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Jota Echevarría: “Esta es una guerra en la que todos estamos a la defensiva”

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Seguramente, si uno le dijera al médico y cooperante José María -Jota- Echevarría que se le ha escogido para ofrecer el testimonio de un sanitario que lucha contra el coronavirus, lo rechazaría de plano. Al principio de esta charla, el que fuera vicepresidente de Médicos Sin Fronteras marca distancias con respecto a sus colegas que están en los hospitales y en primera línea de batalla contra ese enemigo invisible llamado Covid-19. ¿Por qué acudir entonces a Jota?

Porque pocos médicos hay en Córdoba con el historial que tiene este madrileño afincado en la ciudad. En una entrevista en esta casa hace cinco años ya dimos buena cuenta de ello: más de 20 años medicina en situaciones de conflicto, emergencia, desastre y asistencia humanitaria“. Ahora, repítanlo en alto: ”Conflicto, emergencia, desastre y asistencia humanitaria“. Son conceptos que, hasta hace unas semanas, uno asociaba a latitudes más tropicales que la nuestra. Hoy son el día a día de miles de profesionales sanitarios que, a diferencia de Jota Echevarría, no tienen experiencia en la gestión de este tipo de estrés profesional pero que, por vocación o instinto, están dando el 200%.

Echevarría, por su parte, hace años que no participa en un proyecto como cooperante. Vive en Córdoba, con su mujer y sus hijos. Trabaja como médico de urgencias para compañías privadas. Eso le permite entrar vestido con bata blanca en las casas en las que, desde hace semanas, solo entra el miedo al contagio. Y lo que ve no le gusta. Porque cada vez que atiende a un paciente se lleva algo de su miedo a casa. Por eso, estos días, pasa mucho tiempo en su despacho, guardando la distancia respecto a su familia. Lo mismo que hacen otros miles de sanitarios en estos momentos: levantan una frontera para los suyos y rompen la frontera del miedo para los demás. Y detrás de ambas fronteras, habita lo mismo: la humanidad.

PREGUNTA. Pregunta obligatoria para empezar. ¿Cómo estás, cómo estás viviendo estos días?

RESPUESTA. Bueno, pues tú sabes, imagino que como todo el mundo, con la cosa esta de estar todos en casa, que no es fácil, sobre todo para los niños. Intentamos hacer cosas diferentes. Antes de ayer nos fuimos de bares en casa. Cada uno hizo un bar en una parte de la casa y lo fuimos visitando. En fin, cosas diferentes. Vemos películas y tal. Yo me imagino que cada casa tendrá su manera de salir a flote. Nosotros la ventaja que tenemos es que somos una familia grande y nos llevamos muy bien. Yo me imagino que las familias que no se lleven bien y tengan problemas de convivencia lo estarán pasando bastante peor.

P. Tu familia está acostumbrada a que, cuando corres riesgos, lo hagas lejos, en otros países. Me imagino que eso ha cambiado ahora.

R. Sí, bueno, como bien sabes, yo he estado trabajando 28 años en urgencias humanitarias en todo el mundo. Entonces mi familia está acostumbrada a largos periodos en los que yo no estoy en casa. Pero esta situación de ahora… Bueno, ya llevo dos años en España sin salir. Pero lo complicado y lo diferente es que estamos todos en casa. En realidad, la mayor parte del tiempo estoy en mi despacho. Mi esposa tiene un gastrobar y lo ha tenido que cerrar, evidentemente. Así que estamos todos en casa, pero nos vemos prácticamente a la hora de comer.

Lo más duro es empezar a trabajar y pensar que puedo traer el virus a mi casa

P. ¿Qué es lo que está siendo más duro para ti en estos momentos?

R. Pues la situación en general. Para mí lo más duro son los días que tengo que trabajar. Porque son días que… Bueno, yo soy médico de urgencias a domicilio. Entonces, no sabes lo que te vas a encontrar. Y a veces es complicado. En Córdoba vas a cualquier sitio y no vas siempre a un sitio donde hay 200 metros cuadrados y puedes mantener una distancia de dos metros con las personas. Vas a muchos pisos pequeños en los que está todo el mundo metido y, a veces, explicar a la gente que tiene que mantener dos metros de distancia es complicado porque mucha gente no entiende esta situación. Lo más duro es pensar que en un momento determinado yo pueda contagiar a alguien o me puedan contagiar a mí y traerlo a casa. Pero claro, me imagino que yo, dentro de los compañeros sanitarios, hasta cierto punto soy un privilegiado porque no estoy luchando en los hospitales con toda esta vorágine de casos que hay. Al fin y al cabo tengo un trabajo que son 24 horas al día. Empiezo mañana -el miércoles- 24 horas al día, diez días seguidos. Pero bueno, es completamente diferente. Lo mío es la incertidumbre de si vas a ir a una casa y no saber qué te vas a encontrar.

P. Vas a ciegas.

R. Bueno, normalmente se filtran los casos. A mí no me llaman directamente. Esto pasa por un call center que hace un filtro. Y si son temas respiratorios que puedan tener algo que ver con este virus no me lo mandan, sino que dan directamente el teléfono de referencia. Pero hay gente que no dice la verdad. Lo que estoy viendo es que hay mucha preocupación en la gente. Hay muchísimo miedo. Hay pánico en la gente. Hay mucha gente que llama y no dice exactamente lo que tiene por miedo a que les lleven al hospital. Llaman y dicen que tienen otra cosa y cuando llegas allí te dicen: “No, es que queríamos descartar el virus”. Y nosotros no podemos descartar el virus porque no llevamos tests. Entonces, es esa situación de un poco de incertidumbre de lo que te puedes encontrar. Porque al final es un virus que se contagia fácilmente y no sabes si tú te vas a contagiar por alguien o también tú puedes contagiar. Eres un foco de recepción y también de transmisión. Llevamos mascarilla, llevamos guantes, pero bueno, nunca se sabe. Esa sensación crea un poco de angustia. No estoy libre de esa sensación de miedo que se ha creado, y más por mi trabajo. Lo más duro es empezar a trabajar y pensar que puedo traer el virus a mi casa.

