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    <title><![CDATA[Cordópolis - psiquiatra]]></title>
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    <description><![CDATA[Cordópolis - psiquiatra]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carmen Albert, psiquiatra: "El orden mental no existe"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/carmen-albert-psiquiatra-orden-mental-no-existe_128_11247888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa63c0b7-808d-4d94-8055-15cd0686d1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carmen Albert, psiquiatra: &quot;El orden mental no existe&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para adentrarse en el territorio de la conducta humana hay que caminar con cautela. Como la doctora Carmen Albert. Llegó a Córdoba en los esperanzadores años de la reforma psiquiátrica y lo hizo de la mano de don Carlos Castilla del Pino. Nada menos</p></div><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Alicante, estudi&oacute; en Valencia y trabaj&oacute; por primera vez en un hospital psiqui&aacute;trico en Barcelona. En el instituto ya le&iacute;a a Castilla del Pino. Y en 1985 tuvo la oportunidad de incorporarse en C&oacute;rdoba a su equipo de trabajo en aquellos a&ntilde;os transformadores donde todo estaba en tela de juicio. Tambi&eacute;n la psiquiatr&iacute;a. &ldquo;Entonces ten&iacute;a una idea rom&aacute;ntica de la psiquiatr&iacute;a. En el tardofranquismo, la asoci&aacute;bamos a la revoluci&oacute;n&rdquo;, asegura sentada en un sof&aacute; del Hotel C&oacute;rdoba Center, en cuyo interior nos hemos refugiado para huir del clima desapacible que azota la Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona se estren&oacute; como auxiliar de cl&iacute;nica en el servicio de psiquiatr&iacute;a del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Era un edificio muy antiguo, fundado a principios del siglo XX, pero que funcionaba ya bajo un sistema &ldquo;abierto&rdquo; y &ldquo;liberal&rdquo; donde no exist&iacute;an unidades cerradas. A C&oacute;rdoba lleg&oacute; con 28 a&ntilde;os. Aqu&iacute; ejerc&iacute;a Carlos Castilla del Pino al frente del famoso Dispensario de Higiene Mental. Y Carmen Albert tuvo la oportunidad de integrarse en su equipo.
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> Castilla del Pino era el gran referente de la psiquiatr&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> En aquella &eacute;poca Castilla era muy controvertido. Hab&iacute;a sido un referente para algunos sectores de la psiquiatr&iacute;a. Para otros no. Entonces no todo el mundo estaba de acuerdo con &eacute;l. Pero para mucha gente de nuestra edad era un referente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes los pacientes no eran nadie. No tenían voz. Y Castilla del Pino les otorgó identidad
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Para usted?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, claro. A m&iacute; me felicitaban mis amigos por poder venir a C&oacute;rdoba y trabajar con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; aport&oacute; Castilla del Pino a la psiquiatr&iacute;a espa&ntilde;ola?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Aport&oacute; un modelo muy hol&iacute;stico. Un modelo de sujeto. Un modelo de conducta. Entender la conducta del paciente y establecer un modelo que, a la vez, era muy pragm&aacute;tico. Porque Castilla era muy pragm&aacute;tico a la hora de entender qu&eacute; es lo que est&aacute; ocurriendo, sobre todo, en la enfermedad. Y para eso estableci&oacute; un modelo de interactuar con el paciente. Siempre con un gran respeto porque le otorgaba identidad. A los pacientes graves la enfermedad les quita identidad. Esto es el estigma. No eres nadie. Te quedas sin voz. Y Castilla estableci&oacute; un modelo para intentar aproximarse al paciente reconoci&eacute;ndole su identidad e intentando establecer con &eacute;l una relaci&oacute;n terap&eacute;utica contemplando aspectos sociales, adem&aacute;s de los biol&oacute;gicos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> Eso era revolucionario entonces en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os setenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Y porque el modelo oficial de la universidad era muy cerrado en s&iacute; mismo. &Eacute;l, en parte, no fue aceptado por eso y hasta que no cambiaron las cosas no pudo entrar en la universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Usted llega a C&oacute;rdoba en el a&ntilde;o 1985. &iquest;C&oacute;mo fue su adaptaci&oacute;n a la ciudad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Me adapt&eacute; bien. Era una ciudad muy distinta. Echaba de menos el mar. Y blasfemaba con el calor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Sigue blasfemando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Sigo. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Castilla mantenía una relación asimétrica con sus colaboradores. Lo llamaban &quot;don Carlos&quot;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>No se ha adaptado al calor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No. Pero tengo Trassierra y es una delicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y empez&oacute; a trabajar aqu&iacute; cuando lleg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. Primero empec&eacute; a trabajar de meritoria sin cobrar con Castilla del Pino en el Dispensario. Si te aceptaba como colaboradora, Castilla te pon&iacute;a un programa que era muy similar al de los MIR. Y entonces ten&iacute;as que ir a sus clases. Y ten&iacute;as tres horas de seminario a la semana, aparte de la labor cl&iacute;nica de ver pacientes todos los d&iacute;as en el Dispensario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y usted se sent&iacute;a afortunada por estar con una persona de su talla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Yo ten&iacute;a 28 a&ntilde;os entonces.
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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;nto tiempo estuvo trabajando con &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hasta su jubilaci&oacute;n, que fue poco tiempo despu&eacute;s. Creo recordar que en el a&ntilde;o 1987. Aunque despu&eacute;s seguimos en contacto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo era trabajar con Castilla del Pino? Ten&iacute;a un car&aacute;cter fuerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. &Eacute;l manten&iacute;a una relaci&oacute;n muy asim&eacute;trica. A m&iacute; me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n que lo llamaran de usted. Era imposible entonces hablarle de t&uacute;. O que le llamaran &ldquo;don Carlos&rdquo;. El don de Andaluc&iacute;a me llamaba la atenci&oacute;n. A m&iacute; me costaba. Yo le llamaba &ldquo;doctor Castilla&rdquo; porque el don me resultaba muy dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El don es andaluz?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo creo que en Catalu&ntilde;a no se utilizaba el don para los m&eacute;dicos. En todo caso doctor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la mente de los pacientes graves hay mucho dolor
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y a usted el don le parec&iacute;a muy clasista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Me parec&iacute;a extra&ntilde;o. Porque Castilla no era clasista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;&Eacute;l lo exig&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. Pero estaba establecido as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y despu&eacute;s entr&oacute; usted a trabajar en el psiqui&aacute;trico de Alcolea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Para m&iacute;, fue el tercer psiqui&aacute;trico en el que trabajaba. Y era muy parad&oacute;jico porque aparentemente era el m&aacute;s moderno. Ten&iacute;a una estructura de pabellones muy pensada dise&ntilde;ada por Chastang. No ten&iacute;a valla alrededor y aparentemente no estaba cerrado al exterior. Pero curiosamente era un hospital que hab&iacute;a tenido una unidad penitenciaria dentro. Una especie de c&aacute;rcel en el interior. Es una excepci&oacute;n en la historia de los hospitales psiqui&aacute;tricos de Espa&ntilde;a. La verdad es que actuaban como unidades de encierro y, a veces, a los pacientes que estaban agitados se les llevaba donde los penitenciarios. Eso yo ya no lo conoc&iacute;. Cuando yo entr&eacute; ya se hab&iacute;an hecho muchas reformas. A m&iacute; me llam&oacute; la atenci&oacute;n que apenas ten&iacute;an informaci&oacute;n cl&iacute;nica. Las historias estaban vac&iacute;as de informaci&oacute;n. Tampoco hab&iacute;a registros del personal de enfermer&iacute;a. Eso yo no lo hab&iacute;a visto nunca.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> Moderno por fuera, antiguo por dentro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Muy antiguo, s&iacute;. Tuvimos que reconstruir el estado de cada paciente. Mis a&ntilde;os previos con Castilla del Pino y su modelo me ayudaron a ver el estado de los pacientes, porque reconstruir las historias cl&iacute;nicas en muchos casos fue imposible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os estuvo usted all&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En la unidad de psicogeriatr&iacute;a a&ntilde;o y medio. Luego estuve otro medio a&ntilde;o m&aacute;s en rehabilitaci&oacute;n y finalmente empec&eacute; a trabajar en los equipos comunitarios de salud mental dependientes de la Diputaci&oacute;n todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En centros de salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. En el Sector Sur, primero, y luego en la Avenida de Am&eacute;rica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El primer mandamiento de la psiquiatría es observar y escuchar
