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    <title><![CDATA[Cordópolis - Forastero en un naufragio]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - Forastero en un naufragio]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Doñana: las moscas nunca abandonan el pastel]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/donana-moscas-abandonan-pastel_1_7152126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Cuando la memoria es relativamente reciente solemos apoyarnos en la experiencia vivida para realizar el relato. Y m&aacute;s, ahora, cuando nuestro conocimiento es cada vez m&aacute;s fragmentario. No est&aacute; de m&aacute;s arriesgarse en este tiempo en el que la experiencia no goza de gran autoridad ni prestigio (todo sucumbe frente al experimento).
    </p><p class="article-text">
        Era un ni&ntilde;o cuando Do&ntilde;ana fue declarado Parque Nacional (1969) y alcanc&eacute; la mayor&iacute;a de edad cuando se aprob&oacute; su ampliaci&oacute;n (1978). Poco m&aacute;s tarde, aprobada mi primera oposici&oacute;n, la UNESCO declar&oacute; el Parque como Reserva de la Biosfera (1981). Un a&ntilde;o antes se public&oacute; una noticia breve en la que la denominada Estaci&oacute;n Biol&oacute;gica de Do&ntilde;ana alertaba del peligro de contaminaci&oacute;n derivado de las actividades mineras del entorno (1980). Tuve informaci&oacute;n, reci&eacute;n constituido el Parlamento de Andaluc&iacute;a, de la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n Permanente para el seguimiento, investigaci&oacute;n y control de las presuntas actividades irregulares ocurridas en el Parque Nacional de Do&ntilde;ana (1983). Era una &eacute;poca de tensi&oacute;n y reivindicaci&oacute;n competencial. Una rese&ntilde;a del peri&oacute;dico informaba del nombre de la empresa que acababa de comprar la explotaci&oacute;n de Minas de Aznalcollar: Boliden-Apirsa (1987). Tiempo despu&eacute;s se har&aacute; muy famosa. En 1989 la compa&ntilde;&iacute;a Uni&oacute;n Fenosa anuncia que &ldquo;est&aacute; buscando&rdquo; hidrocarburos en Do&ntilde;ana y su entorno. Estas noticias se alternan con el permanente anuncio de proyectos y trazados para la carretera Huelva-C&aacute;diz (naturalmente todos esos anuncios iban acompa&ntilde;ados del compromiso de no da&ntilde;ar Do&ntilde;ana y su entorno). Do&ntilde;ana es un gran y suculento pastel al que no paran de acudir las moscas.
    </p><p class="article-text">
        Las Dunas del Asperillo son uno de los parajes m&aacute;s hermosos de Do&ntilde;ana. Ah&iacute; se proyecto un enorme complejo urban&iacute;stico: Costa Do&ntilde;ana (32.000 plazas hoteleras, 1.000 chalets y 2.000 apartamentos). Entre sus promotores estaban reconocidos empresarios que presum&iacute;an de tener excelentes contactos pol&iacute;ticos. Era el a&ntilde;o 1990 y esa noticia provoc&oacute; la realizaci&oacute;n de mi primer Informe documental sobre Do&ntilde;ana. Un trabajo exhaustivo que reun&iacute;a la legislaci&oacute;n vigente, jurisprudencia, actividad parlamentaria, normativa internacional, documentaci&oacute;n cient&iacute;fica... Fue un buen trabajo profesional. En la calle se constituy&oacute; la plataforma Salvemos Do&ntilde;ana con la pretensi&oacute;n de avisar del peligro de las moscas y los riesgos del pastel. Lo lograron aunque fueron rid&iacute;culamente acusados de ser c&oacute;mplices del empresariado tur&iacute;stico malague&ntilde;o. Ay! En 1994, mientras las moscas revolotean cabreadas por no haber alcanzado el pastel, la UNESCO declara Do&ntilde;ana como Patrimonio Mundial. En 1995 la compa&ntilde;&iacute;a REPSOL anuncia un proyecto de gaseoducto. M&aacute;s moscas. Un hombre, Manuel Aguilar, denuncia irregularidades en la balsa de residuos de Minas de Aznalcollar. Esta denuncia la presenta, en 1995, ante los &oacute;rganos competentes de la administraci&oacute;n. Hab&iacute;a sido jefe de carga y descarga de la empresa. Fue valiente y alert&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sanl&uacute;car Golf Country Club es el &ldquo;castizo&rdquo; nombre de un nuevo proyecto urban&iacute;stico. Estamos en 1996 y se pretende construir un puerto fluvial sobre el Guadalquivir, 3.000 apartamentos y un campo de golf. Las moscas son espantadas (moment&aacute;neamente) y vuelven a la carga a&ntilde;os despu&eacute;s con otro nombre menos original: Sanl&uacute;car Club de Campo. En 1998 sucede la tragedia. La balsa de residuos de Minas de Aznalcollar revienta. Un esc&aacute;ndalo mundial. Todas, todas las autoridades manejan una consigna: &iexcl;Do&ntilde;ana no ha sido da&ntilde;ada! Las moscas est&aacute;n escondidas durante un tiempo. Nuevo siglo. Moscas m&aacute;s atrevidas. En 2003 la refiner&iacute;a Balboa presenta p&uacute;blicamente el futuro trazado de un oleoducto Extremadura-Huelva (naturalmente afirman que no da&ntilde;ar&aacute; Do&ntilde;ana. Las moscas atentas. En 2009 se inicia un extra&ntilde;o juego: el presidente del Consejo de Participaci&oacute;n de Do&ntilde;ana, Gin&eacute;s Morata, bi&oacute;logo y Premio Principe de Asturias de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica, es cesado. Lo sustituye Felipe Gonz&aacute;lez, ex Presidente del Gobierno. Dura poco. En 2010 dimite y es nombrado miembro del consejo de administraci&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a Gas Natural Fenosa. Ese mismo a&ntilde;o se aprueba, por el Ministerio de Industria, la construcci&oacute;n de un oleoducto y cinco pozos de extracci&oacute;n de gas a la empresa Petroleum Oil &amp; Gas Espa&ntilde;a (filial de Gas Natural Fenosa). Es la misma empresa que el pasado mayo de 2016 present&oacute; cuatro proyectos de transporte y almacenado de gas natural. En mayo se aprob&oacute; uno de los proyectos denominado Marismas Occidental. En agosto de este a&ntilde;o han comenzado las obras... Las moscas est&aacute;n como locas. El pastel est&aacute; a un tiro de piedra. &iexcl;Salvemos Do&ntilde;ana!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recomiendo a mis amigos modernos que vean con atenci&oacute;n la pel&iacute;cula &ldquo;En tu cabeza&rdquo;. Est&aacute;n todos los actores de moda: Hugo Silva, Rossy de Palma, Daniel Guzm&aacute;n, Ana Morgade, Fernando Tejero, Michelle Jenner... solo falta Dani Rovira. La propaganda de la pel&iacute;cula, presentada en el Festival de San Sebasti&aacute;n, dice: &ldquo;Andrea es una joven habitante del futuro cuyo trabajo consiste en meterse en nuestras cabezas para concienciarnos sobre la importancia que tiene la eficiencia energ&eacute;tica para preservar el medio ambiente (...)&rdquo;. La pel&iacute;cula est&aacute; producida por GAS NATURAL FENOSA. &iexcl;Ay!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/donana-moscas-abandonan-pastel_1_7152126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Sep 2016 01:13:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Doñana: las moscas nunca abandonan el pastel]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En Damasco queda un refugio]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/damasco-queda-refugio_1_7152127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Todos, en alg&uacute;n momento de nuestra vida, hemos estado al raso o al descubierto. Estar y quedar a la intemperie no es lo mismo. Estar a la intemperie designa e identifica un ambiente atmosf&eacute;rico en el que las personas est&aacute;n sin protecci&oacute;n, sin refugio, abandonadas.
    </p><p class="article-text">
        A las faldas del monte Qassium , entre el Souq al Jomaa y Abdul Ghani Anabulsi, bordeado por unos cuantos olivos, se extiende el barrio de Al Salihiyya. Este barrio se encuentra al norte de la ciudad de Damasco, la denominada en la antig&uuml;edad, ciudad del jazm&iacute;n. Por la noche, desde el monte, la ciudad parece un mar de luci&eacute;rnagas. Hasta la fecha no se ha podido borrar la huella de sus m&uacute;ltiples ocupantes: babilonios, asirios, nabateos, sele&uacute;cidas, persas, griegos, romanos, bizantinos, turcos y &aacute;rabes. La memoria tambi&eacute;n aporta un rastro de sus pobladores jud&iacute;os, cristianos y musulmanes. Aunque lo verdaderamente aut&oacute;ctono son el jazm&iacute;n y el olivo. &iexcl;Hasta hoy!
    </p><p class="article-text">
        En esta ciudad muri&oacute; el Sheikh al Akbar, Abu Bakr Muhammad ibn Ali Ibn Arabi (Murcia 1165, Damasco 1241), el sabio andalus&iacute; y murciano. El m&aacute;s grande de los maestros es considerado como una de las figuras cumbre del pensamiento isl&aacute;mico y, sin duda alguna, se trata de uno de los grandes del pensamiento universal. Su tumba se encuentra en el barrio de Al Salihiyya. Se trata de una peque&ntilde;a mezquita y mausoleo que orden&oacute; construir el sult&aacute;n otomano Selim I. Durante siglos miles de peregrinos le rinden tributo y buscan consuelo en este peque&ntilde;o espacio.
    </p><p class="article-text">
         Ibn Arabi contin&uacute;a representando al sabio que profesa una apasionada creencia en la religi&oacute;n del amor. Ibn Arabi es extremadamente riguroso en su pensamiento y, sin embargo, escribe que &ldquo;el rigor no debe conducir nunca a la violencia y al crimen, sino a la comprensi&oacute;n y misericordia&rdquo;. Nuestro sabio fue tambi&eacute;n un migrante permanente. Sevilla, C&oacute;rdoba, Almer&iacute;a, Fez, T&uacute;nez, la Marsa, el Cairo, Jerusal&eacute;n, la Meca, Konya, Alepo y Damasco conforman una geograf&iacute;a de conocimiento. Viajar
    </p><p class="article-text">
        siempre deber&iacute;a ser sin&oacute;nimo de conocer. En algunos lugares su estancia fue digna, en otros se vio forzado a salir (en el Cairo la presi&oacute;n de los &ldquo;expertos de la ley&rdquo;, alfaqu&iacute;es, provoc&oacute; su prematura huida). En Damasco encuentra una muerte tranquila. Peor suerte corri&oacute;, un siglo antes el poeta Al Hallaj, quemado vivo en Bagdad o, varios siglos despu&eacute;s, el pensador Giordano Bruno, quemado por hereje por la Inquisici&oacute;n de Roma en 1600. Ibn Arabi encontr&oacute; refugio en Damasco. El refugio que hoy no encuentran hombres y mujeres de este hermoso pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
         En Siria solo los olivos est&aacute;n en su lugar. Ahora en Siria los mercaderes de la guerra (camuflados bajo la aparente legalidad del Estado o bajo la supuesta legitimidad de las creencias fan&aacute;ticas o bajo el claro inter&eacute;s geopol&iacute;tico de sus vecinos o bajo la tramposa preocupaci&oacute;n geopol&iacute;tica de los denominados aliados) son los &uacute;nicos, junto a los olivos, que se mueven con libertad por este solar desolado.
    </p><p class="article-text">
         Cerca de cinco millones de hombres, mujeres, ancianos y ni&ntilde;os han huido a Turqu&iacute;a, Jordania, Irak, L&iacute;bano o Egipto. Seis millones han abandonado sus casas y sus ciudades y deambulan, cargados con una memoria olvidada, por un pa&iacute;s que se extingue en llamas. Trescientos mil han logrado cruzar un mar Mediterr&aacute;neo con el deseo de encontrar refugio, en la Europa de la libertad, del derecho y de los derechos. Todos, los que huyeron, los que se desplazaron y los que buscaban acogida, se encuentran a la intemperie. No tienen a ning&uacute;n sabio que los compadezca, que les ofrezca refugio, que les reconozca y garantice su dignidad. Nuestro Ibn Arabi solo dispone de una peque&ntilde;a tumba incapaz de cobijar y dar refugio a tantas criaturas. Es su pensamiento el que deber&iacute;a convertirse en una gran lona en la que refugiarnos del horror y la destrucci&oacute;n. Mientras que eso tarda en suceder deber&iacute;amos conformarnos con exigir el cumplimiento, estricto y riguroso, del derecho internacional que establece la obligaci&oacute;n de acoger y dar refugio a quienes huyen del horror y la prohibici&oacute;n de devolver al lugar del horror
    </p><p class="article-text">
        a quienes han salido huyendo. No se trata de creer en la &ldquo;religi&oacute;n del amor&rdquo; de Ibn Arabi. Es m&aacute;s sencillo: se trata de cumplir con la ley que establece que lo contrario del abandono es el refugio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong> este texto fue escrito como ejercicio desnudo de solidaridad con quienes buscan refugio y con quienes se esfuerzan para que este derecho se cumpla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/damasco-queda-refugio_1_7152127.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Aug 2016 01:13:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En Damasco queda un refugio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los nuestros no (siempre) son los mejores]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-son-mejores_1_7153036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Roque Dalton</strong> fue un joven poeta nacido en El Salvador. Ejerci&oacute; de periodista, antrop&oacute;logo y ensayista. Durante la d&eacute;cada de los ochenta su obra se difundi&oacute; y adquiri&oacute; un enorme prestigio. Roque Dalton convierte su obra po&eacute;tica en un aut&eacute;ntico alegato contra la falsedad: &ldquo;me niego a reconocer a los que fabrican discursos para coroneles y editoriales&rdquo;. Su poes&iacute;a, luminosa, rinde culto a la verdad. Es una poes&iacute;a de ideas que abarca toda la complejidad del ser humano. Es heterog&eacute;nea y antidogm&aacute;tica. Durante varias generaciones se han le&iacute;do sus libros con devoci&oacute;n (y cierta ignorancia). Deber&iacute;amos adentrarnos en su <em>Taberna y otros lugares</em>, bajar con suavidad hacia <em>Los peque&ntilde;os infiernos</em>, ser part&iacute;cipes de <em>El turno del ofendido</em> o hacer de la vida un poema leyendo sus <em>Poemas clandestinos</em>. Busquen su obra y &iexcl;l&eacute;anla!
