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    <title><![CDATA[Cordópolis - José María Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/jose-maria-martin/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - José María Martín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El podcast ‘Diseño a la vista’ revela el proceso interno de cambio de nombre de la Mezquita-Catedral de Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/podcast-diseno-vista-revela-proceso-interno-cambio-nombre-mezquita-catedral-cordoba_1_11706059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35cedd45-561e-4074-bb16-e672fcf42d59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El podcast ‘Diseño a la vista’ revela el proceso interno de cambio de nombre de la Mezquita-Catedral de Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tacet y Estudio Pablo Gallego invitan a descubrir el impacto del diseño en la vida cotidiana, desde la gestión patrimonial hasta el aceite de oliva y las startups tecnológicas</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 2010 el obispo de C&oacute;rdoba, Demetrio Fern&aacute;ndez, reclam&oacute; que se dejara de llamar Mezquita a la Mezquita de C&oacute;rdoba y pasara a denominarse Catedral, se abri&oacute; una crisis de comunicaci&oacute;n en el Cabildo Catedral que tard&oacute; varios a&ntilde;os en ser solventada. La movilizaci&oacute;n ciudadana, liderada por la Plataforma Mezquita C&oacute;rdoba, exigi&oacute; una rectificaci&oacute;n. La pol&eacute;mica se centr&oacute; en el nombre: la identidad verbal del principal monumento de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        El podcast <em>Dise&ntilde;o a la vista</em>, de <a href="https://www.tacet.media/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tacet</a> y <a href="https://estudiopablogallego.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio Pablo Gallego</a>, dedica un episodio a relatar c&oacute;mo se afront&oacute; esa situaci&oacute;n desde el punto de vista del equipo de expertos que fueron llamados a arreglar el entuerto. Ohayo y Estudio Pablo Gallego, junto con el arquitecto Amador Esteban y otros profesionales del dise&ntilde;o, la comunicaci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n del patrimonio, abordaron aquel encargo diferenciando la identidad institucional del Cabildo Catedral de la poderosa imagen del monumento, definiendo lo que en branding se denomina su arquitectura de marca. Como resultado, se propuso una nueva marca verbal y un nuevo nombre: &ldquo;Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de C&oacute;rdoba&rdquo;, que con el tiempo se simplific&oacute; a &ldquo;Mezquita Catedral&rdquo;. Adem&aacute;s, se desarroll&oacute; <a href="https://mezquita-catedraldecordoba.es/site/assets/files/5959/ident_versiones.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva marca visual </a>para el Cabildo que, entre otros elementos, encapsulaba en una mirada cenital el bosque de columnas caracter&iacute;stico de la mezquita isl&aacute;mica y la planta de cruz de la catedral cristiana.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El dise&ntilde;o sirvi&oacute; para calmar el debate&rdquo;, recuerda el dise&ntilde;ador Pablo Gallego, quien revela que hubo que trabajar con el Cabildo Catedral para reconducir la propuesta inicial que realiz&oacute; esta instituci&oacute;n para la marca verbal: &ldquo;Su primera idea cuando nos llamaron era que el nombre fuera &lsquo;Catedral de C&oacute;rdoba, antigua mezquita&rsquo;. Y, claro, eso no es un nombre, es una frase&rdquo;.&nbsp;
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    </figure><p class="article-text">
        En este episodio de <em>Dise&ntilde;o a la vista</em> intervienen varias de las personas que participaron en este proceso, culminado en 2016, como los dise&ntilde;adores Ignacio Collado, Rosa Mu&ntilde;oz, Pablo Gallego, Juan Bola&ntilde;os, el arquitecto conservador de la Mezquita-Catedral, Gabriel Rebollo, o el portavoz del Cabildo, Jos&eacute; Juan Jim&eacute;nez G&uuml;eto.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El dise&ntilde;o, tambi&eacute;n en relaci&oacute;n con las startups y el AOVE</strong></h2><p class="article-text">
        Los otros dos episodios con los que nace el podcast <em>Dise&ntilde;o a la vista</em> analizan c&oacute;mo ha sido la relaci&oacute;n del dise&ntilde;o con el sector del aceite de oliva y las startups.
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                José María Penco, Pablo Gallego y Juan Bolaños.                            </span>
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        <em>Nombra tres marcas de aceite</em> evidencia c&oacute;mo el imaginario colectivo ha logrado retener pocas marcas de aceite de oliva y c&oacute;mo la m&aacute;s recordada, Carbonell, vend&iacute;a aceite refinado, lo que supuso una importante losa para el desarrollo de un relato m&aacute;s vinculado a la calidad. &ldquo;En Espa&ntilde;a la narrativa del AOVE es la herencia, el marquesado y la cooperativa, que no ha conseguido trascender mucho&rdquo;, reflexiona Juan Bola&ntilde;os en este episodio donde participa tambi&eacute;n Jos&eacute; Mar&iacute;a Penco, director de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Municipios del Olivo, AEMO, quien asegura que &ldquo;a pesar de que hace 20 o 25 a&ntilde;os el packaging del aceite en Espa&ntilde;a normalmente era una etiqueta con la Virgen del pueblo o, en el mejor de los casos, el castillo, ha habido un cambio absolutamente espectacular: el dise&ntilde;o ha irrumpido de una forma muy acelerada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El tercer episodio de este podcast &lsquo;Startups, el logos antes que el logo&rsquo; incide en la importancia que tiene situar el dise&ntilde;o en el centro del proyecto de emprendimiento. &ldquo;Igual que no improvisas la contabilidad, el dise&ntilde;o y la comunicaci&oacute;n de la empresa no puede ser una ocurrencia&rdquo;, dice Miguel Calero, emprendedor y CEO de Wealize, una startup que tuvo que enfrentarse a un proceso de <em>rebranding </em>para crecer en el sector del <em>blockchain </em>y otras tecnolog&iacute;as de &uacute;ltima generaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este episodio, grabado en la Semana del Emprendimiento de la Universidad Loyola, participan tambi&eacute;n otras startups como CUCO, Tierra47 y Bluerisk.
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    </figure><p class="article-text">
        Sigue el podcast <strong>Dise&ntilde;o a la vista</strong> en tu plataforma favorita:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/show/3FXxGOQHwltqN0Y05NxwcR" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Spotify</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://go.ivoox.com/sq/2477189" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ivoox</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://iheart.com/podcast/222344249" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iHeart Radio</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/dise%C3%B1o-a-la-vista/id1771807215" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apple Podcast</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://music.amazon.com/podcasts/939c09a5-5667-4e72-9a8d-b274d1f8de27" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amazon Music&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.deezer.com/show/1001281871" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deezer</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/patrimonio/podcast-diseno-vista-revela-proceso-interno-cambio-nombre-mezquita-catedral-cordoba_1_11706059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Oct 2024 18:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El podcast ‘Diseño a la vista’ revela el proceso interno de cambio de nombre de la Mezquita-Catedral de Córdoba]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Mezquita,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[🎙 PODCAST | Aguas regeneradas, aguas a contracorriente]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/podcast-aguas-regeneradas-aguas-contracorriente_1_11493327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bba4a2a0-83c9-4abe-975c-3a8cc3db93b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="🎙 PODCAST | Aguas regeneradas, aguas a contracorriente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Cordópolis' y Emacsa estrenan un podcast para dar a conocer una de las iniciativas llamadas a marcar la gestión del agua en la ciudad en el futuro</p></div><p class="article-text">
        En C&oacute;rdoba, cada vez que fregamos los platos, tiramos de la cisterna o nos duchamos, el agua usada viaja por las tuber&iacute;as hasta la estaci&oacute;n depuradora de La Golondrina, situada a tres kil&oacute;metros al oeste del aeropuerto. Esta planta depura entre 25 y 27 hect&oacute;metros c&uacute;bicos de agua anualmente antes de verterla al r&iacute;o Guadalquivir. Pero, &iquest;y si pudi&eacute;ramos reutilizar esa agua depurada antes de devolverla al r&iacute;o?
    </p><p class="article-text">
        Esta es la pregunta que intenta responder &lsquo;Aguas regeneradas, aguas a contracorriente&rsquo;, el nuevo podcast de Cord&oacute;polis para EMACSA: una historia que aspira a explicar &iquest;qu&eacute; son las aguas regeneradas, para qu&eacute; podr&iacute;an servir y qu&eacute; falta para que sean una realidad en C&oacute;rdoba? en plena situaci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica y necesidad de eficiencia en los recursos h&iacute;dricos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; son las aguas regeneradas?</strong></h3><p class="article-text">
        La idea central es sencilla: tomar el agua depurada y someterla a un tratamiento adicional para emplearla en diversos usos urbanos, tales como el riego de parques o el baldeo de calles, antes de devolverla al r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Las aguas regeneradas suponen la intervenci&oacute;n del ser humano para ir a contracorriente del ciclo del agua y evitar, aunque sea moment&aacute;neamente, verter al cauce un agua a la que se le puede dar un nuevo uso por parte de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Las aguas regeneradas son aquellas que, aunque provienen de aguas residuales, han sido tratadas para eliminar contaminantes y son acondicionadas para su reutilizaci&oacute;n en esos y otros &aacute;mbitos. &ldquo;Estamos solicitando unos tres hect&oacute;metros c&uacute;bicos de agua depurada para uso propio de la ciudad&rdquo;, explica en el podcast el presidente de EMACSA, Jes&uacute;s Coca. Para implementar este plan, EMACSA necesita la autorizaci&oacute;n de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Guadalquivir, quien tiene la visi&oacute;n global del sistema h&iacute;drico y decide cu&aacute;nto puede soportar el sistema sin comprometer su sostenibilidad.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"><strong>Beneficios y desaf&iacute;os</strong></h3><p class="article-text">
        El uso de aguas regeneradas ya lo aplican otras ciudades, su implementaci&oacute;n en C&oacute;rdoba representa una oportunidad para mejorar el balance h&iacute;drico de la ciudad. La inversi&oacute;n necesaria ronda los 40 millones de euros. Las aguas regeneradas deben cumplir con rigurosos controles qu&iacute;micos, biol&oacute;gicos y microbiol&oacute;gicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba, una ciudad en expansi&oacute;n con un creciente n&uacute;mero de zonas verdes, necesita recursos adicionales de agua. La reutilizaci&oacute;n de agua depurada no solo ayuda a cerrar el ciclo integral del agua en la ciudad, sino que tambi&eacute;n contribuye a la sostenibilidad ambiental.
    </p><p class="article-text">
        El podcast cuenta con la participaci&oacute;n del presidente de EMACSA, Jes&uacute;s Coca, el jefe de Control de Calidad de EMACSA, Rafael Mar&iacute;n, y Javier Rojas, responsable del Servicio de Depuraci&oacute;n de EMACSA.
    </p><p class="article-text">
        Escucha &lsquo;Aguas regeneradas, aguas a contracorriente&rsquo;:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Spotify</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://open.spotify.com/episode/5CfVrDVndDmx0oNwAwrear?si=c7457dcd8b01436d" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://open.spotify.com/episode/5CfVrDVndDmx0oNwAwrear?si=c7457dcd8b01436d</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apple Podcast</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://podcasts.apple.com/es/podcast/aguas-regeneradas-aguas-a-contracorriente/id1656226982?i=1000660883257" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://podcasts.apple.com/es/podcast/aguas-regeneradas-aguas-a-contracorriente/id1656226982?i=1000660883257</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ivoox</strong>
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://go.ivoox.com/rf/131085292" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://go.ivoox.com/rf/131085292</a>
    </p><h3 class="article-text">Cr&eacute;ditos</h3><p class="article-text">
        &lsquo;Aguas regeneradas, aguas a contracorriente&rsquo; es un podcast de Cord&oacute;polis para EMACSA.
