<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Cordópolis - Un solo pez en el agua]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Un solo pez en el agua]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://cordopolis.eldiario.es/rss/category/blog/2000816/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cordobar]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/cordobar_1_7152136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Asegura la leyenda &mdash;y lo mismo alguna encuesta realizada por alguna instituci&oacute;n o compendio de despachitos con sus correspondientes silloncitos con culos calent&aacute;ndolos, todo/s ello/s sin otro asunto en el que ocuparse, que haberlas/os haylas/os&mdash; que una rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir puede recorrer el t&eacute;rmino municipal de Cordobar saltando de barril de cerveza en barril de cerveza.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino municipal de Cordobar incluye los barrios por los que surcan los autobuses que de Aucorsa parecen pero que a la Empresa Municipal de Transportes de Madrid pertenecieron, y tambi&eacute;n las barriadas perif&eacute;ricas en las que no funciona la aplicaci&oacute;n de dicha empresa municipal para iPhone y Android, de forma que la rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir inaugura su recorrido en un merendero de Cerro Muriano y lo culmina en una plaza de Villarrubia, y mientras tanto la rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir ha brincado por Lope Amargo, Valchill&oacute;n o la nunca suficientemente atendida pedan&iacute;a de Los Cansinos, adem&aacute;s de los puestos de caracoles repartidos a lo ancho y largo de la bendita y mencionada Cordobar, las tabernas con se&ntilde;ores cuyo pedigr&iacute; los equipara al dinosaurio del microcuento de Monterroso y las cafeter&iacute;as con ejemplares de Diario Cordobar impregnados de todas las monodosis de aceite que en el desayuno fueron.
    </p><p class="article-text">
        Si ustedes dudan de la verosimilitud del hecho de que una rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir salte de barril en barril y de terraza en terraza y de camarero sieso en camarero sieso &mdash;los vasos de chicos que no me entere yo que los roza&mdash;, cuando para el ejemplo de toda la vida de Dios y del Arc&aacute;ngel se ha mentado a una ardilla, pues es que en algo tendr&aacute; que emplear su tiempo la rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir, si le han talado las especies aut&oacute;ctonas del Guadalquivir, y as&iacute; en un bucle metaf&iacute;sico de pertenencia y de r&iacute;o del color de la mierda.
    </p><p class="article-text">
        El caso: que la rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir salta, y salta, y salta, y salta, y salta sin pararrrrrr. Seguro que en su calle han abierto una bocater&iacute;a y que en la calle de atr&aacute;s inauguran pronto un bar de cervezas baratas y aires a&ntilde;ejos y que m&aacute;s all&aacute;, a distancia suficiente como para que el sagaz radar de Foursquare los detecte, en la avenida misma que va a dar a la mar que es el morir, han imitado ustedes a la rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir &mdash;sin acritud, oh lectores de mi alma&mdash; y han saltado de los montaditos a las pizzitas al salmorejo y al pesca&iacute;to, todo ello sin pesta&ntilde;ear ni mover la colita o los bigotes.
    </p><p class="article-text">
        Porque en Cordobar sabemos de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En Cordobar transformamos el Centro de Recepci&oacute;n de Visitantes, que cost&oacute; sus buenos millones de euros a usted y a usted y a usted y a su vecino y a su primo y a ese se&ntilde;or que en el Piedra compra galletas integrales, en un macrobar con vistas privilegiadas, sala de proyecci&oacute;n no se sabe muy bien para qu&eacute; si se monta un bar ah&iacute;, y una tienda de souvenirs que ojal&aacute; conlleven la sublimaci&oacute;n definitiva de esa camiseta que reza, con la sabidur&iacute;a de todos los veranos, <em>Oj&uacute; qu&eacute; calor</em>: la cuesti&oacute;n es que el turista se informe, de entrada, as&iacute;, de sopet&oacute;n, nada m&aacute;s bajarse en Cordobar &mdash;porque si es lunes y aqu&iacute; no hay ni morenos engominados ni cuestas nazar&iacute;es esto debe ser Cordobar&mdash; y preguntar por la Mezquita y por los flamenquines y por la se&ntilde;ora del patio con su maceta y su geranio, que se informe, digo, de sobre qu&eacute; trata aqu&iacute; El Asunto.
    </p><p class="article-text">
        La P&eacute;rgola, que podr&iacute;a haberse convertido en un espacio cultural en aquellos tiempos en los que La Cultura serv&iacute;a para que los pol&iacute;ticos se fotografiaran sonrientes &mdash;ahora ni eso&mdash;, rescata el concurso de concesi&oacute;n de su limbo de a&ntilde;os, para desbloquear una situaci&oacute;n cuyo final huele a Cosa Gourmet O Similar, en la que la rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir &mdash;&iquest;ya la hab&iacute;an olvidado?&mdash; ha previsto incluir una parada en el recorrido de su Fiesta de la Espuma. Y el Mercado de la Corredera, ese <em>walking dead</em> de los mercados de abastos cordobarenses, con tantas posibilidades y con tan poquitas ganas de explotarlas, pinta a bar de bares con ese proyecto de traslado a San Pedro, ah&iacute;, donde nadie los vea y donde no molesten, mientras se remodela como Museo del Jam&oacute;n, el Medio y el Empanado, que as&iacute; juntos suenan a tr&iacute;o de la muerte de pel&iacute;cula de canal de la TDT.
    </p><p class="article-text">
        Yo conf&iacute;o en una ciudad que conf&iacute;a su presente y su futuro a estrellas que la radio que se cogen el AVE para hacer como que preparan salmorejo, y que construye las aceras con las medidas exactas que albergar&aacute;n mesas y sillas y veladores y ni&ntilde;os sin miedo al dolor golpe&aacute;ndose la cabeza contra los bolardos lejos de la vista de sus padres que est&aacute;n con la ca&ntilde;ita &mdash;como si de militantes de un partido pol&iacute;tico minoritario se trataran; la infancia, no los progenitores&mdash; y la alegre muchachada ejercit&aacute;ndose en el noble arte del <em>selfie</em>, y que ha asumido que las pernoctaciones se diluyeron en el tiempo como l&aacute;grimas en la lluvia. Yo me siento un poco rata aut&oacute;ctona del Guadalquivir, con la idea muy firme de montar una plataforma para que la ciudad oficialice su nombre oficioso, y adopte uno que refleje lo que de verdad le interesa: Cordobar, a su pesar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/cordobar_1_7152136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2014 03:13:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cordobar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Homenaje a Soto de Rojas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/homenaje-soto-rojas_1_7152138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En alg&uacute;n despacho de alguna planta noble de alg&uacute;n edificio de propiedad municipal situado en nuestra ciudad, un se&ntilde;or &mdash;supongo&mdash; o una se&ntilde;ora &mdash;m&aacute;s raro&mdash; ha tomado la decisi&oacute;n de vallar el Parque Mar&iacute;a Elena Moyano-Madre Coraje. El Parque Mar&iacute;a Elena Moyano-Madre Coraje se llama en realidad Parque de los Teletubbies, o viceversa, porque el nombre que se asigna a algo corresponde al nombre al que se alude en el d&iacute;a a d&iacute;a, y no al que figura en una placa, y desde el momento en el que alguien cort&oacute; una cinta y sonri&oacute; para una foto y a otro alguien &mdash;un se&ntilde;or o se&ntilde;ora que lo miraba todo y preguntaba <em>esto para d&oacute;nde es</em> y/o <em>esto cu&aacute;ndo sale</em>&mdash; se le ocurri&oacute; relacionar un punto en el mapa de C&oacute;rdoba con un decorado que sal&iacute;a en la tele, pues con Parque de los Teletubbies se qued&oacute;. Este aspecto lo desconocer&aacute; el se&ntilde;or o la se&ntilde;ora que ocupa alg&uacute;n despacho de alg&uacute;n edificio no de alguna ciudad, sino de esta, igual que ignora el/al barrio en el que respira el Parque de los Teletubbies, o la vida que se vive all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los Teletubbies es el Central Park de mi barrio y es El Retiro a pocos metros de nuestra casa y es una selva del Amazonas y paro de contar porque no tengo la Wikipedia a mano. En los Teletubbies ocurre lo que en todos los parques que en el mundo se secan m&aacute;s que florecen, por recurrir a la met&aacute;fora tradicional, que adorna, asienta y da esplendor: abuelos dirimiendo cuestiones trascendentes para el rumbo de la humanidad, nietos jugando por las monta&ntilde;itas &mdash;Levante, Capital Iberoamericana de la Cultura Pop&mdash;, manos de adolescentes en el lugar en el que deben posarse las manos de los adolescentes, perros ladrando, un puesto de caracoles en primavera y otro de casta&ntilde;as en invierno, ambos recomendables. Una cancha de baloncesto para que haga deporte quien prefiera el aire libre o carezca de presupuesto para el gimnasio de al lado, y un mural que resiste el paso de los a&ntilde;os, al que los v&aacute;ndalos de siempre han respetado, y que cada tarde, al regresar de la oficina en autob&uacute;s, eleva mi &aacute;nimo cual Comaneci de las jornadas laborales. Tambi&eacute;n verbenas. A veces atracciones infantiles. Reuniones de vecinos, improvisadas o con convocatoria.
    </p><p class="article-text">
        En el Parque de los Teletubbies se vive vida de la verdadera.
    </p><p class="article-text">
        En el Parque de los Teletubbies se vive vida de la que molesta.
    </p><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de C&oacute;rdoba ha anunciado que vallar&aacute; el parque: las rejas cuestan 106.130 euros, seg&uacute;n le&iacute; en Diario C&oacute;rdoba, y el coordinador local de IU cifra el coste del cierre en m&aacute;s de 430.000 euros. Una u otra cifra ofenden en un barrio cuyas necesidades urgentes no incluyen el acotar la entrada a un espacio p&uacute;blico abierto; la &uacute;nica zona verde en un distrito con mucho de cemento y m&aacute;s de carne y hueso. Porque los Teletubbies no es el Central Park y no es El Retiro ni aparece en las gu&iacute;as tur&iacute;sticas &mdash;aqu&iacute; ni siquiera llegan las de misterios y leyendas&mdash; ni sirve para etiqueta en Instagram, de acuerdo, pero a m&iacute; me lo parece, y cerrarlo implica dos ofensas: la real, el hecho de que a partir de cierta hora no puedas ni asomarte, y la simb&oacute;lica, el hecho de que un espacio abierto ahora se apellide <em>cerrado</em>.
    </p><p class="article-text">
        En el parque falta iluminaci&oacute;n, cuidado en la jardiner&iacute;a, reparaci&oacute;n de pavimento, algo m&aacute;s de mobiliario urbano. Pero no faltan rejas ni vallas que transformen el parque en un gueto: que expulsen de all&iacute; la vida y que lo a&iacute;slen de la realidad, que resten a algo que pertenece a todos. Si les preocupa el ahorro ante la salvaje subida de la luz, me voy a re&iacute;r un poquito, venga, todos juntos: ja, ja, ja. Si les preocupa esa vida de la noche, que recuerden que nadie duerme en un parque en diciembre por gusto, y que quiz&aacute; esos miles de euros se necesiten m&aacute;s a pocos metros, en los Trinitarios o en la Cruz Roja, o en casas de vecinos del barrio. Vecinos a los que en otras noches m&aacute;s amables, las de verano, se les impedir&aacute; &mdash;con el horario de cierre&mdash; esa vida verdadera, la de quien sabe que la calle es de todos, no solo de unos pocos, y se tiene que vivir. Si lo que quieren es convertir el Parque de los Teletubbies en otra Ciudad de los Ni&ntilde;os y las Ni&ntilde;as, con su entrada y su bono mensual y su bono anual y sus descuentos como si el Parque de los Teletubbies no se tratara del Parque de los Teletubbies sino de un centro de est&eacute;tica que publicita sus ofertas en Groupon, ah, pues ya hablamos de otro asunto.
    </p><p class="article-text">
        En alguna estanter&iacute;a de alg&uacute;n despacho de alguna planta noble de alg&uacute;n edificio de propiedad municipal situado en nuestra ciudad imagino, como en tantas otras ocasiones, un &uacute;nico libro: <em>Para&iacute;so cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos</em>, de Pedro Soto de Rojas. Inspirado por el t&iacute;tulo, sin leer un solo verso, el se&ntilde;or o la se&ntilde;ora que se sienta en ese despacho ya concreto, con un sueldo pagado por usted que me lee y por m&iacute; que escribo, y por la abuela que queda con sus amigas en el parque para charlar al solecito de invierno, y por el padre del chaval que encesta con los amigos en lugar de yo qu&eacute; s&eacute; qu&eacute;, ese se&ntilde;or o esa se&ntilde;ora, a lo que iba, ha concluido que la soluci&oacute;n para arreglar alg&uacute;n conflicto que se le ha ocurrido o en fin ya saben ustedes c&oacute;mo suceden estas cosas &mdash;amigos que ponen rejas y vallas y tal&mdash;, la soluci&oacute;n, dec&iacute;a, consiste en cerrar el Parque de los Teletubbies y limitar su horario y su acceso. Y esto lo plantean as&iacute;, inamovible, por muchas firmas que se recojan &mdash;en ello se empe&ntilde;a una plataforma&mdash; y por mucho di&aacute;logo que se solicite.
