El Getafe, viejo enemigo en la Copa del Rey

Córdoba - Getafe (1-2) de Copa del Rey en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Contradiciendo a Karina, cualquier tiempo pasado puede parecernos peor. El Córdoba se ha encargado de adueñarse de esa frase en el pasado; concretamente, en su última temporada en el fútbol profesional. Jugadores sin inscribir, impagos, deudas con mil y un acreedores, defensas con la dureza del papel de seda... Todo se concentraba en un cóctel explosivo que dio con los huesos del cuadro blanquiverde en Segunda División B y al borde del abismo. Parece haber pasado no demasiado tiempo de aquello, con jugadores yendo y viniendo en el mercado de invierno para intentar arreglar un desaguisado que terminaría solo con siete victorias ligueras para certificar el descenso definitivo a la categoría de bronce.

Algo de luz se vio en aquella temporada en la competición de Copa del Rey hasta que un Primera División se interpuso en su camino. El Córdoba, al margen de la liga, venció y convenció en los dos encuentros precedentes a enfrentarse contra un equipo de la Liga Santander. El cuadro blanquiverde se deshizo del Nàstic de Tarragona -donde, por cierto, fueron titulares los ahora cordobesistas Isaac Becerra y Djetei- por 2-0 gracias al aporte de Andrés Martín y Piovaccari. Más tarde, en la última ronda previa, visitaron el Martínez Valero de Elche para vencer a los franjiverdes por 1-4 con tantos de De las Cuevas, Luis Muñoz, Javi Galán y Sebas Moyano. El sorteo de unos días más tarde emparejó al entonces Córdoba de José Ramón Sandoval con el Getafe de José Bordalás, que estaba en camino por acceder a puestos europeos. Sin embargo, el equipo cordobesista no llegó al partido de ida -última edición de la Copa a doble partido- en las mejor de sus situaciones, con solo un triunfo en liga ante el Almería en El Arcángel hasta el momento. Así, hay que irse hasta 2016 para ver a otro equipo de la máxima categoría en Copa visitar El Arcángel. Fue el Málaga de Juande Ramos, que acabaría destituido tras el resultado de 3-4 en La Rosaleda.

El 31 de octubre de 2018 llegó al feudo ribereño el Getafe, en línea ascendente en Primera División con Bordalás en el banquillo azulón. De aquel once que desplegó Sandoval sobre el césped, ninguno se mantiene a día de hoy en la actual plantilla. De hecho, hay que irse al banquillo para ver un factor común entre ambos equipos, y ese no es otro que Federico Piovaccari. A pesar de que el Córdoba se adelantó con un tanto de Bruno en propia puerta tras un centro de Quezada, Jaime Mata, tras un penalti cometido sobre él mismo por Jesús Valentín, igualó la contienda a poco del pitido final de la primera parte. El propio internacional español, tras un fallo en la marca de Quintanilla, certificó la remontada madrileña casi en el minuto 90, dejando prácticamente sentenciada la eliminatoria para el encuentro de vuelta en el Coliseum Alfonso Pérez (1-2). Y así fue. El Getafe no dejó espacio a la duda en su feudo. No obstante, algo cambió en el Córdoba entre la ida y la vuelta de la eliminatoria copera. Sandoval fue destituido después de una derrota en casa ante el Cádiz (1-3) y llegó al banquillo cordobesista Curro Torres, que tuvo que ver desde la grada, por sanción, el desenlace del cruce de Copa del Rey de su equipo.

Ya en la primera parte, en una mala actuación general del portero Marcos Lavín, Portillo y Ángel pusieron tierra de por medio con dos tantos en los primeros 45 minutos. Al poco de regresar de vestuarios, Rober Ibáñez puso el tercero en el electrónico. El gol de Aythami Artiles en un córner botado por Sebas Moyano ni siquiera pudo maquillar el abultado resultado que completó el propio Ángel Rodríguez para certificar su tercero de la noche, el quinto de su equipo y el pase a la siguiente ronda (5-1). La eliminación en Copa del Rey del Córdoba no fue más que un grano de arena en un desierto interminable que acabó con el club sumido en la ruina y en la Segunda División B, con números más que rojos y con la peor defensa de la categoría en aquella temporada. El próximo martes, con un Getafe venido a menos y un Córdoba revolucionado a mejor por Pablo Alfaro, se volverán a ver las caras con esa eliminatoria de 2018 algo borrosa en la memoria.

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