El efecto Agné, a prueba

Raúl Agné da instrucciones a Owusu en el último partido en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Ya sabe lo que es ganar en feudo ajeno. También conoce la grata sensación de lograr dos triunfos consecutivos. Dos hitos que son mínimos pero que en este caso tienen un valor enorme. Sobre todo en el apartado anímico. Además son parte de una dinámica de cinco encuentros seguidos sin perder que, aunque ya se diera al inicio de Liga, es la mejor de la temporada. Los números hablan muy favorablemente del Córdoba a lo largo de las últimas jornadas, un período que coincide precisamente con la etapa de Raúl Agné en el banquillo. El aragonés tiene buena parte de responsabilidad en esta evolución del conjunto blanquiverde. Aunque todavía tiene que confirmar la trayectoria ascendente, para lo que tiene una difícil prueba el próximo domingo (12:30).

El efecto Agné es la denominación que podría darse al giro de los acontecimientos en el plano deportivo para el cuadro califal. Cierto es que el relevo en el banquillo no fue un revulsivo directo, ya que después de estrenarse con triunfo cedió una derrota que sonrojó por la forma. Fue el tropiezo sufrido en Talavera de la Reina, donde el nivel del equipo no fue el esperado. A partir de ahí, sin embargo, el Córdoba fue poco a poco a más. Aun cuando tuvo que asumir dos empates, uno de ellos en El Arcángel ante un rival a priori asequible: un Mérida situado en la zona de abajo. Pero a veces viene bien dar un paso atrás para tomar impulso. Es lo que hizo el conjunto blanquiverde.

La realidad es que desde la llegada de Raúl Agné el rendimiento del equipo fue mayor que en la etapa anterior. En siete partidos con el de Mequinenza el Córdoba alcanzó cuatro victorias, obtuvo dos empates y apenas padeció una derrota, la ya mencionada. Así, son 14 los puntos que ha sumado -de 21 posibles- en este período. Esta cifra es levemente superior a la que completó Enrique Martín en su ciclo como entrenador del cuadro califal, de la que se despidió con 13 puntos acumulados con tres triunfos -uno menos-, cuatro igualadas -dos más- y dos derrotas -una más-. Lo importante en todo esto es que las estadísticas del aragonés son resultado de dos partidos menos que los que dirigió en su día el navarro, ya que fueron nueve.

También en lo que se refiere a los goles, tanto a favor como en contra, los guarismos con Raúl Agné son mejores que con Enrique Martín aun con la citada diferencia de los dos duelos. En nueve choques con el navarro, el Córdoba marcó diez tantos y encajó idéntica cifra. En siete encuentros con el aragonés, ha anotado diez y recibido cinco. Es decir, en dos partidos menos, con el de Mequinenza al frente, ha marcado el mismo número de dianas y le han hecho cinco menos. Pero la comparativa en igualdad de condiciones, con siete jornadas vistas para cada entrenador los datos son favorables también para el actual preparador.

Dentro de ese último escenario, el conjunto blanquiverde ha sumado dos puntos más con Raúl Agné que con Enrique Martín: 14 con el primero por los 12 con el segundo. Porque en siete encuentros, el técnico navarro festejó tres victorias, cedió otros tantos empates y sufrió una derrota. La diferencia en este caso estriba en que el aragonés ganó un partido más e igualó uno menos. Sobre los goles, el apunte es positivo para el de Mequinenza una vez más pues con él se han marcado dos más y se ha encajado uno menos: diez por ocho a favor y cinco por seis en contra. Además, por culminar la exposición de balances, cierto es que Martín encadenó cinco choques sin perder al igual que el propio Agné. Sin embargo, en la primera racha se sumaron nueve puntos con dos triunfos y tres empates y en la segunda, que es más reciente, se acumularon 11 puntos con tres triunfos y dos tablas.

Buena parte de la progresión con Raúl Agné en el banquillo se encuentra en las dos jornadas más recientes, porque en ambas el cuadro califal obtuvo su primera victoria como visitante y después logró encadenar triunfos consecutivos. Ahora la aspiración tanto del aragonés como del equipo es prolongar esa racha no sólo positiva en lo que a puntuar se refiere sino de sumar de tres. Es la prueba a la que se enfrenta el técnico y su efecto en La Línea de la Concepción, ante un rival teóricamente complejo por su potencial. La Balompédica Linense es uno de los adversarios llamados a pugnar por la zona de play off, pero como local no consigue ser tan temido. Los gaditanos son ahora decimosegundos en lo que a partidos en campo propio al vencer sólo tres encuentros de los ocho que ha disputado. Que no cambie la situación es lo que desea el Córdoba.

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