<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Cordópolis - reportaje]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/temas/reportaje/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - reportaje]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://cordopolis.eldiario.es/rss/category/tag/1046093/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Córdoba, 1972: así desafiaron las pioneras del fútbol femenino la caspa franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-1972-desafiaron-pioneras-futbol-femenino-caspa-franquista_1_13471485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dadd042-d3d5-48de-b332-074183b08145_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149990.jpg" width="1581" height="889" alt="Córdoba, 1972: así desafiaron las pioneras del fútbol femenino la caspa franquista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El viejo estadio de El Arcángel acogió uno de los primeros partidos de la selección ‘clandestina’ entre la burla del NODO</p><p class="subtitle">Una película recupera la gesta de aquellas precursoras que pusieron patas arriba el machismo dominante</p></div><p class="article-text">
        Estadio del viejo Arc&aacute;ngel de C&oacute;rdoba. 8 de diciembre de 1972. La selecci&oacute;n espa&ntilde;ola de <strong>f&uacute;tbol femenino</strong> acaba de jugar frente a Italia en un partido amistoso. Las transalpinas han vencido por 1-5 sobre un barrizal impracticable. Una c&aacute;mara del NODO y un periodista de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola entran en el vestuario. Primera pregunta: &ldquo;&iquest;Usted ha le&iacute;do a B&eacute;cquer?&rdquo;. Segunda pregunta: &ldquo;&iquest;Se casar&iacute;a con un futbolista?&rdquo;. Tercera pregunta: <strong>&ldquo;&iquest;Usted sabe cocinar?&rdquo;</strong>. Cuarta pregunta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es m&aacute;s f&aacute;cil: hacer una tortilla de patatas o meter un gol?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La cara de <strong>Victoria Hern&aacute;ndez</strong> es un poema. Entre incr&eacute;dula, estupefacta y desconcertada. La interior izquierda de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola apenas tiene 15 a&ntilde;os de edad. Es la primera mujer de Espa&ntilde;a en firmar un contrato profesional de f&uacute;tbol. 5.000 pesetas m&aacute;s un plus de 500 por partido. Todo un hito en aquella <strong>Espa&ntilde;a machista</strong>, retr&oacute;grada y carca hasta el tu&eacute;tano. Solo un dato: las mujeres entonces eran ciudadanas <strong>jur&iacute;dicamente subordinadas</strong> al padre o al marido. No pod&iacute;an abrir una cuenta corriente, ni sacarse el pasaporte, ni acceder a la judicatura.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol, por supuesto, era <strong>cosa de hombres.</strong> Tanto es as&iacute; que la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola se opuso frontalmente al f&uacute;tbol de mujeres. Y la Secci&oacute;n Femenina, la poderosa instituci&oacute;n falangista dirigida por <strong>Pilar Primo de Rivera</strong>, conmin&oacute; a todos sus terminales provinciales a boicotear la organizaci&oacute;n de cualquier partido donde jugaran mujeres.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a198d096-a3d9-41f9-8853-1101237300f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Carmen Arce &#039;Kubalita&#039;, la portera de la selección española, en una imagen de los años 70"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Carmen Arce &#039;Kubalita&#039;, la portera de la selección española, en una imagen de los años 70                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol femenino era una temeridad. Una provocaci&oacute;n. Un ataque frontal contra los valores tradicionales. &ldquo;Franco no dejaba jugar al f&uacute;tbol a las mujeres&rdquo;. Habla <strong>Isi Gavil&aacute;n</strong>, cordobesa y delantera centro de aquella selecci&oacute;n hist&oacute;rica. No olvida aquel partido memorable. &ldquo;Cay&oacute; agua a nivel mundial. <strong>El Arc&aacute;ngel </strong>era un completo barrizal&rdquo;. Pero se jug&oacute;. Isi chup&oacute; banquillo ese d&iacute;a. &ldquo;El seleccionador me dijo: &lsquo;Como est&aacute; el campo, mejor qu&eacute;date en el banquillo y te saco en el siguiente partido en Badajoz&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente tampoco pis&oacute; el c&eacute;sped. Su jefe no le dio permiso para viajar. &ldquo;Si te vas, &iquest;qui&eacute;n me hace el trabajo?&rdquo;, le espet&oacute;. La n&uacute;mero 9 de la <strong>selecci&oacute;n espa&ntilde;ola</strong> se tuvo que quedar en casa. Trabajaba entonces en la Lonja Municipal, donde se desempe&ntilde;&oacute; durante 27 a&ntilde;os en la oficina vendiendo frutas y verduras al por mayor.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que <strong>Isi Gavil&aacute;n</strong> le dio una patada a un bal&oacute;n fue en su pueblo. El Carpio. Le gustaba jugar al f&uacute;tbol cuando sal&iacute;a a la calle con los chiquillos de su calle. Un d&iacute;a escuch&oacute; en la radio que buscaban mujeres para formar un equipo. Y se present&oacute;. No fue la &uacute;nica. Los <strong>Hermanos Nieves</strong>, due&ntilde;os de una peluquer&iacute;a, decidieron montar un combinado femenino en el Sector Sur. Y la cogieron entre un buen pelot&oacute;n de candidatas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“¡Niña! ¡Vete a fregar los platos a tu casa!”, era lo menos que nos decían</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No se le daba mal. 49 goles en una sola temporada. Otra cosa es la<strong> lluvia de insultos </strong>que recib&iacute;an en el campo. &ldquo;&iexcl;Ni&ntilde;a! &iexcl;Vete a fregar los platos a tu casa!&rdquo;, era el improperio m&aacute;s elegante que escuchaba. &ldquo;Te dec&iacute;an barbaridades&rdquo;, rememora la ex futbolista, que aguant&oacute; estoicamente las <strong>arremetidas machistas</strong> de aquel pa&iacute;s ultramontano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Isi Gavil&aacute;n</strong> form&oacute; parte de un movimiento disruptivo que hoy, medio siglo despu&eacute;s, est&aacute; dando frutos excelentes. Aquella aventura temeraria tiene un nombre propio: <strong>Rafael Muga</strong>. Un joven extreme&ntilde;o, licenciado en Magisterio, que emigr&oacute; a Madrid a finales de los sesenta y se sac&oacute; el t&iacute;tulo de Instructor Nacional de Educaci&oacute;n F&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Fue &eacute;l quien promovi&oacute; el primer equipo de <strong>f&uacute;tbol femenino</strong> en Espa&ntilde;a. Toda una haza&ntilde;a. Y lleg&oacute; la fecha clave: 8 de diciembre de 1970. Campo de Boetticher y Navarro, Villaverde Alto, un barrio obrero de Madrid. &ldquo;Logr&eacute; meter a <strong>8.000 personas.</strong> Fue un aut&eacute;ntico <em>boom</em>&rdquo;. Pero ojo: al t&eacute;rmino del partido, se le acerc&oacute; una pareja de la Guardia Civil y le solicit&oacute; que lo acompa&ntilde;aran al cuartel de Villaverde.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al llegar me estaba esperando el comandante del puesto. Estaba sentado con la <strong>pistola encima de la mesa</strong>. El prototipo de guardia civil de los a&ntilde;os 70&rdquo;. Rafael Puga entr&oacute; en el despacho y el mando de la Benem&eacute;rita le espet&oacute;: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se le ocurre a usted organizar un <strong>partido de mujeres</strong>?&rdquo;. El emprendedor extreme&ntilde;o ten&iacute;a entonces 22 a&ntilde;os, aspecto formal y corbata bien anudada al cuello. &ldquo;El comandante esperaba encontrarse a un hippy y se llev&oacute; una impresi&oacute;n que no preve&iacute;a&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0e18a70a-a017-4437-af54-fbcf9287bde2_3-4-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="&#039;Kubalita&#039;, en un lance del juego de El Arcángel en 1972"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                &#039;Kubalita&#039;, en un lance del juego de El Arcángel en 1972                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La odisea del f&uacute;tbol de mujeres acababa de empezar. La <strong>Secci&oacute;n Femenina</strong> se opuso radicalmente y mand&oacute; una circular a todas las delegaciones de Espa&ntilde;a. Muga conserva copia del original, en color sepia, el escudo del haz y las flechas, y un <strong>sello de Franco</strong> de dos pesetas. &ldquo;Rogamos se abstengan de promover toda actividad relacionada con el f&uacute;tbol femenino&rdquo;, ordenaba la disposici&oacute;n. Y conclu&iacute;a: &ldquo;Dios guarde a usted muchos a&ntilde;os&rdquo;. La Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol simplemente los ignor&oacute;. &ldquo;Esperaban que la novedad pasara y no acept&oacute; el <strong>f&uacute;tbol femenino</strong> oficialmente hasta el 21 de octubre de 1980&rdquo;. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, ya fallecido el General&iacute;simo y en plena Transici&oacute;n democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que toda la infraestructura y la log&iacute;stica corr&iacute;an a cargo en exclusiva de la organizaci&oacute;n impulsada por <strong>Rafael Muga</strong>. Incluso los propios &aacute;rbitros. Contra viento y marea, el f&uacute;tbol femenino se abr&iacute;a paso. &ldquo;Era una sociedad machista al cien por cien, que ten&iacute;a relegada a la mujer a las tareas del hogar y poco m&aacute;s. Y nos top&aacute;bamos con los <strong>t&iacute;picos recalcitrantes</strong> que faltaban el respeto&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El primer partido de la selecci&oacute;n se jug&oacute; en <strong>La Condomina</strong> (Murcia) en febrero de 1971 contra Portugal. &ldquo;Lo organizamos entre <strong>Manuel Carl&oacute;n</strong> y yo. La Federaci&oacute;n se opuso totalmente y no nos dio ni &aacute;rbitros&rdquo;. El campo se llen&oacute; de <em>grises</em>, la Polic&iacute;a Nacional de la &eacute;poca. &ldquo;Hab&iacute;a un miedo generalizado y las portuguesas no quer&iacute;an salir del vestuario. Al final, jugamos a trancas y barrancas, y empatamos a tres&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los siguientes partidos se jugaron en <strong>Italia</strong>. Tur&iacute;n, Padua y Udine. &ldquo;Los italianos nos trataron como a reyes. Pasearon a las jugadoras en g&oacute;ndola por Venecia&rdquo;, recuerda Rafael Muga. Y finalmente llegaron los encuentros de C&oacute;rdoba y Badajoz. El de <strong>El Arc&aacute;ngel</strong> fue posible gracias a la amistad que le un&iacute;a con Manuel Mar&iacute;n. &ldquo;En C&oacute;rdoba tuvimos muy mala suerte&rdquo;, puntualiza. &ldquo;Ten&iacute;amos el patrocinio de una empresa que nos hizo una campa&ntilde;a de promoci&oacute;n tremenda con coches y altavoces por toda la ciudad. Pero el d&iacute;a del partido cay&oacute; el <strong>diluvio universal</strong>. Met&iacute;as el pie en el barro y te sub&iacute;a por encima del calcet&iacute;n. Debi&oacute; de suspenderse&rdquo;. La lluvia desluci&oacute; el encuentro, que registr&oacute; un aforo muy pobre. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El comandante de la Guardia Civil me dijo: &#039;Cómo se le ocurre a usted organizar un partido de mujeres&#039;</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafael Muga</span>
                                        <span>—</span> Promotor del fútbol femenino
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Carmen Arce </strong><em><strong>Kubalita</strong></em> era la portera de la selecci&oacute;n. &ldquo;&Eacute;ramos unas ni&ntilde;as, entre 15 y 20 a&ntilde;os, y se nos trat&oacute; de manera muy grosera&rdquo;. Hasta tal punto de que mientras sonaban los himnos nacionales, la c&aacute;mara de televisi&oacute;n <strong>enfoc&oacute; los traseros</strong> de las jugadoras. &ldquo;El &uacute;nico objetivo del NODO era burlarse y hacer da&ntilde;o&rdquo;, lamenta hoy, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Carmen Arce</strong> dice que el f&uacute;tbol femenino arranc&oacute; con mucha fuerza. Los estadios se llenaban y los medios deportivos cubr&iacute;an ampliamente un fen&oacute;meno que romp&iacute;a todos los esquemas. &ldquo;Al principio nos tomaron a broma, pero cuando vieron la dimensi&oacute;n que alcanzaba, tanto la Federaci&oacute;n como la <strong>Secci&oacute;n Femenina</strong> hicieron todo lo posible para que el f&uacute;tbol femenino acabara&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, visto en perspectiva, el <strong>pundonor y la tenacidad</strong> de aquellas precursoras fue admirable. As&iacute; queda reflejado en una <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film358387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pel&iacute;cula</a> reci&eacute;n estrenada que recupera la historia de aquella aventura inolvidable. &ldquo;Nosotras jug&aacute;bamos porque el f&uacute;tbol era nuestra pasi&oacute;n y hac&iacute;amos <strong>esfuerzos incre&iacute;bles</strong> por entrenar&rdquo;, afirma al otro lado del tel&eacute;fono. &ldquo;Pero no ten&iacute;amos la sensaci&oacute;n ni la conciencia de estar abriendo camino, ni de ser pioneras o de ir en contra del <em>establishment&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        El 6 de noviembre de 2019, la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol organiz&oacute; un <strong>justo homenaje </strong>a aquel grupo de pioneras que abrieron un camino necesario. Tuvieron que transcurrir m&aacute;s de 45 a&ntilde;os para que la principal instituci&oacute;n del balompi&eacute; espa&ntilde;ol reconociera la <strong>meritoria proeza</strong> de unas mujeres que sembraron la semilla del f&uacute;tbol femenino en medio de la adversidad. 
    </p><p class="article-text">
        El 2 de diciembre de 2025 la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola venci&oacute; a Alemania en la final de la <strong>Nations League</strong>. Casi 60.000 espectadores en un Metropolitano plet&oacute;rico presidido por el rey. All&iacute; estaba <strong>Carmen Arce </strong><em><strong>Kubalita</strong></em>. &ldquo;Fue algo profundamente emocionante&rdquo;. Ese d&iacute;a un trocito de todas aquellas pioneras de El Arc&aacute;ngel tambi&eacute;n estaba en el c&eacute;sped celebrando, por fin, la gran victoria de la igualdad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-1972-desafiaron-pioneras-futbol-femenino-caspa-franquista_1_13471485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 17:59:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3dadd042-d3d5-48de-b332-074183b08145_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149990.jpg" length="353717" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3dadd042-d3d5-48de-b332-074183b08145_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149990.jpg" type="image/jpeg" fileSize="353717" width="1581" height="889"/>
      <media:title><![CDATA[Córdoba, 1972: así desafiaron las pioneras del fútbol femenino la caspa franquista]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3dadd042-d3d5-48de-b332-074183b08145_16-9-discover-aspect-ratio_default_1149990.jpg" width="1581" height="889"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Igualdad,Fútbol,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre Córdoba y Maipú: Todas las vidas posibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/cordoba-maipu-vidas-posibles_129_13459532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50458cd6-e0e8-4add-9f16-5e300301aa2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1484y693.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre Córdoba y Maipú: Todas las vidas posibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay viajes vitales entre las ciudades y los pueblos. Gentes que inventan una vida nueva en el campo y quien huye del pueblo en el que creció; hay quien regresa a descansar y quien no ha dejado de trabajar el campo. Unos romantizan todo eso, otros lo critican en sus canciones y la mayoría lo vive sin dejarse llevar por el desánimo</p><p class="subtitle">Una luca por una vida</p><p class="subtitle">Los chicos saben; Paula, también</p><p class="subtitle">Por amor al arte</p><p class="subtitle">Veranos antagónicos</p></div><p class="article-text">
        Estoy sentada escribiendo con un ojo en el mar y el o&iacute;do atento al despertar en el campo. El Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico se asoma al frente mientras vemos a Alejandra cruzar hacia el huerto. Luna, una perra canela y blanca, va detr&aacute;s, aunque se detiene cuando Consuelo mueve los contenedores junto a la puerta. La vida parece inmutable en un lugar as&iacute;. Es f&aacute;cil imaginar una vida nueva en el campo frente al mar e inevitable romantizar las tareas que observamos desempe&ntilde;ar a esta madre y a esta hija, hasta hace apenas unos a&ntilde;os unas convencidas urbanitas. Si ellas crearon una vida nueva, cualquiera podr&iacute;a. Los datos dicen que tanto <a href="https://www.uct.cl/actualidad/noticias/del-asfalto-al-campo-investigacion-revela-creciente-migracion-desde-las-ciudades-hacia-zonas-rurales-del-sur-de-chile/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Chile</a> como <a href="https://estudiosgeograficos.revistas.csic.es/index.php/estudiosgeograficos/article/view/1216" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Espa&ntilde;a</a>, los confinamientos de la pandemia y el teletrabajo provocaron el &eacute;xodo de las ciudades al campo, transformando el mundo rural. As&iacute; que s&iacute;, parece que &ldquo;cualquiera&rdquo; puede. 
    </p><p class="article-text">
        No hay mucho espacio para apoyar el ordenador; dejo la libreta en la habitaci&oacute;n y recorro mis notas de memoria mientras Fabio prepara la c&aacute;mara para seguir. Todo est&aacute; medido en <a href="https://www.instagram.com/vientosurpichilemu/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta caba&ntilde;a a la que hemos venido a parar</a> en nuestro viaje por el verano austral. La barandilla de la terraza convertida en escritorio; el desayuno servido en una cesta a las puertas de la habitaci&oacute;n; hasta la luz del sol y el agua de lluvia tienen calculada Alejandra y Consuelo porque, como dicen, el campo exige ser autosuficiente y sostenible. No hay otra. 
    </p><p class="article-text">
        La vida parece menos id&iacute;lica cuando se detienen a explicar sus rutinas. Detr&aacute;s de toda esa belleza hay un esfuerzo f&iacute;sico real y, quiz&aacute;s oculto, un trabajo mental que deja de parecer tan sencillo. Hay que aprender a vivir con menos servicios: el cami&oacute;n de la basura no pasa a diario por aqu&iacute; y a&uacute;n quedan a&ntilde;os de obras para contar con un alcantarillado adecuado. Conviene acostumbrarse a una vida social m&aacute;s simple: Consuelo ha convertido el deporte en su principal actividad de ocio, aunque tampoco le queda tanto, y Alejandra, pasados los 60 es por ahora la benjamina de su nueva pandilla. Y, por supuesto, es obligado asumir que existen menos posibilidades de empleo y no pocas dificultades para el emprendimiento, pero a pesar de todo&hellip; ellas crearon una vida nueva, aunque no parece claro que cualquiera pueda hacerlo. De hecho, el camino suele ser el contrario. 
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xodo rural sigue descapitalizando pueblos en Chile y en Espa&ntilde;a, convirtiendo muchos de ellos en lugares de retiro para jubilados y veraneantes. Ni unos ni otros regresan al pueblo a trabajar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b97953a-9971-40ca-9432-99aa6149fee2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="En las cabañas Viento Sur de Pichilemu, regentadas por Alejandra y su hija Consuelo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                En las cabañas Viento Sur de Pichilemu, regentadas por Alejandra y su hija Consuelo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Paseando por Villanueva de C&oacute;rdoba una ma&ntilde;ana de junio es f&aacute;cil reconocerles. Una pareja de ancianos se detiene a saludar a un vecino que circula en coche por la misma calle. Se detiene y le informan con todo lujo de detalle de la inminente llegada de su hija desde Barcelona. Ellos llegaron hace un mes y tienen previsto quedarse hasta que empiece el fr&iacute;o. &ldquo;Cada vez alargamos m&aacute;s, con lo que tarda en irse la calor&hellip;&rdquo;. Su hija apenas pasar&aacute; un d&iacute;a. &ldquo;Viene a dejarnos al nieto todo el verano. Es muy chiquito&rdquo;. Ha sonado un poco irresponsable hasta que hemos entendido que el nieto es un perrete y que la hija tiene planes m&aacute;s cosmopolitas para este verano que regresar a Villanueva. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, los abuelos parecen encantados. Llevan un buen rato conversando con el vecino, que ha terminado rindi&eacute;ndose y apagando el motor. Los o&iacute;mos disfrutar recordando esa &ldquo;patriecita&rdquo; de la que hablaba Gabriela Mistral cuando escrib&iacute;a sobre el Valle del Elqui: &ldquo;La patria es el paisaje de la infancia y qu&eacute;dese lo dem&aacute;s como mistificaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. Y todos representan aquella &ldquo;patria campesina universal que es la de los criados y hechos por el campo&rdquo;, en palabras de la Mistral, o &ldquo;la gente de pueblo&rdquo;, como reivindica en sus letras  la banda extreme&ntilde;a Sanguijuelas del Guadiana, que ha convertido su <a href="https://www.youtube.com/watch?v=u54wQHB4njU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revol&aacute;</a> en un himno al desarraigo de la juventud emigrada a las capitales. 
    </p><p class="article-text">
        Dice Silvia que no puedo envidiar a quienes tienen pueblo, &ldquo;porque el pueblo no se tiene, porque no es una propiedad&rdquo;. Silvia vive la contradicci&oacute;n de haber dejado el lugar en el que naci&oacute; para estudiar, primero, y trabajar, despu&eacute;s, y, sin embargo, desear que los pueblos sean lugares con una vida posible. <a href="https://desavioscalvente.substack.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No hay nada que su cabeza piense y sus dedos escriban</a> que no est&eacute; atravesado por haber crecido, como Gabriela, entre monta&ntilde;as y calles de pueblo. 
    </p><p class="article-text">
        Como Silvia, Cristina hizo aquel viaje a las capitales desde un pueblo de campi&ntilde;a para convertirse en investigadora. Hemos coincidido con ella en el Valle de los Pedroches donde participa en <a href="https://www.dehesalert.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un proyecto cient&iacute;fico para controlar la enfermedad que est&aacute; secando la dehesa andaluza</a>, esos &aacute;rboles de los que depende la econom&iacute;a de todos esos pueblos de sierra. Resulta esperanzador ver a ese equipo de j&oacute;venes cient&iacute;ficos dar la batalla junto a agricultores de la zona para evitar el desastre, aunque en la mirada de Francisco, propietario de una explotaci&oacute;n ganadera, parece haber m&aacute;s resignaci&oacute;n que esperanza. Ha crecido bajo encinas y sabe que esta vez el riesgo es m&aacute;s real que nunca. Se entrega sin cuestionarlas a las tareas de monitorizaci&oacute;n que le han pedido los responsables del proyecto, pero insiste en que sin medidas pol&iacute;ticas de ayuda va a ser imposible salvar la dehesa. Y a pesar de ello no hay en sus palabras indicio de pesimismo. 
