Belmonte une a dos generaciones en su tercera escultura para transmitir el legado de los patios

Decenas de vecinos del barrio de San Lorenzo y el Realejo han esperado impacientes a descubrir cómo era la nueva obra de Jose Manuel Belmonte -situada en la Plaza Juan Bernier- que se escondía bajo la tela. El Pozo de las Flores, ese es el nombre que el artista cordobés ha dado a la última escultura de la trilogía en homenaje a los patios.

Tras destaparla, los aplausos han inundado la plaza mientras las miradas se dirigían hacia el monumento intentando ver de qué se trataba. Una abuela y una nieta cruzan miradas en un patio cordobés mientras la mayor le enseña a la pequeña los cuidados del lugar. Esto ha sido lo que los vecinos han descubierto finalmente, una obra que Rafaela -una de ellas- ha señalado como “una maravilla”. La vecina ha confesado que el trabajo ha superado sus expectativas: “No me imaginaba que fuese tan espectacular”.

Tras la conocer qué se escondía debajo de aquella tela y las fotos de las autoridades junto con el artista y su trabajo, María Luisa Gómez Calero, delegada de Casco Histórico en el Ayuntamiento de Córdoba ha manifestado su orgullo por la obra. “Hemos estado siguiendo día tras día la transformación de una bolita de masilla hasta ver aquí esta escultura”, algo que ha sido motivo de alegría. Gómez Calero ha resaltado “el trabajo, el tesón y la pasión” de Belmonte hacia la escultura, la tercera que tiene este autor sobre los Patios en las calles de Córdoba.

Por su parte, el alcalde, Jose María Bellido, ha destacado los “los valores inmateriales, una forma de vivir” que el artista ha querido reflejar en “una escena sencilla pero cargada de un absoluto simbolismo”. Bellido se ha mostrado muy satisfecho con un trabajo que ha recogido “la tradición, el legado y el importantísimo valor de las mujeres cordobesas en la vida de los patios”.

Belmonte cierra su trilogía

El protagonista del encuentro, José Manuel Belmonte, ha querido agradecer a las modelos, Marta y Lola, y a Manolo Mantilla quien “ha resuelto todos los problemas técnicos” encontrados a lo lago del trabajo. Belmonte, agradecido y orgulloso, ha manifestado que “para el artista no hay nada mejor que la gente haga suya una obra de arte”. Con esta, cierra la trilogía que ha dedicado a los patios, la primera escultura es la cuidadora de patios ubicada desde 2014 en la Puerta del Rincón y el segundo, en San Basilio, muestra a un abuelo y su nieto subido a una escalera cuidando las flores de un patio.

Con este cierre, el cordobés ha hecho un homenaje “a las verdaderas protagonistas de los patios” y ha resaltado el cruce de miradas entre niña y abuela “quitando los jaramagos mientras la nieta la mira y va aprendiendo”.

Manoli Belmonte, la hermana del artista, no ha podido ocultar el orgullo que supone ver su hermano inaugurar otra nueva obra en su ciudad. Según ha confesado a Cordópolis, ellos son “sus primeros observadores”. Las ideas llegan directamente de la mente de Belmonte hacia su familia quienes le dirigen en función “de la opinión del público en general”.

Y de artista a artista, Ascensión Gómez, directora de la galería de arte Ascenart no ha dejado pasar la oportunidad de ir a ver la revelación del último conjunto escultórico de su compañero. “Es lo que me esperaba, una buena obra, extraordinaria y siempre es grato ver que se reconoce a los artistas de Córdoba”, ha manifestado.

Entre quienes han permanecido unos momentos más disfrutando y comentando la obra con sus acompañantes, Juan de Dios Martín no duda que “es algo que va a enriquecer a la ciudad y va a ser otro recorrido que se integrará en el amplio espacio de los patios”. El malagueño, cordobés adoptado y protagonista de la obra del abuelo y el nieto subidos a la escalera -la segunda obra perteneciente a la trilogía- se ha mostrado “anonadado y encantado”. “Cada vez que vengo a Córdoba hago la ruta de sus esculturas”, ha indicado, algo que no puede evitar después de que le haya “robado el alma” con la obra en la que él mismo aparece.

Una obra que deja un guiño para que los cordobeses y turistas puedan incluirse en la propia escena con una silla vacía. Silla que en la mañana de este miércoles ha dejado de estarlo para que todos los presentes inmortalizaran el momento.

Decenas de vecinos del barrio de San Lorenzo y el Realejo han esperado impacientes a descubrir cómo era la nueva obra de Jose Manuel Belmonte -situada en la Plaza Juan Bernier- que se escondía bajo la tela. El Pozo de las Flores, ese es el nombre que el artista cordobés ha dado a la última escultura de la trilogía en homenaje a los patios.