P. Llevarlo a tu casa. Es lo que más preocupa a todos los sanitarios que conozco.

R. Hombre, claro. Uno se preocupa más de que pueda contagiar a su familia. En mi casa somos ahora mismo seis personas. Y con un niño de diez años. Eso te preocupa un poco más. Aunque te proteges, nunca sabes. Y mantienes la distancia. Porque para mí, lo más importante en esta situación es mantener la distancia y lavarse las manos continuamente porque son los mecanismos de transmisión que lleva el virus. Ya todo el mundo sabe, se ha explicado más de mil veces, que no llega a más de dos metros a menos que sea un estornudo o una tos que le da fuerza. Y que se mantiene vivo en diversas superficies y es por eso por lo que hay que llevar guantes, lavarse las manos constantemente y mantener la distancia. Así que mientras hagas eso...

¿Son comparables el coronavirus y la gripe? Con cifras sí, Pero a nivel práctico no es bueno compararlo

P. Por encima de las mascarillas.

R. Las mascarillas y esas cosas están muy bien. Pero no sé. La información ha estado mal dada. Hay que enfatizar más en que hay que mantener una distancia. Todo el mundo. Y lavarse las manos constantemente. Llevar mascarillas queda muy bonito. No sé, la gente se puede preocupar. Las mascarillas quirúrgicas que usamos los médicos no sirven para nada. Eso la gente lo tiene que saber. Sirve para que tú no contagies. Pero no sirve para evitar que te contagien. Para eso hay que llevar una mascarilla apropiada, las que se llaman FFP, la 1, 2, 3, que llevan filtro. Pero toda esa información no ha estado bien dada. Yo creo.

P. ¿Qué es lo que te estás encontrando en las casas cuando trabajas?

R. Lo que más me encuentro es una sensación de preocupación que cuando la ahondas… Pienso siempre que cuando una persona llama a un médico de urgencias le pasa algo. Hay muchas veces que llegas a un aviso de urgencias y te das cuenta de que la persona no tiene nada. Entonces, la patología puede ser que no exista, pero cuando alguien llama es que ya piensa que sí. Yo no trato enfermedades, trato enfermos. A mí me ha llamado a las 3:30 una persona porque pensaba que tenía gases. Hay quien piensa, qué tontería. O una persona que me llama a las 4:00 porque lleva tres meses con diarrea. “Mira, es que estoy preocupado”. Y para mí, el hecho de estar preocupado ya es de una persona que merece que la atiendan. Yo hablo mucho con la gente. Cuando voy me puedo pasar media hora hablando con la persona. Y al final sale lo que sienten. Y hay mucho miedo. Hay mucha angustia. Hay muchísima angustia. Hay un cierto pánico en la gente de que puedan coger el virus y morirse. Sobre todo cuando en la familia hay gente mayor, de 70 años u 80 años. O si el abuelo tiene problemas cardíacos. En fin… Hay muchísimo miedo al virus. Y cuando llegas no lo notas, pero cuando hablas con la gente sí. En general, lo que hay es mucho miedo a lo que está pasando. E insisto en que no se está explicando bien.

P. ¿En qué sentido?

R. Yo creo que a esta situación de pánico no se debería haber llegado si la información hubiera estado bien dada. Y si se hubiera tranquilizado a la gente. Porque lo único que se hace es dar cifras y cifras. Marean con cifras. La gestión ha sido desastrosa porque la gente normal no entiende de cifras. Yo voy a casas donde viven personas mayores que no tienen teléfono móvil. Hay que pensar en esa gente también. Hay que hacer información para todo tipo de gente y no pensar que todo el mundo entendemos todo. Porque les creas una angustia muy grande. Yo veo mucha gente con problemas de angustia.

El problema que tienen ahora mismo los sanitarios no es la moral baja, Es el cansancio

P. Y la angustia lleva también a problemas médicos.

R. Una crisis de ansiedad es un problema médico. A parte de los típicos casos de lumbalgia, vemos muchas crisis de ansiedad. En cierto modo no provocadas, pero sí favorecidas por la situación en que vivimos, porque la gente no está bien informada. De una manera llana y clara de lo que está pasando. Porque se habla mucho de las reuniones de ministros, de las medidas que se van a tomar, de muchas cifras de contagios y de cuánto por ciento más que el año pasado. Pero es que hay mucha gente que eso no lo entiende. Gente a la que eso le da igual. Lo que quiere saber es “qué va a pasar conmigo”. Entonces, eso crea una ansiedad. Y cuando encima le dices que cada vez va a más. Que si la curva va a llegar a su pico… Ellos no saben lo que es la curva de Gauss. No saben lo que quiere decir eso. Entonces… explica a la gente lo que quiere decir todo eso y tranquiliza a la gente. Y no metas más miedo. Y yo hablo por mí y por el equipo. Eso es lo que más vemos.

P. Ahora mismo es imposible escapar de ello.

R. Es que, a parte de la patología, a cada casa que vamos, todo el mundo te habla de lo mismo. Y tú ves que hay mucho miedo. Porque la gente en el fondo, tú les explicas lo que es, y porque este virus es diferente de una manera llana, y se quedan un poco más tranquilos. Yo creo que uno de los muchos fallos que ha habido es que la información no está siendo clara y llana para toda la población. No somos todos inteligentes. No entendemos todos de cifras y porcentajes. Hay mucha gente que no entiende eso.