    </p><p class="article-text">
        Roque Dalton fue un militante del denominado Ej&eacute;rcito Revolucionario del Pueblo (ERP).
    </p><p class="article-text">
        Particip&oacute; en la guerrilla contra la dictadura (cruel y larga) y fue encarcelado en 1960. Huy&oacute; y viaj&oacute; a Cuba, M&eacute;xico, Praga... En 1975 se fue distanciando de la actividad y organizaci&oacute;n guerrillera. Disent&iacute;a (mala cosa). Un s&aacute;bado, 10 de mayo de 1975, a la edad de 39 a&ntilde;os, Roque Dalton Garc&iacute;a fue asesinado en las afueras de la ciudad de Quezaltepeque. Por los suyos. La camarilla dirigente de grupo guerrillero hab&iacute;a dictado una sentencia de muerte contra el poeta. Contra su poeta. Es acusado de ser un infiltrado de Cuba, de ser agente de la CIA, de sedici&oacute;n y de insubordinaci&oacute;n. En una curiosa conversaci&oacute;n se a&ntilde;ade a la acusaci&oacute;n la de ser un peque&ntilde;oburgu&eacute;s aventurero. Fue tiroteado, la sentencia se cumpli&oacute;. Entre la camarilla de dirigentes que lo sentenciaron a muerte se encontraba el dirigente guerrillero Joaqu&iacute;n Villalobos (actual colaborador de el diario El Pa&iacute;s y antiguo asesor de los presidentes de Colombia, &Aacute;lvaro Uribe, y de M&eacute;xico, Felipe Calder&oacute;n. Tiempo antes, de ser asesinado, Roque Dalton escrib&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendr&aacute; la muerte y el reposo (...). Cuando sepas que he muerto di s&iacute;labas extra&ntilde;as. Pronuncia flor, abeja, l&aacute;grima, pan, tormenta. No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sue&ntilde;o, he amado, he ganado el silencio (...)&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juan Gelman</strong> fue un escritor, periodista y ensayista argentino. Es conocido como el ganador del Premio Cervantes (2007), el Premio Nacional de Poes&iacute;a de Argentina (1997), el Premio Rodolfo Walsh (2002) entre otros muchos. Ahora es conocido por sus premios. Mario Benedetti defin&iacute;a su poes&iacute;a como &ldquo;una poes&iacute;a de sentimiento sin romanticismo, de emoci&oacute;n sin melancol&iacute;a&rdquo;. Gelman mantiene en su obra una sacr&iacute;lega apuesta por la vida. Un continuo combate por cambiar el mundo y por cambiar la palabra. Escrib&iacute;a: &ldquo; Con los caballos de la palabra debo hacer un camino,una dulce pradera donde las bestias se devoren los ojos y p&aacute;jaros helados concurren con su fuego, con la memoria de su fuego voy a hacer un camino&rdquo;. Lean su <em>Carta a mi madre</em> o su poemario <em>Dibaxu</em> (en un hermoso judeoespa&ntilde;ol). 0 <em>Salarios del imp&iacute;o</em> o su rabia contenida en <em>Pa&iacute;s que fue ser&aacute;</em>. Lean tambi&eacute;n, como si fuese un conjuro, <em>Bajo la lluvia ajena</em>. Sus j&oacute;venes lecturas de Baudelaire, Pushkin y san Juan de la Cruz asaltan, repentinamente, parte de su poes&iacute;a. Imprescindible leerlo.
    </p><p class="article-text">
        El joven Gelman comenz&oacute; a militar en el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias (1967). M&aacute;s tarde se incorpor&oacute; al movimiento armado Montoneros (1973). Mantiene una notable actividad pol&iacute;tica y militante. En 1975 el grupo de extrema derecha, conocido como Triple A, lo sentencia a muerte. Huye del pa&iacute;s. El 26 de agosto de 1976 su hijo, Marcelo Ariel Gelman (20 a&ntilde;os) y su nuera, Claudia Garc&iacute;a (19 a&ntilde;os) son secuestrados y asesinados. Ella estaba embarazada de siete meses. Se trata de una de las muchas operaciones de la dictadura. Son oficialmente desaparecidos. Juan Gelman tard&oacute; veintitr&eacute;s a&ntilde;os en conocer (y recuperar) a su nieta desaparecida tras el asesinato de su madre, tambi&eacute; desaparecida. Toda la obra de Juan Gelman es un viaje, una di&aacute;spora eterna huyendo y buscando. Escribi&oacute;: &ldquo;La poes&iacute;a es la encargada de mostrar que verdad y memoria son la misma cosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1979, el movimiento armado Montoneros, los suyos, decide planificar una contraofensiva. Juan Gelman (y otros compa&ntilde;eros) escriben una carta, el 22 de febrero de 1979, en la que renuncian a formar parte del grupo armado. Disienten de su pol&iacute;tica y abandonan la organizaci&oacute;n. Muestran su desacuerdo. El 10 de mayo la c&uacute;pula dirigente de Montoneros lo condena a muerte. La acusaci&oacute;n se argumenta en que la decisi&oacute;n de abandonar constituye un sabotaje conciente y premeditado a los planes del movimiento. Es condenado por deserci&oacute;n, insubordinaci&oacute;n, conspiraci&oacute;n y defraudaci&oacute;n. Nunca se lleg&oacute; a ejecutar la sentencia. Gelman pudo continuar escribiendo (a pesar de los suyos):
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La palabra que calla lo que dice es alterado fuego(...). Desolaci&oacute;n del imposible que hieren l&iacute;neas cerradas hay dolor en la entrega duele m&aacute;s el pensamiento fiel (...)&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Juliano Mer-Khamis</strong> fue un reconocido actor, director de teatro y activista por los derechos humanos israel&iacute;. Protagoniz&oacute;, bajo la direcci&oacute;n del Amos Gitai, las pel&iacute;culas Kippur y Yom Yom (D&iacute;a a d&iacute;a), entre otras. Su figura era reconocida y admirada. Un d&iacute;a, Juliano, decidi&oacute; retirarse al campo de refugiados palestinos de Yenin. Ah&iacute; dirigi&oacute; el conocido Teatro de la Libertad. Actores y activistas palestinos colaboraron para crear un espacio de libertad (y resistencia) en el coraz&oacute;n de este campo de refugiados. En una declaraci&oacute;n p&uacute;blica se declar&oacute; cien por cien jud&iacute;o y cien por cien palestino. Fuera del teatro colaboraba en toda lucha y reivindicaci&oacute;n que facilitara un horizonte de libertad para sus vecinos, los refugiados. M&aacute;s de una vez su teatro corri&oacute; el riesgo de desaparecer por las incursiones peri&oacute;dicas del ej&eacute;rcito israel&iacute;. Resisti&oacute;. Ser hijo de padre palestino comunista y de madre jud&iacute;a activista le resguardaba de la tentaci&oacute;n de abandonar. En el escenario del teatro se mezclaban hombres y mujeres. Representaban obras propias y adaptaciones de autores de todo el mundo. Obras de la microhistoria (que dir&iacute;a Ginzburg) y
    </p><p class="article-text">
        de la historia por construir. Un d&iacute;a se represento
    </p><p class="article-text">
        Rebeli&oacute;n en la Granja de Georges Orwell. Unos j&oacute;venes interpretaron el papel de cerdos. Hubo algunos que jam&aacute;s se lo perdonaron. Comenz&oacute; a sufrir amenazas para que abandonara el campo de refugiados y el teatro. Fue acusado, una y otra vez, de introducir ideas contrarias al Islam. Fue calificado de quintacolumnista. Desde sectores del islamismo radical se le calificaba de sionista y &iexcl;anarquista!
    </p><p class="article-text">
        El 2 de abril de 2011 Juliano fue asesinado en el propio campo de refugiados. Tiroteado. La Autoridad Nacional Palestina lament&oacute; el asesinato y se comprometi&oacute; en encontrar y castigar a los asesinos. Hasta ahora. Desde el gobierno de Israel se lament&oacute; la muerte de popular actor y se comprometi&oacute; a investigar y dar con los culpables. Hasta ahora. Una semana despu&eacute;s fue asesinado el activista de derechos humanos, Vittorio Arrigoni. Este joven italiano formaba parte de una asociaci&oacute;n de solidaridad con el pueblo palestino. Antes de morir asfixiado recibi&oacute; la acusaci&oacute;n de ser un hereje cristiano y de difundir los vicios occidentales entre la poblaci&oacute;n palestina.
    </p><p class="article-text">
         Juliano est&aacute; ahora enterrado en el kibutz Ramot Menashe, junto a la tumba de su madre, Orna Mer, la fundadora del Teatro de la Libertad en Yenin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>:
    </p><p class="article-text">
        Los nuestros no (siempre) son los mejores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-son-mejores_1_7153036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Aug 2016 05:56:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los nuestros no (siempre) son los mejores]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Prueba de alergia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/prueba-alergia_1_7153038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Anoche escuchaba un disco del grupo musical Lagarto Amarillo (formado por los hermanos Mora). El disco se llama Estoy mintiendo de verdad y su canci&oacute;n m&aacute;s difundida es Dejarse la piel (una canci&oacute;n de amor que repite como estribillo : supe que a veces, tal vez, hay que dejarse la piel. Y, as&iacute;, una expresi&oacute;n que en la canci&oacute;n de amor ocupa un lugar &uacute;nico, se transforma en un lugar com&uacute;n en el repetitivo discurso de los pol&iacute;ticos. Muletilla narcisista que llevamos escuchando desde hace bastante tiempo y que se multiplica en periodo electoral (es decir, casi siempre).
    </p><p class="article-text">
         Recuerdo a &Aacute;ngel Acebes, en su despedida como Secretario General del Partido Popular, asegurando haberse dejado la piel en su partido. Su sustituta, Dolores de Cospedal, en una muestra de originalidad, asegur&oacute; entre l&aacute;grimas que ella tambi&eacute;n iba a dejarse la piel. No hace mucho tiempo, Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, prometi&oacute; dejarse la piel para conseguir la independencia de Catalu&ntilde;a. En la pen&uacute;ltima campa&ntilde;a electoral, Susana D&iacute;az, presidenta de la Junta de Andaluc&iacute;a, empe&ntilde;aba su palabra prometiendo dejarse la piel para lograr que Pedro S&aacute;nchez lograse entrar en La Moncloa como Presidente. El candidato del PSOE, Pedro S&aacute;nchez, lleva varios meses asegurando que va a dejarse la piel para llegar a presidir un gobierno del cambio. Albert Rivera, l&iacute;der de Ciudadanos, insist&iacute;a en febrero pasado en que estar&iacute;a sin dormir hasta alcanzar un acuerdo estable de gobierno y que si hay que dejarse la piel, nos dejaremos la piel. La coalici&oacute;n de Izquierda Unida anunci&oacute; hace unos d&iacute;as que va a dejarse la piel para conseguir un acuerdo electoral con Podemos. Por &uacute;ltimo (por ahora), Pablo Iglesias, l&iacute;der de Podemos, promete dejarse la piel para echar al PP del gobierno.
    </p><p class="article-text">
         Todos estos dirigentes han debido de pasar por severos an&aacute;lisis de alergias; bien pruebas cut&aacute;neas o pruebas intrad&eacute;rmicas. Es de suponer que todos ellos han debido de sufrir alguna reacci&oacute;n al&eacute;rgica a las pruebas (de mayor o menor gravedad). Suele ocurrir que cuando nos medicamos y, al mismo tiempo, nos sometemos a una prueba de alergia, puede aparecer una reacci&oacute;n: dificultades en la respiraci&oacute;n, pruritos, hinchaz&oacute;n de la cara y el cuerpo y
    </p><p class="article-text">
        sibilancias (sonidos agudos y silbantes que produce el aire al pasar por las v&iacute;as respiratorias). No encuentro otra explicaci&oacute;n que justifique esa coincidencia, de todos y cada uno de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, en dejarse la piel. Podr&iacute;an formar una excepcional coalici&oacute;n de quienes est&aacute;n dispuestos a semejante ejercicio de sacrificio.