    </p><p class="article-text">
        Francisco, como Alejandra, como Consuelo, saben que si ellos pueden no dejarse llevar por el des&aacute;nimo, los dem&aacute;s tambi&eacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabio Sáenz, Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/cordoba-maipu-vidas-posibles_129_13459532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Aug 2026 17:52:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/50458cd6-e0e8-4add-9f16-5e300301aa2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1484y693.jpg" length="4735137" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/50458cd6-e0e8-4add-9f16-5e300301aa2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1484y693.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4735137" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entre Córdoba y Maipú: Todas las vidas posibles]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/50458cd6-e0e8-4add-9f16-5e300301aa2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1484y693.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre Córdoba y Maipú: Los chicos saben; Paula, también]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/cordoba-maipu-chicos-paula_129_13433835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36635258-9fde-409c-8e93-e655078696d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y343.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre Córdoba y Maipú: Los chicos saben; Paula, también"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las salinas tradicionales agonizan a un lado y otro del planeta amenazadas por la falta de reemplazo generacional, el cambio global y un modelo extractivista incompatible con los tiempos de un oficio milenario</p><p class="subtitle">Arranca “Entre Córdoba y Maipú”, un proyecto narrativo de la periodista española Elena Lázaro y el fotógrafo chileno Fabio Sáenz</p><p class="subtitle">Veranos antagónicos</p><p class="subtitle">Entre Córdoba y Maipú: Por amor al arte</p></div><p class="article-text">
        Hemos visto el futuro de Arsenio. Es un techo a punto de derrumbarse mientras las golondrinas revolotean rompiendo la mel&oacute;dica sinfon&iacute;a de las chicharras en una ma&ntilde;ana de finales de junio. Las paredes ca&iacute;das, los muros derrumbados, la tierra agrietada y la sal apenas intuida. Los aperos del campo yacen abandonados como si el salinero hubiera salido un d&iacute;a con prisa, sin tiempo para dejar una imagen de postal adecuada a eso que llaman el turismo de experiencia.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a Duernas (Espejo, C&oacute;rdoba) con el recuerdo de una tarde de verano en Lo Valdivia (Chile). All&iacute;, cerca del Pac&iacute;fico soplaban vientos del sur, los &uacute;nicos capaces de dibujar una sonrisa plena en Arsenio Cordero, salinero a la fuerza cuando las explotaciones forestales del centro del pa&iacute;s sustituyeron a la agricultura de la que hab&iacute;a vivido su padre.  Apenas 24 horas de viento sur y la producci&oacute;n de sal duplica la de la semana anterior. Esmeralda, su esposa, la vende unos kil&oacute;metros m&aacute;s abajo en una de las decenas de tiendas locales dedicadas a la venta de sal. Nos hemos parado en la carretera a observar y hemos terminado cruzando la carretera para entender c&oacute;mo se produce una de las sales artesanales m&aacute;s reconocidas de Chile. La sal de Arsenio procede del estero de Boyeruca, que, como el de C&aacute;huil, <a href="https://www.emol.com/noticias/Economia/2026/07/28/1206957/sal-de-cahuil-crisis.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&aacute; amenazado por la llegada excesiva de agua dulce procedente del embalse Convento Viejo</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La salinidad no es un problema en la campi&ntilde;a cordobesa. Como en el resto de salinas de interior de Andaluc&iacute;a, el mineral est&aacute; asegurado, siempre que haya alguien dispuesto a extraerlo. En Duernas parecen haberse rendido. Al menos es lo que percibimos en nuestra visita. No queda nadie dispuesto a abrasarse en el verano cordob&eacute;s rastrilleando las pozas para esperar a que el agua se evapore y la sal se deposite sobre un suelo que parece lava. La conservaci&oacute;n del ecosistema, sin embargo<a href="https://www.uco.es/investigacion/ucci/es/proyecto-investigacion/item/5625-un-estudio-propone-un-modelo-de-gestion-sostenible-para-las-salinas-de-duernas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">, preocupa a la comunidad cient&iacute;fica que sostiene investigaciones y proyectos que buscan su restauraci&oacute;n</a>. En ese ecosistema entran tambi&eacute;n las personas que mantienen un oficio milenario, en declive desde que tambi&eacute;n la producci&oacute;n de sal fue industrializada en el siglo XIX.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea3a736a-df35-448b-817c-2c3a1e2bb374_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paula en Albendín."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paula en Albendín.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Paula no entiende a&uacute;n de cambios de modelos productivos. Acaba de terminar el curso y las notas no han salido nada mal y cuando tienes 8 a&ntilde;os eso es m&aacute;s que suficiente para ver la vida con optimismo. Nos ha contado que su madre es la due&ntilde;a de una de las salinas de Albend&iacute;n (Baena, C&oacute;rdoba), que antes lo fue su abuelo y antes, el padre de su abuelo. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Entonces, t&uacute; ser&aacute;s la cuarta generaci&oacute;n que se ocupe &iquest;no?</li>
                                    <li>O mi hermano</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Paula cree conveniente aclararnos que ella a&uacute;n se lo est&aacute; pensando porque su madre le ha dicho que tiene que estudiar mucho y las salinas cansan, &ldquo;que tienes que poner el agua y esperar tres d&iacute;as y rascar y&hellip; bueno, si eres como mi hermano, pues puedes hacer hasta figuras&rdquo;. Pero sea ella &ldquo;o mi hermano&rdquo; (frase que repite varias veces en nuestra conversaci&oacute;n) lo que no parece dudar un solo instante es que las salinas seguir&aacute;n produciendo. &ldquo;Mi madre me ha contado que llegaron a tener &iexcl;32 pozas!&rdquo;, aclara enfatizando una cifra que, efectivamente, Lupe Ca&ntilde;ete, su madre, nos confirma horas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lupe ha trabajado en esas salinas durante toda su vida. Ahora quedan ocho pozas y toda la producci&oacute;n es para la familia y amigos. No hay negocio en un oficio tan exigente, pero en cada amanecer de verano Lupe se reencuentra con aquellas ma&ntilde;anas de trabajo junto a su padre y la nostalgia y el amor a esa tierra salada son suficiente. No sabe si Paula (o su hermano) lo ver&aacute;n igual. 
    </p><p class="article-text">
        Es el mismo temor de Arsenio, que desde el otro lado del mundo admite que teme m&aacute;s al desinter&eacute;s de los hijos por el oficio que al agua dulce que el embalse manda rompiendo el ciclo natural del estero. &Eacute;l tampoco pudo seguir el de su padre. Se lamenta lo justo y sigue sonriendo: &ldquo;los chicos saben&rdquo;&hellip; Paula, tambi&eacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7fc01990-2a51-4a16-945b-5740b97a7c68_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Salinas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Salinas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabio Sáenz, Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/cordoba-maipu-chicos-paula_129_13433835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2026 17:52:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/36635258-9fde-409c-8e93-e655078696d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y343.jpg" length="267981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/36635258-9fde-409c-8e93-e655078696d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y343.jpg" type="image/jpeg" fileSize="267981" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entre Córdoba y Maipú: Los chicos saben; Paula, también]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/36635258-9fde-409c-8e93-e655078696d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x885y343.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lucas Sánchez, el cordobés de 15 años que sufre una enfermedad rara y cuya familia pide investigación y visibilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/lucas-sanchez-cordobes-15-anos-sufre-enfermedad-rara-cuya-familia-pide-investigacion-visibilidad_1_13416095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2753fd7a-4ac9-4bd7-afd0-7c9cb85a5d4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y835.jpg" width="1200" height="675" alt="Lucas Sánchez, el cordobés de 15 años que sufre una enfermedad rara y cuya familia pide investigación y visibilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El joven lleva con convulsiones desde el pasado 8 de mayo y sus familiares buscan una solución para lograr que vuelva a tener una vida normal</p></div><p class="article-text">
        El 8 de mayo fue un d&iacute;a marcado en el calendario para la familia S&aacute;nchez Gir&oacute;n. En apenas unas horas, su vida dio un vuelco absoluto. De la alegr&iacute;a a la angustia, la pena y un grito desesperado de ayuda que contin&uacute;a en la actualidad. Lucas S&aacute;nchez, un joven definido por su madre, Cruz Gir&oacute;n, como un &ldquo;amor&rdquo; de ni&ntilde;o, pas&oacute; de ser un adolescente lleno de vida, m&uacute;sico y apasionado del Carnaval y la Semana Santa, a estar postrado en una cama del Hospital Reina Sof&iacute;a. Una historia que hoy busca soluci&oacute;n por medio de unos familiares que tratan de dar visibilidad a una enfermedad, por el momento, invisible: el Trastorno Neurol&oacute;gico Funcional (TNF). 
    </p><p class="article-text">
        Antes de que su destino se torciera, Lucas era un ni&ntilde;o que se caracterizaba por su creatividad. Hermano de la Misericordia y corneta en la banda de la Redenci&oacute;n, su mundo -o parte de &eacute;l- giraba en torno a la m&uacute;sica y las letras. A pesar de haber superado una sordera en la infancia y cirug&iacute;as en ambas rodillas, su normalidad era promocionar su talento: compon&iacute;a pasodobles que, seg&uacute;n quienes los escuchaban y a juicio de su madre, parec&iacute;an escritos por un adulto. Adem&aacute;s, manten&iacute;a viva una p&aacute;gina de poes&iacute;a en redes sociales. En conversaciones de este peri&oacute;dico con su familia, todo hace indicar que era un ni&ntilde;o distinto, con ganas de mostrar al mundo carnavalero su pasi&oacute;n. Pero esa noche de mayo cambi&oacute; todo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_50p_1148488.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_50p_1148488.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_75p_1148488.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_75p_1148488.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_default_1148488.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_default_1148488.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5cb28cb9-add7-49fa-8069-04de85a712d9_16-9-aspect-ratio_default_1148488.jpg"
                    alt="Lucas, antes de su enfermedad tocando la corneta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lucas, antes de su enfermedad tocando la corneta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tas una jornada normal cantando carnavales con su guitarra, el dolor y las convulsiones entraron en su vida para no marcharse. En una primera visita a las Urgencias de Reina Sof&iacute;a, todo hac&iacute;a indicar que era un posible c&oacute;lico nefr&iacute;tico, aunque pronto se transform&oacute; en una pesadilla. Tras varios ingresos y un par de semanas con convulsiones, Lucas termin&oacute; en la UCI, donde pas&oacute; 16 d&iacute;as entre sedaci&oacute;n e intubaci&oacute;n mientras los m&eacute;dicos luchaban por entender por qu&eacute; su cuerpo se retorc&iacute;a en plena crisis. Durante este tramo, la familia de Lucas S&aacute;nchez subrayan el trato recibido por el personal sanitario. &ldquo;Eran &aacute;ngeles con nosotros. Cuidaban de &eacute;l y de nosotros&rdquo;, explican a este peri&oacute;dico.
    </p><h2 class="article-text">Apareci&oacute; en su vida un t&eacute;rmino desconocido: Trastorno Neurol&oacute;gico Funcional</h2><p class="article-text">
        Y con el paso de los d&iacute;as lleg&oacute; el diagn&oacute;stico: TNF, un fallo en el &ldquo;software&rdquo; del cerebro que, aunque mantiene los &oacute;rganos intactos, impide que el sistema nervioso env&iacute;e las se&ntilde;ales correctas al resto del cuerpo. Esta enfermedad se manifest&oacute; con una par&aacute;lisis total de cuello para abajo tras salir de la UCI. A esto se sumaron episodios de ceguera temporal y el cierre absoluto de la mand&iacute;bula. Lucas ha pasado m&aacute;s de dos meses sin poder hablar, comer ni beber, con la boca bloqueada por una tensi&oacute;n muscular tan extrema que ha llegado a fracturarse piezas dentales por la presi&oacute;n. Cada intento de ingerir una gota de l&iacute;quido se convert&iacute;a en una agresi&oacute;n para su cerebro, desencadenando nuevas y dolorosas convulsiones.
    </p><p class="article-text">
        Cruz Gir&oacute;n, su madre, ha descrito a <em>Cord&oacute;polis </em>que para ella no es nueva esta situaci&oacute;n de la lucha contra enfermedades raras y complejas. A&ntilde;os atr&aacute;s, ya pele&oacute; por la salud de su hija mayor, Mar&iacute;a Jes&uacute;s, quien sufri&oacute; una distrofia simp&aacute;tico-refleja. Esa experiencia la ha convertido en una &ldquo;madre inconformista&rdquo; que no ha dejado de investigar por su cuenta ante la falta de especialistas en TNF. Fue ella quien, tras indagar en tratamientos para casos similares, propuso a los m&eacute;dicos el uso de toxina botul&iacute;nica (b&oacute;tox) para intentar relajar la mand&iacute;bula de su hijo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/reel/DbK5Ae9IiP8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/reel/DbK5Ae9IiP8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto;"> <div style=" width: 0px; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-right: 8px solid transparent; transform: translateY(16px);"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; flex-grow: 0; height: 12px; width: 16px; transform: translateY(-4px);"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 8px solid #F4F4F4; border-left: 8px solid transparent; transform: translateY(-4px) translateX(8px);"></div></div></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center; margin-bottom: 24px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 224px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 144px;"></div></div></a><p style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; line-height:17px; margin-bottom:0; margin-top:8px; overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/reel/DbK5Ae9IiP8/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida de Labambalinacordoba (@labambalinacordoba)</a></p></div></blockquote>
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, este martes volvi&oacute; la esperanza a sonar en la habitaci&oacute;n del Hospital Reina Sof&iacute;a, o al menos un paso m&aacute;s cerca. Tras la aplicaci&oacute;n del b&oacute;tox, Lucas logr&oacute; abrir la boca despu&eacute;s de dos meses de silencio. Lo primero que hizo no fue pedir comida, sino ponerse a cantar. &ldquo;Ha estado cantando como un loco... es lo que le est&aacute; dando fuerza&rdquo;, relata Cruz con una mezcla de alivio y cautela, pues aunque el joven ha recuperado el habla y parte de la movilidad en sus brazos, todav&iacute;a no puede caminar ni ingerir alimentos sin convulsionar.
    </p><p class="article-text">
        Ahora toca hacer frente a un muro administrativo y econ&oacute;mico. Pese a que se deshizo de elogios ante el personal del Hospital Reina Sof&iacute;a por su calidad humana y el equipo multidisciplinar creado espec&iacute;ficamente para Lucas, Olga Cruz ha insistido a este peri&oacute;dico que su hijo necesita especialistas que traten el TNF de forma integral para evitar que la enfermedad se cronifique. Por tanto, busca un traslado a un lugar a&uacute;n por determinar. 
    </p><p class="article-text">
        Y todo empeora cuando la situaci&oacute;n financiera est&aacute; al l&iacute;mite. Los elevados costes de mantener a un familiar hospitalizado durante meses, no pueden costear los tratamientos de fisioterapia, logopedia y f&eacute;rulas especiales que Lucas necesitar&aacute; a largo plazo. A pesar de que inicialmente se resistieron a pedir ayuda econ&oacute;mica, los amigos de Lucas y su propia familia han comenzado a organizar eventos de recaudaci&oacute;n, conscientes de que el camino hacia la recuperaci&oacute;n ser&aacute; largo y costoso.
    </p><h2 class="article-text">La lucha para volver a la simple rutina</h2><p class="article-text">
        El TNF es una patolog&iacute;a que puede surgir tras un trauma, estr&eacute;s o incluso un virus, y que afecta a personas de todas las edades. Cruz ha denunciado a este peri&oacute;dico que en muchos centros se trata a estos pacientes como casos psicosom&aacute;ticos, cuando en realidad son enfermos neurol&oacute;gicos cuyos cerebros simplemente no les permiten ejecutar movimientos o funciones b&aacute;sicas. Por ello, su lucha no es solo por Lucas, sino por todos aquellos que sufren esta &ldquo;desconexi&oacute;n&rdquo; y se encuentran en un limbo m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lucas quiere recuperar su vida de ni&ntilde;o de 15 a&ntilde;os&rdquo;, reconoce su madre con firmeza. El joven lucha para volver a su instituto, a sus ensayos con la banda y a pisar las tablas del Gran Teatro de C&oacute;rdoba o el Falla de C&aacute;diz. Su resiliencia es notable: incluso en los momentos m&aacute;s oscuros, ha seguido creando. De hecho, en uno de sus momentos l&uacute;cidos, cuando peor estaba, se despert&oacute; cantando carnaval. La lucha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/lucas-sanchez-cordobes-15-anos-sufre-enfermedad-rara-cuya-familia-pide-investigacion-visibilidad_1_13416095.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 18:04:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2753fd7a-4ac9-4bd7-afd0-7c9cb85a5d4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y835.jpg" length="239313" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2753fd7a-4ac9-4bd7-afd0-7c9cb85a5d4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y835.jpg" type="image/jpeg" fileSize="239313" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lucas Sánchez, el cordobés de 15 años que sufre una enfermedad rara y cuya familia pide investigación y visibilidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2753fd7a-4ac9-4bd7-afd0-7c9cb85a5d4f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x852y835.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,sociedad,reportaje,enfermedad,Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo vivir en Córdoba cuando a las 21:30 sigue habiendo más de 36 ºC: "Estoy deseando que pase agosto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/vivir-cordoba-21-30-sigue-habiendo-36-oc-deseando-pase-agosto_1_13419706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/054befe8-95c5-428a-bf10-5c63b434c279_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo vivir en Córdoba cuando a las 21:30 sigue habiendo más de 36 ºC: &quot;Estoy deseando que pase agosto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ola de calor dictada por la Aemet hace que la capital de Córdoba tenga unas temperaturas muy elevadas incluso después de que el sol se haya escondido</p></div><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba y su provincia se han ganado una fama en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de que es un territorio donde en julio y agosto no se puede estar gracias a la gran cantidad de calor que hace. Incluso hay instituciones que dicen que los propios cordobeses no pueden tener este discurso porque as&iacute; disminuye el turismo. Pero es que es la cruda realidad. Los ciudadanos que viven sobre todo en la Campi&ntilde;a tienen que adaptar su propia vida ante los meses de verano. Y as&iacute; se nota en el Vial. Este peri&oacute;dico se ha acercado a esta m&iacute;tica avenida de la ciudad para ver el antes y el despu&eacute;s de cuando el sol se despide moment&aacute;neamente. 
    </p><p class="article-text">
        A las 17:00 no hay apenas nadie. Nadie quiere estar bajo un sol donde la Agencia Estatal de Meteorolog&iacute;a (Aemet) predijo que iba a hacer que el mercurio llegase hasta los 42 &ordm;C. Y no es la temperatura m&aacute;s alta vivida este verano. Pero es imposible que la vida se desarrolle bajo estos condicionantes. Es por ello que los cordobeses salen a la calle a partir de las 21:00, pero la sorpresa es que cuando vemos el term&oacute;metro ubicado a pocos metros de la Diputaci&oacute;n de C&oacute;rdoba y marca 38 &ordm;C. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-uEVEBwsMcSs-8534', 'youtube', 'uEVEBwsMcSs', document.getElementById('yt-uEVEBwsMcSs-8534'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-uEVEBwsMcSs-8534 src="https://www.youtube.com/embed/uEVEBwsMcSs?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        El bochorno que se mantiene en el ambiente hace que todo el mundo a su paso por las fuentes se pare al menos unos segundos. &ldquo;Si es que esto es insoportable. Estoy deseando que pase ya agosto&rdquo;, dice Juan a los micr&oacute;fonos de <em>Cord&oacute;polis. </em>Y no es para menos. Porque su perro tambi&eacute;n nota los efectos del calor y eso hace que se comporte bien diferente. &ldquo;Lo meto en la fuente para que se refresque algo&rdquo;, y &eacute;l lo agradece. Se disipa ese calor corporal, aunque vuelve en apenas unos minutos. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la t&oacute;nica habitual de esta venida es, o sentarse a los pies de la fuente, o pasear con tus perros para tratar de que los animales puedan hacer vida callejera, cosa que no pueden hacer durante gran parte del d&iacute;a. &ldquo;Yo entro a las 8:00 y me puedo ir media hora antes para tomar algo de fresquito, pero es que es imposible. Solo nos queda salir por la noche&rdquo;, relata Guilda a este peri&oacute;dico, mientras paseaba con su amiga Sulma y su mascota.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/592e5e16-056c-4b2f-9ad7-25f92a629d70_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Jóvenes patinando junto a la estación de tren"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Jóvenes patinando junto a la estación de tren                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">El deporte tambi&eacute;n se ve afectado</h2><p class="article-text">
        Cuando llegamos a las 21:00 al Vial, la gente se contaban con los dedos de una mano, pero conforme avanz&aacute;bamos por la avenida, el transcurso de la gente iba cada vez a m&aacute;s. En apenas 50 minutos, el term&oacute;metro baj&oacute; hasta los 36 &ordm;C. Aunque era una temperatura que a&uacute;n hab&iacute;a que tomarse en cuenta, los primeros deportistas comenzaban a desplegar sus dotes para tratar, al menos, que la hora no fuese demasiado tarde para volver a sus hogares. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; apareci&oacute; Vanesa. Con sus cascos puestos y con una ropa acorde a su actividad, la cordobesa, que se encuentra estudiando actualmente, recalca a este peri&oacute;dico que es complicado vivir con este tipo de calor. Antes de ponerle el micr&oacute;fono, dijo: &ldquo;si es de la calor s&iacute; podemos hablar porque es lo que pasamos toda nuestra vida aqu&iacute;&rdquo;, y no es para menos porque ya no solo es adaptar la vida a los condicionantes, sino que tambi&eacute;n para llevar unos h&aacute;bitos saludables. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7545341-0c6a-48ea-b750-c86c1febcdf4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Paseando a las mascotas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Paseando a las mascotas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aunque la predominancia siguen siendo los due&ntilde;os con sus perros, intentando que, al menos, el fresco del agua de las fuentes permita pasar un poco el bochorno de esta tarde/noche de jueves. Ah&iacute; se encuentra Jos&eacute;, que ha venido con unos amigos y sus mascotas a pasear por este punto de la ciudad. Uno de ellos, el m&aacute;s cachorro, juguetea mientras su due&ntilde;o habla con el micr&oacute;fono. Mojado hasta la &uacute;ltima u&ntilde;a, pero es cierto que Jos&eacute; acepta la realidad. &ldquo;Este es el calor que hace aqu&iacute; y eso ya lo sab&iacute;amos. Hay que adaptarse y ya est&aacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una hora despu&eacute;s, ya a las 22:00, el sol se ha escondido definitivamente, y las temperaturas menguan, aunque lejos de bajar de los 30 &ordm;C por el momento. La noche t&oacute;rrida ya es una realidad y los abanicos y las botellas de agua se convierten en un predominante. Los planes alternativos se disipan y los aires acondicionados y los ventiladores se convierten en protagonistas. Todo ello en casa. Porque los cordobeses necesitan adaptar su vida a lo que hay, y a lo que parece que no solo no va a cambiar, sino que va a empeorar con el paso de los a&ntilde;os. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/vivir-cordoba-21-30-sigue-habiendo-36-oc-deseando-pase-agosto_1_13419706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 18:01:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/054befe8-95c5-428a-bf10-5c63b434c279_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="255254" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/054befe8-95c5-428a-bf10-5c63b434c279_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="255254" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo vivir en Córdoba cuando a las 21:30 sigue habiendo más de 36 ºC: "Estoy deseando que pase agosto"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/054befe8-95c5-428a-bf10-5c63b434c279_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,sociedad,calor,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Veranos antagónicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/veranos-antagonicos_130_13403736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c42b3e2-2125-4007-9581-9c5e0da62a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Veranos antagónicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los atardeceres estivales compiten por sumar “likes” a un lado y otro de un planeta recalentado. Los rituales estivales se parecen tanto que olvidamos que cuando ocurren ahora en el hemisferio norte; el Sur se congela. Arranca “Entre Córdoba y Maipú”, un proyecto narrativo de la periodista española Elena Lázaro y el fotógrafo chileno Fabio Sáenz</p></div><p class="article-text">
        El Sol cae igual en el Pac&iacute;fico que en el Atl&aacute;ntico. Tanto se parece contemplar un atardecer de verano en Punta de Lobos (Pichilemu, Chile) a hacerlo en la r&iacute;a de Pontevedra que cuesta recordar que cuando ocurre lo uno, al otro lado es pleno invierno. C&oacute;rdoba se ahogaba en un tren de temporales en febrero mientras otros agotaban el d&iacute;a en el &ldquo;taco&rdquo; regresando de la playa. &ldquo;Taco&rdquo;, as&iacute; llaman los chilenos a los atascos, que son exactamente iguales que a este lado del planeta ahora que es <a href="https://www.biobiochile.cl/noticias/servicios/toma-nota/2026/07/20/nuevos-sistemas-frontales-dejarian-lluvias-en-santiago-norte-chico-y-zona-central-este-lunes-y-martes.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Santiago la que se abriga y sufre el efecto de las lluvias devastadoras</a>. Al fin y al cabo la vida no es tan distinta a un lado y otro del mundo, no hay tanta diferencia &ldquo;entre C&oacute;rdoba y Maip&uacute;&rdquo; como dice el verso de Joaqu&iacute;n Sabina*. O s&iacute;. De eso se trata esta propuesta, de mirar las vidas de quienes habitan lugares tan diferentes como Chile y Espa&ntilde;a para encontrar historias que son universales.
    </p><p class="article-text">
        Que estas historias arranquen en un atardecer de verano o en la Noche de San Juan, con todos sus rituales y supersticiones no es casual. La idea de vivir el verano eterno cambiando de hemisferio es demasiado tentadora para no intentarlo, incluso ahora que el cambio global ha convertido el verano en una estaci&oacute;n bastante m&aacute;s antip&aacute;tica. No hab&iacute;a atravesado Europa el solsticio de verano hace unas semanas cuando ya lleg&oacute; la primera ola de calor de 2026. Y as&iacute; fue exactamente en Santiago de Chile entre el 27 y el 31 de diciembre de 2025, reci&eacute;n atravesado el solsticio, <a href="https://climatologia.meteochile.gob.cl/publicaciones/boletinEventosExtremos/boletinEventosExtremos-2025.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n  registr&oacute; la Direcci&oacute;n Meteorol&oacute;gica de Chile</a>. No es que no estuvi&eacute;ramos avisados. El Panel Internacional de Expertos para el Cambio Global (IPCC, por sus siglas en ingl&eacute;s) viene advirti&eacute;ndolo informe tras informe: los eventos extremos como las olas de calor ser&aacute;n cada vez m&aacute;s habituales y duraderos.
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es lo que avisa la ciencia y otra c&oacute;mo afronta el com&uacute;n de los mortales el apocalipsis clim&aacute;tico. Y, de momento, el verano sigue sonando a verano, lo escuches desde la asfixiante C&oacute;rdoba o desde la calmada Pichilemu. Por mucho calor que haga, nos sigue gustando el verano. Y en esto, como en lo del cambio global, <a href="https://www.ucm.es/otri/noticias-beneficios-calor-verano-cerebro-ucm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n hay evidencias cient&iacute;ficas que lo explican</a>. El aumento de horas de luz nos pone contentas. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e823dc68-c704-4af9-b03e-8bc9466cb1fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Una mujer mira la pantalla mientras cae el Sol sobre la Isla de Ons en la Ría de Pontevedra."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Una mujer mira la pantalla mientras cae el Sol sobre la Isla de Ons en la Ría de Pontevedra.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Las escenas se reproducen con un parecido m&aacute;s que razonable a un lado y otro del planeta. Las diferencias son cuesti&oacute;n de matices. El mar pide a gritos un ba&ntilde;o est&eacute;s en el hemisferio que est&eacute;s, aunque en el Pac&iacute;fico solo te atrevas a mojar los pies y el agua de las r&iacute;as gallegas deje de parecer tan fr&iacute;a. En el restaurante Marisol de C&aacute;huil alguien pide locos; seis meses despu&eacute;s alguien elegir&aacute; coquinas de barro en un bar de Conil de la Frontera. &iquest;Qu&eacute; importa el molusco si el objetivo es saborear el oc&eacute;ano? 