P. ¿Cuál sería la clave para ti a la hora de tranquilizar a la población? ¿Qué les dices tú para tranquilizarlos?

R. Yo creo que hay que ponerse en el lugar de la persona a la que tú le quieres transmitir el mensaje. Si tú vas a casa de un arquitecto, un ingeniero o un médico, no hace falta llegar a un nivel de explicación simple. Puedes hablar en el mismo lenguaje porque te va a entender. Pero si llegas a casa de una señora que tiene 60 años, que ha vivido limpiando escaleras y que ahora vive sola y pendiente del botón rojo de teleasistencia, a esa persona tienes que llegar y explicarle: “Usted tiene que hacer esto, lavarse las manos”. Les explicas qué es el virus, pero de una manera sencilla, clara… “¿Por qué otros virus no son tan malos como éste?” Pues les dices que a este no lo conocemos. Es como si en España existe una frontera. Pues el cuerpo tiene una frontera. Éste es un virus que es un terrorista que ha entrado y nadie lo ha detectado. Otros virus son terroristas malos, pero cuando llegan, le ponen un policía al lado y saben por donde va. Entonces, lo explicas de una manera llana y la gente lo va entendiendo. Les dices: “Si usted no sale de casa, se pone una mascarilla, guarda una distancia de dos metros y cuando entra se lava usted las manos, no tiene usted por qué cogerlo”. Todo eso, de alguna manera llana, es lo que hay que explicarle a la gente. Y si hay que pasarse 20 minutos con cada persona, pues se pasa.

La mascarilla quirúrgica es postureo

P. ¿Compararlo con otras enfermedades ayuda, como puede ser la gripe? Hay quien dice que eso ha sido un error y también hay quien sostiene que, de alguna manera, quita un poco el miedo que existe. Teniendo en cuenta que de la gripe también hay que proteger a los mayores.

R. Vamos a ver. Esto es una gripe. Es un virus. Gripe hay todos los años. Pero compararlo con la gripe, hasta cierto punto, ¿en qué? ¿En cifras? El año pasado se contagió un millón de personas de gripe y murieron un 3%. Ahora mismo estamos en el mismo porcentaje de fallecimientos. Entonces, ¿son comparables el coronavirus y la gripe? En cifras, sí. Pero a nivel práctico no es bueno compararlo. ¿Por qué? Porque el virus de la gripe normal, que pueda llegar cada año, es conocido. Y el organismo tiene sistemas de defensa para reconocerlo. Tú pasas una gripe y a lo mejor no dejas de ir a trabajar. Estornudas, tienes un poco de tos, un poco de fiebre y ya está. Este no. Este virus no es conocido. Este virus el organismo no tiene ni idea de lo que es. Y por eso hace tanto daño y provoca tanta patología. Y por eso se contagia tanto. Porque el sistema inmunológico no lo conoce. Porque la frontera es el cuerpo humano y éste no lo conoce. Y hasta que exista un desarrollo del sistema inmunológico o hasta que exista una vacuna, y esto tardará más tiempo, pues pasará esto. Por eso a nivel práctico no se puede comparar con la gripe. Se puede comparar si quieres con el virus del SARS, que ya hemos tenido dos, o con la gripe A. O si quieres, con el ébola. Aunque el ébola es un virus diferente, la transmisión es diferente, el porcentaje de mortalidad es mucho más alto. Entonces, con ese tipo de epidemias graves que se extienden, sí. Pero no con la gripe normal, aunque a nivel de cifras lo puedas comparar. Porque este virus a mucha gente le desarrolla una neumonía o una bronquitis y a la gente mayor la mata. Mira lo que está pasando en las residencias de ancianos.

P. Sí, es terrible eso. La peor cara de las estadísticas, sin lugar a dudas.

R. Esto con la gripe normal no pasa. Lo dañino que es este virus es la diferencia. Pero a nivel de cifras claro que lo puedes comparar. Pero es que las cifras son manipulables. Y si tú no explicas eso a la gente, pues no lo entiende. Mucha gente te dice eso: “Si es igual que la gripe, ¿por qué me tengo que quedar en casa?”. Y les tienes que decir: “Pues hay que quedarse en casa porque la solución de esto, como la de todas las enfermedades de este tipo, es parar el contagio. Hay que localizar quien contagia y hay que parar y aislar ese contagio”. Esa es la clave por donde hay que empezar.

P. ¿Cuándo te has encontrado a algún paciente con síntomas, que seguro que te ha ocurrido, qué has hecho?

R. Sí me he encontrado a pacientes con síntomas. En un caso llamé yo mismo al teléfono que hay en Andalucía. Lo hice desde su casa. Fue al principio del estado de alarma. Hablé con un médico, con dos epidemiólogos y llegamos a la conclusión de que no cumplía todos los síntomas, pero se quedaban con la dirección para hacerle un seguimiento telefónico. Y luego ya, hace menos tiempo, me encontré un caso un poco complicado. Al final tuve que llamar, y no conseguí que me cogieran el teléfono.

El mundo occidental no estaba preparado para una extensión tan rápida de la enfermedad

P. ¿No pudo hablar con nadie?

R. Durante dos días estuve llamando y no conseguí que me lo cogieran. Para notificar este caso porque la persona no llamaba. Entonces, al final, después de mucho insistirle, la persona me dijo que había logrado hablar con alguien y que le habían descartado que era un coronavirus. Esos son los dos casos que he tenido. Y ya te digo, en uno de ellos estaría muy saturada la centralita y no conseguí que me lo cogieran.

P. ¿Lo diste por positivo?

R. Yo hasta que no consigas hablar y te confirmen que no, hay que aislar. Yo de todos modos también he estado aislado. Yo he estado durante dos días con fiebre y con tos. Tendría un catarro, pero vamos, yo llamé por teléfono al teléfono del virus y conseguí hablar finalmente con dos personas, que me dijeron que me llamaría un médico para darme cita, esto era cuando hacían los test rápidos a los sanitarios, y ya no me han llamado. Esto fue hace diez días.

