<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Cordópolis - biología]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/temas/biologia/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - biología]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://cordopolis.eldiario.es/rss/category/tag/1045883" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguel Delibes, biólogo: "La ciencia nos advierte de que estamos en el límite"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/miguel-delibes-biologo-ciencia-advierte-limite_128_12224564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4dc7486-682f-4dbb-a098-997ce06685d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguel Delibes, biólogo: &quot;La ciencia nos advierte de que estamos en el límite&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su nombre está atado desde hace 50 años a Doñana. Experto en el lince y vigía de la naturaleza, lanza en esta entrevista media docena de alertas que es preciso tomar en serio</p></div><p class="article-text">
        Miguel Delibes de Castro (Valladolid, 1947) cay&oacute; en brazos de la naturaleza por herencia familiar. Su padre fue un escritor sublime. Pero no solo. Tambi&eacute;n era un cazador de raza. Por ah&iacute; le viene al primog&eacute;nito su v&iacute;nculo con la tierra y sus ecosistemas. Con una peque&ntilde;a diferencia. El joven Delibes de Castro era un cazador distra&iacute;do. Un d&iacute;a su padre le afe&oacute; que se entretuviera observando egagr&oacute;pilas de mochuelo y dejara escapar a unas perdices. Ya no volvi&oacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; a Do&ntilde;ana en 1972. Entonces el Parque Nacional no ten&iacute;a ni luz ni tel&eacute;fono. Era un inmenso territorio aislado al que se acced&iacute;a por un camino de tierra que los habituales aguaceros tornaban impracticable. Ten&iacute;a 25 a&ntilde;os y una licenciatura de Biolog&iacute;a debajo del brazo. Han trascurrido 53 a&ntilde;os desde entonces y su nombre ya est&aacute; irremisiblemente cosido a las impresionantes marismas del Guadalquivir.
    </p><p class="article-text">
        Tomamos asiento en el patio interior del Hotel Maim&oacute;nides. Afuera, un remolino de turistas y estructuras met&aacute;licas apoyadas en los muros milenarios de la Mezquita anuncian que se aproxima la Semana Santa. El prestigioso bi&oacute;logo habla pausadamente. Es un hombre amable y ponderado. Certifica con datos las serias amenazas que gravitan sobre el planeta, pero los maneja con prudencia, rigor y cautela. No todos los d&iacute;as tienes la oportunidad de sentar a un Delibes frente tuya.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-cOtY0WF4Fmk-6685', 'youtube', 'cOtY0WF4Fmk', document.getElementById('yt-cOtY0WF4Fmk-6685'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-cOtY0WF4Fmk-6685 src="https://www.youtube.com/embed/cOtY0WF4Fmk?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un modelo que se fundamenta en el crecimiento permanente es incompatible con el sistema Tierra</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> &iquest;Por qu&eacute; Biolog&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> Me gustaba mucho la naturaleza desde muy ni&ntilde;o inspirado por mi padre, pero tambi&eacute;n empujado por mis hermanos. Yo soy el mayor y siempre pens&eacute; en estudiar algo relacionado con la naturaleza. Debo de reconocer que hasta los 17 a&ntilde;os no sab&iacute;a que exist&iacute;a la carrera de Biolog&iacute;a. Y fue un catedr&aacute;tico en primero de Ciencias en Valladolid quien me dijo: &ldquo;Lo que a ti te gusta es la Biolog&iacute;a&rdquo;. Y as&iacute; fue.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y qu&eacute; encontr&oacute; usted en la carrera?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Era una Universidad de se&ntilde;ores mayores que ven&iacute;an directamente de la posguerra. Muchos de ellos no ten&iacute;an una buena formaci&oacute;n como cient&iacute;ficos porque Espa&ntilde;a se hab&iacute;a aislado desde el 39. Yo empec&eacute; a estudiar en el sesenta y tantos y los profesores eran bastante autodidactas. A&uacute;n as&iacute; las asignaturas me parec&iacute;an apasionantes. O sea, dud&eacute; si dedicarme a la gen&eacute;tica, a la bioqu&iacute;mica, a las plagas vegetales o a la paleontolog&iacute;a humana. Y nada m&aacute;s terminar la carrera me puse a hacer la Enciclopedia de la Fauna con F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo coincidi&oacute; con &eacute;l?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Fue bastante casual y supongo que mi apellido Delibes ayud&oacute;. Rodr&iacute;guez de la Fuente tuvo una invitaci&oacute;n para hacer una enciclopedia. Le sugirieron que contara con j&oacute;venes poco exigentes laboralmente y &eacute;l pidi&oacute; ayuda a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Emiliano_Aguirre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emiliano Aguirre</a>, que entonces era cura y el padre cient&iacute;fico de la gente de Atapuerca. De los Arzuaga y todos los dem&aacute;s. Y le pidi&oacute; al padre Aguirre una lista de cuatro o cinco alumnos de quinto de carrera que escribieran bien, no echaran faltas de ortograf&iacute;a y tuvieran una buena sintaxis. Y en la lista iba mi nombre.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edd903d8-29a4-4ba7-9cb2-f16c2c437f0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Delibes, biólogo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Delibes, biólogo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Usted era alumno del padre Aguirre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Claro. El padre Aguirre nos daba una asignatura que se llamaba <em>Evoluci&oacute;n humana </em>y era optativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y el padre Aguirre explicaba <em>Evoluci&oacute;n humana</em>? &iquest;O el creacionismo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> &Eacute;l cre&iacute;a en Dios, evidentemente, pero daba <em>Evoluci&oacute;n humana</em>. Emiliano Aguirre siempre pens&oacute; que hab&iacute;a un soplo divino en alg&uacute;n momento, pero trabajaba en &Aacute;frica con los <em>paranthropus</em> y los f&oacute;siles como el que m&aacute;s. De hecho, edit&oacute; un libro en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteca_de_Autores_Cristianos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Biblioteca de Autores Cristianos</a>, que se llamaba <em>La evoluci&oacute;n, </em>y lo<em> </em>firmaban todos los bi&oacute;logos que entonces ten&iacute;an algo que decir en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El padre Aguirre no discut&iacute;a a Darwin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En absoluto. &Eacute;l ten&iacute;a una visi&oacute;n cristiana mucho m&aacute;s cercana de<em>Teilhard de Chardin</em>, en relaci&oacute;n a una inspiraci&oacute;n divina que hab&iacute;a guiado una evoluci&oacute;n que hab&iacute;a transcurrido por reglas biol&oacute;gicas. Quiz&aacute; el esp&iacute;ritu era el soplo que Dios hab&iacute;a insuflado en los primates que acabaron siendo humanos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nada más terminar la carrera me puse a hacer la Enciclopedia de la Fauna con Félix Rodríguez de la Fuente</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Usted cre&iacute;a en el soplo de Dios?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En aquella &eacute;poca empezaba a ser descre&iacute;do. Ten&iacute;a 20 a&ntilde;os. Y entonces empiezas a creerte menos las cosas y pronto dejas de creer. Yo le&iacute;a tanto a Tailhard de Chardin como a autores que eran abiertamente descre&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente ser&iacute;a ya un &iacute;dolo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Yo le hab&iacute;a conocido un d&iacute;a porque se encontr&oacute; a mi padre en una gasolinera. Mi padre le dijo: &ldquo;Mi hijo estudia segundo de Biolog&iacute;a y te admira much&iacute;simo&rdquo;. Y &eacute;l respondi&oacute;: &ldquo;Pues dile que venga a verme a casa&rdquo;. Eso fue 4 a&ntilde;os antes de que me ofreciera el trabajo. Y con otro compa&ntilde;ero tambi&eacute;n fan total de Rodr&iacute;guez de la Fuente fuimos a su casa y pasamos una tarde muy curiosa con &eacute;l. En aquel primer encuentro hablaba todo el tiempo como si estuviera en la televisi&oacute;n y nos llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n. Mi amigo dec&iacute;a: &ldquo;Qu&eacute; pesado tiene que ser convivir con este hombre que siempre habla con ese tono suyo y con exageraciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; impresi&oacute;n tuvo usted de Rodr&iacute;guez de la Fuente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo tuve mucho m&aacute;s que una impresi&oacute;n. Trabajamos tres a&ntilde;os &iacute;ntegros en el mismo sitio. Era una habitaci&oacute;n de un chalet de El Viso, en Madrid, que hab&iacute;a alquilado Salvat y all&iacute; nos junt&aacute;bamos 200 d&iacute;as al a&ntilde;o. Llegamos a conocerlo bastante bien. Yo siempre valoro mucho los aspectos humanos, que tienden a ser debilidades, por encima de los m&aacute;s relucientes de los mitos. Era asombrosa su capacidad de absorberlo todo y de contarlo de otra manera mejorada. Y le humanic&eacute; detectando peque&ntilde;as debilidades que nos hac&iacute;an gracia.