficiales, cuya redacci&oacute;n &mdash;llena de t&eacute;rminos cl&iacute;nicos, intervenciones sucesivas y un deterioro casi diario&mdash; generaba m&aacute;s dudas que certezas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo hablaba con amigos m&eacute;dicos para que me explicaran lo que significaban aquellos partes&rdquo;, cuenta el historiador en una charla con <em>Cord&oacute;polis </em>a cuenta de sus memorias sobre el hecho hist&oacute;rico del que se cumplen este jueves 50 a&ntilde;os. Garc&iacute;a Parody, como buen escritor, prefiere arrancar con el pr&oacute;logo: &ldquo;Cada vez que sal&iacute;a un parte nuevo, mis amigos m&eacute;dicos me dec&iacute;an que el cuerpo de Franco era un aut&eacute;ntico caos cl&iacute;nico, un organismo que se manten&iacute;a por pura inercia. Sab&iacute;as que estaba entrando en las &uacute;ltimas horas, aunque el r&eacute;gimen intentara transmitir serenidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las &uacute;ltimas horas terminaron, seg&uacute;n el relato oficial -pues leyendas hay varias- en la madrugada del 20 de noviembre de 1975. En el Hospital de La Paz, en Madrid, el dictador mor&iacute;a tras intensas jornadas de intervenciones quir&uacute;rgicas y transfusiones en vano. Y en C&oacute;rdoba, a cientos de kil&oacute;metros, la ciudad viv&iacute;a entre el miedo, la incertidumbre y una expectaci&oacute;n contenida que, seg&uacute;n qui&eacute;n lo cuente, desemboc&oacute; en l&aacute;grimas&hellip; o en brindis.
    </p><p class="article-text">
        Herminio Trigo, entonces un joven profesor y militante antifranquista que a&ntilde;os despu&eacute;s ser&iacute;a alcalde de C&oacute;rdoba, recuerda que d&iacute;as antes hab&iacute;a vivido un momento inc&oacute;modo en una casa de Cazorla junto a Julio Anguita. &ldquo;En la televisi&oacute;n anunciaban que Franco estaba muy mal. Y la gente que all&iacute; hab&iacute;a, empez&oacute; a quejarse y a lamentar la situaci&oacute;n. Nosotros, nos miramos y guardamos silencio&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Manifestación a favor de Franco en Las Tendillas en octubre de 1975.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>La manifestaci&oacute;n pro-Franco de octubre de 1975 </strong></h2><p class="article-text">
        Para cuando, unos d&iacute;as despu&eacute;s, ya en su casa, la noticia era la muerte del dictador, Trigo ten&iacute;a la botella de champ&aacute;n preparada, bien fr&iacute;a. &ldquo;Todo el mundo sab&iacute;a que iba a pasar de un d&iacute;a para otro&rdquo;, recuerda sobre aquel momento en el que la televisi&oacute;n interrumpi&oacute; la programaci&oacute;n y la foto del dictador apareci&oacute; en pantalla. El sonido de la botella de champ&aacute;n son&oacute; como un disparo, pero no de los que, durante tanto tiempo, hab&iacute;an atemorizado a los espa&ntilde;oles. &ldquo;Hab&iacute;amos sufrido persecuci&oacute;n por reclamar libertad. Aquello fue quitar el tap&oacute;n para desaguar la piscina de la dictadura&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todos los cordobeses celebraron la noticia. En muchos hogares de C&oacute;rdoba hubo l&aacute;grimas y duelo. No solo en la zona noble, tambi&eacute;n en los barrios obreros. De hecho, apenas un mes antes del 25 de noviembre, miles de cordobeses hab&iacute;an abarrotado la plaza de Las Tendillas en apoyo al dictador, toda una demostraci&oacute;n de fuerza en la que estuvo presente Antonio Alarc&oacute;n Constant, el &uacute;ltimo regidor del r&eacute;gimen, que el mismo d&iacute;a de la muerte del Caudillo, hab&iacute;a acudido a una entrega de premios, seg&uacute;n recogen las im&aacute;genes del Archivo Municipal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos espa&ntilde;oles sintieron que se mor&iacute;a el hombre que hab&iacute;a sido el centro de su vida&rdquo;, recuerda Garc&iacute;a Parody. &ldquo;Otros brindaron. Yo no hice ni una cosa ni otra. Lo &uacute;nico que pens&eacute; es que Espa&ntilde;a ten&iacute;a que ser distinta&rdquo;. El historiador, que entonces daba clases en Sevilla, recuerda, eso s&iacute;, que la sensaci&oacute;n dominante era la de estar viviendo un momento hist&oacute;rico irrepetible.
    </p><p class="article-text">
        Cristina Bendala, que a&ntilde;os despu&eacute;s se convertir&iacute;a en la primera concejala del Ayuntamiento de C&oacute;rdoba en las elecciones democr&aacute;ticas de 1979, recuerda con una mezcla de emoci&oacute;n y v&eacute;rtigo el amanecer del 20 de noviembre. Reconoce que la memoria se le mezcla a veces con otros hitos &mdash;como la legalizaci&oacute;n del Partido Comunista&mdash; porque fueron a&ntilde;os vividos &ldquo;a una intensidad que hoy cuesta imaginar&rdquo;. Pero el recuerdo de aquella madrugada se acaba imponiendo.
