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    <title><![CDATA[Cordópolis - La estafa]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - La estafa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vox: el regalo envenenado de Reyes o el harakiri del PP]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/vox-regalo-envenenado-reyes-harakiri-pp_1_7152134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc4a2276-c2e0-4e33-9170-d1ceb1956747_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los secretarios generales del PP y Vox, Teodoro García Egea y Javier Ortega Smith."></p><p class="article-text">
        Hace ya d&iacute;as que los dirigentes del PP miran deseosos ese paquete envuelto en un precioso papel de regalo y que, a todas luces, contiene las llaves del Palacio de San Telmo, sede del Gobierno de la Junta de Andaluc&iacute;a. Es sin duda el presente de Reyes m&aacute;s codiciado por un Partido Popular que lleva 36 a&ntilde;os tratando de conquistar el basti&oacute;n socialista y que incluso en las &uacute;ltimas elecciones ya daba por perdido.
    </p><p class="article-text">
         Pero ese regalo, ese juego de llaves con un precioso lazo de color verde Vox, dice lo contrario. A cambio, el donante, el nuevo partido de ultraderecha espa&ntilde;ol, le va a exigir a los de Pablo Casado un pago nada f&aacute;cil: un verdadero acto de contrici&oacute;n ideol&oacute;gico en busca de sus esencias &uacute;ltimas m&aacute;s conservadoras.
    </p><p class="article-text">
        Vox le est&aacute; exigiendo que se una a su pol&iacute;tica de la v&iacute;scera y se aleje de lo que consideran un t&iacute;mido y acomplejado tacticismo demosc&oacute;pico y tecnocr&aacute;tico que habr&iacute;a marcado sus gobiernos, sobre todo el primero de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar y los casi siete a&ntilde;os de Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
         Para reencontrarse con su verdadera tripa conservadora, Vox est&aacute; ofreciendo al PP otro regalo de Reyes. Este es m&aacute;s inquietante. Se trata de un <em>tanto</em>, un cuchillo parecido a una <em>katana</em> corta que los japoneses usaban para abrirse el vientre en la ceremonia del harakiri.
    </p><p class="article-text">
         Encantados por la idea de gobernar Andaluc&iacute;a y cegados por la posibilidad de que Vox termine ayud&aacute;ndoles a reconquistar La Moncloa, los dirigentes del PP han aceptado el gesto de los de Santiago Abascal y ya han asido el mango de esa espada corta, al tiempo que se han arrodillado tal y como exige el ceremonial <em>bushido</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ya han empezado a hundir el acero a la derecha de su est&oacute;mago. Y en el paquete intestinal que empieza a asomar, han encontrado que Vox ten&iacute;a raz&oacute;n: muy en su seno, el PP guarda parecidas convicciones acerca de, por ejemplo, &ldquo;la violencia dom&eacute;stica&rdquo;. Y si lo que defienden no es verdad o no lo terminan de creer, da igual.
    </p><p class="article-text">
         Si por algo se ha caracterizado el Partido Popular en sus a&ntilde;os de oposici&oacute;n, ha sido por hacer todo lo necesario para volver al poder. Si ya usaron a las v&iacute;ctimas de ETA, sembraron dudas sobre el 11M, encabezaron manifestaciones contra el matrimonio homosexual, prometieron derogar la ley del aborto o echaron gasolina en Catalu&ntilde;a recurriendo el <em>Estatut</em>, &iquest;por qu&eacute; no van a alinearse contra el movimiento feminista y las leyes de protecci&oacute;n a la mujer?
    </p><p class="article-text">
         Todo sea por recuperar el poder Ejecutivo para la derecha. No importa si hay que apoyarse en ese hijo pr&oacute;digo que es Vox, aunque redireccione su rumbo de manera extrema. El problema es que no han entendido todav&iacute;a que la lucha de Vox no es todav&iacute;a la de alcanzar por las urnas el Gobierno de Espa&ntilde;a para unas derechas en coalici&oacute;n. Su verdadera lucha es por ocupar todo el espacio pol&iacute;tico del PP, su vocaci&oacute;n es la de convertirse en el partido hegem&oacute;nico de la nueva corriente conservadora radical que recorre el mundo.
    </p><p class="article-text">
         El PP se est&aacute; abriendo en canal pensando que eviscer&aacute;ndose recuperar&aacute; las esencias de unos votantes que le est&aacute;n abandonando. No han reparado en que el harakiri solo ten&iacute;a un final posible: la muerte de quien lo practica. Y esta sol&iacute;a recaer, en el <em>kaishaku</em> -normalmente un familiar que asist&iacute;a como un ayudante de la ceremonia- quien acababa siempre por decapitar al suicida.
    </p><p class="article-text">
        Vox es el <em>kaishaku</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/vox-regalo-envenenado-reyes-harakiri-pp_1_7152134.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jan 2019 10:43:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vox: el regalo envenenado de Reyes o el harakiri del PP]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La revolución paleta]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/revolucion-paleta_1_7152135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75be9b97-de6d-48ce-9b92-3d0d0c40f51e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        El 23 de junio de 2016 nos acostamos en un mundo distinto. Ese d&iacute;a, nos hab&iacute;amos despertado con la convicci&oacute;n de que m&aacute;s de dos siglos de avances lentos y constantes en un irregular cosmopolitismo ilustrado, heredero de los ideales de igualdad, libertad y fraternidad internacional, no pod&iacute;an sucumbir ante un grupo de paletos hist&eacute;ricos y malencarados a lomos de un tractor provinciano.
    </p><p class="article-text">
         Pero nos equivocamos.
    </p><p class="article-text">
         La noche del 23 de junio de 2016 nos fuimos a la cama con un miedo cerril metido en el cuerpo. Tan cerril como el enfado que hab&iacute;a llevado a millones de brit&aacute;nicos a votar ese d&iacute;a a favor de abandonar la Uni&oacute;n Europea y su idea de progreso, superaci&oacute;n de fronteras y garant&iacute;a de derechos. El Brexit y la apuesta por recuperar el terru&ntilde;o, los muros, la desconfianza y las aduanas, fue el primer aldabonazo con el que la revoluci&oacute;n paleta nos despert&oacute; a todos.
    </p><p class="article-text">
        Cinco meses despu&eacute;s, los paletos volvieron a vencer. Lo hicieron en el pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del mundo, aupando a un ignorante paleto hasta el Despacho Oval de la Casa Blanca. Donald Trump es un ejemplo perfecto del nuevo revolucionario xen&oacute;fobo, proteccionista y arancelario. Urbanita puro hasta su &uacute;ltima capa de tocino, el presidente de Estados Unidos demuestra que el nuevo movimiento no es ni exclusivamente rural ni tampoco ajeno a las grandes ciudades o las m&aacute;s grandes fortunas.
    </p><p class="article-text">
         La revoluci&oacute;n paleta germina en el enfado de las capas castigadas por la crisis, pero tambi&eacute;n en los estratos privilegiados que buscan caminos radicales para permanecer en el poder. Aunque esta oleada de agitaci&oacute;n se alimenta, principalmente, de los rescoldos de una clase media en v&iacute;as de extinci&oacute;n y de una clase obrera, agraria e industrial, que se siente abandonada desde hace a&ntilde;os. Ambas han pagado el precio m&aacute;s caro de la gran recesi&oacute;n de hace diez a&ntilde;os. A cambio, han obtenido m&aacute;s precarizaci&oacute;n e inestabilidad. Un caldo de cultivo propicio para que bulla con el fuego del populismo y los mensajes sencillos ligados al miedo, el rencor, el odio y la rabia. Si suman los aglutinantes del nacionalismo y el rechazo al diferente, obtendr&aacute;n el guiso espectacular que ya saboreamos.
    </p><p class="article-text">
        De estas forma, la revoluci&oacute;n paleta se ha convertido en una entidad poli&eacute;drica, franquiciada por todo el mundo y capaz de defender causas que podr&iacute;an parecer opuestas. Por ejemplo, en Espa&ntilde;a, donde paletos revolucionarios son tanto los defensores del movimiento independentista catal&aacute;n como del renacido nacionalismo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
         A todos los paletos nacionalistas, independientemente de la bandera en que se envuelvan, les mueven las mismas fobias y filias, nutridas por un perfil de votantes transversales que cruza de izquierda a derecha el espectro ideol&oacute;gico. De esta forma, los ex votantes andaluces de Podemos que hoy apoyan a Vox se convierten en una realidad tan inc&oacute;moda como la de los partidos internacionalistas de izquierda catalanes que se declaran, esquizofr&eacute;nicamente, &ldquo;independentistas sin fronteras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n paleta tambi&eacute;n es, a la vez, nacionalista e internacionalista. Hoy se extiende por Francia en una nueva mutaci&oacute;n que le lleva a vestir un chaleco amarillo mientras quema Par&iacute;s, entona La Marsellesa y enarbola la tricolor. Los chalecos reivindican mejoras sociales, laborales y salariales, machacados por una globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica que en nada les ha favorecido y rechazando todo marco europeo de actuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Todo ello hace que la candidata ultraderechista, Marine Le Pen, ya se frote las manos en su idea de aprovechar la revuelta en su carrera al El&iacute;seo y en su oposici&oacute;n a la UE. Si vence, puede cerrarse el bucle paleto iniciado con el Brexit, continuado con Trump, conjugado en catal&aacute;n por los de la <em>estelada</em> y respondido en espa&ntilde;ol por Vox.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/revolucion-paleta_1_7152135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Dec 2018 21:50:39 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Ofendiditos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/ofendiditos_1_7153206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39b5b213-7f7d-4ff4-97ab-49ec4dbcd713_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Dani Mateo, en el sketch de &#039;El Intermedio&#039; que le ha llevado ante el juez | LASEXTA.TV"></p><p class="article-text">
        Hace diez a&ntilde;os sol&iacute;a escribir una columna de opini&oacute;n -al estilo de La Estafa- en un peri&oacute;dico onubense que ya no existe, <em>Odiel Informaci&oacute;n</em>. En uno de aquellos art&iacute;culos, termin&eacute; lanzando un paralelismo un poco cafre: en general, todas banderas nacionales y regionales -s&iacute;mbolos de las esencias m&aacute;s &iacute;ntimas de sus correspondientes entidades geogr&aacute;ficas- me recordaban -y me recuerdan- a alegres trapos de cocina.
    </p><p class="article-text">
        Creo que, en concreto, fue la andaluza la que me llev&oacute; a este juego de espejos est&eacute;tico, pues siempre me ha hecho pensar en una de las bayetas que colgaban junto a la bolsa del pan de mi cocina, cuando era ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
         Por suerte, y a diferencia de lo que le ha pasado a Dani Mateo, aquel art&iacute;culo no me llev&oacute; a un juzgado. De hecho, tal y como yo esperaba, no pas&oacute; absolutamente nada. Eran otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Con aquella dudosa pirueta ret&oacute;rica trataba, en 2008, de quejarme de lo que por entonces consideraba un uso abusivo de banderas como armas pol&iacute;ticas por parte de determinados partidos. No ten&iacute;a ni idea de lo que estaba por venir ni del grado de mediocridad mental que &iacute;bamos a alcanzar envolvi&eacute;ndonos en telas de colores.
