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    <title><![CDATA[Cordópolis - Sebastián De la Obra]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/sebastian-de-la-obra/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Sebastián De la Obra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cuándo se convirtió Bill Harrigan en Billy The Kid?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/convirtio-bill-harrigan-billy-the-kid_1_7153045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pudo nacer, como Bill Harrigan, en tierras de Arizona o Nuevo M&eacute;xico, pero naci&oacute; en tierras extreme&ntilde;as. Hace una semana se le vio paseando por la calle. Lo filmaron y llegaron a realizarle un par de preguntas. Desasosegado y con aspecto cansado se escapaba como pod&iacute;a de la c&aacute;mara y de quien le preguntaba. Balbuceaba &iexcl;que me dejen en paz! Nuestro peque&ntilde;o hombre se escabulle del c&aacute;mara y atraviesa una calle parecida a la de Fort Sumner, termina escap&aacute;ndose en un taxi madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
         Hubo un tiempo en que Bill Harrigan <em>practicaba el orgullo de ser blanco. Era esmirriado, ch&uacute;caro y soez. A los doce a&ntilde;os milit&oacute; en la pandilla de los Swamp Angels</em> (&Aacute;ngeles de la Ci&eacute;naga). Todo esto ocurri&oacute; antes que Bill Harrigan se convirtiera en Billy The Kid. Un d&iacute;a, despu&eacute;s de matar a un mejicano, Bill se transform&oacute; en Billy The Kid. Desde ese momento <em>Billy conced&iacute;a apretones de manos y aceptaba adulaciones, hurras y whiskies</em>. Como nuestro hombrecillo.
    </p><p class="article-text">
        El periodista requer&iacute;a una explicaci&oacute;n, solo recibi&oacute; una respuesta (y no es lo mismo). No sabemos el d&iacute;a exacto en el que nuestro personaje logr&oacute; la fama y se transform&oacute; en Billy el Ni&ntilde;o. S&iacute; sabemos que a lo largo de muchos a&ntilde;os alcanz&oacute; el finisterre de la infamia. Como Bill Harrigan convertido en Billy The Kid.
    </p><p class="article-text">
        El esmirriado, ch&uacute;caro y soez hombrecillo, que cruza r&aacute;pido la calle madrile&ntilde;a, se llama Antonio Gonz&aacute;lez Pacheco y un d&iacute;a se convirti&oacute; en Billy el Ni&ntilde;o. Inspector del Cuerpo Superior de Polic&iacute;a. Segundo de Roberto Conesa, jefe de la Brigada Pol&iacute;tico Social de la dictadura franquista. Su fama de Billy el Ni&ntilde;o le viene dada por su extrema crueldad con sus v&iacute;ctimas. En 2014 una jueza argentina solicit&oacute; su extradici&oacute;n para ser juzgado bajo la acusaci&oacute;n de torturador. La Audiencia Nacional rechaz&oacute; esta solicitud porque los delitos hab&iacute;an prescrito. &iexcl;Vaya con el tiempo!
    </p><p class="article-text">
        No le deseo nada. Me conformo con su respuesta cobarde y con haber visto su rostro. Supongo que sus v&iacute;ctimas no pensar&aacute;n lo mismo, ellas piden una explicaci&oacute;n (no una respuesta).
    </p><p class="article-text">
         <strong>Nota</strong>: Borges escribi&oacute; un magn&iacute;fico relato titulado <em>El asesino desinteresado Bill Harrigan</em>. Est&aacute; incluido en su Historia Universal de la Infamia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/convirtio-bill-harrigan-billy-the-kid_1_7153045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2015 01:33:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cuándo se convirtió Bill Harrigan en Billy The Kid?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay que temer a los elefantes  (los conocidos y los que están por conocer)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-hay-temer-elefantes-conocidos-conocer_1_7153048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Alejandro se qued&oacute; asombrado de la imponente presencia de los elefantes en el ej&eacute;rcito de Dar&iacute;o III. Tal fue su sorpresa y temor que antes de la batalla de Gaugamela tuvo que realizar ofrendas al dios del miedo, Fobos. La rapidez de movimientos de su falange impidi&oacute; la actuaci&oacute;n de los elefantes. En el r&iacute;o Hidaspes lo tuvo, a&ntilde;os despu&eacute;s, m&aacute;s dif&iacute;cil; los elefantes del rey Poros causaron el terror de la caballer&iacute;a macedonia.
    </p><p class="article-text">
         Publio Cornelio Escipi&oacute;n, en la batalla de Zama, se enfrent&oacute; con &eacute;xito a los elefantes de An&iacute;bal abriendo pasillos entre sus tropas para que los elefantes se adentrasen al tiempo que provocaba un ruido ensordecedor y soltaba cientos de ratones. Los elefantes enloquecieron volvi&eacute;ndose contra s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Durante el reinado de Ptolomeo II la ciudad de Megara (aliada de Egipto) es sitiada por los macedonios a cuyo frente se encuentra Ant&iacute;gono II. El macedonio lanza un grupo de elefantes contra la ciudad. Los megarenses reaccionan soltando una piara de cerdos a los que previamente hab&iacute;an untado de grasa y prendido fuego. Los elefantes, aterrorizados por los chillidos de los cerdos, salen en estampida y rompen el asedio. Despu&eacute;s de esa derrota, Ant&iacute;gono decidi&oacute; criar a los elefantes junto a los cerdos (esa convivencia dio buenos resultados).
    </p><p class="article-text">
        El sult&aacute;n Mehmud se enfrenta a las tropas de Tamerl&aacute;n en las afueras de Delhi. Iba acompa&ntilde;ado de decenas de enormes elefantes con sus colmillos impregnados de veneno. Tamerl&aacute;n ordena cargar a sus camellos con paja y madera; les prende fuego y los lanza en estampida, como bolas de fuego, contra los elefantes. Los quejidos de los camellos (semejantes a profundos ronquidos) desconciertan a los elefantes que huyen despavoridos.
    </p><p class="article-text">
        Hedodoto relata el asedio del rey asirio Senaquerib a la ciudad de Jerusal&eacute;n. Ezequ&iacute;as, rey de Jud&aacute;, solt&oacute; miles de ratones sobre el campamento asirio y estos, en una noche, fueron royendo todas las correas de los caballos, los brazales y los arcos. A la ma&ntilde;ana siguiente la caballer&iacute;a, totalmente inutilizada, abandona el asedio y la intenci&oacute;n de ocupar Egipto.
    </p><p class="article-text">
        En el sitio de Stalingrado las tropas rusas contraatacan a los nazis soltando millones de ratas y ratones que se introducen en sus tanques (averi&aacute;ndolos) y terminan mordiendo los dedos de los pies de los alemanes. Es la conocida batalla de Ratenkrieg. Las ratas y los ratones se encargaron de los gatos nazis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los aprendices de estrategas modernos deber&iacute;an leer (o releer) las sorprendentes y acertadas descripciones que realiz&oacute; el estoico Plinio el Viejo. Todo era observado por &eacute;l y nada se quedaba en la mera y hueca ret&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Plinio el Viejo es prolijo en descripciones del arte de la guerra. Es el primero que analiza detalladamente el chillido (y su efecto) de los cerdos en las batallas. Lo mismo hace con los elefantes. Su sobrino, Plinio el Joven, lo describe como un hombre alejado de la apariencia, la falsa alegr&iacute;a y que &ldquo;consideraba perdido el tiempo que no pod&iacute;a dedicar a la reflexi&oacute;n, el estudio y el conocimiento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-hay-temer-elefantes-conocidos-conocer_1_7153048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2015 06:25:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No hay que temer a los elefantes  (los conocidos y los que están por conocer)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los lamentos de Pleberio]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/lamentos-pleberio_1_7153067.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se lamenta el original del complot de los medios de comunicaci&oacute;n contra su formaci&oacute;n. Se lamenta el alternativo (copia para el que se autodenomina original) de la persecuci&oacute;n a la que se ven sometidos y plantea sonre&iacute;r como defensa numantina frente al acoso (como si la sonrisa no estuviese ya instalada en el mercado de la imagen). Se lamenta el que gobierna. Se lamenta el que gobern&oacute;. Se lamentan los peque&ntilde;os porque no son vistos ni o&iacute;dos. Todos se lamentan en nombre de los que padecen. Podr&iacute;a ser una perfecta y bien lograda eleg&iacute;a. &iexcl;No lo es! Se trata de un lamento parecido al de Pleberio. Este lamento carece de los fundamentos esenciales de una eleg&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
         Pleberio (y su lamento) cierra de forma magistral la m&aacute;s conocida tragicomedia de la literatura espa&ntilde;ola, la Tragicomedia de Calisto y Melibea, popularmente conocida como La Celestina. Fernando de Rojas sab&iacute;a que una eleg&iacute;a es un lamento profundo por algo que se pierde o que irremediablemente se va a perder (la inocencia, la virtud, la vida, la credibilidad, el honor...). Sab&iacute;a, tambi&eacute;n, que las eleg&iacute;as se construyen con tres elementos fundamentales: una dolorosa reflexi&oacute;n sobre la p&eacute;rdida, la muerte de un ser querido es la m&aacute;s com&uacute;n; un elogio (verdadero o falso) sobre la persona a quien va dirigido el lamento y, en tercer lugar unas palabras de consuelo que frenen la interrogaci&oacute;n del por qu&eacute;. El lamento de Pleberio cumple solo el primer requisito. Naturalmente que lamenta la muerte de su hija Melibea, &iexcl;faltar&iacute;a m&aacute;s! Es un padre que se lamenta por la desaparici&oacute;n de su hija. Solo llora que la muerte altere, de forma imprevista, el orden natural y previsible de la vida. Un hijo no se muere antes que un padre. Ah&iacute; se acaba el lamento. No existe elogio para su hija. No existe recuerdo que se sustente en la admiraci&oacute;n. No hay una pizca de reconocimiento para quien se fue. Tampoco hay consuelo. Ni una palabra de reconciliaci&oacute;n que facilite el tr&aacute;nsito, que la memoria se transforme en b&aacute;lsamo.
    </p><p class="article-text">
         Pleberio es un rico mercader dedicado en exclusiva a aumentar su hacienda (y poder). Pleberio solo siente una profunda soledad ante la existencia que le aguarda. Pleberio solo tiene intereses (los suyos propios). Fernando de Rojas retrata un pa&iacute;s donde la sospecha tiene m&aacute;s cr&eacute;dito que el conocimiento. Donde las relaciones se soportan sobre la servidumbre y no sobre la lealtad. Un territorio donde la an&eacute;cdota sustituye diariamente al pensamiento. Un lugar en el que la palabra se ha deteriorado lentamente hasta ser sustituida por la omnipresente imagen (&iexcl;a sonre&iacute;r todos!). Pleberio se lamenta por &eacute;l mismo.
    </p><p class="article-text">
        Es epistemol&oacute;gicamente inevitable mirar hacia atr&aacute;s, que dir&iacute;a Walter Benjamin, para saber c&oacute;mo hemos llegado a ser lo que somos. No se deber&iacute;a confundir un lamento con una eleg&iacute;a. Al final lo que algunos realizan, sin saberlo, no es ni lo uno ni lo otro. En el fondo casi todos, preocupados en exclusiva por sus propios intereses, terminaran por escribir un epitafio sobre su propia muerte.