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                Llegada de los restos mortales del jefe de Estado, Francisco Franco, desde el Palacio Real al Valle de los Caidos para ser enterrado                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Celebraciones, pero de puertas adentro</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mis amigos y yo llev&aacute;bamos mucho tiempo preparados para ese momento&rdquo;, cuenta. &ldquo;Sab&iacute;amos que, en cuanto muriera, todo se paralizar&iacute;a. Que habr&iacute;a un d&iacute;a sin trabajo, un d&iacute;a suspendido en el aire. As&iacute; que hab&iacute;amos quedado en irnos todos a Cazalla de la Sierra, donde ten&iacute;amos una casita perfecta. All&iacute; nos junt&aacute;bamos siempre, con los ni&ntilde;os peque&ntilde;os correteando por todas partes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, cuando todo parec&iacute;a listo para que saltara la noticia, ella y su marido cargaron el coche con botellas de champ&aacute;n y an&iacute;s, como tantos otros espa&ntilde;oles que vaciaron las estanter&iacute;as de las tiendas esperando una celebraci&oacute;n que llevaba a&ntilde;os contenida. &ldquo;Cuando llegamos era muy temprano, y el pueblo estaba extra&ntilde;amente silencioso. Hab&iacute;a mucha gente asustada. Hab&iacute;a miedo, un miedo parecido al de cuando empezamos a ir a los pueblos con los m&iacute;tines ya en democracia: se notaba en la mirada de la gente&rdquo;, rememora sobre una jornada en la que ella y sus amigos se reunieron en un peque&ntilde;o bar del pueblo, una casa vieja con vigas bajas donde sol&iacute;an desayunar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un sitio diminuto, casi clandestino. All&iacute; metimos a todos los ni&ntilde;os en una mesa, abrimos las botellas y estuvimos celebr&aacute;ndolo mientras escuch&aacute;bamos la televisi&oacute;n, que estaba encendida en la barra. No puedo evitar emocionarme todav&iacute;a cuando lo recuerdo&rdquo;, comenta, antes de reconocer que la euforia ten&iacute;a un reverso. &ldquo;A todos nos daba coraje que Franco muriera en la cama, tan tranquilamente. Nos parec&iacute;a injusto, como si faltara algo. Pero tambi&eacute;n sab&iacute;amos que aquello era imprescindible para que pudiera empezar una transici&oacute;n real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s v&iacute;vido para Bendala es el momento en que su cu&ntilde;ado se levant&oacute; y habl&oacute; con los ni&ntilde;os y les explic&oacute; lo que estaba pasando. &ldquo;Les dijo que quiz&aacute; no pas&aacute;bamos tanto tiempo con ellos porque viv&iacute;amos volcados en ese proceso pol&iacute;tico. Pero que todo lo que hac&iacute;amos era por su futuro, para que ellos crecieran en un pa&iacute;s distinto. Me emocion&oacute; much&iacute;simo. Todos sent&iacute;amos de verdad que est&aacute;bamos viviendo el principio de un cambio hist&oacute;rico&rdquo;.
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                Franco saluda a El Cordobés en 1970.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El </strong><em><strong>statu quo</strong></em></h2><p class="article-text">
        Los peri&oacute;dicos de la &eacute;poca, sin embargo, estaban forzosamente obligados a mostrar que el<em> statu quo </em>segu&iacute;a vivo y coleando, pese a la muerte del todopoderoso l&iacute;der<em>.</em> El <em>Diario C&oacute;rdoba</em> del d&iacute;a siguiente a la muerte del dictador titulaba a toda plana: &ldquo;La obra de Franco y su aliento en el coraz&oacute;n del pueblo&rdquo;. En sus p&aacute;ginas, anunciaba honores militares, su entierro en el Valle de los Ca&iacute;dos y la proclamaci&oacute;n inmediata del nuevo rey. Debajo, una gran fotograf&iacute;a de Arias Navarro, jefe del Gobierno, con aquella frase inolvidable: &ldquo;Espa&ntilde;oles&hellip; Franco ha muerto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s ciego era el semanario <em>El Egabrense,</em> que abr&iacute;a su edici&oacute;n del d&iacute;a 22 con un solemne titular: &ldquo;R&eacute;quiem&rdquo;. Su editorial, firmado por Jos&eacute; J. Delgado, apelaba a &ldquo;los buenos espa&ntilde;oles&rdquo;, aseguraba que &ldquo;el coraz&oacute;n de Espa&ntilde;a ha quedado roto de dolor&rdquo; y llamaba a &ldquo;apretar filas en torno al Pr&iacute;ncipe de Espa&ntilde;a&rdquo;, presentado como heredero natural del Caudillo. Era el tono oficial de aquellos d&iacute;as: liturgia, resignaci&oacute;n y un mensaje pol&iacute;tico n&iacute;tido.
    </p><p class="article-text">
        Eso explica que, en C&oacute;rdoba, las calles no estallaran en j&uacute;bilo. &ldquo;Yo no sal&iacute;. Era de noche, ten&iacute;a mis hijos peque&ntilde;os en casa y, aunque Franco hubiera muerto, la dictadura segu&iacute;a intacta&rdquo;, explica Trigo. &ldquo;No sab&iacute;amos qui&eacute;n iba a dar el siguiente paso, ni qu&eacute; fuerza ten&iacute;a cada bando. Hab&iacute;a respeto&hellip; y miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese temor se palpaba en el ambiente. El aparato del r&eacute;gimen continuaba en pie: gobernadores civiles, polic&iacute;a, militares. Todo segu&iacute;a funcionando como si la muerte del dictador fuera apenas un detalle biol&oacute;gico. &ldquo;La polic&iacute;a del d&iacute;a siguiente era la misma que apaleaba a obreros y estudiantes&rdquo;, se&ntilde;ala Garc&iacute;a Parody. En el Ej&eacute;rcito, a&ntilde;ade, &ldquo;la mayor&iacute;a era franquista; el ruido de sables era real&rdquo;. Esa convicci&oacute;n, la de que el poder de Franco era tan absoluto que nadie pod&iacute;a ocuparlo completamente, aliment&oacute; d&iacute;as de incertidumbre, pero al final se convirti&oacute; en la grieta por la que se col&oacute; la esperanza.
