“Ahora hay que dejarse el alma”

Rafael Berges, director deportivo del Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

A Rafael Berges le tocó, una vez más, intentar explicar lo que tiene difícil explicación. De hecho, en el Córdoba no hay ni siquiera tiempo de pensar en por qué están metidos en el monumental embrollo en que se encuentran. Solo se puede bracear para seguir a flote y pensar en un objetivo final: sobrevivir. Y a partir de ahí, pues ya se hablará. Uno de los apagafuegos de cabecera en este Córdoba actual es su director deportivo, que compareció en la sala de prensa de El Arcángel acompañando en su presentación oficial a Neftalí Manzambi, un delantero congoleño con pasaporte suizo que llega cedido por el Sporting de Gijón. Una de las siete incorporaciones en un periodo de fichajes invernal que ha sido tan caótico y estresante como podía esperarse.

“Sinceramente, creo que no solamente yo. Me gustaría agradecer a todo el mundo en el club porque es una situación especial. Una situación de incertidumbre de ver qué futbolistas podíamos o no. Pero creo que tenemos a los mejores, y a partir de ahí a luchar, a dejarnos el alma”. Así empezó Berges su intervención ante los medios. Con media sonrisa y gesto de cansancio supremo. Queda ver cómo se plasma todo el trabajo realizado en el campo y las respuestas empezarán a recogerse mañana mismo, ante el Albacete. “Necesitamos un equipo comprometido, cambiar esa dinámica y creernos que podemos salir de ahí”, ha dicho, resaltando que “la pelota ya está en el tejado de la caseta, del equipo y del cuerpo técnico”.

La comparativa con el mercado veraniego fue inevitable. Para Berges, el periodo estival resultó “una auténtica locura”, porque “las dos personas que han dirigido al equipo se han encontrado con situaciones difíciles, pero a partir de ahí hay que cambiar esa realidad con compromiso del vestuario y esfuerzo de todo el mundo, ya que hemos tenido que ir a contrarreloj”.

Sobre si quedó alguna operación atrás, Berges se afanó en pasar página. Lo de las hipotésis es un mal asunto cuando hay un presente tan exigente como el que padece el Córdoba. “Nos hemos adaptado a nuestra economía y nuestra realidad y dentro de eso tenemos que estar satisfechos, y a partir de ahora son ellos los que dentro del campo los que tienen que dejarse el alma, porque le debemos mucho a este club y a nuestra afición”, ha indicado, al tiempo que reveló las guías básicas que imponía LaLiga al Córdoba, y que no diferían mucho de las que durante el verano maniataron a la entidad blanquiverde. Al club le permiten 18 licencias profesionales y el resto del filial, con cambio de cromos -una salida, una entrada- y mínimo federativo -50.000 euros- para las contrataciones.

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