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    <title><![CDATA[Cordópolis - Carmen Albert]]></title>
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    <description><![CDATA[Cordópolis - Carmen Albert]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carmen Albert, psiquiatra: "El orden mental no existe"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/carmen-albert-psiquiatra-orden-mental-no-existe_128_11247888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa63c0b7-808d-4d94-8055-15cd0686d1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carmen Albert, psiquiatra: &quot;El orden mental no existe&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para adentrarse en el territorio de la conducta humana hay que caminar con cautela. Como la doctora Carmen Albert. Llegó a Córdoba en los esperanzadores años de la reforma psiquiátrica y lo hizo de la mano de don Carlos Castilla del Pino. Nada menos</p></div><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Alicante, estudi&oacute; en Valencia y trabaj&oacute; por primera vez en un hospital psiqui&aacute;trico en Barcelona. En el instituto ya le&iacute;a a Castilla del Pino. Y en 1985 tuvo la oportunidad de incorporarse en C&oacute;rdoba a su equipo de trabajo en aquellos a&ntilde;os transformadores donde todo estaba en tela de juicio. Tambi&eacute;n la psiquiatr&iacute;a. &ldquo;Entonces ten&iacute;a una idea rom&aacute;ntica de la psiquiatr&iacute;a. En el tardofranquismo, la asoci&aacute;bamos a la revoluci&oacute;n&rdquo;, asegura sentada en un sof&aacute; del Hotel C&oacute;rdoba Center, en cuyo interior nos hemos refugiado para huir del clima desapacible que azota la Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona se estren&oacute; como auxiliar de cl&iacute;nica en el servicio de psiquiatr&iacute;a del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Era un edificio muy antiguo, fundado a principios del siglo XX, pero que funcionaba ya bajo un sistema &ldquo;abierto&rdquo; y &ldquo;liberal&rdquo; donde no exist&iacute;an unidades cerradas. A C&oacute;rdoba lleg&oacute; con 28 a&ntilde;os. Aqu&iacute; ejerc&iacute;a Carlos Castilla del Pino al frente del famoso Dispensario de Higiene Mental. Y Carmen Albert tuvo la oportunidad de integrarse en su equipo.
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> Castilla del Pino era el gran referente de la psiquiatr&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> En aquella &eacute;poca Castilla era muy controvertido. Hab&iacute;a sido un referente para algunos sectores de la psiquiatr&iacute;a. Para otros no. Entonces no todo el mundo estaba de acuerdo con &eacute;l. Pero para mucha gente de nuestra edad era un referente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes los pacientes no eran nadie. No tenían voz. Y Castilla del Pino les otorgó identidad
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Para usted?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, claro. A m&iacute; me felicitaban mis amigos por poder venir a C&oacute;rdoba y trabajar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; aport&oacute; Castilla del Pino a la psiquiatr&iacute;a espa&ntilde;ola?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Aport&oacute; un modelo muy hol&iacute;stico. Un modelo de sujeto. Un modelo de conducta. Entender la conducta del paciente y establecer un modelo que, a la vez, era muy pragm&aacute;tico. Porque Castilla era muy pragm&aacute;tico a la hora de entender qu&eacute; es lo que est&aacute; ocurriendo, sobre todo, en la enfermedad. Y para eso estableci&oacute; un modelo de interactuar con el paciente. Siempre con un gran respeto porque le otorgaba identidad. A los pacientes graves la enfermedad les quita identidad. Esto es el estigma. No eres nadie. Te quedas sin voz. Y Castilla estableci&oacute; un modelo para intentar aproximarse al paciente reconoci&eacute;ndole su identidad e intentando establecer con &eacute;l una relaci&oacute;n terap&eacute;utica contemplando aspectos sociales, adem&aacute;s de los biol&oacute;gicos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> Eso era revolucionario entonces en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os setenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Y porque el modelo oficial de la universidad era muy cerrado en s&iacute; mismo. &Eacute;l, en parte, no fue aceptado por eso y hasta que no cambiaron las cosas no pudo entrar en la universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Usted llega a C&oacute;rdoba en el a&ntilde;o 1985. &iquest;C&oacute;mo fue su adaptaci&oacute;n a la ciudad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Me adapt&eacute; bien. Era una ciudad muy distinta. Echaba de menos el mar. Y blasfemaba con el calor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Sigue blasfemando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Sigo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Castilla