    </p><p class="article-text">
        La noche de San Juan unos encienden hogueras y otras compramos un ramo de flores arom&aacute;ticas en un mercado en Pontevedra porque si una mujer gallega te explica que hay que poner esas flores en agua la noche del 23 de junio y lavarte la cara al d&iacute;a siguiente para atraer lo bueno, t&uacute; las compras, porque es (insisto) una mujer gallega y&hellip; haberlas haylas. Aunque no las veas. Tampoco vi ritos ancestrales por el solsticio de verano en Chile y s&eacute; que los hay, que las comunidades ind&iacute;genas que mantienen su vinculaci&oacute;n con la Tierra los cultivan, claro que el ruido de una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dgh68nZf9uM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calurosa Navidad, como canta 31 minutos</a>, ya debe tener suficiente carga ritual como para a&ntilde;adirle hogueras.
    </p><p class="article-text">
        Y en esa sucesi&oacute;n de im&aacute;genes espejo entre veranos antag&oacute;nicos como el chileno y el espa&ntilde;ol me di de frente con el &uacute;nico rito universal: el postureo veraniego de cada atardecer. Lo intu&iacute; mi primera tarde de verano en Santiago de Chile mientras yo misma sujetaba el tel&eacute;fono para fotografiar el sol desde el Cerro de San Crist&oacute;bal. Lo sospech&eacute; en El Palmar de Vejer cuando un padre dej&oacute; de atender a sus beb&eacute;s para poner la c&aacute;mara cara al sol. Me lo barrunt&eacute; en el &ldquo;taco&rdquo; regresando de Punta de Lobos con otros cientos de veraneantes armados con sus m&oacute;viles. Lo vimos venir en el servilletero de un chiringuito en el Pantano de La Bre&ntilde;a, donde una palmera, no una encina ni un olivo, no, &iexcl;una palmera! luce como figura principal del logotipo. Y me ca&iacute; del caballo definitivamente cuando Emilia se levant&oacute; de la mesa en la que estaba cenando con su familia y nos pidi&oacute; que le hici&eacute;ramos una foto. Pasadas las 10 de la noche, en el atardecer m&aacute;s tard&iacute;o de toda la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, en un pueblo marinero, Emilia, despu&eacute;s de cuarenta a&ntilde;os de trabajo en Alemania y Austria, el d&iacute;a que celebraba su jubilaci&oacute;n y el regreso a su Galicia natal, le dio la espalda al sol para posar ante el m&oacute;vil. 
    </p><p class="article-text">
        Da igual C&oacute;rdoba que Maip&uacute;, hemos universalizado dejar de vivir la vida para limitarnos a postearla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;entre C&oacute;rdoba y Maip&uacute;&rdquo; es parte de la canci&oacute;n &ldquo;Nos sobran los motivos&rdquo; en la que Joaqu&iacute;n Sabina habla de un lugar en Buenos Aires entre las calles C&oacute;rdoba y Maip&uacute;, esta &uacute;ltima dedicada a la comuna de la Regi&oacute;n Metropolitana de Santiago de Chile. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabio Sáenz, Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/veranos-antagonicos_130_13403736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jul 2026 18:43:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c42b3e2-2125-4007-9581-9c5e0da62a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1005416" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c42b3e2-2125-4007-9581-9c5e0da62a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1005416" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Veranos antagónicos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c42b3e2-2125-4007-9581-9c5e0da62a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La difícil escapada a Francia de la guerrilla de Francisco Blancas 'Veneno' en 1955]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/dificil-escapada-francia-guerrilla-francisco-blancas-veneno-1955_129_13114324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcd0cc53-597c-4c11-b938-a9eb035b2af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La difícil escapada a Francia de la guerrilla de Francisco Blancas &#039;Veneno&#039; en 1955"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Uno de los últimos maquis de España logró escapar al extranjero, según ha documentado el historiador Francisco Moreno Gómez</p></div><p class="article-text">
        Hasta la tard&iacute;a fecha de 1955, la guerrilla de Francisco Blancas <em>Veneno </em>no pudo escapar a Francia. Fueron los &uacute;ltimos cuatro guerrilleros del Sur de Espa&ntilde;a. Salieron de Los Y&eacute;benes (Toledo) a mediados de mayo de 1955, y entraron en Francia, tras m&aacute;s de 40 d&iacute;as y 40 noches de penalidades, a primeros de julio de ese a&ntilde;o. La vida de Veneno comenz&oacute; en Adamuz (C&oacute;rdoba), en una familia humilde de seis hermanos. 
    </p><p class="article-text">
        En 1930, su padre los llev&oacute; al r&iacute;o Guadalquivir, por la zona de Villafranca, con unos cestos y un burro a coger caracoles, para llevarlos a vender a la Feria de C&oacute;rdoba. Alguien abri&oacute; la compuerta del pantano de Pedro Abad, y la riada se llev&oacute; al padre y al burro, a la vista de los ni&ntilde;os, que lloraban desesperados. Quedaron hu&eacute;rfanos de corta edad, y la madre, Dolores Pino, los tuvo que &ldquo;echar con amo&rdquo;, en diversas fincas guardando ganado s&oacute;lo por la comida. As&iacute; era la vida de los de abajo, y para colmo les cay&oacute; encima el golpe militar, la guerra y todo lo dem&aacute;s (Fuente: testimonios orales, correspondencia, entrevistas y las propias Memorias de Francisco <em>Veneno</em>, guardadas en mi archivo desde 2002). Un fragmento de las <em>Memorias </em>comienza en 1954, cuando ten&iacute;an su escondite en Ca&ntilde;amero (C&aacute;ceres), en casa del enlace Hern&aacute;n Montes (p&aacute;g. 9):
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip; Alrededor de un a&ntilde;o antes de emprender el camino de Francia, yo sent&iacute;a que comenzaba a haber un poco de cansancio de esta vida de guerrillero, y una vez que otra ve&iacute;a que uno u otro dec&iacute;a: &rdquo;La gente nos ayuda cada vez menos, y para qu&eacute; tanto sacrificio, si un d&iacute;a u otro caeremos&ldquo;. Nos encontr&aacute;bamos un poco abandonados. Jam&aacute;s habl&aacute;bamos a fondo entre nosotros de todo esto; solamente que yo o&iacute;a las palabras y frases, y las guardaba para m&iacute;. Un d&iacute;a, en casa de Hern&aacute;n Montes, un enlace de Ca&ntilde;amero, era por la noche y, no s&eacute; si fue a causa de un vaso de vino, o&iacute; unas ideas que&nbsp;poco a poco ven&iacute;an form&aacute;ndose, y despu&eacute;s de una breve discusi&oacute;n entre &rdquo;El&eacute;ctrico Hijo&ldquo; y &rdquo;Pe&ntilde;as Negras&ldquo;, yo me met&iacute; por medio para calmar, pero todo fue un poco tarde, porque &rdquo;El&eacute;ctrico Hijo&ldquo;&nbsp;dijo que la guerrilla se iba a deshacer, y yo le digo: &rdquo;Si la guerrilla se deshace es a tiros&ldquo;. Y me dio su pistola: &rdquo;Ten. Tira&ldquo;. Yo no quise coger la pistola y le dije que yo no tirar&iacute;a. Y entonces &rdquo;Pe&ntilde;as Negras&ldquo; coge la pistola, le dispara al &rdquo;El&eacute;ctrico&ldquo; y le atraviesa el hombro al lado de la clav&iacute;cula. Aquello pas&oacute; y todo se calm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se pasa el tiempo y decidimos ir a ver los Montes de Toledo, para buscar nuevos puntos de apoyo, o sea enlaces, y aqu&iacute; ocurri&oacute; una traici&oacute;n m&aacute;s: la de &rdquo;Pe&ntilde;as Negras&ldquo;, y todos los enlaces que ten&iacute;amos ya no pod&iacute;amos servirnos de ellos, y no nos quedaba nada como punto de apoyo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_50p_0_x563y625.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_50p_0_x563y625.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_75p_0_x563y625.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_75p_0_x563y625.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_default_0_x563y625.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_default_0_x563y625.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c1cf6caf-d3cb-4207-918c-42e68fd5c8b2_source-aspect-ratio_default_0_x563y625.jpg"
                    alt="Francisco Blancas Pino &#039;Veneno&#039;, maquis de Adamuz, nacido en 1921. Escapó a Francia en 1955"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Francisco Blancas Pino &#039;Veneno&#039;, maquis de Adamuz, nacido en 1921. Escapó a Francia en 1955                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La traici&oacute;n de Pe&ntilde;as Negras (Esteban Navas Ruiz, de Piedrabuena), que se entreg&oacute; a la Guardia Civil el 16-7-1954, en Segura de Toro (C&aacute;ceres), con lo que la guerrilla qued&oacute; reducida a cuatro componentes: Francisco Blancas Pino <em>Veneno </em>(de Adamuz), Bonifacio Garc&iacute;a S&aacute;nchez <em>El&eacute;ctrico Hijo</em> (Almod&oacute;var del Campo), Lorenzo Toribio S&aacute;nchez <em>Parachuta </em>(de Piornal) y Aurelio Rodr&iacute;guez Ju&aacute;rez <em>Viriato </em>/ <em>Goyor&iacute;as </em>(de Al&iacute;a). Con aquel percance, aquella guerrilla perdi&oacute; su gran punto de apoyo en Ca&ntilde;amero (C&aacute;ceres).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los hechos no sucedieron como cuenta Pe&ntilde;as Negras. Fue que, como el d&iacute;a estaba con sol y &eacute;l estaba un poco cansado, y no est&aacute;bamos muy lejos de un pueblo (menciona Navalucillos de Toledo, tal vez por error), le cogimos las cosas de peso y le dijimos que subiera poco a poco, despu&eacute;s de descansar. Dos o tres horas despu&eacute;s, como no ven&iacute;a, &rdquo;Parachuta&ldquo; y yo fuimos a buscarlo, a ver qu&eacute; pasaba, cuando vemos a lo lejos, en el peque&ntilde;o pueblo, un movimiento extra&ntilde;o de gente a caballo, en varias direcciones. Y enseguida comprendimos lo que pasaba: la traici&oacute;n de &rdquo;Pe&ntilde;as Negras&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&ldquo;Nuestra &uacute;nica soluci&oacute;n era marcharnos de all&iacute; y alejarnos lo m&aacute;s posible. Pese a nuestro cansancio, que estuvimos toda la noche andando, ten&iacute;amos que poner tierra de por medio y alejarnos de all&iacute; lo m&aacute;s posible, hasta que encontramos un terreno favorable para ocultarnos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tres d&iacute;as despu&eacute;s fuimos a la vivienda de un cabrero, en busca de algunas noticias, y nos confirm&oacute; lo que nosotros no dud&aacute;bamos: que un guerrillero se hab&iacute;a entregado a la Guardia Civil. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pasaron dos o tres semanas, hablamos de todo y, aunque ten&iacute;amos dinero en el bolsillo, no ten&iacute;amos nada que comer y pensando el sitio d&oacute;nde pod&iacute;amos ir para coger el m&aacute;ximo de v&iacute;veres y descansar un poco tiempo. Entramos en una casa que se ve&iacute;a no era de pobres obreros, y empezamos a recoger algunos alimentos, y &rdquo;Viriato Goyor&iacute;as&ldquo; tiene la idea de mirar debajo de una cama, y &iquest;qu&eacute; encuentra? Una caja fuerte. Pedimos la llave y nadie sab&iacute;a d&oacute;nde estaba. Con una espiocha la abrimos y encontramos treinta o cuarenta mil pesetas. Y con aquello y los v&iacute;veres nos fuimos a reposar unos d&iacute;as y a pensar tranquilos en nuestra situaci&oacute;n, que no era muy boyante, pero tampoco catastr&oacute;fica del todo, ya que la salud de todos nosotros era buena. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos instalamos entre Ventas con Pe&ntilde;a Aguilera y Los Y&eacute;benes. Un d&iacute;a, cuando nos levantamos, de lo primero que hablamos fue lo que hab&iacute;a dicho Toribio &rdquo;Parachuta&ldquo;, que como ten&iacute;amos ning&uacute;n punto de apoyo y todo se hallaba en manos de la Guardia Civil, era que cada uno tomara su propia decisi&oacute;n o todos la misma, en com&uacute;n acuerdo, y fue, con el acuerdo de todos unidos, emprender el camino de Francia. Y con el mismo coraje defendernos entre nosotros contra todos los obst&aacute;culos que nos encontrar&iacute;amos en nuestra gran marcha&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x314y312.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x314y312.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x314y312.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x314y312.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x314y312.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x314y312.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b5fb676-7401-474e-a15d-6e8889dec225_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x314y312.jpg"
                    alt="Otro de los maquis que junto con Veneno escaparon a Francia en 1955, Bonifacio García &quot;Eléctrico Hijo&quot;, de Almodóvar del Campo, junto al autor, fotografiados en este pueblo, el 7-8-2002."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Otro de los maquis que junto con Veneno escaparon a Francia en 1955, Bonifacio García &quot;Eléctrico Hijo&quot;, de Almodóvar del Campo, junto al autor, fotografiados en este pueblo, el 7-8-2002.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Comenz&oacute; la &ldquo;gran evasi&oacute;n&rdquo; en mayo de 1955 para cruzar, de noche, media Espa&ntilde;a, camino de Los Pirineos. Francisco <em>Veneno </em>llevaba en la sierra una docena de a&ntilde;os, desde el 18 de octubre de 1944, en que se escap&oacute;, con otros dos, de la Colonia Militarizada de Talavera de la Reina, donde los prisioneros de Franco constru&iacute;an el canal del Alberche. Aterrizaron en la guerrilla de C&aacute;ceres. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, Veneno se ubic&oacute; en la guerrilla de Ciudad Real, con cuatro compa&ntilde;eros m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era a mediados del mes de mayo de 1955. Todo lo ten&iacute;amos preparado ya. En cuanto a la comida, dejamos para la marcha cosas que no pesaran y pudieran conservarse por lo menos tres o cuatro d&iacute;as. Caminar&iacute;amos siempre de noche, ya que conoc&iacute;amos bien el movimiento&nbsp;de las estrellas, sobre todo la estrella del Norte, que siempre &iacute;bamos dej&aacute;ndola un poco a nuestra izquierda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salimos de las cercan&iacute;as de Los Y&eacute;benes, provincia de Toledo, y llegar&iacute;amos a Francia por los Pirineos, por el Monte Perdido y cerca de Panticosa. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro recorrido se pas&oacute; en general bien, no s&eacute; si debido a las grandes precauciones que tomamos, o si fue la elecci&oacute;n de un buen camino, o bien que la suerte nos acompa&ntilde;&oacute; en todo el camino.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Como llev&aacute;bamos v&iacute;veres para unos cuantos d&iacute;as, pudimos llegar a las cercan&iacute;as de Guadalajara. En un peque&ntilde;o pueblo compramos algunos comestibles, muy poco, porque las tiendas, como era ya un poco tarde, estaban cerradas, y una peque&ntilde;a tienda que estaba cerrando nos vendi&oacute; un pan que le quedaba, un pedazo de tocino y dos o tres botes de leche condensada. No era mucho, pero era mejor que nada. Lo primero que hac&iacute;amos, cuando pod&iacute;amos comprar algo de comer, era ver para cu&aacute;ntos d&iacute;as pod&iacute;amos tener, porque cuando entr&aacute;bamos en un pueblo, en tres o cuatro no pod&iacute;amos dejarnos ver, por la precauci&oacute;n de si nos hab&iacute;a visto alguna persona por tener sospecha de nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Unos d&iacute;as despu&eacute;s, toda la noche andando, y el d&iacute;a nos sorprendi&oacute; en una zona que no ten&iacute;a nada para escondernos, ni monte ni campo de trigo, que era un buen escondite para nosotros, aunque tuvi&eacute;ramos que estar sentados todo el d&iacute;a, o echados a tierra, si el trigo no era&nbsp;muy alto. Subimos un terreno empinado y dimos vista a dimos vista a un pueblecillo, Hortezuela (cerca del r&iacute;o Duero). &iquest;Entramos? &iquest;No entramos? &iexcl;Pues all&aacute; vamos!
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escalofr&iacute;os me dan hoy cada vez que me acuerdo de ese pueblo, que es Hortezuela, provincia de Soria, donde nos metimos, como se dice, en la boca del lobo. En las primeras casas del pueblo vemos a una mujer, y en la puerta pon&iacute;a &rdquo;Posada&ldquo;. Y la mujer nos pregunta: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; buscan los forasteros?&ldquo; Le respondimos: &rdquo;Trabajo&ldquo;. &rdquo;Pues aqu&iacute; no encontrar&aacute;n&ldquo;, nos dijo. Preguntamos si ten&iacute;a algo de comer, y nos respondi&oacute;: &rdquo;Pues estoy esperando a mi marido, que venga con los encargos&ldquo;. &rdquo;Bueno, pues nos vamos&ldquo;, le dijimos. Seguimos andando calle adelante, torcemos a la derecha, y lo primero que vemos son tres guardias civiles a cuarenta metros de nosotros, que discut&iacute;an tranquilamente en medio de la calle, por lo que dimos media vuelta sin cambiar ritmo de marcha. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos encontramos otra vez delante de la Posada, y la mujer en la puerta: &rdquo;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;Han cambiado de parecer? Pues esperamos a mi marido&ldquo;. Y nosotros, sin dejar de mirar para la esquina y por todos los sitios, aceptamos la invitaci&oacute;n: dos dentro de la casa, sobre la puerta, y dos fuera mirando por todos lados, y la mujer insistiendo: &rdquo;Entren y si&eacute;ntense. Mi marido no tardar&aacute; mucho&ldquo;. Y todos entramos y nos sentamos, sin quitar los ojos de los movimientos de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su marido lleg&oacute; por fin, y comenzamos a hablar. Le dijimos que &eacute;ramos arreadores de ganado, lo hab&iacute;amos dejado en su destino, y ya que est&aacute;bamos aqu&iacute; quer&iacute;amos aprovechar a ver si encontr&aacute;bamos algo de trabajo. Nos hizo unos huevos fritos con tocino que, antes de que cayeran en el plato, ya nos los hab&iacute;amos comido, no tanto por el hambre que ten&iacute;amos, sino porque quer&iacute;amos marcharnos de all&iacute; cuanto antes, sin dejar de vigilar&nbsp;puertas y ventanas, y los movimientos del hombre y de la mujer. &rdquo;Bueno, muchas gracias por todo, y nos vamos, a ver si podemos llegar esta noche hasta El Burgo de Osma&ldquo;, les dijimos finalmente. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Salimos por el mismo camino por el que entramos, ya que conoc&iacute;amos el terreno, mirando por todos lados, a fin de alejarnos lo m&aacute;s lejos y pronto posible. A unos dos o tres kil&oacute;metros nos encontramos en un peque&ntilde;o r&iacute;o (&iquest;El Duero?), que nos facilit&oacute; algo de abrigo ante todo lo que nos rodeaba. Al otro d&iacute;a esperamos a que llegara la noche, para entrar en un pueblecito, pero en &eacute;l no hab&iacute;a comercios, y nos acercamos a otro, unos tres kil&oacute;metros m&aacute;s lejos, pero ya estaba todo cerrado, salvo la panader&iacute;a y pudimos comprar un pan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comenzamos a hacer las marchas m&aacute;s cortas, ya que los cuerpos no respond&iacute;an a causa de la alimentaci&oacute;n, y tambi&eacute;n por la falta de agua para beber, en pleno verano, y s&oacute;lo ten&iacute;amos un litro de agua por d&iacute;a, ya que no pod&iacute;amos cargar tanto como necesit&aacute;bamos. Vimos los indicadores de la carretera de Soria. Nos acercamos lo m&aacute;s posible, y al anochecer pudimos entrar a comprar todo lo que pudi&eacute;ramos, pero no entramos los cuatro, sino s&oacute;lo dos (&rdquo;El&eacute;ctrico&ldquo; y yo). Y los otros dos, &rdquo;Viriato&ldquo; y &rdquo;Parachuta&ldquo; nos esperaban en las primeras casas. Compramos de todo lo necesario, un poco en una tienda y otro poco, en otras. Todo ya sin sospecha, porque hab&iacute;a gente por todos sitios, y nadie miraba a nadie. As&iacute;, dispusimos de v&iacute;veres para pasar unos d&iacute;as sin tener que descubrirnos, a marchas m&aacute;s peque&ntilde;as, para coger un poco de la fuerza que hab&iacute;amos perdido. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A falta de un mapa para tomar la buena direcci&oacute;n, compramos uno de Los Pirineos. Tres d&iacute;as despu&eacute;s de pasar Soria, pasamos un d&iacute;a de mucho calor, y nos escondimos en un campo de trigo, y lo primero que ten&iacute;amos que hacer, antes de emprender la marcha, era buscar agua. Encontramos una casa que ten&iacute;a un pozo. Tan contentos, comenzamos a sacar agua. &rdquo;Parachuta&ldquo; se pone detr&aacute;s de la casa para vigilar. El pozo estaba a unos veinte metros de la casa, el ruido del cubo y de la carrucha llam&oacute; la atenci&oacute;n de la gente de la casa. Mientras que &rdquo;Parachuta&ldquo; vigila, se encuentra frente a un guardia civil, cara a cara, y comienza a gritar: &rdquo;&iexcl;La Guardia Civil, la Guardia Civil!&ldquo; Dejamos el cubo y echamos a correr por un peque&ntilde;o desnivel. La Guardia Civil empez&oacute; el tiroteo, pero nosotros est&aacute;bamos protegidos por el terreno. Pensamos que el guardia civil sorprendido de ver a &rdquo;Parachuta&ldquo;, se asust&oacute;, y comenz&oacute; a llamar a sus compa&ntilde;eros, momento que nosotros aprovechamos para protegernos. Eran ya las diez de la noche. Y nos hab&iacute;amos prove&iacute;do de agua suficiente para calmar la sed. El hambre, yo s&eacute; que es muy mala, porque he pasado por ella, pero la sed tambi&eacute;n la conozco, y prefiero cuatro d&iacute;as sin comer a cuatro d&iacute;as sin beber. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Llegamos ya a la provincia de Zaragoza, nos instalamos en un peque&ntilde;o monte y, sin darnos cuenta, est&aacute;bamos a 400 metros de un peque&ntilde;o, que s&oacute;lo vimos al llegar el d&iacute;a. Un grupo de cuatro casas, nada de sospecha. Al fin de la tarde decidimos bajar. Un grupo de cuatro o .cinco hombres estaban sentados en la puerta de un caf&eacute;. Nos preguntan: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; buscan los forasteros?&ldquo; &rdquo;Trabajo&ldquo;, dijimos. &rdquo;Pues aqu&iacute; no hay&ldquo;. Y nos invitan a beber un vaso de vino. Comenzamos a hablar de trabajo, y nos se&ntilde;alan a otro matrimonio al lado, el cual s&oacute;lo viv&iacute;a de coger caracoles. Estuvimos hablando de todo y riendo, como hac&iacute;a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La noche se acercaba y nos quer&iacute;amos ir. Ten&iacute;amos mucho camino que hacer, porque el pr&oacute;ximo pueblo estaba muy lejos. En este momento entra otro hombre, y le preguntan si nos puede dar de dormir en un pajar. Vamos con &eacute;l, nos ense&ntilde;a el pajar y s&oacute;lo nos advierte que tengamos cuidado con los cigarrillos. Nos despedimos y nos dice que se tiene que marcha porque &rdquo;entra de servicio&ldquo;. Soltamos los sacos que llev&aacute;bamos, cuando lo vemos ponerse el uniforme de guardia municipal, por lo que en la noche redoblamos la vigilancia. Lleg&oacute; la ma&ntilde;ana siguiente, lleg&oacute; el due&ntilde;o, comimos juntos, y nos invita a que le acompa&ntilde;&aacute;ramos al huerto a coger cerezas. En esto, estamos sentados en el bar, se me cae la pistola al suelo, pero no la ven y digo que se me ca&iacute;do el mechero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;As&iacute;, con tanto sobresalto, fuimos a por las cerezas y luego emprendimos nuestro camino. Las cosas iban discurriendo bien, que parec&iacute;a imposible. M&aacute;s adelante dejamos la carretera y caminamos campo a trav&eacute;s. Por un camino encontramos a un hombre con cuatro mulas. Las llevaba al mercado. Aprovechamos para hacer un poco camino con &eacute;l, y al atardecer, salimos cada uno por nuestro lado. Nos acercamos al pueblo, a sentarnos a la puerta de un bar y tomar un vaso. Y pas&oacute; el hombre de las mulas, que nos salud&oacute;, y nosotros tan contentos, al poder hablar con alguien, y as&iacute; no levantar sospecha. Era un pueblo mediano, y aprovechamos para hacer acopio de todo, pero de poco peso.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Ya hab&iacute;amos dejado atr&aacute;s Huesca. A partir de aqu&iacute;, decidimos no acercarnos m&aacute;s a ning&uacute;n pueblo, racionar los alimentos, hasta llegar a Francia, ya que hab&iacute;amos hecho una buena provisi&oacute;n de v&iacute;veres. De aqu&iacute; en adelante todas las precauciones ser&iacute;an necesarias y no reparar en ning&uacute;n sacrificio m&aacute;s, si nos faltaba algo, de comer o de beber. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro punto estaba fijado, para no equivocarnos, en el punto m&aacute;s alto de la monta&ntilde;a que, seg&uacute;n nuestro mapa, era la frontera. Las marchas no eran muy grandes. Caminamos siempre de noche. Despu&eacute;s de algunos d&iacute;as nos encontr&aacute;bamos al pie de la monta&ntilde;a. Finalmente, llegamos al punto que nos hab&iacute;amos fijado. Comenzamos a subir la monta&ntilde;a a media tarde, ya que est&aacute;bamos protegidos por la vegetaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Cuando comenz&oacute; el d&iacute;a (Hacia el 6-7-1955), nos encontr&aacute;bamos en lo m&aacute;s alto de la monta&ntilde;a, al lado de una pir&aacute;mide hierro que marcaba la frontera. Ve&iacute;amos tambi&eacute;n el alumbrado de los pueblos que se perd&iacute;an en la lejan&iacute;a, pues aquella noche era de luna llena, que se ve&iacute;a como en pleno d&iacute;a. Bien entrado el d&iacute;a, empezamos a bajar la monta&ntilde;a, y ya eran las nueve o diez de la ma&ntilde;ana. Nos paramos a comer lo poco que nos quedaba, y con todo el dolor de nuestro coraz&oacute;n, y un poco con las l&aacute;grimas en los ojos, escondimos las pistolas en un mont&oacute;n de piedras que hab&iacute;a al borde del camino. Nuestra lucha de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os hab&iacute;a terminado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La entrada en Francia. Eran los primeros d&iacute;as de julio de 1955. Una vez que los ex guerrilleros se entregaron a la Gendarmer&iacute;a francesa, todav&iacute;a sufrieron el peligro de ser devueltos a Espa&ntilde;a, cosa que los franceses hicieron en bastantes ocasiones. El primer dilema que deb&iacute;an superar era el siguiente: o ingresaban en la Legi&oacute;n Extranjera o ser&iacute;an devueltos a Espa&ntilde;a. Veneno rechaz&oacute; ir a la Legi&oacute;n, y qued&oacute; retenido. Los otros tres aceptaron y los condujeron a Marsella, para embarcar a Argelia. En el &uacute;ltimo momento, El&eacute;ctrico y Viriato se arrepintieron y no embarcaron. El &uacute;nico que embarc&oacute; fue Parachuta y ah&iacute; se perdi&oacute; su pista para siempre. A los otros dos los llevaron a Pau. All&iacute; consiguieron la carta de refugiado pol&iacute;tico, y se establecieron, Viriato en Dijon, y El&eacute;ctrico en Toulouse. 