    </p><p class="article-text">
        Para usted, se&ntilde;or o se&ntilde;ora que jam&aacute;s ha pisado mi barrio, que no sabe lo que una m&iacute;nima e insuficiente zona verde como el Parque de los Teletubbies significa para mi muy poblado barrio, para mi barrio lleno de votantes de los que nadie se acuerda salvo cuando faltan unos meses para las elecciones, para mi barrio lleno de ciudadanos que necesitan mucho y en cuya lista de peticiones no figura cerrar el parque, para usted, se&ntilde;or o se&ntilde;ora, una mierda de perro cagada entre monta&ntilde;ita y monta&ntilde;ita, en el crep&uacute;sculo. Con cari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        ---
    </p><p class="article-text">
        Actualizaci&oacute;n del 29 de diciembre: leo que otra asociaci&oacute;n de vecinos del barrio apoya el vallado y acusa a la plataforma y a IU de querer dividir a los ciudadanos. Lo apoyan, m&aacute;s o menos, porque hay delincuencia y mendicidad por la noche; si el parque se cierra, se marchan de all&iacute;, como si a pocos metros no esperase el Jard&iacute;n de la Luna o la Plaza del Coraz&oacute;n de Mar&iacute;a o los portales o las muchas calles oscuras por las que no pasa nadie. Y como aquel que, en lugar de afrontar la suciedad de casa, y limpiar y sacar la basura, e iluminar y vigilar, levanta la alfombra y esconde ah&iacute; las pelusas y los pizcos del pan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/homenaje-soto-rojas_1_7152138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Dec 2013 06:00:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Homenaje a Soto de Rojas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Disculpen el silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/disculpen-silencio_1_7153261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hasta nuevo aviso, nadando en otras escrituras. Que ya era hora.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/disculpen-silencio_1_7153261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2013 06:00:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Disculpen el silencio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/los-otros_1_7153262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hall&aacute;base Nicole Kidman en el sal&oacute;n de su vivienda en un barrio muy de la ciudad, en el sal&oacute;n en la planta baja de su vivienda en San Pedro, pongamos, o al ladito del Comp&aacute;s de San Francisco, un decir, cuando el ruido en el piso superior interrumpi&oacute; su labor de costura o de escucha de m&uacute;sica trascendente o de lectura de Marcel Proust. Y entonces a Nicole Kidman le embarg&oacute; un susto grande, porque en su d&iacute;a a d&iacute;a de costura y m&uacute;sica trascendente y Marcel Proust se escucharon pasos que no pertenec&iacute;an ni a ella ni a sus hijos de encaje ni al servicio, y Nicole Kidman se pinch&oacute; con la aguja en la yema del dedo y una gota de sangre ensuci&oacute; la tela blanca pur&iacute;sima, o grit&oacute; hasta confundirse con los acordes que la embriagaban unos pocos segundos antes, o se agarr&oacute; con fuerza al volumen que maneja para asirse de esa forma a alguna certeza, o no, que me equivoqu&eacute; de pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Nicole Kidman ha concedido la Medalla de Oro de C&oacute;rdoba a la secci&oacute;n local de la Plataforma Stop Desahucios. Nicole Kidman y su piel estirada y su costurerito y su tocadiscos y sus siete libros de Proust con edici&oacute;n cr&iacute;tica y traducci&oacute;n revisada se pusieron de acuerdo y otorgaron el honor, entre otros, a un colectivo que prescinde de los nombres y apellidos e invierte su tiempo y su energ&iacute;a en ayudar a los dem&aacute;s: sin importar el origen ni las circunstancias, Stop Desahucios asesora y acompa&ntilde;a y recuerda, sobre todo recuerda, que en esta crisis s&iacute; hay culpables y s&iacute; hay v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Esto es importante. Es importante que Nicole Kidman haya gobernado para todos y haya decidido para todos al elegir a los homenajeados, y es importante que haya actuado no solo para quienes le votan, sino tambi&eacute;n para quienes no le votan, pero a quienes tambi&eacute;n representa. Aqu&iacute; Nicole Kidman interpreta el papel del Ayuntamiento de C&oacute;rdoba y los pasos de los otros, los distintos, se escuchan en el pleno del que se expulsa a una mujer que ma&ntilde;ana se quedar&aacute; sin hogar, en la puerta donde protestan quienes tampoco tienen casa o quienes van a perder su trabajo. &iquest;Qu&eacute; onomatopeya corresponde a un ruido as&iacute;? Tambi&eacute;n ellos votan y tambi&eacute;n ellos, quiz&aacute;, votaron a quienes en ciertos momentos los consideran otros, otros distintos, como de origen sobrenatural, de esp&iacute;ritu que ni es blanco ni tinto ni tiene color, y de ah&iacute;, de la diferencia, la indiferencia.
    </p><p class="article-text">
        Stop Desahucios toca las narices porque nos recuerda los brazos cruzados y las palmaditas en la espalda cuando todo marchaba bien, o eso cre&iacute;amos, y porque junto a otros colectivos de ciudadanos ha ocupado el rol activo y unificador que esper&aacute;bamos de quienes nos gobiernan. Por eso, por el esfuerzo de quienes la integran, que invierten su tiempo en construir mientras el resto lamenta lo que ocurre al otro lado del ordenador, vamos a tuitear esta injusticia, vamos a firmar una petici&oacute;n en Change.org, a ver si el mundo se cambia as&iacute;, solo, y porque el ayuntamiento ha ejercido en esta ocasi&oacute;n como ayuntamiento de todos, que no sucede siempre y que m&aacute;s bien no sucede casi nunca, a m&iacute; la Medalla de Oro me alegra por partida doble.
    </p><p class="article-text">
        Y me alegra que tambi&eacute;n se reconozca con ella a C&aacute;ritas, que ha elegido otro campo de acci&oacute;n &mdash;unos, que nadie duerma al raso; otros, que nadie pase hambre, y aqu&iacute; entra tambi&eacute;n el Banco de Alimentos, tambi&eacute;n galardonado con la Medalla de Oro&mdash; y que soporta a quienes temen aquello de lo que no saben o de lo que se empe&ntilde;an en no saber, porque otros creen o piensan diferente, y por eso se desconoce, y por eso. Los prejuicios, que se dice; el yo-pienso-as&iacute;-y-as&iacute;-pensar&eacute;-nunca-cambiar&eacute;. Nicole Kidman en <em>Los otros</em>, convencida de una realidad que a lo mejor no lo es tanto y aqu&iacute; me callo, no vaya a destriparles la noche del s&aacute;bado o el domingo la pr&oacute;xima vez que la pasen por la tele.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en alg&uacute;n trastero de alguna casa de la ciudad, Nicole Kidman borda los mandamientos del decoro en punto de cruz, para distribuir los pa&ntilde;uelitos entre sus amigas poco otras, o en otra habitaci&oacute;n ya de la planta de arriba, donde los pasos que no se sabe de d&oacute;nde vienen, pero s&iacute; que a alguna parte se encaminan, despoja &mdash;delicada y et&eacute;rea, como de mentira&mdash; a los maniqu&iacute;es de las s&aacute;banas, y los observa desnudos y fr&aacute;giles, como de mentira, y le embarga un susto grande ante lo que no conoce, por mucho que se parezca tanto a ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/los-otros_1_7153262.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2013 06:00:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los otros]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bibliotecas: una carta de amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/bibliotecas-carta-amor_1_7153263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El amor se administra como uno quiere. Yo amo lo que me d&eacute; la gana: animal salvaje igual que en las met&aacute;foras de las canciones de M&oacute;nica Naranjo o apto para su convivencia en un piso con sof&aacute; y varias habitaciones, persona con su correspondiente identificaci&oacute;n ante la ley si la ley lo requiere, cosas incluso. Amar coches, amar tenedores de Ikea &mdash;su forma y su armon&iacute;a&mdash;, y etc&eacute;tera y etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Yo escribo hoy esta carta de amor a las bibliotecas de C&oacute;rdoba. Escribo que amo las bibliotecas de C&oacute;rdoba porque s&iacute;. Por la evidencia de sus tripas de libros, por sus actividades, por su vida: porque me gusta salir de la Provincial y cruzarme con turistas y asomarme al r&iacute;o y porque me gusta entrar en la Central escuchando todav&iacute;a las conversaciones de las se&ntilde;oras que regresan de comprar en el mercado, o con el sonido de las atracciones infantiles y su hilo musical con vocaci&oacute;n de dj que hunde el baile posterior al convite posterior a tu boda/comuni&oacute;n/bautizo incluso. Tambi&eacute;n me gusta acercarme a la de mi centro c&iacute;vico, donde los ni&ntilde;os se afanan en los trabajos del colegio mientras los abuelos despachan los asuntos del d&iacute;a en el patio de entrada: escoges un libro, ya pensado de casa, o elegido all&iacute;, y sientes el impulso de sentarte con ellos y esmerarte t&uacute; tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Amo los libros de las bibliotecas p&uacute;blicas. Amo todos los libros que he le&iacute;do este verano &mdash;todos no: uno lo abandon&eacute; a las setenta p&aacute;ginas&mdash; y que saqu&eacute; de las bibliotecas p&uacute;blicas de la ciudad. Busqu&eacute; en los &uacute;ltimos cat&aacute;logos de novedades de la Provincial, y escog&iacute; t&iacute;tulos que en su mayor&iacute;a se hab&iacute;an publicado en el &uacute;ltimo curso, y de los que ya dispon&iacute;a la biblioteca; en la Central, la del Alpargate, me dediqu&eacute; a caminar entre sus estanter&iacute;as y hojear de balda en balda hasta rescatar cl&aacute;sicos que a&uacute;n desconoc&iacute;a o que no recordaba bien. En las bibliotecas de C&oacute;rdoba hay libros recientes y joyas de ayer y de anteayer y t&iacute;tulos descatalogados que las librer&iacute;as ni huelen. Incluso libros malos, ojo: nadie est&aacute; a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Amo a los adolescentes que estudian para septiembre porque han suspendido y que madrugan y reservan su puesto con sus apuntes &mdash;varias hojas grapadas, quiz&aacute; un esquema al margen, siempre insistiendo con fluorescente amarillo en los datos importantes&mdash; y estudian cinco minutos y bajan a fumar y descansan mucho y a los que el conocimiento les estimula la vejiga. Amo a los adolescentes que se encuentran entre ellos y que charlan no en la puerta de la biblioteca sino en la mesa misma, y se piensan susurrando pero en realidad hablan en el tono de voz normal de cualquier ser normal, que igual para ellos es susurrar, pero en realidad no. Tambi&eacute;n, aunque alguna vez haya intentado escribir o trabajar en la biblioteca, y me lo hayan impedido sus idas y venidas y reencuentros; tambi&eacute;n, digo, retomo, les amo a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Amo a las personas que utilizan los ordenadores p&uacute;blicos para consultar sus perfiles en las redes sociales. Amo a quienes abren una cuenta de Facebook o de Twitter o de Tuenti e incluso de Badoo. Amo a quienes chatean en los ordenadores p&uacute;blicos de las bibliotecas: amo al hombre que escribi&oacute; una vez <em>qdamos salgo ahora d casa</em> mientras yo solicitaba el pr&eacute;stamo de un ensayo sobre el amor en Federico Garc&iacute;a Lorca. Espero que la persona con la que charlaba, y que le imaginaba en casa, no en la Juder&iacute;a, le ame tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Amo el dinero que se entrega a las bibliotecas p&uacute;blicas. Amo las actividades de divulgaci&oacute;n de la lectura. Amo a la bibliotecaria que me recomend&oacute; apuntarme a un club de lectura porque vio que sacaba muchos libros. Amo las conferencias, los talleres, los cuentacuentos. Amo el dinero que se entrega a las bibliotecas p&uacute;blicas. Amo que ese dinero se invierta en cuidar a los lectores y, sobre todo, en sumar lectores: enganchar a los nuevos, reenganchar a quienes se alejaron o no se decidieron. Amo las bibliotecas de C&oacute;rdoba, sin duda con mejoras posibles &mdash;horarios m&aacute;s amplios, m&aacute;s personal, mayor oferta al margen de pr&eacute;stamos&mdash;, pero buenos hogares de los buenos libros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/bibliotecas-carta-amor_1_7153263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Sep 2013 06:00:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bibliotecas: una carta de amor]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vino español]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/vino-espanol_1_7153264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los par&aacute;sitos constituyen el eslab&oacute;n menos amable de la cadena alimenticia. Usted escribe <em>par&aacute;sito</em> y se imagina a un asesor colocado por un partido en alguna instituci&oacute;n, algo as&iacute; como ese compa&ntilde;ero del instituto que solo aprobaba gimnasia y religi&oacute;n y que alg&uacute;n lustro m&aacute;s tarde asiste en silencio y trajeado a las ruedas de prensa en las que otros gesticulan mucho y declaman un discurso perge&ntilde;ado por otro &mdash;quiz&aacute; su compa&ntilde;ero, que suspendi&oacute; lengua&mdash; mientras leen &mdash;los declamadores, no el excompa&ntilde;ero asesor&mdash; siguiendo con el dedito para no perderse. Usted se lo imagina as&iacute;, y nada m&aacute;s lejos: &eacute;l ha ascendido un eslab&oacute;n en la cadena alimenticia y le mira no por debajo del hombro, sino desde Lo Alt&iacute;simo de la Torre de la Catedral, si esto resultara posible.
    </p><p class="article-text">
        Pero refir&aacute;monos a la nutrici&oacute;n, el asunto que verdadero hoy nos ocupa; los par&aacute;sitos comen lo que pillan y a los par&aacute;sitos, habitualmente, se los terminan comiendo. De representarse la cadena con imagen vertical y no como c&iacute;rculo de todos con todos, en plan ur&oacute;boros borgiano o en plan noche de s&aacute;bado en la que has bebido demasiado y ya ver&aacute;s cuando despiertes y con quien despiertes, que sorpresas te da la vida, los par&aacute;sitos &mdash;retomo&mdash; ocupar&iacute;an el entresuelo de la cosa tr&oacute;fica, el s&oacute;tano que en las fotos de Idealista parece que s&iacute; pero que en la realidad 0.0 es que no.