mantenía una relación asimétrica con sus colaboradores. Lo llamaban &quot;don Carlos&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>No se ha adaptado al calor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No. Pero tengo Trassierra y es una delicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y empez&oacute; a trabajar aqu&iacute; cuando lleg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. Primero empec&eacute; a trabajar de meritoria sin cobrar con Castilla del Pino en el Dispensario. Si te aceptaba como colaboradora, Castilla te pon&iacute;a un programa que era muy similar al de los MIR. Y entonces ten&iacute;as que ir a sus clases. Y ten&iacute;as tres horas de seminario a la semana, aparte de la labor cl&iacute;nica de ver pacientes todos los d&iacute;as en el Dispensario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y usted se sent&iacute;a afortunada por estar con una persona de su talla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Yo ten&iacute;a 28 a&ntilde;os entonces.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;nto tiempo estuvo trabajando con &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hasta su jubilaci&oacute;n, que fue poco tiempo despu&eacute;s. Creo recordar que en el a&ntilde;o 1987. Aunque despu&eacute;s seguimos en contacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo era trabajar con Castilla del Pino? Ten&iacute;a un car&aacute;cter fuerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. &Eacute;l manten&iacute;a una relaci&oacute;n muy asim&eacute;trica. A m&iacute; me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n que lo llamaran de usted. Era imposible entonces hablarle de t&uacute;. O que le llamaran &ldquo;don Carlos&rdquo;. El don de Andaluc&iacute;a me llamaba la atenci&oacute;n. A m&iacute; me costaba. Yo le llamaba &ldquo;doctor Castilla&rdquo; porque el don me resultaba muy dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El don es andaluz?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo creo que en Catalu&ntilde;a no se utilizaba el don para los m&eacute;dicos. En todo caso doctor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la mente de los pacientes graves hay mucho dolor
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y a usted el don le parec&iacute;a muy clasista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Me parec&iacute;a extra&ntilde;o. Porque Castilla no era clasista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;&Eacute;l lo exig&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. Pero estaba establecido as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y despu&eacute;s entr&oacute; usted a trabajar en el psiqui&aacute;trico de Alcolea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Para m&iacute;, fue el tercer psiqui&aacute;trico en el que trabajaba. Y era muy parad&oacute;jico porque aparentemente era el m&aacute;s moderno. Ten&iacute;a una estructura de pabellones muy pensada dise&ntilde;ada por Chastang. No ten&iacute;a valla alrededor y aparentemente no estaba cerrado al exterior. Pero curiosamente era un hospital que hab&iacute;a tenido una unidad penitenciaria dentro. Una especie de c&aacute;rcel en el interior. Es una excepci&oacute;n en la historia de los hospitales psiqui&aacute;tricos de Espa&ntilde;a. La verdad es que actuaban como unidades de encierro y, a veces, a los pacientes que estaban agitados se les llevaba donde los penitenciarios. Eso yo ya no lo conoc&iacute;. Cuando yo entr&eacute; ya se hab&iacute;an hecho muchas reformas. A m&iacute; me llam&oacute; la atenci&oacute;n que apenas ten&iacute;an informaci&oacute;n cl&iacute;nica. Las historias estaban vac&iacute;as de informaci&oacute;n. Tampoco hab&iacute;a registros del personal de enfermer&iacute;a. Eso yo no lo hab&iacute;a visto nunca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> Moderno por fuera, antiguo por dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Muy antiguo, s&iacute;. Tuvimos que reconstruir el estado de cada paciente. Mis a&ntilde;os previos con Castilla del Pino y su modelo me ayudaron a ver el estado de los pacientes, porque reconstruir las historias cl&iacute;nicas en muchos casos fue imposible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os estuvo usted all&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En la unidad de psicogeriatr&iacute;a a&ntilde;o y medio. Luego estuve otro medio a&ntilde;o m&aacute;s en rehabilitaci&oacute;n y finalmente empec&eacute; a trabajar en los equipos comunitarios de salud mental dependientes de la Diputaci&oacute;n todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En centros de salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. En el Sector Sur, primero, y luego en la Avenida de Am&eacute;rica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El primer mandamiento de la psiquiatría es observar y escuchar
