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    <title><![CDATA[Cordópolis - Manon Pivot]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/manon-pivot/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Manon Pivot]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Coches contra niños: ¿Por qué ya no hay niños jugando en la calle?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/coches-ninos-no-hay-ninos-jugando-calle_132_12035089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c7e8162-ac48-4d56-95f0-2e7a631a0481_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coches contra niños: ¿Por qué ya no hay niños jugando en la calle?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué pasó para que generaciones de niñ@s libres se convirtieran en padres ultra protectores, que  no dejan a sus hij@s jugar solos en la calle?</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las reflexiones que me apetece compartir en este art&iacute;culo no tienen nada novedoso. Est&aacute;n nutridas desde hace d&eacute;cadas por pedagogos como Francesco Tonucci (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La ciudad de los ni&ntilde;os</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, 1996) y planificadores urbanos. Sin embargo, creo que es siempre bienvenido y necesario recordar estas constataciones y conceptos, para intentar hacerles realidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Est&aacute;bamos en Marruecos el a&ntilde;o pasado, y recuerdo habernos maravillado al ver tantos ni&ntilde;os jugar solos en la calle, corriendo para arriba y para abajo, durante horas. Nos record&oacute; inevitablemente a&nbsp;nuestras propias infancias, por mi parte en el campo, d&oacute;nde ech&aacute;bamos desde muy jovencitas tardes enteras en el bosque, sin ning&uacute;n adulto para vigilarnos. Habl&aacute;ndolo con mis compis de viaje, les pasaba igual: pod&iacute;an quedarse hasta la hora de cenar jugando, sin m&oacute;vil, sin que sus padres se preocuparan por d&oacute;nde estaban o qu&eacute; iban a hacer, en total libertad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, entonces, para que generaciones de ni&ntilde;os libres se convirtieran en padres ultra protectores, que&nbsp;no dejan a sus hijos jugar solos en la calle (o si lo quieren hacer, ser&iacute;an juzgado malamente)?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Quiero dejar aqu&iacute; algunas pistas de reflexi&oacute;n vinculadas con la cultura del autom&oacute;vil, porque en gran parte se trata de eso, aunque haya otros factores explicativos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El auge del coche individual, que se hizo poco a poco desde el final de la segunda guerra mundial, llev&oacute; a cambiar por completo la cara de nuestros pueblos y de nuestras ciudades: ha significado quitar much&iacute;simo espacio disponible para vivir y convivir en la calle para dedicarlo al coche: aparcamientos, calles m&aacute;s anchas, rotondas, sem&aacute;foros, sin hablar de los centros comerciales y negocios dise&ntilde;ados para llegar en su propio coche, aparcar, cargar el maletero e irse.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Pensamos en cu&aacute;ntos ni&ntilde;os se podr&iacute;an juntar a lo largo de la avenida de Medina Azahara, por poner un ejemplo, si quit&aacute;ramos los aparcamientos que la rodean, y los sustituimos por zonas verdes: casi 800 metros de longitud, sobre los cuales recuperamos 5 metros de largo en ambos lados (el largo medio de una plaza de parking). As&iacute;, a ojo, podr&iacute;amos ganar unos 8000m</span><sup><span class="highlight" style="--color:white;">2</span></sup><span class="highlight" style="--color:white;"> de espacios para respirar, vivir, jugar o sentarse a tomar la fresca bajo la copa de los &aacute;rboles.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">M&aacute;s all&aacute; del juego, los cambios que ha supuesto la masificaci&oacute;n del uso del coche impide la libertad de movimiento a los m&aacute;s j&oacute;venes. Casi ning&uacute;n ni&ntilde;o / preadolescente va solo a la escuela, aunque viva a 1km de su centro educativo. Es tremendo ver el cambio social, masivo, que ocurri&oacute; en unas generaciones en t&eacute;rminos de autonom&iacute;a dada a nuestra infancia. No es que los padres de hoy no conf&iacute;en en sus criaturas, sino que el dise&ntilde;o urbano les hace imposible poder confiar en el espacio p&uacute;blico. Sin hablar del cambio cultural que ha supuesto un aumento del temor (entretenido por las noticias medi&aacute;ticas) a los desconocidos con qui&eacute;n se pueden cruzar nuestros ni&ntilde;os en la calle.