El norte de Córdoba se queda sin agua y sin tiempo para conseguirla

Los más de 80.000 vecinos que viven en el norte de la provincia de Córdoba beben de un único embalse, Sierra Boyera. Este miércoles, el pantano tenía en su interior 6,6 hectómetros cúbicos, de los 40 que es capaz de retener. Es decir, estaba al 16% de su capacidad. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) prevé que en otoño (hay cálculos que señalan incluso a final del verano), en Sierra Boyera no habrá agua para beber, si no llueve antes. La situación es dramática y no hay soluciones a la vista a corto plazo. O llueve o no hay agua.

El Instituto Geológico Minero de España (IGME) ha estudiado la zona y ha aseverado que en el subsuelo de la comarca no hay agua suficiente como para garantizar el abastecimiento que podría dejar de dar Sierra Boyera, según informó la Confederación en febrero. La alternativa, como en los años noventa, será la de llevar agua a donde haga falta con camiones cisterna. Y eso es algo que al final es muy caro.

Pero agua embalsada hay en el norte. En concreto, en el Valle del Guadiato está el embalse de Puente Nuevo, que retiene 45 hectómetros cúbicos de agua, más que suficientes como para garantizar el consumo en la zona durante un año y medio. En El Viso está La Colada, una presa construida precisamente para evitar lo que está ocurriendo ahora. En su interior hay otros 40 hectómetros cúbicos de agua aproximadamente. Pero ni La Colada ni Puente Nuevo tienen conexiones con el sistema de abastecimiento de agua potable del Guadiato y Los Pedroches. La obra de La Colada se inició pero no se acabó (competencia de la Junta de Andalucía, que la quiere reiniciar). La de Puente Nuevo se proyectó hace más de una década, pero ni se ha construido ni parece que se vaya a hacer. En ambos casos, no daría tiempo a ejecutarlas antes del mes de octubre.

Los alcaldes, las mancomunidades, la Diputación, la Junta y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir han celebrado ya dos reuniones extraordinarias para intentar consensuar una solución, sin éxito. Y no va a ser fácil lograrlo, porque a corto plazo se antoja imposible que fructifique una propuesta viable que permita garantizar el suministro de agua potable en todo el norte de la provincia de Córdoba.

La última propuesta de la Diputación y la Confederación pasa por una toma directa de agua en La Colada, pero esta opción no convence a la Junta de Andalucía. Esa toma directa llevaría el agua hacia las conducciones subterráneas ya construidas (antes del año 2008) para llegar hasta la estación potabilizadora de Sierra Boyera. Pero fuentes del gobierno andaluz señalan que antes habría que revisar el estado de unas conducciones que no se sabe ni cómo están, por lo que consideran muy improbable que se puedan usar.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir solicitó a principios de año la declaración de sequía. Una de las medidas urgentes pasaba por construir una conexión directa para bombear agua de Puente Nuevo a Sierra Boyera. Pero cuando se aprobó el decreto de sequía la obra desapareció de los planes de la Confederación.

A través de una respuesta parlamentaria a preguntas del diputado del PP Andrés Lorite, el Gobierno asegura que “se ha demostrado, a raíz de posteriores análisis”, que esta solución “no es la más adecuada para resolver esta problemática, por dos razones principales, la ausenciade competencias del Gobierno y del organismo de cuenca en el abastecimiento a la población, y el plazo de ejecución de la actuación, superior a un año -que no da respuesta a la premura que requiere la problemática detectada-”. Así, el Ejecutivo señala que el proyecto previsto tenía un coste de 18 millones de euros y un plazo de 14 meses como mínimo, en cuanto a obra. Antes había que redactarla y adjudicarla.

En el caso de La Colada, la obra se acabó en 2006, tras una inversión superior a los 12 millones de euros. El embalse se llenó, pero solo sirve como playa. En 2008, con el estallido de la crisis económica, se paralizó la construcción de los kilómetros de tuberías que deberían llevar el agua de La Colada hasta la estación de tratamiento de agua potable de Sierra Boyera. En 2020, y por trámite de urgencia, la Junta ha reiniciado los trámites. El proyecto se adjudicó en agosto del año pasado. La empresa adjudicataria, según informaba la Junta, tenía un plazo de 14 meses para redactar el proyecto de obra. Es decir, lo tendría acabado en el próximo mes de octubre.

En la sequía de los años noventa, en Villanueva de Córdoba las restricciones provocaron que solo se pudiera abrir el grifo durante tres horas al día. Si no llueve de manera abundante en los próximos meses, toda la zona norte está abocada a un nuevo periodo de escasez de agua.

Los más de 80.000 vecinos que viven en el norte de la provincia de Córdoba beben de un único embalse, Sierra Boyera. Este miércoles, el pantano tenía en su interior 6,6 hectómetros cúbicos, de los 40 que es capaz de retener. Es decir, estaba al 16% de su capacidad. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) prevé que en otoño (hay cálculos que señalan incluso a final del verano), en Sierra Boyera no habrá agua para beber, si no llueve antes. La situación es dramática y no hay soluciones a la vista a corto plazo. O llueve o no hay agua.