    </p><p class="article-text">
        Los mediocres est&aacute;n liderados por los ofendidos. Aquellos que son incapaces de re&iacute;rse de s&iacute; mismos y niegan el derecho de que nadie lo haga. Y mucho menos el derecho a que, tras arremeter con sarcasmo contra uno mismo, alguien la emprenda, por extensi&oacute;n, con chistes sobre sus vecinos, sus compatriotas, sus s&iacute;mbolos, sus t&oacute;picos, sus costumbres, sus tradiciones, su religi&oacute;n, su equipo de f&uacute;tbol o lo que sea.
    </p><p class="article-text">
         Tras imponer su criterio paleto y reaccionario en las redes sociales, los ofendiditos -genial apelativo ideado por Bob Pop, productor de Buenafuente y una de las cabezas m&aacute;s l&uacute;cidas de la actual televisi&oacute;n- han calado hasta el tu&eacute;tano de la agenda pol&iacute;tica. Su hedor perfuma ya cuellos encorbatados de dirigentes de partidos sin escr&uacute;pulos, CEOs de empresas con miedo a que les boicoteen productos, <em>haters</em> profesionales a sueldo del mejor postor y, por supuesto, jueces capaces de imputar a un humorista por sonarse con una bandera.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a apesta a ofendiditos. Y ante ellos, solo podemos re&iacute;rnos. En sus caras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/ofendiditos_1_7153206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Nov 2018 10:13:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ofendiditos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las aulas necesitan recuperar la Filosofía (y nuestros políticos, estudiarla)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/aulas-necesitan-recuperar-filosofia-politicos-estudiarla_1_7153207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e7647d2-1e90-45c0-b37c-a73c7bc05d80_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Congreso de los Diputados | PIXABAY"></p><p class="article-text">
        El Congreso de los Diputados aprob&oacute; esta semana que la Filosof&iacute;a vuelva a ser obligatoria en 4&ordm; de la ESO. Lo hizo al mismo tiempo que algunos de nuestros pol&iacute;ticos daban muestra involuntaria de la necesidad urgente de tomar esta medida. La pobreza de los conceptos que muchos de ellos usan, sus confusos juicios y sus mediocres argumentaciones, as&iacute; lo indican.
    </p><p class="article-text">
         La Filosof&iacute;a puede que no sea la asignatura m&aacute;s &uacute;til para que nuestros alumnos encuentren un trabajo productivo el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, pero lo que aprendan de ella en las aulas con 15 a&ntilde;os, s&iacute; puede servirles de andamiaje y cimiento para el futuro. Una base con la que, tal vez, eviten rid&iacute;culos como el del presidente nacional del PP, Pablo Casado, que zanj&oacute; el profundo debate que ha de haber sobre la eutanasia en Espa&ntilde;a con un simple: &ldquo;Es un problema que no existe&rdquo;. Tengo alumnos adolescentes que apenas llevan un mes asom&aacute;ndose a la asignatura de Filosof&iacute;a que ya argumentan y defienden sus posiciones mucho
    </p><p class="article-text">
        mejor que el futuro candidato conservador a La Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        Pero Casado no es el &uacute;nico aficionado a tomar atajos a la hora de elaborar tesis que vertebren su discurso (t&oacute;menlo como un gui&ntilde;o a Pedro S&aacute;nchez, a Cristina Cifuentes con su m&aacute;ster, la exministra Mont&oacute;n o a la carrera rel&aacute;mpago del propio Casado). A nuestros pol&iacute;ticos, en ocasiones, les cubre una pel&iacute;cula impermeable por la que les resbala, literalmente, la realidad. Y lo m&aacute;s triste es que tampoco parece importarles.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, Montesquieu pedir&iacute;a un analg&eacute;sico para el dolor de cabeza si supiese que todo un partido como Esquerra Republicana mantiene que no apoyar&aacute; los Presupuestos Generales del Estado si ese mismo Estado no &ldquo;se mueve&rdquo; (&iquest;quiere decir &ldquo;presiona&rdquo;, tal vez?) para que la Fiscal&iacute;a retire las acusaciones contra los pol&iacute;ticos independentistas catalanes presos. Joan Tard&aacute;, que de lejos y de cerca puede parecer un profesor respetable y cabal, ha llegado a decir que semejante gesto del Gobierno &ldquo;no pondr&iacute;a en jaque la separaci&oacute;n de poderes&rdquo;. Y luego, se tom&oacute; un caf&eacute;.
    </p><p class="article-text">
         En el fondo, estos pol&iacute;ticos, sean del color ideol&oacute;gico que sean, vienen a reflejar el empobrecimiento general de nosotros mismos. Una pereza vital en el discurso y una desmotivaci&oacute;n tal en la argumentaci&oacute;n, que solo se explica por el hecho de que su audiencia est&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s noqueada que ellos.
    </p><p class="article-text">
         La vuelta de la Filosof&iacute;a a las aulas, tal vez no nos salve de esta profunda mediocridad de la clase dirigente, pero nos dar&aacute; armas para ser mucho m&aacute;s cr&iacute;ticos con ella. Con una ciudadan&iacute;a formada m&iacute;nimamente en conceptos como la moral, la &eacute;tica o la racionalidad, estoy seguro de que quienes nos gobiernan van a tener que pensar dos veces -al menos- antes de hablar. Y, a lo mejor, hasta consultan en el &iacute;nterin un manual escolar de Filosof&iacute;a de 4&ordm; de la ESO. Se lo recomiendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/aulas-necesitan-recuperar-filosofia-politicos-estudiarla_1_7153207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Oct 2018 09:11:11 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigo cofrade: sindícate]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/amigo-cofrade-sindicate_1_7153208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5507c0a-dc87-4669-b40c-2afc3c36d2d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo de la instalación de palcos en Semana Santa."></p><p class="article-text">
        Amigo cofrade,
    </p><p class="article-text">
        Sind&iacute;cate. No veo otra soluci&oacute;n al ritmo creciente de trabajo que t&uacute; y los tuyos sac&aacute;is adelante. Desconozco con exactitud el calendario al que te ves sometido, pero, a todas luces, parece que no deja de crecer desde hace unos pocos a&ntilde;os y es suficiente para tomarse en serio la posibilidad de establecer una organizaci&oacute;n de clase que vele por vuestros derechos. En especial, el derecho al descanso.
    </p><p class="article-text">
         Empecemos por el principio. M&aacute;s all&aacute; de la Semana Santa y el Corpus, podr&iacute;amos considerar que el resto de salidas procesionales ser&iacute;an una suerte de horas extras. Y es en este punto de la negociaci&oacute;n colectiva donde creo que ten&eacute;is una reivindicaci&oacute;n que hacer, tal vez no salarial, pero s&iacute; para rebajar vuestro potencial estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Puede resultarte extra&ntilde;o lo que te digo porque la labor que realiz&aacute;is es voluntaria y sujeta solo a la fe y a la tradici&oacute;n. Pero estar&aacute;s conmigo en que la cadencia de estaciones que llev&aacute;is a cabo, vistas en conjunto, os restan obligatoriamente horas de reposo, sue&ntilde;o y tiempo de ocio.
    </p><p class="article-text">
         Lo que antes era extraordinario, ahora se ha convertido en cotidiano. Y no hay visos de que cambie. Si aceptamos esta situaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; del derecho vecinal a que no se ocupe la v&iacute;a p&uacute;blica regularmente, me preocup&aacute;is vosotros.
    </p><p class="article-text">
         Todos tenemos un l&iacute;mite, y aunque la devoci&oacute;n os insufle fuerzas sin fin, por favor, cuidaos. Y reclamad mejores condiciones. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/amigo-cofrade-sindicate_1_7153208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Sep 2018 09:15:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d5507c0a-dc87-4669-b40c-2afc3c36d2d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="213386" type="image/jpeg"/>
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      <media:title><![CDATA[Amigo cofrade: sindícate]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Bombas inteligentes? No, bombas marca España]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/bombas-inteligentes-no-bombas-marca-espana_1_7153209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3ca59c7-000f-4309-a028-a9db33453c4d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Los t&eacute;rminos <em>bomba</em> e <em>inteligente</em> constituyen un ox&iacute;moron que esta semana se ha puesto de moda. En concreto, lo han repetido varias veces miembros del Gobierno del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Y lo han hecho con toda la cara de estar trag&aacute;ndose un sapo. Porque considerar que una bomba puede ser inteligente por su precisi&oacute;n es como creer que toda la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola es imb&eacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a comercia con estos productos de la hipocres&iacute;a. Entre nuestros clientes se encuentra Arabia Saud&iacute;. El pa&iacute;s wahabita no est&aacute; oficialmente en guerra, pero lidera una coalici&oacute;n regional que est&aacute; machacando al vecino Yemen a cuenta de la poblaci&oacute;n chi&iacute;. La ofensiva dura ya unos a&ntilde;os y se ha caracterizado por su salvajismo y falta de escr&uacute;pulos. Especialmente, en los bombardeos a&eacute;reos, muchos de ellos realizados con este tipo de arsenal que, guiados por l&aacute;ser, ha volado quir&uacute;rgicamente por los aires hospitales, escuelas y dem&aacute;s edificios repletos de civiles.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, diversos organismos internacionales han recomendado a los pa&iacute;ses que no vendan armas a Arabia Saud&iacute;. Como viene siendo habitual, la mayor&iacute;a de ellos ha acogido la petici&oacute;n con la misma indiferencia que tiene un piloto experimentado saud&iacute; al guiar con l&aacute;ser un proyectil de 800 kilos contra un convoy de veh&iacute;culos. Si ellos compran, nosotros vendemos. Si me dicen que tire la bomba, yo la lanzo. Si me dicen que es inteligente, me lo creo. Ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Aunque corren tiempos en los que ya es normal que el cinismo cabalgue sobre las mentiras -en eso que se ha venido a llamar <em>fake news</em>- hay que tener cierta ma&ntilde;ana para soltar barbaridades con plena convicci&oacute;n de las mismas. Y ni el ministro de Exteriores ni la portavoz del Gobierno parec&iacute;an muy c&oacute;modos esta semana al justificar el desbloqueo de la venta de bombas a Arabia Saud&iacute;. Pero lo han hecho.
    </p><p class="article-text">
         Imagino que as&iacute; les ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil argumentar que es m&aacute;s importante garantizar el empleo de obreros espa&ntilde;oles en la construcci&oacute;n de varios buques de guerra saud&iacute;es en C&aacute;diz, que evitar la muerte de cientos de personas -muchas civiles- con bombas <em>marca Espa&ntilde;a</em> en Yemen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/bombas-inteligentes-no-bombas-marca-espana_1_7153209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Sep 2018 11:03:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Bombas inteligentes? No, bombas marca España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los peligros de una prensa 'acrítica']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/peligros-prensa-acritica_1_7153210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8347fcc7-41ce-4c8e-a9a0-b19d1492e988_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Prensa internacional | PIXABAY"></p><p class="article-text">
        Ser periodista no es un oficio sencillo. Has de mantener un precario equilibrio entre el sentido mismo de tu profesi&oacute;n y la necesidad &uacute;ltima de garantizar unos ingresos econ&oacute;micos m&iacute;nimos que te permitan seguir ejerci&eacute;ndola. Cuando las noticias afectan a personas an&oacute;nimas como usted, no hay demasiado problema. Pero cuando el protagonista de las informaciones tiene alg&uacute;n tipo de poder o influencia pol&iacute;tica o econ&oacute;mica la cosa cambia. M&aacute;s a&uacute;n si con esas capacidades puede hacer temblar la supervivencia de un medio de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como resultado, el hecho de contar historias contrastadas de la forma m&aacute;s objetiva posible -teniendo claro que la imparcialidad pura es un mito y que la visi&oacute;n personal es inevitable- se convierte en un &iacute;ntimo conflicto cuando el titular y el cuerpo de la noticia afectan directamente a quien al final tiene una de las llaves para financiar tu propia cabecera. Hablamos, normalmente, de un pol&iacute;tico o un alto cargo de cualquier nivel de la administraci&oacute;n p&uacute;blica o del mundo empresarial.
