<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Cordópolis - Gabriel Núñez Hervás]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/autores/gabriel-nunez-hervas/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Gabriel Núñez Hervás]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://cordopolis.eldiario.es/rss/category/author/1031506/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Alba Moon, poeta: "La escritura tiene que ser un lugar donde no tengas que martirizarte"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/alba-moon-poeta-escritura-lugar-no-tengas-martirizarte_1_13298283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee634ee8-6862-4995-8fef-2308eda8a486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alba Moon, poeta: &quot;La escritura tiene que ser un lugar donde no tengas que martirizarte&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La poeta y periodista cordobesa es la ganadora del penúltimo Premio Valencia Nova de poesía con su primer poemario 'Hambre en Manhattan', que presentó en Córdoba el pasado viernes</p></div><p class="article-text">
        La abundancia suele ser est&eacute;ril. Una silla puede ser el medio de transporte m&aacute;s r&aacute;pido. Desde lo inm&oacute;vil se puede acceder a cualquier lugar. La mejor arquitectura siempre nace en los sue&ntilde;os. De todo esto sabe y habla Alba Moon (C&oacute;rdoba, 1993), poeta y periodista, redactora esencial de la revista <a href="http://www.roomdiseno.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ROOM Dise&ntilde;o</a>, y ganadora del pen&uacute;ltimo Premio Valencia Nova de poes&iacute;a en castellano con su primer poemario, <em>Hambre en Manhattan</em> (Hiperi&oacute;n, 2025).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque la autore present&oacute; el pasado viernes este poemario en C&oacute;rdoba, la entrevista que sigue se hizo en Madrid, ciudad donde Alba Moon vive desde hace unos a&ntilde;os. Quedamos en Chamber&iacute;, pero llegamos tarde al punto elegido para charlar, el Bar de Libros Olavide, as&iacute; que entramos en un moderno local de dise&ntilde;o llamado Apetito House, quiz&aacute;s para mantener una aparente coherencia con el t&iacute;tulo de su obra. Aunque, pens&aacute;ndolo bien, el apetito es el hambre de los poderosos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El hambre, el vacío, el deseo, es lo que me hace escribir</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>PREGUNTA (P).</strong>&nbsp;El hambre tiene cap&iacute;tulos, y en el primero de ellos, ese que tan fr&iacute;vola y exactamente titulaste <em>la protagonista deber&iacute;a ser meg ryan,</em> escribes esto: &ldquo;<em>supongo que hay autores / a los que no se puede leer con el est&oacute;mago vac&iacute;o&rdquo;. </em>&iquest;Qu&eacute; hay que comer para leerte?
    </p><p class="article-text">
        <strong>RESPUESTA (R).&nbsp;</strong>Una tabla de quesos, por ejemplo, que acabo de ver que es la especialidad de la casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> La primera vez que le&iacute; el t&iacute;tulo de tu poemario no pude evitar hacer esta asociaci&oacute;n: &iquest;<em>Hambre en Manhattan</em> es el fruto de alg&uacute;n tipo de sed en C&oacute;rdoba?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No lo hab&iacute;a pensado, pero es posible. Por circunstancias personales, hubo un momento que sent&iacute; que ten&iacute;a que salir de C&oacute;rdoba. No s&eacute; si era hambre o era sed, la verdad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> O vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Exacto. Cuando el est&oacute;mago est&aacute; vac&iacute;o, habla. Es eso que dicen de que te suenan las tripas, &iquest;no? En mi caso, el hambre, el vac&iacute;o, el deseo, es lo que me hace escribir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/aedd4638-0da1-46d3-8967-f5fb476fc99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista a Alba Moon"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista a Alba Moon                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;<em>Hambre en Manhattan</em> es el producto de alg&uacute;n viaje a Nueva York o de una temporada viviendo all&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No, nunca he estado en Nueva York. Y no quer&iacute;a contar la tristeza ni la frustraci&oacute;n por no haber vivido all&iacute;. Porque, de alguna manera, sent&iacute;a que s&iacute; hab&iacute;a estado a trav&eacute;s de las series de televisi&oacute;n, las pel&iacute;culas, los poemas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> No s&eacute; si es buena idea que el lector sepa que no has estado jam&aacute;s en Nueva York&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> No te preocupes, ya lo cont&eacute; en la radio, por culpa de Juanjo (Fern&aacute;ndez Palomo, colaborador de este medio de comunicaci&oacute;n). Al principio yo quer&iacute;a que la gente lo leyese sin saber este dato, pero as&iacute; tambi&eacute;n tiene gracia. Mucha gente me preguntaba&hellip; &iquest;cu&aacute;ndo estuviste? Y yo les dec&iacute;a: &ldquo;Hace un tiempo, en el sof&aacute;, en la quinta temporada de <em>Sex and the City&rdquo;.