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os estuvo usted en la sanidad p&uacute;blica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Unos veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y despu&eacute;s emigr&oacute; a la sanidad privada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. En el a&ntilde;o 2007.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Al principio, me fui un poco a prueba. Un compa&ntilde;ero me llam&oacute; y me pregunt&oacute; si lo pod&iacute;a ayudar en su consulta privada. Ped&iacute; la compatibilidad porque en ese momento no pod&iacute;as hacer las dos cosas. Estuve con &eacute;l un a&ntilde;o. Y despu&eacute;s vi que combinar la sanidad p&uacute;blica y la privada me costaba un mont&oacute;n. Decid&iacute; apostar por la privada y mont&eacute; mi propia consulta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> Hab&iacute;a terminado saturada de la sanidad p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No estaba saturada. Para m&iacute;, en realidad, supon&iacute;a renunciar a algo que me gustaba mucho: ver a algunos pacientes con trastorno mental grave. Que eran los que antes hab&iacute;an estado en los manicomios y luego se convirtieron en pacientes de larga evoluci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica. Ese tipo de pacientes en la privada es muy dif&iacute;cil poderlos atender bien porque necesitan una serie de cosas que t&uacute; no le puedes dar. Necesitan trabajo social, enfermer&iacute;a especializada y una red asistencial que tal y como est&aacute;n las consultas privadas no lo pueden hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y por qu&eacute; le interesaban tanto los pacientes graves?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Porque siempre han sido los que m&aacute;s curiosidad me han despertado. Me preguntaba c&oacute;mo pueden sobrevivir en un mundo como este. &iquest;Qu&eacute; es lo que pasa en esa mente como para poder vivir al margen de la realidad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y qu&eacute; pasa en esa mente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En esa mente pasan muchas cosas. En algunos casos hay mucho dolor. Mucha dificultad para adaptarse. Algunas reglas de juego a veces no las pueden entender. Tienen que lidiar con el rechazo y a&uacute;n as&iacute; muchas veces logran sobrevivir gracias a mecanismos admirables.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los fármacos ayudan a organizar el discurso para poderlo transmitir
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>He le&iacute;do en internet a una paciente decir sobre usted lo siguiente: &ldquo;Hasta que no la encontr&eacute; no me sent&iacute; realmente escuchada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Seguramente tuvimos suerte las dos. Poder establecer una buena relaci&oacute;n con una paciente a veces depende de muchas cosas. Ojal&aacute; todos los pacientes pudieran decir eso, pero realmente no lo creo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Escuchar es el primer mandamiento de la psiquiatr&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Claro. Observar y escuchar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Pero lo que cura realmente es hablar, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Depende. El otro d&iacute;a estuvimos conversando en una mesa de debate sobre el tema del duelo por la muerte. Hay gente a la que le ayuda mucho hablar. Y gente a la que no. Hay gente que ha pasado el duelo en su interior y lo ha elaborado muy bien. Ha logrado salir adelante. La palabra es importante pero no siempre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra"
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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P. </strong>A veces puede ser m&aacute;s importante el silencio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los profesionales lo que tenemos que hacer es estar ah&iacute; disponibles para acompa&ntilde;ar. Si el paciente quiere hablar, se le escucha. Y, si quiere estar en silencio, lo acompa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y qu&eacute; cura m&aacute;s: la palabra o los f&aacute;rmacos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los f&aacute;rmacos ayudan, a veces, a que puedas escuchar la palabra o puedas organizar tu discurso para poderlo transmitir. De las enfermedades mentales desconocemos la causa &uacute;ltima. Entonces los medicamentos no curan, pero ayudan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> A soportar el dolor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Y a quitar la angustia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De las enfermedades mentales desconocemos la causa última
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;No sabemos la causa de las enfermedades mentales?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La causa &uacute;ltima de lo que ocurre en el cerebro no la sabemos. Especulamos. Pensamos que hay distintas causas, factores gen&eacute;ticos o ambientales, pero no sabemos cu&aacute;l es la causa exacta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El desorden mental es tan humano como el orden mental?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Es que el orden mental no existe. Hay d&iacute;as que estamos m&aacute;s ordenados que otros. Si pienso en un orden mental, me imagino un robot.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Es m&aacute;s humano el desorden.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Claro. La mente es ca&oacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Y cu&aacute;ndo el desorden es patol&oacute;gico?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Cuando hace sufrir. Cuando te pone en riesgo. Cuando te vuelve m&aacute;s vulnerable y no te puedes defender ante los riesgos que hay en tu entorno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El sufrimiento es la frontera de la patolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Yo lo digo as&iacute; porque hay gente que llega un momento en que alcanza un acuerdo con su estado mental y aparentemente no sufre. Cuando empec&eacute; a trabajar en psiquiatr&iacute;a, pon&iacute;amos muy en duda la existencia de la enfermedad mental. Era la &eacute;poca de la antipsiquiatr&iacute;a y yo me lo cre&iacute;a. Hasta que en mi primer hospital psiqui&aacute;trico vi lo que era una enferma diagnosticada de esquizofrenia con una crisis de angustia psic&oacute;tica. La mujer estaba sufriendo mucho y se sent&iacute;a atacada. Eso es una enfermedad. Para m&iacute;, el dolor es el referente. Es lo que me hace ponerme en la realidad de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s del mundo que m&aacute;s diazepam consume.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> El diazepam se utiliza sobre todo como ansiol&iacute;tico. Tambi&eacute;n como relajante muscular pero digamos que es un paradigma de los tranquilizantes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El desorden mental es patológico cuando hace sufrir
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;De qu&eacute; es s&iacute;ntoma que consumamos tanto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>En parte debido a una mala praxis m&eacute;dica. A veces, es m&aacute;s f&aacute;cil y m&aacute;s inmediato suministrar diazepam. Y cuando el sistema sanitario es tan precario resulta m&aacute;s f&aacute;cil aliviar con una pastilla que con un trabajo continuado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> O sea, que los psiquiatras tienen algo de responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los m&eacute;dicos, en general. Los psiquiatras tambi&eacute;n. Porque las benzodiacepinas no solo las prescribimos los psiquiatras. Es vedad que prescribimos pastillas de m&aacute;s y no se alerta a veces de los riesgos que pueden tener.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>El diazepam tambi&eacute;n ha salvado a muchas personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Claro. Los f&aacute;rmacos no son malos ni buenos. Depende c&oacute;mo los utilices. No soy partidaria de dejar a nadie con una crisis de ansiedad a pelo. Hay que tratarla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra"