    </p><p class="article-text">
         En la cabeza de los redactores, el juego de pesos y contrapesos entre lo que el periodista quiere publicar, lo que finalmente saca a la luz y la necesidad fisiol&oacute;gica de comer, se produce casi todos los d&iacute;as. Sobre todo, si ese plumilla tiene la <em>suerte</em> de trabajar en un medio local.
    </p><p class="article-text">
         De ser as&iacute;, el periodista puede estar seguro de que al riesgo de sentir en el desayuno el cortante acero de la espada econ&oacute;mica de Damocles en la nuca, le preceder&aacute; una llamada del principal <em>ofendido</em> por la noticia, un mensaje de whatsApp o un tuit poni&eacute;ndole a caldo con m&aacute;s o menos educaci&oacute;n. El reportero puede, incluso, almorzar con una bronca anal&oacute;gica tanto en los pasillos de un Ayuntamiento como en la terraza de un bar en mitad de la calle. Y ya, por &uacute;ltimo, cenar con la correspondiente suspensi&oacute;n de un contrato de publicidad que haga a&uacute;n m&aacute;s fr&aacute;gil el futuro inmediato del peri&oacute;dico, la radio o la televisi&oacute;n en la que trabaje.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo crece exponencialmente cuanto m&aacute;s peque&ntilde;o es el medio de comunicaci&oacute;n y m&aacute;s estrechas sus espaldas financieras. Las salidas para un medio que no es de pago y que vive de la publicidad es sencilla: garantizar una alta audiencia para que los anunciantes consideren atractiva esa plataforma a la hora de publicitar sus productos.
    </p><p class="article-text">
         Para conseguir audiencia hay dos caminos principales. Por un lado, podemos publicar informaciones honestas y que tiendan a la rigurosidad para convertir al medio en un referente masivo al que acudir cuando se quieran conocer los hechos de manera fiable. La otra opci&oacute;n, menos honrada y que ning&uacute;n medio reconoce, es recurrir a atajos artificiosos que prefieran agarrarse principalmente a las v&iacute;sceras y pulsiones m&aacute;s bajas del lector. Es responsabilidad de los periodistas optar por una v&iacute;a u otra.
    </p><p class="article-text">
        Existe una tercera opci&oacute;n que, al final, es la m&aacute;s peligrosa porque vincula la supervivencia de los medios a su total adocenamiento. Es la de escribir al dictado de los que mandan, independientemente de qui&eacute;n mande o qu&eacute; opci&oacute;n pol&iacute;tica represente. Se trata de la opci&oacute;n favorita de aquellos que tienen poder pero no demasiados escr&uacute;pulos, independientemente de su color pol&iacute;tico. Y su veneno se ha inoculado en peri&oacute;dicos de todo tama&ntilde;o y con trayectorias de d&eacute;cadas o pocos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pol&iacute;ticos y periodistas compartimos la desgracia de ser las dos profesiones menos valoradas por la sociedad debido, en buena manera, a la din&aacute;mica gestada por esa relaci&oacute;n enfermiza que no busca sino la supervivencia propia. Y es el caldo de cultivo perfecto para que en las ciudades se expanda el moho del populismo reaccionario que pone en solfa tanto a la pol&iacute;tica como al periodismo que, a&uacute;n con argumentos l&iacute;citos, sean cr&iacute;ticos con los poderosos.
    </p><p class="article-text">
         Esta semana, en Estados Unidos, m&aacute;s de 300 cabeceras, grandes y peque&ntilde;as, se han unido en defensa de la libertad de prensa y en contra de los ataques de su presidente. Lo han hecho tambi&eacute;n en defensa de los medios locales de menor tama&ntilde;o, mucho m&aacute;s d&eacute;biles contra estos envites del poder. Lo han hecho elogiando a sus profesionales pero en un medio ambiente general que ya les es adverso y que cataloga como fake news (noticias falsas) todo aquello que cuestiona al poder.
    </p><p class="article-text">
         Tal vez sea demasiado tarde. Las agresiones de Donald Trump o de Mateo Salvini a medios y partidos cuentan con un enorme respaldo popular que no se entiende sin ese debilitamiento ideol&oacute;gico <em>acr&iacute;tico</em> previo de las plataformas de comunicaci&oacute;n y las organizaciones pol&iacute;ticas. Con ambas debilitadas y desmoralizadas, es sencillo redoblar los ataques en esa suerte de neofascismo sin uniformes ni desfiles que se nos viene encima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/peligros-prensa-acritica_1_7153210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Aug 2018 12:41:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los peligros de una prensa 'acrítica']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Casado, no mientes la bicha]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/pablo-casado-no-mientes-bicha_1_7153211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bfa7acc-019b-47cf-ac50-d43e94d55c2d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pablo Casado, en una reciente visita a Córdoba."></p><p class="article-text">
        Una de las m&aacute;ximas de ese fil&oacute;sofo armado que se llamaba Harry Callahan dec&iacute;a as&iacute;: &ldquo;Un hombre debe conocer sus limitaciones&rdquo;. La sentencia, que hubiese firmado el mism&iacute;simo S&oacute;crates, sol&iacute;a ir acompa&ntilde;ada de la inquietante m&uacute;sica que hac&iacute;a el tambor de su rev&oacute;lver Colt 44 al girar levemente en las pel&iacute;culas. Pero ese detalle no debe distraernos de lo que el inspector de la Polic&iacute;a de San Francisco quer&iacute;a transmitir a su desdichada audiencia callejera: es mejor no meterse en charcos de los que no sabes si saldr&aacute;s limpio.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces me viene a la memoria esta y otras sentencias de aquel pensador que ten&iacute;a todo el rostro de Clint Eastwood cuando veo y escucho a nuestros pol&iacute;ticos en acci&oacute;n. Especialmente estos d&iacute;as que tenemos la suerte de coincidir con una nueva hornada de l&iacute;deres que acaban de cerrar el asalto generacional sobre los primeros herederos de la Transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Y entre los biso&ntilde;os cabezas de cartel que nos acompa&ntilde;an me quedo, sin duda, con el &uacute;ltimo: Pablo Casado. Adem&aacute;s de tener la mejor sonrisa ligeramente ladeada del panorama parlamentario espa&ntilde;ol, al nuevo l&iacute;der del PP le acompa&ntilde;a una ideolog&iacute;a tambi&eacute;n ladeada -pero no ligeramente- hacia una derecha que vuelve a explorar territorios que cre&iacute;amos abandonados.
    </p><p class="article-text">
        El discurso de este nuevo Partido Popular desperezado tras siete a&ntilde;os de un, seg&uacute;n ellos, anestesiante gobierno de Mariano Rajoy, echa la vista atr&aacute;s para mirarse en el espejo de lo que en el siglo XIX y tambi&eacute;n a principios del XX se llam&oacute; <em>pensamiento reaccionario</em>. Una doctrina que en Europa pas&oacute; a ser simplemente extrema derecha (una vez solventada la inc&oacute;moda fase del fascismo) que termin&oacute; renaciendo en Estados Unidos como neconservadurismo ya en los noventa para, en nuestra extra&ntilde;a actualidad, tornarse en un t&eacute;rmino m&aacute;s propio de un deporte de riesgo: <em>trumpismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ni el trumpismo del presidente Donald ni la despreocupada y juvenil radicalidad de Casado, que le gui&ntilde;a el ojo derecho sin disimulo, comparten la m&aacute;xima del inspector Harry Callahan sobre la necesaria conciencia de las limitaciones de uno mismo. Los dos son especialistas en usar la visceralidad m&aacute;s directa, irracional y tradicionalmente violenta para auparse en las encuestas. Al primero, la jugada de culpar a los inmigrantes, le ha salido bien de entrada y ya ocupa el Despacho Oval. El segundo busca en Espa&ntilde;a seguir el camino trazado -por el que ya transitan los neofascistas italianos, h&uacute;ngaros, austriacos, polacos...- para recuperar La Moncloa. Est&aacute; por ver si el uno y el otro podr&aacute;n controlar la bicha a la que golpean con un panal de avispas.
    </p><p class="article-text">
         Y es que el huevo de la serpiente ya se ha abierto. Alguna vez he escrito en esta columna que tenemos bajo la piel, como un par&aacute;sito oculto, el nuevo fascismo. Asoma, por ejemplo, en los comentarios de los peri&oacute;dicos -incluido CORD&Oacute;POLIS- que aprovechan cualquier noticia ligada la inmigraci&oacute;n, la pobreza, el feminismo o el colectivo gitano para agarrarse a los p&aacute;rpados del lector con opiniones de un innegable poso racista, machista, intolerante y violento, expresadas muchas veces con un exquisito uso del castellano m&aacute;s culto -sin faltas ni erratas- y la mejor de las sonrisas ladeadas. Pero sonrisa xen&oacute;foba, supremacista -y casi siempre machista- al fin y al cabo.
    </p><p class="article-text">
         Ese es el caldo del que quiere beber la nueva derecha libre de ataduras que se levanta aupada por el aplauso de los suyos. Y ese es el momento en el que escucho al fil&oacute;sofo Callahan reflexionar con la voz de Constantino Romero sobre la necesidad de conocerse a uno mismo antes de trazar cualquier estrategia. Y no. No veo ni a Casado -ni a Trump- con la cintura suficiente para esquivar la mordedura de esa serpiente a la que azuzan.
    </p><p class="article-text">
         Que les muerda no me inquieta. El problema es que con su juego, terminar&aacute; mordi&eacute;ndonos a todos. Y para ese veneno ya se nos termin&oacute; el ant&iacute;doto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/pablo-casado-no-mientes-bicha_1_7153211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Aug 2018 13:50:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pablo Casado, no mientes la bicha]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump y su tradición en la política ficción distópica]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/trump-tradicion-politica-ficcion-distopica_1_7153212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46a4c0fe-81fb-44ee-b7fa-d3880fe0dbcf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada de la revista &#039;Time&#039;."></p><p class="article-text">
        La portada del &uacute;ltimo n&uacute;mero de la revista <em>Time</em> parece sacada de la calenturienta mente de un guionista de Hollywood o un escritor de <em>best-sellers</em>. Los rostros de los presidentes estadounidense y ruso, Donald Trump y Vladimir Putin, en una &uacute;nica e inquietante cara. Como solitario titular de portada: La cumbre de la crisis.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Qu&eacute; crisis? La revista no da m&aacute;s detalles en su primera p&aacute;gina, pero bien podemos suponer que se refiere al bochornoso encuentro de Helsinki en el que el l&iacute;der de la democracia m&aacute;s poderosa del mundo comi&oacute; de la mano del aut&oacute;crata por antonomasia -y modelo de algunos de los pa&iacute;ses con m&aacute;s ramalazos autoritarios- de la actualidad. Una reuni&oacute;n en la que Trump dio por buenas todas las explicaciones de su hom&oacute;logo al tiempo que pon&iacute;a a parir a sus propios servicios de seguridad acerca de la injerencia rusa en las &uacute;ltimas elecciones presidenciales estadounidenses. Las mismas que le colocaron a &eacute;l mismo en el Despacho Oval.