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os estuvo usted en la sanidad p&uacute;blica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Unos veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y despu&eacute;s emigr&oacute; a la sanidad privada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. En el a&ntilde;o 2007.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Al principio, me fui un poco a prueba. Un compa&ntilde;ero me llam&oacute; y me pregunt&oacute; si lo pod&iacute;a ayudar en su consulta privada. Ped&iacute; la compatibilidad porque en ese momento no pod&iacute;as hacer las dos cosas. Estuve con &eacute;l un a&ntilde;o. Y despu&eacute;s vi que combinar la sanidad p&uacute;blica y la privada me costaba un mont&oacute;n. Decid&iacute; apostar por la privada y mont&eacute; mi propia consulta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> Hab&iacute;a terminado saturada de la sanidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No estaba saturada. Para m&iacute;, en realidad, supon&iacute;a renunciar a algo que me gustaba mucho: ver a algunos pacientes con trastorno mental grave. Que eran los que antes hab&iacute;an estado en los manicomios y luego se convirtieron en pacientes de larga evoluci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica. Ese tipo de pacientes en la privada es muy dif&iacute;cil poderlos atender bien porque necesitan una serie de cosas que t&uacute; no le puedes dar. Necesitan trabajo social, enfermer&iacute;a especializada y una red asistencial que tal y como est&aacute;n las consultas privadas no lo pueden hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y por qu&eacute; le interesaban tanto los pacientes graves?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Porque siempre han sido los que m&aacute;s curiosidad me han despertado. Me preguntaba c&oacute;mo pueden sobrevivir en un mundo como este. &iquest;Qu&eacute; es lo que pasa en esa mente como para poder vivir al margen de la realidad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y qu&eacute; pasa en esa mente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En esa mente pasan muchas cosas. En algunos casos hay mucho dolor. Mucha dificultad para adaptarse. Algunas reglas de juego a veces no las pueden entender. Tienen que lidiar con el rechazo y a&uacute;n as&iacute; muchas veces logran sobrevivir gracias a mecanismos admirables.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los fármacos ayudan a organizar el discurso para poderlo transmitir
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>He le&iacute;do en internet a una paciente decir sobre usted lo siguiente: &ldquo;Hasta que no la encontr&eacute; no me sent&iacute; realmente escuchada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Seguramente tuvimos suerte las dos. Poder establecer una buena relaci&oacute;n con una paciente a veces depende de muchas cosas. Ojal&aacute; todos los pacientes pudieran decir eso, pero realmente no lo creo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Escuchar es el primer mandamiento de la psiquiatr&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Claro. Observar y escuchar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Pero lo que cura realmente es hablar, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Depende. El otro d&iacute;a estuvimos conversando en una mesa de debate sobre el tema del duelo por la muerte. Hay gente a la que le ayuda mucho hablar. Y gente a la que no. Hay gente que ha pasado el duelo en su interior y lo ha elaborado muy bien. Ha logrado salir adelante. La palabra es importante pero no siempre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra"
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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P. </strong>A veces puede ser m&aacute;s importante el silencio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los profesionales lo que tenemos que hacer es estar ah&iacute; disponibles para acompa&ntilde;ar. Si el paciente quiere hablar, se le escucha. Y, si quiere estar en silencio, lo acompa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y qu&eacute; cura m&aacute;s: la palabra o los f&aacute;rmacos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los f&aacute;rmacos ayudan, a veces, a que puedas escuchar la palabra o puedas organizar tu discurso para poderlo transmitir. De las enfermedades mentales desconocemos la causa &uacute;ltima. Entonces los medicamentos no curan, pero ayudan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> A soportar el dolor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Y a quitar la angustia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De las enfermedades mentales desconocemos la causa última