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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Es partidaria de las pastillas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. De darlas bien y el tiempo apropiado. Y que el paciente sepa para qu&eacute; sirven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En los a&ntilde;os sesenta, en el frenop&aacute;tico de la Avenida de las Oller&iacute;as los enfermos mentales estaban en una sala llena de paja y atados a la pared.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo eso no lo he visto jam&aacute;s. Cuando llegu&eacute; a C&oacute;rdoba y vi el hospital, a pesar de lo moderno que era por fuera, por dentro me pareci&oacute; haber retrocedido como cuarenta a&ntilde;os. Pero no vi a nadie atado a la pared. Al contrario. Hab&iacute;a un tratamiento bastante digno aunque relativamente reciente. Los pacientes ya ten&iacute;an su nombre en la ropa. La ropa no era comunitaria. Eso lo hab&iacute;a hecho el personal que trabajaba all&iacute;. Las monjas ten&iacute;an un tratamiento muy respetuoso y apoyaban la reforma psiqui&aacute;trica por lo que supon&iacute;a de dignificar la atenci&oacute;n a los pacientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Catalu&ntilde;a estaba m&aacute;s avanzada que Andaluc&iacute;a en aquella &eacute;poca en t&eacute;rminos de praxis psiqui&aacute;trica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En los dos hospitales en los que yo estuve, hab&iacute;a m&aacute;s espacios de reflexi&oacute;n y formaci&oacute;n. El personal auxiliar y de enfermer&iacute;a participaba en la toma de decisiones. Yo eso aqu&iacute; no lo vi. Que el personal de enfermer&iacute;a pudiera conocer mejor al paciente y entender lo que estaba ocurriendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando empecé en psiquiatría poníamos muy en duda la existencia de la enfermedad mental. Ya no
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l ha sido el gran avance de la psiquiatr&iacute;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>La psiquiatr&iacute;a no estaba considerada como una enfermedad m&aacute;s. Por muchas pegas que le pongamos a veces a la hospitalizaci&oacute;n psiqui&aacute;trica, el hecho de que se haya integrado como un servicio m&aacute;s de la salud ha sido un gran avance. Quedan grandes carencias, sobre todo a nivel de los equipos comunitarios. El gran adelanto ha sido la integraci&oacute;n en el sistema nacional de salud. Pero no suficiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Las enfermedades mentales se curan?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Sabemos que remiten, que dejan de tener s&iacute;ntomas los cuadros agudos. Hay otras enfermedades que siguen teniendo s&iacute;ntomas. Si llamamos cura a que no existan s&iacute;ntomas, muchas enfermedades dejan de tenerlos. Y hay otras que evolucionan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Vivimos en un mundo de locos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Vivimos en situaciones insalubres para la mente. Y podr&iacute;amos vivir de una forma m&aacute;s saludable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;La clave est&aacute; en la capacidad adaptativa del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Eso es fundamental. Estamos tendiendo hacia una sociedad m&aacute;s individualista. Esto te lo dicen los maestros de educaci&oacute;n primaria. Los ni&ntilde;os son m&aacute;s individualistas. Las redes sociales te vuelven m&aacute;s exhibicionista en un sentido muy narcisista. Y para adaptarnos a todos los avatares de la vida y de la evoluci&oacute;n lo que nos ha favorecido ha sido la cooperaci&oacute;n. Ese individualismo va en detrimento de la cooperaci&oacute;n. Eso s&iacute; que nos puede llevar hacia atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Hoy el ser humano se tiene que adaptar m&aacute;s deprisa que ayer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, porque los cambios tecnol&oacute;gicos son muy r&aacute;pidos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando vi el hospital de Alcolea me pareció haber retrocedido cuarenta años
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y estamos m&aacute;s expuestos a las enfermedades mentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Tambi&eacute;n desarrollamos habilidades. No quiero ser pesimista ni apocal&iacute;ptica. Nuestro cerebro y nuestra mente van desarrollando habilidades para adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> La semana pasada particip&oacute; usted en una mesa redonda sobre <em>C&oacute;mo afrontamos el fin de la vida</em>. &iquest;Y c&oacute;mo lo afrontamos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> De formas muy diferentes. Hay mucha diversidad. Debemos permitir que cada persona lo afronte como quiera y como pueda hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Hoy podemos elegir c&oacute;mo morir mientras que antes no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hoy tenemos algunas leyes, como la de la eutanasia, que permite algunas elecciones muy importantes. Pero no basta con que exista una ley. Hay que dejar que la gente acceda a ella.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Sabemos morir?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La muerte est&aacute; hoy menos presente en la vida cotidiana de lo que me contaban mis padres y mis abuelos. Ahora hemos sacado la muerte de las casas y la hemos llevado a los tanatorios. Nos cuesta m&aacute;s hablar de la muerte. Yo no s&eacute; si sabemos morir mejor o no. La verdad es que no me atrevo a a decirlo porque no lo s&eacute;. Pero s&iacute; s&eacute; que ha ido cambiando la relaci&oacute;n con la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Apartamos la muerte por miedo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. Estamos en una sociedad que nos hace sentirnos omnipotentes. Apartamos tambi&eacute;n el envejecimiento. Queremos estar permanentemente j&oacute;venes y eso es imposible. Quiz&aacute; m&aacute;s sano ser&iacute;a aceptar. La gente que muere de una forma m&aacute;s serena es la gente que acepta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Elegir cómo queremos morir es un derecho
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La juventud es un mito?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La juventud hoy es como un ideal en contra de las evidencias del paso del tiempo. El mito de ser eternamente joven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;La muerte es un derecho?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Lo que es un derecho es elegir la forma de morir. La muerte es algo inevitable. Forma parte de la vida. No es un derecho en s&iacute; mismo. Elegir c&oacute;mo queremos morir s&iacute; que lo es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El suicidio es la segunda causa de mortalidad entre los j&oacute;venes. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No lo sabemos. Todo esto se ha movido mucho con la pandemia del covid. Han aumentado las cifras de suicidios. Pero ojo: hay muchos tipos de suicidio. Al suicidio llegamos por muchos caminos distintos. Y no por uno solamente. Desde luego, algo est&aacute; pasando. El suicidio es una expresi&oacute;n de sufrimiento. Ahora amigas m&iacute;as especialistas est&aacute;n consultando con muchos chicos de catorce a&ntilde;os con cuadros depresivos, cuadros de alimentaci&oacute;n y cuadros de sufrimiento mental. &iquest;Cu&aacute;ndo fue la pandemia? Hace cuatro a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; edad ten&iacute;an estos ni&ntilde;os entonces? Diez a&ntilde;os. A esa edad los ni&ntilde;os est&aacute;n empezando su vida social. El grupo de amigos est&aacute; empezando a ser m&aacute;s importante que el grupo familiar. El ni&ntilde;o empieza a construir su identidad social. Eso se vio castrado en la pandemia. &iquest;Podr&aacute;n ser s&iacute;ntomas del sufrimiento que pasaron entonces? Lo iremos viendo. Posiblemente s&iacute;. La juventud es una &eacute;poca de muchos cambios y muy dif&iacute;cil. Hay que analizarlo con detenimiento. Y yo ahora no me atrevo a hacer un diagn&oacute;stico de conjunto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Tenemos hoy menos resiliencia o hemos construido un mundo m&aacute;s hostil?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Depende d&oacute;nde est&eacute;s. Ucrania, por ejemplo, no es C&oacute;rdoba. Tendremos que desarrollar mecanismos de defensa y de resistencia. Y hay personas que pueden adaptarse con m&aacute;s facilidad que otras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El suicidio es expresión de sufrimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El llamado efecto Werther o efecto contagio existe?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>En la facultad no utilizaban el t&eacute;rmino Werther sino que hablaban de Marilyn Monroe. Y se pensaba que hablar del suicidio produc&iacute;a un efecto contagio. Sin embargo, yo he ido cambiando de opini&oacute;n con el tiempo. Y ahora creo que hablar del suicidio en la prensa, si lo haces bien y a&ntilde;ades d&oacute;nde puede pedir ayuda la gente, puede llegar a ser un buen veh&iacute;culo de ayuda y no necesariamente de contagio. Siempre habr&aacute; personas m&aacute;s sugestionables, pero no creo que sea la principal causa de contagio de los suicidios.
