<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Cordópolis - Ángel Ortiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/angel-ortiz/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Ángel Ortiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://cordopolis.eldiario.es/rss/category/author/2020004/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Navidades truncadas por la ómicron]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/navidades-truncadas-omicron_1_8611156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f7282f6-8717-4bd9-a524-87490d477f36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Navidades truncadas por la ómicron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cordópolis habla con una muestra de los cordobeses que han cambiado sus planes y han pasado la Nochebuena y el día de Navidad aislados por el impacto de la pandemia en sus familias</p></div><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Mart&iacute;nez fue el verdugo involuntario de la cena de Nochebuena de los Olid de este a&ntilde;o despu&eacute;s de dar positivo en covid el pasado martes. Se contagi&oacute; en la cena de Navidad que celebr&oacute; junto a sus amigos de la biblioteca. Tiene 27 a&ntilde;os y es opositor. &ldquo;Para un d&iacute;a que cambiamos la biblioteca por la discoteca, todos positivos&rdquo;, se lamenta. &ldquo;&Eacute;ramos nueve. Comenzamos el d&iacute;a con un scape-room, luego nos fuimos a cenar y despu&eacute;s al Mercado de la Victoria&rdquo;, donde, seg&uacute;n le consta, &ldquo;salieron muchos positivos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El suyo desemboc&oacute; en una cascada de llamadas por parte de su madre. &ldquo;Tengo primos en Sevilla que no veo nunca e iban a venir y nada, se ha tenido que cancelar todo. He pasado de una reuni&oacute;n familiar de 15 personas a cada uno en su casa&rdquo;, describe el cambio de planes. &ldquo;Justo este a&ntilde;o nos &iacute;bamos a reunir todos los hermanos de mi madre, antes no pod&iacute;a ser as&iacute; porque hab&iacute;a hermanos con suegros y suegras vivas y se iban la familia respectiva&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l cen&oacute; en su habitaci&oacute;n, con una bandeja abarrotada de gambas, un surtido de ib&eacute;ricos y tostas de pat&eacute; y mermelada. Antes de comenzar, hizo una videollamada con su hermana y con sus padres a la que se acabaron sumando m&aacute;s miembros de la no-cena navide&ntilde;a. Not&oacute; algo de recelo en algunos. &ldquo;&lsquo;Alvarito, la que has liado, cabr&oacute;n&rsquo;, me dec&iacute;an. Algunas eran sanas, pero otras iban con prejuicio. Me dec&iacute;an que hoy en d&iacute;a no se puede salir a la discoteca pero, joder, me tiro todo el d&iacute;a estudiando y para un d&iacute;a que salgo...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasa el tiempo estudiando, pero cuando se &ldquo;satura&rdquo; agarra alg&uacute;n libro o se distrae con alg&uacute;n videojuego o pel&iacute;cula de Netflix. La suspensi&oacute;n de la cena tendr&aacute; consecuencias en su dieta. &ldquo;Voy a estar comiendo gambas, marisco y carrillada toda la semana&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/24b52cc5-7393-4e94-ab0f-8c8a27b644c3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Navidad en soledad"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Navidad en soledad                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Nos pusimos Aqu&iacute; no hay quien viva&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me recogi&oacute; mi hermano en C&oacute;rdoba. Yo iba con doble mascarilla en el tren porque no sab&iacute;a muy bien c&oacute;mo estaba, as&iacute; que conforme llegamos a casa ten&iacute;a mi madre unos test preparados. Me lo hice, di positivo y me encerraron aqu&iacute; en mi salita, la sala de estudios donde he estudiado toda mi vida&rdquo;, narra Gonzalo Alhama, un lucentino que trabaja en una empresa de consultor&iacute;a en Madrid, ciudad donde a la que recientemente se ha mudado Eduardo, su hermano.
    </p><p class="article-text">
        Gonzalo hab&iacute;a aguantado todos los envites de la pandemia hasta ahora, saliendo cada fin de semana, esquivando balas que silbaban demasiado cerca, positivos salidos de las mismas fiestas a las que hab&iacute;a acudido. Una amiga y un compa&ntilde;ero de se contagiaron d&iacute;as antes. El viernes compr&oacute; un repetido en el Carrefour para tener mejor wifi y coloc&oacute; un mantel para cenar con su hermano sobre el escritorio, que tambi&eacute;n dio positivo en una segunda prueba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que me lo peg&oacute; mi hermano el domingo cuando me lo llev&eacute; para C&oacute;rdoba&rdquo;, sigue Eduardo desde el otro cuarto, mientras se prepara para ver &lsquo;A 1.000 km de la Navidad&rsquo;, una &ldquo;pel&iacute;cula de Navidad que acaba de salir en Netflix&rdquo;. Es el plan alternativo a Col&oacute;n o Louvre, los locales a los que hubiera acudido antes de la cena de Nochebuena a tomarse alguna copa. &ldquo;Hombre, eso es seguro, como todos los a&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le mand&eacute; un Whatsapp y le dije que porqu&eacute; no cen&aacute;bamos juntos. Y ya se lo dije a mi madre, que nos trajo un mantelito que pusimos en el escritorio y unas gambas y cosas de Navidad. Nos bajamos una botella de vino y, cuando acabamos, se puso la mascarilla y para su cuarto&rdquo;, describe Gonzalo sobre una cena que comenz&oacute; con una sopa, sigui&oacute; con unos percebes y un redondo de carne y termin&oacute; con un postre de hojaldre y chocolate. &ldquo;Lo hace mi madre, est&aacute; buen&iacute;simo&rdquo;. Con sus padres brindaron en la lejan&iacute;a, con las mascarillas puestas, a trav&eacute;s del cristal de la puerta del sal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la salita no hay televisi&oacute;n TDT, as&iacute; que le enchuf&eacute; un cacharro pirata y quer&iacute;amos poner Canal Sur, pero no se ve&iacute;a nada. As&iacute; que pusimos el cap&iacute;tulo de Aqu&iacute; no hay quien viva de Nochebuena&rdquo;, cuenta Gonzalo. Durante la cena &ldquo;estuvimos ri&eacute;ndonos y hablando de toda la gente que ten&iacute;a el covid&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b3fe67e8-f244-491c-9c7d-1f364418c347_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="María y Cristina, aisladas en Navidad."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                María y Cristina, aisladas en Navidad.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">&ldquo;Feliz Navidad a todos los contagiados&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Cristina de Hoces comparti&oacute; una foto en Instagram el pasado viernes, poco despu&eacute;s de las nueve de la noche. Lejos de la tradicional estampa de Nochebuena donde abundan las copas, las serviletas de renos o las tartaletas, la imagen mostraba una mesa para dos con zumo de naranja, gambas, pulpo y jam&oacute;n. Hora y media despu&eacute;s comparti&oacute; un v&iacute;deo de su compa&ntilde;era de trabajo y de piso, Mar&iacute;a Ruiz, son&aacute;ndose los mocos y con un mensaje de &aacute;nimo para los que, como ellas, hab&iacute;an dado positivo por coronavirus: &ldquo;Feliz Navidad a todos los contagiados. &iexcl;Estamos con vosotros!&rdquo;. El d&iacute;a de Navidad volvieron a postrarse en el sof&aacute; para ver Netflix en vez de irse a Atrio de copas.
    </p><p class="article-text">
        Aseguran que all&iacute; se contagiaron ambas el fin de semana pasado, durante la celebraci&oacute;n de una comida de Navidad. &ldquo;Todo el mundo que fue lo cogi&oacute;, he hablado con mucha gente&rdquo;, cuenta Cristina, que durante la cena hizo FaceTime con su familia y con su perro, Pancho. &ldquo;No estamos agobiadas, estamos entretenidas, no estoy sola. Pero prefiero pasarlo as&iacute; aunque sea sin mis padres a estar como mucha gente encerrada en su habitaci&oacute;n, como t&uacute; por ejemplo&rdquo;. Tras el positivo, la empresa de m&aacute;rketing en la que trabajan les dio la opci&oacute;n de teletrabajar o darse de baja. &ldquo;Como est&aacute;bamos bien decidimos trabajar y as&iacute; hacer algo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De no haberse comido el pulpo, las gambas y dem&aacute;s viandas que les llev&oacute; la madre de su compa&ntilde;era de piso, Mar&iacute;a hubiera cenado en casa de sus abuelos, &ldquo;como todos los a&ntilde;os, un total de 12 familiares&rdquo;. Los llam&oacute; antes de la cena. La idea del zumo fue suya. &ldquo;No ten&iacute;amos vino pero s&iacute; muchas naranjas, as&iacute; que las pusimos en una copa para que quedara bonito&rdquo;, relata Mar&iacute;a, que comparte caja de paracetamol y manta con su compa&ntilde;era y a quien &ldquo;no se le van los mocos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Cre&iacute;a que iba a ser una Navidad normal&rdquo;</h3><p class="article-text">
        A Elena Molina le contagi&oacute; de covid su jefe, que &ldquo;lo cogi&oacute; en una boda en Sevilla&rdquo;. Esta joven cordobesa tambi&eacute;n trabaja en Madrid, donde pasa estos d&iacute;as confinada junto a su novio portugu&eacute;s, Tom&aacute;s, negativo en PCR. El pasado viernes se despert&oacute; con dolor de garganta, por la tarde los s&iacute;ntomas se agravaron y la noche &ldquo;fue horrible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me hice tres test de ant&iacute;genos y todos negativos. Pero el viernes dorm&iacute; fatal y por la ma&ntilde;ana fuimos al hospital. All&iacute; me hicieron otro y di positivo&rdquo;, cuenta esta cordobesa de 26 a&ntilde;os. &ldquo;Mi madre, la pobre m&iacute;a, no se lo pod&iacute;a creer. Habl&eacute; con ella y con mi abuela por videollamada. Tambi&eacute;n hoy con la familia de Tom&aacute;s, que est&aacute;n all&iacute; en Portugal, encima por mi culpa...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de que el a&ntilde;o pasado la familia no pudiera celebrar junta la Nochebuena por miedo a un posible contagio de su abuela, Elena esperaba ansiosa la de este a&ntilde;o. Igual que su novio, que ten&iacute;a pensado desplazarse hasta Lisboa. &ldquo;En mi familia hay muchos primos contagiados&rdquo;, sigue Elena, &ldquo;pero si todos hubi&eacute;ramos estado bien ser&iacute;amos unos 20&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solventaron la cena con un pedido a El Corte Ingl&eacute;s y una botella de vino. &ldquo;Cenamos en una mesa larga que mide justo dos metros, cada uno en un extremo. Nos quitamos la mascarilla solo para comer. Era rar&iacute;simo. Comimos solomillo al Oporto con cebollitas glaseadas y patatas al horno con aperitivos de la cesta de Navidad y con nuestra botellita de vino tinto. No nos bebimos el champagne porque est&aacute;bamos llenos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Volver&aacute; a C&oacute;rdoba despu&eacute;s de que su novio parta para Portugal, &ldquo;el 28 o el 29&rdquo;. Se quedar&aacute; aqu&iacute; hasta despu&eacute;s de Reyes. &ldquo;Cre&iacute;a que iban a ser una Navidad normal&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/navidades-truncadas-omicron_1_8611156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Dec 2021 04:45:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f7282f6-8717-4bd9-a524-87490d477f36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="89245" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f7282f6-8717-4bd9-a524-87490d477f36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="89245" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Navidades truncadas por la ómicron]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f7282f6-8717-4bd9-a524-87490d477f36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Nochebuena,Navidad,Pandemia,Covid-19,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El asesinato que conmocionó a Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/asesinato-conmociono-cordoba_1_8590988.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/200e9e59-f95f-4137-a71a-b8e2b05ad3ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El asesinato que conmocionó a Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">25 años de recuerdo a las policías locales Mari Ángeles y Marisol, que murieron tiroteadas cuando perseguían a los atracadores de 'La banda de la nariz'</p></div><p class="article-text">
        Eran las ocho de la ma&ntilde;ana de un mi&eacute;rcoles y llov&iacute;a. &ldquo;La verdad es que intento no pensarlo mucho. Hace ya 25 a&ntilde;os pero lo que pasa es que no se supera nunca. Recuerdo que era un d&iacute;a lluvioso, cerrado, gris. Un d&iacute;a feo en el que las cosas les salieron mal desde el principio&rdquo;. Se refiere a <em>la banda de la nariz</em>, el violento grup&uacute;sculo de anarquistas que lo tom&oacute; como reh&eacute;n tras atracar un Banco Santander, ahora una tienda de cosm&eacute;tica Primor, junto a Las Tendillas. Ese d&iacute;a no le tocaba trabajar, pero cubri&oacute; a un compa&ntilde;ero que se desplaz&oacute; a Sevilla para manifestarse. &Eacute;l fue el guardia de seguridad de Securitas que entr&oacute; en un escenario que crey&oacute; el de una pel&iacute;cula. Una escena congelada.
