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    <title><![CDATA[Cordópolis - Fallo de racord]]></title>
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    <description><![CDATA[Cordópolis - Fallo de racord]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Judy y Punch]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/judy-punch_1_7152355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d16a99df-ddd6-4f84-ba22-5b58e1627979_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hay una notable declaraci&oacute;n de intenciones durante los primeros minutos de metraje de <em>Judy &amp; Punch</em> (2019), en los que se deja claro, pese a no ser a&uacute;n conscientes como espectadores, sobre lo que va a girar la pel&iacute;cula en todo momento. Y algo similar a lo que le ocurre a aquellas personas que est&aacute;n contemplando una dantesca situaci&oacute;n entre una pareja de marionetas, en la que el marido maltrata y humilla a la mujer ante la mirada de todo el pueblo. Una representaci&oacute;n que sirve de espect&aacute;culo teatral para un p&uacute;blico que se desternilla contemplando la misma. Bueno, todos salvo una ni&ntilde;a que pronuncia una impactante frase ante aquel cruel episodio. &ldquo;Hay algo que no me gusta del espect&aacute;culo de marionetas: el tipo de la porra siempre gana&rdquo;. Casi nada.
    </p><p class="article-text">
        Y es que la violencia de g&eacute;nero ser&aacute; el tema cenital sobre el que se gu&iacute;e la obra australiana de Mirrah Foulkes. Siendo adem&aacute;s su &oacute;pera prima, y que le vali&oacute; para llevarse el premio al mejor guion en el Festival de Sitges. Pues desde ese momento en el que los protagonistas ser&aacute;n dos mu&ntilde;ecos manejados por hilos, se pasar&aacute; a una t&oacute;xica relaci&oacute;n que ejemplifica una vez m&aacute;s (aunque nunca es demasiado en este caso) la dificultad de ella para ser alguien por si misma, y menos a&uacute;n, fuera de su matrimonio. La mujer es la que tiene el talento, aunque realmente est&eacute; oculto ante el p&uacute;blico, como no, pues es el hombre el que siempre acaba llev&aacute;ndose todos los honores y reconocimientos.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, es que el propio nombre de los dos protagonistas (<em>Judy &amp; Punch</em>) ya deja claro desde qu&eacute; posici&oacute;n parte cada uno. Un largometraje ambientado en una &eacute;poca no concretada, aunque bien podr&iacute;a considerase que forma parte de siglo XVII, con la caza de brujas como recuerdo sobrecogedor. Sobre esos mimbres caminar&aacute; una historia de aut&eacute;ntica venganza, en la que la dulzura de ciertos personajes se mezcla a la perfecci&oacute;n con la m&aacute;s despiadada determinaci&oacute;n, reflejando que no existe el blanco y el negro, sino m&aacute;s bien una extensa gama de grises.
    </p><p class="article-text">
        En el an&aacute;rquico pueblo de Seaside, los marionetistas Judy (Mia Wasikowska) y Punch (Damon Herriman) hacen todo lo posible por volver a tener fama con su espect&aacute;culo. Aunque el <em>show</em> no tarda en convertirse en un &eacute;xito gracias a las incre&iacute;bles habilidades de Judy en su oficio, la desmedida ambici&oacute;n de Punch y su gusto por el alcohol dan como resultado una inevitable tragedia.
    </p><p class="article-text">
        El tono, narrado siempre entre la comedia y el drama social, asumir&aacute; un relato que guarda tambi&eacute;n evidentes paralelismos con la realidad contempor&aacute;nea, ya que a nadie le hubiera extra&ntilde;ado que la obra se desarrollara en el presente o en un futuro dist&oacute;pico. Una sociedad en la que impera la misoginia y el conservadurismo religioso y social m&aacute;s extremo. Y entre todo, tan solo la mirada de los ni&ntilde;os parece brillar a&uacute;n con una luz impoluta. Todav&iacute;a por pulir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2020 20:52:01 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Las distancias]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/distancias_1_7152357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/159952e2-c7cf-4ffd-bb71-53f9782c18ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        No hay mejor receta para hacer inolvidable una pel&iacute;cula de bajo presupuesto, que llevarla a la absoluta realidad y hacer c&oacute;mplices de la historia a los mismos espectadores. O mejor dicho, hacerles sentir los propios protagonistas de la misma. Y con todo ello cuenta <em>Las distancias</em> (2018), la segunda pel&iacute;cula de la realizadora Elena Trap&eacute;, la cual no hace m&aacute;s que construir un peque&ntilde;o castillo costumbrista a partir de naipes forjados en el d&iacute;a a d&iacute;a. Una narraci&oacute;n convencional, pero que no por ello deja de ser desalentadora y absolutamente cercana, pese a su contradicci&oacute;n en el propio t&iacute;tulo. De hecho, es precisamente esa distancia la que provoca dicha empat&iacute;a. Sin ning&uacute;n alarde tecnol&oacute;gico, Trap&eacute; hilvana un relato que viene a demostrar algo que todos sabemos, aunque parece que no queremos darnos cuenta. En plena &eacute;poca de m&aacute;xima interconexi&oacute;n entre personas, es cuando m&aacute;s alejados estamos posiblemente unos de otros. 
    </p><p class="article-text">
        Un razonamiento que quiz&aacute; haya llegado a su m&aacute;xima expresi&oacute;n en la &eacute;poca m&aacute;s actual, pues la obra, que hace de su sencillez un elemento perdurable en el tiempo, ha cobrado de nuevo una absoluta actualidad, pues ha sido durante el confinamiento cuando muchos nos hemos dado cuenta de este problema. Las pantallas han llegado a nuestras vidas para separarnos f&iacute;sicamente a unos de otros. Y cuando m&aacute;s f&aacute;cil lo tenemos para poder comunicarnos con el extremo opuesto del continente, m&aacute;s desconocida parece la persona que tenemos justo al lado.
    </p><p class="article-text">
        La trama recae en las vidas de Olivia, Eloy, Guille y Anna, cuatro amigos que viajan a Berl&iacute;n para visitar por sorpresa a su amigo Comas, que cumple 35 a&ntilde;os. Este no los recibe como ellos esperaban y durante el fin de semana sus contradicciones afloran y la amistad se pone a prueba. Juntos descubrir&aacute;n que el tiempo y la distancia pueden cambiarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la premisa principal recae sobre la propia palabra amigo. No estoy seguro de si antes valor&aacute;bamos dicho t&eacute;rmino en exceso, aunque no cabe duda que, en plena &eacute;poca de redes sociales, el mismo se ha desvirtuado por completo. A un solo click de distancia, tu agenda aumenta sin parar, algo que ocurre de forma exponencial en determinadas fases de nuestras vidas. Sin embargo, y aunque parezca una afirmaci&oacute;n muy manida -y realmente lo est&aacute;-, el tiempo acaba poniendo todo en su sitio. Y eso es justamente lo que genera la distancia.
    </p><p class="article-text">
        Elena Trap&eacute; consigue reunir un reparto de aut&eacute;ntico lujo, no solo por determinados nombres (es probablemente la mejor interpretaci&oacute;n de&nbsp;Alexandra Jim&eacute;nez&nbsp;que yo haya visto), sino porque todos los personajes que aparecen -aunque sean pocos- est&aacute;n realmente bien mimetizados. Un interesante retrato de la generaci&oacute;n de los 80, la primera que podr&iacute;a considerarse&nbsp;<em>millennials</em>. La felicidad inicial de cada uno de los protagonistas es pura fachada, pues conforme avanza la historia, es f&aacute;cil detectar que realmente a ninguno le apetec&iacute;a estar ah&iacute;. Simplemente hay que cumplir con lo que se considera amistad. Los conflictos comenzar&aacute;n a aflorar, y sus relaciones particulares tomar&aacute;n rumbos casi irreversibles.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
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      <title><![CDATA[Dogman]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/dogman_1_7156600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af9ea03b-6cc5-4d26-8ccd-14445fde5121_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Tiene mucho cine a sus espaldas Matteo Garrone. La mirada del que quiere contar lo que aparece en pantalla. Dejarse llevas por las sensaciones y sumergirse en un universo tan inh&oacute;spito como desangelado. Ajeno a todo car&aacute;cter de heroicidad. Ya lo consigui&oacute; hace algunos a&ntilde;os con <em>Gomorra</em> (2008), con la que pon&iacute;a el foco en el lado m&aacute;s cruel y despreciable de la realidad social italiana, mientras que con <em>Dogman</em> (2018) volvi&oacute; a adentrarse en el neorrealismo, con una carga quiz&aacute; menos ambiciosa, pero igual de impactante. Incluso, en este caso, m&aacute;s sobrecogedora. 
    </p><p class="article-text">
        La urgencia no tiene hueco en esta obra que se cuece con lentitud, sin prisas, viendo aflorar poco a poco la transformaci&oacute;n de su personaje principal, un Marcello Fonte, galardonado como mejor actor en el Festival de Cannes, que se erigir&aacute; como la piedra angular de toda la ficci&oacute;n. Sobre sus espaldas recae el peso de una historia introspectiva. Sin alardes, pues su capacidad para mimetizarse con el personaje es la clave del l&iacute;mite de impacto que pueda alcanzar la obra.
