Córdoba B, compromiso e ilusión en su estreno de bronce

Jugadores del Córdoba B entrenando en la Ciudad Deportiva. FOTO: MADERO CUBERO
El filial, con Puche al frente y un equipo renovado y aún por completar, debuta en Segunda B con el reto de mantener la categoría

El Córdoba B se viste de bronce por primera vez en su corta historia. Su rol de novato en Segunda B le convierte en una de las cenicientas de un Grupo IV lleno de clásicos que aspiran a estar entre los cuatro primeros a final de temporada. Además, el hecho de confirmar su concurso en la tercera categoría del fútbol español es una razón más para que sea considerado un rival a priori asequible. Sin embargo, a pesar de todo y de la rápida renovación de la plantilla con el cambio de división, el filial blanquiverde no es más que una incógnita. Eso sí, se trata de una incógnita cargada de ilusión y compromiso en una apuesta del Córdoba por fortalecer su cantera, que se ha ganado a pulso vivir el sueño de estar en Segunda B. No en vano, la pasada campaña realizó un gran papel en el Grupo X de Tercera, en que concluyó segundo bajo la dirección del hoy entrenador del primer equipo, Pablo Villa. El éxito del curso 12-13 llegó de la mano de la mejor generación de futbolistas de la base blanquiverde con el añadido de refuerzos de importancia. Tras tanto buen sabor de boca, el director de fútbol base del Córdoba, José Antonio Romero, confía a Pepe Puche la suerte de afrontar el mayor reto que el filial ha tenido nunca. El técnico no goza de una extensa trayectoria, aunque sí cuenta ya con un ascenso en su currículum, el que obtuvo de Liga Nacional a División de Honor con el juvenil del Xerez en la campaña 11-12. Su pasado como jugador cordobesista y su aspiración de protagonizar el juego en cada partido le llevan a ser una pieza de continuidad en el proyecto iniciado con Villa.

El filial blanquiverde ha sufrido una profunda transformación en la plantilla, además por partida doble. Primero pesó el hecho de continuar en Tercera, de forma que se hacía difícil mantener a buena parte del vestuario que en la anterior campaña llegó hasta las semifinales del play off de ascenso a Segunda B, bien por edad, bien por el cartel que ganaron algunos de esos futbolistas. Así, salieron de la entidad hombres como Raíllo, De las Heras, Toni Seoane, Javi López o los cedidos Toscano y Javi Cabezas. En otros casos, como el de Guti, el club decidió prescindir de sus servicios. En agosto, con el salto a Segunda B hubo nuevas salidas: Montávez, Curro, Vega, Manu Estepa, Álex Gil, Tena y Miquel, algunos de ellos fichados días atrás. Con la continuidad únicamente de Sillero, Molero, Dani Espejo, Rafa Gálvez, Mauro Cabello, Bernardo y Juan Guerra se ha hecho necesario reforzar todas las líneas del equipo con jóvenes promesas. En la lista de altas figuran Néstor (Coria), Miguelito (Algeciras), Mendi (La Roda), Adri Cuevas, Zafra y Alfonso (Xerez) y Pedro Santos (Valencia B). Además, se recupera para la causa a Mane, que había salido tras el final del curso 11-12 y que está llamado a ser uno de los puntales del conjunto blanquiverde. Quizá el fichaje de mayor relumbrón haya sido el de Fran González, ex de Lucena, Deportivo B y Zaragoza B que este verano participó con el equipo AFE. El último en llegar es el central Gonzalo Verdú, procedente del Orihuela, aunque todavía ha de ser confirmado por el club. Todavía falta para completar un plantel en el que también participarán otros valores de la cantera del Córdoba, como posiblemente sea el caso de Sebas Moyano.

Con todas estas circunstancias, la pretemporada no ha sido la más idónea para el progreso del equipo de Puche, que ha vivido continuos cambios y, por tanto, nuevas puestas a punto. No ha servido como botón de muestra de lo que puede dar el filial, aunque sí para que el técnico haya podido atender a las necesidades y a las cuestiones que pulir. La transformación ha llevado al Córdoba B a perder cinco encuentros, tantos como ha ganado. Los triunfos más contundentes llegaron ante Villarrubia (1-8), La Carlota (4-1) y Cerro Muriano (2-5), mientras que a Espeleño se venció por la mínima (2-3) y al Montilla con claridad pero sin golear (2-3). El único empate llegó en el último duelo estival, disputado este miércoles en Punta Umbría con motivo de la XXVIII edición del Memorial Manuel González Rodríguez y que acabó con un 2-2 en el marcador ante el Recreativo de Huelva, que se llevó el trofeo en los penaltis.

Desde la llegada al Córdoba de Carlos González y la asunción como director del fútbol base del club por parte de José Antonio Romero, el filial se ha convertido en una pieza importante de cara al futuro. El trabajo con el segundo conjunto blanquiverde se ha desarrollado en estos años con la idea de generar futbolistas con un estilo semejante al del primer equipo. El salto de categoría supone para la entidad un gasto extra de 300.000 euros, que ha llevado al Consejo de Administración a promover un suplemento de abono de 30 euros para los ya abonados y un carné de 60 para los que no lo estaban. Sin datos oficiales de cómo marcha esa campaña, habrá que ver en qué medida responde la afición ante el reto que se presenta para los jóvenes del Córdoba B, que tras varios cambios de sede jugará sus partidos como local en El Arcángel -o eso está previsto de momento-.

El entrenador: Pepe Puche. Tras su paso por el Xerez juvenil y el conjunto sénior del Balón de Cádiz, Pepe Puche afronta su primera temporada en el banquillo del Córdoba B con el objetivo de lograr la permanencia en Segunda B. El yeclano busca para el filial un juego de posesión y vertical, con la idea de tener el protagonismo en cada encuentro. Para ello cuenta con una plantilla conformada por algunas de las más interesantes perlas de la cantera blanquiverde y por futbolistas que a pesar de su juventud pueden aportar cierta experiencia.

El objetivo: Mantener la categoría. El Grupo IV está formado por un buen puñado de equipos históricos que lucharán por el play off y de otros que sin ese papel también serán aspirantes a todo. Se encontrará el Córdoba B con conjuntos como Cádiz, Cartagena, Albacete o el descendido Guadalajara, amén de otros como Lucena o Linense, que aportan una mayor competitividad. Por tanto, no cabe en principio otro objetivo para el filial que no sea la permanencia.

Atención a: Rafa Gálvez. El centrocampista afronta su cuarta temporada con el filial y lo hace con ciertos galones ya. A sus 20 años es uno de los futbolistas que mayores esperanzas levanta en el club y entre la afición para el futuro. La pasada campaña fue una de las piezas básicas del equipo que logró una histórica participación en el play off de ascenso a Segunda B. En este curso tiene el reto de seguir con su crecimiento mientras aporta el equilibrio necesario a la medular del Córdoba B.

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