    </p><p class="article-text">
        Para los amantes de las ficciones -pol&iacute;ticas, cient&iacute;ficas o casi oligofr&eacute;nicas, como en este caso- las perlas cultivadas de Trump y toda su deriva -desde la familiar, a la personal de alcoba con porno incluido, a la geopol&iacute;tica- son un verdadero regalo para hacerte sentir que empiezas a vivir situaciones cercanas a aquellos t&iacute;tulos que sembraron las carteleras de la segunda mitad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Ya desde hace meses, las andanzas del presidente Trump me recuerdan remotamente -est&aacute; cogido con pinzas, pero mi condici&oacute;n friki me lo permite- a la miniserie <em>Amerika</em>, que en 1987 emiti&oacute; la cadena estadounidense <em>Abc</em>.
    </p><p class="article-text">
         En diez cap&iacute;tulos se planteaban c&oacute;mo ser&iacute;an unos Estados Unidos del futuro de entonces (unos lejanos finales a&ntilde;os noventa) bajo el completo dominio de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. La obra, que supuraba pura propaganda de la era Reagan en cada fotograma -pero con un m&aacute;s que solvente estilo realista- segu&iacute;a la estela de distop&iacute;as ficticias propias de la Guerra Fr&iacute;a y la mayor&iacute;a de serie B que planteaban distintos escenarios si el comunismo dominase al m&aacute;s poderoso pa&iacute;s capitalista.
    </p><p class="article-text">
        https://youtu.be/DJZSdD2OxrE
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de estas piezas de la cultura popular m&aacute;s paranoica se sol&iacute;an recrear en los estragos del <em>durante</em> pero no en la g&eacute;nesis del <em>c&oacute;mo</em>. Un caso cl&aacute;sico es la eterna y descacharrante <em>Amanecer rojo</em> dirigida en 1984 por John Milius y que directamente empezaba con cientos de paracaidistas sovi&eacute;ticos -&iexcl;y cubanos!- tomando a las armas un instituto de Colorado.
    </p><p class="article-text">
         Pero tenemos gloriosas excepciones en la filmograf&iacute;a seria, como una de las obras cumbres de la ficci&oacute;n pol&iacute;tica desasosegante: <em>The Manchurian candidate</em>, traducida en Espa&ntilde;a como <em>El mensajero del miedo</em> y dirigida en 1962 por John Frankenheimer.
    </p><p class="article-text">
        Esta cinta s&iacute; se centraba en algo mucho m&aacute;s jodido para el espectador, &iquest;podr&iacute;a el enemigo ganar desde dentro? De esta forma, el t&iacute;tulo hac&iacute;a referencia a la estrategia para situar al frente de la Casa Blanca a un presidente -h&eacute;roe de guerra en Corea y exprisionero de los comunistas- a quien le habr&iacute;an lavado el cerebro a base de bien hasta convertirlo en un t&iacute;tere inconsciente de las fuerzas totalitarias.
    </p><p class="article-text">
        https://youtu.be/Oc8LpuM5Bhs
    </p><p class="article-text">
        Casi 57 a&ntilde;os despu&eacute;s de su estreno, podr&iacute;amos destripar el final de la pel&iacute;cula sin problemas, pero no vamos a entrar en detalles. Solo diremos que, cual prima lejana, la serie <em>Amerika</em> con la que comenzamos el art&iacute;culo part&iacute;a de una premisa argumental parecida: la <em>entrega</em> de parte de la clase pol&iacute;tica americana a una potencia extranjera. Eso s&iacute;, luego transcurr&iacute;a por otros derroteros mucho m&aacute;s patrioteros y bastante m&aacute;s aburridos, pero con una curiosa caracter&iacute;stica: la absoluta pasividad del grueso de la poblaci&oacute;n a la hora de ser dominada, a&uacute;n en contra de su voluntad.
    </p><p class="article-text">
         La realidad suele ser siempre mucho menos cinematogr&aacute;fica pero tambi&eacute;n puede ser m&aacute;s sorprendente. &iquest;Puede realmente Trump ser un presidente al servicio de intereses ajenos a su pa&iacute;s? No ha dado muestras de lo contrario a tenor de sus pol&iacute;ticas suicidas en guerras comerciales con potencias distintas a Rusia, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Le han lavado el cerebro, como al candidato manch&uacute;? Partiendo de la necesaria existencia de un cerebro, en el caso de Trump es dudoso, pero a pesar de lo atractiva de la explicaci&oacute;n para un lector de ciencia ficci&oacute;n, la respuesta sigue siendo no. Simplemente nos encontramos ante un presidente sin moral ninguna. Ni personal ni pol&iacute;tica. Es decir, un regalo para guionistas, novelistas y l&iacute;deres de potencias extranjeras de alianza cuestionable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/trump-tradicion-politica-ficcion-distopica_1_7153212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jul 2018 13:34:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump y su tradición en la política ficción distópica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presidenta del Gobierno de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/presidenta-gobierno-espana_1_7153213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90dcfe92-db7b-4666-9f2c-0dc01507f2ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Consejo de Ministras y Ministros del Gobierno de España."></p><p class="article-text">
        Ya queda menos para que Espa&ntilde;a tenga una presidenta al frente del Gobierno. Parece extra&ntilde;o decirlo justo cuando acaba de nombrarse un nuevo Ejecutivo socialista tras la moci&oacute;n de censura al PP pero es ahora, con el equipo m&aacute;s femenino al frente de un pa&iacute;s desarrollado, cuando m&aacute;s evidente se hace que nunca una mujer se ha sentado a dirigir un Consejo de Ministros (y de Ministras).
    </p><p class="article-text">
        Que una mujer gobierne un estado o una naci&oacute;n moderna no tiene por qu&eacute; ser garant&iacute;a pr&aacute;cticamente de nada. Pero el que no lo haya hecho jam&aacute;s prueba que algo no termina de funcionar bien en ese pa&iacute;s. Y Espa&ntilde;a es el caso, aunque todo indica que vivimos, como comunidad, los lentos estertores de esta secular cosmovisi&oacute;n esencialmente machista.
    </p><p class="article-text">
         Las se&ntilde;ales del cambio no han cesado desde que se recuper&oacute; la democracia. Las conquistas han sido lentas pero constantes. Y aunque todav&iacute;a queda much&iacute;simo camino por delante, los pasos atr&aacute;s han sido pocos y la fuerza de la mujer como colectivo de presi&oacute;n lleva a&ntilde;os haci&eacute;ndose patente.
    </p><p class="article-text">
         Ya casi no nos acordamos de que fueron ellas quienes consiguieron frenar los intentos del PP para enterrar logros indiscutibles como la actual ley del aborto. La mera propuesta reaccionaria de Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n para tocar el texto legal le termin&oacute; costando su dimisi&oacute;n como ministro de Justicia del PP en la primera gran crisis de los gobiernos de Mariano Rajoy. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 2014 y a&uacute;n faltaban cuatro para las hist&oacute;ricas mareas feministas del &uacute;ltimo 8 de marzo. Fue un aviso a navegantes de lo que estaba por venir.
    </p><p class="article-text">
        Y lo que queda por venir es todav&iacute;a mucho. Un <em>tsunami</em> apenas es perceptible en alta mar. Tal vez no lo veamos llegar a la orilla en forma de gran ola que todo lo cambie, pero la corriente de fondo que ya arrastra ha sacado a la superficie debates prioritarios que hay que resolver y cuyo beneficio para la mujer lo ser&aacute; tambi&eacute;n para el hombre: lograr la conciliaci&oacute;n familiar y laboral, superar el techo de cristal en las carreras profesionales, eliminar la brecha salarial, luchar contra violencia machista, fijar la paridad en los &oacute;rganos p&uacute;blicos de representaci&oacute;n, educar en igualdad, garantizar las partidas econ&oacute;micas para estas pol&iacute;ticas...
    </p><p class="article-text">
        Una presidenta del Gobierno de Espa&ntilde;a no ser&aacute;, como digo, garant&iacute;a para alcanzar todos esos logros. Pero s&iacute; que simbolizar&aacute; que los tiempos, definitivamente, han cambiado. Y el poso que deje su mandato, cualquiera que sea el mismo, servir&aacute; para seguir avanzando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/presidenta-gobierno-espana_1_7153213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jun 2018 09:12:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presidenta del Gobierno de España]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pedro Sánchez: el viaje del 'héroe' y el abismo andaluz]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/pedro-sanchez-viaje-heroe-abismo-andaluz_1_7153214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9a4fdc43-31fd-42b6-ad67-edd1a4669c49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo de Pedro Sánchez con Juan Pablo Durán | MADERO CUBERO"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute; completamente ido. Ha perdido el juicio. Empieza a dar pena&rdquo;. A principios de 2017, poco antes de un acto de partido, un muy alto dirigente del PSOE andaluz me hablaba en esos t&eacute;rminos de Pedro S&aacute;nchez. El hoy flamante nuevo presidente del Gobierno llevaba por entonces tres meses defenestrado por sus propios compa&ntilde;eros de siglas. Y entre quienes le empujaron se encontraba mi interlocutor.
    </p><p class="article-text">
        Ni el alto cargo socialista ni yo mismo nos percatamos de que S&aacute;nchez hab&iacute;a comenzado, casi en solitario, un viaje que se ha tornado en ejemplo viviente de lo que el antrop&oacute;logo estadounidense Joseph Campbell defini&oacute; en su ensayo <em>El hombre de las mil caras</em> como el <em>monomito</em>. Este t&eacute;rmino hace referencia al tronco com&uacute;n que comparten todas las mitolog&iacute;as universales: una serie de trances que los <em>h&eacute;roes</em> sufren de forma similar en todas las culturas, independientemente de su momento hist&oacute;rico o su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica.
    </p><p class="article-text">
         El viaje del h&eacute;roe siempre supone una transformaci&oacute;n profunda de quien lo protagoniza. Sus distintas etapas est&aacute;n inexorablemente marcadas por traiciones en abismos insondables, muertes irremediables y resurrecciones cat&aacute;rticas e imposibles. Un trayecto de ida que guarda en su seno un regreso, una expiaci&oacute;n y un triunfo final, a pesar de las heridas y los traumas.
    </p><p class="article-text">
        No son pocas las cicatrices que atesora Pedro S&aacute;nchez. Antes de ser virtualmente arrojado por una de las ventanas de Ferraz, muchas -y las m&aacute;s certeras- pu&ntilde;aladas que recibi&oacute; por la espalda el 1 de octubre de 2016 fueron asestadas con todo el arte -y la mejor tradici&oacute;n cainita- que los socialistas andaluces atesoran. De esta forma, el PSOE andaluz cumpli&oacute; inconscientemente con el perfecto arquetipo del mayor enemigo del protagonista: aquel al que primero cobija, luego a&uacute;pa y finalmente trata de liquidar.
