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    <title><![CDATA[Cordópolis - A contraplano]]></title>
    <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/]]></link>
    <description><![CDATA[Cordópolis - A contraplano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lumbreras]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/lumbreras_1_7152347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6edb5857-30c9-475c-b021-4b05fb4499e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        &laquo;Oye, mira, ya s&eacute; que gastarse 260.000 pavos para adornar una calle durante un mes se sale de lo razonable, pero &iquest;qu&eacute; es lo razonable? &iquest;Donarlo todo a los ni&ntilde;os que pasan la Navidad en el hospital? O mejor, &iquest;organizar cenas de caridad para los sintecho? Igual piensas que lo l&oacute;gico es invertir en una cabalgata decente y comprar un negro de verdad que haga de Baltasar, &iquest;te imaginas? (jajaja). Ya nos vamos entendiendo mejor. Oye no, mira, fuera bromas, a m&iacute; tambi&eacute;n me gusta ser un fil&aacute;ntropo, pero enti&eacute;ndeme, a la gente le encanta este tipo de despilfarros festivos, el derroche p&uacute;blico quedar&aacute; encandilado autom&aacute;ticamente cuando se encienda el medio mill&oacute;n de bombillas. Claro que habr&aacute; alg&uacute;n periodista estoico que piense que todo esto es pura banalidad. &iquest;Y qu&eacute;? Son periodistas, co&ntilde;o, siempre est&aacute;n dando por culo&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;T&uacute; solo tienes que pensar en la ilusi&oacute;n de los ni&ntilde;os; en las familias con los carricoches disfrutando de la ciudad mientras se zampan unos churros. El ciudadano de a pie necesita saber que es Navidad, que tiene una excusa para salir y ponerse tibio en las cenas de empresa. &iquest;Qui&eacute;n carajo se va a indignar cuando ande por el Foro Romano con medio pedo en busca de un garito para beberse el otro medio? Nadie, efectivamente. &iquest;Y sabes por qu&eacute;? Porque una cosa es lo que sepamos t&uacute;, tu equipo de gobierno y yo, que solo soy un empresario que se gana la vida honradamente, y otra cosa es lo que sepa la gente. &iquest;No hab&iacute;a una asociaci&oacute;n de comerciantes dando la turra con la decoraci&oacute;n navide&ntilde;a? Pues ya est&aacute;, ah&iacute; est&aacute; el titular: el consistorio cordob&eacute;s apuesta por incentivar el turismo de Navidad con un innovador plan de iluminaci&oacute;n. La gente acude a las lucecitas como los mosquitos a las bombillas. Y una vez en la calle, entran a las tiendas y se dejan la pasta. Todos contentos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Mira la mesa, carne ib&eacute;rica de la dehesa extreme&ntilde;a, un rioja m&aacute;s viejo que t&uacute; y que yo y buena compa&ntilde;&iacute;a. &iquest;Y sabes qu&eacute; m&aacute;s veo yo? Una oportunidad de futuro para ti. A ver, no me gusta prometer, soy m&aacute;s de dar mi palabra. Y t&uacute; sabes que la tienes. Y tambi&eacute;n sabes que una legislatura, con suerte, solo dura cuatro a&ntilde;os. Y despu&eacute;s, &iquest;qu&eacute;? Conf&iacute;a en m&iacute;, hombre, no solo firmas un contrato para poner lucecitas. S&eacute; de lo que hablo, mira en M&aacute;laga, este a&ntilde;o se han gastado un mill&oacute;n y medio en luces. &iquest;Y el zumbao de Vigo? 800.000 euros. Navidades en Vigo. Ese s&iacute; que es un lumbreras. Y ya de Madrid ni hablamos, en plena cumbre de emergencia clim&aacute;tica el cara polla ese cancela Madrid-Central e inaugura un alumbrado de m&aacute;s de 3 millones. Lo mejor era verlo pasearse por la cumbre como si nada, &iquest;y sabes por qu&eacute;? Porque los mismos que organizan esa cumbre son los mismos que hace unas d&eacute;cadas permit&iacute;an especular a los bancos con bonos basura. Los mismos que organizan toda esa parafernalia fueron los que daron v&iacute;a libre en plena crisis a tipos como yo para despedir y contratar a precio de asno. As&iacute; funciona el tinglado, t&iacute;o, un teatrillo en el que lo peor que te puede pasar es quedar de lumbreras o iluminado, pero &iquest;y qu&eacute;? Luego te lo llevas calentito y tus hijos tendr&aacute;n un buen futuro. Eres un pol&iacute;tico, no puedes ir de l&uacute;cido ni sabio. Ah&iacute; no est&aacute; el dinero&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/lumbreras_1_7152347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Dec 2019 18:04:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lumbreras]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Lo que cuesta formar gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/cuesta-formar-gobierno_1_7152348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f503f4a1-fda4-47f2-892f-e2fb9d02781e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Si la barra es de acero, tiene revestimiento andalus&iacute; en las paredes y un par de taburetes descolchados, ese bar es de fiar. Se entra con un saludo poderoso que es replicado al momento por todos los parroquianos. El se&ntilde;or mayor del rinc&oacute;n lo har&aacute; el &uacute;ltimo, con voz cansada pero familiar. &laquo;Buenos d&iacute;as, hijo&raquo;. Est&aacute; inmerso en un diario local que a&uacute;n huele a rotativa a&ntilde;eja y cuya portada no es muy tranquilizadora, igual que la de ayer y similar a la de ma&ntilde;ana. Los d&iacute;as no son tan buenos y por eso los da como con pena, pero afable, negando con la cabeza mientras lee el editorial. Ha tardado m&aacute;s de lo habitual en beberse su caf&eacute; en vaso de ca&ntilde;a porque el informativo del televisor le tra&iacute;a la mirada distra&iacute;da.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Vaya sinverg&uuml;enzas, al final todos se lo llevan calentito. Manda cojones&raquo;. Manda cojones tres veces con distinta tonalidad pero mismo rigor, mira a su tabernero y confidente buscando complicidad y vuelve a su peri&oacute;dico. La Sexta acaba de dar las cifras exactas de lo que cobran nuestros representantes seg&uacute;n cargo y situaci&oacute;n. Resulta que la reci&eacute;n elegida presidenta del Congreso se va a embolsar 14.500 euros al mes. La del Senado, 11.000. Sus vicepresidentes, que son 6, entre 6.000 y 7.000. Y los secretarios, que son 8, entre 5.500 y 6.700. En catorce pagas, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Pues hay quien lo ver&aacute; normal, Alfredo&raquo;. Y entonces los dos, tabernero y cliente, siguen negando con la cabeza y renegando con el gesto. La cosa no queda ah&iacute;. Ahora la periodista habla de los ingresos de nuestros congresistas desde que se diluyeron las Cortes en septiembre. Por lo visto ellos tambi&eacute;n tienen su derecho al paro. Lo llaman indemnizaci&oacute;n por transici&oacute;n y la solicitaron 354 parlamentarios (el 92% de la c&aacute;mara). Esto es, cada uno de los 354 parladores ha cobrado unos 8.000 euros por 40 d&iacute;as sin trabajar. Lo c&oacute;mico es que llevan parados desde abril.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Pero qu&eacute; transici&oacute;n ni que carajo, si estamos igual que antes, &iexcl;manda huevos!&raquo;. Alfredo se indigna y los parroquianos eventuales (alba&ntilde;iles fieles al bar hasta que terminan una obra cercana) se r&iacute;en y lo pinchan porque saben que el viejo se envenena. Y lo hace cuando escucha que tambi&eacute;n existe una indemnizaci&oacute;n por cese. 74 diputados que ya no est&aacute;n en el hemiciclo pero que se llevan su buena paga por la encomiable labor de no formar Gobierno. Es el caso de Albert Rivera, 3.000 euros durante 4 meses por la cara. As&iacute; cualquiera tiene un hijo. Me r&iacute;o para dentro, no nos queda otra. O eso o explotar como Alfredo y maldecir a los hidep&uacute; que se mean en su pensi&oacute;n. Porque siempre gana la banca, o lo que es m&aacute;s preciso, el dinero.
    </p><p class="article-text">
        El abuelete dirige su resignaci&oacute;n hacia la tragaperra. Pulsa con virulencia el mismo bot&oacute;n repetidas veces intentando transformar su indignaci&oacute;n en fortuna. Pero no es el d&iacute;a. La suerte nunca le termina de llegar a sus bolsillos honrados. &laquo;Hala, ah&iacute; os la dejo calentita, &iexcl;hasta ma&ntilde;ana!&raquo;. Miro a la tragaperra insolente. Sigue impasible con sus luces epil&eacute;pticas y se me viene a la cabeza un cl&aacute;sico de Scorsese: &lsquo;Casino&rsquo; (1995).
    </p><p class="article-text">
        La analog&iacute;a es bastante recurrente en el columnismo espa&ntilde;ol: pol&iacute;ticos y mafiosos. El Congreso es como el casino de la peli. <em>Ace</em> Rothstein, un profesional de las apuestas es colocado por la mafia italiana para gobernarlo. Pase lo que pase en el casino, siempre gana el casino; pase lo que pase en el Congreso, siempre ganan los pol&iacute;ticos. Todos juegan sus cartas, casi siempre van de farol, esconden un as en la manga y parecen estar compinchados. Pero pase lo que pase, gane quien gane, el tinglado nunca se desmonta. Da igual qui&eacute;n juegue o qui&eacute;n entre nuevo a la mesa, hay sitio para todos: estrafalarios, elegantes, forasteros o catalanes. Da igual, saben c&oacute;mo funciona el juego del dinero. Siempre ganan los mismos, siempre ganan los que saben enga&ntilde;ar en el momento adecuado. Y, como en &lsquo;Casino&rsquo;, ese momento es todo el rato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/cuesta-formar-gobierno_1_7152348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2019 17:21:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que cuesta formar gobierno]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cuando no éramos humanoides]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/no-humanoides_1_7156536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/890da0a0-7122-4fdb-95ed-d0d84970ed2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        La autoestima se afianzaba si los colegas tocaban el timbre sin avisar. &laquo;&iexcl;Iyo! Vamos a dar un voltio&raquo;. Un voltio. Su expresividad es tajante: una vuelta r&aacute;pida, a ver qu&eacute; se cuece. Como con mucha energ&iacute;a. Ir al parque y echarse unos litros a ver si pasaba por all&iacute; el grupito de chavalas que nos molaba. Cuando &eacute;ramos humanos la inseguridad no se med&iacute;a en likes, sol&iacute;a depender m&aacute;s bien de un &laquo;me gustas&raquo;. A la cara y sin previo aviso. O s&iacute; o no. No hab&iacute;a que ser un dor&iacute;foro para ser atrevido ni una escultura c&aacute;rnica para conseguir un s&iacute;. El &uacute;nico canon de belleza segu&iacute;a siendo el griego; ahora un griego es lo &uacute;nico que buscan los can&oacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        No quisiera ir de nostalnal&oacute;gico. Esa inclinaci&oacute;n por &ldquo;lo de toda la vida&rdquo; es igual de pretenciosa y desfasada que subir un recuerdo semidesnudo del verano en plena Navidad. No, no es eso. Me gusta Instagram, Internet y un buen cuerpo. Incluso trato de preocuparme por el m&iacute;o. La cuesti&oacute;n es desahogarme. Y, en cierto modo, escribir es un desahogo. Un resoplido de alivio. Uno se queda a gusto y no hay mayor gratificaci&oacute;n que el que lo lea tambi&eacute;n resople.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que hablo de la agresiva transformaci&oacute;n que nos impone el paradigma digital. Suele ser dique de mi argumentario contracultural. La ant&iacute;tesis de lo vital ya no es lo inerte, sino lo virtual; el ant&oacute;nimo de lo natural ya no es lo artificial, sino lo digital. No obstante, no soy qui&eacute;n para juzgar lo m&aacute;s bueno y lo menos malo. Esos discernimientos es mejor hallarlos en viejos tipos como Bauman o Chomsky.
    </p><p class="article-text">
        Pero la transformaci&oacute;n ins&oacute;lita de las relaciones humanas es algo evidente. La transfiguraci&oacute;n de las personalidades a trav&eacute;s de una pantalla; el extra&ntilde;o v&iacute;nculo emocional que se establece cuando la interacci&oacute;n es rec&iacute;proca y recurrente; el positivismo como &uacute;nico estilo de vida compartible en un <em>story</em>; el entendimiento confuso de la conversaci&oacute;n hablada cuando es escrita; considerar que el emisor sugiere algo porque te ha puesto un emoticono y te lo has imaginado gui&ntilde;&aacute;ndote un ojo. Es curioso, hasta hace poco los sabios se preguntaban de d&oacute;nde ven&iacute;amos. Ahora que aceleramos todo el tiempo sin mirar atr&aacute;s la cuesti&oacute;n es: &iquest;hacia d&oacute;nde vamos?