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n, guion, dise&ntilde;o sonoro y montaje: Tacet.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/local/podcast-aguas-regeneradas-aguas-contracorriente_1_11493327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jul 2024 19:42:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[🎙 PODCAST | Aguas regeneradas, aguas a contracorriente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Emacsa,Podcast,agua,economía circular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una estafa en Colombia, un falso duque y una duquesa cordobesa de verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/estafa-colombia-falso-duque-duquesa-cordobesa_1_10289641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35821211-8476-43c5-b336-135468d57001_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una estafa en Colombia, un falso duque y una duquesa cordobesa de verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alejandro Estrada Cardona ha sido denunciado por estafar 300.000 dólares a una veintena de personas haciéndose pasar por un aristócrata cordobés</p></div><p class="article-text">
        El ducado de Cardona existe, y quien ostenta su representaci&oacute;n no es un duque, sino una duquesa con fuerte vinculaci&oacute;n con C&oacute;rdoba (Espa&ntilde;a): Casilda Ghisla Guerrero-Burgos Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba, nacida en 1982. La XXI Duquesa de Cardona y su ducado no tienen ninguna relaci&oacute;n con Alejandro Estrada Cardona, joven colombiano que ha sido denunciado por estafar 300.000 d&oacute;lares a casi una veintena de personas de su pa&iacute;s haci&eacute;ndose pasar por el futuro duque de Cardona. Fuentes de la Casa de Cardona recalcan a este peri&oacute;dico lo obvio: no tienen absolutamente nada que ver con este asunto.
    </p><p class="article-text">
        La presunta estafa la desvel&oacute; <a href="https://radioambulante.org/audio/lord-alejandro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Radio Ambulante</a>, el prestigioso podcast narrativo que desde hace diez a&ntilde;os cuenta las historias de Am&eacute;rica Latina y que ha obtenido numerosos premios, el m&aacute;s reciente el Premio Ondas Global del Podcast a la Trayectoria y Consolidaci&oacute;n del Podcast en Espa&ntilde;a y Latinoam&eacute;rica. En su episodio &lsquo;Lord Alejandro&rsquo;, las v&iacute;ctimas de Alejandro Estrada y su madre Olga Cardona narran c&oacute;mo este joven universitario de Medell&iacute;n les cautiv&oacute; con su relato: Alejandro dec&iacute;a ser nieto de un duque espa&ntilde;ol, el supuesto Duque de Cardona, que hab&iacute;a migrado a Latinoam&eacute;rica en la Guerra Civil Espa&ntilde;ola y que le hab&iacute;a dejado en herencia en Espa&ntilde;a una importante cantidad de dinero, propiedades y empresas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El falso heredero y su madre sedujeron a abogados, profesores universitarios, comerciantes y otros de sus conocidos, reclut&aacute;ndolos para el supuesto equipo de profesionales con el que gestionar&iacute;an todo ese patrimonio. Parad&oacute;jicamente, los supuestos nobles millonarios empezaron a pedirles prestado dinero para conseguir desbloquear la herencia, que &ndash;dec&iacute;an&ndash; estaba bajo custodia de un juzgado de Madrid. El podcast avanza narrando todas las tretas puestas en marcha por el supuesto estafador: viajes a Europa, promesas de recepciones de la Casa Real Espa&ntilde;ola, gastos en ropas de marca y expertos en protocolo, delirantes fotos con castillos de fondo, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso est&aacute; <em>sub iudice</em>, pero Alejandro Estrada Cardona ha negado los hechos que se le imputan en varias entrevistas en medios colombianos asegurando que nunca esgrimi&oacute; el argumento del ducado, sino que en realidad fue &eacute;l el timado por quienes ahora se presentan como v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        La duquesa de Cardona, la de verdad, tiene 41 a&ntilde;os y hered&oacute; de su madre el t&iacute;tulo nobiliario; ha vivido una parte de su vida en C&oacute;rdoba donde ahora tiene su segunda residencia. Casilda Ghisla Guerrero-Burgos Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba es el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una casa nobiliaria espa&ntilde;ola cuya creaci&oacute;n se remonta al siglo XV y que se vincula geogr&aacute;ficamente al municipio barcelon&eacute;s de Cardona. Su ducado ha sido heredado hist&oacute;ricamente de unos a otros familiares. Ahora, esta mujer, Grande de Espa&ntilde;a y recientemente casada en segundas nupcias con un primo segundo del rey Felipe VI, es quien luce el t&iacute;tulo. Como explic&aacute;bamos al principio, no tiene nada que ver con la estafa en Colombia, simplemente el presunto estafador ha usado el nombre de su ducado para cimentar la estafa.
    </p><p class="article-text">
        Casilda Ghisla Guerrero-Burgos es propietaria de la finca El Patriarca, de la que el Ayuntamiento de C&oacute;rdoba expropi&oacute; 50 hect&aacute;reas por las que pag&oacute; 1,5 millones de euros, tras a&ntilde;os y a&ntilde;os de pleitos y una sentencia del Tribunal Supremo. La duquesa, claro, quer&iacute;a mucho m&aacute;s por estos terrenos. En 2017 fue <a href="https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/duquesa-cardona-condenada-pagar-84-000-euros-dispararsele-rifle-herir-guarda_1_7026646.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condenada a pagar 84.000 euros</a> al guarda de una de sus fincas que result&oacute; herido por arma de fuego despu&eacute;s de que a la duquesa se le disparara el rifle que manejaba en una cacer&iacute;a nocturna en 2012. El guarda qued&oacute; cojo y fue despedido. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/estafa-colombia-falso-duque-duquesa-cordobesa_1_10289641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2023 03:45:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una estafa en Colombia, un falso duque y una duquesa cordobesa de verdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,estafa,Colombia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["25 grados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/25-grados_1_6782963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        C&oacute;rdoba, 1 de junio de <strong>2036</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La alcaldesa de C&oacute;rdoba acaba de anunciar que en tan solo catorce d&iacute;as los cordobeses <strong>deber&aacute;n abandonar la ciudad</strong> y que no se permitir&aacute; el regreso a la misma hasta el pr&oacute;ximo <strong>23 de octubre</strong>. Era un secreto a voces pero ya es una <strong>decisi&oacute;n firme</strong> que cuenta con el apoyo un&aacute;nime del gobierno y la oposici&oacute;n que a trav&eacute;s del pleno municipal ha suscrito el decreto que regula esta <strong>in&eacute;dita medida</strong>. &ldquo;<strong>C&oacute;rdoba no es un lugar seguro</strong> para vivir&rdquo;, dijo la primera edil, despu&eacute;s de que las temperaturas se mantuvieran por encima de los <strong>55 grados</strong> durante la Feria de Nuestra Se&ntilde;ora de la Salud provocando los ya conocidos y graves episodios de <strong>violencia</strong> en el recinto del <strong>Arenal</strong> y espec&iacute;ficamente en una de las l&iacute;neas de <strong>Aucorsa</strong>. &ldquo;El <strong>dolor</strong> de las familias de las v&iacute;ctimas ha estado muy presente en esta decisi&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;, amparada por el equipo de gobierno y los portavoces de la <strong>oposici&oacute;n</strong>. Las <strong>previsiones</strong> meteorol&oacute;gicas para estos &uacute;ltimos d&iacute;as de primavera y para el verano no son nada halag&uuml;e&ntilde;as y, al igual que en el resto de la Vega del Guadalquivir, las temperaturas m&aacute;ximas podr&iacute;an mantenerse por encima de los <strong>60</strong> grados durante varias semanas y, lo que es peor, las m&iacute;nimas no bajar&iacute;an de <strong>45</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n se ha tomado tras varios d&iacute;as de intensa deliberaci&oacute;n y fue anunciada por la propia alcaldesa aunque, seg&uacute;n diversas fuentes municipales, no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s desde que <strong>El Corte Ingl&eacute;s</strong> decidiera <strong>cerrar</strong> este verano sus instalaciones en la ciudad. Es cierto que desde hace una d&eacute;cada, los comercios decidieron ir <strong>suspendiendo progresivamente</strong> su actividad durante agosto. Incluso, algunos optaron por prolongar su cierre desde junio colgando en sus escaparates m&aacute;s que eufem&iacute;stico &ldquo;<strong>cerrado por vacaciones</strong>&rdquo;. El presidente de <strong>Comercio C&oacute;rdoba</strong> justificaba esa decisi&oacute;n en la &ldquo;escasa poblaci&oacute;n&rdquo; que permanece en la ciudad durante estos meses, pero tras el anuncio de El Corte Ingl&eacute;s la pasada semana el proceso se aceler&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La gente no est&aacute; <strong>sorprendida</strong>, porque ya se hab&iacute;an ido&rdquo;, comentaba un ciudadano que fue visto en el entorno de la calle <strong>Capitulares</strong> parapetado con un traje de <strong>beduino</strong>, imprescindible para poder salir a la calle durante el d&iacute;a. Es cierto, la poblaci&oacute;n ya hab&iacute;a huido a <strong>Fuengirola</strong> mayoritariamente y, curiosamente, a las <strong>parcelas</strong> de la periferia, anta&ntilde;o ilegales, y que en estos momentos se antoja como una de las m&aacute;s acertadas decisiones urban&iacute;sticas del principio de <strong>siglo XXI</strong> cuando la proliferaci&oacute;n de las mismas fue m&aacute;s notable. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n nos iba a decir que las parcelas iban a ser la soluci&oacute;n para las familias que no pueden marcharse a la costa?&rdquo;, bromeaba un ex <strong>concejal ecologista</strong>, conocido por su hist&oacute;rico papel en la d&eacute;cada de los 90 y principios de los 2000 en la lucha contra el <strong>urbanismo salvaje</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La masiva plantaci&oacute;n de <strong>arbolado</strong>, la retirada del <strong>granito</strong> en parques, calles peatonales y el <strong>entoldamiento</strong> de todo el casco urbano <strong>no ha sido suficiente</strong> en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para paliar la situaci&oacute;n. El microclima &ndash;popularmente conocido como &ldquo;los chorritos de agua&rdquo;- que entraba en funcionamiento en los &uacute;ltimos veranos se demostr&oacute; <strong>perjudicial</strong> por sus consecuencias de higiene y salubridad y por el <strong>bochorno</strong> que provocaba al entrar el agua en contacto con el suelo. El calor del &uacute;ltimo lustro ha provocado el cierre del <strong>Jard&iacute;n Bot&aacute;nico</strong> de C&oacute;rdoba, ya que el incremento de las transferencias de capital del ayuntamiento hac&iacute;an del todo <strong>insostenible</strong> esta infraestructura p&uacute;blica. Particularmente notable ha sido el esfuerzo de los cordobeses por salvar su <strong>patrimonio</strong>, &uacute;nica fuente de riqueza de la ciudad, y es por ello que las obras del museo <strong>Julio Romero de Torres</strong> cuelgan de las paredes de algunas parcelas de <strong>La Barquera y las Siete Fincas</strong>, tras una campa&ntilde;a de crowfunding que ha permitido su traslado. Quien no ha podido resistir los envites de la meteorolog&iacute;a ha sido el <strong>C&iacute;rculo de la Amistad</strong>, cuyas instalaciones permanecen abandonadas y tomadas por la <strong>naturaleza</strong> pese a la lucha incansable de los <strong>Amigos de la Capa</strong> cordobesa que llegaron a descolgar varias de las cortinas del sal&oacute;n Liceo con el objetivo de enviarlas al norte para su mejor conservaci&oacute;n. Algunas plataformas ciudadanas solicitaron la apertura del denominado <strong>C4</strong> como centro de atenci&oacute;n a <strong>ancianos, enfermos cr&oacute;nicos y otros colectivos vulnerables</strong>. Sin embargo, la <strong>comisi&oacute;n</strong> que estudia sus posibles usos a&uacute;n no ha culminado sus trabajos y la <strong>Junta de Andaluc&iacute;a</strong> mantiene el centro sin inaugurarse, como ya se ha informado en numerosas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n no tendr&aacute; ya permiso para permanecer en el casco urbano durante estos meses y para garantizar la <strong>seguridad</strong> en viviendas, comercios y edificios p&uacute;blicos durante este periodo se han instalado varios <strong>campamentos militares</strong> en sitios estrat&eacute;gicos como los jardines de <strong>Col&oacute;n</strong>, el antiguo <strong>Mercado Victoria</strong>, las plazas de la <strong>Corredera</strong> y las Ca&ntilde;as y los jardines del <strong>avi&oacute;n</strong> del 2016, justo cuando &eacute;ste iba a abrir sus puertas como instalaci&oacute;n cultural. &ldquo;<strong>No se trata de un toque de queda</strong>&rdquo;, aclar&oacute; el subdelegado del Gobierno, sino de una &ldquo;prohibici&oacute;n absoluta&rdquo;. &ldquo;No es un juego, nuestros hombres est&aacute;n <strong>preparados</strong> para intervenir&rdquo;.