    </p><p class="article-text">
         Valle Incl&aacute;n nos avis&oacute; de la existencia de h&eacute;roes aparentes que cuando su rostro se ve&iacute;a reflejado en un espejo c&oacute;ncavo daba como resultado una imagen de esperpento. Realmente es mucho m&aacute;s apetecible dejarse la piel en el amor, un lugar &uacute;nico, que repetir hasta el hartazgo lugares comunes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;T&eacute;mele a los profetas (...). Y a aquellos que est&aacute;n listos para morir por la verdad, ya que como regla general hacen morir a otros con ellos, frecuentemente antes que ellos, y a veces en lugar de ellos&rdquo; (Umberto Eco)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/prueba-alergia_1_7153038.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2016 01:29:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Prueba de alergia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Erre que Erre]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/erre-erre_1_7153040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a de las pasadas elecciones generales ocurrieron dos sucesos que llamaron mi atenci&oacute;n (e indignaci&oacute;n). En los medios audiovisuales (y en las redes), ambos sucesos, se repitieron hasta la saciedad (la repetici&oacute;n es una pr&aacute;ctica habitual de las redes y las televisiones). El primer suceso tuvo como protagonista a una de las dirigentes m&aacute;s tenazmente populista del partido gobernante. Celia Villalobos aprovecha la presencia del l&iacute;der de un partido emergente, Pablo Iglesias, y le llama la atenci&oacute;n delante de numerosas c&aacute;maras. Esta dirigente nunca ha destacado en su discurso ni en su gesti&oacute;n. Su especialidad son los gestos y ah&iacute; es donde adquiere protagonismo. Ella, en una perfecta puesta en escena, se hace la encontradiza y, sin mediar conversaci&oacute;n previa, le lanza con gracejo (otra especialidad) un consejo que bien parece una sentencia: Pablo, ten cuidado con las palabras. Inmediatamente despu&eacute;s, cuando su interlocutor pretende contestar y establecer una razonable conversaci&oacute;n, ella sigue erre que erre. No contesta. No atiende. Ya ha soltado, en forma y apariencia natural, lo que quer&iacute;a decir. Ha llamado la atenci&oacute;n. Su ten cuidado con las palabras es un lugar com&uacute;n que indica el da&ntilde;o que puede llegar a provocar las palabras. Todo el mundo lo sabe. Todo el mundo lo entiende. Ella es la voz de la sensata experiencia. Los suyos aplauden su estudiada naturalidad. Y ella le regala a su partido un momento de gloria.
    </p><p class="article-text">
        El segundo suceso lo protagoniz&oacute; Juan Carlos Monedero, otro l&iacute;der (venido a menos) del mismo partido emergente. En una intervenci&oacute;n p&uacute;blica menciona el nerviosismo que mostr&oacute; Albert Rivera (l&iacute;der de otro partido emergente) en un debate televisivo. Sus palabras van acompa&ntilde;adas con reiterados gestos de llevarse los dedos a la nariz. La concurrencia le r&iacute;e la gracia y &eacute;l, erre que erre, repite el gesto. Todo el mundo conoce el significado de su gesto. Todo el mundo lo entiende. Acababa de regalarle a su partido un ingenioso momento de gloria. Acababa de colocar sobre Albert Rivera un sambenito. Hab&iacute;a conseguido que su oponente sea atentamente observado cada vez que se pase los dedos por la nariz. Ni el propio Nicol&aacute;s Aymerich (Inquisidor General en la Corona de Arag&oacute;n) lo habr&iacute;a superado.
    </p><p class="article-text">
        Estas pr&aacute;cticas de anulaci&oacute;n y estigmatizaci&oacute;n del otro son muy antiguas. Tan antiguas como la infamia. Vendr&iacute;a bien recordar el triple filtro que S&oacute;crates establec&iacute;a en los di&aacute;logos con sus disc&iacute;pulos. Planteaba la verdad, la bondad y la utilidad como freno a la murmuraci&oacute;n y la sospecha.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una experiencia en Sevilla hace unos a&ntilde;os; visitaba una librer&iacute;a y el librero comenz&oacute; una conversaci&oacute;n pregunt&aacute;ndome si conoc&iacute;a a un librero de C&oacute;rdoba. Le conteste que si y a&ntilde;ad&iacute; que era mi amigo. Su conversaci&oacute;n deriv&oacute; en una acusaci&oacute;n. Lo fren&eacute;. Record&eacute; la trilog&iacute;a socr&aacute;tica: &iquest;est&aacute;s seguro que lo que vas a decir es cierto? &iquest;lo que vas a decirme es algo bueno sobre mi amigo? &iquest;me va a ser de utilidad lo que me cuentes? La conversaci&oacute;n finaliz&oacute;. Nunca m&aacute;s he vuelto a esa librer&iacute;a. El problema no est&aacute; en lo que nos venden. Est&aacute; en lo que compramos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota: </strong>llevo con mi hijo varios d&iacute;as repasando los fonemas conson&aacute;nticos vibrantes. Simples (r) y m&uacute;ltiples (rr). No me resulta f&aacute;cil. Tampoco a &eacute;l. &iquest;C&oacute;mo distinguir la r de rama de la rr de parra (a&uacute;n perteneciendo a la misma planta). Ah&iacute; estamos erre que erre repitiendo con obsesi&oacute;n in&uacute;til: r&aacute;pido ruedan las ruedas redondas del ferrocarril.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/erre-erre_1_7153040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Feb 2016 01:49:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Erre que Erre]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Daños colaterales herederos de la peste]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/danos-colaterales-herederos-peste_1_7153043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 1352 el rey Pedro I de Castilla visit&oacute; C&oacute;rdoba para sofocar la rebeli&oacute;n del se&ntilde;or de Aguilar. Durante su breve estancia se multiplicaron las quejas del vecindario de la ciudad sobre el mal comportamiento de los regidores y dirigentes de la ciudad. Eran tiempos muy convulsos. La peste desatada unos a&ntilde;os antes hab&iacute;a dejado un ambiente de profunda crisis social. Des&oacute;rdenes y levantamientos se suced&iacute;an al tiempo que un reiterado y continuo abuso de poder que favorec&iacute;a prebendas a los ac&oacute;litos y permit&iacute;a la usurpaci&oacute;n de tierras por parte de los fieles a los poderosos. Una ciudad heredera de la epidemia. A mediados del siglo XV se crea, en C&oacute;rdoba, la cofrad&iacute;a de San Sebasti&aacute;n. Su objetivo era la asistencia a los enfermos y desamparados que la cuidad ven&iacute;a acumulando como consecuencia de los estragos de la peste (y la pobreza). A principios del siglo XVI el hospital se traslada a un solar cedido por el Cabildo Catedralicio. En 1512 se comienza a construir el Hospital de San Sebasti&aacute;n. En el siglo XVIII el hospital recibe a &ldquo;dementes&rdquo;. En el siglo XIX se traslada a sus dependencias la &ldquo;Casa de Exp&oacute;sitos de San Jacinto&rdquo;. En pleno siglo XX se transforma en Palacio de Congresos. Ahora est&aacute; cerrado.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n cordobeses publicaron, hace unos meses, que la delegada del Gobierno de la Junta de Andaluc&iacute;a aseguraba que &ldquo;a finales de mayo se tomar&iacute;a una decisi&oacute;n&rdquo;. Estamos hablando de la paralizaci&oacute;n de las obras de reforma del Palacio de Congresos de C&oacute;rdoba. Han pasado los d&iacute;as y las semanas y los meses. El Palacio de Congresos se ha cerrado. La noticia tuvo tres d&iacute;as de actualidad. La explicaci&oacute;n gubernamental para el cierre de las puertas incide en &ldquo;el fin del contrato de la concesi&oacute;n de explotaci&oacute;n como consecuencia del incumplimiento del concesionario&rdquo;. Hay un asunto importante: las obras de reforma de la zona hist&oacute;rica del edificio est&aacute;n paralizadas desde hace bastante tiempo y esta situaci&oacute;n hace que la funci&oacute;n del Palacio de Congresos est&eacute; bajo m&iacute;nimos (la Junta de Andaluc&iacute;a rescindi&oacute; el contrato con la empresa que ejecutaba la reforma del edificio). Hay un asunto urgente: &iquest;qu&eacute; ocurre con los trabajadores de la empresa que gestionaba la explotaci&oacute;n del Palacio de Congresos?, &iquest;qu&eacute; ocurre con la empresa de audiogu&iacute;as que ofertaba sus servicios en las dependencias del edificio?, &iquest;qu&eacute; ocurre con el mercado y exposici&oacute;n de artesan&iacute;a (y artesanos) que se mostraba en su interior?, &iquest;qu&eacute; ocurre con esta gente? &iquest;El responsable de la empresa concesionaria de la explotaci&oacute;n no dice nada? &iquest;La administraci&oacute;n titular del edificio calla?
    </p><p class="article-text">
        Es curioso como en esta ciudad de tribus, siempre dispuestas a se&ntilde;alar al contrario, guarda silencio sobre lo importante y sobre lo urgente. El peque&ntilde;o n&uacute;mero de afectados son los da&ntilde;os colaterales (con nombre propio) de la mala gesti&oacute;n y, tambi&eacute;n, de la indolencia. Miguel, Francisco, Rafael, Mar&iacute;a, Pepe, Leonor son el nombre de los &ldquo;da&ntilde;os colaterales&rdquo; amortizados. Cumpliendo con su obligaci&oacute;n determinados representantes pol&iacute;ticos (no todos ni con la misma intensidad) han mostrado su preocupaci&oacute;n y han exigido celeridad para la apertura del edificio. Dentro de poco tiempo se volver&aacute; a hablar de &ldquo;lo importante&rdquo; (estamos en campa&ntilde;a electoral). Nadie hablar&aacute; de lo urgente porque los da&ntilde;os colaterales es lo primero que se olvida. Ocurrir&aacute; lo mismo que con las v&iacute;ctimas de la peste, se amortizaran. Ay!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/danos-colaterales-herederos-peste_1_7153043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Nov 2015 01:57:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Daños colaterales herederos de la peste]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuándo se convirtió Bill Harrigan en Billy The Kid?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/convirtio-bill-harrigan-billy-the-kid_1_7153045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Pudo nacer, como Bill Harrigan, en tierras de Arizona o Nuevo M&eacute;xico, pero naci&oacute; en tierras extreme&ntilde;as. Hace una semana se le vio paseando por la calle. Lo filmaron y llegaron a realizarle un par de preguntas. Desasosegado y con aspecto cansado se escapaba como pod&iacute;a de la c&aacute;mara y de quien le preguntaba. Balbuceaba &iexcl;que me dejen en paz! Nuestro peque&ntilde;o hombre se escabulle del c&aacute;mara y atraviesa una calle parecida a la de Fort Sumner, termina escap&aacute;ndose en un taxi madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
         Hubo un tiempo en que Bill Harrigan <em>practicaba el orgullo de ser blanco. Era esmirriado, ch&uacute;caro y soez. A los doce a&ntilde;os milit&oacute; en la pandilla de los Swamp Angels</em> (&Aacute;ngeles de la Ci&eacute;naga). Todo esto ocurri&oacute; antes que Bill Harrigan se convirtiera en Billy The Kid. Un d&iacute;a, despu&eacute;s de matar a un mejicano, Bill se transform&oacute; en Billy The Kid. Desde ese momento <em>Billy conced&iacute;a apretones de manos y aceptaba adulaciones, hurras y whiskies</em>. Como nuestro hombrecillo.
    </p><p class="article-text">
        El periodista requer&iacute;a una explicaci&oacute;n, solo recibi&oacute; una respuesta (y no es lo mismo). No sabemos el d&iacute;a exacto en el que nuestro personaje logr&oacute; la fama y se transform&oacute; en Billy el Ni&ntilde;o. S&iacute; sabemos que a lo largo de muchos a&ntilde;os alcanz&oacute; el finisterre de la infamia. Como Bill Harrigan convertido en Billy The Kid.
    </p><p class="article-text">
        El esmirriado, ch&uacute;caro y soez hombrecillo, que cruza r&aacute;pido la calle madrile&ntilde;a, se llama Antonio Gonz&aacute;lez Pacheco y un d&iacute;a se convirti&oacute; en Billy el Ni&ntilde;o. Inspector del Cuerpo Superior de Polic&iacute;a. Segundo de Roberto Conesa, jefe de la Brigada Pol&iacute;tico Social de la dictadura franquista. Su fama de Billy el Ni&ntilde;o le viene dada por su extrema crueldad con sus v&iacute;ctimas. En 2014 una jueza argentina solicit&oacute; su extradici&oacute;n para ser juzgado bajo la acusaci&oacute;n de torturador. La Audiencia Nacional rechaz&oacute; esta solicitud porque los delitos hab&iacute;an prescrito. &iexcl;Vaya con el tiempo!
    </p><p class="article-text">
        No le deseo nada. Me conformo con su respuesta cobarde y con haber visto su rostro. Supongo que sus v&iacute;ctimas no pensar&aacute;n lo mismo, ellas piden una explicaci&oacute;n (no una respuesta).
    </p><p class="article-text">
         <strong>Nota</strong>: Borges escribi&oacute; un magn&iacute;fico relato titulado <em>El asesino desinteresado Bill Harrigan</em>. Est&aacute; incluido en su Historia Universal de la Infamia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/convirtio-bill-harrigan-billy-the-kid_1_7153045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Oct 2015 01:33:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cuándo se convirtió Bill Harrigan en Billy The Kid?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Dale Perico al trompo! (sobre catástrofes)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/dale-perico-trompo-catastrofes_1_7153046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Rub&eacute;n Moreno es, en la actualidad, secretario general de Sanidad del Ministerio del ramo. Hace unos d&iacute;as declar&oacute; (realmente lo hizo en forma de advertencia) que &ldquo;la devoluci&oacute;n de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes ilegales puede tener consecuencias catastr&oacute;ficas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una cat&aacute;strofe viene definida como un suceso o acontecimiento
    </p><p class="article-text">
        que produce una gran destrucci&oacute;n y desgracia. En esa l&iacute;nea son definidas como cat&aacute;strofes las nubes t&oacute;xicas de Seveso (Italia) y Bhopal (India),
    </p><p class="article-text">
        el Tsunami del &Iacute;ndico, los accidentes nucleares de Chernobyl (Ucrania) y Fukushima (Jap&oacute;n) o el terremoto de Hait&iacute;. Eso son cat&aacute;strofes. Podr&iacute;amos deducir que para este se&ntilde;or, Rub&eacute;n Moreno, la extensi&oacute;n y reconocimiento de derechos conduce inexorablemente a la cat&aacute;strofe. Cabe pensar que este se&ntilde;or haya le&iacute;do a Walter Benjamin cuando reflexiona y pone en cuesti&oacute;n el concepto imperante de &ldquo;progreso&rdquo; y atribuye su fundamento en la idea de cat&aacute;strofe (pongo en duda que el secretario general de sanidad sea lector de Benjamin). Tambi&eacute;n cabr&iacute;a la posibilidad (remota) de que sea un fiel seguidor de la Teor&iacute;a de las Cat&aacute;strofes de Ren&eacute; Thom. Este matem&aacute;tico y fil&oacute;sofo estableci&oacute; siete fen&oacute;menos de curvas que definen las denominadas, por &eacute;l, &ldquo;cat&aacute;strofes elementales&rdquo;, a saber: pliegue, c&uacute;spide, mariposa, cola de golondrina, ombligo el&iacute;ptico, ombligo hiperb&oacute;lico y ombligo parab&oacute;lico. Ren&eacute; Thom buscaba encontrar una explicaci&oacute;n matem&aacute;tica a los grandes cambios de comportamiento que se dan a partir de peque&ntilde;os cambios circunstanciales. El arquitecto y fil&oacute;sofo Bernard Cache sugiere que la curva que conforma el pliegue, en la teor&iacute;a de las cat&aacute;strofes, nos permite una manera sugerente de repensar la relaci&oacute;n entre el pasado y el presente, entre interior y exterior... &iexcl;No!, &iexcl;no puede ser!, ahora estoy convencido que tampoco ha le&iacute;do las teor&iacute;as de Ren&eacute; Thom. Se trata, simplemente, de un reproductor de voz programado.
