Los efectos de la reconstrucción

Jugadores del Córdoba, en un entrenamiento | MADERO CUBERO

Una semana más, el once va a contar con variaciones. Esta vez no tanto por decisión técnica sino porque así lo dictan las circunstancias. La situación es realmente difícil de cara al duelo del domingo con el Recreativo Granada (Los Cármenes, 18:00). No en vano, el Córdoba cuenta sólo con 14 jugadores del primer equipo preparados para ser de la partida. Una cifra ésta que el club, y mucho más el entrenador, Raúl Agné, desea ampliar ligeramente hasta los 15. La definitiva inscripción de Luis Garrido es lo que precisamente puede aportar un recurso más al conjunto blanquiverde en un momento que claramente es de transición.

Estos son los efectos de la reconstrucción de la plantilla. Después de que en diciembre la entidad anunciara la salida de Gabriel Novaes, así como la de Sebastián Castro por mucho que tuviera ficha del filial, los últimos días trajeron consigo otros adioses. Así, el miércoles el Córdoba abrió la puerta a Juanto Ortuño, que rescindió su contrato y acto seguido firmó con el Castellón. Un día después, el jueves, fue turno para Víctor Ruiz, quien puso rumbo a Valencia para militar en el Atlético Levante en calidad de cedido. A estos jugadores que ya dejaron de serlo del cuadro califal cabe sumar a Fernando Román, que permanece a la espera de que sea oficial su marcha, también a modo de préstamo, rumbo a Marbella. En sólo unos días, por tanto, el club aligeró tres licencias de mayores de sub 23.

Pero que la operación salida haya marchado por ahora según lo previsto no es hoy por hoy una noticia positiva para el conjunto blanquiverde. Básicamente porque ocasiona efectos adversos. Si la plantilla era corta, dentro de lo habitual en la categoría, ahora lo es más. Cierto es que se trata de una situación circunstancial, pero no menos que va a generar un leve quebradero de cabeza a Raúl Agné. Aunque la salida de Fernando Román todavía ha de producirse el futbolista no participó en los entrenamientos esta semana, por lo que está fuera de cualquier posibilidad para el duelo con el Recreativo Granada. Así, son hasta tres efectivos los que, fueran más o menos asiduos, pierde el preparador aragonés.

Sin embargo, los primeros movimientos en el mercado del Córdoba, por ahora tan sólo de salida, no son los únicos problemas que tiene que afrontar el entrenador. Porque, por si fuera poco, son otros tres los futbolistas del primer equipo que no pueden ser de la partida en esta ocasión. Uno es caso conocido desde alguna semana atrás: es el de Fidel Escobar, lesionado para aproximadamente otras dos semanas. A la ausencia del panameño por molestias físicas se añade la de Edu Frías. Y para cerrar otra baja se contabiliza esta vez. Se trata de la obligada de José Antonio González, cuyo trabajo específico durante los últimos entrenamientos lo ha sido más quizá por el hecho de que no puede enfrentarse el Recreativo Granada. El motivo, la cláusula del miedo que impuso su club de origen en la cesión al cuadro califal.

De esta forma, el Córdoba espera cerrar a tiempo la inscripción de Luis Garrido. “Falta un trámite burocrático, pero no habrá problemas”, afirmó el director deportivo, Alfonso Serrano, en la presentación del hondureño. La inclusión del pivote puede ser además una gran noticia para Raúl Agné, que desde hace tiempo ha insistido en la importancia de aportar músculo al equipo. Y esto es lo que tiene el centroamericano. El caso es que hasta que el futbolista no tenga ficha de manera oficial, el plantel se ve limitado a sólo 14 jugadores. Con ellos ha de tener que tirar para adelante el técnico, que apenas tiene, por cierto, a un delantero para el encuentro en Los Cármenes: Owusu. Por tanto, entre tres y cuatro canteranos están llamados a viajar hasta Granada. Las cartas las tienen Llamas, Moyano, Fran Gómez y Vera, si bien sólo el primero la tiene ganadora. Estos son, una vez más, los efectos de la reconstrucción.

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