    </p><p class="article-text">
        Con la democracia, Viriato volvi&oacute; a Espa&ntilde;a, a Valencia, y El&eacute;ctrico a su pueblo, Almod&oacute;var del Campo (donde lo entrevist&eacute; el 7-8-2002). El mayor problema lo sufri&oacute; Veneno. Lo llevaron hasta la polic&iacute;a de frontera en Hendaya para devolverlo a Espa&ntilde;a, le hicieron pasar varios d&iacute;as de interrogatorios, con la idea, tal vez, de asegurarse de si era una persona com&uacute;n o un miembro de la guerrilla. Parece que se confirm&oacute; esto &uacute;ltimo, por mediaci&oacute;n de un capit&aacute;n de buenos principios, y Veneno, despu&eacute;s de m&aacute;s de un mes, pudo conseguir la carta de refugiado pol&iacute;tico. Y comenz&oacute; a ganarse la vida, primero en trabajos agr&iacute;colas a&ntilde;o y medio, con un patrono desp&oacute;tico, hasta que consigui&oacute; empleo en el Ayuntamiento de Nancy, en el Servicio de Limpieza, durante 35 a&ntilde;os, hasta su jubilaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Llegada la democracia, descubr&iacute; su paradero en Francia y mantuve extensa correspondencia con &eacute;l. Lo conoc&iacute; presencialmente el 1-12-2001 en El Viso, cuando el homenaje al Comandante R&iacute;os. En mayo de 2002 vino a Valencia, a casa de su hermana, y all&aacute; que me plant&eacute; en tren. Lo entrevist&eacute; durante tres d&iacute;as, y me aloj&oacute; en su casa. Finalmente, lo hice protagonista de mi libro <em>Historia y memoria del maquis</em>, Madrid, 2006). Llegu&eacute; a tiempo: el libro fue la &uacute;ltima gran alegr&iacute;a de su vida. Su esforzada existencia, de esperanzas, tes&oacute;n y peligros, termin&oacute; en enero de 2011.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Moreno Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/dificil-escapada-francia-guerrilla-francisco-blancas-veneno-1955_129_13114324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 18:03:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dcd0cc53-597c-4c11-b938-a9eb035b2af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="207932" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dcd0cc53-597c-4c11-b938-a9eb035b2af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="207932" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La difícil escapada a Francia de la guerrilla de Francisco Blancas 'Veneno' en 1955]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dcd0cc53-597c-4c11-b938-a9eb035b2af9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,memoria histórica,reportaje,Adamuz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mirada gentil y viral de un cordobés que reivindica el comercio local frente a las modas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/mirada-gentil-viral-cordobes-reivindica-comercio-local-frente-modas_1_12554983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/122ec37a-f93e-48b7-9e92-5d2c00eb53d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Últimos vídeos de Jossel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jossel ha ganado miles de seguidores en redes sociales poniendo en valor los bares, restaurantes y tiendas de Córdoba y provincia</p><p class="subtitle">Se caracteriza por hacer vídeos a través de sus gafas</p></div><p class="article-text">
        Un vecino de C&oacute;rdoba ha alcanzado m&aacute;s de 50.000 seguidores en Instagram y casi 70.000 en TikTok gracias a los v&iacute;deos grabados con sus propias gafas. En ellos, no solo muestra la ciudad, sino que pone en valor el comercio local, acercando a sus seguidores la vida cotidiana de bares, restaurantes y tiendas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque su rostro sigue siendo desconocido, se puede reconocer a este hombre por su voz y por su nombre, Jossel. Este se adentra en los restaurantes y bares que ofrecen comida andaluza, porque, como &eacute;l mismo indica en su descripci&oacute;n de las redes sociales, defiende el &ldquo;costumbrismo andaluz&rdquo; frente a los locales &ldquo;de moda&rdquo;. &ldquo;Que mostremos C&oacute;rdoba al mundo&rdquo;, ha comentado en uno de sus v&iacute;deos. 
    </p><p class="article-text">
        Su proyecto ha sido bautizado por &eacute;l mismo como <em>Mesa para Uno</em>, ya que normalmente Jossel acude solo a los locales. All&iacute;, con sus gafas capta cada detalle: la comida, el ambiente y, sobre todo, el trato de los trabajadores. Muchos de ellos incluso le escriben para invitarle a los establecimientos y agradecerle en persona su contenido.
    </p><p class="article-text">
        Ha visitado locales tan conocidos por los cordobeses como la cafeter&iacute;a Nebraska, el restaurante Sibarita Fussion, el caf&eacute;-bar Vianco, las pasteler&iacute;as Rold&aacute;n, el bar Santos, la taberna Rafalete, o la reciente apertura del restaurante Voltereta, entre otros.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&ldquo;Comprando a comercios sin clientes&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, Jossel ha impulsado una secci&oacute;n que &eacute;l llama 'Comprando a comercios sin clientes'. En ella, ha recorrido los mercadillos de la ciudad, como los de Las Setas o el del Sector Sur, y otros de la comunidad, como el de &Eacute;cija, el de Nerja o el del Puerto de Santa Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En uno de sus v&iacute;deos, el cordob&eacute;s ha mostrado c&oacute;mo compraba en los puestos de chuches y de frutas del mercadillo de Posadas, que en ese momento no ten&iacute;a ning&uacute;n cliente.
    </p><p class="article-text">
        En otro v&iacute;deo, Jossel entra a una tienda de C&oacute;rdoba que, en ese momento, permanec&iacute;a vac&iacute;a. Su objetivo con esta iniciativa es visibilizar y apoyar a los comerciantes locales, incluso en los momentos m&aacute;s tranquilos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Agradecer a los trabajadores</strong></h2><p class="article-text">
        Otro de los objetivos de Jossel es mostrar el buen trato de camareros y vendedores. Uno de sus v&iacute;deos m&aacute;s conocidos muestra su visita a la tienda Mayoral del Centro Comercial Zoco. All&iacute;, el cordob&eacute;s busca un regalo para la hija reci&eacute;n nacida de su prima, y la dependienta, que estaba sola en la tienda, lo asesora y le da consejos con amabilidad. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, Jossel quiso devolverle a la mujer ese gesto de atenci&oacute;n y le llev&oacute; un ramo de flores como agradecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, uno de los motivos de su &eacute;xito, es, c&oacute;mo &eacute;l dice en uno de los v&iacute;deos, que su contenido es verdadero. &ldquo;Algunos <em>influencers</em> suben contenido bas&aacute;ndose en tendencias y no tanto en contenido de verdad, que ayude y que sea genuino. No tienen contenido con alma, con personalidad, por llamarlo de alguna forma&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Comer por 10 euros</strong></h2><p class="article-text">
        Jossel tambi&eacute;n ha realizado un reto en el que intenta comer o <em>tapear</em> con tan solo 10 euros. Este entr&oacute; en el restaurante de Bodegas Mezquita de la calle C&eacute;spedes y se pidi&oacute; una copa de vino de la tierra y el plato estrella de la gastronom&iacute;a cordobesa, el salmorejo. &ldquo;Es lo mejor que nos ha dado C&oacute;rdoba. La religi&oacute;n de C&oacute;rdoba&rdquo;, dec&iacute;a en el v&iacute;deo. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque el hombre aseguraba que el salmorejo estaba &ldquo;muy bueno&rdquo;, no pudo completar el reto, ya que la cuenta ascendi&oacute; a los 11,40 euros. Este importe ha provocado un aluvi&oacute;n de comentarios diciendo que es un precio muy alto para un solo plato. Sin embargo, el trabajo de Jossel permite ver c&oacute;mo es C&oacute;rdoba desde su comercio local. A trav&eacute;s de sus gafas. Con total transparencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/mirada-gentil-viral-cordobes-reivindica-comercio-local-frente-modas_1_12554983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Aug 2025 18:04:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/122ec37a-f93e-48b7-9e92-5d2c00eb53d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="214370" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/122ec37a-f93e-48b7-9e92-5d2c00eb53d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="214370" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La mirada gentil y viral de un cordobés que reivindica el comercio local frente a las modas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/122ec37a-f93e-48b7-9e92-5d2c00eb53d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje,Comercio,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hay futuro como 'influencer' en Córdoba?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/hay-futuro-influencer-cordoba_1_12548006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8dbea2a-3ca2-4dab-9dad-7ae416f45f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Hay futuro como &#039;influencer&#039; en Córdoba?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jóvenes cordobeses apuestan por las redes sociales como futuro laboral, pero sin descuidar sus estudios y enfrentándose a la falta de impulso de las marcas locales</p></div><p class="article-text">
        Elena, cordobesa y estudiante de Ingenier&iacute;a Industrial y ADE en Sevilla, suele pedirle a una amiga que le haga fotos entre los descansos de clase: lleva puesto un <em>outfit </em>patrocinado que luego convertir&aacute; en contenido para Instagram. 
    </p><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba, cada vez m&aacute;s j&oacute;venes se abren paso en el mundo influencer, acumulando miles y millones de seguidores en TikTok e Instagram. Sin embargo, lejos de apostar todo a la carta de la fama en redes, muchos de ellos siguen priorizando su formaci&oacute;n acad&eacute;mica. La pregunta est&aacute; servida: &iquest;puede C&oacute;rdoba convertirse en una cantera de <em>influencers </em>o su juventud seguir&aacute; viendo este fen&oacute;meno como algo pasajero y complementario?
    </p><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 12.000 seguidores en Instagram, <a href="https://www.instagram.com/elenaacanooo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena </a>comparte en su cuenta su d&iacute;a a d&iacute;a. Ella lo tiene claro: &ldquo;Las redes las tengo como un colch&oacute;n, son una forma de ganarme un dinerillo extra&rdquo;. Empez&oacute; en este mundo cuando iba al instituto, en un momento en el que todav&iacute;a ten&iacute;a tiempo para poder publicar contenido. &ldquo;Los primeros a&ntilde;os de carrera tuve que dejarlo de lado. Mucha gente en cuanto empieza a triunfar deja la carrera y por eso desde el comienzo hay que establecer prioridades. La m&iacute;a estaba clara&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8ea28df2-3c2d-4060-ba7c-b5f916e1fc66_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="@elenaacanooo , en su perfil de Instagram."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                @elenaacanooo , en su perfil de Instagram.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Perderlo todo en un segundo</h2><p class="article-text">
        A las 6:30 de la ma&ntilde;ana, <a href="https://www.tiktok.com/@raulgb_02?lang=es-419" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ra&uacute;l </a>se levanta y va al gimnasio. Cuando vuelve, alrededor de las 9, abre la aplicaci&oacute;n de Tik Tok, enciende la c&aacute;mara de su m&oacute;vil y selecciona el filtro de pantalla verde. Empez&oacute; porque su prima le cont&oacute; que &ldquo;si estudiabas en Espa&ntilde;a si eres joven, te pagaban por estudiar&rdquo;. Hab&iacute;a abierto un canal de YouTube de videojuegos, pero fue al compartir sus apuntes de Selectividad cuando explot&oacute;. Y s&iacute;: es Ra&uacute;l, &ldquo;el de las becas y ayudas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Va a empezar cuarto de Educaci&oacute;n Primaria en la Universidad de C&oacute;rdoba. Es un estudiante de matr&iacute;cula, y asegura no perderse ni una sola clase. &ldquo;Yo no me la quiero jugar, ser creador de contenido es un trabajo muy inestable&rdquo;, se&ntilde;ala. Ra&uacute;l perdi&oacute; hace dos a&ntilde;os la cuenta de Tik Tok con la que contaba con m&aacute;s de 200.000 seguidores. &ldquo;Tuve que retomar todo desde el principio. El algoritmo de Tik Tok entendi&oacute; el v&iacute;deo como una estafa laboral&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/861c3476-81a9-4a1c-acac-dfa6eb4052f0_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="@raulgb_01, en su perfil de Instagram."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                @raulgb_01, en su perfil de Instagram.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Ser fiel a tu contenido</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.tiktok.com/@fabiomnz?lang=es-419" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fabio </a>no necesita presentaci&oacute;n entre los j&oacute;venes de C&oacute;rdoba: con m&aacute;s de cinco millones de seguidores en Tik Tok, es uno de los creadores m&aacute;s seguidos de la ciudad. Su historia, sin embargo, tambi&eacute;n comenz&oacute; casi por casualidad. Aburrido en casa, subi&oacute; un v&iacute;deo con su abuela que se viraliz&oacute; de un d&iacute;a para otro. Era solo el segundo que publicaba. Desde entonces, no ha dejado de crecer.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo podr&iacute;a vivir solo de las redes, me pagu&eacute; la universidad con esos ahorros&rdquo;, admite. Pero, igual que Elena y Ra&uacute;l, tampoco renuncia a sus estudios. Despu&eacute;s de terminar Derecho en la Universidad de C&oacute;rdoba, cursa un doble m&aacute;ster en Derecho Tecnol&oacute;gico y acaba de terminar un posgrado en Ingenier&iacute;a de Inteligencia Artificial, convencido de que su futuro no puede depender &uacute;nicamente de lo vol&aacute;til de los algoritmos. &ldquo;Estudio porque me gusta, porque es mi pasi&oacute;n, porque me veo a largo plazo dedic&aacute;ndome a lo que he estudiado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ese inter&eacute;s acad&eacute;mico ha empezado a notarse tambi&eacute;n en su contenido. Si antes se le reconoc&iacute;a por v&iacute;deos de humor, ahora cada vez aparecen m&aacute;s en su <em>feed </em>temas relacionados con el derecho digital y la IA. El cambio, sin embargo, no siempre ha sido bien recibido: &ldquo;Hay gente que me dice que vuelve a mis v&iacute;deos de antes&rdquo;, cuenta Fabio, aunque &eacute;l lo tiene claro. &ldquo;Es el camino que me interesa y con el que me siento m&aacute;s identificado ahora mismo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/610bc753-a38f-4971-80bc-4aa7ac8e30cf_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="@fabiomnz, en su perfil de Instagram."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                @fabiomnz, en su perfil de Instagram.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Vinos de La Rioja pero no de Montilla</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/sofiatecocinaa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sof&iacute;a</a>, montillana de coraz&oacute;n, no planeaba convertirse en creadora de contenido. Periodista de formaci&oacute;n, empez&oacute; a subir recetas porque era lo que m&aacute;s le gustaba hacer en el mundo, hasta que un despido le oblig&oacute; a tom&aacute;rselo en serio. Hoy suma m&aacute;s de 300.000 seguidores en Instagram y vive de lo que genera en redes.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, insiste en que hacerlo desde C&oacute;rdoba se hace cuesta arriba. &ldquo;Estando aqu&iacute; es todav&iacute;a m&aacute;s complicado. La mayor&iacute;a de los eventos est&aacute;n en Madrid y al inicio no me cubr&iacute;an ni los viajes&rdquo;, cuenta. Las propuestas de colaboraciones que le llegan a Sof&iacute;a lo demuestran: marcas de fuera apuestan por ella, mientras que en C&oacute;rdoba apenas recibe propuestas. &ldquo;Me contactan bodegas de La Rioja, pero no de Montilla. Aqu&iacute; falta dar ese paso, no se termina de ver que esto tambi&eacute;n es publicidad y que tenemos un altavoz enorme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fabio se&ntilde;ala que a C&oacute;rdoba le queda todav&iacute;a una &ldquo;vuelta de tuerca&rdquo;. &ldquo;Cuando mi equipo intenta trabajar con marcas que son locales, en el proceso de negociaci&oacute;n, de asentar la idea y el presupuesto son mucho m&aacute;s reticentes, no tienen esa curiosidad y esa perspectiva que tienen otras marcas grandes que est&aacute;n en Madrid&rdquo;. Ra&uacute;l lo resume desde su experiencia: &ldquo;Depende del contenido que hagas. Una marca nacional como KFC me encaja porque est&aacute; en todos lados, pero &iquest;un restaurante de C&oacute;rdoba?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3bc12bf4-41f0-47d2-8fcc-8e337270ad27_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="@sofiatecocinaa, en su perfil de Instagram."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                @sofiatecocinaa, en su perfil de Instagram.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los cuatro perfiles recogidos en <em>Cord&oacute;polis</em> son cordobeses y cordobesas que lo dar&iacute;an todo por poder promocionar su tierra. &ldquo;A m&iacute; alguna vez me ha contactado alguien de mi pueblo, que quiere dar a conocer sus productos, y ya solamente por la alegr&iacute;a que me da que me contacte alguien de aqu&iacute;, yo no cobro&rdquo;, se&ntilde;ala Sof&iacute;a, que lleva a&ntilde;os esperando que le contacten marcas gastron&oacute;micas cordobesas. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la lentitud del ecosistema de marcas de C&oacute;rdoba, todos coinciden en algo: es posible vivir de las redes en C&oacute;rdoba, aunque no sea tan sencillo como en Madrid o en Barcelona. Cada uno ha encontrado su camino, pero nadie deja de lado su carrera ni su formaci&oacute;n acad&eacute;mica. Aunque los algoritmos pueden abrir puertas y generar ingresos, saben que la estabilidad a largo plazo sigue estando en lo que estudian o han estudiado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/hay-futuro-influencer-cordoba_1_12548006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Aug 2025 18:10:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e8dbea2a-3ca2-4dab-9dad-7ae416f45f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="103017" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e8dbea2a-3ca2-4dab-9dad-7ae416f45f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="103017" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Hay futuro como 'influencer' en Córdoba?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e8dbea2a-3ca2-4dab-9dad-7ae416f45f04_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Redes sociales,juventud,Economia,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer en Córdoba en una noche de verano si eres joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-noche-verano-si-joven_1_12505979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee6ffe55-882a-45d2-9b08-9d246fa9ee86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer en Córdoba en una noche de verano si eres joven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los jóvenes denuncian la falta de discotecas y bares 'baratos' y recurren a alternativas diferentes de ocio nocturno</p></div><p class="article-text">
        Cae la noche de un s&aacute;bado de julio en el centro de C&oacute;rdoba. Esta vez refresca un poco, una de esas pocas noches en la ciudad en las que realmente apetece salir. Pero por el Bulevar del Gran Capit&aacute;n apenas se ve movimiento: solo un grupo de j&oacute;venes sentados en un banco, y en el de enfrente, dos chicas de unos veinte a&ntilde;os debatiendo qu&eacute; hacer. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;D&oacute;nde sale la gente joven en verano?&rdquo;, se preguntan mientras observan a tres chicas bajar la calle. El tr&iacute;o dobla la esquina en la calle G&oacute;ngora y se detienen enfrente de la discoteca. Hablan con los <em>seguratas</em>&hellip; y contin&uacute;an su camino. 
    </p><p class="article-text">
        Los precios prohibitivos del ocio nocturno y la escasa presencia de j&oacute;venes durante el verano han provocado que se busquen nuevas alternativas para pasar las noches. Ya no hay botellones, ni plazas llenas, ni colas en las discotecas. La ciudad, en vez de despertarse cuando el calor afloja, parece apagarse.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de casi dos horas caminando por el centro, las dos chicas terminan en un bar, bebi&eacute;ndose una Coca-Cola, lo &uacute;nico que pueden permitirse. Salieron con la idea de volver tarde a casa, pero la realidad es que a las tres ya est&aacute;n las dos durmiendo. &ldquo;La expectativa siempre es volvernos a las cinco. La realidad es que a las dos ya estamos de vuelta en casa&rdquo;, cuenta Marta entre risas.
    </p><p class="article-text">
        Ella y su amiga Alba, cordobesas de poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, resumen as&iacute; su experiencia nocturna en verano: &ldquo;Salir en C&oacute;rdoba es frustrante. A las dos o las tres ya est&aacute;s de vuelta, si no te han echado antes&rdquo;. Coinciden en que la vida nocturna tradicional est&aacute; estancada. &ldquo;No hay sitios para bailar. Solo hay bares y las discotecas est&aacute;n muertas&rdquo;, se&ntilde;ala Marta. 
    </p><h2 class="article-text">Una noche en Marbella</h2><p class="article-text">
        Las dos chicas siguen dando vueltas por el centro, ahora sin rumbo. Una broma rompe el silencio: &ldquo;&iquest;Y si nos vamos a Marbella?&rdquo;. Lo dicen en tono de chiste, pero lo cierto es que la idea no parece tan descabellada. Desde que el Gobierno de Espa&ntilde;a puso en marcha el programa Verano Joven, ahora mismo, ida y vuelta a M&aacute;laga en tren apenas supera los 20 euros.
    </p><p class="article-text">
        Y muchos j&oacute;venes ya lo est&aacute;n aprovechando. Es el caso de Paula, de 19 a&ntilde;os, cuyos padres tienen un piso en Benalm&aacute;dena. Cada fin de semana que puede, huye del calor de C&oacute;rdoba. &ldquo;Si no es en Benalm&aacute;dena, es en el pueblo, pero hay muy pocos fines de semana que los paso en C&oacute;rdoba porque no hay nada que hacer&rdquo;, comenta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x878y862.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x878y862.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x878y862.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x878y862.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y862.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y862.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c0d116f7-72ad-40c6-922b-2369081ac23f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x878y862.jpg"
                    alt="Gente en el césped del Balcón del Guadalquivir en una noche de verano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Gente en el césped del Balcón del Guadalquivir en una noche de verano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El problema no es solo la falta de ambiente. Tambi&eacute;n lo es el precio. &ldquo;Es car&iacute;simo todo. Depende de al sitio al que vayas, se paga casi lo mismo que en Madrid, pero con una oferta mucho peor&rdquo;, explica Marta. Alba a&ntilde;ade que &ldquo;lo l&oacute;gico ser&iacute;a poder ver el ambiente antes de pagar una entrada, pero aqu&iacute; pagas a ciegas y muchas veces no merece la pena&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La privatizaci&oacute;n del ocio </h2><p class="article-text">
        Francisco, de 21 a&ntilde;os, pone palabras a lo que muchas cuadrillas han hecho en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: &ldquo;Cuando cumplimos los 18 salimos un poco, por la novedad. Pero al poco volvimos a lo de siempre: quedar en casa. Fuera no hay ambiente y nos sal&iacute;a mucho m&aacute;s barato ver unas pelis en el s&oacute;tano de casa que salir fuera&rdquo;. Hoy, su grupo se re&uacute;ne en una piscina familiar por las noches.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos veranos, muchas de las noches de Marta y Alba han sido maratones de series y pel&iacute;culas. Sin embargo, a esto le ven un problema claro: &ldquo;No estamos independizadas, as&iacute; que tampoco podemos montar una s&uacute;per fiesta en casa&rdquo;, explica Alba. Lo que m&aacute;s disfrutan ahora son planes tranquilos, como hacer marat&oacute;n de alguna serie y despu&eacute;s ir a ver el amanecer en el Puente Romano.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento propone una alternativa para los j&oacute;venes. Durante la noche de los jueves de los meses de julio y agosto, el Quiosco del Paseo de la Victoria se llena de m&uacute;sica para dar paso al programa de ocio Planneo al Fresco. Paula critica que estos conciertos &ldquo;no llegan a sustituir al ocio nocturno como tal, sino que son simplemente un escaparate para artistas j&oacute;venes&rdquo;.    