    </p><p class="article-text">
        Desconozco el sentido de las advertencias y amenazas realizadas por el se&ntilde;or Moreno, incluso dada una situaci&oacute;n catastr&oacute;fica tendr&iacute;an que ser los servicios sanitarios (y de emergencia) los que, con car&aacute;cter universal, deber&iacute;an acudir para paliar sus consecuencias... Salvo que sus declaraciones sean la t&iacute;pica estupidez, propia del discurso y estrategia pol&iacute;tica, de lanzar un exabrupto para que despu&eacute;s aparezca quien resuelva el desaguisado.
    </p><p class="article-text">
         El tiempo que transcurre entre la estupidez lanzada y la soluci&oacute;n ofrecida es un tiempo para alimentar la cat&aacute;strofe. Una verdadera cat&aacute;strofe &eacute;tica es la que sucede cuando se alienta una conciencia p&uacute;blica en la que llegamos a ver natural (y razonable) que una parte de la poblaci&oacute;n tenga derecho a la atenci&oacute;n sanitaria universal y otra parte (por sus circunstancias administrativas) no. Llegaremos a &ldquo;entender&rdquo; que nuestros ancianos con enfermedades terminales no reciban atenci&oacute;n (debido a su alto coste). Llegaremos a &ldquo;entender&rdquo; que los que pesen m&aacute;s de cien kilos o fumen m&aacute;s de veinte cigarrillos no reciban determinados tratamientos (los hacemos responsables directos de sus propias enfermedades). Llegaremos a &ldquo;entender&rdquo; que quienes carezcan de recursos no reciban m&aacute;s atenci&oacute;n que la de urgencia, es decir la de la despedida (y lo vivir&aacute;n como un condescendiente privilegio)... Esa ser&aacute; una verdadera pol&iacute;tica de consecuencias catastr&oacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ahora recuerdo!, en 2012 nuestro gobierno aprob&oacute; sendos Reales Decretos (RDL 16/2012 y RD 1192/2012) en los que se establec&iacute;an serias limitaciones y restricciones al derecho a la salud y a la atenci&oacute;n sanitaria para la poblaci&oacute;n migrante en situaci&oacute;n administrativa irregular. En enero de 2014, el Comit&eacute; Europeo de Derechos Humanos, dependiente del Consejo de Europa, present&oacute; un informe, extremadamente cr&iacute;tico con el gobierno de Espa&ntilde;a. En este informe se afirma que &ldquo;la denegaci&oacute;n de la asistencia sanitaria a los extranjeros en situaci&oacute;n irregular supone una vulneraci&oacute;n de la Carta Social Europea (...). Reitera que &rdquo;los Estados firmantes de la Carta poseen obligaciones positivas en relaci&oacute;n con el acceso a la asistencia sanitaria por parte de los extranjeros, independientemente de su situaci&oacute;n administrativa (...). Y concluye: &ldquo;la asistencia sanitaria es un prerrequisito para la preservaci&oacute;n de la dignidad humana y la dignidad humana es el valor fundamental y n&uacute;cleo de la normativa europea de derechos humanos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Nota: El Ministro de Asuntos Exteriores, Jos&eacute; Manuel Garc&iacute;a-Margallo, acaba de afirmar que un pacto `pol&iacute;tico entre PSOE y Podemos ser&iacute;a una &ldquo;cat&aacute;strofe de dimensiones b&iacute;blicas&rdquo;. Erre que erre, &iexcl;dale Perico al trompo! &iexcl;Qu&eacute; obsesi&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Nota: Un portavoz del Ministerio de Defensa confirma que &ldquo;el gasto de Defensa ser&aacute; mucho mayor de lo presupuestado&rdquo;. En este caso ning&uacute;n comentario sobre posibles consecuencias catastr&oacute;ficas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/dale-perico-trompo-catastrofes_1_7153046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2015 06:57:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Dale Perico al trompo! (sobre catástrofes)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/canallas_1_7153047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Antonio del Corro fue un gram&aacute;tico sevillano, fraile y seguidor de las corrientes calvinistas. En 1557 huye de Sevilla y tras un largo periplo por Suiza, Francia y Holanda, alcanz&oacute; el puesto de catedr&aacute;tico de teolog&iacute;a en la Universidad de Oxford. All&iacute; se public&oacute; su obra <em>Reglas gramaticales de la lengua espa&ntilde;ola y francesa (1586)</em>. Escribi&oacute; varios vocabularios de la lengua espa&ntilde;ola, en uno de ellos define &ldquo;canalla&rdquo; como <em>persona ruin y malvada y despreciable</em>. Alrededor de esta definici&oacute;n pululan castizas palabras como <em>rufi&aacute;n, p&iacute;caro, granuja</em>...
    </p><p class="article-text">
         En Enero de 2010, en la localidad italiana de Rosarno, cientos de nativos italianos apalearon a trabajadores temporeros africanos que protagonizaban una huelga para mejorar sus condiciones laborales. La excusa de la agresi&oacute;n era que pon&iacute;an en peligro la econom&iacute;a de la ciudad. Varias semanas despu&eacute;s Silvio Berlusconi declaraba que &ldquo;menos inmigraci&oacute;n es menos criminalidad&rdquo;. Y el rufi&aacute;n dicharachero se transform&oacute; en canalla. Vincular las migraciones con la inseguridad es una estrategia pol&iacute;tica que resulta muy &uacute;til a los gobernantes del Norte y del Sur, del Este y el Oeste. Lo hizo, en Espa&ntilde;a, el ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja (a&ntilde;adiendo de su propia cosecha que <em>hab&iacute;a mucho teatro en el drama de las pateras</em>). El emigrante extreme&ntilde;o, Celestino Corbacho, que hab&iacute;a sido alcalde de L&acute;Hospitalet de Llobregat (la segunda ciudad de Catalunya) declar&oacute;, en su primera entrevista tras ser nombrado ministro de Trabajo e Inmigraci&oacute;n, que <em>un pa&iacute;s, un barrio, una escalera, nunca puede gobernarse con las normas del &uacute;ltimo que llega</em>. Nunca lleg&oacute; a explicar el por qu&eacute; de esa respuesta-parche a una pregunta sobre la realidad migratoria en Espa&ntilde;a. David Cameron, primer ministro brit&aacute;nico, acaba de declarar que <em>hay que parar el enjambre de gente que pretende acceder a Gran Breta&ntilde;a</em>. Las palabras (las diga Corcuera, Donald Trump, Garc&iacute;a Albiol o cualquier otro dirigente que busque el aplauso f&aacute;cil) tambi&eacute;n pueden ser canallas (aunque quienes las pronuncien no alcancen m&aacute;s que la categor&iacute;a de rufianes o granujas o serviles). Las palabras canallas utilizan el malestar y descontento social para alimentar el odio. Este odio viaja siempre a lomos del miedo. El odio, epistemol&oacute;gicamente hablando, es un sentimiento de aversi&oacute;n, repulsi&oacute;n y antipat&iacute;a hacia personas y grupos que comparten ciertas caracter&iacute;sticas. Tan obstinado es el odio que destruye, no solo el derecho, sino tambi&eacute;n la compasi&oacute;n. La repetici&oacute;n incansable de ligar las migraciones con la seguridad//inseguridad es siempre el preludio de algo mucho peor: el abandono del derecho, de los derechos. Se les olvida, muy r&aacute;pido, a nuestras &eacute;lites dirigentes, que el odio roza la eternidad tanto o m&aacute;s que el dolor. Cuando al mercado se le cae la m&aacute;scara aparece el rostro de la abyecci&oacute;n y exige de sus servidores voluntarios, la clase pol&iacute;tica dirigente, que pongan en marcha las <em>palabras canalla</em>s. Al final los sustantivos terminan confundi&eacute;ndose con los adjetivos.
    </p><p class="article-text">
         Nota: Para afrontar (y enfrentar) lo abyecto recuerden que toda concesi&oacute;n a los canallas, los hace m&aacute;s canallas, no menos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/canallas_1_7153047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2015 06:22:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Canallas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay que temer a los elefantes  (los conocidos y los que están por conocer)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-hay-temer-elefantes-conocidos-conocer_1_7153048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Alejandro se qued&oacute; asombrado de la imponente presencia de los elefantes en el ej&eacute;rcito de Dar&iacute;o III. Tal fue su sorpresa y temor que antes de la batalla de Gaugamela tuvo que realizar ofrendas al dios del miedo, Fobos. La rapidez de movimientos de su falange impidi&oacute; la actuaci&oacute;n de los elefantes. En el r&iacute;o Hidaspes lo tuvo, a&ntilde;os despu&eacute;s, m&aacute;s dif&iacute;cil; los elefantes del rey Poros causaron el terror de la caballer&iacute;a macedonia.
    </p><p class="article-text">
         Publio Cornelio Escipi&oacute;n, en la batalla de Zama, se enfrent&oacute; con &eacute;xito a los elefantes de An&iacute;bal abriendo pasillos entre sus tropas para que los elefantes se adentrasen al tiempo que provocaba un ruido ensordecedor y soltaba cientos de ratones. Los elefantes enloquecieron volvi&eacute;ndose contra s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Durante el reinado de Ptolomeo II la ciudad de Megara (aliada de Egipto) es sitiada por los macedonios a cuyo frente se encuentra Ant&iacute;gono II. El macedonio lanza un grupo de elefantes contra la ciudad. Los megarenses reaccionan soltando una piara de cerdos a los que previamente hab&iacute;an untado de grasa y prendido fuego. Los elefantes, aterrorizados por los chillidos de los cerdos, salen en estampida y rompen el asedio. Despu&eacute;s de esa derrota, Ant&iacute;gono decidi&oacute; criar a los elefantes junto a los cerdos (esa convivencia dio buenos resultados).
    </p><p class="article-text">
        El sult&aacute;n Mehmud se enfrenta a las tropas de Tamerl&aacute;n en las afueras de Delhi. Iba acompa&ntilde;ado de decenas de enormes elefantes con sus colmillos impregnados de veneno. Tamerl&aacute;n ordena cargar a sus camellos con paja y madera; les prende fuego y los lanza en estampida, como bolas de fuego, contra los elefantes. Los quejidos de los camellos (semejantes a profundos ronquidos) desconciertan a los elefantes que huyen despavoridos.
    </p><p class="article-text">
        Hedodoto relata el asedio del rey asirio Senaquerib a la ciudad de Jerusal&eacute;n. Ezequ&iacute;as, rey de Jud&aacute;, solt&oacute; miles de ratones sobre el campamento asirio y estos, en una noche, fueron royendo todas las correas de los caballos, los brazales y los arcos. A la ma&ntilde;ana siguiente la caballer&iacute;a, totalmente inutilizada, abandona el asedio y la intenci&oacute;n de ocupar Egipto.
    </p><p class="article-text">
        En el sitio de Stalingrado las tropas rusas contraatacan a los nazis soltando millones de ratas y ratones que se introducen en sus tanques (averi&aacute;ndolos) y terminan mordiendo los dedos de los pies de los alemanes. Es la conocida batalla de Ratenkrieg. Las ratas y los ratones se encargaron de los gatos nazis.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota:</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los aprendices de estrategas modernos deber&iacute;an leer (o releer) las sorprendentes y acertadas descripciones que realiz&oacute; el estoico Plinio el Viejo. Todo era observado por &eacute;l y nada se quedaba en la mera y hueca ret&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Plinio el Viejo es prolijo en descripciones del arte de la guerra. Es el primero que analiza detalladamente el chillido (y su efecto) de los cerdos en las batallas. Lo mismo hace con los elefantes. Su sobrino, Plinio el Joven, lo describe como un hombre alejado de la apariencia, la falsa alegr&iacute;a y que &ldquo;consideraba perdido el tiempo que no pod&iacute;a dedicar a la reflexi&oacute;n, el estudio y el conocimiento&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián De la Obra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-hay-temer-elefantes-conocidos-conocer_1_7153048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2015 06:25:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No hay que temer a los elefantes  (los conocidos y los que están por conocer)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la curiosidad sin límite y la ignorancia impuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/curiosidad-limite-ignorancia-impuesta_1_7153049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los archivos se publicitan y se estudian como espacios de conservaci&oacute;n de los documentos (tengan el soporte que tengan); sin embargo, realmente&nbsp;son espacios de memoria. Ofrecen lo que uno quiere despu&eacute;s de la muerte: memoria. Los archivos establecen el paradigma de la comunicaci&oacute;n con la memoria&hellip; Lo que el voraz tiempo intenta engullir, la memoria lo protege. No en vano, los archivos (y las bibliotecas) son los primeros lugares en ser saqueados, incendiados o bombardeados en los ciclos de destrucci&oacute;n de la Humanidad. Los archivos facilitan una curiosa suspensi&oacute;n del tiempo. Una interrupci&oacute;n que permite, a veces, reabrir expedientes mal cerrados por la historia (es decir, el poder).