    </p><p class="article-text">
        Toda esta desvirtualizaci&oacute;n tiene que tener consecuencias impl&iacute;citas en la percepci&oacute;n de la realidad. No sabr&iacute;a diagnosticarlas, pero pareciera que nuestro cerebro funciona como una CPU. Como si la informaci&oacute;n que interpretamos no proviniera de la vida, sino de una simulaci&oacute;n permanente de la realidad. Siempre hemos visto c&oacute;mo los robots son creados por los humanos, pero &iquest;y si no fuera necesario un sistema operativo para actuar rob&oacute;ticamente? La inteligencia artificial se nutre de una cascada de datos inabarcable que, mediante algoritmos &mdash;y otras movidas incognoscibles para mi mente de letras&mdash;, se convierten en patrones de respuestas y conductas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso no engullimos nosotros a diario toda esa cascada de informaci&oacute;n? &iquest;Acaso nuestra psicolog&iacute;a conductual no ha mutado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas? Puede que la inteligencia artificial ya exista y sea la nuestra. Puede que nosotros seamos los robots y todo esto que nos rodea solo sea la paranoia de un demiurgo gigante que nos controla desde otra galaxia como Lisa Simpson controlaba su planeta de muelas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/no-humanoides_1_7156536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Nov 2019 09:09:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando no éramos humanoides]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Mandar todo a tomar por culo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/mandar-culo_1_7156537.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b514f54f-f8f2-4577-a1c9-c7b6587ccb67_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        No se necesita mucho para hacerlo. De vez en cuando, en medio de ese zumbido sigiloso que es la soledad, o&iacute;mos c&oacute;mo nuestra voz callada, dormida, despierta con bostezos de amenaza y nos susurra rabiosa, rechinando los dientes con intenciones vengativas: &laquo;&iexcl;al carajo, a tomar por culo ya!&raquo;. A veces por un hast&iacute;o consentido, otras por el tedio que la alarma del m&oacute;vil va desterrando a las profundidades de la paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; al fondo se deja escuchar, gota a gota, la g&eacute;nesis de un peque&ntilde;o charco que nos abnega la voluntad. Nos embarra el esp&iacute;ritu. Entonces el ambiente se vicia de una humedad exasperante, la vida en ese habit&aacute;culo sopor&iacute;fero se hace irrespirable, insondable. A tientas en el tiempo, se busca una salida que no llega. Y la mayor&iacute;a de la veces no se encuentra. Pero otras s&iacute;. La de emergencia. Una escapatoria de urgencia que solo el atrevimiento con que se impone la desidia puede abrir de golpe. A tomar por culo. Y nos tiramos hacia fuera dando un portazo. A tomar aire fresco.
    </p><p class="article-text">
        Ese momento de clarividencia, bals&aacute;mico del llanto, siempre ha estado latente ah&iacute; dentro. El desahogo. [Dejar el mamotreto de papeles mal apilado, romper el l&aacute;piz, la silla dando vueltas, coger el abrigo y salir con un corte de manga sentencioso]. Ese instante es tan esclarecedor que nada m&aacute;s golpear la puerta uno se sabe solo. No hay nadie m&aacute;s respirando ese fr&iacute;o. Los pulmones, a&uacute;n calenturientos, exhalan vapor, la lluvia incordia los pasos y la pregunta est&aacute; blowin&rsquo; in the wind: &iquest;y ahora qu&eacute;? Se acaba el puto mundo.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;The end of the f***ing world&rsquo; es un salto al vac&iacute;o. Un portazo col&eacute;rico y un delirio vibrante. A su brit&aacute;nica forma y con un humor fino, de ese que te hace re&iacute;r hacia dentro, pone de relieve la absurdez que nos engloba. Despieza los ocultos engranajes de la locura emocional. Desmonta toda esa maquinaria inestable de la duda; destapa la sordidez de la incertidumbre. La serie, que deber&iacute;a ser vista de un suspiro, destripa la fisiolog&iacute;a del portazo mal dado. Desinfla todo el aire amargo del bufido, del hartazgo y el sinsentido.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de un componente existencialista tal vez resulte grandilocuente, aunque siempre hay cierto escepticismo cuando se manda todo a la mierda. El brote psic&oacute;tico de James (Alex Lawther) y el anegamiento vital de Alyssa (Jessica Barden) solo suponen el punto de partida. Los encuentros y desencuentros, la aventura, la extravagancia y la enajenaci&oacute;n de estos personajes sostienen un argumento m&aacute;s o menos entretenido. A medida que se suceden los fren&eacute;ticos episodios, se va sustrayendo un mensaje que s&iacute; podr&iacute;a explicarse desde la n&aacute;usea sartriana: el naufragio de identidad de los que andan desorientados por la vida. Muchas veces son imperceptibles y, en algunos casos, sus errar es irreparable. Su norte no se ha perdido, solo su motivaci&oacute;n. No hay br&uacute;jula que los encauce ni esperanza que les amenice el &aacute;nimo cansado. &Eacute;se es el trasfondo pesimista que deja &lsquo;The End of&hellip;&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando salgan a la calle f&iacute;jense bien. Cada vez son m&aacute;s, pero no es f&aacute;cil hallarlos. Est&aacute;n por ah&iacute;, callejeando sin rumbo o caminando sin paraguas bajo la lluvia. Y ah&iacute; siguen, sin embargo; la mayor&iacute;a no desiste. Caminan cargando el peso de la aprehensi&oacute;n, como abstra&iacute;dos de las expectativas. Se desplazan por una inercia de orden antropol&oacute;gico que a&uacute;n desconocen pero ans&iacute;an encontrar. Andan despacio y son hostiles al ajetreo. Si alguna vez los ves, d&eacute;jalos pasar de largo, vu&eacute;lvete hacia atr&aacute;s y observa c&oacute;mo se desvanecen en una neblina espesa e irresoluble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/mandar-culo_1_7156537.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Nov 2019 22:24:54 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Fuck Vox, madafaka]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/fuck-vox-madafaka_1_7156538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bc52d1b-989d-4720-a806-df3561b22a15_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        &laquo;<em>Fuck me, fuck me! Do you like my pussy?</em>&raquo;. Groser&iacute;as jadeantes y burdos gemidos. &laquo;Fuck Vox, fuck Vox!&raquo;. Joder como si no hubiera un ma&ntilde;ana; un coito radical y extremo. <em>Fuck like a Vox&rsquo;s man</em>. Hace una d&eacute;cada a muchos j&oacute;venes espa&ntilde;oles esto nos hubiera sonado m&aacute;s a tardecita de estudio y pornhub. com que a faltada moderna de una cantante guay. El tuit de Rosal&iacute;a y la respuesta de Vox adjuntando foto de ella en el jet privado es puro porno digital. Cosas que solo pueden suceder ah&iacute; arriba en la nube; en una simulaci&oacute;n que se desprende de la realidad y da rienda suelta a la imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rosal&iacute;a. Vox. Follar. Una fantas&iacute;a digna del <em>vaporwave</em>. Tres ingredientes que solo pueden yacer en la m&aacute;s absoluta excepci&oacute;n, como el argumento de una peli porno. &iquest;Os imagin&aacute;is? &lsquo;Fuck Voxxx, al galope&rsquo;: una cantante internacional de moda muestra su desagrado ante la fama incipiente de un <em>fucking money man</em> llamado Santiago Abascal. Sin embargo, desde su adolescencia, Rosal&iacute;a siempre se sinti&oacute; ocultamente atra&iacute;da por los hombres ib&eacute;ricos. No puede evitar que su libido sucumba ante la estampa regia de Santiago montando un caballo de raza mientras mira desafiante la lontananza. Lo que m&aacute;s le pone es la barba legionaria que viriliza sus fauces de campeador. Se trata de una filia sexual que de ser revelada acabar&iacute;a con su carrera. As&iacute; que publica ese tuit para distraer a sus followers, pero acto seguido le manda un directo a Santi: &laquo;T&uacute; x m&iacute; yo x ti&raquo;. Y Abascal le responde: &laquo;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a&raquo;. Ya se han jodido rec&iacute;procamente en p&uacute;blico, ahora toca hacerlo en la intimidad. As&iacute; que quedan en una lujosa mansi&oacute;n de Los &Aacute;ngeles con <em>infinity pool.</em> Santiago llega cabalgando y luego siguen cabalgando juntos en el borde de la piscina con vistas al corp&oacute;reo de H-O-L-L-Y-W-O-O-D.
    </p><p class="article-text">
        Una pel&iacute;cula. Una peli porno. As&iacute; de serio y verdadero es el tuit de Rosal&iacute;a y as&iacute; de incoherente y fuera de s&iacute; es la respuesta de Vox. Un rid&iacute;culo lance propio del simulacro constante que se trae el marketing pol&iacute;tico. Toda disputa surge del inter&eacute;s, y cuando se disfraza de naturaleza ideol&oacute;gica la cosa huele a fantasmada. El mensaje de Rosal&iacute;a es marketing, repercusi&oacute;n medi&aacute;tica instant&aacute;nea que, a su vez, la ultraderecha aprovecha previsiblemente para escupir su discurso contestatario. Una postura reaccionaria que rescata adeptos de la deriva bipartidista. Una velando por mantener su imagen p&uacute;blica revolucionaria y los otros amedrentando a sus sabuesos a punta de tuit. Dos posturas enfrentadas: el verdadero argumento de la trama.
    </p><p class="article-text">
        Y esto es lo que mueve a la masa. La confrontaci&oacute;n dial&eacute;ctica y el enfrentamiento pol&iacute;tico. <em>Fake news</em> de ambulatorios que solo atienden a inmigrantes contra caricaturas de Ortega Smith. Posicionarse de un lado y odiar al otro. A lo f&aacute;cil. Compartir la <em>fake news</em> o retuitear a Rosal&iacute;a. Albergar un sentimiento de pertenencia que te identifique, percibir el calor de tus iguales y enorgullecerse de un pensamiento com&uacute;n que posee la certeza moral y la inteligencia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero no. La trinchera partidista es muy de ayer. Enzarzarse por pol&iacute;tica ya no se lleva; no tiene lugar aqu&iacute; abajo, en la realidad. Eso es cosa de los tertulianos, del producto televisivo y el trolleo tuitero.&nbsp; En esa trinchera solo luchan pol&iacute;ticos y periodistas. Aqu&iacute; abajo, a pie de calle, eso ya no existe. Esa Espa&ntilde;a dividida por el resquemor de una guerra no tiene lugar. Es ceniza. Los de mi generaci&oacute;n (millennial) y los Z hemos nacido en el desenga&ntilde;o de una cuna desparasitada. No hemos sufrido guerras, ni dictaduras, ni dogmas, ni transiciones. Tan solo una crisis que destapa la cara m&aacute;s hip&oacute;crita y vil del ser humano. Sabemos c&oacute;mo se mueven verdaderamente los hilos de esta funci&oacute;n. La triple P vs. la triple F solo es cosa de memes. Podemitas, perroflautas y progres vs. fachas, fascistas y franquistas. Solo son etiquetas. La estereotipaci&oacute;n pol&iacute;tica no va con nosotros. Tenemos amigos que piensan lo contrario. Quedo a cenar con gente que jam&aacute;s viajar&iacute;a en una furgo. Hago deporte con colegas que van a misa. Voy a fiestas donde ponen trap y hablo con ojipl&aacute;ticos sobre la legitimaci&oacute;n de la marihuana. Una vez, mis amigos y yo fuimos a parar casualmente a las fiestas de un pueblo vecino. Coincidimos en el bar con un grupo de novilleros. Mi colega cogi&oacute; la guitarra y nos agarramos una cogorza memorable. Romper lazos amistosos o familiares por posturas partidistas es cosa del pasado. La moda ahora es la conciliaci&oacute;n et&iacute;lica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/fuck-vox-madafaka_1_7156538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2019 21:21:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fuck Vox, madafaka]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El guión establecido]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/guion-establecido_1_7156539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78e98c6c-1d89-440c-a882-9d052518ee7f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Hoy me he despertado a duras penas y me he arrastrado hasta la cocina sin ser consciente de mi existencia. Llevaba la botella de agua en una mano y el m&oacute;vil en la otra. No sab&iacute;a muy bien ad&oacute;nde iba, pero mi instinto sab&iacute;a que no necesitaba m&aacute;s para sobrevivir. He metido el caf&eacute; en la tostadora y el pan en la cafetera. Me he ido a mear y al volver he puesto la tele mientras esperaba que hirviera el pan. Despu&eacute;s de cinco minutos oyendo balbucear a los tertulianos, he reparado en la extra&ntilde;eza de la tardanza. &iquest;Por qu&eacute; co&ntilde;o no sale el caf&eacute;? Ah, vale. Pues OK.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo frente a la pantalla y ahora hay m&aacute;s gente. Se gritan, se pisan y se lo flipan, no se escucha una mierda pero el rotulista lo tiene claro: &ldquo;Pablo Casado le dice NO a S&aacute;nchez&rdquo;. Vaya notici&oacute;n. Hago zapping con toda la esperanza que albergo en mi &aacute;nimo desesperanzado. No hay nada, no lo esperaba. Todas las ma&ntilde;anas enciendo la tele de forma sistem&aacute;tica, como cuando se ficha rutinariamente en el curro, siempre esperas una buena noticia aun sabiendo que te van a dar por el culo.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera en eso consiste la fe, la expectativa o la ilusi&oacute;n. En automet&eacute;rsela doblada. En esperar que se cumpla el gui&oacute;n que h&aacute;bilmente nos cuela el departamento de recursos humanos, Peter S&aacute;nchez o la sociedad. [LA SOCIEDAD, esa entelequia que acapara todo pero que es incognoscible]. Claro que luego la pel&iacute;cula es bien distinta. Unas elecciones son el mejor ejemplo de simulaci&oacute;n mental comunitaria. F&iacute;jense, todo es abstracto, no hay nada tangible en las palabras de los candidatos. No hay emotividad en sus ideales; son ideas. No existen, son robots. No palpitan. &iquest;C&oacute;mo se puede confiar en un personaje de ficci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        No descubro nada nuevo, pero insistir en la desidia y el tedio que generan estos personajes me hacer sentir mejor. Ya ni siquiera creo en una postura alternativa o transgresiva. Solo me gusta ridiculizarlos porque es la &uacute;nica forma en la que puedo expresar la desgana existencial que causa el discurso de cualquiera.