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                    alt="MMisa &quot;corpore insepulto&quot; por el jefe del Estado, Francisco Franco, en el Palacio de El Pardo"
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                MMisa &quot;corpore insepulto&quot; por el jefe del Estado, Francisco Franco, en el Palacio de El Pardo                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El d&iacute;a despu&eacute;s: sonrisas y cautelas</strong></h2><p class="article-text">
        Mientras tanto, la oposici&oacute;n democr&aacute;tica viv&iacute;a asfixiada. &ldquo;Ser acusado de pertenecer a un partido ilegal pod&iacute;a significar tortura y hasta veinte a&ntilde;os de c&aacute;rcel&rdquo;, recuerda el historiador. &ldquo;Moverse en la clandestinidad era heroico&rdquo;. El sindicato Comisiones Obreras, infiltrado en el sindicato vertical, era el alma de la resistencia, especialmente en C&oacute;rdoba, junto al ilegalizado Partido Comunista, en el que militaban Herminio Trigo y Julio Anguita.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Trigo recuerda que, a la ma&ntilde;ana siguiente al anuncio, los corrillos cordobeses estaban m&aacute;s aliviados que euf&oacute;ricos: &ldquo;Nos reunimos con sonrisas de oreja a oreja. Pero tambi&eacute;n con prudencia. Arias Navarro segu&iacute;a al mando y no sab&iacute;amos hacia d&oacute;nde ir&iacute;a el pa&iacute;s&rdquo;. Lo que s&iacute; se aceler&oacute; fue la efervescencia pol&iacute;tica en las calles. Manifestaciones, carreras delante de la polic&iacute;a, saltos de un punto a otro para esquivar las cargas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a vac&iacute;o de poder. Cada gobernador civil interpretaba la situaci&oacute;n como quer&iacute;a. En C&oacute;rdoba no fue tan brutal como en otros sitios, pero cuando hab&iacute;a manifestaci&oacute;n, mandaban la fuerza p&uacute;blica con la porra. Ten&iacute;as que salir corriendo&rdquo;, recuerda el expol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, en las aulas y los espacios culturales, la vigilancia segu&iacute;a siendo estricta. Garc&iacute;a Parody narra un episodio que ilustra la atm&oacute;sfera. No mucho antes de morir Franco, el estado de excepci&oacute;n hab&iacute;a aumentado a&uacute;n m&aacute;s la represi&oacute;n. &Eacute;l daba clase en Sevilla, y el temario de aquel d&iacute;a era sobre movimientos obreros. &ldquo;Les dije a mis alumnos que estudiaran el tema en el libro, que yo no lo explicar&iacute;a. No quer&iacute;a que nadie dijera que estaba haciendo propaganda subversiva&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, mientras andaba por la capital hispalense, un antiguo estudiante le abord&oacute; solo para recordarle aquella decisi&oacute;n. &ldquo;Nos impresion&oacute; &mdash;recuerda que le dijo&mdash; porque no sab&iacute;amos hasta qu&eacute; punto no se pod&iacute;a decir nada&rdquo;.
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                Visita de Adolfo Suárez a Córdoba.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una ciudad partida entre dos emociones</strong></h2><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba, como Andaluc&iacute;a y como Espa&ntilde;a, vivi&oacute; dividida esa madrugada y los meses venideros. Para unos, Franco era la figura paterna del r&eacute;gimen; para otros, el s&iacute;mbolo de la falta de libertad. Entre l&aacute;grimas y brindis, la ciudad amaneci&oacute; el 25 de noviembre de 1975 envuelta en la sensaci&oacute;n de haber cruzado un umbral hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie sab&iacute;a c&oacute;mo iba a acabar &mdash;recuerda Trigo&mdash;. Pero sab&iacute;amos que el r&eacute;gimen deb&iacute;a desaparecer&rdquo;. Lo que nadie esperaba era que el encargado de pilotar el cambio fuera el joven Adolfo Su&aacute;rez, un falangista del que desconfiaban tanto los franquistas inmovilistas como la oposici&oacute;n. &ldquo;La sorpresa fue enorme cuando empez&oacute; a desmontar el sistema franquista&rdquo;, subraya el exalcalde.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Con la muerte de Franco comenz&oacute; un movimiento democr&aacute;tico que ahora se ve inexorable, pero que, en aquel momento, desataba m&aacute;s interrogantes que respuestas. En lo que todos coinciden es que se vivi&oacute; con una ilusi&oacute;n que fue capaz de imponerse al miedo. Bendala, por ejemplo, recuerda que, al regresar a C&oacute;rdoba, el tel&eacute;fono no par&oacute; de sonar. Los amigos de Sevilla, la familia, los compa&ntilde;eros de militancia. Todos compart&iacute;an la sensaci&oacute;n de estar entrando en una &eacute;poca nueva.
    </p><p class="article-text">
        Pero, con el paso de los a&ntilde;os, Bendala ha terminado formul&aacute;ndose una pregunta inc&oacute;moda: &ldquo;&Eacute;ramos j&oacute;venes, y aquello nos absorbi&oacute; tanto que quiz&aacute; no lo supimos transmitir bien a nuestros hijos. Ellos lo vieron, claro, pero no lo entendieron como lo vivimos nosotros. Y hoy pienso que qu&eacute; poco les hemos ense&ntilde;ado de aquellos tiempos. Nosotros fuimos protagonistas de un cambio hist&oacute;rico&hellip; y, sin embargo, no contamos lo suficiente c&oacute;mo se vivi&oacute;, c&oacute;mo se pele&oacute; y lo que cost&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con esa reflexi&oacute;n, Bendala concluye: &ldquo;Lo que pas&oacute; entonces no se explic&oacute; bien a las siguientes generaciones. Y eso se nota mejor que nunca hoy&rdquo;. Y dice hoy remarcando la entonaci&oacute;n. Dice hoy porque, 50 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte de dictador, hay voces en la generaci&oacute;n de los nietos de Bendala, Garc&iacute;a Parody y Trigo se atreven a decir en alto, desde la total ignorancia, que con Franco se viv&iacute;a mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-lloro-celebro-muerte-franco-teniamos-botella-champan-fria-anunciaran_1_12780285.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 19:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Córdoba que lloró y celebró la muerte de Franco: “Teníamos una botella de champán fría para cuando lo anunciaran”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franco,Córdoba,historia,dictadura,Herminio Trigo,PCE,CCOO,franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Franco quiso extirpar la Catedral de la Mezquita de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/franco-quiso-extirpar-catedral-mezquita-cordoba_1_11899336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5673ca8c-b4e4-42e8-843d-4a177927177d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Franco quiso extirpar la Catedral de la Mezquita de Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La arquitecta e investigadora estadounidense Michelle Lamprakos ha publicado una investigación que recupera los planos del urbanista Rafael de La-Hoz en los años 70, marcados por el deseo franquista de desmontar el crucero renacentista
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Estuvo cerca la Catedral de C&oacute;rdoba de ser amputada y extirpada de la Mezquita y trasladada a un edificio propio? La idea, aunque pueda parecer una locura vista desde el presente, estuvo sobre la mesa de los principales mandatarios espa&ntilde;oles durante buena parte del siglo XX, desde la segunda Rep&uacute;blica hasta los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura de Franco, cuando se descart&oacute; finalmente el fara&oacute;nico plan. 