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l en aquella &eacute;poca le criticaban porque todav&iacute;a no hac&iacute;a sus propios documentales en la tele y presentaba los de otros. Le dec&iacute;an que se limitaba a ser un charlat&aacute;n. Y entonces yo encontr&eacute; un libro de un autor alem&aacute;n de divulgaci&oacute;n de la naturaleza, que en la frasecita del principio dec&iacute;a lo siguiente: &ldquo;He orde&ntilde;ado muchas vacas, pero el queso que he hecho es m&iacute;o&rdquo;. Y pens&eacute;: &ldquo;Esto a F&eacute;lix le va a encantar&rdquo;. Compr&eacute; dos libros, uno para m&iacute; y otro se lo llev&eacute; de regalo. Me dio las gracias y a los tres meses me dijo: &ldquo;Miguelito, porque como yo siempre he dicho desde que empec&eacute; con esto he orde&ntilde;ado muchas vacas, pero el queso que he hecho es m&iacute;o&rdquo;. Yo no me cort&eacute; y le dije: &ldquo;F&eacute;lix, pero si eso lo ha dicho un se&ntilde;or alem&aacute;n en un libro que te he regalado yo&rdquo;. Y se qued&oacute; pasmado. Era as&iacute;. Como una esponja. Lo captaba todo y lo asum&iacute;a como propio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/63b855e9-b81d-4c2d-8de6-896fd9fb11c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Delibes, biólogo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Delibes, biólogo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente ha sido una persona clave en la divulgaci&oacute;n de la naturaleza en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Mucho m&aacute;s que en la divulgaci&oacute;n, yo creo que en la educaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles. Rodr&iacute;guez de la Fuente nos homolog&oacute; con los europeos que ya valoraban su medio ambiente. A menudo se habla de que el turismo y los bikinis nos adelantaron la apertura en los aspectos sexuales. Pues Rodr&iacute;guez de la Fuente nos adelant&oacute; los aspectos naturalistas. Catedr&aacute;ticos de Derecho y de Filosof&iacute;a discut&iacute;an las cosas que dec&iacute;a Rodr&iacute;guez de la Fuente y hablaban del lir&oacute;n careto y del alimoche, que hab&iacute;an pasado a ser parte del patrimonio, no solo verbal, sino tambi&eacute;n afectivo de los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Usted llega a Do&ntilde;ana con 25 a&ntilde;os en 1972 y no hab&iacute;a ni electricidad ni tel&eacute;fono. &iquest;Qu&eacute; queda de aquel para&iacute;so?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> A la gente que hab&iacute;a ido en los cincuenta, veinte a&ntilde;os antes que yo, y que fueron los que promovieron el Parque Nacional, les parec&iacute;a que en 1972 ya no quedaba nada del para&iacute;so. A m&iacute; me puede parecer que ahora no queda nada de 1972, pero son percepciones un poco sesgadas. No hab&iacute;a electricidad ni tel&eacute;fono porque el palacio de Do&ntilde;ana estaba muy aislado y alrededor hab&iacute;a muy pocas cosas. Ahora se ha hecho una urbanizaci&oacute;n, Matalasca&ntilde;as, en el borde de la playa donde en verano van 150.000 personas, que es una barbaridad. Nosotros lleg&aacute;bamos por una carretera que desde Sevilla tardabas dos horas y cuarto. Aunque eran 100 kil&oacute;metros, luego hab&iacute;a que entrar por un camino de tierra de otros 11 kil&oacute;metros y medio. Y all&iacute; no era la electricidad lo peor: era estar incomunicado y sin tel&eacute;fono. Hab&iacute;a una emisora de onda corta para hablar con las casas de los guardas y con Sevilla. Y eso se puede tomar como el para&iacute;so. O no.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Para usted era un para&iacute;so?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Lo recordamos con mucha nostalgia. Yo fui solo. Me cas&eacute; al a&ntilde;o siguiente con una chica de Valladolid que estudiaba Derecho, pero en aquella &eacute;poca no la dejaban venirse conmigo si no est&aacute;bamos casados. Y no hab&iacute;a acabado la carrera. Ten&iacute;a 21 o 22 a&ntilde;os. Nos casamos en el 70 y se vino all&iacute; sin electricidad, sin tel&eacute;fono, sin comunicaciones, sin correos. Est&aacute;bamos muy a gusto, pero a los cuatro a&ntilde;os tuvimos un hijo y nos empezamos a agobiar porque el ni&ntilde;o tos&iacute;a y, claro, no hab&iacute;a ni m&eacute;dico ni nadie a quien preguntar. &Eacute;ramos como 18 personas entre guardas y otros bi&oacute;logos. Y en esa primavera alquilamos un piso en Sevilla y nos fuimos porque en aquellas condiciones nos daba miedo que al ni&ntilde;o le pasara algo. Cuando tos&iacute;a siempre llegaba alguien por all&iacute; que dec&iacute;a: &ldquo;Ten&eacute;is que cuidar a ese ni&ntilde;o, que eso debe ser una bronquitis&rdquo;. Y ya te entraba el p&aacute;nico. Luego no se secaba la ropa ni los pa&ntilde;ales, que no eran como ahora de usar y tirar. Eran de los que ten&iacute;as que lavar y volv&eacute;rselos a poner. Y no se secaban nunca con la humedad de la marisma.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando llegué a Doñana en 1972 no había ni electricidad ni teléfono</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El para&iacute;so ten&iacute;a problemitas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Poco despu&eacute;s de irnos empezamos a decir: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; nos habremos ido?&rdquo;. Pero lo cierto es que nos fuimos porque quisimos. Es bastante natural que a&ntilde;oremos aquellos a&ntilde;os, cuando viv&iacute;amos con otra gente muy hermanados. Quer&iacute;amos mucho a la gente de all&iacute; y les seguimos queriendo. Por eso hace un par de a&ntilde;os, cuando fui al Parlamento andaluz, un diputado me ech&oacute; en cara que yo defend&iacute;a a los animales, pero me daba igual la gente. Eso me irrit&oacute; mucho. Y le contest&eacute;: &ldquo;Mire usted, he ido a m&aacute;s bautizos, comuniones, bodas y entierros en estos pueblos de la comarca de Do&ntilde;ana de los que ir&aacute; usted en toda su vida. As&iacute; que no le tolero que ponga en duda mi compromiso con la gente&rdquo;. Realmente nos sent&iacute;amos parte de aquello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Acabo de leer hace dos d&iacute;as en internet lo siguiente: &ldquo;Do&ntilde;ana recupera su esplendor tras las lluvias de marzo&rdquo;. &iquest;Espejismo o esperanza?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La recarga de los acu&iacute;feros es claramente insuficiente. Pero no es un espejismo ver la marisma llena de agua. Hac&iacute;a 10 o 12 a&ntilde;os que no se llenaba y m&aacute;s de 20 que la marisma no ten&iacute;a esa cantidad de agua. Los acu&iacute;feros se rellenan muy despacio. Probablemente han subido un metro y hab&iacute;an bajado, seg&uacute;n los sitios, entre diez y veinte. O sea, que le falta mucho. El problema de los acu&iacute;feros sigue siendo que se extrae m&aacute;s de lo que entra. En cuanto se empiece a bombear agua otra vez esta primavera para regar y este verano para el turismo, el metro que ha subido bajar&aacute; probablemente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Do&ntilde;ana est&aacute; herida de muerte?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Es dif&iacute;cil de contestar. Do&ntilde;ana son varios ecosistemas relacionados y yo creo que no se van a morir en el sentido literal. No lo va a permitir ni Europa ni las leyes espa&ntilde;olas o andaluzas. Es imposible matar Do&ntilde;ana porque est&aacute; muy defendida por la normativa. Ahora se va deteriorando por cosas que escapan a nuestra capacidad de actuaci&oacute;n, como el cambio clim&aacute;tico. En Do&ntilde;ana hace ahora tres grados m&aacute;s de media que la que hac&iacute;a cuando yo llegu&eacute;. O sea, en 50 a&ntilde;os ha pasado de 16 a 19 grados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b9c437df-d976-45a8-aff7-dc61b443b3b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Delibes, biólogo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Delibes, biólogo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Eso es mucho.