    </p><p class="article-text">
        Quito la tele, el puto Ferreras es pura intensidad, el Arturo Vidal de la far&aacute;ndula, incompatible con el caf&eacute; vietnamita. Me meto en Internet, accedo a la hiperficci&oacute;n. Es temporada de memes y <em>fake news</em>. &iquest;C&oacute;mo co&ntilde;o saben que me quiero comprar un m&oacute;vil? Buag, publicidad de m&oacute;viles en el m&oacute;vil. Metarrealidad. Materialidad. La gente se sigue despollando con el adoqu&iacute;n de Albert Rivera y el <em>@greytrash</em> le hace un video con la mand&iacute;bula desencajada. Tambi&eacute;n sigo a una cuenta que hace memes de pol&iacute;ticos en la interfaz del League of Legends. No entiendo nada, pero me hace gracia ver c&oacute;mo Pablemos es un druida legendario a punto de ser follado por un guerrero apol&iacute;neo con la cara de Pedro. Nuestro presidente se llama Pedro y me parece la hostia. (Su nombre de presidente, digo). [El anterior se llamaba Mariano].
    </p><p class="article-text">
        Si los llam&aacute;ramos solo por sus nombres, los debates y las campa&ntilde;as ser&iacute;an como una telenovela mexicana de verano. &lsquo;La derecha salvaje&rsquo;. &laquo;&iexcl;Pedro, Pedro! &Aacute;ndele brib&oacute;n, Santiaguito est&aacute; a punto de acabar con Gilberto del c&aacute;rtel de los Rivera&raquo;. En fin. Es hora de salir a la calle y que me de un poco el aire en lo que viene siendo el cerebro. Cojo a Dafne y la llevo al parque. Ajena a todo, olisquea anos y se purga en la hierba. Su gozadera solo es interrumpida si detecta a una persona negra o de tez tostada. En serio, empieza a ladrar agresivamente y le tengo que poner la correa. [Alg&uacute;n d&iacute;a os contar&eacute; mi teor&iacute;a a lo C&eacute;sar Mill&aacute;n sobre c&oacute;mo mi perra se hizo afiliada de Vox]. Es racista, su pelaje es blanco Ku Klux Klan y solo ladra a las personas de color.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a casa y me pongo a escribir esto que est&aacute;is leyendo en diagonal. Justo en este punto no s&eacute; c&oacute;mo cerrar el art&iacute;culo. As&iacute; que me meto en <em>reddit</em>. La gente est&aacute; como Pablo Casado, en la parra y vi&eacute;ndolas venir. Me meto en <em>El espa&ntilde;ol</em> y <em>Ok diario</em> para re&iacute;rme. Luego en <em>El pa&iacute;s</em> para leer una columna de Mill&aacute;s de hace un mes: &lsquo;Votar o no&rsquo;. En ella, Juanjo habla sobre su motivaci&oacute;n para ir a votar. O m&aacute;s bien, su resignaci&oacute;n. Acepta la carencia de &ldquo;inteligencia pol&iacute;tica&rdquo; y asume que son, &ldquo;con frecuencia, un desastre absoluto&rdquo;. Culmina el art&iacute;culo anteponiendo la conciliaci&oacute;n humana a la diferencia pol&iacute;tica. &ldquo;No romper&eacute; ning&uacute;n lazo familiar ni ninguna amistad por una discrepancia de car&aacute;cter partidista. No me busqu&eacute;is ah&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luego sigo mirando las noticias, Instagram, Twitter, Al Rojo Vivo, los informativos&hellip; Solo veo conflicto. Posturas enfrentadas, sea cual la nimiedad que se trate. Todo el ganado vendido. O una cosa u la otra, o de esta parte o de aquella. Nadie tiene la nobleza de reconocer errores ni la bondad fraternal de ceder. Quiz&aacute;s el &uacute;nico pol&iacute;tico dispuesto a ello est&eacute; secuestrado por la prensa. No vende. Solo veo figurantes siguiendo el gui&oacute;n establecido. Y entonces recuerdo estos versos de Machado:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;[...] Dejar quisiera
    </p><p class="article-text">
        mi verso, como deja el capit&aacute;n su espada:
    </p><p class="article-text">
        famosa por la mano viril que la blandiera,
    </p><p class="article-text">
        no por el docto oficio del forjador preciada&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/guion-establecido_1_7156539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2019 00:35:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El guión establecido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El alma de los invisibles (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/alma-invisibles-i_1_7156540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7507c75-c4d7-4d95-bf7b-5f8e9f42b283_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Toda la gente mira. Algunos me observan con un disimulo evidente, otros siquiera recogen la austeridad de sus pupilas cuando advierten que los he cazado. Con altivez, de soslayo o con prevaricaci&oacute;n, como derramando voracidad en mi intimidad y exigiendo m&aacute;s. Voy paseando con Dafne y tambi&eacute;n la miran a ella; parece que su forma de andar despierta algo primitivo en el poso humano de los caminantes. Se detienen y le dicen estupideces. La manosear&iacute;an hasta la extenuaci&oacute;n si ella les dejase, pero me mira exigiendo un rescate y yo se los quito de encima.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos a&ntilde;os la gente nos mira raro. Me pregunto si hemos cambiado nuestra forma de caminar o solo es que los dem&aacute;s han dejado de pasear. Se desplazan con seguridad, pero no saben d&oacute;nde ir. O al menos esa es la sensaci&oacute;n que nos transmiten. Ya os digo, van y vienen por la calle sin mucho sentido, conectados o desconectados, lo mismo da. Ahora parece que le debemos algo a estos transe&uacute;ntes. No s&eacute;. Veo exigencia en sus miradas. &iquest;Necesitan que Dafne ande con m&aacute;s gracia? &iquest;A&ntilde;oran la sinuosidad de algunas caderas? No s&eacute;. Tal vez quieran una exhibici&oacute;n de destreza animal, pero Dafne nunca estar&iacute;a por la labor. Quiz&aacute; anhelen un poco de complicidad en la mirada, o solo la reciprocidad de una sonrisa de confesionario, oscura y solemne, yacente de sugestividad carnal.
    </p><p class="article-text">
        Ya os digo, no lo s&eacute;. Pero nos miran. Imagino que es algo at&oacute;mico y particular. De cada uno para con el resto. Como un torbellino de pu&ntilde;ales ensangrentados o rosas centelleantes que se clavan en las nalgas, en la boca, en los senos, en los labios, en otros ojos, en el pelo o en Dafne. Como el aire: como un aire desairado que suena a sue&ntilde;o. Es que a veces parece que van so&ntilde;ando, no quisiera caer en la met&aacute;fora de la narcosis que se confunde con la vigilia, aunque van caminando como as&iacute;. Dej&eacute;moslo en una irrealidad ambivalente en la que miramos al resto para encontrarnos en ellos; para entrar en el refugio de lo desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Un grito sordo de pavor de auxilio en mitad de la ciudad. Y cuando la muchedumbre apenas oye, all&aacute;, ese eco, all&aacute; en la inconsciencia, desoye su mensaje instant&aacute;neo. Se diluye en el humo de las f&aacute;bricas. Se desvanece, all&iacute;, en el eco. Desoyen el socorro y siguen caminando. Cierran las orejas y afinan las ojeras por encima de la pantalla. &laquo;&iquest;Qu&eacute; esconden ah&iacute;?&raquo;. Dafne me responde con sus ojillos aceituneros y un olisquear de trufa h&uacute;meda. &laquo;Ll&eacute;vame ya a casa&raquo;. Se harta de mear sobre meado y de que la miren con los ojos desbloqueados. Ya est&aacute; bien de pasear, hoy nos han mirando m&aacute;s raro de lo normal. &laquo;Qu&eacute; calor hace, quiero quitarme ya este disfraz&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/alma-invisibles-i_1_7156540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2019 21:06:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El alma de los invisibles (I)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instapoetas: en caso de duda, 'enter']]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/instapoetas-caso-duda-enter_1_7156541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b9f7861-e85f-4a7a-a071-bf5c33f31082_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as me trago, al menos, cuatro o cinco instapoemas. Hago todo lo posible para evitarlos, pero no hay manera. Por muy r&aacute;pido que haga <em>tap</em>, siempre me topo con poemillas de tres versos y juegos de palabras infantiles. Suelen ser un montaje, no solo en contenido sino tambi&eacute;n en formato: el instapoeta se descarga de Google una foto con textura de papel arrugado; abre su app de edici&oacute;n para <em>influencers</em>; pega su ocurrencia con tipograf&iacute;a Olivetti; y lo publica como si fuera una p&aacute;gina de su libro. Muchos los leer&aacute;n porque son cortos (los instapoemas), simples y f&aacute;ciles de consumir, como toda la cultura digital de nuestro tiempo. Un mal end&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Aun aceptando la epidemia, cada vez que me tropiezo con uno, la fatiga me hace bola. No puedo digerirlos. &iquest;Por qu&eacute; tienen tanto &eacute;xito? &laquo;Porque son como la comida r&aacute;pida: mierda barata servida con mucho salseo en un cubo de fritanga mol&oacute;n e <em>instagrameable</em>&raquo;. Mi interlocutora le dio un trago a la birra y sigui&oacute; su exposici&oacute;n: &laquo;Con hambre uno se come cualquier basura, y hoy en d&iacute;a hay mucha hambre de amor. Tierra f&eacute;rtil para los instapoetas monotem&aacute;ticos&raquo;. Me convenci&oacute; la comparaci&oacute;n y a&ntilde;ad&iacute;: &laquo;pero esa hambre de amor realmente solo es un anhelo, una melancol&iacute;a l&iacute;quida que va fluctuando entre todos como la saliva&raquo;. Mi amiga me mir&oacute; como diciendo s&iacute;, bueno, ser&aacute; eso.
    </p><p class="article-text">
        https://www.instagram.com/p/B32Q9MrIYdP/
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Por ejemplo, &iquest;te gusta Elvira Sastre?&raquo;. Como solo llevaba un par de cervezas y no quer&iacute;a resultar un deslenguado petulante, le dije que no la segu&iacute;a mucho, pero que hac&iacute;a cosas interesantes. Interesante es lo peor que te pueden decir. Usar interesante denota falta de gusto, pobreza sem&aacute;ntica e indiferencia. Todo desconocido puede ser interesante en la medida que tiene una vida que contar.
    </p><p class="article-text">
        Apenas he le&iacute;do a Elvira Sastre ni tengo intenci&oacute;n de hacerlo. Me transmite poco o nada, al igual que Miguel Gane, &Aacute;ngel Zero, Defreds, Irene X y toda esa ristra infinita de poesturetas dispuestos a aparentar que son sumamente interesantes y profundos, cuando se repiten m&aacute;s que unas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        https://www.instagram.com/p/B3sOq03o234/
    </p><p class="article-text">
        Al sexto botell&iacute;n no me pude contener. &laquo;&iquest;Has ido alguna vez a una de esas cafeter&iacute;as modernas cuyas cartas de dise&ntilde;o ofrecen unos <em>smoothies</em> 100% naturales?&raquo;. Mi amiga, ya un poco contrariada con las divagaciones del pedo, no consegu&iacute;a explicarse a santo de qu&eacute; ven&iacute;a esa pregunta. No respondi&oacute;, pero continu&eacute;: &laquo;los hacen con zumos azucarados Hacendado. Hacen los putos <em>smoothies</em> 100% naturales con cartones del Mercadona. Y t&uacute; te los tragas creyendo que est&aacute;s merendando algo rico y sano. Maldita sea, los instapoemas son lo mismo. Versos de tetrabrick al alcance de todos; composiciones edulcoradas de marca blanca&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Poes&iacute;a de consumo y vanagloria. Ant&iacute;tesis de parvulario, pleonasmos por doquier y somera palabrer&iacute;a. Romanticismo f&uacute;til, holgazaner&iacute;a formal y, en caso de duda, <em>enter</em>.