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        Pocos han protestado por la decisi&oacute;n ya que en la ciudad pr&aacute;cticamente no quedaba nadie salvo el programador de los <strong>cines de verano</strong> y dos <strong>artistas callejeros </strong>que han sido detenidos tras ser sorprendidos in fraganti dibujando en fachadas una misma pintada: &ldquo;<strong>25 grados</strong>&rdquo; que provocaba a la par esperanza y <strong>desolaci&oacute;n</strong>. Las presiones de la <strong>Federaci&oacute;n de Pe&ntilde;as</strong> han surtido efecto al lograr que la prohibici&oacute;n finalice el <strong>23 de octubre</strong> &ldquo;para al menos poder celebrar <strong>San Rafael </strong>con normalidad&rdquo;, asegur&oacute; su presidente que, no obstante, lament&oacute; que desde hace a&ntilde;os los peroles que se celebran con motivo de esta fecha sean &ldquo;<strong>brunch fr&iacute;os</strong>&rdquo; ante la prohibici&oacute;n de hacer fuego en el seco campo. No se espera, en esta ocasi&oacute;n, que se produzcan <strong>grupos de resistencia</strong> que opten por quedarse en la ciudad ya que el suministro de <strong>energ&iacute;a</strong> se interrumpe y, sencillamente, &ldquo;<strong>la vida no es posible aqu&iacute;</strong>&rdquo;, seg&uacute;n justific&oacute; la alcaldesa.
    </p><p class="article-text">
        El Conjunto Monumental <strong>Mezquita</strong> Catedral de C&oacute;rdoba dejar&aacute; de ser visitable por tanto desde el mismo d&iacute;a 15 de junio, los <strong>hoteles</strong> ya han cerrado y aplicado sus ERTES tras la ca&iacute;da del turismo y solo se puede comprar <strong>comida</strong> a dos peque&ntilde;os productores que aprovecharon el solar del Palacio del Sur en el Parque de Miraflores para la siembra de patatas y tomates. Ellos tambi&eacute;n ser&aacute;n expulsados. Las actividades programadas como la <strong>Noche Blanca</strong> del Flamenco, el Festival de la <strong>Guitarra</strong>, <strong>Cosmopo&eacute;tica</strong>, <strong>Eutop&iacute;a</strong>, la <strong>Shopping Night y el Califato Gourmet</strong> se celebrar&aacute;n en el castillo de Almod&oacute;var del R&iacute;o, si es que este municipio no toma medidas tambi&eacute;n contra el calor.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>gobierno municipal</strong> tambi&eacute;n abandona la ciudad pero simb&oacute;licamente lo har&aacute;n el mismo d&iacute;a 15 de junio en un gesto que los colectivos y las asociaciones vecinales han querido <strong>aplaudir</strong> p&uacute;blicamente. Este <strong>peri&oacute;dico</strong> volver&aacute; a publicar informaci&oacute;n el mismo d&iacute;a 24, aunque como es festivo no se podr&aacute; comprar en los kioskos hasta el d&iacute;a 25, por el <strong>descanso</strong> del gremio de distribuci&oacute;n editorial.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/25-grados_1_6782963.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Sep 2016 00:53:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA["25 grados"]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La playa (espacios)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/playa-espacios_1_6782965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La noche que llegamos all&iacute; no pod&iacute;amos prever lo que iba a ocurrir. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         El escenario es una playa espa&ntilde;ola. Es un d&iacute;a cualquiera del mes de julio y, a pesar de que esta es una zona aparentemente tranquila, la multitud ha copado los primeros metros de playa. Eso no es equiparable a decir &ldquo;la playa estaba llena&rdquo; pues se tratar&iacute;a de una exageraci&oacute;n injusta. La playa llena es otra cosa, aunque he de decir que en este caso hay unos primeros metros, los m&aacute;s cercanos a la orilla, que est&aacute;n bastante saturados. La cercan&iacute;a de los dem&aacute;s impide tomar una buena perspectiva del entorno. Estamos rodeados. De hecho, nosotros hemos rodeado igualmente a otros. En un simple vistazo a la fotograf&iacute;a que he tomado desde el punto bajo la sombrilla en el que me encuentro se percibe esa sensaci&oacute;n de multitud: a la derecha la mujer embarazada que cambia de posici&oacute;n, arriba, su pareja, de la que solo vemos las manos y parte de los antebrazos justo en el momento en el que se extiende la crema solar, siguiendo hacia la izquierda y en un plano mucho m&aacute;s retirado apenas se puede distinguir gente y un carrito de beb&eacute; con una especie de mochila-conejo colgada de las asas del carro. M&aacute;s a la izquierda se ve otra gente, mujeres principalmente, bajo sombrillas verde y amarilla. En un plano m&aacute;s pr&oacute;ximo hay dos mujeres sentadas en una toalla de playa, junto a una peque&ntilde;a nevera azul de playa, bajo una sombrilla a rayas marino, turquesa y blancas. Una de ellas aparenta ser m&aacute;s joven y otra aparenta ser mayor que esta. La aparentemente m&aacute;s joven parece sujetar un cigarrillo entre sus dedos y viste un ba&ntilde;ador que juzgamos m&aacute;s peque&ntilde;o del que llev&oacute; en d&iacute;as pasados pues se deja ver el contraste del sol en la piel. Un poco m&aacute;s a la izquierda destaca una sombrilla a rayas azul marino y blanca. Es tan t&iacute;pica como la nevera azul mencionada antes. Volviendo a un plano m&aacute;s cercano vemos una horrible sombrilla dif&iacute;cil de justificar, en la que predominan los tonos anaranjados, quiz&aacute; ocre, con una extra&ntilde;a l&iacute;nea verde, algo parecido a rect&aacute;ngulos y tri&aacute;ngulos blancos con botones y una especie de mancha de ketchup que se repite aleatoriamente. A la izquierda de la sombrilla roja camina una mujer que cubre su cabeza con una pamela. Tras ella unos ni&ntilde;os juegan con la arena y un hombre con un ba&ntilde;ador color crema camina junto a la orilla. Detr&aacute;s se ven salientes, dir&iacute;amos: tres cabos. Uno m&aacute;s lejano, otro intermedio y finalmente uno m&aacute;s cercano y diferente a los otros en color e, intuimos, en textura. Hay algunas personas ba&ntilde;&aacute;ndose en un atractivo mar de un color turquesa. Eso es, b&aacute;sicamente y a grandes rasgos lo que se ve desde este punto. Hacia arriba el cielo es azul y el sol golpea intensamente. Hacia abajo hay arena y bajo ella m&aacute;s arena, agujereada por miles de palos de sombrillas clavadas con m&aacute;s o menos ah&iacute;nco. Pero esa foto no dice nada del hombre que acaba de salir del mar con los puntiagudos y cortantes fragmentos de lo que fue una litrona, hallada a tan solo unos cent&iacute;metros del lugar por donde accede al mar un nutrido grupo de ni&ntilde;os. El hombre se fotograf&iacute;a con ellos con &aacute;nimo de subir la imagen a las redes sociales para denunciar &ldquo;que esto es la ciudad sin ley&rdquo;, al tiempo que protesta tambi&eacute;n por la inacci&oacute;n de la Policia Local ante la proliferaci&oacute;n de botellones nocturnos en la playa durante estos d&iacute;as de fiesta en el pueblo. Y es que estamos de fiesta: hay verbena en la plaza, seguramente procesi&oacute;n marinera, actuaci&oacute;n de la orquesta Cristal, banderitas y bombillas de luz blanca engalanando las calles, puesto de mojitos, venta ambulante, casetilla de escopetas, kebabs, hamburguesas, castillos hinchables, camas el&aacute;sticas y tiovivo. Hay fiesta y, por la noche, a la luz de una luna roja y menguante, los j&oacute;venes se buscan en la oscuridad del mar. En la foto no se oyen los ecos del reggaeton (he buscado en Google como escribirlo) de anoche, el de los coches tronando el baile del serrucho, si me das, pikipikipiki y otros &eacute;xitos de moda. Tampoco se percibe el olor a marihuana que hay, a esta hora de sol, en una playa llena de ni&ntilde;os. Eso no quiere decir que los playistas fumen de forma generalizada sino que, como saben, el olor de ese tipo de hierba es intenso y generoso en permanencia. Un helic&oacute;ptero de la Policia Local sobrevuela la playa y bordea la costa alej&aacute;ndose hacia el este. Un hombre grita a su hija: &ldquo;La Patrulla Canina&rdquo; y una mujer, francesa de Burdeos, me reconoce su temor a un atentado del Daesh tras lo ocurrido hace unos d&iacute;as en Niza. Ella no llevar&aacute; a su hijo, de ocho a&ntilde;os, a la sesi&oacute;n de fuegos artificiales que esa misma noche se lanzar&aacute;n para el p&uacute;blico asistente en esa misma playa. Su miedo es real. Detr&aacute;s, diez hombres juegan la final de la Champions League en f&uacute;tbol playa. Son j&oacute;venes a excepci&oacute;n de tres de ellos, notablemente adultos, pero que persiguen demostrar su entereza f&iacute;sica luciendo cuerpo y forzando carreras y marcajes. En la esquina, en el c&oacute;rner, cinco chicas adolescentes observan el partido alternando mirada al campo y mirada al m&oacute;vil. Hay pocos m&oacute;viles en la playa. Es decir, pocos en comparaci&oacute;n con los m&oacute;viles que hay en un concierto, o en un vag&oacute;n de metro o en un pleno municipal. Tal vez sea que los m&oacute;viles son caros y en esta playa, ni el calor, ni el riesgo de que sufran alg&uacute;n da&ntilde;o parecen descartados. Tampoco hay libros en la playa, al menos (como ocurre con los tel&eacute;fonos m&oacute;viles) veo pocos: ninguno conocido, las portadas me hacen sospechar que se trata de novelas de misterio, en el mejor de los casos policiacas. Imagino bajo las sombrillas alg&uacute;n poeta, por estad&iacute;stica debe haber al menos uno en esta playa. Quiz&aacute; ese hombre que camina cargado (peque&ntilde;a piscina hinchable, dos sombrillas, cubo, pala y rastrillo, mochila, silla de playa) y que a lo lejos se confunde con uno de esos vendedores de pareos. Ayer, a trav&eacute;s de la ventana del apartamento, vi como uno de ellos organizaba sus montones. Sobre el c&eacute;sped de la urbanizaci&oacute;n extra&iacute;a del pl&aacute;stico las coloridas telas, las doblaba y apilaba en dos montones (uno para cada hombro) y eleg&iacute;a uno para llevarlo desdoblado, luciendo los motivos geom&eacute;tricos de esta mezcla de mantel, pasmina, y retal. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el criterio de selecci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo se guiar&iacute;a este hombre -a todas luces extranjero- para apostar por un dise&ntilde;o capaz de atraer la mirada de quienes observan el tiempo pasar desde sus toallas? &iquest;Qu&eacute; porcentaje de &eacute;xito o fracaso se jugaba en esa d&eacute;cima de segundo en el que optaba por el dibujo azul y blanco o el apabullante marino y fucsia? Ese hombre va de una punta a otra de la playa, vestido y cargado. En paralelo a &eacute;l, pero siempre en la orilla, descalzos y a mayor ritmo, una pareja aprieta el paso mientras ella habla sin parar y el asiente o responde con monos&iacute;labos. Pasan por delante de un hombre vasco al que su hijo grita Aita. Nadie le dice al hombre que debe extenderse bien la crema solar por la cara y luce restos blanquecinos por la frente y el carrillo izquierdo. Igualmente nadie ha advertido a ese otro de lo impropio de su breve ba&ntilde;ador, casi tan breve e impropio como el de esa otra mujer que pasea junto a &eacute;l. Ay, ah&iacute; hay ausencia de sinceridad. De noche, en la tele no ponen nada interesante y un anuncio de casino online centra su estrategia en describir una ruleta &ldquo;real&rdquo; equilibrada (aparece un nivel). &ldquo;Esc&uacute;chala&rdquo; dice la voz en off mientras un triste crupier con manga corta amaga una sonrisa. Reviso Facebook y entiendo que su algoritmo ha cerrado un c&iacute;rculo pues me sugiere como amigo a gente que no conozco de nada. Es como si hubiera agotado ya mi entorno social o como si me propusiera abrir mis redes sociales, extenderlas m&aacute;s all&aacute; de mi zona de confort. Pienso en el significado de extenderlas y me imagino estirando una especie de tela de ara&ntilde;a hasta cubrirlo todo. De fondo hay un cap&iacute;tulo de Mentes Criminales en el que no pasa nada. En la playa, a esta hora de sol, a&uacute;n resuenan los fuegos artificiales y es que algo ins&oacute;lito ha ocurrido. El estruendo de los cohetes se ha quedado rebotando entre las dos colinas que flanquean la cala. Suenan una y otra vez, como si no hubieran terminado, como un sobresalto continuo que por repetido pasa desapercibido por quienes siguen tumbados al sol.