P. Pues muy rápido no ha sido.

R. Bueno, no me ha llamado nadie para ir. Pero creo que ha sido a causa de que los test estaban mal. Fueron estos test que se dicen ahora. Yo es que digo que España ha ido a China a comprar en los chinos. Porque vamos… Es evidente que han tenido la mala suerte de que les han dado los test que son 30% fiables. Eso es un poco absurdo.

P. Tú ya te tuviste que aislar con el ébola, ¿no? Entonces, estos tres días habrá sido un pestañeo.

R. Lo del ébola fueron 21 días.

P. Y en otro momento. Porque ahora es un aislamiento comunitario.

R. Yo en Sierra Leona tuve que estar 21 días aislado tomándome la temperatura tres veces al día, porque había estado jugando con un niño que se había escapado de la zona roja del hospital y que había dado positivo. Lo que pasa es que en el segundo test ya dio negativo el chaval. De todas maneras, me aislé y al poco tiempo vine a España. Lo notifiqué a Antonio Varo, que es el director de epidemiología de Salud.

P. Sí, hablé con él hace tres semanas.

R. Bueno, pues estuve hablando con él, y, aún así, él me dijo: “Ahora durante otros 21 días en España mándame la temperatura por si acaso”. Afortunadamente no pasó nada. Pero bueno...

P. ¿Haber trabajado como cooperante es de ayuda en estos momentos?

R. Claro que sí. Me ayuda mucho en el sentido de que he pasado muchas situaciones críticas, no solo en epidemias, en guerras y en situaciones así. Claro, te ayuda a mantenerte un poco más… Esto no deja de ser una situación extrema, de mucho riesgo, y la experiencia anterior te ayuda a mantenerte más tranquilo, más calmo. A tener la cabeza fría. La única diferencia es que yo he estado solo por ahí y el único implicado era yo. Aquí, lo que me preocupa es que está mi familia también. Pero vamos, por supuesto que me han ayudado mucho las experiencias que he tenido por ahí.

África no tiene la posibilidad de responder como hemos respondido nosotros

P. ¿Cómo se trabaja la moral del médico en una situación como ésta? Me refiero a los sanitarios que no han vivido lo que tú has vivido.

R. ¿La moral?

P. Sí, hablando en clave militar. “La moral alta de la tropa”.

R. Es muy difícil. Hay que entender un poco al sanitario cualquiera que esté viviendo esta situación. Das todo lo que tienes. Trabajas 24 horas. Los sanitarios verdaderamente son héroes, aunque esa palabra a mí no me gusta mucho. Eso mismo es lo que te mantiene la moral. Cuando llega el momento de dormir, te quedas dormido como un bebé porque tienes la satisfacción de que has cumplido todo lo que has podido. Yo creo que eso mismo mantiene la moral del sanitario. Yo creo que el problema que tienen ahora mismo los sanitarios, no es la moral baja. Es el cansancio físico y psicológico. Porque es mucho tiempo y ver que no se consigue nada o ver que no funcionan las cosas como deberían de funcionar a nivel político y de gestión. Vamos a hablar ya de los gobiernos, que llegan mal y tarde. Pues como sanitario, piensas: “Me estoy chupando yo la mala gestión”. Pero haces tus 24 horas y el tiempo que haga falta. Ya está. Lo tienes que hacer.

P. ¿Algún consejo, en estos momentos?

R. No sé. Cualquier consejo que les digas… “Esto va a pasar”. Claro que va a pasar. Por supuesto que va a pasar. No vamos a estar con esto toda la vida. ¿Cuándo va a pasar? Nadie lo sabe. O sea, nadie sabe cuándo va a empezar a bajar. Se puede o no imaginar por otras experiencias. Porque en epidemiología existen estudios para saber que la curva va a empezar a bajar. Pero, ¿cuándo? No lo saben. ¿Cuánto tiempo vamos a estar confinados? No lo sabe nadie. Ahora han dicho hasta el 14 de abril. Pero puede que sea hasta el final de abril. Porque llegar a lo que llaman el pico de la curva no quiere decir que se ha acabado la epidemia. Luego tiene que bajar. ¿Vamos a salir a contagiar otra vez? No es tan simple como decir: “Hemos llegado al pico, todos a la calle”. Hay que estar preparado para estar tiempo. O colaboramos todos o no paramos con esto.

P. De momento, la colaboración ciudadana está siendo máxima. Es de lo más positivo en estos momentos. Y es clave, si efectivamente esto se alarga.

R. El ébola que conocimos nosotros duró dos años, ¿eh? Hasta que la OMS declaró el final de la epidemia, duró dos años. Desde marzo de 2014 hasta el 2016. Yo estuve los seis primeros meses en sí, pero es que duró un año y medio más. Y eran tres países. Afectaba a diez millones de personas. Esto es mundial. Decir que se ha acabado la epidemia, decir que el virus está controlado, que no hay más contagio, va a llevar tiempo. Entonces, lo que hay que hacer es tranquilizar a la gente. Que nadie piense que cuando llegue el momento del pico de la curva, eso significa nada. Eso solo significa que normalmente puede empezar a bajar y luego a aplanarse o a alinearse. No quiere decir que pase.

Esta crisis debe servir para articular canales de gestión adecuados por si vuelve a pasar

P. ¿A los médicos en la carrera os preparan para una situación así?

R. No. ¿Te preparan? No. No te preparan para esta situación.

P. Un colapso del sistema no entraba dentro del temario.

R. Te pueden preparar para hacer un aislamiento en una epidemia de cólera, por ejemplo. Que yo he pasado varias con Médicos sin Fronteras. Pero es completamente diferente. Porque la enfermedad no es como ésta. Sí te preparan, cuando haces epidemiología, para un situación que es contagiosa, controlar el foco de infección. Es decir, que hay que controlar la zona, parar la transmisión. Eso es fundamental en cualquier patología contagiosa. Pero eso, no sé, también vale, imagínate, para una epidemia de sífilis. Pues hay que parar la transmisión. Hay que localizar y decir: “Hombre, ponte un condón”. Es un ejemplo muy burdo, porque la sífilis se cura, pero hay que parar la transmisión. Es el problema que hay aquí. Que la transmisión no se ha podido parar… no sé por qué… Porque los test no eran buenos, se ha llegado tarde. En fin, muchas cosas.