    </p><p class="article-text">
        https://www.instagram.com/p/B39-OxroP7f/
    </p><p class="article-text">
        All&aacute;, vivaz, queda y penetrante estrofa; ac&aacute;, ligera, deslustrada e ins&iacute;pida mofa. Versos libres, o m&aacute;s bien, licenciosos, tratando disfrazar de poema siquiera un pareado soso. Figuras, expresiones y elementos bobalicones que brotan de un ingenio corrompido en los burdeles de la jactancia y el engreimiento personal. Y, en caso de duda, <em>enter</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando recitan, algunos incluso intentan arreglar con voz melodram&aacute;tica lo que previamente han mutilado con la pluma. Un mensaje vac&iacute;o que no solo llega, sino que estimula a mucha pe&ntilde;a. Personas, o usuarios, a los que no les importa lo m&aacute;s m&iacute;nimo el aspecto formal o el mensaje porque nunca antes se ha presumido tanto de la ignorancia. Est&aacute; de moda no saber nada pero vestirse como si lo supieras todo [he aqu&iacute; una ant&iacute;tesis de parvulario]. No se puede esperar ning&uacute;n tipo de juicio cr&iacute;tico cuando Aitana es de las autoras espa&ntilde;olas m&aacute;s le&iacute;das&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Los instapoetas viven del cuento, pero no del suyo, sino del que nosotros nos montamos en nuestras cabecitas digitales cuando alguien que nos gusta nos habla de una forma u otra por Whatsapp o directamente no nos habla en Instagram. La permanente exposici&oacute;n calculada de nuestras vidas en la redes, lejos de unirnos en la naturalidad, nos aleja hacia la inseguridad. Y es entonces cuando, merced de una autoestima vulnerable, somos capaces de identificarnos con cualquier frusler&iacute;a que te dice que como t&uacute; no hay ninguna.
    </p><p class="article-text">
        https://www.instagram.com/p/B3437D5CKuO/
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/instapoetas-caso-duda-enter_1_7156541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2019 21:16:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instapoetas: en caso de duda, 'enter']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir en un patio andaluz]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/vivir-patio-andaluz_1_7156542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/20819fb8-2506-4505-b6e1-1cd3123ce9b3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        Es casi como me lo imaginaba. No hay infancia ni un limonero maduro, m&aacute;s sigue siendo un patio de Sevilla. Sin el blanco refulgente de los cordobeses y sin sus mil y una variedades de flores, pero con vecinos variopintos. Todas las ventanas dan al patio, y mi bajo es el que m&aacute;s tiene, as&iacute; que poseo la misma transparencia contemplativa que el espejo de una sala interrogatoria, con la salvedad de que los observados tambi&eacute;n me ven a m&iacute;. Sufrimos un allanamiento de morada rec&iacute;proco y disimulado, casi consentido, como los de G&eacute;nova. Probablemente yo salga perdiendo porque mis descuidos son frecuentes y me gusta que entre la luz. Lo que ellos no saben es que su intimidad termina donde empieza este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        El edificio, si no me lo invento mal, es de 1932. Y se nota: las vigas son de madera mohosa y el revestimiento de cer&aacute;mica agrietada. A pesar del costumbrismo patente en las losas cartujas, sus hu&eacute;spedes son extra&ntilde;os personajes coloniales. La se&ntilde;ora del primero A es Miss Maudie, y ciertamente que parece extra&iacute;da de la novela de Harper Lee. A la se&ntilde;ora Maudie le resbala que no se pueda utilizar la escalera modernista de caracol que preside el patio. Sube a hacer la colada sin preocuparse en absoluto por las se&ntilde;ales que advierten de una muerte inminente. La escalera es tan endeble como su &aacute;nimo al subir, aunque tan resistente como su cansancio al bajar. Parece deso&iacute;r el estertor de los pelda&ntilde;os y no le preocupa el crujir herrumbroso de los barrotes. Es la &uacute;nica que nunca mira de reojo hacia mi sal&oacute;n, debe estar hasta el co&ntilde;o de que vengan y vayan forasteros.
    </p><p class="article-text">
        Los franceses del bajo A son dos cincuentones canosos que van y vienen por temporadas, migrando siempre en busca del buen clima. Por razones obvias, no mantengo conversaciones elocuentes con ellos. A lo m&aacute;s, me saludan con la gentileza de su estirpe gala y yo les digo bonjour para complacerlos. Se r&iacute;en de m&iacute; los cabrones. Anteayer debieron pensar que estaba loco. Percib&iacute; c&oacute;mo en sus ojos emerg&iacute;a una se&ntilde;al de alarma. Se miraron sin articular ning&uacute;n vocablo gangoso, pero supe perfectamente que pensaron &laquo;ce mec est fou&raquo; (este chico est&aacute; loco). Desde entonces no abren sus ventanas. Lo &uacute;nico que hice fue presentarme como Humbert Lambert, nombre y apellido franceses con los que a veces me gustar firmar ciertas cosas&hellip; En fin, no son los primeros.
    </p><p class="article-text">
        El otro bajo lo ocupa un modisto o un sastre cuya puerta de entrada da a la ventana de mi ba&ntilde;o. Tiene el negocio bien montado porque el pintoresquismo del patio le otorga a la tienda ese aire vintage que tanto &eacute;xito tiene &mdash;parad&oacute;jicamente&mdash; en la moda actual. Tiene un maniqu&iacute; fantasmal en la puerta, sin vestir y mirando hacia mi ba&ntilde;o. Comprender&aacute;n ustedes lo embarazoso de la situaci&oacute;n cuando uno descuida cerrar la ventana y sale de la ducha despreocupado, como Pedro por su Moncloa. Al ser un poco miope y olvidadizo, hasta que mi cerebro deja de chispear, siento el mismo escalofr&iacute;o repentino que cuando te pillan mangando chicles Bubbaloo. &laquo;Joder, solo es un puto maniqu&iacute;&raquo;. [Nunca me han pillado hurtando chicles Bubbaloo porque nunca lo he intentado, pero me pareci&oacute; que sonaba rollo urban-trash, que tampoco s&eacute; exactamente lo que es pero es la nueva corriente intelectual de los intelectuales millennials].
    </p><p class="article-text">
        El servicio de la limpieza de las zonas comunitarias viene d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a no. Y, adem&aacute;s, exageradamente temprano. Mi bajo, al ser el m&aacute;s expuesto, tambi&eacute;n es el menos tranquilo. Tengo que pasarme las dos horas que dura la limpieza desplaz&aacute;ndome estrat&eacute;gicamente por la pieza, con tal de que la se&ntilde;ora Paca acceda a mi intimidad tanto menos que yo mismo. Si la se&ntilde;ora Paca est&aacute; haciendo el zagu&aacute;n, debo ponerme del lado derecho de la cama para que no me vea la caraja dormida. Si hace el ala derecha del patio, el sal&oacute;n queda vetado. En cualquier caso, la se&ntilde;ora Paca a menudo es lo mejor de mis ma&ntilde;anas frente al teclado.
    </p><p class="article-text">
        Se pasa las dos horas charlando por el m&oacute;vil y de verdad que tiene expresiones de se&ntilde;ora Paca. El otro d&iacute;a estaba hasta el co&ntilde;o porque ten&iacute;a que doblarle el turno a una compa&ntilde;era que a su vez se hab&iacute;a doblado la mu&ntilde;eca. Seg&uacute;n Paca, este finde es la boda de su hijo. Todo muy pop. &ldquo;&iexcl;Que casualidad!&rdquo;, dec&iacute;a. &ldquo;Hay que ver que cara m&aacute;s dura tiene la gente&rdquo;, se indignaba. &ldquo;Y una aqu&iacute; sin dar tregua&rdquo;. Si descartamos el hecho de hablar por tel&eacute;fono como acto de descanso, la se&ntilde;ora Paca tiene toda la raz&oacute;n del patio.
    </p><p class="article-text">
        Justo antes de escribir este &uacute;ltimo p&aacute;rrafo, cuyo cierre no versaba como versa, se ha acercado a la ventana de mi escritorio uno de los franceses. Ven&iacute;a un poco excitado, haciendo ademanes muy resolutivos mientras se&ntilde;alaba con el dedo el libro que mostraba en la otra mano. Era un ejemplar de &lsquo;Lolita&rsquo;. Resulta que ya han entendido lo de Humbert Lambert&hellip; En fin, son los &uacute;nicos. Se ha marchado r&aacute;pidamente y ha vuelto a abrir todas sus ventanas. Putos gabachos, lo saben todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/vivir-patio-andaluz_1_7156542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2019 20:34:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir en un patio andaluz]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tengo que dejarlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/dejarlo_1_7156543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0632501-fdc7-419c-b75a-f5f49a8b52d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <em>A la memoria de Camus.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pero no lo dejo. Lo miro como si fuera el &uacute;ltimo, (el &uacute;ltimo polvo de una reconciliaci&oacute;n in&uacute;til). Una vez entre los labios, el fuego se aviva, una combusti&oacute;n interna engloba el sentido y una fr&aacute;gil ceniza amenaza el instante. Y apenas ese rastro de polvo mal sacudido se mete en la conciencia. La de los domingos de las resacas. Turbia, tormentosa e incolora. Otra vez me lo digo. Tengo que dejarlo, tengo que dejarlo. Pero no lo hago porque&hellip; Entre los labios, los suyos y los m&iacute;os cabr&iacute;a ese largo t&uacute;nel de Biedma. O quiz&aacute;s no. Otra duda asalta y arremete hondo: el tabaco, este tabaco de ocho dudosas horas que no me deja dormir, esta vida insana y esta dieta aburrida. Este sue&ntilde;o intermitente, interrumpido por la cisterna del vecino. Por su horario insolente para cagar.
    </p><p class="article-text">
        Hay que dejar tantas cosas. La resignaci&oacute;n de querer y no poder se me antoja tan bella: esa fantasmag&oacute;rica batalla que se libra en las afueras, en los campos yermos donde se desangra el deseo a manos del deber. All&iacute;, en plena exaltaci&oacute;n de la voluntad, la realidad bombardea s&uacute;bitamente. &iquest;En qu&eacute; carajo est&aacute;s pensando? Vuelve a este lado y pon una lavadora. Y el d&iacute;a emerge l&iacute;mpido, tan tibio como la certeza de los responsables. Y toda esa claridad tambi&eacute;n es in&uacute;til porque no cala. No cala aqu&iacute; dentro.
    </p><p class="article-text">
        [Autolavado de conciencia. Separar lo negro del color. Los pensamientos impuros de los puros. Tiende esas s&aacute;banas y aseg&uacute;rate de que huelen a hogar].
    </p><p class="article-text">
        Porque mi fuero es un ca&ntilde;&oacute;n abismal de negrura. Sin remedio ni perd&oacute;n. Y uno vuelve a saltar al vac&iacute;o, a la n&aacute;usea, y sentir que se vive sin vicios como sin vicios se muere: sin trascender. Sin merecer la pena. Que lo &uacute;nico que la merece es la soledad elegida. Para nosotros la pena, a solas, es menos pena y m&aacute;s amena.
    </p><p class="article-text">
        Me arrugo y me contorsiono en este sof&aacute; min&uacute;sculo del Ikea como un lobo estepario. Miro el m&oacute;vil, y nada. Me escondo de todo lo que no me acecha, pero me persigue y me juzga.
    </p><p class="article-text">
        [El juicio indolente de la ejemplaridad. De la estandarizaci&oacute;n. De la decadencia homologada y el hundimiento leg&iacute;timo].
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/dejarlo_1_7156543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2019 18:38:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tengo que dejarlo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última y nos vamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/ultima_1_7156544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31f1b3c7-f42e-40f8-bf37-2cdd26d253a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="."></p><p class="article-text">
        <strong>BOLET&Iacute;N OFICIAL DEL ESTADO</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Disposici&oacute;n general </strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        PAGAD (Prueba de Acceso al Grado de Abstencionismo Democr&aacute;tico)
    </p><p class="article-text">
        TIPO TEST | Prueba &uacute;nica
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; alegor&iacute;a popular refleja el sistema democr&aacute;tico en Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        A.&nbsp;<strong>Pesadilla en la democracia</strong>. Se atiende a un caos similar al que se observa en el programa de Chicote. Los bares, como la democracia, est&aacute;n por todas partes para su uso y disfrute. Casi todos los ciudadanos pagan sus servicios, como en la democracia, pero a veces no satisfacen e incluso asquean. Un restaurante en ruinas es signo de un gobierno mediocre. Ninguno de sus componentes se entiende, apenas tratan los contratiempos del d&iacute;a a d&iacute;a y se tiran los trastos a la cabeza permanentemente.
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n punto, se atisba una t&iacute;mida esperanza&nbsp; cuando aparece la figura de un nuevo iluminado. Chicote llega con buenas intenciones y liderazgo. Sin embargo, tan pronto como entra en los fogones se contagia de una ira visceral que le hace vociferar y arremeter como el resto. A la desesperada, intenta lavar su imagen invirtiendo en una reforma que modifica el aspecto del restaurante pero mantiene la estructura de siempre. Tan pronto como se inaugura el nuevo ciclo, la decadencia rebrota. Las cucarachas de las cloacas se cuelan en la cocina; las comandas no salen; el gerente se toca los huevos, los cocineros maltratan el producto interior y los camareros pagan el pato.
