Otra vez el destino más doloroso posible. La cara amarga del deporte. Frío, goles y lágrimas. Vista Alegre acogió los octavos de Copa del Rey, en los que el Córdoba Patrimonio había depositado toda su ilusión. Pero de nuevo el sendero se volvió oscuro. La pesadilla se hizo latente ante un Noia que, una vez más, estuvo más acertado. Cabeza alta por la entrega, dolor por las formas de caer. La oportunidad tiene que llegar pronto. No hay duda que lo merecen. Y Vista Alegre deberá acompañar.

Etiquetas
Etiquetas
stats