    </p><p class="article-text">
        La noche que llegamos all&iacute; no pod&iacute;amos prever lo que iba a ocurrir. Esa frase plantea al lector una puerta tan abierta como cerrada: una inc&oacute;gnita (&iquest;qu&eacute; ocurri&oacute;?) y una certeza (algo ocurri&oacute;).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/playa-espacios_1_6782965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jul 2016 00:33:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La playa (espacios)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bosque (espacios)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/bosque-espacios_1_7152834.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Quer&iacute;a vivir en el bosque. Como <strong>Thoreau</strong>. Pero los sue&ntilde;os solo son eso, sue&ntilde;os, y el bosque queda excesivamente lejos para mantener nuestra vida, d&oacute;cil, acomodada y confortable en la <strong>ciudad</strong>. Si es <strong>salvaje</strong>, el bosque es hostil. Ahora pienso que lo que quer&iacute;a no era vivir en el bosque, entendiendo bosque como lo hace <strong>Gary Snyder</strong>, sino vivir mirando al bosque, sin mancharme los pies de barro, sin soportar los <strong>insectos</strong>, la humedad. El mito de <strong>la casa sobre los &aacute;rboles</strong> me embriag&oacute;. Por eso compr&eacute; un piso a una altura determinada que me permitiera mirar los &aacute;rboles a los ojos, no a las copas, ni a los troncos, sino <strong>a los ojos</strong>, he dicho.
    </p><p class="article-text">
        El bosque <strong>me mir&oacute;</strong>, lo hizo en su conjunto, aunque m&aacute;s bien lo hicieron los &aacute;rboles: uno a uno. Me invitaron a bajar entre ellos, a recoger sus frutos, <strong>frutos del bosque</strong>, a mezclarme con su humus, al juego de escapar de sus arenas movedizas y me retaron a soportar <strong>la vida entre ellos</strong>, a sobrevivir a lo salvaje. Pero no quise, as&iacute; que sal&iacute; a mi <strong>terraza</strong>, frente al bosque y les mir&eacute;, por un momento <strong>desafiante</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De manera imperceptible, el bosque concentr&oacute; todos sus esfuerzos en <strong>tocarme</strong> y cada d&iacute;a, las ramas de los &aacute;rboles avanzaban unos mil&iacute;metros hasta mi terraza. Al principio me pareci&oacute; una buena noticia: <strong>sentir las estaciones</strong>, la quietud del invierno, el frescor de la primavera, en oto&ntilde;o tocar el roc&iacute;o reposado en las hojas anchas a punto de caer. El <strong>avance</strong> era por momentos <strong>desmedido</strong>, en otros tiempos disimulaba, parec&iacute;a <strong>frenado</strong>. Pero lleg&oacute; la <strong>segunda primavera</strong> frente al bosque, que se toma su tiempo para todo, y la velocidad a la que <strong>crec&iacute;an las ramas</strong> se multiplic&oacute; exponencialmente. As&iacute;, cada ma&ntilde;ana sal&iacute;a a recortarlas. Al principio eso me tomaba casi media hora diaria, lo hac&iacute;a antes de ir al trabajo. Al volver, ramas y hojas hab&iacute;an invadido de nuevo <strong>mi espacio</strong>. La media hora diaria pas&oacute; a ser una hora cada ma&ntilde;ana, y luego otra cada noche, al regresar a casa. Enferm&eacute; unos d&iacute;as, lo que me oblig&oacute; a quedarme en la cama. Al salir comprob&eacute; las hojas tocando <strong>el cristal</strong>. El bosque <strong>ya estaba aqu&iacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Las <strong>tijeras</strong> de podar que compr&eacute; en la ferreter&iacute;a del barrio no eran ya lo bastante recias para cortar las ramas. Acud&iacute; al <strong>ayuntamiento</strong> y ped&iacute; que alguien me indicara c&oacute;mo solucionar este problema. El bosque ya hab&iacute;a invadido mi terraza y dos meses despu&eacute;s nadie me hab&iacute;a dado <strong>respuesta</strong>: el &aacute;rea de jardines se&ntilde;alaba que era competencia de urbanismo, urbanismo se inhibi&oacute; y las ramas empujaban ya <strong>el cristal</strong> del sal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Compr&eacute; una <strong>sierra el&eacute;ctrica</strong> y los vecinos, con raz&oacute;n, protestaron. Consegu&iacute; sacar de la terraza toda aquella madera cortada con la ayuda de unos <strong>amigos</strong>. La <strong>Polic&iacute;a</strong> Local me denunci&oacute; por <strong>tala indebida</strong> e incontrolada. La ventana volvi&oacute; a estar tupida de <strong>hojas</strong> verdes, las ramas volvieron a empujar el cristal del sal&oacute;n hasta que una madrugada me despert&oacute; el crujir de <strong>cristales sobre el suelo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Saqu&eacute; las cosas del <strong>sal&oacute;n</strong> a medida que avanzaban las ramas, con sus insectos y sus palomas. Las met&iacute; como pude en las <strong>habitaciones</strong> y unos meses despu&eacute;s, cansado de cortar y limpiar, <strong>clausur&eacute; </strong>el sal&oacute;n. Puse la casa en venta pero nadie vino a verla. El avance del bosque, al que aquel d&iacute;a mir&eacute; desafiante, era imparable as&iacute; que tapi&eacute; con <strong>ladrillos</strong> las salidas del sal&oacute;n al pasillo, donde se acumulaban ya los muebles, los libros y la mitad del <strong>chaise longe</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me establec&iacute; en la Monta&ntilde;a Fr&iacute;a hace tiempo,
    </p><p class="article-text">
        parecen haber pasado ya a&ntilde;os y a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Errando libremente, vagabundeo por bosques y arroyos
    </p><p class="article-text">
        y me detengo a mirar las cosas en s&iacute; mismas.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres no se aventuran tanto en las monta&ntilde;as,
    </p><p class="article-text">
        las nubes blancas se congregan e hinchan.
    </p><p class="article-text">
        Los pastos tiernos me sirven de colch&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        el cielo azul es una buena manta.
    </p><p class="article-text">
        Feliz con una piedra bajo la cabeza
    </p><p class="article-text">
        Dejo que cielo y tierra se afanen en sus mudanzas&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Han Shan, poeta chino dinast&iacute;a Tang. (Poema extra&iacute;do del libro &ldquo;La pr&aacute;ctica de lo salvaje&rdquo;, de Gary Snyder. Varasex ediciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/bosque-espacios_1_7152834.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Apr 2016 07:28:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El bosque (espacios)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canal]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/canal_1_7152836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Llevo meses sin escribir un art&iacute;culo. Lo he intentado varias veces pero siempre he tenido la sensaci&oacute;n de llegaba tarde, como si aquello que iba a decir ya hubiera sido dicho ya. Como el que intenta hacer un chiste en Twitter y se da cuenta de que ese chiste ya es pasado porque ha habido decenas de tuiteros que lo han dicho ya. Hay que tomarse un tiempo para escribir y yo no lo he tenido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Un tiempo se ha tomado Javier Fern&aacute;ndez para escribir Canal, XXIII Premio de Poes&iacute;a Ciudad de C&oacute;rdoba Ricardo Molina, editado por Hiperi&oacute;n. Veinte a&ntilde;os, pr&aacute;cticamente; de forma consciente o inconsciente toda una vida tallando un texto.
    </p><p class="article-text">
        No sabia que Javier hab&iacute;a perdido a un hermano hasta que le&iacute; una noticia que desvelaba los motivos del jurado para concederle el premio Ricardo Molina de Poes&iacute;a. En esa informaci&oacute;n se explicaba el tema del libro: la muerte del hermano del autor. Javier perdi&oacute; a su hermano y yo no lo sab&iacute;a. Tampoco ten&iacute;a por que saberlo, pues solo somos amigos de una forma tangencial. Amigos porque nos respetamos y porque le he de agradecer que accediera a corregir mi primer libro. Tambi&eacute;n porque hemos jugado juntos al f&uacute;tbol un tiempo, y eso une. Quiero decir que ya que &eacute;l no lo coment&oacute; en mi presencia, ni nadie me lo dijo, yo no ten&iacute;a porqu&eacute; haber sabido que su hermano hab&iacute;a muerto.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, despu&eacute;s de la concesi&oacute;n del premio, me encontr&eacute; a Javier sentado tomando un caf&eacute; en la librer&iacute;a la Rep&uacute;blica de las Letras. Le di la enhorabuena. Se la di realmente emocionado porque s&eacute; que cuida tanto lo que escribe y se atormenta destruyendo lo que no le gusta, que ser premiado era algo importante para &eacute;l. En un primer momento, sent&iacute; cierto reparo para abordar con &eacute;l el dur&iacute;simo tema que trata el libro. Es literatura, pero &iquest;c&oacute;mo hacer una pregunta sobre la muerte de un hermano? Javier me explic&oacute; todo lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        El libro hablar&iacute;a sin tapujos de un &uacute;nico hecho: el hecho determinante en la vida de su familia. Me angustiaba m&aacute;s la idea de la ausencia y lo que provoc&oacute; que la muerte accidental en s&iacute;. Quer&iacute;a leer ese libro. Volv&iacute; a encontrarme con Javier y al preguntarle por Canal, me dijo que supon&iacute;a que a m&iacute; iba a gustarme especialmente. Creo que lleg&oacute; a decirme que le apetec&iacute;a que yo lo leyera. &ldquo;Tengo muchas ganas de que lo leas&rdquo;, creo que dijo. A m&iacute; eso me emocion&oacute; porque, aunque somos amigos recientes y conocidos desde hace ya algunos a&ntilde;os, no ten&iacute;a por qu&eacute; tener esa deferencia conmigo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando leo o digo la palabra Canal recuerdo la infancia, los miedos porque a m&iacute; tambi&eacute;n me dijeron que no deb&iacute;a ir al canal, ni cruzar la carretera a lo loco, pero entonces los ni&ntilde;os &eacute;ramos libres para saltar las vallas de los colegios para jugar al f&uacute;tbol o volar en bicicleta por los mont&iacute;culos de las obras del pabell&oacute;n Vistalegre. La ciudad la extend&iacute;amos nosotros. He hecho caba&ntilde;as con pal&eacute;s y ramas en la mitad de las promociones de Poniente. Desde la casa de mi t&iacute;a Lourdes en la calle Mazzantini se ve&iacute;a la ABB y el final del mundo.
