Un aspirante a bestia negra en el inicio de la temporada

Lance de la última visita de la Ponferradina a El Arcángel. FOTO: MADERO CUBERO
La Ponferradina no conoce la derrota en El Arcángel, que sólo visitó en dos ocasiones, la última saldada con victoria en el debut de Esnáider

Dos comparecencias en El Arcángel y ninguna se saldó con derrota. Ésa es la estadística que arroja el historial de visitas del que será rival de inicio del Córdoba en la temporada 2013-14, que arranca en clave blanquiverde este sábado. Enfrente tendrá el equipo de Pablo Villa a una Ponferradina que aspira a ser una nueva bestia negra para los califales, más aún si se recuerda su última aparición por el coliseo ribereño la pasada campaña y que significó un amargo y poco deseado debut para Juan Eduardo Esnáider en el banquillo blanquiverde. El 13 de abril de 2013 el cuadro berciano se llevaba el triunfo y apagaba buena parte de las ilusiones locales de jugar el play off.

Corría la jornada número 34 y el Córdoba estrenaba entrenador con la sola intención de aferrarse a sus opciones, ya por entonces escasas, de alcanzar un puesto de play off. Esnáider había llegado con un discurso muy claro: se debían tomar los nueve partidos que restaban para el final de curso como nueve finales. La primera se perdió. En un partido en que no se expuso un juego brillante, pero que tampoco resultó como para caer derrotado, el conjunto blanquiverde se vio sorprendido por un tanto de Yuri a siete minutos del término del choque. La Ponferradina se llevó los tres puntos, marcó diferencias con su rival en la clasificación y en la carrera por la sexta posición y dejó noqueado a un equipo, el califal, que no volvió a encontrar el rumbo.

Sin duda, el más reciente enfrentamiento entre ambas escuadras acabó de la forma menos esperada y otorgó para el futuro, ya presente, un sabor especial a lo que hasta ese momento podía haber sido un encuentro más. Yuri fue el verdugo, como también participó del disgusto, aquella vez menor, que sufrió el Córdoba en la temporada 2010-11, la primera en que blanquiverdes y albiazules se vieron las caras. Ese duelo, disputado bajo una intensa lluvia y sobre un verde casi impracticable, terminó con un auténtico festival de goles y en tablas. El brasileño abrió la cuenta goleadora a los 20 minutos de juego, si bien su tanto enseguida quedó igualado con otro de Alberto Aguilar.

Casualidades de la vida. El de Benamejí, actualmente en la Ponferradina, se encargó de equilibrar una contienda que llegó a remontar el Córdoba, pero que acabó con un 3-3 que de nada servía a unos y otros. Con el primer precedente, en que no se sentaba en los banquillos ninguno de los entrenadores que este sábado se enfrentarán, probablemente pocos cordobesistas podrían imaginar que años después la escuadra berciana pudiera realizar oposiciones para convertirse en una nueva bestia negra para sus intereses y que Yuri siempre estaría presente para dar pasos en ese sentido -marcó siempre que se enfrentó al Córdoba con la elástica albiazul-. Este sábado toca dar un giro a la historia.

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