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, los muchachos tienen ideas claras de lo que s&iacute; funcionar&iacute;a. Marta propone &ldquo;Casetas como en la feria, con barras, m&uacute;sica, aire acondicionado&hellip;&rdquo;. Alba a&ntilde;ade &ldquo;Y un festival que no solo traiga artistas, sino que permita hacer cosas para conocer gente&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Contra el calor, manta y c&eacute;sped</h2><p class="article-text">
        Para muchos j&oacute;venes cordobeses, el plan ideal en las noches de verano tiene tres componentes clave: una manta, una baraja de cartas y algo fr&iacute;o para beber. Miguel, de 21 a&ntilde;os, lo tiene claro: &ldquo;La alternativa al calor es salir despu&eacute;s de cenar y buscar algo de c&eacute;sped donde estar a gusto&rdquo;. Cuando puede, se re&uacute;ne con su grupo de amigos en alg&uacute;n parque, donde se sientan con refrescos y juegos, escapando del bochorno y de los precios del ocio tradicional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El poco ocio nocturno que hay en C&oacute;rdoba es caro y tampoco te asegura quitarte del calor&rdquo;, relata Gonzalo, un joven de 24 a&ntilde;os que tambi&eacute;n disfruta de las noches de verano entre mantas, cartas y unos bocadillos. Seg&uacute;n &eacute;l, las &uacute;nicas opciones viables son casa con piscina, terrazas bien ventiladas o alquilar alguna casa rural, pero admite que no son planes accesibles para todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; como una soluci&oacute;n improvisada al calor y a la falta de oferta nocturna se ha convertido en una tendencia cada vez m&aacute;s extendida. Parques de la ciudad como el de el Balc&oacute;n del Guadalquivir se llenan por la noche no solo de j&oacute;venes, sino de personas de todo tipo, buscando un respiro colectivo ante el calor sofocante del verano.
    </p><h2 class="article-text">Una noche entre dados y aire acondicionado</h2><p class="article-text">
        No todo el ocio nocturno en C&oacute;rdoba pasa por barras, pistas de baile y c&eacute;sped. Cada s&aacute;bado, cuando la mayor&iacute;a de los bares ya han cerrado, la Casa de la Juventud mantiene encendidas sus luces hasta las tres de la ma&ntilde;ana. All&iacute;, la Sala de Lectura se llena de gente joven que de 9 de la noche a 3 de la ma&ntilde;ana juegan a juegos de mesa. Para &Aacute;ngel, un joven de 23 a&ntilde;os, los componentes de sus noches de verano son totalmente diferentes: juegos de mesa, aire acondicionado y partidas con desconocidos. &ldquo;Yo no soy mucho de discotecas. Prefiero ambientes m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s comodones&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace a&ntilde;os, la Asociaci&oacute;n Cultural Jugamos Tod@s organiza noches de verano de juegos de mesa, una excepci&oacute;n dentro del panorama juvenil de la ciudad. Cada s&aacute;bado, la asociaci&oacute;n lleva una colecci&oacute;n de entre 10 y 15 juegos y sus voluntarios explican c&oacute;mo jugar sin necesidad de pasar media hora delante de un manual. &ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta es que es completamente gratis. Vas, te sientas en una mesa, y echas unas partidas. No hay ning&uacute;n tipo de presi&oacute;n&rdquo;, dice &Aacute;ngel.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <card-component listId="10e11ebad6" interestId="39dc8c09d9"></card-component>
    </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del ahorro- &ldquo;un buen juego de mesa puede costarte 70 u 80 euros, y algunos llegan a 120&rdquo;-, &Aacute;ngel destaca el valor social de este espacio: &ldquo;Hay mucha gente que viene sola y acaba conociendo a gente jugando. No hay m&uacute;sica, puedes hablar&hellip; Yo mismo he hecho amigos nuevos all&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Marta y Alba llegan a casa. Alba se queda a dormir en casa de Marta, como hacen siempre que vuelven juntas: una vive en un pueblo cercano y la otra en C&oacute;rdoba, y durante el curso ni siquiera coinciden en la ciudad. Hab&iacute;an planeado esta quedada con tiempo e ilusi&oacute;n. Pero la noche se les escap&oacute; entre calles y bares vac&iacute;os. Lo que iba a ser una salida especial acab&oacute; siendo, una vez m&aacute;s, una vuelta temprana. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bueno, otra vez ser&aacute;&rdquo;, dice Marta. Y apagan la luz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordoba-noche-verano-si-joven_1_12505979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 18:17:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee6ffe55-882a-45d2-9b08-9d246fa9ee86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="604718" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee6ffe55-882a-45d2-9b08-9d246fa9ee86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="604718" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Qué hacer en Córdoba en una noche de verano si eres joven]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee6ffe55-882a-45d2-9b08-9d246fa9ee86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Ocio nocturno,reportaje,juventud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Esto me ha cambiado la vida”: encontrar un futuro laboral desde uno de los barrios más pobres de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cambiado-vida-encontrar-futuro-laboral-barrios-pobres-espana_1_12455383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ef342b3-6369-4f70-8eaa-da97299ecf33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Esto me ha cambiado la vida”: encontrar un futuro laboral desde uno de los barrios más pobres de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres personas que han estado presentes en el Centro de Inserción Sociolaboral Duque de Rivas de Las Palmeras han podido encontrar empleo seis meses después de comenzar el curso lectivo</p></div><p class="article-text">
        El esfuerzo requiere recompensa, y muchas veces simplemente por d&oacute;nde vives o qui&eacute;n eres hace que una puerta no se abra, pese a que lo has intentado con el mismo esfuerzo -o m&aacute;s- que el resto. Sin embargo, hay asociaciones y personas en concreto que han logrado que la igualdad de oportunidades est&eacute; m&aacute;s cerca en el presente. Y es que en octubre de 2024, el hist&oacute;rico colegio Duque de Rivas de Las Palmeras volvi&oacute; a abrir sus puertas. No como centro educativo t&iacute;pico, sino que como un lugar donde volver a empezar. Este edificio se ha convertido en un Centro de Inserci&oacute;n Sociolaboral, que acoge desde entonces a entidades sin &aacute;nimo de lucro dedicadas a un objetivo claro: formar a personas desempleadas o en riesgo de exclusi&oacute;n para que encuentren su sitio en el mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que durante el pasado mes de enero comenz&oacute; la actividad. Gracias a una inversi&oacute;n cercana al medio mill&oacute;n de euros, el Ayuntamiento de C&oacute;rdoba adjudic&oacute; a Red XXI la gesti&oacute;n del centro -adem&aacute;s de Estrella Azahara, CIC Bat&aacute; y otras entidades-. En una barriada que sufre la tasa de mayor fracaso escolar de Europa. Ahora sin su colegio de referencia, pero con oportunidades nunca antes vistas. Este 2025, el centro ha sido testigo de las primeras clases, procesos de selecci&oacute;n y, sobre todo, historias que hablan de superaci&oacute;n. Tres de esas personas, las de Loli, Jos&eacute; Javier y Juan, han atendido a <em>Cord&oacute;polis </em>y han mostrado que, con apoyo, formaci&oacute;n y compromiso, cambiar el rumbo es posible. Dos de ellos ya han conseguido trabajo. La tercera ha optado por seguir form&aacute;ndose. Pero los tres han dado un paso adelante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/27a63714-7ac1-4623-a28a-2fac799ca498_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Loli Fernández"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Loli Fernández                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Loli Fern&aacute;ndez, una familia y la vuelta a los estudios despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os</h2><p class="article-text">
        Loli Fern&aacute;ndez tiene 49 a&ntilde;os, seis hijos y dos nietos. Su vida podr&iacute;a estar encarrilada, pero no. Quiere volver al mercado laboral y sabe que es una oportunidad &uacute;nica para demostrar lo que vale. Por tanto, su determinaci&oacute;n le gu&iacute;a a seguir estudiando, sin conformarse con lo que ya sabe, sino con lo que podr&aacute; saber en un futuro. &ldquo;Llevo desde enero y sigo all&iacute;. Estoy sac&aacute;ndome el grado de sociosanitarias. Llevo ya medio a&ntilde;o&rdquo;, ha contado a este peri&oacute;dico. Y es que Loli lleva sin tocar un libro desde que se sali&oacute; del colegio: a los nueve a&ntilde;os. Por tanto, eso es un grado de dificultad notable a la hora de ponerse a estudiar. &ldquo;Se te olvidan much&iacute;simas cosas&rdquo;, ha reconocido. Pero eso no le detiene, ni mucho menos. &ldquo;Le he echado muchas horas&rdquo;, ha afirmado siempre con una sonrisa en la cara. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, hizo las pr&aacute;cticas y su buen hacer le abri&oacute; la puerta de un contrato temporal para cubrir una baja. &ldquo;Yo no me siento a&uacute;n preparada&rdquo;, ha apuntado mientras explicaba por qu&eacute; rechaz&oacute; esta oportunidad. Prefiere acabar su formaci&oacute;n porque &ldquo;no es f&aacute;cil cuidar a gente&rdquo;, por lo que no quiere dar pasos en falso. Su objetivo: completar los tres m&oacute;dulos que contiene el curso de sociosanitarias. Un ejemplo que ha calado en su casa. Sus hijas peque&ntilde;as, las &uacute;nicas que siguen sin independizarse al tener 14 y 17 a&ntilde;os, la ven estudiar y se han animado. &ldquo;Ahora he conseguido salir del barrio y he podido guiar a mis hijas a que estudien&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2354e6a5-6bd6-46de-a2f1-702e9987953e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="José Javier López, alumno del Duque de Rivas que ha encontrado trabajo de montaje de redes eléctricas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                José Javier López, alumno del Duque de Rivas que ha encontrado trabajo de montaje de redes eléctricas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Jos&eacute; Javier L&oacute;pez, la exigencia de sacar una casa hacia adelante</h2><p class="article-text">
        Y es que, conforme vas cumpliendo a&ntilde;os, las obligaciones van en aumento, sobre todo si tienes una familia a tu cargo. La importancia de conseguir un sueldo a final de mes es crucial y no tenerlo a veces hace que pidas ayuda a todo el mundo. Sin embargo, y a sus 38 a&ntilde;os, la vida de Jos&eacute; Javier L&oacute;pez ha vuelto a empezar. Y es que este joven del Sector Sur perdi&oacute; su negocio y a partir de ah&iacute; las oportunidades laborales desaparecieron desde octubre. Sin embargo, encontr&oacute; en el Duque de Rivas una v&iacute;a de salida. A d&iacute;a de hoy, trabaja como auxiliar de montajes el&eacute;ctricos en la empresa Elebobisa. &ldquo;Llevo un mes y medio y estoy muy c&oacute;modo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que su formaci&oacute;n en electricidad que ya ten&iacute;a le ayudase a reincorporarse r&aacute;pido, Jos&eacute; Javier ha destacado el papel del profesorado, calific&aacute;ndolos como &ldquo;muy cualificados&rdquo;, pero, sobre todo, subrayando el trabajo de Laura, &ldquo;la directora&rdquo; que coordinaba los cursos desde CIC Bat&aacute;, tal y como &eacute;l la llamaba. &ldquo;Se preocupaba mucho de mover el curr&iacute;culum y hac&iacute;a un seguimiento genial&rdquo;. Gracias a esa implicaci&oacute;n y a su trabajo, su vida ha dado un giro. &ldquo;Antes le ped&iacute;a dinero a mis padres, ahora ha cambiado la cosa radical. Ten&iacute;a que sacar la casa para adelante y ahora lo estoy haciendo&rdquo;, ha declarado a este peri&oacute;dico. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9d6a12fa-7a88-450b-a96f-9e104bff6040_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Juan Gómez, vecino de Las Palmeras que está trabajando en un supermercado"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Juan Gómez, vecino de Las Palmeras que está trabajando en un supermercado                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h2 class="article-text">Juan G&oacute;mez, la juventud en busca de estabilidad</h2><p class="article-text">
        Y es que en el Centro de Inserci&oacute;n Sociolaboral Duque de Rivas han cursado personas de todo tipo de edad, incluso m&aacute;s j&oacute;venes de lo habitual, como es el caso de Juan G&oacute;mez, que ten&iacute;a 27 a&ntilde;os cuando comenz&oacute; el curso. &Eacute;l ten&iacute;a un problema muy recurrente: la inestabilidad laboral. Lleg&oacute; a Las Palmeras en busca de una soluci&oacute;n. &ldquo;Me costaba encontrar algo que diera seguridad y unas horas fijas&rdquo;. Ahora trabaja como reponedor nocturno en el supermercado MAS de Ronda de los Tejares. Un empleo que ha conseguido tras un proceso r&aacute;pido, pero exigente: preselecci&oacute;n, selecci&oacute;n y tres meses de formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un camino que no ha sido f&aacute;cil. El joven resid&iacute;a en el centro de la capital cordobesa y ahora est&aacute; en Las Manzanas en el Guadalquivir. Por tanto, acud&iacute;a al Duque de Rivas en busca de una soluci&oacute;n y no solo la encontr&oacute;, sino que obtuvo un apoyo inmenso. &ldquo;Don Bosco me ayud&oacute; mucho, tanto en lo acad&eacute;mico como en lo personal&rdquo;, ha destacado. Tambi&eacute;n menciona con cari&ntilde;o a Elena, Almudena y Javi, del &aacute;rea de empleo. &ldquo;Hicieron un seguimiento intenso desde el principio&rdquo;. Para &eacute;l, esta experiencia no se resume en tener un sueldo, &ldquo;es sentirse uno realizado&rdquo;. Adem&aacute;s, valora el ambiente del curso, con personas de todas las edades, que enriquecieron la experiencia. Y as&iacute; se muestra que, teniendo una oportunidad, hay personas que pueden dar un paso adelante en sus vidas. La reinserci&oacute;n laboral desde Las Palmeras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ventura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cambiado-vida-encontrar-futuro-laboral-barrios-pobres-espana_1_12455383.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jul 2025 18:13:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ef342b3-6369-4f70-8eaa-da97299ecf33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="139446" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ef342b3-6369-4f70-8eaa-da97299ecf33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="139446" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“Esto me ha cambiado la vida”: encontrar un futuro laboral desde uno de los barrios más pobres de España]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ef342b3-6369-4f70-8eaa-da97299ecf33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Trabajo,Empleo,Las Palmeras,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer dirigente de una república aristocrática en la Península Ibérica fue cordobés]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/primer-dirigente-republica-aristocratica-peninsula-iberica-cordobes_1_12089642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac59f47f-c1d7-4015-b00b-b6188d7f3a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer dirigente de una república aristocrática en la Península Ibérica fue cordobés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El primer gobierno de la taifa de Córdoba tras la caída del Califato fue una república de notables con Abū-l-Ḥazm Ŷahwar al frente</p></div><p class="article-text">
        El primer gobierno de la taifa de C&oacute;rdoba tras la ca&iacute;da del Califato fue una rep&uacute;blica de notables con Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar al frente. Tras la deposici&oacute;n del califa omeya Hi&scaron;&#257;m III al-Mu&lsquo;tadd y la abolici&oacute;n del califato cordob&eacute;s en noviembre de 1031, Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar se convirti&oacute; en el primer gobernante de la taifa de C&oacute;rdoba. No obstante, no ostent&oacute; el t&iacute;tulo de rey. Su nombre completo era &#374;ahwar b. Mu&#7717;ammad b. &#374;ahwar; naci&oacute; en C&oacute;rdoba en el a&ntilde;o 974 y falleci&oacute; en 1043.
    </p><p class="article-text">
        Este per&iacute;odo republicano en C&oacute;rdoba es a menudo pasado por alto en la ense&ntilde;anza de la historia, donde generalmente se presenta la Primera Rep&uacute;blica de 1873 como el primer experimento republicano en Espa&ntilde;a. Sin embargo, la experiencia de C&oacute;rdoba se produjo m&aacute;s de ocho siglos antes, durante la &eacute;poca de Al-&Aacute;ndalus. 
    </p><p class="article-text">
        Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar era el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una familia de dignatarios. Se sabe que su antepasado Buj&#7789; b. Ab&#299; &lsquo;Abda fue sirviente del califa omeya Abd al-Malik. Yusuf b. Buj&#7789; entr&oacute; en Al-Andalus antes de la llegada de Abd al-Ra&#7717;m&#257;n I. Abd al-G&#257;fir fue chambel&aacute;n de Hi&scaron;&#257;m I y canciller de este emir y de al-&#7716;akam I. La familia Ban&#363; &#374;ahwar continu&oacute; desempe&ntilde;ando cargos importantes en el estado omeya, incluyendo chambelanes, visires y secretarios. El padre de Ab&#363;-l-&#7716;azm fue secretario particular de Almanzor. Los Ban&#363; &#374;ahwar se mantuvieron al margen de la guerra civil que condujo al fin del califato, sin tomar partido por ning&uacute;n aspirante al califato.
    </p><p class="article-text">
        Ibn &#7716;ayy&#257;n, historiador de Al-Andalus, relata que los principales de C&oacute;rdoba delegaron el poder en Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar, reconociendo sus cualidades y capacidad. Abu-l-&#7716;azm instaur&oacute; un sistema de gobierno considerado &ldquo;excelente, brindando protecci&oacute;n a los habitantes de C&oacute;rdoba&rdquo;. Distribu&iacute;a generosamente recursos a sus soldados a trav&eacute;s de personas de confianza. Ante las peticiones, respond&iacute;a que no le correspond&iacute;a conceder o prohibir, sino a la comunidad, de la cual &eacute;l era un hombre de confianza. En asuntos importantes, consultaba a los visires.
    </p><p class="article-text">
        Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar inaugur&oacute; un sistema de gobierno de apariencia republicana, aunque en realidad su poder era ilimitado. La asamblea de visires nunca se opuso a sus opiniones. Los visires actuaban como figuras decorativas de un gobierno democr&aacute;tico solo en apariencia. Ab&#363;-l-&#7716;azm deleg&oacute; las responsabilidades de gobierno en los visires, aparentando no tomar decisiones sin su conformidad un&aacute;nime. Esta estrategia evit&oacute; disensiones y dio estabilidad a su gobierno, sin despertar la envidia de sus iguales, quienes continuaron con sus costumbres anteriores, mezcl&aacute;ndose con la gente y participando en la vida social. Esta conducta increment&oacute; su popularidad y reforz&oacute; su autoridad.
    </p><h2 class="article-text">Sus 12 a&ntilde;os de gobierno</h2><p class="article-text">
        Su gobierno paternalista dur&oacute; doce a&ntilde;os. Expuls&oacute; a la mayor&iacute;a de los militares ber&eacute;beres, reemplaz&aacute;ndolos con una milicia urbana reclutada entre artesanos y comerciantes. Seg&uacute;n al-Dabb&#299;, sus soldadas se convirtieron en la base de su capital, generando beneficios e incrementando el nivel econ&oacute;mico de C&oacute;rdoba. Puso fin a los saqueos de palacios, encargando su custodia a la guardia palatina y a tropas mercenarias, sin trasladarse a vivir en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n prohibi&oacute; el consumo de bebidas alcoh&oacute;licas y desterr&oacute; a los delatores y nombr&oacute; testigos instrumentales con sueldo. Expuls&oacute; a los curanderos y orden&oacute; que un consejo de expertos examinara a quienes pretendieran ejercer la medicina. Para garantizar la seguridad, ciertos visires eran responsables de los barrios, con fuerzas policiales disponibles d&iacute;a y noche. Se cerraron las puertas de barrios y mercados para evitar des&oacute;rdenes nocturnos y robos, mientras patrullas recorr&iacute;an las calles. Suaviz&oacute; las penas de la ley isl&aacute;mica (&scaron;ar&#299;&lsquo;a), considerando que una pol&iacute;tica de moderaci&oacute;n pacificar&iacute;a la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente, se asegur&oacute; de que los fondos del Estado no se malgastaran. Se asign&oacute; un salario mensual, al igual que a los visires, quienes cobraban del tesoro p&uacute;blico sin derecho a suplementos. No convirti&oacute; su casa en almac&eacute;n del erario, como hac&iacute;an los califas, sino que orden&oacute; que se custodiara en otro lugar por hombres de confianza con una contabilidad minuciosa.
    </p><p class="article-text">
        Estas medidas resultaron en convertir a C&oacute;rdoba en una ciudad pacificada y segura. Una pol&iacute;tica exterior amistosa con las taifas vecinas trajo prosperidad y nuevos habitantes a C&oacute;rdoba. La inmigraci&oacute;n activ&oacute; la econom&iacute;a, con la compra de terrenos y la reconstrucci&oacute;n de barrios, aumentando el valor de los bienes y las casas. Se activ&oacute; el comercio, se llenaron los zocos y hubo bienestar general.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c131a07f-4ee0-4463-b40d-dfc209833740_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En 1036, Muhammad b. &lsquo;Abb&#257;d, rey de Sevilla, proclam&oacute; a un falso califa Hi&scaron;&#257;m II y exigi&oacute; reconocimiento. Ab&#363;-l-&#7716;azm Yahwar se vio obligado a reconocerlo por presi&oacute;n de los cordobeses. Envi&oacute; emisarios para verificar la identidad del califa, pero no pudieron confirmarla. Cuando el rey sevillano intent&oacute; instalar a su califa en C&oacute;rdoba, Ab&#363;-l-&#7716;azm y los cordobeses le negaron la entrada.
    </p><p class="article-text">
        La taifa gobernada por Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar se extend&iacute;a m&aacute;s all&aacute; del alfoz de C&oacute;rdoba. Intent&oacute; unificar el pa&iacute;s dividido en taifas, pero sin &eacute;xito. Implement&oacute; una pol&iacute;tica exterior para evitar la absorci&oacute;n de C&oacute;rdoba por taifas m&aacute;s poderosas, como Sevilla o Toledo, y reforz&oacute; las defensas.
    </p><p class="article-text">
        Para prevenir conquistas, distribuy&oacute; armas entre la poblaci&oacute;n civil. Dada la insuficiencia de la fuerza militar cordobesa, opt&oacute; por una pol&iacute;tica de paz y moderaci&oacute;n, empleando la diplomacia. Logr&oacute; armon&iacute;a con los ber&eacute;beres y estableci&oacute; relaciones econ&oacute;micas provechosas. Medi&oacute; en disputas entre taifas. Mantuvo a C&oacute;rdoba apartada de las rivalidades entre reyes de taifas y la convirti&oacute; en refugio para r&eacute;gulos y pr&iacute;ncipes destronados.
    </p><p class="article-text">
        Ibn &#7716;ayy&#257;n resumi&oacute; la situaci&oacute;n de C&oacute;rdoba, destacando la modestia y sobriedad de Ab&#363;-l-&#7716;azm. Ab&#363;-l-&#7716;azm muri&oacute; la noche de agosto de 1043. Ab&#363;-l-&#7716;azm &#374;ahwar no nombr&oacute; sucesor. Sin embargo, los cordobeses entregaron el mando a su hijo Ab&#363;-l-Wal&#299;d Mu&#7717;ammad b. &#374;ahwar, quien mantuvo las pol&iacute;ticas de su padre.
    </p><p class="article-text">
        El hijo se mantuvo en el gobierno otros 21 a&ntilde;os m&aacute;s. El cargo fue heredado por sus otros dos hijos, que se enfrentaron en una guerra. Esta lucha fratricida fue la que puso fin al periodo republicano isl&aacute;mico. La ciudad fue ocupada por el rey taifa de Sevilla, que la incorpor&oacute; a sus posesiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/primer-dirigente-republica-aristocratica-peninsula-iberica-cordobes_1_12089642.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 19:04:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ac59f47f-c1d7-4015-b00b-b6188d7f3a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="167558" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ac59f47f-c1d7-4015-b00b-b6188d7f3a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167558" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El primer dirigente de una república aristocrática en la Península Ibérica fue cordobés]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ac59f47f-c1d7-4015-b00b-b6188d7f3a14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,República,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué le llamamos Judería cuando debemos decir Medina? Los expertos opinan]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/le-llamamos-juderia-debemos-decir-medina-expertos-opinan_1_11985541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1fc90ade-ebb2-4dd7-9698-68c69d02173d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué le llamamos Judería cuando debemos decir Medina? Los expertos opinan"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pequeño barrio hebreo bajomedieval de Córdoba ha terminado dando nombre a todo el centro histórico de la antigua capital de Al Andalus</p></div><p class="article-text">
        Todos los expertos coinciden en que la antigua Juder&iacute;a de C&oacute;rdoba se sit&uacute;a en el peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo comprendido entre las calles Manr&iacute;quez, Romero, Tom&aacute;s Conde, Jud&iacute;os, Almanzor y Puerta de Almod&oacute;var como v&eacute;rtice. En esa manzana se agruparon los jud&iacute;os tras la conquista cristiana de 1236. Todo apunta a que se trataba de un gueto amurallado. Una puerta estar&iacute;a situada en la actual calle Juder&iacute;a y otra posiblemente en la confluencia de Romero y Deanes.