</em> No he estado en Nueva York, desgraciadamente. Pero ojal&aacute; est&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a, porque me apetece mucho, es mi sue&ntilde;o desde chiquita...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Muchas de tus escritoras favoritas nacieron o vivieron en Nueva York&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>Totalmente. Son autoras que nunca le&iacute; en el colegio, el instituto o la Universidad. Cuando estuve estudiando en la UCO, era como todo muy can&oacute;nico, todo muy masculino, por as&iacute; decirlo, y no hab&iacute;a casi nada, por ejemplo, de la literatura del siglo XX, que es la que m&aacute;s me interesa.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que le debo mucho a las redes sociales, pueden ser muy didácticas si las usas bien</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Entonces, &iquest;qui&eacute;n te daba pistas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Nadie, pero por mi culpa. A m&iacute; me recomiendan un libro y, bueno, si eres alguien que me importa o te respeto, s&iacute; te hago caso, pero si no, prefiero descubrir cosas. Por ejemplo, un d&iacute;a, en la biblioteca de Lepanto, iba escogiendo, como yo digo, &ldquo;a deo&rdquo;, y vi un ensayo de Joan Didion que se llama <em>Norte y Sur</em>, un relato de su viaje en carretera atravesando Norteam&eacute;rica, y me pareci&oacute; s&uacute;per chulo. Y ahora, por ejemplo, estoy con un libro, de Donna Tartt.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;La que gan&oacute; el Pulitzer?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>S&iacute;, gan&oacute; el Pulitzer de Literatura hace poco, o sea... Puedes pensar que como es un <em>best-seller,</em> entonces no va a ser bueno&hellip; Pero lo que yo pienso es que el Quijote es el gran best-seller de la literatura, as&iacute; que.<em>.</em>. Volviendo a tu pregunta anterior, la mayor&iacute;a de las autoras que yo he conocido ha sido por puro azar, o por ser una chica muy cr&oacute;nicamente <em>online</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;T&uacute; eres una chica cr&oacute;nicamente <em>online?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Siempre me han gustado mucho las redes sociales. Aunque no publicara mucho, la verdad es que me he crecido en el mundo <em>Fotolog</em>, en el mundo de <em>Tumblr</em>. Y en <em>Tumblr</em>, por ejemplo, hay much&iacute;simas p&aacute;ginas donde comparten poes&iacute;a de autores norteamericanos contempor&aacute;neos. Ah&iacute; conoc&iacute; a Dorothea Lasky, a Eileen Myles, a la Escuela Po&eacute;tica de Nueva York: a Frank O'Hara, a John Ashbery. Todo eso me sirvi&oacute; de alimento, por eso creo que le debo mucho a las redes sociales, que pueden ser muy did&aacute;cticas si las usas bien. Aprendo un mont&oacute;n y una cosa me lleva a otra y acabo como...&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/643030be-f06e-43b1-937d-644c94c6141a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista a Alba Moon"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista a Alba Moon                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Practicas un <em>dumb scrolling</em> f&eacute;rtil&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> S&iacute;. No me gusta el <em>dumb scrolling</em>, pero, obviamente, caigo, soy muy fan ahora de los v&iacute;deos de esas personas que te salen en TikTok y te dicen de repente: &ldquo;Sal de la pantalla&rdquo;. Me encanta. Es como el mensaje de una madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>&iquest;Y despu&eacute;s de <em>Hambre en Manhattan</em>?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R. </strong>No me gusta hablar de planes ni de futuro, porque siempre pienso que si se habla de las cosas luego no se cumplen. Tengo muchos proyectos abiertos y no s&eacute; si seguir&aacute;n la misma l&iacute;nea, aunque yo intuyo que al final s&iacute;, porque es la manera en la que m&aacute;s c&oacute;moda me siento y la forma en la que m&aacute;s me divierto. Yo creo que la escritura tiene que ser un lugar donde no tengas que martirizarte, me lo quiero pasar bien y re&iacute;rme mientras escribo. De hecho, me divert&iacute; much&iacute;simo escribiendo <em>Hambre en Manhattan</em>. Creo que tenemos que quitarnos un poco ese estigma de la culpa por dejar las cosas. Si empiezo un libro y no me gusta no voy a esforzarme en acabarlo, no pasa nada. Estoy tan cansada de <em>Goodreads,</em> de toda la din&aacute;mica esa de &ldquo;tenemos que leer mucho, tenemos que leer mucho&rdquo;, y venga a leer libros cortitos, peque&ntilde;itos, para poder decir al final que has le&iacute;do 78 libros este a&ntilde;o. Pues no. Yo este a&ntilde;o me voy a leer tres libros largos, entre ellos <em>Los detectives salvajes,</em> de Bola&ntilde;o, que lo tengo pendiente desde hace mucho tiempo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> &iquest;Has le&iacute;do algo de poes&iacute;a que te haya gustado especialmente?