P. Debe ser una locura para un sanitario verse trabajando en un hospital de campaña como el de Ifema en pleno siglo XXI, en Madrid.

R. Sí.

P. ¿Es algo que no entraba en la cabeza de nadie?

R. Por supuesto que no. No sé, yo he vivido situaciones así cuando he estado en países en guerra, en los que sí montas este tipo de hospital cuando hay muchos heridos. Pero claro. No todo el mundo está preparado para esto. ¿Qué hago yo en Madrid en pleno siglo XXI en un hospital montado en un pabellón enorme, y con las camas a dos metros una de otra y encima sin el material apropiado de protección, sin saber exactamente la gravedad de casos? En fin, hay muchas cosas que un sanitario, si tiene tiempo el pobre, se pone a pensar, y piensa, como decía la canción: “¿Qué hago yo en un sitio como éste y por qué hemos llegado a esto?”. Así que en un momento determinado, si tienen tiempo los pobres, que tienen que estar agotados, se lo preguntarán. Pero yo creo que no tienen tiempo.

P. Esperemos que solo haya que montar un hospital de campaña, en cualquier caso, y no tengamos que hacer uno aquí en el Pabellón Vistalegre.

R. Hombre, depende de la capacidad que tengan de respuesta y de la cantidad de contagios que haya.

Lo que tiene que mejorar no es la sanidad. Es la gestión de la sanidad

P. El Gobierno Andaluz está sacando pecho, en una especie de campaña de vender que Andalucía está luchando mejor contra el virus y obviando que el 22% de los contagios en la comunidad son de personal sanitario, mientras que a nivel nacional son el 12%.

R. Yo es que no soy una persona a la que le gustan mucho las cifras. Yo no sé si el 20% de los contagiados son personal sanitario, lo que sí se es que no están protegidos. Por lo que he visto en los hospitales y en otros sitios. Como esa compañera que se ha muerto, una médica de familia. No llevan la protección adecuada. Con lo cual, lo normal es que se contagien. Yo no sé si hay un mensaje triunfalista diciendo que Andalucía está capeando mejor esta situación. No sé en qué se basan para decir que Andalucía está controlando mejor la pandemia. Porque tampoco es que tengamos tan pocos casos. Aquí ya tenemos más de 500 en Córdoba. Aunque no me gustan las cifras, si tú miras las proporciones de fallecimientos, vamos casi a la misma proporción que el resto. Se doblan de un día para otro los muertos. Entonces, no sé en qué se basan. Porque si tú miras las comunidades, después de Madrid, Cataluña y el País Vasco, está Andalucía. Lo que ocurre es que las cifras yo creo que no son del todo verdaderas.

P. Yo, desde luego, ahora mismo soy bastante cauto con las cifras.

R. Sí. A ver, yo no digo que lo oculten a propósito. Yo creo que no tienen la certeza de saber cuántos fallecidos y cuántos contagiados hay. Es que no lo saben.

P. Claro. Pero lo que sí es cierto es que ahora mismo la población a la que se le están haciendo test es a los sanitarios, ya que están mucho más expuestos.

R. Vamos a ver, es normal. Yo no sé que test les están haciendo. Si son los test rápidos esos, no sé. Pero es normal que los sanitarios se contagien. Y habrá muchos que pasarán esto de una manera leve. Pero lo normal es que se contagien porque yo lo que he visto es que no están bien protegidos. Yo lo que veo es que la mayoría de los sanitarios, y yo cuando hablo de sanitarios hablo de toda la gente que trabaja en un hospital, esas personas lo que yo visto es que llevan mascarillas quirúrgicas. Y esas mascarillas no sirven para evitar el contagio. Yo he leído en el periódico de hoy que ha llegado un avión militar que tuvimos que mandar desde España a buscarlo a china a por no se cuantas toneladas de material, pero no dicen qué material han traído. He intentado ver cuál era. 550 millones de mascarillas, dijo el ministro de Sanidad que iban a comprar. Tocamos a 12 mascarillas por español, pero ¿qué mascarillas son? ¿Quirúrgicas? Es que no sirven para evitar el contagio. Eso sirve para el contagiado.

Mira, por ejemplo, ya no hablo de los sanitarios. Hablo de la policía. De los guardias civiles. ¿Tú estás viendo cómo está cayendo esa pobre gente? Tú los ves por la televisión, los ves por la calle, y no llevan nada. Llevan una mascarilla quirúrgica. Pero si están parando a gente… Pues dales material de protección adecuado. Dales una mascarilla que filtre, que evite el contagio. Vamos a ver, que la mascarilla quirúrgica es postureo. Ahora, todo el mundo con la mascarilla. Pues no sirve, señor, que no sirve. Las que sirven son las que tienen filtro. Las FFP1, 2 y 3. Éstas son las que sirven (coge una de su despacho y la muestra a la cámara). Ésta es una FFP2. Esta filtra el 93%. La 3, filtra el 98%. Tiene un filtro aquí. Las otras mascarillas evitan que tú contagies, pero no evita que entre el bicho. Así que, no le des eso a un pobre guardia civil o a un pobre policía que está con gente todo el día. Dale mascarillas apropiadas. Gástate el dinero en mascarillas que sirven. Y no le des a un sanitario esa mascarilla. ¿Cómo no se van a contagiar? ¿Cuántos policías hay contagiados? ¿700? Eso es una barbaridad.