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Una barbaridad. Llueve menos. Este a&ntilde;o parece ser una excepci&oacute;n y tampoco tan grande. Lo que ha sido absolutamente excepcional es lo que ha llovido entre el 1 y el 20 de marzo, pero hasta entonces hab&iacute;a llovido justo la media. Y ahora estamos por encima de la media, pero no tanto. No vamos a llegar a los 1.000 litros que ha llovido otros a&ntilde;os. Quiz&aacute; este a&ntilde;o podamos quedarnos en 600 o 700. Do&ntilde;ana cambia tambi&eacute;n porque se explotan recursos alrededor y va mucha m&aacute;s gente. Es verdad que iba degrad&aacute;ndose poco a poco, pero en los &uacute;ltimos 7 u 8 a&ntilde;os ha sido para echarse a temblar. Se han empezado a morir los &aacute;rboles y se han secado las lagunas. La Uni&oacute;n Europea nos castigaba por no conservar vegetales de charcas. Y es que no hab&iacute;a ninguna charca donde conservarlas. Se han estado criando en bidones cautivas para poderlas repoblar ahora que ha llovido otra vez. La situaci&oacute;n era realmente pavorosa. Se han muerto muchos alcornoques de 400 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> En 2005 public&oacute; usted un libro a medias con su padre que se titulaba <em>La Tierra herida</em>. Ten&iacute;a un subt&iacute;tulo que era el siguiente: <em>&iquest;Qu&eacute; mundo heredar&aacute;n nuestros hijos?</em> Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de ese libro, &iquest;tiene usted respuesta para aquella pregunta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No. En 20 a&ntilde;os las cosas han seguido m&aacute;s o menos empeorando en l&iacute;neas generales. Ha mejorado, en cambio, la percepci&oacute;n social. Es duro decir esto cuando en los &uacute;ltimos 6 meses las pol&iacute;ticas verdes est&aacute;n sufriendo unas agresiones sin precedentes en Estados Unidos, que es l&iacute;der del mundo en el que nos hemos educado. Y cuando el presidente de Estados Unidos presume de reabrir las minas de carb&oacute;n o de que va a autorizar oleoductos en Alaska a trav&eacute;s de parques nacionales, eso envalentona a gente que usa el malestar general para ganar votos. Y ese malestar, en gran medida, est&aacute; en el campo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Por qu&eacute; cree que se produce esta reacci&oacute;n antiecol&oacute;gica o antiverde en el mundo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Creo que son muchas cosas. Una es, desde luego, la ignorancia. Otra es la caradura. Hay gente que quiere hacer dinero. Hay empresas petroleras que saben antes que los cient&iacute;ficos oficiales que el cambio clim&aacute;tico era consecuencia de sus actuaciones. Y cuando han desclasificado documentos de estas empresas, lo dec&iacute;an ya en 1960. No solo dec&iacute;an que se iba a calentar la Tierra si segu&iacute;amos consumiendo petr&oacute;leo, sino que hab&iacute;a que ocultarlo y crear pseudoinvestigadores para que dijeran lo contrario. Eso est&aacute; documentado y ahora es p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En el campo hay un malestar que podemos entender muy bien. Porque tal como lo conoc&iacute;amos desaparece y de peque&ntilde;as parcelas se pasa a una agricultura industrial de grandes invernaderos bajo pl&aacute;stico y fondos de inversi&oacute;n. Los precios escapan al control, la gente envejece y no tiene descendientes. Y entonces se inventan que todo esto es consecuencia de la Agenda 2030 de los objetivos de desarrollo sostenible. A m&iacute; me sobrecoge eso. En las tractoradas de hace un a&ntilde;o hab&iacute;a ni&ntilde;os con una pancarta que dec&iacute;a <em>Abajo la agenda 2030</em> cuando el objetivo es acabar con la pobreza y con el hambre. Todo eso me parece tan demencial y tan inconcebible que cuesta asumirlo. Pero es dif&iacute;cil luchar contra ese discurso que dice que todo es culpa de los verdes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En solo seis meses las políticas verdes están sufriendo una agresión sin precedentes en EEUU</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Nuestro modelo econ&oacute;mico es compatible con el equilibrio biol&oacute;gico?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> El modelo econ&oacute;mico tradicional no es compatible porque un modelo que se fundamente en el crecimiento permanente es por definici&oacute;n incompatible con el sistema Tierra, que es limitado. Entonces dicen: &ldquo;Bueno, pero alg&uacute;n d&iacute;a colonizaremos otros planetas y ah&iacute; se podr&aacute; crecer&rdquo;. Y se habla de miner&iacute;a planetaria. Por el momento, todo esto es fantas&iacute;a. La Tierra nos ha dado de comer y ha depurado nuestros residuos durante muchos cientos de miles de a&ntilde;os, pero la ciencia ya nos est&aacute; advirtiendo de que estamos en el l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Sobrepoblaci&oacute;n, sobreconsumo, sobrerresiduos. &iquest;Esas son las tres amenazas del planeta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los expertos dicen que son b&aacute;sicamente la poblaci&oacute;n y el consumo. El residuo no deja de ser una consecuencia de los otros dos. La poblaci&oacute;n crece mucho, aunque est&aacute; atenu&aacute;ndose, y el consumo crece cada vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Hay que cambiar el modelo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hay que hacer una transici&oacute;n. Yo no creo que podamos ni debamos cambiar el modelo de una forma revolucionaria porque traer&iacute;a probablemente m&aacute;s dolor y m&aacute;s dificultades para una poblaci&oacute;n todav&iacute;a mayor. Pero s&iacute; creo que es obligatorio pensar en una transici&oacute;n radical que nos lleve a otro tipo de modelo. Comprar uvas de Brasil no tiene ning&uacute;n sentido. Supone gastar gasoil en el barco y generar contaminaci&oacute;n solo por comer uvas en un mes en que no toca. Esa transici&oacute;n exige una colaboraci&oacute;n entre los pa&iacute;ses m&aacute;s poderosos del mundo y estamos cada vez m&aacute;s lejos de ello.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8511b6ee-91ae-4187-8b27-73a3704ae87f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Delibes, biólogo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Delibes, biólogo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Somos la mayor plaga del planeta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, claramente. A m&iacute; no me gusta que me digan que soy una plaga y tampoco quiero dec&iacute;rselo a los dem&aacute;s, pero t&eacute;cnicamente una plaga es una poblaci&oacute;n que escapa de sus controles y crece de una forma geom&eacute;trica consumiendo todo lo que puede y dejando muchos residuos. Eso es exactamente lo que hemos hecho nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; le da m&aacute;s miedo: el cambio clim&aacute;tico o la extinci&oacute;n de las especies?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Las dos cosas est&aacute;n muy relacionadas. Mi padre ten&iacute;a much&iacute;simo miedo al cambio clim&aacute;tico y pensaba que la desaparici&oacute;n de especies no era tan grave. Dec&iacute;a: &ldquo;Es triste, pero no es tan grave como freirnos vivos&rdquo;. Y es una manera de verlo. El cambio clim&aacute;tico condiciona mucho la desaparici&oacute;n de especies.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Por qu&eacute; es fundamental la biodiversidad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Porque dependemos de ella para todo. En octubre sali&oacute; un libro que se llama <em>Gracias a la vida, </em>y lo dedico a explicar algunas cosas. El ox&iacute;geno se lleva respirando 2.000 millones de a&ntilde;os en la Tierra y no se ha agotado. &iquest;Por qu&eacute; no se agota? Pues porque hay biodiversidad que lo restituye a la atm&oacute;sfera. Si no lo hiciera, no podr&iacute;amos respirar. El agua lo estamos ensuciando nosotros y las restantes especies que hacen sus necesidades desde tiempo inmemorial. Y, sin embargo, sigue habiendo agua limpia porque hay biodiversidad que depura los r&iacute;os y las lagunas. Los &aacute;rboles pueden existir porque hay hongos asociados a las ra&iacute;ces que les permiten utilizar mejor los recursos. Si desaparecen los hongos, van a desaparecer las plantas y con ellas nosotros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los humanos somos la mayor plaga del planeta</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y si el mundo estuviera en manos de los bi&oacute;logos en lugar de los economistas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Ya hay economistas que dicen que el &uacute;nico disparate de la econom&iacute;a es no darse cuenta de que est&aacute; dentro de la ecolog&iacute;a. El capital humano es una parte del capital natural y si lo destruimos nos vamos a quedar sin capital humano. No podemos generar riqueza para todos