    </p><p class="article-text">
        Los archivos han mantenido a lo largo de la historia una curiosa relaci&oacute;n con el poder y con la herramienta que le es consustancial: el secreto (el secreto siempre ha ejercido una sorprendente fascinaci&oacute;n). Para el correcto y eficaz funcionamiento de las Administraciones son necesarios los archivos. Para el eficaz funcionamiento del poder es necesario el secreto. Para que ambas funciones no colisionaran se inventaron&hellip; &iexcl;los archivos secretos! (Los del Vaticano, los expedientes secretos de la Gestapo, los ficheros secretos del Tribunal del Orden P&uacute;blico espa&ntilde;ol, los archivos secretos de la Inquisici&oacute;n, los archivos de la&nbsp;<em>Stasi</em> alemana&hellip;). El&iacute;as Canetti, en su obra <em>Masa y Poder</em>, define el impacto del secreto: <em>Todo secreto es explosivo, aumentando su potencia a trav&eacute;s de su propio calor interno (...). La potencia explosiva del secreto es tanto mayor cuando m&aacute;s elevado es su nivel de concentraci&oacute;n, entendiendo por tal, la relaci&oacute;n entre el n&uacute;mero de los que lo guardan y el n&uacute;mero de aquellos a quienes afecta lo guardado&ldquo;. Parece como si el gran escritor hubiese o&iacute;do hablar del TTIP (Tratado de Libre Comercio e Inversi&oacute;n entre la Uni&oacute;n Europea y los Estados Unidos</em>).
    </p><p class="article-text">
        Al fin esta contradicci&oacute;n se resuelve cuando alg&uacute;n documento se escapa y descubre lo guardado, como secreto, en el archivo. Un&nbsp;fax&nbsp;archivado (y enviado a un medio de comunicaci&oacute;n) desvel&oacute; la&nbsp;nube t&oacute;xica de Seveso; consultando expedientes traspapelados se nos permiti&oacute; conocer el esc&aacute;ndalo de la petrolera&nbsp;Elf-Aquitanie;&nbsp;una llamada grabada y archivada est&aacute; en el origen del descubrimiento del&nbsp;Watergate; un inefable&nbsp;post-it amarillo&nbsp;(manchado de caf&eacute; con leche)&nbsp;colocado sobre un expediente, con el texto de &ldquo;que se haga como en otras ocasiones sin seguir el proceso&rdquo;,&nbsp;ha favorecido poder tirar del hilo de los denominados&nbsp;Eres fraudulentos; un documento torpemente falsificado facilita la apertura de una investigaci&oacute;n sobre los&nbsp;beb&eacute;s robados&nbsp;y dados en adopci&oacute;n durante el franquismo en instituciones hospitalarias y religiosas. Una indiscreta fotograf&iacute;a del &uacute;ltimo rey, guardada en el archivo de una redacci&oacute;n, restaur&oacute; la castiza y olvidada expresi&oacute;n de borbonear (respecto a determinados negocios) tan com&uacute;n en la historia de la dinast&iacute;a &hellip; No es posible el olvido cuando lo que se oculta es producto de la infamia o la injusticia.
    </p><p class="article-text">
        Presiento que los archiveros (hombres y mujeres), testigos y taciturnos, nunca tiran nada. &iexcl;Vivan los archivos y quienes los custodian!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: El 9 de junio se celebra el D&iacute;a Internacional de los Archivos, conmemorativo de la creaci&oacute;n del Consejo Internacional de Archivos por la UNESCO en 1948.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/curiosidad-limite-ignorancia-impuesta_1_7153049.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2015 01:16:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre la curiosidad sin límite y la ignorancia impuesta]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es lo mismo destruir que alterar]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-destruir-alterar_1_7153050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>(sobre papeles destruidos en el Ayuntamiento de Madrid)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos de mis colegas de profesi&oacute;n miran lo sucedido con el silencio con que se mira el mar (y, sinceramente, no es lo mismo). La semana pasada los medios de comunicaci&oacute;n publicaban la aparici&oacute;n de varios contenedores de documentaci&oacute;n destruida por el Ayuntamiento de Madrid. Un sindicato acusaba al gobierno de la corporaci&oacute;n municipal saliente de llevar a cabo una destrucci&oacute;n masiva de documentos. Esta
    </p><p class="article-text">
        noticia, construida sobre la magnitud de lo destruido y la celeridad del procedimiento, dur&oacute; un par de d&iacute;as. Su actualidad perdi&oacute; vigencia al tercer d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
         Toda la documentaci&oacute;n producida por las administraciones p&uacute;blicas (incluidas las administraciones locales) tiene la consideraci&oacute;n y categor&iacute;a de patrimonio documental. La legislaci&oacute;n del Estado define el patrimonio documental como el conjunto
    </p><p class="article-text">
        de documentos de cualquier &eacute;poca generados, conservados o reunidos en el ejercicio de su funci&oacute;n por cualquier organismo o entidad de car&aacute;cter p&uacute;blico. Los sistemas de archivos son los responsables de su ordenaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y tratamiento. Existe un amplio desarrollo legislativo (estatal y auton&oacute;mico) sobre la obligaci&oacute;n de proteger y conservar el patrimonio documental as&iacute; como del expurgo del que pudieran ser objeto a fin de eliminar o destruir los documentos que no posean inter&eacute;s administrativo o hist&oacute;rico. En este &uacute;ltimo caso la normativa tambi&eacute;n es extensa y detallada sobre el procedimiento a seguir. Deber&aacute;n constituirse, en las diversas administraciones p&uacute;blicas comisiones de valoraci&oacute;n que identifiquen los documentos, establezcan plazos de transferencia, desarrollen el r&eacute;gimen de accesibilidad y establezcan la posible destrucci&oacute;n o expurgo (cuando el documento deje de tener vigencia administrativa o no subsista valor probatorio de derechos y obligaciones de las personas y de los entes p&uacute;blicos). Es decir debe existir el oportuno expediente de eliminaci&oacute;n, en el que se determinen la naturaleza espec&iacute;fica de los documentos y se especifique las personas u &oacute;rganos responsables del proceso de destrucci&oacute;n (del mismo modo se deber&aacute; incorporar al expediente de eliminaci&oacute;n un an&aacute;lisis de los riesgos relativos al supuesto de destrucci&oacute;n de que se trate). El C&oacute;digo Penal castiga el da&ntilde;o producido en los datos inform&aacute;ticos (art. 264); el da&ntilde;o producido en un archivo o registro documental (art. 323) y castiga a la autoridad o funcionario que, a sabiendas, sustrajere, destruyere, inutilizare u ocultare, documentos cuya custodia le est&eacute; encomendada.
    </p><p class="article-text">
        Los documentos de las administraciones p&uacute;blicas (tengan el soporte que tengan) deben conservarse como componentes del patrimonio y como objeto imprescindible del derecho a saber de la ciudadan&iacute;a. Los documentos de las administraciones pueden destruirse respetando escrupulosamente la reglamentaci&oacute;n existente al respecto. &iquest;Qu&eacute; ha pasado en el Ayuntamiento de Madrid? Si se han seguido los procedimientos no habr&iacute;a nada que objetar. Se muestran las actas de eliminaci&oacute;n y expurgo y se comprueba su veracidad. &iquest;Alguien ha pedido las actas? &iquest;El sindicato denunciante? Si la acusaci&oacute;n est&aacute; infundada y construida como mero ejercicio de agitaci&oacute;n y propaganda, flaco favor se hace al fundamental &ldquo;derecho a saber&rdquo;. No me fio de nuestros gobernantes (treinta y siete a&ntilde;os de malas pr&aacute;cticas dan para marcar profundas distancias) y desconf&iacute;o de quienes solo se acogen a la sospecha (mala compa&ntilde;era de la verdad) como ejercicio de la nueva (y necesaria) pol&iacute;tica. La transparencia, tan falsamente cacareada por los gobernantes y tan reclamada por los aspirantes, es un elemento tan decisivo en el desarrollo democr&aacute;tico que no se debe convertir en humo (provenga este de la destrucci&oacute;n o de la mentira).
    </p><p class="article-text">
        Nota: cambiar las formas en el ejercicio de la pol&iacute;tica no es f&aacute;cil. Debemos aprender lo dif&iacute;cil. Distinguir los que vigilan para que no se produzca el da&ntilde;o de los vigilantes que acechan para que el da&ntilde;o sea mayor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/no-destruir-alterar_1_7153050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jun 2015 06:12:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No es lo mismo destruir que alterar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[The Shadow]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/the-shadow_1_7153051.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tradicionalmente se denomina sombra a un espacio al que no llega la luz del sol. Una sombra ser&iacute;a algo as&iacute; como una proyecci&oacute;n invertida de un objeto que aspira la luz. Donde hay luz suele haber sombras. T&eacute;cnicamente una sombra es la imagen oscura que proyecta un cuerpo opaco sobre una superficie al interceptar los rayos del sol. La vida (y la vida pol&iacute;tica) est&aacute; poblada de sombras. Curiosamente, suele ocurrir, que cuando en la vida (tambi&eacute;n en la vida pol&iacute;tica) entra un poco de luz, las sombras, inmediatamente, se estiran y agrandan.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto mayor es el &aacute;ngulo entre la direcci&oacute;n de la luz y un objeto que la obstaculice, m&aacute;s peque&ntilde;a es la sombra. Por el contrario, cuanto menor sea ese &aacute;ngulo entre la direcci&oacute;n de la luz y la superficie en la que aparezca la sombra, m&aacute;s alargada ser&aacute; esta. Las sombras suelen vivir sin dar tregua a quienes acompa&ntilde;an (permanecen siempre insomnes, preparadas). Est&aacute;n presentes en cada movimiento, en cada paso, en cada recuerdo. Sorprendentemente en las sombras las heridas no sangran (el dolor lo sentimos nosotros). Las sombras se adaptan a cualquier circunstancia, sea tiempo de bonanza o de penuria. De infamia o de olvido.
    </p><p class="article-text">
        La vida pol&iacute;tica sabe mucho de sombras, es m&aacute;s, a veces se confunde con ellas. Las pen&uacute;ltimas sombras en aparecer tienen una enorme dimensi&oacute;n y poseen nombre propio: caso Edu, caso Pujol, Operaci&oacute;n P&uacute;nica, caso G&uuml;rtel, caso de los ERE, B&aacute;rcenas, Tarjetas Black... Las grandes maquinarias de la vida pol&iacute;tica (y sus dirigentes) son incapaces de desembarazarse de sus sombras. En algunos casos, torpemente, nos aseguran que esas sombras no son suyas o se las adjudican con descaro a otros. O nos venden que han adoptado otra sombra m&aacute;s peque&ntilde;a o m&aacute;s discreta o... El problema no es lo que nos venden, el problema es lo que nosotros compramos. Sin embargo, las sombras est&aacute;n ah&iacute;. Inalterables. Perennes. Inamovibles. Solo les quedar&iacute;a una soluci&oacute;n sincera: situarse al borde de un acantilado, esperar la llegada del sol y, cuando la sombra vaya creciendo, empujarla para que se termine despe&ntilde;ando. Y comenzar de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        En la vida, muchos sabemos que somos lo que hemos sobrevivido a las diferentes sombras que nos han acompa&ntilde;ado. En la vida somos lo que le ganamos a la muerte (escribir&iacute;a un poeta).
    </p><p class="article-text">
        Nota: el domingo por la tarde estuvimos leyendo, mi hijo peque&ntilde;o y yo, un impresionante cuento de Hans Christian Andersen, The Shadow (La Sombra). Se trata de un cuento fant&aacute;stico. Lo fant&aacute;stico es lo que nos produce perplejidad ante un hecho incre&iacute;ble. Narra la historia de un sabio que vive en un pa&iacute;s fr&iacute;o y quiere viajar a un pa&iacute;s c&aacute;lido. El sabio y su sombra llegan, al fin, a una ciudad donde calienta mucho el sol (posiblemente Andersen estuviera pensando en Sevilla). El sabio se arrepinti&oacute; pronto de su decisi&oacute;n. Le pareci&oacute; que aquello era como un horno candente y comenz&oacute; a adelgazar. Su sombra tambi&eacute;n mengu&oacute;... Un d&iacute;a su sombra lo abandon&oacute; y &eacute;l se volvi&oacute; a su lugar de origen. Al cabo del tiempo su sombra apareci&oacute; de nuevo proponi&eacute;ndole al sabio un pacto: viajar&iacute;an por todo el mundo cambi&aacute;ndose los papeles. La sombra har&iacute;a de se&ntilde;or y el se&ntilde;or har&iacute;a de sombra (ir&iacute;an siempre juntos o delante o detr&aacute;s seg&uacute;n la posici&oacute;n del sol). La sombra desvel&oacute; a su due&ntilde;o el secreto de su nueva identidad: &ldquo;<em>Vi lo que ning&uacute;n otro ve, lo que nadie debe ver. Vi lo que ning&uacute;n hombre debe conocer (...). Lo malo del pr&oacute;jimo </em>(...)&rdquo;. Mi hijo y yo terminamos de leer el cuento y apagamos la luz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/the-shadow_1_7153051.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 May 2015 01:08:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[The Shadow]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el brillo de las luciérnagas]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/brillo-luciernagas_1_7153052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las bibliotecas est&aacute;n habitadas por el mito. <strong>N&iacute;nive, Ugarit, P&eacute;rgamo, Alejandr&iacute;a, Ulpiana</strong> (en el Foro de Trajano), <strong>Herculano</strong> (Villa Papiro), <strong>Ferrara</strong>, <strong>Sarajevo</strong>... <strong>Borges</strong> contribuy&oacute; a su imagen metaf&oacute;rica del infinito en su <em>Biblioteca de Babel</em>. A lo largo de la historia las bibliotecas han reflejado su doble condici&oacute;n de arquitecturas del saber (en su organizaci&oacute;n interna) e instrumentos del poder (en su funci&oacute;n pol&iacute;tica y acad&eacute;mica). Las bibliotecas (y sus diversos cat&aacute;logos) se anticiparon al contempor&aacute;neo concepto de hipertexto. C&oacute;rdoba tuvo el privilegio de disponer de una de ellas. Esta biblioteca rivaliz&oacute;, en su momento, con la <em>Bayt al Hikma de Bagdad</em> y con <em>Dar al Ilm</em> en El Cairo. Su vida real fue bastante m&aacute;s breve que su mito (esto suele ocurrir muy a menudo).