    </p><p class="article-text">
        Nota: mientras tanto ando atareado por descifrar y divulgar la trampa (ajena a la inmensa mayor&iacute;a) que en Bruselas est&aacute;n preparando otros familiares de Pleberio. La llaman TTIP. Se trata de un Tratado de Comercio e Inversiones entre los Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea. El humo que se eleva a trav&eacute;s de los medios augura un incremento espectacular del PIB de ambos territorios. Los expertos, que tantos aciertos nos regalan diariamente, avanzan que el PIB de la UE se incrementar&aacute; exactamente en 100.000 millones de euros y el de USA en 90.000 millones. Ocultan que existe una clausula muy singular denominada ISDS (Mecanismo de Soluci&oacute;n de Controversias entre los &ldquo;inversores&rdquo; y los Estados). Ocultan que esta clausula establece la posibilidad para los &ldquo;inversores&rdquo; de acudir al arbitraje internacional (de muy dudosa independencia) para demandar a los Estados cuando sus reglamentaciones y legislaciones sean consideradas un obst&aacute;culo para la competencia. Ellos la llaman &ldquo;libre competencia&rdquo;. Esto si que merece un lamento y una eleg&iacute;a y un epitafio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/lamentos-pleberio_1_7153067.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Nov 2014 07:21:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los lamentos de Pleberio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desbocada orgía de pólenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/desbocada-orgia-polenes_1_7153081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las escenas de amor (y deseo) se deslizan, casi sin darnos cuenta, hasta conformar una extra&ntilde;a regi&oacute;n deshabitada. Hay una inercia de instantes y silencios abandonados en el desarrollo de un acto de amor y deseo. Es un privilegio (y un gozo) vivirlo y, cuando no es posible, observarlo (y disfrutarlo). Viene a cuento este ejercicio evocador/provocador como consecuencia de las malditas alergias que padecemos (mi hijo y yo). Llevamos varias semanas padeciendo la alergia y a los causantes de semejante desdicha. Nos ponemos gafas de sol. Cerramos, a cal y canto, todas las ventanas. Intentamos respirar solo por la nariz (no siempre alcanzamos semejante perfecci&oacute;n). Tenemos los ojos (y el &aacute;nimo) irritados. De vez en cuando se nos escapan l&aacute;grimas (unas pesan m&aacute;s que otras) y no nos atrevemos a preguntarnos el motivo. Las explicaciones siempre se dan m&aacute;s tarde. Ante semejante situaci&oacute;n no se me ocurri&oacute; otra cosa que buscar una narraci&oacute;n, lo suficientemente atractiva, que explicase que nos estaba sucediendo. En la adolescencia (y no solo) no hay nada que despierte mayor inter&eacute;s que vivir o describir una org&iacute;a. Por ah&iacute; empez&oacute; todo... <em>Los p&oacute;lenes son unos granos min&uacute;sculos que contienen c&eacute;lulas esperm&aacute;ticas producidas por el aparato reproductor masculino de las flores. Estas c&eacute;lulas son transportadas por el aire hasta fecundar el aparato reproductor femenino y... Es un min&uacute;sculo polvo amarillo imposible de ver</em>. La natural mansedumbre de mi hijo se transforma en un p&iacute;caro gesto de conmiseraci&oacute;n. Me est&aacute; perdonando el rid&iacute;culo esfuerzo de captar su atenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Introduzco las palabras clave: <em>Se trata de una desbocada org&iacute;a de p&oacute;lenes. En marzo y abril pululan los procedentes de las con&iacute;feras, en mayo el polen de los pl&aacute;tanos de sombra, en mayo, junio y julio viajan por millones los procedentes de las gram&iacute;neas y del olivo...</em> No hay manera. No lo puede ver. Pertenece a una cultura en la que lo que no se ve, no existe. As&iacute; es. Continuamos cerrando las ventanas, llorando sin preguntarnos el motivo y respirando como podemos. Esta incre&iacute;ble y hermosa org&iacute;a de p&oacute;lenes seguir&aacute; su curso natural y nosotros intentaremos tomar precauciones. Al menos sabemos que nuestra reacci&oacute;n (al&eacute;rgica) se produce ante un extraordinario acontecimiento de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
         Nota: Mientras tanto en este periodo de alergias se est&aacute; desarrollando una campa&ntilde;a electoral. Cupres&aacute;ceas, con&iacute;feras y gram&iacute;neas pueblan todo el ambiente. Otras especies intentan levantar el vuelo con dificultad. Un castizo zampabollos hace bromas tabernarias sobre el tama&ntilde;o de los flamenquines (su parroquia alaba su natural gracejo y lo exculpa de su impertinente machismo); una locuaz candidata construye eslogan tras eslogan para ocultar que su apuesta es la de mantener los muebles de su casa; un tercero en discordia aparece como alternativa de s&iacute; mismo (&iquest;no hab&iacute;a, sinceramente, ninguna posibilidad de renovaci&oacute;n?); una cuarta, m&aacute;s vista que el tebeo (veinticinco a&ntilde;os de representaci&oacute;n pol&iacute;tica), ha conseguido aparecer como &iexcl;novedad!, utilizando el antiguo juego de &ldquo;hoy contigo, ma&ntilde;ana con otro&rdquo;. Y est&aacute;n los m&aacute;s peque&ntilde;os, que se esfuerzan en volar con el viento en contra (y con los medios en contra). Estos me gustan. Me gusta su esfuerzo. Me agrada la posibilidad de imaginarlos y verlos. Las orgias de los grandes me las conozco (ya tengo demasiada edad). Han derivado en otra cosa. Esperando que pase este tiempo (y tambi&eacute;n la reacci&oacute;n al&eacute;rgica), mi hijo y yo nos vamos a leer <em>Las Mil y Una noches</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/desbocada-orgia-polenes_1_7153081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 May 2014 06:06:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desbocada orgía de pólenes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué problema tiene el ministro con 'Ulises'?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/problema-ministro-ulises_1_7153084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la vieja juder&iacute;a sevillana queda un lienzo de muralla en cuya base hay unas ruedas de molino incrustadas como botarruedas. Se encuentra en la conocida calle Fabiola. Justo al lado esta la Casa Wiseman. Debe su nombre a que en ella naci&oacute; el Cardenal Wiseman, obispo de Westminster. Ah&iacute; estuvo hasta hace unos a&ntilde;os la sede de la Fundaci&oacute;n Lara (Planeta). El citado cardenal escribi&oacute; una obra titulada <em>Fabiola o la iglesia de las catacumbas</em>. La calle debe su nombre a la protagonista de esta novela. Se trata de una apolog&iacute;a de los m&aacute;rtires cristianos bajo la persecuci&oacute;n del emperador Diocleciano. Wiseman la escribi&oacute; como respuesta militante a la c&eacute;lebre novela <em>Hipatia de Alejandr&iacute;a</em>, escrita por Charles Kingsley. El eje de esta obra es la lucha contra la intolerancia que protagoniza Hipatia, mujer fil&oacute;sofa y cient&iacute;fica que terminar&aacute; siendo asesinada. Alejandro Amenabar debi&oacute; leer este texto para construir su impactante pel&iacute;cula <em>&Aacute;gora</em>. Ni Wiseman, ni Kingsley ni Amenabar pudieron hacer lo que hicieron sin acudir a los cl&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos XIV y XV, en toda Europa se danzaba, se representaba, se cantaba y se escrib&iacute;a para celebrar (con burla y dolor) que la muerte equiparaba al poderoso y al humilde. La m&aacute;s profunda meditaci&oacute;n la ofrece Jorge Manrique con sus <em>Coplas a la muerte de su padre</em>. Manrique no pudo escribir sus Coplas sin las <em>Danzas de la Muerte</em> y estas compart&iacute;an con las <em>Coplas del Provin&ccedil;ial</em> y las <em>Coplas del Ay</em> un mismo origen: <em>El Di&aacute;logo de los muertos</em> de Luciano de Samosata. Era imprescindible seguir la huella de los cl&aacute;sicos para no perderse en estas danzas macabras.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos (y disfrutamos) del enorme poder de la m&uacute;sica y de su capacidad de transformar los afectos y las emociones. Cuando escuchamos <em>L&acute;Orfeo</em> de Monteverdi o <em>La Flauta M&aacute;gica</em> de Mozart o la &oacute;pera <em>Orfeo y Eur&iacute;dice</em> de Gluck estamos disfrutando del mayor elogio que se puede ofrecer a la m&uacute;sica. Todas estas obras giran en torno a la figura m&iacute;tica de Orfeo, el hijo de Apolo. El m&uacute;sico y cantor que se atreve a bajar al inframundo, a los infiernos, en busca de su amada Eur&iacute;dice. Capaz con su m&uacute;sica de dormir (y hacer descansar el alma) del terrible Cerbero, el guardi&aacute;n que imped&iacute;a entrar a los vivos y salir a los muertos. Imposible que Gluck, Mozart o Monteverdi pudieran afinar todas y cada una de las notas, si no hubiera existido el mito cl&aacute;sico de Orfeo.
    </p><p class="article-text">
         C&oacute;mo podr&iacute;amos definir a un personaje que pierde todo el cr&eacute;dito (y el equilibrio) concedido, por un vulgar y est&uacute;pido acto de soberbia.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; nombre le dar&iacute;amos a quien por una imprudencia provoca una cat&aacute;strofe. C&oacute;mo llamar al que en un acto de celos rid&iacute;culos provoca un mal inabarcable.. Rubens lo pint&oacute; en su celebre obra <em>La ca&iacute;da de Faet&oacute;n</em>. Tambi&eacute;n lo pintaron Chagall y Braque. El Conde de Villamediana le puso nombre en su poema <em>Faet&oacute;n</em>. Miguel &Aacute;ngel lo dibuj&oacute;, como si de esculturas se tratase, en <em>La ca&iacute;da de Faet&oacute;n</em>. Pedro Soto de Rojas lo convierte en protagonista de su poema <em>Los rayos de Faet&oacute;n</em>. Ninguno habr&iacute;an podido ponerle nombre si no hubiesen conocido la historia de Faet&oacute;n, hijo de Helios. Este mito cl&aacute;sico relata la imprudente actitud de Faet&oacute;n que le exigi&oacute; a su padre, en un arrebato de celos, poder conducir el carro del Sol un breve momento. No supo hacerlo. Subi&oacute; m&aacute;s alto de lo debido y provoc&oacute; que la tierra se enfriase. Bajo bruscamente y la tierra se sec&oacute;, apareciendo los desiertos. Zeus, indignado de semejante comportamiento, golpe&oacute; con un rayo el carro y Faet&oacute;n cay&oacute;, ahog&aacute;ndose en un r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        El conocimiento de los cl&aacute;sicos nos permite poner nombre.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Zambrano, una de las pensadoras m&aacute;s l&uacute;cidas que nuestro pa&iacute;s ha dado, desarroll&oacute; gran parte de su obra en la b&uacute;squeda inquieta y constante de la raz&oacute;n frente a la fuerza. En su obra <em>La tumba de Ant&iacute;gona</em> afirma que &ldquo;la verdad es la que nos arrojan los dioses cuando nos abandonan; es el don de su abandono&rdquo;. Tambi&eacute;n merodea sin descanso sobre la figura y pensamiento de S&eacute;neca. &iexcl;Lo atrapa! En <em>El pensamiento vivo de S&eacute;neca</em>, afirma con extrema delicadeza (y claridad): &ldquo;S&eacute;neca viv&iacute;a en la desolaci&oacute;n total de quien acepta la raz&oacute;n por entero y luego la encuentra desvalida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute;neca y Mar&iacute;a Zambrano compart&iacute;an el mismo horror al dogma. El conocimiento de los cl&aacute;sicos convierte a Zambrano en una excepcional portavoz del pensamiento cr&iacute;tico (y creativo).