El Instituto Geológico Minero de España (IGME) ha estudiado la zona y ha aseverado que en el subsuelo de la comarca no hay agua suficiente como para garantizar el abastecimiento que podría dejar de dar Sierra Boyera, según informó la Confederación en febrero. La alternativa, como en los años noventa, será la de llevar agua a donde haga falta con camiones cisterna. Y eso es algo que al final es muy caro.

Pero agua embalsada hay en el norte. En concreto, en el Valle del Guadiato está el embalse de Puente Nuevo, que retiene 45 hectómetros cúbicos de agua, más que suficientes como para garantizar el consumo en la zona durante un año y medio. En El Viso está La Colada, una presa construida precisamente para evitar lo que está ocurriendo ahora. En su interior hay otros 40 hectómetros cúbicos de agua aproximadamente. Pero ni La Colada ni Puente Nuevo tienen conexiones con el sistema de abastecimiento de agua potable del Guadiato y Los Pedroches. La obra de La Colada se inició pero no se acabó (competencia de la Junta de Andalucía, que la quiere reiniciar). La de Puente Nuevo se proyectó hace más de una década, pero ni se ha construido ni parece que se vaya a hacer. En ambos casos, no daría tiempo a ejecutarlas antes del mes de octubre.

Los alcaldes, las mancomunidades, la Diputación, la Junta y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir han celebrado ya dos reuniones extraordinarias para intentar consensuar una solución, sin éxito. Y no va a ser fácil lograrlo, porque a corto plazo se antoja imposible que fructifique una propuesta viable que permita garantizar el suministro de agua potable en todo el norte de la provincia de Córdoba.

La última propuesta de la Diputación y la Confederación pasa por una toma directa de agua en La Colada, pero esta opción no convence a la Junta de Andalucía. Esa toma directa llevaría el agua hacia las conducciones subterráneas ya construidas (antes del año 2008) para llegar hasta la estación potabilizadora de Sierra Boyera. Pero fuentes del gobierno andaluz señalan que antes habría que revisar el estado de unas conducciones que no se sabe ni cómo están, por lo que consideran muy improbable que se puedan usar.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir solicitó a principios de año la declaración de sequía. Una de las medidas urgentes pasaba por construir una conexión directa para bombear agua de Puente Nuevo a Sierra Boyera. Pero cuando se aprobó el decreto de sequía la obra desapareció de los planes de la Confederación.

A través de una respuesta parlamentaria a preguntas del diputado del PP Andrés Lorite, el Gobierno asegura que “se ha demostrado, a raíz de posteriores análisis”, que esta solución “no es la más adecuada para resolver esta problemática, por dos razones principales, la ausenciade competencias del Gobierno y del organismo de cuenca en el abastecimiento a la población, y el plazo de ejecución de la actuación, superior a un año -que no da respuesta a la premura que requiere la problemática detectada-”. Así, el Ejecutivo señala que el proyecto previsto tenía un coste de 18 millones de euros y un plazo de 14 meses como mínimo, en cuanto a obra. Antes había que redactarla y adjudicarla.

En el caso de La Colada, la obra se acabó en 2006, tras una inversión superior a los 12 millones de euros. El embalse se llenó, pero solo sirve como playa. En 2008, con el estallido de la crisis económica, se paralizó la construcción de los kilómetros de tuberías que deberían llevar el agua de La Colada hasta la estación de tratamiento de agua potable de Sierra Boyera. En 2020, y por trámite de urgencia, la Junta ha reiniciado los trámites. El proyecto se adjudicó en agosto del año pasado. La empresa adjudicataria, según informaba la Junta, tenía un plazo de 14 meses para redactar el proyecto de obra. Es decir, lo tendría acabado en el próximo mes de octubre.

En la sequía de los años noventa, en Villanueva de Córdoba las restricciones provocaron que solo se pudiera abrir el grifo durante tres horas al día. Si no llueve de manera abundante en los próximos meses, toda la zona norte está abocada a un nuevo periodo de escasez de agua.

Los más de 80.000 vecinos que viven en el norte de la provincia de Córdoba beben de un único embalse, Sierra Boyera. Este miércoles, el pantano tenía en su interior 6,6 hectómetros cúbicos, de los 40 que es capaz de retener. Es decir, estaba al 16% de su capacidad. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) prevé que en otoño (hay cálculos que señalan incluso a final del verano), en Sierra Boyera no habrá agua para beber, si no llueve antes. La situación es dramática y no hay soluciones a la vista a corto plazo. O llueve o no hay agua.

El Instituto Geológico Minero de España (IGME) ha estudiado la zona y ha aseverado que en el subsuelo de la comarca no hay agua suficiente como para garantizar el abastecimiento que podría dejar de dar Sierra Boyera, según informó la Confederación en febrero. La alternativa, como en los años noventa, será la de llevar agua a donde haga falta con camiones cisterna. Y eso es algo que al final es muy caro.

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