    </p><p class="article-text">
        Marcello es el due&ntilde;o de una peluquer&iacute;a canina en un suburbio de las afueras de Roma. Un pobre hombre, torpe y vulnerable, por momentos inmaduro, y que (sobre)vive bajo la (p&eacute;sima) influencia de Simoncino, un delincuente local. Su vida la dedica al cuidado de perros, labor para la que parece haber sido destinado, pues hasta los m&aacute;s agresivos se calman con su presencia. Y quiz&aacute; ah&iacute; radique la raz&oacute;n fundamental por la que conf&iacute;a en dicho personaje, quien har&aacute; que su vida personal se complique al m&aacute;ximo y tenga que tomar, al fin, las riendas de la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo sencillo en esta ocasi&oacute;n hubiera sido otorgar a Marcello el papel de h&eacute;roe. Sin embargo, Garrone es consciente de que en la paleta de tonos de la realidad, pocas veces encontramos alg&uacute;n negro o blanco puro. M&aacute;s bien son sumas de grises que van dando forma a todo lo existente. Y bajo esa condici&oacute;n juega en la relaci&oacute;n entre ambos personajes. Uno que evoluciona por la propia influencia del otro, en una relaci&oacute;n tan desigual, que acaba mostrando el lado menos amable, y al mismo tiempo el m&aacute;s humano. El de las decisiones conscientes, pero equivocadas. O no. La naturaleza pura. Cuesti&oacute;n de supervivencia.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/dogman_1_7156600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2020 10:29:03 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El increíble finde menguante]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/increible-finde-menguante_1_7156602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0073fda1-6812-4002-9931-fea89bd9596e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hay mucho donde rascar en&nbsp;<em>El incre&iacute;ble finde menguante</em> (2019), el debut de Jon Mikel Caballero en el largometraje. Una pel&iacute;cula generacional que se sumerge en el universo del fant&aacute;stico, para dar lugar a un f&aacute;bula en la que el desempe&ntilde;o de su protagonista y la belleza de su fotograf&iacute;a se alzan como argumentos de peso para hilvanar un producto m&aacute;s que interesante. Y es que ah&iacute;, en el trabajo de c&aacute;mara de T&acirc;nia da Fonseca, reside uno de los puntos claves de la obra, en la que Caballero demuestra constantemente sus referencias, pudiendo caer en el profundo pozo de ser una pel&iacute;cula m&aacute;s de bucles temporales. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, adem&aacute;s de la magnifica fotograf&iacute;a, la novedosa -al menos a mi juicio- decisi&oacute;n de ir estrechando los l&iacute;mites de la pantalla aportan un sentido extra de personalidad a una pel&iacute;cula de aparente ciencia ficci&oacute;n, pero que no tiene mayor alarde de efectos especiales que la tecla de pause. Y desde esa sencillez brota una historia que va creciendo al tiempo que la imagen se va haciendo cada vez m&aacute;s peque&ntilde;a. Una sensaci&oacute;n de claustrofobia con la que acompa&ntilde;amos a Iria del R&iacute;o casi de principio a fin. Primero en su ca&oacute;tica existencia, con altas cargas de soledad social, y posteriormente en la necesidad de enmendar en apenas un fin de semana (y cada vez menos con el paso de los minutos) todos los errores cometidos en su pasado, dejando a su vez atr&aacute;s un sentimiento de desasosiego total y de p&eacute;rdida absoluta de la existencia.
    </p><p class="article-text">
        Alba acaba de cumplir 30 a&ntilde;os y se dispone a disfrutar de un fin de semana en una casa de turismo rural con sus amigos. Sus planes de fiesta pronto se ven frustrados cuando su desenfrenada actitud se topa con multitud de problemas de la realidad. Alba se ve entonces atrapada en un bucle temporal donde los hechos de ese fin de semana comienzan a repetirse una y otra vez. Pero algo es diferente, pues el tiempo se le va a acabando poco a poco. &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; cuando todo se consuma?
    </p><p class="article-text">
        Un atrevido debut en el que Caballero demuestra personalidad y un conocimiento absoluto de lo que quiere contar. De hecho, la complejidad de la cinta va decreciendo a medida que avanza el metraje, a la misma vez que lo hace el tiempo del que dispone la protagonista. Tambi&eacute;n el reparto, que va perdiendo peso con el transcurso de los minutos, hasta pasar a ser unos meros secundarios casi sin capacidad para dialogar. Todo el peso acaba cayendo sobre los hombros de Del R&iacute;o. Hasta el propio guion, en apariencia, se va tornando en un sentido m&aacute;s superficial, pues la cr&iacute;tica social -sobre todo referida a la precariedad generacional- que reside en una de las primeras conversaciones entre los distintos personajes, se va diluyendo conforme la protagonista se hace con el foco &uacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        Y esto tampoco es balad&iacute;, pues es el de Alba termina siendo el &uacute;nico personaje realmente construido de principio a fin. Una muestra m&aacute;s de ese cine independiente y construido con escasos medios, que acaba dando multitud de alegr&iacute;as a un espectador &aacute;vido de que le cuenten una historia sin ninguna pretensi&oacute;n detr&aacute;s. Una obra que bebe de otras que van desde <em>Atrapado en el tiempo</em> (1993) hasta <em>Olv&iacute;date de m&iacute;</em> (2004), pero que acaba teniendo una personalidad propia en su justa a media a trav&eacute;s del juego que propone.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2020 12:09:10 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Intemperie]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/intemperie_1_7156604.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f99700f0-7ea6-40c8-92ed-88f843a7754b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hay mucho para disfrutar en la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Benito Zambrano. <em>Intemperie</em> (2019) es un amplio abanico de sensaciones en un solo producto. Y todo desde la sencillez absoluta de una historia que se sustenta en su imagen. Personajes, paisaje y narraci&oacute;n son los tres frentes presentes y dispuestos a hilvanar un relato conmovedor, pero al mismo tiempo terror&iacute;fico. Y es que bien puede ser un thriller fren&eacute;tico de huida y persecuci&oacute;n. Sin embargo, existe igualmente la opci&oacute;n de acercarse desde el prisma del western, y desde ah&iacute; dejarse llevar por el majestuoso escenario, y edificar a trav&eacute;s de la mirada y los di&aacute;logos de los protagonistas. Pero es que habr&iacute;a un tercer v&eacute;rtice que no es otro que el del drama, amparado en una historia de absoluto sufrimiento desde el punto de vista de la ni&ntilde;ez. Y todo ello en 103 minutos de metraje. 
    </p><p class="article-text">
        Como ocurri&oacute; con <a href="https://cordopolis.es/fallo-de-racord/2020/04/07/ventajas-de-viajar-en-tren/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ventajas de viajar en tren (2019)</a>, <em>Intemperie</em> nace igualmente de la adaptaci&oacute;n de una novela que, a priori, parec&iacute;a imposible de llevar al cine, al tratarse de un texto situado en el polo completamente opuesto al tono y ritmo del espectador actual, el cual no duda en desviar la mirada hacia su dispositivo m&oacute;vil en el menor resquicio de falta de sensaciones en la gran pantalla. Sin embargo, lo que consigue Zambrano es generar una sensaci&oacute;n de v&eacute;rtigo dentro de una historia pausada, que se cuece a fuego lento y que brilla desde su sencillez. Tres g&eacute;neros que entroncan en una suerte de <em>road movie</em> castiza, pues el director logra con maestr&iacute;a transmitir al espectador la sensaci&oacute;n de agobio y sofoco total procedente de ese ambiente tan c&aacute;lido. De encontrarse a la intemperie.
    </p><p class="article-text">
        La trama arranca cuando un ni&ntilde;o decide escapar de su pueblo, donde ha crecido y no tiene m&aacute;s futuro que el de estar siempre al servicio de un terrateniente, dejando atr&aacute;s a su familia y en busca de un porvenir m&aacute;s propio en la ciudad. Sin embargo, lo que queda ante &eacute;l es una llanura infinita y &aacute;rida que deber&aacute; atravesar si quiere alejarse definitivamente del infierno del que huye. Ante el acecho de sus perseguidores al servicio del capataz del pueblo, sus pasos se cruzar&aacute;n con los de un pastor que le ofrece protecci&oacute;n y, a partir de ese momento, ya nada ser&aacute; igual para ninguno de los dos.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, y como lo fue anta&ntilde;o, el protagonismo radica en la aridez del sur espa&ntilde;ol. Jaime L&oacute;pez y Elisa L&oacute;pez ser&aacute;n los encargados de conformar la secuencia m&aacute;s bonita de toda la pel&iacute;cula (la cual, por cierto, no estaba en la novela de Jes&uacute;s Carrasco). Eso s&iacute;, todo ello suceder&aacute; en los primeros minutos, pues a partir de ah&iacute; ser&aacute; una aventura hacia el invierno, con peque&ntilde;os par&eacute;ntesis -o mejor dicho, tintes de espejismo- que har&aacute;n brotar la amistad y el cari&ntilde;o mutuo entre el joven y el personaje de Luis Tosar, que desde su primera aparici&oacute;n se hace due&ntilde;o y se&ntilde;or del tono y el ritmo de la cinta. La pausa de Tosar se ver&aacute; en todo momento contrapuesta ante la desesperaci&oacute;n y el orgullo desorbitado del papel que interpreta&nbsp;Luis Callejo. Por tanto, por falta de talento no ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como se ha dicho anteriormente, contando con variados tintes de g&eacute;nero, <em>Intemperie</em> es una obra cruda y &aacute;spera, que &uacute;nicamente se sale de su tono habitual en el tramo final de la misma, en el que Zambrano trata de reorganizar y lucir todo lo que hab&iacute;a brillado desde el abandono en el resto del metraje. Un western para los espectadores de ahora. Eso s&iacute;, una pel&iacute;cula para ver sin prisas, pues merece la pena quedarse un rato a admirar cada uno de los recovecos que te aporta el infinito escenario que refleja.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/intemperie_1_7156604.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2020 12:46:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Intemperie]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Guns Akimbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/guns-akimbo_1_7156606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/774b82b8-cf86-4186-aa87-eaff37d4b143_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        No cabe duda de que a Jason Lei Howden le va la marcha, en el sentido m&aacute;s literal del t&eacute;rmino. Sin medias tintas, el director neozeland&eacute;s est&aacute; demostrando a trav&eacute;s de su breve -pero intensa- filmograf&iacute;a que lo suyo es la acci&oacute;n, sea mediante el m&eacute;todo que sea. Y es que, si ya en <em>Deathgasm</em> (2015), su &oacute;pera prima, puso en escena una narraci&oacute;n vertiginosa y predispuesta para agradar a los amantes del metal y del horror, con <em>Guns Akimbo</em> (2019) ha dado un paso m&aacute;s all&aacute;, adentr&aacute;ndose en el ambiente para adictivo de los videojuegos, que no es otro que el de la violencia, y adem&aacute;s, utilizando para ello a un reparto cargado de caras conocidas. En efecto, pues son Daniel Radcliffe y&nbsp;Samara Weaving los encargados de llevar la voz cantante, sin olvidarnos de Ned Dennehy, fant&aacute;stico una vez m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula se va cociendo a fuego lento, aunque no tarda mucho en explotar en una dosis extrema de adrenalina para los ojos del espectador. De hecho, el principio apenas sirve de contexto de lo que est&aacute; por venir. Bien es cierto que la premisa ha sido utilizada ya en varias ocasiones, aunque el giro de tuerca que otorga Lei Howden implica un sentido mucho m&aacute;s perverso a pr&aacute;cticamente todo lo visto hasta ahora en relaci&oacute;n a dicha tem&aacute;tica. Adem&aacute;s, el disfrute es resultado de acompa&ntilde;ar al protagonista en sus constantes desventuras, siendo &eacute;ste un pringado adicto a los videojuegos con el que muchos nos podemos sentir identificados, el cual deber&aacute; superar una serie de adversidades para las que no estaba en absoluto preparado.