P. Y las residencias ni te cuento.

R. Bueno, lo de las residencias es…

P. Para mí es lo más triste de esta crisis.

R. Es lo más triste porque son gente mayor, casi todos con patologías, y la gente que les cuida está en la misma situación. A la gente que cuida, si tú has visto la primera residencia en la que se detectó esto en Madrid, inmediatamente, en todas las residencias de España, dales material de protección. Porque las residencias tienen cuidadores, tienen enfermeras. Dales material de protección.

Hasta cierto punto soy un privilegiado porque no estoy luchando en los hospitales

P. ¿Vosotros cómo lo hacíais en Sierra Leona con el ébola cuando os quedabais cortos de material?

R. Bueno no, en Sierra Leona… Es que el contagio es diferente. El ébola se contagia menos. Una persona que tiene ébola, puede contagiar a dos o tres personas, cuando ésta contagia a cien. Lo que pasa es que el ébola te mataba. Entonces, allí los equipos de protección eran completos. Llevabas una máscara entera, que protegía todo. Una máscara que te cubre toda la cara. No te entra nada. Porque llevas un protector de plástico, una mascarilla dentro. Y luego llevas unos guantes hasta el codo. Era una protección total. Era prácticamente imposible que te entrara, si luego te quitabas apropiadamente el traje. En fin, si seguías el protocolo. Pero esto no es como el ébola. El contagio es como la gripe. Por las gotitas. Es que, si quieres evitar el contagio, hay que darle un material apropiado. ¿Por dónde entra el virus? Por las mucosas. ¿Donde están las mucosas? En la cara. La nariz, los ojos, la boca. Porque el ébola se transmitía por fluidos, por la saliva, por la sangre, tal… No por las gotitas. Tú tenías una herida en la mano y habías estado jugando con un niño, le tocabas la cabeza y había estado sudando, y te podía contagiar.

P. La dificultad en este caso, es detectar al portador, puesto que hay quien contagia en estado asintomático.

R. En primer lugar lo que tenían que haber hecho son test a todo el mundo. A cuánta más gente mejor. Para identificar el foco. Y entonces, al que es positivo, tú ya estableces un sistema: “Tú eres positivo, de acuerdo. ¿Qué edad tienes, qué patología tienes, y tal?”. Y le haces un seguimiento en su casa. “Te vas a tu casa”, le dices. Y mantienes equipos médicos, mil, dos mil, tres mil, los que sean, haciéndole un seguimiento en su casa. Pero no inundes los hospitales. Y solo cuando una persona tiene 80 años, tiene una patología previa y es positivo, llévala a un hospital. Pero cuando una persona es joven, sana, tiene tos y fiebre, contrólalo en casa. Si se pone peor, pues ya lo llevas al hospital. Pero, en principio, contrólalo en casa. Pero para eso, lo primero, lo esencial, es saber si es positivo. Y para eso hay que hacerle el test. Esto es lo que no se ha hecho. Porque no habría o por lo que sea. Pero bueno, primero confirmas, luego lo controlas, y le haces un seguimiento. Así, controlas un poco la transmisión. Porque el que se va su casa se aísla de su familia y a su familia se le hace el test, también. Y en quince días vamos otra vez a hacer el test. Pero no vamos a inundar los hospitales porque seas positivo. Ahí está, yo creo un poco, el problema de la gestión. No se ha hecho; se han hecho las cosas tarde; y con la mala suerte de que los test no eran buenos; y no sé donde está el material porque no aparece. El fallo ha estado, primero en no localizar el foco; y segundo no dar material de protección. Y ahora dicen que han comprado material, pero yo no encuentro cuál han comprado.

P. Si es malo, nos vamos a enterar en breve. Estamos viendo las cagadas prácticamente en directo.

R. Ya, pero a mí me cuesta creerlo. Yo no estoy descubriendo la pólvora. Es que yo no soy ningún experto. Todo el mundo sabe, el Ministerio de Sanidad tiene que saber que esas mascarillas quirúrgicas no sirven para evitar la transmisión. No sé qué mascarillas habrán comprado. Pero si las han comprado quirúrgicas, es tontería.

P. Tú fuiste muy crítico con el Gobierno cuando ocurrió Teresa Romero se contagió de ébola. Son dos crisis sanitarias completamente distintas. Solo tienen en común que el director del Centro Nacional de Epidemiología era Fernando Simón, quien además también tiene un pasado de cooperante en la lucha contra enfermedades infecciosas, muy relevante. ¿Te ha sorprendido la gestión, no ya tanto de Simón, como del resto de países occidentales?

R. Bueno, por partes: Yo fui muy crítico durante el ébola con el director de salud aquel de Madrid que dijo dos tonterías. Que si había que tener un máster para ponerse el traje, que si tal y cual. Entonces fue cuando yo mandé los blogs al Huffington Post. Y fui muy crítico porque no tenía ni idea de lo que decía. En cuanto a tu pregunta, yo creo que los países occidentales no se esperaban esto. Y no estaban preparados. Simplemente. Ni siquiera EE. UU. Porque, aparte de que Trump haya cambiado de opinión tres veces en cuanto al confinamiento, no están preparados para esto. Hay países que han aprendido. Los países nórdicos, Alemania, Holanda, que tienen otra mentalidad y reaccionan de otra manera. Están haciendo las cosas, por lo menos localizando el foco y con el material adecuado.

A esta situación de pánico no se debería haber llegado si la información hubiera estado bien dada

P. Holanda no está siendo precisamente un ejemplo. No ha ordenado el confinamiento, tiene la tasa de letalidad disparadísima, y ha tenido que preguntar a otros países si aceptarían sus enfermos ante la posible saturación de las UCIS

R. ¿Sí? No sé. No controlo todo lo que está pasando. En cualquier caso, creo que el mundo occidental no estaba preparado para una extensión tan rápida de la enfermedad. Yo creo que esa ha sido la sorpresa. Cada uno ha reaccionado como ha podido. A mí lo que me asusta mucho es que esto llegue a África.