    </p><p class="article-text">
        He le&iacute;do Canal dejando que entrara completamente en m&iacute;, buscando la angustia y la pena, pensando en mis hijas, en mi mujer, en mi hermano, en mi hermana, en mis padres. He le&iacute;do Canal tres veces seguidas y son a&uacute;n insuficientes. Su estilo seco es el &uacute;nico posible, cualquier otro habr&iacute;a desembocado en una interpretaci&oacute;n de un hecho: lo correcto era la descripci&oacute;n de lo ocurrido. La distancia es un punto de vista en s&iacute; mismo, la distancia que ofrece esa frialdad es el final del poema, no el principio. He cre&iacute;do entender mejor a Javier despu&eacute;s de leer Canal, pero no estoy seguro de qu&eacute; parte de la historia es ficci&oacute;n y cual realidad. Es un poema pero pod&iacute;a ser una novela, porque ya nadie sabe qu&eacute; ha inventado ni qu&eacute; hemos vivido o inventaremos. Y debe darnos igual. Solo los y las valientes se desnudan al escribir de esta forma.
    </p><p class="article-text">
        Yo tambi&eacute;n dorm&iacute;a en el mismo cuarto que mi hermano, yo tambi&eacute;n iba al mismo colegio. De hecho, creo recordar que nosotros tambi&eacute;n &iacute;bamos al mismo colegio que Javier y su hermano Miguel, pero yo recuerdo haber defendido a mi hermano de los dem&aacute;s. Ya no s&eacute; si alguien me cont&oacute; que un ni&ntilde;o muri&oacute; al caer al canal, deber&iacute;a pregunt&aacute;rselo a mi madre, seguro que ella lo recuerda
    </p><p class="article-text">
        Veo a Javier hablando con su madre y con su hermana de la muerte de su hermano. Me eriza la piel leer las cursivas de aquello que o&iacute;an decir a la gente sobre la muerte de Miguel. La realidad no es solo lo que ocurriera aquel 5 de marzo. La realidad es lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s en esa casa. La realidad es este libro. Pienso en la soledad de Juan Antonio viendo caer a Miguel al canal. Cuando Javier dice que no quiere imaginar las horas en la casa de sus vecinos, donde lo dejaron el d&iacute;a de la muerte de Miguel recuerdo la merienda con donuts en mi casa con Carlos y Luis cuando muri&oacute; el padre de ambos. Leo y veo a la madre de Javier recordando palabra por palabra lo que la gente le dijo tras perder a su hijo.
    </p><p class="article-text">
        Dudo si debo escribir este texto.
    </p><p class="article-text">
        Me interesa la construcci&oacute;n de los recuerdos, me interesaba leer como la muerte de su hermano condicion&oacute; su vida y la de su familia a pesar de ser cronol&oacute;gicamente una historia de dimensiones m&iacute;nimas &ndash;Javier ten&iacute;a 3 a&ntilde;os, pod&iacute;a haberlo olvidado todo-.
    </p><p class="article-text">
        Leo <em>ochomesino</em> y creo que es una palabra que ya no se dice. Ahora dicen prematuros. En 1975 no hab&iacute;a protecciones en los canales y los ni&ntilde;os jugaban en las afueras. Dudo si Javier duda que lo que ocurri&oacute; con Miguel fuera un accidente. Encontrar a Miguel en algunos gestos de Marian es el &uacute;nico consuelo de esto.
    </p><p class="article-text">
        Javier tambi&eacute;n reconoce haber so&ntilde;ado con su hermano Miguel, pero no quiere hablar de ello. Me sorprende esa negativa despu&eacute;s de vaciarse en este poemario. Qu&eacute; puede haber m&aacute;s duro que reconocer que no ha conocido un tiempo sin su hermano a pesar de haber vivido solo tres a&ntilde;os con &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/canal_1_7152836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Mar 2016 05:21:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Canal]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Virginia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/virginia_1_7152838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No hay padres en el parque.&nbsp;Solo madres.
    </p><p class="article-text">
        Miento, madres y abuelos. No hay abuelas en el parque. Apenas una o dos.
    </p><p class="article-text">
        Madres que cargan con la casa encima. Cubos, palas, rastrillos, carritos, pa&ntilde;ales. Madres que visten a sus hijas como ellas y madres que aprovechan por la tarde el uniforme escolar. Madres que tienen que cuidar a los hijos de otros mientras alguien cuida a los suyos. Madres que ri&ntilde;en a sus hijos cuando estos roban los juguetes de otros. Madres que sue&ntilde;an con las nueve de la noche como puerta abierta a la paralela dimensi&oacute;n del descanso. Madres que se emocionan al mirar, otras que educan a los hijos de los dem&aacute;s y tambi&eacute;n las que&nbsp;son de dejarles libres para que conozcan la dureza de la vida. Madres que imprimen un acento latino a los hijos de otros. Madres que fuman en los bancos y hablan por tel&eacute;fono. Otras que a escondidas comen los gusanitos de sus hijos y, sedientas, beben de sus botellas de agua con motivos infantiles. Madres que comen pipas, acompa&ntilde;adas de hermanas tambi&eacute;n las comen y que cumplen como madres postizas ajenas a su propia indeterminada e indefinida maternidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;Y los padres? No hay padres en los parques, como si vivieran en plena revoluci&oacute;n industrial y apuraran un &uacute;ltimo trago en la cantina de la f&aacute;brica, hastiados, con sus monos azules o grises manchados de grasa y el cansado golpeo cadente del torno enquistado en sus o&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        Solo hay madres. Madres que pudieron ser amores de adolescencia y que ahora son <em>Virginia, madre de dos hijos, compa&ntilde;era de primaria</em> de la poeta. Virginia, <em>con un bolso colmado de galletas</em> en el parque del centro, <em>el centro de nuestra localidad min&uacute;scula, enti&eacute;ndase, no </em>e<em>l centro de las cosas</em>. Y yo no <em>estoy hablando del fracaso</em>, sino todo lo contrario. Te estoy hablando del m&aacute;s absoluto &eacute;xito, Virginia.
    </p><p class="article-text">
        *Las cursivas son parte del poema &ldquo;A Virginia, madre de dos hijos, compa&ntilde;era de primaria de la autora&rdquo;, del m&aacute;s que recomendable poemario Chatterton, de la poeta Elena Medel, editado por Visor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/virginia_1_7152838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2015 01:05:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Virginia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España, Foenkinos y Cortázar]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/espana-foenkinos-cortazar_1_7152840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En dos semanas de apag&oacute;n puedo confirmar que la bater&iacute;a de un tel&eacute;fono m&oacute;vil dura m&aacute;s si uno no tiene por qu&eacute; actualizar sus perfiles de redes sociales tres veces cada hora. Es una de las &uacute;nicas certezas hasta el momento. Por lo dem&aacute;s, estas dos semanas han sido excelentes y, aunque quiz&aacute; he olvidado alg&uacute;n cumplea&ntilde;os, mi vida social sigue tan activa o tan pasiva, seg&uacute;n se mire, que antes del apag&oacute;n. Si es cierto que hoy me interesa aun menos la actualidad y en dos semana no tengo constancia de ninguna noticia relevante, especialmente en lo relativo a C&oacute;rdoba. As&iacute; que, por el momento, la actualidad me ha abandonado y me siento feliz de ello. No as&iacute; el presente, material con el que afortunadamente seguimos encontr&aacute;ndonos en otros soportes. Para todo esto ha sido imprescindible desactivar las notificaciones que le ten&iacute;a permitidas a las aplicaciones y as&iacute; no hay estr&eacute;s ni tentaci&oacute;n, que no la ha habido. El riesgo que se asume es tener una visi&oacute;n &uacute;nica de la realidad, sin contar con la influencia de lo que otros te proponen a trav&eacute;s de sus redes sociales. Por ejemplo, he dejado de enriquecerme con los art&iacute;culos que sol&iacute;a leer recomendados por las personas a las que sigo en FB y TW. Pero sobrevivir&eacute;. Si es cierto que, sin escuchar la radio, sin leer prensa y limitando mi contacto informativo con la realidad al Telediario (que veo por costumbre desde que tengo uso de raz&oacute;n), uno debe estar &aacute;gil para no dejarse embaucar. En las &uacute;ltimas semanas en el Telediario siento que se han multiplicado exponencialmente las veces que se dice la palabra Espa&ntilde;a (no tengo datos, y me aburre pensar en hacer un an&aacute;lisis riguroso para conf&iacute;rmalo). Cada vez que oigo lo de Espa&ntilde;a, unidad, naci&oacute;n y otros t&eacute;rminos vinculados recuerdo el poema E, de Pablo Garc&iacute;a Casado, de su poemario 'Garc&iacute;a' que dice: &ldquo;Sanidad, educaci&oacute;n, servicios p&uacute;blicos: eso es la patria. Y pagar impuestos. Y vivir y dejar vivir&rdquo;. En estas semanas tambi&eacute;n he podido leer algo m&aacute;s, no sin esfuerzo, y a veces en unas condiciones deplorables. De esas lecturas alguna conclusi&oacute;n: Charlotte, de David Foenkinos es un libro con destellos, con una capacidad de emocionar que es de agradecer, pero creo que tiene trampa. En cada rengl&oacute;n del libro solo hay una frase y su autor nos cont&oacute; el pasado lunes que no hubo otra manera de escribirlo, debido al impacto que le caus&oacute; el conocer la historia de Charlotte Salomon, la protagonista del libro. Adem&aacute;s, el autor explica al lector en el mismo libro (no en un pr&oacute;logo, ni en notas a pie de p&aacute;gina sino en esos mismos renglones que mencion&aacute;bamos) los obst&aacute;culos y algunas curiosidades del proceso de escritura. Esas dos peculiaridades del libro han sido elogiadas, algo que yo valoro por su car&aacute;cter experimental. Pero, me pregunto qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si hubiera escrito el libro con su gram&aacute;tica est&aacute;ndar y ocultando (como hacen muchos autores) las vicisitudes del proceso creativo. Despu&eacute;s, en pleno ejercicio involuntario de insomnio abr&iacute; Historias de Cronopios y de Famas y ca&iacute; en la cuenta de que pocos escritores generan m&aacute;s emoci&oacute;n con el lenguaje que Cort&aacute;zar y olvid&eacute; a Foenkinos, al menos temporalmente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/espana-foenkinos-cortazar_1_7152840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2015 01:54:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[España, Foenkinos y Cortázar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apagón]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/apagon_1_7152841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esto ser&aacute; como un experimento sociol&oacute;gico, como Gran Hermano, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto c&oacute;mo ser&iacute;a la vida sin tener que estar al d&iacute;a de toda la actualidad, a qu&eacute; dedicar&iacute;a el tiempo que ahora gasto en actualizar las redes sociales, c&oacute;mo afectar&iacute;a esto a mi vida social. Pues una baja de paternidad es el momento de probarlo, tal vez sea la &uacute;ltima oportunidad y eso me asusta. Hasta diciembre se acab&oacute; visitar Facebook, Twitter, Instagram y otras redes sociales digitales. Mantengo como elementos inherentes a la supervivencia familiar, profesional y social el correo electr&oacute;nico y el WhatsApp, aunque en este &uacute;ltimo caso el consumo se reducir&aacute; a los mensajes directos, obviando los grupos. No es una hu&iacute;da, es una prueba para ver c&oacute;mo afecta esto al tiempo que dedico a los cuidados de mi entorno.