    </p><p class="article-text">
        La historia se centra en Miles, quien se siente atascado en la vida: su trabajo es mon&oacute;tono y sigue enamorado de su exnovia Nova. Un d&iacute;a, a causa de una serie de catastr&oacute;ficas desdichas (mucho cuidado con la <em>deep web</em>), se ve atrapado dentro de un videojuego online llamado &ldquo;Skizm&rdquo; y dominado por una mafia cyberpunk. Desde entonces se convertir&aacute; en v&iacute;ctima (y protagonista) de una peligrosa competici&oacute;n que re&uacute;ne a extra&ntilde;os de distintos puntos de la ciudad con el prop&oacute;sito de comprobar cu&aacute;l de ellos logra una mayor cantidad de espectadores. 
    </p><p class="article-text">
        El recorrido siguiente al punto de partida es de puro desenfreno. La pel&iacute;cula entra a partir de entonces en una suerte de terremoto constante de emociones, para las que la fabulosa Samara Weaving, m&aacute;s irreconocible que nunca, actuar&aacute; como faro indispensable. Todo ello cobrar&aacute; una atm&oacute;sfera de absoluto videoclip de los 80, mezcl&aacute;ndose con tintes de videojuego. En definitiva, el director no tiene m&aacute;s intenci&oacute;n que narrar una historia salvaje, cargada de desmadre y diversi&oacute;n, en la que la exhibici&oacute;n expl&iacute;cita de la violencia, y su constante banalizaci&oacute;n, no es m&aacute;s que el veh&iacute;culo -y no tanto la causa- para hilvanar un sentido que profundiza hacia cotas enfermizas. 
    </p><p class="article-text">
        Y es de ese cine ochentero, edulcorado con multitud de referencia actuales, de donde bebe Jason Lei Howden, ya que, al final, lo que estamos viendo en pantalla es b&aacute;sicamente una versi&oacute;n oscura del <em>Ready Player One</em> (2018) de Steven Spielberg. Sin embargo, mientras que el estadounidense expon&iacute;a con total cari&ntilde;o su visi&oacute;n de la &eacute;poca desde un prisma m&aacute;s familiar, el neozeland&eacute;s refleja aquello que nadie quiere recordar.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/guns-akimbo_1_7156606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2020 10:34:25 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los profesores de Saint-Denis]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/profesores-saint-denis_1_7156609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b92f2bf1-ea68-48ec-aadd-b656e4a6dec1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Tal y como ocurre en buena parte de las ocasiones, el t&iacute;tulo original de una pel&iacute;cula casi siempre alude de manera m&aacute;s exacta a lo que la propia obra quiere reflejar. En diversas ocasiones resulta dif&iacute;cil de traducir, por lo que termina adapt&aacute;ndose -a veces- de una manera un tanto variopinta, aunque no es el caso de la pel&iacute;cula que hoy desgranamos. De hecho, el gran problema de su traducci&oacute;n al castellano, <em>Los profesores de Saint-Denis</em> (2019) -que no es del todo incorrecta-, es que &uacute;nicamente hace menci&oacute;n al 50% del esp&iacute;ritu de la obra, ya que, efectivamente, buena parte del protagonismo lo tienen los propios profesores, en su amplia y variada gama, desde los m&aacute;s implicados a los que m&aacute;s rehuyen del problema. Sin embargo, los mismos alumnos se reparten en la misma proporci&oacute;n su fuerza dentro de la narraci&oacute;n. Por tanto, resulta m&aacute;s adecuado aludir al t&iacute;tulo original, que adem&aacute;s tiene una traducci&oacute;n exacta (<em>La vida escolar</em>), del segundo largometraje de Mehdi Idir y&nbsp;Grand Corps Malade.
    </p><p class="article-text">
        El poso argumental es posiblemente ideal -y mucho m&aacute;s interesante- para mostrar dentro de una escuela y establecer, tras su visionado, un debate entre profesores y alumnos sobre la infinidad de sensibilidades sociales, culturales y emocionales que transcurren durante la vida estudiantil, quiz&aacute; la etapa m&aacute;s decisiva a la hora de generar un pensamiento cr&iacute;tico y productivo. Sin embargo, es innegable que la pel&iacute;cula se disfruta igualmente lejos del aula. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el guion gira en gran medida a trav&eacute;s de los ojos de Samia, que es una joven treinta&ntilde;era que llega a una escuela de complicada reputaci&oacute;n en un suburbio de Par&iacute;s para ser la supervisora. Ah&iacute; tendr&aacute; que lidiar con los problemas recurrentes de la disciplina, la realidad social que pesa sobre la escuela y el vecindario, pero tambi&eacute;n con la incre&iacute;ble vitalidad y humor de los estudiantes y los dem&aacute;s profesores. Un nuevo y estrecho -por voluntad propia- c&iacute;rculo de relaciones donde la marginalidad y el miedo a crecer se mezclar&aacute;n provocando el choque entre dos realidades bien distintas. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las im&aacute;genes apenas salen del colegio durante toda la trama. No obstante, cuando los directores deciden dar voz al exterior, la intenci&oacute;n no es otra que mostrar de nuevo el conflicto -en este caso a la inversa- entre unos y otros protagonistas. La libertad de los alumnos, y su inconsciente felicidad, se contrapone al encierro (literal) que debe afrontar d&iacute;a tras d&iacute;a Samia, para la que la vida en el colegio act&uacute;a como &uacute;nica y principal v&iacute;a de escape. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se va hilvanando una trama que no juega a ser una narraci&oacute;n lineal, sino m&aacute;s bien una suma de peque&ntilde;as historias que van dando forma poco a poco al proceso de un curso acad&eacute;mico. Una historia que gana enteros gracias a la autenticidad absoluta de los actores, en su mayor parte no profesionales, que dan vida a los distintos alumnos. Conocen a la perfecci&oacute;n las inquietudes de sus personajes y son los encargados de dar sentido a las ca&oacute;ticas situaciones que se van sucediendo en el relato.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2020 12:12:54 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La inocencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/inocencia_1_7156611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49efa5b8-99ee-4e16-a71a-6ae6a144e2cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Ya desde el propio t&iacute;tulo, la debutante Luc&iacute;a Alemany nos deja caer el sentimiento com&uacute;n sobre el que va a radicar la pel&iacute;cula. <em>La inocencia</em> (2019), un t&eacute;rmino que, en su tercera acepci&oacute;n, la RAE define como &ldquo;candor,&nbsp;sencillez&rdquo;, dos adjetivos que pueden definir a la perfecci&oacute;n a la protagonista de la obra. Porque desde ese punto parte la mirada de una joven que atiende a su particular existencia, con todas las complejidades que ello conlleva, desde un prisma cargado de ingenuidad, y de falta total de malicia y de hipocres&iacute;a. Al menos, como aspecto natural de su ser. El problema viene tras tener contacto con todo lo que la rodea, pues eso es lo que ir&aacute; construyendo una personalidad que poco a poco ir&aacute; variando de la candidez extrema del principio, en un viaje lleno de verdad por sus cuatro costados. 
    </p><p class="article-text">
        Un sentimiento similar, aunque narrado desde una edad completamente distinta, al que ofreci&oacute; la realizadora Carla Sim&oacute;n en <em>Verano 1993 </em>(2017). Dos propuestas distintas en su forma, pero no tan alejadas en su fondo, pues ambas nacen de la necesidad de retratar una historia lo m&aacute;s honesta posible. No hay pretensi&oacute;n alguna en la &oacute;pera prima de Alemany, como tampoco la hubo en la de Sim&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de mostrar los conflictos propios de cada uno de los personajes dentro de sus circunstancias. Y, con esos ingredientes, la directora consigue estrenarse con un largometraje que va de cara. Un relato en apariencia sencillo, pero que juega a la perfecci&oacute;n con las dificultades puramente humanas que se le plantea.
    </p><p class="article-text">
        Porque el personaje de Carmen Arrufat (no olviden el nombre de esta chica) puede verse identificado con cualquiera de nosotros. Sus problemas pueden ser los nuestros. Los de una joven que de un d&iacute;a para otro se convierte en adulta. Sin pretenderlo, sin esperarlo, sin que nadie le haya explicado antes c&oacute;mo se afronta ese paso tan delicado. Y m&aacute;s a&uacute;n en una atm&oacute;sfera como la suya. Un ambiente expuesto a las inquinas pueblerinas y al de un sentido de vida conservador. De sentirse observada en todo momento. Del qu&eacute; dir&aacute;n, papel que asume con absoluta realidad Laia Marull. El de una madre protectora y criada bajo determinados patrones de anta&ntilde;o. Pero tambi&eacute;n segura de s&iacute; misma y con la sabidur&iacute;a suficiente para saber ver el mundo por sus ojos. Sin que nadie m&aacute;s le diga c&oacute;mo hacerlo. O el de Sergi L&oacute;pez. Ese que tambi&eacute;n puede ser el padre de cualquiera, que se adentra en su propio rol y no tiene m&aacute;s luces que las que aporta su absoluto artificio. El que dictan los c&aacute;nones, y del que -a su juicio- &uacute;nicamente puede brotar verg&uuml;enza si se ve da&ntilde;ado en su orgullo. Nada suena a novedad, pero todo est&aacute; hecho con gusto.
    </p><p class="article-text">
        Lis es una adolescente que sue&ntilde;a con convertirse en artista de circo y salir de su pueblo, aunque sabe que para conseguirlo tendr&aacute; que pelearlo duramente con sus padres. Es verano y Lis se pasa el d&iacute;a jugando en las calles con sus amigas y tonteando con su novio, unos a&ntilde;os mayor que ella. La falta de intimidad y el chismorreo constante de los vecinos obligan a Lis a llevar esa relaci&oacute;n en secreto para que sus padres no se enteren. Pero ese verano id&iacute;lico llega a su fin y, con el inicio del oto&ntilde;o, su vida dar&aacute; un giro hacia la necesidad de tomar decisiones que hace no mucho parec&iacute;an muy lejanas. 
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, alejada de cualquier excentricidad, logra mantener la frescura de principio a fin. Todo est&aacute; en las im&aacute;genes y en las palabras, que se conjugan con sobrada maestr&iacute;a en ese escenario rural y verbenero. El salto, a plena consciencia, del &uacute;ltimo verano de la adolescencia al oto&ntilde;o que trae la obligaci&oacute;n de asumir los actos.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/inocencia_1_7156611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2020 16:27:50 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los miserables]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/miserables_1_7156613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d85c7f1-231e-4b41-aef6-f243574cd018_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Al igual que ocurr&iacute;a con el largometraje <em>Madre</em> (2019), del que habl&aacute;bamos hace justo una semana en estas mismas p&aacute;ginas, el nacimiento de <em>Los miserables</em> (2019) viene igualmente motivado por la necesidad de convertir en pel&iacute;cula un cortometraje que ya se hab&iacute;a hecho de culto. Una g&eacute;nesis compartida, aunque con un trasfondo y un sentido completamente distinto. En efecto, si la obra de Rodrigo Sorogoyen se narraba como veh&iacute;culo hacia un relato cada vez m&aacute;s intimista, la &oacute;pera prima Ladj Ly se desnuda hacia el exterior a medida que avanza el largometraje. Todo est&aacute; hilvanado hacia diversos frentes, que poco a poco van edificando una historia&nbsp;que se alimenta de un n&uacute;cleo com&uacute;n. Hasta que todo explota. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es la sensaci&oacute;n que deja una obra que emerge como reinterpretaci&oacute;n de la novela de Victor Hugo, y que se sumerge, desde la distancia, a trav&eacute;s de los suburbios y la brutalidad policial de Par&iacute;s. Un grito de rebeld&iacute;a. Una llamada de atenci&oacute;n hacia determinados sectores racistas. Una prueba fehaciente que apunta sin compasi&oacute;n hacia un sistema que vende de manera hip&oacute;crita aquello de &ldquo;libertad, igualdad y fraternidad&rdquo;. S&iacute;, pero no para todos. 