    </p><p class="article-text">
        Un poquito m&aacute;s gr&aacute;fico: ayer s&aacute;bado, por la tarde, a eso de las cinco y media. Pongamos que usted planific&oacute; su asistencia al V&iacute;a Crucis Magno, que yo ah&iacute; ni entro ni salgo. Pongamos que pag&oacute; por su silla para no complicarse e ingerir su bolsita de frutos secos con comodidad, o que invirti&oacute; la noche del viernes en comparar recorridos de sus hermandades favoritas &mdash;como quien compra el abono de un festival con varios escenarios, se calza unas lonas y se viste con unos pantaloncitos c&oacute;modos, y ea, a hacer el indie&mdash; y trazar su itinerario, o que el s&aacute;bado almorz&oacute; de bocadillo y se sent&oacute; en alg&uacute;n punto concreto del meollo y no se movi&oacute; hasta que despert&oacute; un d&iacute;a m&aacute;s tarde y la barredora de Sadeco y el dinosaurio de Monterroso y el propio Monterroso revivido estaban all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ese es usted. Usted constituye el eslab&oacute;n menos amable de la cadena alimenticia. Antes que usted dibujar&iacute;amos a los &aacute;rboles y las plantas en nuestro cuaderno con hojas de cuadritos, pero esos pacen a la orilla del r&iacute;o y les quedan dos telediarios, porque estorban.
    </p><p class="article-text">
        Usted paga sus impuestos y vive, lo repite su madre a sus amigas en la terraza del bar en el que desayunan desde hace varios siglos, con honradez. Lo mismo usted trabaja, lo mismo usted no: en todo caso presenta sus declaraciones, acepta todas las subidas de los impuestos, bufa en su sof&aacute; ante los recortes de los servicios p&uacute;blicos, no ha incluido a su hija en ning&uacute;n ERE fraudulento ni a final de mes le han dado un sobrecito pal pecho por lo bien que lo ha hecho. Mientras usted act&uacute;a as&iacute; y ni as&iacute; duerme a pierna suelta, a unos metros, los dos eslabones restantes de la cadena alimenticia brindan con vino espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Unos son los descomponedores, entre los que se incluyen los carro&ntilde;eros y quienes se alimentan de la digesti&oacute;n externa &mdash;los chup&oacute;pteros, por alejarnos de la ciencia y emplear el d&iacute;a a d&iacute;a&mdash;, y otros los depredadores, que qu&eacute; les voy a glosar que ustedes no sepan sobre los depredadores, figura conocida por todos.
    </p><p class="article-text">
        Ambos eslabones brindaban ayer por el V&iacute;a Crucis Magno en el Centro de Recepci&oacute;n de Visitantes. El Centro de Recepci&oacute;n de Visitantes, ese edificio junto a la Puerta del Puente que les puede gustar o no les puede gustar pero que ya no se puede hacer nada, se termin&oacute; hace a&ntilde;os, se entreg&oacute; en enero y contin&uacute;a vac&iacute;o y cerrado. Que yo sepa ha albergado inauguraciones diversas &mdash;seg&uacute;n la conveniencia del pol&iacute;tico o el partido de turno&mdash;, la visita del jurado de la capitalidad &mdash;un besito, Manfred&mdash; y, ayer s&aacute;bado, por la tarde, a eso de las cinco y media, una copa de bienvenida a los responsables de las hermandades cordobesas y a distintas autoridades espero que de la ciudad &mdash;ignoro si tambi&eacute;n de la provincia, la comunidad y no pare de contar&mdash;, campo sem&aacute;ntico que incluir&aacute; a altos cargos, bajos cargos, concejales con dietas y el compa&ntilde;ero del instituto que no aprobaba porque sus tardes transcurr&iacute;an ya en la agrupaci&oacute;n haciendo m&eacute;ritos para el carguito que llover&aacute; del cielo, como los hombres o el caf&eacute;, seg&uacute;n la canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la duda metaf&iacute;sica que se cierne en torno a la idoneidad del t&eacute;rmino <em>copa de bienvenida</em> ofrecido &mdash;no la palabra, no la uni&oacute;n del sonido y su representaci&oacute;n y el concepto, ay el concepto, que la pronunciaci&oacute;n de <em>copa de bienvenida</em> nos instala proustianamente en la garganta, sino la copa en s&iacute;, que al centro y padentro&mdash; a seres humanos que ya viven aqu&iacute; y que de hecho campan por la ciudad como desean durante todo el a&ntilde;o &mdash;ya no solo en Semana Santa&mdash;, lo que me aterra es que un equipamiento pagado por todos, mantenido por todos, necesario para todos en el fondo, aunque jam&aacute;s lo pisemos, contin&uacute;e homenajeando a Pedro Soto de Rojas, que aqu&iacute; ni fu ni fa: para&iacute;so cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos.
    </p><p class="article-text">
        Pues eso. Jardines abiertos para nadie, ni siquiera para el codiciado japon&eacute;s que pernoctar&aacute; en C&oacute;rdoba gracias a nuestros espect&aacute;culos nocturnos de luz y sonido, y que podr&iacute;a informarse sobre la ciudad que a&uacute;n desconoce, qu&eacute; fue y qu&eacute; es, qu&eacute; le ofrece, y comprar alg&uacute;n recuerdo para su madre japonesa, y enviar por wassap a sus hijos japoneses una foto del r&iacute;o desde la terraza. Mucha prisa para algunos asuntos y ninguna para redactar un pliego de condiciones que permita la apertura del Centro. Mucha prisa para algunos asuntos, claro, y ninguna para entregar el Centro, en su d&iacute;a, que aqu&iacute; la ley dicta que ante la metedura de pata la culpa recae en el enemigo. Entre unos y otros, el Centro de Recepci&oacute;n de Visitantes cerrado excepto para una copa a cofrades y pol&iacute;ticos, el C4 cerrado excepto para quienes gusten del desvalije de elementos diversos, y nosotros, el eslab&oacute;n m&aacute;s sufrido de la cadena alimenticia, a palo seco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/vino-espanol_1_7153264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Sep 2013 06:26:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vino español]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dolce vita]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/dolce-vita_1_7153265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Merecidas o no, este pez se zambulle en el agua &mdash;patos&mdash; y, salvo mareas en contra, se marcha de vacaciones tod&oacute;logas hasta el 15 de septiembre. Que ustedes descansen (bien).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/dolce-vita_1_7153265.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2013 06:00:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dolce vita]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El esplín de Lepanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/esplin-lepanto_1_7153266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En mi barrio huele a cloro. Huele a cloro en la manzana del gimnasio, junto al parque, y huele a cloro si te aproximas por la calle de las casas bajas; ah&iacute; se activa el sentido. All&iacute;, sin embargo, huele m&aacute;s a la conversaci&oacute;n de las abuelas que, como sucede en otros barrios, como sucedi&oacute; en otros tiempos, arrastran su silla a la calle y charlan las unas con las otras en la puerta, y se muestran fotograf&iacute;as de la juventud, y elogian la belleza ya ausente compar&aacute;ndola con la de las grandes actrices de la &eacute;poca. Pareces una actriz de &eacute;poca, se repiten las unas a las otras, con la boca grande y la voz alta: a eso huele esa calle.
    </p><p class="article-text">
        Esa calle se adivina desde la ventana del dormitorio de mi hermana y desde la ventana del dormitorio de mis padres y m&aacute;s desde el balc&oacute;n de la terraza; la calle de las casas bajas, me refiero, no la calle del gimnasio. En la calle del gimnasio hay cafeter&iacute;as y una ortopedia y un sal&oacute;n de juegos y alg&uacute;n local vac&iacute;o. En la calle del gimnasio huele a gente. Se escuchan las zapatillas de deporte y la m&uacute;sica alta en primavera y en verano, en la &eacute;poca de las ventanas abiertas, y se escuchan la m&uacute;sica alt&iacute;sima y las indicaciones de los monitores y el ruido de las zapatillas de deporte contra el suelo, y el sonido oculta el olor a cloro a&uacute;n m&aacute;s intenso en primavera y en verano. Se escucha en esa calle, tambi&eacute;n, a la gente que se re&uacute;ne para desayunar por la ma&ntilde;ana: huele a churros con chocolate hasta en verano, y a la alegr&iacute;a de la acera que invaden las terrazas, y no importa en este barrio en el que el resto de las calles huelen a locales vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Cuando mejor huele a cloro es por la noche. Por la ma&ntilde;ana con los recados, por la tarde en direcci&oacute;n al centro, huele a cloro igual; pero el olor crece por la noche, con el silencio invadiendo la calle larga del gimnasio. Quiz&aacute;s porque por la ma&ntilde;ana y por la tarde se camine m&aacute;s r&aacute;pido, con la prisa de cumplir los horarios, y la noche en cambio se demore en el no querer regresar a casa y fijarse en quienes se cruzan con nosotros. Est&aacute; la pareja que se despide ante la puerta del sal&oacute;n de juegos, y que ni se besa ni se abraza, y que sin gestos se separa, y ella al coche, y &eacute;l la vuelta; est&aacute; el sonido de las botellas que los adolescentes del barrio mezclan en el parque, y est&aacute; confundi&eacute;ndose con el sonido de las botellas que beben los mendigos en el banco de al lado. Est&aacute;n quienes recogen las terrazas y est&aacute; la luz de la tienda de chinos.
    </p><p class="article-text">
        Han abierto otra a unas pocas manzanas, en la calle de las tiendas cerradas, y por la noche el chino aguarda en la puerta, sentado, en una silla igual a la de las se&ntilde;oras, y atiende con inter&eacute;s a los &eacute;xitos de la radiof&oacute;rmula. No me he fijado si los escucha gracias a un transistor o a un tel&eacute;fono m&oacute;vil. Hablo desde el olfato y el o&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por todo eso, por lo de por la ma&ntilde;ana y por lo de por la tarde, quiz&aacute;s por todo eso por la noche huele m&aacute;s a cloro en mi barrio: y es un olor distinto al de las piscinas de la infancia o de la sierra. No huele a bocadillo ni a toalla. Huele a cloro. Huele a qu&iacute;mica pura y a limpieza pura, a la vez, aunque no lo parezca, huele a algo irreal que puede tocarse: primero da&ntilde;a en la nariz y luego la acaricia.
    </p><p class="article-text">
        De camino a casa por la noche, despu&eacute;s de apurar en la oficina o despu&eacute;s del cine de verano o despu&eacute;s de a saber qu&eacute;, aminoro el ritmo de la marcha en la calle del gimnasio. Aminoro el ritmo de la marcha al dejar atr&aacute;s la biblioteca, y los contenedores antes del mercado, y el mercado &mdash;que huele, normal, a mercado: otro d&iacute;a escribir&eacute; sobre el mercado, sobre los puestos llenos del mercado y sobre los puestos vac&iacute;os del mercado&mdash;, y paseo lenta a la altura del parque, y respiro hondo a la altura del gimnasio, y huele a cloro, y el olor a cloro se disipa al cruzar la acera, pero se me graba en la cabeza, en la nariz, en la memoria que en mi barrio huele a cloro, y no hay m&aacute;s que hablar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/esplin-lepanto_1_7153266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2013 02:00:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El esplín de Lepanto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ruido]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/ruido_1_7153267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <a href="http://www.liveintheliving.nl/index.php?116" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Live in the Living</a> en Madrid, Barcelona, Valencia y Santiago de Compostela. <a href="http://culturaacasa.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cultura a Casa</a> en Palma de Mallorca. En Valencia, <a href="http://ponuncantautorentusalon.wordpress.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pon un cantautor en tu sal&oacute;n</a>. Las ideas del colectivo <a href="https://www.facebook.com/ColectivoElefanteRosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elefante Rosa</a>, entre Granada y Valladolid y las islas Canarias; una de ellas se llama <a href="https://www.facebook.com/TupperPoetry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tupper Poetry</a>. En M&aacute;laga, dos opciones: los Conciertos M&iacute;nimos de Almma o las actividades diversas de <a href="http://blogs.opinionmalaga.com/lavidamoderna-merma/2012/04/19/villa-patata-factory-el-piso-franco-de-la-cultura/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Villa Patata Factory</a>. <a href="http://www.livetheroof.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Live the Roof</a> tambi&eacute;n en M&aacute;laga, y en Sevilla; y en Sevilla, por ejemplo, <a href="http://www.entretejas.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Entretejas</a> o su versi&oacute;n en espacios privados, <a href="http://www.redetejas.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Redetejas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Y en C&oacute;rdoba los veteranos <a href="http://luneados.blogspot.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Luneados</a>, y <a href="https://www.facebook.com/corto.circuitocordoba" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Corto Circuito</a>, que acaba de cumplir un a&ntilde;o. Y en C&oacute;rdoba tambi&eacute;n, ayer s&aacute;bado por la noche, Redetejas: un proyecto sin &aacute;nimo de lucro para impulsar una red ciudadana de microespacios culturales en azoteas privadas, generando una forma libre y nueva, cercan&iacute;sima, de entender la cultura. La idea la impulsan los sevillanos <a href="http://www.lamatraka.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Matraka</a>, y en C&oacute;rdoba la organizamos desde La Bella Varsovia.