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> &Uacute;ltimamente no, lo que estoy leyendo sobre todo es ensayo porque lo que quiero escribir va por ah&iacute;, me est&aacute; interesando mucho el comportamiento humano.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que escribo un art&iacute;culo para ROOM, sobre dise&ntilde;o, sobre arquitectura, es como si estuviera haciendo una investigaci&oacute;n profunda. Estoy todo el rato con la curiosidad despierta y creo que esa es la mejor forma de vivir: seguir aprendiendo, descubrir a este creador, meterme un poco en el concepto de su obra, y tambi&eacute;n me ayuda a ver desde otra perspectiva las ciudades, o c&oacute;mo habitamos un edificio. Y me acabo relacionando con el contexto espacial de una forma completamente diferente a como lo hac&iacute;a previamente. Antes, yo entraba en una tienda y dec&iacute;a que era bonita, o fea, o diferente, y ahora siento que analizo otro tipo de elementos, miro la rugosidad de la pared, entiendo el concepto y me planteo por qu&eacute; lo hacen as&iacute;, y s&eacute; por qu&eacute; ese espacio es di&aacute;fano, miro los materiales, miro hacia abajo y veo que hay una mesa larga y entiendo que tiene influencia escandinava o del Jap&oacute;n. Lo disfruto todo mucho, y me hace entender la vida de otra forma. Y veo marketing por todos los lugares, veo el mensaje de la gente que abre un negocio y entiendo que todos los espacios que se crean tienen un fin, y tambi&eacute;n me gusta ver el prop&oacute;sito que esconde la persona que ha creado ese tipo de espacio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nunca he estado en Nueva York</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Te escucho y me viene a la cabeza ese proyecto de ciudad casi infinita&hellip; &iquest;C&oacute;mo se llama?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> &iexcl;The Line! S&iacute;, es que a veces parece que ya no se construye para las personas sino solo para los ricos, a los dem&aacute;s nos quieren echar, nos quieren echar de todos los sitios, &iquest;t&uacute; por qu&eacute; crees que ahora todos los bares tienen taburetes en vez de sillas? Para que no estemos c&oacute;modos, para que consumamos r&aacute;pido y nos vayamos pronto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P.</strong> Con lo que te gusta a ti una buena silla como dios manda&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> Siiii&iacute;. La silla me obsesiona, me obsesiona completamente. De hecho, en <em>Hambre en Manhattan</em> hay un poema en honor a las sillas que hay en el MOMA. La silla es el lugar perfecto. Incluso para aburrirse. Antes nos permit&iacute;amos aburrirnos y ahora no sabemos qu&eacute; es el aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P. </strong>Ahora al aburrimiento se le llama <em>mindfulness.</em> Des Bishop, un c&oacute;mico de Londres, aunque es americano-irland&eacute;s, dice que antes hac&iacute;amos <em>mindfulness</em> constantemente porque no ten&iacute;amos m&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>R.</strong> &iexcl;Y es verdad! Recuerdo que cuando iba de viaje, me quedaba mirando las gotas de lluvia que corr&iacute;an por la ventanilla. Las carreras que hac&iacute;an las gotas cuando era peque&ntilde;a. Seguro que a todos los ni&ntilde;os de mi generaci&oacute;n les pasaba eso. T&uacute; estabas en el coche con tus padres, sentada en el asiento de atr&aacute;s, y estaba lloviendo. Entonces ve&iacute;as las gotas y ten&iacute;as una gota favorita que quer&iacute;as que ganara esa carrera. Y, cuando no ganaba, incluso te afectaba mucho. Y dec&iacute;as: &ldquo;Bueno, en la pr&oacute;xima va a ganar&rdquo;. Y entonces buscabas otra gota favorita. Pero el duelo porque esa gota no hab&iacute;a ganado la carrera era duro. Yo creo que el primer paso para encontrarte con la frustraci&oacute;n es esa gota. La gota favorita. La gota que perdi&oacute; la carrera.