    </p><p class="article-text">
        B.<strong> Catal&aacute;n el que no vote</strong>. Expresi&oacute;n coloquial cuyo uso busca se&ntilde;alar a aquellos que no cumplen el mandato moral del sistema democr&aacute;tico. Dicho de otras formas m&aacute;s asentadas: esquirol, perroflauta, antisistema, podemita, rojo, anticonstitucionalista o, sencillamente, anarquista. Suele emplearse por un grupo numeroso de c&iacute;clopes en plena exaltaci&oacute;n de un orgullo abstracto, por ejemplo, una naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si atendemos a su ejecuci&oacute;n, la expresi&oacute;n toma un cariz mel&oacute;dico como de c&aacute;ntico futbolero. Se contagia de una hinchada a otra. Siempre el mismo cantar: menospreciar todo lo que sea ajeno a su equipo. Se puede hacer uso del himno cambiando el complemento directo (catal&aacute;n) por cualquier otro sustantivo o adjetivo despectivo. Aunque actualmente para estos <em>hooligans</em> catal&aacute;n es el m&aacute;s peyorativo.
    </p><p class="article-text">
        El resto de la oraci&oacute;n surge como respuesta a la abominable acci&oacute;n de no votar. Seg&uacute;n sus concienzudos detractores, se puede votar nulo o blanco, pero votando. Se puede votar a la derecha y avergonzarse luego, pero votando. Se puede votar a la izquierda y decepcionarse ipso facto, pero votando. Se puede votar al centro&hellip; No, no se puede. Entonces se vota en blanco y punto. Pero se debe ir a las urnas porque hay que votar, es el deber como ciudadano, un derecho por el que los abuelos lucharon [&iquest;no era un deber?)] y, adem&aacute;s, que no ir a votar no sirve para nada, co&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        C.&nbsp;<strong>La &uacute;ltima y nos vamos</strong>. Tanto el emisor como el receptor de esta falacia se saben abriendo el <em>after</em>. El hecho de decirlo solo supone un espejismo de voluntad que alivia el remordimiento. La tenacidad de un beodo empedernido es tan consistente como la voluntad de la clase pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Borrachos de poder, buscan un sill&oacute;n en el que seguir durmiendo la mamandurria. Por ello concurren tantas resacas electorales en Espa&ntilde;a. Los pr&oacute;ximos comicios prolongan la de abril. Resacona guapa para una democracia de 40 a&ntilde;itos; desde luego, ya no son como antes. Incluso meses despu&eacute;s de la melopea, siguen balbuceando.
    </p><p class="article-text">
        Comicios cirr&oacute;ticos, pol&iacute;ticos errantes y un veleta. No recobran el sentido de lo que dicen; de la que se calzan no son capaces de articular palabra entre ellos. En estos d&iacute;as asistimos otra vez a la vomitera perfecta. Pffff. El Discurso. En todos lados, a todas horas, ese hedor de ese aliento a podredumbre interna. A h&iacute;gado de cerdos. Sin remedio, enganchados a un poder que se bebe como se toma, por la cara y a costa de los dem&aacute;s. <em>Happy hours</em>. Siendo tan barato&hellip; .
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima y nos vamos. Qu&eacute; cabrones. Ya se podr&iacute;an ir a sus chalets en Galapagar, una buena cama, un par de gayolas indecorosas, poner cualquier mierda para comer y pedir cualquier basura en la tele.
    </p><p class="article-text">
        D.&nbsp;<strong>Todas son correctas</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/ultima_1_7156544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2019 17:56:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La última y nos vamos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estampas desde Vietnam (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/estampas-vietnam-ii_1_7156545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Sr. Nino</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hue - 10 SEP</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Se&ntilde;or Nino no permite que sus hu&eacute;spedes crucen la entrada de su hotel con zapatos. Una tradici&oacute;n japonesa apropiada para la higiene pero un tanto inc&oacute;moda para los turistas, que asienten pasivos ante la sugerencia de la recepcionista. Uno se descalza con dejadez; despu&eacute;s de patear medio pa&iacute;s, desatarse los cordones y abandonar tu par de adidas es como atar al perrete en un &aacute;rbol y entrar un momento al supermercado, esperas que permanezca all&iacute; cuando regreses pero nadie te lo puede garantizar: una vana resignaci&oacute;n. Exponer unas zapatillas de marca en el pa&iacute;s donde las fabrican y en la misma calle donde las venden a 250.000 VND (10 pavos), es el ejemplo m&aacute;s ilustrativo del gimoteo occidental ante ciertos h&aacute;bitos orientales.
    </p><p class="article-text">
        Una vez descalzos, el Sr. Nino te recibe con una interminable melena color drag&oacute;n de hielo que afianza su perfil hier&aacute;tico. Sabe ingl&eacute;s perfectamente, pero no le gusta hablarlo con los turistas. Tampoco habla vietnamita. Se expresa con el lenguaje del manga, no se le entiende, pero se intuye que tienes que darle el pasaporte antes de subir a la habitaci&oacute;n, que debes visitar la Ciudad Imperial y que el desayuno es a las siete.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El folleto informativo del hotel indica que todos los d&iacute;as, al amanecer, se puede contemplar c&oacute;mo medita el Sr. Nino. Es realmente impactante. A las seis de la ma&ntilde;ana bajamos para verlo. La recepcionista nos dijo que ten&iacute;amos que observarlo desde nuestro balc&oacute;n. A&uacute;n en duermevela, obedecimos como anestesiados, salimos a la terraza y nos despertamos de un suspiro. El puto Sr. Nino estaba encaramado en la cornisa m&aacute;s elevada del edificio de enfrente. Meditando en las alturas, como la clase pol&iacute;tica. Cuarenta minutos de aislamiento mental que acaban cuando el Drag&oacute;n Helado (que es lo que viene a significar Sr. Nino) despliega sus articulaciones y desciende de un salto a la escalinata de entrada para recibir a los primeros hu&eacute;spedes e indicarles que deben descalzarse.
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        <strong>Real Madrid</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ha Giang - 13 SEP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas aldeas &eacute;tnicas del norte no son conscientes de ser pobres, al menos tal y como concebimos la pobreza: una interpretaci&oacute;n opuesta a la noci&oacute;n neoliberal de la riqueza. A fin de cuentas, somos nosotros los que acabamos aqu&iacute; buscando algo m&aacute;s que la contemplaci&oacute;n de una imponente naturaleza. Asaltamos sus monta&ntilde;as y ahuyentamos el silencio con el rugido del tubo de escape. No es lo &uacute;nico que les quitamos. Materializamos la soledad del valle y se la arrebatamos. No solo les traemos ruido, tras la estela de nuestras motos llegan camiones cargados de arcilla, hierro y cemento. Les hemos tra&iacute;do la civilizaci&oacute;n m&aacute;s atroz. Lo caminos ser&aacute;n carreteras, los puertos de monta&ntilde;a, miradores, y las aldeas, meros complejos hoteleros.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos la osad&iacute;a de complacernos al expresar el acierto de visitar la provincia de Ha Giang antes de que sea irremediablemente explotada por el turismo. Y un sedimento de mezquindad, en el fondo de nuestra conciencia, nos impide ver lo que realmente somos: turistas. Uno no es viajero ni aventurero ni n&oacute;mada por regalarle una camiseta del Real Madrid a un ni&ntilde;o descalzo que ni siquiera sabe lo que es el f&uacute;tbol. Est&aacute;n tan acostumbrados a no tener nada que hasta un regalo les asusta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&nbsp;</strong><strong>&iexcl;Ufff!</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cat Ba - 18 SEP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cat Ba tambi&eacute;n es conocida como &ldquo;la isla de los monos&rdquo;, pero llevamos aqu&iacute; dos d&iacute;as y a&uacute;n no sabemos por qu&eacute;. No logramos constatar el reclamo tur&iacute;stico y empezamos a sospechar que solo se trata de eso, de un reclamo tur&iacute;stico. Debido a la cantidad de oriundos que llevan una camiseta con el <em>claim</em> &ldquo;Save the langurs&rdquo;, surge una breve esperanza que se esfuma cuando te enteras que solo quedan cuarenta ejemplares en la isla. Las playas paradis&iacute;acas que te promete Google Maps tambi&eacute;n son infundadas. Solo hay hoteles en construcci&oacute;n. La &uacute;nica actividad tur&iacute;stica rese&ntilde;able es el <em>trekking</em> que hemos hecho hoy.
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        Al adentrarse en la jungla, a uno se le quitan las tonter&iacute;as. Tan pronto como la maleza te cubre el cogote y el ox&iacute;geno se transforma en una humedad irrespirable, el mono de aventura se evapora. A medida que remontamos los repechos, el sopor es m&aacute;s sopor&iacute;fero. Desde alg&uacute;n punto de la selva llegan sonidos indescifrables tra&iacute;dos por el eco. Pueden ser silbidos, o quiz&aacute;s graznidos. Lo &uacute;nico evidente es que son ruidos de la fauna salvaje. Sin embargo, solo vemos animales mudos. Mariposas negras como murci&eacute;lagos, lagartos con crestas azules que cruzan el sendero sin mirar y un sapo venenoso (los sapos venenosos no emiten sonidos).
    </p><p class="article-text">
        A medida que ascendemos la monta&ntilde;a k&aacute;rstica, los silbidos son m&aacute;s n&iacute;tidos. Nos pareci&oacute; ver una cola de tibur&oacute;n, pero creemos que fue un espejismo. Tras una hora de subida, se corona el mirador. Todos los exploradores que consiguen llegar reaccionan igual: &ldquo;&iexcl;Ufff!; &iexcl;Wow!&rdquo;. Lo primero imagino que por la fatiga, y lo segundo por unas vistas indiscutiblemente asombrosas. Aunque sin monos. Solo hay un gu&iacute;a vietnamita imitando el sonido de los monos con un silbato ecol&oacute;gico que elabora en dos segundos gracias a una hoja ex&oacute;tica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>La playa imposible</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bah&iacute;a de Lan Ha - 22 SEP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Toda revelaci&oacute;n sucede en un instante. No hace falta m&aacute;s que un segundo para hallar la trascendencia. Exactamente, las 109 cent&eacute;simas que transcurren desde que tomas impulso en la borda hasta que te sumerges por completo en el Mar de China Meridional. Un salto al vac&iacute;o es todo lo que se necesita para saber que pasamos el 99 % de nuestro tiempo esperando alguna revelaci&oacute;n; alguna novedad.
    </p><p class="article-text">
        Hoy hemos descubierto la oscuridad. En el fondo de unas aguas y en la profundidad de una cueva. Despu&eacute;s de varios minutos buceando solos y a oscuras, hemos emergido en un cr&aacute;ter lleno de agua. Una especie de cenote encerrado por una monta&ntilde;a al que solo se puede acceder desde el mar. Atravesar la roca bajo el agua te deja muerto. Una vez en el cenote, tratando de flotar sin energ&iacute;a, eres libre de decidir si continuar la expedici&oacute;n con el resto de aventureros o regresar solo a mar abierto. El cansancio va domando poco a poco la adrenalina cuando hay que adentrarse en otra cueva. Esta vez, el gu&iacute;a nos advierte de la existencia de estalagmitas, no por nuestra seguridad, sino para que las esquivemos y no las erosionemos con nuestro cr&aacute;neo. La presi&oacute;n del agua y el miedo te obligan a cerrar los ojos, cuando los vuelves a abrir, apareces en la playa imposible. Aun con los pulmones en los bolsillos del ba&ntilde;ador, se admira la ins&oacute;lita existencia del lugar. Por razones obvias, nunca ha sido fotografiado. Da la impresi&oacute;n de que nadie ha pisado jam&aacute;s esa arena fresca. Un lugar secreto custodiado por una naturaleza salvaje. Nada puede ser m&aacute;s revelador que la virginidad.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico rastro humano era el de una tapa de yogur azucarado. Su fecha de vencimiento indicaba que caducaba hoy mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/estampas-vietnam-ii_1_7156545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 23:00:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estampas desde Vietnam (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estampas desde Vietnam]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/estampas-vietnam_1_7156551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>Pre&aacute;mbulo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de escribir esta suerte de pre&aacute;mbulo emana del sentimiento de impostura que alberga este articulista. En su d&iacute;a se me otorg&oacute; este espacio para hablar sobre series y tendencias audiovisuales del momento. Cometido que, si bien desde primera hora trat&eacute; de abordar con relativa pericia y sacrificio, pronto termin&oacute; por aburrirme. Posiblemente porque la mayor&iacute;a de series que me tragaba tambi&eacute;n lo hac&iacute;an. Entonces, trat&eacute; de camuflar lo que s&iacute; me apetec&iacute;a escribir entre lo que no.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, habl&eacute;, por ejemplo, sobre c&oacute;mo los nuevos medios sociales abruman nuestra clarividencia con la excusa de opinar sobre los opinadores cuando termin&oacute; la &uacute;ltima temporada de <em>Juego de Tronos</em>. Escrib&iacute; sobre la urgencia con la que se impone la rutina de nuestros d&iacute;as cuando se estren&oacute; la maravillosa serie documental de <em>Chernobyl</em>. Tambi&eacute;n intent&eacute; reflexionar sobre el brusco choque que sufren aquellos valientes que tratan de romper con su vida para buscar otra cuando vi <em>Dolor y Gloria</em>, la &uacute;ltima de Almod&oacute;var. Y as&iacute;, buscando pretextos, iba escribiendo lo que m&aacute;s o menos quer&iacute;a. Siempre velando por el estricto cumplimiento de mi cometido. Primero desarrollaba el argumento y luego buscaba una serie que lo complementara. Esto es, una metodolog&iacute;a poco met&oacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que les vengo a contar toda esta ristra de solipsismos inadecuados con el prop&oacute;sito de legitimar el art&iacute;culo que sigue m&aacute;s abajo. Lo pueden leer sin m&aacute;s, evitando este exordio que no les sirve de nada y que les deber&iacute;a importar una mierda. No hace mucho, uno de los responsables de este medio me dio permiso, literalmente, <em>para saltarme el gui&oacute;n cuando quisiera</em>. Algo que, por supuesto, me apetece aprovechar tanto que no s&eacute; si volver&eacute; a escribir sobre series, o siquiera si volver&eacute; a escribir aqu&iacute; despu&eacute;s de estas declaraciones. En &uacute;ltima instancia, lo que viene a continuaci&oacute;n no deja de ser un art&iacute;culo sobre viajes dentro de un espacio sobre series. Y la semana que viene tengo intenci&oacute;n de hacer exactamente lo mismo. El art&iacute;culo se titular&aacute;, para sorpresa de propios y extra&ntilde;os, <em>Estampas desde Vietnam (II)</em>.