    </p><p class="article-text">
        Como foco principal de la pel&iacute;cula, el guion se cuenta desde la perspectiva de St&eacute;phane, quien acaba de unirse a la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de Par&iacute;s. Es su primer d&iacute;a y es entonces cuando conoce a sus nuevos compa&ntilde;eros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados que operan por el control del barrio. A trav&eacute;s de su mirada ir&aacute;n sucedi&eacute;ndose las im&aacute;genes m&aacute;s extremas y vergonzantes de la historia. Las que vienen a denunciar la corrupci&oacute;n policial. No obstante, los diversos frentes que abarca la obra permiten al espectador conocer los problemas de dicho territorio desde multitud de puntos de vista.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el propio Ladj Ly, de padres de origen&nbsp;maliense y criado en el mismo Montfermeil, cuenta que fue a los diez a&ntilde;os cuando sufri&oacute; su primer cacheo. 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, la cifra alcanza ya el millar. Por tanto, nadie mejor que &eacute;l para narrar, a trav&eacute;s de sus personajes, las constantes licencias que se toman determinados representantes del cuerpo de polic&iacute;a a la hora de vulnerar la privacidad de los habitantes de dichos suburbios. Unas andanza que parten de una euforia colectiva, que no es otra que la celebraci&oacute;n del Mundial de f&uacute;tbol. Sin embargo, cuando la fiesta acaba, muchos de ellos deben a volver a su dura realidad, muy alejada de la comodidad reinante en determinados barrios. Una desventura que podr&iacute;a extrapolarse a cualquier parte del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        El tr&iacute;o policial encabeza una trama que se va deshojando a medida que aparece el lado m&aacute;s sensible y vulnerable de dichos distritos, pero tambi&eacute;n el m&aacute;s oscuro. Y es que la pel&iacute;cula viaja en todo momento de un extremo a otro, formando finalmente una gama de grises. Hay de todo. Grupos de delincuentes callejeros, trapicheos con drogas, un integrismo isl&aacute;mico. Pero tambi&eacute;n j&oacute;venes sin un futuro claro. Y eso &uacute;nicamente en un lado de la balanza, pues en la autoridad se reflejan con sobrada nitidez tres perfiles muy distintos. Desde un tipo que se cree en la potestad de hacer gala de un uso indiscriminado de la fuerza, hasta el novato que a&uacute;n vive bajo el cobijo de la ley, pasando por el tipo moderado que en un momento de p&aacute;nico puede hacer estallar todo.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/miserables_1_7156613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2020 17:10:08 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Madre]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/madre_1_7156615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ce69f23-9a65-4f3f-ace9-87083f72e789_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hay mucho de atrevido, e incluso algo de osado, en el &uacute;ltimo largometraje de Rodrigo&nbsp;Sorogoyen. Y es que lo que el director madrile&ntilde;o lleva a cabo en <em>Madre</em> (2019) es un ejercicio que, de no dar en la tecla adecuada, puede producir una enorme sensaci&oacute;n de tiempo perdido. Y ni mucho menos acaba ocurriendo eso. El primer rastro de originalidad ya viene intr&iacute;nseco en la propia vertiente t&eacute;cnica de la pel&iacute;cula. No es muy habitual, o al menos yo desconozco muchos m&aacute;s ejemplos, que un largometraje transcurra a ra&iacute;z de un corto. Literalmente. Lo que s&iacute; ha ocurrido en numerosas ocasiones es que el segundo motive la creaci&oacute;n del primero. Sin embargo, lo que hace Sorogoyen es incluir exactamente igual la peque&ntilde;a muestra que en 2017 le hizo estar nominado a los Oscar como mejor cortometraje de ficci&oacute;n. Aquellos 19 minutos que a todos nos agarraron hasta el l&iacute;mite el est&oacute;mago, dando paso a un sentimiento puramente descorazonador, tanto a propios como extra&ntilde;os (la carga es brutal tengas o no hijos).
    </p><p class="article-text">
        Y ese mismo metraje es el que supone el arranque del largo, posiblemente uno de los que m&aacute;s expectativas creara en 2019. En este sentido, el realizador, despu&eacute;s de dejarnos con el coraz&oacute;n en un pu&ntilde;o tras ese magn&iacute;fico plano secuencia inicial, no tiene reparos en romper completa y absolutamente con cualquier esperanza. Ese es el juego al que&nbsp;Sorogoyen somete al espectador. Un cambio de registro total. El tono, el ritmo e incluso el propio argumento marchan hacia caminos muy distintos de lo esperado. Y todo edificado sobre la mirada de una Marta Nieto que asume la responsabilidad de cargar a sus espaldas toda la narraci&oacute;n. Porque su mirada, que abarca al mismo tiempo desaz&oacute;n, nostalgia, valent&iacute;a, inseguridad y esperanza, es el arma principal que tiene la pel&iacute;cula para sostenerse a un ritmo lento -pero sin pausa- de principio a fin.
    </p><p class="article-text">
        Elena perdi&oacute; a su hijo Iv&aacute;n, de seis a&ntilde;os, en una playa de Francia. Hasta ah&iacute; el argumento del corto. Esos primeros 19 minutos. Ese ejercicio de desesperanza que encumbra la propia actriz mediante una llamada telef&oacute;nica. Del peque&ntilde;o apenas escuchamos su voz, pero el miedo nos invade a todos. Ahora, y aqu&iacute; comienza la parte que alarga, completa o complementa (llam&eacute;nlo como quieran) el inicio, Elena vive en esa playa y est&aacute; empezando a salir de ese oscuro t&uacute;nel donde ha permanecido anclada todo este tiempo. Un cruce de miradas con un chico que podr&iacute;a ser Iv&aacute;n hace que su esperanza se vuelque por completo.
    </p><p class="article-text">
        A nivel formal,&nbsp;Sorogoyen recupera una puesta en escena muy fiel a la que ya mostr&oacute; en&nbsp;<em>Stockholm</em>&nbsp;(2013), aunque con su sello propio en este caso, no cabe duda. Porque la pel&iacute;cula viaja sin descanso de la&nbsp;extra&ntilde;eza a la indecisi&oacute;n. Un titubeo que por momentos puede ser frustrante, pues -volviendo a lo antes- quiz&aacute; se espera que la trama vaya por otros derroteros, pero que se acoge a un desarrollo igualmente provocador. El de esa sensaci&oacute;n de incomodidad que genera la relaci&oacute;n (equ&iacute;voca) entre una mujer de 39 a&ntilde;os y un chico de 16. Una comunicaci&oacute;n cargada de ambig&uuml;edad, y en la que el realizador consigue adentrar a los espectadores en su papel m&aacute;s&nbsp;<em>voyeur</em>. Siempre contraponiendo a la inocencia y la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda,&nbsp;<em>Madre&nbsp;</em>llega a ser lo que es por la actuaci&oacute;n de Nieto. Ella es la que lleva a su m&aacute;xima expresi&oacute;n cualquier posibilidad presente en un film puramente intimista. Y la virtud no est&aacute; en los di&aacute;logos, ni en lo que pueda surgir del propio texto, sino en su expresividad visual. En su mirada, sus gestos, su forma de andar. De vestirse. Ella aporta oscuridad en un relato cargado de luminosidad. El lado m&aacute;s turbio de una narraci&oacute;n que rebosa candidez.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2020 11:54:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Madre]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Matar a Dios]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/matar-dios_1_7156617.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/890af028-03dd-4a7c-93c3-820b8f861fe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Si algo he ido aprendiendo del continuo visionado de cine de unos a&ntilde;os a esta parte es la necesidad -o mejor dicho, la posibilidad- de poder extraer alg&uacute;n elemento positivo o aprovechable de cada pel&iacute;cula, sea cual sea el resultado o la impresi&oacute;n a nivel global. Es algo que tambi&eacute;n ocurre en el mundo de las series, pues poco a poco mi postura se ha ido decantando por la idea de que un buen recorrido puede justificar un final agridulce. Cuesti&oacute;n de expectativas. Es por ello que siempre es confortable encontrarse con la virtud creativa de un guion que rebosa caracter&iacute;sticas relativas a la &oacute;pera prima. Y ese es el caso de <em>Matar a Dios</em> (2017), el primer largometraje de Albert Pint&oacute; y&nbsp;Caye Casas. Aqu&iacute;, la subjetividad del espectador juega un papel fundamental en el transcurso de la pel&iacute;cula, a causa de la motivaci&oacute;n generada por los cineastas, puesto que un fabuloso arranque ya condiciona todo el proceso. 
    </p><p class="article-text">
        Se ha hablado muchas veces del papel que juegan las primeras obras en la carrera de multitud de directores. Y es que es en ellas donde muchas veces reside una fant&aacute;stica idea, amoldada durante numerosos a&ntilde;os, que se diluye, o que no llega a explotarse todo lo debido a causa de la inexperiencia. Y el largometraje del que hoy hablamos se adentra en el ambicioso, y al mismo tiempo peligroso, bosque que supone contar con una premisa cargada de tanta promesa. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la narraci&oacute;n se adentra en la vida de una familia que se prepara para celebrar la fiesta de fin de a&ntilde;o en una casa aislada en mitad de la monta&ntilde;a. Es entonces, y en medio de una controversia por problemas personales, cuando reciben la visita de un extra&ntilde;o, inesperado y misterioso personaje, que dice ser Dios. &Eacute;ste hombre amenaza con exterminar a toda la humanidad una vez llegue el amanecer, y dicha familia -peculiar en todos los extremos- ha sido designada para elegir a los dos &uacute;nicos supervivientes. 