empobreciendo el fondo del que la sacamos. Esto ya se empieza a valorar. Las ciencias est&aacute;n un poco encajadas unas en otras. No podemos hacer ecolog&iacute;a salt&aacute;ndonos las leyes de la f&iacute;sica. No podemos hacer econom&iacute;a salt&aacute;ndonos las leyes de la ecolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Leo en internet lo siguiente: &ldquo;Crecimiento o barbarie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No me parece mal. Lo que ocurre es que el decrecimiento asusta. Hay otras maneras de decirlo: detener el crecimiento, crecer de otra forma. El argentino Mario Bunge ya en el siglo XX dec&iacute;a: &ldquo;El desarrollo infinito es posible, pero siempre que lo midamos en felicidad y en bienestar. Si lo medimos en dinero es imposible&rdquo;. Esto es lo que suelo recomendar. Que el desarrollo sea estar m&aacute;s a gusto, vivir m&aacute;s tranquilos, trabajar menos, comer lo que produces cerca, moverte a pie o en bicicleta y estar m&aacute;s sanos. No tener m&aacute;s dinero. Pero esto s&iacute; que va contra la educaci&oacute;n que hemos recibido, donde parece que la felicidad es tener m&aacute;s dinero que los de al lado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e7dca3ad-50da-4c86-92a5-18be52ffa5a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Delibes, biólogo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Delibes, biólogo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Hemos salvado al lince ib&eacute;rico?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En gran medida, s&iacute;. No del todo. Nunca podremos saber lo que va a pasar. Todav&iacute;a est&aacute; muy ayudado a conservarse. En algunas zonas de And&uacute;jar y Carde&ntilde;a-Montoro han dejado de suministrarles conejos artificialmente y la reproducci&oacute;n del lince ha ca&iacute;do muy verticalmente. Es decir: que siguen necesitando cuidados. Pero lo cierto es que hay dos mil y pico, cuando hab&iacute;a ciento y pico hace 20 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Cu&aacute;l ha sido la clave de su recuperaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Las ganas y los medios en dinero. Tambi&eacute;n haber conseguido que los gobiernos de distintas comunidades aut&oacute;nomas y de Espa&ntilde;a y Portugal llegaran a acuerdos y no se pelearan. A principios de este siglo fue el primer acuerdo entre Andaluc&iacute;a y el Gobierno de Espa&ntilde;a para potenciar la cr&iacute;a en cautividad y asociarse para pedir fondos europeos. Una ministra del PP, Elvira Rodr&iacute;guez, y una consejera de Andaluc&iacute;a, Fuensanta Coves, se pusieron de acuerdo. Tienen mucho m&eacute;rito de que esto haya ido adelante. Luego se sum&oacute; Portugal y otras comunidades aut&oacute;nomas. La cr&iacute;a en cautividad ha ido muy bien, Europa manda mucho dinero y los t&eacute;cnicos de Espa&ntilde;a y Portugal lo est&aacute;n haciendo muy bien.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las petroleras sabían desde 1960 que se iba a calentar la Tierra pero lo ocultaron</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Se acaba de dar luz verde a la caza del lobo Ib&eacute;rico en Espa&ntilde;a. &iquest;Ese es el camino?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> A m&iacute; me parece muy mal el camino mediante el que se ha dado la luz verde. Eso est&aacute; regulado por unos procedimientos. Hay que consultar varios comit&eacute;s de expertos tanto para meter en el listado especies en peligro como para sacarlas. Me parece muy negativo que en las normas adicionales a una ley que no tiene nada que ver con esto, se meta como de contrabando sacar al lobo del listado. El camino tiene que ser andar permanentemente buscando acuerdos y cediendo un poco por aqu&iacute; para ganar otro poco por all&aacute;. Y eso es muy dif&iacute;cil porque es un tema muy visceral. En el asunto del lobo no puedes pretender ganar siempre, porque puedes perderlo todo. Y tanto los loberos como los antiloberos son muy viscerales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d05c5653-5fa5-4535-912d-2d1c954f7633_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Miguel Delibes, biólogo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Miguel Delibes, biólogo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Sierra Morena est&aacute; fragmentada por miles de vallas cineg&eacute;ticas. &iquest;Se deben de poner puertas del campo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Ser&iacute;a mejor que no. El ideal ser&iacute;a que no se pusieran o, al menos, que fueran en enormes fincas. No s&eacute; si hay un tama&ntilde;o m&iacute;nimo de finca que se puede vallar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> 2.000 hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Ah&iacute; volvemos a lo de antes. Hay que intentar llegar a acuerdos de forma que no se eliminen formas de explotaci&oacute;n de las fincas rentables conservando los buitres negros o las &aacute;guilas imperiales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Una empresa de biociencia acaba de anunciar el rescate de un lobo extinguido hace 10.000 a&ntilde;os gracias a la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica. &iquest;Es una buena noticia?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Es una noticia espectacular, aunque no es del todo verdad. Son unos lobos como los de ahora gestados en el &uacute;tero de perras y a los que se han metido genes que ten&iacute;an aquellos lobos blancos. Pero el lobo gigante es mucho m&aacute;s que los 14 o 24 genes que le han colocado. Y tambi&eacute;n nos lleva a otra cuesti&oacute;n: el espect&aacute;culo versus la realidad. No deja de ser parad&oacute;jico que en los mismos d&iacute;as que aqu&iacute; se desprotege al lobo porque no queremos tenerlo, otros anuncien recuperar lobos tres veces m&aacute;s grandes que se supone que comer&aacute;n tres veces m&aacute;s ovejas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo ideal sería que no hubiera vallas cinegéticas</p>
          </div>

  </blockquote>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/miguel-delibes-biologo-ciencia-advierte-limite_128_12224564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Apr 2025 18:13:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f4dc7486-682f-4dbb-a098-997ce06685d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="126719" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f4dc7486-682f-4dbb-a098-997ce06685d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="126719" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Miguel Delibes, biólogo: "La ciencia nos advierte de que estamos en el límite"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f4dc7486-682f-4dbb-a098-997ce06685d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[biología,entrevista,ecología,clima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Jornada 'Biotech' propicia más de 200 reuniones de networking para profesionales de biotecnología]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/mas-noticias/jornada-biotech-propicia-200-reuniones-networking-profesionales-biotecnologia_1_10732549.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2fd0087-2811-4890-88f1-61aa8c878ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Jornada &#039;Biotech&#039; propicia más de 200 reuniones de networking para profesionales de biotecnología"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se han presentado los últimos avances en el campo de la biotecnología en medicina, medio ambiente y sector agroalimentario</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 150 empresas, emprendedores, inversores e investigadores se dan cita este jueves en el Sal&oacute;n de Actos de la Universidad de C&oacute;rdoba (UCO) en la Jornada 'C&oacute;rdoba Biotech: Potencial de la provincia para bioproyectos' (m&aacute;s de 70 lo han seguido online), encuentro que ha propiciado m&aacute;s de 200 reuniones de networking entre profesionales de la biotecnolog&iacute;a, todo ello tras la puesta en marcha de la 'Bioincubadora C&oacute;rdoba Biotech', que en su primer a&ntilde;o de andadura ya alberga 33 proyectos de innovaci&oacute;n con m&aacute;s de 60 investigadores.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo ha indicado la UCO en una nota en la que ha detallado que el inter&eacute;s de la jornada t&eacute;cnica se refleja en las 230 reuniones bilaterales de networking concertadas entre los profesionales asistentes lo que ratifica que se logra el objetivo de que &ldquo;C&oacute;rdoba sea un polo de atracci&oacute;n de talento europeo en innovaci&oacute;n y biotecnolog&iacute;a&rdquo;, seg&uacute;n ha expresado el rector de la UCO, Manuel Torralbo, en el acto de inauguraci&oacute;n del evento.