    </p><p class="article-text">
        La <em>Divina Comedia </em>de Dante te transporta a la <em>Eneida</em> de Virgilio que antes ley&oacute; con admiraci&oacute;n y no pocos celos <em>La Odisea</em> de Homero. Eso tiene (y trae)el conocimiento de los cl&aacute;sicos, de sus lenguas, de sus pensamientos, de sus narraciones. Cuando el poeta quiere reflejar el valor y cualidad de la palabra como si de una p&oacute;cima se tratase tiene que acudir a Apuleyo. Rub&eacute;n Dar&iacute;o lo sab&iacute;a. Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez sab&iacute;a que la diosa Psyque era representada con unas alas de mariposa. Tambi&eacute;n sab&iacute;a que en griego <em>psyque</em> significa <em>soplo</em>. Igualmente conoc&iacute;a que Homero utiliza la expresi&oacute;n soplo para referirse al alma. C&oacute;mo si no iba a escribir, nuestro andaluz universal el hermoso poema: &ldquo;Mariposa de luz/ la belleza se va cuando yo llego/ a la rosa. Corro, ciego, tras ella/ la medio cojo aqu&iacute; y all&aacute;. &iquest;Solo queda en mi mano/ la forma de su huida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Para descubrir c&oacute;mo nos enga&ntilde;an con una trama construida como simulaci&oacute;n. Para saber c&oacute;mo utilizan la peripecia o el cambio de fortuna (cuando a algunos se les antoja). Para descubrir y diferenciar lo veros&iacute;mil de lo fant&aacute;stico o de lo maravilloso o de la mentira. En fin, para poder reconocer (la <em>anagn&oacute;risis</em>), solo tenemos que acudir a la <em>Po&eacute;tica</em> de Arist&oacute;teles. Los cl&aacute;sicos, sus lenguas, su pensamiento
    </p><p class="article-text">
        est&aacute;n ah&iacute;, como consuelo. Como refugio. Como alimento. Como herramienta. Como conocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Nota: si no supiese que el astuto y tramposo <em>Sin&oacute;n</em>, el aqueo pariente de Ulises, enga&ntilde;&oacute; a los troyanos, para convencerles y persuadirles de introducir el <em>caballo de madera</em> en Troya y provocar, as&iacute;, su destrucci&oacute;n, no sabr&iacute;a que nombre poner al ministro que pretende la desaparici&oacute;n de los cl&aacute;sicos, sus lenguas y su pensamiento, de los planes de estudio. &iquest;Qu&eacute; problema tiene el ministro con <em>Ulises</em>?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/problema-ministro-ulises_1_7153084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Mar 2014 07:39:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué problema tiene el ministro con 'Ulises'?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Calvicie moral (en Hadleyburg)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/calvicie-moral-hadleyburg_1_7153087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un desahuciado n&aacute;ufrago salva el repecho que le separa de la plaza central de Hadleyburg. Hasta ese momento, una admirable ciudad. En la ciudad de Hadleyburg siempre se ha presumido de honestidad y de austeridad (en la mejor tradici&oacute;n de los cl&aacute;sicos). Cada grupo, cada tribu presum&iacute;a de representar la cima de las creencias rectil&iacute;neas. Inamovibles las convicciones. Conservadores. Progresistas. Alternativos. Indiferentes (los que dicen estar de vuelta de todo). Cada grupo observaba los suicidios ajenos y asist&iacute;an a los respectivos entierros. La mera presencia de n&aacute;ufragos desahuciados les rompe esa perfecta armon&iacute;a de odios antiguos. Provoca en la ciudad un raro consenso de antag&oacute;nicos. Y la raz&oacute;n y los afectos plegaron sus alas. Los que toleraban su presencia como una virtud m&aacute;s, de la honesta y austera ciudad, decidieron mantener en suspenso la raz&oacute;n y los afectos. Sus simp&aacute;ticas presencias se transformaban en roces viscosos. La aparente estima que se les ten&iacute;a, por ser n&aacute;ufragos, se trocaba en profundo desprecio en cuanto no se mord&iacute;a el palo ofrecido. Sus relatos de traves&iacute;as antiguas comenzaron a alimentar el jugo negro de la envidia. La aparente admiraci&oacute;n que en tiempo festivo les profesaban era tan fr&aacute;gil como las alas de una mariposa y tan ef&iacute;mera como la flor de azafr&aacute;n. Con parsimonia las diversas familias zarandeaban su memoria (lo &uacute;nico que los n&aacute;ufragos poseen). Una alianza extra&ntilde;a (y perenne) se estableci&oacute; para apartar a quienes mostraban una extra&ntilde;a (y sospechosa) habilidad para sobrevivir fuera del clan. La falta de verdadero coraje hizo que se camuflaran los nombres de los asesinos (y los escr&uacute;pulos). Y las embestidas se fueron sucediendo, una tras otra. Los n&aacute;ufragos desmienten con su presencia la pretendida clarividencia de los clanes. Lo que no puede ser clasificado provoca zozobra e incertidumbre. En cuanto la ciudad fue tentada cay&oacute; y call&oacute;. La honestidad se volatiliz&oacute;. La austeridad desapareci&oacute;. La ambici&oacute;n, la envidia y el resentimiento bull&iacute;an hasta el delirio. Unos callaron frente a la corrupci&oacute;n. Otros cayeron. Todos sucumbieron al odio antiguo. Obstinadas cicatrices que aparecen y reaparecen cuando se incuban las mediocracias. Todos buscan y justifican toda suerte de motivos para merecer tener raz&oacute;n. Menos mal que nuestras ciudades est&aacute;n cada vez m&aacute;s pobladas de n&aacute;ufragos inclasificables (con o sin papeles). Ellos nos desnudan el asombroso tr&aacute;nsito de la vida, al tiempo que nos salvan. La ciudad de Hadleyburg cambi&oacute; de nombre. Ahora sus habitantes llevan peluca para ocultar su calvicie moral .
    </p><p class="article-text">
        Nota: Mientras tanto en Italia un personaje apellidado Rezi alcanza la presidencia de gobierno escamoteando el voto popular (es decir sin haber sido votado para el desempe&ntilde;o de esa funci&oacute;n). Matteo Rezi es un audaz traidor que ha sacrificado al anterior presidente de gobierno (de su mismo partido) para cerrar todas las rendijas que le imped&iacute;an dar rienda a su reconocida y auto publicitada ambici&oacute;n. &ldquo;<em>Tengo una ambici&oacute;n desmedida</em>&rdquo; vino a reconocer, como un ejercicio de valiente transparencia, en su carrera de fondo. Este arrufianado personaje, de apariencia moderna y joven, tan similar en su adem&aacute;n a Tony Blair (que compatibiliza en la actualidad su asesoramiento para empresas energ&eacute;ticas con una supuesta mediaci&oacute;n en Oriente Pr&oacute;ximo), ha jugado una partida de cartas trucadas en la m&aacute;s fiel tradici&oacute;n de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica italiana. Con un discurso lleno de gestos y adjetivos, ha logrado aparecer como nuevo. Es la moda. A la m&iacute;nima posibilidad de enga&ntilde;ar y mentir para obtener lo que ambicionaba, ha quedado en evidencia. Despu&eacute;s ser&aacute; refrendado. Seguro. Parecen l&iacute;deres pero solo son zarzaganes. Padecen de calvicie moral.
    </p><p class="article-text">
        Nota: &ldquo;Sucedi&oacute; hace muchos a&ntilde;os. Hadleyburg era la ciudad m&aacute;s honrada y austera (...)&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        (<em>El hombre que corrompi&oacute; Hadleyburg</em>. <strong>Mark Twain</strong>).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/calvicie-moral-hadleyburg_1_7153087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Feb 2014 07:50:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Calvicie moral (en Hadleyburg)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Di 'Shibboleth'!]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/di-shibboleth_1_7153088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">(a Manuel Chaves Nogales que se olvidó de algunas contraseñas)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El ruido suele impedir toda posibilidad de comunicaci&oacute;n en la experiencia cotidiana. El ruido tambi&eacute;n impide la posibilidad de establecer un di&aacute;logo con el pasado y el tiempo, en lo que solemos denominar experiencia. Bajo el ruido solo destaca el que m&aacute;s grita. Imposible la comunicaci&oacute;n, solo la consigna a modo de salvoconducto identifica a cada tribu. Quien no grita la consigna ni conoce la contrase&ntilde;a queda irremediablemente se&ntilde;alado. Sin posibilidad de apelaci&oacute;n. Sin recurso de amparo. Todo eso forma parte de una apariencia garantista que pocas veces de aplica. El ruido es siempre colectivo. Basta una chispa para provocar el incendio. El grito, la consigna, el salvoconducto o la contrase&ntilde;a nos sirve, en medio del ruido, para identificar a los nuestros. Tambi&eacute;n para reconocer a &ldquo;los contrarios&rdquo;. As&iacute; las diferentes tribus van construyendo un &ldquo;nosotros&rdquo; exclusivo y restrictivo. Quienes no responden a la solicitud de la contrase&ntilde;a son empujados al silencio de los mudos o a la estigmatizaci&oacute;n del sambenito o a la condena de traici&oacute;n a la causa de la tribu de la que aparentemente est&eacute;s m&aacute;s cercano. Se requiere conocer la consigna. Tienes que memorizar la contrase&ntilde;a... Cuando menos te lo esperes te la van a solicitar; a cualquier hora, con cualquier excusa, en el momento m&aacute;s inesperado. Si alguien no responde ya sabe lo que le espera. Escrib&iacute;a Baruj Espinoza que &ldquo;quienes no tienen ni miedo ni esperanza y no dependen, por tanto, m&aacute;s que de s&iacute; mismos, se convierten en enemigos (...)&rdquo; (de unos y de otros).
    </p><p class="article-text">
        En el debate pol&iacute;tico esta situaci&oacute;n se escenifica en que tienes que estar con A o con B. Contra A o contra B (apl&iacute;quese tambi&eacute;n esta dial&eacute;ctica de antagonismos a las muletas que acompa&ntilde;an a A y a B). No hay posibilidad de escapar de este territorio. Leer El Pa&iacute;s es incompatible con leer ABC. Ver Antena 3 es incompatible con ver la Sexta... Por eso la mayor&iacute;a del pa&iacute;s se engancha a la tabla de &ldquo;Salvame&rdquo; o lo que es lo mismo, a la tabla del escepticismo fr&iacute;volo o de la peligrosa indiferencia. Los autodenominados alternativos tambi&eacute;n suelen reproducir este mecanismo de clasificaci&oacute;n y selecci&oacute;n que los grandes han impuesto. Es curioso c&oacute;mo en medio de este ruido y murmullo permanente puede alguien diferenciar y diferenciarse. Lo cierto es que as&iacute; es. Cada tribu tiene su contrase&ntilde;a y no se te puede olvidar. Cada cierto tiempo te la van a pedir. Si la pronuncias mal o tienes un error te dejaran de reconocer como uno de los suyos y te quedar&aacute;s a la intemperie. Te quedar&aacute;s fuera de los tuyos (o de los que en alg&uacute;n momento consideraste que eran los tuyos). La raz&oacute;n est&aacute; en la contrase&ntilde;a, en la consigna o en el vulgar grito. Esto es lo que te da la identidad. No tu historia. No tu memoria. No tu experiencia... &iexcl;La contrase&ntilde;a! Se nos ha olvidado que una modalidad de odio (de las peores) es la de pretender tener raz&oacute;n, la raz&oacute;n a toda costa, porque te conoces la contrase&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Nota: En el b&iacute;blico libro de Jueces (12:6) aparece la expresi&oacute;n <em>shibboleth</em>. Cuando la tribu de Efra&iacute;m fue derrotada por los de Galaad, los efraimitas intentaron huir atravesando el r&iacute;o Jord&aacute;n. Los de Galaad hab&iacute;an decidido que no hubiera supervivientes entre los derrotados. Se instalaron en la orilla del Jord&aacute;n y deten&iacute;an a todo el que pretend&iacute;a cruzarlo. Le preguntaban a quienes llegaban con animo de cruzar si pertenec&iacute;an a la tribu de Efra&iacute;m; todos respond&iacute;an que no, entonces los obligaban a pronunciar la palabra <em>shibboleth</em>. Nadie de los de Efra&iacute;m pod&iacute;a pronunciar el sonido &ldquo;<em>sh</em>&rdquo;. Todos fueron ejecutados.
    </p><p class="article-text">
        <em>Shibboleth</em> es el nombre que recibi&oacute; un m&eacute;todo de acceso a los recursos electr&oacute;nicos de los grandes productores de informaci&oacute;n cient&iacute;fica. Permit&iacute;a que un usuario se autentifique con una contrase&ntilde;a una vez y que dicha identidad sea reconocida por el sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/di-shibboleth_1_7153088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Feb 2014 06:50:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Di 'Shibboleth'!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El barco ha echado anclas  (Babel como bendición y no como condena)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/barco-echado-anclas-babel-bendicion-no-condena_1_7153091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Relatan algunas cr&oacute;nicas que, en tiempos recientes, se vio un barco cruzar por Lora de R&iacute;o. Comentan que era al atardecer cuando divisaron tres grandes m&aacute;stiles. Podr&iacute;a ser una <em>carabela</em> o un <em>bajel</em>. Aseguran que la proa estaba redondeada y la popa plana (cuanto aprenden, de golpe, los lugare&ntilde;os). Se desconoce con exactitud su procedencia, aunque algunos afirman que viene de vuelta de descargar especias en la Compa&ntilde;&iacute;a de Indias de Sevilla. En la quilla del barco se puede observar aun restos muy arom&aacute;ticos. La traves&iacute;a del barco lo lleva a Palma del R&iacute;o. La cronista de la ciudad difundi&oacute; una nota, en Facebook, en la que describe el barco como un junco y relata la ex&oacute;tica procedencia del lejano Mar de la China (o Mar del Jap&oacute;n, para que nadie se ofenda). Escribe que estos barcos transportaban normalmente especias y excepcionalmente se dedicaban a la pirater&iacute;a (&iquest;o era al rev&eacute;s?). Lo cierto es que si uno ve un <em>junco</em> navegar no se le olvidar&aacute; nunca: cuando sus velas se cruzan parece una mariposa a punto de alzar el vuelo.
