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La sequía de pozos en las parcelas aboca a los vecinos a coger agua de fuentes públicas o comprarla embotellada

Vecinos de la parcelación Maravillas del Aeropuerto cogiendo agua de una fuente pública.

Carmen Reina

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La sequía que sufre Córdoba está provocando serios problemas en los pozos de las parcelaciones de la capital, muchos de los cuales ya han empezado a quedarse sin agua, han dejado sin riego a la vegetación de cientos de viviendas y han abocado a los vecinos a surtirse de agua llenando garrafas en las fuentes públicas o bien comprándola embotellada para el consumo doméstico. En parcelas de la zona de El Higuerón, en el aeropuerto y también en Las Quemadas, se ha advertido que es difícil surtirse desde hace ya semanas.

Carmen, vecina de Los Girasoles en El Higuerón –con unas 500 familias–, lo ha ido viendo en los últimos tiempos: “Se acaba el agua”, explica a Cordópolis sobre la situación de los pozos particulares de cientos de familias en este entorno. “Los pozos se secan, nos quedamos sin agua casi cada día”. El agua de los pozos servía para regar la vegetación de estas parcelaciones, además de para fregar o lavar la ropa. Ahora, Carmen cuenta que “se ha dejado de regar, las plantas se están secando” y muchos vecinos “utilizan el agua de las piscinas que se llenan cada cuatro o cinco años como aljibes” ante esta situación.

Para beber y guisar, muchos vecinos están acudiendo a llenar garrafas y otros recipientes a las fuentes de suministro público o bien compran agua embotellada. Y es que la sequía ha puesto aún más de manifiesto que cientos de parcelas en Córdoba no cuentan con suministro público de agua desde que se edificaron y los pozos que ahora se secan han sido su surtidor todos estos años. Una situación que vuelve a poner sobre la palestra la demanda de suministro que realizan los vecinos que han acometido las obras de infraestructuras para tener agua y a los que les falta el 'enganche' a la red pública, a la espera de una respuesta de la administración que legalice su situación.

Ángela y sus vecinos de la parcelación Maravillas del Aeropuerto están en una situación similar. Acuden con sus garrafas a la fuente más cercana de la red de abastecimiento, a 1,5 kilómetros de sus viviendas. “Muchas personas mayores ya no pueden ir hasta allí”, señala. En esta parcelación con unas 150 familias asentadas desde más de 20 años, la sequía ha dejado con apenas agua los pozos de cada propiedad. “Los pozos se están secando. Ya no tienen apenas agua”. “Se riega una vez a la semana. Y el día que regamos no tenemos agua”.

Para el uso doméstico, acuden a las fuentes o bien compran agua embotellada. “La necesitamos para lavar, para guisar, para todo”. Y apunta de nuevo a que, en el caso de esta parcelación, tienen “instalada la infraestructura de agua, costeada, en toda la urbanización”, lista para el visto bueno de la administración y el enganche a la red pública. “Pagamos el IBI urbano, pagamos nuestros impuestos y pagaremos el agua. Pero nos falta el enganche”, a solo unos pocos metros de la red, explica.

Un pozo en cada parcela

En otra zona de parcelaciones, como es El Alamillo en Villarrubia, vive Rafael, con unas 200 familias como vecinos. Entre los pozos particulares de sus viviendas “se están secando muchos”. Advierte que ya el verano pasado pasó y este, con la pertinaz sequía, ha vuelto a pasar. “Lo están pasando mal”, dice. A estos vecinos les 'salva' de momento que cuentan con un pozo comunitario, con más profundidad, del que se están surtiendo de agua, un pozo que no está legalizado aún ante la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Cuenta que están solicitando su legalización y admite que tendrán que “poner restricciones” en el consumo de agua de los vecinos.

En otra zona muy distinta, en la Campiñuela Baja Norte, “la situación es casi insostenible”, critica Antonio, presidente de la asociación de vecinos, ante la administración. En esta zona donde también el 95% de las parcelas tienen su pozo propio, de momento “la situación no es muy grave”, dice, porque están junto al Canal del Guadalmellato y “las pérdidas del canal llegan hasta aquí”. “Pero cuando corten el caudal del canal, entonces tendremos más problemas”. Como en otras parcelaciones, demandan “el enganche al suministro de agua, que tenemos a 80 metros”. “Estamos en un situación tercermundista”.

“Los pozos de las parcelas presentan serias dificultades, la gente de momento está abasteciéndose como puede: el vecino les deja agua, otros van a la fuente a cogerla o la compran”, explica el presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano, Juan Andrés de Gracia.

“La situación, de momento, no es muy grave y la gente está asumiéndola de forma tranquila”, advierte sobre un posible empeoramiento del suministro de agua al que puedan acceder cientos de familias en Córdoba si la sequía continúa. “Lo que sí es verdad es que cada día se están quedando sin agua en sus pozos o la que sale ya tiene mucha tierra y no se puede utilizar. El problema se va incrementando”.

Preocupación por los hidrantes ante incendios

Y el responsable del Movimiento Ciudadano advierte de un problema más: en la Sierra, donde ya hay arroyos y acuíferos secos, preocupa no solo el abastecimiento de agua para el consumo, sino también ante un posible incendio forestal. “Hay que mantener vivos los hidrantes para permitir que se actúe ante el fuego”, apunta sobre zonas como las parcelaciones de Las Siete Fincas o El Jardinito, donde están establecidos estos hidrantes ante el posible efecto de las llamas en el monte, donde hay cientos de viviendas.

De momento, advierte De Gracia, “la situación no ha estallado, la gente está buscando soluciones alternativas”. Pero la sequía se mantiene y el horizonte de las lluvias que recuperen los acuíferos está aún lejos.

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