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b400fb1a-2223-4c20-95f4-317e13c213e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Entrevista a Alba Moon"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Entrevista a Alba Moon                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Núñez Hervás]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/alba-moon-poeta-escritura-lugar-no-tengas-martirizarte_1_13298283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 17:57:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ee634ee8-6862-4995-8fef-2308eda8a486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="483834" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ee634ee8-6862-4995-8fef-2308eda8a486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="483834" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alba Moon, poeta: "La escritura tiene que ser un lugar donde no tengas que martirizarte"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ee634ee8-6862-4995-8fef-2308eda8a486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba,Cultura,sociedad,entrevista,poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pepe Espaliú: "Quise crearme un mundo propio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/pepe-espaliu-quise-crearme-mundo-propio_1_7015033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f2b8e0d-3728-4ca1-9d36-edf287d18fd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><h5 class="article-text">El escultor cordob&eacute;s fue el primer personaje de la vida p&uacute;blica espa&ntilde;ola que se atrevi&oacute; a decir en voz alta que era v&iacute;ctima del sida</h5><p class="article-text">
        <em>Pepe Espali&uacute; muri&oacute; el 2 de noviembre de 1993. Hoy se cumplen 20 a&ntilde;os. Como recuerdo a este artista Cordob&eacute;s, nacido en 1955, </em>CORD&Oacute;POLIS<em> recupera una entrevista in&eacute;dita realizada en diciembre de 1992 por Gabriel N&uacute;&ntilde;ez Herv&aacute;s, cuando era alumno de la Escuela de Periodismo de El Pa&iacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pepe Espali&uacute; muestra la belleza creciente de quien se hace fr&aacute;gil y guarda el aroma de los jazmines de la sierra cordobesa, donde naci&oacute; hace 37 a&ntilde;os. Su historia es la de un doble descubrimiento: el arte como refugio de una realidad social que lo excluye por su homosexualidad, y el arte como batalla contra esa exclusi&oacute;n mayor que se ejerce sobre los enfermos de sida. En los dos lances, un mismo arma: su voluntad.
    </p><p class="article-text">
        Para Espali&uacute; el tiempo vuela muy deprisa. No habla: relata. Tiene en su verbo la pausa amable del estoico. En sus ojos de color crema, la invitaci&oacute;n a la respuesta se une a la exigencia de atenci&oacute;n. Cuando se refiere a sus comienzos como pintor, dice: &ldquo;De eso hace mucho tiempo: algo m&aacute;s de cinco a&ntilde;os&rdquo;. Los suficientes para alcanzar la fama como artista y conocer el terror de una enfermedad a&uacute;n irreversible. Tambi&eacute;n para aprender a superar con la fuerza de su primer descubrimiento la agon&iacute;a que le supuso el segundo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la antigua plaza del Caudillo, de Valencia, hubo una estatua ecuestre del dictador que el ayuntamiento socialista arranc&oacute; de cuajo. Sobre el pedestal permanecieron las patas del animal, rotas, desprendidas de su cuerpo original. Pero los fieles de Franco siguieron llevando coronas de flores a los restos del monumento&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e8102e08-1e4c-4852-b515-c123a0340ed7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Espali&uacute; viv&iacute;a en Par&iacute;s, emborrach&aacute;ndose mientras invocaba a Marx, Althusser y Lacan, cuando le preguntaron cu&aacute;l era la mejor muestra de arte moderno conceptual que se pod&iacute;a encontrar en Espa&ntilde;a. No dud&oacute; en se&ntilde;alar esa composici&oacute;n espont&aacute;nea en la que se un&iacute;a el escombro con la ofrenda.