    </p><p class="article-text">
        Un plan que, de hecho, cuando m&aacute;s cerca estuvo de llevarse a cabo, fue durante la dictadura de Franco, cuyo deseo de deshacer la intervenci&oacute;n del siglo XVI (cuando se construy&oacute; el crucero en el centro del templo) y devolverla a su estado del siglo X ha sido recuperada en <em>Recuperar la Mezquita Mayor de C&oacute;rdoba: Historia de una idea</em>, una investigaci&oacute;n realizada por la arquitecta Michelle Lamprakos. Un trabajo interesant&iacute;simo que incluye algunos de los planos originales del proyecto que plane&oacute; el arquitecto cordob&eacute;s Rafael de La-Hoz Arderius en los a&ntilde;os 70, y que muestran su idea de levantar una catedral en el lateral este de la Mezquita, en la manzana que va de la plaza de Santa Catalina a la calle Alfayatas (donde est&aacute; el Hotel Conquistador).
    </p><p class="article-text">
        El arquitecto -del que este a&ntilde;o se est&aacute; celebrando el centenario de su nacimiento-, en realidad, no estaba inventando la rueda. Lamprakos recuerda en su trabajo que esa idea de &ldquo;purificar&rdquo; la Mezquita de C&oacute;rdoba se remontaba a la &eacute;poca republicana, pero se hab&iacute;a visto impulsada por el deseo de Franco de congraciarse con el mundo isl&aacute;mico tras la Guerra Civil. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el art&iacute;culo cita un discurso -<a href="https://www.eldesvandeantonvic.com/images/A265000/A265520.jpg" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">recogido por el peri&oacute;dico ABC</a>- que el Caudillo hizo en el a&ntilde;o 1937 en Sevilla ante los peregrinos musulmanes que regresaban del 'hajj', en el que lleg&oacute; a decir: &ldquo;Del mismo modo que hoy visit&aacute;is La Meca, Oriente de vuestra fe... ma&ntilde;ana volver&eacute;is vosotros, los musulmanes del mundo, a nuestros santos lugares que yo deseo revivir&rdquo;. Uno de esos santos lugares era sin duda la Mezquita de C&oacute;rdoba.
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                Franco, recibiendo al visir rifeño en Sevilla en 1937                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Los planes republicanos que Franco hizo suyos</h2><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os antes, tras la proclamaci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica, la propuesta de trasladar el crucero ya se hab&iacute;a impulsado. Lamprakos recuerda que Shakib Arslan, un influyente pensador musulm&aacute;n, inst&oacute; a los nacionalistas marroqu&iacute;es a presionar al gobierno republicano para que devolviera la mezquita a los musulmanes. En aquel momento, se presentaron varias iniciativas en las Cortes, pero la Guerra Civil trunc&oacute; cualquier posibilidad de avanzar con el proyecto.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, esta nueva investigaci&oacute;n, su autora se encarga de recordar de que, Rafael de la Hoz Salda&ntilde;a (1892-1949), padre de De La-Hoz Arderius, era arquitecto municipal (1924) y luego arquitecto provincial (desde 1925), durante el periodo republicano, por lo que aquella idea ten&iacute;a predicamento en la casa del urbanista que m&aacute;s cerca estuvo de cambiar el monumento que hoy conocemos como Mezquita-Catedral de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, nadie puede decir que era una cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica de la izquierda republicana, puesto que, tras la victoria de Franco en 1939, la idea del traslado resurgi&oacute; de nuevo, espoleada por el hecho de que el r&eacute;gimen necesitaba ganarse el favor del mundo &aacute;rabe. Franco era consciente de la necesidad de cultivar buenas relaciones con los pa&iacute;ses musulmanes, y vio en la iniciativa un gesto de reconciliaci&oacute;n hist&oacute;rica y una oportunidad para proyectar una imagen de Espa&ntilde;a como un pa&iacute;s tolerante y respetuoso con el Islam.
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                Visita de Mohamed V a la Mezquita de Córdoba en 1956.                            </span>
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        La idea del traslado se vio reforzada por el contexto marcado por el aislamiento internacional del r&eacute;gimen franquista tras la Segunda Guerra Mundial, en el que los pa&iacute;ses &aacute;rabes ricos en petr&oacute;leo se presentaban como socios comerciales clave para la modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Adem&aacute;s, la independencia de Marruecos en 1956 y la presi&oacute;n de los estados &aacute;rabes para que Espa&ntilde;a abandonara sus colonias en el norte de &Aacute;frica obligaron a Franco a buscar un acercamiento al mundo isl&aacute;mico, seg&uacute;n recoge la investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, aunque el r&eacute;gimen estudi&oacute; el traslado durante a&ntilde;os, no lleg&oacute; nunca a realizarse. Eso s&iacute;, en aquellos a&ntilde;os, lo que es innegable es que C&oacute;rdoba intent&oacute; sacar el m&aacute;ximo partido posible de su huella andalus&iacute;. Especialmente bajo la alcald&iacute;a de Antonio Cruz Conde que llev&oacute; a cabo varios proyectos que amplificaron el car&aacute;cter isl&aacute;mico-andalus&iacute; del centro hist&oacute;rico, &ldquo;preparando la ciudad para los muchos turistas que se esperaba que llegaran, mientras Espa&ntilde;a intentaba rehabilitar su imagen en la escena internacional&rdquo;, explica la arquitecta, que recuerda que el mismo rey de Marruecos, lleg&oacute; a rezar en la Mezquita de C&oacute;rdoba en los a&ntilde;os 50.