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta restricci&oacute;n tremenda de libertad supone consecuencias graves para el desarrollo de nuestra infancia. Esta sobreprotecci&oacute;n evita que desarrollen conductas responsables y de pertenencia a una comunidad. Los cient&iacute;ficos destacan problemas por est&aacute; falta de autonom&iacute;a: se miden retrasos en el desarrollo cognitivo y en la madurez, as&iacute; como en la imaginaci&oacute;n. Porque adem&aacute;s de no tener tanta libertad como hemos tenido, y de no verse otorgar tanta confianza por parte de los adultos, la configuraci&oacute;n urban&iacute;stica les priva de muchas interacciones sociales, y les expone, por &ldquo;necesidad&rdquo;&nbsp;a muchas&nbsp;m&aacute;s horas de pantalla. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La cultura del autom&oacute;vil, si no fuera suficiente con quitarle a nuestra infancia el espacio de juego y de libertad, da&ntilde;a su salud. Sabiendo que hasta el 80% de nuestra salud est&aacute; determinada por d&oacute;nde y c&oacute;mo vivimos (factores sociales, econ&oacute;micos y ambientales), no es de extra&ntilde;ar. La contaminaci&oacute;n del aire en las &aacute;reas urbanas en Europa es responsable de m&aacute;s de un tercio del asma de los ni&ntilde;os. Solo con mirar los centros educativos a la hora de entrada y de salida de clase nos basta para entenderlo: padres, que quieren proteger a sus hijos de los peligros de la calle, aparcan en masa sin cortar el motor de sus coches, emitiendo dos veces al d&iacute;a una gran cantidad de part&iacute;culas finas que va directamente a los pulmones de sus criaturas, que por desgracia tienen la altura perfecta para inhalar profundamente estos gases.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Y aqu&iacute; ni hablamos de los problemas vinculados con el sedentarismo infantil &ldquo;forzado&rdquo; (aumento de riesgo de obesidad, problemas musculoesquel&eacute;ticos, trastornos del sue&ntilde;o y dificultades emocionales como la ansiedad y la depresi&oacute;n), cuando las pantallas en casa han sustituido subrepticiamente pero con much&iacute;sima fuerza a los polic&iacute;as y ladrones, carreras de bicicletas o partidos de todo tipo de pelotas. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Frente a estas tristes observaciones, urge plantearnos, como sociedad, soluciones. Y son muy sencillas, pero requieren de mucha voluntad pol&iacute;tica, porque supone repensar nuestra dependencia al coche individual. Tenemos que replantearnos la pir&aacute;mide de prioridades en el dise&ntilde;o de nuestras ciudades : en vez de tener un espacio urbano hecho para el coche, tenemos que pensar primero en los&nbsp;ni&ntilde;os. Luego en los peatones. Luego en los ciclistas. Luego en los transportes p&uacute;blicos. Y dejar para &uacute;ltimo y menos importante las necesidades de los automovilistas individuales. Francesco Tonucci explica muy bien este efecto: valorando como prioritarias las necesidades de los usuarios m&aacute;s vulnerables de las calles, creamos en realidad un dise&ntilde;o urbano que beneficia a todos, en t&eacute;rmino de salud, de disfrute y de econom&iacute;a tambi&eacute;n. Al contrario, un dise&ntilde;o urbano que se concentra en las necesidades de los automovilistas individuales, que mueven su tonelada de acero y echan sus gases mort&iacute;feros, crea da&ntilde;os para toda la ciudadan&iacute;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Al final, estamos viviendo en esta paradoja, generaciones que nos hemos criados libres en la calle y no dejamos a nuestra infancia poder disfrutar de lo mismo, por valorar, conscientemente o no, la civilizaci&oacute;n del autom&oacute;vil. Nuestras elecciones diarias de modos de transporte y de vida, as&iacute; como nuestras luchas para reclamar una ciudad m&aacute;s sostenible pueden, poco a poco, sacarnos de esta paradoja. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manon Pivot]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/coches-ninos-no-hay-ninos-jugando-calle_132_12035089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 19:04:23 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El Tour de Francia invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/la-revelocion/tour-francia-invisible_132_11809335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a578bced-6b94-48f1-a3c9-da8b523a37e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Tour de Francia invisible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el fútbol, el ciclismo: el interés por La Vuelta femenina se dispara mientras las corredoras luchan por sus derechos</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Intentasteis seguir el Tour de Francia femenino este verano en los medios generalistas? &iquest;Lo hab&eacute;is conseguido? El Tour de Francia es un acontecimiento deportivo y medi&aacute;tico ineludible cada verano, y seguir cada etapa a la hora de la siesta es para muchos de nosotros una magdalena de Proust, un ritual sin el cual el verano no ser&iacute;a exactamente lo mismo. Y as&iacute; deber&iacute;a ser para los medios de comunicaci&oacute;n generalistas&nbsp;que lo cubren. Pero no es el caso.
