Aprender en verano de la mano de un balón

La Fundación del Córdoba CF repite, y con éxito, una nueva edición de la Escuela de Verano en la que han participado casi medio centenar de niños

La Escuela de Verano del Córdoba Club de Fútbol cierra sus puertas hasta el año que viene. Por tercera vez, la fundación del club decidió poner en marcha esta oportunidad para que los más pequeños disfruten a la vez que se formen. Durante cuatro semanas, la Ciudad Deportiva ha tenido como visitantes a pequeñas promesas del fútbol que quién sabe si en un futuro sean los responsables de que se cante ‘hasta el final, mi Córdoba’.

“Formación, diversión y… mucho, mucho fútbol”. Así enumera Carlos Losada, coordinador deportivo de la fundación, los valores de la Escuela de Verano. Lejos de creer que todo en verano es relajación, Losada cuenta que “la filosofía de trabajo cambia respecto a la que llevamos en la Escuela Mixta de Fútbol, pero sin perder su esencia. Somos entrenadores y educadores. El objetivo principal es que los niños se diviertan pero, sin olvidar, su formación como persona”.

Durante el mes de julio, esta Escuela ha contado con casi medio centenar de alumnos, todos chicos, siendo el más pequeño un niño de 3 años. Las ganas de jugar y aprender no han decaído a pesar de las altas temperaturas propias de la estación estival, y más en una ciudad como Córdoba, que llega a ser un auténtico horno. Pero ni siquiera el rigor de los termómetros ha podido mermar la ilusión de los chavales, para quienes el sudor era lo de menos. Ellos tenían sus entrenamientos, tiros y toques de balón como el pan de cada día. Guantes que cambian de manos y regates protagonizados por unos pies que corren solos.

Pero no todo ha sido calor. Un día a la semana, toda esta energía futbolística se trasladada a la piscina Fuensanta. Cuál fue la sorpresa cuando los jugadores del Córdoba CF acudieron a saludar a estos aprendices en la Ciudad Deportiva. Losada, responsable técnico de la Escuela de Verano, alaba la actitud de todos sus pequeños calificándola de “inmejorable y siempre dispuestos a ayudar al compañero”. Aquí radica la valía y la calidad de un futuro jugador: su manera de concebir el fútbol, desde pequeño, como un trabajo de equipo.

Abandonando por un día la Ciudad Deportiva, la Escuela se mudó al estadio El Arcángel. Los gritos de la hinchada cambiaron por un “pasa tío” repetido hasta la extenuación. Además de los entrenamientos y partidos que jugaron en el campo del equipo absoluto, visitaron sus instalaciones: el museo, el palco de autoridades y la zona vip, el vestuario y el gimnasio. Por un momento dejaron de ser pequeños y se disfrazaron de periodistas al acudir a la sala de prensa.

Además de Losada, esta Escuela de Verano ha estado apoyada por tres técnicos más: Carlos Labrador, Rafa Sánchez “Moti” y José Carlos Pérez. El éxito de actividades como éstas descansa en el hecho de que han sido varios los niños que han participado en las tres ediciones de esta Escuela. E, incluso, señala Losada que “nos han pedido que aumentemos la edad ya que hay algunos que ya la sobrepasan”. Aprender jugando al fútbol es una buena opción para el verano.

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