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;No sabemos la causa de las enfermedades mentales?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La causa &uacute;ltima de lo que ocurre en el cerebro no la sabemos. Especulamos. Pensamos que hay distintas causas, factores gen&eacute;ticos o ambientales, pero no sabemos cu&aacute;l es la causa exacta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El desorden mental es tan humano como el orden mental?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Es que el orden mental no existe. Hay d&iacute;as que estamos m&aacute;s ordenados que otros. Si pienso en un orden mental, me imagino un robot.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Es m&aacute;s humano el desorden.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Claro. La mente es ca&oacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Y cu&aacute;ndo el desorden es patol&oacute;gico?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Cuando hace sufrir. Cuando te pone en riesgo. Cuando te vuelve m&aacute;s vulnerable y no te puedes defender ante los riesgos que hay en tu entorno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El sufrimiento es la frontera de la patolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Yo lo digo as&iacute; porque hay gente que llega un momento en que alcanza un acuerdo con su estado mental y aparentemente no sufre. Cuando empec&eacute; a trabajar en psiquiatr&iacute;a, pon&iacute;amos muy en duda la existencia de la enfermedad mental. Era la &eacute;poca de la antipsiquiatr&iacute;a y yo me lo cre&iacute;a. Hasta que en mi primer hospital psiqui&aacute;trico vi lo que era una enferma diagnosticada de esquizofrenia con una crisis de angustia psic&oacute;tica. La mujer estaba sufriendo mucho y se sent&iacute;a atacada. Eso es una enfermedad. Para m&iacute;, el dolor es el referente. Es lo que me hace ponerme en la realidad de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo que m&aacute;s diazepam consume.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> El diazepam se utiliza sobre todo como ansiol&iacute;tico. Tambi&eacute;n como relajante muscular pero digamos que es un paradigma de los tranquilizantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El desorden mental es patológico cuando hace sufrir
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;De qu&eacute; es s&iacute;ntoma que consumamos tanto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>En parte debido a una mala praxis m&eacute;dica. A veces, es m&aacute;s f&aacute;cil y m&aacute;s inmediato suministrar diazepam. Y cuando el sistema sanitario es tan precario resulta m&aacute;s f&aacute;cil aliviar con una pastilla que con un trabajo continuado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> O sea, que los psiquiatras tienen algo de responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los m&eacute;dicos, en general. Los psiquiatras tambi&eacute;n. Porque las benzodiacepinas no solo las prescribimos los psiquiatras. Es vedad que prescribimos pastillas de m&aacute;s y no se alerta a veces de los riesgos que pueden tener.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>El diazepam tambi&eacute;n ha salvado a muchas personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Claro. Los f&aacute;rmacos no son malos ni buenos. Depende c&oacute;mo los utilices. No soy partidaria de dejar a nadie con una crisis de ansiedad a pelo. Hay que tratarla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra"
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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Es partidaria de las pastillas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. De darlas bien y el tiempo apropiado. Y que el paciente sepa para qu&eacute; sirven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En los a&ntilde;os sesenta, en el frenop&aacute;tico de la Avenida de las Oller&iacute;as los enfermos mentales estaban en una sala llena de paja y atados a la pared.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo eso no lo he visto jam&aacute;s. Cuando llegu&eacute; a C&oacute;rdoba y vi el hospital, a pesar de lo moderno que era por fuera, por dentro me pareci&oacute; haber retrocedido como cuarenta a&ntilde;os. Pero no vi a nadie atado a la pared. Al contrario. Hab&iacute;a un tratamiento bastante digno aunque relativamente reciente. Los pacientes ya ten&iacute;an su nombre en la ropa. La ropa no era comunitaria. Eso lo hab&iacute;a hecho el personal que trabajaba all&iacute;. Las monjas ten&iacute;an un tratamiento muy respetuoso y apoyaban la reforma psiqui&aacute;trica por lo que supon&iacute;a de dignificar la atenci&oacute;n a los pacientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Catalu&ntilde;a estaba m&aacute;s avanzada que Andaluc&iacute;a en aquella &eacute;poca en t&eacute;rminos de praxis psiqui&aacute;trica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En los dos hospitales en los que yo estuve, hab&iacute;a m&aacute;s espacios de reflexi&oacute;n y formaci&oacute;n. El personal auxiliar y de enfermer&iacute;a participaba en la toma de decisiones. Yo eso aqu&iacute; no lo vi. Que el personal de enfermer&iacute;a pudiera conocer mejor al paciente y entender lo que estaba ocurriendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé en psiquiatría poníamos muy en duda la existencia de la enfermedad mental. Ya no