    </p><p class="article-text">
        PD: aunque resulte evidente, confirmo la autor&iacute;a del viaje. Este servidor ha estado recorriendo Vietnam durante varias semanas. Experiencia de la que se podr&iacute;an desprender un sinf&iacute;n de consejos &uacute;tiles y recomendaciones para futuros viajeros. Pero no es el caso. Lo que sigue no son m&aacute;s que las ocurrencias de un sedentario que se crey&oacute; n&oacute;mada durante 23 d&iacute;as.
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        <strong>En cuclillas</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hanoi - 29 AGO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno llega a Hanoi y se siente desbordado, como rebosado por las calles sopor&iacute;feras. El tema es que se trata de otra dimensi&oacute;n. M&aacute;s reducida, si prefieren, pero tambi&eacute;n m&aacute;s ingente que Madrid. En este habit&aacute;culo, mientras nosotros nos contorsionamos, ellos trepan por toda la ciudad y a&uacute;n les da tiempo de sentarse en taburetes de juguete y poner los pies, con sobradez, sobre una mesa igual de min&uacute;scula. Otros se sientan sobre sus propios tobillos y asumen su flexible ergodin&aacute;mica en cuclillas, sin levantar el tal&oacute;n de la superficie. Pru&eacute;benlo, es una figura imposible.
    </p><p class="article-text">
        A ras del suelo, con los pies en tierra y las inquietudes aterrizadas, se debe sentir mejor el paso del tiempo. Por eso corren todo el rato. Hasta que paran, vuelven a sentarse en cuclillas o ponen los pies encima de la mesa. Y miran con indiferencia contemplativa a los viajeros, como si ya hubieran encontrado lo que nosotros andamos buscando.
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        <strong>La fogata</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoi An - 30 AGO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el balc&oacute;n del hotel, como emergiendo de la imposibilidad, arde una fogata controlada por varias chapas. Naturalmente, es improvisada, pero indica algo que de momento nos es ignoto. Ma&ntilde;ana preguntaremos a la recepcionista. Solo vemos c&oacute;mo el padre de una familia quema un mont&oacute;n de billetes. Est&aacute; diluviando por segunda noche consecutiva pero la llama sigue crepitando con desparpajo. Apenas escoltada por la frondosa y urbana vegetaci&oacute;n, la fogata parece una perfecta alegor&iacute;a de Vietnam.
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        <strong>Toque de queda</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoi An - 31 AGO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha apagado todo el bullicio y caminamos por el silencio penumbroso del <em>Old Town</em>. A medida que se van desvaneciendo los incontables farolillos chinos, el color de Hoi An toma un brillo anaranjado que el relente de medianoche convierte en alm&iacute;bar. Las alcantarillas lo van asimilando como pueden. De repente, una m&uacute;sica occidental interrumpe el toque de queda. Solo las ratas y los turistas arrebatan, moment&aacute;neamente, la imposible soberan&iacute;a de estas calles viejas. Dentro de cuatro horas se abrir&aacute;n todas las puertas, saldr&aacute;n los tenderetes de sedas y los de antig&uuml;edades orientales y los de cuadros pintorescos y los de <em>souvenirs</em> y los de comida callejera. Espantaran el hambre de las ratas y nuestro rastro. Seguir&aacute; lloviendo y un multicolor desbordar&aacute; de vida el puente del r&iacute;o Thu Bon (que Google curiosamente traduce como &ldquo;tanque de recogida&rdquo;). Una rutina &mdash;la de encender y apagar los colores&ndash; interrumpida &uacute;nicamente por el ir y venir de transe&uacute;ntes maravillados.
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        <strong>B&aacute;lsamo de tigre</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tam Coc - 2 SEP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una leyenda milenaria cuenta que este b&aacute;lsamo cura cualquier mal. Solo es una leyenda, como Hoi An, pero su aroma le otorga cierta credibilidad al cuento. Huele igual que el aliento de un tigre despu&eacute;s de mascar menta. Fino y voraz; ex&oacute;tico y peligroso. Si te acercas demasiado al frasco que lo conserva, una fragancia mortal te atraviesa el pecho. Pero si lo olfateas respetuosamente, el tigre te cuenta su propia leyenda.
    </p><p class="article-text">
        Hace seis siglos, en mitad de una leg&iacute;tima batalla contra los chinos por defender su propia tierra, los vietnamitas &mdash;que eran menos&mdash; estaban a punto de ser vencidos. La inmersi&oacute;n imperial hab&iacute;a conseguido entrar f&aacute;cilmente por las monta&ntilde;as del noroeste y estaban a punto de hacerse con el valle de Ninh Binh, en el centro del norte. Todo parec&iacute;a depender de esa batalla en mitad de la jungla monz&oacute;nica, sin caballos, pero con tigres. La derrota era inminente hasta que apareci&oacute; un tigre vietnamita gigante. Mat&oacute; a ocho chinos de un zarpazo y a otros tanto los devor&oacute; de un solo mordisco. Fustig&oacute; a siete con el rabo mientras fulminaba a cinco con la zarpa. Pero fue insuficiente. De repente, el tigre se lament&oacute; inesperadamente con un rugido estremecedor y cay&oacute; abatido en la frondosidad. Tres chinos hab&iacute;an reptado hasta su vientre y lo hab&iacute;an rajado. En ese momento, los vietnamitas ensartaron por la espalda a los tigricidas y se agazaparon en el vientre de la fiera. Lamieron su sangre derramada y una fuerza bestial, regada por el miedo, les brot&oacute; de las arterias. Acabaron con el Imperio Chino en cuesti&oacute;n de tres noches.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el b&aacute;lsamo de tigre se usa como loci&oacute;n antimosquitos.
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        <strong>Solo al alcance de mortales</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ninh Binh - 3 SEP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Han pasado ya m&aacute;s de seis siglos desde que la paradoja del azar obr&oacute; su capricho en Ninh Binh. Para subir hasta este altar natural es necesario imponerse -con rigor y constancia budista- a 7.663 escalones vertiginosos. El mismo n&uacute;mero de norvietnamitas que muri&oacute; defendiendo este valle del dios Drag&oacute;n chino. El asedio dur&oacute; d&eacute;cadas, lo suficiente para que los tozudos aldeanos pudieran horadar la escalera celestial. Sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s del primer descenso del dios Drag&oacute;n, los guerreros vietnamitas m&aacute;s &aacute;giles subieron al pico y lo mataron con afilados discos de diamantes. El fuego derramado del Dios erosion&oacute; la piedra caliza dejando la orograf&iacute;a accidentada que hoy se contempla: una fortaleza natural imposible de driblar para los dioses chinos. Solo al alcance de mortales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/estampas-vietnam_1_7156551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Sep 2019 21:21:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estampas desde Vietnam]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yacer en el Mediterráneo]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/yacer-mediterraneo_1_7156557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Llegaban al encuentro gentes de casi todos los lugares, aspecto, especie y condici&oacute;n. El Caf&eacute;-Bar Mediterr&aacute;neo era una suerte de colmena incesante capaz de absorber todos sus recursos en una sola velada. Sus responsables se esmeraban cada d&iacute;a para que todas sus noches fueran &uacute;nicas y exclusivas. Abastec&iacute;an el establecimiento con licores afrodis&iacute;acos, importaban manjares que hac&iacute;an traer directamente desde las Ant&iacute;podas, contrataban a los muchachos m&aacute;s habilidosos de los mejores circos y a se&ntilde;oritas de tez tostada nunca antes vistas por all&iacute;. Ante tal exuberancia y tras varias noches de fiesta, la prensa denomin&oacute; &ldquo;gatsbyterianos&rdquo; a sus invitados, algo que no debi&oacute; gustar mucho a sus due&ntilde;os, no tanto por el s&iacute;mil del apodo sino por la lujuria que representaba. Lejos de pasar inadvertido, el fen&oacute;meno Mediterr&aacute;neo &mdash;como toda ostentaci&oacute;n&mdash; se extendi&oacute;. Sembr&oacute; c&aacute;tedra en el desenfreno sofisticado y de un verano para otro emergieron multitud de caf&eacute;s en otros lugares que promulgaban el mismo credo suntuoso.
    </p><p class="article-text">
        Fue el principio del fin para el Caf&eacute;-Bar. La demanda de libertinaje exquisito disminuy&oacute; y el Mediterr&aacute;neo tuvo que abrir sus puertas a una masa menos refinada pero con el mismo hambre de juerga. El local no tuvo conocimiento de su aforo hasta que un d&iacute;a lo revent&oacute;. Los v&iacute;veres no alcanzaban y lo jefes tuvieron que explotar todo el patrimonio de la zona para poder emborrachar al personal. Tal vez lograran recuperar la fama durante unos a&ntilde;os, pero ciertamente solo fue un breve espejismo antes de la decadencia. Hoy apenas quedan vestigios de lo que fue un para&iacute;so mundano. El Mediterr&aacute;neo sigue existiendo a duras penas, arrastr&aacute;ndose sediento en busca de una fuente que lo revitalice. Nunca la encontrar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora uno entra al bar y apenas puede distinguirlo de un vertedero. La basura se apila en la entrada porque el patio trasero se usa como chatarrer&iacute;a. El polvo se asienta en los estantes dejando los islotes n&iacute;tidos de las botellas. Nada m&aacute;s acceder, a la izquierda, una larga hilera de rufianes fatuos beben tequila en la barra y miran descaradamente a las pocas chicas que se mueven en la pista de baile. De vez en cuando uno se aproxima, alardea un poco y se vuelve. Y as&iacute; toda la noche hasta que finalmente se frustran. Otros tantos individuos, en silencio, lo contemplan todo desde la parte baja del Mediterr&aacute;neo. Recostados enigm&aacute;ticamente en los sof&aacute;s, fuman opi&aacute;ceos ar&aacute;bigos y de tanto en tanto sueltan una risilla de conmiseraci&oacute;n. Pero lo m&aacute;s extra&ntilde;o del lugar es la sala de juegos, a la derecha de la pista de baile. Siempre hay dos hombres enjutos jugando al billar. Llevan el sombrero muy calado y beben todo el rato a sorbos pausados. Se mueven alrededor del tapiz latina y lentamente. Ninguno quiere meter la bola negra. Se miran, se desaf&iacute;an y se enga&ntilde;an con vanas palabras. Pareciera que el juego va m&aacute;s all&aacute; del naufragio de la negra. Todo es tan inveros&iacute;mil en los lugares decadentes&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/yacer-mediterraneo_1_7156557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Aug 2019 21:01:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Yacer en el Mediterráneo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pan y chocolate]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/pan-chocolate_1_7156558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pueblo se derrumbaba tras &eacute;l. Desde las profundidades erupcionaban ruidos demenciales como de una agon&iacute;a infernal que derret&iacute;a la paz. Grietas repentinas hac&iacute;an crujir los cimientos del pasado y taludes continentales engull&iacute;an la parsimonia de las casitas de cal muerta. Como todos los de su a&ntilde;o, Salvador Mallo cogi&oacute; lo imprescindible y sali&oacute; corriendo a la calle sin mirar atr&aacute;s. Toda la horda de j&oacute;venes se apresuraba instintivamente hacia la estaci&oacute;n de ferrocarril, el &uacute;nico lugar que los podr&iacute;a salvar de todo aquel hundimiento. Estaba atardeciendo y el tren sin retorno estaba a punto de arribar. A pesar del caos que supon&iacute;a la espera, sinti&oacute; un ligero entusiasmo una vez comprob&oacute; la estabilidad del and&eacute;n. Al volver la vista atr&aacute;s supo que jam&aacute;s volver&iacute;a, como tampoco volver&iacute;a a ser joven.