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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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        <strong>P.</strong> D&iacute;game tres claves para una mente sana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No las tengo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Las mujeres sufren el doble de problemas mentales que los hombres. &iquest;Sabe por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo creo que pedimos ayuda antes. Y que consultemos m&aacute;s no quiere decir que tengamos m&aacute;s problemas mentales que los hombres. Y eso puede ser un signo de salud.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> A los hombres no nos lo permite nuestra soberbia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo creo que se os penaliza si mostr&aacute;is vulnerabilidad. Una educaci&oacute;n machista, el patriarcado, tambi&eacute;n os hace da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El psiquiatra Ignacio Mart&iacute;nez Hens en una entrevista declar&oacute; lo siguiente: &ldquo;Mi arma es la compasi&oacute;n&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es la tuya?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La verdad es que no lo s&eacute;. Depende de cada caso. Yo creo que mi arma es el inter&eacute;s por el otro. Por lo que le est&aacute; ocurriendo a la persona que me pide ayuda. Y ese inter&eacute;s nos lleva a buscar una buena alianza de trabajo para tratar de solucionar lo que le est&aacute; ocurriendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Que las mujeres pidamos ayuda antes no quiere decir que tengamos más problemas mentales que los hombres
</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Carmen Albert, psiquiatra                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/carmen-albert-psiquiatra-orden-mental-no-existe_128_11247888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Mar 2024 18:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carmen Albert, psiquiatra: "El orden mental no existe"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[psiquiatra,psicología,Carmen Albert,entrevista,N&B]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José María Valls, psiquiatra: "Los abusos de la Iglesia provocan un daño espantoso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/jose-maria-valls-psiquiatra-abusos-iglesia-provocan-dano-espantoso_128_10656911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59e00aca-f33e-40ee-a5d5-90bfcff2d827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José María Valls, psiquiatra: &quot;Los abusos de la Iglesia provocan un daño espantoso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De su consulta han salido tres expedientes que integran el voluminoso informe del Defensor del Pueblo sobre la pederastia en la Iglesia católica. "¿400.000 víctimas? Me parece una cifra escasa", afirma el también secretario de la Fundación Castilla del Pino</p></div><p class="article-text">
        Cuando Jos&eacute; Mar&iacute;a Valls (La Rambla, 1950) empez&oacute; a dar sus primeros pasos en el mundo de la psiquiatr&iacute;a, los enfermos mentales malviv&iacute;an arrumbados en almacenes inmundos. El manicomio de las Oller&iacute;as era una nave sembrada de paja con los pacientes atados a la pared. Valls se form&oacute; profesionalmente bajo el magisterio de uno de los psiquiatras fundamentales de nuestro tiempo: Carlos Castilla del Pino. Y, junto a &eacute;l, protagoniz&oacute; una de las revoluciones decisivas de la psiquiatr&iacute;a moderna. Se clausuraron los frenop&aacute;ticos y, por primera vez, los enfermos mentales eran tratados como seres humanos dotados de derechos inalienables. 
    </p><p class="article-text">
        A sus 73 a&ntilde;os, a&uacute;n se sumerge cada d&iacute;a en las profundidades cerebrales de sus pacientes en la consulta de Gran Capit&aacute;n. La psicoterapia y los f&aacute;rmacos han transformado radicalmente una disciplina que siempre ha navegado en las turbulentas aguas del estigma. Son las 9.30 de la ma&ntilde;ana. Una hora inmejorable para conversar sobre la culpa, la verg&uuml;enza y los circuitos neuronales.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=ko5z6jMWMJ21bizCcb2" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> Su familia viene de Catalu&ntilde;a en el siglo XIX. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> Muy a principios del XIX. Vino un grupo de catalanes a instalarse en Montilla porque se constituye en un centro de comercio de vino y aceite con Catalu&ntilde;a. Y parece que mi bisabuelo monta una agencia de transportes en forma de burros y mulos. Se casa con una prima y monta una tienda de coloniales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El manicomio de las Ollerías era una nave con paja en el suelo y los enfermos atados a la pared</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Su familia hace el camino inverso que los andaluces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eso le sienta fatal a los catalanes. Cuando les digo que yo soy hijo de inmigrante catal&aacute;n, no se lo creen. Creen que Dios les dio el para&iacute;so terrenal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y c&oacute;mo se lleva el apellido Valls en la C&oacute;rdoba rural? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo nac&iacute; en La Rambla y me sent&iacute;a muy contento porque era el &uacute;nico que se llamaba as&iacute;. Nunca he tenido en absoluto ning&uacute;n problema por llamarme Valls. Entre otras cosas, porque nunca he sabido ni pronunciarlo. No me he sentido catal&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de esa ascendencia lejana como pod&iacute;a ser de los vikingos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls en su consulta                            </span>
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        <strong>P. </strong>Su familia no ten&iacute;a contacto con Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No hemos tenido nunca contacto. Yo s&eacute; que proven&iacute;an de Igualada porque lo contaban mis t&iacute;as mayores. Realmente la familia que me daba identidad eran los S&aacute;nchez de Puerta. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Siempre se ha sentido andaluz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Hubo un tiempo en que quer&iacute;a ser franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y ese extra&ntilde;o deseo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Fue el salir de la adolescencia. Sent&iacute; que hab&iacute;a gente distinta que lo pasaba bien y que no andaba comprimida como nosotros. Decid&iacute; que lo m&iacute;o era ser franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Para escapar de la Espa&ntilde;a franquista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fuimos los primeros de España en dejar el manicomio a un lado </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y estudi&oacute; en los Salesianos, la &ldquo;tortura organizada&rdquo;, seg&uacute;n sus propias palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. Hoy d&iacute;a deber&iacute;an estar todos en la c&aacute;rcel. Eran la antieducaci&oacute;n. Un r&eacute;gimen de terror, de castigos, de palizas y, peor a&uacute;n, de abusos. Yo me escap&eacute;. Tuve la suerte de ser sobrino del rector del seminario que iba a verme. Y supongo que me libr&eacute; del pecado. Eran muy mala gente. Al mejor de todos, cuando lo volv&iacute; a ver seis a&ntilde;os despu&eacute;s, no pude saludarlo porque le quer&iacute;a pegar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> No sali&oacute; feliz de los Salesianos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. Me puse muy feliz al salir. Llegu&eacute; a C&aacute;diz a estudiar. Recuerdo el primer paseo y no sab&iacute;a que hab&iacute;a ciudades as&iacute;. La gente joven andaba por la calle, entrabas a un bar y te miraban. Aqu&iacute; las chicas no miraban a los chicos ni de broma. Aquello fue como entrar ya en el para&iacute;so. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Por cierto, acaba de publicarse un informe del Defensor del Pueblo con unas cifras tremendas de abusos sexuales: 400.000 casos en toda Espa&ntilde;a. &iquest;Le cuadran las cifras?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Me parecen muy escasas. No habr&aacute;n podido entrevistar a todos aquellos ni&ntilde;os. Ni siquiera aunque est&eacute;n vivos hoy d&iacute;a pueden hablar de ello. Yo he mandado tres informes de pacientes a esa comisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Usted? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Como psiquiatra me lo pidieron los pacientes y yo los anim&eacute; a que lo hicieran. Son pacientes de cincuenta y tantos o sesenta a&ntilde;os. No hab&iacute;an hablado nunca de eso. Y solo cuando se enfrentaron a ello de verdad, se dieron cuenta de que les hab&iacute;a jodido la vida. Los abusos es un tema asolador. Destrozan la vida. Lo m&aacute;s llamativo es la sexualidad, pero mucho m&aacute;s grave es la afectividad. El problema de much&iacute;simas de las personas sometidas a abusos es que pueden tener enamoramientos explosivos, siempre con car&aacute;cter de maltratado. Es como si el sexo desapareciera. Es un da&ntilde;o espantoso. Y, si no le produce una psicosis directa, lo deja en tal inestabilidad que cualquier r&aacute;faga de viento los desmantela.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls en su consulta                            </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Por qu&eacute; ha habido tanta impunidad en una sociedad moderna y democr&aacute;tica con los abusos de la Iglesia cat&oacute;lica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No con la Iglesia solamente. Ha habido un ocultamiento sistem&aacute;tico por parte de las familias. El abuso exige una cierta complicidad por parte del peque&ntilde;o, que juega un juego que no entiende. Y lo juega con personas de apego. No con uno que pase por la calle. Lo juega con el t&iacute;o, con la t&iacute;a, con el abuelo, con el amigo &iacute;ntimo, con el cura. Con gente que es importante para el n&uacute;cleo familiar. Y el juego se convierte en el infierno cuando tienen su propia sexualidad adulta. Cuando tienen su propio deseo, se encuentran que les es muy dif&iacute;cil desprenderse de la imagen del abusador. 