    </p><p class="article-text">
        Es el inicio de la tragedia que conmocion&oacute; a C&oacute;rdoba hace hoy 25 a&ntilde;os, el 18 de diciembre de 1996. El d&iacute;a en que Mar&iacute;a Soledad Mu&ntilde;oz Navarro y Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Garc&iacute;a Garc&iacute;a fueron asesinadas. La ma&ntilde;ana en que un criminal italiano de 42 a&ntilde;os, Claudio Lavazza, les quit&oacute; la vida a Marisol y Mari &Aacute;ngeles, de 36 y 40 a&ntilde;os, dos polic&iacute;as locales pioneras en una ciudad que fue la primera, en 1970, en incorporar a la mujer a su cuerpo de polic&iacute;a municipal. Las primeras agentes muertas en acto de servicio en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Casta&ntilde;o, el guardia de seguridad que entr&oacute; en el banco aquella ma&ntilde;ana, acab&oacute; con tres impactos de bala. &ldquo;Una me dio en el hombro, que es la que me atraviesa y me rompe la m&eacute;dula, entre dos costillas, la tengo todav&iacute;a ah&iacute;; otra me atraves&oacute; el brazo izquierdo y otra, la que m&aacute;s da&ntilde;o me hizo, la que me atraves&oacute; toda la barriga y me rompi&oacute; los intestinos&rdquo;. &ldquo;&Iacute;bamos a llevar unos documentos&rdquo;, relata Manuel, &ldquo;no llev&aacute;bamos ni dinero, y cuando entr&eacute; me encontr&eacute; todo el pastel&rdquo;. Una veintena de personas mudas, paralizadas, y unos atracadores disfrazados con pelucas, gafas, gabardinas y narices postizas. Uno de ellos sac&oacute; una metralleta Madsen de nueve mil&iacute;metros y lo enca&ntilde;on&oacute;. &ldquo;Me sacaron una metralleta y me dijeron hasta tres veces que me tirara al suelo porque no reaccionaba&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5239d0d7-5f5f-48f9-af61-73450951ee89_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manuel Castaño, superviviente del tiroteo a las policías"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manuel Castaño, superviviente del tiroteo a las policías                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Del banco salieron con joyas, nueve kilos de oro y 71 millones de pesetas. Avisada por la Polic&iacute;a Local, una gr&uacute;a hab&iacute;a retirado el Fiat-1 negro, tambi&eacute;n robado, con el que los atracadores quer&iacute;an emprender la huida. Hab&iacute;an aparcado en carga y descarga, junto al Hotel Boston, donde la polic&iacute;a detuvo a Michelle Pontolillo, el m&aacute;s joven de los atracadores que hab&iacute;a buscado all&iacute; refugio. Lavazza, Giovanni Barcia y Giorgio Eduardo Rodr&iacute;guez robaron a punta de pistola el Peugeot 405 del concejal socialista Joaqu&iacute;n Dobladez, al que acompa&ntilde;aba su hijo de 10 a&ntilde;os, que pasaba por all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando comenz&oacute; una persecuci&oacute;n sin plan de hu&iacute;da, improvisada y disparatada, llena de gritos en el interior del coche. &ldquo;Yo creo que hablaban en espa&ntilde;ol porque yo lo iba entendiendo&rdquo;, rememora Casta&ntilde;o, &ldquo;iban muy nerviosos: &lsquo;Corre, corre, tira para all&aacute;, tira para ac&aacute;, gira la izquierda, a la derecha&rsquo;&rdquo;. Fue entonces cuando lleg&oacute; el momento fat&iacute;dico. Al llegar a plaza de Col&oacute;n, a la altura de la avenida de Am&eacute;rica y tras chocar contra un coche, Lavazza se baj&oacute; del Peugeot y acribill&oacute; a Mari &Aacute;ngeles y Marisol, que patrullaban aquella ma&ntilde;ana en un Citro&euml;n ZX.&nbsp;&ldquo;S&iacute;, s&iacute;, las he matado&rdquo;, grit&oacute; en el interior del coche. Manuel Casta&ntilde;o llevaba el bot&iacute;n sobre sus piernas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un legado vivo</strong></h3><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jes&uacute;s Mu&ntilde;oz trabajaba en Almer&iacute;a en 1996. Desayunaba con la radio puesta cuando informaron de una tragedia en C&oacute;rdoba. &ldquo;Dijeron algo de un guardia de seguridad y en seguida me puse alerta. Yo ven&iacute;a todos los fines de semana a C&oacute;rdoba. Hab&iacute;a estado con mi hermana y sab&iacute;a que estaba trabajando de ma&ntilde;ana con Mari &Aacute;ngeles. Cuando dijeron dos polic&iacute;as sab&iacute;a que eran ellas&rdquo;, relata Mar&iacute;a Jes&uacute;s, la hermana de Marisol, que autom&aacute;ticamente corri&oacute; hacia una cabina. Su hermano mayor, Mart&iacute;n, era el jefe de la Polic&iacute;a Local de Le&oacute;n. &ldquo;No lo s&eacute;, hermana, no lo s&eacute;&rdquo;, le contest&oacute; al preguntarle.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-NtJ2qJP6y9I-4746', 'youtube', 'NtJ2qJP6y9I', document.getElementById('yt-NtJ2qJP6y9I-4746'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-NtJ2qJP6y9I-4746 src="https://www.youtube.com/embed/NtJ2qJP6y9I?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Tras una y otra llamada a la jefatura de la Polic&iacute;a Local de C&oacute;rdoba, alguien descolg&oacute; el tel&eacute;fono. &ldquo;Ana, una compa&ntilde;era de mi hermana, me dijo que no estaban autorizados a decir nada. &lsquo;Dime lo que sea, que soy hermana de Marisol, por favor&rsquo;&rdquo;. La voz se quiebra. &ldquo;No te puedo decir nada pero vente para C&oacute;rdoba, Mar&iacute;a Jes&uacute;s&rdquo;. Fue entonces cuando se cay&oacute; al suelo y, con ella, su mundo. Un extra&ntilde;o misterio la vincula ahora a esa voz. &ldquo;La polic&iacute;a que me dio esa mala noticia es una de mis mejores amigas. Si tengo una mala noticia es la primera a la que llamo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El de Marisol es un legado vivo en una familia que habla de ella a diario. Una leyenda impagable al que rendirse como un altar v&iacute;vido, al que consagrar los hitos y las penas de la familia. &ldquo;Marisol era polic&iacute;a con uniforme y sin uniforme. Sal&iacute;as con ella a tomar caf&eacute; y si pasaba algo sal&iacute;a corriendo, atend&iacute;a al herido, no se iba hasta que llegaran sus compa&ntilde;eros. Cualquier cosa, estando de paisano, actuaba como si estuviera de servicio&rdquo;. La vocaci&oacute;n le vino de una familia con linaje en el cuerpo: con hermanos, Mart&iacute;n y Diego, y padre guardias civiles; con una sobrina, Sof&iacute;a, que ahora es polic&iacute;a nacional.
    </p><p class="article-text">
        Las mismas consecuencias, el mismo rev&eacute;s, sufri&oacute; la familia de Marisol, que antes de ingresar en la Polic&iacute;a Local se hab&iacute;a desempe&ntilde;ado en un sector tan cordob&eacute;s, tan local, como la joyer&iacute;a. Era madre de dos hijos de 6 meses y 2 a&ntilde;os. Elisa Garc&iacute;a, su hermana, tambi&eacute;n escuchaba la radio aquella ma&ntilde;ana fat&iacute;dica. &ldquo;Lo recuerdo con una sensaci&oacute;n surrealista. Sab&iacute;a que hab&iacute;a pasado algo y que las dos estaban patrullando. La verdad es que no sab&iacute;a absolutamente nada hasta que nos informaron&rdquo;, cuenta. Cuando se enter&oacute; no qued&oacute; nada. &ldquo;La sensaci&oacute;n fue de vac&iacute;o, de vac&iacute;o&rdquo;. &iquest;La recuerdas? &ldquo;A veces me da la impresi&oacute;n de que se ha ido, de que nos ha dejado. Incluso en sue&ntilde;os, cuando sue&ntilde;o con ella&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a2fca4e9-4c2c-42f8-85ba-b71fba46b006_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Mari Ángeles, en Las Tendillas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mari Ángeles, en Las Tendillas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Mari &Aacute;ngeles, viuda desde hacia una d&eacute;cada, dej&oacute; dos ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos: Elena, de 13 a&ntilde;os, y Rafael &Aacute;ngel, de 11. Se criaron con su t&iacute;a Elisa, que ten&iacute;a una ni&ntilde;a de cinco a&ntilde;os y estaba a punto de dar a luz a un ni&ntilde;o. Las familias cuentan que ella y Marisol eran &ldquo;como hermanas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La solidaridad de los Mata</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Yo lo recuerdo con un pellizco profundo&rdquo;, cuenta Juan Mata, un hombre tremendamente afable de 67 a&ntilde;os, entonces asesor del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento. &ldquo;Me encontr&eacute; al llegar a la Plaza de Las Tendillas con Joaqu&iacute;n Dobladez, concejal desgraciadamente ya fallecido. Par&eacute; mi Seat M&aacute;laga en las mismas Tendillas y nos fuimos a la cafeter&iacute;a Siena, ya en el Gran Bar, para darle una tila&rdquo;. A&uacute;n no ten&iacute;an la noticia del asesinato. &ldquo;Lo escuchamos por el <em>walkie </em>de la Polic&iacute;a Local. Aquello fue un dolor intenso, indescriptible&rdquo;. Desde all&iacute; acompa&ntilde;o al concejal a la comisar&iacute;a de Campo Madre de Dios para identificar el coche. &ldquo;All&iacute; nos encontramos de cuerpo presente a Mari &Aacute;ngeles y a Marisol, con esos <em>parchecitos</em>... Eso ir&aacute; conmigo al otro mundo, cuando el Se&ntilde;or me reclame&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_50p_1037203.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_50p_1037203.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_75p_1037203.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_75p_1037203.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_default_1037203.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_default_1037203.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5228df2f-608c-49f3-bf6c-8450e9a817cb_16-9-aspect-ratio_default_1037203.jpg"
                    alt="Marisol, cuando se graduó."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Marisol, cuando se graduó.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Me dej&oacute; una huella imborrable&rdquo;. Comenz&oacute; entonces una muestra de amor hacia las familias y hacia Manolo, como &eacute;l lo llama, incansable. Todo junto a su hermano Ignacio, secretario del jefe de Polic&iacute;a Local entonces, cinco a&ntilde;os mayor. &ldquo;Recordarlo es siempre motivo de pena, pero Marisol y Mari &Aacute;ngeles me dan fuerzas. Tratamos que ellas est&eacute;n donde est&eacute;n vean que nunca van a estar solas. Las diferentes corporaciones siempre han estado a la altura&rdquo;. Este &uacute;ltimo punto lo remarcan todas las fuentes consultadas. Los hermanos Mata canalizaron todas las muestras de solidaridad espont&aacute;neas llegadas de toda Espa&ntilde;a y dise&ntilde;aron dos episodios especialmente festivos.
    </p><p class="article-text">
        El primero, un partido de f&uacute;tbol ben&eacute;fico que dej&oacute; en El Arc&aacute;ngel estampas para el recuerdo. Un evento con el que recaudar dinero para los ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos de Mari &Aacute;ngeles. Un encuentro entre un conjunto de polic&iacute;as locales de C&oacute;rdoba y de Castell&oacute;n de Ampurias, en el que participaron Javier Arenas y Jes&uacute;s Gil; y otro apadrinado por Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a formado por periodistas y cantantes. No se perdieron el partido Norma Duval y Nieves Herrero. Tampoco Bert&iacute;n Osborne, al que se puede ver en roneando en el t&uacute;nel de vestuarios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b728cbd-cdf9-4dd5-a6ca-f862937364aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Partido solidario que se jugó en El Arcángel."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Partido solidario que se jugó en El Arcángel.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El segundo, especialmente emotivo y cari&ntilde;oso. Los hermanos Mata le montaron a Manolo una Feria de C&oacute;rdoba en el Hospital de Parapl&eacute;jicos de Toledo, donde se recuperaba. &ldquo;Movilic&eacute; a toda la ciudad&rdquo;, rememora, &ldquo;fuimos grupos rocieros, artistas, flamencos. Para darle la vida y recordarle que estaba vivo y que estaban sus ni&ntilde;os. La asociaci&oacute;n de cacharritos nos dieron fichas para los ni&ntilde;os... Hemos formado algo en lo que nos necesitamos todos en el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Manolo Casta&ntilde;o: un superviviente</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El informe bal&iacute;stico cont&oacute; 80 impactos de bala y ellos [los atracadores] llevaban chaleco antibalas. Yo creo que me salv&eacute; porque me tumb&eacute;, si me hubiera quedado sentado me habr&iacute;a dado en la cabeza, en el cuello o en el pecho&rdquo;, reflexiona Manuel, que tras recibir aquellos tres disparos, provenientes del fuego amigo de la Polic&iacute;a Nacional, ingres&oacute; en la UCI. Tres meses de agobio tras una traqueotom&iacute;a y por las complicaciones de la bala que impact&oacute; en la tripa. &ldquo;All&iacute; los d&iacute;as y las noches son muy largas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A Lavazza lo hirieron en el brazo y se escap&oacute; corriendo. Rob&oacute; un taxi y se fue al piso que ten&iacute;an en la avenida del Aeropuerto. Se cur&oacute; un poco y luego se fue hacia Bujalance que fue donde lo detuvo la Guardia Civil, en un bar&rdquo;, cuenta el superviviente, que se enfrent&oacute; cara a cara a Lavazza el d&iacute;a del juicio. &ldquo;Mi abogado me dijo que si quer&iacute;a hacerlo por videoconferencia, pero yo quer&iacute;a verlo. Fue a juicio y lo mir&eacute;, y ellos me miraban. Me qued&eacute; en silla de ruedas por disparos de la polic&iacute;a, pero fueron ellos los que me llevaron. Vi por ah&iacute; que Lavazza me dese&oacute; muchos a&ntilde;os de visita a hospitales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El criminal escribi&oacute; en 2010 desde la c&aacute;rcel <em>Autobiograf&iacute;a de un irreductible</em>, un libro distribuido por una editorial anarquista y difundido por sus redes. En &eacute;l no hay atisbo de arrepentimiento y justifica su ideolog&iacute;a en la pobreza vivida, en la envidia de clase. Hoy en d&iacute;a se le rinde tributo en foros anarquistas, que facilitan la direcci&oacute;n postal del <em>compa&ntilde;ero</em>&nbsp;para mandarle cartas. Antes de llegar a Espa&ntilde;a, ya contaba con delitos de sangre. Ni Manolo ni las familias de Mari &Aacute;ngeles y Marisol piensan en ellos.