    </p><p class="article-text">
        Este blog seguir&aacute; en marcha, pues habitualmente es una comunicaci&oacute;n unidireccional, sin respuesta (salvo alg&uacute;n comentario ocasional), y recoger&eacute; aqu&iacute; o en lascosas.net el proceso y las conclusiones que se produzcan. Ser&eacute; sincero, eso quiere decir que ah&iacute; aparecer&aacute;n las tentaciones, el s&iacute;ndrome de abstinencia &ndash;si es que se produce-, las ventajas, los inconvenientes de este apag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es un reto anal&oacute;gico, el de leer en papel, sin injerencias, el de escuchar un vinilo, el de dibujar en papel, el de escribir a mano, el de esperar en la calle sin necesidad de actualizar una y otra vez el m&oacute;vil, el de simplemente perder el tiempo si esto es lo que toca en ese momento. El de, por supuesto, observar sin necesidad de fotografiar (y si se fotograf&iacute;a, sin necesidad de compartir la imagen), es el reto de aprovechar el tiempo sin tener que vivir sometido al estr&eacute;s. &iquest;Y la radio? Ser&aacute; dif&iacute;cil pero tal vez salga tambi&eacute;n temporalmente del d&iacute;a a d&iacute;a, quiz&aacute; la consuma de otra manera, tal vez sirva tambi&eacute;n para el futuro. Veremos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/apagon_1_7152841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2015 02:48:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apagón]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Familia (espacios)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/familia-espacios_1_7152842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hospital Universitario Reina Sof&iacute;a (C&oacute;rdoba) entre las 05.25h del 7 de septiembre y las 13:05h del 9 de septiembre de 2015. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En este revestimiento exterior de fachada hay oculto un cuadro de Klee, del que desconoc&iacute;a todo hasta hace unas semanas. De pronto apareci&oacute; en un libro &ldquo;Pere(t)c Tentativa de Inventario&rdquo; (Maia Ediciones) en el que se recoge una conferencia impartida por Georges Perec en agosto de 1959. Perec hace una <em>Defensa de Klee</em> (as&iacute; se llama su conferencia) para afirmar, entre otras cosas, que &ldquo;la cosa representada no es m&aacute;s que el soporte sensible de una emoci&oacute;n exigida al espectador&rdquo; y que el que Klee hubiera podido generar emoci&oacute;n en el espectador en su cuadro &ldquo;<em>El ni&ntilde;o en la escalinata</em>&rdquo; sin recurrir al grafismo y al dibujo del ni&ntilde;o &ldquo;me la suda, puesto que ha logrado cojonudamente emocionarme con algo que tal vez se considere un truco; me preocupa el resultado, no la t&eacute;cnica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y unos d&iacute;as despu&eacute;s Klee volvi&oacute; a aparecer en ese revestimiento exterior que yo miraba desde la habitaci&oacute;n 504. Justo una planta por encima de la 404, donde vivimos una semana en el motor de un hospital dos a&ntilde;os antes. Poco ha cambiado desde el 15 de agosto de 2013 en la sala de espera vac&iacute;a de la tercera planta del H. Materno Infantil, planta de paritorios y monitores. Hay esbozo de dibujo en la pared.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El cuadro de Klee que alguien ocult&oacute; en ese revestimiento lleva en el pasillo de casa de mis padres desde antes de que yo naciera. Una l&aacute;mina enmarcada que yo he visto infinidad de veces. Recuerdo que antes estuvo en el sal&oacute;n y me pregunto si dentro de treinta y cinco a&ntilde;os en mi casa estar&aacute;n los mismos cuadros de ahora. En &ldquo;Burg und sonne&rdquo; (Castillo y sol), dicen que Klee dibujaba influido por el color de T&uacute;nez. Yo veo las almenas de una muralla, quiz&aacute; la calle Kairuan, que el arquitecto Rebollo copio/false&oacute; tras visitar T&uacute;nez. Tan falso como la copia del cuadro de Klee que cuelga de la pared de casa de mis padres. Tan emocionante igualmente.
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        Miro ese revestimiento al amanecer y es mi referencia de noche, cuando las habitaciones del hospital se convierten en un foco de vida, con luces que se encienden y apagan, con cuerpos que se mueven empujados por cargas de esperanza. Quien mire la 504 desde all&iacute; ver&aacute; a unos padres ojerosos acunando un beb&eacute;, a una madre valiente, a una reci&eacute;n llegada cuyo nombre es &ldquo;portadora de felicidad&rdquo;. A una familia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En el ascensor suena una melod&iacute;a &eacute;pica. Si fuera una sinton&iacute;a de m&oacute;vil quiz&aacute; se llamar&iacute;a <em>Courage</em>.
    </p><p class="article-text">
        En la pared de la 504 hay un sistema de comunicaci&oacute;n que debe tener los 40 a&ntilde;os que tiene el hospital. Sorprendentemente la marca&nbsp;de este sistema de comunicaci&oacute;n es Aiphone. Realizo una fotograf&iacute;a con un Iphone.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Miro el peque&ntilde;o tetrabrik de zumo de melocot&oacute;n, manzana y uva y pienso en esas frutas siendo trituradas, con piel, con semillas. Es de marca Juver y ahora caigo que hay gen&eacute;ricos en los medicamentos pero no en la comida del hospital.
    </p><p class="article-text">
        Un error ha hecho que sean dos las pajitas que lleva adherido el envase, un error en la cadena de producci&oacute;n, un sobrecoste.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Una de las pajitas tiene un agujero de m&aacute;s, en el centro de la ca&ntilde;a, convirti&eacute;ndola en in&uacute;til. La otra me salva de tener que beber el zumo succionando el envase. Me pregunto cual de las pajitas era la que sobraba a juicio del supervisor de la planta de envasado, si la rota o la otra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/familia-espacios_1_7152842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2015 01:27:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Familia (espacios)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clima]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/clima_1_7152851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hola, soy el clima. Me he dispuesto sobre el pa&iacute;s como si fuera una enorme nave espacial incandescente de unos 900 kil&oacute;metros de di&aacute;metro y he calentado el&nbsp;verano para llevaros al extremo de vuestras posibilidades.
    </p><p class="article-text">
        Lo hab&eacute;is notado, &iquest;no? Era horrible estar en la calle desde antes de las diez de la ma&ntilde;ana, nada que decir del mediod&iacute;a y la sobremesa, pero lo m&aacute;s excitante llegaba de noche cuando esperabais que el viento ayudara a refrescar el ambiente, a reducir la temperatura del granito recalentado. Ingenuos, me notabais ah&iacute;, &iquest;verdad? Un d&iacute;a tras otro, una alerta sobre otra, hasta agotaros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y cuando cre&iacute;ais que ibais a escapar de m&iacute; huyendo a la costa os regalaba grandes dosis de humedad y so&ntilde;abais con volver al interior. Y cuando viajasteis al centro del pa&iacute;s, para vivir el verano del ocio y la cultura despertasteis con la nariz atascada, como un d&iacute;a de resaca de feria y os extra&ntilde;&oacute; sangrar. Y os resguardasteis en habitaciones de hotel, y yo mand&eacute; m&aacute;s poluci&oacute;n por sus conductos de aire acondicionado, de d&iacute;a, de noche. Y volvisteis a sangrar, y decidisteis subir a la piscina desbordante del hotel y al comprobar que estaba salada pensasteis que a alguien se le hab&iacute;a ocurrido llenarla con agua del mar, a pesar de estar en la capital, alejados de la costa, sin reparar en que era yo quien hab&iacute;a salado esas aguas con polvo y gases nocivos.
    </p><p class="article-text">
        Soy el clima, este clima, y no es que haya venido para quedarme, es que llegar&aacute; un momento que echareis de menos el verano que este a&ntilde;o os he regalado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/clima_1_7152851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2015 03:44:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Clima]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo incluido]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/incluido_1_7152853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hola, soy el turismo. Me he alojado aqu&iacute;, justo en este hotel. T&uacute; lo ves a medio construir, con esas gr&uacute;as giradas al norte, con esas palabras que parecen pintadas en su piel, pero no es as&iacute;. Este hotel est&aacute; abierto al p&uacute;blico, de hecho yo me he alojado en la <em>suite</em> principal. Es una habitaci&oacute;n que me permite pasar las vacaciones sin ni siquiera bajar a la playa: <em>jacuzzi</em>, <em>solarium</em>, piscina desbordante, cristales tintados para preservar mi intimidad, varias camas<em> king size</em>, recibidor, barra americana, cocina completa, dise&ntilde;o italiano, dos ba&ntilde;os completos, un aseo, gimnasio, servicio exclusivo permanente 24 horas, albornoz, zapatillas de algod&oacute;n, amenities, aire acondicionado y secador.
    </p><p class="article-text">
        Por curiosidad he bajado a observar a los dem&aacute;s hu&eacute;spedes en sus quehaceres diarios. Desayunan hacinados en un gran sal&oacute;n, se sirven ellos mismos y lo hacen cuantas veces quieren, sin l&iacute;mite, engordando, haciendo estirar sus pieles rojas por el sol, sonr&iacute;en sin temor al servirse bacon y huevos, se hacen <em>selfies</em>, e incluso repiten alubias, melocot&oacute;n en alm&iacute;bar, <em>donuts</em>, yogures cremosos con trozos de fruta y <em>toppings</em>, queso fresco, lichis, cruas&aacute;n, mermelada, caf&eacute;, zumos, incluso cava. Algunos de ellos se hospedan en habitaciones sin vistas y vuelven al hotel con arena en los pies de la playa y sus pulseras en las mu&ntilde;ecas.
    </p><p class="article-text">
        Todo incluido. Lo han grabado todo en v&iacute;deo, han hecho fotos, de mala calidad pero miles de fotos que ya nadie ver&aacute; en sesiones dom&eacute;sticas de diapositivas. Esta noche asistir&aacute;n a un espect&aacute;culo de folclore almeriense en el sal&oacute;n central del hotel. Es un baile sin sentido, que aseguran que hac&iacute;an anta&ntilde;o en la zona, y que ahora han ense&ntilde;ado a tres bailarinas que hacen su incontrastable interpretaci&oacute;n. Son polacas, pero parecen de la tierra. Ser&aacute; justo despu&eacute;s de la animaci&oacute;n, primero infantil, luego bailes de sal&oacute;n. Tambi&eacute;n han contratado a m&aacute;s parados del pueblico, que aunque cobran poco y trabajan mucho est&aacute;n contentos. En la tienda compran llaveros indalos fabricados en China, camisetas en las que un se&ntilde;or serigraf&iacute;a tu nombre y <em>RecuerdodelAlgarrobico</em>, incluso hay quien saca un rato para jugar a la ruleta electr&oacute;nica en el falso casino.
    </p><p class="article-text">
        Soy el turismo, lo tengo todo a la carta. Pronto se quedar&aacute; peque&ntilde;o este hotel as&iacute; que tendremos que construir algunos m&aacute;s, y alg&uacute;n aeropuerto cercano, porque el visitante ruso no se mueve si no es con comodidad y de forma directa. No debemos olvidar fotografiarlo todo antes y colocar en el recibidor fotos en sepia de c&oacute;mo era antes la playa, y deber&iacute;amos echar mucha arena, y alg&uacute;n potingue para las medusas, y eliminar las algas. O mejor, las envasaremos y las venderemos como producto gourmet en peque&ntilde;&iacute;simos tarros de cristal con etiquetas negras y letras doradas biseladas en bajo relieve.