    </p><p class="article-text">
        El extra&ntilde;o barco se ha parado entre Posadas y Almodovar del R&iacute;o. Los m&aacute;s curiosos de ambas poblaciones se acercan. Murmuran. Primero miran el barco, despu&eacute;s a la tripulaci&oacute;n y... la imaginaci&oacute;n vuela: no cabe duda, &iexcl;son piratas! Una joven de Posadas, estudiante de filolog&iacute;a inglesa, dice que son filibusteros; extiende su explicaci&oacute;n hasta la ra&iacute;z etimol&oacute;gica: viene de <em>free booter</em>, literalmente libres merodeadores. Un viejo profesor jubilado, de Almodovar, le corrige: &iexcl;viene del franc&eacute;s <em>filibustier</em>! Un emigrante retornado de Holanda afirma que hay una palabra holandesa que se corresponde mejor: <em>vrijbutier</em> (los que se hacen libremente con el bot&iacute;n). Se arma la bulla y las palabras explotan... Varios ni&ntilde;os comienzan a deletrear: <em>b-u-c-a-n-e-r-o-s, c-o-r-s-a-r-i-o-s, f-o-r-b-a-n-t-e-s...</em>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Huele a <em>romero</em>!, comenta una mujer que sujeta a un pillastre que se acaba de caer de boca. &iquest;Me da un poco? El <em>romero</em>, se sabe, es un excelente cicatrizante de las heridas leves. Un hombre triste identifica un saco de laurel sobre la quilla (la infusi&oacute;n de laurel la usaban los antiguos griegos para combatir la melancol&iacute;a). La misma melancol&iacute;a que produce la marcha del barco en direcci&oacute;n a C&oacute;rdoba. En la capital lo esperan j&oacute;venes y mayores. Tambi&eacute;n algunos representantes de las diversas autoridades (lo extra&ntilde;o suele producir cierta desconfianza). Varios de los m&aacute;s afamados cocineros est&aacute;n esperando con una larga lista de necesidades: <em>cardamomo</em> de la India, clavo de Egipto, picante <em>estrag&oacute;n</em>, canela de Ceil&aacute;n... Una ristra de ancianos se ha sentado en primera fila de la ribera, junto al puente romano. Dicen que este barco, su cargamento y la tripulaci&oacute;n, no hace mucho que apareci&oacute; en este lugar (en estas p&aacute;ginas), aunque no son capaces de ponerle fecha concreta. Ellos mantienen intacta (y silenciada) su memoria y su olfato. Se les suelta la lengua y comienzan a competir para ver qui&eacute;n se sabe mas nombres de especias: <em>s&aacute;ndalo, jengibre, galanjal, cilantro, ambros&iacute;a, ruda de T&uacute;nez, pimienta roja, comino negro de Turqu&iacute;a, goma ar&aacute;biga, ajonjol&iacute;, eneldo, cayena, azafr&aacute;n...</em> La tripulaci&oacute;n del bajel decide desembarcar y ante la sorpresa general comienzan a cantar cada una de las especias en ingl&eacute;s, espa&ntilde;ol, cebuano, maor&iacute;, quechua, hebreo, japon&eacute;s y euskera. Y todo el mundo enmudeci&oacute;. &iquest;Son piratas que cantan?, &iquest;un coro de piratas? Lo cierto y real es que este bajel atesora una memoria musical que adquiere carta de naturaleza en la diversidad. La tripulaci&oacute;n ha decidido quedarse un tiempo en esta ciudad de memoria perdida y dormida. La poblaci&oacute;n tampoco quiere que el barco zarpe. Han descubierto que Babel puede dejar de ser una condena y convertirse en una bendici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nota: el Coro Averroes acaba de editar su primer disco compacto. Suena muy bien. Es un verdadero ant&iacute;doto contra la intolerancia (y contra la ignorancia). Este heterog&eacute;neo Coro es un refugio. Tambi&eacute;n para m&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/barco-echado-anclas-babel-bendicion-no-condena_1_7153091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Dec 2013 08:23:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El barco ha echado anclas  (Babel como bendición y no como condena)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corifeos y coreutas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/corifeos-coreutas_1_7153094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Porque las personas tenemos deseos y temores, porque las personas, a veces, atribuimos valor (y valores) a las acciones y comportamientos
    </p><p class="article-text">
        de alguna gente... somos importantes. Esta es la raz&oacute;n por la que la mentira p&uacute;blica se ha ido puliendo y perfeccionando a lo largo del tiempo. El erudito y criminal nazi
    </p><p class="article-text">
        Goebbels despreciaba profundamente a la clase obrera alemana (sustento electoral de las izquierdas) pero organiz&oacute; una espectacular celebraci&oacute;n del 1&ordm; de
    </p><p class="article-text">
        mayo de 1933. All&iacute; alab&oacute; el esp&iacute;ritu revolucionario y transformador de los obreros... Al d&iacute;a siguiente
    </p><p class="article-text">
        cerr&oacute; todas las sedes de los sindicatos y los prohibi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Se detuvieron a los dirigentes y se confiscaron todos sus bienes. Poca gente protest&oacute;. Este desplazamiento de los afectos y de los valores aparece cada vez que se pone en marcha una imponente maquinaria de propaganda, marketing o publicidad.
    </p><p class="article-text">
        Los mercados y la clase pol&iacute;tica saben mucho de esto.
    </p><p class="article-text">
        Estos &uacute;ltimos d&iacute;as hemos visto y o&iacute;do a unos personajes que sobreact&uacute;an declar&aacute;ndose fervientes seguidores y admiradores de una figura que acaba de fallecer. Sin pudor alguno huyen de la m&aacute;s m&iacute;nima exigencia de verdad y se van colocando en una foto inexistente. Han perforado las hojas de los calendarios y se han colado en ellos (&iquest;no quedan archiveros que descubran la verdad?). Verdaderos corifeos (quienes dirigen el coro en las tragedias griegas) han poblado de lugares ret&oacute;ricos sus discursos. Algunos han alabado hasta el esperpento cualidades
    </p><p class="article-text">
        ajenas convirti&eacute;ndolas en propias; una curiosa forma de engrandecer la propia reputaci&oacute;n inexistente (o mala). Otros, m&aacute;s discretos (y temerosos de que se descubra la mentira) se han limitado a un diplom&aacute;tico reconocimiento. Los coreutas componentes del coro, nosotros, nos hemos abstenido de pedir explicaciones, as&iacute; ellos se abstienen de darlas. Reventar la verdad trae serias consecuencias: nos transforma a todos, de personas con deseos y temores a figuras indiferentes. Al final se nos extirpa toda pasi&oacute;n y voluntad de reconocer la verdad. Todos nos convertimos en <em>Mersaut</em>, el ap&aacute;tico oficinista que describe Camus.
    </p><p class="article-text">
         Los corifeos, de un lado y otro, realizan una un&aacute;nime alabanza a la figura desaparecida y a los valores que representa. De este modo, sabedores de que est&aacute;n situados en el campo de los buenos, legitiman con su elogio sus propias acciones presentes y futuras. Los miembros del coro, nosotros, solo somos capaces de retener uno o dos actos..., de ah&iacute; la importancia que adquiere la publicidad (y la propaganda) para ocultar la mentira.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ngela Merkel, Nicol&aacute;s Maduro, Benjamin Netanyahu, Mariano Rajoy, Vladimir Putin, Barak Obama, el emir de Qatar, la reina Isabel, Mohamed VI, Xi Jinping y una larga lista de corifeos llevan varios d&iacute;as compitiendo en vano por la memoria del fallecido. Todos alimentando una petulante tiran&iacute;a de palabras huecas. Todos, de golpe, transformados en abogados ef&iacute;meros de algunas de las buenas causas que el fallecido abander&oacute;. Reventando la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Descansa en paz, mi admirado Nelson Mandela.
    </p><p class="article-text">
        Nota: nuestro presidente de gobierno, que viaja para participar en el funeral de Estado, podr&iacute;a decretar varios d&iacute;as sin cuchillas/concertinas en las vallas de la frontera. Al fin y al cabo las v&iacute;ctimas mayoritarias que sufren los cortes en su piel son del mismo color que el elogiado fallecido. De ese modo la mentira ser&iacute;a m&aacute;s digerible (aunque continuase siendo mentira). 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/corifeos-coreutas_1_7153094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Dec 2013 07:14:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Corifeos y coreutas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Hay alguien ahí?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/hay-alguien_1_7153096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A los p&aacute;jaros pinzones se les arranca los ojos para seguir cantando. Muchos p&aacute;jaros ciegos simulan que est&aacute;n vivos porque cantan. Es una forma de confundir y entretener a los verdugos y a quienes les escuchan. Philip Dick deb&iacute;a conocer esta pr&aacute;ctica cuando escribi&oacute; &iquest;<em>Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas</em>? Un p&aacute;jaro ciego pierde el temor que resulta de la extrema convivencia con los l&iacute;mites. Le resulta indiferente que suene el viento de poniente o el de levante (todos sabemos, sin embargo, que se soporta mucho m&aacute;s el primero que el segundo). Nos humillan, clavan sus u&ntilde;as en nuestras heridas, construyen libelos, asestan golpes (algunos mortales) y como los p&aacute;jaros pinzones seguimos cantando. Porque estamos ciegos. Y el lenguaje es impotente para dar cuenta de lo que est&aacute; sucediendo. De vez en cuando alguna voz se alza, hasta que descubrimos que se alza para nombrarse a s&iacute; mismo; es lo que en la cultura anglosajona se denomina <em>brand yourself</em>, invertir en la marca de uno mismo. Es la vacuidad pol&iacute;tica de quienes consideran su presencia como un regalo del destino. Forman parte de una cuadrilla que a un ritmo desenfrenado aparecen (y desaparecen) como una novedad en el erial pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Yo s&eacute; que nos est&aacute;is utilizando. Otras voces se dedican a seleccionar y juntar hermosas palabras que construyen armoniosos textos sin pies ni cabezas pero si con capiteles y bases (puro ornamento al que pretenden denominar literatura). A estos &uacute;ltimos no es que les guste escribir, lo que quieren es ser escritores que dir&iacute;a Onetti. Es la mezquindad narcisista. No es preciso contar s&iacute;labas mientras el mundo arde, para saber que si alguna vez tuvimos algo es indudable que lo perdimos. Los hay inteligentes, saben lo que ocurre, conocen a quienes nos arrancaron los ojos&hellip; pero no tienen intenci&oacute;n de complicarse la vida. Ejercen una neutralidad emparentada con la indiferencia. Demuestran con esa actitud una aut&eacute;ntica superioridad&hellip; c&iacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Esta noche estoy escribiendo desde Oviedo. Un nutrido grupo de p&aacute;jaros ciegos (o a punto de serles arrancados los ojos) se han reunido para entre todos cosernos de nuevo los ojos, e intentar recuperar la vista sin dejar por ello de cantar. Gentes que trabajan con prostitutas. Gentes que viven con migrantes sin papeles. Gentes que viajan a Sierra Leona o al asentamiento chabolista m&aacute;s cercano. Gentes que hacen juegos malabares por amor a la vida y no por rencor o resentimiento. Gentes que se sit&uacute;an delante; frente a la anemia pol&iacute;tica, frente al bastardeo diletante de las palabras. Me hab&iacute;an invitado a participar de sus ocupaciones y preocupaciones. He terminado cosiendo y entretejiendo con ellos los ojos arrancados. Aqu&iacute; estoy. A gusto. Sin dejar de cantar. A la pregunta de si &iquest;hay alguien ah&iacute;? Debo responder que s&iacute;. Solo hay que saber distinguir lo real de los fantasmas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/hay-alguien_1_7153096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2013 08:58:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Hay alguien ahí?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De erosiones leves y elegías a medias]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/erosiones-leves-elegias-medias_1_7153099.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, mi hijo y yo, prepar&aacute;bamos un comentario sobe la Eleg&iacute;a a Ram&oacute;n Sij&eacute; de Miguel Hern&aacute;ndez. Le comentaba que una eleg&iacute;a es un texto de lamento que normalmente contiene tres claves fundamentales: el lamento por la muerte de un ser querido; el elogio de esa misma figura y un ejercicio final de consuelo. Mi hijo se detuvo en el verso <em>quiero escarbar la tierra con los dientes</em>, le conmociono. Gesticulaba <em>c&oacute;mo ser&iacute;a escarbar la tierra con los dientes</em>. Yo tambi&eacute;n me lo pregunto.