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            </figure><p class="article-text">
        Y no fue el &uacute;nico. &ldquo;Durante este per&iacute;odo, decenas de dignatarios &aacute;rabes y musulmanes fueron invitados a C&oacute;rdoba. Lo m&aacute;s destacado de cada visita oficial era un recorrido por la Mezquita, cuidadosamente orquestado para evitar el crucero, para no ofender las sensibilidades musulmanas. Algunos, como el rey Sa&rsquo;ud de Arabia Saudita, que visit&oacute; en 1957, fueron autorizados a rezar frente al mihrab&rdquo;, cuenta Lamprakos, que cita las memorias de Cruz Conde: &ldquo;el triunfo de la Cruz sobre el Islam hace siete siglos no pod&iacute;a prevalecer&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es en esta &eacute;poca, la d&eacute;cada de los 50, cuando Franco en su estilo fara&oacute;nico, lleg&oacute; a plantearse &ldquo;mover la catedral piedra por piedra a otro lugar, restaurando la mezquita a su estado original&rdquo;. Los acad&eacute;micos de la &eacute;poca ten&iacute;an algo a lo que aferrarse, de haberse llegado a plantear seriamente, ya que en 1953 se hab&iacute;a aprobado el <em>Manifiesto de la Alhambra</em> (1953), liderado por Fernando Chueca Goitia (1911&ndash;2004), una figura destacada en la historia de la arquitectura espa&ntilde;ola, arquitecto restaurador y liberal que defendi&oacute; en silencio la idea de retirar el crucero y reconstruir la Mezquita, aunque fuera por reivindicar los planes republicanos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, aquellos planes nunca pasaron de la esfera privada, donde eran muy conocidos especialmente por los mandatarios &aacute;rabes, que segu&iacute;an viajando a C&oacute;rdoba, como ejemplifica la segunda visita de un rey de Arabia Saudita a C&oacute;rdoba, el rey Faysal, quien, supuestamente, en 1967, lleg&oacute; a ofrecer &ldquo;10 millones de d&oacute;lares para financiar el traslado&rdquo; de la Catedral.
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                El rey Saud junto al alcalde Cruz Conde en Córdoba.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>El plan de Rafael de La-Hoz Arderius</strong></h2><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1971, Rafael de la Hoz Arderius asumi&oacute; la direcci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Arquitectura. E influenciado por las ideas de su padre y de otros colegas como F&eacute;lix Hern&aacute;ndez y Rafael Castej&oacute;n, sac&oacute; de un caj&oacute;n el proyecto de extirpar la Catedral de la Mezquita para as&iacute; corregir lo que &eacute;l entend&iacute;a como un &ldquo;desprecio&rdquo; y &ldquo;crimen arquitect&oacute;nico&rdquo; contra un gran edificio que pertenec&iacute;a al pueblo de C&oacute;rdoba -seg&uacute;n las propias notas, recogidas por Lamprakos-.
    </p><p class="article-text">
        La Hoz, un estratega h&aacute;bil, se movi&oacute; con cautela, buscando apoyos en el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y entre arquitectos e intelectuales influyentes. Su plan consist&iacute;a en obtener el respaldo de ICOMOS para el traslado, presentando as&iacute; a los detractores del proyecto con un hecho consumado. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las intenciones de La Hoz se hicieron p&uacute;blicas en 1972, desatando una intensa pol&eacute;mica. Las autoridades eclesi&aacute;sticas, que inicialmente eran receptivas a la idea &ldquo;siempre que no afectara los ingresos&rdquo;, se mostraron reticentes, mientras que la oposici&oacute;n m&aacute;s feroz vino de las academias culturales, que consideraban su enfoque anacr&oacute;nico porque violaba los principios internacionales de conservaci&oacute;n del patrimonio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Planos de Rafael de La-Hoz Arderius para trasladar la Catedral al lateral este de la Mezquita.                            </span>
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        &iquest;Cu&aacute;l era su proyecto? Pues, seg&uacute;n detalla este nuevo trabajo con bocetos originales, proyect&oacute; trasladar el crucero y otros elementos cristianos a la manzana situada en el lado este de la Mezquita, instalados en una nueva estructura que servir&iacute;a como una especie de armaz&oacute;n. El crucero mantendr&iacute;a su orientaci&oacute;n oriental, con las puertas principales de la nueva catedral abriendo hacia la calle, mientras que se proyectaron jardines en los lados norte y sur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la mezquita, el enorme vac&iacute;o dejado en el centro se reconstruir&iacute;a a su estado del siglo X utilizando columnas antiguas que hab&iacute;an sido retiradas en el siglo XVI. La catedral y la mezquita, ahora separadas, seguir&iacute;an siendo visibles desde el Guadalquivir. &ldquo;Mi padre insisti&oacute; en esa ubicaci&oacute;n, en el lado oriental, para preservar el perfil urbano,&rdquo; recuerda Rafael de La-Hoz Castanys, y recoge Lamprakos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los esfuerzos de La Hoz, el proyecto del traslado fracas&oacute;. En 1973, una reuni&oacute;n de expertos de ICOMOS en C&oacute;rdoba concluy&oacute; que todas las capas del edificio, incluyendo el crucero, deb&iacute;an ser conservadas. La <em>Resoluci&oacute;n de C&oacute;rdoba,</em> como se denomin&oacute; al documento final de la reuni&oacute;n, marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n en la concepci&oacute;n del patrimonio cultural en Espa&ntilde;a al reconocer la importancia de preservar la integridad hist&oacute;rica de los monumentos, incluso aquellos que reflejaban per&iacute;odos de conflicto y superposici&oacute;n cultural.