    </p><p class="article-text">
        Manolo ten&iacute;a 31 a&ntilde;os aquel d&iacute;a y junto a su mujer, Paqui, dos hijos, de cuatro y dos a&ntilde;os, Manuel y Noelia. Pas&oacute; un a&ntilde;o en Toledo recuper&aacute;ndose, antes de comenzar una vida reivindicativa y de recuerdo. Fue presidente de Aspaym (Asociaci&oacute;n de personas con lesi&oacute;n medular y otras discapacidades f&iacute;sicas), asociaci&oacute;n de la que ahora es secretario. &ldquo;Me vino muy bien porque tener la mente ocupada y hacer cosas continuamente es importante, reuniones con uno y con otro: es una etapa que me vino muy bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y mira al futuro con aliento, recordando a dos amigas que estaban de servicio porque eran dos polic&iacute;as valientes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29faf81a-8e49-487c-a1a1-6b02a6d23c74_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Manuel Castaño, superviviente del tiroteo a las policías"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Manuel Castaño, superviviente del tiroteo a las policías                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sociedad/asesinato-conmociono-cordoba_1_8590988.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 05:00:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/200e9e59-f95f-4137-a71a-b8e2b05ad3ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="179470" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/200e9e59-f95f-4137-a71a-b8e2b05ad3ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="179470" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El asesinato que conmocionó a Córdoba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/200e9e59-f95f-4137-a71a-b8e2b05ad3ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,asesinato,Policia Local de Córdoba,crimen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos aprendimos sus nombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/aprendimos-nombres_129_8520261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09a3031c-8eef-495a-850d-382637319f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos aprendimos sus nombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Córdoba conquistó una Copa que quizá nunca debió haber jugado, pero que será el mejor error que recordar</p></div><p class="article-text">
        Los coches no salieron del estadio tocando las bocinas, pero fuimos campeones. Las pocas terrazas vivieron ajenas al hito, que se disipaba cuanto mayor era la distancia al estadio como el sentimiento revolucionario al distanciarse del epicentro de una manifestaci&oacute;n, pero el C&oacute;rdoba volvi&oacute; a acodarse en los bares y a dibujar las sonrisas de satisfacci&oacute;n &iacute;ntimas que solo &eacute;l nos genera. Sirvi&oacute; para que el cordobesismo latente, los excluidos de los seis o siete (mil) a los que se refiere Javi Flores en un arrebato tribal, volviera a aprenderse los nombres de una plantilla todav&iacute;a desconocida pero con hechuras para devolver al equipo a Segunda. Nuestro sitio, ese donde somos due&ntilde;os de nuestro desencanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hubo conquista porque nadie tir&oacute; las cr&oacute;nicas de la derrota a la papelera. No estaban escritas. El equipo culmin&oacute; su haza&ntilde;a pluvial en una noche de perros con una grada abrigada y oscura, de aspecto ingl&eacute;s, ali&ntilde;ada con un pu&ntilde;ado de locos detr&aacute;s de la porter&iacute;a que empuja al equipo. Con la dosis m&iacute;nima de miedo que nos oblig&oacute; a no cantar el campeones antes de tiempo por lo estrecho del marcador y con la impotencia de no poder celebrar alg&uacute;n gol m&aacute;s. Pero la copa que esperaba al final del t&uacute;nel, por muy Konami que fuera, la sab&iacute;amos nuestra. La moderaci&oacute;n en la victoria, que importe m&aacute;s el siguiente partido liguero contra el M&eacute;rida, indica que se nos quedaba peque&ntilde;a, que eran unos zapatos demasiado estrechos.
    </p><p class="article-text">
        Pero levantamos una copa y nos aprendimos sus nombres. Y tuvimos la impresi&oacute;n de que Simo es una novia demasiado guapa, como de verano, que en cualquier momento se marchar&aacute; y de la que tendremos que soportar mientras baile con nosotros la mirada del resto. Hab&iacute;a ojeadores criogenizados sigui&eacute;ndolo en el estadio. Tiene osad&iacute;a, destreza y la dulce condici&oacute;n de qui&eacute;n conduce el bal&oacute;n con el me&ntilde;ique. Quiz&aacute;s le falta decidir mejor en los &uacute;ltimos metros, la &uacute;ltima jugada, y algo m&aacute;s de cuerpo, de gimnasio. Habr&aacute; que presentarle a Vinicius. Dijo que vino al C&oacute;rdoba por una corazonada. Parece cumplida. Si llega a junio deber&aacute; culminarla con un ascenso para despu&eacute;s dejarlo marchar con cari&ntilde;o, dejarlo en una esquina como a Will Hunting para que escape del barrio. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se vivi&oacute; la redenci&oacute;n de Javi Flores, para quien el partido fue algo m&aacute;s que una pedrea. Privado de jugar en primera, el f&uacute;tbol lo mand&oacute; a cuarta, pero ayer le devolvi&oacute; una p&iacute;ldora de lo robado y le entreg&oacute; una foto alzando un trofeo en el palco, de restaurante. Le regal&oacute; un p&oacute;ster. Una copa que no deber&iacute;amos haber jugado nunca pero que es el mejor error que recordamos. Un hundimiento aprovechado por Juanito para configurar una plantilla que funciona y a quien no hay que explicarle el objetivo. Antonio Casas, Luismi, Cristian Delgado. Ledesma, Fuentes, De las Cuevas. Un equipo que puede generar satisfacciones parecidas a la de los noventa. 
    </p><p class="article-text">
        Es el inicio de un retorno. Muchos se descargaron ayer Footters y no hicieron planes en Madrid al salir del trabajo. El C&oacute;rdoba tambi&eacute;n es eso, aprender a complacer en diferido. Ganar no nos sienta bien, porque queremos jugar en una categor&iacute;a donde vencer a equipos mejores nos cueste como lo ha hecho siempre. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/aprendimos-nombres_129_8520261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Nov 2021 11:37:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/09a3031c-8eef-495a-850d-382637319f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="829022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/09a3031c-8eef-495a-850d-382637319f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="829022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nos aprendimos sus nombres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/09a3031c-8eef-495a-850d-382637319f19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javi Flores: "Nos motiva celebrar un título con nuestra gente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/javi-flores-motiva-celebrar-titulo-gente_1_8515369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/caab1ec2-0979-4539-a510-98cdecdcf3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javi Flores: &quot;Nos motiva celebrar un título con nuestra gente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El capitán del Córdoba muestra la ambición del plantel de cara a la final de la Copa RFEF ante el Guijuelo</p><p class="subtitle">"La afición este año está respondiendo a las mil maravillas", afirma</p></div><p class="article-text">
        El Arc&aacute;ngel es un museo de promesas incumplidas. Su aspecto inacabado intuye el paso de los que ofrecieron soluciones como los vendedores de crecepelo en el Oeste. Hay saunas abandonadas que ahora almacenan escobas, puertas que se cierran con un original sistema de un calzador atado a una guita y antiguos vestuarios que ahora son zonas de paso habilitadas con un biombo. Todo cambia al llegar al t&uacute;nel de vestuario, al pisar un c&eacute;sped artificial donde las paredes son vinilos que recuerdan la gloria de aquellos que pasaron por el club y alcanzaron la selecci&oacute;n nacional y postales de la historia del equipo. Se ve a Paco J&eacute;mez con el peinado de Santiago Segura, coches que parecen fabricados antes de que naciera el fordismo, tuneados con las arengas m&aacute;s b&aacute;sicas y sinceras -A&uacute;pa C&oacute;rdoba-; y el gol maldito de Uli D&aacute;vila. Un azulejo con el escudo antiguo del club, el de antes de redondear sus puntas, es la antesala de un campo donde se celebra el sacramento del himno de Queco. Eso que llaman el <em>Arcanfield</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Como el resto de sus compa&ntilde;eros, Javi Flores, el capit&aacute;n del equipo y el jugador m&aacute;s querido por la afici&oacute;n, el hombre que renunci&oacute; a jugar en Primera con el Elche para ayudar a un equipo reci&eacute;n descendido a Segunda B hace dos temporadas, sale del vestuario con un neceser bajo el brazo como antes se sosten&iacute;an los peri&oacute;dicos. Los pocos corrillos de futbolistas, periodistas y gente del club son conversaciones de ascensor donde se habla de la lluvia y se intenta situar Guijuelo en el mapa. Se escuchan co&ntilde;as sobre jamones.
    </p><p class="article-text">
        El Mago de F&aacute;tima ha crecido en el estadio donde comenz&oacute; a ver el f&uacute;tbol a los siete a&ntilde;os, donde jug&oacute; con cresta junto a los Javi Moreno, Asen, Guzm&aacute;n y compa&ntilde;&iacute;a y donde a su vuelta se atornill&oacute; el brazalete. Tiene el discurso pragm&aacute;tico de un jugador acosado por las lesiones -metatarsiano, rodilla, pubis- que le hicieron parecer en alg&uacute;n momento &ldquo;peor futbolista de lo que era&rdquo;. Cordob&eacute;s y cordobesista, luce el dorsal 21 destinado solo a los jugones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA</strong>. Supongo que estar&aacute;s especialmente ilusionado con la final. &iquest;C&oacute;mo ves al equipo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA</strong>. Lo veo bien, lo veo preparado, con muchas ganas y recuperado ya del partido del s&aacute;bado. No entiendo por qu&eacute; nos han puesto el partido el martes y no el mi&eacute;rcoles, para tener un d&iacute;a m&aacute;s, pero bueno. Bien. Concentrados. Por mayor o menor que sea, jugarte un t&iacute;tulo en casa y viendo la respuesta que est&aacute; teniendo la gente la verdad que nos motiva. Hace que estemos con muchas m&aacute;s ganas de celebrar aqu&iacute; un t&iacute;tulo con nuestra gente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a95dfa2d-78e7-4bdc-bd88-53f7fb86badf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javi Flores, capitán del Córdoba CF"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javi Flores, capitán del Córdoba CF                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P</strong>. Record&aacute;bamos hoy (por el lunes) en el peri&oacute;dico que fue en el 62, ya muy lejano, la &uacute;nica vez que se ha celebrado en El Arc&aacute;ngel un t&iacute;tulo. Es un aliciente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R</strong>. Siempre que se gana un t&iacute;tulo es una alegr&iacute;a y m&aacute;s en nuestra casa. Es verdad que es un t&iacute;tulo que no estar&iacute;amos compitiendo de haber hecho bien las cosas el a&ntilde;o pasado. Pero hay que mirar el presente y nos ha tocado vivirlo. Lo hemos hecho bien durante estos cuatro partidos del torneo y falta finiquitarlo. Estar&iacute;a muy bien pero no tiene que desviarnos del objetivo que es la liga, conseguir el ascenso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> La derrota de este fin de semana no trunca una temporada hasta ahora impecable. El podio de goleadores de la categor&iacute;a lo copa el equipo, est&aacute;is enchufados. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Al final las derrotas ten&iacute;an que llegar. Hemos ido a jugar contra un equipo que, probablemente, no estaba bien y que lo mejor que le ven&iacute;a es un equipo como nosotros. Que les motivara y les sacara eso que llevan dentro. Lo m&aacute;s justo hubiera sido un empate, pero sab&iacute;amos que en alg&uacute;n momento las derrotas llegar&iacute;an. Lo m&aacute;s importante es que ganemos ma&ntilde;ana. Cuando hay una derrota lo m&aacute;s importante es ganar lo siguiente. El otro d&iacute;a no tuvimos el acierto que solemos tener. No siempre entran. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Hablando de motivaci&oacute;n: cuando un equipo grande juega en categor&iacute;as m&aacute;s modestas lo m&aacute;s complicado es motivarse. Muchas veces vemos vagar a equipos importantes por la clasificaci&oacute;n de divisiones menores. El gran &eacute;xito de este a&ntilde;o, y el de Germ&aacute;n Crespo en particular, es mantener a un equipo de vuestra entidad a buen nivel contra rivales, a priori, menores. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;, se juntan muchas cosas. La direcci&oacute;n deportiva ha hecho un gran trabajo buscando buenos futbolistas j&oacute;venes y buenos futbolistas ya veteranos, donde intercalas un poco todo: los j&oacute;venes vienen pisando fuerte, con hambre, con mucha ilusi&oacute;n de mirar al futuro y de que les vean, que se muestren. Y los m&aacute;s veteranos, los que est&aacute;bamos el a&ntilde;o pasado, tenemos esa sensaci&oacute;n de que le debemos algo al club. Se ha hecho un buen combo pero todos tenemos claro que tenemos mucho que pasar, que quedan malos momentos. Tambi&eacute;n ha sido un gran acierto mantener a Germ&aacute;n, que tiene un estilo muy personal, un estilo muy atrevido que nos va muy bien. Es un entrenador que tambi&eacute;n est&aacute; empezando y para el que coger el primer equipo del C&oacute;rdoba era un reto y lo est&aacute; haciendo muy bien. Al equipo se le ve con hambre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Precisamente la combinaci&oacute;n de jugadores j&oacute;venes y veteranos es muchas veces una estrategia ganadora, sobre todo en estas categor&iacute;as. Pero m&aacute;s all&aacute; de esta temporada, &iquest;es sostenible el proyecto? &iquest;Se puede aprovechar esta base, sin cesiones, para consolidar algo s&oacute;lido? Aprovechar la inercia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> En categor&iacute;as como Primera RFEF o Segunda RFEF, sobre todo en primera que es donde estar&iacute;amos si ascendemos, el tema de las cesiones es complicado. Cuando hemos jugado en pretemporada contra equipos de Primera RFEF el equipo ha rendido muy bien, aunque las pretemporadas no sean el mejor bar&oacute;metro para ver d&oacute;nde est&aacute; cada uno. Pero bueno, yo creo que el equipo podr&iacute;a competir bien en Primera RFEF ahora mismo y que seguro que se retocar&iacute;a para mejorar. Pero eso queda muy lejos, en el futuro. Hay que centrarse en ma&ntilde;ana. Y as&iacute; cada partido. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> El partido contra el Sevilla ali&ntilde;a una temporada des&eacute;rtica, complicada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R</strong>. Dentro de lo que hab&iacute;a en el sorteo era lo m&aacute;s apetecible para los equipos de nuestra categor&iacute;a. Ser&aacute; un d&iacute;a para disfrutarlo, para competirlo, pero no debe descentrarnos en lo que realmente nos ata&ntilde;e que es la liga. Llegar&aacute; ese d&iacute;a y los disfrutaremos y que nuestra gente tambi&eacute;n lo haga con un equipo de Champions aqu&iacute; en casa. A partir de ah&iacute; ya se ver&aacute; qu&eacute; pasa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4e175c16-5f65-41b2-b194-36bd17eb383d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javi Flores, capitán del Córdoba CF"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javi Flores, capitán del Córdoba CF                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Aunque se vea como un premio, cuando juegas contra el Sevilla tienen que correr las piernas por tres instintivamente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Cuando juegas contra equipos de superior categor&iacute;a que llevan como cinco marchas m&aacute;s que nosotros pues bueno, se les compite, los equipos peque&ntilde;os tienen una motivaci&oacute;n extra y si el marcador est&aacute; ajustado siempre duran m&aacute;s las pilas. Vamos a ver si competimos y que la gente se sienta orgullosa. Pero repito, ma&ntilde;ana tenemos un partido y el s&aacute;bado otro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Como capit&aacute;n tendr&aacute;s que ser el term&oacute;metro de un vestuario que en algunos momentos de la temporada, si las cosas van relativamente bien, puede pecar un poco de triunfalismo. &iquest;Te sientes con esa responsabilidad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo intento inculc&aacute;rselo, pero la verdad es que no hace mucha falta. Tenemos un equipo joven que en cada entrenamiento lo deja todo, que no mira m&aacute;s all&aacute; de cada partido. Es verdad que inconscientemente distrae tener tanto partido. Lo habl&aacute;bamos ahora los compa&ntilde;eros: seremos de los equipos que m&aacute;s partidos han jugado desde que ha empezado el a&ntilde;o. No paramos de jugar, casi todas las semanas son mi&eacute;rcoles y domingo. Quieras que no mentalmente y f&iacute;sicamente algo tienes que notar. Hasta ahora nos ha ido muy bien. Ojal&aacute; ma&ntilde;ana juguemos y ganemos nuestro partido y podamos centrarnos el s&aacute;bado en el M&eacute;rida, que es un partido muy importante. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Me cont&oacute; Miguel Reina que en aquella etapa brillante del club el utillero hac&iacute;a los peroles para el vestuario. &iquest;Qu&eacute; hac&eacute;is vosotros?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Nosotros siempre hacemos nuestras barbacoas aqu&iacute;, s&iacute; es verdad que con el tema del covid pues es m&aacute;s complicado. Pero s&iacute; te digo la verdad este a&ntilde;o poco, jugando casi todas las semanas jugando mi&eacute;rcoles y domingo... El equipo necesita descansar, alimentarse bien, descanso. Realmente estamos teniendo poco tiempo para eso, pero somos un equipo muy unido donde en los viajes y las vueltas en el autob&uacute;s se celebran las cosas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Qui&eacute;n es el que m&aacute;s cachondeo aporta al vestuario?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hay muchos. Tenemos a Adri Fuentes que es un poco despistado, a Willy, que le meten un poco de ca&ntilde;a... Tenemos un grupo muy bueno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Est&aacute; tambi&eacute;n la irrupci&oacute;n de Casas, que lo est&aacute; haciendo muy bien, aprovechando los minutos y materializ&aacute;ndolos en goles. &iquest;Le das consejos?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Yo lo animo sobre todo, lo tengo al lado en el vestuario y lo animo. Cuando sales del banquillo y metes goles al final lo que te gusta es estar de inicio. Es un chico bastante centrado, con mucha hambre, que cada vez que sale se come el mundo e intenta ayudar. Hay poco que decirle. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e87044aa-6fd4-4f0f-bf98-96e782e52b10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Javi Flores, capitán del Córdoba CF"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Javi Flores, capitán del Córdoba CF                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Qu&eacute; tal De las Cuevas? Estaba tocado. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Hoy (por el lunes) ha completado el entrenamiento, con lo cual no te puedo decir mucho m&aacute;s. He firmado la convocatoria y no lo he visto, no me he fijado, no s&eacute; si est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo ves el futuro, Javi? &iquest;Ligado al club?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Cuando ya no pueda seguir, cuando me retire, ojal&aacute; seguir aqu&iacute; ligado al club, ayudando y estando aqu&iacute; en el d&iacute;a a d&iacute;a si el club lo cree conveniente. Vamos a mirar todav&iacute;a a corto plazo y a seguir jugando. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Un mensaje para la afici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>La afici&oacute;n este a&ntilde;o est&aacute; respondiendo a las mil maravillas, como lo ha hecho siempre. Con el covid todo fue complicado y este a&ntilde;o estamos disfrutando de ellos. El otro d&iacute;a aun perdiendo ese ritual que tenemos con ellos tambi&eacute;n se hizo. Ellos saben que nosotros estamos dando todo lo que tenemos. Vamos a ver si ma&ntilde;ana somos capaces de celebrar algo juntos. Pero domingo a domingo que es lo importante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/javi-flores-motiva-celebrar-titulo-gente_1_8515369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Nov 2021 04:30:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/caab1ec2-0979-4539-a510-98cdecdcf3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="452211" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/caab1ec2-0979-4539-a510-98cdecdcf3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="452211" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Javi Flores: "Nos motiva celebrar un título con nuestra gente"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/caab1ec2-0979-4539-a510-98cdecdcf3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alzar un título en El Arcángel 59 años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/alzar-titulo-arcangel-59-anos-despues_129_8512567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/98c1e3d4-7e36-4389-8398-574f1795f039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alzar un título en El Arcángel 59 años después"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Córdoba tiene la posibilidad de levantar el segundo entorchado de su historia, siendo el único precedente el del ascenso a Primera de 1962</p></div><p class="article-text">
        El C&oacute;rdoba puede reeditar este martes en El Arc&aacute;ngel una haza&ntilde;a poco desempolvada, la posibilidad de ofrecer en comuni&oacute;n con la grada un t&iacute;tulo 59 a&ntilde;os despu&eacute;s. Y pasearlo. Aunque descafeinado por la entidad del rival y por la categor&iacute;a donde se desarrolla, ganar la Copa RFEF supondr&iacute;a la reminiscencia de un &eacute;xito vivido el 13 de mayo de 1962. Se trata de una efem&eacute;ride poco recordada, fagocitada por el recuerdo del ascenso alcanzado en Huelva el mes anterior y que gener&oacute; una celebraci&oacute;n de varias jornadas en la ciudad. Si bien fueron 20.000 los presentes el d&iacute;a en que el capit&aacute;n Mart&iacute;nez Oliva recogi&oacute; el t&iacute;tulo a pie de campo de manos del presidente Jos&eacute; Salinas, escasos son los capaces de rememorar aquel triunfo oficial de Segunda Divisi&oacute;n. Entre los protagonistas de aquel equipo, de las pocas alineaciones recitadas como un verso por los cordobesistas m&aacute;s veteranos, no queda ning&uacute;n superviviente. Jos&eacute; Luis Navarro -el jugador con m&aacute;s partidos en la historia del club- falleci&oacute; en enero del a&ntilde;o pasado. Y con &eacute;l, las sensaciones sobre el c&eacute;sped. 
    </p><p class="article-text">
        Aquel d&iacute;a, el C&oacute;rdoba se impuso 4-0 al Deportivo de la Coru&ntilde;a de Amancio Amaro, sobreponi&eacute;ndose al 3-1 adverso de la ida, un partido disputado tres semanas antes. Julio Gento, hermano de Paco, la Galerna del Cant&aacute;brico que temblaba en aquel fort&iacute;n que fue El Arc&aacute;ngel en los sesenta, Meloso y Antonio V&aacute;zquez completaban la delantera de otro equipo memorable donde la porter&iacute;a la custodiaba el padre de Unai Emery, Juan Mar&iacute;a. Dos goles de Miralles, goleador y expulsado en el partido de ida pero sin sanci&oacute;n para disputar la vuelta, y otros dos de Paz dieron la victoria al conjunto blanquiverde.
    </p><p class="article-text">
        El equipo entrenado por el argentino Roque Olsen, el primer gran goleador argentino del Real Madrid, dec&iacute;amos, era ya un equipo ascendido, consolidado sobre un vestuario que se coci&oacute; a la antigua, sobre los altos en el camino para cenar muslos de pollo fr&iacute;o en ventas de carretera y los peroles a modo de concentraci&oacute;n para la grandes citas guisados por Mej&iacute;as, el utillero. La eliminatoria sirvi&oacute; para coronar a uno de los dos campeones sectoriales nacionales de una categor&iacute;a dividida geogr&aacute;ficamente entre norte y sur. La cr&oacute;nica del <em>Diario C&oacute;rdoba</em> destaca a un equipo obligado a dar la vuelta de honor a un campo abarrotado, trufado de pancartas victoriosas y que vitoreaba hasta el extremo a unos jugadores con los que debutar&iacute;a en la m&aacute;xima categor&iacute;a pasado el verano. 