    </p><p class="article-text">
        Sumido en su propio universo de cuatro d&eacute;cadas de gobierno, los socialistas andaluces han creado una cuidada escuela pol&iacute;tica de sonrisa, beso y abrazo que resuelve sus problemas con un acero de mango corto. Pu&ntilde;al de los que no ves venir, pero lo suficientemente cercano para identificar el aliento de quien te lo clava mientras te dice al o&iacute;do &ldquo;Pedro, cari&ntilde;o&rdquo;. Una manera de entender la <em>res publica</em> que tiene su m&aacute;ximo exponente en la presidenta de la Junta y secretaria general socialista en Andaluc&iacute;a, Susana D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
         Como en las sagas m&aacute;s predecibles, D&iacute;az orden&oacute; a los suyos que acabasen pol&iacute;ticamente con S&aacute;nchez. Y as&iacute; hicieron, aunque con m&aacute;s focos y c&aacute;maras de lo que sus huestes est&aacute;n acostumbradas. No fue un trabajo limpio ni r&aacute;pido pero supuso la forja imprescindible del futuro <em>h&eacute;roe</em> al que quer&iacute;an hacer desaparecer. Por eso, la figura del hoy presidente del Gobierno no podr&iacute;a entenderse sin ese empuj&oacute;n cercano y pol&iacute;ticamente homicida de sus compa&ntilde;eros andaluces.
    </p><p class="article-text">
         Sin querer, Susana D&iacute;az busc&oacute; su propia derrota al ordenar el fin de S&aacute;nchez y animarle indirectamente a reanudar su viaje inici&aacute;tico a lomos de un Peugeot 407. Un tr&aacute;nsito que supondr&iacute;a encontrarse de nuevo las caras en mayo de 2017 en unas Primarias que gan&oacute; holgadamente el madrile&ntilde;o frente a la mism&iacute;sima sevillana, a pesar de estar apoyada por toda la maquinaria del aparato del partido y sus correas de transmisi&oacute;n medi&aacute;ticas. De alguna forma, S&aacute;nchez no es sino la criatura, la obra, de D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
         Relatos &eacute;picos similares nos acompa&ntilde;an desde siempre: la cultura sumeria lo registr&oacute; por primera vez por escrito hace cuatro milenios con el poema de Gilgamesh. El trance se ha repetido siguiendo parecido esquema en personajes como Mois&eacute;s, Odiseo (Ulises), Jas&oacute;n, El Cid, Luke Skywalker, Bilbo Bols&oacute;n o el Neo de <em>Matrix</em>.
    </p><p class="article-text">
         Por eso, cuando fuera de la ficci&oacute;n uno se encuentra con una historia pautada de la misma forma -llamada a la aventura; inicio del viaje; retos y tentaciones; abismo, muerte, resurrecci&oacute;n y cat&aacute;rsis; transformaci&oacute;n, revelaci&oacute;n y regreso- no deja de sonre&iacute;r por dentro al identificar perfectamente la melod&iacute;a. Y eso mismo ocurre en el moment&aacute;neo cierre de cuento que supone la llegada, contra todo pron&oacute;stico, de S&aacute;nchez a La Moncloa.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo buen relato tiene otros muchos dentro y, a su vez, forma parte de uno mayor. El viaje de S&aacute;nchez no ha terminado. De hecho, muchos apuntan a que est&aacute; conclusi&oacute;n no es sino un <em>cliffhanger</em> de final de temporada para mantenernos atentos a la siguiente, que promete ser salvaje.
    </p><p class="article-text">
         Los colegas de sonrisa y pu&ntilde;al afilado vuelven a palmear la espalda del hoy presidente -tal vez buscando el lugar id&oacute;neo para ensart&aacute;rselo de nuevo-; los inesperados compa&ntilde;eros -independentistas, nacionalistas y Podemos- desconf&iacute;an entre aplausos; la cabeza cortada del presidente Mariano Rajoy amenaza con seguir convirtiendo en estatua -cual Medusa- a todo aquel que ose cuestionarla; y Ciudadanos busca convertirse de nuevo en protagonista, envuelto en una bandera, tras ser relegado a inc&oacute;modo secundario.
    </p><p class="article-text">
        Veremos qu&eacute; nos depara el pr&oacute;ximo episodio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/pedro-sanchez-viaje-heroe-abismo-andaluz_1_7153214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jun 2018 11:54:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pedro Sánchez: el viaje del 'héroe' y el abismo andaluz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El toreo morirá sin vuelta al ruedo porque no habrá nadie en los tendidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/toreo-morira-vuelta-ruedo-no-habra-nadie-tendidos_1_7153215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16a47209-00cd-4141-bf00-772dba7239aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Con el toreo me ha pasado como con la religi&oacute;n: hace un par de d&eacute;cadas empec&eacute; a transitar desde una indiferencia agn&oacute;stica a una rebeld&iacute;a &iacute;ntima y profundamente atea en favor del animal. Reconozco, eso s&iacute;, que este sentimiento no me ha llevado a colocarme detr&aacute;s de una pancarta ni a gritar insultos o improperios a aficionados y toreros. Lo primero siempre me ha costado y lo segundo no es educado ni necesario.
    </p><p class="article-text">
         Esta actitud m&aacute;s bien cobardica -dir&aacute;n algunos- o pasivoagresiva -pensar&aacute;n otros- es el resultado de una convicci&oacute;n: lo que se ha venido llamando desde hace poco menos de dos siglos <em>la fiesta nacional</em> se muere. Y lo hace por puro agotamiento interno, con unos ruedos vac&iacute;os y unos tendidos llenos de absoluta indiferencia. La misma con la que me siento en mi sill&oacute;n -actitud acomodaticia, sin duda- a esperar esa &uacute;ltima corrida que ponga fin a este sinsentido.
    </p><p class="article-text">
        Y estoy seguro de que no tardar&aacute;. Tal vez peine m&aacute;s canas cuando ocurra. Tal vez incluso tenga que cambiar un par de veces de postura o incluso de sill&oacute;n. Pero llegar&aacute; el d&iacute;a. Porque los absurdos argumentos de cultura y tradici&oacute;n con los que se defienden las corridas de toros ya no dan m&aacute;s de s&iacute;. Adem&aacute;s de por el dinero subvencionado que todav&iacute;a mueve, la <em>celebraci&oacute;n</em> solo se mantiene viva en su agon&iacute;a por lo f&eacute;rreamente ligada que est&aacute; a la pura visceralidad irracional de los seres humanos: la s&aacute;dica emoci&oacute;n de creer que un hombre se enfrenta a la muerte mientras a quien se masacra hasta la n&aacute;usea de manera infalible es al animal.
    </p><p class="article-text">
         La fiesta vive de ese sadismo no reconocido -y muy mal llevado- que cada vez es peor visto socialmente. Y es que, aunque sigamos siendo una comunidad esencialmente maltratadora, no podemos negar algunos e incipientes signos de mejora con respecto al trato que damos a los animales. Un cambio que paulatinamente va reflej&aacute;ndose en unas ferias que menguan su duraci&oacute;n, amold&aacute;ndose a un aforo que ya ni sue&ntilde;a con la ocupaci&oacute;n de p&uacute;blico que se alcanzaba hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        El toreo morir&aacute;, esencialmente, porque dejar&aacute; de ser negocio. Y lo har&aacute;, l&oacute;gicamente, sin vuelta al ruedo. No habr&aacute; nadie en los tendidos. Pero, aunque la excusa final sea el silencio de la m&aacute;quina registradora, la verdadera raz&oacute;n del descabello ser&aacute; otra: un peque&ntilde;o salto madurativo -evolutivo incluso- de la sociedad espa&ntilde;ola. Una comunidad que, sorprendida de la caspa que le ha brillado durante siglos en los hombros, habr&aacute; decidido sacud&iacute;rsela con absoluta indiferencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/toreo-morira-vuelta-ruedo-no-habra-nadie-tendidos_1_7153215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 May 2018 09:47:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El toreo morirá sin vuelta al ruedo porque no habrá nadie en los tendidos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La intolerancia a la frustración y el berrinche independentista]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/intolerancia-frustracion-berrinche-independentista_1_7153216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9c77583-0657-4cf2-9445-a2f48c857bf1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Los caminos adoptados por el independentismo catal&aacute;n y el vasco han sido diametralmente opuestos. Pero tanto la v&iacute;a terrorista, que acaba de terminar con la disoluci&oacute;n de ETA, como la no-violenta catalana parten de un mismo punto: no respetar las reglas del juego que el Estado espa&ntilde;ol se dio en 1978 en forma de una Constituci&oacute;n. Un documento del que derivaron los estatutos de autogobierno regionales. La letan&iacute;a motora en ambos casos es &ldquo;no me gusta el juego, rompo el tablero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         En el supuesto etarra se busc&oacute; quebrar a las instituciones con bombas. Los pilares no se movieron un &aacute;pice. En el catal&aacute;n -y nunca se lo agradeceremos lo suficiente- se opt&oacute; por manifestaciones multitudinarias en media Catalu&ntilde;a. Pero en este caso, se lleg&oacute; bastante m&aacute;s lejos en lo formal, con un buen pu&ntilde;ado de leyes ilegales -sus impulsores encarcelados o huidos- un refer&eacute;ndum de mentira y una declaraci&oacute;n de independencia sin consecuencias nacionales e internacionales.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia entre la v&iacute;a violenta y la pac&iacute;fica no es menor, es cierto. Pero, en esencia, al Estado de derecho le da igual. Su principio de funcionamiento es sencillo: sea como sea el pulso planteado, solo se tendr&aacute; en cuenta si se atiene a la ley (las dichosas reglas del juego). En caso contrario, se ignorar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
         Quiere esto decir que la norma b&aacute;sica, la Constituci&oacute;n, &iquest;es inamovible? Pues no. La Carta Magna se puede cambiar, aunque para ello se ha de seguir un proceso largo y tedioso de negociaciones pol&iacute;ticas de todo tipo que implica tambi&eacute;n la disoluci&oacute;n de las Cortes y la convocatoria de elecciones que ratifiquen lo acordado. Un camino que, eso s&iacute;, trata de garantizar que toda variaci&oacute;n de calado -por ejemplo, que el Estado permita un refer&eacute;ndum de independencia en el seno de su territorio- cuente con el consenso necesario.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; deviene uno de los problemas fundamentales de los independentismos: al menos en el caso de la periferia ib&eacute;rica, los separatistas nunca han estado demasiado seguros de contar con el respaldo de mayor&iacute;as suficientes. Ni dentro ni fuera de sus fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego, su pol&iacute;tica de comunicaci&oacute;n <em>en Madrid</em> no termina de cautivar ni a las formaciones pol&iacute;ticas ni a los colectivos sociales del conjunto del Estado. Unos grupos que, representados en el Congreso de los Diputados, son clave para los independentistas a la hora de acordar cambios en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, dentro de sus propios pa&iacute;ses, los independentistas tampoco logran el respaldo b&aacute;sico. M&aacute;s all&aacute; de una sobresaliente puesta en escena con aspavientos de banderas, espectaculares colmataciones de plazas y avenidas o una ret&oacute;rica florida, victimista y pluriling&uuml;e, las urnas dibujan dos mitades casi perfectas en el electorado. Una a favor de la independencia y otra, contraria a la misma.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se puede construir un pa&iacute;s o una rep&uacute;blica con estos mimbres? M&aacute;s que complicado, es peligroso. Aunque se perfila como la &uacute;nica v&iacute;a -el famoso unilateralismo- para un colectivo que ya es consciente de sus limitaciones. Quim Torra, el <em>nou president</em> designado por el <em>president de veritat</em>, Carles Puigdemont, ya lo dijo este s&aacute;bado. <em>Persistirem, insistirem i l&rsquo;investirem</em> (no hace falta traducci&oacute;n). O lo que es lo mismo: con una nula tolerancia a la frustraci&oacute;n, la soluci&oacute;n es el berrinche, la rabieta y romper el tablero cuantas veces haga falta hasta imponer una visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Para defender a Catalu&ntilde;a, la radicalidad que haga falta&rdquo;, dijo Torra en el Parlament, avanzando la decisi&oacute;n con la que va a lanzarse de cabeza contra los pilares del Estado. Desde aqu&iacute;, solo le pedimos que se ponga un casco. O algo. Porque lo va a necesitar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/intolerancia-frustracion-berrinche-independentista_1_7153216.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 May 2018 09:50:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La intolerancia a la frustración y el berrinche independentista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Manada, los jueces y la subjetividad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/manada-jueces-subjetividad_1_7153217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1971ec79-a8ae-4d1e-b21e-5f94d8733b8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ruidosa protesta durante la salida del ministro de Justicia este jueves en Córdoba | ÁLEX GALLEGOS"></p><p class="article-text">
        Ser periodista no es siempre un trabajo sencillo. Uno suele escribir de hechos que no ha visto y, a pesar de ese detalle fundamental, trata de ser fiel a la realidad. Admitiendo que la subjetividad es inevitable y que la objetividad es un horizonte hacia el que se navega pero al que nunca se arriba, al plumilla solo le queda una cosa: trabajar con honradez.