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                Entrega de la medalla de Córdoba a Rafael de La Hoz Arderius.                            </span>
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        Aquel documento vino a decir que era la &ldquo;superposici&oacute;n del cristianismo y el islam&rdquo; en un solo monumento lo que supuestamente simbolizaba &ldquo;superar los conflictos y las rivalidades del pasado&rdquo;. Esa idea de convivencia enterr&oacute; los proyectos de Franco y Rafael de La-Hoz Arderius, y se mantuvo durante d&eacute;cadas como el principal valor asociado al monumento m&aacute;s importante de C&oacute;rdoba, que ha hecho de esa singularidad su se&ntilde;a de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Una singularidad que, en realidad, s&oacute;lo existe como eslogan tur&iacute;stico. Ya que, a partir de los a&ntilde;os ochenta, en la Mezquita de C&oacute;rdoba se fue paulatinamente prohibiendo el rezo isl&aacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima etapa no se aborda en el trabajo de Lamprakos, si bien la arquitecta s&iacute; que recuerda, en la parte final, que las autoridades eclesi&aacute;sticas que gestionan el monumento m&aacute;s apreciado por los turistas internacionales que visitan Europa han acabado rechazando el ecumenismo &ldquo;hasta el punto de desacreditar e incluso negar la historia isl&aacute;mica de la Mezquita&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, ante esta pol&iacute;tica actual, bien se podr&iacute;a recuperar, aunque sea ir&oacute;nicamente, esa m&iacute;tica frase que dice: &ldquo;esto con Franco no pasaba&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/franco-quiso-extirpar-catedral-mezquita-cordoba_1_11899336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Dec 2024 18:55:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Franco quiso extirpar la Catedral de la Mezquita de Córdoba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franco,Mezquita,dictadura,Arquitectura,Catedral,Iglesia,religión,Rafael De la Hoz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las historias reales del 23F cordobés que inspiraron la película 'Solos en la noche']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/historias-reales-23f-cordobes-inspiraron-pelicula-solos-noche_1_11669858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f44cc1e1-10cc-4439-a019-63fce289f28b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las historias reales del 23F cordobés que inspiraron la película &#039;Solos en la noche&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cineasta Guillermo Rojas tira de historias familiares en su última película, que parte de la reacción que tuvieron los miembros de un bufete de abogados cordobés cuando Tejero entró en el Congreso</p><p class="subtitle">Entrevista N&B - Guillermo Rojas: “Con ‘Solos en la noche’ quiero hacer un homenaje a esas personas que eran jóvenes en la transición”
</p></div><p class="article-text">
        Fue Filomeno Aparicio quien dio la noticia. &ldquo;Se&ntilde;ores, ha habido un golpe de Estado. Cada uno a su casa&rdquo;. Esas fueron sus palabras ante una sala que enmudeci&oacute;. Minutos antes, un tel&eacute;fono hab&iacute;a sonado en el despacho de abogados de San Felipe 11, en C&oacute;rdoba. Al otro lado de la l&iacute;nea, un dirigente del Partido Comunista le hab&iacute;a contado que el Ej&eacute;rcito acababa de entrar en el Congreso de los Diputados a punta de metralleta.
    </p><p class="article-text">
        Era el 23 de febrero de 1981 lejos de Madrid, en la ciudad en la que gobernaba un alcalde comunista y en la que se hab&iacute;a montado un despacho colectivo de abogados laboralistas con v&iacute;nculos con Comisiones Obreras. En la placa hab&iacute;a cuatro nombres grabados: Rafael Mart&iacute;nez, Filomeno Aparicio, Francisco Rojas y Vicente Villarreal. No estaban solos, junto a ellos estaba la secretaria, Pepi Leiva, que tambi&eacute;n estaba, junto a otra compa&ntilde;era, Concha, entre quienes salieron por piernas de aquel despacho de abogados sin saber si iban a volver a pisarlo de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Pepi cuenta la historia 42 a&ntilde;os despu&eacute;s a este peri&oacute;dico. Lo hace en Las Tendillas, escondida detr&aacute;s de unas grandes gafas de sol (que podr&iacute;an pasar perfectamente por las que se llevaban en los a&ntilde;os 80), y con Berta Aparicio, abogada, hija de Filomeno Aparicio, sentada a su lado. Las dos son tambi&eacute;n parte de la red de historias que han inspirado <em>Solos en la noche</em>, la sofisticada comedia que ha estrenado este fin de semana en los cines el director y guionista Guillermo Rojas, hijo de Francisco Rojas.
    </p><p class="article-text">
        Una pel&iacute;cula que cuenta lo que pas&oacute; en esas horas en las que los espa&ntilde;oles temieron que el pa&iacute;s emprendiera un nuevo viaje a la oscuridad, y en las que un grupo de abogados laboralistas cordobeses decidieron esconderse en una casa aislada a esperar acontecimientos. Todo parecido con la realidad es pura coincidencia, se lee en los cr&eacute;ditos de algunas pel&iacute;culas. Pero no en <em>Solos en la noche</em>, cuya base es la memoria sentimental de un grupo de personas cordobesas que han sentido un pellizco viendo como sus peque&ntilde;as historias daban el salto a la gran pantalla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La actriz Andrea Carballo y el director Guillermo Rojas                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El hijo de Paco Rojas</h2><p class="article-text">
        El responsable de este ba&ntilde;o de memoria es Guillermo Rojas, quien se&ntilde;ala a <em>Cord&oacute;polis</em> que la semilla de la pel&iacute;cula est&aacute; en las historias que hab&iacute;a ido escuchando a sus padres y su c&iacute;rculo de aquellos d&iacute;as. Y de aquella hu&iacute;da del centro de la ciudad a una casa en la zona noble, donde todo parece m&aacute;s tranquilo y aislado. &ldquo;Creo que eligieron El Brillante por alejarse del centro de la ciudad. Y porque ese chalet estaba en obras, as&iacute; que pensaron que nadie se imaginar&iacute;a que estar&iacute;an all&iacute;. Tambi&eacute;n quer&iacute;an estar lejos de los vecinos, para pasar m&aacute;s desapercibidos&rdquo;, comenta. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella decisi&oacute;n de refugiarse en una vivienda alejada del centro de C&oacute;rdoba fue crucial. Era un momento de gran incertidumbre en el que nadie sab&iacute;a si al d&iacute;a siguiente tendr&iacute;an que abandonar el pa&iacute;s. &ldquo;Mi padre me contaba todo como si fuera una batallita, pero la angustia real estaba latente en todo lo que sal&iacute;a de su boca&rdquo;, a&ntilde;ade Rojas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los recuerdos m&aacute;s curiosos que relata el director es que, de alguna manera, se siente hijo de aquella noche. &ldquo;Yo nac&iacute; unos nueve meses despu&eacute;s del golpe, y mi padre siempre dijo que se pusieron tan contentos que hicieron una gran fiesta, y que por eso nac&iacute; yo&rdquo;, explica el cineasta, que ha sabido trazar en la pel&iacute;cula esa mezcla de tensi&oacute;n y alivio, con un estilo que &eacute;l mismo compara con las comedias de Woody Allen.