    </p><p class="article-text">
        Este fin de semana se ha celebrado un espect&aacute;culo que podr&iacute;a reunir las caracter&iacute;sticas de una eleg&iacute;a, con alguna que otra matizaci&oacute;n. No hay muerto, pero si moribundos; hay m&uacute;ltiples elogios a quienes est&aacute;n a punto de morir y, finalmente, se produce una catarsis, a modo de consuelo esperanzador, con la proclamaci&oacute;n de una figura estelar. Podr&iacute;amos estar hablando de una <em>eleg&iacute;a a medias</em>. Algo parecido ocurre en la <em>Tragicomedia de Calisto y Melibea</em> (edici&oacute;n sevillana de 1502), conocida popularmente como <em>La Celestina</em>. En esta obra, escrita por el bachiller Fernando de Rojas, existe una eleg&iacute;a muy peculiar, un lamento al final de la obra. El lamento de Pleberio, el padre de Melibea, es una eleg&iacute;a a medias. Al margen de las discusiones entre Bataillon y Gilman sobre si el lamento de Pleberio es estrictamente personal o tiene car&aacute;cter universal, lo cierto es que en este lamento no hay ni elogios ni consuelo. Solo existe el muerto (Melibea) Es una <em>eleg&iacute;a a medias</em>. El lamento de Pleberio se desborda de la misma forma que el artificial entusiasmo de la reuni&oacute;n, celebrada en Granada, tambi&eacute;n se desbord&oacute;. En ambas situaciones podr&iacute;amos estar hablando de una tragicomedia. Todos los personajes se mueven por su propia ambici&oacute;n. La envidia y la sospechan lo pueblan todo. En ambas situaciones se atiende solo a lo inmediato. En las tragicomedias las venganzas se aparcan por un tiempo prudencial..., hasta que se ejecutan. En las tragicomedias siempre queda la duda de si realmente todo deber&iacute;a haber sucedido as&iacute; o podr&iacute;a haberse encontrado otra f&oacute;rmula. En las tragicomedias el tiempo lo devora todo. Todo se olvida para dar inicio a otra historia. Pleberio reconoce que la vida es in&uacute;til ante la autoridad indiscutible del tiempo. La vida, ese gran vac&iacute;o, se transforma en una <em>erosi&oacute;n leve</em> del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        En un alarde de estupidez un ministro, muy conservador, declar&oacute; ayer tarde, que las cuchillas denominadas concertinas, instaladas en la frontera de Melilla, solo produc&iacute;an <em>erosiones leves</em>. Como la vida. Y se quedo tan pancho. Hace un tiempo tambi&eacute;n declar&oacute; que los matrimonios entre personas del mismo sexo <em>no garantizaban la pervivencia de la especie</em>. Este personaje de comedia costumbrista no ha debido de leer <em>La Celestina</em>. Pol&iacute;ticamente impresentable, jur&iacute;dicamente insostenible, humanamente deleznable. El horizonte me huele a desolaci&oacute;n. <em>Quiero escarbar la tierra con los dientes.</em>..
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: al se&ntilde;or Ministro le dir&iacute;a Pleberio:<em> no s&eacute; si hieres con hierro, ni si quemas con fuego</em>... A los reunidos en Granada, se les podr&iacute;a aplicar el <em>incipit</em> de la tragicomedia: en reprensi&oacute;n de los locos enamorados y en aviso de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/erosiones-leves-elegias-medias_1_7153099.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2013 13:14:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De erosiones leves y elegías a medias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bagatelas y líneas de fuga]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/bagatelas-lineas-fuga_1_7158200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Para definir algo que carece de valor o que tiene poca importancia solemos utilizar una expresi&oacute;n: bagatela. Vender bagatelas es un ejercicio muy pr&oacute;ximo a vender humo. Acabo de escuchar en la radio que se busca en Par&iacute;s al responsable de disparar en pleno d&iacute;a, en la sede del diario <em>Lib&eacute;ration</em> y frente a una entidad bancaria en la zona de La D&eacute;fense. La descripci&oacute;n dada es de un var&oacute;n blanco de &ldquo;aspecto europeo&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; dir&aacute; Marine Le Pen de semejante descripci&oacute;n? Cualquier franc&eacute;s blanco puede ser objeto de sospecha. A casi todos los franceses blancos les gustar&iacute;a tener &ldquo;aspecto europeo&rdquo;. Adem&aacute;s no llevaba barba extra&ntilde;a (sic), ni pa&ntilde;uelos anudados ni es extremadamente delgado (carecemos de datos respecto si su mirada era turbia). Realmente esa descripci&oacute;n es una bagatela. Sin embargo llevamos decenas de a&ntilde;os realizando ese tipo de consideraciones para los franceses, italianos, espa&ntilde;oles, holandeses y alemanes que no tienen &ldquo;aspecto europeo&rdquo;. Hemos descubierto que cualquiera que tenga aspecto europeo puede ser sospechoso de los atentados de Par&iacute;s. Una verdadera l&iacute;nea de fuga.
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea a la que convergen todas las rectas de un plano inclinado recibe el nombre de <em>l&iacute;nea de fuga</em>. Ayudan a crear la ilusi&oacute;n de profundidad en un plano y convergen en un punto (punto de fuga). Se suele utilizar para realizar proyecciones en Geometr&iacute;a. A veces se trata de un punto imaginario al cual parecen converger m&aacute;s l&iacute;neas... El sabio Spinoza construy&oacute; su pensamiento intentando soportar una vida humana &eacute;tica sobre la raz&oacute;n y la extensi&oacute;n. Sobre l&iacute;neas, planos y espacios. Sobre la geometr&iacute;a. De ah&iacute; el t&iacute;tulo: <em>Ethica more geom&eacute;trico demonstrata</em> (La &Eacute;tica demostrada seg&uacute;n el orden geom&eacute;trico). El fil&oacute;sofo franc&eacute;s Gilles Deleuze (una de las figuras m&aacute;s sugerentes del pensamiento del siglo XX) adopt&oacute; y se apropi&oacute; de esta construcci&oacute;n cartogr&aacute;fica de Spinoza. Para Deleuze una l&iacute;nea de fuga es una oportunidad para escapar de una captura. El horizonte al que tiende una l&iacute;nea de fuga nos permite ir hacia un nuevo territorio que no se ve; que posiblemente caiga al vac&iacute;o (y nos frustre) pero que nos facilita (empujados por el deseo) romper el espacio de dominaci&oacute;n y precariedad en el que vivimos (l&iacute;neas duras denomina Deleuze a este espacio de dominio y explotaci&oacute;n). Las l&iacute;neas de fuga son puro devenir que facilitan la resistencia. Siempre hay grietas en las que el mercado no llega a ejercer su dominio pleno. Siempre hay espacios en los que hacer estallar los grandes c&oacute;digos binarios a los que han reducido la vida social y personal. Las l&iacute;neas de fuga nos permiten crear nuevos c&oacute;digos, nuevas gram&aacute;ticas; nos permiten explorar nuevos territorios. Un gesto, una batalla, una imagen, una acci&oacute;n se pueden convertir en l&iacute;neas de fuga. Deleuze atribuye a los artistas y creadores la capacidad de establecer l&iacute;neas de fuga: las l&iacute;neas de fuga de Van Gogh estaban en su pintura; en Kafka las encontramos en su escritura convertida en <em>m&aacute;quina</em> de amor y de denuncia; en Gauguin se encontraba en su idealizada Tahit&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad que habito (como forastero) se est&aacute;n dise&ntilde;ando y dibujando varias l&iacute;neas de fuga que me llaman la atenci&oacute;n (y me gustan): el <strong>Banco de Tiempo</strong> creado por un grupo de personas y fundamentado en el intercambio de tiempos. En el antiguo Pol&iacute;gono de Chinales se ha creado (por los propios artistas) un espacio cultural denominado <strong>El Arsenal</strong>. En el barrio de la Fuensanta, sobre un solar abandonado, se mantiene un <strong>Huerto Social y Ecol&oacute;gico</strong>, una peque&ntilde;a y gran experiencia ajena a los circuitos pol&iacute;ticos y mercantiles. Durante dos a&ntilde;os las plazas de la ciudad fueron ocupadas por la plataforma cultural <strong>Emplazarte</strong>, sin permisos, sin servidumbres, sin autorizaciones (hasta que el propio poder pol&iacute;tico mostr&oacute; su inter&eacute;s y entonces habr&aacute; que dibujar otra l&iacute;nea...). Son gestos que auguran nuevas formas de comportarse, de resistir, de crear. Las l&iacute;neas de fuga se despliegan en el mundo sin pedir permiso. Yo mismo estoy dibujando sobre mi cartograf&iacute;a (poblada de afectos, rupturas y topolog&iacute;as vitales) nuevas l&iacute;neas de fuga invisibles. Ahora quiero celebrar la vida (no es otra cosa el deseo). Para Deleuze una l&iacute;nea de fuga es una est&eacute;tica de resistencia que condensa un modo de existir y un tramo de existencia. En eso estoy. Ahora mi l&iacute;nea de fuga es adelantar el reloj.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: en la librer&iacute;a <strong>El Laberinto de C&oacute;rdoba</strong> se encuentra instalada una &ldquo;Maquina de desear&rdquo;. Sus autores forman parte de la <strong>Factor&iacute;a Hombre R&iacute;o</strong> y le han puesto como subt&iacute;tulo, <em>Bagatela Mec&aacute;nica</em>. Nada que ver (para m&iacute;) con las bagatelas nombradas al inicio de estas palabras. Nada que ver con la imp&uacute;dica ignorancia de quienes nos organizan la vida. Un curioso mecanismo hace que &ldquo;<em>una boca hambrienta intente acoplarse a un pez&oacute;n dador de leche</em>&rdquo;. Es el deseo. Mi hijo cada vez que va, se queda observando para comprobar si al fin lo alcanza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Lo que define a las máquinas deseantes es su poder de conexión hasta el infinito&quot;(El Antiedipo. Gilles Deleuze, Felix Guattari)</p>
          </div>

  </blockquote>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/bagatelas-lineas-fuga_1_7158200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2013 07:31:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bagatelas y líneas de fuga]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apariencia y atuendo: notas sobre la caprichosa demagogia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/apariencia-atuendo-notas-caprichosa-demagogia_1_7158202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pasado mes de octubre la joven periodista turca, G&ouml;zde Kansu fue despedida de la cadena televisiva turca, ATV. El despido se produjo horas despu&eacute;s de las declaraciones efectuadas por el portavoz del partido gobernante en Turqu&iacute;a, AKP (Partido Justicia y Desarrollo). La periodista presentaba un programa concurso y en su &uacute;ltima aparici&oacute;n luc&iacute;a un escote que provoc&oacute;, -el escote-, las declaraciones del citado portavoz gubernamental, H&uuml;seyn &Ccedil;elik. Sus palabras fueron: <em>no nos metemos en la vida de nadie, pero esto es demasiado. Es inaceptable</em>.
    </p><p class="article-text">
         Hace unos d&iacute;as se produjo la feliz liberaci&oacute;n de un grupo de cuatro franceses que llevaban m&aacute;s de tres a&ntilde;os secuestrados en Niger. Las televisiones mostraron los rostros serios y agotados de los rehenes, muy delgados y con barbas pobladas. Marine Le Pen, presidenta del partido de extrema derecha Frente Nacional, declar&oacute; que
    </p><p class="article-text">
        se hab&iacute;a sentido<em> inc&oacute;moda al ver esas im&aacute;genes (...), ten&iacute;a la impresi&oacute;n de estar viendo hombres muy reservados, con esos pa&ntilde;uelos en el cuello y dos de ellos con barba (...); creo que no he sido la &uacute;nica en sentir esta sensaci&oacute;n (...); no voy a hacer conjeturas</em>. &iexcl;Menos mal que no iba a hacer conjeturas! Los rehenes Pierre Legrand, Thierry Dol, Daniel Larribe y Marc F&eacute;ret sal&iacute;an de un cautiverio de treinta y siete meses.
    </p><p class="article-text">
         El pasado s&aacute;bado, por vez primera en la rep&uacute;blica turca, cuatro diputadas del partido gobernante asistieron al parlamento cubiertas con un hiyab (pa&ntilde;uelo). G&ouml;nul Bekin, G&uuml;lay Samanci, Nurcan Dalbudak y Sevde Beyazit, sonre&iacute;an y se mostraban felices de ejercer la libertad de llevar ese atuendo. El primer ministro de Turqu&iacute;a hab&iacute;a declarado que <em>prohibir el velo viola la libertad de pensamiento</em>.