    </p><p class="article-text">
        Yo recuerdo hace muchos a&ntilde;os una pobre chica. Era una luchadora impresionante y espero que le haya ido bien. Una hija de prostituta que estaba metida en un orfanato. Y el padre era tan buena persona que iba a por ella los fines de semana. Se la llevaba a una pensi&oacute;n y se acostaba con ella. Y esta chica estuvo as&iacute; a&ntilde;os. Consider&aacute;ndose feliz de que haciendo aquello ten&iacute;a feliz a su padre y ten&iacute;a asegurada de que viniera a verla y le comprara caramelos. Cuando esa chica se va a casar, se le impuso la imagen de un viejo con el pelo blanco, que era evidente un trasunto del padre, cada vez que el novio intentaba tener relaciones con ella. Le cost&oacute; comprenderlo y pudo superarlo, aunque le hab&iacute;a jodido la vida. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;El pecado marc&oacute; vuestra generaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> De rigor es decir que mucho y mal. Pero ten&iacute;a su parte buena. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pecar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La enfermedad mental de hoy es la crisis de angustia y de pánico</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Era un est&iacute;mulo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Fumarse un cigarro, masturbarse, mirarle los calcetines a alguien que pasaba por all&iacute; era una experiencia que yo no he vuelto a tener. Sin el pecado, se acab&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Para muchos, el pecado represent&oacute; una castraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Era espantoso. La Iglesia ten&iacute;a mucho poder sobre la juventud de clase media y alta. La clase baja no iba a colegios de la Iglesia. Y muchos a ning&uacute;n colegio. A esos la Iglesia no les llegaba. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo act&uacute;a el pecado en el cerebro?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Est&aacute; muy estudiado. Los sentimientos de verg&uuml;enza y de culpa eran, junto con la necesidad de autoestima, las tres patas de nuestra integraci&oacute;n social. Nos integramos imitando a los que est&aacute;n en frente. Es el sentimiento de la verg&uuml;enza el que nos hace hacer lo que vemos sin que sea algo para nosotros comprensible, ni siquiera explicable, sino que las cosas son lo que tienen que ser. Entre los 12 y los 14 a&ntilde;os esa norma del otro se hace propia. En ese momento el ni&ntilde;o est&aacute; construyendo su propio c&oacute;digo de circulaci&oacute;n. Ya no mira al otro para saber por d&oacute;nde va sino que se mira a s&iacute; mismo. Esa es la culpa. Cuando cometes un pecado de un c&oacute;digo que es tuyo te traicionas a ti mismo y es deparador de culpa. Un sentimiento que puede llegar a ser depresivo. Aunque hay que decir que la culpa se maneja mejor que la verg&uuml;enza. En la verg&uuml;enza t&uacute; no has saltado ninguna regla propia. Has saltado una regla del otro. Te destruye en el sentido de que te deja inerme, sin respuesta posible. Tu identidad entera se queda vac&iacute;a. Por eso, los t&iacute;midos se quedan bloqueados con esa facilidad. Porque la verg&uuml;enza los deja paralizados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Nos hemos liberado ya del pecado en nuestra generaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La Iglesia est&aacute; perdiendo mucho poder. Mucho. No es f&aacute;cil entender lo que era la Iglesia cuando yo era chico. Yo conoc&iacute; el Concilio Vaticano II y a P&iacute;o XII. Era una Iglesia omnipresente. La aristocracia siempre ha considerado a la Iglesia como su Iglesia. La clase media no. Ha sido siempre v&iacute;ctima feroz de ese tipo de normas. Yo recuerdo las novenas, los quinquenios, los triduos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Hemos perdido el miedo al m&aacute;s all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>El problema de la Iglesia es que se le ha pasado el arroz. Lo que ha empezado a hacerle perder el poder es la conducta sexual. Toda Iglesia, por muchos dioses que tenga, est&aacute; encaminada a regular la relaci&oacute;n sexual y el control de la mujer. Despu&eacute;s ya se le viste de ropaje para que aquello parezca que es divino. &iquest;D&oacute;nde pierde la Iglesia su poder? En el feminismo y en la sexualidad. Eso es lo que ha estado socavando permanentemente a la religi&oacute;n. Adem&aacute;s han tenido el error de meterse en pol&iacute;tica. De intentar que sus valores se confundan con los de la burgues&iacute;a o la aristocracia. Hay una especie de s&iacute;ndrome de Estocolmo. Piden el voto al PP, por ejemplo, para la ley del aborto. T&uacute; puedes ser una espa&ntilde;ola que no aborta, y que no har&aacute; nunca uso de esa ley, pero no te tienes que convertir en el Torquemada de toda aquella gente que quiere abortar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La religi&oacute;n es un delirio colectivo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿400.000 víctimas de pederastia en la Iglesia católica? Me parece una cifra escasa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; es la religi&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Un meme. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Un meme? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Suena raro, pero el que invent&oacute; la palabra meme es un soci&oacute;logo que se llama Dawkins y es genetista. Se invent&oacute; esa palabra por su parecido con &lsquo;gene&rsquo;, en ingl&eacute;s, que significa gen. Y la invent&oacute; para identificar determinadas ideas, entre las que est&aacute; la idea de Dios, que son contagiosas. Porque encajan en la soluci&oacute;n de vinculaciones que te estabilizan y, sin darte cuenta, las metes dentro de ti sin que sean sometidas a cr&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>A usted, Freud lo salv&oacute; del desamor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Me dej&oacute; una novia pu&ntilde;etera. Maldita sea. S&iacute;, s&iacute;. Lo pas&eacute; fatal y le&iacute;a a Freud, y despu&eacute;s a Marx, para liberar mi alma. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls durante la entrevista                            </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Y c&oacute;mo le salv&oacute;? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Yo estaba muy mal y no me entend&iacute;a. Te estoy hablando de los 18 a&ntilde;os. Lo &uacute;ltimo que quer&iacute;a ser era psiquiatra. Me parec&iacute;a una especialidad entrometida. Y cay&oacute; en mis manos los libritos de Alianza Editorial de Freud que fueron publicando en aquella fecha. Y, de repente, fue como ver que las cosas pod&iacute;an tener un sentido muy distinto y que, en la medida en que te eran accesibles, tampoco eran para tanto. En el momento que t&uacute; pones el problema encima de la mesa, el problema se queda en una patata chuchurr&iacute;a. Ning&uacute;n problema soporta una observaci&oacute;n desde fuera. Solamente si lo incubas en tu cabeza con todos tus miedos la patata se va hinchando y termina como una calabaza. Pero sac&aacute;ndolo fuera es un altramuz. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Y estudi&oacute; psiquiatr&iacute;a para comprenderse mejor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. Me interes&oacute; mucho el tema y me hice alumno interno de psiquiatr&iacute;a. Era el &uacute;nico, lo cual tambi&eacute;n daba un cierto prestigio. Y, poco a poco, fui profundizando m&aacute;s. Me he hecho muchas terapias de entrenamiento. Cinco a&ntilde;os de psicoan&aacute;lisis y otros cuatro de psicoterapias de grupo y alternativas. Aparte de 35 a&ntilde;os con Castilla del Pino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Eso s&iacute; que tiene m&eacute;rito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>[Risas] Estoy a ver si me dan algo, ahora que se reparten medallas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En los a&ntilde;os 70 precisamente se incorpor&oacute; al equipo de Castilla del Pino. &iquest;Qu&eacute; significaba Castilla del Pino en la psiquiatr&iacute;a de entonces?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eso es imposible explic&aacute;rselo a los psiquiatras que no estaban all&iacute;. La psiquiatr&iacute;a de entonces no es imaginable. No hab&iacute;a asistencia p&uacute;blica. Hab&iacute;a neuropsiquiatras de zona que eran m&eacute;dicos especialistas en neurolog&iacute;a y en psiquiatr&iacute;a. Y eran siete para C&oacute;rdoba y provincia. O sea, un neur&oacute;logo y psiquiatra para unos 100.000 habitantes. Y el manicomio original que estaba en Oller&iacute;as era horrible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo he mandado tres informes de abusos al dosier del Defensor del Pueblo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Un almac&eacute;n de enfermos mentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eran naves con paja en el suelo y con enfermos atados a las paredes. Se barr&iacute;a la paja cada quince d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Usted vio aquello?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Estaba estudiando la carrera y pude entrar solo en la puerta. Aquello lo derribaron. Y a Ruiz Maya le han puesto una calle y todo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Ruiz Maya fue represaliado de la Guerra Civil aqu&iacute; en C&oacute;rdoba. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>A su padre lo fusilaron porque era concejal o algo del PSOE, minutos antes de que &eacute;l se afiliara a la Falange. Nadie le pregunt&oacute; si era miedo, verg&uuml;enza o mala leche. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P.</strong> Instinto de supervivencia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No es la &uacute;nica manera de sobrevivir. Querer sobrevivir no significa meterse a Falange para reprimir a todo Cristo viviente. A ese hombre le pusieron en sus manos construir el gran psiqui&aacute;trico moderno. Y mand&oacute; a su yerno a Inglaterra para estudiar psiquiatr&iacute;a comunitaria. El hospital psiqui&aacute;trico que vieron all&iacute; era una especie de ciudad cerrada donde a ciertas horas del d&iacute;a los enfermos hablaban unos con otros. Con esa idea hicieron aqu&iacute; un hospital que, en principio, estaba bien. Con el inconveniente de que aquello lo llevaban tres m&eacute;dicos, dos ATS y uno no iba porque solo estaba para dar &lsquo;electroshock&rsquo;. La Diputaci&oacute;n de C&oacute;rdoba, a finales de los 70, nos pide al grupo de Castilla y a m&iacute; que nos hagamos cargo de aquello. Hicimos un estudio sobre psiquiatr&iacute;a comunitaria, pero de otra manera. Es decir, con los enfermos en la calle y que fueran tratados en la medida que se pudiera de forma ambulatoria. Los que ten&iacute;an apoyo familiar, estupendo. E ir creando pisos protegidos, residencias y estructuras que no los aislara de la comunidad. Dividimos el psiqui&aacute;trico en dos: la puerta y el almac&eacute;n. Y el almac&eacute;n se lo dejamos a ellos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Ellos qui&eacute;nes? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Los que estaban antes. Y la puerta la administramos los que llegamos. Yo estuve all&iacute; los primeros cinco a&ntilde;os. Ni un solo enfermo de los que lleg&oacute; pas&oacute; al otro lado de la puerta. Todos fueron tratados, mejorados y devueltos a la comunidad donde ya Castilla llevaba el dispensario y era el que los ubicaba en su car&aacute;cter ambulatorio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Eso fue una revoluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, porque realmente sirvi&oacute; de modelo a toda Espa&ntilde;a. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Iglesia ha perdido su poder en el feminismo y la sexualidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Castilla fue clave en la clausura de los manicomios y la humanizaci&oacute;n del enfermo mental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, pero Castilla no fue activista en la clausura de los manicomios. Los &lsquo;castillistas&rsquo; fueron m&aacute;s los revolucionarios. A &eacute;l le interesaba m&aacute;s la psicopatolog&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Vuestra nueva manera de entender el manicomio se expandi&oacute; a toda Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Hab&iacute;a habido intentos en Oviedo y otros lugares de abrir las puertas para que el enfermo tuviera m&aacute;s f&aacute;cil entrar y salir del manicomio. Fuimos los primeros en dejar al manicomio en un lado y centrar la asistencia en el dispensario. Y, si hay un encierro agudo, no tiene que ser en el manicomio, sino en el hospital. Se abrieron las primeras unidades de agudo hospitalarias y se empezaron a trabajar en centros de d&iacute;a. La Junta de Andaluc&iacute;a hizo un gran esfuerzo. Nos pele&aacute;bamos todos los d&iacute;as con verdadero fragor pero yo reconozco que fue una gesti&oacute;n muy meritoria. Invirtieron dinero y ganas y dejaron trabajar a los profesionales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Castilla dijo: &ldquo;Lo poco sabio que soy se lo debo a los pacientes&rdquo;. &iquest;Y usted? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Por supuesto. 