    </p><p class="article-text">
         As&iacute; lo dec&iacute;a el maestro de periodistas Miguel &Aacute;ngel Bastenier, fallecido hace justo un a&ntilde;o. &iquest;Y qu&eacute; es la honradez? Pues en este oficio viene a resumirse en dos ideas: atenerse a aquello que uno ha podido comprobar m&iacute;nimamente y tratar de que el redactor no tome partido por nadie m&aacute;s que sus lectores. Una misi&oacute;n muy complicada.
    </p><p class="article-text">
        Salvando las enormes distancias, siempre he pensado que los jueces caminan por la misma cuerda floja. Pero sobre sus hombros cargan con una responsabilidad mucho mayor: los togados no se limitan a describir una reconstrucci&oacute;n de lo ocurrido, sino que tienen que condenar o no a una persona bas&aacute;ndose en las pruebas -o falta de ellas- y en los testimonios de los implicados. Esa conclusi&oacute;n la han de obtener abstray&eacute;ndose de todo lo dem&aacute;s y gui&aacute;ndose solo por el arsenal de documentos que, como piezas de un rompecabezas, recogen retazos de lo que siempre ser&aacute; amorfo y ca&oacute;tico: la realidad.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza oculta y clave en este complejo ejercicio es compartida tanto por jueces como por periodistas: se trata de la interpretaci&oacute;n. Terminar de recrear la realidad en una sentencia o en un art&iacute;culo es una labor personal sujeta a tensiones que trascienden el caso que se est&aacute; juzgando o al reportaje que se est&aacute; escribiendo. La interpretaci&oacute;n de los hechos puede ir aderezada con la experiencia personal y profesional; con la educaci&oacute;n y la ideolog&iacute;a, con las filias y las fobias conscientes e inconscientes de quien se encuentra en la posici&oacute;n de dictar sentencia o escribir un art&iacute;culo de opini&oacute;n como el que usted lee.
    </p><p class="article-text">
        En la sentencia contra <em>La manada</em> en la que tres jueces han dictaminado que la violaci&oacute;n en grupo de cinco hombres a una joven no es una agresi&oacute;n sexual sino un abuso continuado ha jugado un papel fundamental y fatal la interpretaci&oacute;n subjetiva de los hechos. Y esa interpretaci&oacute;n, trasladada al C&oacute;digo Penal, ha beneficiado, sin duda a los cinco acusados. Para empezar, les ha librado de un buen pu&ntilde;ado de a&ntilde;os entre rejas y por otro, ha reafirmado la estrategia de sus defensas que ha logrado sembrar la duda acerca del papel de la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Como no puede ser de otra manera, los magistrados se han atenido de manera escrupulosa a las pruebas, incluidos 59 segundos de un terrible v&iacute;deo grabado por los acusados y decenas de mensajes en los que los cuatro daban muestra de sus intenciones antes del ataque y se vanagloriaban, despu&eacute;s, de lo que acababan de hacer. Pero incluso semejante arsenal inculpatorio y a priori perfectamente objetivo ha sido interpretado de manera subjetiva.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es una interpretaci&oacute;n subjetiva la idea de que el mero acorralamiento de cinco hombres como cinco armarios a una chica embriagada y de 18 a&ntilde;os contra la pared de un portal oscuro de madrugada no es violencia suficiente. O que el hecho de que le robasen y la dejasen tirada despu&eacute;s de que cada uno eyaculase, suponga que ella de alguna manera pudo haber consentido el ataque.
    </p><p class="article-text">
         Todas esas interpretaciones son subjetivas. Son subjetivas las im&aacute;genes que dibujan de la chica a la que han puesto en cuesti&oacute;n y de unos atacantes a los que incluso se les deja abierta la puerta de que pudiesen ser considerados las verdaderas -&iquest;v&iacute;ctimas?- en un pr&oacute;ximo recurso.
    </p><p class="article-text">
         Y todas estas interpretaciones -subjetivas, insisto- no solo hablan de los jueces que conforman el tribunal, sino de parte de una sociedad que sigue anclada en un machismo de cocci&oacute;n lenta que minusvalora con una supuesta imparcialidad y equidistancia comportamientos que no son m&aacute;s que lo que parecen: agresiones, violaciones o asesinatos machistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/manada-jueces-subjetividad_1_7153217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Apr 2018 13:04:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Manada, los jueces y la subjetividad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Cifuentes y el sentido de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/cristina-cifuentes-sentido-vida_1_7153218.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c875ed22-f798-4c16-a438-a50d2691e443_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente me acuerdo bastante de <em>El sentido de la vida</em>. En uno de los episodios de aquella pel&iacute;cula de los Monty Python, un hombre obeso hasta casi generar sus propia gravedad llega a un restaurante donde le espera una bacanal de n&aacute;usea. Tras zamp&aacute;rselo todo entre vomitonas asquerosas, el <em>m&ecirc;tre</em> le ofrece un postre muy especial: una delgad&iacute;sima chocolatina. El efecto de esa min&uacute;scula golosina ser&aacute; la explosi&oacute;n del comensal, que llenar&aacute; de v&iacute;sceras sanguinolentas todo el comedor.
    </p><p class="article-text">
         Sinceramente, no se me ocurre mejor imagen para explicar lo que puede suponer el m&aacute;ster de Cristina Cifuentes en el complejo panorama pol&iacute;tico del PP en Espa&ntilde;a. Un paisaje lleno de marrones que en nada se parece al dibujado en 1993 por Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar. A&uacute;n le faltaban tres a&ntilde;os para convertirse en presidente del Gobierno, pero tras derrotar por primera vez al PSOE de Felipe Gonz&aacute;lez, el l&iacute;der del PP se atrevi&oacute; a publicar un libro en el que pretend&iacute;a perfilar su futura gesti&oacute;n de dos legislaturas al frente del Ejecutivo. La obra ten&iacute;a un jugoso t&iacute;tulo: <em>La segunda Transici&oacute;n</em>.
    </p><p class="article-text">
         Vistas con distancia, aquellas 228 p&aacute;ginas avanzaban muy poco sobre algunos de los hitos m&aacute;s importantes del PP en el siglo venidero: como el de hacer patente la generalizaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n en buena parte del tejido pol&iacute;tico, su contagio en el econ&oacute;mico y su traslaci&oacute;n a instituciones tan aparentemente ajenas como la Universidad.
    </p><p class="article-text">
         Tal vez en una futura reedici&oacute;n, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar deber&iacute;a plantearse incluir cap&iacute;tulos a&ntilde;adidos sobre la financiaci&oacute;n de partidos pol&iacute;ticos, los sobresueldos <em>en B</em> a sus dirigentes, el uso de las instituciones para el enriquecimiento personal o incluso la creaci&oacute;n de entidades par&aacute;sitas en el seno de determinados rectorados universitarios para expedir t&iacute;tulos expr&eacute;s a cargos pol&iacute;ticos, adelantando determinados nombres propios al resto de alumnos sin pasar por clase, hacer ex&aacute;menes o presentar trabajos de fin de m&aacute;ster.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el t&eacute;rmino ideado por Aznar de <em>segunda transici&oacute;n</em> no acab&oacute; cuajando entre los historiadores para referirse al fin de la etapa socialista y el inicio de la alternancia entre PP y PSOE en La Moncloa, la idea de una nueva fase de cambio profundo del pa&iacute;s -aqu&iacute; s&iacute; podemos usar la patente del expresidente usada para titular su primer libro- no ha dejado de excitar las neuronas de soci&oacute;logos, polit&oacute;logos, periodistas y de m&aacute;s estudiosos sesudos de la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien vio en el movimiento del 15M de 2010 una primera muestra palpable de que esa nueva etapa ya se estaba dando en la sociedad. De sus brasas nacieron nuevos partidos pol&iacute;ticos de izquierda, como Podemos. Los rescoldos incluso reavivaron la llama de una nueva formaci&oacute;n de derechas, Ciudadanos. Pero las siguientes victorias electorales del PP, a pesar de que el grano de la corrupci&oacute;n ya le blanqueaba de pus su rostro m&aacute;s p&eacute;treo, negaron la mayor. No hab&iacute;a transici&oacute;n. Nada cambiaba. Todo iba a seguir igual.
    </p><p class="article-text">
         O tal vez no tanto.
    </p><p class="article-text">
         En el PP ya se teme que el cambio se haya producido delante de sus narices y no se hayan inmutado. Enrocados en la estrategia de Mariano Rajoy de permitir que los fuegos se apaguen solos a base de indiferencia, dentro de las filas empiezan a preguntarse si los cimientos electorales ser&aacute;n tan fuertes como para aguantar semejante incendio.