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar que el club cuenta con tres victorias ligueras m&aacute;s, con consecuencias menores que las desvirt&uacute;an. La primera, la de la temporada 1955-56 en Tercera Divisi&oacute;n, supuso el ascenso de categor&iacute;a de un club reci&eacute;n constituido. Las dos de Segunda B en los noventa no se consolidaron con el ascenso y se erigen como reconocimientos fantasma para un club que recogi&oacute; sin fastos y en la clandestinidad la victoria, en actos postreros de temporada en los fr&iacute;os salones de la sede de la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ol de F&uacute;tbol. Nada que ver con aquel equipo de Olsen, de Juan&iacute;n, de Miralles, de Mart&iacute;nez Oliva, que inaugur&oacute; de manera soberbia la &eacute;poca dorada del club. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aquella victoria es un espectro perdido en las hemerotecas vivientes del cordobesismo. Manol&iacute;n Cuesta, el m&iacute;tico ex jugador del equipo ligado especialmente a la ciudad a trav&eacute;s del f&uacute;tbol base, del S&eacute;neca, recuerda la celebraci&oacute;n del ascenso a triplete en una <em>lambretta </em>junto a su padre y su hermano, sosteniendo una bandera, pero no la celebraci&oacute;n de aquella victoria oficiosa. La alineaci&oacute;n s&iacute; salta como un muelle en su memoria. &ldquo;Benegas; Simonet, Mart&iacute;nez Oliva, Navarro; Mart&iacute;nez, Costa; Riaji, Juan&iacute;n, Miralles, Paz y Homar&rdquo;, rememora para CORD&Oacute;POLIS. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; pixelada en la memoria de aquel pinche de cocina del Meli&aacute; que fue Miguel Reina, el juvenil de 16 a&ntilde;os al que aup&oacute; el propio Olsen al autob&uacute;s para festejar el ascenso a su paso por el hotel. &ldquo;Miguel&iacute;n, suba usted&rdquo;. Un recogepelotas que se posicionaba detr&aacute;s de la porter&iacute;a para aprender de Benegas y de Garc&iacute;a, arqueros que hac&iacute;an &ldquo;una raya con el pie desde le punto de penalti hasta la l&iacute;nea&rdquo;, y que debutar&iacute;a dos temporadas despu&eacute;s en Primera Divisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ilusionados por la posibilidad de la victoria, desde el club viven con moderado entusiasmo el triunfo, obsesionado con un ascenso de categor&iacute;a que lleve al equipo a cuyos destinos no haya que mirar en la Gu&iacute;a Campsa. El m&eacute;rito de Germ&aacute;n Crespo es el de mantener a un equipo enchufado en una temporada meritoria. Una etapa &aacute;rida para un club que puede vivir este martes una jornada hist&oacute;rica, aunque Las Tendillas no se ti&ntilde;a de bufandas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/deportes/ccf/alzar-titulo-arcangel-59-anos-despues_129_8512567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 11:08:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/98c1e3d4-7e36-4389-8398-574f1795f039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="90507" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/98c1e3d4-7e36-4389-8398-574f1795f039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="90507" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alzar un título en El Arcángel 59 años después]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/98c1e3d4-7e36-4389-8398-574f1795f039_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Flores a un hijo: 25 años del atentado de ETA en Córdoba]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sucesos/flores-hijo-25-anos-atentado-eta-cordoba_1_7951553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea4806db-9a3d-4daa-8f16-f9989a362fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Flores a un hijo: 25 años del atentado de ETA en Córdoba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Crónica - La banda terrorista intentó una masacre en la avenida de Carlos III. Dos coches, cargados con 200 kilos de amosal, no llegaron a estallar</p><p class="subtitle">Sí lo hizo una olla con explosivo dentro de un contenedor que se cobró la vida de Miguel Ángel Ayllón, un sargento de artillería de 27 años</p></div><p class="article-text">
        Hace hoy 25 a&ntilde;os que C&oacute;rdoba no tuvo que encender el televisor para seguir el rastro sangriento de ETA. Una olla cargada de amosal, una mezcla qu&iacute;mica de gran poder explosivo, deton&oacute; desde las entra&ntilde;as de un contenedor en la avenida de Carlos III a las 7:40 de la ma&ntilde;ana de aquel lunes, 20 de mayo de 1996. El sargento de artiller&iacute;a Miguel &Aacute;ngel Ayll&oacute;n fue la &uacute;nica v&iacute;ctima de un atentado dise&ntilde;ado macabramente para una masacre mucho mayor: un Ford Orion y un Volkswagen Polo, ambos robados y dispuestos frente a frente, no cumplieron su misi&oacute;n de estallar al paso de un autob&uacute;s cargado de militares del Euroej&eacute;rcito con destino a la base militar de Cerro Muriano. En el interior de los coches, m&aacute;s de 200 kilos del mismo compuesto que los tedax detonaron.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad hab&iacute;a despertado con una de las alegr&iacute;as breves que da el equipo de f&uacute;tbol local, reci&eacute;n clasificado para la fase de ascenso a Segunda Divisi&oacute;n. Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar comenzaba su singladura en la Moncloa, tomada la posesi&oacute;n apenas dos semanas antes, y Jos&eacute; Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones de la c&aacute;rcel de Logro&ntilde;o, llevaba desde enero secuestrado. Faltaban poco m&aacute;s de dos semanas para que comenzara la Eurocopa de Inglaterra y dos meses para encender la antorcha ol&iacute;mpica en Atlanta.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Ayll&oacute;n circulaba su coche mientras escuchaba estas y otras noticias en el programa matinal que I&ntilde;aki Gabilondo dirig&iacute;a en la <em>Cadena Ser</em>. Llevaba pocos d&iacute;as prejubilado despu&eacute;s de toda una vida trabajando en Telef&oacute;nica, la misma empresa donde su mujer, Asunci&oacute;n, se hab&iacute;a desempe&ntilde;ado antes de ocuparse en exclusiva a criar de los seis hijos que hab&iacute;a tenido el matrimonio. Manuel tendr&iacute;a ahora m&aacute;s tiempo para disfrutar de ellos. Tambi&eacute;n de un peque&ntilde;o terreno cerca de M&aacute;laga, la ciudad donde ech&oacute; ra&iacute;ces la familia.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a all&iacute; se dirig&iacute;a cuando su vida cambi&oacute;. Las inflexiones tr&aacute;gicas en la voz de Gabilondo comenzaban a informar de una noticia recurrente: la inconfundible mueca de que ETA hab&iacute;a vuelto a atentar. Manuel, quiz&aacute;s, subi&oacute; el volumen para escuchar mejor el lugar y el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas, los primeros datos que se atienden, la estad&iacute;stica. El locutor dio paso a Jes&uacute;s Cabrera, corresponsal del programa en C&oacute;rdoba, llegado al lugar del atentado a la media hora: &ldquo;Un atentado de ETA en C&oacute;rdoba acaba con la vida del sargento de artiller&iacute;a Miguel &Aacute;ngel Ayll&oacute;n y deja cinco heridos m&aacute;s&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/38c4e9dd-81bf-4ee1-98dd-f3f8d4140dc9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El alcalde de Córdoba Rafael Merino, a la izquierda, en la zona del atentado en Carlos III"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El alcalde de Córdoba Rafael Merino, a la izquierda, en la zona del atentado en Carlos III                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Hab&iacute;a habido un atentado en C&oacute;rdoba y muerto un soldado que coincid&iacute;a con mi hijo&rdquo;, recuerda Manuel 25 a&ntilde;os despu&eacute;s. El balance tr&aacute;gico de la noticia. Escuchar la muerte del tercero de sus hijos fue &ldquo;como si te cae una pesa encima de la cabeza&rdquo;. Lo &uacute;nico que sab&iacute;a es que ten&iacute;a que volver a casa: &ldquo;Todo se desarroll&oacute; de una forma precipitada y de locura. Yo volv&iacute; a mi casa, mi mujer me esperaba. &iquest;Pero qu&eacute; hacemos ahora? &iquest;Qu&eacute; va a ser de nosotros ahora?&rdquo;, fueron las preguntas sin respuesta que ambos se lanzaron.
    </p><p class="article-text">
        Manuel ten&iacute;a 27 a&ntilde;os, una edad maldita que &eacute;l no hab&iacute;a elegido para morir. &ldquo;Era un chico muy sano en el trato, con su pareja, un muchacho muy abierto con sus compa&ntilde;eros y querido por el personal. Hab&iacute;a estado el a&ntilde;o anterior en la guerra de Bosnia. Un muchacho muy abierto...&rdquo;, recuerda de su hijo.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Cabrera, la voz al otro lado de la radio, lleg&oacute; al lugar del atentado &ldquo;cuando todav&iacute;a ol&iacute;a a explosivo&rdquo;. Aunque la cadencia de los atentados se hab&iacute;a vuelto &ldquo;casi semanal&rdquo;, siempre se hab&iacute;a preguntado c&oacute;mo habr&iacute;a de responder profesionalmente en el caso de enfrentarse a ello: &ldquo;Ten&iacute;a aut&eacute;ntico temor&rdquo;. Despu&eacute;s de confirmar la noticia con el Gobierno civil, dej&oacute; colgado el informativo que ten&iacute;a que dar de inmediato y se march&oacute; hac&iacute;a Carlos III, cuando aun la zona estaba sin acordonar. Un trozo de aquel contenedor es el recuerdo que Cabrera guarda de aquel d&iacute;a de ignominia.
    </p><p class="article-text">
        Asier Ormazabal Lizeaga fue el etarra del &ldquo;Comando Andaluc&iacute;a&rdquo; que accion&oacute; el artefacto. Condenado 351 a&ntilde;os de c&aacute;rcel en 2004, en noviembre del a&ntilde;o pasado sali&oacute; de prisi&oacute;n. 16 a&ntilde;os despu&eacute;s. Su pueblo, Hernani, lo recibi&oacute; con un homenaje. &ldquo;Eso es algo horroroso. Cada vez que hacen un homenaje a cualquiera de los terroristas que han matado, que han tenido que ver con alg&uacute;n delito de sangre... El dolor es muy grande para todas las personas que hemos sufrido un atentado familiar&rdquo;, describe Manuel, sin atisbo de odio en sus palabras. &iquest;Le dir&iacute;a algo? &ldquo;Nada. El dolor que se sufre es muy grande y no tienes pensamiento de decirle absolutamente nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, por los motivos evidentes que dej&oacute; la pandemia, Manuel y Asunci&oacute;n no pudieron acudir a la cita anual con su hijo. Cada 20 de mayo acuden al lugar donde esperaba el autob&uacute;s su hijo Miguel &Aacute;ngel. El lugar donde siempre tendr&aacute; 27 a&ntilde;os. &ldquo;All&iacute; vamos, ponemos un ramo de flores y estamos un rato con &eacute;l&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/sucesos/flores-hijo-25-anos-atentado-eta-cordoba_1_7951553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 May 2021 03:45:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ea4806db-9a3d-4daa-8f16-f9989a362fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="79936" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ea4806db-9a3d-4daa-8f16-f9989a362fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="79936" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Flores a un hijo: 25 años del atentado de ETA en Córdoba]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ea4806db-9a3d-4daa-8f16-f9989a362fa2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Sucesos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tócala otra vez, David]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/tocala-vez-david_1_7200412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0986fea-7e54-4e56-80b8-6371205e6d21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tócala otra vez, David"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Gistau tenía el estilo de los periodistas norteamericanos a los que admiraba  pero impregnado de pringue ibérico”</p></div><p class="article-text">
        David Gistau se fue y dej&oacute; a una familia sin padre, una novela empezada y a miles de lectores hu&eacute;rfanos de columna. Fueron muchos los que, como Gim&eacute;nez Caballero ante la tumba de Larra, se asomaron a la trinchera leve del peri&oacute;dico para dedicarle el cromo. A desempolvar una an&eacute;cdota con el tipo que, como sugiere Bruno Pardo, podr&iacute;a saltar Espa&ntilde;a de amigo en amigo. Jabois explic&oacute; que sus &ldquo;ahora vuelvo&rdquo; para ir al ba&ntilde;o dejaban el vac&iacute;o absurdo del que se ha levantado para ir al espacio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Era un narrador. Ve&iacute;a y narraba&rdquo;. As&iacute; lo describe David Lema, el periodista de <em>El Mundo</em> y admirador David Gistau que ha seleccionado e introducido su &uacute;ltima antolog&iacute;a de art&iacute;culos. Se llama <em>El pen&uacute;ltimo negroni</em>, lo edita <em>Debate</em> y est&aacute; ya en las librer&iacute;as que quedan. Ha sido el de Lema un trabajo complicado, teniendo en cuenta que &ldquo;las mejores columnas de Gistau son todas&rdquo;; por ello ha intentado hacer un retrato del personaje a trav&eacute;s de sus escritos, para explicar tanto &ldquo;su evoluci&oacute;n personal como la de su escritura&rdquo;. La transformaci&oacute;n del ni&ntilde;o enfadado con la vida por culpa de su padre &ndash; que dej&oacute; escrito en la que, para Antonio Lucas, es su mejor columna &ndash; al tipo brillante e imitado que despertaba cada ma&ntilde;ana entre los saltos de cuatro cr&iacute;os: el tr&aacute;nsito del martini al meconio.
    </p><p class="article-text">
        La carrera de Gistau comienza en <em>Paisajes</em>, la revista que editaba Grupo 16 para Renfe. Ponerlo a escribir reportajes para una revista de trenes fue la manera que dise&ntilde;&oacute; su madre para encarrilar a un chaval hu&eacute;rfano de padre y enrolado en <em>Ultras Sur</em> que solo aparec&iacute;a por la facultad cuando se equivocaba. Benjam&iacute;n Ojeda como redactor jefe de aquella revista, primero, e Ignacio Ruiz Quintano en <em>M&amp;C&iacute;a</em>, despu&eacute;s, fueron los primeros en intuir al periodista de enorme talento literario y mirada independiente que daba sus primeros pasos. Fueron los tiempos de Balmoral, los de acostarse a las cuatro de la ma&ntilde;ana y volver a la redacci&oacute;n pronto con un cortado en el cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        La mutaci&oacute;n del reportero al columnista fue obra de Tom&aacute;s Cuesta, encargado del &aacute;rea de Cultura de La Raz&oacute;n y adjunto a Luis Mar&iacute;a Ans&oacute;n, el director del peri&oacute;dico que miraba extra&ntilde;ado las pintas Gistau cuando se cruzaba con &eacute;l en el ascensor: &ldquo;&iquest;Usted trabaja aqu&iacute;?&rdquo;. Cuesta cay&oacute; rendido ante <span class="highlight" style="--color:white;">la &ldquo;frescura, la rareza y la calidad literaria&rdquo; de lo que hac&iacute;a en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Paisajes</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y, para pulirlo, en vez de mandarlo a la redacci&oacute;n le puso una mesa y una silla en su despacho. All&iacute; lo coloc&oacute; a escribir columnas, a comprimir su talento para que pudiera parecer un art&iacute;culo de opini&oacute;n y cupiera en un pu&ntilde;ado de caracteres. Todo esto lo cuenta Lema en la que es la mejor semblanza hasta la fecha de DG.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aquellas columnas gamberras que ocupaban un lugar preferente dentro del peri&oacute;dico o en la contraportada fueron un &eacute;xito. Ans&oacute;n le subi&oacute; el sueldo al tipo que para explicar lo que ocurr&iacute;a en el Congreso necesitaba a Bart Simpson y a Corto Malt&eacute;s. </span>&ldquo;Era un columnista salvaje &ndash; cuenta Lema, exaltado &ndash; capaz en una columna de mandar a un pol&iacute;tico a jugar al teto y hablar de Salinger y que aquello conviviera en armon&iacute;a&rdquo;. Antonio Lucas, agarrado a un marlboro, intenta dar una receta de su escritura: &ldquo;Ten&iacute;a el estilo de los periodistas norteamericanos a los que admiraba &ndash; Mailer, Wolfe, Capote &ndash; pero impregnado de pringue ib&eacute;rico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el libro se recogen por primera vez las controvertidas cr&oacute;nicas enviadas desde la guerra, desde la retaguardia en Pakist&aacute;n del conflicto afgano, en la que no se hablaba de bombas ni muertes ni tanques, sino de pachangas ama&ntilde;adas de f&uacute;tbol con soldados y tragos cortos que a &eacute;l le parec&iacute;an el Rick&acute;s Caf&eacute;. T&oacute;cala otra vez, David.