    </p><p class="article-text">
        Varios factores unen todas estas iniciativas: la difusi&oacute;n de la cultura como objetivo principal y casi &uacute;nico &mdash;la mayor&iacute;a no buscan nada m&aacute;s que remunerar al artista participante y cubrir gastos de fotocopias o comida&mdash; y su celebraci&oacute;n en entornos &iacute;ntimos, privados, lejos del sal&oacute;n de actos o el auditorio. El comedor de tu casa, el piso vac&iacute;o de tu abuela o la terraza de tu comunidad sirven para albergar un concierto, una pieza de microteatro e incluso una exposici&oacute;n de fotograf&iacute;a. T&uacute; abres tu espacio a los desconocidos. En resumen: compartes. La experiencia, disculpen el t&oacute;pico, es m&aacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Me perdonar&aacute;n tambi&eacute;n este art&iacute;culo. En este art&iacute;culo hablo de m&iacute; y de un encuentro de cuya gesti&oacute;n formo parte y les cuento lo que me ha ocurrido. En este art&iacute;culo no hay literatura: lo escribo con urgencia y por necesidad. Quiz&aacute; me equivoque en muchos aspectos: olvidar&eacute; iniciativas, errar&eacute; seguro en el enfoque, algunos comentaristas me llamar&aacute;n insatisfecha. Va all&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ayer por la noche varios cordobeses permitieron que casi ochenta desconocidos se sentaran en su terraza a escuchar a m&uacute;sicos de aqu&iacute;. En la terraza de Mamen toc&oacute; Sergio Rodr&iacute;guez; en la de Jose se escuch&oacute; a Sara Banda; la de La Bella Varsovia la ocuparon Up to the Blazz. En la primera, en la de Mamen, con Sergio Rodr&iacute;guez, yo pas&eacute; toda la noche actuando como enlace entre la anfitriona y los asistentes. Re&iacute;mos y aplaudimos y brindarnos y, sin conocernos los unos a los otros, nos sonre&iacute;amos, no s&eacute; por qu&eacute;, o s&iacute; s&eacute; por qu&eacute;. Sergio volaba m&aacute;s alto pase tras pase, y su fuerza y sus ganas luchaban por sonar m&aacute;s alto que el ruido de la terraza del bar de abajo.
    </p><p class="article-text">
        En otra de las azoteas, me dec&iacute;an los amigos que asist&iacute;an como p&uacute;blico, contaban con la compa&ntilde;&iacute;a a distancia de otra fiesta, a su vez, en la primera terraza de la manzana de al lado, mucho menos civilizada y de cuyas circunstancias &mdash;y de cuyo final&mdash; supimos unas horas m&aacute;s tarde. En la azotea de La Bella Varsovia el concierto, tres pases de no m&aacute;s de treinta minutos que hab&iacute;an comenzado a las nueve de la noche, termin&oacute; a las once y media. Pocos minutos despu&eacute;s, siempre mucho antes de las doce de la noche, mientras los m&uacute;sicos recog&iacute;an y los asistentes charlaban, despidi&eacute;ndose, son&oacute; el portero autom&aacute;tico. La polic&iacute;a municipal se sumaba a Redetejas.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an recibido una llamada denunciando &mdash;sin nombre, sin documento de identidad, pese a que s&iacute; que lo exig&iacute;an a Alejandra, mi compa&ntilde;era de fatigas y responsable de la terraza durante la noche de ayer, que afront&oacute; como pudo la situaci&oacute;n&mdash; el ruido. No una llamada de un vecino del bloque de al lado, no una llamada de un vecino de nuestro mismo bloque, todos sin problemas, sino la de un vecino de la acera de enfrente, con m&aacute;s de treinta metros de distancia entre su ventana y nuestra terraza. Un vecino que habr&iacute;a escuchado poco o nada &mdash;poco o nada y en un horario discreto; como les digo, ochenta personas participaron en la actividad entre los tres pases, y pueden asegurarlo&mdash;, pero que distingui&oacute; &mdash;imagino&mdash; figuras en una terraza, e instrumentos musicales, y se pregunt&oacute; de qu&eacute; se trataba, y a saber qu&eacute; se respondi&oacute;, y llam&oacute; a la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Algunos temen aquello que no conocen.
    </p><p class="article-text">
        Tres patrullas, tres, por un concierto en nuestra terraza. Me ahorrar&eacute; los detalles. Alejandra soport&oacute; actitudes chulescas, insistencias tod&oacute;logas en que &laquo;present&aacute;semos el proyecto al ayuntamiento en vez de hacerlo en la azotea&raquo; &mdash;&uacute;nica nota de humor, negro, eso s&iacute;, presente en este art&iacute;culo: presentar, ay, el proyecto, ay, al ayuntamiento&mdash; y un mal sabor de boca para una noche que merec&iacute;a otro final acorde a lo vivido.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una ciudad en la que en esa misma noche del s&aacute;bado al domingo, a las dos menos algo de la madrugada, un alba&ntilde;il puede estar haciendo obra en un local del mismo centro &mdash;en el de al lado de nuestro portal, se me ocurre&mdash;, utilizando una radial y una pistola de clavos y amenizando su labor con un disco de <em>techno</em> a todo volumen, y un coche de la polic&iacute;a se detiene ante &eacute;l &mdash;esas mismas tres patrullas necesarias para frenar un concierto de peque&ntilde;o formato&mdash; y nada sucede. Aqu&iacute; no existe el ruido.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una ciudad en la que pocos minutos despu&eacute;s, a unos metros, en la calle Cruz Conde, cuatro chicos de menos de veinte a&ntilde;os pegan varios pu&ntilde;etazos a un chico y a una chica adolescentes &mdash;cuatro de los chicos de la fiesta a la que los participantes en Redetejas asistieron, en cierto modo, durante el concierto en una de las terrazas; cuatro de los chicos de la fiesta de enfrente&mdash; y la polic&iacute;a tarda m&aacute;s en llegar all&iacute; de lo que tarda en presentarse &mdash;enhorabuena por su celeridad&mdash; en nuestra terraza. Esto lo cuento porque lo viv&iacute; en primera persona: porque unos amigos llamaron a la polic&iacute;a para que actuase. Pese a que hab&iacute;a un coche en el Bulevar, tardaron m&aacute;s de cinco minutos en presentarse: los suficientes para que los cuatro chicos de la fiesta huyeran sin dejar rastro. Insistimos en que les reconoc&iacute;amos de la fiesta de la terraza, e indicamos el portal, pero all&iacute; s&iacute; que no llamaron ni una ni dos ni tres patrullas, a diferencia de lo que hab&iacute;amos vivido varias horas antes. Aqu&iacute; tampoco existe el ruido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un vecino puede denunciar nuestra actividad cultural en nuestro espacio privado, el gesto &mdash;llamaron a nuestra terraza, pero la denuncia podr&iacute;a haber afectado a cualquiera de los otros dos anfitriones, con vecinos m&aacute;s comprensivos&mdash; de abrir una terraza a desconocidos para que disfruten con comodidad de una experiencia cada vez menos frecuente; un vecino puede denunciar un concierto que no molesta a vecinos mucho m&aacute;s cercanos, los del bloque de al lado, los de pared con pared, y criminalizar algo que en Madrid y Barcelona y Valencia y Santiago de Compostela y Palma de Mallorca y Granada y Valladolid y Canarias y M&aacute;laga y Sevilla &mdash;y en muchas otras que no menciono por espacio o descuido&mdash; ocurre desde hace a&ntilde;os y se tolera y se celebra, pero que aqu&iacute; en C&oacute;rdoba el vecino no piensa pasar, y oye, es que si &eacute;l llama nos toca venir, y subir, claro, y exigir, y comprobar que no ocurre nada y aun as&iacute;, aunque no ocurre nada, insistir y humillar. Se nos llena la boca hablando de la importancia de la cultura en C&oacute;rdoba, s&iacute;: se nos llena la boca de humo.
    </p><p class="article-text">
        No tengo conclusiones. Escribo nada m&aacute;s. Escribo con urgencia y por necesidad y con rabia. Sin entender demasiado y queriendo, de verdad, comprender, a ver si alguien me lo explica.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta vivir en C&oacute;rdoba. Me gusta mucho &mdash;y me sorprende verbalizar esto, porque nunca pens&eacute; que lo creer&iacute;a&mdash; vivir en C&oacute;rdoba. Regres&eacute; dos a&ntilde;os atr&aacute;s, convencida de mi decisi&oacute;n, entusiasmada con la idea de trabajar aqu&iacute;; y aqu&iacute; me mantengo, pese a que todo &mdash;todo&mdash; mi trabajo lo desarrollo fuera. Pero creo que C&oacute;rdoba est&aacute; repleta de gente con talento que no se cree que puede conseguirlo, y yo creo que s&iacute;, que es posible: que esa gente lo consiga, y que esa gente crea que puede conseguirlo. Quiero estar aqu&iacute; para verlo.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones como esta me planteo para qu&eacute; aferrarse a una ciudad que desprecia de forma tan ignorante aquello que nos hace mejores: la cultura, hoy un concierto, ma&ntilde;ana no s&eacute;, ma&ntilde;ana igual una acci&oacute;n en la calle, pasado ma&ntilde;ana a saber. Amo a la C&oacute;rdoba generosa que representan los anfitriones de las terrazas, los artistas, los asistentes a los conciertos de anoche, por ejemplo; pero odio a la C&oacute;rdoba de ese vecino aburrido y ego&iacute;sta, que no apag&oacute; la luz de su balc&oacute;n hasta que no comprob&oacute; que todos nos hab&iacute;amos marchado de la azotea, sin rastro de vida, con la respiraci&oacute;n tranquila, no s&eacute; si la conciencia. Odio a esa C&oacute;rdoba. Y esa C&oacute;rdoba hace tanto ruido...
    </p><p class="article-text">
        Alguien se referir&aacute; a la convivencia de estas dos versiones de C&oacute;rdoba, y no. De verdad: no. Anoche nos demostraron que una pesa m&aacute;s que otra.
    </p><p class="article-text">
        Ya me dir&aacute;n c&oacute;mo les suena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/ruido_1_7153267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jul 2013 06:00:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ruido]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una defensa del salmorejo cordobés]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/defensa-salmorejo-cordobes_1_7153268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &laquo;Aceite de Baena, vinagre de Montilla-Moriles, sal del Piedra, ajo de Montalb&aacute;n, pan del Vacar, tomates de Alcolea, jam&oacute;n de Los Pedroches y huevos de gallina criada en una parcelaci&oacute;n ilegal&raquo;, declam&oacute; Mois&eacute;s nada m&aacute;s bajar del Monte Sina&iacute;, como quien regresa de Los Villares tras una jornada de perol con los compadres, ech&aacute;ndose airecito en el pescuezo con una gorra presidida por el logo de una anta&ntilde;o gran empresa local, hoy en concurso de acreedores.
    </p><p class="article-text">
        Sus seguidores tomaron nota y ya actuaron en conciencia: unos majaron, otros recurrieron a la batidora de brazo, y los que empe&ntilde;aron el becerro en el Compro Oro de la esquina tiraron de Thermomix. Otros infieles, m&aacute;s tarde, m&aacute;s al sur, cordobeses de mal, sustituyeron los taquitos por at&uacute;n a discreci&oacute;n, y cambiaron los ingredientes en nombre de la vanguardia, pero estas decisiones forman parte de la interpretaci&oacute;n sincr&eacute;tica de las escrituras. Porque esas tablas de la ley sab&iacute;an a verdad: sab&iacute;an a manjar de los dioses, a manzana del para&iacute;so, a vino sin aguar; se pasaban por el cuenco de barro las met&aacute;foras de los poetas grecolatinos para referirse a la ambros&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En esas tablas de la ley figuraba la receta del salmorejo aut&eacute;ntico. Aceite, vinagre, sal, ajo, pan, tomates. <strong>SALMOREJO CORDOB&Eacute;S</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Porque el salmorejo se invent&oacute; en C&oacute;rdoba lo mismo que Edison invent&oacute; la vida moderna en Menlo Park.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto el jueves por la tarde me sent&iacute; ultrajada. Y me sent&iacute; ultrajada el viernes y me sent&iacute; ultrajada el s&aacute;bado y me siento hoy ultrajada y ma&ntilde;ana, que ser&aacute; lunes, ni les cuento. Me siento do&ntilde;a Elvira y do&ntilde;a Sol en el robledo de Corpes, golpeadas por los infantes de Carri&oacute;n, humilladas mientras su padre jura &laquo;por esta barba,/ que nadie me mes&oacute;&raquo; que, ay, &iexcl;afrentas a &eacute;l!; igual que si un comando de sevillanos de pro, con sus patillas de hacha y sus camisetas del Betis&nbsp;&mdash;o del Sevilla, rojas como el tomate&mdash; y sus segundas residencias en el Roc&iacute;o, hubiera derribado la puerta de mi oficina y me hubiese despojado del vestido fresquito, tarareando marchas de Semana Santa y pate&aacute;ndome con sus zapatos sucios de albero, conectando el <em>Cantar de Mio Cid</em> con <em>La naranja mec&aacute;nica</em>. As&iacute;. As&iacute; me siento; de esta manera al conocer que el Ayuntamiento de Sevilla promueve un concurso de tapas aut&oacute;ctonas entre las que incluye, a saber, el rabo de toro y el salmorejo, y nos desahucia de su origen, y qu&eacute; ser&aacute; lo pr&oacute;ximo, el flamenqu&iacute;n, las berenjenas con miel: ya se me quiebra el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero, lo del rabo de toro, pues vale, pero lo del salmorejo no. No a que los sevillanos, con Zoido y Siempre As&iacute; a la cabeza, se apropien de la receta que el descubrimiento de Am&eacute;rica nos leg&oacute;. Menos mal que los cordobeses sabemos reaccionar: menos mal que los cordobeses no sabemos vender lo nuestro, pero s&iacute; sabemos defender lo nuestro. Que dividimos las aguas del Mar Rojo con la fuerza de nuestros tuits, que nos encendemos como zarzas con tal de plantar cara a los abusos.