    </p><p class="article-text">
        Soy el turismo, acabo de entrar de nuevo en la suite y me siento seguro. Voy a exigir una consejer&iacute;a conjunta con Cultura. Todo saldr&aacute; bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/incluido_1_7152853.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Aug 2015 02:40:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todo incluido]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Verano RestForm]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/verano-restform_1_7152854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay un verano lleno de flores de manteles de hule de apartamentos alquilados en segunda l&iacute;nea de playa con vista lateral forzada desde el balc&oacute;n del dormitorio. Un verano de pueblos de costa con aceras repletas de coches, de sobreprecios en peque&ntilde;os supermercados abiertos hasta las <em>nueveymedia</em> con plantilla de refuerzo, ellas en la caja, ellos a la carga. Hay un verano de chicharras de d&iacute;a y grillos de noche, de redifusi&oacute;n en las televisiones privadas, zapping, v&iacute;deos de primera y adicci&oacute;n a campeonatos mundiales de nataci&oacute;n sincronizada. Hay un verano de siluetas de barcos veleros vistos desde sillas plegables de playa, rodeadas de otras sillas plegables y viejas toallas de propaganda de ron caribe&ntilde;o con bolsillo de velcro. Hay un verano de trasteros hu&eacute;rfanos durante meses, guardianes de piscinas para beb&eacute;s, infladas a pulm&oacute;n, con dibujos falsificados de <em>PeppaPig</em> y <em>HelloKitty</em> y sombrillas de playa por arreglar con varillas oxidadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Un verano de pasillos de trasteros sin bombillas, repletos de tesoros marinos. Cuadros de nudos marineros, ventiladores de techo con palas de madera y rejilla, colchonetas y colchones <em>RestForm</em>&nbsp;ocupando pasillos de pisos interiores. Hay un verano de ventanas abiertas, muerte por miedo a murci&eacute;lago, luces semiencendidas e intimidades semip&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Hay un verano de gazpacho en botellas de dos litros de Lanjaron reutilizadas, de medias sand&iacute;as sin pipas, de carros rebosantes de productos de marca blanca, de raciones escasas y oferta de fritura de pescado para dos, de secciones ampliadas de pasatiempos en peri&oacute;dicos que ya no compra nadie. Hay un verano de libros de sudoku y crucigramas en papel reciclado y bol&iacute;grafos bic sin capuch&oacute;n. Hay un verano de recuerdos de otros veranos, de disfrute del verano de hoy, de esperanzas en venideros veranos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/verano-restform_1_7152854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2015 01:12:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Verano RestForm]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El calor y la nostalgia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/calor-nostalgia_1_7152856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace casi un mes que no escribo un art&iacute;culo. Tambi&eacute;n hace un mes que le&iacute; esto en el muro de Facebook de Miguel G&oacute;mez Losada:
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El calor de Córdoba del que tanto me he escondido, ahora me gusta, por agradecimiento. Casi todos mis recuerdos son en verano, soy en verano. Y qué extraña proporcionalidad hay entre el sol extremo y la nostalgia, entre la quemazón y la longitud del recuerdo. El calor dilata la memoria. Sin calor no habría viajes imaginarios al norte, donde el goce del pensamiento es nacionalidad: ser del frío alemán, de las historias rusas o de un souvenir en la maleta de mi padre. Pero el calor español a la hora de los vencejos es mi raíz, y lo he sabido en tiempo real. (28/6/2015)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El calor, que detesto sin duda cuando no estoy como ahora refrigerado frente al ordenador, cuando cruzo la plaza de las Tendillas hacia el trabajo, cuando no hay piscina a la que ir, cuando el pantal&oacute;n largo se torna obligatorio, cuando el hormig&oacute;n asolado caldea mis pies a medianoche&hellip; Ese calor es tambi&eacute;n, como dice Miguel, la ra&iacute;z de una ciudad como C&oacute;rdoba que provoca actitudes po&eacute;ticas como subir a observar la ciudad desde el mirador, con las puertas abiertas, o a desplegar dos mesas de pl&aacute;stico para que chiquillos y mayores soporten la can&iacute;cula al semifresco de los jardines p&uacute;blicos de la joroba de Asland, o cuando las parejas buscan los carriles de tierra de la sierra para apaciguar sus calores en coches camuflados entre el verde pardo del campo nocturno.
    </p><p class="article-text">
        El verano es recuerdo, como dice Miguel. Si hubiera aqu&iacute; una temperatura menos virulenta, C&oacute;rdoba ser&iacute;a una ciudad insoportablemente tur&iacute;stica tambi&eacute;n en verano, y nuestros dirigentes inventar&iacute;an otros eventos magnos, folcl&oacute;ricos y ruidosos que nos impedir&iacute;an disfrutar de las calles solitarias de esta ciudad de verano que, es cierto que calurosa, pero tambi&eacute;n favorece el trasnoche tranquilo, los bares semivac&iacute;os, las familias en los parques, las parejas huyendo a la sierra y esa extra&ntilde;a proporcionalidad entre el calor extremo y la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        No suscribir&eacute; esto a las tres de la tarde, cruzando las Tendillas, pero tal vez s&iacute; de nuevo esta noche en la terraza de casa, en el cine de verano o en la plaza de las Ca&ntilde;as palpando con los pies el suelo caldeado. El calor es el que nos invita a huir, algo muy sano, pero tambi&eacute;n es nuestra patria en cierta medida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/calor-nostalgia_1_7152856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2015 08:49:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El calor y la nostalgia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estación (espacios)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/estacion-espacios_1_7152858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nada es arbitrario en la estaci&oacute;n de autobuses. Ni la mueca triste de la tele operadora de la caseta de informaci&oacute;n, ni las cortinillas horizontales color marfil del despacho cerrado de Autotransportes L&oacute;pez, algunas de ellas dobladas, les-informamos-que-el-s&aacute;bado-deber&aacute;n-comprar-el-billete-dentro-del-autob&uacute;s, ni el olor a ciudad-pasado, ni la despedida sobrina-t&iacute;a, ni el predominio de bolsa de viaje frente al trollie de la otra acera, ni los bancos met&aacute;licos.
    </p><p class="article-text">
        No es arbitrario el bar sin mesas, ni siquiera taburetes altos, la freidora la est&aacute;n limpiando, no es posible flamenqu&iacute;n ni bocadillo de calamares, no no hay churros a las cuatro y media de la tarde. Un hombre reclama algo de comer y no lo hace como un encargo sino como una s&uacute;plica, no cabe por el momento una cerveza m&aacute;s en &eacute;l y el camarero no lo mira al responderle. Una mujer de color negro viste sombrero y vestido rojo. El mismo vestido rojo que llevaba ayer, lo que te invita a pensar en una estancia improvisada en la ciudad, con una muda en el bolso y el cepillo de dientes de viaje plegado que hay que rebuscar desnuda por la ma&ntilde;ana al salir de una cama que es tan ajena como el sabor de esa pasta de dientes de supermercado que tomas prestada y que vuelves a dejar con el tap&oacute;n semiabierto.
    </p><p class="article-text">
        Al fondo hay alguien, como en Las Meninas, pero no se encarga de abrir paso sino que, de espaldas, cierra el paso apoyado en el quicio de la puerta, deseando cerrar el mundo mientras otra barre y friega, agotados tras nueve horas de planchas calientes y bolsas de leche en jarras de pl&aacute;stico. No hay corbatas en la estaci&oacute;n, se han quedado todas en frente, tomando un tren, comprando una envasada y empaquetada porci&oacute;n de no-olvide-su-pastel-cordob&eacute;s, souvenir-me-acuerdo-de-ti-tarde.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El autob&uacute;s te deja mirar la ciudad desde lo alto. Desde ah&iacute; se ve la amenaza de verano matando las plantas que hasta hace d&iacute;as reconquistaban los espacios abandonados de los solares, las manos de los conductores apoyadas en las rodillas al aire de las copilotos, los colchones sin viscoel&aacute;stica ensangrentados en los pisos de Cepansa al subir la joroba de Asland, el Lidl abierto y vac&iacute;o a media tarde con dos cajeras y un encargado en el pol&iacute;gono industrial. Ya en la carretera, el autob&uacute;s es un sucio elefante lento con interior color-de-camisetas-de-los-noventa, televisores apagados incrustados en la carrocer&iacute;a, revestimientos pl&aacute;sticos imitaci&oacute;n m&aacute;rmol y serigraf&iacute;as punto-es en las ventanas. Mujeres mayores de pelo corto, una mujer negra con sombrero y vestido rojo, j&oacute;venes con tup&eacute; y nuca rasurada y bolsas del piedra en el hueco sobre los asientos. Salida de socorro, martillo de emergencia. Salida de emergencia con letras al rev&eacute;s: aicnegreme ed adilaS.
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      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/estacion-espacios_1_7152858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2015 01:02:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La estación (espacios)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Efímero bacalao breve con compota de asamblea y ragú de pretencioso previsible]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/efimero-bacalao-breve-compota-asamblea-ragu-pretencioso-previsible_1_7152861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si ayer por la ma&ntilde;ana hubiera apostado lo habr&iacute;a hecho a la opci&oacute;n de que Ganemos iba a entrar a formar parte del gobierno de izquierdas en el ayuntamiento de C&oacute;rdoba. Estaba casi convencido de que iba a ser as&iacute;, pues al an&aacute;lisis personal sum&eacute; el testimonio de algunas personas implicadas en el asunto. Todo eso hizo que conformar&aacute; en mi cabeza esa opci&oacute;n como altamente probable. El d&iacute;a de las elecciones particip&eacute; en una porra en la redacci&oacute;n acerca de los resultados del 24M en la capital cordobesa y fall&eacute; estrepitosamente. Eso demuestra que el hecho de estar te&oacute;ricamente cerca del hipot&eacute;tico centro de decisiones pol&iacute;ticas puede hacer perder la perspectiva, o tal vez ni siquiera podr&iacute;a decir perderla al no haberla tenido nunca.
    </p><p class="article-text">
        Ganemos, en una asamblea donde votaron unas 250 personas, decidi&oacute; ayer quedarse en la oposici&oacute;n. Los argumentos a favor y en contra se fueron sucediendo en ese foro. Yo no soy quien para juzgar lo ocurrido (el resultado ajustado, el extra&ntilde;o y previo reparto de funciones con varias &aacute;reas partidas como un puzzle de dif&iacute;cil montaje, las dudas de algunos para dejar votar a todos, la extra&ntilde;a presencia de otros en la asamblea, las influencias regionales, la confianza, la desconfianza, la valent&iacute;a, la cobard&iacute;a, la prudencia), no pienso juzgar, prefiero mirar y contar lo ocurrido, pues esa es mi profesi&oacute;n. Y los tiempos que corren obligan a mirar desde otra perspectiva pues las actitudes podr&iacute;an considerarse, como vemos, infrecuentes en antiguos modelos de escenarios de negociaci&oacute;n, infrecuentes por la escasa duraci&oacute;n de las l&iacute;neas rojas que en tres d&iacute;as han pasado a ser menos gruesas y m&aacute;s rositas. El pacto del bacalao, como tantas otras cosas del presente, fue ef&iacute;mero.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo de zozobra y de resituarnos es el momento, a mi juicio, de tener la mente abierta para lo que venga. S&oacute;lo as&iacute;, con cierta capacidad para tomar distancia y tiempo para analizar las cosas, es como podremos ser m&aacute;s ciudadanos de nuestro tiempo. Y por favor, si es posible, no nos atosiguen en las pr&oacute;ximas horas con el &ldquo;yo ya lo sab&iacute;a&rdquo;, &ldquo;estaba claro que esto iba a ocurrir&rdquo;, que eso es muy feo y creerse siempre en posesi&oacute;n de la verdad es pretencioso y maleducado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/efimero-bacalao-breve-compota-asamblea-ragu-pretencioso-previsible_1_7152861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2015 01:38:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Efímero bacalao breve con compota de asamblea y ragú de pretencioso previsible]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La burguesía (espacios) o “Un hombre que duerme” (remake)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/burguesia-espacios-hombre-duerme-remake_1_7152862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hay certeza de tranquilidad desde este punto de vista. Apenas hace unos minutos hemos dejado atr&aacute;s la una de la tarde. El silencio se mezcla c&iacute;clicamente con el sonido de una m&aacute;quina, que podr&iacute;a ser una aspiradora y que alguien est&aacute; utilizando en uno de los pisos que quedan a la izquierda de la imagen. Pero no molesta. Desde la derecha, cuando la aspiradora calla, llega la voz de una soprano -podr&iacute;a ser Victoria de los &Aacute;ngeles- que sale desde un reproductor de sonido y va desde all&iacute; al jard&iacute;n a trav&eacute;s de alguna ventana abierta. En la sombra se est&aacute; bien, al sol empieza a hacer calor en estos &uacute;ltimos d&iacute;as de mayo. Aqu&iacute; mayo no suena a feria, sino a at&uacute;n de almadraba y a matrimonios adecentando apartamentos de playa. La urbanizaci&oacute;n es fea y el paseo desde ella hasta las urbanizaciones vecinas no est&aacute; urbanizado. Cada una es una unidad en si misma, independiente de las dem&aacute;s. Alicia reclama atenci&oacute;n mientras leo &ldquo;Un hombre que duerme&rdquo;, <em>Georges Perec</em>, Impedimenta.