    </p><p class="article-text">
        Aquella experiencia, escrita con la jerga de un Ted Mosby patrio al que las mujeres le apuntan un tel&eacute;fono falso en la servilleta, le sirvi&oacute; para escribir su primera novela: <em>A que no hay huevos</em>. Fue aquello un ejercicio de estilo que se desliz&oacute; en una comedia rom&aacute;ntica justo cuando tuvo la oportunidad de hacer algo parecido a Norman Mailer. &ldquo;&Eacute;l dec&iacute;a que mandaba <em>un trabajo mal hecho</em>, pero a m&iacute; me encantan&rdquo;, confiesa Lema. &ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta de &eacute;l era un desmitificador, no ten&iacute;a pose &ndash; sigue &ndash; y lo que m&aacute;s me sorprende es su independencia, no entend&iacute;a de bander&iacute;as. Era un impertinente educado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde all&iacute; aterriz&oacute; a la redacci&oacute;n de Pradillo para ponerse a las &oacute;rdenes de Pedro J. Ram&iacute;rez, esa especie de Walter Burns consciente de que todo se tiene que contar en el primer p&aacute;rrafo. En esta etapa, que comienza con su tercer y definitivo matrimonio, el de Romina, el de los cr&iacute;os saltando en la cama, alcanza su madurez. Despu&eacute;s, el lustro en <em>ABC </em>que cerr&oacute; por compromiso con Luis Enr&iacute;quez, consejero delegado de Vocento, y la vuelta al peri&oacute;dico donde estaba su tribu, la gente con la que le apetec&iacute;a irse de copas.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Gente que se fue</em>, la recopilaci&oacute;n de cuentos de domingo escritos en <em>XL Semanal</em> al estilo <em>The New Yorker</em>, dej&oacute; su mejor historia: un cuento que iba para novela pero que no lleg&oacute; a cuajar por culpa de Arturo P&eacute;rez-Reverte, que le recomend&oacute; que no estirara aquello m&aacute;s porque &ldquo;no tenia trama&rdquo;. Fue el proyecto de escribir una <em>gran belleza</em> madrile&ntilde;a, una novela donde s&oacute;lo se suced&iacute;an <em>sketches</em> divertidos dentro del gran g&eacute;nero literario que es Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El joven barbilampi&ntilde;o que empez&oacute; en <em>El Mundo</em> apadrinado por Umbral se fue distanciando de &eacute;l, no solo en una escritura que nunca se le pareci&oacute;, sino en la manera de rumiar sus ambiciones en la profesi&oacute;n. Renunci&oacute; al <em>trono de la columna</em>. &ldquo;El estilo es muy importante en Gistau. Al principio &eacute;l cree que el estilo est&aacute; por encima de la idea, pero despu&eacute;s evoluciona hacia la sencillez y abandona las florituras innecesarias&rdquo;, nos sigue contando el joven columnista. La conversaci&oacute;n, con la que podr&iacute;amos alcanzar la pr&oacute;xima pandemia, concluye: &ldquo;Nunca se pareci&oacute; a nadie. David Gistau siempre fue David Gistau&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/tocala-vez-david_1_7200412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2021 05:00:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c0986fea-7e54-4e56-80b8-6371205e6d21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123971" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c0986fea-7e54-4e56-80b8-6371205e6d21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123971" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tócala otra vez, David]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c0986fea-7e54-4e56-80b8-6371205e6d21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Duende Callejero canta para que le pongan una plaza en su pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/duende-callejero-canta-le-pongan-plaza-pueblo_1_7143575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb82b344-c919-4b58-a0e5-2a2fbb0e0c9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Duende Callejero | JUANFRAN GÓMEZ"></p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil llegar a El Carpio si uno circula por la A4 a la altura del Alto Guadalquivir. Hay que poner el intermitente cuando se aviste el burro que recibe a los visitantes, una valla enorme que pesa dos toneladas y mide 17 metros. Se inspira en el toro de Osborne pero lo burla. Lleva desde 2009 instalado all&iacute;, en tierras del ducado de Alba. Los habitantes parecen contentos con su presencia. Da cierta identidad a un pueblo que, como tantos en Andaluc&iacute;a, se desangra con el &eacute;xodo de sus j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        A sus pies nos esperan cuatro chavales del pueblo sentados en el tejadillo de un cobertizo. Son Rafa, &Aacute;ngel, Aar&oacute;n y F&eacute;lix; juntos forman El Duende Callejero, uno de los grupos cordobeses con m&aacute;s &eacute;xito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. De fondo, el soplido intermitente de las gentes que van y vienen por la autov&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA.</strong> &iquest;Cu&aacute;ndo os junt&aacute;is para cantar por primera vez?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA.</strong> Fue una serenata en Lopera. Unos amigos de la familia de Aar&oacute;n, que sab&iacute;an que cantaba muy bien, lo llamaron para que cantase un pasodoble para la novia &ndash;nos cuenta Rafa, que, adem&aacute;s del guitarrista, es el compositor de la banda&ndash;, y &eacute;l me llam&oacute; a m&iacute; para que tocara la guitarra. Tambi&eacute;n llamamos a F&eacute;lix para el caj&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo me cabre&eacute; &ndash;interrumpe &Aacute;ngel&ndash; porque siempre est&aacute;bamos tocando y no me avisaron. &iquest;Esto qu&eacute; es? Al final me metieron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si es que no nos dio tiempo&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        Al final se plantaron los cuatro. Bajo un cartelito hecho por <em>paint</em> &ndash;&ldquo;un vinilo muy colorido pero muy feo&rdquo;&ndash; actuaron en p&uacute;blico por segunda vez, en Morente, cada uno sentado en un taburete. Con m&aacute;s ilusi&oacute;n que conciertos, la cosa iba cogiendo hechuras. Ah&iacute; se hicieron una cuenta de Instagram donde sub&iacute;an v&iacute;deos ensayando. &ldquo;Vimos que le molaba a la pe&ntilde;a. A la pe&ntilde;a de El Carpio&rdquo;, matiza &Aacute;ngel. Tuvieron que estar r&aacute;pidos para resolver un problema con su nueva identidad. Un chaval de Murcia les advirti&oacute; que el duende callejero era &eacute;l, &ldquo;pero ya nos estaba siguiendo la pe&ntilde;a y nos registramos primero&rdquo;. Las otras opciones eran Los Garrafas o Los Perronautas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Barre las penas</em>, su tercera canci&oacute;n, fue un punto de inflexi&oacute;n, el tema con el que empezaron a sonar m&aacute;s all&aacute; de El Carpio, m&aacute;s all&aacute; de C&oacute;rdoba. &ldquo;La escrib&iacute; del tir&oacute;n, de resaca en mi casa de San Antonio. El d&iacute;a de antes hab&iacute;amos quedado para componer pero nos liamos&rdquo;, recuerda Rafa. El sonido lleg&oacute; al gran p&uacute;blico con reminiscencias de Los Delinquentes, el grupo de Jerez que, con canciones que se convirtieron en himnos, marc&oacute; a una generaci&oacute;n de j&oacute;venes andaluces que beb&iacute;a en vaso de tubo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La inspiraci&oacute;n es clara porque los hemos escuchado siempre, su influencia est&aacute; ah&iacute; y sale sola. Es normal que a la gente le recuerde&rdquo;, cuenta Rafa. Y aclara: &ldquo;Ellos mamaron de sus fuentes, que fueron Kiko Veneno, Pata Negra y lo que a ellos les molaba. Todo va evolucionando. Nosotros escuchamos de todo, pero sobre todo lo que la gente se espera: Los Delinquentes, Astola, SFDK&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6e131d4b-7d9e-47e6-bac7-e71e9b87f0b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El paso por Factor X </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con esta canci&oacute;n llegan a Factor X, el popular talent show de Cuatro en el que participaron y aumentaron su popularidad al resto de Espa&ntilde;a. No quer&iacute;an ir, por miedo a parecerse a unos triunfitos o a un producto televisivo enlatado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;C&oacute;mo os da por presentaros?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Mi t&iacute;a nos enga&ntilde;&oacute; &ndash;contesta Aar&oacute;n&ndash;. Mand&oacute; unos v&iacute;deos y me dijo que nos hab&iacute;a presentado, nos cabreamos todos. Yo no voy, unos quer&iacute;an y otros no.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo vamos a ir a la tele si ese rollo no nos mola?&rdquo;, dice F&eacute;lix.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero como ten&iacute;amos nuestros temas decidimos ir con nuestra m&uacute;sica. Y llevamos Barre las penas y peg&oacute; eso un subid&oacute;n flipante&rdquo;, cuenta Rafa.
    </p><p class="article-text">
        Y fueron a Madrid. F&eacute;lix reserv&oacute; un <em>Airbnb</em> d&uacute;plex que ten&iacute;a buena pinta, barato y reformado, con la est&eacute;tica chic entre Ikea y Tiger de los pisos que se alquilan por noches. El problema era el sitio: un pol&iacute;gono bastante chungo con la baja estopa suficiente como para rodar un programa de Callejeros. &ldquo;Buscamos la zona en Google y solo sal&iacute;a prostituci&oacute;n, drogas... la calle estaba llena de candelas&rdquo;. El entorno perfecto para escribir La jungla de alquitr&aacute;n. Aparecieron en el casting a las ocho de la ma&ntilde;ana, pero tuvieron que esperar hasta las doce de la noche para cantar, los &uacute;ltimos: &ldquo;Cuando llegamos al casting hab&iacute;a una cola enorme llena de chalaos, pero los m&aacute;s chalaos &eacute;ramos nosotros&rdquo;. Llegaron hasta las semifinales del concurso.
    </p><p class="article-text">
        El paso por el programa los impuls&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. El tel&eacute;fono empez&oacute; a sonar y, poco a poco, sacaron nuevas canciones. El panorama actual de la m&uacute;sica les sienta bien. Ese cambio de paradigma donde las canciones se sacan conforme se producen y no peri&oacute;dicamente, en discos, donde se vierte el trabajo hecho y se reservan un pu&ntilde;ado de canciones in&eacute;ditas. &ldquo;Preferimos trabajar poquito a poco. Trabajamos mejor as&iacute; y nos volcamos de lleno en cada tema. Tambi&eacute;n te puedes fijar en c&oacute;mo va reaccionando la gente&rdquo;, cuentan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a22f9249-9114-4756-b899-00e77e084cfc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Nuestra manera de hablar </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por el camino, las historias propias de una rock band que, al narrarlas, se les derraman por las costuras. Hospedajes precarios, noches largas, garitos en Madrid y cualquier pueblo de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola donde llegaban con la hierba en la boca, dispuestos a pegarse codazos para conseguir un hueco. En alguna sala madrile&ntilde;a renunciaron a beber agua cuando se enteraron que la botella sal&iacute;a a 10 euros. En Porcuna, el gazapo de cantar el himno del C&oacute;rdoba creyendo que aquello era de la provincia. Hasta llegar al Weekend Beach, el festival que se celebra en Torre del Mar y que cada a&ntilde;o tiene m&aacute;s ambiente. All&iacute; conocieron a referentes como Juanito Makand&eacute; o el Zatu, el vocalista de SFDK, con el que compartieron un bocadillo; y actuaron delante de 25 mil personas aprovechando que despu&eacute;s de ellos iba Becky G.
    </p><p class="article-text">
        Una semana antes de que se decretase el estado de alarma sacaron su primer disco: <em>Nuestra manera de hablar</em>. Apenas un concierto, el del 6 de marzo en la sala G&oacute;ngora, para disfrutarlo. Habr&aacute; que esperar hasta 2021 para volver a verlos encima del escenario. Mientras esperan en su pueblo, cerca del burro, componiendo y pensando en el futuro: &ldquo;Hay que sacar canciones a jierro porque hay much&iacute;sima m&uacute;sica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Hay Plan B si el Duende no funciona?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Estamos trabajando para que esto no pase, pero estudio sonido y me estoy haciendo un estudio de grabaci&oacute;n, dice Rafa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo estudio educaci&oacute;n infantil y quiero hacer el m&aacute;ster de atenci&oacute;n temprana&rdquo;, cuenta &Aacute;ngel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo, trabajar hasta que mi padre se jubile y heredar el estanco&rdquo;, F&eacute;lix tiene clara la alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Pero Aar&oacute;n no quiere ni m&aacute;sters ni estancos:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no me planteo que esto se acabe. Voy a ser el viejo que va a estar sentado con la boina y el garrote. Mi sue&ntilde;o es una plaza en el pueblo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/duende-callejero-canta-le-pongan-plaza-pueblo_1_7143575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Dec 2020 05:21:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cb82b344-c919-4b58-a0e5-2a2fbb0e0c9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="117082" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cb82b344-c919-4b58-a0e5-2a2fbb0e0c9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="117082" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El Duende Callejero canta para que le pongan una plaza en su pueblo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cb82b344-c919-4b58-a0e5-2a2fbb0e0c9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Antidisturbios': gente normal, gente destruida]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/antidisturbios-gente-normal-gente-destruida_1_7143585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c167cc2-fa0d-4aca-98ff-64388e361a35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Un furg&oacute;n con seis miembros de la UIP cumple la orden de ejecutar el lanzamiento de una vivienda en el barrio madrile&ntilde;o de Lavapi&eacute;s. All&iacute; les espera la agria y necesaria naturaleza de su trabajo: la ingratitud del uso de la fuerza. Lo que parece un desahucio de apariencia rutinaria, la tragedia actual y televisiva del desamparo, termina con un accidente que le cuesta la vida a un inmigrante senegal&eacute;s. Quedan los seis antidisturbios en el peor de los focos, susceptibles socialmente de todo y judicialmente de un homicidio imprudente.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo que pasa luego es cre&iacute;ble, por incre&iacute;ble que parezca. La b&uacute;squeda de todas las v&iacute;as de escape posibles hasta acabar en un personaje creado a imagen y semejanza de Villarejo. El aperitivo de ficci&oacute;n antes de que nos bombardeen las marquesinas con un documental de HBO. &ldquo;Veinte pl&aacute;tanos&rdquo;, les pide a los antidisturbios por echarles una mano. La serie se expresa como lo hace la calle, el pulso galdosiano de mostrar c&oacute;mo se expresan las gentes, el idioma de la camarader&iacute;a. Sorogoyen filma pegado a la realidad como un cronista. Si bien se trata de ficci&oacute;n, como ha saltado como un resorte Movistar ante las cr&iacute;ticas de los sindicatos de la polic&iacute;a, esta obviedad no enturbia la verosimilitud de lo que estamos viendo. La historia es tan buena que hasta Jos&eacute; Luis Rebordinos, director del festival de San Sebasti&aacute;n, medit&oacute; si incluir la miniserie en la competici&oacute;n de la Oficial y no fuera del concurso.