    </p><p class="article-text">
        Menos mal.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad que llega tarde a todo, a la pol&iacute;tica populista, a las p&aacute;ginas de sucesos, debe luchar por la conservaci&oacute;n de lo poco en lo que ha sido pionera. Si nos quitan el salmorejo, si los sevillanos nos arrebatan el salmorejo igual que se han apropiado de la sede central de Canal Sur y las consejer&iacute;as de la Junta y sus agencias y de los parques tem&aacute;ticos &mdash;que todav&iacute;a a muchos nos duele que se torciera lo de Al-Mansur&mdash;, ojo, si eso ocurre comentaremos en la versi&oacute;n digital de los peri&oacute;dicos, crearemos un <em>hashtag</em> y nos indignaremos en las redes sociales. Nadie detendr&aacute; nuestra furia virtual, al fresquito del ping&uuml;ino, con una cerveza en vaso helado.
    </p><p class="article-text">
        Yo lo comprendo y yo lo apoyo. A m&iacute; me parece bien este fervor y esta defensa ferviente del salmorejo frente a los desmanes de los sevillanos, esa raza cruel. Ni toda la rabia ni todas las may&uacute;sculas del mundo reparar&aacute;n el honor mancillado de nosotros, los cordobeses, principio y fin de la crema de tomate. Supongo que por los calores todav&iacute;a nadie se ha echado la calle, se ha manifestado ante alg&uacute;n organismo oficial o ha ofrecido una degustaci&oacute;n masiva en la Plaza de la Corredera. Desde luego, cualquier acci&oacute;n se queda corta: hemos de denunciar este abuso por parte del Ayuntamiento de Sevilla, porque si nos quitan el salmorejo no nos queda &mdash;por desgracia&mdash; nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/defensa-salmorejo-cordobes_1_7153268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jul 2013 06:00:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una defensa del salmorejo cordobés]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todología]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/todologia_1_7153269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el escudo que preside la bandera de la ciudad, sustentando en letras doradas el r&iacute;o de un azul idealizado y el amarillo perfil de arquitectura al que Juan Bernier cant&oacute;, un lema hipot&eacute;tico: &laquo;as&iacute; y as&aacute;&raquo;. &laquo;As&iacute;&raquo; porque &laquo;esto se soluciona as&iacute;&raquo;, y &laquo;as&aacute;&raquo; porque &laquo;esto se resuelve as&aacute;&raquo;, con pulcra fidelidad al car&aacute;cter de quienes habitan C&oacute;rdoba &mdash;o de un alto porcentaje, de acuerdo; tres cuartas partes de la Vi&ntilde;uela, cuatro quintas partes de Ciudad Jard&iacute;n, as&iacute;, a vuela pluma&mdash;, y a su esp&iacute;ritu tod&oacute;logo. &laquo;Esto se soluciona as&iacute;. Esto se resuelve as&aacute;&raquo;, por encima.
    </p><p class="article-text">
        Un cordob&eacute;s sabe de todo. Otra opci&oacute;n para el lema pudiera ser, muy culturalmente, pues &mdash;como todos sabemos, hasta los cordobeses raros&mdash; la cultura es el motor de la ciudad, su f&aacute;brica sin humo, su futuro de crecimiento econ&oacute;mico y humano; de buscar otra opci&oacute;n, retomo, yo barajar&iacute;a el &laquo;contengo multitudes&raquo; de Walt Whitman, que sirve igual para un roto que para un descosido, o el sentido &laquo;nada humano me es ajeno&raquo; de Terencio, y de esta forma conectamos con el sedimento romano que late en las ra&iacute;ces profund&iacute;simas de la C&oacute;rdoba eterna.
    </p><p class="article-text">
        Y es que el cordob&eacute;s medio &mdash;medio porque derrama su sabidur&iacute;a en la barra de la taberna o de la pe&ntilde;a o del bar de barrio que, sin ser nada de eso, aspira a convertirse en ello, por &eacute;tica o por est&eacute;tica&mdash; posee una opini&oacute;n para juzgarlo todo con la severidad que imponen la copita en la mano derecha y el codo derecho apoyado en la barra y ya imaginen la posici&oacute;n del resto del cuerpo y el palillo de dientes quiz&aacute;s &mdash;este en el lado izquierdo de la boca, por descompensar&mdash;, mientras mueve la mano izquierda con un ritmo entre la comunicaci&oacute;n no verbal transalpina y la cadencia diaria del director de la Orquesta de C&oacute;rdoba, mano aqu&iacute;, mano all&aacute;, as&iacute; y as&aacute;, echando a volar una idea brillante para deshacer todos los entuertos, cazando mientras el en&eacute;simo charco en el que su ingenio cordob&eacute;s retozar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Todo cordob&eacute;s es una mu&ntilde;eca rusa. Contiene un gestor p&uacute;blico que tiene la receta para acabar con el paro y la precariedad &mdash;generalmente, los pasos a seguir casi siempre pasan por la hosteler&iacute;a o la construcci&oacute;n&mdash;, un experto en recursos humanos, un abogado y un juez &mdash;todo al mismo tiempo, as&iacute; y as&aacute;&mdash;, un arquitecto, un gestor cultural y un ambient&oacute;logo, adem&aacute;s de un cocinero con existencia y gusto consagrados al paladeo y la posterior valoraci&oacute;n del perol y el salmorejo. Todas las personas que caben en un cordob&eacute;s, todas las opiniones con basa y arquitrabe que un cordob&eacute;s alberga en s&iacute; mismo, pueden crecer, pueden aumentar, pueden multiplicarse: mucha atenci&oacute;n a las futuras sabidur&iacute;as del cordob&eacute;s tod&oacute;logo, mucha atenci&oacute;n a su experiencia en Patios, mucha atenci&oacute;n a sus conocimientos sobre las cosas de Bret&oacute;n o la labor samaritana de Rafael G&oacute;mez.
    </p><p class="article-text">
        Yo no s&eacute; c&oacute;mo el cordob&eacute;s tod&oacute;logo duerme a pierna suelta. &iquest;Le bastar&aacute; con abrir la ventana un poco, para aprovechar el fresquito de las &uacute;ltimas noches? &iquest;Tendr&aacute; chal&eacute; en Trassierra o parcela ilegal m&aacute;s all&aacute; de Ori&oacute;n? &iquest;El cordob&eacute;s tod&oacute;logo, de tanto que piensa, de tanto que da vueltas a la cabeza y de tanto echar humo en su actividad intelectual fren&eacute;tica, precisa de aire acondicionado en su dormitorio con tapetes de ganchillo y fotos de todos los acontecimientos eclesi&aacute;sticos familiares? &iquest;Cu&aacute;l es la valoraci&oacute;n del cordob&eacute;s, as&iacute; y as&aacute;, whitmaniano y terenciano, su cadena de oro, su sello de oro, su pulserita de oro &mdash;&iquest;es tambi&eacute;n joyero en retirada el sobrio sabio cordob&eacute;s?&mdash; sobre este verano no verano que nos toca? &iquest;Tiene opini&oacute;n para los asuntos que ocurren cuando se deja atr&aacute;s Alcolea, o su furor tod&oacute;logo, su saber expansivo, no ocupa lugar ni entiende de geograf&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Cuando el cordob&eacute;s catedr&aacute;tico en Todolog&iacute;a abre la boca, el mundo calla y mastica con lentitud una tapita de aceitunas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/todologia_1_7153269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Jun 2013 06:00:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todología]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las rebequitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/rebequitas_1_7153270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>La Il&iacute;ada</em> no es un libro sobre la guerra, <em>La Odisea</em> no es un libro sobre el regreso de un hombre a casa, <em>El Quijote</em> no es la primera road movie &mdash;ni la primera comedia de dos antih&eacute;roes patosos y encantadores&mdash;, <em>Ana Kar&eacute;nina</em> no es una novela sobre la infidelidad. Los buenos libros nos ofrecen justo aquello que necesitamos escuchar: <em>La Il&iacute;ada</em>, <em>La Odisea</em>, <em>El Quijote</em> o <em>Ana Kar&eacute;nina</em> abordan los temas que nublan a su lector. Por ejemplo: a m&iacute; <em>Entre visillos</em>, de Carmen Mart&iacute;n Gaite, me habla sobre las rebequitas.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Por Dios, las rebecas, qu&eacute; amor les ten&eacute;is las chicas de provincias a las rebecas&raquo;, espeta Lydia, su suegra reci&eacute;n llegada de la capital, a Gertru, la muchacha que ha abandonado el instituto para preparar su boda. Lo reprocha en una novela que transcurre en la Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os cincuenta, pero en la que Mart&iacute;n Gaite apenas desliza pistas para identificar d&oacute;nde: las menciones esquivas a las dos catedrales, al r&iacute;o o a la gran plaza castellana, sit&uacute;an a Lydia y a Gertru y a Tali y a Pablo Klein en Salamanca, aunque esa falta de concreci&oacute;n, esos silencios, nos permitir&iacute;an imaginar las actitudes de sus personajes en cualquier localidad mediana espa&ntilde;ola de la &eacute;poca. Hombres que imponen su pensamiento, mujeres que les obedecen y chicas que sue&ntilde;an con estudiar y trabajar al margen de los designios familiares.
    </p><p class="article-text">
        Y rebequitas, claro. Rebequitas escondiendo los hombros de las muchachas que estudiar&aacute;n algo sencillo y cuidar&aacute;n de su hogar y educar&aacute;n a sus hijos. Rebequitas protegiendo la piel de la intemperie; rebequitas protegiendo a cada personaje del fr&iacute;o y de las opiniones adversas y de las maledicencias. Rebequitas, tambi&eacute;n, para camuflarse: para pasar desapercibido cuando conviene, para destacar en el momento &iacute;dem.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s o menos.
    </p><p class="article-text">
        Lo de las rebecas me fascina por lo mismo que lo de las chaquetas: que la opini&oacute;n de uno se transforme con la facilidad de una manga que se desliza, y hasta luego, y otra que se despeja, y adi&oacute;s, y el cuerpo que se derrumba sobre la silla desde la que charlas o junto a la cama y ah&iacute; va la rebequita. Me fascina que la coherencia se desvanezca con esa facilidad: seg&uacute;n el aire.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con el cambio de tiempo, con los d&iacute;as que se despiertan frescos y se marchan a dormir sin s&aacute;bana siquiera, muchos salen a la calle con la rebequita a mano. Para unos, una; para otros, otra. Como la chaqueta que ahora visto, por un tono o por otro, no surte efecto, me la voy cambiando poquito a poco, con lentitud, para que nadie perciba mis movimientos, y as&iacute;, para cuando lleguen, ya luzco mi uniforme, preparado.
    </p><p class="article-text">
        Yo es que no lo comprendo. Quiz&aacute; porque me gusta ir ligera de equipaje: tolerar &mdash;o intentarlo&mdash; el poquito de fr&iacute;o o el poquito de calor y si me resfr&iacute;o o un poco o si la piel se enrojece, pues me aguanto. Otros, sin embargo, optan por la comodidad: a la m&iacute;nima, una rebequita, y otra, y as&iacute; un armario con diversas variantes, siempre preparadas por si la coyuntura.
    </p><p class="article-text">
        Pero por dios, las rebequitas. Qu&eacute; amor profesan algunos a las rebequitas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/rebequitas_1_7153270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jun 2013 06:00:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las rebequitas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Famosos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/famosos_1_7153271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Goldie Hawn ha visitado C&oacute;rdoba. Un taxista le rob&oacute; un malet&iacute;n con joyas, dinero y relojes, desconocemos si de la marca Paul Versan. El bot&iacute;n tambi&eacute;n inclu&iacute;a un ordenador personal desde el que, imaginamos, el pr&oacute;ximo a&ntilde;o reservar&aacute; su entrada para los Patios.
    </p><p class="article-text">
        Isabel Gemio ha visitado C&oacute;rdoba. Intervino en el pleno del ayuntamiento para rega&ntilde;ar a los concejales por no plantearse si resultan &uacute;tiles o no, entre otros asuntos graves y trascendentes. Su discurso sever&iacute;simo lo escucharon los susodichos concejales, los periodistas acreditados y los ciudadanos an&oacute;nimos debidamente identificados, adem&aacute;s de fuerzas del orden presentes en la sala y tuiteros con tiempo libre.
    </p><p class="article-text">
        Rafael Nadal visit&oacute; C&oacute;rdoba. El alcalde debi&oacute; volar hasta Nueva York para tra&eacute;rselo y que participase, as&iacute;, en la semifinal de la Copa Davis m&aacute;s brillante jam&aacute;s peloteada. Esta semifinal de la Copa Davis trae cola casi dos a&ntilde;os despu&eacute;s por un qu&iacute;tame-all&aacute;-esas-facturas: nada que no nos suene.
    </p><p class="article-text">
        Ana Mato visit&oacute; C&oacute;rdoba y calific&oacute; de &laquo;turismo sanitario&raquo; los recortes en la atenci&oacute;n a los extranjeros sin permiso de residencia en Espa&ntilde;a. Espero que las empresas de animaci&oacute;n infantil le entregaran sus dossieres de trabajo, que nunca se sabe.
    </p><p class="article-text">
        Vicky Mart&iacute;n Berrocal ha visitado C&oacute;rdoba. Firm&oacute; ejemplares de su primer libro, <em>&iquest;Qu&eacute; har&iacute;a Vicky?</em>, en un conocido centro comercial. M&aacute;s tarde &mdash;o m&aacute;s pronto&mdash; se fotografi&oacute; en los puestos de un conocido mercado gastron&oacute;mico. Aguardamos la cr&oacute;nica de su escapada a C&oacute;rdoba en su blog de estilo.