    </p><p class="article-text">
        Casi nada para una obra que firmar&iacute;a el Bu&ntilde;uel m&aacute;s filos&oacute;fico y surrealista. Pero no solo de ah&iacute; beben Pint&oacute; y Casas, pues su planteamiento se acerca tambi&eacute;n al universo cinematogr&aacute;fico m&aacute;s reciente de &Aacute;lex de la Iglesia. Un grupo de personajes estrafalarios, y hasta cierto punto miserables, pero siempre muy humanos, que deben afrontar una tarea encerrados en un escenario que se va haciendo cada vez m&aacute;s terror&iacute;fico con el paso de los minutos. 
    </p><p class="article-text">
        Una precisa alegor&iacute;a en la que ese denominado ser creador, interpretativo de manera excelente -con mucha mala leche- por Emilio Gavira, plantea un macabro (pero divertido para el espectador) juego a su m&aacute;s peculiar creaci&oacute;n, y del que brotar&aacute; la m&aacute;s absoluta imbecilidad humana. Una estimulante comedia negra que se hilvana con punto fino de la mano del cuarteto integrado por Eduardo Antu&ntilde;a,&nbsp;Itziar Castro,&nbsp;Boris Ruiz y&nbsp;David Pareja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/matar-dios_1_7156617.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2020 13:59:26 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[7 razones para huir]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/7-razones-huir_1_7156619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8564d940-1972-416d-8031-a9701306e24c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Las situaciones de crisis ensalzan los momentos m&aacute;s irracionales, para bien o para mal. Los m&aacute;s sentidos, festivos o absurdos. En tiempos de inestabilidad, el lado m&aacute;s extremo del ser humano brota hasta l&iacute;mites insospechados. Y es que precisamente as&iacute; se puede definir el momento actual que estamos viviendo. El confinamiento de la sociedad, el sobrevivir a una rutina radicalmente opuesta a la que acostumbr&aacute;bamos, ha propiciado reacciones de todo tipo en las personas. Y la mayor parte de ellas, nunca est&aacute; mal recordarlo, han sido inesperadas. Desde ese primer d&iacute;a en el que la gente decidi&oacute; salir a aplaudir a una hora determinada, algo que me sorprendi&oacute; gratamente pues poco esperaba de una llamada que se difundi&oacute; a trav&eacute;s de las redes sociales, pasando por multitud de gestos de &aacute;nimo dirigidos al cuerpo sanitario y dem&aacute;s profesionales que est&aacute;n contribuyendo a que la crisis transcurra de la forma m&aacute;s sensata posible. Sin embargo, siempre hay piezas, o mejor dicho, colectivos, que escapan del orden relativo al raciocinio m&aacute;s cercano posible. 
    </p><p class="article-text">
        Esas situaciones extremas que coment&aacute;bamos tambi&eacute;n pueden surgir desde el lado m&aacute;s miserable del ser humano. Y lo est&aacute;n haciendo. Es tan f&aacute;cil como hacer click y meterse en Twitter.&nbsp; Se quiebra, por tanto, esa falacia que se ha denominado como estado del bienestar, lo cual no es novedoso, aunque la diferencia m&aacute;s sustancial es que se ha potenciado su exposici&oacute;n. Y ese desmoronamiento actual entronca muy estrechamente con el argumento de <em>7 razones para huir</em> (2019). La obra dirigida Gerard Quinto, Esteve Soler y David Torras no tiene reparos en sacar a relucir las miserias m&aacute;s absolutas de la sociedad capitalista. 
    </p><p class="article-text">
        El largometraje, basado en unos textos teatrales, se divide en un total de siete episodios, cada cual m&aacute;s dantesco y reflexivo, que van desde un matrimonio que intenta &ldquo;abortar&rdquo; a su hijo adulto, hasta una pareja a punto de darse el &lsquo;s&iacute;, quiero', hasta que la muerte los separe, pasando por una escalera de vecinos que no recuerdan qu&eacute; va despu&eacute;s del piso seis, un matrimonio burgu&eacute;s con setecientos esclavos trabajando bajo el suelo o un agente inmobiliario que intenta vender un piso con posibilidades, pero con el antiguo inquilino colgando de la l&aacute;mpara. El absurdo a la m&aacute;xima potencia, sustentado en un humor negro que bebe mucho, tanto en el fondo como en la forma, de una obra maestra como <em>El sentido de la vida </em>(1983) de los Monty Python. 
    </p><p class="article-text">
        Los directores no tienen reparos en desnudar al completo valores tan asentados y tradicionales como la familia, el compromiso, la solidaridad o el trabajo, a trav&eacute;s de un guion encorsetado a medio camino entre la acidez y el surrealismo, mostrando abiertamente su corrupci&oacute;n y su ineficacia. 
    </p><p class="article-text">
        Si el terror o la ciencia ficci&oacute;n se han utilizado hist&oacute;ricamente a nivel cinematogr&aacute;fico para radiografiar o definir &eacute;pocas de crisis, la comedia es la herramienta m&aacute;s factible para la denuncia de estas situaciones. Y ah&iacute; se posiciona con acierto <em>7 razones para huir</em>. Siempre con humor, aunque muy negr&iacute;simo por momentos, lo cual llega a generar lo que busca. Una sensaci&oacute;n equilibrada entre la risa y la incomodidad, pero sin llegar en ning&uacute;n momento a ponerse irrespetuosa, pedante o sobradamente intelectual. Y es que es cuando se aleja de la seriedad cuando mejor funciona la pel&iacute;cula, que tiene un doble cl&iacute;max en el arranque y en el desenlace. Poco m&aacute;s dir&eacute; del argumento. Hay que adentrarse en &eacute;l sin prejuicios. 
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil mantener un nivel aceptable en una obra compuesta de episodios que buscan dar en un punto concreto de la sensibilidad humana. Y adem&aacute;s ser original en el intento. Y Quinto, Soler y Torras lo consiguen, pese a que los altibajos en determinados momentos son evidentes. No obstante, el excelente trabajo coral a nivel interpretativo y su breve duraci&oacute;n contribuyen a que la experiencia sensorial no decaiga.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/7-razones-huir_1_7156619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2020 21:31:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[7 razones para huir]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Vivarium]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/vivarium_1_7156621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec0cf2d5-e23e-4a67-83de-720b26a29fc7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        La distop&iacute;a en tiempos dist&oacute;picos. As&iacute; lleg&oacute; a un servidor una obra como <em>Vivarium</em> (2019), segundo largometraje del irland&eacute;s Lorcan Finnegan, quien sabe encarnar a la perfecci&oacute;n el esp&iacute;ritu generado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por <em>Black Mirror</em> (2011-). Es indudable que la serie de Netflix no es inventora de casi nada, aunque su impacto ha sido tan brutal que ha logrado crear un lenguaje actual y un estilo propio, generando a su paso multitud de adeptos y disc&iacute;pulos. Y m&aacute;s que tienen que aparecer, pues el material se est&aacute; creando solo. Y bajo ese paraguas podr&iacute;a catalogarse a una cinta que bebe de multitud de sitios y, a trav&eacute;s de una propuesta sin excesivos alardes, consigue escupir en la cara de muchos otros. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la premisa es tan sencilla que parte de una joven pareja que se ha planteado la compra de su primera casa. Para ello visitan una inmobiliaria donde los recibe un extra&ntilde;o agente de ventas, que les acompa&ntilde;a a Yonder, una extra&ntilde;a y misteriosa urbanizaci&oacute;n, en la que todas las casas son id&eacute;nticas. El viaje comienza con un cartel en el que se puede leer &ldquo;para siempre&rdquo;. Y vaya s&iacute; lo ser&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Poco m&aacute;s quiero decir del argumento, ya que se trata de esas obras por descubrir con una mentalidad absolutamente virgen. Sin consideraciones previas ni prejuicios. Una narraci&oacute;n sustentada bajo el magn&iacute;fico trabajo interpretativo de Imogen Poots, premiada como mejor actriz en Sitges, y&nbsp;Jesse Eisenberg. Ambos despliegan a la perfecci&oacute;n la fuerza del guion en todo momento. Una trama ambientada en la m&aacute;s absoluta cotidianidad de un futuro pr&oacute;ximo, aunque viciada por uno de los lados m&aacute;s mezquinos y sumisos de la sociedad contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que Finnegan no tiene reparos en criticar, desde la ciencia ficci&oacute;n, el modo de vida americano. Ese sue&ntilde;o que se vende como perfecto y que radica en poseer (es eso m&aacute;s que formar, construir o vivir) una familia te&oacute;ricamente mod&eacute;lica y una casa preestablecida y homog&eacute;nea. Una vida en serie. Un capitalismo humano y salvaje. El desasosiego alcanza l&iacute;mites insospechados bajo un cielo de nubes que solo parecen nubes y un horizonte cargado de viviendas unifamiliares y exactamente iguales. Casas insulsas, comida ins&iacute;pida, flores de pl&aacute;stico y jard&iacute;n de hierba. &iquest;Y la habitaci&oacute;n de un ni&ntilde;o? Ojo, ah&iacute; reside otro aspecto clave y aterrador. Madres en cadena. De todo a cien. Herramientas para la crianza. 
    </p><p class="article-text">
        Una atm&oacute;sfera que asfixia en su inmensidad. Un estilo de vida contaba -desde otro punto- en infinidad de ocasiones en el cine norteamericano, y que cada vez tiene m&aacute;s presencia en Europa. Ese viraje que est&aacute; sufriendo la sociedad de trasladarse del centro de las ciudades a barrios residenciales de adosados uniformes. Desde esa sencillez radica un argumento que apunta, y coincidiendo con que estamos confinados, a una c&aacute;rcel en el extrarradio. Un viaje sin escapatoria.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/vivarium_1_7156621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2020 21:39:22 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Ventajas de viajar en tren]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/ventajas-viajar-tren_1_7156623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f39d560-d1de-481c-afe6-7399b210fb12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Curiosos los tiempos que vivimos. Todo ha cambiado en apenas unas semanas y, pese a que de ello ya se ha escrito en infinidad de ocasiones, no est&aacute; de m&aacute;s recordar otra vez la importancia que puede tener en un momento determinado una conversaci&oacute;n casual en un sitio al aire libre. Se echa de menos cuando se prescinde -por la raz&oacute;n que sea- de ello. Un encuentro (o quiz&aacute; un desencuentro) en un medio de transporte p&uacute;blico. Y quiz&aacute; por ello, el visionado, a d&iacute;a de hoy, de <em>Ventajas de viajar en tren</em> (2019) puede tener incluso una dimensi&oacute;n psicol&oacute;gica a&ntilde;adida, dentro de una obra que cuenta con una inmensidad de capas en las que indagar y sumergirse. Dejarse llevar a trav&eacute;s de un viaje tan irracional como reflexivo, tan disparatado como terror&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Y es que precisamente eso aguarda en la &oacute;pera prima (&iexcl;OJO con este dato!) de&nbsp;Aritz Moreno, que est&aacute; a su vez basada en la novela hom&oacute;nima de Antonio Orejudo. Una amalgama inabarcable para los cinco sentidos humanos. Una&nbsp;matrioshka que custodia en su interior una historia dentro de otra. Y de otra. Y de otra. Y no solo la propia narraci&oacute;n participa en este juego de mu&ntilde;ecas rusas, pues los propios personajes tambi&eacute;n confluyen entre s&iacute; uno sobre otro. Porque de un momento dado te encuentras con&nbsp;Pilar Castro, que a su vez pasa a ser Luis Tosar y &eacute;ste en Bel&eacute;n Cuesta, que da paso a Ernesto Alterio y as&iacute; sucesivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo parte, como dec&iacute;amos, de un encuentro en un tren. Veh&iacute;culo, por cierto, cuya disposici&oacute;n de asientos tiende a motivar la conversaci&oacute;n entre (des)conocidos. Y eso es justo lo que le ocurre a&nbsp;Helga, editora en horas bajas, que se encuentra en su viaje de vuelta con un tipo que se le presenta como &Aacute;ngel Sanagust&iacute;n, psiquiatra que trabaja en la misma cl&iacute;nica de la que ella viene, investigando trastornos de personalidad a trav&eacute;s de los escritos de los pacientes. Durante el trayecto, &Aacute;ngel le cuenta a Helga la historia de Mart&iacute;n Urales de &Uacute;beda, un enfermo paranoico extremadamente peligroso obsesionado, entre otras cosas, con la basura. Y la imaginaci&oacute;n vuela hasta l&iacute;mites insospechados.