    </p><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n de este art&iacute;culo surge de una observaci&oacute;n: este verano, entre el 12 y el 17 de agosto, tuvo lugar el Tour de Francia femenino. Fue una competici&oacute;n de altos vuelos, con el suspense de qui&eacute;n la ganar&iacute;a pendiendo sobre los minutos finales de la &uacute;ltima etapa. Fue una carrera por etapas que reun&iacute;a todos los requisitos de una competici&oacute;n ciclista de alta fragancia: deportistas de alto nivel, paisajes encantadores, una trama espectacular, competici&oacute;n abierta hasta el final, suspense. De hecho, este a&ntilde;o el Tour de Francia femenino fue mucho m&aacute;s competitivo e interesante que la carrera masculina en todos estos aspectos. Y debemos resaltar que hasta muy poco, la historia del Tour de Francia femenino no ha sido f&aacute;cil. Pero desde 2022 y la reorganizaci&oacute;n de la competici&oacute;n, as&iacute; como su progresivo alargamiento (de hecho, en 2025 contar&aacute; con 9 etapas, en lugar de las 8 de este a&ntilde;o), la prueba ya no pasa desapercibida y es una cita importante en el calendario de los equipos profesionales. En resumen, es un acontecimiento ineludible y de enorme repercusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Y los medios de comunicaci&oacute;n generalistas, a los que no se les ocurrir&iacute;a ni por un segundo dejar de cubrir las grandes carreras por etapas masculinas (Tour de Francia, Giro, Vuelta), se olvidaron por completo de mencionar el Tour de Francia femenino de este verano. S&iacute;, olvidado. Un Tour de Francia totalmente invisible. Hemos consultado los principales diarios nacionales, rastreado las noticias deportivas d&iacute;a tras d&iacute;a, y ni un solo art&iacute;culo comentaba el Tour femenino. Y no hablo de un solo peri&oacute;dico, sino de varios. Algo horrorizadas, decidimos escribir a las redacciones en cuesti&oacute;n para pedirles explicaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Nos dieron justificaciones dispersas relacionadas con el panorama del verano deportivo: el Tour de Francia femenino empezaba justo despu&eacute;s de los Juegos Ol&iacute;mpicos y la Eurocopa, y las redacciones hab&iacute;an estado desbordadas de trabajo. No se plantea que algunos de los equipos ya estaban en Francia, con lo que podr&iacute;an haber prolongado su estancia una semana para cubrir el evento. O recurrir a las numerasas agencias de noticias. Evidentemente, los diarios en cuesti&oacute;n no valoraron en absoluto la importancia de la competici&oacute;n. Por supuesto que no. Una carrera femenina por etapas. &iquest;A qui&eacute;n le va a interesar?