    </p><p class="article-text">
        La Juder&iacute;a, por tanto, estaba situada al noroeste de la Mezquita Aljama y apenas era un min&uacute;sculo barrio de la gran medina de Qurtuba, capital de Al Andalus. El top&oacute;nimo, sin embargo, ha ido fagocitando con los a&ntilde;os la totalidad del centro hist&oacute;rico cordob&eacute;s hasta el punto de sustituirlo. En el imaginario colectivo, la Juder&iacute;a ha sido identificada como todo el entorno de la Mezquita y no solo el barrio hebreo medieval. Es decir, lo que hist&oacute;ricamente delimitaba la medina isl&aacute;mica amurallada y posteriormente se convirti&oacute; en la villa.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta cae por su propio peso: &iquest;c&oacute;mo es posible que el barrio que abraza a la gran Mezquita musulmana sea el barrio jud&iacute;o? O dicho de otro modo: &iquest;por qu&eacute; se ha tomado la parte por el todo para denominar al coraz&oacute;n de la antigua ciudad andalus&iacute;? La confusi&oacute;n ha llegado a contaminar durante a&ntilde;os a muchos de los folletos tur&iacute;sticos, que han usado la denominaci&oacute;n Juder&iacute;a para nombrar a todo el conjunto hist&oacute;rico que rodea al gran oratorio isl&aacute;mico cordob&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta no tiene una respuesta clara. Ni incluso entre los especialistas consultados por Cord&oacute;polis. Para Virginia Luque, historiadora, gestora cultural y experta en patrimonio andalus&iacute;, la raz&oacute;n podr&iacute;a residir en el proceso de &ldquo;turistificaci&oacute;n&rdquo; que ha condicionado la interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica de C&oacute;rdoba en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. &ldquo;Ten&iacute;a que haber sido un producto cultural antes que tur&iacute;stico y ha ocurrido justamente al rev&eacute;s&rdquo;, argumenta en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica. De ah&iacute; que se hayan &ldquo;deformado los conceptos&rdquo; hasta el punto de confundir Juder&iacute;a con todo el centro hist&oacute;rico. &ldquo;La memoria oral ha hecho el resto&rdquo;, sostiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La turistificación ha ido deformando los conceptos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Virgina Luque</span>
                                        <span>—</span> Historiadora y gestora cultural
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La especialista afirma que hasta hace escasamente una d&eacute;cada muchos folletos tur&iacute;sticos inclu&iacute;an conocidos enclaves del centro hist&oacute;rico como parte integrante de la Juder&iacute;a, cuando en rigor no lo eran. Se refiere, por ejemplo, a la calle de las Flores o a la del Pa&ntilde;uelo, dos de los principales reclamos tur&iacute;sticos de C&oacute;rdoba. Aunque, en realidad, por extensi&oacute;n, a la Juder&iacute;a se la ha identificado err&oacute;neamente con un &aacute;rea m&aacute;s amplia coincidente con el viejo espacio intramuros de C&oacute;rdoba articulado en torno a la Mezquita.
    </p><p class="article-text">
        En &aacute;rabe <em>medina</em> significa ciudad. El vocablo ha cristalizado en castellano en algunos top&oacute;nimos concretos como Medina Sidonia, Medina del Campo o Medina Azahara. Pero su uso no se ha extendido para denominar a las viejas ciudades hist&oacute;ricas de Al Andalus. En el Magreb, en cambio, s&iacute; se mantiene en vigor el t&eacute;rmino para aludir a los centros hist&oacute;ricos amurallados. La <em>medina</em> en Marruecos es el espacio intramuros de origen medieval.
    </p><p class="article-text">
        Esa nomenclatura, sin embargo, no ha prosperado en Espa&ntilde;a, pese a que decenas de localidades peninsulares cuentan con cascos antiguos de origen netamente andalus&iacute;. C&oacute;rdoba es el ejemplo paradigm&aacute;tico. Un proyecto cultural intenta desde hace un par de a&ntilde;os recuperar y poner en valor a todos esos centros hist&oacute;ricos bajo la marca de <a href="https://www.visitalandalus.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Red de Medinas</a>. Bajo ese prisma, la Juder&iacute;a de C&oacute;rdoba ser&iacute;a una peque&ntilde;a parte de la vieja Medina andalus&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/042e1902-4dab-4fba-85e4-79064eee7ad1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Turistas en el casco histórico"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Turistas en el casco histórico                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El historiador Manuel Garc&iacute;a Parody tampoco tiene una respuesta concreta que explique por qu&eacute; el top&oacute;nimo Juder&iacute;a se utiliza de forma extensiva para todo el centro hist&oacute;rico en torno a la Mezquita. &ldquo;Yo tambi&eacute;n me lo he preguntado y realmente lo ignoro. El conjunto deber&iacute;a llamarse Medina, que ser&iacute;a el nombre m&aacute;s correcto&rdquo;, indica. Parody recuerda que la Juder&iacute;a es la &ldquo;zona occidental de la Medina&rdquo;, aunque por extensi&oacute;n tambi&eacute;n alude a otras &aacute;reas del casco hist&oacute;rico que en modo alguno estuvieron habitadas por jud&iacute;os. &ldquo;Incluso llamamos Juder&iacute;a a la calle Cabezas&rdquo;, subraya por se&ntilde;alar una v&iacute;a muy alejada del barrio jud&iacute;o bajomedieval.
    </p><p class="article-text">
        En &eacute;poca andalus&iacute;, antes de la conquista cristiana, la comunidad jud&iacute;a pudo haberse agrupado en torno a la Puerta de Osario, tambi&eacute;n conocida como Bab al Yahud o Puerta de los Jud&iacute;os. Existen unas inscripciones hebreas en la Iglesia de San Miguel que han alentado algunas hip&oacute;tesis sobre la presencia jud&iacute;a en la zona. Se tratar&iacute;a de un cipo funerario procedente de un cementerio jud&iacute;o, previsiblemente reutilizado en la construcci&oacute;n del templo, seg&uacute;n informa la web municipal <a href="https://www.turismodecordoba.org/la-juderia-de-cordoba#" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">turismodecordoba.org</a>.
    </p><p class="article-text">
        Esa era la &eacute;poca conocida como &ldquo;edad de oro del juda&iacute;smo espa&ntilde;ol&rdquo;, seg&uacute;n remarca Jes&uacute;s Pel&aacute;ez del Rosal, catedr&aacute;tico de Griego y experto en cultura sefard&iacute;. En su libro<em> </em><a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-juderia-y-la-sinagoga-de-cordoba/9788480051903/1989240" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Juder&iacute;a y la Sinagoga de C&oacute;rdoba</em></a><em> </em>analiza en profundidad los or&iacute;genes de la comunidad jud&iacute;a y sus &aacute;reas urbanas de asentamiento. Pel&aacute;ez tambi&eacute;n cita la Puerta de Osario como probable localizaci&oacute;n hebrea en los periodos emiral y califal, pero sostiene que no hay evidencias irrefutables.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los personajes claves de la comunidad jud&iacute;a en &eacute;poca andalus&iacute; fue Hasday Ben Shaprut, m&eacute;dico y ministro de Abderram&aacute;n III. Y, por supuesto, el gran fil&oacute;sofo Maim&oacute;nides, referencia indiscutible del juda&iacute;smo mundial hasta hoy. En su opini&oacute;n, C&oacute;rdoba acogi&oacute; una de las poblaciones hebreas m&aacute;s importantes de toda la pen&iacute;nsula. Con todo, se trataba de un grupo &ldquo;no muy grande&rdquo;, aunque es muy dif&iacute;cil fijar un censo aproximado. La Sinagoga de C&oacute;rdoba que hoy se conserva fue construida en 1315, casi un siglo despu&eacute;s de la conquista de Fernando III, y sus peque&ntilde;as dimensiones sugieren que la comunidad jud&iacute;a era poco numerosa. &ldquo;No sabemos si hubo una Sinagoga mayor, pero yo creo que es la &uacute;nica&rdquo;, asegura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El conjunto debería llamarse Medina, que es el nombre más correcto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Manuel García Parody</span>
                                        <span>—</span> Historiador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fernando III y Alfonso X practicaron una pol&iacute;tica tolerante con las comunidades minoritarias, incluida la hebrea. Los primeros testimonios documentales del barrio jud&iacute;o datan de 1241, seg&uacute;n recoge Jes&uacute;s Pel&aacute;ez en su libro. Y, a partir de 1260, muchos se desplazaron hacia San Andr&eacute;s y San Salvador, cerca del actual Ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        La relativa convivencia interreligiosa se mantuvo hasta que salta por los aires en 1391 cuando estalla la masacre antijud&iacute;a en Sevilla y se extiende a decenas de ciudades espa&ntilde;olas, incluida C&oacute;rdoba. La Juder&iacute;a se desintegra y se inician las conversiones forzadas al cristianismo. &ldquo;Muchos se refugian en el conocido como Castillo de la Juder&iacute;a, que podr&iacute;a estar en el Alc&aacute;zar Viejo&rdquo;, se&ntilde;ala Virginia Luque. 
    </p><p class="article-text">
        La comunidad jud&iacute;a de C&oacute;rdoba era una de las m&aacute;s importantes de Al Andalus. De eso no hay duda. Pero, en t&eacute;rminos relativos, era una &iacute;nfima parte de una poblaci&oacute;n mayoritariamente musulmana, que muchos expertos cifran en varios cientos de miles de personas. Que la Juder&iacute;a haya terminado dando nombre a todo el conjunto de la vieja Medina andalus&iacute; es un enigma a&uacute;n por resolver.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/le-llamamos-juderia-debemos-decir-medina-expertos-opinan_1_11985541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jan 2025 19:28:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1fc90ade-ebb2-4dd7-9698-68c69d02173d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="185268" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1fc90ade-ebb2-4dd7-9698-68c69d02173d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="185268" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué le llamamos Judería cuando debemos decir Medina? Los expertos opinan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1fc90ade-ebb2-4dd7-9698-68c69d02173d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje,Judería,casco histórico,historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tren a la desidia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tren-desidia_129_11954237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e71f255-b1d0-43b4-8c5f-18bd7fc967fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tren a la desidia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los lunes son para hacerse propósitos. Como el 1 de enero, pero 52 veces al año. La vida empieza cada lunes y contar la vida es lo que pretende “Gente de lunes: historias ilustradas”, una propuesta creativa de la periodista Elena Lázaro y el ilustrador y diseñador gráfico Pedro Peinado. Quincenalmente, ambos narrarán historias corrientes, de esas que guían la actualidad cotidiana de la gente que vive sin hacer declaraciones ni dar ruedas de prensa; el mundo real contado sin pretensiones, pero con la palabra y la imagen atentas a lo común</p></div><p class="article-text">
        A Mar&iacute;a le duelen los huesos. Por eso su paso en el and&eacute;n es lento, aunque mantiene un ritmo constante que me tranquiliza. Por muy lejos que quede el vag&oacute;n 25 llegaremos a tiempo. Media hora antes hab&iacute;amos recorrido la misma distancia sin prisa, conversando. Ahora procuro no darle conversaci&oacute;n. Oigo su resuello a mi espalda.
    </p><p class="article-text">
        Son las 10:33. Hace 2 minutos que el tren deb&iacute;a haber partido, pero hay gente corriendo por todas partes. El personal de la Estaci&oacute;n de Delicias, en Zaragoza, ha dado la informaci&oacute;n incorrecta: el tren llega en la posici&oacute;n exactamente contraria a la que nos han indicado, as&iacute; que el and&eacute;n es un tumulto de personas corriendo de un lado a otro. Bueno, todas no corren. Mar&iacute;a y yo solo caminamos, mientras las adolescentes de un equipo de gimnasia r&iacute;tmica de Jerez r&iacute;en divertidas con el malentendido. Claro que ellas solo tienen que deshacer la mitad de su camino. Viajan en el coche 11. Las vemos entrar cargadas con sus aros y mochilas mientras mantenemos fija la vista en el final del tren. Por ah&iacute; debe andar el vag&oacute;n 25.
    </p><p class="article-text">
        He recogido a Mar&iacute;a en la puerta de embarque. Ella trataba de tranquilizar a su hijo, empe&ntilde;ado en acompa&ntilde;arla hasta el and&eacute;n en contra de las indicaciones del personal de Renfe. &ldquo;Usted no puede bajar&rdquo;, responde seca la controladora de la puerta. La veo cabecear ante el empe&ntilde;o del hombre. Me acerco a Mar&iacute;a y tranquilizo a su hijo: &ldquo;no te preocupes, me quedo con tu madre hasta que est&eacute; sentada en su asiento. Puedo con su maleta&rdquo;. Me lo agradece, cojo la maleta de Mar&iacute;a y comenzamos a bajar la rampa. Quedan 25 minutos para que salga. Hay tiempo de sobra para recorrer los 200 metros que mide el tren. La disciplinada operaria nos ha dicho que la cabecera caer&aacute; junto a la rampa y nosotras vamos al final. 
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a podr&iacute;a haber solicitado el servicio de ayuda Atendo de Renfe para personas con movilidad reducida, pero no lo ha hecho. Ignoro por qu&eacute;, aunque se me ocurre que ese servicio no se ofrece de manera directa al comprar el billete ni en la web ni en las taquillas. Hay que saber que existe. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras caminamos, nos contamos la vida. Es lo que hacemos las mujeres; contarnos la vida. Ahora ya s&eacute; que Mar&iacute;a tiene 74 a&ntilde;os, un hijo guardia civil destinado en Belchite -el hombre preocupado que nos ha estado mirando desde arriba en el inicio de nuestro paseo-, una hija casada con un hombre amable que ir&aacute; a recogerla a M&aacute;laga para hacer el tramo final de su viaje hasta su casa en Algeciras, y 3 nietas, dos adolescentes y otra a punto de hacer la Primera Comuni&oacute;n. Ser&aacute; en mayo y la ocasi&oacute;n le permitir&aacute; volver a reunirlos a todos en Algeciras. Bueno, no a todos. Su marido falta desde hace 24 a&ntilde;os. He pensado que cuando enviud&oacute; ten&iacute;a casi mi edad y dos criaturas como las m&iacute;as. Yo tambi&eacute;n le he dado mi ficha con todo lujo de detalle y nuestra conversaci&oacute;n ha saltado por alto todas diferencias generacionales. Al fin y al cabo somos dos madres sin marido con criaturas adultas. Me r&iacute;o y le digo que somos legi&oacute;n: <a href="https://familiasmonomarentales.es/wp-content/uploads/2023/06/Analisis-13_junio2023_NoSomosPobres.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mill&oacute;n y medio para ser exactas</a>, seg&uacute;n la Encuesta Continua sobre los Hogares del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre me preocupa parecer condescendiente con las personas mayores. <a href="https://www.elsaltodiario.com/feminismos/anna-freixas-feminismo-debe-convertirse-tambien-salvavidas-viejas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">He le&iacute;do y escuchado demasiado a Anna Freixas</a> para no andar con pies de plomo evitando caer en el edadismo.
    </p><p class="article-text">
        No quiero que Mar&iacute;a malinterprete mi ayuda. Arrastro su maleta por puro ego&iacute;smo. Me gusta conversar con la gente cuando viajo sola. Es mucho mejor criticar a Renfe y a Adif en anal&oacute;gico que en redes sociales. Adem&aacute;s, esta vez lo hacemos con datos y argumentos basados en evidencias y en la experiencia. Mar&iacute;a recuerda cuando pod&iacute;as acompa&ntilde;ar a tus familiares hasta el mismo asiento y despedirte desde el and&eacute;n a trav&eacute;s de las ventanillas. Recuerdo cuando yo misma acompa&ntilde;aba a mis abuelos en la vieja estaci&oacute;n de C&oacute;rdoba. Era una ni&ntilde;a, pero a&uacute;n siento la adrenalina subiendo al pensar el tren podr&iacute;a empezar su viaje y obligarme a saltar en marcha. Luego lleg&oacute; la Alta Velocidad, nos hicimos modernos y terminaron las despedidas en el and&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las medidas de seguridad en las estaciones se centraron siempre en los nuevos trenes AVE desde los a&ntilde;os noventa, cuando la amenaza era interna (ETA) y as&iacute; continuaron despu&eacute;s de los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004, cometidos en la red de Cercan&iacute;as, donde contin&uacute;a sin haber control alguno sobre el equipaje de los viajeros. 
    </p><p class="article-text">
        Este mes de enero se cumplen 20 a&ntilde;os desde la efectiva liberalizaci&oacute;n del sistema ferroviario espa&ntilde;ol con la transformaci&oacute;n de la vieja Renfe en dos empresas p&uacute;blicas: Adif, la gestora de la red ferroviaria, y Renfe-Operadora, compa&ntilde;&iacute;a p&uacute;blica para el transporte de mercanc&iacute;as y viajeros, que termin&oacute; por entrar en competencia con otras firmas europeas en la Alta Velocidad. En este tiempo, ni los precios se han reducido como promet&iacute;an los profetas del libre mercado ni la atenci&oacute;n al cliente ha mejorado sustancialmente. M&aacute;s bien al contrario. El servicio se ha deteriorado hasta tal punto que ni la propia Renfe conf&iacute;a en ella, <a href="https://www.renfe.com/es/es/grupo-renfe/comunicacion/renfe-al-dia/sala-de-prensa/renfe-actualiza-compromiso-voluntario-puntualidad-ave-avlo-alvia-euromed-intercity" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modificando su compromiso de puntualidad</a>. El coste de los billetes tampoco ha democratizado la alta velocidad. El billete de Mar&iacute;a cuesta, en el mejor de los casos, alrededor de 120 euros, incluido el descuento para mayores de 65. La cifra supone casi la quinta parte de una pensi&oacute;n no contributiva, que mayoritariamente cobran mujeres como Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No hemos tenido tanto tiempo como para poner al d&iacute;a nuestras finanzas, pero sospecho que el esfuerzo econ&oacute;mico para viajar desde Algeciras hasta Zaragoza en su caso ha sido tan considerable como el que hace al caminar hasta alcanzar el vag&oacute;n 25. Tarea que acepta resignada: es el precio de poder ver a su hijo, ese que se ha quedado sin poder acompa&ntilde;arla hasta el vag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a su asiento, coloco su maleta en el portamaletas m&aacute;s cercano y pregunto qui&eacute;n viaja hasta M&aacute;laga. No hay personal de Renfe a bordo. Pasar&aacute;n luego, cuando toque vender caf&eacute;. Ya no hay caramelos ni tripulaci&oacute;n que pasee por el tren ofreciendo auriculares a todos. Se acabaron con la libre competencia. El mercado, lo llaman. Una mujer joven responde amable y se ofrece a ayudarla al llegar. Estoy segura de que lo har&aacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Lázaro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/tren-desidia_129_11954237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 19:34:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7e71f255-b1d0-43b4-8c5f-18bd7fc967fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5264874" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7e71f255-b1d0-43b4-8c5f-18bd7fc967fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5264874" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tren a la desidia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7e71f255-b1d0-43b4-8c5f-18bd7fc967fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje,Tren]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La litografía de Guesdon, ¿la primera fotografía aérea de Córdoba?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/litografia-guesdon-primera-fotografia-aerea-cordoba_1_11593540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96327648-5968-4885-b2dd-1c8746b6c6d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La litografía de Guesdon, ¿la primera fotografía aérea de Córdoba?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1853, un francés trazó una vista aérea única de la ciudad de Córdoba antes de la llegada del ferrocarril y de que el nuevo urbanismo lo cambiase todo</p></div><p class="article-text">
        El Museo de Bellas Artes de Nantes conserva una litograf&iacute;a fundamental para conocer la historia contempor&aacute;nea del urbanismo en C&oacute;rdoba, una obra adelantad&iacute;sima a su tiempo, una especie de Google Maps del siglo XIX que a&uacute;n hoy en d&iacute;a no se sabe exactamente c&oacute;mo se hizo. &iquest;Fue una fotograf&iacute;a? &iquest;Un grabado dibujado a mano desde un globo aerost&aacute;tico? &iquest;Un grabado sin globo alguno, basado en planos anteriores?
    </p><p class="article-text">
        En 1853, Alfred Guesdon, un lit&oacute;grafo, arquitecto y pintor franc&eacute;s, realiz&oacute; una obra que cambiar&iacute;a la manera de visualizar las ciudades: una vista a&eacute;rea de C&oacute;rdoba. Esta imagen, que forma parte de una serie de litograf&iacute;as de ciudades europeas, representa no solo un hito art&iacute;stico sino tambi&eacute;n una ventana al pasado que revela los detalles urbanos de C&oacute;rdoba en el siglo XIX. Sin embargo, el m&eacute;todo utilizado para crear esta vista ha suscitado numerosas preguntas y debates entre historiadores y expertos en arte. &iquest;Podr&iacute;a considerarse esta litograf&iacute;a como la primera &ldquo;fotograf&iacute;a a&eacute;rea&rdquo; de C&oacute;rdoba, antes incluso de que la fotograf&iacute;a a&eacute;rea tal como la conocemos fuera posible?
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, Antonio G&aacute;miz y Antonio Jes&uacute;s Garc&iacute;a Ortega, de la Universidad de Sevilla, quisieron responder a la pregunta, para la que desarrollaron una investigaci&oacute;n que publicaron en el <em>Archivo Espa&ntilde;ol de Arte</em>.
    </p><p class="article-text">
        Durante el siglo XIX, se desarroll&oacute; un creciente inter&eacute;s por representar las ciudades desde nuevos &aacute;ngulos, en particular desde el cielo. Con la invenci&oacute;n del globo aerost&aacute;tico y el daguerrotipo, aparecieron las primeras im&aacute;genes de ciudades vistas desde las alturas. Alfred Guesdon fue uno de los pioneros en esta t&eacute;cnica, combinando sus habilidades art&iacute;sticas con los avances tecnol&oacute;gicos de la &eacute;poca para crear vistas a&eacute;reas de diversas ciudades europeas.
    </p><p class="article-text">
        Guesdon naci&oacute; en Nantes en 1808 y dedic&oacute; gran parte de su carrera a viajar por Europa, documentando las ciudades que visitaba. Su serie &ldquo;<em>L'Espagne &agrave; vol d'oiseau</em>&rdquo;, de la cual forma parte la vista a&eacute;rea de C&oacute;rdoba, es una de las m&aacute;s notables. Estas litograf&iacute;as son conocidas por su detalle y precisi&oacute;n, lo que ha llevado a algunos investigadores a especular que Guesdon podr&iacute;a haber utilizado globos aerost&aacute;ticos o incluso fotograf&iacute;as primitivas para crear sus vistas.
    </p><h2 class="article-text">La C&oacute;rdoba del siglo XIX, desde el aire</h2><p class="article-text">
        La vista a&eacute;rea de C&oacute;rdoba realizada por Guesdon en 1853 es una obra de notable precisi&oacute;n. Al comparar esta litograf&iacute;a con el plano de la ciudad de Montis de 1851, se puede apreciar una correspondencia casi exacta en los detalles urbanos, lo que sugiere que Guesdon ten&iacute;a acceso a informaci&oacute;n detallada sobre la ciudad. Sin embargo, la precisi&oacute;n de la imagen ha llevado a los investigadores e historiadores a preguntarse si Guesdon utiliz&oacute; t&eacute;cnicas fotogr&aacute;ficas, que ya comenzaban a desarrollarse en esa &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En 1858, el franc&eacute;s F&eacute;lix Tournachon, conocido como Nadar, patent&oacute; la primera fotograf&iacute;a a&eacute;rea tomada desde un globo aerost&aacute;tico. Aunque esto ocurri&oacute; varios a&ntilde;os despu&eacute;s de que Guesdon realizara su obra, la exactitud de la litograf&iacute;a de C&oacute;rdoba plantea la posibilidad de que Guesdon hubiera utilizado alg&uacute;n tipo de tecnolog&iacute;a avanzada para la &eacute;poca, como fotograf&iacute;as desde globos o dibujos asistidos por im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas.
    </p><h2 class="article-text">La hip&oacute;tesis de Charles Clifford</h2><p class="article-text">
        Un aspecto fascinante de este debate es la posible colaboraci&oacute;n entre Guesdon y Charles Clifford, un fot&oacute;grafo y aeronauta ingl&eacute;s que trabaj&oacute; en Espa&ntilde;a a mediados del siglo XIX. Clifford fue conocido por sus experimentos con globos aerost&aacute;ticos y daguerrotipos, y se ha sugerido que podr&iacute;a haber colaborado con Guesdon en la creaci&oacute;n de sus vistas a&eacute;reas. Aunque no existe evidencia directa de esta colaboraci&oacute;n, la precisi&oacute;n de las litograf&iacute;as de Guesdon ha llevado a algunos expertos a especular sobre esta posibilidad.
    </p><p class="article-text">
        La litograf&iacute;a de Alfred Guesdon de C&oacute;rdoba en 1853 es mucho m&aacute;s que una obra de arte; es un testimonio visual de la ciudad tal como exist&iacute;a en el siglo XIX. Aunque no se puede afirmar con certeza que Guesdon utiliz&oacute; t&eacute;cnicas fotogr&aacute;ficas, la precisi&oacute;n de su trabajo y la posibilidad de una colaboraci&oacute;n con Charles Clifford abren la puerta a interesantes especulaciones sobre los m&eacute;todos que utiliz&oacute;. En cualquier caso, esta litograf&iacute;a sigue siendo una de las representaciones m&aacute;s importantes de C&oacute;rdoba y un testimonio del ingenio y la creatividad de Alfred Guesdon.
    </p><p class="article-text">
        La exactitud de la litograf&iacute;a de Guesdon elaborada en pleno siglo XIX con la ciudad sobre plano, aunque con algunos escasos errores (de bulto para los investigadores) es el principal motivo que lleva a la conclusi&oacute;n de que la obra no es ni un grabado ni una fotograf&iacute;a, sino un camino intermedio en el que ambas disciplinas se dieron la mano.
    </p><p class="article-text">
        En la colecci&oacute;n sobre Espa&ntilde;a, Guesdon dibuj&oacute; y litografi&oacute; 24 l&aacute;minas, incluyendo 16 ciudades o lugares notables. S&oacute;lo se conocen 4 dibujos originales preparatorios de estas vistas: sobre Burgos y C&oacute;rdoba conservados en el Museo de Nantes, sobre C&aacute;diz, en el Institut Cartogr&agrave;fic de Catalunya, y sobre Valencia, subastado en Sotheby&rsquo;s.