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                Manifestación de CCOO en Las Tendillas en 1985                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La noche de Pepi Leiva</h2><p class="article-text">
        Una descripci&oacute;n que no es muy distinta de la que hace Pepi Leiva. &ldquo;Nos avisaron desde la sede del PCA que hab&iacute;a un golpe, y lo primero que hicimos fue recoger todo lo comprometido que hab&iacute;a&rdquo;, comenta Leiva. La incertidumbre y el miedo se extendieron r&aacute;pidamente. &ldquo;Pasamos la noche pegados a la radio, sin saber qu&eacute; iba a pasar&rdquo;, relata. Su marido, Santiago Marzo, fue el dirigente comunista que los avis&oacute; y la familia no tard&oacute; en reunirse en la vivienda que compart&iacute;an junto a su hija, la periodista Irina Marzo, que entonces ten&iacute;a unos cuatro a&ntilde;os, seg&uacute;n recuerda.
    </p><p class="article-text">
        Leiva, sin embargo, se neg&oacute; a hacer las maletas. En su caso, no pensaba en marcharse, aunque reconoce que su marido probablemente s&iacute; que lo pensara, al estar mucho m&aacute;s expuesto pol&iacute;ticamente. Parte de su tranquilidad resid&iacute;a en que la familia acababa de mudarse de piso y a&uacute;n no se hab&iacute;an empadronado en su actual residencia, lo que, en su cabeza, les daba algo m&aacute;s de tiempo si sus nombres aparec&iacute;an en una lista negra.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso pasaba por las cabecitas de la familia mientras se mataba el tiempo rompiendo material comprometido. Como en muchas otras casas de la ciudad, el w&aacute;ter acab&oacute; atascado con ejemplares de <em>Mundo Obrero</em>. Tambi&eacute;n se miraba sin parar por la ventana. Cualquier coche sospechoso aparcado cerca despertaba temor, ya que la matanza de Atocha estaba fresca en la memoria de todos. &ldquo;Vimos un 1500 estacionado y pens&aacute;bamos que nos iban a detener&rdquo;, recuerda Pepi, aunque todo qued&oacute; en un susto. 
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                Francisco Rojas en una foto cedida.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La hija de Filomeno Aparicio</h2><p class="article-text">
        En otra parte de la ciudad, en el barrio de la Fuensanta, en la tarde del 23F, un polic&iacute;a nacional de avanzada edad y reconocidas creencias conservadoras baj&oacute; las escaleras de su bloque y llam&oacute; al timbre de su vecino, un conocido abogado laboralista llamado Filomeno Aparicio, que se tom&oacute; varios segundos antes de abrir la puerta. Su hija, Berta Aparicio ten&iacute;a tres meses aquel d&iacute;a. A&ntilde;os despu&eacute;s, su padre le cont&oacute; que aquel vecino no ven&iacute;a a llev&aacute;rselo, sino a avisarle de que le conven&iacute;a irse de aquella vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi padre siempre dec&iacute;a que cuando se march&oacute; no sab&iacute;a si nos volver&iacute;a a ver&rdquo;, relata. Filomeno Aparicio se march&oacute; rumbo a aquella casa de El Brillante, donde &eacute;l y sus compa&ntilde;eros pasaron la noche y donde, a la ma&ntilde;ana siguiente, otro coche sospechoso hizo que el miedo venciera a la comedia. Era el de unos inspectores de obras que se hab&iacute;a pasado el 24F a ver los trabajos en un chalet cercano al que serv&iacute;a de refugio para los abogados. Uno de los inspectores era, curiosamente, Emilio Aumente, que acab&oacute; siendo concejal del Ayuntamiento por el PSOE.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Viendo ahora lo que pas&oacute;, algunas cosas parecen graciosas, pero en su momento eran aterradoras&rdquo;, explica Guillermo Rojas, que, en todos los a&ntilde;os en los que ha ido acumulando ideas para la pel&iacute;cula, no le han faltado an&eacute;cdotas. &ldquo;Muchas personas empezaron a poner lavadoras de manera compulsiva, queriendo tener la ropa limpia en caso de tener que huir. Otros decidieron cruzar la frontera hacia Francia o Portugal, pensando que as&iacute; iban a estar seguros&rdquo;, cuenta el cineasta, que reconoce que la comedia involuntaria surge, en buena parte, de la irracionalidad del miedo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que hay de c&oacute;mico en cuatro hombres poniendo un televisor reci&eacute;n comprado en un despacho, cuando se sienten a salvo de la tiran&iacute;a del fascismo? La idea misma de imaginarlos pele&aacute;ndose con la antena de la &eacute;poca para que se vean las im&aacute;genes es pura comedia. Pepi Leiva cuenta esta an&eacute;cdota, que no entr&oacute; en la pel&iacute;cula. &ldquo;Cuando nos reunimos al d&iacute;a siguiente, volvimos al despacho y, por el camino, compramos una tele, que no ten&iacute;amos en el despacho ninguna, para seguir informados&rdquo;, relata la secretaria.
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                Manifestación del Primero de Mayo 1986.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El despacho </h2><p class="article-text">
        Cuando entraron por la puerta, el 24 de febrero, ya con cierta seguridad de que el golpe de Tejero no hab&iacute;a triunfado, el despacho se hab&iacute;a quedado congelado en el tiempo. S&oacute;lo se hab&iacute;a evaporado el humo de los cigarros que se fumaban compulsivamente en aquella &eacute;poca. Una &eacute;poca en la que la propia pr&aacute;ctica del derecho hab&iacute;a dado un giro de 180 &ordm;C.