    </p><p class="article-text">
        Porque hay de todo en&nbsp;<em>Ventajas de viajar en tren.</em> Desde una comedia agria e inc&oacute;moda, hasta un absurdo que&nbsp;raya en lo rid&iacute;culo, pasando por un paleta en la que tambi&eacute;n tiene cabida el humor negro, la cr&iacute;tica social, el terror y la paraonia. Una pel&iacute;cula que es puro S&iacute;ndrome de Di&oacute;genes, cuya pretensi&oacute;n principal es sacar a relucir ese s&oacute;tano mental en el que conviven nuestros miedos, filias o traumas. Y por no hablar de la est&eacute;tica, pues cuenta con una fotograf&iacute;a sobresaliente, y que por momentos se asemeja al estilo de&nbsp;Wes Anderson, con una gama de colores que respiran viveza y ciertos decorados directamente extra&iacute;dos de un cuento infantil.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda que&nbsp;<em>Ventajas de viajar en tren&nbsp;</em>es una de las pel&iacute;culas m&aacute;s sorprendentes del pasado a&ntilde;o. Un asombroso laberinto barroco que juega a acercarse a multitud de palos y de historias, y que consigue no perder en ning&uacute;n momento la identidad. Virtud de&nbsp;Aritz Moreno, sustentada en un excelente trabajo colectivo a nivel interpretativo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/ventajas-viajar-tren_1_7156623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2020 21:44:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ventajas de viajar en tren]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El crack cero]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/crack-cero_1_7156625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04758c77-9a75-4a4b-8214-cedef659d76b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        &ldquo;Eres lo m&aacute;s cercano a m&iacute; que conozco&rdquo;. Con esa frase define Jos&eacute; Luis Garci el enamoramiento entre los dos protagonistas de <em>El crack cero</em> (2019) durante un momento de la trama, y posiblemente sea esa la mejor forma de precisar su propia atracci&oacute;n hacia su &lsquo;alter ego&rsquo;, que no es otro que el m&iacute;tico detective privado Germ&aacute;n Areta. El director madrile&ntilde;o regres&oacute; el pasado a&ntilde;o con la -tard&iacute;a- tercera entrega de la saga iniciada en el a&ntilde;o 1981 con&nbsp;<em>El crack</em>, siendo en este caso precuela de &eacute;sta, y que continu&oacute; en 1983 con&nbsp;<em>El crack dos</em>. Un par&eacute;ntesis de nostalgia que se aleja de cualquier tiempo presente. O mejor dicho, que se aleja de todo. 
    </p><p class="article-text">
        En efecto, lo que consigue Garci es permitirnos escapar durante un tiempo determinado a una atm&oacute;sfera conocida. A un lugar a&ntilde;ejo. Sin temporalidad, porque, si el director siempre se ha caracterizado por proyectar obras ambientadas en su contemporaneidad, en esta ocasi&oacute;n ha decidido huir de todo ello. Literalmente. Y es que m&aacute;s que envejecido parece atemporal. Un submundo con sede en Madrid. Otro Madrid. Otra Gran v&iacute;a. Esa que a&uacute;n no conoce ni al rey de la selva, ni la infinidad de marcas comerciales que han convertido a todas las ciudades en una misma masa homog&eacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula se desarrolla seis meses despu&eacute;s del suicidio del afamado sastre Narciso Benavides. Es entonces cuando una misteriosa mujer visita al prestigioso ex polic&iacute;a Germ&aacute;n Areta, ahora convertido en detective privado, para que inicie una investigaci&oacute;n, pues la mujer est&aacute; convencida de que el sastre, que era su amante, fue asesinado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bienvenido, se&ntilde;or Areta&rdquo;. Esa frase culmina la an&eacute;cdota que cuenta Garci sobre la elecci&oacute;n de Carlos Santos para dar vida al protagonista. El director subraya que no dud&oacute; en darle el papel desde el momento en que entr&oacute; en su oficina. Y es que la dicci&oacute;n, el saber estar, la tranquilidad y seguridad que transmite y el carisma del actor murciano lo convierten en un perfecto heredero -o, mejor dicho, predecesor- de Alfredo Landa. &Eacute;l, como lo era el navarro en las dos secuelas, asume en todo momento el liderazgo absoluto de la historia, mientras que el resto del reparto s&iacute; que sufre altibajos. Eso s&iacute;, lo cierto es que nadie desentona en una historia en la que todo est&aacute; absolutamente -y de manera extraordinaria- perfectamente impostado.
    </p><p class="article-text">
        Todo brota de la cabeza del director. Usa c&oacute;digos de otro tiempo que emanan a la misma vez sentimientos de extra&ntilde;eza y gratitud. Una especie de serie B de culto que asume de manera anacr&oacute;nica un amor profundo por el cine negro. Entre puros, Dry Martinis y luces de ne&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/crack-cero_1_7156625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2020 22:20:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El crack cero]]></media:title>
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      <title><![CDATA[5 películas para pasar la cuarentena]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/5-peliculas-pasar-cuarentena_1_7156627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f856731-3ed8-4cc5-9e31-a579d9445fdf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Cambio de tercio en el guion establecido, que en realidad no es el otro que el azar, ya que, como el propio nombre del blog indica, aqu&iacute; la l&iacute;nea de continuidad brilla por su ausencia. Las recomendaciones van salpicadas por est&iacute;mulos inesperados e inconexos. Simplemente aluden a productos que veo, disfruto y me apetece compartir. En este sentido, dado el periodo de confinamiento que nos ha tocado vivir, quiz&aacute; una simple recomendaci&oacute;n sepa a poco. Es por ello que he decidido aportar cinco productos, alejados todos ellos en el tiempo, el g&eacute;nero y el espacio. Cinco t&iacute;tulos recogidos de diversos puntos, con el &uacute;nico fin de hacer m&aacute;s ameno el tiempo encerrado en casa. Y todos ellos a coste cero, lo cual, por supuesto, no quiere decir que no tengan valor. Todo lo contrario. Disfruten.
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        <strong>Relatos salvajes</strong>
    </p><p class="article-text">
        Diversi&oacute;n y carga social en estado puro. Mucho humor negro en peque&ntilde;as dosis a trav&eacute;s de sucesos. Habla de lo peor, pero de una manera brillante. Violenta y desenfadada al mismo nivel. La osad&iacute;a por bandera. Y es que estalla en la cara del espectador como una bomba de relojer&iacute;a, nunca mejor dicho. Ya lo entender&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula consta de seis episodios que alternan la intriga, la comedia y la violencia. Sus personajes se ver&aacute;n empujados hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada l&iacute;nea que separa la civilizaci&oacute;n de la barbarie.
    </p><p class="article-text">
        Puedes verla en el <a href="https://www.rtve.es/m/alacarta/videos/version-espanola/version-espanola-relatos-salvajes/3725860/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiente enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>El olivo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La obviedad es posiblemente el &uacute;nico pero que se le puede poner a una pel&iacute;cula que rebosa emoci&oacute;n. Y, pese a todo, en ning&uacute;n momento consigue empa&ntilde;ar el resultado. Una f&aacute;bula en la que dejarte arrastrar, sin compasi&oacute;n, directa al punto m&aacute;s d&eacute;bil. El papel de&nbsp;Anna Castillo es sensacional.
    </p><p class="article-text">
        Alma es una joven que adora a su abuelo, un hombre que lleva a&ntilde;os sin hablar. Cuando el anciano se niega tambi&eacute;n a comer, la chica decide recuperar el &aacute;rbol milenario que la familia vendi&oacute; contra su voluntad. Sin embargo, para esa tarea necesita la ayuda de su t&iacute;o, una v&iacute;ctima de la crisis, de su amigo Rafa y de todo el pueblo. El problema es saber en qu&eacute; lugar de Europa est&aacute; el olivo.
    </p><p class="article-text">
        Puedes verla en el <a href="https://www.rtve.es/m/alacarta/videos/cine-en-tve/cine-tve-olivo/4419399/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiente enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Begin Again&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        John Carney construye una historia cuidada, fresca y amable. La qu&iacute;mica entre&nbsp;Keira Knightley y&nbsp;Mark Ruffalo es asombrosa y la estructura est&aacute; fant&aacute;sticamente hilvanada. De esas pel&iacute;culas que te permiten salir del cine -o, en este caso, levantarte del sof&aacute;- cargado de buen rollo.
    </p><p class="article-text">
        La pasi&oacute;n por la m&uacute;sica lleva a Gretta y a Dave, novios desde el instituto, hasta Nueva York. Pero cuando &eacute;l, una vez alcanzado el &eacute;xito y la fama, la abandona, ella se queda completamente desolada. Una noche, un productor de discos reci&eacute;n despedido, la ve actuar en un bar de Manhattan y queda cautivado por su talento.