    </p><h2 class="article-text">La ciudad de C&oacute;rdoba dibujada por Guesdon</h2><p class="article-text">
        La litograf&iacute;a de Guesdon es de un valor incalculable, pues retrata el urbanismo de una ciudad que a&uacute;n no se ha desarrollado con la llegada del ferrocarril. El paper de los investigadores de la Universidad de Sevilla se&ntilde;alan que &ldquo;a poniente, en primer plano, aparecen las arboledas de la Huerta del Rey, y m&aacute;s all&aacute; las del Paseo de la Victoria. Como fondo se aprecian las primeras estribaciones de Sierra Morena, precedidas por colinas y suaves accidentes topogr&aacute;ficos, urbanizados o transformados en el siglo XX. El territorio contiguo al casco hist&oacute;rico, sustancialmente plano, estar&iacute;a ocupado desde tiempos inmemoriales por instalaciones artesanales, que daban nombre a distintos arrabales (Oller&iacute;as, Tejares, Matadero&hellip;). Esta zona fue tambi&eacute;n ocupada por implantaciones religiosas que constituyeron un aut&eacute;ntico cintur&oacute;n conventual, por entonces en estado de abandono. Se aprecian los antiguos monasterios de La Victoria al oeste, el de La Merced (ahora hospicio) y San Cayetano al norte, y los de San Juan de Dios y Madre de Dios, al este&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende la ciudad amurallada, o el humo de la f&aacute;brica de sombreros de la plaza de la Corredera, en el actual mercado de S&aacute;nchez Pe&ntilde;a. O la configuraci&oacute;n original de las Caballerizas Reales, del Alc&aacute;zar y hasta el skyline actual que dibuja la Mezquita Catedral de C&oacute;rdoba, con su enorme torre. Las huertas y viviendas del Campo de la Verdad y hasta el fluir del r&iacute;o Guadalquivir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/litografia-guesdon-primera-fotografia-aerea-cordoba_1_11593540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 18:41:06 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/96327648-5968-4885-b2dd-1c8746b6c6d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="36281" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/96327648-5968-4885-b2dd-1c8746b6c6d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36281" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La litografía de Guesdon, ¿la primera fotografía aérea de Córdoba?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/96327648-5968-4885-b2dd-1c8746b6c6d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,historia,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinamomusic: un concurso profesional entre la Muestra Pop Rockera y los ‘talent shows’]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/dinamomusic-concurso-profesional-muestra-pop-rockera-talent-shows_1_11404690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2a4b42e7-b84b-4552-bbd4-3087961086e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artista participantes en Dinamomusic"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El concurso, impulsado por la Delegación de Juventud, llega a su undécima edición con un formato consolidado, a caballo entre la muestra pop rockera y los ‘talent contest’ tan en boga

</p><p class="subtitle">Los finalistas este año son Xino AM & Basi, Lalola, Califa Jerezano, Sizigia, Aura y Los Primos Chicos.
</p></div><p class="article-text">
        Cuando la Delegaci&oacute;n de Juventud impuls&oacute; el certamen Dinamomusic, la m&iacute;tica Muestra Pop Rockera de C&oacute;rdoba llevaba ya nueve a&ntilde;os enterrada, tras haber sumado casi veinte ediciones y haber dejado im&aacute;genes y sonidos para el recuerdo del p&uacute;blico cordob&eacute;s amante de la m&uacute;sica alternativa. 
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos, sin embargo, hab&iacute;an cambiado de manera vertiginosa. Y, con ello, tambi&eacute;n el p&uacute;blico, la m&uacute;sica y su presencia en las radios, la televisi&oacute;n, los clubs y garitos de una ciudad que, para el a&ntilde;o 2012, parec&iacute;a otra muy distinta a la del 2003, cuando se cerr&oacute; el tel&oacute;n en la Axerqu&iacute;a de la edici&oacute;n n&uacute;mero 17 de la Muestra Pop Rockera.
    </p><p class="article-text">
        La Delegaci&oacute;n de Juventud, recogiendo la demanda juvenil, tuvo claro entonces que se ten&iacute;a que dotar a la ciudad de un nuevo certamen. Eso s&iacute;, adaptado a los nuevos tiempos. Y as&iacute; es como naci&oacute; este concurso musical, que suma ya 11 ediciones, y que celebrar&aacute; su gran final entre el 20 y el 27 de junio en el Quiosco de la M&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Esos d&iacute;as, sobre el escenario, habr&aacute; una representaci&oacute;n caleidosc&oacute;pica de la escena musical incipiente que hay en C&oacute;rdoba, y que va desde el pop-rock (representado por Los primos chicos, Sizigia y Aura) a la canci&oacute;n de autor (con LaLola), pasando por las m&uacute;sicas urbanas (Xino AM &amp; Basi) y el flamenco de aire canalla (Califa jerezano).
    </p><p class="article-text">
        Por el camino se han quedado otros proyectos como Dess Velvet, Juan Antonio Galiot, Kike Aranzana, Javi Rivers, Yeska, Bleeding Abyss Band, Ammori y El Marocchino.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0a88108-3369-442c-b5f6-b77a32552a25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El grupo Aura."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El grupo Aura.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Visibilidad, comunidad y profesionalizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Todos ellos artistas o grupos que est&aacute;n en su primera fase. Algunos m&aacute;s fogueados en el directo que otros, pero todos con la valent&iacute;a suficiente como para presentar sus canciones ante un jurado y en un escenario. En este &aacute;mbito, Marta Ortega, del grupo finalista Aura, cuenta que, tras quedarse a las puertas en solitario hace un par de ediciones, este a&ntilde;o ha conseguido meterse en la fase final con un grupo que no lleva ni tres meses en activo.
    </p><p class="article-text">
        Su objetivo, al presentarse, no es otro que lograr una &ldquo;ayudita&rdquo; econ&oacute;mica que les encamine hacia su sue&ntilde;o de poder grabar un disco y que &eacute;ste llegue a las plataformas. &ldquo;Solo queremos que la gente diga: voy a escuchar un grupo cordob&eacute;s, y estemos disponibles en Spotify&rdquo;, se&ntilde;ala. Algo similar espera Francisco de Paula, del grupo Sizigia, que dice que lo m&aacute;s positivo de participar en un concurso como Dinamomusic &ldquo;es poder ofrecer una mirada propia dentro de la escena cordobesa, adem&aacute;s de poder usar el dinero del concurso en la grabaci&oacute;n de nueva m&uacute;sica&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/08b33f9a-c941-424e-ab73-0ff8d2a325eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El grupo Sigizia."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El grupo Sigizia.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Aura y Sizigia son, junto a Los Primos Chicos, los tres representantes este a&ntilde;o de la m&uacute;sica alternativa. Por parte de este &uacute;ltimo grupo, Israel Arroyo, llega a la final con bastante material publicado y en su primera vez con esta nueva formaci&oacute;n. Para ellos, el hecho de que se pague un cach&eacute; por actuar en la final es &ldquo;un buen incentivo&rdquo; y &ldquo;una buena ayuda para seguir avanzando&rdquo;. &ldquo;Todo el mundo sabe que cuando inicia un proyecto as&iacute;, dinero hay cero, ni hay discogr&aacute;fica por medio. Obviamente, el hecho del aporte econ&oacute;mico nos va a ayudar para grabar el siguiente disco o EP&rdquo;, cuenta Israel.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los j&oacute;venes que forman parte de los grupos finalistas de este a&ntilde;o repiten en el concurso. Lo curioso es que tres de ellos participaron en las primeras ediciones, cuando s&oacute;lo se pagaba al ganador. Es el caso de LaLola, el proyecto en solitario de Lola Jim&eacute;nez, que ya concurs&oacute; en el a&ntilde;o 2014, llegando a la final. Para ella, el incentivo de Dinamomusic siempre ha ido m&aacute;s all&aacute; de lo econ&oacute;mico, si bien, deja claro que no es tan com&uacute;n que los concursos paguen por actuar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7c94e47-1675-42d7-8f1c-a7fd6ac9c6a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los primos chicos."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los primos chicos.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;M&aacute;s que un premio, a la hora de presentarme me lo tomaba como: bueno, es un concurso en el que vamos a hacer un concierto pagado, como debe de ser, y a partir de ah&iacute; el premio verdadero es que despu&eacute;s financian el videoclip&rdquo;, afirma la cantautora, actriz y performer.
    </p><p class="article-text">
        Paco Record Jr, miembro de Califa Jerezano, ya sabe lo que es llevarse el gran premio. Lo gan&oacute; en 2019 con el grupo Skygrand Pagers, y despu&eacute;s grab&oacute; un videoclip. Ahora viene con un proyecto totalmente distinto: flamenco con tintes pop. El suyo es un proyecto que est&aacute; funcionando muy bien a nivel directo, con muchos conciertos cerrados, aunque les llamaba la idea de poder presentar su propio material. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x623y275.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x623y275.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x623y275.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x623y275.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x623y275.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x623y275.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/82b353dd-ad6b-4e12-90e3-a71423e410e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x623y275.jpg"
                    alt="LaLola"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                LaLola                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Precisamente, ahora mismo estamos en un buen momento, aunque es verdad que en nuestros conciertos hay muchas m&aacute;s versiones. As&iacute; que nos motivaba presentar lo nuestro. Hace poco sacamos el <a href="https://youtu.be/Mm1bZNdIhdM" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Me gusta la noche</a>, que es el primer tema propio que hemos publicado, y tenemos preparados dos o tres m&aacute;s&rdquo;, cuenta el bajista.
    </p><p class="article-text">
        La nota de m&uacute;sica urbana de este a&ntilde;o la ponen Xino AM &amp; Basi. Xino AM, o sea Rub&eacute;n, tambi&eacute;n repite. Estuvo en la segunda edici&oacute;n, en 2013, con un perfil de rap mucho m&aacute;s cerrado, y esta vez ha llegado a la final con una m&uacute;sica mucho m&aacute;s abierta estil&iacute;sticamente, dentro de eso que se cataloga como m&uacute;sica urbana. Para &eacute;l, hay dos claves a la hora de prensentarse a un evento as&iacute;: la primera, la oportunidad de tocar en el Quiosco de la M&uacute;sica, donde puede haber mucha gente y donde no es tan f&aacute;cil hacerlo, lo cual ya supone una oportunidad; y la segunda, el hecho de que en Dinamomusic &ldquo;no se pague &uacute;nicamente con promoci&oacute;n&rdquo;, como suele ser habitual en muchos concursos. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4c53a1e9-9702-4761-bb42-0f0ce07746e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Xino AM &amp; Basi."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Xino AM &amp; Basi.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Una mirada actualizada</h3><p class="article-text">
        Lo cierto es que, desde su nacimiento, Dinamomusic ha buscado convertirse en un trampol&iacute;n para los grupos j&oacute;venes de C&oacute;rdoba, as&iacute; como un est&iacute;mulo para aquellos que no siempre han encontrado un escaparate donde exhibir su talento y llegar al p&uacute;blico local. David Ledesma, coordinador de programas de la Delegaci&oacute;n de Juventud, explica que el certamen surgi&oacute;&nbsp;como una respuesta a la falta de oportunidades para los j&oacute;venes m&uacute;sicos que no hab&iacute;an experimentado la era dorada del rock local de los a&ntilde;os 80 y 90. 
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa, impulsada por la Casa de la Juventud, busc&oacute; llenar este vac&iacute;o, aunque pronto vio que la etiqueta rock se quedaba cort&iacute;sima. De hecho, el formato de Dinamomusic ha ido evolucionando a lo largo de los a&ntilde;os. Si originalmente se concibi&oacute; como una competici&oacute;n para incentivar la participaci&oacute;n, con el paso de las ediciones el certamen ha mantenido su esencia competitiva, pero ha introducido cambios significativos, principalmente buscando adoptar un aire de profesionalizaci&oacute;n que, en muchos casos, supone el primer salario musical que reciben los grupos que participan en el certamen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8d458a5-3577-4450-bea7-94bb940662c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Califa Jerezano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Califa Jerezano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, aunque en un principio, solo los ganadores de los conciertos recib&iacute;an un premio econ&oacute;mico, en las &uacute;ltimas tres ediciones, todos los grupos seleccionados para participar en los conciertos reciben un cach&eacute; por su actuaci&oacute;n, independientemente de su posici&oacute;n final en el concurso. Este cambio ha buscado reconocer el esfuerzo y el talento de todos los participantes, ofreciendo un incentivo econ&oacute;mico a todos los seleccionados.
    </p><p class="article-text">
        El certamen ha enfrentado diversos desaf&iacute;os, incluyendo la interrupci&oacute;n de las ediciones 2020 y 2021 debido a la pandemia. Tambi&eacute;n el de reorganizar las categor&iacute;as, que en las &uacute;ltimas ediciones han quedado en cinco: pop-rock, metal, canci&oacute;n de autor/a, m&uacute;sicas urbanas y otras m&uacute;sicas (esta &uacute;ltima abarca desde el flamenco a la m&uacute;sica jazz o los sonidos electr&oacute;nicos), adem&aacute;s de una &ldquo;categor&iacute;a mixta&rdquo; a efectos de los conciertos en directo, en la que se integran aquellos grupos de las categor&iacute;as que son minoritarias
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de sus once ediciones de historia, Dinamomusic ha logrado importantes hitos. Cerca de 120 grupos han tenido la oportunidad de subirse a sus escenarios, y se han otorgado m&aacute;s de 50 premios en met&aacute;lico. Adem&aacute;s, se han producido 23 videoclips, proporcionando a los grupos una herramienta crucial para su promoci&oacute;n, a lo que se suma la inclusi&oacute;n de los grupos en otros proyectos de la Delegaci&oacute;n, que a menudo se han traducido en nuevas oportunidades de tocar en directo.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, dos nuevos grupos y/o artistas se sumar&aacute;n a esta lista, destacando el compromiso del certamen con la difusi&oacute;n y el apoyo a los creadores locales, y consolidando su personalidad propia, a caballo entre la m&iacute;tica Muestra Pop Rockera y los concursos de talentos actuales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/dinamomusic-concurso-profesional-muestra-pop-rockera-talent-shows_1_11404690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2024 18:26:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2a4b42e7-b84b-4552-bbd4-3087961086e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="163110" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2a4b42e7-b84b-4552-bbd4-3087961086e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="163110" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dinamomusic: un concurso profesional entre la Muestra Pop Rockera y los ‘talent shows’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2a4b42e7-b84b-4552-bbd4-3087961086e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[juventud,Música,reportaje,Córdoba,conciertos,Concierto,Planneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un cordobés, campeón de España de magia, acude a Europa a competir]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordobes-campeon-espana-magia-acude-europa-competir_1_11235512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eb3e1f22-3724-4c4c-a48f-1c41c6e58f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un cordobés, campeón de España de magia, acude a Europa a competir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Isaac Deck es piloto de avión y compagina los altos vuelos con una afición que también lo está llevando muy lejos</p></div><p class="article-text">
        Su inter&eacute;s por la magia comenz&oacute; en un crucero, donde la actuaci&oacute;n de un mago le caus&oacute; mucha impresi&oacute;n. &ldquo;Por eso quise empezar a hacer magia, para que todo el mundo pudiera experimentar esa sensaci&oacute;n&rdquo;, asegura Isaac Deck. En ese mismo viaje, con una baraja y un CD que vend&iacute;a ese mismo mago, comenz&oacute; su aventura con la magia. &ldquo;A partir de entonces, mis padres me empezaron a comprar libros y juegos de magia de vez en cuando para que fuera aprendiendo&rdquo; explica.
    </p><p class="article-text">
        Ese m&eacute;todo, el del aprendizaje autodidacta, es el que le ha acompa&ntilde;ado toda su carrera. &ldquo;Empec&eacute; leyendo libros, cuando Youtube no exist&iacute;a, y cuando me hice con una base t&eacute;cnica empec&eacute; a crear mis propios juegos&rdquo;, cuenta. &ldquo;Tambi&eacute;n he asistido a muchas conferencias y participado en un curso de dos semanas con Juan Tamariz, que fue mi referente de peque&ntilde;o, pero yo soy autodidacta&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        A los a&ntilde;os se uni&oacute; al C&iacute;rculo M&aacute;gico Cordob&eacute;s, para lo que hizo una prueba de acceso. &ldquo;Esto sirve para comprobar que te gusta la magia y le dedicas tiempo, y no vas solo para aprender un par de trucos&rdquo;, explica. Estas asociaciones permiten a los magos reunirse una vez a la semana para hablar y compartir trucos, e Isaac comenta que &ldquo;una vez al mes suele haber una conferencia de un mago de fuera de la ciudad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El proceso hasta ser campe&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Antes de ser campe&oacute;n nacional, Isaac ya hab&iacute;a ganado varios concursos menores en Espa&ntilde;a, adem&aacute;s del Congreso Nacional de Portugal, en dos categor&iacute;as diferentes. El prestigio conseguido con el paso de los a&ntilde;os le permiti&oacute; presentarse al Campeonato de Espa&ntilde;a. &ldquo;Tiene que avalarte una asociaci&oacute;n, para que no se presente cualquiera&rdquo; explica, &ldquo;y si alcanzas una buena posici&oacute;n, te seleccionan para ir al de Europa y lo mismo con el Mundial&rdquo;. &ldquo;Tienes que ir paso a paso&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        En el concurso espa&ntilde;ol, Isaac obtuvo la primera posici&oacute;n en la categor&iacute;a de cartomagia, lo que le ha dado acceso al Campeonato Europeo, que se celebrar&aacute; en mayo en Tur&iacute;n. En &eacute;l, participar&aacute;n 180 personas en las diferentes categor&iacute;as. &ldquo;Si quedas en una buena posici&oacute;n puedes ir al Mundial, que se celebra tambi&eacute;n cada tres a&ntilde;os, el pr&oacute;ximo en 2025&rdquo;, a&ntilde;ade. Isaac explica que el certamen europeo re&uacute;ne a los ganadores nacionales de diferentes pa&iacute;ses, &ldquo;pero en Espa&ntilde;a tenemos un buen nivel de magia respecto al resto, somos un referente&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d9e3b481-c28c-46bd-bd9e-f73099552066_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Isaac Deck."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Isaac Deck.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de mago, Isaac es piloto de avi&oacute;n. Esto hace que no siempre pueda dedicarle el mismo tiempo a la magia. Adem&aacute;s, su profesi&oacute;n le ha llevado a vivir en otras ciudades y a pertenecer a otras asociaciones, como la Sociedad Espa&ntilde;ola de Ilusionismo, cuando viv&iacute;a en Madrid, o el C&iacute;rculo M&aacute;gico de M&aacute;laga.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, trabaja en vuelos de largo recorrido. Isaac explica que &ldquo;esto hace que pueda pasar una semana entera fuera de casa, pero luego tengo otra libre, y esto me da la oportunidad de dedicarle m&aacute;s tiempo a la magia&rdquo;. Adem&aacute;s, relata que, como piloto, la magia le permite llegar a un sitio y conocer a gente de la magia, y que cuando llega a una ciudad siempre tiene alguien a quien visitar o con quien tomarse un caf&eacute; para hablar de magia. As&iacute;, explica, puedo &ldquo;tener amigos en todos los lados del mundo a los que nos une la magia, sin importar la cultura o la procedencia&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;La magia tiene que ser divertida&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        A la hora de crear nuevos juegos, Isaac se imagina sentado en la butaca del teatro y piensa en qu&eacute; le sorprender&iacute;a. &ldquo;A partir de ah&iacute; empiezo a trabajar e intento resolver ese puzle que me he creado yo solo&rdquo;, cuenta, &ldquo;yo me imagino lo que me sorprender&iacute;a y lo que pienso es c&oacute;mo llegar a eso, c&oacute;mo hacerlo posible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l, la magia tiene que ser divertida y un espect&aacute;culo en el que pasarlo bien. Es por eso por lo que no los llama trucos de magia, sino juegos de magia &ldquo;porque no es un enga&ntilde;o, es para pasarlo bien&rdquo;, afirma. Y a&ntilde;ade que lo que le gusta es que &ldquo;la gente participe y se divierta, no que la magia suponga incomodidad, la gente lo pase mal y nadie quiera salir como voluntario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para poner en pr&aacute;ctica los trucos que llevar&aacute;n a campo en el certamen europeo, Isaac y otros participantes espa&ntilde;oles en el Campeonato Europeo se han juntado en un espect&aacute;culo llamado &lsquo;Destino Mundial de Magia&rsquo;. En &eacute;l, mostrar&aacute;n trucos totalmente nuevos y originales, que seg&uacute;n explica &ldquo;tratamos de guardarnos para no desvelar mucho antes de la competici&oacute;n&rdquo;. Pero tambi&eacute;n para atraer patrocinadores, porque, como asegura Isaac, &ldquo;el viaje, las dietas y la inscripci&oacute;n es dinero que no se recupera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este espect&aacute;culo tendr&aacute; lugar el d&iacute;a 15 de abril en Madrid y el 22 en Barcelona, a lo que hay que sumar otra actuaci&oacute;n el 31 de marzo en M&aacute;laga. &ldquo;En este caso act&uacute;o con otro mago de C&aacute;diz que se presenta en la categor&iacute;a de magia de sal&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade Isaac. &ldquo;&Eacute;l y yo somos los &uacute;nicos andaluces en el Campeonato Europeo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Ruiz Ogallas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/cordobes-campeon-espana-magia-acude-europa-competir_1_11235512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Mar 2024 18:37:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/eb3e1f22-3724-4c4c-a48f-1c41c6e58f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1032366" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/eb3e1f22-3724-4c4c-a48f-1c41c6e58f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1032366" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un cordobés, campeón de España de magia, acude a Europa a competir]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/eb3e1f22-3724-4c4c-a48f-1c41c6e58f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje,magia,sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alí Bey, el alcalde 'moro' de Córdoba nombrado por Napoleón]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ali-bey-alcalde-moro-cordoba-nombrado-napoleon_1_11212263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e7a511da-2d76-4feb-924d-c59aea5aa180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alí Bey, el alcalde &#039;moro&#039; de Córdoba nombrado por Napoleón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así es la fascinante historia del viajero, espía y orientalista español que exploró el Magreb y Oriente Medio en misión secreta para acabar como regidor cordobés en 1810 designado por el régimen napoleónico</p></div><p class="article-text">
        El 5 de abril de 1810 un extravagante personaje conocido como Al&iacute; Bey al Abbas&iacute; es designado alcalde de C&oacute;rdoba. La suya es una biograf&iacute;a deslumbrante. Aventurero, esp&iacute;a, dramaturgo, f&iacute;sico, astr&oacute;nomo, inventor, ge&oacute;grafo y qui&eacute;n sabe cu&aacute;ntos oficios m&aacute;s, su alucinante vida no tiene nada que envidiarle a la del mism&iacute;simo Lawrence de Arabia.
    </p><p class="article-text">
        Pero vayamos por orden. Domingo Bad&iacute;a y Leblich naci&oacute; en Barcelona en 1767. Once a&ntilde;os despu&eacute;s, su familia se traslada a Vera (Almer&iacute;a) donde su padre se desempe&ntilde;&oacute; como contador de guerra y tesorero judicial. Y en 1792, ya casado con Mar&iacute;a Luc&iacute;a Burruezo y padre de un ni&ntilde;o, se instala en C&oacute;rdoba como administrador de rentas de tabaco.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; cae rendido ante la belleza del patrimonio arquitect&oacute;nico isl&aacute;mico y decide estudiar &aacute;rabe. En estos a&ntilde;os, se prepara concienzudamente para la incre&iacute;ble vida de aventurero que le esperaba. Estudia f&iacute;sica, qu&iacute;mica y matem&aacute;ticas con el audaz objetivo de construir un globo aerost&aacute;tico. Tard&oacute; tres a&ntilde;os en desarrollar su intr&eacute;pido proyecto a&eacute;reo. Y el 19 de mayo de 1795 despliega el artilugio en plena explanada del Campo de la Merced, seg&uacute;n explica su bi&oacute;grafa Patricia Almarcegui en un art&iacute;culo titulado <em>La biblioteca de Al&iacute; Bey</em>.
    </p><p class="article-text">
        Tras cinco intentos fallidos en mes y medio, el 4 de julio recoge los restos del globo aerost&aacute;tico y poco despu&eacute;s abandona C&oacute;rdoba. El proyecto lo deja en la m&aacute;s absoluta de las ruinas y endeudado hasta las cejas, de tal forma que se ve obligado a vender parte de su valiosa biblioteca personal. Recala en Sanl&uacute;car de Barrameda y Puerto Real, para acabar avecindado en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Pero Domingo Bad&iacute;a era un alma incorregible. Y su febril ansia de aventura lo empuja a un nuevo y ex&oacute;tico desaf&iacute;o. En 1801, presenta ante el Gobierno de Carlos IV otro osado proyecto: un viaje cient&iacute;fico por &Aacute;frica. El valido del rey, Manuel Godoy, acepta pero con condiciones: la misi&oacute;n tendr&aacute; car&aacute;cter pol&iacute;tico. Espa&ntilde;a ten&iacute;a ambiciones coloniales en el Magreb y quiere aprovechar la pericia de su enviado para infiltrarse en la corte y desestabilizar al sult&aacute;n marroqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/26afbb68-610a-48ed-afe0-0c10043e7fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Lámina de Alí Bey sobre La Meca"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Lámina de Alí Bey sobre La Meca                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El 29 de junio de 1803 desembarca en T&aacute;nger. Pero ya no es Domingo Bad&iacute;a. Ahora se hace llamar Al&iacute; Bey Al Abbas&iacute;, un falso pr&iacute;ncipe &aacute;rabe reeducado en Europa. Su conocimiento del idioma le ayuda a camuflarse en Marruecos y accede al c&iacute;rculo de poder de Mulay Sulaym&aacute;n. Durante dos a&ntilde;os, el esp&iacute;a y aventurero espa&ntilde;ol recorre Marruecos mientras mantiene informado al Gobierno de Godoy a trav&eacute;s del coronel Amor&oacute;s, afincado en T&aacute;nger.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al&iacute; Bey es un personaje fascinante. Y un ilustrado&rdquo;, sostiene Fernando Escribano, profesor de Historia Antigua de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, especializado en viajeros europeos en Oriente. El arabista y esp&iacute;a combina su misi&oacute;n diplom&aacute;tica secreta con su verdadera pasi&oacute;n cient&iacute;fica, de la que da buena cuenta en sus formidables cuadernos de viaje, perfectamente ilustrados con l&aacute;minas dibujadas de su pu&ntilde;o y letra. El sult&aacute;n termina desconfiando de &eacute;l y en diciembre de 1805 es expulsado de Marruecos desde la ciudad costera de Larache.