P. Es una de las preguntas que había que hacerte obligatoriamente.

R. Bueno, cuando hablo de África, hablo del África subsahariana. Ahí no tienen las condiciones sanitarias que tenemos nosotros. África no tiene la posibilidad de responder como hemos respondido nosotros. Se habrá hecho mal, pero se ha respondido con todos los sanitarios que hay. Allí no tienen la capacidad de hacer un hospital como en Ifema. Las 1.500 camas, allí no las hay. Respiradores, si aquí faltan, allí muchos más. Entonces, yo no sé exactamente si habrá muchos casos en África. Yo creo que no lo saben ni ellos.

P. Es complejo, porque en África los países tienen una esperanza de vida mucho menor que aquí.

R. Sí. Pero como esto se extienda a África al nivel de aquí, pues esto no sé lo que va a pasar. Es que no solo no tienen la capacidad de responder que tenemos nosotros, y además el mundo occidental tampoco es capaz de ayudarles. Porque ya tenemos bastante nosotros con lo nuestro, como para encima mandar médicos, material y dinero para parar esto en África. Es complicado. Pero yo confío… No lo sé, no sé por qué, pero confío en que no se extienda tanto como en los países occidentales porque entonces sí que no sé lo que va a pasar. No sé cuándo va a acabar esto.

P. Desde luego es la gran incógnita para mí en estos momentos. Siendo un continente con unas particularidades sanitarias muy importantes.

R. Y culturales. El gran problema que nos encontramos con el ébola en Sierra Leona fue cultural. Porque la gente escondía los cadáveres, se contagiaban porque en los rituales de enterramiento había que tocar el cadáver. Hasta que el Gobierno metió al ejército a controlar las poblaciones, la gente pensaba que los sanitarios iban a buscar los cadáveres para venderlos. El problema allí no era la información, es que la información les daba más miedo y escondían los cadáveres, escondían los casos… Hasta que se decidió meter al ejército y se empezó a controlar las áreas, que fue cuando se consiguió parar la transmisión. Y aun así duró un año y medio más. No sé. Lo que tú estabas diciendo: No es que no tengan capacidad sanitaria, es que hay un problema cultural, un problema de distancia, un problema de información… Allí olvídate de internet y de todo esto. La mayoría de las poblaciones rurales no tienen esas cosas. Sería un desastre total.

P. ¿Y cómo crees que puede afectar el coronavirus a los campos de refugiados en los que estuviste trabajando hace unos años?

R. No en los campos que yo estuve, sino en los campos que hay ahora. Sabes que hay una nueva oleada de inmigrantes que están intentando llegar a Europa, que están en Lesbos o están en Turquía parados, y están en condiciones bastantes deplorables. Y evidentemente, si la transmisión del virus llega a un campo de refugiados, sin condiciones de sanidad y sin una buena protección, pues será desastroso. Lo que pasa es que, como están limitados en un campo de concentración, la transmisión no saldrá de ahí. Pero es evidente que si llega, será desastroso.

(Sobre los test) España ha ido a China, pero a comprar en los chinos

P. Este brote desde luego, nos va a curar la occidentalitis. Esto de pensar que a nosotros no nos iba a llegar.

R. Deberíamos haber aprendido ya con el SARS y con otros. Pero a esta magnitud ya, desde luego, deberíamos aprender. Esto es una pandemia, sí, pero pandemias hay todos los años. La gripe normal es una pandemia. Ahora se ha puesto de moda la palabra pandemia. Lo que es evidente es que esto tiene que hacer reflexionar a todos los países, pensar que esto puede pasar otra vez, y organizar mecanismos de protección adecuados para estar preparados. Eso no quiere decir que vamos a tener aquí preparados 100.000 equipos de protección completos, pero esta crisis debe servir para articular canales de gestión adecuados por si vuelve a pasar.

P. ¿Y que le dirías a quién compara esta situación con una guerra? Tú que has vivido de cerca las consecuencias de un conflicto armado.

R. Pues no lo sé. ¿Guerra contra quién? ¿Contra el virus? Porque no sé si es una guerra. Es que comparar esto con una guerra me parece muy de presidente americano. Esto no es una guerra. Es una guerra contra el virus, pero un virus es un virus, no un soldado con una ametralladora. Ahora, si quieres compararlo a nivel de explicar a la gente llana, para que lo entienda, se lo puedes explicar. ¿Pero una guerra? Supongo que, si dices “esta guerra la vamos a ganar”, te refieres a que le vas a ganar al virus. Pero yo no lo compararía con una guerra. Es una epidemia. Nosotros no podemos matar al virus. Es una bacteria. Entonces, en la guerra, atacas y defiendes. Esta es una guerra en la que todos estamos a la defensiva. Es una guerra en la que estamos a evitar que nos contagie y a esperar que el virus, cuando ya no tenga a donde ir, se muera. Porque a los virus no los matas, los virus se mueren.

P. Es algo muy hollywoodiense. Es como cuando dicen: Guerra contra las drogas. Para empezar, las guerras se acaban. Y al virus éste no van a matarlo. Se encontrará una vacuna, pero no lo mataremos del todo. Igual vuelve en invierno.

R. Claro. Es que eso es muy difícil. Los virus todavía existen. Como existe el virus del sarampión, de la varicela, el del SARS… Por eso nos vacunamos.

P. La guerra no va a terminar, porque el enemigo siempre va a estar ahí.

R. El virus este, que ya se le conoce, pues si dentro de tres o cuatro años hay otro brote, pues estaremos más preparados y no pasará esto. Pero el virus no desaparece. Claro que no.

P. ¿Qué es lo peor que has vivido como médico?

R. No sé. A mí me han secuestrado, he caído en una emboscada donde mataron a tres compañeros, fui responsable de la evacuación de 118 cooperantes en Indonesia, porque mataron a tres compañeros de la Acnur… Estas situaciones que llaman la atención, no han sido tan preocupantes para mí que lo del ébola. Porque cuando aquello ocurrió, cuando dio positivo el niño con el que estuve jugando, yo estaba convencido de que estaba contagiado. Y claro, con la tasa de mortalidad que había allí, pensé: “Me he contagiado y la palmo”. Eso es lo que más me ha preocupado de todo lo que yo he vivido en 28 años. Cuando más miedo he pasado, fue cuando lo del ébola. Y ahora estoy bastante preocupado, también. Pero no como entonces.