    </p><p class="article-text">
         La extremista dirigente francesa lanzaba la sospecha sobre los rehenes liberados. Fundamentaba sus maliciosos comentarios sobre el atuendo y la imagen que ten&iacute;an. Se hac&iacute;a portavoz de una parte de la ciudadan&iacute;a que se niega a aceptar una realidad m&uacute;ltiple y diversa que se pasea desde hace mucho tiempo por el solar franc&eacute;s. Ella sabe que barba poblada, pa&ntilde;uelo, delgadez y rostro serio, conforman una imagen estereotipada del islamista peligroso. Y deja caer la sospecha medieval. Deber&iacute;a pasearse (sin prejuicios) por las calles de Par&iacute;s y reconocer que para parecer franc&eacute;s no hace falta estar afeitado, llevar corbata y sonre&iacute;r (esta &uacute;ltima caracter&iacute;stica es una aportaci&oacute;n propia).
    </p><p class="article-text">
         El censor y portavoz del partido gobernante de Turqu&iacute;a tendr&iacute;a que ver menos la televisi&oacute;n y un poco m&aacute;s las incre&iacute;bles y hermosas miniaturas turcas (herederas de las persas y &eacute;stas de las hind&uacute;es) que muestran, desde hace siglos, el cuerpo de la mujer con menos represi&oacute;n que la que su enferma mirada contiene. Sus declaraciones sobre el atuendo de la periodista disparan la sospecha sobre la moralidad de esta profesional.
    </p><p class="article-text">
         Las cuatro diputadas, del partido gobernante en Turqu&iacute;a, han ejercido el derecho de ir con el atuendo que consideran id&oacute;neo. Son personas adultas y libres para ir con el atuendo que decidan. Son (y deben ser) libres. No son mejores musulmanas que la periodista que llevaba un escote. Conquistada la libertad de ir como mejor les parezca, me permito sugerirles que adopten la iniciativa parlamentaria de reivindicar que otra mujer, la periodista, sea restituida en su puesto de trabajo y pueda llevar el atuendo que ella quiera llevar.
    </p><p class="article-text">
         Nota:
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos formarnos una opini&oacute;n s&oacute;lo por el atuendo, s&oacute;lo por la imagen... Al menos podr&iacute;amos palpar (con delicadeza) la piel. La piel nos suministra mucha informaci&oacute;n sobre la persona que tenemos enfrente. Podr&iacute;amos auscultar los ruidos del otro cuerpo. Nuestro organismo emite peque&ntilde;os ruidos provenientes de diversos &oacute;rganos que nos facilitan el conocimiento de quienes tenemos enfrente. Podr&iacute;amos dar peque&ntilde;os golpecitos, como los m&eacute;dicos; percutir el cuerpo ajeno nos permite conocer el tono (las vibraciones que se producen por segundo), determinar el sonido, si es grave o agudo e identificar el timbre, es decir la procedencia del sonido. Estos ejercicios si que ser&iacute;an una buena forma de conocer y no el atuendo. As&iacute; la imagen no reemplazar&iacute;a al conocimiento... y de paso cerramos el paso a la demagogia de unos y otros.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/apariencia-atuendo-notas-caprichosa-demagogia_1_7158202.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2013 00:17:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apariencia y atuendo: notas sobre la caprichosa demagogia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser como una nube (que no necesita ser vista para pasar)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/nube-no-necesita-vista-pasar_1_7158203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El zaherimiento se instala como juego popular y nacional, burdo entre la casta pol&iacute;tica, brutal entre el mundo intelectual (y aspirantes). Unos progres que hace un tiempo expulsaban del parnaso del pensamiento (el propio, &iexcl;claro est&aacute;!) a un reputado escritor y que ahora, despu&eacute;s de un discurso l&uacute;cido y cr&iacute;tico con el gobierno de turno, lo perdonan y lo elevan a los altares (vieja t&eacute;cnica inquisitorial: si no acabo contigo, te hago santo o santa... Teresa de Jes&uacute;s, Juan de la Cruz, Juan de &Aacute;vila).
    </p><p class="article-text">
         Conservadores que se apropian y monopolizan el dolor y sufrimiento de unas v&iacute;ctimas, cuando no hace mucho sus m&aacute;s fieros representantes estuvieron dispuestos a negociar hasta los puntos y comas con... los verdugos. La sospecha que siempre se adelanta a una incipiente (y nunca declarada) admiraci&oacute;n sobre quienes ejercen a tientas la m&iacute;nima independencia de criterio. La independencia no es natural, vienen a decir; necesariamente debe ocultar alg&uacute;n inter&eacute;s inconfesable. La independencia es Nada (al menos a la nada la quieren reducir). La devoci&oacute;n hist&oacute;rica de muchas gentes sobre la magia que se deriva de la palabra Futuro, trastocada en incertidumbre cuando no en pesadilla. Los celos (no s&oacute;lo amorosos) que explotan con rencor y m&aacute;s rencor y m&aacute;s..., para castigar, s&oacute;lo para castigar el beso robado o el que no se ha llegado a dar. El viejo h&aacute;bito de castigar como una forma muy f&aacute;cil de so&ntilde;ar y ejercer el poder de juez... sin necesidad de un procedimiento o sentencia judicial.
    </p><p class="article-text">
         El descr&eacute;dito, primero en forma de rumor y poco despu&eacute;s (no demasiado) publicitado en las p&aacute;ginas del margen derecho de los peri&oacute;dicos. Al fin y al cabo todos los inocentes no lo han sido siempre y en cada momento de su vida. Siempre hay una p&aacute;gina doblada o un enigma que desvelar; es decir un descr&eacute;dito que aplicar. El uso fraudulento de la emoci&oacute;n que se desvanece en cuanto se transforma en chantaje (emocional). Todo con tal de no arriesgarse a explorar. Todo esto con tal de no sufrir el v&eacute;rtigo de la interrogaci&oacute;n. Es desolador el paisaje observado, sea en detalle o en perspectiva. Llevo meses realizando en estas p&aacute;ginas un ejercicio de comunicaci&oacute;n. Unas veces de forma oblicua, otras de frente. Unas veces me atrevo a comunicar cierta intimidad (porque as&iacute; lo quiero), otras bordeo la agitaci&oacute;n y la denuncia. He intentado hacer uso de la palabra para no quedarme a la intemperie. He intentado contar historias para ocupar un tiempo entre silencios (el silencio del origen y el silencio del destino). No puedo, sin embargo, minimizar el desolador paisaje, el temeroso paisanaje. Una realidad que es magn&iacute;ficamente definida por Luhmann como &ldquo;contingencia del miedo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo contingente (siempre una posibilidad) se est&aacute; convirtiendo en lo inminente. Es cierto que la pasi&oacute;n de vivir entre dos silencios nunca se relaja. Nunca se derrota. Se puede estrellar o se asesina.
    </p><p class="article-text">
        Nota 1: Las tres palabras m&aacute;s extra&ntilde;as. &ldquo;Cuando pronuncio la palabra futuro la primera s&iacute;laba pertenece ya al pasado. Cuando pronuncio la palabra silencio, lo destruyo. Cuando pronuncio la palabra nada, creo algo que no cabe en ninguna no existencia&rdquo; (Wislawa Szymborska)
    </p><p class="article-text">
        Nota 2: Lamento que mi asidua lectora a la que le molesta much&iacute;simo que la Inquisici&oacute;n siempre est&eacute; presente en mis textos, se la vuelva a encontrar. Me resulta imprescindible para poder explicar por qu&eacute; somos como somos. Lo lamento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/nube-no-necesita-vista-pasar_1_7158203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2013 06:51:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ser como una nube (que no necesita ser vista para pasar)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Allanamiento de morada (para sentirnos mejor)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/allanamiento-morada-sentirnos-mejor_1_7158204.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La soledad impuesta y forzada es una prisi&oacute;n y se vive como una condena. La soledad elegida significa no querer abrir de par en par la puerta de nuestra vida. S&oacute;lo uno mismo tendr&iacute;a derecho a comunicar o no su intimidad (en una conversaci&oacute;n, en un cuadro, en un gesto, en un libro...). Las ocasiones en que esa intimidad puede ser transgredida, de forma legal, est&aacute;n tasadas. Ese ejercicio est&aacute; protegido por numerosas normas que regulan, tambi&eacute;n, diversas y diferentes esferas que conforman lo p&uacute;blico, lo privado, lo &iacute;ntimo y lo secreto. Cuando Paolo Sarpi escribi&oacute; la <em>Storia del Concilio Tridentino</em> (1619), fue acusado de desvelar las conversaciones secretas y privadas de obispos y cl&eacute;rigos. Realmente desenmascar&oacute; la enorme manipulaci&oacute;n del Concilio para acrecentar y mantener el poder papal. No hablo de eso. Cuando Edward Snowden revela los secretos acumulados por las diversas agencias gubernamentales de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n estadounidenses, est&aacute; denunciando el imponente sistema de espionaje no s&oacute;lo de gobiernos y entidades, tambi&eacute;n (y m&aacute;s grave) de las <em>moradas particulares</em>, es decir de las vidas propias. No hablo de eso. Cuando Montaigne nos desvela sus pensamientos e intimidades, en sus insuperables Ensayos, es &eacute;l el que quiere comunicarnos su intimidad. No hablo de eso.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras sociedades supuestamente avanzadas (y democr&aacute;ticas) han constitucionalizado la protecci&oacute;n de los espacios privados e &iacute;ntimos (con diferentes grados de garant&iacute;a). Todo es un enorme y extenso <em>trampantojo</em>. Somos herederos del tiempo de la <em>inquisitio</em>, la investigaci&oacute;n. La Inquisici&oacute;n construy&oacute; un enorme andamiaje donde cada cual ten&iacute;a asignada una funci&oacute;n: espiar, delatar, rumorear, descubrir, denunciar, investigar, sospechar, acusar y condenar. Todos ten&iacute;amos el derecho de dar rienda suelta a nuestros complejos, envidias, recelos y resentimientos. Ten&iacute;amos que saber qu&eacute; hac&iacute;an los dem&aacute;s, d&oacute;nde estaban y con qui&eacute;n, qu&eacute; pensaban, a qui&eacute;n rezaban, con qui&eacute;n se acostaban... todos &eacute;ramos objetos y sujetos de sospecha. Quienes quer&iacute;an guardar su intimidad eran m&aacute;s sospechosos a&uacute;n. Ahora los modernos, los conservadores, los progresistas y los bien pensantes se distancian de <em>boquilla</em> de lo que consideran <em>invasi&oacute;n</em> de la intimidad y acusan a <em>S&aacute;lvame</em>, las extintas <em>Cr&oacute;nicas Marcianas</em> o las revistas y programas del coraz&oacute;n de ser los espacios basura del cotilleo. &iexcl;No es verdad! Nuestras conversaciones est&aacute;n pobladas de sospechas sobre la intimidad. Sonre&iacute;mos de la misma forma que el delator inquisitorial lo hac&iacute;a cuando se sent&iacute;a m&aacute;s normal que el sospechoso. Nuestros complejos son menores cuando pensamos haber descubierto los ajenos. Podr&iacute;amos vivir la experiencia de publicar la lista de clientes (y padecimientos) de los despachos de psiquiatr&iacute;a o psicolog&iacute;a. Podr&iacute;amos atrevernos a sacar a la luz la lista de amantes de nuestros dirigentes. Podr&iacute;amos, simplemente, dar cobertura p&uacute;blica (desde las escaleras de nuestros bloques de viviendas hasta las hojas parroquiales) a los expedientes acad&eacute;micos de cada uno de nosotros. Tambi&eacute;n alimentar&iacute;a el morbo distribuir en pliegos de cordel im&aacute;genes del antes y despu&eacute;s de alg&uacute;n retoque est&eacute;tico. Pensar&aacute;n ustedes que es imposible. Pensar&aacute;n que se tratar&iacute;a de una derrota en toda regla frente a la sociedad de consumo de masas y espect&aacute;culo. Pensar&aacute;n que habiendo tantos asuntos importantes realizar&iacute;amos el mayor de rid&iacute;culos... Pensar&iacute;an, con raz&oacute;n, que en algunos de esos supuestos estar&iacute;a cometiendo un delito.
