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    <title><![CDATA[Cordópolis - dromedario]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un estudio demuestra la presencia de dromedarios en Córdoba durante la época romana y andalusí]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/estudio-demuestra-presencia-dromedarios-cordoba-durante-epoca-romana-andalusi_1_10544753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2ee4f03-e93e-4359-bb7f-57f9baa8a7ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un estudio demuestra la presencia de dromedarios en Córdoba durante la época romana y andalusí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de investigación localiza en el Museo Arqueológico restos de al menos nueve animales</p></div><p class="article-text">
        Aunque diferentes fuentes hablaban de la presencia de dromedarios en la provincia de C&oacute;rdoba durante la &eacute;poca andalus&iacute;, nunca se hab&iacute;an identificado restos &oacute;seos de esta especie en la capital. As&iacute; ha sido hasta ahora. Despu&eacute;s de analizar m&aacute;s de 150.000 muestras conservadas en el Museo Arqueol&oacute;gico Provincial de C&oacute;rdoba, el grupo Investigaci&oacute;n en Recursos Patrimoniales de la Universidad de C&oacute;rdoba (UCO), junto con el CSIC-Granada, la UNED y la Universidad de Granada, han localizado e identificado restos de nueve dromedarios en la ciudad y otros dos en Medina Azahara, convirtiendo a C&oacute;rdoba en &ldquo;el yacimiento de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica donde la presencia de dromedarios es m&aacute;s clara en cuanto a n&uacute;mero de individuos&rdquo;, en palabras del investigador de la UCO Jos&eacute; Antonio Riquelme Cantal. Estos restos, adem&aacute;s, no eran exclusivos de la &eacute;poca andalus&iacute;, sino que tambi&eacute;n pertenecieron al periodo romano, momento en el que no hab&iacute;a evidencias de dromedarios en C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, el estudio ha conseguido rellenar un hueco en la historia faun&iacute;stica cordobesa &ldquo;corroborando lo que dec&iacute;an las fuentes andalus&iacute;es sobre la existencia de dromedarios en la ciudad, y constatando su presencia durante el Imperio romano, algo que no se sab&iacute;a&rdquo;, explica Riquelme Cantal. Al igual que en otros puntos de la Pen&iacute;nsula, los romanos introdujeron los dromedarios en C&oacute;rdoba, pero fue con la llegada de los musulmanes cuando se hicieron m&aacute;s numerosos. As&iacute; lo demuestran que la mayor&iacute;a de los restos encontrados son del periodo andalus&iacute;. En ese momento se importaban dromedarios del norte de &Aacute;frica para que sirvieran como transporte en campa&ntilde;as militares, por lo que su n&uacute;mero aument&oacute; de forma importante.
    </p><p class="article-text">
        Los restos de los once dromedarios encontrados han sido sometidos a diferentes estudios para obtener de ellos el m&aacute;ximo de informaci&oacute;n. Su comparaci&oacute;n con las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas de muestras actuales ha permitido la identificaci&oacute;n como dromedarios. Futuros estudios, sostiene el equipo investigador, profundizar&aacute;n en la posibilidad de que durante la &eacute;poca romana, debido a la gran extensi&oacute;n del Imperio, tambi&eacute;n hubiera presencia de camellos de dos jorobas proveniente de Asia. Gracias a la dataci&oacute;n por carbono 14 se han fechado de forma m&aacute;s concreta cuatro individuos. El resto no ha podido ser datado con este m&eacute;todo por falta de informaci&oacute;n suficiente. Y, por &uacute;ltimo, el an&aacute;lisis de los is&oacute;topos estables, esto es, aquellos que no son radiactivos y permanecen inalterables a lo largo del tiempo, ha permitido la localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica de los dromedarios. Concretamente, los is&oacute;topos estables de carbono est&aacute;n relacionados con la alimentaci&oacute;n de vegetales, propia de animales herb&iacute;voros como los dromedarios. En estos is&oacute;topos, por tanto, queda registrado el tipo de planta que com&iacute;an. Dado que algunas plantas solo se dan en unas zonas, el estudio ha concluido que algunos dromedarios tuvieron una gran movilidad proviniendo de otras provincias del Imperio romano o del norte de &Aacute;frica en &eacute;poca medieval.
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                    alt="Los investigadores José Antonio Riquelme Cantal y Juan Manuel Garrido Anguita mostrando parte del hueso de la mandíbula de un dromedario actual."
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                Los investigadores José Antonio Riquelme Cantal y Juan Manuel Garrido Anguita mostrando parte del hueso de la mandíbula de un dromedario actual.                            </span>
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        El an&aacute;lisis de los restos &oacute;seos y el lugar donde se encontraron tambi&eacute;n ha dado informaci&oacute;n sobre su utilidad y la importancia que ten&iacute;an en cada &eacute;poca. Si bien durante la etapa romana los huesos estaban vinculados al palacio de Cercadilla o a un taller de artesan&iacute;a donde se empleaban huesos de animales para crear objetos, en la &eacute;poca andalus&iacute; los dromedarios estaban localizados en los arrabales de la ciudad lo que denota la posibilidad de que ya fuera un animal m&aacute;s com&uacute;n, al igual que lo era en los pa&iacute;ses &aacute;rabes y del Norte de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Con respecto a su uso, el estudio, que se ha publicado en la revista&nbsp;<em>Journal of Archaeological Science: Reports</em>, concluye que fueron animales dedicados principalmente al transporte de mercanc&iacute;as y sus huesos se emplearon para realizar instrumentos &oacute;seos como herramientas o elementos decorativos. Adem&aacute;s, en &eacute;poca califal se importaron del norte de &Aacute;frica como animales de carga para utilizarlos en las guerras contra los reinos cristianos.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n ha estado financiada con fondos FEDER-Andaluc&iacute;a y, gracias a la Universidad de C&oacute;rdoba y CBUA, puede consultarse en acceso abierto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Referencia:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Antonio Riquelme Cantal, Juan Manuel Garrido Anguita, Antonio Delgado Huertas, Laura Aparicio S&aacute;nchez, Eduardo Ruiz Nieto, Arsenio Granados Torres, Laura Arenas Gallegos, Adri&aacute;n Ruiz Exp&oacute;sito, Alejandro Beltr&aacute;n Ruiz, Roc&iacute;o &Aacute;vila Ram&iacute;rez, Jos&eacute; Clemente Mart&iacute;n de la Cruz, &ldquo;Camelids in the south of the Iberian Peninsula in Roman and medieval times.&nbsp;Osteological evidence from the city of Cordoba (Spain)&rdquo;,&nbsp;<em>Journal of Archaeological Science: Reports</em>, Volume 50, 2023, 104101,&nbsp;<a href="https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2023.104101" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2023.104101</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Redacción Cordópolis]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Sep 2023 08:07:14 +0000]]></pubDate>
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