    </p><p class="article-text">
        Justo en ese momento comprendi&oacute; que envejecer era el &uacute;nico argumento de la vida; ni m&aacute;s ni menos que lo que su abuelo Jaime, sentado en su rebate, le intent&oacute; decir cuando cumpli&oacute; catorce a&ntilde;os y apenas recibi&oacute; regalos en forma de dinero. Aun en la senilidad, le seguir&iacute;a repitiendo que la muerte llama a la puerta dos veces en la vida: cuando el ni&ntilde;o toma conciencia y cuando el viejo la pierde. Estremecido por la inquietud que provoca el avispero de la muchedumbre, trat&oacute; de encontrar alg&uacute;n rostro conocido. Primero pens&oacute; en Fermina Daza, pero el humo ennegrec&iacute;a la atm&oacute;sfera y era imposible advertir su cara morena. Le faltaba el aire. El aturdimiento se impuso al desasosiego y su memoria lo traslad&oacute; hasta esa noche en la que, contra todo pron&oacute;stico, Fermina Daza mud&oacute; su compostura de ni&ntilde;a encantadora para sonreirle sagazmente. Salvador Mallo solo recobr&oacute; el sentido cuando el tren le encandil&oacute; el presentimiento con sus enormes luces de esperanza y su bramido de bestia cansada. Iba desbordado. Repleto de gente que nunca antes hab&iacute;a visto y cuya mirada de estupefacci&oacute;n le recordaba a la de su madre cuando lo vio marcharse.
    </p><p class="article-text">
        El tren sin retorno nunca paraba, sus pasajeros deb&iacute;an correr en paralelo y saltar dentro. Salvador Mallo inici&oacute; una carrera que no supo si acabar&iacute;a, lanz&oacute; su saco al vag&oacute;n y antes de subirse ote&oacute; de soslayo la lejan&iacute;a. Vio a los suyos quemarse impasiblemente. Tom&oacute; impulso, salt&oacute; y se qued&oacute; impert&eacute;rrito bajo el dintel mirando las ascuas de su pasado. Antes de desmayarse record&oacute;&hellip; El pan tostado con cuatro obleas de chocolate que la abuela preparaba para merendar&hellip; Aquellos d&iacute;as azules al solaz del limonero&hellip; El dolor de envejecer y dejar atr&aacute;s recuerdos que el tiempo transformar&iacute;a en sentimientos&hellip; La gloria de sentirse vivo a pesar de la vida y su caprichosa obstinaci&oacute;n por llevarnos adonde nunca sabemos llegar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/pan-chocolate_1_7156558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Aug 2019 14:10:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pan y chocolate]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tertulia de jubilados]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/tertulia-jubilados_1_7156559.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los mi&eacute;rcoles a la una la emisora del pueblo ofrece una deliciosa tertulia de jubilados a sus oyentes. Es lo mejor de la programaci&oacute;n. Si una de las m&aacute;ximas premisas de cualquier medio es ce&ntilde;irse a su l&iacute;nea editorial (si es que la tiene), la tertulia de jubilados de la cadena SER Palma es el espacio m&aacute;s fidedigno a la esencia popular de la radiofon&iacute;a local: ser la voz del pueblo. Nunca logro diferenciar las voces, pero intuyo que participan tres se&ntilde;ores y la conductora. La tertulia toma su cariz m&aacute;s puro c&oacute;mo subg&eacute;nero period&iacute;stico de opini&oacute;n porque sencillamente solo se ci&ntilde;e al rigor comunicativo de la naturalidad. Se tercian los asuntos a tratar sobre la marcha y la conductora lo hace francamente bien al permanecer callada la mayor parte del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Los temas pueden ser bastantes recurrentes, pero no por ello menos interesantes. Casi siempre hay uno que toma la voz cantante, y suele ser el m&aacute;s preocupado por el orden, la convivencia entre los vecinos y la limpieza. Otro siempre ofrece un detallado censo de la localidad al referirse por nombre y apellidos a los part&iacute;cipes de las muchas historias que cuentan. Debe ser un personaje conocido, o al menos tiene pinta de dar los buenos d&iacute;as con bastante protocolaridad. El tercero, cuya dicci&oacute;n es tan indescifrable como embaucadora, vela a menudo por el peque&ntilde;o negocio y el campo. Conoce muy bien todos los bares y presume &mdash;no es para menos&mdash; de ello. El anecdotario es incalculable y el uso del refranero meridianamente admirable. El pasado mi&eacute;rcoles hablaron sobre la necesidad de una buena gesti&oacute;n del medio ambiente en el &aacute;mbito municipal. Una de las varias medidas que propon&iacute;an invitaba a los viandantes a recoger escrupulosamente la mierda de sus mascotas y, a ser posible, llevar una botellita de agua para derramar sobre el or&iacute;n del perro.
    </p><p class="article-text">
        Por una suerte de cavilaciones contradictorias, valor&eacute; la idea de escribir una especie de paradoja entre los tertulianos jubilados y nuestros pol&iacute;ticos parlamentarios. Pero obviamente no encontr&eacute; similitudes. Lo m&aacute;s que podr&iacute;a haber salido era una perfecta ant&iacute;tesis entre la sabidur&iacute;a de los primeros y la necedad deliberada de los segundos. As&iacute; que opt&eacute; por hablar aqu&iacute; como ellos hablan, sin ning&uacute;n tipo de gui&oacute;n pero con sus ideas bien claras; sin atisbo alguno de pretensiones personales, solo alegatos al bien com&uacute;n; sin una pizca de elocuencia, pero con toda la afabilidad posible; sin el ego&iacute;smo enmascarado de los ocupados, pero con el alma limpia de los hombres buenos. Los corrillos de nuestros abuelos son como los veranos en el pueblo: te recuerdan que lo imperecedero solo pasa por salir al fresco, tomarse una cerveza y charlar abiertamente con los amigos. Hacer planes de fin de semana y enterarse qui&eacute;n es esa chiquilla que anda engatusando a tu colega, decir adi&oacute;s sin despedirse y volver a casa en chanclas. Tal vez eso sea lo &uacute;nico que recordemos en medio siglo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/tertulia-jubilados_1_7156559.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Aug 2019 19:27:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tertulia de jubilados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La boda no es noticia]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/boda-no-noticia_1_7156560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A las 12:03 del pasado jueves 18 de julio, Teresa ingresaba en estado de coma en el Hospital de Don Benito-Villanueva de la Serena (Badajoz) intoxicada por una ingesta excesiva de &aacute;cido lipoico, un suplemento alimenticio que contribuye a quemar grasas. Veinticuatro horas despu&eacute;s se produc&iacute;a su muerte cerebral y fallec&iacute;a en la ma&ntilde;ana del viernes 19 de julio.
    </p><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as despu&eacute;s el diario digital EL ESPA&Ntilde;OL publicaba <a href="https://www.elespanol.com/reportajes/20190722/teresa-queria-perfecta-producto-gimnasio-causo-muerte/415458983_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este reportaje</a>&nbsp;: <strong>&ldquo;Teresa quer&iacute;a estar perfecta para su boda y un producto de gimnasio le caus&oacute; la muerte&rdquo;</strong>. No hay que ser periodista para identificar el marcado sesgo sensacionalista del titular. Silvia Gil, la redactora del dudoso reportaje, usa tres claros elementos despiadados para inducirnos sagazmente al clic: afirma que Teresa quer&iacute;a &ldquo;estar perfecta&rdquo;, una mera suposici&oacute;n sin rigor period&iacute;stico que podr&iacute;a hacernos pensar en una equivocada obsesi&oacute;n de la joven con su f&iacute;sico; habla de una boda futura, dato irrelevante con el que se pretende inflar un dramatismo que ya presentan los hechos por s&iacute; mismos; y por &uacute;ltimo, usa la expresi&oacute;n &ldquo;producto de gimnasio&rdquo; en lugar de suplemento alimenticio o cualquier otro tecnicismo qu&iacute;mico, ligando el caso a una imagen superficial y desacertada del mundo fitness.
    </p><p class="article-text">
        El descaro insolente del titular es solo la punta del iceberg de un texto atiborrado de novelismo insensible. La informaci&oacute;n es concienzudamente tejida para confeccionar una historia emotiva: <strong>&ldquo;[...] estaba en esa flor de la vida que tan solo ofrece la juventud. [...] hab&iacute;a estado preparando su boda, que estaba fijada para el pr&oacute;ximo mes de febrero de 2020. Todo era perfecto&rdquo;.&nbsp;</strong>Un estilo testimonial y redundante m&aacute;s propio de la telebasura que del periodismo independiente del que siempre presume Pedro J. Ram&iacute;rez en este su peri&oacute;dico: <strong>&ldquo;El p&aacute;rroco pidi&oacute; por favor que no dieran el p&eacute;same por toda la gente que hab&iacute;a, y la cola de coches era de tres kil&oacute;metros&rdquo;, cuentan. Los que la conoc&iacute;an no se explican c&oacute;mo pudo ocurrir. Todos estaban preparados para, el pr&oacute;ximo mes de febrero, celebrar su boda&ldquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos fragmentos corresponden a los tres primeros p&aacute;rrafos del <em>reportaje</em>, pero la fechor&iacute;a se extiende con la misma crudeza hasta su punto y final. La redactora prosigue hablando de la profesi&oacute;n de su pareja, cocinero en Don Benito. Generosamente, nos ofrece datos como el nombre de su restaurante (err&oacute;neo, por cierto) o los &eacute;xitos que ha cosechado; [&iquest;Es verdad que habla hasta de una receta?]. Sugiere que la joven deb&iacute;a estar bien informada sobre dietas saludables porque su pareja es cocinero. Se atreve a contar c&oacute;mo el futuro matrimonio recib&iacute;a comentarios halagadores en las redes sociales. Incluso destaca lo guapos, simp&aacute;ticos y profesionales que eran los dos. Y, por supuesto, no se olvida de contar que Teresa ya hab&iacute;a comprado su traje de novia.
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento informativo del <em>reportaje</em> es sencillamente deleznable, ya sea analizado desde el c&oacute;digo &eacute;tico period&iacute;stico m&aacute;s ortodoxo o valorado desde la opini&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s banal. Este art&iacute;culo solo es un ejemplo bochornoso de un mal end&eacute;mico que sufrimos diariamente en todos los medios: el morbo. La informaci&oacute;n seria, responsable y s&oacute;lidamente contrastada no llena bolsillos. El rumor, la vida privada y el cinismo s&iacute;. La gran mentira del periodismo es su b&uacute;squeda de la verdad, una b&uacute;squeda de causas perdidas.
    </p><p class="article-text">
        Teresa tom&oacute; una dosis excesiva de &aacute;cido lipoico, lo que deriv&oacute; en una intoxicaci&oacute;n que horas despu&eacute;s provocar&iacute;a un fallo multiorg&aacute;nico. Este compuesto presenta funciones fisiol&oacute;gicas favorables para nuestro organismo y destaca por facilitar la metabolizaci&oacute;n de nutrientes energ&eacute;ticos como las grasas. Se encuentra en alimentos como las espinacas, el br&oacute;coli, las patatas, la levadura, los tomates, las coles, las zanahorias etc. Es cierto que la cantidad de &aacute;cido lipoico que la dieta nos aporta puede ser escasa, pero el cuerpo es capaz de generarlo solo. En cualquier caso, no es un nutriente como tal, su efecto no est&aacute; demostrado en humanos, no existe una cantidad recomendada ni un l&iacute;mite de seguridad. No est&aacute; regulado para su comercializaci&oacute;n con receta. En definitiva, no est&aacute; prescrito ni m&eacute;dica ni cient&iacute;ficamente, igual que otros muchos suplementos.
    </p><p class="article-text">
        En un reciente art&iacute;culo de EL PA&Iacute;S, un experto afirma que una ingesta de 50 miligramos al d&iacute;a es suficiente para aumentar la actividad fisiol&oacute;gica. Para causar la muerte, son necesarias ingestas de entre 6 y 10 gramos de &aacute;cido lipoico, es decir, una cantidad entre 60 y 100 veces superior. A&uacute;n as&iacute;, el experto aclara que existen muchos nutrientes y compuestos que son ingeridos en altas cantidades sin que pase nada porque el cuerpo termina expuls&aacute;ndolos. As&iacute; pues, hay que esperar a la autopsia para saber cu&aacute;l fue la verdadera causa del desenlace fatal.
    </p><p class="article-text">
        Estos &uacute;ltimos datos arrojan luz sobre el debate de fondo tras los hechos: &iquest;por qu&eacute; es legal la comercializaci&oacute;n de sustancias que no est&aacute;n prescritas por la comunidad m&eacute;dica? &iquest;Si estos complementos fueran totalmente inofensivos, no estar&iacute;an respaldados 100% por la salud p&uacute;blica? Y lo que es peor, &iquest;se aprovecha la industria de una sociedad hipnotizada por estereotipos y c&aacute;nones de belleza?