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos famosos han visitado C&oacute;rdoba para presentar sus libros. Miguel &Aacute;ngel Moratinos ha presentado su libro y Gaspar Llamazares ha presentado su libro, ambos &mdash;segur&iacute;simo&mdash; sobre temas de actualidad candente.
    </p><p class="article-text">
        Naruhito no visit&oacute; C&oacute;rdoba, probablemente por la ausencia de novedad editorial que justificase su desplazamiento.
    </p><p class="article-text">
        Ada Colau, ya famosa, visit&oacute; C&oacute;rdoba para participar en varias de las actividades de Stop Desahucios. Tiene libro nuevo pero no lo firm&oacute; en ning&uacute;n conocido centro comercial, ni se fotografi&oacute; en los puestos de un conocido mercado gastron&oacute;mico, pese a que &mdash;suponemos&mdash; ingerir&iacute;a alg&uacute;n alimento durante su estancia en nuestra ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Como el presupuesto ha bajado, pocos famosos visitar&aacute;n C&oacute;rdoba para actuar en La Noche Blanca del Flamenco. El eufemismo para aludir a esta situaci&oacute;n se llama &laquo;apuesta por los artistas locales&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Visitaron C&oacute;rdoba, tambi&eacute;n, Jos&eacute; Antonio Gri&ntilde;&aacute;n y Pablo Albor&aacute;n, aunque por distintos motivos: uno nos cautiv&oacute; en concierto y otro inaugur&oacute; algo, no s&eacute; qu&eacute; cada qui&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, los cordobeses, desde ma&ntilde;ana entretenid&iacute;simos con el juicio a Bret&oacute;n y las desconexiones de los programas de la tele en las que identificaremos la Avenida del Aeropuerto y los Ministerios y a lo mejor con suerte a nuestra vecina que se desplaza en el 7 y la han pillado de refil&oacute;n, y antes entretenid&iacute;simos con la Cata y las Cruces y los Patios y la Feria y no s&eacute; si algo se me olvida pero seguro que sobran d&iacute;as para organizar alguna otra Fiesta Que Realce Mayo, los recibimos con alegr&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/famosos_1_7153271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jun 2013 06:00:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Famosos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artículo con moraleja]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/articulo-moraleja_1_7153272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En los autobuses escucho.
    </p><p class="article-text">
        Finjo leer o concentrarme en la pantalla del m&oacute;vil o la vida sobre los pasos de cebra, pero no: en realidad en el trayecto de casa a la oficina o de la oficina en casa vivo &mdash;lo confieso&mdash; de las conversaciones de otros.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el mi&eacute;rcoles, en el autob&uacute;s a primera hora de la tarde, cuando muchos ya almorzaban o incluso sesteaban, yo escuchaba. Escuchaba, sobre todo, cr&oacute;nicas de feria: las aventuras de quienes ya la hab&iacute;an pisado, las desventuras de quienes regresaban para ducharse, arreglarse y salir. Una se&ntilde;ora hab&iacute;a comprado entradas para el circo; dos estudiantes no hab&iacute;an podido eludir una tutor&iacute;a, y hab&iacute;an preferido incorporarse tarde al botell&oacute;n de su clase.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En el autob&uacute;s &eacute;ramos demasiados y hab&iacute;amos esperado demasiado: nuestra parada fue la &uacute;ltima en aceptar viajeros hasta casi llegar a su destino, y los siete u ocho minutos habituales se hab&iacute;an multiplicado por dos. Enfil&aacute;bamos Ronda de los Tejares y Col&oacute;n y las Oller&iacute;as sin problema, deteni&eacute;ndonos ante los sem&aacute;foros y sorteando coches en segunda fila. Salvo por el exceso de equipaje, nada diferente a otro mi&eacute;rcoles e otra semana.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a alguien se le ocurri&oacute; lanzar un mensaje al resto de viajeros: que si qu&eacute; pocos autobuses a esa hora, que si ayer uno intent&oacute; coger el 7 en la Cruz Roja por la tarde y ya no hab&iacute;a manera, que si con tanto sem&aacute;foro iba ya para una hora en el autob&uacute;s. Y el conductor, amable y paciente, educad&iacute;simo, explic&oacute; que los autobuses eran los mismos y los conductores eran los mismos, pero que alguno deb&iacute;a emplearse en los servicios especiales de la feria, y que muchos cordobeses utilizaban las l&iacute;neas que paran cerca del Arenal por creer ahorrarse unos c&eacute;ntimos, lo que obligaba a dejar en tierra en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n a quienes realmente necesitaban usarlas.
    </p><p class="article-text">
        Todo muy claro. Todo muy correcto.
    </p><p class="article-text">
        Pero la respuesta no gust&oacute;. La respuesta, me imagino, tendr&iacute;a que haber sido <em>ole ole</em> o <em>arsa</em> o <em>qu&eacute; ganas tengo de quitarme el uniforme y pedirme un roncola</em>. Pero la respuesta significaba en cierto modo <em>teta y sopa no caben en la boca</em>, o <em>no pretender&aacute; usted que con la ciudad paralizada durante una semana todo funcione como en un d&iacute;a normal</em>.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;PERO A USTED NO LE GUSTA LA FERIA O QU&Eacute; &mdash;inquiri&oacute; a grito pelado una se&ntilde;ora apoyada en mi hombro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No tiene nada que ver, pero no.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento el conductor se transform&oacute; en Belceb&uacute; mism&iacute;simo. A decir del pueblo tomaba las curvas con brusquedad; varias se&ntilde;oras ejercitaron una danza de inspiraci&oacute;n maor&iacute; colgadas de las barras, como cay&eacute;ndose por los frenazos. La indignaci&oacute;n inund&oacute;, como un fantasma, hasta los asientos de cuatro. Todo era ya premeditaci&oacute;n y alevos&iacute;a en los gestos del conductor, un monstruo a ojos de los viajeros: se demoraba ante los pasos de peatones para que la se&ntilde;ora con las entradas para el circo se perdiese el n&uacute;mero de los leones, para que las estudiantes bebiesen durante media hora menos.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo habl&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y elev&oacute; la opini&oacute;n del conductor sobre la feria a la categor&iacute;a de Asunto de Estado. Ya no importaba esperar m&aacute;s, viajar con un codo en el pecho y un se&ntilde;or adosado a la espalda, ya no; la cuesti&oacute;n peliaguda, la pol&eacute;mica, versaba sobre la opini&oacute;n de un pobre se&ntilde;or que hac&iacute;a su trabajo y que, ay, no compart&iacute;a los gustos populares.
    </p><p class="article-text">
        Yo mantuve silencio.
    </p><p class="article-text">
        Y pens&eacute;: que la furia de la se&ntilde;ora que preguntaba a gritos se escuche con igual rotundidad en una manifestaci&oacute;n, que la premura de la se&ntilde;ora con entradas para el circo exija tambi&eacute;n soluciones a quienes la machacan en el d&iacute;a a d&iacute;a, que las estudiantes sin futuro se den prisa en reclamar uno.
    </p><p class="article-text">
        Pero yo en los autobuses escucho, y no hablo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/articulo-moraleja_1_7153272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Jun 2013 06:00:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Artículo con moraleja]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Peligro!]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/peligro_1_7153273.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cordobeses: estamos en peligro.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se percibe en los pasos de peatones. Al aparcar en segunda fila. En el p&aacute;nico en los ojos de quien se sienta frente a ti en el asiento de cuatro en el autob&uacute;s y no se trata de p&aacute;nico ante la idea de esquivar tres pares de piernas para bajarse. Se percibe tambi&eacute;n en el terror que envuelve a las se&ntilde;oras que aceleran su sorber en el puesto de caracoles. Esta angustia es un chuperreteo veloz. Es un extraer el caracol con la cuchara y acercarlo a la boca y comenzar la maniobra y ayudarte del palillo si es preciso y hacerlo todo con la urgencia de quien intuye que se acaba el caldo &mdash;que se acaba&mdash; y no podr&aacute; pedir ya otro vasito, por favor.
    </p><p class="article-text">
        Se debe esta zozobra no al paro ni a la perspectiva de futuro. Tampoco al fin inminente del bonob&uacute;s tal y como lo conocieron el hombre y la mujer de la ciudad, en papel y con su publicidad reciente de mayonesas Musa y supermercados Deza.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n en la Fiesta de los Patios de un comando de <a href="https://cordopolis.es/el-alcalde-apunta-que-en-2014-se-contara-con-personal-fijo-en-los-patios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voluntarios boicoteadores</a> nos puso en la pista, dio la voz de alarma, eriz&oacute; el vello de los cordobeses puros. Alguien trataba de dinamitar nuestra fiesta desde dentro, inspirado quiz&aacute; en el caballo de Troya que nos describi&oacute; Homero en la <em>Odisea</em>, armados ahora con chaleco azul marino y <em>smartphone</em> lector de c&oacute;digos QR. Asist&iacute;amos, pues, a un ataque a las entra&ntilde;as de la cordobes&iacute;a: y qui&eacute;n sabe, por desgracia, oh, qui&eacute;n sabe, si una c&eacute;dula de loquefuera no impidi&oacute; en su d&iacute;a que los asistentes a la Cata almorzaran o cenaran o al menos degustaran una de croquetas caseras en una de nuestras bellas tabernas t&iacute;picas &mdash;o en uno de los bares de nueva apertura que, jornada tras jornada, enriquecen nuestra oferta&mdash;, porque con el est&oacute;mago vac&iacute;o la bebida sienta peor, y qui&eacute;n sabe si por desgracia, por desgracia, la misma c&eacute;dula u otra corrompi&oacute; las bebidas de las Cruces para transformar el buen l&iacute;quido en garraf&oacute;n cualquiera, y as&iacute; qued&oacute; la cosa.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; ustedes, pero yo no salgo tranquila a la calle.
    </p><p class="article-text">
        Yo no salgo tranquila a la calle desde que a los voluntarios boicoteadores de los Patios se unieron, en su negro frenes&iacute;, los <a href="//cordopolis.es/boicot-en-el-alumbrado-publico-de-la-feria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticos saboteadores</a> de la Feria: un grupo de enemigos a la gesti&oacute;n en el consistorio, que lo especific&oacute; La Fuente Municipal M&aacute;xima, que atacaban de forma sistem&aacute;tica la instalaci&oacute;n el&eacute;ctrica de la Feria para que la portada no brillase con un esplendor que cegara a sevillanos, malague&ntilde;os, linarenses y puertollaneros, y subrayara as&iacute; el poder&iacute;o en El Arenal met&iacute;o del que C&oacute;rdoba puede pavonearse. Imag&iacute;nense: la noria panor&aacute;mica &mdash;y la Berral tambi&eacute;n&mdash; detenidas con cordobeses en sus cabinitas, las cocinas de las casetas funcionando con un <em>camping gas</em>, &iquest;y qu&eacute; suceder&iacute;a con los puestos de viandas que solo se consumen la &uacute;ltima semana de mayo? &iquest;Qu&eacute; suceder&iacute;a con las patatas asadas, con el vino y barquillo? &iquest;Puede alguien confirmarme si hay puestos de yogur helado en la Feria?
    </p><p class="article-text">
        Yo no salgo tranquila. Yo por las noches me despierto cada dos o tres horas por si ha surgido de las profundidades de la calleja del Pa&ntilde;uelo otro nuevo guerrero contra la cordobes&iacute;a; alguien que tapa los chorritos de las fuentes en la Juder&iacute;a para que los pernoctadores abandonen nuestra ciudad sin escuchar sus sonidos caracter&iacute;sticos. Se lo tomar&aacute;n a broma, pero algo ocurre: alguien o &aacute;lguienes que pretenden limpiar con la lej&iacute;a de la infamia las esencias del Mayo Cordob&eacute;s, y por ah&iacute; se empieza, y se termina infiltrando a una prima fea en la elecci&oacute;n de la Sultana del Carnaval para que gane &mdash;si existe el Sult&aacute;n del Carnaval, a la categor&iacute;a masculina presentar&aacute;n a su hermano, que se coronar&aacute; con laureles&mdash;, o a un cocinero esforzado que termine el perol antes de tiempo en el D&iacute;a de las Pe&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Cordobeses: estamos en peligro. Seres oscuros intentan desestabilizar lo que m&aacute;s nos importa. Observen a su vecino, por si en lugar de enmarcar una l&aacute;mina de Romero de Torres para su sal&oacute;n elige una de Murillo; por si corona el salmorejo no con jam&oacute;n, sino con at&uacute;n. Conspiran en silencio, al otro lado de la pared, en tu propia casa, con un plano recortado de un peri&oacute;dico local en el que han se&ntilde;alado con rotulador amarillo fluorescente la Calle del Infierno. Pueden ser tu hijo y tu nuera. Puede ser tu marido o tu madre.
    </p><p class="article-text">
        No traman nada bueno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/peligro_1_7153273.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 May 2013 06:00:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Peligro!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historia de un fracaso]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/historia-fracaso_1_7153274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy es 19 de mayo de 2013. Las fechas importan. Nos ayudan a situarnos: no qu&eacute; d&iacute;a es hoy, qu&eacute; d&iacute;a fue ayer o qu&eacute; d&iacute;a ser&aacute; ma&ntilde;ana, sino cu&aacute;nto tiempo hace desde algo, cu&aacute;nto tiempo pasar&aacute; hasta algo.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s o menos.
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo que una pareja cumpla treinta a&ntilde;os de relaci&oacute;n que un a&ntilde;o y medio. Tampoco a&ntilde;o y medio hasta cobrar una factura que dos meses.