    </p><p class="article-text">
         Y aqu&iacute; destaca otra de las faltas del libro de Aznar <em>La segunda transici&oacute;n</em>, no haber avanzado el que quiz&aacute;s es uno de los talentos m&aacute;s ocultos del PP a nivel nacional: conseguir cabrear con sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales a amplios sectores (pensionistas, mujeres, j&oacute;venes, trabajadores, universitarios) de manera transversal, independientemente de su origen o ideolog&iacute;a. El aderezo de la corrupci&oacute;n simplemente aviva la caldera. Y cuando &eacute;sta parece ya llena, un simple m&aacute;ster -apenas nada si lo comparamos con los millones de euros defraudados aqu&iacute; y all&aacute;- puede ser fatal. &iquest;Ser&aacute; la chocolatina que lo har&aacute; estallar todo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/cristina-cifuentes-sentido-vida_1_7153218.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Apr 2018 09:52:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Cifuentes y el sentido de la vida]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de los palcos en la Mezquita y la gestión vanguardista del patrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/defensa-palcos-mezquita-gestion-vanguardista-patrimonio_1_7153219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7fa429-8434-4188-beaa-7c16de468f15_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Estructuras de la Carrera Oficial en Torrijos | ÁLEX GALLEGOS"></p><p class="article-text">
        Leo y escucho estos d&iacute;as opiniones diversas acerca de la idoneidad de apoyar en los grader&iacute;os que rodean la Mezquita Catedral de C&oacute;rdoba parte de los palcos de la Carrera Oficial de Semana Santa.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de mostrarme a favor o en contra, subrayo lo que para m&iacute; es verdaderamente importante: aprovechar la arquitectura de este monumento patrimonio mundial para instalar asientos privados -y de pago- no solo ahorra dinero a la Agrupaci&oacute;n de Cofrad&iacute;as y dolores de cabeza al Ayuntamiento, sino que les lanza a la vanguardia de un uso creativo y revolucionario del patrimonio hist&oacute;rico en general y del andalus&iacute; en particular.
    </p><p class="article-text">
         Poca broma. Las voces que airadamente han dudado sobre esta decisi&oacute;n puede que no hagan sino confirmar aquello que ya sentenci&oacute; Jonathan Swift: &ldquo;Cuando aparece un gran genio en el mundo se le puede reconocer por esta se&ntilde;al: todos los necios se conjuran contra &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Agrupaci&oacute;n y Consistorio no est&aacute;n solos en este paso adelante. De hecho, no hacen sino seguir una estela marcada desde hace a&ntilde;os por el Cabildo. Impulsados por la millonaria venta de entradas, los religiosos han sabido dotar al edificio con un discurso espiritual y museogr&aacute;fico radicalmente nuevo: una idea fuerza que les permite situar sin problemas junto al Mirhab de la Mezquita -verdadera joya del arte omeya &uacute;nica en el mundo- im&aacute;genes de santos o padres de la Iglesia en exposiciones temporales de valiente aroma a Contrarreforma.
    </p><p class="article-text">
         Igual de audaces son las vitrinas que a menudo salpican el espacio con muestras de arte -sacro normalmente- o los enormes cartelones clavados en la fachada del templo y que anuncian celebraciones mil en esa piel de piedra del patrimonio cordob&eacute;s y de la UNESCO.
    </p><p class="article-text">
        La repetici&oacute;n en el tiempo de estos antecedentes sin demasiadas objeciones por parte de las autoridades civiles -Junta y Ayuntamiento- que velan por los bienes culturales de la ciudad, nos obligan a superar miedos y dudas con respecto a los palcos de Semana Santa aupados estos d&iacute;as en la Mezquita.
    </p><p class="article-text">
         Y la misma l&oacute;gica que ha llevado a los responsables de las Hermandades y del Gobierno local a usar la arquitectura milenaria para instalar all&iacute; las butacas, tambi&eacute;n nos permite so&ntilde;ar con nuevos usos y costumbres. As&iacute;, tal vez alguien se atreva a verbalizar al fin p&uacute;blicamente lo que es un secreto a voces: que la soluci&oacute;n al problema de la falta de aparcamiento en el centro nos la dieron los &aacute;rabes hace diez siglos. &iquest;O es que nadie ha reparado en que, con un m&iacute;nimo de organizaci&oacute;n, el bosque de arcos y columnas de la Mezquita de C&oacute;rdoba ser&iacute;a un fabuloso parking para los turistas?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/defensa-palcos-mezquita-gestion-vanguardista-patrimonio_1_7153219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Mar 2018 14:43:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de los palcos en la Mezquita y la gestión vanguardista del patrimonio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prisión permanente revisable: ¿debe el Estado legislar la venganza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/prision-permanente-revisable-debe-legislar-venganza_1_7153220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60dd40c8-389e-4060-9f3f-cc467d6c2583_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hay una frase que circula por ah&iacute; a modo de axioma -o <em>meme</em> posmoderno de red social virtual- que viene a decir que para conocer la salud de una sociedad hay que visitar sus c&aacute;rceles. Es sencillo: cuanto peor se trata a los internos, de peor calidad es la poblaci&oacute;n que los ha encerrado en prisi&oacute;n. Una extensi&oacute;n l&oacute;gica podr&iacute;amos hacerla con el C&oacute;digo Penal, herramienta b&aacute;sica de la que se dota un Estado para ordenar a qui&eacute;n se le priva de libertad y durante cu&aacute;nto tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Como todo en tiempos de Internet, la sentencia tiene muchos padres y posiblemente ninguno sea leg&iacute;timo: Dostoiesvki, Nelson Mandela y mi favorita -por mujer, republicana y espa&ntilde;ola- Victoria Kent, directora de centros penitenciarios bajo el gobierno del prieguense Niceto Alcal&aacute;-Zamora.
    </p><p class="article-text">
         En cualquier caso, la idea responde a un giro filos&oacute;fico y espiritual iniciado en la Europa del siglo XVIII -extendido muy lentamente durante el XIX y desarrollado parcialmente en el XX- que implica la no concepci&oacute;n del sistema de reclusi&oacute;n &uacute;nicamente como un castigo, sino tambi&eacute;n como una oportunidad de reinserci&oacute;n. Una deriva hist&oacute;rica que en el caso de Espa&ntilde;a termin&oacute; plasmada en la Constituci&oacute;n de 1978 y que plantea las penas de prisi&oacute;n como una v&iacute;a de retorno a la sociedad, no de venganza.
    </p><p class="article-text">
        Oponerse a esta visi&oacute;n idealista -y tambi&eacute;n humanista y generosa- de la ley no era complicado antes del fin del Antiguo R&eacute;gimen y tampoco lo es ahora. Con un lenguaje y unos modos distintos pero poco disimulados, la argumentaci&oacute;n en contra sigue siendo la misma hoy que hace dos siglos: apelar al da&ntilde;o de la v&iacute;ctima, a su rabia, a su miedo y a su dolor.
    </p><p class="article-text">
         Desde ese basti&oacute;n inexpugnable, construido sobre los cimientos de p&eacute;rdidas traum&aacute;ticas y torturadas, es f&aacute;cil que el legislador se acomode y redacte endurecimientos encadenados del C&oacute;digo Penal que no solo busquen satisfacer la natural sed de justicia de los afectados.
    </p><p class="article-text">
         Innovaciones como la de la prisi&oacute;n permanente revisable (eufemismo para referirse a la cadena perpetua) son redactadas con la misma bilis que se busca excitar en un electorado tendente a una mano dura, sencilla y directa, que le permita olvidarse de manera r&aacute;pida y <em>satisfactoria</em> de cualquier crimen. Un votante que, por definici&oacute;n, tampoco es amigo de reflexionar dos veces sobre las potenciales implicaciones en la garant&iacute;a general de los derechos humanos que esos cambios pueden suponer para un pa&iacute;s entero.
    </p><p class="article-text">
        No es buena se&ntilde;al que un Estado olvide que su papel no es solo satisfacer las demandas de los ciudadanos, sino tambi&eacute;n resistirse a ellas cuando pueden ir en contra de las leyes fundamentales de las que se ha dotado. Estamos pendientes de que el Tribunal Constitucional dictamine sobre el recurso interpuesto contra el cambio legal que implementa la cadena perpetua en Espa&ntilde;a. De rechazarse y dar luz verde al endurecimiento, habremos dado una vuelta de tuerca m&aacute;s a un sistema que ya nos est&aacute; alejando de los pa&iacute;ses europeos m&aacute;s avanzados y nos acerca a modelos punitivos, como el de algunos gobiernos de Estados Unidos, que priman ante cualquier consideraci&oacute;n, la venganza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/prision-permanente-revisable-debe-legislar-venganza_1_7153220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Mar 2018 12:29:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Prisión permanente revisable: ¿debe el Estado legislar la venganza?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¡Es la empatía, estúpido!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/empatia-estupido_1_7153221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc15890e-374d-4798-a06d-8c894f554e56_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una multitud inunda la plaza de la Corredera el 8 de marzo | TONI BLANCO"></p><p class="article-text">
        Es ir&oacute;nico que el mismo ministro franquista que en los a&ntilde;os sesenta pronunci&oacute; la memorable frase <em>La calle es m&iacute;a</em> acabase fundando un partido en la transici&oacute;n cuyo heredero directo haya sabido, involuntariamente, aglutinar de manera transversal a millones de espa&ntilde;oles manifest&aacute;ndose all&iacute; mismo: en la calle.
    </p><p class="article-text">
         La del 8 de marzo fue solo el &uacute;ltimo ejemplo de una serie larga de convocatorias que, para desgracia de Mariano Rajoy, no han salido para celebrar logros del Ejecutivo, sino con &aacute;nimo de exigir reivindicaciones sociales laminadas durante a&ntilde;os de pol&iacute;ticas basadas en logros macroecon&oacute;micos obtenidos a costa de las clases medias y los ciudadanos m&aacute;s expuestos a la desigualdad econ&oacute;mica y social: mujeres, j&oacute;venes, mayores, desempleados...
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama no extra&ntilde;a que las pancartas que nos hemos acostumbrado a ver tengan como protagonista a los derechos de la mujer, la permanencia de un sistema p&uacute;blico y justo de pensiones, la sanidad universal y la garant&iacute;a de vivienda asequible para todos. Pero desde 2011, todas las convocatorias han chocado con un muro que el PP ha levantado con indiferencia y absoluta falta de empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Hasta hoy? El gesto de los ministros y de los m&aacute;ximos responsables del partido ha cambiado. 2018 marca el ecuador de la segunda legislatura de Rajoy y el desgaste es evidente. La ausencia de pol&iacute;ticas sociales empieza a pasar factura al Partido Popular por la izquierda justo cuando una formaci&oacute;n parece cimentarse a su derecha como alternativa de gobierno. Incluso Ciudadanos ha visto las orejas al lobo y trata de barnizar su ideario ultraliberal con una p&aacute;tina que al menos recuerde a la socialdemocracia. Su adhesi&oacute;n en el &uacute;ltimo minuto a las marchas feministas del D&iacute;a de la Mujer puede que sea el primer ejemplo de lo que est&aacute; por venir.
    </p><p class="article-text">
        El PP se ha asustado. En cifras globales, los dos grupos sociales que ocupan estos d&iacute;as la calle -mujeres y mayores- suman mucho m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n y lo que es peor para el Partido Popular, ambos han sido granero tradicional de votos de la derecha. Y ahora en el partido se teme que el silo se est&eacute; vaciando por unas juntas reventadas a base de apretar sin cesar las tuercas del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con este panorama, el Gobierno puede que no tenga suficiente con estrategias ret&oacute;ricas. Una de ellas es un cl&aacute;sico pol&iacute;tico: diluir la reivindicaci&oacute;n sum&aacute;ndose en tropel a esl&oacute;ganes y colectivos. De manera milagrosa, cual ca&iacute;da del caballo camino de Damasco, Rafael Hernando y Andrea Levy (PP) se definieron a s&iacute; mismos el 9 de marzo como feministas. El detalle, por hilarante, refuerza la duda de si ser&aacute; suficiente.