    </p><p class="article-text">
        Todo acontecimiento, por nimio que parezca, ofrece lecturas transversales que desembocan en asuntos realmente trascendentales para todos. Pero en estos tiempos cel&eacute;ricos no hay m&aacute;rgenes para la profundidad period&iacute;stica. El <em>reportaje</em>&nbsp;de EL ESPA&Ntilde;OL es negligente y corrosivo por dos motivos: primero, por la falta de sensibilidad y respeto al aprovecharse de una desgracia familiar para generar c&iacute;nicamente una historieta morbosa; segundo, por la ausencia del c&oacute;digo deontol&oacute;gico period&iacute;stico cuya m&aacute;xima es aportar informaci&oacute;n realmente relevante y &uacute;til a la sociedad. El art&iacute;culo tiene 104 comentarios entre los que me cuesta encontrar alguno que no refiera la desfachatez deliberada con la que se escribe.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s de publicarlo, EL ESPA&Ntilde;OL sacaba <a href="https://www.elespanol.com/reportajes/20190724/teresa-enfermera-preparaba-murio-tomar-quemagrasa-internet/416208594_0.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro &lsquo;reportaje&rsquo; de seguimiento</a>&nbsp; con el siguiente titular: <strong>&ldquo;Teresa, la enfermera que preparaba su boda, muri&oacute; tras tomar un quemagrasa de Internet&rdquo;. </strong>Aunque en su desarrollo se haga m&aacute;s hincapi&eacute; en el &aacute;cido lipoico, se sigue manteniendo el tono sensacionalista y hablando de la boda: <strong>&ldquo;Muerte a punto de casarse&rdquo;</strong>, reza el &uacute;ltimo ladillo del texto. Otros medios nacionales han realizado una cobertura generalmente correcta de lo acontecido. Telecinco no. A continuaci&oacute;n, se exponen diversos titulares de la noticia:
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muere una mujer en Badajoz tras tomar un suplemento para quemar grasa, </strong></em><strong>EL PAIS</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muere una joven al ingerir &aacute;cido lipoico, un suplemento para quemar grasas</strong></em><strong>, EL MUNDO</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muere una joven en Don Benito (Badajoz) por intoxicarse con un suplemento para adelgazar</strong></em><strong>, ABC </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Fallece una joven de 28 a&ntilde;os de Don Benito por intoxicarse con un producto de fitness</strong></em><strong>, HOY</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muere una joven por una posible intoxicaci&oacute;n por ingesta de &aacute;cido lipoico</strong></em><strong>, 20 MINUTOS</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Muere una joven por una posible intoxicaci&oacute;n de un suplemento &lsquo;quema grasas&rsquo;</strong></em><strong>, LA VANGUARDIA </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Se iba a casar en febrero pero se intoxica y muere al exceder la dosis de un producto de fitness, </strong></em><strong>TELECINCO </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/boda-no-noticia_1_7156560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jul 2019 20:04:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La boda no es noticia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dios ha muerto]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/dios-muerto_1_7156561.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        A finales de la primera d&eacute;cada del tercer milenio, un presidente estadounidense dijo: &ldquo;Dios ha muerto. Y lo hemos matado nosotros&rdquo;. Esa misma noche, Ram&oacute;n Garc&iacute;a agradec&iacute;a a la audiencia su fidelidad y desped&iacute;a la &uacute;ltima emisi&oacute;n del Grand Prix, la panacea televisiva de los veranos en familia. Podr&iacute;a tratarse de una simple coincidencia, pero algo revelador subyace tras los hechos. El presidente no hablaba de teolog&iacute;a, sino de la influencia omnipotente de los medios. <em>The Loudest Voice</em>, de Showtime, pone de manifiesto la religi&oacute;n de los mass media y el cosmos del demiurgo con m&aacute;s adeptos de la historia: la televisi&oacute;n, polite&iacute;sta y predicadora, que a ra&iacute;z del 11-S evolucion&oacute; definitivamente hacia su credo m&aacute;s agresivo y adoctrinador.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico arma de seducci&oacute;n masiva capaz de hipnotizar nuestra atenci&oacute;n e inducirnos hacia conflictos inexistentes. Hoy yace sobre su propio altar. Desde hace a&ntilde;os su credibilidad se desangra ante el retablo publicitario. Muy pocos profesan ya su fe. Su palabra simple, sesgada y boba se impone en consejos de administraci&oacute;n. Se ha destapado su farsa y se ha desvelado la f&oacute;rmula de su dormidera perfecta: dar a la audiencia lo que necesita sin que &eacute;sta sea consciente de su necesidad. Pero ya nadie se cree nada; nadie se cree a nadie. La desconfianza cierne un nuevo paradigma individualista sobre las cabezas de unos feligreses sin m&aacute;s templos que sus propios cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n entendida como medio informativo exp&iacute;a su enga&ntilde;o y da sus &uacute;ltimos estertores. Aquella que impuls&oacute; a Estados Unidos hacia la masacre de Irak sin m&aacute;s motivos que salvaguardar los valores de un sue&ntilde;o americano que hoy es una pesadilla surrealista. Aquella que todos los veranos nos llena la nevera. A&ntilde;os atr&aacute;s, cuando Ramontxu, se sacaba el mel&oacute;n y la sand&iacute;a para cenar, nada tan fresco, ligerito y familiar como el Grand Prix para irse a dormir. Tambi&eacute;n hab&iacute;a buena carnaza congelada: fichajes y culebrones, olas de calor nunca antes sufridas y un crimen abominable sin resolver. Si el refrito pol&iacute;tico la cagaba, se pon&iacute;a en la mesa toda esa carnaza con un poco de salseo borb&oacute;nico. Dios ha muerto y lo hemos matado nosotros. Quedamos libres de su doctrina y nos apresuramos, igualmente persuadidos, hacia el c&aacute;ntico de las plataformas digitales. Distinto mes&iacute;as, mismo evangelio. Solo Dios dir&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/dios-muerto_1_7156561.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2019 17:46:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dios ha muerto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cordura transitoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/cordura-transitoria_1_7156562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nunca imagin&eacute; que aquella noche trastornar&iacute;a mis d&iacute;as. Apenas la recuerdo n&iacute;tida, una fuerte lluvia limpiaba los zapatos embarrados de los j&oacute;venes antes de entrar en aquella sala. Fue esa misma ma&ntilde;ana cuando dos extra&ntilde;os chicos de la compa&ntilde;&iacute;a se acercaron levitando y nos regalaron varios pases: &laquo;t&iacute;os, ten&eacute;is que venir, vamos a reventar el aforo&raquo;. Unos d&iacute;as despu&eacute;s comprend&iacute; la met&aacute;fora: solo quer&iacute;an romper las normas. Ninguno de nosotros hab&iacute;amos o&iacute;do hablar del espect&aacute;culo The Rolling Thunder, pero all&iacute; est&aacute;bamos, total, era gratis y no hab&iacute;a nada mejor que hacer. No sol&iacute;an suceder cosas inesperadas y raramente se dejaban ver tipos mal vestidos por el pueblo. Un sospechoso retraso del espect&aacute;culo nos excus&oacute; para refugiarnos del aguacero en el bar. No sab&iacute;amos muy bien qu&eacute; co&ntilde;o hac&iacute;amos all&iacute;, aguardando para ver algo que seguramente ser&iacute;a una mierda. Pero por aquel entonces la alternativa no era muy distinta, el tiempo corr&iacute;a a nuestro favor y no nos importaba perderlo mientras beb&iacute;amos birra y esper&aacute;bamos lo inesperado.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; cu&aacute;nto dur&oacute; el concierto porque la m&uacute;sica me atraves&oacute; el sentido como el rel&aacute;mpago fulgurante traspasa la oscuridad. Instant&aacute;neamente, en mitad de la penumbra, los acordes met&aacute;licos me claveteaban los t&iacute;mpanos y la memoria me transfiguraba horizontes ins&oacute;litos. El teatrillo estaba escasamente iluminado por algunas l&aacute;mparas burdeos que languidec&iacute;an ante la vibraci&oacute;n. Toda la luz proven&iacute;a del escenario e impactaba directamente contra los rostros incr&eacute;dulos. Fuera de all&iacute;, todo estar&iacute;a como siempre. El asfalto anegado y las alcantarillas ebrias. Mis padres cenando pescado y ensalada, la TV charlataneando y el perro meando a escondidas. Y la estampa se multiplicar&iacute;a sucesivamente en los mismos salones de los mismos pisos, de los mismos edificios de los mismos barrios. Pero yo estaba escalando doce monta&ntilde;as y recorriendo otras tantas carreteras de diamantes para llegar a los confines de la palabra.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que en total tocaban unos seis o siete mel&oacute;manos (&iquest;o solo era uno?). El que cantaba se llamaba Bob y desde su primera interpretaci&oacute;n supe que todo cuanto cantaba era cierto. Hoy, despu&eacute;s de 44 a&ntilde;os, lo sigo creyendo. Dec&iacute;a que la vida no era un camino para encontrarnos a nosotros mismos, sino para crearnos constantemente aunque acab&aacute;ramos tan perdidos como enterrados. Nunca crey&oacute; en el amor porque en sus t&eacute;rminos no es posible creer, simplemente se puede saber. Aquella noche ten&iacute;a la cara pintada de blanco, seg&uacute;n explicaba, porque solo se dice la verdad cuando se lleva una m&aacute;scara puesta. El primer tipo que sali&oacute; a escena tambi&eacute;n escond&iacute;a su jeta, pero detr&aacute;s de una barba demasiado dramat&uacute;rgica y unas lentes casi prism&aacute;ticas. Me defraud&oacute;. Meses despu&eacute;s me top&eacute; con su cara en una revista.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, solo se agazapaba tras su gran barba porque era un poeta golpeante. En la fotograf&iacute;a aparec&iacute;a con Neal Cassady, otro poeta galopante con quien comenc&eacute; a descubrir mi camino. Pero solo gracias a Bob me precipit&eacute; a andarlo. Fue su franqueza, su desempe&ntilde;o envolvente el que me hizo creer en una historia que todav&iacute;a hoy dudo que fuera cierta. Puede que todo se tratara del sue&ntilde;o de una noche lluviosa, un delirio de primavera. No creo que nada de esto ocurriera realmente. Tal vez me aferr&eacute; a mi propia irrealidad y termin&eacute; siendo una v&iacute;ctima m&aacute;s del arte, esa noble causa perdida que nunca encuentra la verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/cordura-transitoria_1_7156562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jul 2019 18:16:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cordura transitoria]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urgentemente]]></title>
      <link><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/urgentemente_1_7156563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Uno est&aacute; muy tranquilo reposando su buena conciencia frente al televisor, con las preocupaciones aparcadas en el garaje tras un duro d&iacute;a de trabajo. Solo el m&oacute;vil activa nuestras alarmas a la ma&ntilde;ana siguiente. Las vidas civilizadas raramente corren peligro. Nos hallamos tan a salvo y nuestras ambiciones son tan inocuas, que nuestro instinto es m&aacute;s bien de infravivencia. Nos bebemos el caf&eacute;, nos zampamos la tostada incluso antes de untarla y cada cual retoma su propia mentira. As&iacute; es como la realidad resulta aburrida y absurda.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Valeri Leg&aacute;sov entendi&oacute;, de s&uacute;bito, la envergadura del asunto, tambi&eacute;n comprendi&oacute; la urgencia con la que se impone la supervivencia. Nada es m&aacute;s inmediato que el instinto de salvar el pellejo. Aunque la mayor&iacute;a achaque la emergencia al miedo, se trata m&aacute;s bien de incertidumbre. Los miedos se encaran, de la incertidumbre se huye. Incesantemente, adem&aacute;s, porque la vida no es otra cosa que una continua espiral de dudas que nos hunde sin que jam&aacute;s lleguemos al fondo de su cuesti&oacute;n. Y cuando lo hacemos, las respuestas son tan ignotas que las rehusamos hasta que su evidencia se acaba imponiendo. Para entonces ya es tarde y lo urgente, irremediable.
    </p><p class="article-text">
        Lo de Chern&oacute;bil fue una aberraci&oacute;n; un desd&eacute;n al conocimiento, una falta a la verdad y una oda al cinismo. &Eacute;sta es la canci&oacute;n imperante de los hombres, de todos los hombres: el poder. Aun convencidos de habitar en la estabilidad m&aacute;s leg&iacute;tima, la aut&eacute;ntica vitalidad siempre peligrar&aacute; mientras lo urgente solo sea conservar la reputaci&oacute;n. La certidumbre nos ci&ntilde;e la vista con su venda invisible. Nos asusta la duda, nos desasosiega la excepci&oacute;n. La naturaleza nunca soportar&aacute; nuestro capricho por someterla; nadie tiene tanto poder para controlarla, siquiera para entenderla. La de los hombres es una cruzada equ&iacute;voca, tan irreparable como su obcecaci&oacute;n por las naciones.
    </p><p class="article-text">
        Mientras urgentemente se vuelven a cambiar los nombres de las calles, urge la dignidad laboral. Mientras urgentemente se recicla el Parlamento, se pudren los mares. Mientras urgentemente hay que hacer esto y lo otro para ma&ntilde;ana s&iacute; o tambi&eacute;n, se agota el tiempo. Mientras urgentemente se vive, lentamente se muere.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/a-contraplano/urgentemente_1_7156563.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2019 12:15:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Urgentemente]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