El fallo ha estado, primero en no localizar el foco; y segundo no dar material de protección

P. ¿De esta crisis sanitaria saldremos con una mejor sanidad pública?

R. Yo creo que la sanidad pública española es buena. Y estoy de acuerdo con los que dicen que la sanidad española no es la mejor del mundo, pero sí es de las mejores. Yo creo que la sanidad española es buena. Y yo creo que de esta crisis saldremos con una experiencia para mejorar la atención de este tipo de casos. Pero lo que tiene que mejorar no es la sanidad. Tiene que mejorar la gestión de la sanidad. Y tiene que mejorar la gestión de situaciones como ésta. Puede que no haya otra pandemia como ésta, pero puede que sea otro tipo de situación que afecte solo a España, y tenemos que estar preparados para la gestión de este tipo de acontecimiento.

P. Quizá lo que venga, cuando se controle la crisis sanitaria, serán otro tipo de enfermedades asociadas a la crisis económica.

R. En la economía no quiero entrar porque no tengo ni idea de lo que va a pasar. Es tremendo. El Gobierno está poniendo medidas, pero yo es que tampoco sé si va a poder…

P. No, yo no te pregunto tanto por eso, como por el escenario que ya se atisba.

R. El mundo va a cambiar.

P. Exacto. El mundo va a cambiar, y lo que me pregunto es por las implicaciones sanitarias del mundo que viene, que puede que sea más desigual, y teniendo en cuenta que la desigualdades sociales son sinónimo de peor salud.

R. Yo no sé si va a crear desigualdad. Lo que sí creo es que el orden económico va a cambiar por completo. Y eso nos va a afectar a todas las familias, aunque al que más tiene le afectará menos. Y todo eso va a provocar una situación de escasez. Psicológicamente va a significar mucho. La calidad de vida va a bajar muchísimo. Y todo ese tipo de cosas sí va a afectar. Eso es evidente. Pero que traiga más enfermedades, no tiene por qué. Ahora todos los gobierno están respondiendo con miles de millones, pero luego eso habrá que sacarlo de algún lado. Porque eso no sale de la nada. Entonces, es evidente que a la larga habrá que devolver esto. Y afectará, claro.

P. Una de las cuestiones más controvertidas en esta crisis es el papel de la sanidad privada. Tú que has trabajado en sanidad pública, en la privada y en cooperación, no sé si me puedes hacer una valoración al respecto.

R. Yo ahora mismo trabajo en sanidad privada. Lo que pasa es que no sé cuál es el papel que han jugado los grandes actores de la sanidad privada para esto. Los grandes hospitales, las grandes empresas. No voy a decir nombres. Hasta donde yo sé, me refiero a aquí en Córdoba, han cooperado o están cooperando. Yo trabajo con sociedades privadas. Adeslas o Sanitas. Y a mí la verdad es que me han ayudado a conseguir material de protección para mí y para mi equipo. En ningún caso han puesto ninguna traba en lo que respecta a mi trabajo. En lo que respecta a nivel macro, pues los grandes hospitales, no sé exactamente cómo han funcionado. Sé que ahora están colaborando. Pero no sé si ha tenido que ser por obligación. No tengo ni idea. Hay mucha gente que critica la sanidad privada diciendo que solo buscan el dinero y eso es evidente, es un negocio. Pero yo pienso, personalmente, que la sanidad privada se ha olvidado un poco del negocio y está colaborando.

Comparar esto con una guerra me parece muy de presidente americano

P. Lo que pasa es que luego se anuncian expedientes de regulación de empleo en hospitales en plena crisis sanitaria, que descolocan. Aunque entiendo que hay un contexto detrás que mucha gente se pierde.

R. Es evidente que el ERTE es la única herramienta que tienen. Hay gente que no tiene otra solución. Yo soy autónomo. Yo tengo trabajo, de momento. ¿Pero cuántos autónomos que se han quedado sin trabajo? O el que tenga un bar y tenga que cerrar.

P. Sí, pero yo hablaba de la sanidad privada. Entiendo que hablar en abstracto de sanidad privada es un error. Porque una clínica de fisioterapia es sanidad privada y obviamente tiene que cerrar por esta crisis.

R. Exactamente. Es que hay clínicas privadas que no pueden trabajar estos días porque no se puede salir a la calle. Así que hacen un ERTE para no tener más gastos. Y supongo que habrá también clínicas privadas que puedan soportarlo. O hay hospitales que son grandes corporaciones que tienen un nivel para mantener esto e incluso ayudar a la sanidad pública. Pero otros no pueden. Es evidente que los pequeños negocios no van a poder aguantar esto.

P. ¿Tú nunca te imaginabas que esto iba a pasar aquí?

R. No. Nunca me pude imaginar que se pudiera llegar a una situación como ésta. Pero no porque no pudiera haber un virus, sino que se pudiera llegar a la situación en la que estamos porque los gobiernos no lo esperaran o porque la gestión no ha sido como debiera de ser. No me lo imaginaba. Pero bueno, no es criticar. Es que te imaginas que al vivir en España, estamos preparado para todo. Y luego te das cuenta de que un simple virus se ha cargado la economía mundial y ha afectado desde el país más pobre al país más rico. No. No te esperabas que algo así pasara.

P. Esto ha sido una cura de humildad, usando un símil médico.

R. Totalmente. Es una cura de humildad de la que tenemos que aprender.

Estoy de acuerdo con los que dicen que la sanidad española no es la mejor del mundo, pero sí es de las mejores

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