    </p><p class="article-text">
         &iquest;Puede un viraje pol&iacute;tico que no cristalice en pol&iacute;ticas -y sobre todo en partidas econ&oacute;micas- reales detener la sangr&iacute;a de votos del PP? Lo veremos en los pr&oacute;ximos meses. Mientras, el pulso en la calle parece que va a seguir. Ahora es el turno de los pensionistas. Y en el horizonte cercano m&aacute;s colectivos se preparan para tomar la calle. &iquest;Se acuerdan de las familias con dependientes a su cargo? Pues la calle tambi&eacute;n es de ellos.
    </p><p class="article-text">
         De la misma forma que Bill Clinton record&oacute; en 1992 y a las puertas de la Casa Blanca que su inminente primera victoria se deb&iacute;a a la mala marcha de la econom&iacute;a estadounidense -&ldquo;&iexcl;The economy, stupid!&rdquo;, le espet&oacute; al saliente presidente George Bush (padre)- algunos en el PP empiezan a sospechar que en su caso la frase que marque su desalojo de Moncloa puede cambiar en solo una palabra: &ldquo;&iexcl;La empat&iacute;a, est&uacute;pido!&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/empatia-estupido_1_7153221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Mar 2018 09:56:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¡Es la empatía, estúpido!"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Periódicos: eso que hacen las mujeres y que dirigen los hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/periodicos-mujeres-dirigen-hombres_1_7153222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf220664-76bc-4373-aa92-0d6f4e95c2ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Solo cuatro de los 26 principales medios de comunicaci&oacute;n espa&ntilde;oles de prensa escrita -digital e impresa- est&aacute;n dirigidos por mujeres. En un oficio como el periodismo, en el que existe una amplia mayor&iacute;a de voces femeninas en las plantillas, el dato refleja una realidad social com&uacute;n en casi todos los sectores econ&oacute;micos: la igualdad real, tanto de oportunidades laborales como de salarios, no existe. En el caso de los medios, a estas taras se suma una tercera: lo que ocurre en el mundo es contado, b&aacute;sicamente, por hombres.
    </p><p class="article-text">
        Si centramos el foco en un municipio como C&oacute;rdoba, el paisaje no mejora. Ninguno de los tres grandes medios de comunicaci&oacute;n impresos en la capital tiene al frente a una mujer. Es m&aacute;s, nunca lo ha tenido. La gr&aacute;fica se perfila algo m&aacute;s optimista entre los nuevos medios de comunicaci&oacute;n digitales surgidos en el &uacute;ltimo lustro, donde al menos dos de ellos tienen a mujeres al mando.Lamentablemente, hablamos de plantillas con muy pocos trabajadores, un mal que caracteriza a estas biso&ntilde;as cabeceras.
    </p><p class="article-text">
        <em>Cord&oacute;polis</em> ya es el decano de la &uacute;ltima hornada de medios de comunicaci&oacute;n locales. Aunque su nombre se debe a una mujer, Marta Jim&eacute;nez -quien titul&oacute; una de sus desaparecidas columnas en Diario C&oacute;rdoba como <em>Cord&oacute;polis</em>- los cuatro socios fundadores fueron hombres. Quien escribe este texto es uno de ellos y puede asegurar que no fue algo buscado ni planificado, desde luego, pero fue un hecho. Y con la vor&aacute;gine de meses y meses de preparativos para lanzar el nuevo peri&oacute;dico, ninguno entre los cuatro nos planteamos nunca esa cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo el momento preciso en que ech&eacute; de menos la presencia de una mujer participando de las decisiones en la direcci&oacute;n de mi peri&oacute;dico. Ya llev&aacute;bamos unos meses publicando a diario y el ritmo de trabajo para el paup&eacute;rrimo equipo que &eacute;ramos no paraba de crecer. Y en &eacute;stas, una mujer levant&oacute; la mano y nos dijo: &ldquo;Chavales, de vuestras siete primeras entrevistas de domingo [la secci&oacute;n N&amp;B es una de las espinas dorsales de la l&iacute;nea editorial <em>cordopolita</em>] solo hay dos protagonistas femeninas. &iquest;Esta va a ser la t&oacute;nica siempre?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hostias. Eso fue lo primero que pens&eacute;. De nuevo no hab&iacute;a sido algo premeditado ni buscado. Sacar adelante un cuerpo de entrevistas en profundidad mientras se arranca un peri&oacute;dico como el que est&aacute; usted leyendo -en un momento en el que todav&iacute;a no hab&iacute;a ni colaboradores ni firmas asociadas- supon&iacute;a un profundo desgaste, am&eacute;n de un considerable quebradero de cabeza. Pero tal vez porque no trabaj&aacute;bamos con ninguna otra mujer a nuestro lado, nadie entre nosotros se percat&oacute; de que est&aacute;bamos empezando a contar la realidad a trav&eacute;s de una mirada predominantemente masculina. Y eso supon&iacute;a una cagada considerable.
    </p><p class="article-text">
        Defiendo que el periodismo en s&iacute; no tiene por qu&eacute; tener g&eacute;nero. Escribir bajo las normas de la pir&aacute;mide invertida para responder a las b&aacute;sicas preguntas de <em>qu&eacute;</em>, <em>qui&eacute;n</em>, <em>cu&aacute;ndo</em>, <em>d&oacute;nde</em> y <em>por qu&eacute;</em> le corresponde tanto hombres como mujeres por igual. Pero este trabajo es mucho m&aacute;s. A pesar de lo que muchos puedan pensar, el periodismo como el conjunto de los oficios ligados a las humanidades y las ciencias sociales es, en esencia, subjetivo. Y en su tarea de manipular -la palabra est&aacute; escogida con todo el sentido- la realidad para ordenarla de manera coherente en una noticia, el g&eacute;nero de quien escribe juega un papel que, en un momento dado, puede llegar a ser fundamental. Y si eso ocurre con un simple art&iacute;culo, imaginen con una l&iacute;nea editorial entera marcada en sus titulares de portada por un director de peri&oacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, el 8 de marzo, D&iacute;a de la Mujer, el papel de las periodistas al frente de los medios de comunicaci&oacute;n ser&aacute; solo una de las cuestiones que se van a plantear. Pero aunque parezca menor, no lo es en absoluto. La influencia de los medios sigue siendo vital. Y eso, a pesar de la eterna crisis que arrastran en viabilidad y credibilidad. Una crisis a la que, por cierto, han llegado con hombres al mando. Para m&iacute; solo ese detalle ya ser&iacute;a raz&oacute;n suficiente para ceder el testigo con m&aacute;s alegr&iacute;a y ver qu&eacute; nos pueden ofrecer nuestras compa&ntilde;eras para salir del atolladero. Y seguro que es mucho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/periodicos-mujeres-dirigen-hombres_1_7153222.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Mar 2018 10:04:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Periódicos: eso que hacen las mujeres y que dirigen los hombres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espero que esta columna no me cueste la cárcel...]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/espero-columna-no-cueste-carcel_1_7153223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77a30968-6e6f-420b-8585-6f90cf1d5a59_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Prisión de Córdoba."></p><p class="article-text">
        Esta semana decid&iacute; abandonar las redes sociales. Era algo a lo que que llevaba d&aacute;ndole vueltas un tiempo y al fin di el paso. A mis colegas les coment&eacute; que, de alguna forma, hab&iacute;a decidido volver a 2008, &uacute;ltimo a&ntilde;o en el que viv&iacute; sin Facebook, Twitter o -este grupo llegar&iacute;a bastante m&aacute;s tarde- Instagram. Una fecha m&aacute;s de un lustro anterior a la reforma del C&oacute;digo Penal de 2015 por el que a uno le pueden sentar en el banquillo por un tuit ofensivo, un rap de mal gusto o un chiste malo que moleste seriamente a alguien.
    </p><p class="article-text">
        La clausura de mis perfiles sociales coincide con una semana cuestionable para la libertad de expresi&oacute;n. Un libro secuestrado, <em>Fari&ntilde;a</em>, -como en los mejores tiempos del franquismo- un cantante condenado a tres a&ntilde;os por enaltecimiento del terrorismo al escribir barrabasadas; y una instalaci&oacute;n retirada de ARCO por identificar a los presos preventivos independentistas catalanes como detenidos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
         No me he apartado de nuestro mundo paralelo virtual por miedo a que algo que pueda teclear me pueda causar problemas. Quienes me conocen saben que a veces cojeo de un humor negro no siempre compartido y heredero, en parte, de escribir con cierta regularidad sobre sucesos luctuosos y sus derivadas en los tribunales. Pero desde hace muchos a&ntilde;os me cuido de destilar vitriolo solo cara a cara, ante una selecta audiencia y bien bajito. Mirando siempre a qui&eacute;n tengo detr&aacute;s por si las moscas. No creo que nada de lo que diga merezca la c&aacute;rcel pero nunca se sabe.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos viejos tiempos que vivimos se apoyan, por un lado, en la reforma del C&oacute;digo Penal. La remozada normativa aprobada hace tres a&ntilde;os no var&iacute;a las reglas del juego pero si sus contraprestaciones. El delito de odio ya exist&iacute;a pero las condenas se han endurecido lo suficiente para pasar el mismo tiempo a la sombra por escribir una estupidez (o varias) que por robo con fuerza. Y el enaltecimiento del terrorismo, dise&ntilde;ado en el corpus legal para atacar la base social de ETA, se ha terminado desarrollando cuando ETA ha desaparecido. Ya lo avisaron hace a&ntilde;os varios juristas vascos. En aras de luchar contra el terrorismo, el Estado se hab&iacute;a dotado de unas herramientas que podr&iacute;an terminar dando dolores de cabeza al conjunto de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
         Pero tampoco nos enga&ntilde;emos. Las decisiones de los jueces y sus interpretaciones de la ley son tambi&eacute;n reflejo de una sociedad cada vez m&aacute;s puritana y temerosa. Una poblaci&oacute;n que desde hace a&ntilde;os se ha entregado tanto a la autocensura como al castigo colectivo al margen de las leyes. Hay mil ejemplos de c&oacute;mo una parida mal tuiteada o mal contextualizada ha echado por tierra carreras profesionales enteras de sus ilusos autores. Pero recuerdo la que para m&iacute; fue una de las primeras: la del director de cine Nacho Vigalondo, contratado en 2011 para promocionar al diario <em>El Pa&iacute;s</em> y despedido por una serie de chistes de barra de bar sobre el holocausto, publicados en su Twitter.
    </p><p class="article-text">
         El peri&oacute;dico, que buscaba y busca ser un foro de debate plural en el que plantear cuestiones como los l&iacute;mites de la libertad de expresi&oacute;n, fue expeditivo: despido al canto. Vigalondo nunca ha sido completamente vetado de las p&aacute;ginas del diario pero el aviso a navegantes ya estaba lanzado incluso antes del C&oacute;digo Penal: no hay que pasarse; pens&aacute;roslo dos veces; no desenton&eacute;is; no molest&eacute;is; no alter&eacute;is; no ironic&eacute;is; no exager&eacute;is. No...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel J. Albert]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-estafa/espero-columna-no-cueste-carcel_1_7153223.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Feb 2018 09:48:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espero que esta columna no me cueste la cárcel...]]></media:title>
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