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l ha sido el gran avance de la psiquiatr&iacute;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>La psiquiatr&iacute;a no estaba considerada como una enfermedad m&aacute;s. Por muchas pegas que le pongamos a veces a la hospitalizaci&oacute;n psiqui&aacute;trica, el hecho de que se haya integrado como un servicio m&aacute;s de la salud ha sido un gran avance. Quedan grandes carencias, sobre todo a nivel de los equipos comunitarios. El gran adelanto ha sido la integraci&oacute;n en el sistema nacional de salud. Pero no suficiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Las enfermedades mentales se curan?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Sabemos que remiten, que dejan de tener s&iacute;ntomas los cuadros agudos. Hay otras enfermedades que siguen teniendo s&iacute;ntomas. Si llamamos cura a que no existan s&iacute;ntomas, muchas enfermedades dejan de tenerlos. Y hay otras que evolucionan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Vivimos en un mundo de locos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Vivimos en situaciones insalubres para la mente. Y podr&iacute;amos vivir de una forma m&aacute;s saludable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;La clave est&aacute; en la capacidad adaptativa del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Eso es fundamental. Estamos tendiendo hacia una sociedad m&aacute;s individualista. Esto te lo dicen los maestros de educaci&oacute;n primaria. Los ni&ntilde;os son m&aacute;s individualistas. Las redes sociales te vuelven m&aacute;s exhibicionista en un sentido muy narcisista. Y para adaptarnos a todos los avatares de la vida y de la evoluci&oacute;n lo que nos ha favorecido ha sido la cooperaci&oacute;n. Ese individualismo va en detrimento de la cooperaci&oacute;n. Eso s&iacute; que nos puede llevar hacia atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Hoy el ser humano se tiene que adaptar m&aacute;s deprisa que ayer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, porque los cambios tecnol&oacute;gicos son muy r&aacute;pidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando vi el hospital de Alcolea me pareció haber retrocedido cuarenta años
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y estamos m&aacute;s expuestos a las enfermedades mentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Tambi&eacute;n desarrollamos habilidades. No quiero ser pesimista ni apocal&iacute;ptica. Nuestro cerebro y nuestra mente van desarrollando habilidades para adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> La semana pasada particip&oacute; usted en una mesa redonda sobre <em>C&oacute;mo afrontamos el fin de la vida</em>. &iquest;Y c&oacute;mo lo afrontamos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> De formas muy diferentes. Hay mucha diversidad. Debemos permitir que cada persona lo afronte como quiera y como pueda hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Hoy podemos elegir c&oacute;mo morir mientras que antes no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hoy tenemos algunas leyes, como la de la eutanasia, que permite algunas elecciones muy importantes. Pero no basta con que exista una ley. Hay que dejar que la gente acceda a ella.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Sabemos morir?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La muerte est&aacute; hoy menos presente en la vida cotidiana de lo que me contaban mis padres y mis abuelos. Ahora hemos sacado la muerte de las casas y la hemos llevado a los tanatorios. Nos cuesta m&aacute;s hablar de la muerte. Yo no s&eacute; si sabemos morir mejor o no. La verdad es que no me atrevo a a decirlo porque no lo s&eacute;. Pero s&iacute; s&eacute; que ha ido cambiando la relaci&oacute;n con la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Apartamos la muerte por miedo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. Estamos en una sociedad que nos hace sentirnos omnipotentes. Apartamos tambi&eacute;n el envejecimiento. Queremos estar permanentemente j&oacute;venes y eso es imposible. Quiz&aacute; m&aacute;s sano ser&iacute;a aceptar. La gente que muere de una forma m&aacute;s serena es la gente que acepta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elegir cómo queremos morir es un derecho
