El rastro que deja el virus: la labor de los sanitarios de Córdoba en busca del inicio de los contagios

Inmaculada Salcedo y Rafael Ruiz

Conocer el paciente cero de cada persona contagiada por coronavirus está siendo clave para atajar la transmisión del virus y su propagación. Dar con él no es tarea fácil ni rápida, pero sí primordial para que las ciudades vayan progresando en sus fases de desescalada. Cada día, preventivistas del Hospital Reina Sofía y epidemiólogos de Atención Primaria se convierten en detectives de bata blanca, adoptan el sobrenombre de rastreadores y comienzan una carrera titánica contra el virus para la que sólo necesitan un ordenador, un teléfono y mucha paciencia.

En Andalucía, la profesional encargada de formar a los profesionales sanitarios en esta especie de caza al virus es la cordobesa Inmaculada Salcedo, la portavoz del Grupo Asesor de Seguimiento del coronavirus en la Junta de Andalucía y Jefa del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Reina Sofía. Un tridente de responsabilidades que compagina entre Córdoba y Sevilla. “Este trabajo de estudio de campo de cada contagio no es nuevo ya que comenzó cuando se creó la especialidad de Medicina Preventiva hace 40 años”, recuerda. Estos profesionales ya estuvieron en los anteriores brotes de tuberculosis y meningitis en niños. Pero es ahora cuando están en el foco de la noticia y su labor se hace aún más necesaria.

Sin vacuna y sin víspera de conseguirla en un período corto de tiempo, el único tratamiento de choque que debe poner en marcha la ciudadanía es el de frenar el contagio, aplicando todas las medidas de higiene y seguridad promulgadas por las instituciones públicas. En este proceso de transmisión, la figura de los epidemiólogos cobra más relevancia gracias a ese trabajo de rastreo de todos los contactos de una persona que ha sido infectada.

El procedimiento para dar con el paciente cero comienza con una encuesta epidemiológica a la persona infectada, se encuentre en el hospital o en su vivienda. Vía telefónica, el profesional sanitario le realiza una entrevista para conocer cuestiones como la fecha del  inicio de los síntomas, dónde se encontraba en ese momento, si ha tenido reuniones o si ha convivido con alguien que se encontraba en aislamiento.

En una segunda fase de este rastreo, los profesionales ponen en marcha un estudio de contacto para conocer el círculo más cercano de la persona infectada, es decir, los familiares, amigos o compañeros con los que ha mantenido contacto en los últimos 14 días. Entre esta multitud de personas se espera dar con el paciente cero con el que que, una vez detectado, también recibe atención telefónica. “Necesitamos saber si ha pasado el virus, si ha recibido asistencia médica o si ha tenido algún síntoma. Inmediatamente se le solicita la prueba y se aísla en casa si no estuviera en el hospital”, explica Salcedo.

En esta titánica labor, la Jefa del Servicio de Medicina Preventiva del Reina Sofía reconoce que el confinamiento ha sido esencial “ya que las relaciones, los contactos y los eventos o citas se suspendieron”, evitando así una mayor propagación. El trabajo de estos profesionales permitió conocer que los primeros contagios en Málaga provinieron de una convención de banca en Marbella.

Pero, ¿tiene Andalucía los suficientes rastreadores? Parece ser que no, a pesar de los esfuerzos realizados por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Según estimaciones de Salcedo, harían falta unos 1.500 aunque, por el momento, enfermeros y médicos están recibiendo formación para llevar a cabo estas encuestas epidemiológicas con todas las garantías. No todos los profesionales sanitarios tienen competencias para realizar estas entrevistas “ya que siempre tiene que haber detrás un profesionales de Salud Pública”. En Córdoba, los equipos están repartidos entre la capital, Pozoblanco y Cabra, a los que hay que añadir los epidemiólogos que trabajan en la Atención Primaria.

Uno de estos especialista de Salud Pública es Rafael Ruiz, que rehúye del sobrenombre rastreadores. Dar con el paciente cero en mayor o menor tiempo depende en gran medida de “cómo se haya movido el paciente”, por lo que considera esencial el trabajo que desarrolla la Atención Primaria. “El médico de cabecera conoce el historial clínico de sus pacientes y de su familia y estas visitas pueden ser clave en la detección del virus”, explica este médico. Fueron causalmente estos profesionales los que investigaron el primer caso de coronavirus en Córdoba, el de un italiano de 26 años que estuvo en aislamiento domiciliario.

Al inicio de la pandemia, recuerda Ruiz, una de las preguntas clave que se realizaba en las encuestas epidemiológicas era si el paciente había viajado a países de riesgo como Wuhan o Italia. Sin embargo, su volatilidad nos hizo ver su fácil transmisión. “El virus ha corrido más que las fronteras”, enfatiza. Asimismo, durante su trabajo y conforme ha ido avanzando la pandemia ha constatado que los asintomáticos sí pueden contagiar “ya que en el momento en que empiezan los síntomas, la carga viral es suficiente para transmitir la enfermedad”.

En este sentido, y al igual que Salcedo, destaca la importancia que ha tenido el confinamiento, “una ligera idea de la situación tan extrema a la que se ha llegado”. “Al cortar la actividad social, cortas también los contactos y, con ello, los posibles contagios”. Teniendo en cuenta los datos de Andalucía, la cuarentena “ha sido muy positiva”. “El esfuerzo de la población está siendo inaudito y es honorable”, agradece, aunque pide “seguir luchando y no confiarnos”.

Posibilidad de un rebrote

El temor tanto en Salcedo como en Ruiz es el mismo: un rebrote. Hay que recordar que tan sólo el 5% de la población española habría superado el coronavirus. “Hay mucha gente desprotegida por lo que la distancia interpersonal la debemos mantener, además de las medidas de higiene”, mantiene la médica, recordando los pequeños rebrotes que ya ha habido en Corea el Sur y en Alemania. Sobre la realización de los tests, y a pesar de su importancia, Salcedo insiste en que “un día puede ser negativo y contagiarte a más tarde”.

Por su parte, Ruiz tiene su confianza puesta en la población. Sabedor del aumento de los movimientos de la ciudadanía, la concienciación será esencial para mantener los buenos datos en Andalucía y conseguir cero nuevos contagios, cero muertes y un total de curados. “La vacuna es, por ahora, una utopía a la que no podemos agarrarnos. Esto que ha ocurrido ha sido un choque de realidad para todos. Muchos compañeros han tenido que reinventarse para atajar la pandemia. Otros hemos trabajado con miedo y explicado cuestiones con muchas dudas. Claro que ha habido tensión. Nuestro paciente es la población al completo y fortalecer la Atención Primaria genera mucha salud. En eso hay que seguir trabajando”, concluye el médico.

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