    </p><p class="article-text">
        Este &laquo;descuido&raquo; se refiere en realidad a algo mucho m&aacute;s importante, que incide directamente en la socializaci&oacute;n de los j&oacute;venes. Para que entend&aacute;is a d&oacute;nde quiero llegar, un breve recordatorio: nos construimos como individuos y nos socializamos a partir de modelos que se nos imponen y cuyos comportamientos, actitudes, maneras de hablar y opiniones interiorizamos poco a poco, sin darnos cuenta. Estos modelos son, en primer lugar, las personas cercanas a nosotros, pero los medios de comunicaci&oacute;n no tardan en proporcion&aacute;rnoslos en abundancia. Los deportistas profesionales desempe&ntilde;an un papel crucial en la formaci&oacute;n de nuestros gustos y pr&aacute;cticas. La cobertura medi&aacute;tica del deporte profesional nos llega desde una edad temprana, y algunos deportistas son tan estrellas que pueblan los sue&ntilde;os de generaciones de ni&ntilde;os y adolescentes. Estos ni&ntilde;os reproducen el deporte practicado por su &iacute;dolo y desarrollan todo un <em>habitus</em>* gracias a la pr&aacute;ctica deportiva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las ciclistas, subiendo uno de los puertos.                            </span>
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        Esto es especialmente cierto en el caso del f&uacute;tbol, que acapara una parte enorme del paisaje medi&aacute;tico deportivo. Y su repercusi&oacute;n medi&aacute;tica ha contribuido, en parte, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a que la federaci&oacute;n de f&uacute;tbol sea la que m&aacute;s afiliados atrae en Espa&ntilde;a (m&aacute;s de 1,2 millones en 2023, muy por delante de los 411.000 afiliados de la federaci&oacute;n de baloncesto). El f&uacute;tbol es un deporte que, hasta hace poco, s&oacute;lo interesaba a los medios de comunicaci&oacute;n cuando se trataba de f&uacute;tbol masculino. Las cosas est&aacute;n cambiando, los equipos femeninos de f&uacute;tbol profesional ganan audiencia, y, a pesar de todo el camino que queda por recorrer, por fin se les toma en serio y dan otra imagen del deporte profesional: el deporte femenino. Es vital y gratificante que la cobertura medi&aacute;tica del f&uacute;tbol femenino est&eacute; cambiando, porque es &ldquo;El Deporte&rdquo; hegem&oacute;nico, tanto en tiempo de emisi&oacute;n como en participaci&oacute;n. Pero cuando se trata de otros deportes, todav&iacute;a estamos muy lejos. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; llegamos al meollo del problema: la escasa mediatizaci&oacute;n del ciclismo femenino priva a ni&ntilde;as y mujeres de modelos de conducta, inspiraci&oacute;n y motivaci&oacute;n para pedalear. Ver cada a&ntilde;o las grandes carreras femeninas cubiertas de la misma manera que las masculinas (as&iacute; como la equiparaci&oacute;n gradual de las pruebas masculinas y femeninas en cuanto a distancia y dureza) ser&iacute;a el mejor ejemplo posible de que las mujeres est&aacute;n hechas para la competici&oacute;n y el rendimiento de alto nivel. Que hay corredoras maravillosas, que rompen con lo convencional y compaginan la maternidad con la competici&oacute;n internacional. Que el deporte de alto nivel y el espect&aacute;culo audiovisual que genera es igual de interesante para las mujeres (por ejemplo, nos podemos atener a los &iacute;ndices r&eacute;cords de audiencia de la final femenina de la Eurocopa del 2022). 
    </p><p class="article-text">
        Y sobre todo, dado que la sociedad se construye sobre mitos e historias colectivas, y los individuos sobre modelos derivados de estos mitos, todos necesitamos desesperadamente estas historias e im&aacute;genes de campeonas. Ya es hora de que las ni&ntilde;as desarrollen tambi&eacute;n confianza en s&iacute; mismas, su esp&iacute;ritu competitivo y su explosividad f&iacute;sica. &iquest;Por qu&eacute;? Porque el habitus desarrollado a trav&eacute;s del deporte es &uacute;til en muchos otros aspectos de la vida cotidiana. En particular, tiene repercusiones en el plano profesional: negociar un aumento de sueldo, hacer valer tu punto de vista en las reuniones de equipo, imponerte frente a los numerosos hombres a los que les encanta escucharse hablar y monopolizar el debate, etc. En todo ello, el deporte puede ayudarnos (a las personas que nos identificamos como mujeres), desde la m&aacute;s tierna infancia, a desarrollarlo. De hecho, todos los estudios sociol&oacute;gicos sobre el techo de cristal muestran que uno de los factores que explican las desigualdades profesionales entre hombres y mujeres es la autolimitaci&oacute;n de las mujeres y su reticencia a &laquo;venderse&raquo; profesionalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n, porque una mayor cobertura medi&aacute;tica de las competiciones femeninas cambiar&aacute; tambi&eacute;n la imagen que la sociedad en su conjunto, todav&iacute;a, tiene de las mujeres, y el lugar que se nos otorga. No somos peque&ntilde;as cosas fr&aacute;giles, d&eacute;biles, lentas y que se quedan sin aliento r&aacute;pidamente. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otro problema con esta infra mediatizaci&oacute;n del deporte femenino: no refleja plenamente la realidad. Existe una brecha entre el tiempo y las p&aacute;ginas dedicadas a cubrir el deporte femenino y las mujeres que lo practican, ya sea a nivel aficionado o profesional. Aunque siga habiendo muchos m&aacute;s hombres que mujeres practicando un deporte determinado, es evidente que hay muchas m&aacute;s mujeres deportistas de lo que sugiere su representaci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de ciclismo, en cualquier competici&oacute;n o prueba, hay un grupo visible de mujeres que corren.&nbsp;Y tiran de los pelotones de los hombres, superando a muchos de ellos. Y no es raro encontrar perfiles de mujeres ciclistas, en los pelotones, concentraciones o competiciones, que algunas adem&aacute;s de ser madres, son tambi&eacute;n ultracorredoras, nadadoras, escaladoras y ejecutivas de grandes empresas. Y no vemos a muchas de estas joyas representadas p&uacute;blicamente o en los medios de comunicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute;? Porque los medios de comunicaci&oacute;n, como el resto de nosotros, est&aacute;n en gran medida impregnados del patriarcado y sus t&oacute;picos. Uno de ellos dice que el deporte femenino no &laquo;vende&raquo;, que las mujeres que hacen deporte no son espectaculares. El Tour femenino de este verano, en otros pa&iacute;ses, o la Eurocopa del 2022 lo invalidaron por completo. Y cuando se retransmite/comenta el deporte femenino, los micromachismos pervierten el retrato de las deportistas: cosificaci&oacute;n, comentarios sobre actitudes y apariencias f&iacute;sicas, vida privada, etc. Mucho m&aacute;s que sobre la t&eacute;cnica o el rendimiento. El tratamiento medi&aacute;tico de las deportistas es muy desigual al de sus hom&oacute;logos masculinos. 
    </p><p class="article-text">
        El patriarcado se perpet&uacute;a a s&iacute; mismo, apoy&aacute;ndose en m&uacute;ltiples estructuras, una de las cuales son los medios de comunicaci&oacute;n, en los que, conscientemente o no, la infrarrepresentaci&oacute;n y/o la representaci&oacute;n sesgada de las deportistas contribuye a mantener una imagen t&oacute;pica de la mujer como ser fr&aacute;gil e incompetente para el deporte. Y as&iacute; cerramos el c&iacute;rculo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, aunque parezcamos ir por el buen camino en t&eacute;rminos de mediatizaci&oacute;n del deporte femenino, recordemos que, como adultos y educadores, debemos mostrar a los m&aacute;s j&oacute;venes todos estos ejemplos de mujeres fuertes, animar a nuestras ni&ntilde;as a practicar deporte y desarrollar su competitividad, y repetirles cada d&iacute;a que pueden hacer absolutamente de todo con brillantez, en ch&aacute;ndal o vestidas, ya sea escalar una monta&ntilde;a, reparar un coche, ganar mucho dinero trabajando en finanzas, o salvar el mundo plantando &aacute;rboles y dando a luz a ni&ntilde;os conscientes que seguir&aacute;n haciendo de nuestra sociedad un lugar mejor.&nbsp;Como ciudadan&iacute;a debemos permanecer vigilantes y denunciar p&uacute;blicamente los agravios en materia de cobertura medi&aacute;tica. Que nunca m&aacute;s olvidarse del Tour de Francia (o de cualquier otro deporte) pueda ser una opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>* El habitus es un t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por el soci&oacute;logo Pierre Bourdieu, se refiere a un conjunto de disposiciones, comportamientos y actitudes, conscientes o inconscientes, que un individuo ha interiorizado a lo largo de su socializaci&oacute;n.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manon Pivot]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Nov 2024 19:11:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Tour de Francia invisible]]></media:title>
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