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La juventud es un mito?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La juventud hoy es como un ideal en contra de las evidencias del paso del tiempo. El mito de ser eternamente joven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;La muerte es un derecho?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Lo que es un derecho es elegir la forma de morir. La muerte es algo inevitable. Forma parte de la vida. No es un derecho en s&iacute; mismo. Elegir c&oacute;mo queremos morir s&iacute; que lo es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El suicidio es la segunda causa de mortalidad entre los j&oacute;venes. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No lo sabemos. Todo esto se ha movido mucho con la pandemia del covid. Han aumentado las cifras de suicidios. Pero ojo: hay muchos tipos de suicidio. Al suicidio llegamos por muchos caminos distintos. Y no por uno solamente. Desde luego, algo est&aacute; pasando. El suicidio es una expresi&oacute;n de sufrimiento. Ahora amigas m&iacute;as especialistas est&aacute;n consultando con muchos chicos de catorce a&ntilde;os con cuadros depresivos, cuadros de alimentaci&oacute;n y cuadros de sufrimiento mental. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la pandemia? Hace cuatro a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; edad ten&iacute;an estos ni&ntilde;os entonces? Diez a&ntilde;os. A esa edad los ni&ntilde;os est&aacute;n empezando su vida social. El grupo de amigos est&aacute; empezando a ser m&aacute;s importante que el grupo familiar. El ni&ntilde;o empieza a construir su identidad social. Eso se vio castrado en la pandemia. &iquest;Podr&aacute;n ser s&iacute;ntomas del sufrimiento que pasaron entonces? Lo iremos viendo. Posiblemente s&iacute;. La juventud es una &eacute;poca de muchos cambios y muy dif&iacute;cil. Hay que analizarlo con detenimiento. Y yo ahora no me atrevo a hacer un diagn&oacute;stico de conjunto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Tenemos hoy menos resiliencia o hemos construido un mundo m&aacute;s hostil?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Depende d&oacute;nde est&eacute;s. Ucrania, por ejemplo, no es C&oacute;rdoba. Tendremos que desarrollar mecanismos de defensa y de resistencia. Y hay personas que pueden adaptarse con m&aacute;s facilidad que otras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El suicidio es expresión de sufrimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El llamado efecto Werther o efecto contagio existe?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>En la facultad no utilizaban el t&eacute;rmino Werther sino que hablaban de Marilyn Monroe. Y se pensaba que hablar del suicidio produc&iacute;a un efecto contagio. Sin embargo, yo he ido cambiando de opini&oacute;n con el tiempo. Y ahora creo que hablar del suicidio en la prensa, si lo haces bien y a&ntilde;ades d&oacute;nde puede pedir ayuda la gente, puede llegar a ser un buen veh&iacute;culo de ayuda y no necesariamente de contagio. Siempre habr&aacute; personas m&aacute;s sugestionables, pero no creo que sea la principal causa de contagio de los suicidios.
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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> D&iacute;game tres claves para una mente sana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No las tengo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Las mujeres sufren el doble de problemas mentales que los hombres. &iquest;Sabe por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo creo que pedimos ayuda antes. Y que consultemos m&aacute;s no quiere decir que tengamos m&aacute;s problemas mentales que los hombres. Y eso puede ser un signo de salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> A los hombres no nos lo permite nuestra soberbia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo creo que se os penaliza si mostr&aacute;is vulnerabilidad. Una educaci&oacute;n machista, el patriarcado, tambi&eacute;n os hace da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El psiquiatra Ignacio Mart&iacute;nez Hens en una entrevista declar&oacute; lo siguiente: &ldquo;Mi arma es la compasi&oacute;n&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es la tuya?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La verdad es que no lo s&eacute;. Depende de cada caso. Yo creo que mi arma es el inter&eacute;s por el otro. Por lo que le est&aacute; ocurriendo a la persona que me pide ayuda. Y ese inter&eacute;s nos lleva a buscar una buena alianza de trabajo para tratar de solucionar lo que le est&aacute; ocurriendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que las mujeres pidamos ayuda antes no quiere decir que tengamos más problemas mentales que los hombres
</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/carmen-albert-psiquiatra-orden-mental-no-existe_128_11247888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Mar 2024 18:49:00 +0000]]></pubDate>
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