    </p><p class="article-text">
        Remake (p&aacute;ginas 57, 58 y 59)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te sientas al fondo de un caf&eacute;, lees <em>Le Monde</em>&nbsp;<em>Diario C&oacute;rdoba</em> l&iacute;nea por l&iacute;nea, sistem&aacute;ticamente. Es un excelente ejercicio. Lees los titulares de la primera p&aacute;gina, el Tema del d&iacute;a, los art&iacute;culos de Opini&oacute;n, Local, Provincia, Clasificados, los anuncios por palabras: propuestas comerciales, pisos (venta), pisos (en construcci&oacute;n), fondos de comercio, capitales, las recepciones, los nacimientos, las peticiones de mano, las bodas, las necrol&oacute;gicas, las subastas en el Hotel  Boston, los crucigramas que resuelves casi mentalmente (el art&iacute;culo de la muerte: la, astro rey m&aacute;s azar da un miliciano: soldado), las previsiones meteorol&oacute;gicas, las noticias del extranjero, las noticias breves&hellip; Quinientas, mil noticias han pasado bajo tus ojos, tan escrupulosos y atentos que hasta has llegado a conocer la tirada del n&uacute;mero, pero tu memoria se ha cuidado de no retener ninguna: has le&iacute;do con la misma ausencia de inter&eacute;s que La cautela marca el inicio de las negociaciones para gobernar el Ayuntamiento, que hay tres mil millones de da&ntilde;os materiales en Florida tras el paso del hurac&aacute;n B&aacute;rbara, que la Junta autoriza 15 proyectos de formaci&oacute;n profesional dual en 13 centros cordobeses, que medio centenar de peluqueros se concentra para reclamar la bajada del IVA al 10% en el sector, que Jean Paul y Lucas se complacen en anunciar la venida al mundo de su hermanita Luc&iacute;a, que han sido intervenidos 20 kilos de coca&iacute;na l&iacute;quida en latas de zumo: leer <em>Diario C&oacute;rdoba</em> es solamente perder, o ganar una hora, dos horas; es medir una vez m&aacute;s hasta qu&eacute; punto todo te da igual. Todav&iacute;a puede sorprenderte que la combinaci&oacute;n de una treintena de signos tipogr&aacute;ficos sea capaz de crear, cada d&iacute;a, miles de mensajes... Tu prop&oacute;sito es no conceder ning&uacute;n privilegio a tus lecturas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La burgues&iacute;a es alquilar un apartamento en la playa, conducir a media tarde a observar los chalets de los ricos en la colina de Atlanterra, perder el tiempo en hacer castillos de arena en la playa, cocinar tras ir al mercado a ver a <em>la gente</em>, beber gazpacho reci&eacute;n hecho y enfriado, comprar mojama de at&uacute;n rojo&hellip; La burgues&iacute;a est&aacute; lejos, y no en las afueras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ahora hay que conducir mucho para encontrar pandillas renegridas por el sol, inventando caba&ntilde;as en los solares abandonados de la periferia. Entre los espacios electorales para hacer campa&ntilde;a no est&aacute; el aparcamiento de Leroy Merlin. Si fuera candidato har&iacute;a campa&ntilde;a all&iacute;, voceando subido a una caja de cervezas El &Aacute;guila. En una tarde cualquiera no cabe un alma y los vecinos llenan sus carros de mangueras, c&eacute;sped artificial cortado al gusto, balaustradas de piedra para la parcela, programadores de riego, cojines para las tumbonas del jard&iacute;n, perfiles, premarcos, latas de pintura, mantas gu&iacute;as para puertas corredera, celos&iacute;as, tornillos, arandelas, sacos de mantillo para plantar geranios y gitanillas en macetas de pl&aacute;stico marrones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/burguesia-espacios-hombre-duerme-remake_1_7152862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2015 00:55:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La burguesía (espacios) o “Un hombre que duerme” (remake)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fiesta del 7 de mayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/fiesta-7-mayo_1_7152865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hab&iacute;a pensado llenar la ciudad de confeti, lanzado desde <em>drones</em>, anteriormente conocidos como aviones no tripulados que vuelan sin permiso. Empezar&iacute;a por la calle Cruz Conde, un mediod&iacute;a de s&aacute;bado, para que los compradores y paseantes se asombraran de tal bella <em>performance</em>, <em>happening</em>, que viene a ser una ocurrencia.
    </p><p class="article-text">
        Y despu&eacute;s ir&iacute;a a la Corredera y all&iacute; instalar&iacute;a una cama el&aacute;stica que ocupara toda la plaza, del arco alto al arco bajo, desde los soportales hasta el mercado para que la gente saltase sin parar, riendo, dando volteretas con l&aacute;grimas en los ojos y dolor de mand&iacute;bula; de all&iacute; nos ir&iacute;amos a la orilla del r&iacute;o donde est&aacute; el hotel <em>Hesperia</em>, convocando a colectivos vecinales que lanzaran al aire cometas de colores, cometas serpenteantes, con motivos alegres y animar&iacute;a a alguna asociaci&oacute;n cuyo nombre acabe en COR a fotografiar sin parar, y tuitear con un <em>hastag</em> feliz hasta hacernos <em>trending topic</em> interplanetario.
    </p><p class="article-text">
        Y si a&uacute;n no fuera suficiente instalar&iacute;a un tobog&aacute;n desde la Huerta de los Arcos hasta la prolongaci&oacute;n de Gran Capit&aacute;n. Para que la avenida del Brillante se convirtiera en una inmensa pista por la que bajar&iacute;an los adolescentes en ba&ntilde;ador y bikini batiendo el record <em>Guinness</em> de metros deslizados bajo una temperatura c&aacute;lida, pero no abrasadora. Quiz&aacute; entonces habr&iacute;a que pedir ayuda al <em>Aquasierra</em> para que nos dejaran los roscos del <em>Black Hole</em>, y retrotraernos a ese <em>mundo de espirales en completa oscuridad, sin temor a lo desconocido</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hoy, siete de mayo, llenar&iacute;a todas las vallas publicitarias de C&oacute;rdoba con la frase que le dijo el arc&aacute;ngel San Rafael al Padre Roelas en 1572 : &ldquo;Yo te juro, por Jesucristo crucificado, que soy Rafael, &aacute;ngel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad&rdquo;. Y en cada valla habr&iacute;a un altavoz para que esa frase fuera le&iacute;da con las vocales bien abiertas, <em>Rafa&eacute;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y cada d&iacute;a las portadas de los peri&oacute;dicos hablar&iacute;an de estos magnos eventos, y utilizar&iacute;an la palabra magno y magna sin tapujos, como elogio al gobierno y la felicidad que nos invade. Ese es mi programa electoral, yo al menos he sido concreto as&iacute; que no digan que divago o que me voy por las ramas en los debates. El partido me apoya, he sido elegido en primarias abiertas, me ha ratificado la asamblea, tengo un buen curriculum, soy mitad hombre, mitad mujer, y tengo buena presencia. Soy el futuro, estoy dispuesto a negociar y a comprender el nuevo escenario que dibuja la nueva pol&iacute;tica as&iacute; que la campa&ntilde;a electoral que comienza esta noche la iniciar&eacute; sin pegar carteles, que la cola y el papel est&aacute;n anticuados y contaminan. A las doce de la noche miren el edificio que hay frente al suyo: para cada votante hay previsto un <em>mapping 3D</em> con fotos que combinan infancia, familia y amor mejor que un album <em>Hofmann</em>.
    </p><p class="article-text">
        La casualidad ha querido que la campa&ntilde;a electoral comience un siete de mayo. Gritemos al un&iacute;sono: &iexcl;Viva C&oacute;rdoba! &iexcl;Viva!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/fiesta-7-mayo_1_7152865.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2015 00:48:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La fiesta del 7 de mayo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sábado (espacios)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/sabado-espacios_1_7152867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hay una pareja joven que acaba de salir de la cama. Se les nota, pues no lo ocultan. Han olvidado ponerse la ropa interior. Ella pr&aacute;cticamente despeinada, recogido su pelo con un l&aacute;piz. Vestida con un camis&oacute;n blanco de algod&oacute;n con algunos dibujos, de mercadillo, dejando las piernas al aire y calzando viejas bailarinas en los pies. &Eacute;l lleva camiseta blanca de propaganda, un <em>meyba</em> blanco de un equipo de f&uacute;tbol de segunda y chanclas en los pies. Suben Claudio Marcelo riendo, a media ma&ntilde;ana, con la alegr&iacute;a de quien se ha despertado tarde y no ha salido de la cama hasta m&aacute;s tarde. Caminan de la mano y se paran a la altura de la parada del autob&uacute;s para besarse, indiferentes al ritmo de s&aacute;bado de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Unos metros m&aacute;s adelante encontrar&aacute;n pero no ver&aacute;n un flamenqu&iacute;n gigante. Se cruzan, aunque ni escuchan ni ven, a una mujer que dice ilusionada y sonriente a otra: &ldquo;son solo las doce y ya hay cola&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En la plaza alguien ha colocado el icono de un superh&eacute;roe&nbsp;en un antiguo cartel publicitario. Lleva semanas all&iacute; pero nadie lo ve. Tampoco la pareja que camina atravesando la calle en busca de una fruter&iacute;a. All&iacute; se hacen con fresas, manzanas y peras.
    </p><p class="article-text">
        Desde arriba la ciudad es como un hormiguero y las hormigas se mueven agitadas por el olor de la comida, se cruzan en hileras por la calle Cruz Conde sin chocar entre s&iacute;. En el bulevar la feria es de libros. Los jardines rebosan de color pero en el interior de un coche no huelen las flores de los arriates de la Avenida Am&eacute;rica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es s&aacute;bado, hace un buen d&iacute;a y en el atasco nadie repara en el poema que han escrito donde antes se anunciaba un tanatorio.
    </p><p class="article-text">
        * El fragmento pertenece al poema Deseo, de Berta Garc&iacute;a Faet, publicado en el libro 'Fresa y Herida'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/las-cosas/sabado-espacios_1_7152867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2015 00:26:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El sábado (espacios)]]></media:title>
    </item>
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