    </p><p class="article-text">
        Puedes verla en el <a href="https://rakuten.tv/es/movies/begin-again" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiente enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Vivir es f&aacute;cil con los ojos cerrados</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuperar lo olvidado. David Trueba derrocha precisi&oacute;n al conseguir construir una narraci&oacute;n que mezcla nostalgia, historia, memoria y mucha sabidur&iacute;a, con la capacidad adem&aacute;s de saber huir del tono acad&eacute;mico. No hay lecciones impuestas en una <em>road movie</em>&nbsp;con tintes de&nbsp;<em>western&nbsp;</em>carente de &eacute;pica. Y todo bajo la mirada de Javier C&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Antonio es un profesor que utiliza las canciones de los <em>Beatles</em> para ense&ntilde;ar ingl&eacute;s en la Espa&ntilde;a de 1966. Cuando se entera de que su &iacute;dolo, John Lennon, est&aacute; en Almer&iacute;a rodando una pel&iacute;cula, decide ir a conocerlo. Durante el viaje, recoge a Juanjo, un chico de 16 a&ntilde;os que se ha fugado de casa, y a Bel&eacute;n, una joven de 21 que parece que tambi&eacute;n est&aacute; escapando de algo.
    </p><p class="article-text">
        Puedes verla en el <a href="https://www.rtve.es/m/alacarta/videos/version-espanola/version-espanola-vivir-facil-ojos-cerrados/4239416/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiente enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Fogueo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Amor al cine. Esa es la reflexi&oacute;n que me dej&oacute; la pel&iacute;cula la primera vez que la vi. Y es que no hay otra forma de interpretar la obra de David Sainz. Hay pasi&oacute;n desinteresada en todos los costados, tanto en la ficci&oacute;n como en la realidad. Y eso es lo que ense&ntilde;a una historia que crece desde lo m&aacute;s &iacute;ntimo. Sin presuponer nada. Sin querer dejar huella. Tan solo aparece, se cuenta y se disfruta. Y lo cierto es que se queda, quieras o no.
    </p><p class="article-text">
        Lucas, un enamorado de las pel&iacute;culas de acci&oacute;n incapaz de moverse por una lesi&oacute;n, nos cuenta la historia de su hermano Dante y su primo Dami&aacute;n. Dante es un cin&eacute;filo due&ntilde;o de un videoclub que sue&ntilde;a con hacer una pel&iacute;cula. Su primo Dami&aacute;n es un buscavidas barriobajero que sue&ntilde;a con dar un golpe que le solucione la vida. Ambos lo intentan a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Puedes verla en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=JgWIoun9WEM&amp;t=1s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiente enlace</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/5-peliculas-pasar-cuarentena_1_7156627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2020 21:53:57 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Dónde está mi cuerpo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/cuerpo_1_7156634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7aee8e39-fb52-4709-8eb9-de7b098e4e53_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hay un pensamiento completamente err&oacute;neo en lo relativo al cine que es el de atribuir directamente el g&eacute;nero de animaci&oacute;n a un p&uacute;blico infantil. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. De hecho, hasta las pel&iacute;culas aptas e ideadas para ni&ntilde;os pueden estar tambi&eacute;n dirigidas para un p&uacute;blico adulto. Incluso con mayor trasfondo social o filos&oacute;fico que muchos largometrajes ajenos a dicho g&eacute;nero. Adem&aacute;s, por si fuera poco, existe un cupo de pel&iacute;culas pensadas en su producci&oacute;n para adultos, y que, en determinados casos, pueden -o no- ser consumidas por menores. Es el caso precisamente de <em>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi cuerpo?</em> (2019), una f&aacute;bula francesa que escapa a toda l&oacute;gica. Una aventura irracional que juega sin compasi&oacute;n con los sentimientos del espectador y es capaz de pulsar todos y cada uno de los botones que activan alg&uacute;n tipo de emoci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Es innegable que su director, J&eacute;r&eacute;my Clapin, se ha convertido ya en una aut&eacute;ntica referencia de la animaci&oacute;n, siendo &eacute;ste su primer largo. El parisino se ha situado, con total merecimiento, en la vanguardia de la imaginaci&oacute;n m&aacute;s combativa y transgresora. Y todo, tal y como ata&ntilde;e a la pel&iacute;cula que hoy desgranamos, salpicado por un curioso inter&eacute;s por la (mal)formaci&oacute;n corporal. Un recurso que ya dej&oacute; patente en su cortometraje de debut, <em>Une histoire vert&eacute;brale</em> (2004), que cuenta la historia de un hombre obligado a convivir con un aparatoso defecto f&iacute;sico, que no es otro que tener la columna vertebral basculada completamente en &aacute;ngulo recto, por lo que siempre mira al suelo. Asimismo, dicha f&oacute;rmula la repetir&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s en <em>Skhizein</em> (2008), que narra las desventuras de un personajes abocado a vivir exactamente a 91 cent&iacute;metros de su cuerpo, tras ser golpeado por un meteorito. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de <em>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi cuerpo?</em>, el argumento arranca con una mano que trata de escapar de un laboratorio, con el &uacute;nico prop&oacute;sito de volver a encontrar su cuerpo. A continuaci&oacute;n iremos siendo testigos de la odisea que tiene que afrontar la extremidad, al tiempo que se va alternando con la historia de Naoufel, protagonista y hasta entonces due&ntilde;o de la mano, que vive sus particulares andanzas en Par&iacute;s, donde la vida no le ha regalado nada. Un d&iacute;a, mientras trabaja de pizzero, el protagonista se enamora de Gabrielle, de la que queda prendado &uacute;nicamente escuchando su voz a trav&eacute;s de un telefonillo. 
    </p><p class="article-text">
        Y es en ese primer encuentro donde me gustar&iacute;a detenerme. Hac&iacute;a tiempo que no ve&iacute;a una escena de un flechazo tan agitador, y con el &uacute;nico recurso de escuchar la voz de la interlocutora. Por breve que sea la escena, todos los que atendemos a ella -por lo menos en mi caso fue as&iacute;- queremos quedarnos ah&iacute; por mucho tiempo, siendo testigos indirectos de una historia que merece ser contada. Desde el propio guion, Clapin consigue llegar a l&iacute;mites inauditos, firmando una narraci&oacute;n que agita la pantalla como muy pocas lo hacen, sean animadas o no.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula se sumerge en la idea de la b&uacute;squeda de la identidad propia, de encontrarse a uno mismo, del sentido de pertenencia. De la necesidad y del &iacute;mpetu propio por cumplir nuestras metas, nuestros sue&ntilde;os. De sentirse realizado. Pero, por contraposici&oacute;n, tambi&eacute;n habla de la p&eacute;rdida, del precio a pagar ante el devenir del tiempo. Sin duda, <em>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi cuerpo?</em> es una obra alejada de cualquier comparici&oacute;n, incluso de su tiempo. &Uacute;nica e imprevisible. M&aacute;gica. Un objeto impactante y siempre lleno de informaci&oacute;n. Que nadie diga, y menos de forma peyorativa, que la animaci&oacute;n es solo cosa de ni&ntilde;os.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/cuerpo_1_7156634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2020 22:51:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde está mi cuerpo?]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El viaje de Marta]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/viaje-marta_1_7156636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/971cf00c-f7ba-4bbc-ae11-9b3738100185_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        La primera vez que vi <em>El viaje de Marta</em> (2019) fue en su estreno en el Festival de cine en espa&ntilde;ol de M&aacute;laga. No hab&iacute;a pretensi&oacute;n ninguna por mi parte. De hecho, acced&iacute; al pase de prensa sin conocer absolutamente nada de la obra que iba a ver. La pel&iacute;cula, parad&oacute;jicamente, fue creciendo con la narraci&oacute;n hasta un intimismo cada vez m&aacute;s agudo. La sencillez a su en&eacute;sima potencia. Ese fue el regusto que me fue dejando, en un principio, el largometraje de la barcelonesa Neus Ball&uacute;s. Sin embargo, la directora va ahondando cada vez m&aacute;s hacia una exposici&oacute;n de historias cruzadas, desmintiendo cualquier apariencia inicial y demostrando saber extraer el m&aacute;ximo rendimiento a partir de los escasos recursos de los que dispone. 
    </p><p class="article-text">
        Bien es cierto que la pel&iacute;cula cuenta con la participaci&oacute;n del actor Sergi L&oacute;pez como rostro m&aacute;s visible, y, posiblemente, el sustento interpretativo de una aventura que, sin duda, gana enteros a media que vas deshojando capa tras capa. Ah&iacute; reside el ejercicio fundamental para saborear el verdadero poso argumental. Un relato de aparente ingenuidad, que recubre a su vez un peso interior mucho m&aacute;s complejo. Y es que el actor catal&aacute;n se encarga de motivar, en el resto de personajes, ese ascenso hacia terrenos mucho m&aacute;s reflexivos. Su presencia en pantalla casi siempre incentiva un nuevo dilema entre sus interlocutores, teniendo su m&aacute;xima expresi&oacute;n en este aspecto en el personaje de Elena Andrada. El saber estar del veterano int&eacute;rprete contrasta y encaja a la perfecci&oacute;n con la naturalidad expresiva de la actriz, inmersa, tanto ella como Ian Sams&oacute; o Madeleine C. Ndong, en su primer largometraje. 
    </p><p class="article-text">
        No es poco para una pel&iacute;cula que parte desde la premisa de un inocente viaje familiar a un resort de Senegal. Hasta all&iacute; se desplaza un padre, divorciado y agente de viajes, junto a su hija adolescente y un hijo a&uacute;n de menor edad. Ser&aacute; ella la que asuma el liderazgo, en su juvenil deseo de explorar las nuevas fronteras a su disposici&oacute;n. Y en ese recorrido no tardar&aacute; en darse de bruces contra las desigualdades sociales&nbsp;y las diferencias entre culturas, que obrar&aacute;n en el viraje de su juventud hacia su madurez. 
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, son muchas las aristas que Ball&uacute;s consigue hilvanar en una llana y emotiva trama. La direcci&oacute;n de casting parte de un acierto absoluto, pues cada actor parece cosido a su personaje. Y no es el &uacute;nico aspecto que logra sostener el inter&eacute;s en la escena. Desde un punto &aacute;gil en el movimiento de la c&aacute;mara, la directora persevera en la necesidad de saber mirar. Posar por un momento la atenci&oacute;n en los ojos de los protagonistas y sumergirse en la historia desde el plano m&aacute;s subjetivo posible. Ese que deben afrontar los personajes, con especial hincapi&eacute; en Marta, que va creciendo a la medida de un aut&eacute;ntico <em>coming of age</em>. No hay arrogancia ni condescendencia en el enfoque cinematogr&aacute;fico de la realizadora, la cual consigue atrapar con extrema habilidad el costumbrismo senegal&eacute;s desde el v&eacute;rtice m&aacute;s natural posible. 