    </p><p class="article-text">
        El subdirector general de la Fundaci&oacute;n Incyde, Jos&eacute; Mar&iacute;a P&aacute;rraga, presente tambi&eacute;n en la inauguraci&oacute;n, ha destacado que la participaci&oacute;n de las instituciones que forman el consorcio del proyecto (Imdeec, UCO y Fibico), y ha asegurado &ldquo;el &eacute;xito de la bioincubadora de C&oacute;rdoba, en la que se han invertido casi cinco millones de euros y que est&aacute; enmarcada en un proyecto europeo que cuenta con 21 puestas en marcha en toda Espa&ntilde;a que va a crear empleo de muy alta calidad como un polo de atracci&oacute;n de talento no solo para la provincia, sino para todo el pa&iacute;s y que permitir&aacute; transferir conocimiento a las peque&ntilde;as y medianas empresas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el gerente de Fibico-Imibic, &Aacute;lvaro Granados, ha remarcado la importancia de esta iniciativa para la implantaci&oacute;n de proyectos de biotecnolog&iacute;a m&eacute;dica donde C&oacute;rdoba es una referencia.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la teniente de alcalde del Ayuntamiento de C&oacute;rdoba y presidenta del Instituto Municipal de Desarrollo Econ&oacute;mico y Empleo del Ayuntamiento de C&oacute;rdoba (Imdeec), Blanca Torrent, ha remarcado que ya la 'Bioincubadora C&oacute;rdoba Biotech', ubicada en el Parque Tecnol&oacute;gico de la ciudad, ha dado lugar &ldquo;a la creaci&oacute;n de 17 empresas constituidas de base biotecnol&oacute;gica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En opini&oacute;n del rector de la UCO, &ldquo;se trata de una iniciativa que naci&oacute; en C&oacute;rdoba con responsables diferentes en las instituciones que forman parte del consorcio y que ha continuado con mayor vigor lo que demuestra la importancia del proyecto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la jornada diferentes empresas han presentado los &uacute;ltimos avances en el campo de la biotecnolog&iacute;a en medicina, medio ambiente y sector agroalimentario, as&iacute; como se dar&aacute;n a conocer las diferentes fuentes de financiaci&oacute;n p&uacute;blica y privada en I+D para proyectos de este campo.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar la participaci&oacute;n de las empresas con base tecnol&oacute;gica participadas por la UCO como Pomologia SL, Innovacion Vegetal Mediterranea SL, Animal Breeding Consulting Sl y Cobiomic Bioscience SL que presentaron sus innovaciones ante el foro de emprendedores, inversores e investigadores. As&iacute; como de Lourdes Arce, vicerrectora de Innovaci&oacute;n y Transferencia de la UCO, que ha mostrado la capacidad de la Universidad como motor de conocimiento y la bioincubadora para acoger proyectos biotecnol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        El incremento de la inversi&oacute;n en innovaci&oacute;n en Espa&ntilde;a ha crecido hasta el 12 por ciento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os suponiendo un 11,4 por ciento en Andaluc&iacute;a, lo que la sit&uacute;a en la regi&oacute;n con mayor inversi&oacute;n en Espa&ntilde;a, seg&uacute;n datos de la Fundaci&oacute;n Incyde.
    </p><p class="article-text">
        La jornada est&aacute; organizada por el Instituto Municipal de Desarrollo Econ&oacute;mico y Empleo del Ayuntamiento de C&oacute;rdoba (Imdeec), la Universidad de C&oacute;rdoba (UCO) y la Fundaci&oacute;n para la Investigaci&oacute;n Biom&eacute;dica de C&oacute;rdoba (Fibico), cofinanciada al 80 por ciento por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional dentro del Programa Operativo Plurirregional de Espa&ntilde;a Feder 2014-2020 PO, en el marco del programa de 'Incubadoras de alta tecnolog&iacute;a para el fomento de la innovaci&oacute;n y la transferencia de la tecnolog&iacute;a a las micropymes' de la Fundaci&oacute;n Incyde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Redacción Cordópolis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/mas-noticias/jornada-biotech-propicia-200-reuniones-networking-profesionales-biotecnologia_1_10732549.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Nov 2023 15:22:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c2fd0087-2811-4890-88f1-61aa8c878ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="175276" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c2fd0087-2811-4890-88f1-61aa8c878ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="175276" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Jornada 'Biotech' propicia más de 200 reuniones de networking para profesionales de biotecnología]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c2fd0087-2811-4890-88f1-61aa8c878ef5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[biología,ciencia,Universidad de Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agustín Camacho: "Nos estamos cargando la biodiversidad"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/agustin-camacho-cargando-biodiversidad_128_10077492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d50bc25d-5b30-436c-8db8-41a1663f31cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Nos estamos cargando la biodiversidad&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El naturalista cordobés ha investigado durante 17 años en Brasil los secretos de un planeta acosado por el calentamiento global y la presión humana</p></div><p class="article-text">
        El hombre que tienen en la imagen se ha adentrado en la selva amaz&oacute;nica media docena de veces. Ha explorado el desierto de Arizona y se ha sumergido en el oc&eacute;ano de Australia para examinar el comportamiento de las serpientes marinas. Agust&iacute;n Camacho ha dedicado su ya larga trayectoria investigadora a estudiar la tolerancia t&eacute;rmica de los reptiles en el contexto de un planeta amenazado por la emergencia clim&aacute;tica. Y sus conclusiones no son muy alentadoras.