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                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; ha aprendido de los pacientes? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Pr&aacute;cticamente todo, porque lo que no ves en el paciente no te sirve. Para m&iacute;, es la pila que me mueve. Hoy he venido para ac&aacute; con fiebre. Y cuando paso el primer paciente se me quita todo. Ni me acuerdo de que estoy enfermo. Est&aacute;s en un mundo apasionante que es la historia de alguien. Me dan ganas de vivir. Aunque lo que veo son dramas espantosos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Freud habl&oacute; de dos tareas imposibles: educar y curar. &iquest;A qu&eacute; diablos se dedica aqu&iacute; en la consulta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Nos vamos a meter en el n&uacute;cleo duro del 'deconocimiento'. Realmente todav&iacute;a no hay ning&uacute;n marcador biol&oacute;gico para ninguna enfermedad mental. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; significa eso exactamente? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No hay ninguna radiograf&iacute;a. Ninguna imagen. Ning&uacute;n an&aacute;lisis. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todavía no hay un marcador biológico para determinar la enfermedad mental</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>No hay ning&uacute;n soporte fisiol&oacute;gico que determine qu&eacute; es una enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No hay un predictor biol&oacute;gico. Si tienes fiebre pues habr&aacute; infecci&oacute;n. En psiquiatr&iacute;a no tenemos eso. Es m&aacute;s: cuando aparece eso, con s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos, resulta que la enfermedad no es psiqui&aacute;trica, sino que es una enfermedad neurol&oacute;gica o som&aacute;tica con complicaciones psiqui&aacute;tricas. Todos nos emborrachamos alguna vez. Y el alcohol hace determinadas modificaciones cerebrales que se pueden acompa&ntilde;ar de delirio de grandeza, de amor universal o de coma et&iacute;lico. Es decir, destapa una serie de conductas que no puedes ponerlas en relaci&oacute;n con el alcohol directamente. El alcohol no provoca a todo el mundo que ame al primero que pasa por ah&iacute;. A alguna gente le pasa y a otra no. Luego el problema no est&aacute; en el alcohol. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el problema? Entonces, si no sabemos d&oacute;nde est&aacute; el problema, &iquest;es o no es una enfermedad? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Pero hay patolog&iacute;as mentales, por ejemplo la depresi&oacute;n, que tienen un reflejo bioqu&iacute;mico en el cerebro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Todo tiene reflejo bioqu&iacute;mico porque si no ser&iacute;a sobrenatural. Evidentemente yo bebo porque tengo sed. Movilizo toda una serie de circuitos para coger el vaso de agua. Todo es cerebral. Llevo diez a&ntilde;os organizando cursos de neurociencia y conducta en la Men&eacute;ndez Pelayo. Y ha pasado gente muy relevante de todos los &aacute;mbitos. Pero, al final, todos reconocen lo mismo. Con la neurociencia t&uacute; puedes ver d&oacute;nde pasan las cosas en el cerebro. El cerebro es el &oacute;rgano de la relaci&oacute;n. Se considera que tiene ese enorme tama&ntilde;o para el peso del cuerpo por lo complicado que es vivir con la gente. La vida social es la vida m&aacute;s complicada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P. </strong>La complejidad de nuestro cerebro viene terminada por la complejidad de nuestras relaciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Eso dicen los neurocient&iacute;ficos. Una de las causas evolutivas que ha llevado a que tengamos un cerebro tan caro y tan grande. Ten en cuenta que el cerebro consume el 25% de nuestro az&uacute;car y de nuestro ox&iacute;geno. Y el 25% es mucho para un kilo, que es lo que pesa el cerebro. Y adem&aacute;s el cerebro no para. No es verdad que el cerebro se duerma y se apague. El cerebro funciona de otra manera pero sigue funcionando durmiendo, cuando apenas disminuye el consumo un 5%. Es el &oacute;rgano para que nos relacionemos con el medio f&iacute;sico y, sobre todo, con el medio social. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La neurociencia va a marcar el futuro de la psiquiatr&iacute;a? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. La neurociencia va a marcar el futuro de la neurolog&iacute;a. El futuro de la psiquiatr&iacute;a lo debe marcar la antropolog&iacute;a. Poder entender c&oacute;mo nos relacionamos es un problema de antropolog&iacute;a cultural. La cultura nos determina de una manera muy importante. Determina qu&eacute; sentimos, si nos enamoramos o si enamorarse est&aacute; feo. Si nos cabreamos o cu&aacute;ndo hay que cabrearse. Determina sentimientos que en un pa&iacute;s existen y en otro no. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Todo tiene un reflejo bioquímico en el cerebro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l es la enfermedad mental de nuestro tiempo? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En este momento la crisis de angustia y la crisis de p&aacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Por qu&eacute;? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Le doy las tres versiones. Es una enfermedad que aparece muy tarde. No hay descripciones hasta finales del siglo XIX. Concretamente, 1883, con un art&iacute;culo de Freud en el que describe lo que &eacute;l llama neurosis de angustia. Las rasgos cl&iacute;nicos de las crisis de p&aacute;nico que describe Freud est&aacute;n hoy en el DSM-5 pr&aacute;cticamente copiados. Por lo tanto, ha definido un modo de ajuste cerebral de adaptaci&oacute;n, que responde a una estructura, al menos en el mundo occidental, y que no estaba descrita antes. Hay un experto que dec&iacute;a que si realmente la enfermedad mental es consecuencia de la dificultad para adaptarse a una situaci&oacute;n afectiva, social, econ&oacute;mica, &iquest;a qu&eacute; demonios responde la crisis de p&aacute;nico? Y fue muy agudo: es la dificultad para adaptarnos a las sociedades con pocos peligros. Nos hemos criado en sociedades donde ten&iacute;as que estar continuamente alerta y en el momento en que esa alerta no es necesaria el cerebro no se adapta bien. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Y la inventa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En efecto, inventa alertas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P.</strong> En Oriente Medio no hay crisis de p&aacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pero al de Oriente Medio lo traes aqu&iacute;, se levanta por la ma&ntilde;ana y no hay ninguna bomba, sale a la calle y ve a la gente normal, y al muy poco tiempo empieza a tener crisis de angustia. Yo he visto varios casos de las pateras. Chicos que han llegado de la miseria y de situaciones muy dram&aacute;ticas. Y cuando, por fin, han conseguido estudiar una FP, un trabajo estable, una novia espa&ntilde;ola y tienen el cielo en sus manos, vienen aqu&iacute; porque la angustia no los deja vivir. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El cerebro necesita siempre el abismo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No siempre. Pero vivir tranquilo exige un entrenamiento. Para irte a la guerra te meten en un campo a pegar tiros y en un mes ya te han preparado. Para salir de la guerra te tienes que ir a un monje budista. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de la ansiedad? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> A veces nada. Yo sospecho que no es una enfermedad mental. Creo que es una enfermedad psicosom&aacute;tica, porque el problema ya pas&oacute;. Cuando t&uacute; tienes los s&iacute;ntomas, ya no hay ning&uacute;n problema. Como las agujetas. La angustia es una conducta adaptativa. Como el dolor. Son emociones negativas para evitar riesgos. El dolor est&aacute; vinculado m&aacute;s al da&ntilde;o f&iacute;sico, la angustia m&aacute;s al da&ntilde;o en la relaci&oacute;n. En el cerebro se expresan en el mismo sitio. Es normal tener angustia y es bueno tenerla. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Detrás de la ansiedad, a veces, no hay nada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Bueno? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Es que tener dolor es bueno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Te avisa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Te avisa. Hay algunas enfermedades que no tienen sensaciones dolorosas. Y claro: est&aacute;s lleno de heridas, de fracturas, de golpes, porque has perdido esa defensa. Nada de lo que pasa en la llamada enfermedad mental es ajeno a lo que pasa en la llamada salud mental. La tuberculosis es ajena a la vida sin tuberculosis. Hay un bicho desde fuera que ha venido. En la vida mental eso no ocurre. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;F&aacute;rmacos o psicoterapia? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Para m&iacute;, hay una gran contradicci&oacute;n en la base. Hay quien dice que no sabemos lo que es la depresi&oacute;n. Entonces, &iquest;para qu&eacute; damos antidepresivos? No sabemos lo que es la artrosis, &iquest;para qu&eacute; damos antiinflamatorios? Bueno, pero parece que le mejora un poco. Frente a esa visi&oacute;n, lo que s&iacute; es cierto es que la industria farmacol&oacute;gica y el gran negocio que ha supuesto la aparici&oacute;n de estos f&aacute;rmacos han distorsionado la psiquiatr&iacute;a tremendamente. Han obligado a clasificaciones de enfermedades mentales pr&aacute;cticamente sin psicopatolog&iacute;a. Han intentado quitar todo lo posible para que as&iacute; podemos llegar al cerebro y ver qu&eacute; s&iacute;ntomas son expresi&oacute;n directa del cerebro y no interferencias culturales. Estamos en el momento en el que eso est&aacute; haciendo aguas. Y yo estoy muy contento. Claro est&aacute;. Pero considero que los f&aacute;rmacos ahora mismo no son sustituibles aunque no son imprescindibles.  
