Prisión para un cordobés que participó en un piquete en la huelga general

Miembros de la Acampada Dignidad sostienen carteles en apoyo a Carlos y Carmen. | MADERO CUBERO
Carlos Cano, de 25 años y estudiante de Medicina, fue condenado con Carmen Bajo, de 56 años y en paro, a tres años de cárcel por un delito contra los derechos de los trabajadores

Un piquete informativo. Una noche de huelga general. Un bar en Granada. Una denuncia. Tres años de cárcel. Una orden de ingreso en prisión inminente. Este puede ser el resumen del periplo que viene sufriendo Carlos Cano, cordobés de 25 años y estudiante de Medicina, y Carmen Bajo, de 56 años en paro. La Sección Primera de la Audiencia de Granada ha rechazado el recurso contra la sentencia presentada por ambos acusados. Y el Juzgado de lo Penal 1 ha ordenado no solo el ingreso inmediato en prisión de ambos acusados, sino que ha decretado una orden de busca y captura para ejecutar la sentencia. La familia del joven viene manifestándose regularmente frente al Ayuntamiento de Castro del Río, donde residen desde hace unos años, para protestar por la orden de ingreso en prisión, una condena que consideran desproporcionada.

La sentencia recoge que Carlos y Carmen formaban parte de un piquete que, recién iniciada la huelga general del 29 de marzo de 2012, entraron en el bar La Champagnería, que se encontraba abierto y con clientes dentro. En el escrito, los dueños afirman que el piquete les amenazó por haber abierto y que realizaron pintadas. Los propietarios del negocio pidieron una indemnización por unas pintadas que, según ellos, realizaron los sindicalistas. El Juzgado de lo Penal 1 decretó en su sentencia una condena de tres años y un día de cárcel por un delito contra los derechos de los trabajadores.

Desde entonces, se han repetido las acciones de apoyo. Se están recogiendo firmas y se están desarrollando concentraciones de protesta y repulsa por esta orden. La última programada fue este viernes, a las 20.00 en Granada en los Jardines del Triunfo. En Córdoba, la Acampada Dignidad, que ocupa el colegio Rey Heredia desde octubre y que lo ha convertido en un centro social, se ha sumado a estas acciones de protesta y de repulsa.

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