    </p><p class="article-text">
        Dos palabras gravitan a lo largo de los 59 minutos que dura la entrevista. &Eacute;tica y bien com&uacute;n. Y no es una mera coincidencia. Hablamos de dos vocablos cosidos irremisiblemente a la supervivencia de un mundo que est&aacute; perdiendo de forma vertiginosa gran parte de sus ecosistemas milenarios. La entrevista tiene lugar en el margen izquierdo del Guadalquivir, bajo el puente de Miraflores. El bosque de ribera se ha adue&ntilde;ado de la cuenca urbana con la insolencia ingobernable de la naturaleza. Decenas de especies de aves anidan en este paraje excepcional, convertido ya en un espect&aacute;culo inesperado en medio de C&oacute;rdoba. Son las 10.45 de la ma&ntilde;ana. Y un c&aacute;lido sol de primavera anuncia otro verano implacable.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k2TmbxtdIkaQ7zyY2Ig" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> Leo en la prensa esta misma semana lo siguiente: &ldquo;La ventana para asegurar un futuro habitable se cierra&rdquo;. &iquest;Solo nos queda rezar?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> Rezar nunca ayuda. Te puede hacer sentir bien si crees en dios. Pero eso es lo &uacute;ltimo. Hay que hacer cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; cosas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hay que devolver al ambiente zonas estables y una capacidad de retener agua. Todo el mundo habla de la temperatura y si est&aacute; asociada a un aumento de la humedad ambiental lo que tienes es un aumento de la productividad. Y el aumento de la evapotranspiraci&oacute;n potencial est&aacute; asociado a la biodiversidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> O sea: la clave no es la temperatura sino la humedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La clave es la interacci&oacute;n de las dos. El aumento de temperatura tiene una capacidad de reducir la humedad ambiental muy grande. Hay que entender bien como interaccionan las dos cosas. Cuando tienes agua en un ambiente, las temperaturas locales no oscilan tanto y es m&aacute;s dif&iacute;cil que alcancen valores letales para los organismos. Y, aunque las temperaturas sean m&aacute;s altas, permiten que una serie de organismos adaptados a esas condiciones puedan producir a una alt&iacute;sima velocidad. Eso significa que funcionan de alimentos para otros o soporte de microh&aacute;bitat.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4d4fd6b6-ac9d-4a51-8e0a-c2fd176f5e34_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Agust&iacute;n Camacho (C&oacute;rdoba, 1979) siempre sinti&oacute; una atracci&oacute;n inevitable por los animales. De ni&ntilde;o iba a pescar con su padre y se dedicaba a coger culebras y ranas. Luego lleg&oacute; F&eacute;lix Rodr&iacute;guez de la Fuente, Gerald Durrell y decenas de libros de naturaleza que devor&oacute; con fruici&oacute;n. Su padre lo anim&oacute; a estudiar Econom&iacute;a. Era una carrera pr&aacute;ctica que abr&iacute;a infinidad de puertas profesionales. Pero el joven Agust&iacute;n ten&iacute;a ya otro proyecto en la cabeza. Se matricul&oacute; en Biolog&iacute;a y el &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera logr&oacute; una beca para estudiar animales venenosos en Brasil. Nada menos.
    </p><p class="article-text">
        El exuberante pa&iacute;s sudamericano le abri&oacute; los ojos. Brasil era otro planeta. La desbordante naturaleza se colaba por cada rinc&oacute;n de Salvador de Bah&iacute;a, donde se estableci&oacute; en un principio. &ldquo;En cualquier borde de la ciudad, ya ve&iacute;as monos, murci&eacute;lagos enormes, lagartos en los tejados y colibr&iacute;es gigantes. Si tienes un poquito de alma de naturalista, te engancha&rdquo;. Ese mismo viaje ya entr&oacute; en la selva. &ldquo;Fue impresionante&rdquo;. Luego se ha internado otras cinco veces m&aacute;s. En total, ha pasado 17 a&ntilde;os investigando en Brasil, gran parte de ellos en la Universidad de Sao Paulo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Brasil es el santuario de los bi&oacute;logos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No s&eacute; si lo llamar&iacute;a santuario, porque es un lugar muy dif&iacute;cil para vivir, pero es un sitio que ha mantenido la posibilidad de que un bi&oacute;logo se haga a s&iacute; mismo de modo independiente. Eso es muy dif&iacute;cil de conseguir en cualquier otro pa&iacute;s del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Dif&iacute;cil para vivir por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Porque es muy peligroso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si hemos decidido manipular la naturaleza ya tenemos una responsabilidad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Los seres humanos son los peligrosos. No las serpientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Las serpientes pueden ser peligrosas. A varios colegas le han mordido porque no tuvieron mucho cuidado, pero es muy dif&iacute;cil que acabes muriendo. Sin embargo, a m&iacute; me han asaltado con casi todos los tipos de armas que conozco. Desde parando un autob&uacute;s a tiros a usando un cutter. Y a alg&uacute;n amigo m&iacute;o lo han matado en un asalto. No obstante, estoy agradecid&iacute;simo por la hospitalidad y simpat&iacute;a sin igual que he recibido siempre de Brasil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y no le interesa m&aacute;s estudiar a la especie humana y sus comportamientos tan animales?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Ha dado en el clavo. Me encantar&iacute;a. De hecho, hay toda una componente instintiva que dirige una buena parte de nuestros comportamientos y se puede estudiar de modo paralelo a las t&eacute;cnicas que se usan hoy d&iacute;a para estudiar a otras especies.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/843ba557-aa52-4751-9e15-475c3b806cca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Somos m&aacute;s animales que los animales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Muchas veces s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Fue a Brasil a estudiar animales venenosos. Le gusta el peligro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No me gusta el peligro por s&iacute;. Me gusta descubrir cosas. Desde peque&ntilde;o, la selva ten&iacute;a todas esas especies raras con formas extra&ntilde;&iacute;simas que nadie conoc&iacute;a. Era curiosidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay especies que pueden tolerar temperaturas muy altas y que probablemente serán las vencedoras del cambio climático</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Hay que ser un poco suicida para meterse en la selva amaz&oacute;nica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No tenerle mucho apego a la vida, eso s&iacute;, pero suicida no. Todo lo contrario. Cuando uno entra en la selva, lo que quiere es estar eternamente cruz&aacute;ndote con bichos que desaf&iacute;an lo que conoces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Pero te juegas el tipo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Hay animales que son una amenaza real, aunque la mayor&iacute;a de ellos no se ven. Son par&aacute;sitos, virus y mosquitos que transmiten enfermedades. El jaguar o la serpiente est&aacute;n ah&iacute;, pero cuando vas a buscarlos no es f&aacute;cil encontrarte en una situaci&oacute;n de peligro real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Lo de Brasil ha sido un flechazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Lo fue desde el principio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/288af2df-2591-4208-a707-2c2cdd2747ce_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En todas sus expediciones a la selva amaz&oacute;nica, el naturalista Agust&iacute;n Camacho ha integrado un equipo de cient&iacute;ficos con el objetivo de efectuar inventarios de fauna. Constantemente se catalogan nuevas especies en el inh&oacute;spito universo amaz&oacute;nico. Suelen ser equipos numerosos. Se definen zonas concretas con un gran potencial y se realiza un exhaustivo muestreo en cada rinc&oacute;n. El investigador cordob&eacute;s estudia la ecofisiolog&iacute;a de los reptiles. Solo en Brasil, se conocen m&aacute;s de 1.200 especies, la mitad en el Amazonas. &ldquo;Hay lagartos que parecen dragones y cecilias como una especie de trompa de elefante que son acu&aacute;ticas. Los insectos palos simulan el musgo y no los reconoces. En cada viaje tienes diez encuentros con animales que te hacen flotar la mente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La noche amaz&oacute;nica es una experiencia c&oacute;smica. Una temperatura perfecta y una sinfon&iacute;a colosal de sonidos nocturnos. &ldquo;Todo canta. Las aves, los insectos, las ranas, los murci&eacute;lagos, las ratas&rdquo;, explica Camacho. Eso s&iacute;: es imprescindible dormir con mosquitera. De lo contrario, puedes ser presa de las escolopendras, los escorpiones, las ara&ntilde;as y, sobre todo, de los mosquitos. Los ataques de puma y jaguar son infrecuentes. Y es muy dif&iacute;cil toparte con una boa o una anaconda, que generalmente huyen del ser humano. En los alrededores de los poblados la gente las mata por miedo a que se coman los perros. M&aacute;s peligrosos son los vampiros, que pueden morderte los pies mientras duermes y te transmiten la rabia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la campiña cordobesa queda un 3% de hábitat natural. Es una falta de responsabilidad para las generaciones posteriores</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Estudia la tolerancia t&eacute;rmica de algunos animales. &iquest;Qu&eacute; ha descubierto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Que hay una gran variabilidad en la temperatura m&aacute;xima que la especie puede tolerar. Hay especies que pueden tolerar temperaturas mucho m&aacute;s altas que las que tienen ahora y que probablemente ser&aacute;n los vencedores del cambio clim&aacute;tico. Y otras que no lo consiguen. Son especies que viven escondidas en lugares donde el microclima las protege. Y esas lo van a pasar mal. He ido desarrollando un sistema lo m&aacute;s &eacute;tico y r&aacute;pido posible para conseguir la mayor cantidad de datos para identificar esas especies.