    </p><p class="article-text">
        El pasado fin de semana apareci&oacute; el nombre de un amigo m&iacute;o en la portada (&iexcl;s&iacute;, en la portada!) de un diario con cabecera planetaria. En grandes titulares ven&iacute;a a decir que mi amigo ten&iacute;a un hijo con una se&ntilde;ora conocida... Y a qui&eacute;n co&ntilde;o le importar&iacute;a esa noticia, pens&eacute; yo. Ya s&eacute; que la telefon&iacute;a m&oacute;vil, las redes, los chats abiertos y dem&aacute;s canales de comunicaci&oacute;n est&aacute;n reconfigurando el mundo de la intimidad y de la privacidad pero... yo sent&iacute; verg&uuml;enza. Todos vinieron a preguntarme y entonces sent&iacute;... asco. Nada ha cambiado desde que te acusaban de no comer cerdo, all&aacute; por el siglo XIV...
    </p><p class="article-text">
        Nota: en este medio que me acoge, como forastero y naufrago, tambi&eacute;n apareci&oacute; esta noticia en portada. Y, tambi&eacute;n, sent&iacute; verg&uuml;enza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/allanamiento-morada-sentirnos-mejor_1_7158204.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Oct 2013 06:39:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Allanamiento de morada (para sentirnos mejor)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nihil novum sub sole (que más calienta)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/nihil-novum-sub-sole-calienta_1_7158206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">(Nada nuevo bajo el sol - Eclesiastés, 1:9)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Todo tiende a repetirse. Juan Hormaechea, presidente del gobierno de Cantabria, arremeti&oacute; contra el juez Claudio Movilla. Era uno de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria que lo conden&oacute;, en 1994, a seis a&ntilde;os de c&aacute;rcel y catorce de inhabilitaci&oacute;n. En 1998 fue nuevamente condenado, por el mencionado tribunal, a otros ocho a&ntilde;os de c&aacute;rcel por prevaricaci&oacute;n. El Tribunal Constitucional anul&oacute; esta &uacute;ltima condena por <em>las declaraciones de dudosa imparcialidad que el juez Movilla hab&iacute;a realizado d&iacute;as antes de la vista</em>. Esta decisi&oacute;n fue aplaudida por las diversas corrientes conservadoras. Lo cierto, e importante, es que bajo el gobierno del se&ntilde;or Hormaechea se hab&iacute;an malversado recursos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        La jueza Teresa Palacios dict&oacute; un dur&iacute;simo auto en el que acusaba a la c&uacute;pula del Banco de Santander de 138 delitos fiscales. Don Emilio Bot&iacute;n (presidente del citado Banco) se indigna con la jueza por las imputaciones. La defensa del banquero la ejerce el abogado Mat&iacute;as Cort&eacute;s (el mismo abogado de Jes&uacute;s Polanco, propietario del grupo PRISA). Desde una direcci&oacute;n ideol&oacute;gica opuesta, Teresa Palacios, recibe improperios de un sector de la izquierda vasca por la acusaci&oacute;n realizada contra Arnaldo Otegui de intentar reconstruir una formaci&oacute;n pol&iacute;tica ilegalizada. Este &uacute;ltimo la recus&oacute;. Finalmente sectores progresistas provocan que desde el Consejo General del Poder Judicial se le abra a la jueza un expediente leve a trav&eacute;s de la Comisi&oacute;n Disciplinaria. La raz&oacute;n de ese expediente eran unas declaraciones de la jueza en las que aseguraba que el Caso Gescartera (instruido por ella) no era comparable al caso Filesa. De ser <em>azote</em> de banqueros paso a ser <em>c&oacute;mplice</em> del partido gobernante.
    </p><p class="article-text">
        El socialista Juan Carlos Rodr&iacute;guez Ibarra declar&oacute; que el juez Marino Barbero <em>abr&iacute;a y cerraba sumarios, al igual que lo hace ETA</em>. Este juez orden&oacute; (por vez primera) el registro de las sedes del PSOE y del Banco de Espa&ntilde;a. Fue acusado de <em>eg&oacute;latra</em>. Era el instructor del denominado Caso Filesa (sobre la presunta financiaci&oacute;n del PSOE a trav&eacute;s de Filesa, Malesa y Time Export). Algunos medios le acusaron de hacer coincidir, en el tiempo, determinadas diligencias con campa&ntilde;as electorales. Estos medios estuvieron publicando cr&oacute;nicas y semblanzas en las que su figura era ridiculizada. Renunci&oacute; a su condici&oacute;n de magistrado.
    </p><p class="article-text">
        El sector m&aacute;s conservador de la magistratura, la derecha medi&aacute;tica y dirigentes del Partido Popular desplegaron una bater&iacute;a de cr&iacute;ticas sobre el Auto Judicial del juez Santiago Pedraz que archivaba la denuncia realizada contra el Movimiento 25-S y la convocatoria <em>Rodea el Congreso</em>. El Auto establec&iacute;a que dicha convocatoria estaba amparada en el derecho a la libertad de expresi&oacute;n. En el Auto el juez escribi&oacute; la frase sobre la convenida <em>decadencia de la denominada clase pol&iacute;tica</em>. Lo acusaron de <em>indecente</em> y de <em>pijo &aacute;crata</em>.
    </p><p class="article-text">
        El juez &Aacute;ngel M&aacute;rquez, instructor del Caso Guerra, recibi&oacute; ofertas (nunca desmentidas) para abandonar la instrucci&oacute;n... El juez Baltasar Garz&oacute;n fue acusado por unos y otros de dictar <em>autos fabulados</em>, de tener <em>un proceder arbitrario</em>, de padecer un <em>ansia de protagonismo medi&aacute;tico</em> (Rubalcaba dixit), de dictar <em>autos pol&iacute;ticos</em> ...
    </p><p class="article-text">
        La jueza Mercedes Ayala instruye el Caso de los ERES fraudulentos (un enorme fraude en las ayudas repartidas entre trabajadores y empresas y la presencia de intermediarios que se distribuyen comisiones provenientes de recursos p&uacute;blicos). Sectores autodenominados progresistas la acusan de <em>administrar tiempos de instrucci&oacute;n</em> y <em>tiempos electorales</em>. Las cr&iacute;ticas sobre su <em>estilizada figura</em>, sobre su <em>habilidad para combinar prendas</em>, sobre su <em>feminidad empachosa</em> no merecen comentario alguno.
    </p><p class="article-text">
        Nota: siempre he sentido v&eacute;rtigo del poder omn&iacute;modo de los jueces. Tambi&eacute;n siento v&eacute;rtigo (mayor si cabe) y un enorme temor y un gran recelo de quienes desde el poder (y sus aleda&ntilde;os medi&aacute;ticos) soplan la superficie, para remover la mierda, que al extenderse provoca el olvido de la tormenta. Nada nuevo bajo el sol... que m&aacute;s calienta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/nihil-novum-sub-sole-calienta_1_7158206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2013 00:20:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nihil novum sub sole (que más calienta)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pietr Pizkozub]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/pietr-pizkozub_1_7158207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Otro tiempo vendrá distinto a este&quot; (Ángel González)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El pasado 4 de diciembre, los medios de comunicaci&oacute;n se hac&iacute;an eco del fallecimiento de un joven. Todos resaltaban la edad y el peso de este joven. Algunos medios titularon la noticia con la expresi&oacute;n <em>fallece un inmigrante desnutrido</em>; horas despu&eacute;s, los mismos medios modificaban ese titular por el de <em>un joven polaco fallece</em>. La correcci&oacute;n pol&iacute;tico-ling&uuml;&iacute;stica establece que no se puede denominar como inmigrante a un ciudadano procedente de un pa&iacute;s miembro de la Uni&oacute;n Europea, solo a los originarios de...
    </p><p class="article-text">
        El joven entr&oacute;, sobre las doce de la noche del pasado mi&eacute;rcoles, en los servicios de urgencia del Hospital Virgen del Roc&iacute;o de Sevilla. A las dos horas de su acceso recibe el alta hospitalaria. Se le aplica el denominado <em>protocolo de emergencia social</em> y es trasladado al albergue municipal. El diagn&oacute;stico establece la situaci&oacute;n como <em>problem&aacute;tica social</em>. Las palabras auguran tiempos peores.
    </p><p class="article-text">
        Este hombre pasa el resto de la noche en el albergue municipal. All&iacute; rechaza comer. La imagen que ofrece responde a otros protocolos (los hay para todos los gustos y situaciones): tiene un evidente y progresivo deterioro f&iacute;sico, su nivel de conciencia est&aacute; claramente disminuido; un indudable trastorno de comunicaci&oacute;n le impide articular con coherencia las palabras, es incuestionable su incapacidad de ingesta... ufffff. Todos estos s&iacute;ntomas, junto a la alteraci&oacute;n de los esf&iacute;nteres, entre otros, son indicadores recogidos en los protocolos que definen a las personas en fase terminal y de agon&iacute;a. A los pacientes desahuciados. El cuerpo de este joven iba dejando de ser su enemigo.
    </p><p class="article-text">
        Quiero (necesito) creer que el azar es la raz&oacute;n &uacute;ltima por la que recibi&oacute; el alta hospitalaria en esas condiciones. Intentando imaginarme c&oacute;mo se bajan los pelda&ntilde;os del abismo (si no nos deslizamos antes) soy incapaz de realizar un juicio que no nazca del desgarro o del odio o del insulto. Intento que el cauce de mi reflexi&oacute;n no se desborde. Hurgo en los bolsillos de mi memoria y encuentro al personal sanitario atento; a profesionales que miden los tiempos de la atenci&oacute;n como se mide el deseo, con verdadera pasi&oacute;n y necesidad. Esta memoria (reciente) me serena. Durante mucho tiempo hemos sabido diferenciar la compasi&oacute;n del ung&uuml;ento, la justicia de la limosna... Sin embargo mi malicia me lleva a sospechar que lo mismo, sin saberlo a ciencia cierta, hay alguna directiva, alguna nota, alguna recomendaci&oacute;n que establezca que el tiempo de la compasi&oacute;n y la justicia se acab&oacute;. Que vuelve el tiempo del desd&eacute;n, del desprecio necesario. <em>Le temps du m&eacute;prise</em>.
    </p><p class="article-text">
        La consejera de salud nos tranquiliza asegurando que los servicios sanitarios actuaron correctamente. Asegura, tambi&eacute;n, que colaborar&aacute;n estrechamente con la justicia para aclarar cualquier anomal&iacute;a. M&aacute;s all&aacute; de la apariencia, intento traducir en vano sus palabras. Es est&eacute;ril el esfuerzo. No estoy tranquilo. Ni siquiera mi mejor y benevolente memoria me basta, ni en defensa propia (mucho menos en defensa ajena). O dicho de otro modo, no doy por terminada la duda. Ay!
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; podr&iacute;a haber sido de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: Pietr Pizkozub es su nombre, como un verso de dif&iacute;cil pronunciaci&oacute;n. Ten&iacute;a veintitr&eacute;s a&ntilde;os, pesaba treinta kilos. Falleci&oacute; en silencio y leve. Busc&oacute; la sombra recostado en un &aacute;spero sof&aacute; del albergue frente al televisor, a la hora de la comida. Sus compa&ntilde;eros del albergue pasaban en fila a su lado, dirigi&eacute;ndose hacia el comedor, sin ganas algunas de comer... Como &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/pietr-pizkozub_1_7158207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Oct 2013 00:58:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pietr Pizkozub]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Rex magister o rey estípite?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/rex-magister-rey-estipite_1_7158209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Alfonso X, llamado <em>El sabio</em>, es reconocido en la historia acad&eacute;mica como uno de los pocos reyes hispanos cultos e interesados en el saber. Su sobrino, don Juan Manuel (autor de <em>El Conde Lucanor</em>), lo defini&oacute; con evidente servidumbre: <em>Non podr&iacute;a decir ningun omne qu&aacute;nto bien este noble rey fizo sennalada mente en acres&ccedil;entar et alumbrar el saber</em>. Alfonso X fue, para algunos estudiosos, la versi&oacute;n cristiana del califa cordob&eacute;s al Hakan II. Este monarca tuvo como obsesi&oacute;n reunir todo el conocimiento y saber acumulado hasta ese momento (con escasos prejuicios) en su Biblioteca Califal. Una curiosa y rica Biblioteca administrada y gestionada por un grupo de mujeres letradas, copistas y bibliotecarias. Ambos reyes se dedicaron no solo a acrecentar su poder personal (tendencia muy arraigada en la historia de los monarcas hispanos), tambi&eacute;n desarrollaron y ejercieron la curiosidad de quienes tienen verdadero af&aacute;n de conocimiento. Ambos eran el ejemplo de un <em>rex magister</em>.