    </p><p class="article-text">
        El Centro de Estudios Gongorinos, o el proyecto que lo guiar&iacute;a, comenz&oacute; a forjarse en 2003 (hace diez a&ntilde;os) con el entendimiento supuesto entre el Ayuntamiento y la Diputaci&oacute;n. M&aacute;s concebida para investigadores que orientada para la divulgaci&oacute;n de la obra y la figura del autor, obedec&iacute;a a un inter&eacute;s manifestado tiempo antes, lo que suma <a href="http://www.abcdesevilla.es/hemeroteca/historico-10-12-2008/sevilla/Cordoba/el-centro-de-estudios-gongorinos-se-constituye-tras-diez-a%C3%B1os-de-espera_911803397193.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi tres lustros</a> de historia para una instituci&oacute;n que a&uacute;n no existe m&aacute;s all&aacute; de convenios sin cumplir y titulares de prensa. El espacio, en el n&uacute;mero 3 de la calle Cabezas, se inaugur&oacute; en noviembre de 2006 (hace seis a&ntilde;os y siete meses) y, a falta de actividad propia, se ha reconvertido en sala de exposiciones: la soluci&oacute;n a la que se recurre en C&oacute;rdoba cuando no se sabe en qu&eacute; invertir varias salas vac&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, la nada.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de octubre de 2008 (hace cuatro a&ntilde;os y ocho meses) se anunciaba que el Centro de Estudios Gongorinos empezar&iacute;a su actividad&nbsp;&laquo;<a href="http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/245108/centro/estudios/gongorinos/empezara/su/actividad/proximo/ano.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el pr&oacute;ximo a&ntilde;o</a>&raquo; (verbigracia, 2009: tres a&ntilde;os ya).
    </p><p class="article-text">
        El 10 de diciembre de 2008 (hace cuatro a&ntilde;os y siete meses) se difund&iacute;a la noticia sobre la creaci&oacute;n del Patronato del Centro, uno de esos combos ilusionantes que re&uacute;nen a las fuerzas con corbata de la ciudad (Ayuntamiento, Diputaci&oacute;n, Universidad; &iquest;y la Junta?) pero que demuestran que la coincidencia en el espacio f&iacute;sico no implica la existencia del entendimiento (v&eacute;ase la Fundaci&oacute;n Zombi C&oacute;rdoba Ciudad Cultural). Los <a href="http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/cordoba/abc.cordoba/2003/01/18/059.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estatutos</a>, recordemos, tardaron <a href="http://www.lacalledecordoba.com/noticia.asp?id=14163" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diez a&ntilde;os</a> en redactarse.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de noviembre de 2011 (un a&ntilde;o y siete meses) se publicaba que el Ayuntamiento se quedaba solo en su inter&eacute;s por &laquo;<a href="http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/cordoba-crea-centro-de-estudios-gongorinos-que-se-unira-uco_450340.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acelerar</a>&raquo; la existencia de vida en la Casa G&oacute;ngora, pese a que un d&iacute;a antes la presidenta de la Diputaci&oacute;n &mdash;impulsora del Centro, en cierto modo, como financiadora del Foro <em>G&oacute;ngora Hoy</em>, en el que surgi&oacute; la idea&mdash; subrayaba su inter&eacute;s &laquo;<a href="http://www.dipucordoba.es/la_diputacion/areas_y_delegaciones/area_presidencia/delegacion_de_comunicacion_y_nntt/oficina_de_comunicacion_e_imagen/sala_de_prensa_oc/art/19439" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contundente</a>&raquo;. Ya ser&aacute; menos.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de abril de 2012 (hace un a&ntilde;o y un mes), el Ayuntamiento confiaba en dar &laquo;<a href="http://www.20minutos.es/noticia/1362598/0/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un nuevo impulso</a>&raquo; a la Casa G&oacute;ngora. Pero flojito, no se vaya a romper.
    </p><p class="article-text">
        <em>ABC</em> <a href="http://cordoba.abc.es/cordoba/20130511/sevp-ayuntamiento-estudia-tres-opciones-20130511.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaba</a> el pasado domingo que se barajan tres opciones para dotar de contenido al equipamiento: el Centro de Estudios Gongorinos para el que se restaur&oacute;, complementado por una <a href="http://www.eldiadecordoba.es/article/ocio/1454161/centro/gongorino/vira/hacia/una/+casa/las/letras/mas/dinamica/y/viable.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa de las Letras</a>; su cesi&oacute;n a AFOCO para un espacio de la fotograf&iacute;a; y una muestra de artesan&iacute;a permanente, propuesta que ya goza de un <a href="//www.psoe.es/ambito/cordoba/news/index.do?action=View&amp;id=46751" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antecedente delirante</a> (fechado, por cierto, en 2005).
    </p><p class="article-text">
        La historia de la Casa G&oacute;ngora es la historia de un fracaso. De un fracaso de las instituciones, sin color pol&iacute;tico: quince, diez, cinco a&ntilde;os desde sus fechas fundamentales (la idea, el anuncio, la firma) han contemplado diferentes corporaciones con distintos nombres y partidos pol&iacute;ticos, sin que nadie haya sido capaz de sentarse y sacar adelante la propuesta, de poner de acuerdo a tres instituciones (dos de ellas casi siempre del mismo partido) y de reformular el proyecto cuando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica lo ha requerido.
    </p><p class="article-text">
        Pero el fracaso de la Casa G&oacute;ngora y el Centro de Estudios Gongorinos es tambi&eacute;n el fracaso de quienes no hemos sido capaces de convencer a pol&iacute;ticos y bur&oacute;cratas de la importancia de un espacio sobre G&oacute;ngora y sobre la literatura cordobesa; de quienes no hemos presionado, de quienes no hemos armado jaleo para que este proyecto se sintiera prioritario. De quienes escuchamos que la literatura es la disciplina art&iacute;stica que difunde de manera m&aacute;s contundente el nombre de C&oacute;rdoba y nos creemos el runr&uacute;n y las palmaditas, de quienes nos conformamos con tres grandes eventos a lo largo del a&ntilde;o &mdash;la Feria del Libro, Cosmopo&eacute;tica, ahora las jornadas de novela en oto&ntilde;o&mdash; y alg&uacute;n gui&ntilde;o en otro ciclo y las actividades de la Biblioteca Central y ya est&aacute;, se termin&oacute; la atenci&oacute;n &mdash;pasiva&mdash; a la literatura, y ya t&uacute; te lo guisas y t&uacute; te lo comes. Pienso en una situaci&oacute;n similar para los artistas visuales o la gente del teatro, en un espacio prometido y construido y sin habitar, y no me los imagino de brazos cruzados.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que la opci&oacute;n del Centro de Estudios Gongorinos o la Casa de las Letras o el nombre o el formato con los que lo ali&ntilde;en se impongan a las otras &mdash;eh, que AFOCO correr&iacute;a con los gastos y eh, que la muestra de artesan&iacute;a se vender&iacute;a a los turistas: el fantasma de la viabilidad recorre la Juder&iacute;a&mdash;, un espacio que tarda quince a&ntilde;os en encontrar su sitio es un espacio fracasado. La culpa, en este caso, es de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/historia-fracaso_1_7153274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 May 2013 06:00:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Historia de un fracaso]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinero]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/dinero_1_7153275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El ruidito que anuncia la recepci&oacute;n de un mensaje en el m&oacute;vil y el hormigueo &mdash;s&iacute;, el hormigueo&mdash; al contestarlo. El sabor de una raci&oacute;n de salmorejo que calca, <em>proustiana</em>, el sabor mismo de aquel de tu infancia y de tu abuela. El estremecimiento al recuperar un poema no que hab&iacute;as olvidado, s&iacute; que llevabas tiempo sin releer, y el estremecimiento, tambi&eacute;n, otra vez, al disfrutar en el punto &mdash;en el verso, en la imagen&mdash; en el que disfrutaste tiempo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una, en <em>mood</em> cursi, sin pretender competir con Benedetti o Galeano, faltar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Que &laquo;no todo es el dinero&raquo; lo asegur&oacute; el <a href="https://cordopolis.es/nieto-calcula-que-se-podrian-emitir-hasta-150-000-entradas-on-line-de-los-patios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sabio</a>, muy zen, quiz&aacute; mientras barajaba estos ejemplos et&eacute;reos. No todo es el dinero, y sin embargo el tel&eacute;fono m&oacute;vil y la tarifa plana con los que se env&iacute;an y reciben esos mensajes cuestan dinero, y cuestan dinero el tomate y el pan y los dem&aacute;s av&iacute;os con los que se prepara el salmorejo, y la luz de la batidora o de la Thermomix &mdash;y la propia batidora y la propia Thermomix&mdash;, a no ser que te transformes en una madre entregad&iacute;sima y te remontes a d&eacute;cadas atr&aacute;s y t&uacute; lo majes todo con la fuerza de tu amor gastr&oacute;nomo. Lo del poema resulta m&aacute;s sencillo: lo puedes buscar en la red, y pagar el ordenador y la conexi&oacute;n, o haber comprado el libro, o acercarte a la biblioteca, gratis con tus impuestos.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad, en <em>mood</em> capitalista, y entrega nada a cambio de nada.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias inmateriales, en <em>mood</em> material, y casi nunca pueden disfrutarse con los bolsillos vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Que no todo es el dinero lo saben tambi&eacute;n los due&ntilde;os de alojamientos en C&oacute;rdoba: los mismos que solicitaban la ayuda de los voluntarios que trabajan sin cobrar por ayudar a que C&oacute;rdoba prospere o por ocupar su tiempo libre o por anotar una l&iacute;nea m&aacute;s de voluntariado en su curr&iacute;culo, y que tampoco &mdash;los hoteleros, digo&mdash; han anunciado su contribuci&oacute;n material a la fiesta inmaterial, por mucho que la misma les permita hacer su agosto en mayo. Para el fin de semana pr&oacute;ximo, una noche en un hotel de dos estrellas en el centro ronda los 170 o 150 euros, triplicando con holgura su precio habitual; la opci&oacute;n m&aacute;s asequible para algunos de cuatro estrellas supera, con mucho, los 300 euros. Y as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Los empresarios, en <em>mood</em> <em>aqu&iacute;elquenocorrevuelista</em>, por si las pernoctaciones flaquean en los pr&oacute;ximos puentes.
    </p><p class="article-text">
        Los pati&oacute;logos que surgen bajo las macetas a la primera pisada del primer turista ante el primer voluntario con el primer lector de c&oacute;digos reci&eacute;n cargado evaluar&aacute;n, ya se encuentran en ello, ya me los imagino yo durmiendo agarrados a sus cifras de calcetines con sandalias y a sus letras de cascada de flores y mecedora a la sombra, considerar&aacute;n si la primera edici&oacute;n Despu&eacute;s del Reconocimiento ha supuesto el comienzo de una nueva etapa para los Patios o el fin de la que todos conoc&iacute;amos, de aquella que significa tradici&oacute;n y recogimiento y Casa Abierta y que en la reuni&oacute;n de Par&iacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n de los representantes de Turqu&iacute;a o Vanuatu, si los hubiera.
    </p><p class="article-text">
        Yo me lo puedo imaginar, aunque se nos han adelantado: otra <a href="http://www.eldiadecordoba.es/article/cordoba/1412119/las/esperanzas/puestas/una/decision.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">visionaria</a> rog&oacute; en diciembre, en la previa a la decisi&oacute;n de la UNESCO, que no nos carg&aacute;semos &laquo;la gallina de los huevos de oro&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; los due&ntilde;os de los patios, en <em>mood</em> resignado silencio cordob&eacute;s, cuidando y contemplando a la vez c&oacute;mo aqu&iacute; todos se enriquecen a su costa.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo es el dinero.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; va.
    </p><p class="article-text">
        Anda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/dinero_1_7153275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 May 2013 06:00:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dinero]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La grieta]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/grieta_1_7153276.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ten cuidado cuando salgas a la calle. Ten cuidado cuando bajes al supermercado o al banco o cuando pasees hasta el trabajo o incluso en el autob&uacute;s: reza para que el conductor tenga cuidado en Vallellano o el Vial. Ten cuidado si te asomas al balc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No la ves?
    </p><p class="article-text">
        Ten cuidado con la quebradura que parte C&oacute;rdoba en dos. La divide y a un lado quedan otros y al otro lado quedan otros. No hay tierra de nadie: la frontera es un vac&iacute;o, y quedarte solo significa perderte, decir adi&oacute;s con la manita.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es la Grieta de Benamej&iacute;. No es el Tajo de Ronda. No es la Gran Muralla China, ni el Muro de Berl&iacute;n ni el de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        A veces se llama r&iacute;o Guadalquivir: los del sur y el resto.
    </p><p class="article-text">
        Los participantes en la manifestaci&oacute;n del Primero de Mayo y los entusiastas de la Batalla de las Flores.
    </p><p class="article-text">
        Los asistentes a las Cruces colapsando Alfaros y quienes se instalan en un bar lejos del bullicio.
    </p><p class="article-text">
        Los que reclaman la protecci&oacute;n de la Filmoteca de Andaluc&iacute;a y quienes (eso ya lo explic&oacute; mucho mejor <a href="https://cordopolis.es/la-caraba/2012/10/30/ls-de-la-filmo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;ngel Ram&iacute;rez</a>) se preguntan, entre la inocencia y la ret&oacute;rica, por la asistencia a &laquo;ese recinto&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los que hacen y los que deshacen.
    </p><p class="article-text">
        Los que hacen y los que miran.
    </p><p class="article-text">
        Los que hacen y los que protestan.
    </p><p class="article-text">
        (Estas tres categor&iacute;as anteriores podr&iacute;an fusionarse en alguien que hace algo, no s&eacute;, cambiar una bombilla, mover una valla, mientras cinco o seis personas le indican c&oacute;mo hacerlo, sin ayudarle).