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Con la voluntad de protegerlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Exactamente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c0ca6fce-ebc2-470a-aee0-1b31bf72854d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Consiguiendo que el ambiente tenga m&aacute;s humedad. Todos los procesos de manejo del suelo desde la Edad Media han hecho lo contrario: extraer todo ese agua para transformarla en producci&oacute;n. Ha funcionado porque ten&iacute;amos unos acu&iacute;feros y recursos fant&aacute;sticos. Pero ahora no es el caso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y c&oacute;mo se puede mantener esa humedad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Quienes lo pueden resolver son los ingenieros de montes y agr&oacute;nomos. Tengo la sensaci&oacute;n de que se puede hacer lo que se ha hecho toda la vida: crear sistemas de terrazas que protejan el avance del agua y faciliten la infiltraci&oacute;n que permita que haya una cubierta vegetal y de piedras permanente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Somos una especie inteligente, pero también despiadada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Agust&iacute;n Camacho no &uacute;nicamente ha investigado la selva amaz&oacute;nica. Tambi&eacute;n el subdesierto espinoso, conocido como Caatinga, y la sabana de Brasil llamada Cerrado. En EEUU, ha explorado el desierto del Arizona, en cuyos picos la temperatura se desploma de forma dr&aacute;stica; y en Australia examin&oacute; los efectos sobre las serpientes marinas del tremendo impacto sonoro que usan los barcos que buscan bolsas de gas y petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Vamos jodiendo por donde vamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. La gente no se puede permitir el lujo de dejar ning&uacute;n jir&oacute;n de ambiente para la naturaleza. Se han mejorado las t&eacute;cnicas de producci&oacute;n y estamos provocando m&aacute;s presi&oacute;n sobre la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Usted es ecologista?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Es una pregunta dif&iacute;cil. Me identifico con los ecologistas much&iacute;simo. A veces, no con los m&eacute;todos. Pero es verdad: no estamos dejando nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Con qu&eacute; m&eacute;todos no est&aacute; de acuerdo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Siempre hay que mantenerse dentro de la legalidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0627a541-9c6e-4d2a-87ef-c5d4cc5a4baa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Es legal destruir el planeta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Infelizmente es legal. Y eso es lo que hay que cambiar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P</strong>. El verano pasado el r&iacute;o Guadiato se sec&oacute; por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Tambi&eacute;n lo vi. Eso debe ser ilegal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo se resuelve eso?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No se puede olvidar que estamos en el clima mediterr&aacute;neo, en un ambiente extremadamente variable. Pero si tenemos embalses y hemos decidido manipular la naturaleza ya tenemos una responsabilidad. En la campi&ntilde;a queda un 3% de h&aacute;bitat natural. &iquest;A qu&eacute; estamos esperando? Es una falta de responsabilidad para las generaciones posteriores.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me identifico con los ecologistas muchísimo, pero, a veces, no con sus métodos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Para actuar hay que cambiar el modelo. &iquest;Estamos preparados?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La gente tiene que aceptar que, por el bien de las generaciones posteriores, haya zonas que no se deben explotar. No se trata de que nadie pierda su finca, pero hay zonas que hay que dejar para la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>El verano pasado, ante la crisis energ&eacute;tica, se puso un l&iacute;mite del aire acondicionado a 27 grados y casi hay una revuelta popular. Imagine si se pide un esfuerzo mayor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Una parte de la educaci&oacute;n es ser razonable con el bien com&uacute;n. Es importante tener inter&eacute;s propio porque estamos en un mundo competitivo, pero hay que saber poner l&iacute;mites para que no nos lo carguemos todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Tenemos conciencia del bien com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La tenemos, pero en muchos casos no prevalece.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e3051f9-974b-43f6-b18f-e24799689316_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Tambi&eacute;n leo en internet lo siguiente: &ldquo;Ning&uacute;n pa&iacute;s del G20 cumple con el acuerdo sobre el clima&rdquo;. &iquest;Somos realmente una especie inteligente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Somos inteligentes y somos despiadados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Dos cosas que se contraponen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo pienso en las personas como una especie de monos que ha ido viviendo en grupo y donde los individuos que ten&iacute;an caracter&iacute;sticas que le hac&iacute;an imponer sus intereses sobre los dem&aacute;s han conseguido reproducirse m&aacute;s. En las &uacute;ltimas dos generaciones hemos inventado esta historia de derechos humanos y de &eacute;tica. Todas esas iniciativas de organizarnos se contraponen a nuestro instinto. Lo que hace a la gente subir jer&aacute;rquicamente es su necesidad de imponer su inter&eacute;s al de los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;La meritocracia es compatible con el bien com&uacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No solo compatible sino indispensable. Si no tienes meritocracia, las personas suben a tomar responsabilidades y decisiones complejas sin estar preparadas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que hacer que las personas altamente competitivas no solo inviertan en su beneficio sino también en el bien común</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>En la meritocracia hay un impulso individualista muy grande.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Lo hay. Pero cuando creas meritocracia, que es subir por criterios, puedes conducir esos criterios. Y hacer que las personas que son altamente competitivas no solamente inviertan en su propio beneficio sino en el bien com&uacute;n. Eso se est&aacute; haciendo ahora en ciencia con los principios DORA, que busca perfiles cient&iacute;ficos que tienen un componente social importante. Gente que ha sido capaz de generar opciones para los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; quedar&aacute; de la Tierra dentro de 500 a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Lo mismo que ahora. Para la Tierra 500 a&ntilde;os no es nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y de la especie humana?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Ya veremos. Estamos asistiendo a una velocidad de cambios muy grande. Me parece muy dif&iacute;cil de prever. Parec&iacute;a que est&aacute;bamos yendo en un camino inexorable de aplicaci&oacute;n de la &eacute;tica y, de repente, te encuentras con esta especie de guerra mundial velada de Ucrania. Sobreviviremos seguro. Es una especie extendida por toda la Tierra y solo una cat&aacute;strofe planetaria se la puede cargar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/02d89e36-de11-49f5-a50e-a648c9522971_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> La cat&aacute;strofe planetaria somos nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Me refiero a algo que realmente cambie el ambiente. Nosotros lo estamos cambiando para nuestro beneficio. Mucha gente piensa que conforme explotamos el ambiente acabaremos con nosotros mismos. Creo que no. Vamos a hacer un ambiente peor para toda la biodiversidad, pero esa forma inexorable de cargarnos el ambiente va bien para nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Acaba de llegar de una expedici&oacute;n por el Amazonas. &iquest;Alguna novedad en el frente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> He encontrado algunos de los anfibios con menor tolerancia t&eacute;rmica que conozco. Por ejemplo, las cecilias, que son semiacu&aacute;ticos y viven en charcos de barro en las turberas. A groso modo, encontr&eacute; que los animales viven all&iacute; muy pr&oacute;ximos de su l&iacute;mite de tolerancia. Lo que los salva es la cantidad de humedad tan incre&iacute;ble que hay. En el momento en que para de llover, ves que las temperaturas empiezan a oscilar cada vez m&aacute;s. Si dejara de llover constantemente, esas oscilaciones ser&iacute;an cada vez m&aacute;s potentes. Y eso es lo que est&aacute; pasando aqu&iacute;: que las lluvias se est&aacute;n concentrando en una parte del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;All&iacute; la temperatura media ha subido?