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                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P.</strong> &iquest;Y la psicoterapia?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Psicoterapias se han hecho de todas leches. Pero hay muchas psicoterapias que son equivalentes a los f&aacute;rmacos. Las cognitivo conductuales. &iquest;Esas terapias se enteran de a qui&eacute;n tienen delante? No. &iquest;Les importa la vida del que tienen enfrente? No. &iquest;Qu&eacute; es lo que hacen? Se me viene un pensamiento de que Cristo tiene el pelo largo y me mira. Bueno, pues vamos a ver c&oacute;mo evitamos el pensamiento. Hacemos una serie de maniobras y, en gran medida, desaparecen esos pensamientos. &iquest;A eso se le puede llamar curar?
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Usted es m&aacute;s partidario del psicoan&aacute;lisis. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Tampoco. El psicoan&aacute;lisis es una fuente de iluminaci&oacute;n pero se lo cargaron las compa&ntilde;&iacute;as de seguros americanas. Pagabas el seguro de asistencia psiqui&aacute;trica y la psicoterapia psicoanal&iacute;tica es para toda una vida. Puedes estar a&ntilde;os y a&ntilde;os persiguiendo mariposas en tu cabeza. Y entonces las compa&ntilde;&iacute;as de seguro americanas dijeron que no pagaban m&aacute;s que seis meses. De ah&iacute; surgi&oacute; toda una serie de corrientes de psicoterapias abreviadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La felicidad es la capacidad adaptativa del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Yo creo que s&iacute;. Adaptativa de una forma productiva. En el sentido de que te sientas due&ntilde;o de esa adaptaci&oacute;n y seas capaz de amar, de trabajar y de educar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La felicidad es la capacidad adaptativa del ser humano</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y para qu&eacute; sirve el amor? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Desde el punto de vista evolutivo, parece que para crear ni&ntilde;os. Por otra parte, somos animales sociales y la estructuraci&oacute;n del grupo social est&aacute; muy vinculada a la intensidad del afecto. Hay un antrop&oacute;logo muy interesante que se llama Dunbar. Estudiaba qu&eacute; grupos sociales ten&iacute;an los chimpanc&eacute;s. Y se le ocurri&oacute; la idea, que result&oacute; ser genial, de relacionar el n&uacute;mero de monos con la superficie del cerebro. Y descubri&oacute; que hab&iacute;a una proporci&oacute;n. Buscando esa proporci&oacute;n en la superficie del cerebro humano dictamin&oacute; que el hombre es capaz de tener ciento cincuenta relaciones a la vez. Y ha ido determinando c&iacute;rculos de quince, de los m&aacute;s pr&oacute;ximos a los m&aacute;s distantes. Lo que mantiene cohesionados esos c&iacute;rculos es la sociabilidad. Y la sociabilidad es una consecuencia del amor. No puedes tener sociabilidad con gente que no quieres. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y tiene que ver con el instinto de supervivencia? Socialmente tenemos m&aacute;s probabilidades de sobrevivir que de forma individual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>De momento, es as&iacute; como se interpreta. Toda la evoluci&oacute;n est&aacute; interpretada en base a la supervivencia de la especie, en primer lugar, y del individuo, en segundo lugar. El altruismo es una conducta valiosa que est&aacute; muy homenajeada por el grupo. Y que alguien sufra para que el grupo pueda salir adelante es lo que hace pensar que estamos programados para que la supervivencia del grupo est&eacute; por encima de la nuestra. Y cuando eso no ocurre suelen ser expulsados del grupo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El psiquiatra José María Valls                             </span>
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        <strong>P. </strong>&iquest;Las nuevas tecnolog&iacute;as cambiar&aacute;n nuestro cerebro?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Por supuesto. Lo cambian los helados y las bicicletas. S&oacute;crates mont&oacute; un pollo cuando salieron los libros. Hasta S&oacute;crates, los libros eran de transmisi&oacute;n oral. Y mont&oacute; un pollo fenomenal porque era el fin de la humanidad, que iba a perder la memoria. Los coches han cambiado nuestro cerebro much&iacute;simo. Hacemos operaciones con los coches que no nos imagin&aacute;bamos que las pudiera hacer el cerebro. Cuando inventaron el tren, hubo en Inglaterra una asociaci&oacute;n cient&iacute;fica que tuvo reuniones muy serias para dictaminar cu&aacute;l es la m&aacute;xima velocidad que puede soportar el ser humano. Llegaron a la conclusi&oacute;n de que 45 kil&oacute;metros por hora. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; dice el horror de Gaza del ser humano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pues que eso es lo m&aacute;s humano que ha conocido nuestra especie. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La crisis de pánico es la dificultad de adaptarnos a sociedades con pocos peligros</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Matarse. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;M&aacute;s que amar?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Hay un problema que caracteriza al hombre frente al Neardental y otras especies de hom&iacute;nidos: la capacidad de simbolizaci&oacute;n. Arsuaga defiende que la gran diferencia entre Croma&ntilde;&oacute;n y Neardental es que el primero es capaz de idealizar. De tener bandera. De tener entierros. De tener religi&oacute;n. Patria y religi&oacute;n. Y eso fue un gran avance evolutivo porque dio cohesi&oacute;n al grupo. Y permiti&oacute; la aparici&oacute;n de grupos m&aacute;s grandes. Pero ahora ya est&aacute; sobrando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Simbolizamos demasiado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, claro. &iquest;Por qu&eacute; se est&aacute;n matando los israel&iacute;es y los palestinos? Porque hace cinco o seis mil a&ntilde;os, que vaya usted a saber, Dios le dio Israel al pueblo de Abraham que estaba en Irak. Y, de repente, se levant&oacute; un d&iacute;a y &iexcl;co&ntilde;o&iexcl; que me ha dicho Dios que hay una &ldquo;tierra de miel y trigo&rdquo; all&iacute;. Y fueron y se cargaron a los cananitas. Eso est&aacute; ah&iacute; cinco mil a&ntilde;os despu&eacute;s. Y con los palestinos no nos queremos enterar de que Mahoma se subi&oacute; en una yegua blanca que fue a parar al lado del templo de los jud&iacute;os. Y a Cristo lo mataron y resucit&oacute; justo en el mismo sitio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Qu&eacute; casuallidad. Las tres religiones monote&iacute;stas se disputan el mismo lugar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Pues s&iacute;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/jose-maria-valls-psiquiatra-abusos-iglesia-provocan-dano-espantoso_128_10656911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Nov 2023 23:05:01 +0000]]></pubDate>
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