    </p><p class="article-text">
        El despacho de San Felipe 11, efectivamente, era una diana perfecta si triunfaba de nuevo el fascismo. &ldquo;No era solo un despacho colectivo, era un espacio de convicciones compartidas&rdquo;, dice Berta Aparicio, que apunta que sus miembros &ldquo;eran abogados enamorados de su profesi&oacute;n, dispuestos a darlo todo por los derechos de los trabajadores&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La hija de Filomeno Aparicio remarca que, en aquellos d&iacute;as, la profesi&oacute;n legal era tambi&eacute;n una trinchera pol&iacute;tica. Muchos abogados que hab&iacute;an trabajado bajo las normativas franquistas tuvieron que adaptarse r&aacute;pidamente a las nuevas leyes democr&aacute;ticas, convirti&eacute;ndose en actores clave de la transici&oacute;n. El 23F fue un recordatorio de que esa lucha estaba lejos de terminar, y la amenaza de un retroceso era real.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, las amenazas son otras. El hist&oacute;rico despacho se ha convertido en un piso tur&iacute;stico. Sin embargo, Berta Aparicio guarda todas las placas que se anclaron en la pared de aquel bufete. Es un faro para la abogada. &ldquo;Un bufete as&iacute; a m&iacute; es que me parece de otra &eacute;poca totalmente. Es de <em>Cuentam&eacute;.</em> No s&eacute; si siguen existiendo despachos laboralistas as&iacute;. O sea, hoy somos absolutamente individualistas. Somos ego&iacute;stas. Queremos ganar dinero. Todos. All&iacute; hab&iacute;a una convicci&oacute;n absoluta de la comunidad. De lo com&uacute;n. Del compromiso&rdquo;, concluye la abogada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/historias-reales-23f-cordobes-inspiraron-pelicula-solos-noche_1_11669858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2024 18:49:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las historias reales del 23F cordobés que inspiraron la película 'Solos en la noche']]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La UCO recuerda a los asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura ante las fosas de la capital]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/universidad/uco-recuerda-asesinados-durante-guerra-civil-dictadura-fosas-capital_1_11449226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f860abab-2ea6-4ba9-9919-c88732c93caf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UCO recuerda a los asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura ante las fosas de la capital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La institución universitaria ha cerrado la Semana de la Memoria y Homenaje a las víctimas del franquismo en Andalucía con un acto conmemorativo realizado en el Cementerio de la Salud</p></div><p class="article-text">
        Un homenaje que viene a refrendar el compromiso que tanto la Universidad de C&oacute;rdoba (UCO) como las principales administraciones p&uacute;blicas est&aacute;n teniendo en busca de recordar a las v&iacute;ctimas de una &eacute;poca oscura en la sociedad nacional. Y es que el Cementerio de la Salud ha acogido durante la ma&ntilde;ana de este viernes el acto conmemorativo del 14 de junio, D&iacute;a de las V&iacute;ctimas del franquismo, evento que ya se ha realizado en un pasado y que ha organizado nuevamente la C&aacute;tedra de Memoria Democr&aacute;tica de la instituci&oacute;n universitaria, con Francisco Acosta como principal valedor. 
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, la ubicaci&oacute;n elegida para este acto no es mera casualidad, ya que el Cementerio de Salud est&aacute; acogiendo actualmente una de las tareas de exhumaci&oacute;n m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a. Ah&iacute;, a partir de las 11:30, se ha realizado dicho evento que ha contado con la presencia de la subdelegada del Gobierno en la provincia, Ana L&oacute;pez; la delegada de Igualdad, Cooperaci&oacute;n al Desarrollo, Consumo y Participaci&oacute;n Ciudadana de la Diputaci&oacute;n, Auxiliadora Moreno; el diputado por el PSOE en el Congreso Alberto Mayoral; el portavoz del PSOE en la Diputaci&oacute;n, Jos&eacute; Antonio Romero; el diputado provincial Antonio Oliv&aacute;n; el director de la C&aacute;tedra de Memoria Democr&aacute;tica de la UCO, Francisco Acosta; el vicerrector de Salud y Bienestar de la Comunidad Universitaria de la UCO, Rafael Solana, y Antonio Deza Romero y Carmen Jim&eacute;nez Aguilera, en representaci&oacute;n del movimiento memorialista de C&oacute;rdoba.
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        Por otro lado y con anterioridad al acto, desde las 10:30 se ha realizado para todas las personas que as&iacute; lo han deseado una visita guiada a la fosa y trabajos de exhumaci&oacute;n a cargo del equipo de trabajo. Despu&eacute;s de conocer con detalles lo que se est&aacute; trabajando en el Cementerio de Salud, Francisco Acosta ha iniciado dicho evento agradeciendo a todas las autoridades all&iacute; presentes, as&iacute; como a todos los asistentes, que han ocupado todas las localidades disponibles en el espacio otorgado por el Ayuntamiento de C&oacute;rdoba. 
    </p><p class="article-text">
        Un homenaje que ha sido conducido por diversos miembros de la C&aacute;tedra, liderados, como anteriormente se ha mencionado, por Francisco Acosta y que ha contado con la actuaci&oacute;n en directo de Luis Pe&ntilde;a, mientras que la prevista por Lourdes Pastor se ha tenido que cancelar en los &uacute;ltimos momentos, as&iacute; como la asistencia de representantes de la Junta de Andaluc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Este acto cierra la II Semana de la Memoria y Homenaje a las v&iacute;ctimas del franquismo en Andaluc&iacute;a, que comenz&oacute; con la exposici&oacute;n &ldquo;La Hambruna silenciada. El hambre durante la posguerra franquista (1939-1952)&rdquo; que se puede visitar en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad de C&oacute;rdoba, y con la jornada celebrada este martes sobre los Resultados Preliminares del Proceso de Exhumaci&oacute;n de V&iacute;ctimas de la Represi&oacute;n en los Cementerios de la Salud y de San Rafael en C&oacute;rdoba. La actividad tuvo lugar en el Sal&oacute;n de Actos del Centro C&iacute;vico de Levante (antigua c&aacute;rcel provincial), sede de la actual Oficina de V&iacute;ctimas.
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                Acto conmemorativo del 14 de junio: Día de recuerdo y homenaje a las víctimas del golpe militar y la dictadura                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/universidad/uco-recuerda-asesinados-durante-guerra-civil-dictadura-fosas-capital_1_11449226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jun 2024 15:12:53 +0000]]></pubDate>
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