    </p><p class="article-text">
        Quienes se montan (o montan) una plataforma digital y quienes no saben utilizarla. Quienes se entusiasman ante la posibilidad de dialogar con el camarero v&iacute;a m&oacute;vil, y quienes se empe&ntilde;an en llamarle &laquo;jefe&raquo;, con la manita levantada, mientras se&ntilde;alan el vaso vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Quienes no tienen internet y se van a enterar de la movida de los Patios en la puerta mismita.
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios de los Patios y los parados del sector del turismo.
    </p><p class="article-text">
        Los que montan un bar y los parados.
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n de Casetas Tradicionales (y dem&aacute;s puntos de encuentro de hombres con corbata: el C&iacute;rculo de la Amistad, la Casa de las Tradiciones o esa incorporaci&oacute;n de &uacute;ltima hora del C&iacute;rculo Fernando III el Santo, que tan hondo entusiasmo me provoca) y el resto de seres humanos que transitan por esta ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Los que van a la Feria y los que no.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres que friegan y los hombres que bajan a la Pe&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Quienes usan el mismo champ&uacute; (&iquest;cu&aacute;l?) que Sandok&aacute;n y Francisco Castillero. Los de Deliplus.
    </p><p class="article-text">
        El flamenqu&iacute;n con mayonesa &mdash;con mucha mayonesa&mdash; frente al tataki de at&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El yogur helado frente a La Flor de Levante.
    </p><p class="article-text">
        Los que en el autob&uacute;s escogen el pasillo y quienes prefieren la ventana. Quienes, sentados en el pasillo, se bajan y permiten que el de la ventana salga sin descoyuntarse; quienes fijan al asiento su culito y mueven las piernecitas y ya t&uacute;, que has osado perturbar su calma, te las apa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Quienes salen a brazo descubierto. Quienes se protegen con unas rebequitas (seg&uacute;n el d&iacute;a y seg&uacute;n la circunstancia).
    </p><p class="article-text">
        Lo de antes, claro, es una met&aacute;fora.
    </p><p class="article-text">
        Los que se quieren marchar. Los que prefieren quedarse.
    </p><p class="article-text">
        Y etc&eacute;tera, y etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Ten cuidado cuando salgas a la calle. Ten cuidado cuando bajes al supermercado o al banco o cuando pasees hasta el trabajo o incluso en el autob&uacute;s: reza para que el conductor tenga cuidado en Vallellano o el Vial. Ten cuidado si te asomas al balc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No la ves?
    </p><p class="article-text">
        Ten cuidado con la quebradura que parte C&oacute;rdoba en dos. La divide y a un lado quedan otros y al otro lado quedan otros. No hay tierra de nadie: la frontera es un vac&iacute;o, y quedarte solo significa perderte, decir adi&oacute;s con la manita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/grieta_1_7153276.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 May 2013 06:00:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La grieta]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escrache a un voluntario]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/escrache-voluntario_1_7153277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy, igual que el alcalde, hablar&eacute; sobre <a href="https://cordopolis.es/un-solo-pez-en-el-agua/2013/04/21/los-coreutas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los parados</a>.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba es una ciudad de 49.258 parados (seg&uacute;n las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas).
    </p><p class="article-text">
        No hablo de los cad&aacute;veres del poema de D&aacute;maso Alonso. Hablo de tu cu&ntilde;ada, de tu vecino, de tu pareja. Es posible que parafrasee a B&eacute;cquer, <em>y t&uacute; me lo preguntas</em>, y hable de ti.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba es una ciudad de 49.258 parados seg&uacute;n las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas (con fecha de 31 de marzo).
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba es &mdash;tambi&eacute;n&mdash; una ciudad que tropieza con <a href="https://cordopolis.es/un-solo-pez-en-el-agua/2012/10/14/una-moneda-para-los-voluntarios/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la misma piedra</a> una vez cada tres meses, y que cada tres meses, y a ese respecto, no dribla el obst&aacute;culo sino que aumenta el da&ntilde;o. Esta zancadilla se llama fe en que una labor por la que se suele cobrar puede obtenerse gratis mediante el voluntariado. Esta zancadilla t&uacute; te la imaginas en un empresario decidido a amasar una fortuna sin importarle a costa de qu&eacute;, y esta zancadilla desentona si se trata de una administraci&oacute;n p&uacute;blica que ha apostado por la mano de obra ya no barata, sino con presupuesto cero.
    </p><p class="article-text">
        Que est&aacute; feo, vamos.
    </p><p class="article-text">
        Y que alguien, en alg&uacute;n punto de esta ciudad con 49.258 parados, se frota las manos con la idea.
    </p><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, en coincidencia con alg&uacute;n Gran Evento, el personal de apoyo &mdash;quienes acompa&ntilde;an o informan a participantes y asistentes, quienes realizan otras tareas que se perciben menos, pero resultan igual de necesarias para engrasar la m&aacute;quina&mdash; no recibe a cambio un sueldo, sino la satisfacci&oacute;n &iacute;ntima y loable de apoyar la buena marcha de un proyecto que repercutir&aacute; en la buena marcha, a su vez, de esta ciudad de 49.258 parados registrados, m&aacute;s los que no, m&aacute;s quienes malviven con sueldos basura en condiciones &iacute;dem.
    </p><p class="article-text">
        Pero las sanas intenciones no pagan el alquiler ni la hipoteca, las facturas de la luz, el recibo de aut&oacute;nomos o la compra en el supermercado. Todo esto se paga con dinero: el que quien se ha formado para atender a un turista en la puerta de un patio, para orientar a alguien con dificultades de acceso, recibir&iacute;a por unas pocas jornadas cotizando y sinti&eacute;ndose &uacute;til. Disculpen la tangibilidad, una cualidad tan fea que ni siquiera aparece en el diccionario. No queda bien referirse en p&uacute;blico al dinero.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en lugar de aprovechar para crear empleo durante algunos d&iacute;as, y actuar como se espera &mdash;o se esperaba, no s&eacute;: ingenua que es una&mdash; de una administraci&oacute;n p&uacute;blica, se recurre a la cl&aacute;sica t&aacute;ctica de los voluntarios, queriendo jugar en la m&aacute;xima competici&oacute;n sin profesionalizarnos. Y los voluntarios guiar&aacute;n, y los voluntarios gestionar&aacute;n, y si un turista de allende Despe&ntilde;aperros llama a la puerta de un patio sin c&oacute;digo QR y se tiene que solucionar el entuerto porque el turista tuitear&aacute; alguna barbaridad lo solucionar&aacute;n, y si se arma alg&uacute;n jaleo por cualquier motivo &mdash;<em>te me has colado, t&uacute; tienes pase de ma&ntilde;ana para otra zona, que lo he visto</em>&mdash; lo intentar&aacute;n solucionar, y si un d&iacute;a un voluntario falla y no se presenta porque se encuentre mal o salga la noche anterior y total, no cobra, a alguien le tocar&aacute; solucionarlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;S&iacute; que cobrar&aacute; ese alguien? El dinero que genere la actividad desinteresada de los voluntarios, la ca&ntilde;a con media de salmorejo que ingerir&aacute; el japon&eacute;s en la taberna de la esquina, el alojamiento m&aacute;s desayuno de la pareja conquense, la gitanilla para el televisor del amable matrimonio sueco, &iquest;generar&aacute;n dinero y, por mucho que suene a calderilla, qui&eacute;n lo recibir&aacute;? Los hoteles, que ya han solicitado su ayuda, &iquest;aportar&aacute;n un solo c&eacute;ntimo a la causa, o reclamar&aacute;n y, como es costumbre, escurrir&aacute;n el bulto? Los due&ntilde;os de los patios, que posibilitan el Gran Evento, voluntarios a su modo, &iquest;seguir&aacute;n deslom&aacute;ndose durante todo el a&ntilde;o para recoger unas migajas?
    </p><p class="article-text">
        Y t&uacute;, voluntario, voluntaria: &iquest;tienes conciencia?
    </p><p class="article-text">
        Porque C&oacute;rdoba es una ciudad de 49.258 parados, seg&uacute;n las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas, en la que el dinero siempre fluye en las mismas direcciones.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto: no se pregunten por el t&iacute;tulo. No es una llamada de atenci&oacute;n, sino una idea. &iquest;O viceversa?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/escrache-voluntario_1_7153277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Apr 2013 06:00:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Escrache a un voluntario]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los coreutas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/coreutas_1_7153278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Para que brote la comunicaci&oacute;n entre dos personas, o entre dos grupos de personas &mdash;si hablamos en t&eacute;rminos de masa&mdash;, precisamos de tres elementos que se nos explican en primero de Wikipedia: un emisor, un mensaje y un receptor. Esta informaci&oacute;n aparec&iacute;a tambi&eacute;n en nuestro libro de texto de Lengua y Literatura, el que maridaba unos versos de B&eacute;cquer y una rosa con espinas, por lo que hemos gozado de tiempo suficiente para procesarla. Ha ayudado la experiencia, ojo, que es un grado.
    </p><p class="article-text">
        El conocimiento de unos y el conocimiento de otros fluye para ac&aacute; y para all&aacute; por el motivo exacto por el que dos se pelean &mdash;o se desean&mdash;: si los dos quieren. Sin embargo, algo falla cuando los intereses de esos unos o de esos otros con respecto a la comunicaci&oacute;n de marras no est&aacute;n tan claros. Por ejemplo, esta semana: los trabajadores de Sadeco <a href="https://cordopolis.es/masiva-protesta-de-trabajadores-de-sadeco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cortan</a> la calle Capitulares, protestan, el alcalde <a href="https://cordopolis.es/el-alcalde-asegura-no-entender-los-motivos-de-la-protesta-de-sadeco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">confiesa</a> no entender sus motivos y termina reivindicando que &laquo;los 50.000 <a href="https://cordopolis.es/el-alcalde-pide-que-se-le-explique-a-los-parados-a-que-se-debio-la-protesta-de-sadeco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parados</a> de C&oacute;rdoba se merecen que alguien de los que fomentaron, impulsaron, convocaron o movieron en la sombra les explique a qu&eacute; se debe la manifestaci&oacute;n y qu&eacute; est&aacute;n reclamando&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es decir: los trabajadores de Sadeco emiten un mensaje destinado a unos receptores, el alcalde y el consejo de administraci&oacute;n, supongo, que no lo comprenden. Este mensaje significa &laquo;no nos privatic&eacute;is&raquo; o &laquo;estamos en peligro porque van a vendernos&raquo; u &laquo;olemos los recortes&raquo;. Y uno de esos receptores, en lugar de transformarse en emisor y lanzar la clara respuesta de que vengan y se lo cuenten, introduce un cuarto elemento en el guirigay: los trabajadores de Sadeco se convierten en un falso receptor, por as&iacute; decirlo, porque quienes realmente deben escuchar al alcalde son Los Parados de C&oacute;rdoba, a quienes se brinda un mensaje del tipo &laquo;mirad estos, que tienen trabajo y encima me montan manifestaciones&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        He imaginado a Los Parados de C&oacute;rdoba, 50.000 seg&uacute;n las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas y el redondeo capitular, a la manera del coro en la tragedia griega: presentes incluso en el silencio, gui&aacute;ndonos en esta situaci&oacute;n que se nos escapa conforme m&aacute;s leemos &mdash;&iquest;qui&eacute;n tiene la raz&oacute;n?, &iquest;los unos, los otros, los dos, los ningunos?&mdash;, representando al pueblo porque, como pueblo, ellos deben recibir las excusas y calibrar los argumentos de quienes protestan. &iquest;Poseen justificaci&oacute;n los miedos de los trabajadores de Sadeco? &iquest;Hay una base para que corten una calle mientras Los Parados de C&oacute;rdoba cuentan sus monedas en el supermercado?
    </p><p class="article-text">
        El que ese &laquo;alguien (&hellip;) en la sombra&raquo; d&eacute; un paso al frente ya implica oscuridad y ya implica que algo poco limpio hay. Pero, sobre todo, remite a opiniones perversas como &laquo;no te quejes, que por lo menos tienes trabajo&raquo; (sin&oacute;nimo: &laquo;aguanta tus condiciones insostenibles, porque la otra opci&oacute;n es irte al paro&raquo;) o su equivalente &laquo;anda que quejarte, con la cantidad de gente que est&aacute; en paro&raquo; (sin&oacute;nimo, tambi&eacute;n: &laquo;si t&uacute; no quieres hacerlo, otro s&iacute; lo har&aacute;&raquo;) y suscita un conflicto inexistente entre Quienes Tienen Trabajo y Quienes No Tienen Trabajo; demoniza a unos ciudadanos, los expone ante otros &mdash;a quienes dota de una autoridad moral superior a la de quien toma una pancarta&mdash; y utiliza, no s&eacute; si hasta la manipulaci&oacute;n, a un colectivo fr&aacute;gil y desesperado.
    </p><p class="article-text">
        Alguien muestra un mensaje para alguien. Escribes un mensaje de correo electr&oacute;nico o de m&oacute;vil, llamas por tel&eacute;fono, te plantas frente al ayuntamiento a gritarlo. Alguien lo escucha. A ese alguien no le gusta, o en serio le parece exagerado, o inexacto, y ha aprendido de Esquilo y de S&oacute;focles y recurre a los coreutas, pero los coreutas no est&aacute;n para bromas ni juegos, ni para que se tire de ellos como de las madres a la salida del colegio, <em>oye que este me ha pegado</em>, y adem&aacute;s uno es el alcalde y debe mantener una imagen, aunque solo sea por las apariencias.
    </p><p class="article-text">
        En resumen: que todo esto est&aacute; muy feo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Medel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/un-solo-pez-en-el-agua/coreutas_1_7153278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Apr 2013 06:00:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los coreutas]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