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No lo s&eacute;. Yo estoy un poco en contra de las temperaturas medias. En biolog&iacute;a t&eacute;rmica, lo que mata no son las medias. Lo que mata son las oscilaciones. Los extremos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Si sube la media significa que las m&aacute;ximas tambi&eacute;n ha subido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Hay que tener en cuenta no solo las m&aacute;ximas, sino las m&iacute;nimas disponibles en los momentos de m&aacute;s calor. Eso es lo que determina que una especie pueda sobrevivir en un sitio o no.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Solo una catástrofe planetaria se puede cargar la especie humana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Serra do Imer&iacute; es una de las regiones m&aacute;s antiguas de la Tierra, no pisadas antes por el ser humano. &iquest;Hay algo m&aacute;s sagrado?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hay cosas mucho m&aacute;s sagradas. Cuando se viola un valor &eacute;tico, por ejemplo. Cuando algo no se conoce deber&iacute;a ser sagrado ir a conocerlo, con respeto y cuidado. Lo sagrado es abrir paso al conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y lo de las tribus no contactadas es un mito?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En absoluto. Es una realidad total. All&iacute; quedan franjas inmensas de selva donde moverse es muy dif&iacute;cil y hay gente todav&iacute;a no contactada o contactada de manera indirecta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Contactarla es un sacrilegio?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Es dif&iacute;cil responder a eso. Creo que no ser&iacute;a un sacrilegio pero va a ponerla en una situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil para ellos. La comunicaci&oacute;n para los pueblos deber&iacute;a ser algo natural, pero infelizmente muchas veces acaba en guerras y no solamente para pueblos que est&aacute;n en condiciones neol&iacute;ticas. Hay gente que est&aacute; intentando llegar a ellos para exterminarlos. La gente que quiere extraer oro y madera de forma ilegal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Con Lula est&aacute;n m&aacute;s protegidos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Que con Bolsonaro seguro. Eso est&aacute; clar&iacute;simo. Y no me gusta posicionarme a favor de la izquierda o la derecha. Pero con el Gobierno de Lula las condiciones de conservaci&oacute;n de la selva, que redunda en la protecci&oacute;n de la gente que vive all&iacute;, fue mejor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ea135724-0467-46e5-8609-2e4803f002aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Hay ciencia sin &eacute;tica?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;. En cualquier sistema social, incluida la ciencia, la gente crece sin &eacute;tica. Al final, lo que importa es conseguir reunir a las personas en torno de un bien com&uacute;n y que no puedas alcanzar el &eacute;xito a trav&eacute;s de quitarle oportunidades a alguien.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; nos dice la Amazonia de la salud del planeta?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> La Amazonia es un sitio donde puedes ver lo que se ha hecho aqu&iacute; desde tiempo inmemorial: destrozar un ambiente virgen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Si perdemos la Amazonia, &iquest;qu&eacute; perdemos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Una cantidad absolutamente incalculable de posibilidades de resolver problemas de salud. En cada especie hay genes que producen sustancias con aplicaciones impensables. Perder&iacute;amos recursos que todav&iacute;a no sabemos para qu&eacute; sirven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;D&oacute;nde hay m&aacute;s civilizaci&oacute;n: en los yanomamis o en Wall Street?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En Wall Street, sin lugar a duda. Con todo lo bueno y todo lo malo que eso tiene. La ambici&oacute;n sin l&iacute;mites y la capacidad de alterar el planeta. Los yanomamis que he conocido son humanos id&eacute;nticos a nosotros, cuya &uacute;nica diferencia es que los valores sociales que los condicionan son los mismos que hemos tenido nosotros antes de este proceso de hacer valer los derechos humanos. Viven en condiciones muy duras e imponen su inter&eacute;s con valores que hoy no considerar&iacute;amos &eacute;ticos. Los yanomamis, por ejemplo, no han desarrollado capacidad de criar animales y tienen una mortalidad infantil alta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me gustaría creer que el arroyo Bejarano no está sentenciado de muerte</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Ha investigado la Amazonia, el desierto, los mares, hasta la campi&ntilde;a cordobesa. &iquest;A qu&eacute; conclusi&oacute;n ha llegando?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Que nos lo estamos cargando. Es dif&iacute;cil llegar a un ambiente natural. En la Amazonia hay un pedazo grande pero para llegar tienes que hacer muchas horas de coche y avi&oacute;n. Segunda conclusi&oacute;n: las especies de cada lugar son incre&iacute;blemente resistentes y en los peque&ntilde;os jirones que hemos dejado est&aacute; la semilla para recuperar lo que hab&iacute;a. Se est&aacute; haciendo un mont&oacute;n de inversi&oacute;n por el cambio clim&aacute;tico para mejorar los ambientes en las ciudades y es absolutamente nefasto. Es bueno para nosotros, pero para la biodiversidad es nefasto porque las ciudades son la entrada de las especies invasoras. Ten&iacute;amos que hacer al contrario: ir reforzando los jirones de ambiente natural. Hay que hacer crecer la naturaleza a partir de ah&iacute;. Lo que hacemos ahora es lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Es usted el descubridor de la rana roja de ojos grandes en el Pico da Neblina de Brasil. Ha entrado en la historia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> &iquest;Ese es el nombre que le han puesto? Yo no soy taxonomista. Cuando voy a esos viajes se me da bien y muchas veces encuentro el primer esp&eacute;cimen de algunos de esos bichos. Pero la persona que realmente decide si es una especie nueva o no es el especialista del grupo. Yo estudio la ecofisiolog&iacute;a de los bichos. Ver qu&eacute; necesitan para vivir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7b1713b8-f522-49fa-b51f-049c602fcedc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Es usted el impulsor del plataforma digital <a href="https://vulneraweb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vulneraweb</a>, que dice en su portada lo siguiente: &ldquo;Las temperaturas est&aacute;n aumentando en todo el mundo. Algunas especies no podr&aacute;n soportarlo&rdquo;. No parece una web muy optimista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No lo es. Pero creo que es realista. Las temperaturas aumentan de modo heterog&eacute;neo y es complicado identificar d&oacute;nde van a superar la tolerancia de la especie. Todo eso hay que factorizarlo para identificar donde hay una especie que hay que proteger. En la web hay todo un sistema de c&aacute;lculo para mapear d&oacute;nde pueden estar en peligro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Grita en el desierto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> A veces lo parece.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;En ese mapa estamos los humanos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Los humanos vamos a retorcer la Tierra si hace falta para estar bien.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la selva hay animales que son una amenaza real, aunque la mayoría de ellos no se ven
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>El futuro es de las lagartijas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> A algunas les va a ir muy bien. A otras fatal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;El arroyo Bejarano est&aacute; sentenciado de muerte?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Me gustar&iacute;a creer que no. Para mi infancia ha sido un lugar important&iacute;simo. Aquella vegetaci&oacute;n de ribera era incre&iacute;ble. Era un santuario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Habla usted en pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. Ahora no es lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qu&eacute; le pide a los gobiernos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Que hagan lo que hay que hacer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Y qu&eacute; hay que hacer?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Para salvar la biodiversidad hay que devolver la humedad al ambiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1e9ba7a0-c4da-42d8-8bea-389eba0e7b6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista N&amp;B a Agustín Camacho                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fotos y vídeo: Madero Cubero, Aristóteles Moreno]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/n-b/agustin-camacho-cargando-biodiversidad_128_10077492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2023 22:12:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d50bc25d-5b30-436c-8db8-41a1663f31cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="418664" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d50bc25d-5b30-436c-8db8-41a1663f31cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="418664" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Agustín Camacho: "Nos estamos cargando la biodiversidad"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d50bc25d-5b30-436c-8db8-41a1663f31cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Medio Ambiente,biodiversidad,cambio climático,naturaleza,biología]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
