¿Nos vemos otra vez?

Aficionados cordobesistas en El Arcángel durante el partido ante el Reus | ÁLEX GALLEGOS

El Arcángel se ha ido vaciando. Y ese proceso hay que pararlo. Los nuevos propietarios del Córdoba se han propuesto como una de las medidas prioritarias el establecer estrategias para recuperar la presencia -y la estima- de una hinchada cuyo desencanto ha venido quedando patente en los últimos meses. La receta tiene, obviamente, un ingrediente fundamental: las victorias. Por eso la actuación en la última cita del año, ante el Reus, resultó un formidable aperitivo. Un rotundo 5-0 -al que se unieron resultados favorables en la jornada- dejó a los blanquiverdes fuera de la última posición -llevaban seis semanas seguidas ahí- y con la permanencia a una distancia -seis puntos- que permita una esperanza razonable.

El equipo no regresará a casa hasta el fin de semana del 20-21 de enero para recibir al Albacete Balompié. Entre su última comparecencia y el retorno habrá un mes, un mercado de invierno, un cambio en la propiedad y dos partidos temibles (visitas a Gijón y Cádiz). La idea es que cuando el conjunto cordobesista regrese al Reino, éste sea un hogar acogedor y estimulante para abordar la construcción de un milagro.

Los 4.781 espectadores en el Córdoba-Reus marcaron un récord negativo. Fue, con mucho, la peor entrada de la temporada y para acercarse a una cifra similar hay que remontarse a 2014, con una rebelión de aficionados y una declaración de Medio Día del Club por parte de González. En la presente temporada, la afluencia ha ido descendiendo en proporción directa al declive deportivo. Cádiz (11.000), Zaragoza (11.194), Tenerife (10.091), Alcorcón (9.514), Gimnástic (9.672), Numancia (8.165), Osasuna (7.510), Leonesa (9.335), Rayo Vallecano (7.297) y Reus (4.781) marcan la curva que deja en menos de la mitad los asistentes del primer partido de Liga y el más reciente. El único pico al alza se detecta en el partido ante la Cultural Leonesa, en el que el club decidió repartir entradas gratis entre los peñistas de la provincia y fletar autobuses.

El primer objetivo es que, al menos, los doce mil abonados censados por el club aparezcan por su localidad para respaldar al equipo en esta fase crítica. En este sentido, la movilización a través de colectivos peñísticos resultará clave para encender de nuevo la pasión adormecida por los malos resultados y, principalmente, por el desagradable clima de crispación que se ha venido viviendo en El Arcángel. La fractura entre los aficionados -hay dos colectivos de peñas, la Federación y la Agrupación, entre los que no hay apenas sintonía- y la creación de la Grada de Animación, un proyecto fallido auspiciado por el club, aderezaron el deprimente panorama. Habrá que ver el modo de reconducir la situación para hacer partícipes a todos de un trabajo titánico: salvar al Córdoba.

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