Tras destaparla, los aplausos han inundado la plaza mientras las miradas se dirigían hacia el monumento intentando ver de qué se trataba. Una abuela y una nieta cruzan miradas en un patio cordobés mientras la mayor le enseña a la pequeña los cuidados del lugar. Esto ha sido lo que los vecinos han descubierto finalmente, una obra que Rafaela -una de ellas- ha señalado como “una maravilla”. La vecina ha confesado que el trabajo ha superado sus expectativas: “No me imaginaba que fuese tan espectacular”.

Tras la conocer qué se escondía debajo de aquella tela y las fotos de las autoridades junto con el artista y su trabajo, María Luisa Gómez Calero, delegada de Casco Histórico en el Ayuntamiento de Córdoba ha manifestado su orgullo por la obra. “Hemos estado siguiendo día tras día la transformación de una bolita de masilla hasta ver aquí esta escultura”, algo que ha sido motivo de alegría. Gómez Calero ha resaltado “el trabajo, el tesón y la pasión” de Belmonte hacia la escultura, la tercera que tiene este autor sobre los Patios en las calles de Córdoba.

Por su parte, el alcalde, Jose María Bellido, ha destacado los “los valores inmateriales, una forma de vivir” que el artista ha querido reflejar en “una escena sencilla pero cargada de un absoluto simbolismo”. Bellido se ha mostrado muy satisfecho con un trabajo que ha recogido “la tradición, el legado y el importantísimo valor de las mujeres cordobesas en la vida de los patios”.

Belmonte cierra su trilogía

El protagonista del encuentro, José Manuel Belmonte, ha querido agradecer a las modelos, Marta y Lola, y a Manolo Mantilla quien “ha resuelto todos los problemas técnicos” encontrados a lo lago del trabajo. Belmonte, agradecido y orgulloso, ha manifestado que “para el artista no hay nada mejor que la gente haga suya una obra de arte”. Con esta, cierra la trilogía que ha dedicado a los patios, la primera escultura es la cuidadora de patios ubicada desde 2014 en la Puerta del Rincón y el segundo, en San Basilio, muestra a un abuelo y su nieto subido a una escalera cuidando las flores de un patio.

Con este cierre, el cordobés ha hecho un homenaje “a las verdaderas protagonistas de los patios” y ha resaltado el cruce de miradas entre niña y abuela “quitando los jaramagos mientras la nieta la mira y va aprendiendo”.

Manoli Belmonte, la hermana del artista, no ha podido ocultar el orgullo que supone ver su hermano inaugurar otra nueva obra en su ciudad. Según ha confesado a Cordópolis, ellos son “sus primeros observadores”. Las ideas llegan directamente de la mente de Belmonte hacia su familia quienes le dirigen en función “de la opinión del público en general”.

Y de artista a artista, Ascensión Gómez, directora de la galería de arte Ascenart no ha dejado pasar la oportunidad de ir a ver la revelación del último conjunto escultórico de su compañero. “Es lo que me esperaba, una buena obra, extraordinaria y siempre es grato ver que se reconoce a los artistas de Córdoba”, ha manifestado.

Entre quienes han permanecido unos momentos más disfrutando y comentando la obra con sus acompañantes, Juan de Dios Martín no duda que “es algo que va a enriquecer a la ciudad y va a ser otro recorrido que se integrará en el amplio espacio de los patios”. El malagueño, cordobés adoptado y protagonista de la obra del abuelo y el nieto subidos a la escalera -la segunda obra perteneciente a la trilogía- se ha mostrado “anonadado y encantado”. “Cada vez que vengo a Córdoba hago la ruta de sus esculturas”, ha indicado, algo que no puede evitar después de que le haya “robado el alma” con la obra en la que él mismo aparece.

Una obra que deja un guiño para que los cordobeses y turistas puedan incluirse en la propia escena con una silla vacía. Silla que en la mañana de este miércoles ha dejado de estarlo para que todos los presentes inmortalizaran el momento.

Decenas de vecinos del barrio de San Lorenzo y el Realejo han esperado impacientes a descubrir cómo era la nueva obra de Jose Manuel Belmonte -situada en la Plaza Juan Bernier- que se escondía bajo la tela. El Pozo de las Flores, ese es el nombre que el artista cordobés ha dado a la última escultura de la trilogía en homenaje a los patios.

Tras destaparla, los aplausos han inundado la plaza mientras las miradas se dirigían hacia el monumento intentando ver de qué se trataba. Una abuela y una nieta cruzan miradas en un patio cordobés mientras la mayor le enseña a la pequeña los cuidados del lugar. Esto ha sido lo que los vecinos han descubierto finalmente, una obra que Rafaela -una de ellas- ha señalado como “una maravilla”. La vecina ha confesado que el trabajo ha superado sus expectativas: “No me imaginaba que fuese tan espectacular”.