    </p><p class="article-text">
         Durante el periodo de mayor esplendor (cultural y pol&iacute;tico) del califato cordob&eacute;s, fundamentalmente bajo el reinado de Al Hakam II, la Biblioteca califal daba cobijo a un curioso grupo de personas. Uno de los agentes responsables de la recepci&oacute;n de documentos, procedentes de Cufa, Basora, Bagdad o Alejandr&iacute;a, era el siciliano <strong>Abbas ibn Amr</strong>, seguidor de la corriente heterodoxa de los mutazil&iacute;es (que ser&iacute;an duramente perseguidos en el inmediato futuro). El eunuco <strong>Talib</strong> realizaba el imprescindible trabajo de mantener actualizado (al modo de los conocidos pinakes de Cal&iacute;maco, el bibliotecario de Alejandr&iacute;a) el listado de los fondos depositados;. Los documentos eran ordenados por el persa <strong>Ibrahim al Daylami</strong>. El jud&iacute;o <strong>Hasday ibn Saprut</strong> y el monje <strong>Nicol&aacute;s</strong> (proveniente de Bizancio) trabajaban en la traducci&oacute;n de textos de medicina (singularmente tradujeron del griego al &aacute;rabe la conocida obra <em>De materia medica</em> de <strong>Diosc&oacute;rides Ped&aacute;neo</strong>); junto a ellos trabajaba el m&eacute;dico <strong>Arib al Qurtub&iacute;</strong>, hijo de un cristiano cordob&eacute;s converso al islam, escribi&oacute; en la biblioteca un excepcional tratado de pediatr&iacute;a... Curioso elenco de personajes, tan diversos, que solo una biblioteca es capaz de acoger. En este espacio de saber y poder trabajaban, tambi&eacute;n, un reducido n&uacute;mero de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        La esclava <strong>Lubna</strong>, cal&iacute;grafa y traductora, trabajaba en este lugar; adem&aacute;s era experta en c&aacute;lculo y geometr&iacute;a. La poeta <strong>Aisa bint Ahmad ibn Muhammad ibn Qadim</strong>, mujer libre y perteneciente a los c&iacute;rculos de poder de C&oacute;rdoba, ejerc&iacute;a la actividad de copista. <strong>F&aacute;tima bint Zakariyya</strong> ejerc&iacute;a de maestra de caligraf&iacute;a; era mawla del califa, un estatuto especial de protecci&oacute;n otorgado a quienes son de origen converso (y suelen ocultar su origen). Los mawal&iacute; siempre aspiraron a establecer lazos de parentesco con las &eacute;lites pol&iacute;ticas y culturales como mecanismo que eliminaba cualquier sospecha (casi nunca les sali&oacute; bien). La poeta <strong>Muzna</strong> ejerci&oacute; tareas de cal&iacute;grafa desde la misma creaci&oacute;n de la biblioteca (en tiempos de Abd al Rahman III). La esclava <strong>Radiya</strong> alcanz&oacute; la condici&oacute;n de katiba, responsable de organizar y mantener la correspondencia. Ser katiba conlleva el uso del sello del califa; un poder que va mucho m&aacute;s all&aacute; del protocolario y administrativo. <strong>Ibnat Said al Balluti</strong>, una mujer libre y de reconocido prestigio en la ciudad (originaria del Valle de los Pedroches), era asidua de la biblioteca como estudiosa de fiqh, jurisprudencia y legislaci&oacute;n isl&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Este texto es un breve inventario de nombres propios que representan una radical excepci&oacute;n. La inmensa mayor&iacute;a de las mujeres y miembros de minor&iacute;as no tuvieron ning&uacute;n protagonismo en esta &eacute;poca (ni en otras muchas). Sin embargo las excepciones existen, aunque representen solo el 0,01%. Sin conocerlas ni reconocerlas se hace dif&iacute;cil la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Nota: Los alfaqu&iacute;es conservadores y la inestimable antorcha de Almanzor (Ibn Ab&iacute; &acute;Amir) actuaron como insaciables xil&oacute;fagos y acabaron con el brillo de las luci&eacute;rnagas. Como termitas, carcoma, escarabajos, polillas y lepismas. La Biblioteca de C&oacute;rdoba desapareci&oacute; y con ella la memoria de la diversidad
    </p><p class="article-text">
        y una parte (peque&ntilde;a) de la verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/brillo-luciernagas_1_7153052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2015 01:44:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sobre el brillo de las luciérnagas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos relatos sobre náufragos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/relatos-naufragos_1_7153053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿De dónde viene tanto olvido? (Paul Celan)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>A orillas del Caribe (sobre un cuento de Garc&iacute;a M&aacute;rquez)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a un barco enemigo para la mirada (y la imaginaci&oacute;n) de los ni&ntilde;os que se encontraban en la playa. &ldquo;<em>Despu&eacute;s pensaron que era una ballena</em> (&hellip;)&rdquo;. Los ni&ntilde;os descubren un enorme n&aacute;ufrago ahogado varado en la playa. &ldquo;<em>Y jugaron con su cuerpo, enterr&aacute;ndolo y desenterr&aacute;ndolo</em>&rdquo;. Los hombres del pueblo se van acercando a la playa y observan al enorme n&aacute;ufrago. &ldquo;<em>Lo sacan del mar cubierto de algas (&hellip;). Los hombres pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo despu&eacute;s de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados</em>&rdquo;. Las mujeres del pueblo se acercan y se asombran. El tama&ntilde;o y la hermosura del n&aacute;ufrago no dejan a nadie indiferente. Pronto se dieron cuenta de que este hombre no era de los suyos. &ldquo;<em>Era un muerto ajeno (&hellip;); no tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres quisieron confirmar la identidad del n&aacute;ufrago. &ldquo;<em>Volvieron de nuevo al pueblo con la noticia de que el ahogado no era de los pueblos vecinos (&hellip;), no les faltaba nadie. Las mujeres se alegraron y dijeron, &iexcl;bendito sea Dios &ndash;suspiraron- , es nuestro!</em>&rdquo;. Lloraron y velaron al ahogado. En el pueblo todo ser&iacute;a diferente desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        La mujer m&aacute;s anciana del pueblo dijo que habr&iacute;a que ponerle un nombre al n&aacute;ufrago. Sin nombre no hay memoria. &ldquo;<em>Tiene cara de llamarse Esteban, dice. Tiene que llamarse Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. El silencio acab&oacute; con las &uacute;ltimas dudas: era Esteban</em> (&hellip;)&rdquo;. Tener un nombre propio es el elemento originario para disponer de identidad. Descubrir el nombre es descubrir el ser. Al disponer de un nombre dejamos de ser desconocidos. Con nombre propio alguien ajeno se vuelve un poco m&aacute;s cercano. Un extra&ntilde;o puede llegar a convertirse en pariente. El nombre Esteban viene del griego St&eacute;phanos y significa premio, recompensa. Lo m&aacute;s cercano a un regalo.
    </p><p class="article-text">
        El ahogado es paseado, admirado y reconocido por todo el pueblo. El ahogado irrumpe en la vida, en el orden establecido.&ldquo;<em>Las mujeres lo llevan de un sitio a otro (&hellip;), no hab&iacute;a cama bastante grande para tenderlo ni mesa bastante s&oacute;lida para velarlo (&hellip;)</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora la historia se tiene que reinventar. &ldquo;<em>El pueblo tiene conciencia por primera vez de la desolaci&oacute;n de sus calles, de la aridez de sus casas, de la estrechez de sus sue&ntilde;os frente a los sue&ntilde;os del ahogado&rdquo;. &ldquo;El ahogado, comentan, habr&iacute;a tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con s&oacute;lo llamarlos por sus nombres</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al fin los habitantes del pueblo de dan cuenta de que ha llegado el momento de devolver al n&aacute;ufrago al mar. El duelo va finalizando. &ldquo;<em>Cuando lo lancen al mar habr&aacute;n aprendido que sus casas tienen que tener las puertas m&aacute;s anchas, los techos m&aacute;s altos, los pisos m&aacute;s firmes</em> (&hellip;)&rdquo;. Todo el pueblo acompa&ntilde;a al ahogado hasta el acantilado. Han decidido devolverlo al mar. &ldquo;<em>Todos le han dado padre, madre, hermanos, primos (&hellip;); todo el pueblo se hizo pariente del ahogado m&aacute;s hermoso del mundo (&hellip;); el ahogado tendr&aacute; que seguir vagando y sin ataduras. Al final decidieron no atarle nada a los pies para que, si quiere, regrese cuando desee</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la costa de Rota (secuencia real de un suceso)</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>19:07</strong>: Parec&iacute;a una mancha oscura que se estaba balanceando sobre el mar. No se distingue muy bien. 25 de octubre de 2003, en la Bah&iacute;a de C&aacute;diz, frente a la ciudad de Rota, se est&aacute; fraguando una tormenta. Las tempestades siempre siguen una pauta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>19:09</strong>: El capit&aacute;n del carguero Focs Tenerife, Rogelio Navarrete, identifica esa mancha, se trata de una barca de unos ocho metros de eslora y dos de manga. Quedan escasos minutos para que la tormenta estalle. En la barca se distinguen decenas de cabezas en un vaiv&eacute;n continuo. Alguien eleva un brazo al cielo mientras con el otro va achicando agua. &iquest;Una se&ntilde;al? El capit&aacute;n realiza una llamada a la Sociedad Estatal de Salvamento y Seguridad Mar&iacute;tima (SASEMAR), de C&aacute;diz, para informarles del avistamiento de esta barca repleta de gente. Mientras tanto el capit&aacute;n ordena lanzar escalas y aros de salvamento. La barca se va alejando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>19:12</strong>: SASEMAR contesta que no dispone de recursos para intervenir. Las dos patrulleras se encuentran averiadas y los agentes de servicio se encuentran en Conil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>19:18</strong>: SASEMAR realiza una llamada al Servicio de Remolques y Salvamento (SERTOSA). Le contestan que hay un remolcador disponible, el Sargazos. Todo parece que se va encauzando (seg&uacute;n las leyes y seg&uacute;n la compasi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        <strong>19:26</strong>: A pesar de la disponibilidad del remolcador para zarpar en auxilio de la barca&hellip; no puede hacerlo. Necesita la presencia de guardia civil o polic&iacute;a, es obligatoria en estos supuestos de salvamento. Y no hay fuerzas de seguridad disponibles. La tela de ara&ntilde;a se va extendiendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>19:39</strong>: Desde SASEMAR se realiza una llamada de auxilio a la Base Militar de Rota. La Base dispone de efectivos militares, barcos, lanchas, helic&oacute;pteros, etc. La contestaci&oacute;n es que no est&aacute;n en condiciones de ofrecer ayuda. Siempre hay especialistas en hacerse los ciegos, los sordos y los mudos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>20:01</strong>: El Sargazos sale al fin con una dotaci&oacute;n de polic&iacute;as. Llegan al lugar aproximado donde deber&iacute;a estar la barca. Anocheci&oacute;. No se ve nada. No se encuentra nada ni nadie. Extintas las palabras, se instala el silencio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>21:55</strong>: Aparece en la playa Arroyo Hondo de Rota, junto al Hotel Playa de la Luz, los restos de una barca. Vac&iacute;a. Durante varios d&iacute;as van llegando de uno en uno, como si hubieran perdido toda su energ&iacute;a en el &uacute;ltimo minuto, los cad&aacute;veres. Dos, cuatro, diez, quince, treinta, treinta y dos&hellip;, hasta treinta y siete n&aacute;ufragos. Ahogados y empujados por el mar hasta las playas de La Costilla, frente a Rota; la playa El Buzo en el Puerto de Santa Mar&iacute;a; en Punta de San Felipe, en C&aacute;diz&hellip; Ulises tuvo m&aacute;s suerte al naufragar en el pa&iacute;s de los Feacios.