    </p><p class="article-text">
        En general hemos tenido reyes muy d&eacute;biles (tambi&eacute;n mentalmente hablando), tiranos por fr&aacute;giles (an&iacute;micamente hablando), de ambici&oacute;n desmedida (camuflada la mayor parte de las veces por la llamada de la fe) y, en la &uacute;ltima dinast&iacute;a fanfarrones, fr&iacute;volos y campechanos. Los hubo, tambi&eacute;n, con atisbos de preocupaci&oacute;n por la gobernanza de su pueblo. Muy pocos: Jos&eacute; Bonaparte, Amadeo de Saboya y el socorrido Carlos III.
    </p><p class="article-text">
        La huella del barroco hispano tambi&eacute;n ha ejercido su influencia en el perfil de los monarcas. Existe un peculiar barroco aut&oacute;ctono que recibe el nombre de Churrigueresco. Se caracteriza por la exuberancia y extravagancia de las formas. Se atribuye al arquitecto y escultor Jos&eacute; Benito de Churriguera su introducci&oacute;n en la Pen&iacute;nsula. Su primera creaci&oacute;n fue una monumental pira funeraria en honor de Mar&iacute;a Luisa de Orleans (mujer de Carlos II, el &uacute;ltimo rey de la dinast&iacute;a de los Habsburgo). El barroco churrigueresco se caracteriza por la aparici&oacute;n de las columnas denominadas est&iacute;pites. Una columna est&iacute;pite es una columna falsa. Se trata de una pilastra troncopiramidal que aparenta ser un soporte pero que, en realidad, no sustenta nada. Tiene una funci&oacute;n meramente decorativa. Alg&uacute;n autor la defini&oacute; como el rid&iacute;culo llevado al exceso (Quatr&iacute;mere de Quincy). Desde el inefable (e infame) Fernando VII (el pobre, enfermo de macrogenitosom&iacute;a) y su popular hija, Isabel II, que har&iacute;a las delicias de los programas contempor&aacute;neos de coraz&oacute;n, hasta el campechano Alfonso XIII que recorr&iacute;a con su deportivo el Madrid nocturno, la dinast&iacute;a de los Borbones han sido una fiel representaci&oacute;n de reyes est&iacute;pites. Los hermanos Becquer, Valeriano y Gustavo Adolfo, los dibujaron magistralmente (y con seud&oacute;nimo en su cuaderno de dibujos <em>Los Borbones en pelota</em>). Realmente, si se me permite la expresi&oacute;n, estos reyes est&iacute;pites muy poco tienen en com&uacute;n con los citados monarcas que ejercieron de <em>rex magister</em>. Son tan innecesarios como las columnas est&iacute;pites. Salvo que el pa&iacute;s de televidentes sea un reflejo fiel del pa&iacute;s de ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: Hay una antiqu&iacute;sima leyenda jud&iacute;a que relata una asamblea para elegir el rey de los &aacute;rboles del Mediterr&aacute;neo. Se re&uacute;nen todos los &aacute;rboles y se establece que el elegido debe reunir unas caracter&iacute;sticas de excelencia y m&eacute;rito. El primer &aacute;rbol propuesto es el olivo. Se justifica su elecci&oacute;n en que es un &aacute;rbol aut&oacute;ctono; propio de todo el Mediterr&aacute;neo; que produce la aceituna de la que se extrae el aceite... El olivo rechaza el ofrecimiento. La siguiente propuesta es la vid. Se alaba su sabidur&iacute;a y sus preciados frutos, la uva y el vino... La vid declina el ofrecimiento, no quiere ser rey. La tercera propuesta que se presenta es la higuera. Un &aacute;rbol frondoso, rico, amable. Su fruto, los higos, es propio del para&iacute;so... La higuera no quiere ser rey. Se hizo el silencio. Un arbusto se levant&oacute; y se propuso como rey. Era la zarza. Un verdadero esc&aacute;ndalo frente a las propuestas y candidaturas que se hab&iacute;an presentado. Todos los &aacute;rboles le increparon y le retaron a explicar para que serv&iacute;a una zarza. La zarza les contesto: &iquest;y para qu&eacute; sirve un rey?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/rex-magister-rey-estipite_1_7158209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2013 06:42:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Rex magister o rey estípite?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que esconde un plano fijo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/esconde-plano-fijo_1_7158210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Una de estas noches un hombre se desplomaba con un vaso de vino en la mano. No era una v&iacute;ctima m&aacute;s de las que nos trae la afici&oacute;n nocturna. Sudoroso, estaba experimentando un estado muy alterado de la conciencia cuyo origen y posterior explosi&oacute;n se hab&iacute;a desencadenado al quedarse en paro. La verdad es que esta situaci&oacute;n se podr&iacute;a haber desencadenado, igualmente, por multitud de motivos: un abandono, el desamor, una enfermedad... A pesar de la refinada (y vasta) literatura al uso, los estados alterados de la conciencia no implican ni nos llevan (en volandas) a tener una experiencia m&iacute;stica o, al menos, espiritual. No hay m&iacute;stica en esto, hay dolor. Las situaciones l&iacute;mite no siempre nos elevan; al contrario, suele suceder que nos ahogan hasta el fondo y... Esa noche, este hombre, dej&oacute; de controlar su imagen. Todo &eacute;l qued&oacute; expuesto a la mirada de otro. En este caso de la m&iacute;a. Cuando alguien
    </p><p class="article-text">
        expone, sin pretenderlo, su dolor, queda radicalmente indefenso (de eso saben mucho y viven, m&eacute;dicos, curas, psic&oacute;logos y psiquiatras). Eso es la resignaci&oacute;n. Este hombre se lamentaba (yo tambi&eacute;n). &Eacute;l, que fue arquero y valiente en otro tiempo, sent&iacute;a una profunda verg&uuml;enza de que otro fuese testigo de su desplome. La debilidad es vista y vivida como una tragedia (como una desgracia). No hay experiencia m&aacute;s insondable y honda que la de ser testigo, que la de acompa&ntilde;ar a quien siente (y padece) dolor. Por eso cansa y agota tanto. Los que fueron arqueros (y valientes) en otros tiempos, andan ahora por las esquinas huidizos, acongojados, acojonados, asustados y, lo que es peor, avergonzados.
    </p><p class="article-text">
         Conformamos los dos un plano fijo sentados en un bordillo de hormig&oacute;n. Los planos fijos son contenedores del tiempo. Lo condensan. Cuando la gente pasa a nuestro lado lo que ve es un plano fijo. No existe voluntad para ver e intervenir, &iquest;c&oacute;mo se va a intervenir frente a un plano fijo? Son fantasmas con cataratas de polvo en sus ojos. Son fantasmas con la memoria vencida. Son p&aacute;jaros ciegos, se mueven pero no ven. A lo sumo aguantan los planos fijos de la televisi&oacute;n... Los dos nos convertimos en vig&iacute;as que observan sin ser vistos. La gente no quiere ni ve a los vig&iacute;as. Las gentes quieren timoneles. Pero son los vig&iacute;as los que alertan y avisan del peligro. Los vig&iacute;as son como los modernos astr&oacute;nomos que utilizan telescopios de espejos c&oacute;ncavos para rastrear el universo, para mostrar realidades que pasan desapercibidas en la vida ordinaria (&iexcl;no hay otra!). Hay gentes, transformadas en masas de badulaques, que lo que quieren es timoneles. Les aburren los vig&iacute;as. Hay gentes que construyen toda su vida bajo la aspiraci&oacute;n de ser timoneles y dejan de ver... Dedican su inteligencia y ambici&oacute;n (no siempre en ese orden) a alimentar su propia marca (en una direcci&oacute;n o en la contraria si es preciso). Los modernos denominan a este innegable esfuerzo <em>brand yourself: la marca de uno mismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche quise ser y actuar como un vig&iacute;a pero... tambi&eacute;n me desplom&eacute;. Ay!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: ayer tuvo lugar la apertura del a&ntilde;o judicial 2013/2014. El Rey, el Presidente del Tribunal Supremo, el Fiscal General, ministros, alcaldesa, diputados, empresarios y representantes de todos los poderes asistieron. Parec&iacute;an una <em>chanfaina</em>, un guiso con poca sustancia. Una reuni&oacute;n de <em>badulaques</em>. Esos s&iacute; que conformaban un plano fijo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/esconde-plano-fijo_1_7158210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Sep 2013 06:12:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que esconde un plano fijo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Alamín]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/alamin_1_7158212.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El alam&iacute;n es un t&eacute;rmino de origen &aacute;rabe que identifica al responsable de contrastar pesos y medidas.
    </p><p class="article-text">
        Deb&iacute;a ser una persona de buen criterio y conocimiento y con una trayectoria de honestidad en su oficio. As&iacute; deben ser las caracter&iacute;sticas de los responsables de contrastar pesos y medidas. Ser&iacute;a una estafa que quien mide y valora enga&ntilde;e. Ser&iacute;a una tragedia que quienes tienen la responsabilidad de adoptar medidas que condicionan la vida de las gentes se equivoquen. Ser&iacute;a una verg&uuml;enza que quienes tienen la capacidad de provocar da&ntilde;o y sufrimiento sean al mismo tiempo quienes lo midan y eval&uacute;en. Ay.
    </p><p class="article-text">
         Existe una hermosa finca al norte de Toledo, junto al r&iacute;o Alberche, de alto valor cineg&eacute;tico y que ha sido utilizada en numerosas ocasiones para partidas de caza. Se llama Finca El Alam&iacute;n. Fue propiedad de Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n y ahora pertenece a la empresaria y dise&ntilde;adora de moda Carolina Herrera. Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n ha sido presidente de la patronal empresarial (CEOE) y en la actualidad est&aacute; imputado en cinco delitos, entre ellos el de apropiaci&oacute;n indebida. Se le adjudica verdadera admiraci&oacute;n por la pol&iacute;tica Esperanza Aguirre, de ella dijo en p&uacute;blico: &iexcl;es cojonuda! Durante su mandato como presidente de la patronal repet&iacute;a, una y otra vez, que la vida laboral se deb&iacute;a alargar hasta los 70 a&ntilde;os. Es cu&ntilde;ado de Arturo Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Arturo Fern&aacute;ndez (no confundir con el castizo actor del mismo nombre) es presidente de la patronal empresarial madrile&ntilde;a (CEIM) y vicepresidente de la patronal espa&ntilde;ola. Ha sido Medalla de Oro al M&eacute;rito en el Trabajo. Fue miembro del consejo de administraci&oacute;n de Bankia. Cuando su cu&ntilde;ado, Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n, fue detenido, calific&oacute; el suceso como una &ldquo;incidencia&rdquo;. En la actualidad est&aacute; imputado por sus actuaciones en el mencionado consejo de administraci&oacute;n de
    </p><p class="article-text">
        Bankia. De &eacute;l se conoce su colaboraci&oacute;n y afinidad pol&iacute;tica con Esperanza Aguirre. Es amigo de Juan Rosell.
    </p><p class="article-text">
        Juan Rosell es el actual presidente de la patronal de los empresarios (CEOE). Amigo de D&iacute;az Ferr&aacute;n y del se&ntilde;or Fern&aacute;ndez, su rostro tiene muchas similitudes con el de algunos c&oacute;micos brit&aacute;nicos. Se le atribuyen magn&iacute;ficas relaciones con la c&uacute;pula dirigente de los nacionalistas conservadores catalanes (CIU). Recientemente coment&oacute;, con la elegancia que caracteriza a la burgues&iacute;a catalana, respecto a los empleados p&uacute;blicos (por oposici&oacute;n) que &ldquo;hay que combatir a estos empleados p&uacute;blicos y decirles que no son due&ntilde;os de sus puestos de trabajo, sino que trabajan para nosotros&rdquo;. Nunca aclar&oacute; quienes inclu&iacute;a en la expresi&oacute;n &ldquo;nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos personajes inundan, desbordan, contaminan el discurso medi&aacute;tico, Est&aacute;n cubriendo todo el espacio con el mismo material del que est&aacute;n hechos sus rostros: &iexcl;con cemento armado! Me niego a aceptar que estos personajes responsables de contrastar y aplicar pesos y medidas sean al mismo tiempo quienes eval&uacute;en las consecuencias. Asco me dan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: existe una curiosa imagen en la que posan, despu&eacute;s de una partida de caza de perdices, varios personajes.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; est&aacute;n Arturo Fern&aacute;ndez, Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n, el inefable Jaume Matas y el Rey Juan Carlos. La partida de amigos se celebr&oacute; en la Finca El Alam&iacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/alamin_1_7158212.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Sep 2013 01:23:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Alamín]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