    </p><p class="article-text">
        Sorogoyen e Isabel Pe&ntilde;a, su coguionista de cabecera, nos ense&ntilde;an que detr&aacute;s del uniforme, el casco y la porra hay tipos insultantemente normales que sobreviven en el alambre del despertador. La normalidad es que, dentro de un gremio, haya buenas personas y otras despreciables. Divorcios, ansiedades, depresiones, resacas y escarceos con la coca&iacute;na. Cuerpos que se erosionan y requieren la fuerza necesaria para dar palos. Fajas que sostienen espaldas r&iacute;gidas que crujen. Familias en La Coru&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de la verdad m&aacute;s as&eacute;ptica en esta mara&ntilde;a de corruptelas la encarna Laia Urquijo, la inspectora de asuntos internos a la que da vida Vicky Luengo. La decencia de una mujer joven y trabajadora con su puntito. Vive su trabajo con la actitud fren&eacute;tica de esos j&oacute;venes que mandamos a Madrid a trabajar en una <em>bigfour</em>&nbsp;y acaban desbocados los viernes por la noche con las copas a 15 euros. Un personaje con aristas y obsesiones que responde al perfil m&aacute;s americanizado de esta pel&iacute;cula larga. Eso que, por ejemplar y pintoresco, no estamos acostumbrados. Al margen de la trama, las escenas de acci&oacute;n tienen un punto documental que nos acercan al trabajo de los polic&iacute;as desde la visera del casco. Tambi&eacute;n la comisar&iacute;a con las bufandas de los hooligans como cabelleras indias colgadas en las paredes y los empalmes de los cables por fuera. Todo est&aacute; cuidad&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        Hay una cena final donde parece jugarse una partida de p&oacute;ker con manos de mentiras y fragilidades. Es un punto cumbre de la serie, rodada en una sola toma, con un sabor h&iacute;brido entre las tertulias de la terraza de <em>La Gran Belleza</em>&nbsp;y los pies en la mesa del Bada Bing. Osorio <em>as</em>&nbsp;Tony Soprano. No hace falta ning&uacute;n Jep Gambardella que les diga que no se aleccionen ni se miren por encima del hombro, solo les queda mirarse a la cara, hacerse compa&ntilde;&iacute;a, bromear un poco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/antidisturbios-gente-normal-gente-destruida_1_7143585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Oct 2020 05:30:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9c167cc2-fa0d-4aca-98ff-64388e361a35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="98295" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9c167cc2-fa0d-4aca-98ff-64388e361a35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="98295" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA['Antidisturbios': gente normal, gente destruida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9c167cc2-fa0d-4aca-98ff-64388e361a35_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['No matarás': La pesadilla de Mario Casas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/no-mataras-pesadilla-mario-casas_1_7148487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4004538b-26c8-46bf-bbd9-2e0a14a135dc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima pel&iacute;cula de Mario Casas, de estreno en estreno en este extra&ntilde;o 2020, es una pesadilla rocambolesca y t&eacute;trica donde todo tiene capacidad para enturbiarse a&uacute;n m&aacute;s. Con un inicio tranquilo, parece haberse consolidado el plano secuencial desde <em>Birdman</em>, la muerte pl&aacute;cida del padre parece conducir a Dani, un tipo sufriente y pusil&aacute;nime, a merecer unas vacaciones. No en vano, el testamento del padre se limita a un &ldquo;ten cojones y vuela&rdquo; al dorso de una foto, la nostalgia f&iacute;sica de la pobreza.
    </p><p class="article-text">
         David Victori (El pacto, 2018) ha filmado una delirio doloroso que va de m&aacute;s a menos y que en alg&uacute;n momento deja de sorprender por la insistencia buscada de la cara infame de la moneda. El protagonista es el colmo de la mala suerte, un Peter Parker con peinado a la taza incrustado en uno de los six-packs nacionales. La actuaci&oacute;n de Casas es notable, si bien la revelaci&oacute;n es Milena Smit, una personalidad mucho m&aacute;s fuerte y posesiva, un ligue maldito e inesperado de tugurio extra&ntilde;o y de ne&oacute;n: el sabor a vaso de tubo que deja la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
         Smit transmite bien la sensualidad de lo prohibido, el atractivo de una Barbie morena y de extrarradio irresistible para un pringado que no puede sino dejarse llevar. La actitud del Santamar&iacute;a de Andrea Camilleri. Es una locura destructiva y ca&oacute;tica que termina por agitar una c&aacute;mara aun en plano secuencia. La escena de sexo se antoja como una de las m&aacute;s calientes y pornogr&aacute;ficas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una de las bazas principales de la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
         Consigue Victori, tambi&eacute;n, agarrar al espectador a la butaca con la huida de un edificio cercado y lleno en su interior de vecinos y las posteriores repercusiones medi&aacute;ticas. El agobio de sentirse sospechoso.
    </p><p class="article-text">
         Cinesur El Tablero: 18:10 / 20:20 / 22:30
    </p><p class="article-text">
        <strong>Rifkin's Festival: Las &uacute;ltimas costuras de Woody Allen</strong><em>Rifkin's Festival</em>
    </p><p class="article-text">
        Incapaz de retirarse, se adivina un Allen &uacute;ltimo, inexpirable, en los perfiles de Mort Rikfin, su &uacute;ltimo protagonista. Ya incluida en eso que se conoce como Los Allen menores, parece encontrar la justificaci&oacute;n de su senectud Allen en la propia hipocondr&iacute;a con la que dota a Wallace Shawn, con una interpretaci&oacute;n demasiado teatralizada, que le acaba conduciendo a la consulta doctora Jo Rojas (Elena Anaya), una delicia.
    </p><p class="article-text">
         La actuaci&oacute;n biling&uuml;e de la actriz espa&ntilde;ola ralla a gran nivel. Pel&iacute;cula para los m&aacute;s cafeteros del genio neoyorkino en el a&ntilde;o de publicaci&oacute;n de sus memorias, <em>A prop&oacute;sito de nada</em> (Alianza, 2020), que tienen la esencia de cualquiera de sus guiones.
    </p><p class="article-text">
        Cinesur El Tablero: 18:15 / 22:15
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/no-mataras-pesadilla-mario-casas_1_7148487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Oct 2020 05:30:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4004538b-26c8-46bf-bbd9-2e0a14a135dc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" length="523012" type="image/png"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4004538b-26c8-46bf-bbd9-2e0a14a135dc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" type="image/png" fileSize="523012" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA['No matarás': La pesadilla de Mario Casas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4004538b-26c8-46bf-bbd9-2e0a14a135dc_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco, cordobés de 31 años con coronavirus, cuenta su experiencia: "He estado muy fastidiado"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/paco-cordobes-31-anos-coronavirus-cuenta-experiencia-he-fastidiado_1_7074187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e928501a-2c76-49d0-b49c-74d13e1d3c1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paco, cordobés de 31 años con coronavirus."></p><p class="article-text">
        Paco Bermudo es uno de los m&aacute;s de 200 cordobeses que han dado positivo por Covid-19. Vive y trabaja en Madrid &ndash;donde se contagi&oacute; del virus&ndash; y fue uno de los muchos espa&ntilde;oles que huy&oacute; de la <em>zona cero</em> de la pandemia en territorio nacional, antes de la declaraci&oacute;n de estado de alarma en la que se encuentra el pa&iacute;s. &ldquo;Me vine el mi&eacute;rcoles 12, con mascarilla, guantes y toda la protecci&oacute;n que pude. La situaci&oacute;n no era la que es ahora. No sab&iacute;a si lo ten&iacute;a o no, pero comenz&oacute; el teletrabajo y en C&oacute;rdoba vivo solo y en Madrid comparto piso&rdquo;, cuenta. Fue uno de los primeros cordobeses sometido al test de SARS-CoV-2 que dio positivo, unas cifras que han ido creciendo d&iacute;a a d&iacute;a y que siguen aumentando en toda la provincia, habi&eacute;ndose cobrado la vida ya de seis cordobeses.
    </p><p class="article-text">
        Fue ese mismo mi&eacute;rcoles cuando llam&oacute; al n&uacute;mero facilitado por las autoridades sanitarias andaluzas para solicitar la prueba a domicilio. Al d&iacute;a siguiente un equipo de tres sanitarios &ldquo;vestidos de astronautas&rdquo; llamaba a su <em>porterillo</em>. &ldquo;Me sent&eacute; en una silla en la puerta de la casa y me metieron un bastoncillo largo por la garganta y otro por la nariz&rdquo;. Despu&eacute;s le indicaron que, por protocolo, se tendr&iacute;a que deshacer &eacute;l mismo de los guantes y mascarillas usados para la prueba. A los tres d&iacute;as le confirmaron el positivo. Le comunicaron que el seguimiento ser&iacute;a diario, sin embargo, y fruto de la saturaci&oacute;n que vive el sistema ahora mismo, hasta el viernes pasado no se pusieron en contacto con &eacute;l para ver qu&eacute; tal evolucionaba y comprobar que hab&iacute;a cumplido la cuarentena y el aislamiento espec&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me encuentro bastante mejor que cuando empec&eacute; con esto. Al 70-75%, sin fiebre, sin dificultad para respirar y bastante normal dentro de lo que cabe&rdquo;, afirma. &Eacute;l tiene 31 a&ntilde;os, es joven y no est&aacute; dentro de los denominados &ldquo;grupos de riesgo&rdquo;, ya que, adem&aacute;s, no cuenta con ninguna patolog&iacute;a previa. Gozaba de una salud perfectamente normal. Sin embargo, el coronavirus lo ha atacado fuerte. &ldquo;He estado realmente fastidiado, no hasta el punto de la hospitalizaci&oacute;n, pero muy fastidiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros s&iacute;ntomas vinieron acompa&ntilde;ados de desconcierto. No sab&iacute;a lo que le estaba pasando. &ldquo;No tengo ni idea de c&oacute;mo me contagi&eacute;. A saber. Me empec&eacute; a encontrar mal y no sab&iacute;a lo que era, buscaba informaci&oacute;n y me preocupaba. Llegu&eacute; a tener miedo&rdquo;, narra Paco ya desde la perspectiva de la recuperaci&oacute;n. &ldquo;He tenido un cansancio y una fatiga que jam&aacute;s hab&iacute;a experimentado. La sensaci&oacute;n de ahogo es la de un peso en el pecho que te impide respirar, o como cuando subes a una monta&ntilde;a o a un sitio alto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, lo que m&aacute;s le ha llamado la atenci&oacute;n es la p&eacute;rdida de los sentidos del olfato y el gusto. Una anosmia y ageusia transitoria que los cient&iacute;ficos indican como uno de los s&iacute;ntomas del virus. &ldquo;La comida no me sabe a nada. A absolutamente nada, solo siento el tacto en la boca&rdquo;. La Sociedad Espa&ntilde;ola de Otorrinolaringolog&iacute;a y Cirug&iacute;a y Cuello (Seorl-CCC) ya recomienda incluir la aparici&oacute;n reciente de alteraciones de estos sentidos dentro de la sintomatolog&iacute;a del Covid-19. Otra de las caracter&iacute;sticas de la sintomatolog&iacute;a del virus es la ausencia de mucosidad. &ldquo;He tenido la nariz totalmente seca estos d&iacute;as, es una de las cosas por las que sab&iacute;a que no ten&iacute;a una gripe&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Paco lleva desde aquel mi&eacute;rcoles de hace dos semanas sin ver a nadie ni salir de su casa. Su madre le deja las bolsas de comida en la puerta de su casa y &eacute;l luego las recoge, evitando hasta el contacto visual.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, a principios de la semana que viene vuelvan aquellos sanitarios vestidos de astronauta a su casa y le volver&aacute;n a meter esos bastoncillos por la nariz y por la garganta. Si el resultado es negativo, como espera, tendr&aacute; que empezar a contar dos semanas m&aacute;s de aislamiento donde todav&iacute;a puede contagiar.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Paco, usted, desocupado lector, y yo esperaremos en casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/paco-cordobes-31-anos-coronavirus-cuenta-experiencia-he-fastidiado_1_7074187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2020 02:52:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e928501a-2c76-49d0-b49c-74d13e1d3c1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119384" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e928501a-2c76-49d0-b49c-74d13e1d3c1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119384" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Paco, cordobés de 31 años con coronavirus, cuenta su experiencia: "He estado muy fastidiado"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e928501a-2c76-49d0-b49c-74d13e1d3c1a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos jóvenes cordobeses en el Milán de las mascarillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/jovenes-cordobeses-milan-mascarillas_1_6950248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3213d179-9c57-4aaf-bf8a-756179400676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Germán, a la izquierda, y Ricardo, a la derecha, estos días en Milán."></p><p class="article-text">
        Ricardo L&oacute;pez-Crespo, <em>Riki</em>, estudia Ingenier&iacute;a Agroalimentaria y del Medio Rural en la Universidad de C&oacute;rdoba. Este a&ntilde;o disfruta, o disfrutaba, de una beca <em>erasmus</em> en Mil&aacute;n, el importante centro financiero del norte de Italia, foco de todos los medios de comunicaci&oacute;n en la &uacute;ltima semana a causa del brote de Covid-19 que ha sacudido los alrededores de la ciudad lombarda.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando empez&oacute; a salir lo del coronavirus en China nos lo tom&aacute;bamos a guasa, a broma&rdquo;, cuenta Ricardo al otro lado del tel&eacute;fono. Sin embargo, estando con unos amigos, se entera de que el virus ha aterrizado en Mil&aacute;n, el paso previo a una psicosis colectiva. &ldquo;Cre&iacute;amos que era un caso aislado y que no iba a pasar nada, pero nos empezamos a asustar cuando vimos que se suspenden partidos de la Serie A y las universidades empiezan a mandarnos correos suspendiendo las clases indefinidamente&rdquo;. El brote comienza a alterar la normalidad de la sociedad italiana, en general, y milanesa, en particular, afectando directamente a los estudiantes espa&ntilde;oles que all&iacute; residen. Adem&aacute;s, las discotecas y los bares permanecen cerrados y apenas salen de casa.