    </p><p class="article-text">
        A media noche el capit&aacute;n del carguero realiz&oacute; una &uacute;ltima llamada a Control de Tr&aacute;fico interes&aacute;ndose por la barca. Lo tranquilizaron: &ldquo;ya apareci&oacute; la patera&rdquo;. No dicen nada m&aacute;s. El capit&aacute;n pens&oacute; &ldquo;menos mal que no acab&oacute; en tragedia&rdquo;. Los ahogados no tuvieron la posibilidad de convertirse en protagonistas del cuento de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, &ldquo;El ahogado m&aacute;s hermoso del mundo&rdquo;. A ellos no los devolvieron al mar convertidos en parientes queridos, ligeros y sin anclas. No fueron consagrados en el mito, como Ulises, otro n&aacute;ufrago. No fueron inmortalizados por Delacroix. No forman parte de la memoria visual como el protagonista de la pel&iacute;cula de Robert Zemeckis. Todo sucedi&oacute; en dos horas y cuarenta y ocho minutos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>NOTA</strong>: Durante los d&iacute;as siguientes, como si de un pasatiempo se tratara, las autoridades responsables se cambian de sudario. Con ma&ntilde;as y a&ntilde;agazas cacarean despistes y contradicciones entre el Ministerio de Fomento y el Ministerio de Interior (con &Aacute;ngel Acebes a la cabeza). El remolcador esper&oacute; a los polic&iacute;as, dice Fomento. &iexcl;No!, dice Acebes, fue la polic&iacute;a la que esper&oacute; al remolcador&hellip; Suenan los cencerros para llamar la atenci&oacute;n y desviar otras responsabilidades. El delegado de Extranjer&iacute;a e Inmigraci&oacute;n, Ignacio Gonz&aacute;lez (actual presidente de la Comunidad de Madrid) asegur&oacute; que se hizo todo lo posible para evitar la tragedia&hellip;. Ingrato oficio el de mentir. La inmensa mayor&iacute;a de la sociedad en silencio. En noviembre de 2004, la Audiencia de C&aacute;diz dicta sentencia. Un solo culpable: el joven Hamid Echokhch, de 25 a&ntilde;os, ayudante de patr&oacute;n de la patera.
    </p><p class="article-text">
        Este segundo relato se ha vuelto a repetir hace dos d&iacute;as con setecientos n&aacute;ufragos. Ay!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/relatos-naufragos_1_7153053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2015 17:42:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos relatos sobre náufragos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Turbulencias efímeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/turbulencias-efimeras_1_7153054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No hay nada que pueda ser reparado, al menos absolutamente&quot; (Joan-Carles Mèlich)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una semana para quedarse inm&oacute;vil y desasido frente a frente a un continuo espect&aacute;culo. Un periodo de tiempo anclado en un enorme (no pod&iacute;a tener otra dimensi&oacute;n) vac&iacute;o del que no se puede huir. La banalidad tan propia de cierta modernidad (presente en toda &eacute;poca y lugar) denominar&iacute;a a esta situaci&oacute;n: turbulencias ef&iacute;meras. Un &iexcl;zas! ef&iacute;mero. Un d&iacute;a la actuaci&oacute;n de Andreas Lubitz, copiloto de Germanwings, ejecutor y responsable de la tragedia a&eacute;rea de los Alpes; la matanza en la Universidad de Garissa, en Kenya, de cientos de j&oacute;venes, ejecutada por las milicias somal&iacute;es de Al Shabab (grupo vinculado a Al Qaeda). El asalto del campo de refugiados palestinos de Al Yarmuk, en Siria, perpetrado por Estado Isl&aacute;mico (o como prefiere decir nuestro ministro de exteriores, DAESH). Tres acontecimientos que suman una contabilidad del horror dif&iacute;cil de cuadrar. Pasar&aacute; el mes de abril y estos sucesos adquirir&aacute;n la condici&oacute;n de turbulencias ef&iacute;meras en el consumo de noticias y espect&aacute;culo. Nos hemos sentido sobrecogidos, &iexcl;es cierto! Tan cierto como el control y medici&oacute;n (que desarrollan los medios) de la intensidad de nuestras emociones. Los m&iacute;sticos eran capaces de hacer de la contemplaci&oacute;n una acci&oacute;n. Yo no s&eacute;. Yo no puedo. Muchas de las palabras le&iacute;das y de las im&aacute;genes vistas se han vuelto impermeables a la emoci&oacute;n (y la rabia). Es sufrimiento que se repite con la sensaci&oacute;n de no aprender la lecci&oacute;n nunca. Este dolor es como una cat&aacute;strofe: todo lo socava (para las v&iacute;ctimas y para los espectadores). Son actuaciones imperdonables.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; sirve o&iacute;r? &iquest;Para qu&eacute; sirve ver? &iquest;Para qu&eacute; sirve vivir? El fil&oacute;sofo Derrida afirmaba que el perd&oacute;n solo tiene sentido porque existe lo imperdonable. Y yo intento descifrar ese original y atrevido pensamiento. Y no lo logro. Me cuesta. No existe un deber de perd&oacute;n. No existe un derecho de perd&oacute;n. &ldquo;El perd&oacute;n &ndash;dice M&egrave;lich- nunca puede sustituir a la justicia&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;nes van a perdonar? &iquest;Las v&iacute;ctimas? &iquest;Los espectadores?
    </p><p class="article-text">
        El fascinante pensador Vladimir Jank&eacute;l&eacute;vitch, v&iacute;ctima de mil atropellos, escribi&oacute;, mucho y bien, sobre este <em>sinsentido</em> que es el perd&oacute;n. Afirmaba que el perd&oacute;n s&oacute;lo adquiere sentido cuando el mal es irreparable. Efectivamente esta afirmaci&oacute;n es un sinsentido que solo puede ser dicha, admirada y respetada cuando quien la pronuncia es una v&iacute;ctima. Jank&eacute;l&eacute;vich escrib&iacute;a: &ldquo;<em>el verdadero perd&oacute;n es una relaci&oacute;n personal con alguien (...). Tiene nombre propio</em>&rdquo; (quien lo pide y quien lo solicita). Sinceramente me sobrecoge el leer ese pensamiento. Se hace tan inexplicable que es posible que ah&iacute; radique su excepcionalidad. Tambi&eacute;n es posible que el perd&oacute;n, transcurrido un tiempo, sea inevitable para que podamos continuar... viviendo. El perd&oacute;n como olvido. Hannah Arendt opinaba que <em>el perd&oacute;n sirve para deshacer los actos del pasado</em>. Creo que ah&iacute; est&aacute; la clave. Ay!
    </p><p class="article-text">
        Nota: mientras tanto en la rutina de la vida pol&iacute;tica de Andaluc&iacute;a los ganadores de las elecciones act&uacute;an como si tuvieran mayor&iacute;a absoluta y los perdedores andan d&aacute;ndole vueltas a qu&eacute; significa ser oposici&oacute;n (en algunos casos parece que no lo tienen muy claro). &iexcl;Pa&iacute;s! (Andaluz, claro est&aacute;)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/turbulencias-efimeras_1_7153054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2015 06:42:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Turbulencias efímeras]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Santa Ignorancia sobre una mujer santa]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/santa-ignorancia-mujer-santa_1_7153055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esa vestimenta orlada en púrpura no es másque lana de oveja impregnada de la sangre de un pez&quot;(Marco Aurelio- Meditaciones)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 28 de marzo se conmemora el quinientos aniversario del nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, m&aacute;s conocida como santa Teresa de Jes&uacute;s. Cientos de actos se van a realizar con motivo de este quinto centenario. La mayor&iacute;a tendr&aacute;n a los poderes p&uacute;blicos y a las instituciones eclesi&aacute;sticas como patrocinadores y organizadores. Alg&uacute;n que otro homenaje literario y escasos eventos feministas.
    </p><p class="article-text">
        A esta notable mujer y escritora del siglo XVI se le adjudic&oacute;, en su &eacute;poca, <em>pobreza de raz&oacute;n;</em> se la acuso de tener descontroladas las emociones y se la etiquet&oacute; como <em>mujer carente de voz narrativa</em>. No acertaron ni una. Esta obsesi&oacute;n, tan hispana, en rebajar las cualidades, cuando no de negarlas, acompa&ntilde;&oacute; a Teresa durante toda su vida. El propio nuncio del Papa, Filippo Sega, la defini&oacute; como &ldquo;<em>f&eacute;mina inquieta, andariega, desobediente y contumaz, que a t&iacute;tulo de devoci&oacute;n inventaba malas doctrinas, ense&ntilde;ando como maestra, contra lo que San Pablo ense&ntilde;&oacute;, mandando que las mujeres no ense&ntilde;asen</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Teresa ocult&oacute; toda su vida que su abuelo paterno, Juan S&aacute;nchez de Toledo, fue procesado por la Inquisici&oacute;n de Toledo en 1485 y acusado de <em>judaizar</em> (fue reconciliado y obligado a salir en procesi&oacute;n con su correspondiente <em>sambenito</em>). Oculta como su abuelo y su padre salieron de Toledo, cambiaron sus apellidos en Ciudad Real y obtuvieron en pleito de hidalgu&iacute;a la correspondiente <em>limpieza de sangre</em>. Se trasladaron a &Aacute;vila con una nueva identidad. Es curioso que este secreto no fuera desvelado hasta 1945. Cuatrocientos treinta a&ntilde;os despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Teresa, la mujer, les dice a sus compa&ntilde;eras, descontentas con el nivel de exigencia de la vida religiosa, que &iquest;<em>de qu&eacute; se quejan si se han salvado de la servidumbre al hombre</em>? Teresa, la escritora, les ruega a quienes env&iacute;a, para su lectura, su <em>Libro de la Vida</em>, que lo copien a mano para que no se reconozca su letra. Teresa, la m&iacute;stica, recomienda a sus compa&ntilde;eras la oraci&oacute;n interior, sin espect&aacute;culo, sin altavoz. Les insiste en que no es necesario ning&uacute;n mediador entre una mujer y Dios; cuestiona con inteligencia el papel de intermediario y mediador que la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica masculina monopolizaba (por este mismo razonamiento fue perseguida su predecesora Teresa de Cartagena, otra mujer y escritora).
    </p><p class="article-text">
        La vida de esta mujer es un continuo ejercicio de resistencia y creaci&oacute;n. En C&oacute;rdoba es acusada ante el Tribunal de la Inquisici&oacute;n por Alonso L&oacute;pez, comisario del Santo Oficio de la ciudad. Este cordob&eacute;s escribe un informe infame &ldquo;<em>Contra Teresa de &Aacute;vila, monja carmelita de &Aacute;vila</em>&rdquo;. En Sevilla es denunciada ante el Tribunal de la Inquisici&oacute;n por Mar&iacute;a del Corro, antigua compa&ntilde;era suya. Teresa no encuentra en Sevilla sosiego para su labor; le escribe a su sobrina una carta en la que describe con crudeza &ldquo;<em>las injusticias que se guardan en esta tierra son extra&ntilde;as, la poca verdad, las dobleces; digo que con raz&oacute;n tiene la fama que tiene</em> (&hellip;)&rdquo;. La poderosa princesa de &Eacute;boli levanta varias acusaciones contra ella en Madrid&hellip; Se resiste a aplicar los <em>Estatutos de Limpieza de Sangre</em> que el Santo Oficio le exige en sus conventos. Les responde: <em>Siempre he admirado mucho m&aacute;s la virtud que el linaje</em>. Su propio confesor le ruega que queme sus comentarios al <em>Cantar e los Cantares</em>, pues una mujer no debe ni puede interpretar las Sagradas Escrituras&hellip; No tiene Teresa un tiempo de tranquilidad. Todo el itinerario de su vida transcurri&oacute; vigilado y sospechado.
    </p><p class="article-text">
        El desprecio como mujer. La envidia como escritora. Y donde no llegan los anteriores sentimientos acuden el resentimiento y rencor. Ninguno de estos, que suelen salir victoriosos en sus empe&ntilde;os para inocular sus virus, pudieron con ella. Ni como mujer, ni como escritora, ni como m&iacute;stica. No entro a valorar su estatuto de santa ni su condici&oacute;n de <em>Doctora de la Iglesia</em>. Solo pretendo recordar que su condici&oacute;n de mujer, escritora y pensadora no es comprensible sin el conocimiento y reconocimiento de una vida y creaci&oacute;n en permanente resistencia.