    </p><p class="article-text">
        <em>El viaje de Marta</em> no juzga. Tampoco asume el papel de juez, ni entra en valoraciones completamente ajenas al espectador hacia el que se dirige. Simplemente observa, razona y acompa&ntilde;a a sus protagonistas en una experiencia vital enmarcada dentro de un territorio desconocido, que ir&aacute; perdiendo la distancia a medida que se vaya gestando ese proceso de aprendizaje. Eso s&iacute;, resulta ineludible comprender, gracias a su narraci&oacute;n, la enorme estupidez que supone dejarse llevar tanto por la soberbia como por la ingenuidad. 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a de su estreno en M&aacute;laga coincidi&oacute;, por si fuera poco, con la celebraci&oacute;n del D&iacute;a del Padre. Y de eso tambi&eacute;n habla la pel&iacute;cula. Y quiz&aacute; sea ah&iacute; donde estalle definitivamente. Ese destino alcanzado tras el viaje personal -interno y externo- de Marta. Un choque generacional en el que la joven pelea por hacerse un hueco. Contra su padre, contra el entorno y contra ella misma. Ball&uacute;s no recrea evidencias, m&aacute;s bien se divierte en la exploraci&oacute;n. De secuencias humanas hechas ficci&oacute;n. Porque para comprender y acabar con el miedo hacia el otro, primero hay que poner fin al ego&iacute;smo en uno mismo.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/viaje-marta_1_7156636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2020 00:18:17 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Servant]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/servant_1_7156638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a1a3797-4215-448d-abd0-d98b22a8cea1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        He de confesar, antes de entrar en faena, que no soy para nada ecu&aacute;nime con el trabajo de M.&nbsp;Night Shyamalan. Siempre me interesa todo lo que brota -en la forma que sea- de ese cerebro perturbado o, como m&iacute;nimo, <em>malrollero</em>. Cada vez que se estrena algo nuevo bajo su firma, acudo con entusiasmo a comprobar c&oacute;mo va a conseguir esta vez volarme la cabeza. Y no iba a ser menos en el caso de <em>Servant</em> (2019-), la incursi&oacute;n -junto a otros creadores- del realizador indio en la televisi&oacute;n, de la mano de la plataforma de v&iacute;deo bajo demanda de Apple. La serie, ya desde su primer cap&iacute;tulo, se sumerge hacia una narrativa absolutamente provocadora, logrando enaltecer el g&eacute;nero de terror desde un punto de vista pausado y en el que el lenguaje muchas veces emerge de la propia imagen. Y ah&iacute; es precisamente donde reside la huella del mencionado director. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Shyamalan act&uacute;a de productor ejecutivo, y apenas interviene en la direcci&oacute;n en un par de cap&iacute;tulos, entre ellos el piloto. Y lo cierto es que no hace falta m&aacute;s (por su parte). Por supuesto, sin desmerecer el trabajo de Lisa Br&uuml;hlmann,&nbsp;Daniel Sackheim o Tony Basgallop, autor del guion. Entre todos logran generar una atm&oacute;sfera realmente asfixiante, en una suerte de <em>huis clos </em>en la que la propia casa adquiere la relevancia de un personaje m&aacute;s. Todo sucede entre las paredes del hogar de la familia protagonista. Adem&aacute;s, no es banal subrayar que el desarrollo de la trama palpita al ritmo de su duraci&oacute;n. Los 30 minutos de cada cap&iacute;tulo impiden que la historia descarrile, y mantienen el pulso ante una confrontaci&oacute;n visual que, por momentos, se ahoga frente a la magnitud de su carta de presentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la premisa es conocida en el universo cinematogr&aacute;fico, aunque resulta realmente atractiva y novedosa en la ficci&oacute;n televisiva. Adem&aacute;s, <em>Servant</em> consigue dar un paso m&aacute;s, pues huye del terror convencional, y la psicolog&iacute;a de los personajes pervierte el argumento hacia terrenos mucho m&aacute;s pantanosos.
    </p><p class="article-text">
        Dorothy (Lauren Ambrose), una reportera de televisi&oacute;n, y Sean (Toby Kebbell), chef experimental, mantienen -de manera aparente- una vida tranquila en Philadelphia. Sin embargo, un tr&aacute;gico suceso ha generado una grieta en su matrimonio, que adormece frente a un miedo mucho mayor. Parece una pareja perfecta, aunque a poco a poco vamos descubriendo que, detr&aacute;s de su realidad, existe una herida por sanar, una fatalidad a la que a&uacute;n no han querido enfrentarse. La llegada de una nueva inquilina desatar&aacute; esa fuerza, y cuyo hilo conductor es la relaci&oacute;n con su beb&eacute;, al que no todos miran desde el mismo prisma.
    </p><p class="article-text">
        Entrar en m&aacute;s detalles implicar&iacute;a destripar una obra que se cuece y se disfruta a fuego lento. No obstante, s&iacute; se puede decir que los misterios -de diferentes tama&ntilde;os y tonalidades- se suceden episodio tras episodio, en los que un cierto sentimiento de angustia se intercala con peque&ntilde;os alivios de comedia. Los movimientos de c&aacute;mara obran en favor del propio sello del realizador, pues desde el principio sabes que est&aacute;s adentr&aacute;ndote en su universo. <em>Servant</em> es puro Shyamalan. Una obra de g&eacute;nero, ya sea de terror, <em>thriller</em> o fant&aacute;stico, con todo lo que eso conlleva. 
    </p><p class="article-text">
        La ambig&uuml;edad acapara la narraci&oacute;n en casi todo momento, ya que la trama deja un poso explicativo que flota casi a la misma distancia de lo racional y lo sobrenatural. Adem&aacute;s, el director logra que el espectador perciba una amenaza en cada elemento de la casa, o en cada acci&oacute;n de los protagonistas en su vida diaria. Todo ello por la &ldquo;simple&rdquo; habilidad de saber d&oacute;nde colocar la c&aacute;mara. Una b&uacute;squeda de la inquietud en la que cada plano se cierra en demas&iacute;a hacia sus interlocutores, dejando con ello la sensaci&oacute;n de cruzar la cuarta pared. Los protagonistas parecen hablar al p&uacute;blico. Y en esa historia se cuentan ellos mismos un relato para intentar adaptarse o sobrevivir a sus propias vidas. &iquest;Y no es eso, en definitiva, lo que hac&iacute;an los habitantes de la aldea en <em>El bosque</em> (2004) o los vecinos del bloque de apartamentos en <em>La joven del agua</em> (2006)? Lo dicho, puro&nbsp;Shyamalan.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 19:02:45 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Extra Ordinario]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/extra-ordinario_1_7156640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c858f8e-d4d2-41ba-b3dd-d26546c52f74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        En la sencillez reside el encanto de <em>Extra Ordinario</em> (2019), la &oacute;pera prima de los realizadores Mike Ahern y&nbsp;Enda Loughman. La originalidad se impone a cualquier tipo de pretensi&oacute;n en esta comedia costumbrista que se adentra en la Irlanda m&aacute;s rural y se construye con la ligereza que aporta la calidez de sus personajes protagonistas. No hay otra receta. Va de cara y se r&iacute;e de s&iacute; misma. Un c&oacute;ctel de entretenimiento y extravagancia que a&uacute;na multitud de clich&eacute;s del g&eacute;nero de fantasmas y los empasta para dar cabida a una mezcla &uacute;nica. Una narraci&oacute;n a medida que te deja un poso al estilo de lo que ocurre, por ejemplo, con el cine de Jacques Tati; no esperes di&aacute;logos desternillantes, ni encadenar una carcajada tras otra. Simplemente disfruta, seguro que te har&aacute; mantener la sonrisa en la cara en todo momento.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, que por momentos alude a determinadas piezas informativas de otra &eacute;poca anterior, se adentra en la vida de Rose (Maeve Higgins), una dulce y amable profesora de autoescuela, su tarea actual, pues en otro momento se dedic&oacute; a un oficio mucho m&aacute;s esot&eacute;rico. Eso s&iacute;, los poderes se mantienen, aunque trata de lidiar como puede con ellos en su d&iacute;a a d&iacute;a. Sin embargo, por una serie de acontecimientos, le surge la necesidad de volver a emplear sus talentos sobrenaturales para salvar a la hija de Martin (Barry Ward) de las garras de una antigua estrella del rock (Will Forte), quien planea utilizar a la joven como parte de un pacto sat&aacute;nico para recuperar su fama perdida.
    </p><p class="article-text">
        Todo es irracional en una narraci&oacute;n que va avanzando porque s&iacute; (su punto m&aacute;s hilarante posiblemente coincida -sin entrar en <em>spoiler</em>- con una escena de sexo como nunca antes se hab&iacute;a visto en el cine, ah&iacute; lo dejo). Hay que entrar sin prejuicios y dejarse llevar en una acci&oacute;n que ensalza la comedia, edulcorada a trav&eacute;s de una parodia del g&eacute;nero sobrenatural, al estilo de la atm&oacute;sfera desenfadada (aunque, en este caso, algo m&aacute;s refinada, en gran medida por la actitud de sus personajes) del cine de Edgar Wright (trilog&iacute;a del cornetto). Sin duda, Ahern y Loughman consiguen sacar el lado m&aacute;s rid&iacute;culo posible de las pel&iacute;culas de posesiones. Pero no solo de esto trata el largometraje, que profundiza de manera inconsciente -para el espectador-&nbsp;hacia capas que terminan dejando un dulce regusto al completar la experiencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Incluso los fantasmas m&aacute;s d&eacute;biles pueden poseer queso con bastante facilidad&rdquo;, dice uno de los personajes en un momento concreto de la pel&iacute;cula. Y as&iacute; podr&iacute;a resumirse todo. Una&nbsp;concatenaci&oacute;n de escenas que logran hilvanar un sentido com&uacute;n, sin perder nunca el humor, aunque lejos de adentrarse a pecho descubierto en la risa. Pura comedia irlandesa. Un enredo de t&eacute; y pastas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Extra Ordinario</em> es, por encima de todo, una aventura atrevida y descarada, fresca en su exposici&oacute;n y llana en su narraci&oacute;n. No hay dobles sentidos ni vueltas de hoja. Lo que se ve -y se escucha- en pantalla es lo que realmente hay. La insatisfacci&oacute;n laboral -que termina salpicando lo personal- es el cauce final por el que termina adentr&aacute;ndose el argumento. Es m&aacute;s, los conjuros y demonios son simple&nbsp;atrezo de una peripecia que, por momentos, se transforma en una aventura a contrarreloj y en una historia de amor inusual. Como pocas veces se ve en el cine. &ldquo;Siempre podr&eacute; decir que en mi primera vez hice un tr&iacute;o&rdquo;, apostilla la protagonista en el &eacute;xtasis de la pel&iacute;cula. Y esot&eacute;rico, a&ntilde;adir&iacute;a yo. Y es que, al fin y al cabo, todo termina siendo <em>Extra Ordinario</em>.
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      <dc:creator><![CDATA[Cristian López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/fallo-de-racord/extra-ordinario_1_7156640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Feb 2020 20:51:54 +0000]]></pubDate>
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