    </p><p class="article-text">
        La misi&oacute;n secreta de Al&iacute; Bey se derrumba bruscamente, pero comienza la cient&iacute;fica que verdaderamente impulsa la vida de nuestro sorprendente personaje. Abandona Marruecos y toma direcci&oacute;n a Argelia, Tr&iacute;poli, Chipre, Egipto y finalmente Arabia Saud&iacute;. Transfigurado de pr&iacute;ncipe &aacute;rabe, logra infiltrarse en una de las ciudades m&aacute;s enigm&aacute;ticas del planeta, cuyo acceso estaba rigurosamente prohibido a los no musulmanes: La Meca. &ldquo;No es el primer europeo que pisa la ciudad santa isl&aacute;mica, pero s&iacute; el que mejor y con m&aacute;s exactitud la describe en sus planos y gr&aacute;ficos&rdquo;, asegura el investigador Fernando Escribano.
    </p><p class="article-text">
        Al&iacute; Bey anticipa la inminente toma del poder saud&iacute; por los wahab&iacute;es y pone rumbo a Palestina y Siria. En octubre de 1807, entra en Estambul y un a&ntilde;o despu&eacute;s regresa a Europa a trav&eacute;s de Bucarest. En Espa&ntilde;a todo hab&iacute;a cambiado. Carlos IV y Fernando VII hab&iacute;an entregado su pa&iacute;s al emperador Napole&oacute;n y se encontraban en Bayona firmando la abdicaci&oacute;n. El esp&iacute;a se pone a disposici&oacute;n de Carlos IV, para quien realmente trabajaba, aunque termina a las &oacute;rdenes del nuevo poder franc&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9eb9de18-fe8c-4782-9cda-73b6a44be768_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="San Juan de Acre, en una lámina dibujada por Alí Bey"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                San Juan de Acre, en una lámina dibujada por Alí Bey                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Es entonces cuando es nombrado alcalde de C&oacute;rdoba por designaci&oacute;n directa de Jos&eacute; Bonaparte. Las cr&oacute;nicas lo mencionan como el <em>prefecto moro</em> de la ciudad andaluza. Al frente del municipio apenas est&aacute; 15 meses, hasta el 14 de julio de 1811, pero en ese breve periodo de tiempo protagoniza transformaciones de enorme calado, seg&uacute;n apunta Luis Calvo. Adem&aacute;s de introducir cultivos muy rentables, como el algod&oacute;n y la remolacha, emprende la construcci&oacute;n de los primeros cementerios de la ciudad: la Salud, San Rafael y San Cayetano, hoy desaparecido. Hasta ese momento los enterramientos se produc&iacute;an en el interior de las iglesias, origen de innumerables epidemias, y la autoridad napole&oacute;nica orden&oacute; su prohibici&oacute;n y la creaci&oacute;n de necr&oacute;polis en el extrarradio urbano.
    </p><p class="article-text">
        Al&iacute; Bey, ya transmutado nuevamente en Domingo Bad&iacute;a, tambi&eacute;n es el fundador de los Jardines de la Agricultura, ubicados fuera del entonces casco urbano amurallado, y apadrin&oacute; la apertura del Teatro C&oacute;mico. Hombre ilustrado y claramente franc&oacute;filo, orden&oacute; la elaboraci&oacute;n del primer plano de C&oacute;rdoba y estableci&oacute; el servicio municipal de basura y limpieza de las calles, un hecho in&eacute;dito hasta entonces. Reforz&oacute; la seguridad, potenci&oacute; el alumbrado p&uacute;blico y suprimi&oacute; el privilegio eclesi&aacute;stico de no pagar impuestos.
    </p><p class="article-text">
        La expulsi&oacute;n de los franceses en 1813 arrastr&oacute; consigo al propio Al&iacute; Bey, que se exili&oacute; en Par&iacute;s. La Junta Central dict&oacute; orden de arresto contra el ex alcalde <em>moro</em> por afrancesado. En la capital gala public&oacute; en 1814 la primera edici&oacute;n de <em>Voyages d'Ali Bey en Afrique et en Asie</em>, donde desvelaba su asombrosa biograf&iacute;a viajera a trav&eacute;s de lo que entonces se divisaba desde Europa como territorios ex&oacute;ticos de Oriente. La edici&oacute;n espa&ntilde;ola todav&iacute;a tuvo que esperar veintid&oacute;s a&ntilde;os. &ldquo;Pero ojo: es el libro de un esp&iacute;a y no dice toda la verdad&rdquo;, advierte Fernando Escribano.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al&iacute; Bey es un adelantado a su tiempo&rdquo;, afirma el profesor de la Universidad Aut&oacute;noma. &ldquo;Hay quien lo toma por un loco, pero yo creo que fue un ilustrado que quiso modernizar a su pa&iacute;s&rdquo;. Desde esa &oacute;ptica, fue un cient&iacute;fico y viajero rom&aacute;ntico que apost&oacute; claramente por superar el Antiguo R&eacute;gimen que atenazaba la historia de Espa&ntilde;a para avanzar en el camino trazado por la Revoluci&oacute;n Francesa. Sus convicciones le costaron el exilio.
    </p><p class="article-text">
        En 1818 emprende un nuevo viaje a Damasco, ahora bajo mandato franc&eacute;s, en otra misi&oacute;n de espionaje. Se esconde tras el sobrenombre de Al&iacute; Othman. Las cr&oacute;nicas indican que fue descubierto por los servicios secretos brit&aacute;nicos y acab&oacute; envenenado con una taza de caf&eacute; a orillas de un poblado des&eacute;rtico al sur de Damasco. Ten&iacute;a apenas 51 a&ntilde;os de edad. Y hab&iacute;a dejado tras de s&iacute; una vida prodigiosa y un legado modernizador, cuya huella a&uacute;n se deja sentir en las calles de C&oacute;rdoba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/ali-bey-alcalde-moro-cordoba-nombrado-napoleon_1_11212263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Mar 2024 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e7a511da-2d76-4feb-924d-c59aea5aa180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="538721" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e7a511da-2d76-4feb-924d-c59aea5aa180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="538721" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alí Bey, el alcalde 'moro' de Córdoba nombrado por Napoleón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e7a511da-2d76-4feb-924d-c59aea5aa180_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,reportaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La arqueóloga Pilar León-Castro y el jurista Rafael Illescas, nuevos honoris causa de la Universidad de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/universidad/arqueologa-pilar-leon-castro-jurista-rafael-illescas-nuevos-honoris-causa-universidad-cordoba_1_10947925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b91c165d-d489-4475-b8e1-2ee25d1ea313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La arqueóloga Pilar León-Castro y el jurista Rafael Illescas, nuevos honoris causa de la Universidad de Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Rectorado ha acogido la solemne ceremonia de investidura de quienes son referentes en Arqueología Clásica y Derecho Mercantil</p></div><p class="article-text">
        El claustro de la Universidad de C&oacute;rdoba (UCO) aprob&oacute; el a&ntilde;o pasado, por unanimidad, el nombramiento como doctores honoris causa de la catedr&aacute;tica de Arqueolog&iacute;a Pilar Le&oacute;n-Castro Alonso y el jurista Rafael Illescas Ortiz. Y en la tarde de este jueves, el Rectorado se ha vestido de gala para investir a ambos profesores con la m&aacute;xima distinci&oacute;n de la Universidad, reconociendo su trayectoria acad&eacute;mica y su vinculaci&oacute;n con el centro.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido en un acto solemne, reservado por la Universidad para personas de reconocido prestigio acad&eacute;mico, cient&iacute;fico e investigador, as&iacute; como para quienes destacan por sus relevantes y excepcionales m&eacute;ritos art&iacute;sticos, literarios, culturales, sociales. As&iacute;, Pilar Le&oacute;n-Castro y Rafael Illescas pasan desde este 22 de febrero de 2024 a engrosar una prestigiosa lista de doctores honoris causa de la Universidad de C&oacute;rdoba en la que brillan nombres como el del Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa, el violinista Yehudi Menuhin, los escritores Antonio Gala y Pablo Garc&iacute;a Baena, la coleccionista Pilar Citoler o el exdirector general de la Unesco Federico Mayor Zaragoza, entre el selecto grupo de 48 personas que ostentan esta distinci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-khwzqlUwmec-8318', 'youtube', 'khwzqlUwmec', document.getElementById('yt-khwzqlUwmec-8318'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-khwzqlUwmec-8318 src="https://www.youtube.com/embed/khwzqlUwmec?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Respecto a los nuevos doctores honoris causa, el rector de la UCO, Manuel Torralbo, ha destacado de la doctora Le&oacute;n-Castro Alonso -doctora honoris causa en la rama de las Artes y las Humanidades-, que es ejemplo de &ldquo;ese Humanismo dotado de m&eacute;todo, di&aacute;logo y logros&rdquo;, reuniendo &ldquo;las mejores cualidades del humanista en su versi&oacute;n docente e investigadora&rdquo;; y se&ntilde;al&oacute; cu&aacute;nto gana la UCO incorporando su &ldquo;extenso saber sobre Arqueolog&iacute;a, de la que tenemos la obligaci&oacute;n de ser referentes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la figura del doctor Illescas Ortiz -doctor honoris causa en la rama de Ciencias Sociales y Jur&iacute;dica-, Torralbo apunt&oacute; que &ldquo;es un orgullo que un jurista cordob&eacute;s haya alcanzado tan altas cotas de proyecci&oacute;n internacional, siendo pionero, como apuntaba el decano de Derecho, en explorar cuestiones relativas al comercio electr&oacute;nico y que hoy son ya asuntos medulares del Derecho Mercantil&rdquo;. Y record&oacute; que &ldquo;ense&ntilde;anza e innovaci&oacute;n caminan juntas en su persona y en una trayectoria, adem&aacute;s, enriquecida por sus vivencias internacionales en la Universidad de Bolonia, la Uni&oacute;n Europea o Naciones Unidas, entre otras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Antes del solemne acto de investidura, la profesora Pilar Le&oacute;n-Castro reconoc&iacute;a que la distinci&oacute;n era &ldquo;un honor inmenso&rdquo;, sobre todo por venir de &ldquo;la muy querida Universidad de C&oacute;rdoba. Son los compa&ntilde;eros los que han tenido la bondad de reconocer unos m&eacute;ritos, modestos, pero que siempre estuvieron al servicio de la Universidad de C&oacute;rdoba&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Y recordaba sus a&ntilde;os de trabajo en la UCO: &ldquo;Mi aportaci&oacute;n fue una aportaci&oacute;n conjunta, en equipo, con mis compa&ntilde;eros del seminario de Arqueolog&iacute;a. Hicimos, creo, que un buen trabajo a favor de la Arqueolog&iacute;a, de la Universidad y de la ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, el profesor Rafael Illescas reconoc&iacute;a que esta investidura era &ldquo;un colof&oacute;n a una carrera. Es la culminaci&oacute;n&rdquo;. Y recordaba que &ldquo;uno cuando hac&iacute;a la carrera, lo que ansiaba era ser doctor, pero cuando uno es doctor...piensa en ver si consigue ser doctor honoris causa&rdquo;. Y apunta que &ldquo;este es el resultado de muchas actividades&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, cree que con su investidura se valora &ldquo;la ayuda prestada al Colegio Universitario de C&oacute;rdoba, para que se convirtiera en una Universidad, mi participaci&oacute;n en asignaturas concretas, que haya convertido en la formaci&oacute;n de muchos profesores de esta Universidad, tambi&eacute;n en tribunales de oposici&oacute;n... La Universidad de C&oacute;rdoba siempre ha estado entre mis ocupaciones preferentes&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5cc11901-3c25-411b-8476-b69c0b6e8f7c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pilar León-Castro"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pilar León-Castro                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Pilar Le&oacute;n-Castro Alonso y una semblanza de la Arqueolog&iacute;a</strong></h3><p class="article-text">
        Como padrino en la investidura de Pilar Le&oacute;n-Castro Alonso intervino el catedr&aacute;tico de Arqueolog&iacute;a &Aacute;ngel Ventura Villanueva, que destac&oacute; los numerosos proyectos de investigaci&oacute;n y excavaci&oacute;n auspiciados por la profesora Le&oacute;n-Castro que &ldquo;han generado un conocimiento cabal de la C&oacute;rdoba romana y su evoluci&oacute;n, a partir del descubrimiento de edificios o conjuntos monumentales como las murallas, los foros, los acueductos, el teatro o el palacio de Cercadilla&rdquo;. El profesor Ventura ha calificado a la laudada como&nbsp;<em>summa femina</em>&nbsp;o &ldquo;gigante a hombros de otros gigantes de la ciencia arqueol&oacute;gica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Entre sus muchos logros est&aacute; haber sido docente en las Universidades de Sevilla, Complutense de Madrid, Santiago de Compostela, C&oacute;rdoba y Pablo de Olavide, directora del Comit&eacute; Cient&iacute;fico de la Fundaci&oacute;n It&aacute;lica de Estudios Cl&aacute;sicos, miembro del Patronato de los Reales Alc&aacute;zares de Sevilla y del Patronato del Museo Arqueol&oacute;gico Nacional, miembro correspondiente del Instituto Arqueol&oacute;gico Alem&aacute;n de Berl&iacute;n y de varias academias; fundadora de la revista Romula y de las reuniones cient&iacute;ficas peri&oacute;dicas sobre Escultura Romana en Hispania, as&iacute; como directora de las excavaciones de It&aacute;lica entre 1979 y 1983.
    </p><p class="article-text">
        En su discurso y tras agradecer la distinci&oacute;n de la que era objeto, la profesora Pilar Le&oacute;n-Castro Alonso ha hecho una semblanza de la Arqueolog&iacute;a, defini&eacute;ndola como &ldquo;una manera de hacer Historia a trav&eacute;s de los restos desvencijados de culturas viejas pero vitales, dotadas de capacidad para renacer y para ser fuente de Renacimiento&rdquo; y &ldquo;como voz integrada en el coro de las Humanidades&rdquo;. La laureada ha recordado sus a&ntilde;os de docencia, defendiendo el uso del logos y la virtud de &ldquo;ense&ntilde;ar a mirar&rdquo; para &ldquo;entablar un di&aacute;logo con lo observado&rdquo; mediante un &ldquo;m&eacute;todo para formar el pensamiento y alentar el raciocinio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, ha recordado la labor del Seminario de Arqueolog&iacute;a de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UCO, donde conflu&iacute;a &ldquo;lo m&aacute;s estimulante y lo m&aacute;s enriquecedor que all&iacute; hab&iacute;a era la curiosidad cient&iacute;fica y el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico desarrollado en absoluta libertad&rdquo;. Tras recordar las ra&iacute;ces del origen de la Universidad de C&oacute;rdoba en la&nbsp;<em>Madrasa al-Qurtuba</em>&nbsp;creada en el siglo X por Abderram&aacute;n III, la profesora Le&oacute;n-Castro Alonso ha concluido que la UCO &ldquo;es en gran medida depositaria de ese legado y administradora de ese patrimonio&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/39107948-60f8-4ec2-b4b4-52d77424eb03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Rafael Illescas"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Rafael Illescas                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Rafael Illescas Ortiz y el Derecho Mercantil</strong></h3><p class="article-text">
        La laudatio del doctorando Rafael Illescas Ortiz correspondi&oacute; al decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Econ&oacute;micas y Empresariales, Luis Miranda Serrano, quien explic&oacute; que el profesor Illescas es un &ldquo;insigne jurista cordob&eacute;s&rdquo; formado acad&eacute;micamente en las Universidades de Sevilla y Bolonia, que con posterioridad ha ejercido las labores docente e investigadora (ya como Catedr&aacute;tico de Derecho mercantil) en las Universidades de Zaragoza, C&aacute;diz, Hispalense y Carlos III de Madrid, en esta &uacute;ltima (de cuya Facultad de Ciencias Sociales y Jur&iacute;dicas fue Decano) con una mayor duraci&oacute;n y dedicaci&oacute;n. El padrino del doctorando argument&oacute; que la figura de Rafael Illescas no puede entenderse bien sin tener en cuenta la gran influencia que ha ejercido sobre sus disc&iacute;pulos, quienes reconocen en &eacute;l un &ldquo;mentor sigiloso cuyo magisterio bien podr&iacute;a definirse a trav&eacute;s de las palabras cercan&iacute;a, libertad, elegancia calmada y receptividad a las nuevas ideas, rompedoras de las visiones cl&aacute;sicas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luis Miranda record&oacute; que el profesor Illescas ha sido pionero en el estudio de asuntos muy novedosos que se han convertido, con el paso del tiempo, &ldquo;en cuestiones medulares del Derecho en general y del Derecho Mercantil en particular, por ejemplo, en materias tales como el comercio electr&oacute;nico&rdquo;. Igualmente, destac&oacute; la importante labor, no solo investigadora sino tambi&eacute;n de trasferencia del conocimiento, que ha desarrollado en el &aacute;mbito del Derecho Uniforme del Comercio Internacional en entidades como la Comisi&oacute;n de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional o el Instituto Internacional para la Unificaci&oacute;n del Derecho Privado, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        El profesor Rafael Illescas agradeci&oacute; el reconocimiento de la UCO, apoyado por m&aacute;s de doscientos profesores y profesoras de Derecho mercantil pertenecientes a los claustros de todas las Universidades espa&ntilde;olas, as&iacute; como a su familia y mentores de la Universidad de Sevilla, donde se form&oacute;, y la de Bolonia, donde realiz&oacute; su doctorado. Tambi&eacute;n reconoci&oacute; su paso por la Uni&oacute;n Europea, la Comisi&oacute;n de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI o UNCITRAL) y la Universidad Carlos III de Madrid, experiencias que le permitieron ser &ldquo;testigo directo de la construcci&oacute;n del mercado interior o mercado &uacute;nico europeo&rdquo;; &ldquo;comprender los m&eacute;todos y resortes de la negociaci&oacute;n jur&iacute;dica global y la formulaci&oacute;n del Derecho uniforme del comercio internacional en una &eacute;poca y esfera en las que Espa&ntilde;a continuaba sin ser plena due&ntilde;a de su propio idioma&rdquo;; y &ldquo;participar en la creaci&oacute;n de una excelente universidad partiendo de la nada y en la parte deteriorada de la periferia madrile&ntilde;a, el Madrid-Sur; donde tambi&eacute;n creo haber aprendido la gobernanza de grandes unidades de ense&ntilde;anza e investigaci&oacute;n pluridisciplinares de calidad y rendimiento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras este repaso a tu trayectoria, el laudado emprendi&oacute; una disertaci&oacute;n sobre uno de sus &aacute;mbitos de especialidad, el derecho de control que la norma suele atribuir al titular de todo derecho negociable electr&oacute;nicamente documentado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Reina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/universidad/arqueologa-pilar-leon-castro-jurista-rafael-illescas-nuevos-honoris-causa-universidad-cordoba_1_10947925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Feb 2024 10:08:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b91c165d-d489-4475-b8e1-2ee25d1ea313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="675290" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b91c165d-d489-4475-b8e1-2ee25d1ea313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="675290" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La arqueóloga Pilar León-Castro y el jurista Rafael Illescas, nuevos honoris causa de la Universidad de Córdoba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b91c165d-d489-4475-b8e1-2ee25d1ea313_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Universidad de Córdoba,reportaje,uniVERsidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las voces del deporte cordobés: presente y futuro de la provincia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/voces-deporte-cordobes-presente-futuro-provincia_1_10802206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/213bdecd-b506-40ae-b3b2-a5f1e09b1efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las voces del deporte cordobés: presente y futuro de la provincia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">CORDÓPOLIS cierra el 2023 con una nueva temporada de grandes reportajes masculinos, femeninos y de equipos base </p></div><p class="article-text">
        Se pone el punto final a otro a&ntilde;o y con &eacute;l se llega a la conclusi&oacute;n del ecuador de un nuevo curso deportivo. El equipo de deportes de CORD&Oacute;POLIS pone el broche a la mitad de una temporada 2023-24 en la que lo polideportivo ha vuelto a ser la se&ntilde;a de identidad del peri&oacute;dico, dando voz a los principales actores y actrices del panorama provincial.
    </p><p class="article-text">
        Los grandes reportajes vuelven a ofrecer una identidad propia y &uacute;nica en C&oacute;rdoba. Una vez m&aacute;s, se apuesta por poner en valor el deporte femenino con reportajes personalizados a las cordobesas m&aacute;s destacadas, as&iacute; como a aquellos clubes que con mimo e ilusi&oacute;n trabajan campa&ntilde;a tras campa&ntilde;a en la base del deporte. Por si fuera poco, no son menos rese&ntilde;ables las entrevistas cara a cara para conocer mucho m&aacute;s en el fondo a los atletas m&aacute;s sobresalientes. 
    </p><p class="article-text">
        Estos son los seriales publicados por CORD&Oacute;POLIS durante esta primera mitad de curso.
    </p><h3 class="article-text">Ateneas</h3><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/balonmano/elena-torres-seleccion-sueno-logro-mayores-alegrias_130_10484152.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elena Torres: &ldquo;Estar en la selecci&oacute;n es un sue&ntilde;o, un logro y una de mis mayores alegr&iacute;as&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/futbol/ana-ocon-lucha-jugadoras-seleccion-ayuda-futbol-femenino-avance_130_10580587.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ana Oc&oacute;n: &ldquo;La lucha de las jugadoras de la selecci&oacute;n nos ayuda a que el f&uacute;tbol femenino avance&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/balonmano/andrea-roda-venir-adesal-mejores-decisiones-vida_130_10682061.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andrea Roda: &ldquo;Venir al Adesal es una de las mejores decisiones de mi vida&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/noelia-pontes-tiro-olimpico-90-psicologia-10-tecnica_130_10756901.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noelia Pontes: &ldquo;El tiro ol&iacute;mpico es 90% psicolog&iacute;a y 10% t&eacute;cnica&rdquo;</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9536191f-96df-4136-b0f5-c57d55e677a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="ATENEAS con Elena Torres"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                ATENEAS con Elena Torres                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Cara a cara</h3><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/futbol-sala/zequi-iba-tres-dias-semana-entrenar-haciendo-autostop_1_10517729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zequi: &ldquo;Me iba tres d&iacute;as a la semana a entrenar haciendo autostop&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/antonio-casas-potencial-pelear_1_10599477.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Casas: &ldquo;Tenemos potencial para pelear por estar arriba&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/baloncesto/lucas-munoz-proyecto-coto-cordoba-cb-leb-plata-leb-oro_1_10697394.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lucas Mu&ntilde;oz: &ldquo;El proyecto del Coto C&oacute;rdoba CB es de LEB Plata o incluso LEB Oro&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/balonmano/juanlu-moyano-jacobo-cuetara-cesar-montes-supieron-llevarme-siguiente-nivel_1_10776147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juanlu Moyano: &ldquo;Jacobo Cu&eacute;tara y C&eacute;sar Montes supieron llevarme al siguiente nivel&rdquo;</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a10a6688-41ed-461d-9cd2-5d4203a357f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista Cara a Cara con Antonio Casas, jugador del Córdoba CF"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista Cara a Cara con Antonio Casas, jugador del Córdoba CF                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">En la base</h3><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/club-reina-brillante-forjan-futuras-piezas-ajedrez-cordobes_130_10546416.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Club Reina Brillante, donde se forjan las futuras piezas del ajedrez cordob&eacute;s</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/pena-ciclista-egabrense-cuna-andaluza-ruedas_130_10645063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pe&ntilde;a Ciclista Egabrense, la cuna andaluza sobre dos ruedas</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/atletismo/club-trotasierra-marea-referente-atletismo-cordobes_130_10725016.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Club Trotasierra, una marea referente en el atletismo cordob&eacute;s</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/balas-verdes-futuro-pasion-ruedas_130_10799748.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las 'balas verdes', futuro y pasi&oacute;n sobre dos ruedas</a>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ec99e874-e868-4a96-a969-77c35bb31784_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Base Box 77 Racing Team"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Base Box 77 Racing Team                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/polideportivo/voces-deporte-cordobes-presente-futuro-provincia_1_10802206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Dec 2023 04:30:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/213bdecd-b506-40ae-b3b2-a5f1e09b1efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="338782" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/213bdecd-b506-40ae-b3b2-a5f1e09b1efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="338782" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Las voces del deporte cordobés: presente y futuro de la provincia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/213bdecd-b506-40ae-b3b2-a5f1e09b1efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[deportes,reportaje,Fútbol,baloncesto,En la base,Cara a cara,Ateneas]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