    </p><p class="article-text">
        El detonante se produce cuando, durante un botell&oacute;n, el sanedr&iacute;n de la amistad durante un erasmus, un amigo recibe un correo en el que le cancelan un viaje con destino Venecia para asistir a los famosos carnavales. A escasas cinco horas de que parta el autob&uacute;s se paraliza una actividad marcada en rojo en el calendario para un buen pu&ntilde;ado de j&oacute;venes erasmus y de todo el mundo. La patronal hotelera de la ciudad del V&eacute;neto describe estos d&iacute;as un sector al borde del colapso.&nbsp; &ldquo;Ah&iacute; paso de la guasa a la no tan guasa&rdquo;, nos comenta Ricardo.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n comienza a crecer en los padres de Ricardo, que asisten como espectadores a la propagaci&oacute;n del virus a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, mientras su hijo est&aacute; all&iacute;, en el epicentro de la noticia. &ldquo;Nuestros padres nos empezaron a decir que volvi&eacute;ramos&rdquo;, nos cuenta. Esta decisi&oacute;n &ndash; &ldquo;que fue dura&rdquo; &ndash; se produce espont&aacute;neamente el domingo, cuando &ldquo;empez&oacute; a ponerse la cosa m&aacute;s fea, por las noticias difundidas a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sus dos hermanos mayores y sus primos, que este pr&oacute;ximo fin de semana iban a visitarle, suspenden su viaje al mismo tiempo que Ricardo y sus amigos ya miran vuelos de vuelta a Espa&ntilde;a, que empiezan a escasear mientras los precios suben exponencialmente. Es el precio del salvoconducto para salir de un lugar infectado de discotecas y bares cerrados, periodistas, c&aacute;maras de televisi&oacute;n y un virus m&aacute;s condescendiente que la gripe com&uacute;n, pero nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Ricardo y sus amigos volvieron a Espa&ntilde;a el martes por la noche, deseando regresar al lugar de donde se iban: &ldquo;no sabemos cu&aacute;ndo, si en dos o tres semanas, dos meses o si, a lo mejor, ya se acab&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro caso similar es el de Germ&aacute;n Mu&ntilde;oz, que paseaba por las abarrotadas calles del centro de Mil&aacute;n, ciudad en la que trabaja desde hace unos pocos meses, el s&aacute;bado por la tarde cuando recibi&oacute; un <em>whatsapp </em>de un amigo: &ldquo;se est&aacute; liando en el norte de Italia, hay 80.000 personas puestas en cuarentena y cientos de personas infectadas&rdquo;, nos cuenta que le puso, &ldquo;exagerando un huevo la situaci&oacute;n&rdquo;. Asomaban m&aacute;s mascarillas de la cuenta ya entre los turistas y los milaneses, sin embargo, su sensaci&oacute;n era de absoluta normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Empiezan a llegar much&iacute;simos mensajes al m&oacute;vil de Germ&aacute;n, inform&aacute;ndole de lo que est&aacute; pasando en el lugar donde vive. &Eacute;l sigue tranquilo y el domingo vuelve a pasear por las calles de la ciudad, que sigue ajena a la histeria exterior. Aunque es &ldquo;entre el domingo por la tarde y el lunes por la ma&ntilde;ana&rdquo; cuando se rompe la normalidad y &ldquo;estalla la situaci&oacute;n&rdquo;, cuando se producen las primeras muertes. &ldquo;Empez&oacute; a correrse la voz y la palabra <em>muerte</em> comenz&oacute; a hacer ruido&rdquo;, nos relata este joven cordob&eacute;s de 25 a&ntilde;os que trabaja en asesor&iacute;a de banca.
    </p><p class="article-text">
        Su madre lo llam&oacute; el lunes por la ma&ntilde;ana para que corriera al supermercado a conseguir provisiones. Ricardo nos cuenta, tambi&eacute;n, que es el lunes por la ma&ntilde;ana cuando se producen las cotas m&aacute;ximas de tensi&oacute;n, ante la incertidumbre de la situaci&oacute;n. No obstante, la Bolsa de Mil&aacute;n registr&oacute; el lunes una fuerte ca&iacute;da de un 5,5%. Germ&aacute;n afirma que &ldquo;el lunes por la ma&ntilde;ana si fue mucha gente a los supermercados, pero por la tarde, aunque se ve&iacute;a m&aacute;s gente de lo normal, s&iacute; hab&iacute;a normalidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cunde el p&aacute;nico, las empresas empiezan a decirle a los trabajadores que no vayan a trabajar y se ve menos gente en las calles&rdquo;, es el panorama de Mil&aacute;n el lunes, una ciudad donde las mascarillas han subido hasta un 700% su valor, como un ant&iacute;doto f&iacute;sico imprescindible para sobrevivir aunque, realmente, sirva para poco.
    </p><p class="article-text">
        Opina Germ&aacute;n que m&aacute;s que por miedo, la gente extranjera que trabaja en su sector est&aacute; volviendo por la propia pol&iacute;tica de las empresas, &ldquo;cuya prioridad es preocuparse por los empleados; a ellos [los directivos de las empresas] les llegan noticias del exterior, exagerando la situaci&oacute;n&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        El propio Germ&aacute;n, aunque pidi&oacute; quedarse en Italia, vuela hoy direcci&oacute;n Madrid, donde la empresa lo ha destinado, en principio, durante las dos pr&oacute;ximas semanas. &Eacute;l dice que corre m&aacute;s peligro mont&aacute;ndose en el avi&oacute;n, compartiendo aire con doscientas personas, que qued&aacute;ndose all&iacute;. &ldquo;Est&aacute; la cosa para que alguien se ponga a toser y me pongan en cuarentena&rdquo;, dice bromeando. O no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cordoba-hoy/jovenes-cordobeses-milan-mascarillas_1_6950248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2020 13:17:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3213d179-9c57-4aaf-bf8a-756179400676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="148175" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3213d179-9c57-4aaf-bf8a-756179400676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="148175" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Dos jóvenes cordobeses en el Milán de las mascarillas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3213d179-9c57-4aaf-bf8a-756179400676_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La campaña sin mítines del Ganemos 'fake', un partido "más bien de izquierdas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/especiales/campana-mitines-ganemos-fake-partido-izquierdas_1_7093515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80bf33ec-ad4c-44d9-b20b-293e5c7aa1f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cartel tachado del Ganemos original, cuya candidatura ha anulado un juez | TONI BLANCO"></p><p class="article-text">
        Estrella Peso, candidata por Ganemos C&oacute;rdoba a la alcald&iacute;a en las elecciones del pr&oacute;ximo 26 de mayo, ha decidido romper el silencio en torno a la pol&eacute;mica candidatura de su partido y participar en la campa&ntilde;a electoral. Lo har&aacute;, eso s&iacute;, con un peculiar estilo y una estrategia propia para captar el voto de los vecinos de C&oacute;rdoba.
    </p><p class="article-text">
        La candidata del partido <em>fake</em>&nbsp;ha manifestado a CORDOPOLIS su intenci&oacute;n de aceptar el acta de concejal en el caso de conseguirla &ldquo;para luchar por C&oacute;rdoba&rdquo; y ha reivindicado la seriedad de la candidatura. &ldquo;Si no, no estar&iacute;a yo dentro&rdquo;, ha recalcado.
    </p><p class="article-text">
        En torno a la pol&eacute;mica suscitada por el nombre del partido y sus consecuencias para la candidatura de Ganemos en Com&uacute;n, la candidata afirma que &ldquo;el nombre no es una decisi&oacute;n elegida a conciencia&rdquo;, sino que &ldquo;el partido ya estaba constituido y me propusieron formar parte, y cuando conoc&iacute; de la existencia del partido estaba ya formado y creo que ha sido casualidad&rdquo; (sic).
    </p><p class="article-text">
        Sobre la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica del partido, afirma que es &ldquo;m&aacute;s bien un partido de izquierdas, formado por gente obrera&rdquo; y que &ldquo;en principio no habr&aacute; m&iacute;tines, sino campa&ntilde;as donde vamos a repartir <em>flyers </em>con nuestras propuestas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8ea7d7c-8298-4f4d-9a60-effc22214fdf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del pintoresco cartel electoral y el programa de cara a las elecciones que se conoc&iacute;a p&uacute;blicamente este martes -un escueto documento de tan s&oacute;lo dos p&aacute;ginas-, Peso reivindica como medidas principales del partido &ldquo;incrementar las ayudas a las empresas para la contrataci&oacute;n tanto de personas discapacitadas como mayores de 45 a&ntilde;os, int&eacute;rpretes en lengua de signos para personas sordas en centros c&iacute;vicos y m&eacute;dicos y un refugio para animales hasta que encuentren hogar, no como el que hay ahora de Sadeco en el que se sacrifican perros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estrella Peso denuncia presiones por parte del entorno de Ganemos en Com&uacute;n C&oacute;rdoba. &ldquo;Dicen que nos van a avergonzar, pero yo voy a seguir para adelante porque no le tengo miedo a nada ni nadie&rdquo;, afirma la candidata de Ganemos C&oacute;rdoba, quien apunta que &ldquo;el contacto con mi persona ha sido a trav&eacute;s de insultos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/especiales/campana-mitines-ganemos-fake-partido-izquierdas_1_7093515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2019 02:52:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/80bf33ec-ad4c-44d9-b20b-293e5c7aa1f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85967" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/80bf33ec-ad4c-44d9-b20b-293e5c7aa1f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85967" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La campaña sin mítines del Ganemos 'fake', un partido "más bien de izquierdas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/80bf33ec-ad4c-44d9-b20b-293e5c7aa1f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cordobés Luis Fernández gana el 'Goyita']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/cordobes-luis-fernandez-gana-goyita_1_7079842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b87dc4a1-fabf-4219-b60d-19cfd4725373_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El cordobés Luis Fernández, en la gala de entrega de premios."></p><p class="article-text">
        Luis Fern&aacute;ndez, estudiante de Comunicaci&oacute;n en la Universidad Loyola, fue el protagonista principal de la gala celebrada en el teatro Lope de Vega, en la madrile&ntilde;a Gran V&iacute;a, con motivo de los Villanueva Showing Film Awards, conocidos como los <em>Goya universitarios</em>. El <em>leit motiv</em> de este concurso internacional es &ldquo;hacer del cine una herramienta de transmisi&oacute;n de valores&rdquo;. El cordob&eacute;s ha sido uno de los grandes triunfadores del certamen, consiguiendo los premios al Mejor cortometraje, Mejor direcci&oacute;n y Mejor producci&oacute;n con <em>El blanco de todas las miradas</em>, un divertido recorrido a trav&eacute;s de los ojos de un chaval albino, interpretado por Fernando Gal&aacute;n, que termina desacomplejado de una sociedad que lo se&ntilde;ala de una manera u otra.
    </p><p class="article-text">
        El corto se rod&oacute; durante tres d&iacute;as entre Pav&iacute;a y Mil&aacute;n, mientras disfrutaban de una beca Erasmus, y seg&uacute;n su director el mensaje &ldquo;es una cr&iacute;tica a la mentalidad que hay en gran parte de la sociedad de rechazar lo diferente y a la gente que se sale de lo establecido y se siente distinta&rdquo;, adem&aacute;s de una reivindicaci&oacute;n &ldquo;de los valores que no se pueden corromper &uacute;nicamente para satisfacer a terceros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gran seguidor de Quentin Tarantino, &ldquo;porque no hay que seguir el camino establecido&rdquo;, este joven director cordob&eacute;s es, adem&aacute;s, flamante ganador por tercer a&ntilde;o consecutivo del concurso Desalia Barcel&oacute;. Su principal reto es seguir creando v&iacute;deos originales, caracterizados por el uso de efectos especiales, con peque&ntilde;os guiones que protagonizan su familia y amigos, y compartidos a trav&eacute;s de la red social Instagram, donde publica el grueso de su actividad.
    </p><p class="article-text">
        https://youtu.be/eoZuhQewRm8
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángel Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/cordobes-luis-fernandez-gana-goyita_1_7079842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 May 2019 06:00:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b87dc4a1-fabf-4219-b60d-19cfd4725373_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="288771" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b87dc4a1-fabf-4219-b60d-19cfd4725373_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="288771" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El cordobés Luis Fernández gana el 'Goyita']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b87dc4a1-fabf-4219-b60d-19cfd4725373_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