    </p><p class="article-text">
        Nota: Les recomiendo que busquen y lean la hermosa biograf&iacute;a que realiz&oacute; sobre ella la hispanista italiana Rosa Rossi: <em>Teresa de &Aacute;vila</em>. Tiene, esta peque&ntilde;a obra, la misma calidez del <em>Orlando</em> de Virginia Woolf. El mismo respeto hist&oacute;rico que las <em>Memorias de Adriano</em> de Margueritte Yourcenar. Frente a los silencios intencionados de este Quinto Centenario la lectura de la obra de Teresa nos reconcilia con la memoria. Con la verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/santa-ignorancia-mujer-santa_1_7153055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2015 07:33:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Santa Ignorancia sobre una mujer santa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vértigo al borde del precipicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/vertigo-borde-precipicio_1_7153056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Querría no saber escribir, para así no tener que firmaresta sentencia de muerte que tanta congoja y tristeza me produce&quot; (Nerón)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los denominados dualistas morales son aquellos que dicen tener un coraz&oacute;n imbuido de ternura y amor al tiempo que deg&uuml;ellan el cuello de un inocente. Recuerdo una espectacular entrevista realizada por Jes&uacute;s Quintero a Jon Id&iacute;goras, dirigente de Herri Batasuna; Id&iacute;goras se emociona cantando una nana en euskera al tiempo que denomina como bestialidad la pr&aacute;ctica de la caza. Este dirigente, hasta su fallecimiento, ampar&oacute; y justific&oacute; la pr&aacute;ctica violenta y terrorista de la banda ETA. Eran de su tribu.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que tras fallecer mi amigo Diamantino Garc&iacute;a Acosta, presidente de Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a, denunci&eacute; las palabras (y su significado) del entonces ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, al declarar en una entrevista que exist&iacute;a mucho teatro en el fen&oacute;meno de las pateras y los desaparecidos. Tuve que recordarle su supuesta moralidad cristiana. Los migrantes no actuaban como pr&oacute;jimos para este ministro. Se le olvido el precepto de la Tor&aacute; y m&aacute;s tarde de la Biblia cristiana que establece que el pr&oacute;jimo es todo aquel que est&aacute; en peligro.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo los desesperados intentos del se&ntilde;or Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores, por desacreditar a Haminatu Haidar, activista saharaui, y a la huelga de hambre que protagoniz&oacute;. Todo un discurso moral de apoyo al derecho del pueblo saharaui, desarrollado durante a&ntilde;os, se dilu&iacute;a en una utilitarista (y chantajista) actuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo la lectura de un testimonio que me produjo verdadero v&eacute;rtigo: un joven israel&iacute;, durante la ocupaci&oacute;n de Jerusal&eacute;n, se encontr&oacute; al final de un pasillo, en un hospital abandonado, con otro soldado; ante el temor de que se tratara de un soldado enemigo y disparara primero, apret&oacute; el gatillo y &iexcl;dispar&oacute;! Era un espejo que se rompi&oacute; en mil pedazos. Era su reflejo. Era &eacute;l mismo.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la necesidad de huir del ruido medi&aacute;tico y partidario que nos va a acompa&ntilde;ar durante un largu&iacute;simo a&ntilde;o electoral. Cuanto m&aacute;s ruido se produzca menos se escuchar&aacute; el lamento y el sufrimiento de mucha gente. Nos colocar&aacute;n a todos al borde del precipicio y esto solo produce un enorme v&eacute;rtigo. Ser&aacute; un tiempo en el que las im&aacute;genes sustituir&aacute;n al pensamiento (en verdad es as&iacute; casi siempre) y ya estoy mayor para ese espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: mientras tanto recomiendo la lectura, lenta y suave, de Carta a un reh&eacute;n de Antoine de Saint-Exup&eacute;ry. Una buena manera de reconciliarse con la humanidad (aunque no sea con toda la Humanidad)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/vertigo-borde-precipicio_1_7153056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2015 06:59:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Vértigo al borde del precipicio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hemorragia de elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/hemorragia-elecciones_1_7153057.html]]></link>
      <description><![CDATA[<blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">&quot;Quienes no tienen ni miedo ni esperanzay no dependen, por tanto, más que de sí mismos,son enemigos del Estado&quot; (Baruj Espinoza)</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se avecina un a&ntilde;o electoral. Unas elecciones para cada estaci&oacute;n del a&ntilde;o. En los procesos electorales se suele extinguir el murmullo de lo real. Todos se afanan en construir un escenario grande y barroco (tan hispano). En esta &eacute;poca confundiremos los olmos (que dan excelente madera) con los perales. Nos volveremos a caer del nido (una vez m&aacute;s). Perderemos la memoria para saber con qu&eacute; bueyes se debe arar. Llegaremos , con extrema facilidad, a la conclusi&oacute;n de que cuando hay hambre no hay pan duro. Una permanente pasarela de la moda en la que<em> todos ven lo que t&uacute; aparentas pero pocos advierten lo que eres</em> (Maquiavelo). Los m&aacute;s grandes ir&aacute;n derechos a sus asuntos afilando sus tijeras para recortar trajes a su medida. La m&uacute;sica que les acompa&ntilde;en ser&aacute; amplificada por sus potentes altavoces y el ruido medi&aacute;tico. Repetir&aacute;n como una letan&iacute;a sus logros y sus aspiraciones (ellos tienen todo el tiempo para vencernos, una vez m&aacute;s). Los m&aacute;s peque&ntilde;os, temerosos, tendr&aacute;n que resistir el ruido y la enorme polvareda que levantan los paquidermos. Ante este horizonte se siente la tentaci&oacute;n, a la manera de Stendhal, de suspender el tiempo y perderse en una ciudad (las ciudades son el mejor invento de la memoria). Yo, mientras tanto, aspiro a sortear las trampas que van urdiendo los fantasmas, mientras escucho, de nuevo, la hermosa canci&oacute;n de Vainica Doble, El Duelo. <em>Y repetir&eacute; con ellas no hay respeto ni clemencia para el que abandona el mundo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Me he pertrechado de los libros de Miguel Espinosa. Est&aacute;n amarillos como el oto&ntilde;o. Como la experiencia. Son magn&iacute;ficos para defenderse del fr&iacute;o y la intemperie. Espinosa fue un escritor ajeno a las tribus. Alejado del falso optimismo. Su patria era la lengua y esto lo volvi&oacute; solo. La profundidad &eacute;tica de su escritura me reconcilia con una parte del mundo. Su singular s&aacute;tira lo asemeja a Graci&aacute;n y a Mateo Alem&aacute;n. Volver&eacute; a sonre&iacute;r leyendo La fea burgues&iacute;a y su descripci&oacute;n de los nuevos ricos. Ellos hablan y hablan sin decir nada. Su banalidad les lleva a medir el valor (y precio) de las cosas en funci&oacute;n del sueldo de uno, dos o tres obreros. Me entrar&aacute; desasosiego al releer su Tr&iacute;bada y descubrir que en nuestras sociedades contempor&aacute;neas el mercado no deja ning&uacute;n territorio para la vida. Todo, lo &iacute;ntimo y lo p&uacute;blico, est&aacute; atravesado por las leyes del mercado. Una verdadera revelaci&oacute;n de la nada sobre la que se sustenta el modelo de relaciones. Y leer&eacute; el final del texto con temor: <em>las olas van rompiendo, sin pensamiento, sobre las piedras</em>. Me volver&aacute; la rabia al leer su desigual Escuela de Mandarines; una pormenorizada descripci&oacute;n de la genealog&iacute;a del poder. Escuela de Mandarines es una eficaz alegor&iacute;a sobre la perversi&oacute;n y falseamiento que los poderes (todos) realizan del lenguaje. Uno de sus personajes, el Eremita, es incapaz de abolir y vencer a esos poderes. Dejar&eacute; para el pr&oacute;ximo invierno la lectura de mi obra preferida: Asklepios, el &uacute;ltimo griego. Un sorprendente relato sobre la radical nostalgia. Un texto plagado de belleza y pensamiento cuyo eje motor es la memoria de el &uacute;ltimo griego. Asklepios se sabe y reconoce como desterrado: &ldquo;<em>yo no era habitante de ning&uacute;n Estado que me fuera propio, sino viajero en un pa&iacute;s extra&ntilde;o; tampoco ten&iacute;a semejantes; viv&iacute;a entre desconocidos</em> (...)&rdquo;. Un desterrado, como un naufrago, continuamente se interroga (sabemos que siempre tiene m&aacute;s valor una buena pregunta que la respuesta). Y, siguiendo el ciclo natural y el de las elecciones, me rebelar&eacute; junto a Asklepios. Me aprender&eacute; de memoria sus palabras y repetir&eacute;: &ldquo;<em>Si admitimos lo dado y, reverenciamos lo establecido, sin m&aacute;s analizar ni pretender, contrariamos la raz&oacute;n y servimos intereses</em>&rdquo; (casi siempre ajenos). En esta hemorragia de elecciones volver&eacute; a estar junto a los peque&ntilde;os. Junto a Pilar, Francis, Lola...
    </p><p class="article-text">
        Nota:
    </p><p class="article-text">
        Escuela de Mandarines.- Barcelona: Los Libros de la Frontera, 1974.
    </p><p class="article-text">
        Tr&iacute;bada. Theolog&iacute;ae Tractatus.- Barcelona: Los Libros de la Frontera, 1980.
    </p><p class="article-text">
        Asklepios, el &uacute;ltimo griego.- Murcia: Tres fronteras, 1985.
    </p><p class="article-text">
        La fea burgues&iacute;a.- Barcelona: Alfaguara, 1990
    </p><p class="article-text">
        Si no los encuentran pregunten en la Librer&iacute;a El Laberinto de C&oacute;rdoba (al menos les contar&aacute;n de que van).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/hemorragia-elecciones_1_7153057.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2015 07:16:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hemorragia de elecciones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sovaldi ¿nos conmovemos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/sovaldi-conmovemos_1_7153058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La enfermedad es una experiencia transparente de vulnerabilidad. Si a&ntilde;adimos a esta condici&oacute;n (la de enfermo) cualesquiera de los indicadores que en la actualidad definen la exclusi&oacute;n, sea laboral, social, de origen, cultural, educativa, de vivienda..., estaremos hablando de una situaci&oacute;n de fragilidad social. La enfermedad es una experiencia de vulnerabilidad y fragilidad absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Si un enfermo de hepatitis C dispone de recursos para financiarse el tratamiento del f&aacute;rmaco conocido como Sovaldi (650&euro; por pastilla, unos 50.000&euro; el tratamiento para veinticuatro semanas) seguir&aacute; siendo una persona vulnerable por la enfermedad pero ver&aacute; muy atenuada su fragilidad social. Si no es as&iacute;, tendr&aacute; que acudir, necesariamente, a la Sanidad P&uacute;blica. Nuestro sistema de salud p&uacute;blica inserto en la Constituci&oacute;n (art. 43) establece y desarrolla el derecho a la protecci&oacute;n de la salud y la competencia de los poderes p&uacute;blicos para organizar y tutelar la salud p&uacute;blica a trav&eacute;s de medidas preventivas, prestaciones y servicios. Las leyes aprobadas vinculan a los poderes al cumplimiento de estas medidas. El riesgo mayor (lo sabemos y lo vivimos) estriba en que este armaz&oacute;n est&aacute; ubicado en el &aacute;mbito de los principios rectores de la pol&iacute;tica social y econ&oacute;mica (no en el de los derechos fundamentales). Es decir, que, las leyes pueden ser modificadas y los &ldquo;derechos&rdquo; verse ampliados (cosa rara) o disminuidos (lo m&aacute;s usual).
    </p><p class="article-text">
        Para un enfermo, que sabe el car&aacute;cter excluyente de la enfermedad, los medicamentos y la &uacute;ltima t&eacute;cnica de intervenci&oacute;n adquieren un valor prometeico. Y exige o demanda o ruega que se le suministren los medicamentos m&aacute;s eficaces o que se le intervenga con las t&eacute;cnicas m&aacute;s avanzadas. Est&aacute; en su derecho. Los poderes p&uacute;blicos tienen la obligaci&oacute;n de gestionar satisfactoriamente su necesidad.
    </p><p class="article-text">
        En medio o por debajo o encima de esas situaciones se encuentra la denominada industria farmac&eacute;utica. Gilead, la empresa que comercializa el medicamento Sovaldi, tiene la patente de la mol&eacute;cula sofosbuvir hasta 2029. Este derecho de patente le permite aplicar un desorbitado (e infame) precio por el medicamento. Tiene a los gobiernos de medio mundo cogidos por los huevos. Mientras a los enfermos de hepatitis C les asegura y publicita, una y otra vez, que su medicamento tiene un &iacute;ndice de cura que alcanza el 95% (las autoridades sanitarias cuestionan ese porcentaje). El poder de la industria farmac&eacute;utica tiene dimensiones (y consecuencias) b&iacute;blicas. En los Estados Unidos la patronal de esta industria (la Pharmaceutical Research and Manufacturers Associations, PhRMA) es el mayor (y m&aacute;s rico) grupo de presi&oacute;n junto a la industria energ&eacute;tica. Novartis, Glaxo, Lilly, Sanofi (Synth&eacute;labo), Merck, Pfizer, Sandoz-Ciba Geigy, Aventis (Hoescht y Rh&ocirc;ne-Poulenc) son algunos de los nombres propios que los enfermos conocen (tambi&eacute;n los gobiernos). Son empresas globales que, como las grandes compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas y las entidades financieras, reflejan, como nadie, el modelo que se ha impuesto en el planeta. Han conseguido ligar, indefectiblemente, el nombre comercial de un medicamento a la cura de una enfermedad. Han desarrollado una avasalladora l&iacute;nea de pleitos internacionales (imposibles de costear para gobiernos y estados del denominado Tercer Mundo) para derrumbar las legislaciones nacionales que les impiden imponer sus patentes y monopolios (Sud&aacute;frica, La India, Brasil). Han articulado una tela de ara&ntilde;a de intereses y prebendas con medios de comunicaci&oacute;n, empresas y asociaciones profesionales. Han empujado dr&aacute;sticos cambios en las legislaciones de patentes que obstaculicen el impacto de los gen&eacute;ricos con la inestimable ayuda de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC) y la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Enfermos y gobiernos a su merced. El continente africano puso en evidencia, a finales de los noventa, el comportamiento de la industria farmac&eacute;utica mundial. &Eacute;sta se neg&oacute; a la distribuci&oacute;n de los medicamentos indispensables para atajar las enfermedades infecciosas (el 50% de los fallecidos eran a causa de ellas) que asolaban el continente. El alt&iacute;simo precio de los medicamentos y la protecci&oacute;n feroz de sus patentes imped&iacute;an acudir en su auxilio. Millones de criaturas han muerto desde entones.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros enfermos de hepatitis C est&aacute;n asustados. Tambi&eacute;n cabreados. Saben que el coste producci&oacute;n de una pastilla de Sovaldi es de 2,5&euro;. Nuestro gobierno tiene una obligaci&oacute;n: suministrar el medicamento y negociar, amenazar, compensar (o todo junto) a la empresa que juega de forma infame con la vulnerabilidad y fragilidad de las personas. Nuestra sociedad podr&iacute;a empezar por conmoverse. Comport&aacute;ndonos como si estuvi&eacute;semos enfermos y necesit&aacute;semos ayuda, derechos y atenci&oacute;n (en el fondo la enfermedad forma parte de la experiencia de vivir, de todos).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alfonso Alba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/forastero-en-un-naufragio/sovaldi-conmovemos_1_7153058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2015 07:38:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sovaldi ¿nos conmovemos?]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