    </p><p class="article-text">
        Era entonces un joven culto que llevaba en la masa de la sangre la herencia de plata de su familia orfebre y la costumbre serena de escribir, leer y pintar en sus ratos libres. Antes, cuando era un adolescente, comerciaba con fotograf&iacute;as er&oacute;ticas en el colegio de La Salle. &ldquo;Mi padre tra&iacute;a <em>Playboys</em> de sus viajes a Estados Unidos y yo recortaba las fotos de las revistas, las pegaba en un folio y vend&iacute;a el cuadro a 25 pesetas&rdquo;. Ya lat&iacute;an su intuici&oacute;n creativa y su visi&oacute;n comercial, virtudes que le permitieron avanzar r&aacute;pidamente en el mercado del arte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/31437435-cac6-4700-98f9-a0b33312718d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>El individuo se expone</strong>
    </p><p class="article-text">
        A veces, los &aacute;ngulos del cuerpo de Espali&uacute; se pliegan sobre la mesa imponiendo silencio. Resulta imposible interrumpir una mirada que se proyecta hacia su interior y que desvanece cuanto le rodea. All&iacute; dentro se instal&oacute; al primera raz&oacute;n de su obra. &ldquo;Acept&eacute; que a un homosexual no le sirven de nada las condiciones sociales en las que vive y quise crearme un mundo propio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espali&uacute; encontr&oacute; en el arte el &uacute;nico reducto en el que construir una realidad privada, al margen de una sociedad con la que no ten&iacute;a nada que ver, en la que no ten&iacute;a nada que ver. Un universo inventado y expresado con la complicidad y la libertad que permite el espacio art&iacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a cumplido la edad de Cristo (Cristo solo tuvo una edad: la de su muerte) cuando le sorprendi&oacute; un anuncio fatal: una neumon&iacute;a desvelaba su inmunodeficiencia. Un parte m&eacute;dico auguraba un final cercano. Espali&uacute; se cerr&oacute; m&aacute;s sobre s&iacute; mismo. Su piel se concentr&oacute; como el cuero repujado. El silencio y el secreto profundizaron sus heridas. Los f&aacute;rmacos destrozaban su mente m&aacute;s de lo que preservaban su cuerpo. Se fue a olvidarse de todo a Nueva York y all&iacute; encontr&oacute; nuevas medicinas naturales que resultaron m&aacute;s eficaces y comprendi&oacute; que la mejor receta estaba en su manos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81fdb26e-f5a8-46d0-be91-d39a7ae57073_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las preguntas, los miedos y las intenciones de la etapa del aislamiento dejaron paso a las respuestas, la valent&iacute;a y la salud que expres&oacute; a voz en grito. Su contacto con Act-Up, una organizaci&oacute;n de afectados por el sida, le mostr&oacute; una estrategia activa de resistencia. En Act-Up Espali&uacute; encontr&oacute; un lema que result&oacute; ser la expresi&oacute;n perfecta de su circunstancia: <em>Silence = Death</em> (Silencio = Muerte), y conoci&oacute; el <em>carrying</em> con la f&oacute;rmula que escogi&oacute; para comenzar a luchar.
    </p><p class="article-text">
        El concepto <em>carrying</em> es el resultado de la acepci&oacute;n hispana del verbo <em>to care</em> (cuidar), que incorpora el significado de <em>to carry</em> (transportar, llevar). En Espa&ntilde;a, Espali&uacute; ha sido transportado con cuidado en San Sebasti&aacute;n y en Madrid. Con este tipo de actos ha hallado, al fin, un sentido al arte fuera de su mundo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/634939ff-715a-439d-9fc2-4dc1e7fe9655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora Espali&uacute; se enreda describiendo proyectos y despeja una palabra maldita. Se sit&uacute;a en el l&iacute;mite y se reconoce como el l&iacute;mite mismo. Destila el sabor del h&eacute;roe, la pasi&oacute;n del m&aacute;rtir y el aura del santo que aprovecha la fascinaci&oacute;n de los lectores de evangelios para propagar su mensaje.
    </p><p class="article-text">
        El artista se enfrenta, con la fuerza de los vulnerables, a una lucha justa y rebelde. Algo, muy parecido a un milagro, impulsa la rabia que convierte una sentencia en una raz&oacute;n para el arte y para la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Núñez Hervás]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/cultura/pepe-espaliu-quise-crearme-mundo-propio_1_7015033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2013 11:32:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1f2b8e0d-3728-4ca1-9d36-edf287d18fd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="53636" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1f2b8e0d-3728-4ca1-9d36-edf287d18fd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="53636" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Pepe Espaliú: "Quise crearme un mundo propio"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1f2b8e0d-3728-4ca1-9d36-edf287d18fd6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
